Contribución de los judíos a la formación de la sociedad de las Islas Canarias
Abstract
Conferencia pronunciada en un curso de estudios canarios organizado por el Instituto de Estudios Canarios (incorporado al Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Laguna. El texto original ha sido ligeramente retocado para su impresión.
Full text
CONTRIBUCION
DE
LOS
JUDIOS
A
LA
FORMACION
DE
LA
SOCIEDAD
DE
LAS
ISLAS
CANARIAS
*
EL p esen e abajo,
más
que
una
in es igación
di ec a
p opia,
es
una
econside ación y p esen ación, mejo
aún,
una
di ul-
gaóón
de
es udios ace ca
del
ema
de
los
judíos
en
Canadas,
unos,
poco
accesibles u
ol idados
pa a
el
g an
público, o os, inme sos
en
ob as
aún
en
en a,
pe o
de
poca
ci culación
Iy
de
ema
p incipal
ajeno
al
que
hoy
nos
ocupa.
Además
de
la
consul a
de
manusc i os
inédi os,
que
es
mi
modes a
con ibución al
ema,
mis
uen es p in-
cipales
han
sido los lib os
del
ma qués
de
Bu e
y
de
W oH,
ambos
en
inglés y
p ác icamen e
desconocidos
en
Cana ias;
la
ob a
ace ca
de
la
Inquisición
en
Cana ias
de
Milla es
To es;
la
ob a
clásica
ace ca
de
los judíos
en
España
de
Amado
de
los
Ríos;
la
ob a
un-
damen al
de
Ruméu
ace ca
de
los
a aques
na ales a las
Cana ias,
y los abajos
de
Se a
Rá ols,
La
Rosa
y
Bonne ,
especialmen e
de
jos
dos
p ime os
en
los omos
de
la
se ie
((F
an es
Re u!Jl
Cana-
iamm»
.
También
he
enido
en
cuen a
a ias
de
las
ob as
de
Amé-
ico Cas o
pa a
el
en oque
gene al
de
la
con i encia
en
la
Pen-
ínsula
Ibé ica
de
mo os, c is ianos y judíos.
Al
inal
de
es e
a -
ículo
el
lec o in e esado
puede
consul a
un
esumen
bibliog á-
ico
con
las
p incipales
ob as
consul adas,
ci adas (án ex ensQ).
'.
Con e encia p onunciada
en
un
cu so
de
es udios cana ios o ganizado
po
el Ins i u o
de
Es udios Cana ios
{inco~po ado
al Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas) y la
Facul ad de Filoso ía y Le as de la Uni e sidad de
La
Laguna.
El
ex o o iginal
ha
sido
lige amen e
e'!:ocado
pa a su imp esión.
¡UAN
RÉGULO
PÉREZ
[2}
Hace
años,
en
1950,
comencé
a
edi a
un
lib o
i ulado
Nobi-
lia io de Cana ias,
que
,ya
es á
ocando
a
su
in
con
la
imp esión
de
los
apéndices
del
cua o
y úl imo omo.
Se
a a
de
una
ob a
amplia,
con
la his o ia,
más
o
menos
ex ensa,
de
unas
200 a¡.ni-
lias
cana ias.
En
es as
his o ias
amilia es,
uno
de
los
asgos
más
cons an es
es
el
de
ó a
pun ualmen e
las
eces
que
los
miemb os
de
cada
linaje
ue on
ampa ados
po
la
jus icia
en
el
uso
de
sus
p i ilegios
de
nobleza,
o
en
lo
de
s~
ap os
pa a
el
eje cicio
de
los
pues os
hono í icos y
de
mando
en
la
ida
ci il,
en
la
milicia,
en
la
Iglesia,
con
exp esión
undamen al
de
que
e an
c is ianos iejos,
sin
achas
ni
mezcla
alguna
con
gen es
de
o o
o igen
o
de
o Ias
c eenCIas.
Si
epasamos
lib os simila es
de
o as
la i udes,
ue a
de
la
Pen-
ínsula
Ibé ica,
no
hallamos
nada
compa able.
