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Discurso inaugural leído en la solemne apertura del curso académico de 1898 á 99 en el insigne Colegio-Seminario de Teólogos y Juristas del Sacro-Monte de Granada

Rodríguez Aguilera, Agustín

Abstract

Rúst.

Full text

DISCURSO INAUGURAL LEÍDO EN LA SOLEMNE APERTURA DEL CURSO ACADÉMICO DE 1898 Á 99 EN EL INSIGNE COLEGIO-SEMINARIO DE Teólogos y DEL SACRO-MONTE DE GRANADA POR EL D . 0. Agus ín Éi|i é Aguile a CATEDRÁTICO DE PROCEDIMIENTOS JUDICIALES Y PRÁCTICA FORENSE. GRANADA LMP. DE D. JOSÉ LÓPEZ GUEVARA 1898 (? ■Z'Hl DISCURSO INAUGURAL LEIDO e n la s o l e m n e a p e u a DEL CURSO ACADÉMICO DE 1898 Á 99 INSIGNE COLEGIO-SEMINARIO DE Teólogos y Ju is a s DEL SACRO-MONTE DE GRANADA POR EL D . 0. Agus ín Rod íguez Aguile a o c u s s Pa ec á ico de P ocedimien os J udiciales y P ác ica poRENsc. GRANADA IMF. DE D. JOSÉ LÓPEZ GUEVARA J898 (?■ e m * - DISCURSO INAUGURAL LEÍDO EN LA SOLEMNE APERTURA DEL CURSO ACADÉMICO DE 1898 Á 99 EN EL INSIGNE COLEGIO-SEMINARIO DE Teólogos y Ju is a s DEL SACRO-MONTE DE GRANADA POR EL 4 OCTU. 88 Pa ec á ico de P ocedimien os J udiciales y P ác ica pORCNSE. GRANADA IMF. DE D. JOSÉ LÓPEZ GUEVARA ■1898 (Sxcm c. S e eno : I o ues o acue do, seño es de es e Exce- gÁ— len ísimo Cabildo, soy el enca gado de inaugu a con una dise ación ju ídica es e cu so académico de 1898 á 1899. Sí, no obs an e mi es ue zo, el discu so no esponde á las adiciones de es a doc ísima Fundación, si o ma con as e con los p o undos y muy elocuen es oídos en an e io es solemnidades, oso os que me impusis eis es e debe , se éis indulgen es iéndolo así cum plido. Días son los co ien es de g an p eocupación pa a odos; la is eza y el males a posan en los espí i us; nues as desdichas pa ias pa ece que lian ene ado oda olun ad; la oz de a al pe simismo suena en odas pa es como p esagio de ce cana mue e, no iéndose en el ho izon e de nues os males y desdichas más espe anza de sal- _ 4 - ación posible, que el llega de es a ju en ud que como nue a au o a nos aiga luz Di ina pa a me jo es días. Po se , es o así, apa ecen hoy los p oblemas de la educación y de la enseñanza como los únicos de e dade o in e és nacional. Po ello nues a misión en es as c í icas ci cuns ancias es po demás deli cada y de esponsabilidad suma, ya que nos oca ecibi y p epa a á es a ju en ud que ha de edi mi nos. A ella debemos mos a en oda su des nudez y con a odo con encionalismo las causas cie as de nues os males p esen es, como la más p o echosa enseñanza pa a sus elices inicia i as en nues a e o ma social. Limi ándome en es a aspi ación al cí culo de los es udios que me enéis encomendado en es a Fa cul ad de De echo, he c eído de e dade a opo  unidad desa olla como ésis de mi discu so y con la b e edad que el ac o y ues a ilus ación aconsejan, la u gen e necesidad de e o ma nues o De echo P ocesal en su doble con enido de O  ganización judicial y P ocedimien os judiciales. Es el De echo, según ase eliz, c eación pa ala ealidad de la ida humana; po ella y pa a ella ha sido c eado, bueno unas eces, impe ec o y de icien e casi siemp e, ya po que los p og esos sociales no ue on pa alelos á los majes uosos a ances del De echo, ya po que los legislado es a endie on más ál in e és pe sonal que al bien pú- blico, ó po que siendo limi adas in eligencias, de cul u a escasa, desconocie on las necesidades de los pueblos, en mal ho a po ellos egidos. Y sien do el De echo, sob e odo el posi i o, c eación pa a la ida, pe sona alguna puede desconoce la im po ancia e dade a de las leyes ci iles; pues ellas, como de admi able mane a exp esa D. Ci ilo Ál a- ez, «cojen al homb e en sus b azos en el ins an e que ecibe del C eado el alien o de la ida y no le dejan has a en sus lími es; le so p enden en el seno ma e no, le mecen en la cuna, le p o ejen y igilan pa a su bienes a en su in ancia, decla an su