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Observaciones sobre el desestanco de la sal y el tabaco por la Junta de Comercio de Granada

Universidad de Granada

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3QViAi ?;wa SOBRE EL DESESTANCO YOV. LA JUNTA DE COMERCIO DE GRANADA. m a m m , Imp en a de D. F ancisco Ven u a y Sabalcl. Calle de Lib e os núm. 8 y 10. 1852. 25 m . 94 . : n ¿ae“ 1 c o » * M LA JUNTA DE COMERCIO B E G R A N A D A . m & m m * Imp en a de D. F ancisco Ven u a y Sal alcl. Calle de Lib e os núm. 8 y 10. 1852. 25 m . 94 c£ a ¿ ^ * ~ - ojKATsusaa ja aaaáe K jES,ünqüe al publica se el Real Dec e o Je 18 de Agos o úl imo , no se mo ie on los indi iduos de es a Jun a á en a en la discusión, que iba á en abla se sob e asun o de an g ande in e és como el deses an co de la sal y del abaco , eme osos de no pode , en la escasez de sus conocimien os y en la al a de an eceden es, o ece conside aciones, que ue an pa e á esol e con mayo acie o ese asun o; y aunque, después de los no ables abajos que han publicado algunas Jun as de Come cio y no pocos dis inguidos esc i o es, les se ía mas di ícil p e sen a azón alguna digna de a ención , lian c eido no obs an e, que debían boy deci lo que su leal en ende les dic e en o den al deses anco , no sea que su silencio pueda pa ece desacue do con el co mún sen i de las o as Jun as. Llegados á úl ima ho a, ué zanos se á oma un g an núme o de azones de los que han sus en ado los p incipios de la ciencia, y del bienes a y la mo alidad sociales, y lia- b emos de se no muy es ensos pa a que , si o a cosa no, podamos al menos p esen a con sencillez y en un cuad o lige o los males del sis ema p esen e , y las escelencias del que se desea plan ea , así como los medios, que pod ían adop a se pa a eemplaza los ac uales endimien os. Cuando empezamos á medi a sob e es a e o ma, al deci de algu nos an eme osa, nos ocu ió desde luego una conside ación, que ja más debe desa ende se. Un g i o de júbilo, una oz de aleg ía y e conocimien o es lo que ha seguido en la Nación al e e ido Dec e o de 18 de Agos o. Todos, ó si se quie e el pueblo en gene al, y la in mensa mayo ía de los que han aplicado su a ención á las g andes cues iones de economía social y de la pública gobe nación, se lian uni do pa a ecibi con en usiasmo el anuncio de esa impo an ísima e o ma, y pa a es o za se, en cjue se con ie a en ealidad esa glande espe anza, ese inmenso deseo, que asi pa ece g ande, cual si se a a a de una de las mas g andes e o mas, que ué dado al homb e ima gina . Y aho a, cuando odos los sen imien os y odas las ideas, cuan do la ciencia y el sen ido común , los sabios y el pueblo, el Gobie no y los gobe nados, odos, cuáles de una mane a , cuáles de o a i an la pied a á ese a al sis ema del es anco ¿se á posible que la e  dad se baya ocul ado á odos , y que á odos ascine el e o ? Aüe i- do se ía a i ma lo: cuando an os condenan ese sis ema, algo hab á en él de pe judicial: cuando con an o calo se le comba e, g andes se án sus males ; y g andes se án las en ajas del con a io sis ema , pues con an o alan se le llama. G andes son en e ec o los males del es an co ; y g andes , mas g andes quizá los bienes del sis ema con a io, que la exis encia de aquel es o ba , y que impide su p esencia en la adminis ación del país. ¿Qué es el es anco? La palab a que le co esponde en la ciencia, es la mas odiosa que ella conoce, aquella con a la que iene luchando hace mas de un siglo, como su mayo enemigo, y el mayo enemigo á la ez de la elicidad común: esa palab a es el monopolio. Si, el es anco no es sino el monopolio, si es algo mas, consis e solo en que es el peo de ellos, po los a ículos en que se eje ce, y po la mane a con que se eje ce. Se eje ce sob e el abaco; a ículo, que si un dia pudo conside a se como de lujo, boy es de p ime a necesidad. P egún ese si no á la g an mayo ía de los homb es de odas las condiciones y de odas las edades, y ellos di án cuán g ande es su queb an o, si po en u a no ienen á su disposición el abaco necesa io pa a sa is ace la necesidad* que en ellos ha c eado la cos umb e. Nada es mas ecuen e que oi deci á muchos, que an es quisie an e se al os de alimen o, que del abaco que han menes e , y es o cabalmen e se oye de o dina ioá los homb es mas