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O Cristo o el petróleo

Gras y Granollers, José

Abstract

Rúst.

Full text

(D. (^'í-o á ij, (^ cuio e á, CANONIGO Con ap obación GRANADA:— 1871. Imp. deD. Ge ónimo Alonso - 1 M íO. 9 2 o ado ado» nación. Un iU 1 o i ;ii n ¡o á un dipu ado que b ilóse ■lo’ cu — c is ianismo, le lia dic «Ei al as ho as de egun ad á ues- a co ” n e palab a ma- lo en € : c is! h ¿qué es lo que les do1 i í' o*' es ÍO Q un — «Pe i pnní inaioi ■ ob es, en lósen e moí lO M i S ■ os lo que les qui ais? ¿ en -5 les dais? «Te m 'Z ale una es am- pa de ■h ¡ es, .o z E e T 1 ila Vi gen de los Colon -i. ud,de he ois- mo y i Ejuelos a eos no nos < aE hace sen i A odos - iño de Jesús, do su Ma un ados paladines, unda; ÍE ' islo y la Aso- ciado:_ n e an un p oyee- lo de ozÉ incipio de lodo bien e nSi ama nos á o- dos lo: Emado. Inspi é— monos —=• del amo de Je- sus y Y iecidas, muchos dolo e —1—E cica izadas. De i NJ - =i esceden es, se epa l u>.~ pia es á los so- cios d '-£& á los de 3.1 1 i 1111111 j 1 ll 11' 14 15 I . Negada la Di inidad de Jesús po la so is e ía c i ica, po los a iseos polí icos y po los Es ados após alas que se igen po leyes de blas emia, ne gada ambién pasi amen e po los ca ólicos que nada lian hecho ni hacen pa a de ende el de echo di ino y el dogma undamen al de la eligión c is iana ha enido á eclama incienso de las pi onisas esuci adas po la libe ad de cul os un dios e i ble, un nue o dios de uego, desconocido en la his o ia de las an iguas mi ologías. Ese dios escondido en las en añas de la ie a de las cuales lo han sacado los p og esos del siglo, ese dios, que al deci de sus ado ado es, iene á libe a de mons uos el mundo, limpiando de sus c ímenes la sociedad ac ual po medio de una su cesión de pu i ican es incendios, es el dios Pe ó leo. Pe o ese dios de quien no se ha blas emado en las Co les como se ha blas emado de Jesuc is o, O ado ación ó abominación. ? C o — Un esc i o ca ólico di igiéndose á un dipu ado que blasona de lilóso o após a a del c is ianismo, le lia dicho es as palab a: «En las al as ho as de la noche p egun ad á ues a conciencia: «Si yo con mi b illan e palab a ma o en algunos la e de Jesuc is o , ¿qué es lo que les doy? ¿Y qué es lo que les qui o? «Pensad p incipalmen e en los pob es, en los en e mos,'en los desg aciados: ¿qué es lo que les qui áis? ¿Y en cambio, ¿qué es lo que les dais? «Toda la iloso ía del mundo no ale una es am pa de la Vi gen de los Dolo es.» E ec i amen e, una es ampa de la Vi gen de los Dolo es, encie a una epopeya de i ud, de he oís mo y de sob ehumano amo . Pa a que los a eos no nos oben á su di ino Ilijo, y pa a hace sen i ó odos los co azones el dulcísimo ca iño de Jesús, de su Mad e y de odos sus ya co onados paladines, undamos la Academia y Có e de C is o y la Aso ciación del Bien, cuyas bases encie an un p oyec o de In e nacional c is iana. El p incipio de lodo bien es el amo de Dios que manda ama nos á o dos los homb es como El nos ha amado. Inspi é monos pues odos en las ma a illas del amo de Je sús y muchas inieblas se án des anecidas, muchos dolo es mi igados y muchas llagas cica izadas, —o 'z-ssa c - o — De es e cuáde nilo y de núme os esceden es, se epa en pa a p opaganda 16 ejempla es á los so cios de 1 ,a clase, 8 á los de 2.a y 4 á los de 3 .1 I , Negada la Di inidad de Jesús po la so is e ía c í ica, po los a iseos polí icos y po los Es ados após alas que se igen po leyes de blas emia, ne gada ambién pasi amen e po los ca ólicos que nada han hecho ni hacen pa a de ende el de echo di ino y el dogma undamen al de la eligión c is iana ha enido á eclama incienso de las pi onisas esuci adas po la libe ad de cul os un dios e i ble, un nue o dios de uego, desconocido en la