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La enfermedad mortífera, o sea El cólera en Granada / por Don Benito María Caballero

Caballero, Benito María

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r. ó z '■ i f . ¿$¿2/^ - / $ ? / - /<* ¿ y LA f é n ^ t r i n e c / a c / t y / é o r / f / e y b s¿ti ¿ i 0o le-tc t- & i; C j t t m a d c O . ÍOR DON BESITO MARIA CABALLERO* Cesante parificado de Real Hacienda, Contador de la Empresa de Puertas desde su instalación en Granada, y actual Administrador de la misma en esta Capital. Gr a n a d a : Pon la Viuda be Moiíeno e HiiaS, «IÍV Marzo y Abril de 1834. L A <S>>/erm e(/actf ts / S o r / f e r a ¿ ó S(!(V ¿ .í © o le te a 6 9 CjtctiKxdcO. PO R BON BENITO MARIA CABALLERO* Cesante purificado de Real Hacienda 4 Contador de la Empresa de Puertas desde s u instalación 011 Granada , y atítual Administrador de la m is m a en esta Capital. & - * v Por Gr a n a d aí tA Viu da b e M o iíe n o e tírJ a S , wwn Marzo y Abril de 1834. - /..r . V 3 ÚS qjj •X V-Jj..: /» KOU ,0ÍI:-ÍJJAÍIAD. Ai íJ/ ir (! ! . KÍ. r:>i'i-i! ii;í)/í ai) i>i:oi ni ei;J- '¡l¡'í ül> j¡:-y - ::¡ ■>! ! •• .) IlijJ il Y , !jB¿i•: ip , >i >¡; ijc j^niciill i'i aL -iüijü j ü • ■ 1¡\. ¡<. ). i, i : a a a ;i a n ' ^ ■t ñC:. >ir; . 7 'trjig Jvix- <Cu jW-iuedou) ofeotl ij 'etoLJj e ¿ f 'íjyo/e/’a en. g r a n a d a . 1 f'o D o s los pueblos generalmente tienen cierto fanatismo con valias ventajas de su localidad, y entre ellas són siempre pon deradas las de la salubridad de sus aires y de sus aguas. Granada , que , como muy pocos en el Globo , puede lisongearse de infinitas bellezas en un clima delicioso, go za también de aquellos dos móviles de la vida con cualidades tan salubres y gratas á los sentidos , cuanto es elevada, salutífera, bella y célebre su grandiosa, y con razón admirada, Sierra Nevada; de donde ésta antigua y heroica patria de los 7/Ogries y Abencerrages recibe la amenidad de sus campos . v el bienestar de sus moradores. Engreída, en fin, esta hermosa Capital con tan preciosas ventajas , pareciaque despre ciaba las amenazas del Cólera-morbo mien tras en Sevilla y Málaga.se estalla padecien do en este último verano de 1835. Desgra ciadamente cuando los Granadino,?, bien por hacerse ilusión para desterrar de sí su miedo á dicha plaga, p bien porque en rea lidad reposasen en la confianza de los aires y aguas de su gran Sierra Nevada , se halla ban muy ágenos de pensar en poder ser in vadidos de la hidra devastadora, especial mente despues de largos dias que e'sta habia desaparecido de Sevilla y Málaga ; apareció la fatal enfermedad con su espantosa guadas ña , haciendo estragos en Albania á últimos de Diciembre de diclio año , y casi simultá neamente hizo su feroz y horrible señal de alarma en las mas inmediatas avenidas de esta hermosa mansión que riegan Genil y Darr.o.. El Cólera, en fin , principió en Grana da á últimos del citado mes por las huertas mas pvócsiirias á la vega, presentándose en una faja de terreno de unas '100 varas de an cho , cuya línea de longitud se estendia desu de el rio Genil hasta los estreñios del Ca ñaveral. Sin rapidez , y sin hacerse notar de la atención de los facultativos y menos de la del público, fue propagándose con cierta alevosía, y aumentando la anchura de esta faja hacia la Ciudad en toda la antedicha lí nea , ya sacrificando víctimas en pocas horas, ya con padecimientos de pocos y de muchos dias , y ya perdonando la vida á multitud de individuos. En unos presentaba diarreas, vómitos y calambres : en otros uno de estos solos síntomas , y en otros ninguno de ellos, pero sí accidentes que, aunque ostensible^ mente eran distintos de los del Cólera , no por eso dejaban de causar la muerte , ni los cadáveres de presentar las