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Contribución de los judíos a la formación de la sociedad de las Islas Canarias

Regulo Pérez, Juan

Abstract

Conferencia pronunciada en un curso de estudios canarios organizado por el Instituto de Estudios Canarios (incorporado al Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Laguna. El texto original ha sido ligeramente retocado para su impresión.

Full text

CONTRIBUCION DE LOS JUDIOS A LA FORMACION DE LA SOCIEDAD DE LAS ISLAS CANARIAS * EL p esen e abajo, más que una in es igación di ec a p opia, es una econside ación y p esen ación, mejo aún, una di ul- gaóón de es udios ace ca del ema de los judíos en Canadas, unos, poco accesibles u ol idados pa a el g an público, o os, inme sos en ob as aún en en a, pe o de poca ci culación Iy de ema p incipal ajeno al que hoy nos ocupa. Además de la consul a de manusc i os inédi os, que es mi modes a con ibución al ema, mis uen es p in- cipales han sido los lib os del ma qués de Bu e y de W oH, ambos en inglés y p ác icamen e desconocidos en Cana ias; la ob a ace ca de la Inquisición en Cana ias de Milla es To es; la ob a clásica ace ca de los judíos en España de Amado de los Ríos; la ob a un- damen al de Ruméu ace ca de los a aques na ales a las Cana ias, y los abajos de Se a Rá ols, La Rosa y Bonne , especialmen e de jos dos p ime os en los omos de la se ie ((F an es Re u!Jl Cana- iamm» . También he enido en cuen a a ias de las ob as de Amé- ico Cas o pa a el en oque gene al de la con i encia en la Pen- ínsula Ibé ica de mo os, c is ianos y judíos. Al inal de es e a - ículo el lec o in e esado puede consul a un esumen bibliog á- ico con las p incipales ob as consul adas, ci adas (án ex ensQ). '. Con e encia p onunciada en un cu so de es udios cana ios o ganizado po el Ins i u o de Es udios Cana ios {inco~po ado al Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas) y la Facul ad de Filoso ía y Le as de la Uni e sidad de La Laguna. El ex o o iginal ha sido lige amen e e'!:ocado pa a su imp esión. ¡UAN RÉGULO PÉREZ [2} Hace años, en 1950, comencé a edi a un lib o i ulado Nobi- lia io de Cana ias, que ,ya es á ocando a su in con la imp esión de los apéndices del cua o y úl imo omo. Se a a de una ob a amplia, con la his o ia, más o menos ex ensa, de unas 200 a¡.ni- lias cana ias. En es as his o ias amilia es, uno de los asgos más cons an es es el de ó a pun ualmen e las eces que los miemb os de cada linaje ue on ampa ados po la jus icia en el uso de sus p i ilegios de nobleza, o en lo de s~ ap os pa a el eje cicio de los pues os hono í icos y de mando en la ida ci il, en la milicia, en la Iglesia, con exp esión undamen al de que e an c is ianos iejos, sin achas ni mezcla alguna con gen es de o o o igen o de o Ias c eenCIas. Si epasamos lib os simila es de o as la i udes, ue a de la Pen- ínsula Ibé ica, no hallamos nada compa able. ¿ A qué se debe, pues, es a adical di e encia en e España y Po ugal, de un lado, y el es o de Eu opa, de o o? Se debe a que la his o ia de la Península Ibé ica es el esul ado de un en ec uzamien o, que du ó mil años, en e mo os, c is ianos y judíos. Un ejemplo nos ilus a á adecuada- men e es e c uzamien o. Hacia 1350 nació en la jude ía de Bu gos. en onces la ciudad más impo an e de Cas illa, Salomón Hale Í, que, muy jo en aún, llegó a se abino mayo o abino je e de la jude- ía bu galesa con el nomb e de Rabí Salomón Hale Í. Hacia 1390 Salomón y sus hijos se hicie on c is ianos, y Rabí Salomón Hale Í se con i ió en, Don Pablo de San a Ma ía. Don Pablo se asladó a Pa ís, donde se