his o ia de las an iguas mi ologías. Ese dios escondido en las en añas de la ie a de las cuales lo han sacado los p og esos del siglo, ese dios, que al deci de sus ado ado es, iene á libe a de mons uos el mundo, limpiando de sus c ímenes la sociedad ac ual po medio de una su cesión de pu i ican es incendios, es el dios Pe ó leo. Pe o ese dios de quien no se ha blas emado en las Co es como se ha blas emado de Jesuc is o, — 4 — espan a á los lib eculislas que han abie o en' Es paña la pue a á lodos los deli ios, y pa ece que quie en ce a le el paso al mode no Olimpo. Em peño ano. Si no uel e la sociedad á cae de odillas al pié de los alia es de C is o , el Pe óleo ex endiendo sus alas de uego sob e los al cáza es y númenes olímpicos , esc ibi á sob e las cenizas de lodos los onos y sobe anos a eos: Yo REINO. II. El que enga oidos, que escuche. El g i o de gue a á los palacios , paz á las ca bañas, que esuena es uendosamen e hoy en el mundo, es un g i o lanzado al mundo desdeol a e gión, es el g i o con que Sa anás ha ensayado sem b a su i a homicida en el pecho del homb e con a el homb e y con e i las ciudades y einos de la ie a en pandemónium in e nal. Es e g i o, cu ya p o unda malicia no comp enden de segu o mu chos de los mismos que lo p onuncian, ha comen zado á p oduci desas osos e ec os. El incendio de Pa ís, los incendios de dos ciudades de los Es ados- Unidos de Amé ica (4) y o os cuyo o igen misle ío- (1) Las no icias délos incendios de las ciudades de Chi cago y Manisei y de los bosques de XVisconsin son cada ez inas e ibles, po que empiezan p esen a el cuad o exac o deias ic imas y las pé didas. En Chicago han sido des uidas po las llamas dos mil manzanas de casas y quedado sin albe gue 70.000 pe sonas. El desas e de los bosques es in ini amen e mayo que el de la ciudad. Milla es de pe sonas han pe ecido en uel as po las llamas ó as ixiadas po el humo 6 ahogadas al que e a a esa los íos; una mul i ud de se es humanos es án hoy so se achaca al odio que se ha p edicado y se es á p edicando con a Dios, con a el homb e y con a la sociedad, son ca ás o es elocuen es, que debe ían habe lle ado la con icción á los gobie nos y á odos los homb es de amo , de que el in ie no a in adiendo á paso de jigan e nues o plane a. Ha ce ce ca de ein e años que señalamos la úneb e apidez con que el mal se posesionaba de los p in cipales balua es de nues a sociedad; é amos casi niños, cuando sen íamos cómo se espa cía eneno y inieblas al ededo de nues o co azón y de nues a in eligencia, y niños como é amos, a amos de le an a muy al a pa a disipa las inieblas que nos ci cuían, la blanca bande a de C is o, enseña de san a luz. Hoy no son ya solo inieblas las que nos odean: as las o nasoladas nubes del so isma hi póc i a, a ma a o i a de los a iseos de es e siglo, han enido las insolen es negaciones y las asque o sas blas emias, y as la pod edumb e in elec ual y mo al con que la Eu opa a ea se ha eng eído , se han p esen ado las llamas de la Commune de Pa ís, lógica co onación de la g an ame a occiden al la Babilonia an ic is iana. En pos de ese ejempla cas- —5— abandonados, sin boga y sin ecu sos en el desie o, y ca da dia sucumben algunos' de hamb e. El humo que despedía el des uc o elemen o cebándose en las sel as de Michigan y "Wisconsin, e a an denso, que cub ió el cielo con úneb e c espón en un espacio de muchas leguas 4 la edonda y especialmen e sób elos lagos Hu ón y Supe io . Tan p o unda e a allí la oscu idad, que, aun 4 mi ad del dia, lle aban los apo es encendidos los a oles, y el apo A e ic pe maneció quince ho as en en e de Ma que a, sin a e e se 4 en a en el pue o, no obs an e las segu as indi caciones de la b újula y el c onóme o. —6— ligo, dé esa pu i icación de uego y sang e