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Las tercianas en Menorca en el contexto de la Oscilación Maldá: las fiebres de 1782

Kevin Albert, Pometti Benítez

Abstract

A finales del siglo XVIII la confluencia de anomalías climáticas de carácter extremo propició la alteración de los ecosistemas, y la expansión de las fiebres palúdicas más allá de sus tradicionales áreas endémicas afectando al desarrollo de la vida cotidiana de la sociedad de la época. Entre 1783 y 1786 las fiebres se extendieron por la península Ibérica suscitando una creciente inquietud por parte de médicos y de autoridades para lograr atajar la epidemia de forma efectiva. Las tercianas, también estuvieron presentes en las Islas Baleares, especial- mente en Menorca, como desvelan los informes remitidos por los corresponsales de la Real Academia Médico-Práctica de Barcelona en relación con el episodio de fiebres de 1782. La finalidad de este artículo reside en analizar, a través del testimonio del doctor Miquel Oleo, médico de Ciutadella en Menorca, los principales puntos de infección de la isla, atendiendo a las condiciones del medio que imperaban en ese momento y a las particularidades del clima de la isla y de las actividades humanas que se desarrollaban. Asimismo, dedicamos un apartado a analizar las soluciones propuestas por el médico en respuesta a las preguntas formuladas por Juan Baptista de San Martín y Navas, Auditor Real del Ejército e Isla de Menorca y vocal de su junta de gobierno.

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Las tercianas en Menorca en el contexto de la Oscilación Maldá: las fiebres de 1782 Kevin Albert Pometti Benítez (*) (*) orcid.org/0000-0002-1116-9704. Aix Marseille Univ, CNRS, TELEMME, Aix-en-Provence, France. [email protected] Dynamis Fecha de recepción: 18 de diciembre de 2022 [0211-9536] 2023; 43 (2): 487-503 Fecha de aceptación: 16 de febrero de 2023 http://dx.doi.org/10.30827/dynamis.v43i2.29446 SUMARIO: 1.—Introducción. 2.—Principales puntos de infección: un análisis de las condiciones del medio 3.—Clima y enfermedad 4.—Propuestas en materia de salud pública 5.—Recapitulación. RESUMEN: A finales del siglo XVIII la confluencia de anomalías climáticas de carácter extremo propició la alteración de los ecosistemas, y la expansión de las fiebres palúdicas más allá de sus tradicionales áreas endémicas afectando al desarrollo de la vida cotidiana de la sociedad de la época. Entre 1783 y 1786 las fiebres se extendieron por la península Ibérica suscitando una creciente inquietud por parte de médicos y de autoridades para lograr atajar la epidemia de forma efectiva. Las tercianas, también estuvieron presentes en las Islas Baleares, especialmente en Menorca, como desvelan los informes remitidos por los corresponsales de la Real Academia Médico-Práctica de Barcelona en relación con el episodio de fiebres de 1782. La finalidad de este artículo reside en analizar, a través del testimonio del doctor Miquel Oleo, médico de Ciutadella en Menorca, los principales puntos de infección de la isla, atendiendo a las condiciones del medio que imperaban en ese momento y a las particularidades del clima de la isla y de las actividades humanas que se desarrollaban. Asimismo, dedicamos un apartado a analizar las soluciones propuestas por el médico en respuesta a las preguntas formuladas por Juan Baptista de San Martín y Navas, Auditor Real del Ejército e Isla de Menorca y vocal de su junta de gobierno. PALABRAS CLAVE: fiebres, siglo XVIII, Menorca, epidemia, malaria. KEYWORDS: fevers, 18th century, Menorca, epidemic, malaria. Kevin Albert Pometti Benítez Dynamis 2023; 43 (2): 487-503 488 1. Introducción (*) En las postrimerías del siglo XVIII la confluencia de fenómenos atmosféricos de carácter extremo modeló los ecosistemas impulsando, junto con la confluencia de actividades humanas (agricultura intensiva, proliferación de la industria, etc.) a la expansión de las fiebres palúdicas más allá de sus áreas endémicas e hiperendémicas 1. En este sentido, la Oscilación Maldá 2, caracterizada por la presencia simultánea de sequías, inundaciones, fluctuaciones térmicas o tormentas que se presentaban de forma inusitada y con poco espacio entre ellas 3, constituye el marco