La Congregación Religiosa de las Hermanas de Nuestra Señora de las Mercedes en la ciudad de Granada / fundación española por D.J.N.Z.M.
Full text
LA CONGREGACION RELIGIOSA
DE
L A S MERCEDES
E N L A C I U D A D D E G R A N A D A
FUNDACION ESPAÑOLA
D. J_ N_ Z. M _
P esbí e o.
Imp eso p é ia licencia de la au o idad Eclesiás ica.
MADRID
T IP O G R A FÍA G U T E N B E R G
Culle do Villiiln , núme o 5-
1882
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HERMANAS 1 NUESTRA SEÑORA 1 U S MERCEDES.
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LA CONGREGACION RELIGIOSA
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FUNDACION ESPAÑOLA
D- J. N.
P esbí e o.
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Imp eso p i ia licencia de la au o idad Eclesiás ica.
MADRID
T IP O G R A F ÍA G U T E N B E R G
Calle de Villala , núme o 5-
1882
L A C O N G R E G A C IO N R E L IG IO S A
de he manas de
M UESTRA SEÑORA DE LAS M ERCEDES
EN GRANADA
[
Las ob as de Dios son supe io es á odo cuan o la
azón humana puede concebi , ellas es án llenas de
ma a illas y e elan cla amen e la mise ico dia del
Seño pa a con las c ia u as y de qué modo la P o i
dencia oca sua e y ue emen e los co azones, hacien
do b illa po donde quie a el amo de Dios á la hu
manidad; y á la mane a que el Sol de ama sus ayos
de luz sob e los buenos y malos, de igual modo Dios
hace esplandece su bondad y dispensa sus g acias,
á pesa de la ceguedad de los homb es y de sus locas
p e ensiones, siendo una p ueba bien pa en e de ello
la his o ia de los di e en es Ins i u os de O ación y
Ca idad que la Iglesia ha p oducido y que hoy p odi
gan sus enseñanzas, p ac icando sus i udes. Leyen
do su his o ia, se e apa ece en ellos la mano de Dios
y siguiendo su acción se en sus abajos, los cuales,
eniendo po base la humildad, cons uyen su edi icio
sob e los sólidos undamen os del sac i icio, de la mo
i icación y de la Ca idad, en alas de la Espe anza.
— 12— _
a de Dios, en ado ado a del Dios e dade o; la eina
de las gen es po ob a de sus legiones en eina del
espí i u po ob a de su doc ina; la Roma de los sie
os sac i icados como cosa, en la Roma de los pob es
ele ados á la dignidad de he manos de Jesuc is o; la
Roma del concubina o y del epudio, en la Roma del
ma imonio; la Roma de los pe pé uos enco es en la
Roma de la Ca idad E angélica, y omando posesión
de la misma esidencia de los Césa es, á la mane a
que el Sol de ama sus ayos de luz po oda la ie a,
de ama po odo el mundo la paz, la dicha, la Ca
idad y el amo , y p oduce esos se es p i ilegiados,
que sin o as a mas que un C uci ijo, b illan
lo mismo en las egiones del Polo, que en las
ab asadas llanu as del Ecuado , y sal ando las dis
ancias c uzan el Océano, po que así como la ^ Ca i
dad no iene pa ia, sus He manas ampoco la ienen,
pues solo i en en donde hay lág imas que enjuga
y penas que compa i .
V.
G andes y de ines imable alo son los bene icios
que la Ca idad c is iana iene de amando sob e la
humanidad, conside ada bajo sus múl iples aspec os,
po medio de los Ins i u os eligiosos, en e los cua
les, á la mane a que una palma exal ada en el de
sie o de Cades, emos esplandece en nues o si
glo ála He mana de Ca idad.
Con e ec o, en los siglos Apos ólicos comienza el
impe io de la Ca idad hon ando la dignidad de los
— 13 —
pob es: Macedonia, A enas y oda la G ecia, E eso,
Smi na y oda el Asia meno , Roma, la I alia y casi
odo el Impe io Romano, lo p ac ica on así, oyendo
á los p edicado es del E angelio. El p ime Hospicio
de Occiden e né undado ce ca de Roma po el Em
pe ado Pamaquio, el p ime Hospi al po una des
cendien e de los F abios, Fabiola. ¿Cuán as eces se
io á es a e dade a he oina, lle ando sob e sus
espaldas á los pob es en e mos, ó la ando llagas que
o os no se a e ian siquie a á mi a ?
Dado el ejemplo po Roma, es endié onse po o
das pa es undaciones ca i a i as, y así emos apa
ece además del Xenodochium pa a los pe eg inos y
el Nosocomium pa a los en e mos, el Hospi ium bajo
las mas b illan es o mas, la Villa Languen iwm pa a
los pob es caminan es, el Ge on ócomium pa a los
ancianos, el O ano o ium pa a los hué anos, el
B ep opMum ó las casas de Ma e nidad pa a niños,
el A gino ium pa a los incu ables, el Plocheium que
e a eí Asilo gene al de ios indigen es é impedidos.
