9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) https://editorial.us.es/es/revistas/spal • https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 © Editorial Universidad de Sevilla 2023 • CC BY-NC-ND 4.0. Riudavets González, I., Ferrer Rotger, A., Barceló Forteza, S., Remolins Zamora, G., Cladera Barceló, A. y Bravo Asensio, C. (2023): “Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca)”, Spal, 32.1, pp. 9-42. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) A SOLAR HIEROPHANY AT THE WESTERN TAULA ENCLOSURE OF SO NA CAÇANA (MENORCA) Irene Riudavets González Programa de Doctorado Societat i Cultura: Història, Antropologia, Art i Patrimoni de la Universitat de Barcelona. NURARQ SC. C/ Alaior 10B, 07760, Ciutadella de Menorca.
[email protected] 0000-0002-2433-318X (Responsable de la correspondencia) Antoni Ferrer Rotger Institut Menorquí d’Estudis. Camí des Castell, 28, 07702, Maó. antoniferr[email protected] 0000-0001-7534-229X Sebastià Barceló Forteza Dpto. De Física Teórica y Cosmología. Universidad de Granada (UGR), 18071, Granada.
[email protected] 0000-0001-5622-2444 Gerard Remolins Zamora Università di Bari, CNR-ISPC, Bari-Roma, Italia. ReGiraRocs SLU. Recerca, Conservació i Difusió del Patrimoni Cultural i Natural dels Pirineus. Av. Carlemany 115, AD700 Escaldes-Engordany, Principat d’Andorra.
[email protected] 0000-0001-8529-5757 Antoni Cladera Barceló PhotoPills SL
[email protected] 0000-0001-9115-1987 Cristina Bravo Asensio Institut Menorquí d’Estudis, NURARQ SC C/Pere Martorell 24, 2-2, Ciutadella de Menorca.
[email protected] 0000-0001-8940-6178 Resumen El artículo presenta la primera evidencia documentada de una hierofanía solar en un monumento talayótico en la isla de Menorca. Durante el inicio de la trayectoria descendente del Sol en el horizonte, en el solsticio de invierno, existe un lapso en el que el astro se sitúa a la misma altura aparente que la ventana que se abre en la fachada del recinto de taula oeste de So na Caçana. En ese momento del año, un rayo de luz penetra por dicha abertura, iluminando el suelo ante el espacio en el que se colocaban las representaciones de las divinidades en este tipo de edificios. La documentación de este fenómeno aporta datos completamente novedosos acerca de los rituales que se llevaban a cabo en estos santuarios, además de establecer unas fechas claras e importantes en el desconocido calendario utilizado por las comunidades humanas menorquinas de la Segunda Edad del Hierro. Palabras clave Islas Baleares, cultura talayótica, arqueoastronomía, ritualidad, solsticio de invierno. Abstract The article presents the first documented evidence of a solar hierophany in a Talayotic monument on the island of Menorca. As the sun path approaches the horizon on the winter solstice day, there is a time frame in which the sun is at the same apparent height as the window on the facade of the west taula enclosure of So na Caçana. At that time of the year, a ray of light goes through that window, illuminating the floor in front of the space where the divine representations were placed. The documentation of this phenomenon provides completely new data about the rituals that took place in these sanctuaries, and it establishes a precise and important date in the unknown calendar used by Menorcan communities during the second Iron Age. Keywords Balearic Islands, Talayotic culture, Archaeoastronomy, rituality, winter solstice. FECHA RECEPCIÓN 25/11/2022 FECHA ACEPTACIÓN 03/02/2023
10 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 1. INTRODUCCIÓN: EL TALAYÓTICO FINAL EN MENORCA Menorca es la más oriental y la más septentrional de las islas que forman el archipiélago balear (fig. 1). Durante la Segunda Edad del Hierro (ca. 500-100 a.C.) se desarrolla en la isla una cultura específica, fuertemente arraigada en la fase precedente y con grandes similitudes con la cultura que se documenta de forma sincrónica en Mallorca. Este periodo se ha denominado Talayótico final (e.g. Anglada et al., 2017) o Posttalayótico (e.g. Micó, 2005). La primera de estas denominaciones será la que se utilizará en este trabajo. En este periodo se documenta en Menorca una gran continuidad con la fase anterior en lo que respecta a los patrones de asentamiento y el sistema productivo, basado sobre todo en la ganadería de caprinos y el cultivo de cereales (Anglada et al., 2017). No obstante, se aprecia un considerable incremento demográfico, que conlleva el crecimiento de la mayoría de los núcleos de población surgidos durante la fase anterior y la fundación de algunos nuevos asentamientos. En el Talayótico final el mundo indígena intensifica sus relaciones con el exterior, especialmente con las zonas de influencia púnica, pues Cartago reclutará mercenarios baleares de forma recurrente. El síntoma más visible de estos contactos es la llegada, masiva a partir de los siglos IV-III a.C., de materiales cerámicos provenientes de Ibiza, algunos de los cuales funcionarían como bienes de prestigio en el contexto de una sociedad fuertemente estratificada (Guerrero et al., 2006). Los espacios domésticos de este momento presentan una gran estandarización y responden a una tipología exclusiva de la isla. Se trata de grandes edificios ciclópeos, con un patio central alrededor del cual se sitúan, de forma radial, entre cinco y siete habitaciones (e.g. Torres, 2017). Es también en este momento cuando aparece, solamente en Menorca, una nueva tipología de edificios monumentales, los recintos de taula, que se documentan en los principales poblados del Talayótico final. Se trata de edificios también muy estandarizados arquitectónicamente, que se interpretan de forma unánime como santuarios (e.g. Hoskin, 1989; Plantalamor, 1995; Gornés, 2008; de Nicolás, 2015; Ferrer et al., 2020b; Gornés, 2022). Figura 1. Situación de la isla de Menorca y ubicación de los principales yacimientos citados en el artículo. 1) Torre d’en Galmés. 2) Torralba d’en Salort. 3) So Na Caçana. 4) Talatí de Dalt. 5) Sa Cudia Cremada. 6) Binissafullet.