formas y las mar^ cas con que los Autores Médicos los pintan en sus tratados de esta terrorosa enferme dad. En seguida , y antes de concluir el refe rido mes, aparecieron varios casos eu la Ciudad por la línea que confina con lasuieu- te adoptado por los Médicos, consistía, cuan do la primera invasión era con vómitos ó con ansiedades epigástricas que los anunciaban, en vomitivos emolientes de agua tibia, de co cimiento de malvavisco ó de malvas, bien solos ó bien con una tercera parte de aceite común ó de almendras dulces, y en algu nos casos con pequeñas dosis de ipecacuana. Despues de estos eméticos se administraban los mucilaginosos , las pociones de los coci mientos depan, de arroz, de cebada con la go ma arábiga y la tragacanto, algunas veces lina pequeña dosis de madre perla ; v á esto se agregaban los alisorveñtes, como el cuer no de siervo preparado , ó la magnesia in glesa : siendo de advertir que estas pocio nes se daban comunmente á uieve, y se les anadia en varios casos el jarabe de adormi deras, el láudano ó alguna otra sustancia opiada, y algunas veces unas pequeñas do sis dp nitro, ó de espíritu de nitro dulce. También este plan era aucsiliado con re vulsivos esteraos, ;í saber: tintura sinapisada. fuertes sinapismos en ambas estremidades y en la columba vertebral, pera pros- eribietfdo las cantáridas, en atención a' que a ,.sta enfermedad acompañaba por Jo regu lar la supresión de orina. Se agregaban á lo diclio fricciones secas y de espíritu de vino con alcanfor, pimienta y mostaza; y ademas se daban al enfermo baños de vapor, ó se le metían en la cama botellas ó vasijas de bar ro con agua hirviendo . todo uno y otro pa ra provocar la transpiración, y sacar al pa ciente del estado de algidez. Lograda la reacción , se suspendía, se gún era conveniente, la administración de varios de los medicamentos contenidos eu todos estos planes ; siendo de advertir que aquellos no se recetabanindistintamente, si no con vista de la mayor ó menor violencia del mal y de las circunstancias individuales «le los enfermos , su ideosincrasis S:c. En todos estos métodos se hacían tam? bien modificaciones oportunas: si, por cgemplo . los vómitos persistían mas de Jo ordinario , ó de loque podía soportar el en fermo , se hacia tragar á éste nieve :í pedas citos y con mucha repetición ; se le (Jaban fricciones con ella , y aun se le ponían ca- = ií = tnplnsmas de la misma en el epigastro ; y alguna otra vez también se le aplicaba un sinapismo á esta misma región : se ha solido administrar en ocasiones el anti-emetico de Riverio , ó sea la sal de ajenjos , con el ja rabe de cidra ó limón ; pero esto parece no lia producido tan buen efecto para los vó mitos pertinaces , como la emulsión de al mendra garapiñada, y con opio y goma arábiga. Si la enfermedad consistía en solo la diarrea mas ó menos intensa, se limitaban por lo común los medicamentos á los inucilaginosos y gomosos , y sojian ponerse con repetición muy frecuente paños de agua y vinagre frios sobre todo el vientre: mas cuando dicho síntoma se hacia pertinaz , ya se presentase solo ó ya con los demas colé ricos; se usaba del láudano líquido, ó el de Rausseau en lavativas de leche de almen dra sacada con el cocimiento de malvas y adormideras, añadiéndole algunas veces la goma arábiga ó tragacanto. También se lia solido usar para contcner la diarrea, espe cialmente haoiendo dolores de vientre , de sanguijuelas alano, del m'ismo modo que algunas veces se aplicaban al epigastro, habiendo dolor en él, cuando los vómitos eran pertinaces. Tales fueron los principales métodos de curación que se vieron usar en Granada, mas ó menos alterados ó modificados por los facultativos, según las ideas y filosofía par ticular de cada uno de éstos. No lia faltado