necesi ados, aquellos que ganan el pan con el sudo de su os o, y que son dignos de que no se especule en p o echo del Fisco, con el único a ículo que les p opo ciona algún place en sus a eas, y un como descanso en sus aenas. Se eje ce ambién en la sal; ese a ículo an necesa io al c ecimien o y aun á la exis encia de la ag icul u a y la ganade ía, uen e de — 4 — g andes iquezas en cie os amos de indus ia, y pa e indispensable del alimen o del ico y del pob e, pan co idiano del homb e, que la na u aleza nos dá espon áneamen e, y que el Fisco gua da, ecoge y ende á p ecios abulosos. Dijimos ambién que e a el peo de los monopolios, po la mane a en que se eje ce. En e ec o , el Fisco cuya di ección y adminis ación es necesa iamen e pe ezosa , no puede in e eni de una mane a in media a y di ec a en los di e sos po meno es de esas indus ias, como lo ba ia el in e és indi idual, mas ilus ado de suyo, mas ac i o, mas celoso, y que iene que mi a po el esul ado de ini i o de la emp e sa, muy al con a io del Gobie no, cuyo in e és es algo ago, como que no se halla ligado inmedia amen e con la sue e de una pe sona, y cuyos dependien es, si alguno ienen, puede se con a io al in e és bien en endido del Es ado y del País. Los Gobie nos, po o a pa e, sos ienen su adminis ación con p es aciones one osas, pagan los se  icios á muy al o p ecio, y hallándose educidas sus ope aciones á un solo amo de los nume osos que o ece la indus ia, les es p eciso ene casi ocioso el capi al ep oduc i o, que en o as manos deja ía cuan iosos endimien os. Es as ci cuns ancias', unidas á las gene ales de lodo monopolio, á no eme la compe encia , y á aquel deseo, que la his o ia nos mues a en odos los Gobie nos, de aumen a lo mas posible los ing esos y las ganancias, hacen que la calidad de esos gé ne os es ancados sea la peo posible, y sus p ecios, c ecidos, an c e cidos, que no es dado al común de las gen es, emedia de una ma ne a cumplida sus con inuas necesidades como,lo ha ían de segu o en o o caso. De donde esul a, no solo que el consumo mengua cs ao - dina iamen e, sino que se es ablece en e los consumido es y el Go bie no una na u al hos ilidad, un des ío, una descon ianza que suena á enemis ad, y el Gobie no se p esen a á los ojos de los consumido es, es deci , de la Nación , no como un pad e ca iñoso, ni siquie a como un emp esa io leal, sino como un a a ien o especulado . Cuando así se ompe la solida idad en e el Pueblo y el Gobie no, una ez acosados los consumido es po sus necesidades c ecien es, y po la c ecien e in ole ancia del Fisco, cuando el me cado se halla desp o is o y los p ecios le an ados de una mane a abulosa, sin ela ción alguna ni con el capi al in e ido ni con las necesidades de la de manda , y sin a ende á ninguna de las leyes económicas que egulan el p ecio de las cosas, luego al pun o, y sin que sea dado e i a lo, 2 deses anco, y c eemos, que pues o que no es u ie an econocidas sus inmensas en ajas económicas, y pues o que no hubie a den o de las es e as de esas mismas indus ias, medios de eemplaza cumpli damen e los endimien os que hoy da al eso o el es anco, lo cual no puede admi i se, como ha emos e en b e e; aun así y odo, siem p e que hubie a al menos la p obabilidad, de que esa e o ma no ha bía de comp ome e g andemen e la sue e del Es ado, debe ía des de luego ealiza se en g acia de aquellos bienes que indicábamos. ¿Qué, nada ale la dignidad del Gobie no, nada la buena a monía de ese mismo Gobie no y del Pueblo, y su amo ecip oco, es iado á cada paso po pa e del úl imo á causa del es anco? ¿Nada alen esos mi llones de in elices que gimen en los calabozos y los p esidios? ¿Nada ese as o no de las nociones del de echo, ocasionado po la legisla ción del con abando, y nada, en in, esas mil ocasiones de aude, de es a a, de engaño y de inmo alidad? Cuando se p esen an an e una Nación y un Gobie no cues iones, en que se hallan in e esadas la dignidad y mo alidad humanas, es p eciso, que és as no se sac i i quen á mi as pu amen e económicas ; que es debe , y cie amen e el p ime o de odo Gobie no, cuida con singula esme o de las cos umb es y la mo alidad de los. gobe nados; y si me ecen un ca  go, cuando no ponen la mi a en e i a y p e eni los deli os, se á mucho mayo , cuando los p o ocan con medidas iscales. Y de o o lado, cuando una pa e de la Nación dis u a , pa a bien suyo , deesa g an en aja del á ico lib e de los amos es ancados ¿ po qué no se ha de es ende el mismo bene icio á los demás indi iduos que son sus he manos? Mas dejemos á un lado es as conside aciones, y busque mos sepa adamen e el medio de sus i ui los endimien os ac uales del abaco y de la sal. Según los dalos p esen ados po el Gobie no, la en a del abaco —14— ha ascendido en el año de 1851 á ........................... 