11 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 2. LOS RECINTOS DE TAULA: DESCRIPCIÓN GENERAL Y ESTADO DE LA INVESTIGACIÓN Los recintos de taula presentan tal nivel de estandarización, que es posible establecer un esquema básico a partir del cual se desarrollarán las particularidades de cada caso concreto. Se trata de edificios de planta en forma de herradura, normalmente irregular, con fachada plana o ligeramente cóncava. En el centro de la fachada se sitúa la única entrada, enmarcada por el umbral y el dintel, formados por grandes losas rectangulares. El muro perimetral es de doble paramento, utilizando diferentes soluciones para los paramentos internos y externos, en cada caso concreto (fig. 2). El interior es un gran espacio abierto, por lo general escasamente compartimentado, en el que destaca la taula, debido a su monumentalidad. Esta se sitúa encastrada en el sustrato rocoso o apoyada sobre él, aproximadamente en el centro del edificio, más o menos en línea con la entrada. Este elemento está construido mediante dos grandes losas. Una de ellas, la de mayores dimensiones, está dispuesta en vertical y actúa de soporte de la segunda, situada horizontalmente sobre la primera a modo de capitel. El conjunto adquiere así la forma de una T gigantesca. También es habitual hallar dos bloques cuadrangulares mucho más reducidos en tamaño, a nivel del suelo, situados a ambos lados de la piedra soporte (fig. 3). Las losas que forman la taula, igual que el resto de los elementos constructivos, están colocadas a plomo, sin argamasa que las una. En los ejemplos más monumentales, como en Torralba d’en Salort, la altura total del conjunto sobrepasa los cinco metros, con un peso calculado de 13 toneladas para el elemento vertical y 9 toneladas para la pieza horizontal (Fernández-Miranda, 2009), lo que permite deducir que para su construcción fue necesario movilizar a un gran número de personas de la comunidad. A la derecha de la taula, mirando desde la entrada, se documenta en los recintos de mayores dimensiones una columna exenta. Esta se encuentra situada aproximadamente en el centro de la distancia entre la taula y el muro perimetral. Figura 2. Planimetría de dos recintos de taula. 1: Torralba d’en Salort (reelaborada a partir de Fernndez-Miranda 2009). 2: Torre d’en Galmés (reelaborada a partir de Plantalamor 1991). En ambas planimetrías: e) Taula. f) Ubicación de las evidencias de combustión. g) Entrada al edificio. h) Ubicación de las representaciones figurativas. i)Pilastra iconosttica.
12 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 El paramento perimetral interno presenta una serie de pilastras encajadas en el mismo, situadas de forma radial y en número variable, dependiendo de la magnitud de cada recin- to. Estas pilastras son generalmente polilíticas, siendo habitual que se conserve la basa y el fuste y, en menos casos, el capitel. En este mismo paramento es también común hallar diversos nichos, a veces construidos y a veces excavados en las losas (Riudavets y Ferrer, 2022, pp. 198-200). La taula ejerce de elemento de separación entre la zona anterior y posterior del recinto en el que se encuentra. Así es posible distinguir una zona delantera, de planta rectangular irregular, en la que los elementos constructivos que la componen presentan normalmente unos acabados mucho más elaborados que los que se hallan al fondo del edificio, por detrás de la taula, que muestra una planta absidal irregular. En ambos casos, el suelo es generalmente una regularización del propio sustrato rocoso, siendo en muchas ocasiones un simple rebaje de nivelación con acabados bastante toscos. En el primer ámbito, siempre en el lado derecho, se documenta en casi todos los casos una estructura de combustión, normalmente delimitada con piedras (fig. 2, planimetría 1 y fig. 4, letra f). Dicha estructura podría estar relacionada con el consumo de carne de caprinos jóvenes documentado en algunos recintos de taula. Estas evidencias, unidas al consumo de vino que se deduce a partir de los restos anfóricos, han permitido proponer la celebración de banquetes rituales en el interior de estos edificios (Fernández-Miranda, 2009). Por detrás de la línea definida por la taula, en el segundo ámbito, se observa generalmente una pilastra con unas características especiales, para la cual se propone, en este trabajo, el término de pilastra iconostática. Este elemento arquitectónico se diferencia claramente de las demás pilastras que se observan en el interior de los recintos de taula, pues está construido mediante una losa plana, que sobresale del muro de forma notable (fig. 2, letra i). Se ha considerado necesaria la creación de una denominación específica para diferenciar a este elemento de las otras pilastras, que posiblemente no tendrían una significación litúrgica a nivel individual. El término “iconostático”, derivado de los vocablos griegos eikṓn (‘imagen’) y stásis (‘acción de poner’) se ha considerado el más adecuado para designar y diferenciar este elemento, dado que su función parece estar relacionada con la exposición de figuras relativas al culto (figs. 2 y 4, letras h, i). Esta se encuentra siempre a la izquierda de la taula y adosada al muro perimetral, entre 0° y 37° por detrás de la línea divisoria transversal que la taula define dentro del recinto (véase tab. 1). En la zona que queda justo por delante de dicha pilastra se ha documentado, en algunos recintos, la presencia de elementos que sin duda se vinculan a la representación de las entidades a las que se rendiría culto. En el santuario de Torre d’en Galmés se halló en este punto (fig. 2, planimetría 2, letra h) un conjunto constituido por una figura Figura 3. Vista frontal actual de la taula del recinto oeste de So na Caçana.
