Tránsitos y retos de la inserción-reinserción social con mujeres en semilibertad. Propuestas socioeducativas. (Premio Nacional Victoria Kent 2021)
Abstract
Premio Nacional Victoria Kent. Gobierno de España. Ministerio del Interior. Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. Resultados del Proyecto I+D+I (REINAC) Ref.EDU2016-79322-R, el cual se encuentra financiado por el Plan Nacional de Investigación, Proyectos de Investigación I+D+I, Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO), Agencia Estatal de Investigación (AEI) y FEDER
Full text
Premio Nacional Victoria Kent Año 2021 Primer Premio TRÁNSITOS Y RETOS DE LA INSERCIÓN-REINSERCIÓN SOCIAL CON MUJERES EN SEMILIBERTAD. Propuestas socioeducativas Fanny T. Añaños (Dir.), Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y, Bruno García Tardón MINISTERIO DEL INTERIOR SECRETARÍA GENERAL DE INSTITUCIONES PENITENCIARIAS GOBIERNO DE ESPAÑA
COLECCIÓN: PREMIOS VICTORIA KENT Catálogo de publicaciones de la Administración General del Estado https://cpage.mpr.gob.es “CÁMARA CERTIFICA” CERTIFICA QUE EL SISTEMA DE GESTIÓN DE LA CALIDAD EN IMPRESIÓN, ARTES GRÁFICAS, DISEÑO Y CONFECCIÓN INDUSTRIAL Y CARPINTERÍA METÁLICA ES CONFORME A LA NORMA ISO 9001:2015. CENTROS DEL ALCANCE: MADRID I, MADRID III, MADRID V, TOPAS, EL DUESO, CÓRDOBA, JAÉN, SEGOVIA, OCAÑA I, OCAÑA II, MONTERROSO Y LA GERENCIA DE LA EEDPTPFE. En esta publicación se ha utilizado papel reciclado libre de cloro de acuerdo con los criterios medioambientales de la contratación pública Edita: Ministerio del Interior - Secretaría General Técnica Autor y Gestión de los contenidos: Secretaría General de Instituciones Penitenciarias Imprime: Entidad Estatal Trabajo Penitenciario y Formación para el Empleo Maquetación e Impresión: Taller de Artes Gráficas (Preimpresión) Centro Penitenciario Madrid III (Valdemoro) El Taller de Artes Gráficas del Centro Penitenciario Madrid III (Valdemoro) posee la Certificación ISO 9001:2015 Nº EC-1.2468.17 NIPO (ed. Papel): 126-22-048-3 NIPO (ed. Web): 126-22-049-9 Depósito Legal: M-19847-2022 ISBN: 978-84-8150-338-8
LOS/AS AUTORES/AS
– 7 – Fanny T. Añaños Departamento de Pedagogía, Universidad de Granada. Profesora Titular del Departamento de Pedagogía, Coordinadora de la Unidad de Excelencia “Desigualdades, Derechos Humanos y Sostenibilidad” (DEHUSO), Directora del Grupo de Investigación en Acción Socioeducativa y Derechos Humanos (GIASEDH) y Ex Subdirectora del Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada. Investigadora Principal del proyecto I+D+I “Procesos de Reinserción socioeducativa y acompañamiento a reclusas en semilibertad” (REINAC) Ref. EDU2016 -79322-R. Trabaja en el marco de la Pedagogía y Educación Social cuestiones en torno a la intervención socioeducativa, educación penitenciaria, adicciones y drogodependencias, género, menores en riesgo y en conflicto, procesos migratorios, mediación y educación para la paz y, temas afines. Elisabet Moles López Departamento de Pedagogía, Universidad de Granada. Doctora en Ciencias de la Educación y Graduada en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Problemas sociales: Dirección y Gestión y máster en Investigación, desarrollo e intervención social. Fue becaria FPI dentro del personal en formación del proyecto de I+D+I: “Procesos de Reinserción socioeducativa y acompañamiento a reclusas en semilibertad” (REINAC) EDU2016 -79322-R. Es profesora del Departamento de Pedagogía. Líneas de investigación: género, prisión, reincidencia y delictividad. María del Mar García Vita Departamento de Pedagogía, Universidad de Granada. Licenciada en Historia. Doctora en Ciencias de la Educación por la Universidad de Granada. Actualmente es docente del Departamento de Pedagogía de la Universidad de Granada. Es investigadora del Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada. Su investigación y trabajo se desarrolla en el campo de la Pedagogía y Educación Social, Educación Social Penitenciaria, estudios de género y de mujeres, estudios de familia, vulnerabilidad y exclusión social, violencia(s), educación para la paz.
– 8 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Diego Galán Casado Departamento de Teoría de la Educación y Pedagogía Social, UNED. Licenciado en Pedagogía por la Universidad Complutense de Madrid (año 2010) y Doctor en Pedagogía por la misma Universidad (año 2015). Actualmente es profesor en el Departamento de Teoría de la Educación y Pedagogía Social de la UNED. Especializado en el ámbito socioeducativo y en entornos privados de libertad. Cuenta con más de 8 años de experiencia como educador social en colectivos en riesgo de exclusión social. Víctor Manuel Martín Solbes Departamento de Teoría e Historia de la Educación y MIDE, Universidad de Málaga. Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación (Pedagogía), ha sido educador social y actualmente Profesor Titular de Universidad en el Departamento de Teoría e Historia de la Educación y MIDE de la Universidad de Málaga. Premio Internacional Quim Grau i Fuster sobre la Reflexión de la práctica socioeducativa con la obra “La educación social en territorios periféricos”. Rocío Raya-Miranda Departamento de Estadística e Investigación Operativa, Universidad de Granada. Diplomada en Estadística, Licenciada en Ciencias y Técnicas Estadísticas y Doctora en Estadística. Actualmente es Profesora Contratada Doctora del Departamento de Estadística e Investigación Operativa de la Universidad de Granada. Sus trabajos de investigación se han centrado en la inferencia no paramétrica, la metodología bootstrap y los métodos de suavizado.
– 9 – Los /as autores/as Karen G. Añaños Bedriñana Facultad de Derecho, Universidad de Granada. Doctora en Derecho por la Universidad de Granada, y Premio Extraordinario de Doctorado en Ciencias Sociales y Jurídicas. Con diversos títulos de Maestría, entre otros: Máster en Protección Internacional de Derechos Humanos por la Universidad de Alcalá y el Experto en Pueblos Indígenas, Derechos Humanos y Cooperación Internacional por la Universidad Carlos III de Madrid. Actualmente, investigadora del Instituto de Investigación de la Paz y los Conflictos - IPAZ, y la Asociación Peruana de Derecho Constitucional - APDC, es profesora del Departamento de Derecho Constitucional de la Universidad de Granada. Trabaja cuestiones sobre derechos humanos y contextos vulnerables. Rubén Burgos Jiménez Departamento de Pedagogía, Universidad de Granada. Graduado en Pedagogía (2017), Máster en Investigación, desarrollo e intervención social (2018) y Máster Universitario de Enseñanza Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas: Orientación Educativa (2020). Actual becario FPU realizando el Doctorado en Ciencias de la Educación dentro del marco del proyecto de I+D+I: “Procesos de Reinserción socioeducativa y acompañamien- to a reclusas en semilibertad” (REINAC) EDU2016 -79322-R. Maribel Rivera López Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Querétaro, México. Profesora-Investigadora en las licenciaturas de Psicología e Innovación y Gestión educativa de la Facultad de Psicología en la Universidad Autónoma de Querétaro. Doctora en Ciencias de la Educación en la Universidad de Granada, España; Maestría en Psicología Social de Grupos e Instituciones y Licenciatura en Psicología Social en la Universidad Autónoma Metropolitana, México. Trabaja cuestiones sobre las redes sociales de apoyo, inserción social, educación para la paz, entre otros.
– 17 – ÍNDICE Págs. LOS/AS AUTORES/AS ..................................................................................... 5 AGRADECIMIENTOS ...................................................................................... 11 INTRODUCCIÓN .............................................................................................. 19 PLANTEAMIENTO METODOLÓGICO DE LA INVESTIGACIÓN Y BASES DEL TRABAJO CON MUJERES EN MEDIO ABIERTO (Rocío Raya-Miranda y Fanny T. Añaños) ...................................................... 25 FACTOR PERSONAL Aproximación a las características generales de las mujeres en semilibertad (Fanny T. Añaños y Rocío Raya-Miranda) ..................... 41 FACTOR FAMILIAR Apoyo familiar y violencia en mujeres en semilibertad (María del Mar García Vita y Maribel Rivera López) .................................... 55 FACTOR EDUCATIVO/FORMATIVO La Educación Formal en el sistema penitenciario: una aproximación desde la mirada de las mujeres (Bruno García-Tardón, Fanny T. Añaños y Víctor M. Martín Solbes) ...... 69 La acción socioeducativa como propósito (Víctor M. Martín Solbes) ................................................................................... 83 FACTOR LABORAL Y ECONÓMICO La situación económica y laboral como factor de inserción-reinserción (Fanny T. Añaños, Rubén J. Burgos Jiménez y Elisabet Moles López) ..................................... 97 FACTOR VIVIENDA Cuestiones sobre vivienda, permisos y mujeres reclusas en semilibertad (María del Mar García Vita) .............................................. 111 FACTOR SOCIOCOMUNITARIO Análisis del factor sociocomunitario: cercanía a la comunidad y relaciones sociales no familiares que favorecen la reinserción (Maribel Rivera López) ........................................................................................ 125
Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón – 18 – FACTOR DE ACOMPAÑAMIENTO A LAS SITUACIONES PRIORITARIAS Acompañamiento: Programas de gestión y apoyo con los Servicios Sociales, Programas postpenitenciarios (Rubén J. Burgos Jiménez y Elisabet Moles López) .................................... 139 Programas tratamiento específicos –dependencia a sustancias y/o adicciones– (Rubén J. Burgos Jiménez) .............................................. 155 Salud mental, programas y apoyos (Diego Galán Casado) ............... 167 El cumplimiento de los Derechos Fundamentales de las internas. El caso de las personas con discapacidad y su intervención en prisiones españolas (Karen G. Añaños Bedriñana) ........................... 179 Reincidencia femenina y justicia restaurativa: la importancia de la intervención socioeducativa en el medio penitenciario (Elisabet Moles López) ........................................................................................ 193 CONCLUSIONES Y PROPUESTAS PARA LA INTERVENCIÓN ..... 205 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS GENERALES .................................. 231 Anexo 1. Cuestionario de mujeres .......................................................... 255 Anexo 2. Cuestionario de profesionales .............................................. 305 Anexo 3. Guión de entrevista ................................................................... 339
INTRODUCCIÓN
La población penitenciaria mundial representa aproximadamente 10.74 millones, siendo 714,000 (6.9%) mujeres (Walmsley, 2019). En el marco europeo, la población reclusa femenina española es una de las más elevadas (7.5%; Ministerio de Interior/ SGIP, 2019), sólo superada porcentualmente por Letonia (8.6%), Finlandia (8.3%) y República Checa (8.2%), pero proporcionalmente en números brutos en estos países la población penitenciaria es sumamente inferior (Moles-López, Añaños y Burgos, en prensa). Por tanto, aunque los datos son minoritarios respecto a la población general penitenciaria española, son lo suficientemente relevantes que requieren su necesidad de estudio no sólo por las cifras, también por las especificidades que presenta la reclusión femenina. La criminalidad implica agresividad y se asocia culturalmente con el sexo masculino. En consecuencia, «los factores sociales, económicos, situacionales y psicológicos, considerados principales en el hombre delincuente, se relegan a un segundo plano en la mujer delincuente» (Almeda, 1992, p. 8). De hecho, las diferencias en el comportamiento delictivo de las mujeres han sido largamente desestimadas y poco tratadas. No obstante, las figuras que encarnaban la transgresión femenina eran duramente perseguidas y castigadas (Azaola, 2005); situación que hoy se mantiene, especialmente desde el moralismo familiar y el estigma social. En cuanto a la delictividad femenina Juliano (2010) lanza una hipótesis sobre la propensión de las mujeres al delito unida a los altos costos personales y sociales que para ellas implica el ingreso en prisión, motivo por el que evitan delinquir a cualquier costo, excepto cuando viven inmersas en una subcultura que acepta tal conducta. Actualmente, la criminalidad masculina sigue siendo mayor en todos los países, en las diferentes edades y en casi todos los delitos, con excepción de los ligados a lo que se considera ‘condición de la mujer’ (el aborto, el infanticidio y la prostitución) o, según Mapelli (2006), en aquellos eslabones ‘prescindibles’ o en las tareas ‘sencillas’, que exigen poco tiempo y esfuerzo, lo cual puede permitir a las mujeres obtener ingresos y seguir con sus responsabilidades familiares. En estos procesos tampoco se descarta la presión que ejercen sus parejas u otras personas del entorno inmediato (Añaños, 2010). A todo ello hay que sumar la perspectiva de género, para lo cual es importante diferenciar el sexo y género. Se trata de una divergencia entre los hechos biológicos y los hechos sociales, donde este último es el género. En palabras de Lomas (2006, – 21 –