libe  ad y sus de echos en la edad madu a, le cub en de un eligioso espe o en la ancianidad, le ele an de obligaciones en la dec epi ud, le siguen has a el sepulc o y allí oda ía pagan un ibu o á su me mo ia haciendo espe a su olun ad después de sus días.» Yace el o o en las en añas de la ie a y no si e á los homb es pa a la sa is acción de sus necesidades ó ac ecen amien o de su anidad, si el mine o no la hie e a igosamen e pa a ex ae el p ecioso me al y lo conduce después po cami nos segu os al me cado. Lo mismo sucede con el De echo si pe manece en idea abs ac a y sin ea liza se en la sociedad; en el p ime caso siendo sólo un concep o me a ísico, no sa is a ía necesidad humana alguna, y en el segundo, si no es condu cido po caminos segu os al me cado, si no se ea liza y ejecu a—al se pe u bado ó negado—a en diendo á exigencias o males, en ha monia con las cia solamen e que hay ins i uciones que ca ecen de eglas p ocesales p opias como sucede al De e cho me can il? Son los plei os, excelen ísimo seño , casos pa o lógicos del pa imonio, en e medades de la hacien da p i ada; y las causas c iminales, en e medades públicas, casos pa ológicos del o den social. Nece sí ase, po an o, de leyes p ocesales comple as, que aba quen odas las amas de la ciencia ju ídi ca, pa a que el de echo pe u bado ci il ó c imi nalmen e sea p on amen e es ablecido, sin dila ciones que desespe en al pacien e, sin dispendios que a uinen á las amilias, sin lesiones que p o duzcan la inu ilidad del en e mo... De es e modo, con Jueces ap os é independien es, la jus icia se á p on a, ba a a y e icaz. La cons i ución española de 1812, no obs an e que ué hecha bajo el uego del cañón enemigo y en e el humo de la pól o a, p e endió lle a á o das las leyes ideas de ha monía y paz; es ableció pa a oda clase de negocios ci iles, el medio de conciliación, llamado después juicio, con ha a imp opiedad, pe o que ya se denomine medio ó juicio, esponde, es cie o, á una idea plausible, más sin e icacia p ác ica. Comp endiéndolo así los au o es de nues a igen e ley de Enjuiciamien o Ci il, limi a on la conciliación y de e mina on que sólo ue a necesa ia en algunos casos, limi ación p o echosa, aunque insu icien e. El juicio de con ciliación, como enseña la p ác ica en nues os días, es únicamen e un medio dila o io, emba azoso é inú il; es además ocasión de muchos audes, p e sididos po la au o idad judicial, que ca ece de a cul ades pa a impedi los. Las dos ins ancias es ablecidas hoy pa a la ma yo pa e de las eclamaciones ci iles, dila an g an demen e la du ación de los li igios, sin p oduci o as consecuencias os ensibles que pé dida de iempo y dine o. Únase á es o las excepciones di la o ias, que suspenden la ami ación del asun o p incipal, con su segunda ins ancia ambién; la la  gueza de los é minos judiciales, la necesidad de acusa en odo caso, el ap emio y la ebeldía, en p ocedimien o p ódigo de is as y aslados, y se comp ende á cuán di ícil es e i a la desespe ación de las pe sonas obligadas á li iga ; no siendo di í cil halla p ecep os con adic o ios que si en al li igan e eme a io de base pa a ine i ables inci den es, sin elación, ni aun siquie a emo a, con el asun o p incipal y sin esul ado pa a la ma e ia discu ida. Añádase á lo dicho, que no es poco, el bene icio de pob eza, a ma e ible po es a mal o ganizado y sin las debidas ga an ías pa a aleja el pelig o de que se con ie a en medio c iminal que a de echamen e á la es a a, y end emos el boce o azado de p isa, pe o con exac i ud, de nues os p ocedimien os ci iles. El ilus e Ma  qués de Ge ona, al desc ibi los p ocedimien os ci iles de su iempo, c eyó sin duda que aquellas ama gas palab as i ían al pan eón del ol ido, po  que as de ellas end ía segu amen e el emedio pa a an o mal; más se equi ocó, pues la desc ip — 14 ción que en onces hicie a es comple amen e apli cable á nues o es ado