En la Edad Media la Iglesia de Jesuc is o am
pli icó el impe io déla Ca idad en el mundo, lib án
dole de la ba ba ie y se la é consag ada al ali io de
las innume ables mise ias humanas, c eando las co
adías de la Buena mue e, que consolaban al des
alido en la ho a pos e a; los he manos En e me
os, que cuidaban á los en e mos abandonados; los
egula es de las Escuelas ías que ins uian á los
niños pob es; las Hijas de Dios y las He manas g i
ses consag adas al ali io de los necesi ados en los
campos y ciudades; las de Nues a Seño a de la Mi
se ico dia pa a los nobles desa o unados; las Reli
giosas del buen Pas o y las Hijas de la Magdalena,
que ab ian sus b azos y sus co azones á las donce
llas culpables, con idándolas al a epen imien o y
— 14 —
dándoles el dulce nomb e de he manas; en una pa
lab a, la Religión de Jesuc is o demues a en odo
iempo que la co ona de la Ca idad b illa siemp e en
su en e: S. Ped o Nolasco, undado de la sin
igual y ca i a i a O den Me ceda ia, que la es able
ce po e elación de N a. Celes ial Mad e, Abogada
y P o ec o a Ma ia San ísima de las Me cedes, así
como S. Juan de Dios, undado de los He manos
Hospi ala ios que lle an su nomb e, son es imonios
bien elocuen es de es a e dad.
Po úl imo, en los iempos mode nos ambién lo
a es iguan S. José de Calasanz, S. Vicen e de Paul
y S. Al onso M.a Ligo io.
Al p onuncia esos nomb es ene andos pa ece
que emos á los cau i os y á los en e mos le an a se
de sus lechos de dolo pa a bendeci les; á los ancia
nos besa sus manos bañándolas en lág imas; á los
hué anos y niños ol e lxácia ellos sus mi adas
llenas de espe anza; á las jó enes acogidas mos a
les su g a i ud y á las que salie on del icio y de la
co upción po un e dade o a epen imien o, con
lág imas en los ojos, bendeci les en ellos, en sus hi
jos é hijas y á los he ejes é in ieles á quienes ilumi
na on, p oclama les su P o idencia, sus Pad es.
Si se ija la is a sob e esas ondosas y uc í e
as amas que pa en de esos he mosos oncos de
salud y ida, con empla emos aquí á los hijos de
S. Ped o Nolasco, quedándose en ehenes pa a libe
a á sus he manos; po o o lado á los de S. Juan
de Dios; mas acáá los hijos é hijas de S. José Ca
lasanz; po o a pa e á las hijas de S. Vicen e de
Paul, á los hijos é hijas de S. Al onso M.a Ligo io,
las de la San a Familia, las He mani as de los
pob es, los He manos de la doc ina C is iana. ¡Y
cuan as mas! De igual modo se é á la Ca idad C is-
— 15 —
liana esplandece en su ob a de S. F ancisco Regis
pa a la ehabili ación de las uniones ilíci as, ins i
ui Salas de lac ancia; Pa ona o de los jó enes es u
dian es , de los jó enes ob e os y ob e as ; Abogados de
los pob es; Ob a de los hué anos: Ins i ución de los
niños pa a la p ime a Comunión ; Los Ob e os de
Ca idad; Los amigos de la in ancia; La Visi a d los
enca celados y sen enciados á mue e; en una palab a,
los ieles hijos de la Ca idad E angélica han que ido
acompaña y ama aun has a en la mue e á los que
soco ie on y ama on en ida, á cuyo in se ha c eado
la ob a de Fune ales pa a los pob es.
VI
Empe o al ocupa nos de la Ca idad C is iana en
eje cicio, con mo i o de la Cong egación de Nues a
Seño a de las Me cedes, jus o es que después de ha
be hecho una escu sion gene al conside ándcía en
sus abundan ísimos u os en las es g andes épocas
de los siglos Apos ólicos, la Edad media y los iem
pos mode nos en que la Ca idad es la Co ona y la
glo ia de la Iglesia Ca ólica, nos ijemos, siquie a sea
de paso , en nues a he mosa Ciudad de G anada, y la,
e emos, á pesa de la incu ia de los iempos y los u
nes os esul ados de la impiedad, cómo p ac ica es a
i ud sublime, ya pe sonalmen e, ya po medio de
sus Asociaciones eligiosas, las cuales, negándose á sí
mismas, siguen al di ino Maes o , consag ándose ex
clusi amen e á la p ác ica de la Ca idad E angélica.