en el que se desarrollaron las epidemias de fiebres y de tifus que asolaron el levante del Mediterráneo 4 peninsular de forma cíclica llegando a episodios cuya gravedad y extensión se generalizaron en el interior de la Península ibérica 5. A su vez, la relación entre la inestabilidad ambiental generada por el fenómeno de El Niño en el contexto de variabilidad climática que caracteriza la Pequeña Edad de Hielo (PEH) y la proliferación de enfermedades sensibles a cambios en los patrones de temperatura y de precipitación habituales viene a ser un punto de especial interés para comprender la complejidad que subyace en la expansión de enfermedades como la fiebre amarilla, el paludismo o el dengue 6, pues sus efectos a escala global, sumados a los generados a partir de otros eventos geológicos menos frecuentes, tales como las erupciones volcánicas, incrementaron la variabilidad atmosférica. De hecho, aunque la PEH estuvo caracterizada por periodos de fríos extremos su principal característica reside en la alternancia de tórridos vera- 1. Pablo Giménez-Font, “La epidemia de malaria de 1783-1786: notas sobre la influencia de anomalías climáticas y cambios de usos del suelo en la salud humana”, Investigaciones geográficas 46 (2008): 141-157. 2. Mariano Barriendos; María Carmen Llasat, “The case of the ‘Maldà’ anomaly in the Western Mediterranean basin (AD 1760-1800): An example of a strong climatic variability”, Climatic Change 61, no. 1-2 (2003): 191-216. 3. Mariano Barriendos, “La climatología histórica en el marco de la antigua Monarquía Hispana”, Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, no 3 (1999): 32-54. 4. Armando Alberola Romá; David Bernabé Gil, “Tercianas y calenturas en tierras meridionales valencianas: una aproximación a la realidad médica y social del siglo XVIII”, Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante, no 17 (1999): 95-112. 5. Vicente Pérez Moreda, Las crisis de mortalidad en la España interior, siglos XVI-XIX. (Madrid: Siglo XXI, 1980), 336. 6. Simon Hales; Phil Weinstein; Yvan Souares; Alistair Woodward, “El Niño and the Dynamics of Vectorborne Disease Transmission”, Environmental Health Perspectives 107, no. 2 (1999): 99-102. Las tercianas en Menorca en el contexto de la Oscilación Maldá: las fiebres de 1782 Dynamis 2023; 43 (2): 487-503 489 nos con fríos inviernos. De igual manera que el océano Pacífico, el Atlántico consta de una oscilación en los registros de presión atmosférica conocido por NAO (North Atlantic Oscillation). Su posición en forma positiva comporta la llegada de lluvias, fuertes vientos del oeste y temperaturas más cálidas, mientras que su posición negativa significa la llegada de años fríos. Dichas oscilaciones se producen con una rapidez impredecible por causa de los movimientos de la Intertropical Convergence Zone y el ecuador. Un marco de interacciones complejas que se producen en la región de los trópicos en el Atlántico y en el Pacífico donde El Niño pasa a ser un punto clave para comprender su importancia en la alternancia de la inestabilidad atmosférica a escala global 7 . Entre los factores ambientales que interactuaron durante la PEH cabe señalar la transcendencia de los efectos derivados de la actividad volcánica y del mínimo de Dalton (1790-1830). Así pues, en la década de los 80 del siglo XVIII, en 1783, asistimos a la coexistencia de erupciones volcánicas de alto índice de explosividad (IEV) como las del volcán islandés Laki y el Vesubio que, junto a la del volcán japonés Asama, repercutieron sobre las condiciones de la circulación atmosférica general. En concreto, entre el 8 de junio de 1783 y el 7 de febrero de 1784 el Laki, con un IEV de 4, desencadenó efectos devastadores en especial sobre la costa sur oriental de Islandia, al quedar cubierta su costa por capas de gases nocivos y polvo resultado de las erupciones basálticas que comportaron la pérdida de una cuarta parte de la población 8. En el NE peninsular las erupciones volcánicas que señalamos produjeron efectos catastróficos en 1783 9, 1787 y 1788, los que reflejaron per se la inestabilidad que caracterizó el periodo que apuntamos. En la segunda mitad del siglo XVIII la península Ibérica fue prolífica en epidemias de fiebres, manifestándose con una virulencia sin precedentes y generando una mortalidad, especialmente infantil, notoria en la época. No obstante, los efectos más acusados residían en la debilitación de quienes las padecían. A partir de 1750, en palabras del profesor Armando Alberola, fue cuando “el paludismo aumentó en intensidad, sorprendiendo a la sociedad 7. Brian Fagan, Floods, Famines and Emperors. El Niño and the Fate of Civilizations (New York: Basic Books, 1999), 181-185. 