Influencias bíblicas en el «Romancero de Don Alvaro de Luna»
Full text
INFLUENCIAS BIBLICAS
EN
EL
«ROMANCERO DE
DON
ALVARO
DE LUNA»
El
a lo
mil
cua ocien os
-
cincuen a
y dos
ha
pasado
«del
muy
san o
nacimien o
-del
Hijo
.de Dios sag ado.
«Pl esidenles y oido es -y
odo
el
eal
senado,·
:~e:-; án
iendo
un
p oceso -de
c imen
muy
sus anciado
«con a
don
Al a o Luna, -del
ey
don
Juan
g an
p i ado»
(Q93).
Así comienza
uno
de los
ein a
y sie e
omances
que
ecoglO
don
- gus ín
Du án
(del 986 al 1021, del «Romance o gene al», .
H.
de
1'1
Biblio eca de Au o es
Españoles
-el
núm.
1011
es do-
ble-)
dedicados a
don
Ah
a o
de Luna. Del «Maes e San iago,
-de
los p i ados ejemplo»,
que
en
la
p ime a
mi ad
del siglo
XV ue
la
única
cabeza
que
de en ó
la
polí ica
de Cas illa, el o-
mance o
no
ha
ecogido
nada
an e io
al hecho de
su
p oceso y
mue e.
Incon ables
años
al se icio de
su
ey y del eino
que
adop-
,:ó,
no in e e:;a .:m a
es a
poesía
exen a
de
la
anidad
de
una
i ma.
E~
acon ecimien o
e a
sensa6onal.
La
p i anza
ue
an
absolu-
a
y
du ade a
que
nadie
sabía,
ni
el
mismo
ey, cómo
había
de e -
I ,ina . Y
cuando
don
Al a o
desapa ece
an
iolen a,
pa o osa
y
ex a iamen e,
hab ía
de
queda
en
la
men e
del
pueblo
que
p e-
sendó
el cadalso de Valladolid
una
obsesión
pe manen e
du an e
siglo,>.
LoE'
a ias
de
p i anza
y
pode
se
ol idan;
y
queda
la
pesadi-
lla,
el
momen o
de
su
mue e
y los p e ios,
pa a
na a
y
can a .
-
21
-
Sob e
el in del
pe sonaje
se
han
ecogido es os « agmen os
de
humanidad
que
uela a
a és
de siglos y de espacios»,
con
palab as
de
Ja nés.
T ein a
ailos ;condes able
de
Cas illa ie a
demasiado
iempo
pa a
no
opeza '
con
sinsabo es y en idias, a
pesa
de
que
no
siemp e
se ía desace ac.!o
en
sus unciones. Conoce ía
en
su
ida
el
De
Luna
es
des ie os, y
a ios
in en os
de asesina o
en
su
úl-
imo año,
has a
que
Juan
II
a bi ó
la
ó mula
del «p oceso»,
que
ue algo
así
como
un
asesina o o ganizado desde
la
co ona.
PI~se
a
an as
ad e encias, se
po ó
don
Al a o como
un
in-
sensa o. No
comp endió
la
eleidad del pueblo,
que
adula,
pe o,
desag ade.::ido, ol ida
p on o.
Hay
que
abandona le
pa a
que
co-
nozca
nue as
ge5 iones. Y segui á el
u no,
sal ando
solamen e
la
en e medad
moná quica
del
momen o.
El
poe a, con e lido
en
mo alis a
a desho a,
aconseja:
«Las
p i anzas
con
los eyes -
deben
po
cie o
es ima se
«cuando a cada
cual
se
dan
-ca gos
que
al
mundo
no
es-
[
pan en»
(1002).
E-; e
p i ado
debió
da se
cuen a
de ello con
iempo;
pe o
no
quiso
nunca
dese a ,
abandonando
a
su
ey. No
comp endió
que:
«es
un
sueño
la
p i anza, -y
en
sueños no
hay
que
c ee »
[ 997).