que ia co ompida y co up o a me ópoli de la a ea ci i lización ha me ecido, pa ecía que los homb es de bían habe conocido al espí i u ale e que los con ju a a con a Dios pa a lanza los luego á la des ucción de si mismos; pe o ha sucedido en muchos odo lo con a io. Como de o ados de ené ica lo cu a, de una sed cada dia mas a dien e de iniqui dad, los unos han doblado su celo pa a mul iplica el c imen, mien as o os haciendo gala de neu a lidad han ayudado pode osamen e á eng osa el ejé ci o de los que se p oponen el uni e sal es e - minio. ¿Hemosllegado á los siglos pos e os del mun do ó en amos de lleno en uno délos mas mis e io sos pe iodos apocalíp icos? No debemos a en u a juicios sob e cues iones supe io es á la p e isión humana; juzgúese sin emba go si hay alguna ela ción en e las mons uosas escenas de la his o ia con empo ánea y las que p esen a en su mis e ioso lib o el mas sublime de los e angelis as. Dice asi S. Juan en el capi ulo IX del Apocalipsis. «Y el quin o ángel ocó la ompe a : y i que una es ella cayó del cielo en la ie a, y le ue d a  da la lla e del pozo del abismo. «Y ab ió el pozo del abismo; y subió humo del pozo, como humo de un g ande ho no: y se obscu eció el sol con el humo del pozo: «Y del humo del pozo salie on langos as á la ie  a: y les ué dado pode , como ienen pode los esco piones de la ie a ....................................... «Y las igu as de las langos as e an pa ecidas á caballos apa ejados pa a ba alla, y sob e sus cabe zas enían como co onas semejan es al o o: y sus ca as e an asi como ca as de homb es. «Y lenian cabellos como cabellos de muje es, y sus dien es como dien es de leones: «Y es ían lo igas como lo igas de hie o: y el es uendo de sus alas, como es uendo de ca os de muchos caballos que co en al comba e: «Y lenian colas semejan es á las de los esco pio nes, y habia aguijones en sus colas: y su pode pa a daña á los hom b es ............................. ... «Y enian sob e sí po ey un ángel del abismo, llamado en heb eo Abaddon, en g iego Apollyon y en la in Exle minans .................................... . • ■ «Y ue on desalados los cua o ángeles que es aban ap es ados pa a la ho a, y día, y mes, y año pa a ma a la e ce a pa e de los homb es: «Y el núme o del ejé ci o á caballo ein e mil eces diez eces m il .......................................... «Y asi i los caballos en isión: y los que los ca balgaban es ían lo igas de uego, y de colo de jacin o, y de azu e: y las cabezas de los caballos e an como cabezas de leones: y de su boca salía uego, y humo, y azu e.» Después de g ande mo andad de homb es cau sada po las plagas, dice el esc i o sag ado, que los que no mu ie on, no se a epin ie on y empe de nidos con inua on ado ando las ob as de sus manos, ó en egados á sus homicidios, á sus male icios, á sus inmundicias y á sus obos. Aho a bien, ¿no se pa ece á una nube de lan gos as la plaga de so is as y de a eos cuyas blas e mias a uenan hoy odas las naciones de la ie a? La mul i ud de in enciones de des ucción, y la u ia con que se han des ozado dos pueblos pode- —7— aspi amosámucho mas, pues nosolo p oclamá nosla necesidad de es au a la unidad ca ólica en Espa ña, sino ambién de es au a y hace sen i la li be ado a sobe anía de C is o sob e odas las cla ses op imidas y ma i izadas po el p o es an ismo, que es el g an co up o de los icos y el g an e  dugo de los pob es en odo el mundo. El p o es an ismo que es la enca nación de Sa anás en la so ciedad con empo ánea ompiendo en España la uni dad ca ólica, ba o o el úl imo dique del o den e ligioso, polí ico y social de Eu opa, y o a esa a lla bendi a que con enía los desbo damien os del iple odio que el p o es an ismo p o esa .