– 22 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón p. 272), los hombres y las mujeres somos diferentes no solo porque tenemos un sexo distinto sino también porque aprendemos a ser hombres y a ser mujeres de maneras diferentes. Para trabajar desde el género urge contar con las condiciones de vida y la subjetividad (Migallón y Voria, 2007); esto significa partir, entre otras cosas, desde los papeles, las características sociales, psicológicas, culturales, religiosas y educativas percibidas o asumidas. Por tanto, el enfoque de género en la investigación es fundamental, no sólo porque visibiliza estas diferencias, sino porque las repercusiones de la entrada a prisión son grandes para todos, pero en las mujeres son más negativas (para ellas mismas, para sus hijos/as y sus familias), piensan, viven y sienten la experiencia con mayor sensibilidad, de tal modo que los problemas, necesidades y responsabilidades se agudizan y se perciben con más peso, dolor y frustración, especialmente si son madres. Así, a pesar de los esfuerzos y del Plan de Igualdad en la Institución Penitenciaria, son atendidas con menor grado de calidad y pertinencia de medios, recursos y/o programas (Añaños, 2013; Añaños y Yagüe, 2013; Añaños y García-Vita, 2019). También, lamentablemente, los avances educativos y sociales parecen insuficientes para corregir los estereotipos que adjudican papeles, profesiones y expectativas diferentes en función del sexo, así como las desigualdades económicas, sociales y culturales de partida, que se recrudece en esta población. Estas realidades, si se analizan en contextos y grupos con mayores condiciones de riesgo, dificultad o conflicto –como en el medio el penitenciario–, son más penosas en las mujeres. Por ello se considera imprescindible, partiendo desde una perspectiva de género, contribuir a hacer visibles, analizar y actuar en situaciones específicas de las mujeres internas en prisión. Por otro lado, es importante centrar el foco de la investigación en los procesos de tránsito a la libertad en medio abierto (semilibertad), en el que es necesario analizar el estado de la cuestión de los procesos, instancias, situaciones y realidades a los que se enfrentan estas mujeres. La inserción-reinserción social (en términos generales y distintas dimensiones) en esta etapa están escasamente estudiadas, y si se trata de mujeres esta cuestión es aún menor. En la presente investigación definimos de forma inédita siete factores influyentes en la inserción-reinserción social de mujeres en semilibertad que plantea Añaños (2022), teniendo en cuenta las experiencias de prevención del reingreso (reincidencia) llevado a cabo por la ONU (2018) y, fundamentalmente, por trabajos previos y actuales efectuados por este equipo, que han permitido delimitar los mismos. A partir de estos siete factores se estructura la propuesta global que se presenta en este libro, siendo éstos: la dimensión personal, el apoyo familiar, la educación y condiciones formativas (tanto formal como socioeducativa), la economía y el trabajo, la vivienda, la relación comunitaria y, el acompañamiento a las situaciones prioritarias. En este último factor nos hemos centrado en profundizar cuestiones en torno al seguimiento y acompañamiento en general, las drogodependencias, la enfermedad mental, los derechos humanos y la discapacidad, y la reincidencia. Finalmente, con este trabajo se marca como propósito el analizar y adentrarse en las múltiples realidades de las mujeres que se hallan en medio abierto penitenciario a nivel nacional (segundo grado especial –Art. 100.2–, tercer grado y libertad condicional), a fin de estudiar los factores que influyen en la reinserción-inserción social
– 23 – Introducción anteriormente citados, teniendo en cuenta sus trayectorias previas a prisión, el periodo de internamiento y su situación actual. Con todo, se pretende ofrecer un marco referencial para la intervención tratamental, especialmente socioeducativa y, definir propuestas específicas para el tratamiento profesional e institucional que favorezca y facilite el tránsito y la inserción-reinserción definitiva de las mujeres a la sociedad. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Almeda, E. (1992). El control social sobre la mujer. Poder y Libertad, 19. Recuperado de http://www.cienciaspenales.org/REVISTA%2011/larrau11.htm. Añaños, F. (2022). Hacia modelos socioeducativos y de desarrollo humano. Claves para la inserción-reinserción social penitenciaria. En Fanny Añaños, Mar García y Ana Amaro (Coords.). Justicia social, género e intervención socioeducativa. Volúmen I. Medio Penitenciario y contextos delictivos, pp. 77-92. Ediciones Pirámide. Añaños, F. (2010). Mujeres presas y su relación con las dogas. Implicaciones desde la Educación Social. En F. Añaños (Coord.), Las mujeres en las prisiones. La educación social en contextos de riesgo y conflicto, 77-100. Gedisa. Añaños, F. (2012). Violencias y exclusiones en el medio penitenciario: Enfoque socio-educativo y de la paz. Convergencia, 19 (59), 13-41. http://www.scielo.org.mx/ pdf/conver/v19n59/v19n59a1.pdf. Añaños, F. (2013). Formación educativa previa ante las discriminaciones: las mujeres reclusas en España, Revista de Educación, 360, 91-118. http://dx.doi. org/10.4438/1988-592X-RE-2013-360-222. Añaños, F., y García-Vita, M.M. (2019). Gender issues around female criminality. En Pérez de Guzmán, V., Bas Peña, E., y Machado-Casas, M. (Ed.), Gender issues. Multidisciplinary perspectives, (pp.231-254). Peter Lang. https://doi.org/10.3726/ b14951. Añaños, F. y Yagüe Olmos, C. (2013). Educación social en prisiones: planteamientos iniciales y políticas encaminadas hacia la reinserción desde la perspectiva de género. Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria, 22, 6-12. https://doi.org/10.7179/ PSRI_2013.22.0. Azaola, E. (2005). Las mujeres en el sistema de justicia penal en México. Recuperado de http://www.concuerda.mx/pdfs/Mujeres%20y%20justicia%20penal.pdf. Juliano, D. (2010). La criminalización de las mujeres. Estigmatización de las estrategias femeninas para no delinquir. En F. Añaños (Coord.), Las mujeres en las prisiones. La educación social en contextos de riesgo y conflicto, (pp. 25-44). Gedisa. Lomas, C. (2006). Ni víctimas ni verdugos: De la diferencia a la igualdad. En J.M. Esteve y J. Vera (Coords.), Educación social e igualdad de género, (pp. 267-293). Ayuntamiento de Málaga. Mapelli, B. (2006). La mujer en el sistema penitenciario peruano. IDEMSA; JJAA.
– 24 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Migallón, P. y Voria, A. (Coords.). (2007). Guía práctica para la intervención grupal con mujeres privadas de libertad. Programa de intervención en salud desde un enfoque de género. Salud 11. Instituto de la Mujer; DGIP. Ministerio de Interior/SGIP (2019). Anuarios y estadísticas 2019. Recuperado en: http://www.interior.gob.es/web/archivos-y-documentacion/398. Moles-López, E., Añaños, F. T., y Burgos, R. (En prensa). Análisis longitudinal de los programas de intervención socioeducativa dirigidos a la población reclusa femenina. En Castilla, M.T y Fernández, S. Construyendo igualdad: visibilizando experiencias (en prensa) Editorial Octaedro. ONU (2018). Manual introductorio sobre la prevención de la reincidencia y la reintegración social de los delincuentes. ONU. Recuperado en: file:///H:/+2021/ARTICULOS%202021/Art%20CLAVES%20REINSERCION/Materila%20Muriel.%20 ONU/18-02303_ebook%20prevencion%20de%20la%20reincidencia.en.español.pdf. Walmsley, R. (2019). World Prison Population List. Institute for Criminal Policy Research (ICPR) at Birkbeck, University of London. Recuperado en: https://www. prisonstudies.org/sites/default/files/resources/downloads/wppl_12.pdf.
Planteamiento metodológico de la investigación y bases del trabajo con mujeres en medio abierto
– 32 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 2.3. Instrumentos Los instrumentos han sido diseñados por los integrantes del proyecto de investigación, compuesto por expertos del área socioeducativa, pedagogía penitenciaria, estadística y relaciones interculturales, mediante reuniones semanales, donde cada ítem del cuestionario se analizaba minuciosamente cuidando mucho el lenguaje utilizado, teniendo en cuenta que el nivel educativo de las mujeres a las que está enfocado no suele ser muy elevado. La fuente principal de información ha sido, lógicamente, las mujeres objeto de estudio, pero también los profesionales encargados de los diversos programas socioeducativos que se llevan a cabo en el medio penitenciario. Los instrumentos de recogida de información han sido de dos tipos: cuestionario para mujeres y profesionales, y entrevista personal semiestructurada con las mujeres. Para la validación del cuestionario se llevó a cabo una prueba piloto (19 cuestionarios y 12 entrevistas) en los centros de Granada (CIS “Matilde Cantos Fernández”) y de Málaga (CIS “Evaristo Martín Nieto”) en julio de 2018, que sirvió para matizar algunas preguntas cuya formulación resultó confusa para las mujeres que hicieron la prueba. Adicionalmente, se creó un manual de instrucciones para los/as encuestadores/as, que fue proporcionado y explicado detalladamente en un curso de formación realizado antes del inicio del trabajo de campo. 2.3.1. Cuestionario de mujeres El planteamiento de la elaboración de un cuestionario es un trabajo complejo, donde se funden arte y ciencia, ya que no existen leyes que establezcan pautas de cómo hacerlo, sino que para ello es preciso contar con una mezcla de sentido común, la propia experiencia y los resultados de otros trabajos. En este caso, se ha iniciado la elaboración partiendo de un cuestionario diseñado para un proyecto anterior por parte del equipo (Añaños, 2017 –ANEXO–) y del que se obtuvieron muy buenos resultados avalados por diversas publicaciones previas. Los cuestionarios se aplicaron de forma personal o en pequeños grupos, pudiendo ser de forma guiada completamente (en el caso de participantes con falta de dominio del español o con escasas competencias lectoras), autocumplimentada o mixta (autocumplimentada y guiada). Se ha realizado un número equilibrado de los tres tipos de cumplimentación tal como se observa en los datos de la tabla 2. TABLA 2. Tipo encuesta Tipo encuesta N % Guiada 101 32,6 Autocumplimentada 98 31,6 Mixta 111 35,8 Total 310 100 Fuente: Elaboración propia