Como p ueba pa en e de es a e dad, eco amos
aunque sea b e emen e nues a he mosa población,
¿ eis aquel edi icio cuya sólida y magní ica cons uc
ción le cons i uyen en ob a maes a del a e y se
mues a in ulne able al anscu so de los siglos? Fijad
ues a mi ada, es el Hospi al de los Reyes ó sea el
Real Hospicio en donde encuen an ampa o, consuelo
y emedio á sus necesidades, desde el ie no in an e
que iene la doble desg acia de no habe conocido á
sus desna u alizados pad es, bas a el encanecido an
ciano que en sus úl imos años se encuen a imposibi
li ado pa a gana el p eciso sus en o: su íundacion es
debida á uno de esos asgos sublimes de kq acend ada
Ca idad de la magnánima Isabel la Ca ólica; es un
glo ioso ecue do que al conclui los aza es de la
gue a, consag an á los en e mos, á los pob es y á los
necesi ados, los Ca ólicos Reyes; es una acción de g a
cias que o ecen á Dios al e mina la he oica lucha
de sie e siglos, esos in ic os Mona cas, undado es
de la unidad Religiosa y poli ica de nues a Ca ólica
España; es un elocuen e es imonió de la piedad, y
i udes que ado nan a es os C is ianos hé oes Fe
nando V de A agón é Isahel I de Cas illa, quienes al e
mola sob e los esbel os almina es de la Alhamb a la
bande a C is iana, concluyen la glo iosa Epopeya co
menzada en Co adono-a, pa a da p incipio á o a se
gunda po medio del inmo al C is óbal Colón.^
Po es e o o lado, con emplemos ese magní ico y
sun uoso Palacio - Hospi al de San Juan de Dios , am
pa o y e ugio de los enle nos odos de la Ciudad,
p o incia, y de cuan os su en; de eneos an e su
g andiosa cons ucción., pene ad en s i in e io , y
admi ad á nues a Religión San a, que inspi ando en
g ado he oico la sublime i ud de la Ca idad en el
pob e, humilde y San o Juan de Dios, lle a á cabo
an colosal emp esa; es ob a, sí, del hé oe de la Ca i
dad C is iana, San Juan de Dios, de esa luz de con
suelo y aleg ía que pa a los necesi ados esplandece y
b illa en G anada en el g an siglo XVI; el mismo San
o ió casi e minada su cons ucción en la ie a y su
inalización desde el cielo, pues o que comenzada en
1537, se concluyó en 1552, dos anos después de su
mue e.
— 16 —
17 —
Mas, si di igimos nues a is a á es a o a pa e que
conduce á nues a línea é ea, nos encon amos con
el espacioso y bien cons uido edi icio Hospi al de San
Láza o, ob a ambién de los Ca ólicos Reyes, que un
dada en el Albaicin, ué asladado en 1514 al luga
que hoy ocupa: y si desde es e pun o nos encamina
mos , á pesa de la escab osidad del e eno, á la an i
gua mo ada á abe de la mo isca Ciudad, pe la del
Occiden e, de engámonos y con emplemos, con iguo
al Real Monas e io de San a Isabel, el Hospi al de
Nues a Seño a del Pila , que, undado en 167G po el
piadoso S . Lacalle y Hc edia, con inúa llenando los
ines de su piadosa undación, pues o que á pesa de
ca ece del p oduc o de sus bienes en su mayo pa e,
la solici ud y celo de los Pa onos seño es Dean, Pec
o al y Doc o al, ayudados po la población, y muy
especialmen e po la Ca idad del i uoso P elado,
que anualmen e con ibuye con una c ecida limosna,
hacen se sos enga es e Es ablecimien o, el cual, según
enemos en endido, se a a de con ia al cuidado y
asis encia de He manas de la Ca idad de Fundación
Española.
Mi ad po es e o o lado: eis aquel edi icio que se
encuen a en el cen o de la población, es o o an iguo
asilo de la Ca idad llamado el Re ugio; su misión es
la de ali ia al menes e oso, ampa a y cuida con
solíci a asis encia á la humanidad en e ma y des a
lida. Su undación da a desde 1513 y es debida á a
ias pe sonas piadosas; su eo ganización y mejo as
an o en la pa e ma e ial del Es ablecimien o, cuan o
en lo conce nien e á la ma cha in e na de la casa y
aumen o del núme o de pe sonas acogidas, es muy
ecien e y se ha e i icado bajo la celosa, ac i a y
ec a di ección del He mano mayo el Excino. Seño
D . D. Manuel Ma ía Pineda de las In an as y Esca
le a, Conde de Cepeda, an iguo y p obo Magis ado,
hoy P esiden e del T ibunal de las O denes mili a es
y uno de los ás agos más ilus es po su ciencia y
piedad, de la que ué modelo de odas las i udes, la
mís ica Doc o a San a Te esa de Jesús.
Ved aquel, eso o sun uoso ediñcio que acaba de
cons ui se, es un es imonio más de la Ca idad de los
G anadinos, del celo del ene able P elado y del
p emio con que Dios compensa la e, la abnegación y
sac i icios de esas hijas del Cielo, de esas Mad esjde
los des alidos que conocemos en F ancia, España,
Eu opa, en el mundo odo, con el nomb e de He ma-
ni as de los pob es: es, po an o, el Palacio que la
Ca idad ha le an ado á la ancianidad desampa ada y
des alida; su undación se e i icó en .1863.