¿ A
qué
se
debe,
pues,
es a
adical
di e encia
en e
España
y
Po ugal,
de
un
lado,
y el
es o
de
Eu opa,
de
o o?
Se
debe
a
que
la
his o ia
de
la
Península
Ibé ica
es
el
esul ado
de
un
en ec uzamien o,
que
du ó
mil
años,
en e
mo os, c is ianos y
judíos.
Un
ejemplo
nos
ilus a á
adecuada-
men e
es e
c uzamien o.
Hacia
1350
nació
en
la
jude ía
de
Bu gos.
en onces
la
ciudad
más
impo an e
de
Cas illa,
Salomón
Hale Í,
que,
muy
jo en
aún,
llegó
a
se
abino
mayo
o
abino
je e
de
la
jude-
ía
bu galesa
con
el
nomb e
de
Rabí
Salomón
Hale Í.
Hacia
1390
Salomón
y
sus
hijos
se
hicie on c is ianos, y
Rabí
Salomón
Hale Í
se
con i ió
en,
Don
Pablo
de
San a
Ma ía.
Don
Pablo
se
asladó
a
Pa ís,
donde
se
doc o ó
en
eología.
P on o
ascendió
a
canónigo
de
la
ca ed al
de
Bu gos,
y
desde
en onces
(ci o a
Amé ica
Cas-
o) «llOVIe on
sob e
él
hon as
y
p eeminencias:
capellán
mayo
de
En ique
1II,
nuncio
del
Papa
Benedic o
XIII
en
la
co e
de
Cas i-
lla,
u o
y cancille
de
Juan
II
(cuya
p agmá ica
de
1412
con a
los
judíos
debió
de
edac a ), y
inalmen e
obispo
de
Bu gos)),
la
misma
ciudad
donde
había
eje cido
de
abino
mayo .
No
c eo,
con
Amé ica
Cas o,
que
ue a
de
España
se
haya
dado,
ni
pudie a
da se,
caso
semejan e.
Pa a
los
po ugueses
y
españoles,
la
densa
ecindad
y la
cons-
an e
i alidad
de
es as
es
cas as
de
cds ianos,
mo os y
judíos
es
lo
que
hace
comp ensible
la
mane a
cómo
los
españoles
en ienden
el
hono .
Pa a
los
españoles,
el
hono
es
el e lejo
de
la
opinión
que
los
o os
ienen
de
ellos.
Pa a
el
español
de
ines
de
siglo
XV,
del
siglo XVI y
del
siglo XVII, lo
más
impo an e
e a
apa ece
CONTRIBUCIÓN DE LOS JUDÍOS A
LA
FORMACIÓN DE
LA
SOCIEDAD DE
CANARIAS
con
un
hono
inmaculado
en
la
opinión
de
los
que
hacían
y
des-
hacían
18.s
epu aciones.
Po
ello
se
p oducía
un
d ama
c uel
cuan-
do
un
español
se
en e aba
de
que
él
no
e a
e ec i amen e
o
no
es a-
ba
conside ado
descendien e
de
gene aciones
inin e umpidas,
sin
mancha
ni
acha,
has a
el
ondo
del
iempo.
¿ Y
po
qué
así?
Pues
po que
exis ía
en
aquellos
siglos
el
dogma,
la
c eencia
i me,
com-
pa ida
po
odos,
que
pa a
pe enece
a la
clase
di igen e
había
que
se ,
necesa iamen e,
c is iano iejo.
Sin
es e
e,quisi o,
o mal-
men e
imp escindible,
de
se
c is iano iejo,
1?-
dignidad
no
enía
a-
lo
alguno.
Es
lo
mismo
que
sucedió
no
hace
mucho
en
la
Alemania
nazi,
y
hoy
sucede
en
A ica
del
Su
,yen
algunos
Es ados
de
No -
eamé ica,
donde
la mezcla
de
sang e,
en
Alemania
con
judíos
y
en
los o os
dos
países
con
neg os,
ue
o
es
ci cuns ancia
que
des-
cali ica
plenamen e
pa a
ocupa
ca gos
hono í icos o
de
di ección.