quien haya aplicado remedios particulares, ni quien haya pretendido tener específicos para esta enfermedad , mas los resultados ó no correspondieron ó fueron funestos; y estas quimeras no merecieron, por consi guiente, la atención de nadie. Las píldoras de quinina y los líquidos de Mr. Roy se cuentan entre dichos remedios. De los tres antedichos métodos curativos el último fué el mas seguido , y el que se cree haber hecho mas curas. Sinembargo, cuando el Cólera se ha presentado fulmi nante , han servido poco todos los recursos de la ciencia médica, pues pocos invadidos de esta clase han dejado de sucumbir. = 16 = Cueslioncs (jue provoca la historia ó inartha de esta enfermedad. Las particularidades y fenómenos que se han observado en la duración de la pla ga escitan una multitud de reflecsíones y de cuestiones que un dia habra'n de fijar la Quí mica , la Fisiología y la Terapéutica. Primera. El Cólera principió por las huertas: ¿vino de Motril, donde estaba sin (luda ninguna antes que aquí, ó de Málaga:’. Si procedió del segundo punto ¿por qué de jó ileso á Velez Malaga, que es paso indis pensable de tránsito para Granada, y atacó áAlhama, que está mucho mas acá en el mismo camino? Segunda. ¿ Por qué en este último pueblo fue de corta duración, y lo fue de mayor en G r a n a d a ? ¿Seráporque esta Capital está mas en bajo , y participa de los efluvios de su vega siempre regada por las aguas d e Gcnil, Darro , Monachil, Dilar fcc. mientras que Alhaina se halla mas en alto , y sin las emanaciones de ningún riego? Tercera. ¿Por qué , si la humedad ó la sequedad, la luna llena ó la menguante, los aires fuertes ó suaves , las lluvias ó el tiem po sereno influyen en este mal, 110 lia es-1 perimentado Granada alteraciones fijas ó constantes en los dias de un claro y hermo sísimo horizonte , en los de lluvias mas o menos abundantes , y en los de vientos de rumbos opuestos y fuerzas distintas? Cuarta. El tiempo de la duración del Cólera fue casi todo de los mas serenos y agradables. En Enero se esperimentó una' temperatura tan benigna como en muchos Mayos. En varios puntos de la vega, en va rias cañadas que forman nuestras circun dantes colinas, y sóbrela Ciudad misma, se veían por las mañanas hasta las once ó las doce , y por las tardes antes de ponerse el sol , unas nieblas serenas y 110 muy es pesas. Este fenómeno acaso lia llamado la atención del público por la ocasion en que se veia , mas bien que porque fuese peregri no y no visto otros años en iguales tempe raturas. ¿ Contendría esta niebla en sí algún gas ó fluido deletereo , y aquel tiempo se reno un pérfido y alevoso agente contra la salud y la vida de los humanos ? 3 Qiiiñtd. Este gas , este fluido . ó en fin este agente ó causa deleterea (pues no hay duda que ecsiste) ¿ está en la atmósfera ó en. el terreno ? En cualquiera de los dos pun tos que esté¿ sigue algún rumbo determina do . ó es vago el que lleva? lSí hay afinida des ó elección en la marcha de esta causa ¿ cuáles son ? Sesla. Los pueblos cuya atmósfera es mas húmeda, ya por aguas mansas , ya por pantanos , han sufrido mas y mas rigorosa mente la plaga. En los puntos menos ven tilados por la angostura de las calles de las poblaciones , como sucedió en Granada, también ha hecho mas estragos: en los fal tos de limpieza , y en los de aglomeramiento de inmundicias, s e g ú n igualmente se ob serva en esta Ciudad , se ha desenvuelto el mal con mas fuerza y con mas mortandad. Tal vez porque estos defectos son inheren tes á la pobreza y miseria , se ha desarrolla do mas el germen colérico sobre los indi gentes , haciendo la muerte en ellos espan tosos estragos. ¿Qué materias, pues, y qué sitios de inmundicia son los mas condu- = 19 = ceníes a la incubación y desarrollo del Có