Mas allá se nos p esen a la Casa, esidencia de las
Religiosas Sie as de Ma ía, undada en 1880: memo
ia debida á la i uosa Seño a de López Mo eno, úl i
mo ecue do que en su ca idad consag a á G anada y
(pie con an o celo como ac i idad ha cumplimen ado
su piadoso esposo el S . D . 1). Leopoldo Eguílaz, ilus
ado Ca ed á ico de es a Uni e sidad Li e a ia, cuya
misión es á consag ada á la asis encia y cuidado de los
en e mos á domicilio y cuyas eligiosas, con abnega
ción ejempla , p ocu an no sólo la salud del cue po,
sino especialmen e la del alma.
Empe o, sin sepa a nos de es e he moso, aleg e y
pin o esco paisaje, desde donde se descub e la encan
ado a G anada, con su é il y isueña ega, con i-
miemos examinando sus cen os de Ca idad, en donde
es a i ud sublime se hace oda pa a odos , á imi a
ción de nues o Di ino Maes o y ijémonos, pues, en
es a o a pa e de la mo isca G anada, an igua mo ada
de la nobleza á abe y después de la C is iana; ed
cómo se alzan majes uosas las cúpulas de sus mul i
plicados con en os de Religiosas y g andiosos em
plos que e elan la piedad de nues os an epasados, es
la Ca e a del Dau o (Da o), ijad ues a mi ada en
medio de ella; de eneos an e ese an iguo edi icio, que
sob esaliendo po su ele ada o e, nos ecue da po
su aspec o y de e io o g andezas pasadas; pues bien,
— 18
pene ad en su in e io y con empla eis un nue o
cen o de Ca idad, de abnegación y de i udes; es
la Casa gene al y No iciado, de las He manas Reli
giosas de Nues a San ísima Mad e de las Me cedes;
es la mo ada, sí, de mul i ud de jó enes de di e en
es poblaciones de España, que unidas po el ínculo
de la Ca idad se disponen pa a consag a se á Dios
po medio de la p ác ica de es a i ud sublime, á
in de p es a dsspues sus ca i a i os se icios á la
humanidad en e ma, pob e, necesi ada y ai a de edu
cación é ins ucción eligiosa; son las No icias de la
lo ecien e y ex ensa Cong egación de Religiosas He
manas de Nues a Seño a de las Me cedes que es án
en el mundo, sin i i en él. ¿No habéis is o esas
Aguilas gigan es que emon ando su uelo se pie den
en la inmensidad del espacio y descienden ápida
men e á la co adu a de la esca pada oca pa a, ali
men a á sus hijuelos? Pues bien, héd aquí a la He
mana Religiosa de Nues a Seño a de las Me cedes;
ella se ele a po medio déla O ación, Medi ación y
Con emplación de las e dades e e nas has a Dios,
cen o de Ca idad, Mise ico dia y Amo , y después
desciende á la ie a, o a pa a consuelo de los que su
en y llo an, o a pa a enseñanza de los que gozan y
íen; su lema y el in de sus acciones se sin e izan en
es as b e es pe o elocuen es palab as: Iodo pa a el
bien de la humanidad en Dios, po Dios y pa a^ Dios.
Pe o si después de conside a los Es ablecimien
os Ca i a i os consag ados á la humanidad necesi a
da y dolien e, nos ijamos en o os cen os ambién
de Ca idad, que ienen po obje o nu i el co azón ó
ilus a la in eligencia po medio de una educación
c is iana y social, se nos p esen an a la is a los an
iguos y piadosos Bea e íos del San ísimo , San o Do
mingo y el de las Recogidas, dedicados á la enseñanza
de las clases necesi adas de la sociedad.
Mas no nos e i emos de es e delicioso si io; eis
aquella ele ada Casa-palacio, que aún se conoce
con el ilus e nomb e del Almi an e, es un nue o
asilo (le Ca idad consag ado á alimen a , educa é
ins ui en a es o icios á los hué anos de pob es
ob e os; lle a el í ulo de San José, es undación del
eminen e P elado, del Ca iñoso Pad e, del celoso Pas o
el Excmo. ó limo. S . D . D. Bien enido Monzon y
Ma in, á quien los G anadinos quie en, aman y es
pe an como á bondadoso Pad e, p uden e y ca i a i o.
P elado.