En
la
Península,
desde
ines
del
siglo
XV,
el
dogma
de
la
pu e-
za
de
sang e
lo
seño eaba
odo.
Los
c is ianos nue os)
es
deci ,
los
bau izados
que
an es
habían
sido
mo os
o
judíos,
e an
e e namen-
e
c is ianos
nue os,
pues
la
Iglesia
cuidaba
de
o ma
lis as y
de
que
és as
es u ie an
donde
pudie an
se
ácilmen e
consul adas,
cuando
no
las
ijaba
en
las
pa edes
de
los
emplos
de
la
misa
con-
en ual.
Po
ello,
desde
en onces,
los
con e sos
y los
descendien-
es
de
con e sos
se
es o za on,
con
loco enesí,
en
mul iplica
de-
cla aciones
solemnes
de
ca encia
de
es os
o ígenes y
en
que
sus
descendien es
los
ol ida an
o
igno a an.
Pa a
la
de ensa,
undamen almen e,
de
la
clase
ec o a,
de
la
cas a
de
los c is ianos,
se
undó
en
1480
la
Inquisición
española.
Pocos
años
después
log ó
hace
expulsa
de
España
a los
judíos,
y
un
poca
más
a de
a los mo iscos.
La
expulsión
de
los
judíos
ocu-
ió
jus amen e
en
1492,
cuando
la
conquis a
de
las
Cana ias
ha-
bía
negado
a
su
ase inal.
Algo
después,
en
1496,
el
e¡y
de
Po -
ugal,
Don
Manuel,
bajo
ue e
p esión
polí ica
y diplomá ica,
u o
que
expulsa
ambién
a los
judíos
de
odos
sus
dominios.
.
Los
siglos
XVI
y
XVII
ue on
en
e dad
una
época
con lic-
i a
en
la
Península,
po que
el
d ama
de
la
mu ación,
es o
es,
de
,la
posibilidad
de
que
se
Je
descub ie an
a
cualquie a
an epasados
1]1o os
o
judíos,
seño eaba
oda
la
ida
espi i ual
del país.
Las
a-
milias
debían
mul iplica
incesan emen e
in o maciones
de
pu eza
de
sang e,
pa a
lo
que
p o ocaban
juicios con adic o ios
an e
la
jus icia, a in
de
i
o mando
la
(Opinión)).
Pe o,
con
ha a
ecuen-
66
¡UAN
RÉGULO
PÉREZ
cia,
la
in es igación
a ojaba
sob e
los
in e esados
la
p ueba
e-
ible
de
que
ellos
mismos
habían
enido
p ogeni o es
mo os o ju-
díos.
Como
Neil
Kingsblood,
el
hé oe
ame icano
de
la
ob a
del
mismo
í ulo
de
Sinclai
Lewis,
que
habiéndose
p eocupado,
con
la
mejo
de
las in enciones,
po
su
p opia
genealogía,
encon ó
que
uno
de
sus
an epasados
había
sido
neg o,
y
con
ello
a uinó
oda
su
ida
de
a is óc a a
blanco
en
la
sociedad
es adounidense,
así
el
d ama
de
los
españoles
y
po ugueses
de
los
siglos
an edichos
e a
, an e ible,
que
la
li e a u a
no
se
a e ía
ni
siquie a
a
aludi
a
ales
hechos,
o
lo
hacía
muy
disc e amen e
y casi
siemp e
en
o -
ma
de
alego íEi.
Cuando
un
eclesiás ico
pe día
su
p ebenda,
cuando
un
homb e
de
la
ida
ci il
pe día
su
pues o
de
mando
o
de
di ec-
ci6n,
o
el
espe o
de
sus
ecinos,
po que
se
había
descubie o
que
alguno
de
sus
abuelos
o
bisabuelos
había
sido
judío,
el
ema
se
con e ía
en
un
abú
ho ible. Sólo
en
la
lí ica
soledad
de
algún
sone o,
como
hizo
F ancisco
de
Que edo,
que
omó
como
moi Í o
la
audacia
de
Fae ón,
se
puede
halla
una
imagen
conc e a
de
es a
si uación
con lic i a.