De
la
en e is a
de Mayo ga,
donde
se conce ó
la
alianza
ma i-
monial
en e
Cas illa y Po ugal,
pa i ía
la
desg acia dei
p i ado
po
Cal!s::
de
inmiscui se, quizá
con
hon adhima
in ención,
en
po -
meno es
de
la
ida
p i ada
del ey.
Isabel
de
Po ugal
ue
su
enemigo
más
pode oso
y de ini i o. Ya
pudo
el condes able, so-
li a io
y aislado,
conside a
·su
causa
pe dida
un
año
después de
la
boda
eal,
cuando
in i ó a los eyes al
mejo
palacio
de Cas-
illa,
que
e a
el
suyo
de
Escalona. Aún sal a ía
la
ida
del ey
en
Palenzucla, a iesgo
de
pe de
la
p opia.
Dnn Al a o
de
Luna
ue
quien
más
al o llegó
en
la
co e
cas-
ellana. Los
omancis as
le
compa an
con
el ('cip és» (986),
»co-
he e» (1004). «yed a» (1012),
«agua
y espuma» (1019), y
aún
con
la
«luna»,
como
su
apellido,
que
llegó a
empa eja se
con
la
del
cielo.
-28 -
Aquel (< eal senado» comienza a ac .Ía ,
en
p esencia
del ey,
'cuandoes aba
el
condes able
ecluido
en
Po illo. Y comienza
~u
allo:
«Dan
una
c uel
sen encia, -
odos
en
uno
aco dando
«que
le
p i en
de
sus
ie as, -
que
le
qui en
sus
es ados
«de
condes able
en
Cas illa, -de
Maes e
de San iago,
«de
conde
de
San is eban,
- a T ujillo y
su
ducado,
'.<y
que
uel a a
la
co ona
-del Rey,
de
do ue
usu pado»
[ 993).
¿
Cua en a
y
an os
años
de
se IcIO a
la
co ona
no
u ie on
la
más
mínima
emune ación?
Don
Juan
no
aplazó
mucho
el iem-
po
p:'l a
comenza
la
apiña,
impunemen e
y
en
p o echo
p o~
pio,
en e
los
bienes
pa icula es
de
sU:
condes able.
Escalona
u o
la
culpa:
de
habe se
en egado
su
o aleza y
quedado
a
me ced
de
la
o acidad
eal,
dejando
ya
a
don
Al a o
en
la
mise ia,
es
posible
que
le
hubiese
pe donado.
En onces
o denó
ab i le
p o-
ceso.
El
p ocesado,
en
su
in imidad,
no
puede
supone
que
hono es.
í ulos, glo ia, iquezas y
bienes a ,
odo
acaba ía
en
un
pun o.
Se
c eía
muy
ce ca
de
las es ellas, como
en
la
me á o a,
donde
no
pueda
da
« uel a
la
ueda
a ia» (987).
Sin
emba go, el poe-
a
anónimo
pone
en
boca
de
un
pajecillo
que
hablase
al condes-
able:
«Non
os ieis de
o una,
-
que
cuido
que
ho ible
os
mi a,
«y es
sin
p udencia
su
ueda
-y os
puede
aba i
de
a iba»
[ 989).
ElIde
junio
de
1453
llegó a
la
o aleza
de
Po illo
la
o den
de ejecución de
don
Al a o
de
Luna,
pa a
se
cumplida
en
Va-
lladolid.
El
e a
c is iano
al
modo
que
pudie a
se lo
un
g ande
de
la
época. Los
omances
y
la
his o ia
an
a ecoge los
momen os
as-
cenden es
de
su
ida
en
es a
si uación.
Cabalga silencioso,
ecelando
de
aquel
iaje,
aunque
sin
sospe-
cha
que
se
ha
iniciado
su
cal a io. A
mi ad
de
la
e apa,
se
hacen
los
encon adizos
dos anciscanos, enca gados
de
con esa
a
un
eo
que
desconoce
su
sen encia.