Ved po es a o a pa e el an iguo Colegio conocido
con el nomb e de Niñas Nobles, undación del piadoso
p elado de G anada F . Fe nando de los Píos y pues o
á g ande al u a po nues o ene able y sabio A zobis
po el Excmo. é limo. S . D . D. Bien enido Monzon y
Ma in, je e undacional del mismo; más allá, se en
cuen a el Colegio de la Pu ísima Concepción, pa a
enseñanza g a ui a de niñas, undado en 1858 po la
ca i a i a y piadosa Excma. S a. Doña Jose a Vasco de
Calde ón; po es o o lado emos la an igua mo ada
de los Ilus es Ma queses de San a Ma a, hoy p opie
dad de la nacien e Cong egación de la San ísima Vi
gen en su P esen ación, undación del piadoso é ins
uido Canónigo Lec o al S . D . D. Maximiano Fe
nandez del Rincón, y la cual, eniendo po misión la
ida con empla i a y ac i a, es á consag ada, además
de ele a á Dios sus o aciones en la soledad del claus
o, á la educación é ins ucción de la ju en ud, y
inalmen e, el Colegio de las Elijas de la Co e de
C is o, que, undado po un labo ioso Canónigo del
Sac o Mon e, iene po obje o la enseñanza de la ju
en ud y en el cual se admi en un limi ado núme o
de pob es.
VII
Mas en medio de odos es os cen os de Ca idad se
nos p esen a hoy la Cong egación de He manas Reli
giosas de Nues a Seño a de las Me cedes, consag ada
— 19
á p ac ica la Ca idad c is iana bajo odas sus ases y
acili a los medios de que hoy muchas poblaciones
'ca ecen, pa a a ende á sus en e mos, cuida á sus po
b es é ins ui á la ju en ud.
Es a Cong egación Religiosa ué undada en Ma zo
de 1878 po el D . I). Juan Nepomuceno Zeg i y
Mo eno, Canónigo, P o iso y Vica io Gene al de la
Diócesis de Málaga, bajo los e icaces y decididos auspi
cios del Excmo. é limo. S . D . D. Es éban José Pe ez
Ma ínez y Fe nandez, Obispo de la misma, de eliz
memo ia; siendo su obje o eje ce odas las ob as de
mise ico dia espi i uales y co po ales en la, pe sona
de los pob es, si iéndoles en los Hospi ales, Hos
picios, Casas de Recogidas, Hué anas, Inclusas y Es
cuelas.
Empe o la misión de las He manas Religiosas de la
Cong egación Española de Nues a Seño a de las Me
cedes, no se ci cunsc ibe sólo á p ac ica la Ca idad con
quienes son dignos de ella, ienen obligación ambién
de p ac ica la Ca idad, que si me es pe mi ido lla
ma é la Ca idad más ex ao dina ia de odas; hablo
de la Ca idad con quienes no pa ecen dignos de ella:
los culpables, las co ompidas po el icio, los inco
egibles, los in ames.
Ca idad e dade amen e sob ena u al, pues o que
epugna á la na u aleza; ella ecoge lo que la socie
dad desp ecia; ama lo que la sociedad abo ece: se
consag a á aquello de que la sociedad descon ía, se
lib a y desemba aza: Inocen e sube al cadalso donde
iembla el eo y le consuela: Vi gen acude al Hospi
al donde la úlce a co oe á la hija de pe dición y se
consag a á su se icio; en una palab a, la He mana
Religiosa de Nues a Seño a de las Me cedes p ac ica
es a Ca idad ex ao dina ia que es el amo po Dios pa a
los que nada g a o ienen; amo dos eces mas di ícil,
po que no debe cede á las mas legí imas epugnan
cias de la na u aleza, ni pe judica á las exigencias
de la jus icia; amo el más semejan e al de Jesuc is o
—
u
—
las jó enes que eciban an c is iana educación,
puedan con paso i me y segu o, nu ido su co azón
y alimen ada su in eligencia, emp ende la ec a
senda que Dios ha ma cado á la muje ; la cual al
ceñi á su en e, ya la co ona de Vi gen, consag a
da exclusi amen e á Dios; ya el elo de Esposa; ya
al odea sus sienes con la co ona de Mad e, sea la
humilde iole a que embalsame con su dulce a o
ma, cuan o enga en su de edo , pe o ocul ándose
siemp e en e el man o de la modes ia; sea el Se a-
in que en uel a en e sus alas y enjugue las dolien
es lág imas de los se es que la odeen; sea el ayo
del Sol que ilumine su hoga ; la go a de ocío que
e esque la sien del compañe o de su ida; sea el
Angel cus odio de sus hijos, el escudo que los p o e
ja, la luz que los ilumine, la mano que los guie y el
báculo en que se apoyen.
Po an o, su lema sea siemp e la Fé, la Religión,
la dulzu a, la sumisión, el ol ido de sí misma; y
anide en su co azón la i ud, en su pecho el amo ,
en sus lábios el pe dón y en su alma la mise ico dia
y la paz.
Bajo es os undamen os es ablece es a Cong ega
ción Religiosa sus Casas de Educación y Enseñanza
y po consiguien e al como lo exijen los buenos
adelan os de nues a época y en con o midad odo á
los e e nos p incipios de mo alidad y eligión, p es
c i os po nues a San a Mad e la Iglesia Ca ólica,
pa a el égimen de es a clase de Es ablecimien os.