– 33 – Planteamiento metodológico de la investigación y bases del trabajo con mujeres en medio abierto El instrumento consta de 115 ítems divididos en seis bloques. Se compone principalmente de preguntas cerradas de respuesta múltiple, preguntas abiertas, preguntas de valoración con escala Likert y preguntas filtro o condicionadas. Los bloques corresponden a los siguientes temas: Bloque I: Recoge características sociodemográficas, infancia, educación, familia y algunos aspectos penales de estas mujeres. Bloque II: Las preguntas se refieren a cuestiones antes de entrar en prisión y actualmente (sobre temas laborales, ingresos) y otras referidas a situación anímica, para determinar cómo se siente por estar en prisión (apoyos). Bloque III: Destinado a cuestiones sobre cómo ha cambiado su vida después de ingresar en prisión en distintos aspectos (educación formal y laboral, realización de programas, deporte). Bloque IV: Incluye preguntas relacionadas con las consecuencias del internamien- to y nivel de prisionización. Bloque V: Agrupa variables de salud física y mental, así como los tratamientos recibidos. Además, aborda el consumo de diversas sustancias, antes y después de la entrada en prisión, así como en la actualidad. También se analiza la participación en programas de tratamiento y recaídas. Por último, preguntas sobre la protección de derechos. Bloque VI: Preguntas relacionadas con conflictos tanto en el ámbito familiar como en prisión, con compañeras o con profesionales. 2.3.2. Entrevista de mujeres Las entrevistas se hicieron en espacios aislados y de forma directa entre la participante y el/la encuestador/a, cuidando de que no hubiese ninguna presencia de personal penitenciario, se grabaron en voz y tenían una duración aproximada de 30-40 minutos. Las mujeres entrevistadas previamente han realizado el cuestionario, por tanto, el contenido se ha centrado en cuestiones concretas en torno a sus experiencias previas a prisión, la vida durante la prisión y, las consecuencias y situación actual. Para la entrevista semiestructurada personal, se utiliza un guion de 58 preguntas abiertas divididas en ocho bloques: datos personales, infancia, familia y relaciones, historial escolar, drogas y recaídas, institucionalización y prisionización, estigma social percibido, reinserción y acompañamiento, y expectativas de futuro, con preguntas afines al cuestionario. La prueba piloto, sirvió también para matizar la entrevista al observar las cuestiones que resultaban más difíciles o que podían crear reticencia a la respuesta. 2.3.3. Cuestionario de profesionales El instrumento para los profesionales consta de 100 preguntas divididas en seis bloques, que busca conocer en profundidad los programas más importantes que se están aplicando a este colectivo en España, así como las áreas en que se está traba-
– 34 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón jando, cumplimiento de objetivos, las dificultades, las necesidades y otras cuestiones relacionadas; asimismo, las valoraciones sobre estas realidades desde la dimensión profesional, con el fin de elaborar propuestas socioeducativas y/o materiales específicos orientados a los procesos de acompañamiento, reinserción e incorporación social. Los bloques corresponden a los siguientes temas: Bloque I: Datos del centro. Datos identificativos. Bloque II: Datos del profesional que contesta el cuestionario. Datos personales y su relación con la institución. Bloque III: Datos generales relativos a la entidad promotora del programa. Datos identificativos. Bloque IV: Datos relativos al programa elegido. Descripción del programa elegido, aplicación a las mujeres y evaluación del mismo. Bloque V: Perspectiva profesional general. Opinión sobre el estado actual de las mujeres, en cuanto a salud, consumos y consecuencias del ingreso en prisión. Bloque VI: Perspectiva profesional personal. Valoración personal del trabajo realizado en prisión. 3. RESULTADOS 3.1. Tratamiento de la información Una vez recopilados los instrumentos, se comenzó el proceso de tratamiento de la información. Para ello se han creado dos bases de datos en el programa informático SPSS 24, una para el cuestionario de mujeres y otra para el cuestionario de profesionales. En particular, la base de datos para el cuestionario de mujeres contiene aproximadamente 1400 variables y el cuestionario de profesionales 640, lo que da una idea de la magnitud y dificultad que ha supuesto el volcado posterior de la información. Este proceso se llevó a cabo de forma rigurosa lo que permitió anular 10 cuestionarios porque tenían un porcentaje muy bajo cumplimentado o por incoherencias en las respuestas. Para facilitar este proceso de volcado de la información se procedió a categorizar y codificar las respuestas, de forma que se utilice el mismo código para la misma respuesta en preguntas diferentes. La escasez de variables continuas hace que la mayoría de los análisis que se realizan sean mediante análisis descriptivos, tablas de contingencia, análisis clúster, análisis para datos dependientes, etc. Para las entrevistas se ha procedido a la transcripción de las mismas a un editor de textos, se codificaron y categorizaron para ser analizadas posteriormente con el programa NVIVO 12, con técnicas de análisis cualitativo. 3.2. Recuento de instrumentos La tabla 3 resume los resultados del trabajo de campo, obtenido por comunidades, de los tres instrumentos. La tabla 4 contiene los datos del tipo de centro en el que se
– 35 – Planteamiento metodológico de la investigación y bases del trabajo con mujeres en medio abierto encuentra la mujer que ha realizado el cuestionario y la tabla 5 recoge la modalidad de cumplimiento de condena. TABLA 3. Número de instrumentos obtenido por comunidades Comunidad autónoma Cuestionario mujeres Cuestionario profesionales Entrevista Andalucía 96 16 17 Principado de Asturias 12 0 7 Aragón 12 0 0 Islas Baleares 12 51 Canarias 18 3 7 Comunidad de Valencia 19 7 9 Extremadura 750 Galicia 750 Comunidad de Madrid 64 8 12 Región de Murcia 10 0 3 País Vasco 52 1 Cataluña 48 10 9 Castilla-León 050 Total 310 66 75 Fuente: Elaboración propia TABLA 4. Tipo de Centro Centro N % CP Sección abierta 42 13,5 CIS 160 51,6 Unidad Externa de Madres 14 4,5 Comunidad Terapéutica extrapenitenciaria 18 5,8 Sin Centro 76 24,5 Total 310 100 Fuente: Elaboración propia TABLA 5. Modalidad de cumplimiento de condena Modalidad de condena N % Segundo grado especial (Art. 100.2) 25 8,1 Tercer grado 264 85,1 Libertad condicional 21 6.8 Total 310 100 Fuente: Elaboración propia
– 36 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 3.3. Resultados de programas obtenidos del cuestionario de profesionales Los programas descritos en el cuestionario de profesionales se enmarcan dentro de cinco temas principales. En la tabla 6 se incluye el número de programas descritos por tema: TABLA 6. Nº de programas por bloque temático Tema N % Educación social 10 15,2 Prevención y/o tratamiento de drogodependencias 7 10,6 Reinserción social 14 21,2 Reinserción laboral: formación profesional y empleo 14 21,2 Otros 9 31,8 Total 66 100 Sin Centro 76 24,5 Total 310 100 Fuente: Elaboración propia Los profesionales que han respondido a los cuestionarios en este caso son 20 hombres (30,3%) y 46 mujeres (67,7%), y como se puede ver en la tabla 7 están identificados profesionales de diferentes puestos dentro de la prisión, por lo que se han recogido opiniones desde todos los ámbitos. TABLA 7. Puesto de trabajo Puesto N % Director/a de programas 8 12,1 Subdirector/a de tratamiento 34,5 Jurista 11,5 Psicólogo/a 13 19,7 Educador/a 10 15,2 Coordinador/a de servicios 6 9,1 Trabajador social 11 16,7 Monitor/a /Técnico de inserción 6 9,1 Otros 8 12,1 Total 66 100 Fuente: Elaboración propia 3.4. Resultados de las entrevistas Las entrevistas se han transcrito a un documento de texto que ocupa aproximadamente 1600 páginas y del que se extrae información complementaria al cuestionario sobre aspectos tan importantes en la vida de las mujeres como son sus vivencias en la infancia (cómo marcaron su vida), problemas familiares, historial escolar, relación con las drogas, institucionalización y prisionización, estigma social percibido, reinserción y acompañamiento, y expectativas de futuro. La organización de la informa-
– 37 – Planteamiento metodológico de la investigación y bases del trabajo con mujeres en medio abierto ción se realiza a partir del método de análisis de contenido (Hernández, et al., 2015), definiendo las categorías y subcategorías temáticas; y el vaciado de la información a la base de datos NVIVO 12, lo cual permite análisis más complejos y relacionales. La tabla 8 contiene el número de entrevistas que se han realizados según la modalidad de cumplimiento de condena. Es importante destacar que los porcentajes en las distintas categorías representan perfectamente a los de la muestra inicial, por lo que las entrevistas representan bien todas las modalidades de cumplimiento de condena. TABLA 8. Número de entrevistas según modalidad de cumplimiento de condena Modalidad de condena N % Segundo grado especial (Art. 100.2) 6 8,0 Tercer grado 65 86,7 Libertad condicional 4 5.3 Total 75 100 Fuente: Elaboración propia 3.5. El manejo ético El manejo ético de la investigación es muy importante en la medida de que son los principios a tener en cuenta de las Leyes, que en el caso español se rigen mediante el Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo de 27 de abril de 2016, relativo a la protección de personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos, la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales (LOPDGDG), y demás normativa vigente en esta materia. Por su parte, ha pasado por la evaluación de los Comités Éticos correspondientes en los espacios o contextos donde se realiza la investigación, que en este caso fueron: Comité Ético de la SGIP y de la Consejería de Justicia de la Generalitat de Cataluña, a quienes se presentó el proyecto de investigación, se describió y defendió todo el procedimiento a seguir y se valoraron los instrumentos –y su contenido– que se iban a aplicar. En dicho marco, además de las cuestiones legales e institucionales, cabe destacar la necesidad de tener los consentimientos informados y voluntarios de cada participante. Con dicho fin se elaboró un documento explicativo de la investigación, del protocolo a seguir y sus implicancias, y complementariamente se explicó detenidamente para garantizar que eran conscientes del proceso a seguir. En el desarrollo de la investigación, aunque la participante hubiera aceptado y firmado el consentimiento, ésta tenía la libertad de dejar de responder, cumplimentar o hacer aquello que se le pidió realizar e incluso, una vez terminado, pedir que no se incluya su información. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Almeda, E. (2010). Privación de libertad y mujeres extranjeras. Viejos prejuicios y nuevas desigualdades. En F. Añaños (Coord.), Las mujeres en las prisiones. La educación social en contextos de riesgo y conflicto (pp. 201-234). Gedisa.
– 38 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Añaños, F. (2022). Hacia modelos socioeducativos y de desarrollo humano. Claves para la inserción-reinserción social penitenciaria. En Fanny Añaños, Mar García y Ana Amaro (Coords.). Justicia social, género e intervención socioeducativa. Medio penitenciario y contextos delictivos. Vol. I. pp. 77-92. Madrid; Ediciones Pirámide. Añaños, F. (2013). Formación educativa previa ante las discriminaciones: las mujeres reclusas en España, Revista de Educación, 360, 91-118. https://doi. org/10.4438/1988-592X-RE-2013-360-222. Añaños, F. (2017). En prisión: realidades e intervención socioeducativa y drogodependencias en mujeres. Narcea Ediciones. Añaños, F. y Yagüe, C. (2013). Educación social en prisiones: planteamientos iniciales y políticas encaminadas hacia la reinserción desde la perspectiva de género. Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria, 22, 6-12. https://doi.org/10.7179/ PSRI_2013.22.0. Añaños, F., y García-Vita, M.M. (2018). Gender issues around female criminality. En Pérez de Guzmán, V., Bas Peña, E., y Machado-Casas, M. (Ed.), Gender issues. Multidisciplinary perspectives, (pp. 231-254). Peter Lang. https://doi.org/10.3726/ b14951. Bericat, E. (1998). La integración de los métodos cuantitativo y cualitativo en la investigación social. Significado y medida. Ariel. Hernández, R., Fernández, C. y Baptista, M. del P. (2015). Metodología de la Investigación. (6 ed.). McGraw-Hill. Juliano, D. (2010). La criminalización de las mujeres. Estigmatización de las estrategias femeninas para no delinquir. En F. Añaños (Coord.), Las mujeres en las prisiones. La educación social en contextos de riesgo y conflicto, (pp. 25-44). Gedisa. Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales. Boletín Oficial del Estado, 294, de 6 de diciembre de 2018, 119788 a 119857. https://www.boe.es/boe/dias/2018/12/06/pdfs/BOE- A-2018-16673.pdf. Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (2019). Manual introductorio sobre prevención de la reincidencia y reintegración social de los delincuentes. https://www.unodc.org/documents/dohadeclaration/Prisons/ HandbookPreventionRecidivism/18-02306_S_ebook.pdf. Pérez-Serrano, G. (2003). Pedagogía Social. Construcción científica e intervención práctica. Narcea. Pérez-Serrano, G. (2010). Modelos de investigación cualitativa en educación social y animación sociocultural: aplicaciones prácticas. Narcea. Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de abril de 2016, relativo a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos y por el que se deroga la Directiva 95/46/CE (Reglamento general de protección de datos). Diario Oficial de la Unión Europea, 119, de 4 de mayo de 2016, 1 a 88. https://www.boe.es/ doue/2016/119/L00001-00088.pdf.