13 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 de bronce que representa al dios egipcio Imhotep, junto con dos pequeñas lancitas del mismo metal y una pila de piedra interpretada como un elemento para realizar libaciones (Riudavets, 2011). Tabla 1. Ángulo que forma la taula con la pilastra iconostática en los recintos de taula. Los datos han sido tomados a partir de aquellos recintos en los que se puede observar la taula y la pilastra iconosttica, total o parcialmente conservadas. Se han medido en total 12 ngulos, siendo el menor el del yacimiento de Binissafullet con 0° y el mayor el de Torralba d’en Salort con 37°. La media de todos los ngulos es de 18.75°, por lo que la tendencia general es la de situar esta pilastra en la zona del ábside. Yacimiento Ángulo taula-pilastra iconostática So na Caçana Oeste 8° So na Caçana Este 8° Sa Torreta de Tramuntana 7° Torralba d’en Salort 37° Torralbenc 26° Torre d’en Galmés 34° Trepucó 20° Bellaventura 18° Binimaimut 30° Binissafullet 0° Son Catlar 7° Talatí de Dalt 30° Media 18.75° En la misma zona, pero en el recinto de taula de Torralba d’en Salort (fig. 2, planimetría 1, letra h) apareció un altar, sobre el que se conservaban incrustadas tres de las cuatro patas de bronce de algún tipo de figura equina. A los pies del mismo altar, apareció una escultura de producción local, también en bronce, que representa un toro. Junto a él se hallaron los restos de dos pebeteros de terracota, de origen púnico, con forma de busto femenino (Fernández-Miranda, 2009). En el recinto de taula de Sa Torreta de Tramuntana se documentó también un timiaterio parecido (Murray, 1934). Los pebeteros de este tipo, en el mundo púnico, se relacionan casi siempre con contextos de culto, relacionándose posiblemente con la diosa Tanit, o bien con Astarté y Tanit, así como con la naturaleza y la fecundidad de la tierra (Marín y Horn, 2007; Marín y Jiménez, 2014). En el caso de los santuarios menorquines, se ha propuesto la hipótesis de su asimilación, por parte de las comunidades locales, a alguna divinidad indígena (Niveau de Villedary, 2017). Existe en la actualidad un debate no zanjado respecto a la existencia o no de una cubierta en este tipo de edificios, pues los resultados de las excavaciones realizadas hasta finales del siglo XX no son del todo concluyentes en este aspecto. No obstante, la dinámica estratigráfica en los recintos de taula no parece ser muy diferente a la que se documenta en las viviendas del mismo periodo, que obviamente presentaban techumbres. Así, en la mayoría de los recintos excavados de los que se dispone de datos se han documentado capas de tierra arcillosa, de una cierta potencia, justo por encima de los niveles de ocupación y por debajo de los estratos de derrumbe correspondientes a la
14 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 parte alta de los muros (e.g. Flaquer, 1943; Gual y Plantalamor, 1997). Por otro lado, existen algunos elementos estructurales que parecen haber tenido una función de soporte funcional, además de su posible carácter simbólico, como por ejemplo el refuerzo existente detrás de algunas taulas. En el caso del recinto oeste de So na Caçana, edificio objeto de este trabajo, este refuerzo es enormemente robusto y parece excesivo si su función era solamente ayudar a soportar la piedra capitel. Asimismo, la presencia de una columna exenta en el lado derecho de algunos de los recintos de mayores dimensiones, a medio camino entre la taula y el muro perimetral, puede ser interpretado como un elemento de soporte de la techumbre. Dichas columnas, y también en algunos casos las propias taulas, no están encastradas en el sustrato rocoso, sino tan solo colocadas en seco sobre este. Algunas de ellas presentan una base de reducidas dimensiones, por lo que tendrían poca estabilidad por sí mismas. Así, pese a su robustez, sería difícil que mantuvieran el equilibrio vertical, si no era formando parte de un sistema de cubierta cuyo peso evitara oscilaciones. Es el caso de la taula de Binissafullet, en la que durante la restauración del edificio fue necesario fijar la base de la piedra soporte al sustrato rocoso, con varillas metálicas, para garantizar que esta se mantuviera en posición vertical (Isbert, 1993). La columna exenta del recinto de taula de Talatí de Dalt, por otro lado, se encuentra en la actualidad parcialmente tumbada y apoyada en la taula, y la escasa superficie de su base tampoco permitiría que se hubiera mantenido en equilibrio estable como elemento aislado. Por tanto, es probable que existiera un techo que cubriera al menos de forma parcial el recinto, construido a base de un entramado de vigas y ramas de madera, sobre el que se depositaría una gruesa capa de arcilla impermeabilizante. Este tipo de estructura de cubierta se ha documentado en las viviendas de la misma época, sobre todo en el yacimiento de Torre d’en Galmés (e.g. Ferrer et al., 2020a). Cabe mencionar que en las recientes intervenciones arqueológicas llevadas a cabo en el recinto de taula de Sa Cudia Cremada, se ha hallado este tipo de niveles equivalentes a los documentados en las viviendas, por lo que, para ese santuario, la interpretación propuesta por las investigadoras responsables es que se trataba de un espacio completamente techado (Bravo y Riudavets, 2022). Se ha propuesto que estos edificios responden a la misma concepción espacial e ideológica que los espacios domésticos. Así, se ha planteado de modo genérico que la posición de la taula respecto al conjunto del edificio coincide con la ubicación de la puerta más monumental del interior de las viviendas, que conduce a la habitación principal de las mismas, la cual tiene una planta absidal. En el caso de los santuarios, la taula constituiría una “falsa puerta” y, por tanto, se trataría de un acceso impracticable para una entidad física, pues el espacio que correspondería al vano de dicha puerta está ocupado por la losa vertical de la taula (fig. 2, letra e). Es posible, no obstante, que en la cosmovisión de las comunidades humanas que construyeron dichos santuarios, las taulas constituyeran un acceso franqueable para otras entidades, por lo que se trataría de puertas que comunicarían el mundo natural con el sobrenatural (Ferrer et al., 2020b). Dicha interpretación ha sido discutida recientemente, planteando que el elemento equivalente a la taula en los espacios domésticos no sería la puerta que da acceso al ámbito norte sino una de las pilastras laterales del patio (Gornés, 2022). En este trabajo se expone que el número de casos utilizado para defender las similitudes entre las proporciones de las taulas y las entradas a la habitación norte es escaso, hecho ya planteado por los propios autores del trabajo y que tiene su origen en la limitada muestra disponible hasta el momento (Ferrer et al., 2020b). No obstante, cabe mencionar que
15 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 el paralelismo entre taula y pilastra lateral de los espacios domésticos planteado por Gornés (2022) se basa en un único caso de estudio, la vivienda conocida como Círculo Cartailhac en Torre d’en Galmés. En este sentido, es necesario destacar que la supuesta peculiaridad de la pilastra concreta en la que se sustenta la hipótesis de Gornés es difícil de mantener si se tiene en cuenta que todas las pilastras que rodean el patio central del edificio presentan la misma altura y similares proporciones. En la actualidad, tan solo dos de las cinco pilastras que flanquean el patio central presentan capitel: la que se ha planteado como paralelo de las taulas y otra en el lado opuesto del patio, de características casi idénticas a la primera. No obstante, la falta del capitel en las otras pilastras se debe con toda probabilidad a los procesos posteriores al derrumbe del edificio, que provocaron que tan solo dos de los capiteles se pudieran reponer en su sitio en el momento de la restauración de la estructura, descrita por Sintes e Isbert (2009). Asimismo, cabe destacar que, en otras viviendas bien conservadas del mismo poblado y cronología similar, como el Círculo 7 (Ferrer et al., 2011), la pilastra homóloga a aquella interpretada por Gornés como paralelo de las taulas, no presenta similitud con dicho elemento. El presente artículo tiene como objetivo el análisis arqueoastronómico de una serie de elementos arquitectónicos conservados en un recinto de taula de Menorca, demostrando su relación con el solsticio de invierno y aportando, por tanto, nuevos datos sobre los cultos celebrados en este tipo de edificios. 3. LOS FENÓMENOS ARQUEOASTRONÓMICOS EN LAS BALEARES Y SU ENTORNO GEOGRÁFICO DURANTE LA EDAD DEL HIERRO La arqueoastronomía se centra en el estudio de las concepciones humanas del cielo en la antigüedad y en la relación que establecen las poblaciones del pasado entre diferentes aspectos de su organización social con la bóveda celeste. Han sido muchos los investigadores de todo el mundo que han ido redescubriendo este tipo de aspectos relacionados con el cielo, que fueron en su día importantes para las sociedades del pasado (Cerdeño y Rodríguez, 2009). En general, estos conocimientos y estas relaciones se fueron diluyendo y olvidando con el tiempo, debido a que se trata de concepciones ideológicas difíciles de detectar en los restos arqueológicos de sociedades ágrafas. Además, se añade la dificultad de que, aunque los seres humanos observen una misma bóveda celeste, la perciben e interpretan de forma diferente (Iwaniszewski, 2009). Las únicas fuentes escritas de las que se dispone que mencionan algún aspecto de la sociedad talayótica de las islas Baleares, son las grecorromanas. Estos documentos no hacen referencia ni a los posibles conocimientos astronómicos que la cultura indígena pudiese haber desarrollado, ni tampoco a las