■i ;7
i
XI.
— 25 —
Cuán elocuen emen e ha esp esado es a e
dad uno de los mas ilus es publicis as de nues o
siglo, a i mando que la muge , ángel de paz, lo
cuyo a oma dulci ica nues a exis encia, iene e i
gi lo en su co azón un al a á la Ca idad, y de ella
se ale Dios pa a con su dulzu a de ama el con
suelo en los co azones de los que su en y necesi an.
Nunca se p esen a la muge mas ideal ni mas
bella, que p ac icando la Ca idad. Vedla asis i á
los en e mos y ancianos, y con inimi able elocuencia
mos a les la mansión escelsa de la E e nidad. Con
empladla cuidando de los hué anos, que sin sus con
suelos, se ian cual las lo es sin la luz bené ica del
Sol. Conside adla en medio de la niñez, ins uyén
dola y enseñándole á p onuncia po ez p ime a el
nomb e dulcísimo de la Reina de los Cielos, y e eis
en es os momen os cómo los Cielos es án en suspen
so, los Angeles la odean son iendo, espe ando que
déla boca de sus he manos salga po ez p ime a el
nomb e de Ma ía, pa a agi a sus alas y p esen a
aquella plega ia á la que es oda Inocencia, Pu eza
y Amo , y en es e ins an e, se os mos a á la muge
mas g ande, mas pu a, mas es ao dina ia, po que
la e eis iluminada con los di inos esplando es de
la mas sublime de las i udes: la Ca idad.
A
V
— 26 —
XII.
Muchas poblaciones han espe imen ado ya y go
zan de los bené icos esul ados y abundan es u os,
que p oduce cada dia mas es a Cong egación Reli
giosa, que consag ada al bien de la humanidad, no
iene o o mó il ni aspi ación que la glo ia de Dios,
de Nues a Celes ial Mad e, y la sal ación de las al
mas: y es os mismos bene icios los ob end án bien
p on o o os muchos pueblos, que p i ados hoy de
sus Hospi ales y de los bienes que á ellos consag a
on sus bienhecho es, solo les ha quedado sus en
e mos y sus pob es, pues o que las poblaciones en
cada dia mas lo que puede y ale la abnegación y el
he oismo de es as he oicas muge es, que conoce
mos con el nomb e de He manas de la Ca idad, y
que odo lo sac i ican po amo á Dios, al ali io de
la humanidad necesi ada, en e ma, pob e, desampa
ada é igno an e.
Cu a odas las llagas, emedia odos los males,
calma odos los pesa es, des e a odas las necesida
des. enjuga odas las lág imas, no deja en España,
y si posible ue a, en odo el mundo, un solo sé
abandonado, a ligido, desampa ado, sin educación
eligiosa y sin ecu sos: ed aquí el pensamien o
p edominan e, la idea aca iciada, la aspi ación cons
an e, el sueño do ado, el bello ideal del Fundado y
He manas Religiosas cíe la Cong egación de Nues a
Seño a de las Me cedes.
Rasgos sublimes de Ca idad y abnegación hemos
p esenciado en es as escla ecidas muge es, y ejem
plos es ao dina ios de p i aciones y de sac i icios.
— 27 — _
¡Ah! Muchas eces hemos is o á la Religiosa de
N a. Seño a de las Me cedes en medio de sus en e
mos y necesi ados, ca eciendo pa a ellos aun de lo mas
p eciso á la ida, di igi les, como aquella mad e
de que habla un céleb e esc i o , es as ie nas pa
lab as: <- S i las lág imas de mis ojos pudie an con e
i se en o o pa a í, yo llo a ía odas las mañanas;»
y siemp e, en an di íciles ci cuns ancias, se ha de
jado sen i la acción de esa mano bené ica que Dios
les en ia, y la cual se es iende pa a emedia las ne
cesidades.
También iemos p esenciado escenas de e nu a y
econocimien o po pa e de aquellos á quienes p es
an sus ca i a i os cuidados, y las cuales han con
mo ido p o undamen e nues o co azón, siendo p ue
ba bien palpable de que es as he oicas muge es con
sag adas esclusi amen e á Dios, y po consiguien e
al bien de la humanidad, solo buscan males que
emedia , lág imas que enjuga , y g andes sac i
icios que hace .
XIII.
Mas es a p o ección isible de N a. Celes ial
Mad e Ma ía San ísima de las Me cedes, ñola han
espe imen ado las He manas Religiosas de es a Con
g egación, solo en cuan o a añe á las necesida
des ma e iales, sino ambién en momen os aciagos,
en ho as de ibulación y ama gu a, en que ya bajo
el man o de alsa piedad, é imi ando al ba iseo de
que nos habla el E angelio, ya la impiedad en e
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á en e, han a ado de des ui la en su cuna, y lle
ando la hiel en el co azón y la miel en los lábios, di
undie on su enenoso alien o, log ando pene a en
ino adas en donde solo dehe impe a la Ca idad, la
Humildad, la Mansedumb e, y po consiguien e, la
p udencia de la se pien e y la candidez de la paloma.