F ay
Alonso
de
Espina
iene
que
hace
su gi
el
ema
con
oda
la
delicadeza
que
le sugi iese
su
ex-
pe iencia
p edica o ia
y eológica,
pa a
habla
al
Maes e de San-
iago
de
Id
incons ancia con
que
se mue e
la
o una;
de los e e-
ses
que
p epa a
a los encum b c.dos; de
la
mise ia
de
las cosas del
mundo
-señala
Césa Silió y
Co es-o
Muy
so p endido
don
Al-
a o
po
el
ema
y
po
el
ono
de
la
con e sación,
enía
quep e-
gun a
si
aquello
signi icaba
que
iba
a
mo i .
La con es ación ue
disc e a:
--Todos:
mien as
i imos,
caminamos
hacia
la
mue e;
pe o
el
homb e
p eso
es á
más
p óximo
a ella, y os, seño , es ais ya
sen enciado.
La
his o ia
ha
ecogido
unos
pensamien os
que
e lejan
su
can-
dencia
de c is iano,
que
sabe
que
odo, bienes, belleza,
pode ,
ha
de
queda
en
la
ie a
cuando
Dios dispone lle a se al
homb e
al
pol o de
que
p ocede. De es e
eno
son
las e lexiones
que
le
hace
su
uhán:
«
..
pues
que
odo
ue
p es ado,
-la
hon a,
ida
y hacienda,
",jus o es
que
ag adecido, - a
quien
e
lo dió, lo uel as»
[ (1004).
Desa nna ado de
odos
(1011),
epasa á
con
ama gu a
muchos
mom'.:!n os
de
su
ida, pese a los consejos del eligioso,
que
le ex
ha é! a
pensa
sólo
en
la
o a.
En
oc osílabos se
le
hace
deci algo
muy
exp esi o:
«Aquí
e á
odo
el
mundo,
-
que
es el
mundo
an
cmel,
«que
hoy
me
baja
la
cabeza, -y
un
iempo
me
alzó los pies.
«Has a
aquí
cual
comedian e
- ui conde,
duque
y ma qués,
"y
S0y
lo
que
un
homb e
pob e
-después
que
me
desnudé»
[ (997).
Con eso y
penhen e
no
se
apa a on
has a
el
úl imo
momen-
o
de
é<; e.
Los
omances
ecogen
el
pensamien o
y casi las pala-
b as
de
ambcs
pe sonajes,
odo
ello imp egnado, como el caso
equie e,
de
ca olicismo y esc i u ís ica.
En
azos
del omance-
o
no
son
me as
alusiones
salpicando
la
p oducción:
'3on,
como
en
el
omance
1008,
cuando
«Don Al a o,
pues o
en
capilla
pa a
mo i ,
se
encomienda
a Dios», composiciones
au én icamen e
ple-
nas
de es os ideales.
El
au o
se
conc e a
al
ance
del condes a-
ble;
imagina el
con o no
y
la
ac i ud
del
sen enciado:
-
DO
-
«E
una
ocul a
capilla, - a
do
es á
ence ado
y
p eso,
«el
g an
don
Al a o solo -
agua dando
el in
pos e o,
«en In
je a
a odillado, -inclinado
os o
y pecho,
«ado aba
lID
c uci ijo -
que
es aba
en
sus
a as
pues o»
(1008).