divinidades que pudiesen venerar. Las escasas citas comentan hechos sobre todo relacionados con los honderos procedentes de las islas, mercenarios a las órdenes de Cartago primero y Roma después, y algunos aspectos de verosimilitud cuestionable sobre las costumbres de los habitantes de las Baleares (Riudavets y Ferrer, 2022, p. 173). Tampoco disponemos de imágenes ni de ningún tipo de iconografía relacionada con los astros en los edificios, soportes y materiales prehistóricos que se han hallado en Menorca. De hecho, solamente se encuentran algunos motivos iconográficos representados como grabados parietales en cuevas funerarias y en objetos muebles, eminentemente sobre cerámica y metales. Estas decoraciones, en gran medida incisas,
16 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 estampilladas o en relieve, en general muestran motivos de tipo geométrico (Ferrer, 2021), cuya posible interpretación como elementos o símbolos celestes resultaría cuan- to menos aventurada. A pesar del panorama isleño, cabe mencionar que sí existen diferentes tipos de relaciones astronómicas observables, tanto en materiales como en edificios, en diversos yacimientos de la península ibérica. Para el caso de yacimientos íberos, por ejemplo, tal y como indica Esteban (2013), se han establecido diversas tipologías. En un primer caso, se consideran las evidencias claras de edificios o elementos estructurales orientados hacia los ejes cardinales o hacia ortos u ocasos de astros específicos. Otra modalidad es de tipo topográfico, es decir, que los ortos u ocasos se produzcan sobre rasgos característicos de la topografía que destaquen en el horizonte. Finalmente, se considera también otro tipo de marcadores basados en la iluminación interior de una cueva en momentos astronómicos clave (Esteban, 2013). En el caso del recinto de taula oeste de So na Caçana, se estaría ante un fenómeno del último tipo, pero que no se da en una cueva, sino en un edificio construido, que presenta una abertura en su fachada posiblemente realizada para tal propósito, tal y como se propone en el presente artículo. Siguiendo con el contexto peninsular ibérico, existen diversos casos que han sido estudiados en profundidad y que coinciden de forma más o menos precisa cronológicamente con el caso menorquín que se han interpretado como hierofanías, es decir, manifestaciones de lo sagrado. Es el caso, por ejemplo, de la Cueva de la Lobera en el santuario de Castellar (Jaén). Se trata de una oquedad con dos espacios naturales que fueron modificados para ser adaptados a la liturgia. La ventana oeste de la cueva conecta con el eje longitudinal de la misma, que se dirige hasta la parte más profunda, en donde hay una hornacina. Este eje está orientado en dirección este-oeste, por lo que, durante el ocaso de los equinoccios, se iluminaría dicha hornacina (Esteban et al., 2014). Existen otros casos relacionados con fenómenos solares documentados en santuarios de la Edad del Hierro relativamente cercanos. Entre ellos, cabe mencionar el registrado en el yacimiento de Las Cortinas, relacionado con la cultura tartésica y fechado alrededor de los siglos VI y V a.C. En este lugar, se ha hallado un edificio ritual que se orientó, en el momento de su construcción, hacia el orto helíaco de la estrella Arturo (Alfa Bootes), hecho que puede considerarse como el anuncio del equinoccio de primavera. Además, por sus características geométricas y orientación, se ha podido ver como los rayos del Sol solamente entran en el edificio durante el amanecer de los primeros días de mayo y septiembre, es decir, dos meses antes y dos meses después del solsticio de verano (Pérez et al., 2016b). Este hecho sugiere que la luz solar podría tener un rol importante en el ritual que se celebraría en el interior. También es interesante el ejemplo de Turó del Calvari, en Tarragona. En este edificio, fechado entre el 590 y el 550 a.C., se han hallado materiales indígenas y de origen fenicio, todo relacionado con el culto, el ritual o la liturgia. Se trata de un caso singular en muchos aspectos, y uno de ellos es su relación con eventos astronómicos. Se repite la relación con la orientación del eje hacia Arturo (Alfa Bootes), pero, además, la posición de la puerta principal hace que los rayos del Sol solamente puedan entrar en el interior durante un periodo concreto del año, entre el equinoccio de primavera y el de otoño, siempre en los momentos cercanos al ocaso. Solamente en el momento de la puesta de Sol del solsticio de verano, los rayos iluminan una estructura construida en piedra e identificada como un pequeño altar (Pérez et al., 2016a). Saltando hacia la vecina isla de Mallorca, en donde se desarrolla también la cultura talayótica, aunque con diferencias substanciales con respecto a Menorca (Riudavets y