Como
es
sabido,
Fae ón
se
glo iaba
de
se
hijo
del
Sol,
y,
pa a
p oba lo,
le
pidió
a Apü lo
que
le
pe mi ie a
guia
el
ca o
de
su
pad e,
el
Sol;
pe o
acasó
mise ablemen e,
po que
el
ca o
pe dió
el
camino,
incendió
la
Tie a
y
Fae ón
cayó
ulminado
po
Ilos
ayos
de
Zeus,
lleno
de
e güenza
y
humillación.
He
aquí
el sQne o:
Sola y ejecu o ia de
u
agüelo
es
la
igno ada
an igüedad
sin
dolo;
no escud iñes al
Tiempo
el p o ocolo,
ni
co as al silencio
an iguo
el elo.
Es udia
en
el
osa
de
es e
mozuelo,
descaminado escándalo
del
polo:
pa a
demos a
que
descendió de Apolo,
p obó, cayendo, desc.ende del cielo.
No
e uel as los
güesos
sepul ados,
que
halla ás
más
gusanos
que
blasones
en
es igos de
nue o
examinados:
que
de
mul iplica in o maciones,
puedes
eme
mul iplica
quemados,
y,
con
las
mismas
p uebas,
Fae ones.
[5]
CONTRIBUCIÓN DE LOS JUDÍOS A
LA
FORMACIÓN DE
LA
SOCIEDAD DE CANARIAS 67
Es a
mane a
de
comp ende
la ida
con inuó
en
igencia
d a~
má ica
has a
el
siglo
XVIII,
con
g a es
consecuencias
pa a
la
ida
en
España
y
Po ugal,
pues
la
di e enció
adicalmen e
de
la
ida
de
los anceses, i alianos,
ingleses,
o
de
cualquie
o o
pueblo
eu opeo.
Si
compa amos
la
his o ia
de
1a
Península
con
la
de
Cana ias,
hallamos
que
ambas
son
adicalmen e
dis in as
en
es e
aspec o.
En
con a
de
la
ac i ud
peninsula
en
dicha
época,
en
Cana ias
nun~
ca
u o
mayo
impo ancia
la
pu eza
de
sang e,
ni si los
cana ios
enían
o no
an epasados
que
ue an
c is ianos iejos
desde
iempo
inmemo ial.
Con
odo,
se
p ac ica on
es as
in o maciones
públicas,
más
po
some e se
a la
cos umb e
y a las
leyes
de
la
Co e,
que
po
o a
cosa;
pe o ales juicios o
p obanzas
públicas
jamás
conduje~
on
a soluciones
d amá icas.
Un
ejemplo,
en e
a ios
que
pod ía
ci a ,
es
el
de
un
canónigo
de
La
Laguna,
de
la
amilia
de
Cas o~
Ayala,
a
quien
los
inquisido es
log a on
demos a le
que
p ocedía
de
judíos;
el
canónigo,
apoyado
po
las
au o idades
locales,
in~
duso
po
el
obispo, ue
en·
queja
al
ey, y
el
ey
o denó
al
cabildo
es a
en
los
documen os
de
gobie no
de
,la
ca ed al
las
co ip oba~
ciones
denunciadas
po
los
inquisido es,
lo
decla ó
hidalgo
y
o ~
denó.
pe pe uo
silencio ace ca
del
asun o.
Acaso
ningún
o o
e~
Í o io
de
,los
que
cons i uye on
el eino
de
Cas illa
ha
sido
du an~
e
oda
su
his o ia
an
libe al,
an
comp ensi o,
an
p og esis a
y
de
an
la gos ho izon es
como
las
Islas
Cana ias.
¿ Y
po
qué?
Me
pe mi o
indica ,
c eo
que
po
p ime a
ez
-y
ello
puede
se
lo
más
o iginal
de
es e
abajo-,
que
la
,libe alidad
,y
adical
di e~
encÍa
en e
Cana ias
y
la
Península
se
debe,
p incipal
y
unda~
men aIl1Jl.en e, a los colonos
judíos,
que
cons i uye on
un
ac o
muy
impo an e
en
la
o mación
de
la
sociedad
cana ia
en
los
siglos
XVI
y
XVII.