8. Armando Alberola, Los cambios climáticos: la pequeña edad del Hielo en España (Madrid: Cátedra 2014), 69. 9. Armando Alberola, “Un ‘mal año’ en la España del siglo XVIII. Clima, desastre y crisis en 1783“, in Sortir du labyrinthe. Études d’histoire contemporaine de l’Espagne, eds. Xavier Huetz de Lemps and Jean-Philippe Luis (Madrid. Casa de Velázquez. 2012), 325-346, 326. Kevin Albert Pometti Benítez Dynamis 2023; 43 (2): 487-503 490 mediterránea con intervalos de tiempo cada vez más cortos” 10. Incluso el Censo de Floridablanca, en 1787, dejaba ya constancia de los efectos de las fiebres sobre la población, en especial, entre 1783 y 1786. En el preámbulo, constaba que la numeración de habitantes se había realizado “después de tres años de una epidemia casi general de tercianas y fiebres palúdicas” 11, de la que había resultado una considerable disminución de habitantes. Incluso Pierre Vilar, apuntaba que entre 1768 y 1787 la ganancia de población española se limitó a 1.108.151 personas debido al impacto de las epidemias de fiebres 12. La cronología que enmarca este artículo se circunscribe en la gran epidemia de fiebres cuyos primeros casos se ubicaron en Lleida en 1783, expandiéndose por Cataluña, Aragón y la cuenca Mediterránea, para de 1785 en adelante, propagarse por La Mancha, Castilla, Extremadura y Andalucía 13. Es en esos años en que las fiebres endémicas y epidémicas estuvieron también presentes en las islas de Mallorca y Menorca ya con anterioridad al episodio que aquí señalamos. De hecho, hay constancia de brotes epidémicos de fiebres palúdicas como los acontecidos en Mallorca en 1733. A lo que cabe añadir los estudios realizados por Cleghorn en Menorca, entre 1744 y 1749, quien constataba que “las fiebres agudas son mucho más frecuentes aquí que en Inglaterra. Estas son más violentas, pero de corta duración y terminan a menudo con una crisis manifiesta” 14. Resultan, asimismo, de especial interés 10. Armando Alberola, “Una enfermedad de carácter endémico en el Alicante del XVIII. Las fiebres tercianas”, Revista de Historia Moderna: Anales de la Universidad de Alicante, no. 5 (1985): 127-140, 131. 11. José Moñino y Redondo (Conde de Floridablanca). Censo español executado de orden del Rey: comunicada por el excelentísimo señor Conde de Floridablanca, primer secretario de estado y del despacho, en el año de 1787 (Madrid: Imprenta Real, 1787), preámbulo. 12. Pierre Vilar, Catalunya dins l’Espanya moderna: recerques sobre els fonaments econòmics de les estructures nacionals (Barcelona: Edicions 62, 1966, Vol. 3), 37. 13. Véase: José Luis Peset y Mariano Peset, Muerte en España. Política y sociedad entre la peste y el cólera. (Madrid: Seminarios y Ediciones, 1972), 44-45; Juan Riera Palmero, Estudios y documentos sobre arroz y paludismo en Valencia (s. XVIII) (Valladolid: Ediciones de la Universidad de Valladolid. Secretariado de Publicaciones. 1982); Pérez Moreda, Las crisis de mortalidad en la España interior, siglos XVI-XIX, 337; Alberola Romá y Bernabé Gil, “Tercianas y calenturas en tierras meridionales valencianas: una aproximación a la realidad médica y social del siglo XVIII”, 95-112. Giménez-Font, “La epidemia de malaria de 1783-1786: Notas sobre la influencia de anomalías climáticas y cambios de usos del suelo en la salud humana”, 145. 