F ay
Alonso
le
ins a
pa a
que
con íe
en
la
mise ico dia
in ini-
a
de Dios. Así
se
queda
ecogido:
«
...
pedid
pe dón
muy
humilde-y
con el
alma
con i a
«31
Omnipo en e Dios, -
que
es lo
que
más
os cumplía» (991).
y
además
del
de
Omnipo en e,
apa ece án
en
los
omances
más
a ibu os
di inos, mencionados
en
el
g upo
que
hemos
escogido:
Dios Juez m alible (988, 1007, 1013, 1014), Sapien ísimo (1002),
Consolado (1008), Piadoso (1010); y
la
Vi gen
pe manen e
in e -
c.eSQ a
an e
El
(1013). ,
El
ey
ol idó
su
amis ad
y
no
ha
que ido
e le
desde
an es
de
comenza
el {'p oceso». Todo
10
ha
pe dido
an e
él, y
en
e so
se
pone
en
b0ca
del
condenado:
«Tu mise ico dia es alsa, -
u
jus icia
no
la
emo,
«pues oy
delan e
de
un
juez
-
más
jus o
y
más
jus icie o})
[ (988).
En
an~aneciendo,
dice
la
«C ónica
del
Rey>',
«oyó
misa
muy
de o amen e
e escibió el
cue po
de
Nues o
Señ~ ».
Hab á
p o-
nunciado
palab as
semejan es a
las
del
omance,
en e
a Dios:
({Dalhne
la
mano
di ina, -
sald é
d'es e
lago y cieno,
«d'c<;a
clemencia ayudado, -
que
me
lle e a llano
pue o»
[ (1008).
Dando
así
po
ol idadas
odas
su
dichas
pasadas
y el
mal
p esen-
e. Después llegó el
ance
inal
sob e
el cadalso alzado
en
el cen-
o
de
la
plaza
Mayo de Valladolid.
Al
subi
al
ablado,
ado ó
la
..:: uz,
hecho
que
dio
luga
al JOmance 1014,
i ulado
«Após o e
que
hizo
don
Al a o
es ando
so~) e
el
cadahalso
a
la
c uz
de San ia-
go
que
lle 'aba
en
su
pecho»:
-
31
« ¡ Oh c nz,
mil
eces
iun an e
-del
ue e
o gulloso
lib o!
»¡
Mal aposEn ada
uis e
-
en
es e
mi
pecho
indigno,
)'pnes debiendo
de ama
-
es a
sang e
en
u
se icio,
»he
wnido
a
que
un
e dugo -
la
ie a
con
un
cuchillo!)}
[(1014).
Después,
p epa ó
po
sí
su
cuello;
se inclinó, ezando, y el cu-
chillo
dd
el~.-l 1go
segó
aquella
ida.
El
ance
i al de
es e
homb e,
que
ela an
los omances,
hace
supone
que
la
in luencia
mayo
que
eciben p o iene del Nue o
Tes amen o. El
ema
de
medi ación
iene sus aÍCes
en
un
lib o
mo-
alizado
del An iguo. No
hay
que
p o undiza
en
los
nume ados
100S,
1013 y 1014,
más
que
en
o os,
pa a
encon a
ci as
que
com-
p enden
desde el
nacimien o
del
Hijo
de
Dios,
has a
su
mue e
c uci ic::ldo. Del Nue o
Tes amen o
hallamos
ideas
que
son
del do-
minio de
~du
c is iano,
aun
del
no
muy
e sado
en
Sag ada
Es-
c i u a.
Así,
la
ado ación
del C uci ijo,
nues o
símbolo,
en
el
que
es á
sac i icado JesÍls, el di ino «Naza eno endido» (1014), el «na-
za eo» ( = llazÍ = «consag ado»), de
que
se
habla
en
Nm. 61_
21
•
Del a:1ce de
la
inmolación
de
nues o
Sal ado
se
alude
a dos
mom ~n os
decisi os:
aquél
en
que
C is o,
en e
los lad ones, e
inmedia ú el
Ie
su
ánsi o
(Lc
23
46
):
« Un aile
le
qui ó
el C is o, -
don
Al a o
bajó
el
cuello,
«con oz al n dice a
Dios:
-
En
us
manos
me
encomiendo» (1013);
({
...
dulce
Seño
Mío, -
mi
alma
se os encomienda») (1012);
el
o o
ins an e
del sac i icio de
Jesús
es
Jn
19
34,
cuando
el cen i-
nela
(unlls mill llm)
da
al
Seño
la
lanzada:
«Rompió el di ino
cos ado
-el
emple
agudo del
hie o,
»y
la
g a edad
del
mío
-
o a
ez lo
ha
descubie o» (1008).