doc o ó en eología. P on o ascendió a canónigo de la ca ed al de Bu gos, y desde en onces (ci o a Amé ica Cas- o) «llOVIe on sob e él hon as y p eeminencias: capellán mayo de En ique 1II, nuncio del Papa Benedic o XIII en la co e de Cas i- lla, u o y cancille de Juan II (cuya p agmá ica de 1412 con a los judíos debió de edac a ), y inalmen e obispo de Bu gos)), la misma ciudad donde había eje cido de abino mayo . No c eo, con Amé ica Cas o, que ue a de España se haya dado, ni pudie a da se, caso semejan e. Pa a los po ugueses y españoles, la densa ecindad y la cons- an e i alidad de es as es cas as de cds ianos, mo os y judíos es lo que hace comp ensible la mane a cómo los españoles en ienden el hono . Pa a los españoles, el hono es el e lejo de la opinión que los o os ienen de ellos. Pa a el español de ines de siglo XV, del siglo XVI y del siglo XVII, lo más impo an e e a apa ece CONTRIBUCIÓN DE LOS JUDÍOS A LA FORMACIÓN DE LA SOCIEDAD DE CANARIAS con un hono inmaculado en la opinión de los que hacían y des- hacían 18.s epu aciones. Po ello se p oducía un d ama c uel cuan- do un español se en e aba de que él no e a e ec i amen e o no es a- ba conside ado descendien e de gene aciones inin e umpidas, sin mancha ni acha, has a el ondo del iempo. ¿ Y po qué así? Pues po que exis ía en aquellos siglos el dogma, la c eencia i me, com- pa ida po odos, que pa a pe enece a la clase di igen e había que se , necesa iamen e, c is iano iejo. Sin es e e,quisi o, o mal- men e imp escindible, de se c is iano iejo, 1?- dignidad no enía a- lo alguno. Es lo mismo que sucedió no hace mucho en la Alemania nazi, y hoy sucede en A ica del Su ,yen algunos Es ados de No - eamé ica, donde la mezcla de sang e, en Alemania con judíos y en los o os dos países con neg os, ue o es ci cuns ancia que des- cali ica plenamen e pa a ocupa ca gos hono í icos o de di ección. En la Península, desde ines del siglo XV, el dogma de la pu e- za de sang e lo seño eaba odo. Los c is ianos nue os) es deci , los bau izados que an es habían sido mo os o judíos, e an e e namen- e c is ianos nue os, pues la Iglesia cuidaba de o ma lis as y de que és as es u ie an donde pudie an se ácilmen e consul adas, cuando no las ijaba en las pa edes de los emplos de la misa con- en ual. Po ello, desde en onces, los con e sos y los descendien- es de con e sos se es o za on, con loco enesí, en mul iplica de- cla aciones solemnes de ca encia de es os o ígenes y en que sus descendien es los ol ida an o igno a an. Pa a la de ensa, undamen almen e, de la clase ec o a, de la cas a de los c is ianos, se undó en 1480 la Inquisición española. Pocos años después log ó hace expulsa de España a los judíos, y un poca más a de a los mo iscos. La expulsión de los judíos ocu- ió jus amen e en 1492, cuando la conquis a de las Cana ias ha- bía negado a su ase inal. Algo después, en 1496, el e¡y de Po - ugal, Don Manuel, bajo ue e p esión polí ica y diplomá ica, u o que expulsa ambién a los judíos de odos sus dominios. . Los siglos XVI y XVII ue on en e dad una época con lic- i a en la Península, po que el d ama de la mu ación, es o es, de ,la posibilidad de que se Je descub ie an a cualquie a an epasados 1]1o os o judíos, seño eaba oda la ida espi i ual del país. Las a- milias debían mul iplica incesan emen e in o maciones de pu eza de sang e, pa a lo que p o ocaban juicios con adic o ios an e la jus icia, a in de i o mando la (Opinión)). Pe o, con ha a ecuen- 66 ¡UAN RÉGULO PÉREZ cia, la in es igación a ojaba sob e los in e esados la p ueba e- ible de que ellos mismos habían enido