Rudos emba es, sinsabo es y queb an os ha su
ido es a Cong egación Religiosa; pe o en medio de
las ibulaciones y aun, es mas, de la calumnia, en
esos momen os e ibles y de pe u bación: ed á la
He mana Religiosa de N a. Seño a délas Me cedes;
edla cómo ma cha anquila, pues o su co azón en
Dios y en N a. Celes ial Mad e Ma ia San ísima
en quienes se e ugia y en donde únicamen e busca
y encuen a el emedio: edla, cómo llena su alma
de Espe anza, el co azón henchido de Ca idad, y
guiada po la luz mis e iosa de la Fé, su e e
signada: y iel cumplido a de sus debe es, lejos,
muy léjos de i i a se y de ol e o ensa po o en
sa, inju ia po inju ia, calumnia po calumnia, ni
aun se de iende de injus os a aques, y solo a iende
á cumplimen a el manda o de Jesu-C is o Seño
nues o «amando á sus enemigos, y haciendo bien ¿i
aquellos que le pe siguen y calumnian» p ac icando de
es e modo lo que se p esc ibe en el Cap. 8.° de sus
Cons i uciones, hablando déla Ca idad, en donde se
mani ies a que si la He mana Religiosa, apesa de
ob a ec amen e y se iel obse an e de sus debe es
y de los p ecep os de nues a Religión San a, hubie
a quien le pe siguiese, y aun quien le calumnie y
maldiga, po ello alabe y bendiga á Dios, que de al
modo le p ueba, y eniendo en cuen a que es a ha
sido siemp e la sue e de la e dad y déla i ud so
b e la ie a, el se pe seguidas y abo ecidas de los
malos, uel a su is a al Cal a io y ije sus ojos en
Jesuc is o, del cual dice San Ped o: «Que padeció po
noso os, dándonos ejemplo pa a que sigamos sus 'pisa
das. E l cual no come ió pecado alguno. Quien cuando
le maldecían no e o naba maldiciones, cuando le a o
men aban no p o umpía en amenazas.» Hé aquí el
modelo que p ocu an imi a , y ienen imi ando las
He manas de la Cong egación Religiosa de Nues a
Seño a de las Me cedes.
En es a Escuela, en es e C isol, en es e Al a , es
en donde la He mana Religiosa de N a. Seño a de las
Me cedes ha hecho sus p ime os ensayos,lle ando su
he oismo has a nega se á sí misma, sac i icándose
en un odo po amo á Dios, pa a el hien de la hu
manidad: sí, en es a Escuela del dolo ha ap endido
esa Ca idad que enseña á compadece á las íc imas
del in o unio: esa Ca idad ambién que se inmola
an e las a as déla humanidad, pa a que o os no cai
gan bajo el peso de la desg acia: esa Ca idad que en
el c isol de la ibulación, mues a sus quila es, pa a
e e después eso os de paz y de consuelo en los
co azones ulce ados.
Empe o, cuando se c eia oca el colmo del su i
mien o y del pesa , cuando con una go a más el aso
ebosaba de hiel, Dios, que ama álos suyos; después
de hace les pasa y aquila a los en el c isol de la
ibulación, les concede ambién dulces consolacio
nes, momen os de descanso, pa a que nues as agos
adas ue zas se epa en y aumen en con el ocío de
la elicidad: de ás de la empes ad iene la bonanza,
y en pos de los is es hielos del in ie no apa ecen
las is osas galas, los e des ma ices y las he mosas
lo es de la p ima e a, y ed á es a Cong egación
Religiosa como iun a de sus enemigos, á la mane a
que la e dad iun a del e o , y des uye con su
i ud y abnegación los enenosos da dos que le han
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di igido, de igual modo que la luz disipa las inieblas,
y espondiendo con la Ca idad, Humildad, Abnega
ción y Sac i icio á sus enemigos, los aba e y hace de
ellos amigos, pues o que el medio mas e icaz pa a
calma los es amándoles y colmándolos de bene icios:
y así hoy la con emplamos llena de igo , de lozanía,
de esplendo y de ida, po que « Dios es su espe anza,
su o aleza y su e ugio» y emos cons i ui se en
sus especiales y decididos p o ec o es á aquellas mis
mas pe sonas que le p oduje on ama gu as y su i
mien os.
¡Cuán g ande y bondadoso se nos p esen a Dios!
San i ica el dolo , y iene dulces consolaciones pa a
los que su en: san i ica la pob eza, y hace que la
Ca idad le soco a y a ienda, y á cuan os su en, les
alien a con la Fé, les sos iene con la Espe anza, y les
con o a con la Ca idad, haciendo que la e dad y
la i ud iun en siemp e, y b illen en el Cielo de
nues as c eencias, como el Sol b illa en medio del
i mamen o.