14. Traducción elaborada por el autor a partir del texto original: “With respect to the Epidemics, it may not be improper to observe, in general; that acute Fevers are more frequent here than in England; that they are much more violent, but of shorter Duration; that they often terminate completely by a manifest Crisis”. George Cleghorn, Observations on the Epidemical Diseases in Minorca. From the Year 1744 to 1749 (Londres: D. Wilson at Plato’s Head, in the Strand, 1751), 67. Las tercianas en Menorca en el contexto de la Oscilación Maldá: las fiebres de 1782 Dynamis 2023; 43 (2): 487-503 491 las referencias de que disponemos en relación con los episodios de fiebres acaecidos entre 1789 y 1790 que hacen posible indagar en profundidad sobre sus causas, evolución e impactos sobre la sociedad 15. A su vez, la documentación que utilizamos para este trabajo se corresponde a las respuestas dadas a una encuesta pasada a todos los médicos de la isla de Menorca por Juan Bautista de San Martín y Navas, auditor del ejército y vocal de la Junta de Gobierno de Menorca, en un contexto que ubicamos a finales de 1782, tras la devolución de Menorca a la corona española tras su conquista por las tropas de manos del duque de Crillón 16. Los motivos de la encuesta, guiándonos por las respuestas del médico, subyacen en conocer el estado de salud de los habitantes de la isla, de las particularidades de su medio, y de sus condiciones climáticas. Posiblemente con la intención de organizar los mecanismos de salud pública necesarios para garantizar el pleno desarrollo de la población al retomarse la soberanía del territorio de nuevo a manos del Estado español. Más aún, de forma explícita en la carta que Juan Baptista de San Martín adjunta a la encuesta, la cual no se ha conservado, este transmite a Miquel Oleo que no se limite a responder a las preguntas que se le formulan, sino que incluya, sin ninguna restricción, todo lo que considerase útil, necesario, o conveniente con tal de obtener una visión completa de todos los aspectos sociales, naturales, climáticos de la isla y de sus habitantes 17. En este sentido, cabe destacar que los resultados de la encuesta se insieren en un contexto en el que la sanidad española a finales del sigloXVIII dispondrá de una amplia diversificación institucional en la puesta en práctica de los mecanismos de la salud. La Junta Superior de Sanidad será la encargada de supervisar todas las medidas en materia de salud pública adoptadas por las Juntas provinciales y locales de sanidad, a la vez que dictará las medidas y pautas generales que se deberán seguir para atajar las epidemias. A su vez, a nivel municipal, las Juntas locales de sanidad dispondrán de un amplio 15. Destacamos las fuentes recabadas en la Real Academia de Medicina de Mallorca para los años de 1788 a 1800. Véase Francesc Bujosa i Homar, La Academia Médico-Práctica de Mallorca (1788-1800) (Valencia: Cátedra e instituto de historia de la medicina; 1975), 35. 16. Josep Miquel Vidal Hernández, “Els inicis dels estudis meteorològics a Menorca (1739- 1850)”, Territoris, no. 1 (1998): 311-330, 317. 17. Miquel Oleo, Respuestas del Dr. Miquel Oleo, médico de Ciudadela, a las preguntas que por don Juan Bta. De San Martín se le han hecho para el arreglo del gobierno que está tratando, Memòries manuscrites, no. 8, vol. LXXVIII, Arxiu de la Reial Academia de Medicina de Catalunya, Barcelona, España. Kevin Albert Pometti Benítez Dynamis 2023; 43 (2): 487-503 492 abanico de funciones en materia de higiene urbana, control de abastos, control de salud pública y de asistencia social. A su vez, las academias médicas constituirán instituciones esenciales de transmisión entre el saber médico científico y el resto de las instituciones 18, regulando también la práctica médica y su enseñanza 19. Las respuestas de Miquel Oleo, se insertan en un marco en el que la observación del clima y del medio basada en observaciones sistemáticas constituyen un punto de especial interés del programa que marcó la evolución médico-científica desde mediados del siglo XVIII, y a lo largo del siglo XIX. La cual se inició en nuestro país de manos del Doctor Francisco Fernández de Navarrete, catedrático de Medicina de la Universidad de Granada en 1728 con su obra Cielo y Suelo Granadino, Idea de la Historia Natural de Granada en varias observaciones Físicas, Médicas y Botánicas que finalizó en 1732, permaneciendo inédita hasta 1997 20. Su traslado a Madrid como médico de cámara de Felipe V impulsó la puesta en funcionamiento en la Academia Médica Matritense de un extenso programa de investigación de la historia natural y médica en España, donde se involucraría a los académicos adscritos a la