p ogeni o es mo os o ju- díos. Como Neil Kingsblood, el hé oe ame icano de la ob a del mismo í ulo de Sinclai Lewis, que habiéndose p eocupado, con la mejo de las in enciones, po su p opia genealogía, encon ó que uno de sus an epasados había sido neg o, y con ello a uinó oda su ida de a is óc a a blanco en la sociedad es adounidense, así el d ama de los españoles y po ugueses de los siglos an edichos e a , an e ible, que la li e a u a no se a e ía ni siquie a a aludi a ales hechos, o lo hacía muy disc e amen e y casi siemp e en o - ma de alego íEi. Cuando un eclesiás ico pe día su p ebenda, cuando un homb e de la ida ci il pe día su pues o de mando o de di ec- ci6n, o el espe o de sus ecinos, po que se había descubie o que alguno de sus abuelos o bisabuelos había sido judío, el ema se con e ía en un abú ho ible. Sólo en la lí ica soledad de algún sone o, como hizo F ancisco de Que edo, que omó como moi Í o la audacia de Fae ón, se puede halla una imagen conc e a de es a si uación con lic i a. Como es sabido, Fae ón se glo iaba de se hijo del Sol, y, pa a p oba lo, le pidió a Apü lo que le pe mi ie a guia el ca o de su pad e, el Sol; pe o acasó mise ablemen e, po que el ca o pe dió el camino, incendió la Tie a y Fae ón cayó ulminado po Ilos ayos de Zeus, lleno de e güenza y humillación. He aquí el sQne o: Sola y ejecu o ia de u agüelo es la igno ada an igüedad sin dolo; no escud iñes al Tiempo el p o ocolo, ni co as al silencio an iguo el elo. Es udia en el osa de es e mozuelo, descaminado escándalo del polo: pa a demos a que descendió de Apolo, p obó, cayendo, desc.ende del cielo. No e uel as los güesos sepul ados, que halla ás más gusanos que blasones en es igos de nue o examinados: que de mul iplica in o maciones, puedes eme mul iplica quemados, y, con las mismas p uebas, Fae ones. [5] CONTRIBUCIÓN DE LOS JUDÍOS A LA FORMACIÓN DE LA SOCIEDAD DE CANARIAS 67 Es a mane a de comp ende la ida con inuó en igencia d a~ má ica has a el siglo XVIII, con g a es consecuencias pa a la ida en España y Po ugal, pues la di e enció adicalmen e de la ida de los anceses, i alianos, ingleses, o de cualquie o o pueblo eu opeo. Si compa amos la his o ia de 1a Península con la de Cana ias, hallamos que ambas son adicalmen e dis in as en es e aspec o. En con a de la ac i ud peninsula en dicha época, en Cana ias nun~ ca u o mayo impo ancia la pu eza de sang e, ni si los cana ios enían o no an epasados que ue an c is ianos iejos desde iempo inmemo ial. Con odo, se p ac ica on es as in o maciones públicas, más po some e se a la cos umb e y a las leyes de la Co e, que po o a cosa; pe o ales juicios o p obanzas públicas jamás conduje~ on a soluciones d amá icas. Un ejemplo, en e a ios que pod ía ci a , es el de un canónigo de La Laguna, de la amilia de Cas o~ Ayala, a quien los inquisido es log a on demos a le que p ocedía de judíos; el canónigo, apoyado po las au o idades locales, in~ duso po el obispo, ue en· queja al ey, y el ey o denó al cabildo es a en los documen os de gobie no de ,la ca ed al las co ip oba~ ciones denunciadas po los inquisido es, lo decla ó hidalgo y o ~ denó. pe pe uo silencio ace ca del asun o. Acaso ningún o o e~ Í o io de ,los que cons i uye on el eino de Cas illa ha sido du an~ e oda su his o ia an libe al, an comp ensi o, an p og esis a y de an la gos ho izon es como las Islas Cana ias. ¿ Y po qué? Me pe mi o indica , c eo que po p ime a ez -y ello puede se lo más o iginal de es e abajo-, que la ,libe alidad ,y adical di e~ encÍa en e Cana ias y la Península se debe, p incipal y unda~ men aIl1Jl.en e, a