La
conquis a
de
las
Cana ias
se
p olongó
du an e
odo el
siglo
XV,
pe o
las es islas
p incipales
ue on
conquis adas
en
los
úl~
imos
años
de
dicho
siglo
XV,
p ecisamen e
en
,los
años
en
que
los
judíos
e an
se e amen e
pe seguidos
y
inalmen e
expulsados
de
España
y
Po ugal.
La
expulsión
culminó,
co io
ya
dijimos,
en
1496.
Pe o
aunque
la
p ohibición
de
esidi
en
las
ie as
de
Espa~
ña
y
Po ugal
incluía las islas
que
ambas
naciones
poseían
en
el
A lán ico,
muchos
judíos
se
e ugia on,
a
pa i
de
1496,
en
Azo~
es,
Madei a
y
Cana ias.
Con
odo,
Azo es
y
Madei a,
descubie as
68
¡UAN
RÉGULO
PÉREZ
[6]
70
años
an es
de
la
expulsión,
a
ines
del
siglo
XV
es aban
ya
an
densamen e
colonizadas
y
pobladas,
que
la
mayo ía
de
los ecién
llegados
a los
a chipiélagos
po ugueses
se
ie on
obligados
a
bus~
ca
o os
luga es
pa a
unda
nue as
colonias. Y
las
ie as
acías
que
b indaban
las
es
cana ias
p incipales,
acabadas
de
conquis~
a ,
Se
les
p esen a on
como
un
e ugio
p o idencial.
¿
Cómo
se
o mó
la
p ime a
sociedad
cana ia?
Los
p ime os
co-
lonos
e an
gen e
uda
y
de
di e sos o ígenes.
Lejos
del
cen o
del
pode ,
a caballo
sob e
,las
g andes
u as
ma í imas
que
lle aban
a
los
nue os
mundos
del
Es e
y
del
Oes e,
los
nue os
cana ios
se
dedica on a
muchas
ac i idades
p ohibidas.
Se
lle aban
a
las
mil
ma a illas
con
odos los
bucane os
y
con abandis as
que
hacían
de
las
ensenadas
y
calas
de
las
Islas
luga es
de
encuen o
y
de
e-
ugio
en
su
á ico ilegal
en
aguas
españolas
y
pa a
los
asal os
pi~
[á icos
con a
los
galeones
po ugueses
que
aían
ca gas
aliosas
de
la
India
y
de
Ca ay.
El
come cio
y la
ag icul u a
de
las Islas
p on o
comenzó
a
depende
de
es as
ac i idades, y
de
aquí
que
ue a
asun o
de
in e és
gene al
esis i a
la
polí ica
monopolis a
de
la
Co ona,
y
más
especialmen e
a
la
implacable
pe secución
de.
la
Inquisición.
Así
las
au o idades
ponían
oda
clase
de
impedi-
men os
pa a
que
no
p ospe a an
las
in es igaciones,
cuando
ha-
bía
nue as
denuncias,
;!speciab:p.en e
si
és as
a ec aban
a
pe sonas
de
elie e.
Va ios
obispos
con esa on
que
in es iga
demasiado
en
las
he ejías
iba
en
pe juicio
de
los
ing esos
de
la
Iglesia, y
en
is a
de
ello
las
au o idades
secula es,
an o
ea,les como locales, ob a-
ban
siemp e
de
acue do,
sob e
odo
po que
iban
en
bene icio
de
sus
p opios
in e eses.
En e
los
p ime os
poblado es
se
hallaban,
desde
el
momen o
mismo
de
la
conquis a,
con e sos sólo
de
apa iencia
-los
llama--
dos
c ip ojudíos o
ma anos-,
jun o
con
p ac ican es
since os
de
la
nue a
eligión
impues a.
Los
p ime os
con lic os
se
·die on
cuan~
do
algunos
canónigos
de
G an
Cana ia
comenza on
a
hace
in es-
igaciones o iciosas,
p o egidos
po
el
obispo,
ya
en
1499, y en ia-
on
a la
Sup ema
de
Se illa,
que
en onces
p esidía,
en
su
calidad'
de
Inquisido
Oene al
de
Andalucía,
el igu oso F ancisco Diego
de
Deza,
el
esul ado
de
sus
descub imien os.