institución a registrar la historia clínica de las enfermedades observadas durante cada mes, para adjuntarlas a las efemérides barométricas a cargo de Navarrete 21. Junto con las academias médicas de la Sociedad Médica de Nuestra Señora de la Esperanza, fundada en la Corte en 1743, la Academia Médico- Práctica de Cartagena (Murcia), creada en 1740, entre otras 22, la Real Academia Médico-Práctica de Barcelona, a la cual estará adscrito Miquel Oleo en calidad de socio, fundada en 1770, se rigió por el plan establecido por Jaume Bonells. El cual se centraba, siguiendo las líneas de Sydenham y Baglivi, en la observación precisa de los condicionantes ambientales de una localidad, en la forma en que se manifestaban las epidemias y cómo estas se extendían por el territorio. Donde el clima, el medio y la interrelación de estos con las enfermedades centran el protagonismo del programa de la 18. Fernando Varela Peris, “El papel de la Junta Suprema de Sanidad en la política sanitaria española del siglo XVIII”, Dynamis 18 (1998): 315-340, 325. 19. Esteban Rodríguez Ocaña, “La medicina en busca de público: España, siglos XIX y XX”, História, Ciências, Saúde-Manguinhos 13, no. 2 (2006): 295-301, 296. 20. Horacio Capel, “Medicina y clima” en la España del siglo XVIII”, Revista de Geografía XXXIIXXXIII (1998-1999): 79-105, 80. 21. Horacio Capel, “Medicina y clima”. 22. Horacio Capel, “Medicina y clima”, 66-69. Las tercianas en Menorca en el contexto de la Oscilación Maldá: las fiebres de 1782 Dynamis 2023; 43 (2): 487-503 493 producción científica de los médicos adscritos a la academia con el objetivo de reunir los anales meteorológico-médicos de cada pueblo para conformar una historia médica de todos los tiempos y regiones 23. Una idea, ya impulsada por Navarrete que trascenderá en el impulso efectuado por Pedro Rodríguez de Campomanes, gobernador interino del Consejo de Castilla en 1784, al ordenar que los corregidores y alcaldes mayores del país remitiesen de forma obligatoria, en periodos quincenales, todas aquellas informaciones relacionadas con la incidencia de los riesgos naturales, de la inestabilidad del clima y de las enfermedades que acontecieran 24. 2. Principales puntos de infección: un análisis de las condiciones del medio Las respuestas ofrecidas por el doctor Miquel Oleo, médico de Ciutadella en Menorca, a las preguntas formuladas por Juan Baptista de San Martín y Navas, auditor general del ejército de la isla de Menorca y vocal de su Junta de Gobierno, posibilitan reconstruir el estado de salud, de higiene y las condiciones ambientales de la población de Menorca un año antes del estallido de la crisis de fiebres que se desarrollaría a escala peninsular. En consecuencia, el médico respondía afirmativamente a que: Las enfermedades que más se observan en la isla, o singularmente en el distrito de Ciudadela son las calenturas insinuadas en la obrilla que remito, y más particularmente las intermitentes, semitercianas, y mesentéricas; y si bien algunas de ellas no hacen de por si grandes estragos, son fecundo manantial de muchas enfermedades crónicas, que le terminan con la muerte 25. En este sentido, la primera de las preguntas hacía referencia a cuáles eran las enfermedades más usuales en la isla y de dónde provenía su frecuencia. 23. Jaume Bonells, Discurso inaugural sobre la utilidad y necesidad de las Academias de Medicina práctica, por el Doctor D. Jayme Bonells. In: RAMB, Memorias de la Real Academia Médico-Práctica de la Ciudad de Barcelona (Madrid: Imprenta Real, 1798), 1-2. 24. Armando Alberola Romá, “Tiempo, clima y enfermedad en la prensa española de la segunda mitad del siglo XVIII. Diarios meteorológicos y crónicas de desastres en el Memorial Literario”, El Argonauta español 12, accessed Feb 2023, 2015. https://journals.openedition.org/ argonauta/2142#quotation 25. Miquel Oleo, no. 8. Kevin Albert Pometti Benítez Dynamis 2023; 43 (2): 487-503 494 A tal efecto, la respuesta del médico las vincula a las condiciones del clima y del medioambiente que caracterizaban a la isla por aquél entonces: Ellas [las enfermedades] se observan con frecuencia gobernando los vientos del Sur, en los parajes pantanosos vecinos a lagos y estanques, en donde (sic) en el estío