ac ual. De nada han se ido los p og esos de la ciencia, los in en os de mejo a con la p omulgación de las leyes de Enjuiciamien o Ci il, las exigencias de la ealidad ni los g i os de la opinión. Nues o De echo p ocesal debe, po an o, se e o mado p on amen e en su doble aspec o de o  ganización judicial y p ocedimien os judiciales. Pa a es a e o ma, como pa a oda e o ma le gisla i a, se á necesa io que nues os legislado es p ocedan cau amen e eniendo en cuen a los p in cipios de la ciencia, desechando de modo cuidado so, lo u ópico, ap eciando en odo su alcance las ama gas lecciones de la ealidad, que es la e da de a pied a de oque del de echo posi i o, sin des deña el elemen o his ó ico, po que oda ciencia social, como lo es la ju ídica, si ha de a anca de cimien os inconmo ibles, y más si es po su na u aleza ciencia de aplicación, necesi a ene en cuen a ese elemen o, ¡que no es bueno que los legisla do es especulen en la soledad ope ando sob e lo abs ac o, sin ene en cuen a las ad e encias de la His o ia, las lecciones de la ealidad y los con sejos de la ciencia! El p edominio de cualquie a de es os elemen os, la ca encia de ponde ación en e ellos muchas eces ealizada, ha sido causa p óxi ma de g andes acasos legisla i os. A ec a deben las e o mas p ime amen e al Po de judicial que es el cimien o de odo De echo p ocesal. ¿De qué mane a se ha á el nomb amien o — 15 — de Jueces y Magis ados? ¿Cuál se á la o ganiza ción más acep able- pa a que los T ibunales cum plan su misión úl ima? Hase es udiado po publicis as y legislado es la o ma que debía adop a se pa a el ing eso en la ca e a judicial, decla ándose pa ida ios unos de la elección po su agio popula , como único me dio de ing eso, o os, de la amplia oposición, y los más p e ie en un sis ema mix o de oposición y concu so con e dade as ga an ías. La pe spicacia más sencilla alcanza á segu a men e los g andes incon enien es que o ece ía en la p ác ica la adopción del sis ema de elección po su agio en nues o país: los Jueces que debie an su al a in es idu a á las bajas y pequeñas in igas elec o ales, dada la mane a de emi i el su agio po los ciudadanos de España, empeza ían á eje  ce sus augus as unciones manchada la oga con el lodo de la calumnia; co iéndose el iesgo ha o p obable, como hace no a un e udi o esc i o , de que ales Jueces ue an en su mayo ía, igno an es enales. Pa a ob ene el ca go pond íanse en juego odas las malas a es que la pequeña polí ica .ha c eado pa a las elecciones en gene al. Ha íase uso de la inju ia, que siemp e mancha, pa a con segui el desc édi o del ad e sa io; cada candida o ha ía p omesas incompa ibles con las unciones que después iba á eje ce , co e ía el dine o pa a la comp a de o os áciles, su gi ían los odios de los encidos pa a p oduci la mue e del ence do , y el Pode ejecu i o in lui ía pode osamen e 16 en el esul ado inal de las elecciones, c eando con sus debilidades y complacencias, una mayo ía más que ag ega á las ya conocidas, y los Jueces, mien as el ca go du a a, end ían que se nece sa iamen e bené olos pa a sus elec o es é ins u men os ciegos de los Gobie nos. La oposición es o o de los sis emas absolu os, y sin desconoce las en ajas que es e sis ema o ece, pues comienza haciendo al Juez p opie a io de un des ino ob enido en buena lid, pa a el cual demos ó capacidad más eó ica que p ác ica, no puede admi i se como único medio de ing eso en la judica u a, la cual necesi a de homb es ilus a dos, de g an alen o y p ác ica judicial nada co ien e, y de p obidad públicamen e econocida. Además, la adopción de es e sis ema p i a de a liosos elemen os al cue po judicial sin bene icio de la jus icia y acaso con me ma de ella. Con e nien e, se ía, pues, admi i un sis ema mix o, ó sea, man ene el ing eso po oposición como egla gene al, ese ando un u no al nomb amien o po concu so, minuciosamen e eglamen ado, pa a da