lera.? Séptima. El pueblo , desde la aparición del Cólera , se entregó a' una rigorosa dieta en. la cantidad y en la elección de alimentos. Aunque este medio de preservarse no lia si do eficaz bastantemente, no por eso , según se cree , lia dejado de evitar el aumento del mal : y así es que se lian visto muchas inva siones , á que siguió la muerte , de resultas de pequeños escesos de comida, y del uso de alimentos que la dieta evitaba antes. Las verduras , hortalizas , varias legumbres , le che, queso, manteca , pescado, tocino fresco, chacinas, licores y otros varios artículos fue- ■rori proscriptos por la opinion general ó ins tinto del pueblo , y 110 la reprobaron los fa cultativos. ¿ La atmósfera ó la tierra comu nicará al agua ó á los alimentos el virus co lérico, ejerciendo e'stos despues en el ca nal digestivo una acción deleterea? O hay algo de esto, ó dicho canal recibe de ante mano una disposición que alguna causa des conocida le comunica , y altera sus funcio nes ; y esta alteración tiene mas lugar con 3a impresión de unas sustancias, que con la de otras en las visceras digestivas. El que escribe esto ha hecho en sí y en otros varias observaciones sobre algunos malos resulta dos , habidos muchas veces despues de ha ber bebido agua; v en su consecuencia acon seja que ( como él lo ha hecho) este líquido se beba echándole antes una corteza de pan tostado ; no por moderar su frialdad , sino para tantear la neutralización de alguna ma la cualidad que contenga , sea la que fuere. Tal vez los buenos resultados que se si guieron á esta operacion, sean casuales ó un producto de las ilusiones , mas ellos fue ron positivos. Octava. En medio de la antedicha rigo rosa abstinencia , y de la escrupulosa higie ne con que generalmente se vivia, y aun vive, se ha observado que algunos indivi duos , cometiendo escesos de varias clases, y sin guardar dieta alguna , se salvaron de todo síntoma de Cólera; mientras que otros, guardando un rigoroso método higiénico, iueron invadidos y sucumbieron. Estos lei¡tórnenos, podrán acaso espliearse por la ma- yor ó menor resistencia del temperamento del individuo á la poderosa causa del míd : pero quédese el fallarlo á los Apóstoles de Esculapio. Novena. Aunque la plaga no respetaba clases, edades ni personas, ni cualidad al guna , se notó , sinembargo , que se cebaba mas en la gente pobre , en los viejos , en los valetudinarios , eu las mugeres , y en sugelos de costumbres desordenadas; y en su último periodo , mas que en los anteriores, hizo estragos en los muchachos. Parece que esta observación apoya la idea de que en la debilidad física de los individuos el mal se incuba mas bien, que en donde hay robustez en los mismos. Décima. La faja de terreno en que , co mo queda dicho, apareció aquí el Cólera, futí estendiendo su anchura desde las huer tas £Í los confines de la Ciudad; é inter nándose seguidamente en la misma, á la manera que el ala de un ejército , marchan do de frente, vá siempre adelante ganando terreno, y dejando desocupado el primero que pisa , en donde , cuando mas , quedan = 30= miento de mis subalternos, me pareció ha llar en dicho opúsculo algunas faltas en el método curativo , y algún defecto en cuan to al orden conque debí presentarle. Formé, pues, el plan de corregir en lo posible uno y otro, le consulté con facultativos de ilus tración y práctica , y me lo aprobaron. Este plan consiste en la tabla ó cuadro sinóptico que sigue á continuación, formando una parte integrante del presente apéndice. El modo con que en él aparecen el orden de los síntomas , el de las ideas y el de los medi camentos , me pareció mas claro, mas breve y mas inteligible alas familias y amigos mios, á quienes podrá por desgracia servir, que otro lleno de esplicaciones y de