se mantienen y corrompen las aguas embalsadas. En los puestos vecinos a las plazas, especialmente, en aquellas que terminan en, o, arrojan mucho lodo y hiervas marinas, lo que, corrompiéndose, y como fermentando con calores excesivos inficiona a las vecindades, y causa las enfermedades que vengo de indicar 26. En cuanto a los parajes insalubres de Menorca (figura 1) el médico incide en la problemática de los terrenos pantanosos “y aquellos que son vecinos a los terrenos donde se embalsan las aguas” 27, especialmente, en el transcurso de la canícula. Espacios, ubicados a una distancia relativa de Ciudadela, cuyos efectos sobre la salud eran “muy perniciosos a los payeses que viven allá de asiento, y a los demás que estos emplean por el trabajo” 28. Ferrerías era una de las poblaciones a las que más acudía Oleo “donde algunas veces me envían a pedir por asistirles” 29. Según el médico el término entero era “por lo general enfermizo” 30, cuya población se hallaba “enfundada en un pantano infeliz y la mayor parte de las posesiones padecen el mismo achaque” 31. El médico proponía incluso que se trasladase la población entera, pues de lo contrario “el pueblo de Ferrarías será siempre infeliz […] pues a más de ser insanísimo, muy pocos de los niños que nacen llegan a la edad de pubertad” 32. Establecía que incluso la población quedaría desierta, debido a los pocos nacimientos que allí se registraban, pero, en especial, por la corta esperanza de vida que alcanzaban sus habitantes. Por todo eso, proponía en su dictamen el traslado de Ferrerías “como 200 pasos del sitio donde está 33, 26. Miquel Oleo, Respuestas del Dr. Miquel Oleo, médico de Ciudadela, a las preguntas que por don Juan Bta. De San Martín se le han hecho para el arreglo del gobierno que está tratando, Memòries manuscrites, no. 12, vol. LXXVIII, Arxiu de la Reial Academia de Medicina de Catalunya, Barcelona, España. 27. Miquel Oleo, no. 12. 28. Miquel Oleo, no. 12. 29. Miquel Oleo, no. 12. 30. Miquel Oleo, no. 12. 31. Miquel Oleo, no. 12. 32. Miquel Oleo, no. 12. 33. Miquel Oleo, no. 12. Las tercianas en Menorca en el contexto de la Oscilación Maldá: las fiebres de 1782 Dynamis 2023; 43 (2): 487-503 495 para ubicarla en la parte de Poniente, en “una elevación, donde podrían establecerse, y allá creo, mejorarían mucho las infelices circunstancias” 34. Por la parte Sur de la isla, en el término de Ciudadela, desde el Cabo de Artrutx, hasta la playa de Galdana, y por el Norte, desde las Fontanellas hasta el Furi (sic) ubicamos las áreas en que las fiebres se presentaban con mayor regularidad en la isla. Mientras que la población de Ferrerías, constituyó uno de los enclaves en los que la insalubridad y los efectos de las fiebres fueron más destacables entre la población insular. 34. Miquel Oleo, no. 12. Figura 1. Espacios catalogados como “insalubres” por el médico Miquel Oleo. En el recuadro negro de líneas discontinuas señalamos los espacios ubicados en el Norte de la isla, entre Fontanellas y Alfurinet. El rectángulo negro de línea sólida, destaca los espacios insanos de la parte Sur, desde el Cabo de Artrutx hasta la playa de Galdana. La línea discontinua circular enmarca la ubicación del pueblo de Ferrerías. Fuente: Elaboración propia en base al mapa cartográfico realizado por Tofiño, Vicente; Fabregat, Joaquín. Carta esférica de la isla de Menorca. Menorca, 1786, Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya RL.1807_078-079. Kevin Albert Pometti Benítez Dynamis 2023; 43 (2): 487-503 502 Bibliografía Alberola Romá, Armando, “Tiempo, clima y enfermedad en la prensa española de la segunda mitad del siglo XVIII. Diarios meteorológicos y crónicas de desastres en el Memorial Literario”, El Argonauta español 12, accessed Feb 2023, 2015. https:// journals.openedition.org/argonauta/2142#quotation Alberola, Armando, Los cambios climáticos: la pequeña edad del Hielo en España (Madrid: Cátedra 2014). Alberola, Armando, “Un ‘mal año’ en la España del siglo XVIII. Clima, desastre y crisis en 1783”,in Sortir du labyrinthe. Études d’histoire contemporaine de l’Espagne, eds. Xavier Huetz de Lemps and Jean-Philippe Luis (Madrid. Casa de Velázquez. 2012): 325-346. 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