112.250,096....27 La de sala ................................................................. 74.108,237....24 En cuan o á la del abaco, no pa ece di icil eemplaza la , has a con en aja, po medio de un de echo impues o á su in oducción en el Reino y po el de las pa en es señalado á los espendedo es. Resul a de las cuen as del eso o, que en el año de 1850 se endie on 10 millo nes de lib as de abaco: suma que, puede supone se, ha ascendido des pués has a la de 12, comoquie a que los endimien os han sido ma yo es. Aho a , admi iendo, que e e ida suma no ep esen a p óxima- —la men e sino la mi ad del consumo , eniendo en cuen a la población ac ual , y el uso gene al y ecuen e que se hace del abaco , ue za es deci , según ya hemos mani es ado lige amen e, que el con abando ha endido una suma casi igual; y asi se deduce en e ec o, ya se con side e, que la inmensa mayo ía de los que pueden comp a abaco en po ción de mas de una lib a se su en del con abando , como ac e di a la espe iencia, ya se a ienda á las nume osas ap ensiones que se hacen, sin des ui el á ico ilíci o ; lo que p ueba que se in oduce un núme o mayo dé ca gamen os; o a, en in, se pa e la a ención en los nume osos depósi os de ese a ículo, que exis en en Gib al a y en algunos pun os de la cos a de A ica con des ino á España, don de además, como odos saben, dejan no poca can idad los buques que ienen de Amé ica y aun de algunos pun os de Eu opa. Calculemos aho a, cuál se á el consumo, después que hayan desapa ecido las p ohibiciones, y cuáles los endimien os, que puede deja un de echo módico de en ada. Desde luego debemos supone , que el consumo ha de c ece no a blemen e , y da una mayo ci a de la que hoy hemos supues o, po  que la demanda c ece siemp e con la abundancia, ba a u a y bue na calidad del p oduc o. Y a endiendo á que la población ac ual es de unos 14 millones, y que mas de la e ce a pa le usa el abaco, si damos á cada umado 8 lib as anuales, aunque se p escindie a de la población adicional, que en España es conside able po causas de odos conocidas; y aunque se p escindie a ambién, de que el come  cio saca ia quizá de nues o suelo ese p oduc o pa a algunos me ca dos de Eu opa, puede deci se con alguna p obabilidad, que se gas a ían unos 56 millones de lib as. Pe o á in de que no pa ezca exage ado es e cálculo, baja emos la ci a de los consumido es á menos de la e ce a pa e de la población , á sabe , á 5 millones y medio; y sob e la base de las 8 lib as anuales end íamos una suma de ‘28 millones de lib as. Aho a, es imando, como pa ece debe es ima se en cuan o al consumo, la elación del abaco hilado, al que no lo es á, como de 1 á 9 ó 10, é imponiendo á la lib a de aquella clase 10 ea les de de echo de en ada y 5 á la de hoja , esul a : Po 5 millones de abaco lab ado. . . . 50.000,000 Po 25 en hoja ......................................... 75.000,000 To al 105.000,000 Además el E a io end ía ol o endimien o no able po los de echos de pa en es pa a ende al público el a iculo de que hablamos. Que sea no able no pod á nega se, si se conside a, que siendo hoy nume osísimos los despachos públicos y p i ados donde se ende ese géne o , hab án de amancilla se, una ez alzado el es anco, de al sue  e, que oda población po pequeña que sea, end á lo menos un des pacho; y muchos, muchísimos, las de c ecido ecinda io: de donde pod ían ob ene se po al concep o unos 48 millones, imponiendo po pa en e un de echo medio de 50 pesos ue es anuales, los cuales ag e gados á la ci a an e io , llena ían en ajosamen e la en a, que hoy p oduce el es anco. Sin duda á esas ci as pod án hace se algunos epa os; y al com p oba las, no se ía imposible encon a en ellas al a de exac i ud, que es muy di ícil de log a boy, en el a aso en que es amos en España de da os es