los colonos judíos, que cons i uye on un ac o muy impo an e en la o mación de la sociedad cana ia en los siglos XVI y XVII. La conquis a de las Cana ias se p olongó du an e odo el siglo XV, pe o las es islas p incipales ue on conquis adas en los úl~ imos años de dicho siglo XV, p ecisamen e en ,los años en que los judíos e an se e amen e pe seguidos y inalmen e expulsados de España y Po ugal. La expulsión culminó, co io ya dijimos, en 1496. Pe o aunque la p ohibición de esidi en las ie as de Espa~ ña y Po ugal incluía las islas que ambas naciones poseían en el A lán ico, muchos judíos se e ugia on, a pa i de 1496, en Azo~ es, Madei a y Cana ias. Con odo, Azo es y Madei a, descubie as 68 ¡UAN RÉGULO PÉREZ [6] 70 años an es de la expulsión, a ines del siglo XV es aban ya an densamen e colonizadas y pobladas, que la mayo ía de los ecién llegados a los a chipiélagos po ugueses se ie on obligados a bus~ ca o os luga es pa a unda nue as colonias. Y las ie as acías que b indaban las es cana ias p incipales, acabadas de conquis~ a , Se les p esen a on como un e ugio p o idencial. ¿ Cómo se o mó la p ime a sociedad cana ia? Los p ime os co- lonos e an gen e uda y de di e sos o ígenes. Lejos del cen o del pode , a caballo sob e ,las g andes u as ma í imas que lle aban a los nue os mundos del Es e y del Oes e, los nue os cana ios se dedica on a muchas ac i idades p ohibidas. Se lle aban a las mil ma a illas con odos los bucane os y con abandis as que hacían de las ensenadas y calas de las Islas luga es de encuen o y de e- ugio en su á ico ilegal en aguas españolas y pa a los asal os pi~ [á icos con a los galeones po ugueses que aían ca gas aliosas de la India y de Ca ay. El come cio y la ag icul u a de las Islas p on o comenzó a depende de es as ac i idades, y de aquí que ue a asun o de in e és gene al esis i a la polí ica monopolis a de la Co ona, y más especialmen e a la implacable pe secución de. la Inquisición. Así las au o idades ponían oda clase de impedi- men os pa a que no p ospe a an las in es igaciones, cuando ha- bía nue as denuncias, ;!speciab:p.en e si és as a ec aban a pe sonas de elie e. Va ios obispos con esa on que in es iga demasiado en las he ejías iba en pe juicio de los ing esos de la Iglesia, y en is a de ello las au o idades secula es, an o ea,les como locales, ob a- ban siemp e de acue do, sob e odo po que iban en bene icio de sus p opios in e eses. En e los p ime os poblado es se hallaban, desde el momen o mismo de la conquis a, con e sos sólo de apa iencia -los llama-- dos c ip ojudíos o ma anos-, jun o con p ac ican es since os de la nue a eligión impues a. Los p ime os con lic os se ·die on cuan~ do algunos canónigos de G an Cana ia comenza on a hace in es- igaciones o iciosas, p o egidos po el obispo, ya en 1499, y en ia- on a la Sup ema de Se illa, que en onces p esidía, en su calidad' de Inquisido Oene al de Andalucía, el igu oso F ancisco Diego de Deza, el esul ado de sus descub imien os. Inmedia amen e se o denó hace una in es igación o mal pa a a e igua ,las achas de he ejía y judaísmo. Es a in es igación log ó comp oba que ya en onces, a ines del siglo XV, había en las Islas un núme o con- CONTRIBUCIÓN DE LOS JUDÍOS A LA FORMACIÓN DE LA SOCIEDAD DE CANARIAS 69 side able de judíos y, po ,lo menos, una sinagoga clandes ina. Pe o es a ez no se p ocesó a nadie. Con odo, el mal ya se había hecho, y, po mandamien o del Inquisido Deza, Se illa comenzó a ci a a los ma anos más icos esiden es en Cana ias. No odos obedecie on; pe o, de en e los que llega on a Se illa, algunos ue- on quemados