Inmedia amen e
se
o denó
hace
una
in es igación
o mal
pa a
a e igua
,las
achas
de
he ejía y
judaísmo.
Es a
in es igación
log ó
comp oba
que
ya
en onces,
a ines
del
siglo
XV,
había
en
las
Islas
un
núme o
con-
CONTRIBUCIÓN
DE
LOS JUDÍOS A
LA
FORMACIÓN DE
LA
SOCIEDAD
DE
CANARIAS
69
side able
de
judíos
y,
po
,lo
menos,
una
sinagoga
clandes ina.
Pe o
es a
ez
no
se
p ocesó
a nadie.
Con
odo,
el
mal
ya
se
había
hecho,
y,
po
mandamien o
del
Inquisido
Deza,
Se illa
comenzó
a
ci a
a los
ma anos
más
icos
esiden es
en
Cana ias.
No
odos
obedecie on;
pe o,
de
en e
los
que
llega on
a Se illa,
algunos
ue-
on
quemados
luego
en
Có doba.
Es os
hechQs
induje on
al
se e o
Deza
a
es ablece
en
Cana ias
una
ama
del
San o
T ibunal.
Es o
ocu ió
en
1504, y
pa a
sede
del
nue o
T ibunal
ue
elegida
la
ciu-
dad
episcopal
de
Las
Palmas.
El
p ime
Inquisi o
ue
Ba olomé
López
de
T ibaldos.
Du an e
los
p ime os
seis
años
de
ac uación
del
San o
T
ibu-
nal,
só1
0 . ein a y
an os
judíos
ue on
denunciados,
pe o
ningu-
no
ue
quemado.
Mas
las
p uebas
apo adas
po
,la
in es igación
de
la
Inquisición
demos a on
que
exis ía
un
amplio
c ip ojudaís-
mo,
y
de
p o undas
aíces,
en
el
A chipiélago.
Fue on
denuncia-
das
sinagogas
sec e as
en
Las
Palmas
y
en
La
Laguna.
A
pa i
de
15
J O la
ac i idad
pública
de
la
Inquisición
se
mon ó
a
escala
más
ambiciosa y
comenza on
los
au os
de
e.
Sin
emba go,
en
los
p ime os
au os
las
íc imas
ue on sólo
pe sonas
de
baja
ex acción,
po
la
i me
de ensa
que
las
au o idades-hacían
de
las
pe sonas
más
ep esen a i as.
En
ealidad,
es as
au o idades,
en
los
p ime os
años,
e an
con e sos
o hijos
de
con e sos
en
su
mayo ía.
Como
an es
dijimos, a
las
au o idades
ci iles y mili a es
se
unían
con
e-
cuencia
las eclesiás icas
que
no
o maban
pa e
del
San o
T
ibu-
naI.
(En e
pa én esis,
puede
deci se
que
la
Inquisición ue
en
el
in e io
de
la
Iglesia
como
las
opas
SS
en
medio
del
ejé ci o
en-
e
los
nazis;
en
ealidad
la
Inquisición
es ableció
en
España
el
p ime
ipo
de
Es ado
o ali a io
de
la
Edad
Mode na.)
Pa a
ilus-
a
el
es ado
de
ole ancia
de
las
au o idades
cana ias,
oy
a
p e-
sen a
un
ejemplo
bien
ca ac e ís ico.
En
una
de
las
ba idas
de
la
Inquisición
pa a
que
odo
el
mundo
decla a a,
bajo
ju amen o,
sus
an epasados,
un
egido
de
La
Laguna,
a
comienzos
del
siglo
XVI,
se
p esen ó
al
T ibunal
y
decla ó
que,
de
sus
cua o
abuelos,
es
habían
sido
judíos
,y
uno
mo o.
Es e
egido ,
llamado
Alonso
de
las
Hijas,
con inuó
en
su
pues o
pací icamen e y
mu ió,
muchos
años
después,
como
c is iano,
en
La
Laguna.