17 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 Ferrer, 2022, p. 42), se han realizado algunos estudios arqueoastronómicos sobre monumentos. En primer lugar, cabe señalar el caso de Son Mas. En este yacimiento se halló una roca en los alrededores de un santuario (fechado en el Talayótico final), que presenta una muesca en forma de V desgastada. La piedra está orientada al sur, hacia un collado entre dos elevaciones que también tiene forma de V. Los estudios sobre los materiales, confirmados por dataciones radiocarbónicas, muestran que el yacimiento estuvo ocupado desde el III milenio hasta el Talayótico final, aunque destaca un momento de abandono de 500 años, entre el 1700 y el 1300 a.C. Este hecho fue analizado desde una perspectiva astronómica, y se pudo observar que durante el III milenio a.C. aparecía sobre una de las elevaciones la constelación de la Cruz del Sur, para quedar enmarcada entre las dos elevaciones y finalmente desaparecer tras el segundo. Este fenómeno, por el movimiento de precesión, dejaría de ser visible hacia el 1700 a.C. Los autores del estudio concluyen que este hecho sería el motivo por el cual el sitio se abandona en ese momento, al haber perdido su importancia religiosa derivada a su vez de la pérdida del objeto de culto (Van Strydonck et al., 2001). Cabe destacar que posteriormente, en el Talayótico final, se construyó el santuario cuya orientación nada tiene que ver con ese fenómeno astronómico que, como se ha mencionado, ya no sería visible. También se realizó un estudio sobre los talayots cuadrados, exclusivos de Mallorca, que sugiere que la construcción de estos monumentos, durante el Talayótico inicial, implicó una preparación previa en cuanto a su orientación. Así, en el momento de plantear el edificio sobre el terreno, sus lados se alinearían cerca de la salida del Sol en el solsticio de verano, o de la puesta en el de invierno. Durante la construcción, se escogería la posición de la entrada principal, la cual estaría orientada hacia el sureste en la mayoría de los casos, o hacia el suroeste en algunos otros (Aramburu-Zabala y Belmonte, 2002). Los santuarios del Talayótico final mallorquines presentan una cronología similar a los recintos de taula menorquines. Se trata de edificios con planta absidal y fachada plana o cóncava, con la entrada en el centro. La principal diferencia, aunque no única, de éstos con los santuarios menorquines es la falta del elemento que caracteriza a los de la isla menor, la taula. Un estudio realizado en base a 15 santuarios mallorquines muestra que las orientaciones se extienden sobre un rango un poco superior a un cuadrante (10 entre los 121° y 168° y 5 entre 188° y 288°), algo que los autores del estudio comentan que no puede ser casual, pero sin poder dar una explicación concluyente al respecto (García et al., 2000). Los espacios funerarios y rituales de las Pitiusas durante la Edad del Hierro han sido también objeto de estudios arqueoastronómicos. Mientras que la disposición de los hipogeos de Puig des Molins no presenta indicios claros de estar relacionada con aspectos astronómicos, la orientación e inclinación de los dromos de los sepulcros de Ses Torres y Ses Païsses de Cala d’Hort podrían estar relacionados con la posición del Sol en el solsticio de invierno (González-García et al., 2007). La ubicación de los santuarios, por otro lado, parece definir una serie de relaciones entre el firmamento y el paisaje. Si bien los investigadores que se han ocupado del tema reconocen que en muchos casos la situación es altamente incierta, se intuye una preferencia por ubicaciones relacionadas con la salida o la puesta más meridional de la Luna. El santuario de Illa Plana y los posiblemente existentes en la propia ciudad de Ebusus quizá se podrían relacionar también con la salida y la puesta del Sol durante el solsticio de invierno (González-Gar- cía et al., 2017). Para el caso concreto de Menorca, se han realizado también diversos estudios en el ámbito de la arqueoastronomía. El primer investigador en relacionar los recintos de
24 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 La altura de la ventana en el exterior es de 220 cm sobre el nivel del suelo y de 180 cm sobre el nivel del suelo en el interior. Las medidas de la abertura son, en la parte exterior, 20 cm de alto por 15 de ancho (fig. 5, letra a) y de aproximadamente 27 cm de alto por 30 cm de ancho en la parte interior (más irregular) (fig. 6). El grosor del muro en ese punto y, por tanto, la distancia entre el exterior y el interior de la ventana es de 106 cm. La estructura permite una visión de 11.81° en horizontal y 20.09° en vertical. Figura 7. Ortoimagen cenital del recinto de taula de So na Caçana oeste con los ngulos mximos de abertura desde el centroide de la ventana. A la derecha, imagen ampliada con la distancia desde el centroide. Figura 8. Ortoimagen sagital con los clculos de distancia y ngulo hasta el suelo y muros internos del recinto desde el centroide.