luego en Có doba. Es os hechQs induje on al se e o Deza a es ablece en Cana ias una ama del San o T ibunal. Es o ocu ió en 1504, y pa a sede del nue o T ibunal ue elegida la ciu- dad episcopal de Las Palmas. El p ime Inquisi o ue Ba olomé López de T ibaldos. Du an e los p ime os seis años de ac uación del San o T ibu- nal, só1 0 . ein a y an os judíos ue on denunciados, pe o ningu- no ue quemado. Mas las p uebas apo adas po ,la in es igación de la Inquisición demos a on que exis ía un amplio c ip ojudaís- mo, y de p o undas aíces, en el A chipiélago. Fue on denuncia- das sinagogas sec e as en Las Palmas y en La Laguna. A pa i de 15 J O la ac i idad pública de la Inquisición se mon ó a escala más ambiciosa y comenza on los au os de e. Sin emba go, en los p ime os au os las íc imas ue on sólo pe sonas de baja ex acción, po la i me de ensa que las au o idades-hacían de las pe sonas más ep esen a i as. En ealidad, es as au o idades, en los p ime os años, e an con e sos o hijos de con e sos en su mayo ía. Como an es dijimos, a las au o idades ci iles y mili a es se unían con e- cuencia las eclesiás icas que no o maban pa e del San o T ibu- naI. (En e pa én esis, puede deci se que la Inquisición ue en el in e io de la Iglesia como las opas SS en medio del ejé ci o en- e los nazis; en ealidad la Inquisición es ableció en España el p ime ipo de Es ado o ali a io de la Edad Mode na.) Pa a ilus- a el es ado de ole ancia de las au o idades cana ias, oy a p e- sen a un ejemplo bien ca ac e ís ico. En una de las ba idas de la Inquisición pa a que odo el mundo decla a a, bajo ju amen o, sus an epasados, un egido de La Laguna, a comienzos del siglo XVI, se p esen ó al T ibunal y decla ó que, de sus cua o abuelos, es habían sido judíos ,y uno mo o. Es e egido , llamado Alonso de las Hijas, con inuó en su pues o pací icamen e y mu ió, muchos años después, como c is iano, en La Laguna. Una si uación semejan e e a apenas concebible Pon la Península, o, en nues o iempo, en la Alemania de Hi le . Pe o acaso o o ejemplo nos demues e me- jo la ac i ud de ,las au o idades. En 1 514, un po ugués ecién lle- 7° ¡UAN RÉGULO PÉREZ [8] gado y moldeado en el espí i u peninsula , undó. en La Laguna una co adía o he mandad piadosa, a la que sólo podían pe ene~ ce los que hubie an demos ado la ,limpieza de su sang e, es de~ ci , ca ece de an epasados mo os o judíos. Cuando la Jus icia y Regimien o u o no icia de es e hecho, o denó inmedia amen e cas iga con oda se e idad al po ugués y disol e la co adía o he mandad. La Jus icia basó su decisión en que ales sepa aciones en e los ecinos ,y esiden es sólo podían conduci a la c eación de cas as, cosa que e a con a ia a lo que has a en onces se había p ac icado. Los egido es decla a on en sesión solemne que ales sepa aciones e an pe judiciales al se icio de Dios y del Rey. Pe o no ue siemp e an se ena la ida de los c ip ojudíos o ma~ anos. En e 1523 ,y 1532 las Islas Felices, el Ja dín de las Hes~ pé ides de la li e a u a de iajes, su ió una plaga de pes e y o as desg acias, en e ellas una g an sequía y el hamb e consiguien e. El Inquisido Ximénez ap o echó es e conjun o de ci cuns ancias pa a desc ibi las como mani es aciones de la cóle a de Dios po la ole ancia que las Islas enían pa a con los enegados judíos y mo- os, quienes celeb aban en sec e o los i os de sus de es ables he- ejías, que odos se habían comp ome ido solemnemen e a aban- dona . Pa a apacigua al Todopode oso, Don Ma ín Ximénez la emp endió con a los he ejes, y o ganizó un au o de e público. A ines de 1524 Don Ma ín hizo p