adís icos, y en nues a alla especial de an eceden es: es amos muy lejos de c ee las del odo segu as ; pe o modi iqúense co mo pa ezca; bájense si se quie e una g an pa e, y aun en onces el esul ado se á bas an e á calma la inquie ud, que pudie a causa la al a de esos 112 millones, que dio úl imamen e como bene icio la en a del abaco. Tocan e á los 74 millones p oducidos po la sal, mas di ícil es halla un equi alen e den o del mismo amo. Sin emba go , es o no debe suspende una e o ma, po lodos conside ada como im po an e, ni debe se imposible á un Gobie no ilus ado, que quie a lle a á cabo con i me p opósi o las e o mas, que exige el es ado de la época, el encon a medios de llena ese acío, que deja ía el des es anco de es e a iculo. P obemos á indica , después de o os, al gunas de las medidas, que con end ía emplea . Toda la sal des inada al consumo in e io pod ía g a a se, como odo p oduc o, con un impues o mode ado: el de un 2 y, po anega, y admi iendo que po el no abilísimo c ecimien o, que oma ía el con sumo, se habían de gas a lo menos 4 millones de anegas, se ob en — 10— d ían po es e concep o ............................................. 10.000,000 Po de echos de [la en es pa a su espendicion y en a, pueden calcula se............................................. G.000,000 El dé ici has a los 74, se llena ía en pa e con el esceso que sob e los 112 millones ac uales esul a ía del abaco, cuyo de echo pod ía aumen a se has a 4 eales, si pa ecie a necesa io, y en an o que lo pe mi iesen el ca ác e de la e o ma que se in en a, y el p opósi o de qui a odo es imulo al con abando, con lo cual, y la en a á plazos de las salinas, edi icios, áb icas, ense es, ú iles, en ases y demás ob je os, que pe enecen boy á las Ren as es ancadas, y cuyo alo en en a no se á mucho que se es ime en 400 millones, lo que da ía 40 anua les du an e el plazo de diez años, pa ece que se log aba la sus i ución ape ecida. Pues o caso que aun así y odo queda a algún dé ici , y ue a p eci so llena le, pod ia impone se un mode ado ibu o sob e la iqueza pecua ia ; y en esolución, si aun odo es o no alcanza a al ac ual en dimien o, y no ue a posible educi gas o alguno, ni modi ica de al guna mane a el sis ema de Hacienda, en onces pod ia acudi se, siem p e con el ca ác e de ansi o ia, á la imposición po encabezamien os, exigiendo á cada indi iduo una módica can idad, que llenase ese acio. El deses anco, en odo caso, pa ece debe ía e i ica se. An e an g an necesidad , an e p incipio an pode oso de iqueza, an e deseo an gene al, odo debe cede . Ni pa ece debie a a ed a nos, el que al p on o se espe imen ase al guna pé dida, po que, no lo dudemos, se ecob a ía en b e e. Si el emo de alguna al e ación en los gas os, y de alguna pé dida en la Nación, hubie a de enido á nues os Gobie nos en medio de sus p o yec os de e o mas, no solo la cues ión del deses anco no se hab ía plan eado, pe o ni el a eglo de la deuda, ni el omen o de la indus ia y de la ma ina , ni en suma , cuan o has a aqui lia mejo ado el bienes a nacional po el concu so del Gobie no, se hab ía podido en onces ealiza . Pe o ¿á qué hablamos de pé didas en la Nación? La iqueza colec i a nunca pod ia mengua po el cambio que pedimos; noso os po lo menos no lo concebimos : solo concebimos, que después de los diez años, en que e minaba el pago de las p opiedades y obje os enajenados, pudie a esul a algún dé ici , el que había has a en onces cubie o el p oduc o de esa enajenación. Y en llegando ese iempo le jano, el aumen o na u al de ma e ia imponible, que esul a ía del des es anco, el desa ollo de la iqueza pública, p oducido po esas e o mas, y po el es ado de p og eso gene al en que ha en ado de algunos años á es a pa e nues a España, pe mi i ían llena sin que b an o semejan e dé ici . Es o, aunque se p escinda, de que en esc iempo los gas os públicos, po un o den na u al, han de se meno es, que los que hoy igu an. — 17— Y si po en u a, no uese esa época algo dis an e, la que pudie a p o oca el emo de un con lic o en el E a io po consecuencia del deses anco, sino an es bien, aquella o a en que se ealiza a dicha e o  ma, época en que se c eye a, que ni el consumo se desa olla ía al pun o, ni el come cio cub i ía odas las exigencias de aquel, de donde había de esul a , el no