Factor Personal
– 41 – APROXIMACIÓN A LAS CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LAS MUJERES EN SEMILIBERTAD2 Fanny T. Añaños Universidad de Granada Rocío Raya-Miranda Universidad de Granada 1. INTRODUCCIÓN Las mujeres en el sistema penitenciario español, a lo largo de las últimas décadas, se han mantenido estables como grupo poblacional, si bien han oscilado entre el 6,5% y el 8,5% del total, situándose actualmente en el 7,5% (Ministerio de Interior/SGIP, 2019), constituyendo una minoría poblacional en este contexto. Estas mujeres representan una muestra de la gran diversidad y heterogeneidad que existe en la sociedad; sin embargo, se vislumbran una serie de rasgos específicos, que vienen marcadas por sus trayectorias de vida previas a prisión, así como su evolución en la etapa actual (medio abierto) en el que se sitúa la presente investigación. La literatura analizada refleja que es frecuente la asociación entre pobreza y prisión. En la realidad penitenciaria se insertan reclusos/as que pertenecen a los estratos más pobres y un porcentaje significativo corresponde a minorías étnicas o extranjeros (Ministerio de sanidad, servicios sociales e igualdad, 2016). Además, un alto porcentaje proviene de entornos caracterizados por la precariedad en la calidad de vida (carencias económicas, exclusión social, ausencia de pautas normalizadas, falta o precariedad de empleo, problemas en las redes de apoyo, etc.) y hay internos/as que sufren de problemas de salud mental adquiridas antes de prisión o desarrolladas en ella, padecen de drogodependencia o han sufrido en su infancia abusos, malos tratos o abandonos. 2 Este trabajo se desarrolla en el marco del Proyecto de Investigación I+D+i –REINAC– “Procesos de reinserción y acompañamiento a mujeres en semilibertad”, Referencia. EDU2016-79322-R (2016-2020). I.P. Fanny T. Añaños. Financiado por el Plan Nacional de Investigación, Proyectos de Investigación I+D+I, Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO), Agencia Estatal de Investigación (AEI) y FEDER, España.
– 48 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón responsabilidad económica y de la crianza, incluso estando en prisión. No obstante, cabe resaltar que el 64,8% alude que tiene pareja estable actualmente, frente al dato general en el que la mayor parte está en medio ordinario de 35% (SGIP, 2021), lo cual limita más este tipo de interacciones en la reclusión. La educación previa y el nivel educativo con el que llega a prisión resulta muy preocupante, encontrándose un 11% de mujeres sin estudios y, un 33,2% con estudios primarios, representando un 44,2% de personas con un nivel educativo bajo. El 21,9% cuenta con estudios secundarios y, el 22,3% ha cursado la formación profesional y ha recibido formación preuniversitaria en Bachillerato; los cuales, en su conjunto, el 44,2%, se puede asociar a niveles educativos medios y; sólo el 11% tiene estudios superiores universitarios. Esta situación refleja un nivel educativo bajo o medio, donde lo más alarmante resulta aquellas sin estudios o estudios primarios y que evidencian la desigualdad educativa y cultural de estas mujeres socialmente (Añaños, 2013; Añaños et al., 2020), lo cual las coloca en clara desventaja de competencias y cualificación profesional (Gallizo, 2010; Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, 2016). La trayectoria institucionalizada de estas mujeres cuando eran menores de edad es baja (11,9%), habiendo vivido con medidas de protección mediante centros tutelados (7,4%) y en acogimiento familiar (1,6%) o, han tenido medidas judiciales (2,9%). Si bien el dato puede representar un grupo poblacional pequeño, pero a nivel de trayectorias de vida y sus procesos de socialización son importantes, al igual que en la trayectoria de su vida delictiva (Añaños, Melendro y Raya-Miranda, 2019) y, en el que, además, ellas opinan que estas experiencias, sobre todo las medidas de protección, no les ayudó en sus vidas. Igualmente, el hecho de que miembros de la familia propia o muy cercana está o haya estado en prisión es relevante en el 43,2%, lo cual vuelve a incidir en el contexto más cercano y los factores de riesgo asociado a la socialización de la delictividad. Las historias de vida inmersas en situaciones de violencia es una realidad para el 48,1% de las mujeres estudiadas, que han sufrido alguna tipología de maltrato a lo largo de su vida, ocasionado sobre todo por parte de su pareja; sin embargo, sólo el 25,2% ha denunciado el hecho. Esta situación en otro estudio refleja que el 43,9% manifiesta haber sufrido malos tratos y de ellas el 31% ha denunciado (Fernández, 2017), lo cual pone de relieve la enorme complejidad de definir la violencia sufrida por las mujeres, porque muchas veces no son conscientes de que han sido víctimas. La comisión de delitos, motivo por el cual son condenadas a prisión se tipifican, fundamentalmente, en “contra el patrimonio” y “contra la salud pública”, representando éstos el 81,6% de los mismos; la primera concretada en robos, hurtos, estafas, etc. y, la segunda, especialmente, al tráfico ilícito de drogas, lo que lleva a relacionar los delitos y las situaciones de riesgo, exclusión y de desventajas en las que viven (Añaños, 2013; Añaños y García, 2019). El nivel de reincidencia es de un 24,8%, lo que representa un dato bastante significativo, y replantea los programas de intervención, puesto que este contenido apenas es tratado en los mismos (Moles-López y Añaños, 2021). La salud mental de estas mujeres es preocupante, puesto que el 73,2% manifestó tener una sintomatología asociada a problemas de salud mental, sin embargo, sólo
– 49 – Factor Personal el 12,3% ha sido diagnosticada como tal. Este cuadro es una evidencia del estado emocional inestable con el que llegan a prisión y/o a las repercusiones que causan a nivel psicológico en las mujeres que son recluidas en este contexto, observándose trastornos referidos sobre todo a depresión, ansiedad y problemas de memoria y concentración (Galán et al., 2021; Turbi y Llopis, 2017). La relación con las sustancias se da en el 51,6% a nivel de consumo no problemático y, de éstas el 45% reconocen que han tenido o tienen una adicción, representando en la muestra global el 23,2%. Estos datos difieren en su proporción cuando se trata de población en régimen ordinario, así Añaños (2017) identifica el 60,6% de mujeres con algún problema de adicción a lo largo de su vida en el momento de ingresar a prisión (adictas activas, ex adictas y adictas en programas de metadona), de las cuales, tras el periodo de reclusión, sólo el 24,7% mantienen el consumo, cambiando hacia un perfil de ex adicta o situadas en programas de tratamiento alternativos (PMM). La adicción a las drogas es una temática ampliamente estudiada, en cuanto a sus repercusiones no sólo en la salud, sino especialmente en el desarrollo personal y social y, que en caso de los procesos de reinserción influyen directamente de forma negativa o limitándolo, porque las sustancias alteran las condiciones mentales, emocionales y físicas con el que afronta el proceso. Contaban con trabajo antes de prisión el 61,9% de las mujeres, si bien éstos eran de carácter precario, mayormente temporales y en sectores básicos, frente al 38,4% que cuentan con trabajo actualmente. El descenso actual es patente, lo que se explica no sólo por la privación de libertad, y con ello el abandonar el trabajo que tenía, sino también este encierro ha implicado el alejamiento del mercado laboral y la pérdida de las consecuentes evoluciones o actualizaciones que se han dado, así como el estigma asociado a la condición de reclusión de la inserción laboral que complejizan la concesión y/o mantenimiento de un trabajo. A pesar de lo descrito en la caracterización general de estas mujeres el 96,5% creen que van a llevar una vida normalizada cuando terminen su condena, asimismo cuentan con el apoyo familiar, especialmente en los acogimientos para los permisos, en el 78,7%. Ambos aspectos, uno subjetivo de actitud positiva frente en su integración al medio y otro más material que sirve de referente para poder realizar los tránsitos hacia la libertad, son importantes como factores de protección en los procesos de inserciónreinserción social, así como para la prevención de la reincidencia. En definitiva, nos hallamos ante unas características generales que reflejan las múltiples realidades de estas mujeres impregnadas de situaciones difíciles y de mayores desventajas a lo largo de sus vidas, pero, a la vez, con grandes fortalezas, en el que la educación como derecho humano (Añaños, Añaños, Rodríguez, 2019), que la institución penitenciaria protege, y la intervención socioeducativa y tratamental tienen un enorme reto. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Añaños, F. (2012). Violencias y exclusiones en el medio penitenciario: Enfoque socio-educativo y de la paz. Convergencia, 19(59), 13-41. http://www.scielo.org.mx/ pdf/conver/v19n59/v19n59a1.pdf.
– 50 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Añaños, F. (2013). Formación educativa previa ante las discriminaciones: las mujeres reclusas en España, Revista de Educación, 360, 91-118. http://dx.doi. org/10.4438/1988-592X-RE-2013-360-222. Añaños, F. (2017). Definición de los perfiles de adicción, y rasgos de consumo en mujeres reclusas. En Añaños, F (Coord.) “En prisión. Realidades e intervención socioeducativa y drogodependencias en mujeres” (pp. 37-55). Editorial Narcea. Añaños, K.; Añaños, F. y Rodríguez, J. A. (2019). Exercising fundamental rights in punitive conditions: education in Spanish prisons. The International Journal of Human Rights, 23(7), 1206-1220. http://dx.doi.org/10.1080/13642987.2019.1601084. Añaños, F., García-Vita, M. M., Galán, D. y Raya-Miranda, R. (2020). Dropout, Autonomy and Reintegration in Spain: A Study of the Life of Young Women on Temporary Release. Frontiers in Psychology, 11, 1359. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2020.01359. Añaños, F., Melendro, M. y Raya-Miranda, R. (2019) Mujeres jóvenes con medidas de protección y judiciales y sus tránsitos hacia la prisión. Revista Española de Pedagogía, 77(273), 333-349. https://doi.org/10.22550/REP77-2-2019-05. Estrategia Nacional para la Inclusión Social de la Población Gitana en España 2012- 2020. Recuperado de https://www.mscbs.gob.es/va/ssi/familiasInfancia/PoblacionGitana/estrategiaNacional.htm. Fernández, A. (2017). Relaciones de pareja en mujeres presas. Violencia: tipos, consecuencias y aceptación. En Fanny Añaños (Dir.). En prisión. Realidades e intervención socioeducativa y drogodependencias en mujeres (pp. 105-119). Narcea, S.A. Ediciones. Galán Casado, D., Ramos-Ábalos, E. M., Turbi Pinazo, A. M. y Añaños, F. (2021). Salud mental y consumo de drogas en prisiones españolas. Una perspectiva de género. Psychology, Society, & Education, 13(1), 85-98. https://doi.org/10.25115/psye. v10i1.3478. Gallizo, M. (2010). Prólogo. El sistema penitenciario español. Madrid: Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. García-Vita, M. M., Añaños, F. y Sánchez, M. P. (2017). Emotional well-being amongst female inmates in prisons: the relevance of their addictive history and their country of origin. Revista Española de Sanidad Penitenciaria, 19(3), 79-86. http:// dx.doi.org/10.4321/s1575-06202017000300003. INE (2012). Estimación de la población actual de España (a 1 de julio de 2012). Recuperado de http://www.ine.es/jaxiBD/tabla.do. INE (2019). España en cifras 2019. Recuperado en https://www.ine.es/prodyser/ espa_cifras/2019/11/#zoom=z. Laparra, M. (2011). Participación social y dinámica comunitaria de una comunidad excluida. En M. Laparra, (coord.) Diagnóstico social de la comunidad gitana en España. Un análisis contrastado de la Encuesta del CIS a Hogares de Población Gitana 2007. Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.
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Factor Familiar
– 55 – APOYO FAMILIAR Y VIOLENCIA EN MUJERES EN SEMILIBERTAD3 María del Mar García Vita Universidad de Almería Maribel Rivera López Universidad Autónoma de Querétaro, México 1. INTRODUCCIÓN Cuando una persona ingresa en prisión deja en el exterior una red de relaciones familiares (Travis, 2005; Pettway, 2008). Las personas que están en prisión pierden el derecho a la vida en libertad, pero conservan otros derechos como seres humanos; entre ellos el del derecho a la familia y el contacto con sus miembros forma parte de ello (Coyle, 2009). Esto está amparado por diferentes tratados que versan sobre los derechos de las personas. Por ejemplo, en la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas de 1948 se dice que “nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia su domicilio o su correspondencia...” (Artículo 12) y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Convenio emanado de Naciones Unidas en el cual se basaron para elaborar las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos) declara que “la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado” (Artículo 23). En la literatura sobre medio penitenciario y personas condenadas a prisión muchas son las veces que se trata el sistema familiar. No obstante, el grueso de estos estudios realmente se han limitado a citar y trabajar con la familia como un ente influyente en la trayectoria delictiva, o sobre las respuestas de la familia cuando uno de sus miembros es condenado a prisión y cómo influyen éstas en el ajuste del recluso/a a la vida en reclusión, siendo minoritarios los trabajos que hablan de los lazos familiares y el 3 Este trabajo se desarrolla en el marco del Proyecto de Investigación I+D+i –REINAC– “Procesos de reinserción y acompañamiento a mujeres en semilibertad”, Referencia. EDU2016-79322-R (2016-2020). I.P. Fanny T. Añaños. Financiado por el Plan Nacional de Investigación, Proyectos de Investigación I+D+I, Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO), Agencia Estatal de Investigación (AEI) y FEDER, España.
