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Aulo Silio : episodio histórico

Jiménez Serrano, José

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b ib l io e c a h o s g a m a Es a e:_ QOi. Sala: l ísoiuc O : m i en CT) — — oo- <o- o ~ KJ — ü j - ^-§ ui~E en ~ i ~ oo <R.J/£*b AÜLO SILIO. POR U E ü M S D á . Imp en a y lib e ía de D. José M. Zamo a, im . BIBLIOTECA HOSPITAL REAL g anada Sala: Es a e iuiu n O : O Ó I ¿ g m - V / 4 ?. o ¡ p i o n o I o m e ® , POR (D . c$oóe i u e ieg-Se ccuo. X I / C / / y ( H s ! íiey e^ , / m m & m . Imp en a y lib e ía de D. José M. Zamo a, m . Mas Jesús decía: Pad e mío, pe dónalos, que no saben lo que hacen. San Lucas. La noche hacia ya iempo que habia es endido sus ne g as alas sob e el ho izon e de lio na, y la luna acababa de ocul a su pla eado disco sume giendo los campos de* Lacio en somb as impene ables, cuando un jo en de a en ajada es a u a y galla do anda se di igía á g andes pasos á la Via-apia, po medio de unas hazas incu. as y ped egosas: e a Aulo Silio, descendien e de una de las mas nobles amilias de Roma y único ás ago de ella. Dolado de imaginación olcánica, obus ecida po la con inuada lec u a de los poe as g iegos y la inos, se bahía o mado una inmensidad de ilusiones i ealizables a la sociedad en que i ia. ZT7. SCZ . In oducida^ la sec a de Epicu o, ahogada la libe ad en Roma po Augus o y p os i uida po Tibe io, aquel empo io, en o o iempo de las i udes epublicanas, se con i ió en una cloaca inmunda de los mas bajos ícíob. La adulación, la molicie, la p odigalidad, la incon inencia y sob e odo la maldi a sed de iquezas ocupaban odas las clases del es ado, y Ca ón ó el des uc o de Calilina se hubie an a e gonzado de se omanos si hubiesen despe  ado de su eliz sueño. Impe aban á la sazón, Diocleciano y Maximíano He cúleo, y e an Césa es, Cons an ino Clo o, y Gale ío Maximíano. O gulloso es e úl imo con las ic o ias que ob u ie a de los pe sas, no podiendo ole a que los c is ianos ayunasen al mismo iempo que él cele b aba con bacanales sus iun os, po supe s ición y c uel dad hizo con iolen as ins ancias que el iejo y débil Dio cleciano diese aquellos edic os u iosos con a los ieles, edic os que según la esp esion del g an Cons an ino es a llan esc i os con plumas bañadas en sang e. La iglesia de ¡N¡comedia ue a asada, p o anados los asos sag ados y quemados odos los lib os al aya la au o a del dia des i nado á las ies as e mínales, y es a uéla señal pa a que odo el impe io se con i iese en un lago de sang e. Po eso Aulo, que aun conse aba su co azón pu o, i ía as idiado eu medís de aquellas escenas de ho o es y. de co upción. Re ugióse po úl imo al amo c eyéndole su único ecu so; pe o golpes que esona on en lo p o un do de su co azón ué lo que ecibió en ez de las quime as que se Rabia o jado: mil eces c eyó encon a el ipo ideal que se c ea a y mil eces ambién su ió un desenga ño c uel. Desespe ado al in, 'abandonó aquella sociedad co ompida y se aisló, dedicando odos sus cuidados á su mad e ya anciana, y educiendo odas sus di e siones á lee la epopeya sublime de Home o, ó á llo a con Dido y con el des e ado O idio. Jo en en las pasiones y y iejo «n las ideas, e a un anac onismo en e aquel pueblo una, osa en medio de un cenagal. En la a de de la noche á que me e ie o, salió á isi a la uen e Ege ia y á con empla el sun uoso sepulc o de Cecilia Me ela; pe o después mi ando la umba inie on á su men e las ideas que inspi an los que mu ie on, y su me gido en ellas es u o, has a que un sucio mu ciélago «alió del mausoleo y con su so do zumbido le sacó de su le a go: conoció en onces que e a a de y se ap esu ó á e i a se. Al a a esa aquellos campos abandonados, descub ió al escaso esplando de las es ellas a ios bul os que salian al pa ece de la ie a y que se pe dían á poco en la os cu idad. Agi ada su an asía con an a a apa ición, se ace có cau elosamen e al si io donde la ie a daba paso á es os se es, y descub ió la boca de una ca e na (1), po doude salie on dos muje es al iempo que llegaba. La una al a y g uesa mos aba en su pausado modo de inda que ya habia pasado de la p ima e a de la ida; la o a mas pequeña y mas ai osa, enia mo imien os mas li ge os, y su alle e a lexible como la pal na de Délos. Un elo espeso cub ia el os o de ambas. Aulo Siiio pe maneció inmó il; e a aquella apa ición an nue a, y pasó an ápidamen e, que no hallaba en su ima- ( ) Lia ca acumbas de San Sebas ian qae se hallan en es e si ie y que se ían de iglesia á los p imi i os c is iane». S3=l 2c= Camina en paz, bendi a alma, que ya b»s llegad** al é mino po i an de deseado. ' F«. Luis de Leoh. Ya habían pasado