Una
si uación
semejan e
e a
apenas
concebible
Pon
la
Península,
o,
en
nues o
iempo,
en
la
Alemania
de
Hi le .
Pe o
acaso o o
ejemplo
nos
demues e
me-
jo
la
ac i ud
de
,las
au o idades.
En
1 514,
un
po ugués
ecién
lle-
7°
¡UAN
RÉGULO
PÉREZ
[8]
gado
y
moldeado
en
el
espí i u
peninsula ,
undó.
en
La
Laguna
una
co adía
o
he mandad
piadosa,
a
la
que
sólo
podían
pe ene~
ce
los
que
hubie an
demos ado
la
,limpieza
de
su
sang e,
es
de~
ci ,
ca ece
de
an epasados
mo os
o
judíos.
Cuando
la
Jus icia
y
Regimien o
u o
no icia
de
es e
hecho,
o denó
inmedia amen e
cas iga
con
oda
se e idad
al
po ugués
y
disol e
la
co adía
o
he mandad.
La
Jus icia
basó
su
decisión
en
que
ales
sepa aciones
en e
los
ecinos
,y
esiden es
sólo
podían
conduci
a
la
c eación
de
cas as,
cosa
que
e a
con a ia
a
lo
que
has a
en onces
se
había
p ac icado.
Los
egido es
decla a on
en
sesión
solemne
que
ales
sepa aciones
e an
pe judiciales
al
se icio
de
Dios
y
del
Rey.
Pe o
no
ue
siemp e
an
se ena
la
ida
de
los
c ip ojudíos
o
ma~
anos.
En e
1523
,y
1532
las
Islas
Felices,
el
Ja dín
de
las
Hes~
pé ides
de
la
li e a u a
de
iajes,
su ió
una
plaga
de
pes e
y
o as
desg acias,
en e
ellas
una
g an
sequía
y el
hamb e
consiguien e.
El
Inquisido
Ximénez
ap o echó
es e
conjun o
de
ci cuns ancias
pa a
desc ibi las
como
mani es aciones
de
la
cóle a
de
Dios
po
la
ole ancia
que
las
Islas
enían
pa a
con
los
enegados
judíos
y
mo-
os,
quienes
celeb aban
en
sec e o
los
i os
de
sus
de es ables
he-
ejías,
que
odos
se
habían
comp ome ido
solemnemen e
a
aban-
dona .
Pa a
apacigua
al
Todopode oso,
Don
Ma ín
Ximénez
la
emp endió
con a
los
he ejes,
y
o ganizó
un
au o
de
e
público.
A ines
de
1524
Don
Ma ín
hizo
p oinulga ,
en
su
nomb e,
una
se ie
de
edic os,
que
ue on
leídos
en
la
ca ed al
de
San a
Ana.
Omi o
el
analiza
cada
uno
de
ellos,
donde
las
palab as
con isca-
ción y excomunión
e an
las
más
ecuen es.
El
esul ado
ue
sa-
c i ica
unas
20
íc imas,
algunas
de
las
cuales
u ie on
el
alo
de
de ende
públicamen e,
y
an e
la
hogue a,
sus
ideas.
Hubo
ha-
llazgo
de
lib os
en
heb eo
y o os
obje os
pa a
el
cul o
de
la
eli-
gión
de
Moisés.
A
pa i
de
es e
se e o
cas igo
a
una
ein ena
de
pe sonas,
los
judíos
ap endie on
la
lección
y
se
es o za on
en
ocul a se
de
la
mejo
mane a.
Con
odo,
no
al a on
o os
au os
de
e
(hubo
en
o al 10),
pe o
cada
ez
el
núme o
de
íc imas
ue
disminuyendo.