– 56 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón apoyo que sus miembros pueden brindar a la hora del proceso de rehabilitación social de las personas que delinquen. En este sentido, mientras que el papel de la familia y redes sociales en el momento inmediatamente previo y posterior a la liberación sí ha sido bastante tratado, la asociación existente entre los procesos de reinserción positivos y un apoyo familiar activo y con evidencias de contacto durante el encarcelamien- to no ha sido foco de atención del mismo modo (Mills y Codd, 2008). Sin embargo, la familia como parte de procesos de rehabilitación sí se ha trabajado con otras situaciones como son las adicciones, la salud mental, la discapacidad u otras enfermedades (Vega y González, 2009). Incluso existen experiencias que inciden en la necesidad de trabajar los conflictos que dicha situación haya podido generar en la familia trabajando directamente con el núcleo familiar, para, de esa manera, asegurar un entorno externo y de acogida tras la puesta en libertad adecuado en cuanto a las funciones de apoyo durante el proceso rehabilitador (Yagüe, 2008). Partimos de la premisa de que, durante la trayectoria y desarrollo familiar, ésta enfrenta diferentes momentos de cambio que implican transformaciones tanto individuales como familiares, produciéndose una redefinición no solo en su estructura, sino también de roles y funciones (González, 2000). En el caso de las personas que son condenadas a prisión, estos cambios –que pueden derivar en crisis familiares– no vienen dados por una evolución de la familia, sino por un acontecimiento que actúa como detonante y que introduce cambios empezando por su propia estructura al ausentarse un miembro de ella. En cuanto a las mujeres que cumplen condena en prisión, estas suelen tener unas características comunes, las cuales las hacen más vulnerables. Hay que destacar que en torno al 38% de las mujeres que se encuentran en prisión en España han sufrido malos tratos en el periodo anterior a su ingreso en prisión, el 71,4% afirma haber sido maltratada por alguien de su familia (Fontanil et al., 2013) y un 27,3% de mujeres han denunciado el haber sido maltratadas (Añaños, 2017). Esto enlaza, por lo tanto, tres cuestiones interrelacionadas entre sí: la violencia de género, exclusión social y prisión. Otra característica son las cargas familiares que al entrar en prisión se desvanecen. En torno al 80% son madres (García-Vita, 2017) lo que tiene dos tipos de consecuencias: una negativa, ya que los efectos del ingreso en prisión se extienden al resto del núcleo familiar, especialmente los hijos menores; y una positiva, y es que el tener cargas familiares permite, a su vez, enfocar la reinserción al mantenimiento de dichos vínculos. Otro factor a destacar es que las mujeres que se encuentran en prisión, es debido a un delito en solitario o como cómplice de algún varón, lo que visibiliza una situación de dependencia de las mujeres respecto a los hombres a la hora de cometer el delito (Leverentz, 2006; Acale, 2017). La mayoría de las mujeres, en función de la cultura y la educación recibida, tienen un estrecho vínculo con su núcleo familiar. Debido a esta relación, el ingreso en prisión supone para ellas una mayor angustia en comparación con el hombre, especialmente a aquellas que tienen que alejarse de sus hijos (Romero y Aguilera, 2002; Juliano, 2010) así como de sus seres queridos al dejar de desempeñar el rol de cuidadoras y la culpabilidad que dicha separación les genera (Yagüe, 2007). Se observa mayor afectación en la organización familiar cuando es la mujer quien ingresa a prisión (Ayuso, 2003; García-Vita, 2016). También ocurre en las redes familiares los que
– 57 – Factor Familiar se han llamado efectos colaterales del encarcelamiento (Travis, 2005) que genera en las relaciones reajustes de todo tipo que pueden favorecer o perjudicar a las mujeres. El estigma que padece la mujer en prisión también se ve reflejado en sus vínculos familiares ya que sufren un alto nivel de abandono (60%) por parte de familiares y amigos (Yagüe, 2017, García-Vita, 2016; García-Vita, 2017; García-Vita et al., 2021) y, a diferencia de los hombres, se da una disminución en el seguimiento constante familiar de sus procesos (Ayuso, 2003). Por lo tanto, el apoyo social de estas mujeres se ve mermado y se ve reflejado en su bienestar físico y emocional (Galván et al., 2006). En esta línea, el ingreso en prisión suele sentirse como un hecho con consecuencias negativas en lo familiar para muchas de las reclusas, lo cual causa una situación de angustia y conflicto en las mujeres, ya no solo por la situación de haber cometido un delito, sino por la ruptura con su núcleo familiar (Lagarde, 2011). El apoyo familiar y social durante el encarcelamiento puede implicar una diferencia enorme en las condiciones de vida de las mujeres en prisión ya que es clave para su bienestar (García de Cortázar y Gutiérrez, 2012). En línea con lo anteriormente expuesto, es de gran importancia identificar las principales fuentes de apoyo social, ya que pueden favorecer la salud física y emocional de las mujeres internas (Galván et al., 2006). Conviene destacar el papel potencial de las relaciones familiares estables y los lazos comunitarios para ayudar al recluso/a a reducir el riesgo de reincidencia ha sido recientemente reconocido en varios trabajos de investigación e informes de distintas instituciones. Diversos autores (Wright et al., 2013; Carcedo et al., 2008; Visher y Travis, 2003; Mills y Codd, 2008; Naser y Visher, 2006; Nurse, 2002; Moreno, 2011; García-Vita, 2016, 2017; entre otros), abogan porque una buena vinculación social y familiar es uno de los factores que más ayuda a una reinserción positiva del interno/a en la sociedad, a la vez que reduce el riesgo de reincidencia en el delito y su conducta en prisión mejora. Existe también una línea de estudios que defienden que un bajo nivel de apoyo social tiene una repercusión negativa en el estado de bienestar físico y psicológico de las personas recluidas en prisiones (Carlson y Cervera, 1991; Muraskin, 2000), lo que a su vez estaría relacionado directamente con su trayectoria y asimilación de los procesos de tratamiento o rehabilitación penitenciarios. Cuando se habla de la fase de semilibertad o libertad de las mujeres, se dice que las mujeres podrían tener buena intención y contar con una red en la que su pareja, familiares y/o amistades les puedan brindar apoyo para generar cambios en su vida. Sin embargo, podrían no estar bien a nivel emocional y físico para desempeñarse en su día a día ya sea cuidando a sus hijos y/o sobrellevando sus relaciones (Codd, 2008; Rope, 2013), aunque para muchas mujeres la única fuente de motivación durante prisión y el retorno a la libertad son las relaciones con sus hijos/as (Covington, 2003). Con respecto a la pareja, de acuerdo con Cobbina et al. (2012), tener una relación de buena calidad, que implica que brinde apoyo, disminuye el riesgo de reincidencia. En el estudio de O´Brien (2001) la mayoría de las mujeres tenían apoyo principalmente emocional de las parejas y si éstas eran nuevas les brindaban mayor apoyo instrumental. Una tercera parte de las mujeres había iniciado nuevas relaciones con exadictos y/o ex internos compañeros en grupos, programas de rehabilitación/reinserción, de quienes recibían apoyo/comprensión y pensaban que eran mejores que las anteriores (Bui y Morash, 2010; Leverentz, 2006). En el otro lado de la moneda, están
– 64 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Carcedo, R. J., López, F., Begona Orgaz, M., Toth, K., y Fernández-Rouco, N. (2008). Men and women in the same prison: Interpersonal needs and psychological health of prison inmates. International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology, 52(6), 641-657. Cid, J. y Larrauri, E. (2001). Teorías criminológicas. Bosch. Cobbina, J. E., Huebner, B. M. y Berg, M. T. (2012). Men, Women, and Postrelease Offending: An Examination of the Nature of the Link Between Relational Ties and Recidivism. Crime & Delinquency, 58(3), 331-361. https://doi. org/10.1177/0011128710382348. Codd, H. (2008). In the Shadow of Prison, Families, imprisonment and criminal justice. Willan Publishing. Coffey-Kellett, N. y Elizabeth-Willging, C. (2011). Pedagogy of individual choice and female inmate reentry in the U.S. Southwest. International Journal of Law and Psychiatry, 34(4), 256-263. https://doi.org/10.1016/j.ijlp.2011.07.003. Covington, S. S. (2003). A Woman´s Journey Home. Challenges for female offenders. En J. Travis y M. Waul (Eds.), Prisoners Once Removed. The impact of Incarceration and Reentry on Children, Families, and Communities (pp. 94-111). The Urban Institute Press. Coyle, A. (2009). Professionalism in corrections and the need for external scrutiny: An international overview. Pace Law Review, 30, 1503. Dolores, J. (2010). Criminalización de las mujeres: estigmatización de las estrategias femeninas para no delinquir. En Fanny Añaños (Coord.), Las mujeres en las prisiones. La educación social en contextos de riesgo y conflicto (pp. 25-35). Gedisa. Fernández, A. (2017). Relaciones de pareja en mujeres presas. Violencia, tipos, consecuencias y aceptación”. En Fanny Añaños (Dir.), En prisión. Realidades e intervención socioeducativa y drogodependencias en mujeres (pp. 105-120). Narcea Ediciones. Fontanil, Y., Alcedo, M. Á., Fernández, R., y Ezama Coto, E. (2013). Mujeres en prisión: un estudio sobre la prevalencia del maltrato. Revista Española de Sociología, 20, 21-38. Galván, J., Romero, M., Rodríguez, E.M., Durand, A., Colmenares, E. y Saldívar, G. (2006). La importancia del apoyo social para el bienestar físico y mental de las mujeres reclusas. Salud Mental, 29(3), 68-74. García de Cortázar, M. y Gutiérrez, J. (2012). Relaciones en Prisión. En C. del Val y A. Viedma (Eds.), Condenadas a la desigualdad. Sistema de indicadores de discriminación penitenciaria, (pp. 143-172). Icaria. García-Vita, M. (2016). Redes de apoyo y entornos sociofamiliares en mujeres reclusas: análisis de las relaciones con las drogas, el acompañamiento en prisión y los procesos hacia la reinserción social. [Universidad de Granada]. TESEO.
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– 66 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Wright, E. M., DeHart, D. D., Koons-Witt, B. A., y Crittenden, C. A. (2013). ‘Buffers’ against crime? Exploring the roles and limitations of positive relationships among women in prison. Punishment & Society, 15(1), 71-95. Yagüe, C. (2007). Mujeres en prisión. Intervención basada en sus características, necesidades y demandas. Revista Española de Investigación Criminológica: REIC, (5), 1-24. https://doi.org/10.46381/reic.v5i0.29. Yagüe, C. (2008). Mujeres y madres en prisión. Intervención basada en necesidades y demandas. Las mujeres en las prisiones. La educación social en contextos de riesgo y conflicto, 311-322.