á Dios, al homb e y á la Iglesia en quien se e i ica de una mane a mís ica la unión de la na u aleza humana con la di ina, el mundo se ha is o ma e ialmen e inundado de oda clase de ba ba ies, deli ios y c í menes. En medio de es a espan osa inundación de iniquidad, los c ímenes han p oducido nue os c í menes, y las ba ba ies es án in ocando mons uo sas ep esalias po pa e de sus insu ec as íc i mas, Es amos en p esencia de un caos de inaudi o ho o , caos del que solo puede hace b o a el o  den un omnipo en e ía . Es e ía lo ha de p onun cia Dios; pe o no Dios solamen e, sino que ambién lo han de p onuncia con sus ob as odos los hom b es que quie an coope a al acele amien o de la au o a de salud del nue o dia. Y po que Dios exige el concu so del homb e pa a su p opia sal ación, y po que el homb e ni aislado, ni como miemb o de la sociedad puede sal a se sin ol e á la obediencia de C is o con a cuya au o idad lo ha ebelado el p o es an ismo, po és o p onuncia- — 14— — 15— naos noso os en medio del desquiciamien o gene al nues a palab a de salud ó el ía que ha de sa- saca al mundo de la ana quía en que hoy se en cuen a. C is o e in a . Si oda ía los ca ólicos no comp enden que es ho a de ac edi a con he oicas ob as es e lema, si no se p esen an paladines de C is o dispues os á enga los ul ajes hechos á la Di inidad de Jesús, es ableciendo en odos los pue blos cen os de dien cuyos di ec o es sean após oles incansablemen e ac i os pa a hace b illa la llama pu ísima de la ado ación de D ios eD lodos los pechos que has a aho a han es ado íos, ine es ó indi e en es, el uego del odio, las llamas de las almas de o adas po las concupiscencias de que las han hecho íc imas los g andes co up o es y los mons uosos egoís as p endiendo en las bases y en la cúspide del edi icio social, enga án cumplida y jus ísimamen e á Dios de an a indi e encia y a ui dad, de an a egola ía ó egoísmo bes ial y de an a so is e ía il, c uel, necia y sobe bia. Ins ucciones pa a la o ganización de Cen os de B ien. 1. a La Asociación del B ien cons a de cen os de pe sonas asociadas pa a el omen o del cul o, de la p opaganda eligiosa y de oda clase de ob as ca ólicas. Cada cen o cons a de un núme o inde e minado de socios dedicados á hace bien. La pe sona que eúna á o as que gus en ing esa en la Asociación, queda conside ada como di ec o ó di ec o a de cen o. 2. a La Asociación del Bien, ampliación de la — 16— Academia y Có e de C is o, admi e como o enda olun a ia mensual pa a llena el obje o exp esado lo que cada socio gus e da . Admi e ambién o en das exclusi amen e des inadas al cul o, al cambio de lib os y es ampas inmo ales, po imp esos bue nos y es ampas eligiosas. 3. a Cada asociado ecibi á según su o enda imp esos y g abados eligiosos. 4. a La pe sona que o me un cen o de p opa ganda y eúna las o endas de odos los asociados insc i os en su cen o, ecibi á g a is las es ampi- as é imp esos que se dis ibuyan en e lodos los socios, quedando á su ca go la dis ibución. 5. ’ Si se b indan limosnas ó dona i os pa a so co e necesidades ma e iales de abajado es ó pe sonas pob es asociadas, se o ma án cen os de bene icencia mo al y ma e ial. Las pe sonas que gus en o ma co os de la Có  e de C is o ó cen os de bien, pueden di igi se en G anada á D. José G as y G anolle s, Canónigo del Sac o-Mon e, ó á la imp en a de D. Ge ónimo Alon so; en Ba celona al M. li o. S . D . D. Juan Es qui ol de Co s, Subdelegado Cas ense, y en Ta a gona alM. Il e. S . D. Juan G an, Vica io Capi ula . El Domingo 17 de Diciemb e se ibu a án en la pa oquia de la Magdalena los cul os de ado ación á nues o Di ino Reden o . Quedan in i ados o dos los socios de la Academia, Co os de la Có e y las pe sonas insc i as en los Cen os de bien. Po ¡a mañana á las ocho y media hab á Misa y Co munión gene al.