discursos. Por otra parte , si yo no hubiera adoptado este sistema , me hubiera sido preciso tras tornar con desventaja un arreglo de la im presión , y refundir gran parte de mi opús culo. Lo primero me era perjudicial, y lo se gundo ecsigia un tiempo que no me dejan los deberes que tengo para con el público y para con la Empresa en mi penoso destino'. Ahora, pues, á vosotros , dignos é ilus- = 31 = trados Apóstoles del Dios de Epidáuro , á vosotros ruego ahora toméis ri vuestro filo sófico y sabio cargo el descubrir la causa de la enfermedad mortífera : y a vosotros prin cipalmente , sabios y benéficos profesores de Granada, cuya filantropía se ha distin guido con singular esmero en la presente calamidad ; á vosotros, y sobre todo á mis sabios y filósofos amigos, me dirijo mas bien, porque de vuestra muy conocida filosofía médica, y muy probado amor á la humani dad paciente y afligida, es de esperar para su alivio el profundo estudio y descubrimiento de la mortífera causa del mal, que el vulgo llamó Cólera. A vosotros no menos , sabios naturalistas , que , separados del mundo metafísico , buscáis la verdad y la esactitud de. las ciencias en el mundo físico , arrancando a' la Naturaleza sus arcanos , y engrande-, ciendo el saber humano con vuestros descu brimientos r á vosotros también invoco. Fn fin, á todos unos y otros ruego , que si mi ráis las anteriores cuestiones, que provoco, como aberraciones de mi imaginación , to méis el ecsamen propuesto por el rumbo = 52 = que vuestras respectivas ciencias os señalen, p ero que 110 m iréis con abandono ó frialdad, «na em p resa que in teresa á todo el género hum an o , y sobre la que tiene fijada su aten  ción la red o n d ez entera d e l Globo. Sacerdotes del Dios de Epidáuro : de vosotros , según digo en mi opúsculo , de ben los humanos esperar un dia su felicidad física y moral. Vuestra ciencia divina , inse parable como tal de la filosofía m a s profun da, es la que, cuando el destino de los co nocimientos humanos lo permita, ha de pa tentizar sin oscuridades la física de nuestro Ser, y la llave del corazon del hombre. En tonces serán sus dichas, y para entonces me congratulo con mis semejantes, con vo sotros y con vuestra ciencia , aunque mis cenizas yazgan entonces bajo las yerbas ver des de un silencioso cementerio. ) =— -------- <SK 'tí\ m e c / a c / / a /& fit W rtS f á c i í ¿ ja ilEDIOS ( C u a r /r o 9 /o J o y /-r//¿ c o y ¿ e r a fie u tic o dey^ w z /o j j m / o m a j yz/e c/ccÁ a e r f /e j'm e r /a c / / a A i'eje./ ? /a //o , y / a J jnec/í'oJ e ? e r a /ir o J y //e / / a r a e/¡oJ Je Á a '/ a n c ¿ j a c / o e / ¿ e a / a SINTOMAS. >9BíQlgO<£=? 'c y íá a / . S í forma Cajo uit orí>m sinóptico fsant £4 mas fácit ¿j pronín inííCÍgíncirt í>c fes |«ciínl<5 jj *>* sus SUS MEDIOS CURATIVOS. NAUSEAS.. . Náuseas. t i VOMITOS.. Su aparición espontánea. ¡ Su. estado de incremento I sin esceso. Su pertinacia y es ceso. Con dolores epigástricos, ) ¡ansiedadprecordial, piro- ;• /sis ó hipo. ) Con diarrea. / Con calambres. Con algidez, ó sea espas-{ mo ó fr ió marmóreo. Sin intensidad. j Con intensidad ó per- ( \ tinada. I DIARREAS. Con calambres. Con algidez ó sea espas- ¡ mo ó frió marmóreo. Con retención de orina. 