Pa a
la
M2.d e de Dios,
hay
las
palab as
p ecisas
ogando
el
de,ca g0
en el juicio
sup emo
del
alma;
a Ella, concebida
sin
man-
cha, in oca (M 123,
con
an eceden es en
1s
714
):
«Vos. Vi gen
inmaculada
-de
la
enca nación
del Ve bo,
»aquél
que
en
ues as
en añas
- ue a
odo
el
mundo
e·
[medio,
» ogad a
ues o
Hijo
...
» (1013).
Po
en idia ue
en ado
ambién
Jesuc is o (M 4
U1
; M .
p3;
Le
44.1
3) :
«.
n0
e
íes -
cuando
aido es
e
ce can
»pues
aun
el so] de
jus icia
-
no
se esc.lpó de sus e as>,
(1004).
D ~spués
se á
a a
del Nacimien o, indicando el
luga ;
Belén
(M 21:
l.e
27
):
«
bajado
del cielo al suelo
»a
padece
po
el
homb e
-
mue e
de
c uz y
o men o.
» an
pob e
en
Belén nacis e, -que
desnudo
al
c udo
hielo
»os
ecos ó
ues a
Mad e -
en e
dos animalejos» (h103).
De hechos e angélicos,
encon amos
una
alusión
a
la
pa ábola
del Buen
Pas o
(M
18
12•13 ; Lc
154.7;
Jn
10
1U6
):
«(Alzud,
pas o
amo oso, - ol ed esos ojos bellos,
»que soy
la
o eja
pe dida, - y a
ues a
manada
uel o»
y seguidamen e
dice:
{(
y
ues
mundas e, Seño , -al pon í ice
San
Ped o
» an as eces
pe donase
-
cuan as
se acusase el eo» (1008),
de M
!8
J1
_22,
ul
que
pa ece
segui :
Las pasio .es su gen apenas c eado el mundo, y
es án
ep e~en
adas
como
un
d agón
- isiones
de
Ezequiel-
o como
una
se -
pien e
(G,; 31
).
El
omance
1004 alude al
Ap
127.1
2:
«Ved de Luzbel
la
p i anza, -
que
cayó
po
la sobe bia,
»ql'e
aun
los ángeles pelig an -
en
la
p i anza y
al E'za'>.
1004).
También
se á
ac o
impo an e
en la
agedia
humana
del
p incipio,
apenas
c eado
el
homb e
de la
ma e ia
que a Dios pa-
eció
mejo
(Gn 27
):
« De
la
más
humilde
ie a
-el piadoso Dios nos hizo,
»y.
como
mejo ,
al
homb e
-sob e
odos
dio dominio»
[(1Í!07'.
y después la segunda
g an
agedia:
el a icidio come ido ('on
Abel (Gn 41•4
):
«Fn
el
ablado
do es oy -
agua dando
el c uel
ma i io,
>Jhoy
ep esen o
de Abel -
la
humilde inocencia al i o»
[(1007).
Pa a
Josué
hay
un
ecue do aislado,
omado
del
can o
bélico
a
la
ic o ia de Gabaón (Js 101U3
),
que
mues a
el
con as e
de
si-
uaciones:
({
En
ence
mis
enemigos -
nada
a J osu¿
me
pa ezco,
»p e5 él enció con
la
luz, - y yo con ella pe ezco» (986).
y
10m'.)
inal
de
e e encias gene ales que el omance o de
don
Al a o de
Luna
ano a
de
la
Sag ada
Esc i u a,
bas e
indica
la
epe ición de la
es a ua
con pies
de
ba o
del
sueño
de Nabucodo-
noso
(N
ebí1kac;!ne'sa ), hecho
semejan e
al
que
edi ica
en
also e·
pu ación,
bi ncs,
conduc a.