Factor Educativo/Formativo
– 69 – LA EDUCACIÓN FORMAL EN EL SISTEMA PENITENCIARIO: UNA APROXIMACIÓN DESDE LA MIRADA DE LAS MUJERES4 Bruno García-Tardón Universidad Camilo José Cela Fanny T. Añaños Universidad de Granada Víctor M. Martín Solbes Universidad de Málaga 1. INTRODUCCIÓN Los programas de tratamiento penitenciario resultan fundamentales en los objetivos de reeducación y reinserción social previstos en la CE. Sin entrar a valorar la importancia que unos y otros deberían tener dentro de un Plan Individual de Tratamiento (PIT), resulta indiscutible que la educación formal debe formar parte de ellos, sin que esta afirmación suponga desmerecer otros como los culturales, deportivos u ocupacionales, que también forman parte de la realidad penitenciaria (Ley Orgánica General Penitenciaria [LOGP], 1979; Gutiérrez et al., 2010). Estos programas formales en prisión pueden tener un factor de protección (Añaños et al., 2021), con independencia del nivel educativo en el que la persona se matricule. En este estudio se realizará una aproximación a la organización general del sistema educativo en España y, especialmente, dentro de los centros penitenciarios, atendiendo a la legislación vigente e informes publicados al respecto. A su vez, también se abordará el impacto que, determinados estudios, han puesto de manifiesto en la aplicación de dichos programas educativos, presentando los resultados del proyecto que permitan establecer futuras líneas de actuación. 4 Este trabajo se desarrolla en el marco del Proyecto de Investigación I+D+i –REINAC– “Procesos de reinserción y acompañamiento a mujeres en semilibertad”, Referencia. EDU2016-79322-R (2016-2020). I.P. Fanny T. Añaños. Financiado por el Plan Nacional de Investigación, Proyectos de Investigación I+D+I, Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO), Agencia Estatal de Investigación (AEI) y FEDER, España.
– 70 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 1.1. Breve aproximación normativa La Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma, en su artículo 26, que “toda persona tiene derecho a la educación” (Organización de las Naciones Unidas, 1948). Afirma también que la “instrucción elemental será obligatoria” (Organización de las Naciones Unidas, 1948, artículo 26). Esta declaración, como afirma el trabajo de Añaños et al. (2019), ha resultado básica para que las legislaciones de los diferentes países puedan incorporar los diferentes preceptos. En la Constitución Española (CE), la educación está regulada en su artículo 27, dentro del capítulo II de “derechos y libertades” y, a su vez, en el título primero de “derechos y deberes fundamentales”. Es por ello por lo que todas las leyes que regulan el sistema educativo son leyes orgánicas que requieren, a su vez, mayorías absolutas en sus trámites legislativos. Este artículo 27, en aras de conseguir el máximo consenso posible en todo el desarrollo normativo de la CE, tiene una doble lectura que satisfacía a todo el arco parlamentario que, en el año 1978, tenía la legitimidad para aprobar este texto. Por un lado, trató de garantizar el acceso en condiciones de igualdad para toda la población y, por otro, la posibilidad de libertad de enseñanza (De Puelles, 2008). Estas leyes orgánicas de educación, de forma análoga a lo que sucede con otros artículos de la Constitución (el propio 25.2 que es desarrollado en la LOGP y que se desarrolla, a su vez, en forma de reglamento, en un Real Decreto), requieren otros textos legales que desarrollen y concreten las diferentes etapas educativas. Es este el objetivo de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE, 2013) ley que estaba en vigor en el momento de llevar a cabo el estudio. La LOMCE, a su vez, es una modificación de la Ley Orgánica de Educación (LOE, 2006) y que, en el momento de firmar este trabajo, ha sido derogada por la Ley Orgánica para la Mejora de la Ley Orgánica de Educación (LOMLOE, 2020). No obstante, y por los motivos ya comentados de vigencia de la LOMCE y la LOE en el momento de desarrollar el estudio, serán las que se referencien, mayoritariamente, en este capítulo. De todo lo anterior, ha de inferirse que en el medio penitenciario la educación ha de ser garantizada en línea con lo afirmado por Gil (2013) pues lo que “los derechos humanos nos pueden ofrecer es la fundamentación y orientación ética de la reinserción del preso” (p. 53), algo que muestra la relación de los derechos humanos desde una perspectiva educativa. 1.2. La organización de la educación formal en el sistema penitenciario La educación formal hace referencia a la adquisición de aprendizajes y competencias dentro del sistema escolar, en contraposición con aquellos que no están conformados dentro del sistema escolar que estarían enmarcados en el concepto de educación no formal (Touriñán, 2009). En este capítulo, de forma exclusiva, serán referidos programas dentro del ámbito formal. Ha de señalarse, a modo de contextualización que, en España, la administración que impulsa, dirige, gestiona y supervisa las Instituciones Penitenciarias, “a fin de que las penas y medidas penales alcancen los fines previstos constitucionalmente” (RD 734/2020, artículo 6) será la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias,
– 71 – Factor Educativo/Formativo existiendo una excepción en el territorio nacional, pues la Comunidad Autónoma de Cataluña tiene transferidas las competencias de administración de centros penitenciarios de acuerdo al Real Decreto 3482/1983, de 28 de diciembre, sobre traspasos de servicios, por lo que se rige por una normativa propia. La LOGP establece que las enseñanzas que se impartan dentro de los centros penitenciarios se ajustarán a la legislación vigente en materia de educación (artículo 55.2) y, por otro lado, en el artículo 56.1 se señala que la administración organizará las actividades en aras de que los internos puedan alcanzar las diferentes titulaciones (LOGP, 1979). Teniendo en cuenta lo anterior y conociendo que las competencias en materia de educación recaen en las diferentes comunidades autónomas, serán éstas las responsables de la organización de las enseñanzas formales, en el desarrollo de los correspondientes estatutos de autonomía. Tan solo, las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla resultan una excepción a este régimen competencial. Por último, y en relación con las etapas que se imparten en los centros penitenciarios, ha de señalarse el Real Decreto 1203/1999 que, además de regular la integración en el Cuerpo de Maestros a los funcionarios pertenecientes al Cuerpo de Profesores de Educación General Básica, dispone las normas de funcionamiento de las unidades educativas de los centros penitenciarios a nivel nacional, como se comentará con detalle más adelante. 1.2.1. Las enseñanzas formales en el sistema penitenciario español El número de personas matriculadas en las enseñanzas regladas en el sistema penitenciario español se detalla en la tabla 1, de acuerdo con los últimos datos publicados por la SGIP: TABLA 1. Personas matriculadas en educación reglada Hombres Mujeres Total Personas matriculadas 14.537 (35,3%) 1.690 (55,3%) 16.227 (36,6%) Fuente: Informe General 2019 (Secretaría General de Instituciones Penitenciarias) Entre paréntesis se muestra el porcentaje sobre el total de la población privada de libertad, teniendo en cuenta que en estos datos quedan fuera las personas que cumplen condena en régimen abierto. A continuación, se representan gráficamente (figura 1) los datos en base a las diferentes líneas de actuación:
– 72 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón FIGURA 1. Personas matriculadas por programa Fuente: Elaboración propia a partir del Informe General SGIP (2019) Entre las líneas de actuación en el ámbito educativo se destacan, entre otras, la priorización de la actividad educativa en los programas individualizados de tratamien- to (PIT), priorizar y flexibilizar el horario para la participación en actividades educativas y favorecer la participación en estas actividades con recompensas (SGIP, 2019). 1.2.2. Las personas responsables de la formación académica en los centros penitenciarios La cualificación que debe tener el profesorado en la educación formal se puede localizar en la LOE (2006), donde figura que los profesionales deberán contar con la “titulación establecida con carácter general para impartir las respectivas enseñanzas” (artículo 99). En el Real Decreto 1203/1999 citado anteriormente queda reflejado que estos profesionales, en el caso concreto de los centros penitenciarios, quedarán adscritos a las Comunidades Autónomas “que se hallen en el ejercicio efectivo de las competencias educativas” (RD 1203/1999, artículo 1). En el caso de otras enseñanzas, como pueden ser las universitarias, se atenderán a las (UNED).
– 73 – Factor Educativo/Formativo 1.2.3. Funcionamiento de las unidades educativas en los centros penitenciarios Las normas de funcionamiento establecidas para las unidades educativas que forman parte de los centros penitenciarios están desarrolladas en el capítulo II del Real Decreto 1203/1999 por el que se integran en el Cuerpo de Maestros a los funcionarios pertenecientes al Cuerpo de Profesores de Educación General Básica de Instituciones Penitenciarias y se disponen las normas de funcionamiento de las unidades educativas de los establecimientos penitenciarios. Entre otras, han de señalarse que se establecen sistemas de coordinación entre la Administración General del Estado y las autonómicas, constituyéndose un órgano permanente de seguimiento (con presidencia rotativa), la obligatoriedad de cumplimiento de la normativa penitenciaria para todo el personal docente y la adaptación de los horarios y la facilitación de la incorporación del alumnado por parte del sistema penitenciario (RD 1203/1999). 2. RESULTADOS En este apartado se presentarán los resultados obtenidos provenientes de los cuestionarios suministrados a las participantes y los diferentes profesionales, así como de la transcripción de las entrevistas realizadas. 2.1. Estudios previos al ingreso en prisión y durante el cumplimiento de la condena El nivel de estudios máximo alcanzado por las participantes antes de entrar en prisión se muestra en la tabla 2. TABLA 2. Estudios finalizados antes de entrar en prisión Frecuencia Porcentaje Sin estudios 34 11,0 Primaria 103 33,4 Secundaria (ESO/BUP) 68 22,1 Formación Profesional (FP) oficial no universitaria 30 9,7 Bachillerato, COU preuniversitario 39 12,7 Estudios superiores universitarios 34 11,0 Total 308 100,0 Fuente: Elaboración propia Se observa en la tabla 2 que la mayor cualificación académica, de forma global se corresponde con los niveles de primaria y secundaria, existiendo un dato que debe ser atendido y es la coincidencia en frecuencia y porcentaje de las personas que afirmaron tener estudios superiores universitarios y no tener ningún tipo de estudios (n=34). Otro dato, que es necesario conocer, guarda relación con la escolarización dentro de prisión, mostrando esta información en las tablas 3 y 4.
– 80 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Añaños, F. y Jiménez, F. (2016). Población y contextos sociales vulnerables: la prisión y el género al descubierto. Papeles de población, 22(87), 63-101. https://rppoblacion.uaemex.mx/article/view/8287/6902. Añaños, K.; Añaños, F. y Rodríguez, J. A. (2019). Exercising fundamental rights in punitive conditions: education in Spanish prisons. The International Journal of Human Rights, 23(7), 1206-1220. http://dx.doi.org/10.1080/13642987.2019.1601084. Añaños, F., Gil, F., Raya, R., y Soto, F. (2021). Estudiar en prisión: la situación actual de las mujeres en contextos penitenciarios españoles. Psychology, Society, & Education, 13(1), 115-121. http://dx.doi.org/10.25115/psye.v1i1.349. Caride, J. A., Gradaílle, R. y Varela, L. (2017). Los derechos humanos como pedagogía social. En J. A. Caride; E. Vila y V. M. Martín-Solbes: Del derecho a la educación a la educación como derecho: reflexiones y propuestas. GEU. Castillo-Algarra, J., García-Tardón, B., y Pardo, R. (2019). Sport in Spanish prisons: Towards the Third Degree or the Third Half? (Deporte en las prisiones españolas: ¿hacia el tercer grado o el tercer tiempo?). Cultura, Ciencia y Deporte, 14(40), 5-13. Consejo Escolar del Estado (2020). Informe 2020 sobre el estado del sistema educativo. Curso 2018-2019. Ministerio de Educación y Formación Profesional: Consejo Escolar del Estado. De Puelles, M. (2008). Política y educación en la España contemporánea. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). García, B. (2017). Implementación de un programa de actividad física en el centro de educación de personas adultas de un establecimiento penitenciario. [Universidad Camilo José Cela]. TESEO. Gil, F. (2013). Derechos humanos y reeducación en las prisiones. El derecho a la educación en el modelo good lives. Revista de Educación, 360, 48-68. Gutiérrez, J., Viedma, A. y Callejo, M. J. (2010). Estudios superiores en la educación penitenciaria española: un análisis empírico a partir de los actores. Estudios superiores en la educación penitenciaria española: un análisis empírico a partir de los actores. Revista de Educación, 353, 443-468. Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación. Boletín Oficial del Estado, 106, de 4 de mayo de 2006, 1 a 112. https://www.boe.es/buscar/pdf/2006/BOE-A- 2006-7899-consolidado.pdf. Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa. Boletín Oficial del Estado, 295, de 10 de diciembre de 2013, 1 a 64. https://www.boe. es/buscar/pdf/2013/BOE-A-2013-12886-consolidado.pdf. Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación. Boletín Oficial del Estado, 340, de 30 de diciembre de 2020, 122868 a 122953. https://www.boe.es/eli/es/lo/2020/12/29/3/dof/ spa/pdf.