oinulga , en su nomb e, una se ie de edic os, que ue on leídos en la ca ed al de San a Ana. Omi o el analiza cada uno de ellos, donde las palab as con isca- ción y excomunión e an las más ecuen es. El esul ado ue sa- c i ica unas 20 íc imas, algunas de las cuales u ie on el alo de de ende públicamen e, y an e la hogue a, sus ideas. Hubo ha- llazgo de lib os en heb eo y o os obje os pa a el cul o de la eli- gión de Moisés. A pa i de es e se e o cas igo a una ein ena de pe sonas, los judíos ap endie on la lección y se es o za on en ocul a se de la mejo mane a. Con odo, no al a on o os au os de e (hubo en o al 10), pe o cada ez el núme o de íc imas ue disminuyendo. An es de e mina y da algunos de alles cu iosos, quie o ad- e i , pa a los que se dedican a la in es igación his ó ica, que el conjun o de documen os p oceden es del T ibunal de la Inquisi- ción, que hoy se cus odia en el a chi o de la sociedad El Museo Cana io, Las Pa,lmas, es de g an alo , sob e odo, in e alZa, pa a CON RIBUCIÓN DE LOS JUDÍOS A LA FORMACIÓN DE LA SOCIEDAD DE CANARIAS 71 e cómo ue la ida de los judíos en los años siguien es a su ex- pulsión de España y Po ugaL Es os documen os nos pe mi en se- O"ui casi la ida dia ia de las colonias judías de G an Cana ia, T e- ~e i e y La Palma y e cómo se man u o la diáspo a ibé ica en la clandes inidad. Las es islas p incipales, ,ya lo dijimos, ue on las úl imas conquis adas, las de más iquezas na u a,les y las me- nOS pobladas en el momen o de la expulsión. Es na u al que en ellas las colonias judías ue an más nume osas. Es os documen os de El Museo Cana io nos pe mi en comp oba cómo los judíos se las ingeniaban pa a hace eni a las Islas a sus amilia es dispe - sos en la Península, y cómo se es o zaban en casa se sólo en e ellos, en obediencia a la ley mosaica de no mezcla se con los gen- , iles, es deci , con los no is aeli as. Es cu ioso que en e los p i- me os judíos llegados a Cana ias hubo algunos que nunca ap en- die on a i ma con le as la inas, y .lo hicie on siemp e con ca ac- e es heb eos. Al ededo de 1523, como dijimos an es, ue on con- iscados po la Inquisición a ias biblias en heb eo y o os obje os li ú gicos. Pe o poco a poco el miedo a se aicionado o denun- ciados hizo que los judíos se cuida an de hace desapa ece es os signos ex e nos de su e mosaica. Así y odo, es in e esan e e cómo con inua on p ac icando, con odo igo , sus i os de comi- da, ayuno, abajo, e c. Los documen os inquisi o iales nos han conse ado los nomb es especí icos de muchas de es as p ác icas, a eces incluso con su oné ica heb ea. Tengo pa a mí que los do- cumen os de Cana ias del siglo XVI con ienen la in o mación más comple a que se pueda consul a ace ca de la ida dia ia del judaís- mo occiden al en el siglo XVI. He aquí un ilón pa a los his o ia- do es, del que pueden saca a luz, jun o a la espeluznan e y d amá- ica ma i ología a que el San o T ibunal some iÓ! 11 los judíos cana- úos, sus aspec os sociales, económicos, mig a o ios, e c. Uno de los ac o es que quie o des aca es el de que, a pesa de que la exis encia de cí culos más o menos ex ensos de judíos en las dis in as poblaciones de Cana ias e a un sec e o a oces, en las Is- las nunca hubo e dade o an isemi ismo. Los judíos, más o menos ocul os, i ie on en comple a a monía con sus más nume osos e- cinos c is ianos. Y sin el celo cons an e de la Inquisición. casi siem- p e en obediencia a ó denes de la Sup ema, lo más segu o hubie a sido que nadie los moles a a. Ninguno de los nume osos documen- os de los siglos pasados demues a la meno animosidad con a