pode se cub i el dé ici ; noso os, aunque pa ezca sob ada con ianza, no ememos esa pe u bación y ese con- ílic o, po que la e o ma debe plan ea se, no po so p esa, sino sob e a iso; ue a de que las exis encias de sal y de abaco da ían al Gobie  no un medio de hace en e sin apu os á aquella al a, si el come  cio, po una imp e isión é indolencia inespe adas, no acudiese con g an p on i ud á su i el me cado. Pe o no es c eíble que al suceda, y no lo es, po que aun no se ha is o, que una sola ez, y bajo un é gimen de libe ad deje de ealiza se aquella ley económica, según la cual los capi ales a luyen en opel, donde ob ienen g andes ganancias. Tal ez, si algo debie a eme se al p on o, se ia, masque la escasez, la escesi a abundancia , has a que el cu so de las cosas ajese un pe ec o equilib io en e la o e a y la demanda. En e an o, si po una combinación de ci cuns ancias, que no pue den p e e se, esul a a en el p incipio alguna alla, dueño es el Go bie no de acudi á la deuda lo an e, ecu so c eado pa a a ende á e en ualidades y si uaciones es ao dina ias, como las que esos he chos pod ían o ece . Mas aun no hemos con es ado á una p egun a, que es bueno a en de , cuando se a a de lle a á cabo una e o ma. ¿Guál se á la sue  e do aquellos, que hoy se ocupan en las di e sas ope aciones ma e ia les de esos amos es ancados? ¿Cuál se á ambién la de los empleados, que en ellos sos iene el gobie no? En cuan o á los p ime os, bas a e lexiona un ins an e pa a cono ce , que lejos de su i queb an o alguno po la e o ma, alcanza ían mayo es ganancias en azón al mayo mo imien o y mas gene al con cu so , siendo cosa segu a , que no bas a ían á las necesidades de a b icación y á ico, los que boy encuen an ocupación en esos amos. Y al mismo iempo que c ece ían las ganancias de es a clase, se qui a ían, pa a siemp e, esos cen os de inmo alidad y co upción, que o ecen hoy las g andes áb icas del Es ado , donde la in inidad de muje es que á ellas concu en , pie den , como es de odos sabi do, aquellas i udes que o man el ado no y encan o de su sexo, y —18— —lo que ágiles como son, desapa ecen en e el uido de aquella muche dumb e que solo o ece pelig os pa a la i ud, y ocasiones pa a el icio. Pa a conoce que esos escesos y pelig os desapa ece ían , considé e se, que bajo el égimen lib e la ab icación end ía que hace se en meno escala, y aun no es imposible, que en muchos casos ome el ca ác e de una indus ia domés ica. En cuan o á los empleados que boy eciben do ación del Es ado, pod á u iliza se su ilus ación y celo en o as es e as de la pública go be nación ; y pa a los que no encuen en una equi alen e colocación, el Gobie no, pidiendo consejo á la equidad y aun á la jus icia , les señala á, la opo una cesan ía, lo cual á deci e dad, no g a a ía mas que lo es án boy los gas os públicos, supues o que nunca da ían las cesan ías una ci a igual á la que boy igu a en los p esupues os con des ino á dichos empleados, y aquella además disminui ía de año en año, bas a es ingui se en un iempo mas ó menos lejano. Po lo de más, escusado es deci , que es e pun o muy digno de a ención, nun ca puede pone se en balanza con el in e és gene al odo, ni debe se al su in luencia, que e a de ó impida la deseada e o ma. C eemos, que las azones bas a aquí espues as, son bas an es á jus i ica la opinión, que hemos p esen ado. Aunque la gas, al ez, pa a el in que nos p opusimos, son muy b e es si se conside a la g an deza del asun o que las mo i a. ¿Pe o á qué mas azona , cuando la cues ión es á ya decidida en el ánimo de odos, y cuando la Comi sión enca gada de in o ma sob e an impo an e cambio, cuen a su- ge os de an al as p endas , de an g andes me ecimien os, de alen os an econocidos ? ¿ Pa a qué mas azona ampoco, cuando ene mos al en e del Gobie no un Minis o ilus ado, que sab á lle a la e o ma á eliz ema e? A eliz ema e decimos, y al es nues a c eencia. Después de habe anunciado el pensamien o y abie o una discusión solemne sob e an i al negocio , no deja á de a ende ul o o unánime de la conciencia pública, ni es de espe a , que habien do ealizado ya g andes e o mas, uel a la espalda á la que mas in e esa al po eni de nues a Nación. G anada 6 de Diciemb e de 1852. ■ ■ ■ - >bH' ' ' . P ■ !!". ' ‘ 'i ’ :' l ^ : l , - ¡O ■■ ‘ : : 1 : J ________