Pe ec amen e
alía a don Al a o
al
ejemplo'
·:cFHb kas e en
mí
una
es a ua
-cual
Nabucodonoso ;
»ID:lS
ue on
los
pie'.>
de
ba o
- y al
p ime
golpe cayó
,>
[(1000) ;
({De
Nabucodonosa
-
en
mí
la
es a ua
con emplo
»de
o o
y pol o le an ada, -
que
deshecha iu ) al
sue!o,>
[986).
* * *
La
esis del «Q6héle!» o «Eclesias és» es « anidad
de
anidades;
odo
es anidad» (Ecls. 12);
ag egando:
<,Hay
un
mal
que
yo i
debajo
del sol y que
pesa
muy
g a-
» emen e
sob e
el homb e. Uno a quien Dios dió iquezas,
}}hacienda y
hon a,
y a
quien
nada
le
al a
de
cnan o
su
»deseo
pueda
desea ,
pe o
a qujen Dios
no
le
deja
goza
»de
odo
eso,· sino
que
lo gozan los ex años.
Es o
es a·
»oidad y mal
abajo»
(Ecls 61•2
).
-34 -
Es
el balance a
deduci
de
la
ida
de
don
Al a o
de
Luna, e- .
lejada
a
lo
la go
de
los
ein a
y sie e
omances
que
se
ocupan
de
él,
y
que
conc; e ::m, al
pa
que
hacen
his e ia
de
la
caída
del a-
moso
alido,
que:
«El
que
ca a
una
osa,
den o
de
ella cae, y el
que
des-
»hace
una
pa ed
es
mo dido
de
la
sie pe.
El
que
ueda
una
»)pied a se hace
mal
con
ella, y el
que
pa e
leña
co e
el
»pelig o
ele
he i se
con ella» (Ecls
10
8
.!)).
Si el de es able
de
don
Juan
II
desconocía es as máximas, pos-
e io men e
el
can a
popula
supo
saca
lección y
halla
analo-
gías de
cuan o
le sucedió con el
p o undo
con enido del «Ecle-
sias és»;
y ep esen ó a a ios «q6héle )
en
sus
omances:
ay
Alonso de
Espina
(991),
«un
eligioso» (1003);
«un
paje»
(989) o
el
bu ón
del
maes e:
«el
que
ue
uhán
en
bu las
-es p edica-
do
en
e as» (1004), y
aun
la
p opia
íc ima
en
sus diálogos (986,
997) o e lexiones (992, 1007, 1010, 1012).
No
hallamos
en
los 2500 oc osílabos
un
esquicio isueño
pa a
la
espe anza;
desde los
p ime os:
«Hablando
es án
sob emesa
-
con
pu idad
y silencio,
»105 ojos en e necidos, -los
ánimos
inquie os» (986),
..
en
que
don
Al a o p esien e
su
uina;
has a
los
ema es
de
los
Í1l~
imos:
«Co ó, el
as u o
e dugo -
de
los
homb os
la
cabeza·}
[(1012)
;,
«En ~
la
Inna y un paño, -llo ió sang e, g i ó el suelo»
[(W19):
lodo
es
un
mues ado
aleccionado
pa a
gobe nan es ad e-
nedizos, en esacado del ealísimo
d ama
que
ue
la
ida de «aquel
"bas a do
de
apos u a
gen il
...
, polí ico a isado y habilísimo y
un
,~ e ib1e
ad e sa io
de
aquella nobleza
que
le abo ecía»
(<<His~()
ia»
de
Balles e os,
III
1.").
Las ideas del «Eclesias és»
es án
espa cidas
po
odo
el
on'.:-.n-
ce o, limi ándonos
aho a
a
con on a
las e e encias
que
nos pa-
ecen
comunes,
en
muchos casos
de
semejanza
so p enden e.
-
lIS
-