– 81 – Factor Educativo/Formativo Organización de Naciones Unidas (1948). Asamblea General “Declaración Universal de los Derechos Humanos”, resolución 217 A (III) (10 de diciembre de 1948). Recuperado de: http://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights. Real Decreto 3482/1983, de 28 de diciembre, sobre Traspasos de Servicios del Estado a la Generalidad de Cataluña en materia de administración penitenciaria. Boletín Oficial del Estado, 43, 20 de febrero de 1984, 4521 a 4535. https://www.boe.es/eli/es/ rd/1983/12/28/3482. Real Decreto 1203/1999, de 9 de julio, por el que se integran en el Cuerpo de Maestros a los funcionarios pertenecientes al Cuerpo de Profesores de Educación General Básica de Instituciones Penitenciarias y se disponen normas de funcionamien- to de las unidades educativas de los establecimientos penitenciarios. Boletín Oficial del Estado, 173, de 21 de julio de 1999, 27245 a 27248. https://www.boe.es/eli/es/ rd/1999/07/09/1203. Real Decreto 734/2020, de 4 de agosto, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio del Interior. Boletín Oficial del Estado, 211, de 5 de agosto de 2020, 63852 a 63884. https://www.boe.es/eli/es/rd/2020/08/04/734. Scarfó, F. (2003). El derecho a la educación en las cárceles como garantía de la educación en derechos humanos (EDH). Revista iidh, 36, 291-324. Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (2019). Informe General 2019. Madrid: Ministerio del Interior. Touriñán, J. M. (1996). Análisis conceptual de los procesos educativos “formales”, “no formales” e “informales”. Teoría de la educación, (8), 55-80. Viedma, A. (2003). La educación a distancia en prisión. Estudio de los alumnos de la UNED internos en centros penitenciarios. RIED. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 6(2), 97-120. https://doi.org/10.5944/ried.6.2.2624.
LA ACCIÓN SOCIOEDUCATIVA COMO PROPÓSITO5 Víctor M. Martín Solbes Universidad de Málaga 1. INTRODUCCIÓN Las Instituciones Penitenciarias se configuran como espacios que nacen para el aislamiento y el control social de parte de la población que incumple ciertas normas sociales y, que con el paso del tiempo y el nacimiento y extensión de diversas ciencias humanas, se han convertido en espacios que, sin renunciar a sus fines primigenios, incorporan acciones relacionadas con las ciencias humanas, como la psicología, la sociología o la educación. Nos centramos en este apartado en el planteamiento, desarrollo e implementación de las acciones socioeducativas en el contexto penitenciario con mujeres presas que tienen próxima su salida en libertad. Debemos partir de un análisis previo vinculado a lo que son las acciones socioeducativas y a las razones por las que éstas tienen sentido en el ámbito penitenciario, constituyéndose en herramientas pedagógicas fundamentales para el desarrollo de las mujeres presas. De este modo, planteamos que los procesos socioeducativos en prisión, tienen sentido, al menos por dos razones; por un lado, si ayudan a superar los procesos de exclusión social, a los que gran parte de las personas presas se ven sometidos; por otro lado, si estos procesos socioeducativos contribuyen a la construcción de una ciudadanía participativa, configurando a la población penitenciaria, como una población cuya dignidad debe ser reconocida. En este sentido, no debemos olvidar que gran parte de la población penitenciaria está sometida a procesos de exclusión social (Añaños, 2016; Cabrera, 2011; Martín-Solbes, Vila y Oña, 2013; Martín-Solbes, 2017). Por lo tanto, parece interesante realizar una reflexión previa sobre cuestiones vinculadas a la exclusión social; así pues, debemos remitirnos a la existencia de una violencia estructural que nos conecta con una perspectiva economicista, natural en la 5 Este trabajo se desarrolla en el marco del Proyecto de Investigación I+D+i –REINAC– “Procesos de reinserción y acompañamiento a mujeres en semilibertad”, Referencia. EDU2016-79322-R (2016-2020). I.P. Fanny T. Añaños. Financiado por el Plan Nacional de Investigación, Proyectos de Investigación I+D+I, Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO), Agencia Estatal de Investigación (AEI) y FEDER, España. – 83 –
– 84 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón concepción de sociedades capitalistas de tendencia neoliberal, como la nuestra, que produce bolsas de exclusión social, debido a que esta perspectiva economicista se ha convertido en una deriva civilizatoria que supera lo económico para llegar a producir una enorme transformación de los modos de vida, en contraposición al contrato social basado en los acuerdos de Bretton Woods, que pretendían, al menos a nivel teórico, hacer efectivo el Estado de Bienestar, que ha visto disminuida su capacidad para el logro del bienestar y el bien común, a través del auge de la lógica neoliberal, lo que ha transformado las bases de la paz social y la convivencia ciudadana. De este modo, las estructuras sociales que deben brindar solidez y apoyo a los proyectos de vida individuales y comunitarios de modo seguro, se han tornado en modos exclusógenos y violentadores de las poblaciones, abandonando la ciudadanía la defensa de los derechos fundamentales de todas las personas, para tornarse en mera consumidora; estos derechos fundamentales, a través de los procesos alentados por el neoliberalismo, se han visto sujetos a un proceso de mercantilización, que se materializa en la restricción del acceso a estos derechos, a través de costearlos individualmente, lo que produce un efecto exclusor en parte de la población, convirtiendo, de este modo, los derechos en privilegios, al que sólo tienen acceso los que cuenten con la oportunidad de llegar a ellos a través de la acumulación de capital. En este sentido, Anchustegui afirma: “El desplazamiento del Estado y la absoluta imposición del mercado en la actividad económica han traído consigo formas crecientes de exclusión social, ha elevado los niveles de desempleo y pobreza, además de agudizar el desequilibrio y la polarización entre los sectores más beneficiados y perjudicados en las distintas comunidades. Paralelamente, a medida que los servicios públicos como la salud, la educación, la vivienda, la energía eléctrica o el agua potable (referidos todos ellos a la categoría de bienes y prestaciones proporcionados por el Estado, a modo de derechos sociales que garanticen los requisitos mínimos de una vida digna y aseguren la satisfacción de las necesidades básicas) se han ido privatizando y entrando en la lógica del mercado, han perdido su función originaria como componentes inalienables de los derechos ciudadanos, y se han convertido en meras mercancías de cambio entre proveedores privados y clientes que actúan en el mercado al margen de cualquier consideración social, y, además, al margen de cualquier responsabilidad gubernamental de atender las necesidades primordiales de la población (Anchustegui, 2012, p. 48).” Esta deriva nos lleva al fracaso de la comunidad que se desarticula por los modos de vida de las sociedades de consumo, que se atomizan y se desintegran hacia lo individual, lo que produce cierta anomia social, síntoma de una violencia estructural que aumenta en los territorios guettificados o excluidos, que derivan de modelos de organización territorial de las ciudades de tendencia capitalista que sufren procesos de exclusión (Wacquant, 2004); así pues: “La exclusión social no solamente priva de recursos a los sujetos, sino que debilita los vínculos entre personas, desestructura las familias, los grupos y comunidades, desorienta respecto al sentido de la vida y de las sociedades, confunde identidades, multiplica el sentimiento de depresión y corroe los caracteres (FOESSA, 2008, p. 371).”
– 85 – Factor Educativo/Formativo Además de lo expuesto, es necesario llamar la atención sobre otra consecuencia que la perspectiva economicista produce, como es el debilitamiento de los Estados en las democracias liberales europeas y en las personas que los habitan, ya que la función de garantizar la salvaguarda de los derechos y la defensa de las necesidades de la ciudadanía por parte del Estado, se ve diluida debido, al menos, por dos cuestiones, como son, por un lado, la creciente influencia de entidades, organismos e instituciones cuyos principios y organización no están sujetos a principios democráticos, que postulan un modelo de sociedad neoliberal, que tiene consecuencias en los derechos fundamentales de las personas y en los procesos de exclusión consecuentes; por otro lado, la inacción de instituciones políticas en el mantenimiento de sistemas de bienestar y la defensa del bien común de la ciudadanía, pasando de un Estado de Bienestar a un Estado Mínimo (Valderrama, Martín-Solbes y Vila, 2014). Esta perspectiva del capitalismo neoliberal, que supone un aumento de los índices de desigualdad y una producción de la exclusión social, da lugar a lo que Mbembe (2011) ha denominado necropolítica, esto es, la producción de muerte en las lógicas de relación; estas muertes pueden ser producidas de manera inmediata a través de guerras o, puede darse de manera paulatina, a través del recorte en las condiciones de vida necesarias y dignas. Esta amenaza sobre las vidas de algunas personas nos sitúa ante sujetos violentados, excluidos y criminalizados (Valencia, 2010; Wacquant, 2010). Por lo tanto, las violencias producidas en sistemas sociales desiguales producen un aminoramiento de las posibilidades de acceso a una vida digna, lo que genera dinámicas relacionales definidas por el malestar que, a menudo, se alejan de opciones relacionadas con la buena convivencia y la defensa del procomún (Wilkinson y Picket, 2009), lo que conduce a parte de la población a las prisiones. En este marco de referencia, el trabajo socioeducativo en las prisiones parece fundamental, no sólo para que las personas presas comprendan el porqué de sus situaciones, sino también, para que, a través de las acciones socioeducativas conozcan, interioricen y evalúen, nuevas formas de posicionarse en el espacio comunitario en el que viven. Asimismo, debemos considerar que la acción socioeducativa es el foco fundamental de los profesionales de la educación social, que es una profesión asociada a los procesos de transformación social de los entornos comunitarios a través de la construcción de entornos socialmente justos, la socialización de derechos fundamentales y la búsqueda del bienestar personal y comunitario a través del reconocimiento de la dignidad de cada persona (Ruiz-Galacho y Martín-Solbes, 2021); en este sentido: “La educación social se enfrenta a la bidireccionalidad de la acción socioeducativa que, por un lado, se esfuerza en garantizar estos mínimos necesarios que deberían emanar desde las instituciones del Estado para garantizar la protección de la ciudadanía, la garantía de medidas y acciones para paliar el sufrimiento y la desigualdad; y, por otro lado, se dirige a la atención a una ciudadanía contrariada por los envites de esta misma desigualdad. En esta doble acción, dirigida hacia la estructura social y hacia la comunidad, la profesión ofrece respuesta también a dos expresiones de una violencia que es producción y producto, encontrándose la educación social en una posición privilegiada para mediar las dinámicas del ciclo de la violencia en los entornos de la acción socioeducativa (Ruiz-Galacho y Martín-Solbes, 2021, p. 131).”