es dias después del juicio que he ei'e ido, y ambién el dia an e io se había celeb ado la comida lib e, el cua o po la mañana el pueblo espe aba impacien e en las pue as de la cá cel Mame ina, Aque llos ¡¿umb ales los habían pasado o as eces eyes pa a segui el ca o iun al de los cónsules y empe ado es, ejé ci os en e os a as ando cadenas; aho a se es débiles pa a i á ecibi el ma i io. Gi an las obus as pue as echinando sob e sus goznes de b once y el pueblo dá paso á una la ga comi i a. Ma  chaban delan e los pa icios omanos en yeguas neg as co mo la noche sin luna, con cascos ema ados po una loba de me al, con elumb an es co azas y la gas espadas de J= 1 o « ibe ia, seguíalos la in an e ía p ecedida de un cen u ión y de un águila, y después en e espesas ilas de soldados me cena ios iba Áulio Silio ca gado de cadenas*y de ás de él Glice ia y Sa a casi a as ándose po lo mal a ado de sus miemb os. Sus os os, aunque ma chi os po los dolo es, conse aban su he mosu a y una sob ena u al ale g ía b illaba en ellos. Ambas muge es animaban al jó en omano, que ma  chaba con en o á da su ida po una eligión que hacia cua o dias que habia ab azado y que enia en usiasmada su alma.— Es an dulce ambién cuando se ace ca el mo men o de sali de es a ida mise able y llena de espinas oi habla de o a, y de o a mas eliz!!! Un nue o golpe le espe aba al ca ecúmeno mas e ible casi que la mue e. Cuando se ace caba la úneb e comi i a al luga del sac i icio, una muje anciana, desg eñada, los ojos desencajados y que apenas se sos enía en sus dé biles pie nas, se di ije al j en óomano á a és de la mul i ud y se ab aza con él á pesa de los soldados que lo quisie on impedi . _ Hijo mió! (decia en e sollozos) ya e encon é, ¿dónde lias es ado? .. No has enido á e á u'anciana mad e? Te be buscado á pesa de mi laqueza y no e he hallado. ¿Qué ienes?... ¿Dímelo?... ¿Po qué no me ab azas?... Obse a en onces la desolada mad e las cadenas que su je an las manos de su hijo, mi a los soldados que le o dean y calla po un momen o, luego sigue: — ¿Pe o qué es es o?... ¿Tú en e cadenas?.. ¿Tú odea do de soldados?... ú! que e es an bueno!!.. ¿Qué has he cho? No me espondes?... llo as? — Mad e mia, soy c is iano. 4 - 14 = — Tú se ás lo quie as; pe o po qué es as cadenas? Sol adle. que es mi hijo, Aulo Silio (y cub ía el os o-del jó- en de besos y de lág imas). Aulo no que ía da á su mad e, á lo que mas amaba en el mundo, la e ible no icia. Un p e o iano descub ió la e dad con b u al lenguaje. La mad e en onces se ab aza mas es echamen e con su hijo y g i a: — No, no, sac i ica á á los dioses, no quie e que mue a su mad e, y si él mu iese, yo le segui ía. Qui adle las ca denas (añadió con impe io.) Silio es aba inmó il con el co azón aspasado de un do lo an in enso y a igoso, que no podia llo a : no sen ía su mue e; pe o su mad e es aba allí, anciana, des alida..... Casi dudó su alma, poco i me oda ia en la é. Es a mis ma sin emba go le consoló: eco dó que Jesuc is o mu ió cla ado en un made o po sal a al homb e, que su Mad e San ísima al pié de la c uz nco empló á su Hijo da el úl i mo suspi o en e mil o men os, y que el Sal ado ió las penosas angus ias de su Mad e y las su ió po el homb e. Es a e lexión le man u o i me. Los soldados en an o , cansados de las esclamacio ies de equella ieja, la sepa a- ion báibaiam m e de su hijo y á es e le hicie on anda a e npelloues. La mad e se desmayó al e i a la de Aulo Silio, y n» pudiendo su débil salud ? isli á las sensaciones a s ue es que habia su ido, cayó en un deli io espan oso. Unas muje es c is ianas le conduje on en b azos á su casa. Silio, empujado p o dos e dugos, andaba dejándose e =» 1 5 = 3 S co azón a ás: solo el que consoló á Job pudo amino a con el bálsamo de la mise ico dia sus dolo es: ambién Sa a y Glice ia le alen a on con sus dulcísimas palab as pa ecidas á las a monías de los ángeles. Llega al in al luga del suplicio donde una hogue a los agua daba; su ojiza llama alumb ada po el sol y des a cándose en una a mós e a pu a y azul e a ho ible. Los es c is ianos se pusie on de odillas y p onuncia on una b e e plega ia. Los e dugos les in ima on po úl ima ez que sac i icasen á los dioses, y ellos po es pues a se ap oxima on á la hogue a. El cen u ión en on ces hizo una señal, y los sayones p ecipi a on en el uego á Aulo Silio, Glice ia y Sa a. Las llamas baja on al p in cipio, dejando descubie os los má i es que es aban de odillas can la is a en la egión de los biena en u ados; * poco el humo y el uego los ocul a on pa a nunca mas pa ece . La glo ia se ab ió y ecibió en su seno las es almas co onadas de es os dichosos mo ales. - '.