XI Y.
Jus o es que e minemos, y al e mina consag e
mos un ecue do de conside ación, de a ec o y g a
i ud al di un o P elado de es a Diócesis el Excmo. é
Il mo. S . D . D. Es éban José Pe ez Ma inez y
Fe nandez, cuya decidida p o ección pa a es a Con
g egación Religiosa ha sido bien mani ies a.
Consag emos ambién una memo ia de p o undo
econocimien o y espe o, así como de a ec o, á los
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ene ables P elados Emmo S . Ca denal Doc o F ay
Joaquín Lluch y Ga iga, dignísimo A zobispo de
Se illa á quien en es os momen os Dios ha llamado
á mejo ida pa a p emia las i udes que le ado na
ban y cuya pé dida lamen a es a Cong egación, que
siemp e econocida á su bené ica p edilección, uega
á Dios po su e e no descanso; así como al muy digno
Excmo. ó limo. S . D . D. Bien enido Monzón y Ma
in , A zobispo de G anada en donde se encuen a la
Casa gene al y No iciado bajo los e icaces y decididos
auspicios de an ilus ado como ca i a i o P elado á
cuya p udencia disc eción y celo debe es a Cong e
gación Religiosa en g an mane a su p óspe o y lo e
cien e es ado, y po consiguien e el que cada día en
ga p oduciendo más y más abundan es u os de bien
es a , paz y elicidad; dignos y mucho lo son ambién
de la g a i ud de es a Cong egación los ilus es y sa
bios P elados Excmo. é limo. S . D . I). An olín Mo-
nescillo, eminen e A zobispo de Valencia; Exilio, é
limo. S . D . D. E . Ce e ino González, celoso Obis
po de Có doba, de igual modo que los demás P ela
dos, en cuyas espec i as Diócesis cumplimen an su
misión de Ca idad las Religiosas He manas de la Con
g egación Española de Nues a San ísima Mad e de
las Me cedes.
Po dicha nues a, oda ía lia quedado en e nos
o os en medio del ca aclismo e oluciona io que ha
hundido las más bellas ins i uciones de la Iglesia,
He manas de la Ca idad, cuya abnegación y he ois-
mo exci an la admi ación y el espec o de odos, aun
de los más impíos, como lo p ueban las palab as de
Vol ai e: «Tal ez, dice, no hay en la ie a una cosa
más g ande que el sac i icio que hace un sexo delica
do, de la belleza y de la ju en ud, y á eces de un
ele ado nacimien o, pa a consag a se á soco e en
los Hospi ales, esa mul i ud de mise ias humanas cuyo
núme o humilla an o el o gullo, y es an epugnan
e á nues a delicadeza. » Aún exis en en nues o siglo
Ins i u os eligiosos, en g an mane a ú iles á la hu
manidad, que no sólo nu en la in eligencia con la
ilus ación y conocimien os mo ales y sociales, sino
que expían las p i aciones de las clases menes e osas,
y an á busca el in o unio en su dolo oso y is e
asilo, pa a enjuga lág imas y cu a he idas que ja
más pudie on enjuga y cu a la ilan opía humana:
y ¡ ay del mundo! ¡ ay de las sociedades! ¡ ay de la
humanidad des alida y menes e osa, si el Ca olicis
mo, con su bené ico man o, no le ampa a a!
En ano busca emos ue a del Ca olicismo esas pe
sonas gene osas, esas almas he oicas, esos génios
sublimes, esos hijos del ma i io, que no conocen el
dia ni la noche; po que la Ca idad es el Sol que siem
p e les alumb a, y bajo su in luencia, aleg es y con
en os, no espi an sino amo , ni i en más que del
amo que les inspi a la Doc ina del Cal a io.
El Ca olicismo, y po consiguien e la Ca idad, que
es Dios, no ha pasado, mejo dicho, pasa; pe o es
enjugando lág imas, soco iendo in o unios, hacien
do donde quie a bien á odos, co no su di ino unda
do , y dejando á su paso o en es de luz que ciegan
á sus enemigos: su in luencia, pues, no conclui á
mien as haya un solo dolo que cu a , una sola des
g acia que consola , una sola espe anza que de ama
en los co azones ulce ados, mien as haya egiones
lejanas que E angeliza , azas deg adadas á quienes
lle a los g andes bene icios de la ci ilización C is ia
na, sudo es que e e , y sang e que de ama pa a
ecundiza las almas y engend a la e dad en la ie a:
cuando nada de es o quede, en onces el Ca olicismo,
es o es, la Ca idad, deja á as sí las uinas del mundo
pa a ele a se á las egiones de la e e nidad, y dis u
a sin limi es la ine able p esencia del que odo es
Ca idad y Amo : DIOS.
G anada, Solemnidad de Nues a Celes ial Mad e,
Abogada y especial P o ec o a, Ma ía San ísima de
las Me cedes, á 24 de Se iemb e de 1882.
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