An es
de
e mina
y
da
algunos
de alles
cu iosos,
quie o
ad-
e i ,
pa a
los
que
se
dedican
a
la
in es igación
his ó ica,
que
el
conjun o
de
documen os
p oceden es
del
T ibunal
de
la
Inquisi-
ción,
que
hoy
se
cus odia
en
el
a chi o
de
la
sociedad
El
Museo
Cana io,
Las
Pa,lmas,
es
de
g an
alo ,
sob e
odo,
in e
alZa,
pa a
CON RIBUCIÓN
DE LOS JUDÍOS A
LA
FORMACIÓN DE
LA
SOCIEDAD DE CANARIAS
71
e
cómo
ue
la
ida
de
los
judíos
en
los
años
siguien es
a
su
ex-
pulsión
de
España
y
Po ugaL
Es os
documen os
nos
pe mi en
se-
O"ui
casi
la
ida
dia ia
de
las
colonias
judías
de
G an
Cana ia,
T
e-
~e i e
y
La
Palma
y
e
cómo
se
man u o
la
diáspo a
ibé ica
en
la
clandes inidad.
Las
es
islas
p incipales,
,ya
lo
dijimos,
ue on
las
úl imas
conquis adas,
las
de
más
iquezas
na u a,les y
las
me-
nOS
pobladas
en
el
momen o
de
la
expulsión.
Es
na u al
que
en
ellas
las
colonias
judías
ue an
más
nume osas.
Es os
documen os
de
El
Museo
Cana io
nos
pe mi en
comp oba
cómo
los
judíos
se
las
ingeniaban
pa a
hace
eni
a
las
Islas a
sus
amilia es
dispe -
sos
en
la
Península,
y
cómo
se
es o zaban
en
casa se
sólo
en e
ellos,
en
obediencia
a
la
ley
mosaica
de
no
mezcla se
con
los
gen-
, iles,
es
deci ,
con
los
no
is aeli as.
Es
cu ioso
que
en e
los
p i-
me os
judíos
llegados
a
Cana ias
hubo
algunos
que
nunca
ap en-
die on
a
i ma
con
le as
la inas,
y
.lo
hicie on
siemp e
con
ca ac-
e es
heb eos.
Al ededo
de
1523,
como
dijimos
an es,
ue on
con-
iscados
po
la
Inquisición
a ias
biblias
en
heb eo
y o os
obje os
li ú gicos.
Pe o
poco
a
poco
el
miedo
a
se
aicionado
o
denun-
ciados
hizo
que
los
judíos
se
cuida an
de
hace
desapa ece
es os
signos
ex e nos
de
su
e
mosaica.
Así
y
odo,
es
in e esan e
e
cómo
con inua on
p ac icando,
con
odo
igo ,
sus
i os
de
comi-
da,
ayuno,
abajo,
e c.
Los
documen os
inquisi o iales
nos
han
conse ado
los
nomb es
especí icos
de
muchas
de
es as
p ác icas,
a
eces
incluso
con
su
oné ica
heb ea.
Tengo
pa a
mí
que
los
do-
cumen os
de
Cana ias
del
siglo
XVI
con ienen
la
in o mación
más
comple a
que
se
pueda
consul a
ace ca
de
la
ida
dia ia
del
judaís-
mo
occiden al
en
el
siglo
XVI.
He
aquí
un
ilón
pa a
los
his o ia-
do es,
del
que
pueden
saca
a
luz,
jun o
a
la
espeluznan e
y
d amá-
ica
ma i ología
a
que
el
San o
T ibunal
some iÓ!
11
los
judíos
cana-
úos,
sus
aspec os
sociales,
económicos,
mig a o ios,
e c.
Uno
de
los
ac o es
que
quie o
des aca
es
el
de
que,
a
pesa
de
que
la
exis encia
de
cí culos
más
o
menos
ex ensos
de
judíos
en
las
dis in as
poblaciones
de
Cana ias
e a
un
sec e o a oces,
en
las
Is-
las
nunca
hubo
e dade o
an isemi ismo.
Los
judíos,
más
o
menos
ocul os,
i ie on
en
comple a
a monía
con
sus
más
nume osos
e-
cinos
c is ianos.
Y
sin
el
celo
cons an e
de
la
Inquisición.
casi
siem-
p e
en
obediencia
a
ó denes
de
la
Sup ema,
lo
más
segu o
hubie a
sido
que
nadie
los
moles a a.
Ninguno
de
los
nume osos
documen-
os
de
los
siglos
pasados
demues a
la
meno
animosidad
con a