25 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 5.2. Simulación de la observación solar Una vez elaborado el modelo 3D del edificio, se realizó un estudio exhaustivo para comprobar si realmente podía considerarse un fenómeno solar visible durante la protohistoria y expresamente proyectado. Así, una vez obtenido el punto de observación y los límites del cielo observable teniendo en cuenta todos los diafragmas (véase tab. 2), usamos la herramienta Stellarium 0.21.2 (Zotti et al., 2020) para simular la observación solar. Los cálculos se realizaron para los años 600 a.C. y 200 a.C., que constituyen, respectivamente, la fecha más antigua y más moderna del intervalo en el que pudo construirse este tipo de edificio, de acuerdo con las actuales propuestas cronológicas de la prehistoria de la isla (Riudavets y Ferrer, 2022, pp. 192-193). La herramienta antes mencionada es adecuada para la época en la que se centra el estudio, permitiendo una precisión temporal de 1 segundo y una precisión angular de unos 2”. De este modo, obtenemos la posición del Sol en su paso por la ventana y su proyección en las diferentes superficies del edificio durante todo el año. Al tratarse de un astro no puntual, con un ancho aproximado de 32’33”, lo analizamos en cuatro momentos específicos del día (fig.9): inicio y fin de la entrada (A y B), además del inicio y fin de la salida (C y D). Tabla 2. Punto de observación y límites del cielo observable incluyendo todos los diafragmas. La posición del observador es N 39°53’07.44''; E 04°09’37.35'', a 111 m de altura sobre el nivel del mar. Las épocas de observación son 600 y 200 a.C. Límites Altitud Azimut Mayor 29° 49’18'' ± 04’ 06'' 208° 25’ 47” ± 02’14” Menor 09° 44 22'' ± 07’ 43'' 196° 40’ 12'' ± 02’ 26'' Figura 9. Puntos de interés para medir la posición y el tiempo en que ocurre el evento. El disco solar se representa a la entrada (A y B) y a la salida (C y D). Pueden distinguirse varias fases según el límite de entrada y si su siguiente trayectoria tiene mayor o menor duración (en rojo punteado, véase el texto).
26 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 Para el 600 a.C., nuestros resultados muestran que el Sol tan solo incide sobre el suelo de manera directa desde el 8 de noviembre al 13 de febrero, es decir, 98 días al año (fig. 10). Una de las características que puede medirse es la duración de este evento diario, tanto si se observa el disco completo (naranja) como de manera parcial (rojo). Dicha duración marca tres fases simétricas en el calendario. La primera se caracteriza por la duración significativamente mayor del evento hasta los 50 minutos, aproximadamente. En esta fase, el Sol entra por el extremo superior de la ventana y sale por el lateral oeste. Dicha fase creciente, que denominamos así porque día a día la luz del Sol se adentra progresivamente en el edificio, tiene lugar entre el 8 y el 20 de noviembre, durando unos 13 días. La duración del evento en la segunda fase se mantiene constante alrededor de los 50 minutos. Si bien, dicha duración es unos 2 minutos mayor en el culmen, localizado en el solsticio (26 de diciembre en el 600 a.C., de acuerdo con el calendario juliano proléptico). En dicha fase, el Sol entra y sale por los laterales, ejerciendo la pilastra c de diafragma en la entrada. La fase meseta empieza el 21 de noviembre y termina el 31 de enero, por lo que dura unos 72 días. Por último, en la tercera fase la duración es menor día a día. El Sol, que vuelve a aumentar su altitud desde el solsticio, ya no entra por el lateral si no por la parte superior, cada vez más cerca del extremo oeste. Luego, la fase decreciente dura también unos 13 días. Aunque centrado en el solsticio, la duración del evento no es una magnitud adecuada para marcar la fecha con una precisión del orden de días. En cambio, la construcción permitiría medir el paso del tiempo durante aproximadamente 1 hora teniendo en cuenta la posición del Sol en el suelo de la cámara. Además, marca el mediodía durante los meses cercanos al solsticio. Aun así, la posición del disco solar varía día a día, siendo menor la altitud cuando más cercano es el solsticio. Podemos ver este fenómeno usando tanto el momento de entrada como el de salida (véase el panel inferior de la fig. 10). Para ambos el culmen también ocurre en el solsticio. Una menor altitud del Sol en la entrada se traduce en una mayor altitud de su proyección en la pilastra c (fig. 11). Podemos calcular dicha altitud conociendo la distancia entre la ventana y la pilastra c (~2.74 m) y la altura de la ventana respecto el suelo (~1.93 m). Además, al ser un objeto no puntual, el diámetro vertical del disco disminuye día a día a medida que se acerca el solsticio. Nuestros resultados muestran que, con la precisión del grosor de 1 dedo (una unidad de medida utilizada de forma usual por sociedades preindustriales) era posible medir el solsticio de invierno con una precisión de ±3 días. Aunque la variación del grosor no es significativa, dicha precisión es posible teniendo en cuenta la altura del disco en ambos extremos. Estas mediciones no requerirían de marcas en la pilastra. Paralelamente, un menor ángulo en la salida del Sol equivaldría a un mayor recorrido del haz de luz. El disco solar alcanzaría una mayor profundidad en la cámara cuanto más cercano sea el solsticio y el disco proyectado estaría más deformado (véase la fig.12). Emulando los resultados de la entrada, es posible conocer con exactitud el solsticio de invierno midiendo la profundidad de la parte inferior y superior de la proyección solar con una precisión de ±2 días. En este caso la variación del grosor sí es detectable. Tampoco se requerirían marcas en el suelo. Con estas medidas, los usuarios del edificio podrían dividir la fase meseta en tres periodos, casi simétricos. Dos meses de entre 33±1 días separados por el solsticio de entre 5 y 7 días.