en ada en la ca e a en odas sus je a quías, á los abogados que lle a an cie o núme o de años de hon oso eje cicio p o esional; á los Ca ed á icos de las Facul ades de De echo; á los unciona ios auxi lia es de la Adminis ación de Jus icia que á su í ulo de abogado unie an el habe ob enido po opo sición sus espec i os pues os, más la habilidad y conocimien os que les die an la gos años de p ác ica; á los académicos de la Real de Ciencias mo a- 17 — les y polí icas... Exíjanse equisi os pa a e i a los no escasos incon enien es del sis ema ac ual y se pod á lle a á los pues os judiciales lo más emi nen e del Fo o y de la ciencia ju ídica, cosa que si siemp e impo a ía, es más de pe segui den o del ac ual mé odo de enjuicia que pide P esiden es de T ibunales habi uados al eje cicio de la pa lab a y Magis ados de amplio espí i u y ex ensos conocimien os doc inales, como sabiamen e dijo la Facul ad de De echo de la Uni e sidad Cen al, al e acua el in o me pedido po el Minis o de G acia y Jus icia sob e el p oyec o de bases pa a la e o ma de las leyes o gánica del Pode judicial y de Enjuiciamien o Ci il. Ob enido ya el ing eso de los indi iduos que han de o ma el Pode judicial, ¿cuál debe se la o ga nización de és e? P oblema es de di ícil solución po los di e sos elemen os que hay que ene p e sen es. Además, la índole de es e abajo no con sien e que se descienda á de alles siemp e moles os y más si se exponen sin galanu a de es ilo. La p ime a base del p oyec o de ley an es ci a do, de e mina la di isión e i o ial y la o ganiza ción, p oponiendo que se adminis e jus icia: «En cada Municipio po un T ibunal municipal. En cada pa ido po un Juzgado de ins ucción pa a lo ci il y lo c iminal. En cada p o incia po una Audien cia. En la capi al de la Mona quía po el T ibunal Sup emo.» Es a base pa a la o ganización judicial, no es acep able en absolu o, po que es ablece ían- se milla es de mic oscópicos ibunales municipa- 3 les que su gi ían en pueblos de escaso ecinda io y en los que has a aho a no hab án concebido la necesidad de un T ibunal colegiado pa a conoce y esol e insigni ican es asun os. Mejo se ía, caso de es ablece esos diminu os ibunales, ija de e minada población y ag upa dis in os y p óxi mos municipios que da ían impo ancia al T ibu nal sin p oduci g a es moles ias a los indi iduos que lo o ma an. Pe o sino es acep able la c eación de es os T i bunales municipales, sí lo se ía, y digna de aplau so, po el g an p og eso que e ela, la implan ación en España de los T ibunales de pa ido, e o ma in en ada ya, y el es ablecimien o de la única ais anda pa a los negocios ci iles, es ablecida con gene al sa is acción y admi ables esul ados puia los juicios c iminales; única ins ancia que es a ía á ca go de las Audiencias p o inciales. Mucho se ha dicho pa a e i a la e o ma, que, como o das, lesiona ía in e eses pa icula es, aduciéndo se con a ella a gumen os de ca ác e económico, po la necesidad en que se e ían los li igan es de acudi á la capi al de la p o incia siemp e que de duje an ó echaza an una eclamación judicial de cie a impo ancia. ¡Como sino ue a más dispen dioso acudi p ime o á la capi alidad del Juzgado de p ime a ins ancia y después, si la apelación se in e pone, á la capi alidad de la Audiencia Te i o ial! P escindiendo de los T ibunales municipales, la o ganización judicial debe se : en cada Municipio, — 18 - - 19 un Juez municipal, T ibunales de pa ido, Audien cia p o incial pa a conoce en única ins ancia en los asun os—cuya cuan ía se de e mina ía po los eglamen os—en juicio o al y público, pa a llega en su día al es ablecimien o del Ju ado en ma e ia ci il y me can il; ins i ución buena en sí, que no es pa imonio de ningún pa ido polí ico, aunque po al a de cuidado ai eglamen a la, sea hoy en lo c iminal, p oduc o a de cie a ala ma social, y no, como debie a se , ga an ía cie a de la libe  