4. ( ( Vomitivos de cocimiento de agua de malvas ó malvavisco , añadiéndole vina tercera parte fie aceite común o de almendras dulces. / En caso de no conseguirse el vómito , ó que éste sea escaso , ó que haya turgencia ó vicio gástrico en el estómago, se agrega á lo dicho I una pequeña dosis de hipecacuaña. / Los mismos medicamentos , pero \ \ Así en las náuseas como en los dos estados del vómito, comprendidos * sin la hipecacuaña , á no ecsigirla alf . r^YFTlTFVrTA ( en esta ^ ave núm. 2, se aucsilian los vómitos con tazas de agua tibia, repiiguna circunstancia particular , y i ‘ tiéndolas según lo ecsijan los casos , y prefiriendo el cocimiento de malvas l siempre con la siguiente J ' al agua común. Se contiene con mucilagos , con cocimientos de pan ó de arroz garapiñados y con la adicción de goma arábiga ó tragacanto ; con los ajenjos con el jarabe de cidra ó limón : todo esto según los casos , y con relación á las circunstancias individuales del paciente. Podrán tener lugar todos ó algunos de los medicamentos precedentes del núm. 3, administrándolos con buen método, y cubriéndo las indicaciones según la necesidad con crue se presenten. Mas esto solo pueden determinarlo la ciencia y prudencia del facultativo. Pociones mucilaginosas y gomosas ; paños de agua y vinagre frios con repetición sobre el vientre ; cataplasmas y aun fricciones de nie ve en la misma región ; lavativas de ¡eche de almendras y de almidón con yemas de huevos, sacando aquella con el cocimiento de mal vas ó malvavisco y alguna adormidera , y añadiéndolas á veces la goma arábiga ó tragacanto , y también el láudano líquido de hausseau. En muchas ocasiones conviene en gran manera un golpe de sanguijuelas al ano. Fricciones secas dadas fuertemente con bayetas muy calientes, y aun con cepillos ; las mismas con una infusión de alcanfor, pi mienta y mostaza en espíritu de vino ; con la tintura sinapizada ; con el álcali volátil ó jaboncillo amoniacal; con el aceite común y vino mezclados ; con el aceite de manzanilla y aun con el de Euforbio. , liste estado ecsige fuertes sinapismos compuestos de pimienta, mostaza , ajos , pan rallado y buen vinagre, puestos sóbrela columí na vertebral; por cima de los cuales convendrá en seguida , algunas veces , pasar una plancha bien caliente : se pondrán ademas en \ las d os estremidades, y aun en los muslos y en otros puntos del cuerpo: se aplicarán también las fricciones prescript as en el antepróc- ' simo n. 6; y en fin, son de un uso ventajosísimo los baños de vapor, ó vasijas con agua hirviendo puestas en la cama del enfermo en con tacto con varios puntos de su cuerpo ; ó en fin , otro medio con que se consiga la transpiración y sudor. Algunas personas se han solido meter en la cama con los enfermos , estrechando á éstos con sus brazos y piernas ; y después de bien arropados , han conseguido escitarles un sudor copioso, y sacarles del mortífero estado de algidez , volviéndolos á la vida. Nadie con esto ha sido contagiado. Se aplica lo prescripto en el núm. 5 , mas no las cataplasmas y fricciones de nieve ; y en las lavativas tampoco se echará ni la goma ni el láudano : se omiten igualmente las sanguijuelas. Se usa de todo lo que se prescribe en el núm. 5, sin esccptuar lo que se escluye en el antepróesimo núm. 8, aunque no se usan las cataplasmas y fricciones de nieve. )Apliqúense los medios señalados en el número G. j Apliqúese también todo lo prescripto en los núm. 6 y 7. i Para socorrer este síntoma , que se hace muy peligroso é iutenso aun después de verificarse la reacción , se usa de redaños de enrñero sobre la región abdominal , y con particularidad sobre la vegiga urinaria ; y también se usan las cataplasmas emolientes, especialj | mente la compuesta con harina de linaza, leche y pan rallado , mediante la cual se han conseguido felicísimos resultados. Ji'rerle puede ser muy lastimosa. Como les ser conocidos de las familias de los los mira la ciencia de curar; el preios, que estén mas indicados. Pero no :cia de un sabio Profesor : faltas comeíites. Hay personas que vacías de cono- [ue tiene en si la verdadera ciencia de ; y el buen éxito de algunos casos, ó 5 el metafisico Erudito que desconoce í aplicar remediosá sus dolencias? No gico , que una vez se vid ser conveniíilosófico discernimiento.