27 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 Figura 10. Panel superior: Días y horas en los que se observa el disco del Sol proyectado en el suelo de la cmara, tanto en su totalidad (naranja) como de forma parcial (rojo). Panel central: Duración del evento. Panel inferior: Altitud en el cielo tanto a la entrada (línea de puntos y rayas azul) como a la salida de la ventana (línea sólida roja), teniendo en cuenta la pilastra c como diafragma. Se describen el culmen de la duración y de menor altitud en las referencias (línea punteada verde); y el cambio en el tipo entrada (línea a rayas negra, véase el texto para ms información).
28 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 Figura 11. Panel superior: Altura del disco solar proyectado en la pilastra c (naranja) durante la fase meseta. Panel inferior: Dimetro vertical del disco proyectado (negro sólido). Se diferencia el culmen (verde punteado), con la precisión a 1 dedo (rojo rayado) y las medidas de referencia (azul de puntos y rayas).
29 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 Figura 12. Grfica equivalente a la mostrada en la figura 11, para la profundidad y grosor del disco solar proyectado en el punto de salida (naranja) durante la fase meseta.
30 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 El eje rotacional de la Tierra se encuentra desviado ~23°27’ del eje de la eclíptica, de tal forma que la bóveda celeste oscila en un ciclo que dura unos 26 mil años (véase la fig. 17.5 de Zotti et al., 2020). Este efecto se conoce como precesión y se contempla en Stellarium 0.21.2 a partir del estudio de Vondrak et al. (2011). Superpuesta a la precesión, la nutación es otro movimiento oscilatorio en el que el eje de rotación cabecea (McCarthy y Luzum, 2003). Estos movimientos provocan el adelantamiento de los solsticios y el cambio de la oblicuidad de la eclíptica. Concretamente, durante los cuatro siglos que trascurren en la época del estudio, el solsticio pasa del 26 al 23 de diciembre y la oblicuidad tiene una diferencia de ~3’12”. Conociendo todo lo anterior, repetimos el mismo análisis para el 200 a.C. Los resultados nos permiten observar el adelantamiento de tres días en los límites de todas las fases (fig. 13). El culmen se observa el 24 en lugar del 23 de diciembre porque el momento exacto del solsticio se produce horas después del paso del Sol por la ventana, ya entrada la tarde en la ubicación. Midiendo la altura en la pilastra c durante la entrada (fig. 14) y la profundidad en la salida (fig. 15), obtenemos el valor del culmen con una precisión de +6 −7 días y +2 −3, respectivamente. Por tanto, la diferencia entre el culmen y el solsticio sería imperceptible para los habitantes del lugar. El cambio en la precisión entre el 600 y el 200 a.C. se debe a que ha cambiado el ángulo de incidencia solar. Comparando las medidas de los extremos entre ambos periodos vemos que su diferencia media es de unos 3’23” ±7”. Dicha variación se corresponde con el valor esperado por el cambio en la oblicuidad. El cambio en las medidas de los extremos es menor o igual al grosor de 1 dedo. 5.3. La observación del fenómeno en la actualidad El fenómeno arqueoastronómico detectado es perfectamente observable en la actualidad. Previamente a la realización de los cálculos expuestos en este apartado, y con el fin de realizar una primera aproximación al momento en el que podría ocurrir el paso directo de los rayos del Sol a través de la ventana del recinto de taula oeste de So na Caçana, se realizó un trabajo de campo menos elaborado, en el que se utilizaron un medidor de ángulos, cintas métricas, un puntero láser y la aplicación digital PhotoPills, instalada en un dispositivo móvil. Con el medidor de ángulos se pudo determinar que el ángulo en el que estaba construida la abertura de la ventana se situaba alrededor de los 21° y, por tanto, que quedaba dentro de los límites de los ángulos de incidencia de los rayos solares durante el solsticio de invierno. Para la primera aproximación al fenómeno se recurrió a la aplicación PhotoPills, que es una herramienta especialmente diseñada para la planificación de eventos astronómicos relacionados principalmente con el Sol, la Luna y la Vía Láctea, entre otros, y utilizada sobre todo en astrofotografía. Es la primera vez que se ha utilizado para prever un acontecimiento arqueoastronómico, con resultados satisfactorios. Una de las herramientas de las que dispone dicha aplicación permite predecir toda la información necesaria sobre el movimiento del Sol, calculando su trayectoria exacta para cualquier día del año. Esta trayectoria se calcula utilizando la herramienta de realidad aumentada (RA) de la aplicación, de modo que se puede apreciar tanto virtual como visualmente, de forma simultánea, en la pantalla del dispositivo móvil utilizado, el recorrido desde una localización y una fecha escogidas previamente. De esta forma es posible realizar planificaciones tanto a corto como a largo plazo.
31 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 Figura 13. Grfica equivalente a la mostrada en la figura 10, durante el 200 a.C.
32 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 Figura 14. Grfica equivalente a la mostrada en la figura 11, para el 200 a.C.
33 9-42 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 SPAL 32.1 (2023) Una hierofanía solar en el recinto de taula oeste de Sona Caçana (Menorca) Irene Riudavets González et al. https://dx.doi.org/10.12795/spal.2023.i32.01 Figura 15. Grfica equivalente a la mostrada en la figura 12, para el 200 a.C.
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