ad, hon a y ida de los ciudadanos. Pa a comple a es a o ganización, debe es able ce se una sepa ación comple a en e la Magis a u a y el Minis e io Fiscal, po que de es e modo el espí i u de clase no se ía obs áculo, cual lo es mu chas eces aho a, pa a la pe secución de algunos hechos, al pa que se log a ía, con la p ác ica dia ia, capaci a al Cue po Fiscal pa a el cumplimien o acabado de su impo an e y di ícil misión. Toca ya, Excmo. S ., expone , ambién en p in cipio, las e o mas que nues os p ocedimien os judiciales eclaman, e o mas que deben inspi a se en el deseo de p oduci economías al li igan e y p on i ud en la adminis ación de jus icia, sin se , cla o es, iel asun o de aquella jus icia mo una, obje o de las i onías admi ables de nues o g an Ce an es, jus icia que e a p on a «po que en e mo os no hay aslado á la pa e ni ecibimien o á p ueba.» No; esa p on i ud no puede se apidez e iginosa, cele idad de ayo, pues en onces los males se ían más g a es que los hoy lamen ados; - 20 — esa p on i ud se ob end á, sup imiendo ámi es inú iles, aco ando, en lo posible, los é minos ju diciales de mane a p uden e y p ác ica. Ya u e la hon a de indica an es que el llamado con ha a imp opiedad, juicio de conciliación, no esponde al pensamien o que p odujo su c eación, y que no es o a cosa que un ámi e dila o io, su p imido ya pa a muchos asun os, con aspec o ea al y casi idículo, ocasión además de audes á que da luga la con esión de deudas simuladas, en pe juicio de ac eedo es legí imos. Pa a comenza  la e o ma debidamen e, debe sup imi se po com ple o. Sin acilación debe ambién sup imi se la nece sidad ac ual de acusa ap emios y ebeldías pa a ene po ex inguidos los é minos judiciales, cuan do espon áneamen e y den o de ellos no se con es an los aslados, ap emios y ebeldías que ha cen in e minables los plei os con aumen o eno me de gas os. Con a es e sis ema ha clamado la opi nión, pe o en desie o, pues has a aho a sus ecos no han ob enido modi icación de nues a ley po si i a. La doble ins ancia, con sus eno mes gas os, es causa emo a, de que el bene icio de pob eza, sea an codiciado en e los li igan es. La pe idia de mu chas pe sonas ha hecho de es e bene icio legal un a ma emible, emo de li igan es icos. Con el es ablecimien o de la única ins ancia pod ían se sus anciados b e emen e los juicios y se e i a ían gas os, qui ando, po exis i b e edad y economía, á - 21 muchos el deseo de ob ene una ejecu o ia de po b eza; po que es de no a el enómeno ex año que o ecen á la conside ación del obse ado , esos indi iduos que i en o dina iamen e con desaho go, con lujo á eces, y que al acudi á los T ibuna les pa a deduci ó con es a cualquie eclamación, se es ue zan po consegui an e odo una decla a ción de pob eza, que ob enida, cambia el aspec o de bene icio, y se con ie e en pode osa máquina de gue a, escudo de in undadas exigencias. Jus a y con enien e es la habili ación de pob eza pa a li iga , concedida á quienes e dade amen e la ne cesi en, pues de o o modo, el pob e, e íase obli gado á no pensa en mas jus icia que la E e na. Pe o la jus icia y con eniencia aconsejan que debe condena se al que de mala e solici e ese bene icio. Una imposición de cos as é indemnización de pe  juicios, pa a el li igan e de mala e, con p isión subsidia ia, caso de insol encia, se ían quizás el emedio de an g a e mal. Complemen o acabado de es as e o mas, se ían la c eación de un p ocedimien o p opio, pa a el De echo me can il, ibu a io del p ocedimien o ci il, con a su na u aleza, que exige p ocedimien os ápidos y conocimien os especiales en los Jue ces enca gados de decidi las con iendas me can iles, po lo que debe ía es ablece se la ins i ución del Ju ado pa a en ende de es a clase de nego cios. Necesidad es es a an mani ies a, que ya ha in en ado sa is ace la un legislado es udioso y conspicuo, pe o con imidez censu able y sin éxi o