– 86 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Por tanto, la educación social se presenta como una profesión fundamental para el desarrollo de la acción socioeducativa en todos los entornos, también en el penitenciario, aunque la Administración Penitenciaria se empeña en no vincular la acción socioeducativa con los profesionales cualificados para su desarrollo e implementación, esto es, los educadores y educadoras sociales, dejando en manos no cualificadas los procesos socioeducativos, como se puede comprobar a través de las convocatorias para el acceso al puesto de educador o educadora en prisión. Debemos tener en cuenta que la educación social se presenta como una profesión de carácter pedagógico y un derecho de la ciudadanía (ASEDES, 2007), por lo que no permitir el acceso al puesto de educador en prisión, a los educadores y educadoras cualificados, supone privar a la población penitenciaria del derecho de ser atendidos por personas cualificadas, a pesar del mandato constitucional que indica que las penas privativas de libertad se orientarán hacia la reeducación y reinserción social (Art. 25.2 Constitución Española). En este sentido, es cierto que, el Borrador de Trabajo de la Ley de la Función Pública Penitenciaria (2021), que actualmente se encuentra en estudio, en el Capítulo II, titulado Cuerpo de Gestión de Instituciones Penitenciarias y, en su artículo 12, que versa sobre la Titulaciones universitarias para el acceso al Cuerpo de Gestión de Instituciones Penitenciarias, expresa: “Los títulos universitarios exigidos para el ingreso en la Escala de Intervención y Tratamiento, que, a su vez, constituirán especialidades para el acceso a la misma, son los Grados en Criminología, Trabajo Social y Educación Social.” Este borrador, de ser aprobado, supone un gran paso para la incorporación de educadores y educadoras cualificados a las Instituciones Penitenciarias, aunque esta inserción se prevé en el ámbito de los Cuerpos de Gestión y no en el Cuerpo de Técnicos, reservados a los Grados de Derecho y Psicología y, en algunos casos, a los Grados de Pedagogía y Sociología. Esta distinción artificial de los Grados de acceso al puesto de trabajo, creemos que tiene como objetivo diferenciar áreas ya existentes de las que se incorporan, salvaguardando la capacidad de decisión de las primigenias y desvirtuando las procedencias de los actuales Grados Académicos, iguales en su constitución, pero unos, los técnicos, procedentes de Licenciaturas y, los recientes, procedentes de Diplomaturas, lo que constituye una diferenciación artificial, que parece pretender mantener un estatus diferenciador, cuando la realidad nos dice, siguiendo las directrices del Espacio Europeo de Educación Superior, que todos los Grados tienen el mismo valor. En la actualidad y, a pesar de la deficiencia antes citada, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias se organiza siguiendo objetivos y fines para la consecución de la reeducación y reinserción social, a través de intervenciones, programas de tratamiento y acciones socioeducativas (SGIP, 2020), aunque es necesario hacer constar la necesidad de incrementar políticas de igualdad y la perspectiva de género en las prisiones, ya que su ausencia puede incidir en las situaciones de exclusión y desigualdad en el ámbito penitenciario (Cruells, Igareda y Torrens, 2005; Burgos, García, Martín-Solbes y Pozuelo, 2021). En cualquier caso, las actividades realizadas en el medio penitenciario, se configuran de acuerdo a una cultura, representaciones y estereotipos que se centran en la figura de la persona presa, como varón, lo que provoca una falta de adecuación
– 87 – Factor Educativo/Formativo y reconocimiento a las condiciones y necesidades de las mujeres presas (Herrera y Expósito, 2010; Mapelli, Herrera y Sordi, 2013), reproduciendo roles de la cultura patriarcal, asignando a las mujeres actividades domésticas, de hostelería, textiles o de cuidados, lo que limita la participación en el desarrollo de programas formativos y de reconstrucción personal (Juliano, 2009). Sin embargo, gran parte del colectivo femenino que se encuentra en prisión, aproximadamente el 7,5% del total de la población penitenciaria, ha sufrido diversas situaciones de abuso, dificultades emocionales y obstáculos sociales, antes del ingreso en prisión (Fickenscher, Lapidus, Silk-Walker y Becker (2001), por lo que el trabajo realizado dirigido a paliar estas situaciones parece interesante. En este sentido, el programa “SerMujer.es”, que se realiza en las prisiones del Estado español desde 2011, se marca como objetivo la reducción de la vulnerabilidad frente a la violencia de género, pretendiendo el autoconocimiento de las mujeres presas, el respeto a sí mismas, el descubrimiento de capacidades y la adquisición de herramientas que les permitan disponer de mayores y mejores recursos. Asimismo, destacamos diversos programas para la “Promoción de la Igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres”. 2. RESULTADOS El análisis de los datos obtenidos en la investigación, muestran que algo más del 46% de las mujeres participantes, han realizado programas específicos para mujeres durante el período de privación de libertad. TABLA 1. Programas socioeducativos y de género realizados por las internas (R.O.: Régimen Ordinario; R.A.: Régimen Abierto) R.O. N R.O. % R.A. N R.A. %Total N Total % Mujeres que han realizado Programas socioeducativos 143 46,1 37 11,9 310 100 Programa SerMujer.es 80 52,6 6 3,9 152 100 Programa Promoción de la Igualdad 74 48,7 9 5,9 152 100 Otros programas 7 4,6 7 4,6 152 100 Fuente: Elaboración propia Destaca la participación en el Programa “SerMujer.es”, en más del 52 % de las mujeres, siendo valorado muy positivamente, aunque la participación disminuye considerablemente en las mujeres que se encuentran en semilibertad. En cualquier caso, este programa es descrito por las mujeres como un espacio destinado al reconocimien- to, motivación y empoderamiento, señalando como fundamentales, la identificación y la valoración de sus vínculos y relaciones sociales para la prevención de situaciones de violencia. Aproximadamente, el 25% de las mujeres expresan la necesidad de implementar más contenidos y mejorar las actividades del Programa y casi la mitad de las participantes lo recomiendan, ya que les ha supuesto un proceso de desarrollo que les ha ayudado en el proceso de reinserción.
– 88 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón En cuanto a los programas para la “Promoción de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres”, que se dirigen a disminuir la desigualdad entre hombres y mujeres, a través de acciones vinculadas con el reconocimiento de derechos y con la identidad de género, son valorados en más del 81% de los casos, como muy valiosos y de gran utilidad, siendo la participación media en estos programas de algo más del 40%. En concreto, de estos programas se destaca la adquisición de la autonomía y la autogestión personal, debido a los aprendizajes vinculados con el apoyo emocional, la escucha activa, la comunicación asertiva y con la identificación y gestión de situaciones de abuso y de violencia. Destacamos que algo más del 12% de las mujeres, expresan que estos programas no han tenido en ellas ninguna incidencia y que no les han servido para nada, aunque el 44% recomienda su realización. Respecto a la participación en otros Programas vinculados con la acción socioeducativa, destacan los socioculturales, vinculados a acciones de ocio y cultura que incrementan la creatividad que facilita los procesos de reinserción social. Destacan acciones vinculadas con el teatro, pintura, práctica deportiva, manualidades o costura, que son percibidas como espacios de socialización terapéutica, aprendizajes relacionados con el trabajo en equipo y asunción de normas. TABLA 2. Valoración de la utilidad de los programas socioeducativos y de género realizados por mujeres (R.O.: Régimen Ordinario; R.A.: Régimen Abierto) R.O. N R.O. % Total R.O. N Total R.O. % R.A. N R.A. % Total R.A. N Total R.A. % Programa SerMujer.es 70 87,5 80 100 6 100 6 100 Programa Promoción de la igualdad 63 88,5 74 100 9 100 9 100 Otros Programas 56 90,3 62 100 15 88,2 17 100 Fuente: Elaboración propia Es reseñable que la participación en actividades socioeducativas disminuye en la fase de semilibertad, lo que puede ser debido a las características personales o a las propias del régimen de vida, bajando la participación de las mujeres de más del 46%, a apenas el 12%, lo que dificulta el acompañamiento socioeducativo por parte de los profesionales. En cuanto a la percepción que los profesionales tienen respecto a los programas socioeducativos destinados a las mujeres presas, hemos profundizado, en la situación académica y profesional, en la que observamos una mayor participación de profesionales de la psicología (33%), del trabajo social (19%) y de la educación (15%). Estos profesionales son funcionarios o funcionarias de la Institución Penitenciaria (47%) o de entidades colaboradoras (41%) y relacionadas con el voluntariado. Estos profesionales consideran en un alto porcentaje (80%), que los programas socioeducativos en los que trabajan se adaptan a la situación sociolaboral y personal de las mujeres presas, organizándose en estructuras grupales, asambleas terapéuticas de expertos y expertas, visitas y salidas al exterior. Gran parte de estos programas son sometidos a
– 89 – Factor Educativo/Formativo diferentes tipos de acciones evaluativas, aunque sólo el 37% realiza evaluaciones “ex - post” para el perfeccionamiento de futuras actuaciones. 3. DISCUSIÓN Debemos, más allá de la función punitiva y sancionadora de los centros penitenciarios, considerar éstos, como espacios dedicados a los procesos de reeducación, reinserción social y la formación de las personas presas (Añaños et al., 2013), a través de diversas acciones socioeducativas, en este caso centradas en las mujeres presas. A pesar de ello, observamos ciertas carencias cuando ponemos el foco en las mujeres presas, no existiendo específicamente para ellas, una diversidad de programas socioeducativos, mucho menos cuando las mujeres pasan a la fase de semilibertad. A pesar de esta deficiencia, existen algunos Programas específicos para la internadas en prisión, en concreto SerMujer.es, Promoción de la Igualdad y Otros Programas Socioeducativos relacionados con ocio, cultura y deportes. Y es que, desde la promulgación de la Ley 1/1979 de 26 de septiembre, General Penitenciaria, la Administración Penitenciaria ha dado pasos hacia la atención especial del colectivo femenino privado de libertad; aunque, las desigualdades de género siguen estando presentes en las prisiones del Estado español, por lo que creemos necesario incidir en la realización de programas socioeducativos con enfoque de género, que facilite el empoderamiento de las mujeres y la adecuación progresiva hacia la vida en libertad, minimizando las consecuencias de la desigualdad social y de género, así como los procesos de exclusión a las que son sometidas. El Programa “SerMujer.es” se presenta como una iniciativa integral que se ajusta a las necesidades de las mujeres, que tiene en cuenta los procesos de exclusión y vulnerabilidad a los que son sometidas, siendo valorado positivamente por el 100% de las mujeres que se encuentran en la fase de semilibertad, teniendo un efecto positivo sobre las redes sociales y familiares, particularmente sobre los hijos; de este modo, el cambio producido y, sobre todo, la voluntad de cambio, es una de las cuestiones que mejor explica la decisión de abandonar el delito (Viedma y Del Val, (2019). Este Programa supone la creación de un espacio que se aleja de las diferencias de género en el trato profesional (Añaños, 2013) y produce mejoras educativas y terapéuticas a nivel de habilidades sociales, comunicativas y afectivas, que permite a las mujeres hacer frente a situaciones de exclusión y estigmatización (Herrera y Expósito, 2010). Los denominados Programas de Igualdad de Oportunidades, se centran en el abordaje de las situaciones o relaciones de superioridad o abuso y buscan el empoderamiento de las mujeres y la prevención de situaciones de malos tratos, hayan sido las mujeres, víctimas de estos o no (Fontanil, Alcedo, Fernández y Ezama, 2013). Estos programas inciden en la gestión emocional para evitar las dependencias y los procesos exclusógenos (Loiranz y Andrés-Pueyo, 2017). El resto de Programas socioeducativos vinculados con el ocio, cultura y deportes, son entendidos por las mujeres como programas interesantes en los que se les permite crear grupo y entablar relaciones que, de otro modo, sería imposible tener. Algunos de estos programas, como el de costura, refleja la reproducción de roles interiorizados por las mujeres presas, vinculados con la situación que emana del rol femenino do-
– 97 – LA SITUACIÓN ECONÓMICA Y LABORAL COMO FACTOR DE INSERCIÓN-REINSERCIÓN SOCIAL6 Fanny T. Añaños Universidad de Granada Rubén J. Burgos Jiménez Universidad de Granada Elisabet Moles López Universidad de Granada 1. INTRODUCCIÓN El trabajo es uno de los factores más importantes dentro del Medio Penitenciario Español, amparado por el artículo 25.2 de nuestra Constitución (1978) donde se establece que las personas privadas de libertad, tendrán derecho a un trabajo remunerado y a los beneficios correspondientes de la Seguridad Social. Reconocido incluso a nivel internacional por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Drogas y el Delito [UNODC] (2019), que muestra la búsqueda de trabajo como una estrategia de adaptación social en la prevención de la reincidencia y reintegración social de la población penada, siendo, además, uno de los principales objetivos de protección recogidos en las Reglas de Nelson Mandela (ONU, 2015). De modo que, la actividad laboral supone un indicador fundamental para conseguir un proceso reinsertador adecuado. Dentro de los entornos penitenciarios, la búsqueda de trabajo es valorado de manera satisfactoria por la población penitenciaria (Martín Artiles et al., 2009), ya que favorece la estructuración de la vida diaria, permite la adquisición de hábitos que pueden ser extrapolados al mundo exterior (Galán, 2015), disminuye la reincidencia (Moles-López y Añaños, 2021) y establece un tránsito hacia una vida en libertad estable económicamente. Asimismo, conseguir trabajo resulta un 6 Este trabajo se desarrolla en el marco del Proyecto de Investigación I+D+i –REINAC– “Procesos de reinserción y acompañamiento a mujeres en semilibertad”, Referencia. EDU2016-79322-R (2016-2020). I.P. Fanny T. Añaños. Financiado por el Plan Nacional de Investigación, Proyectos de Investigación I+D+I, Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO), Agencia Estatal de Investigación (AEI) y FEDER, España.
– 98 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón factor de protección fundamental en la deshabituación del consumo y prevención de recaídas (Gallizo, 2007), y en la gestión de emociones y conflictos sociales al volver a su entorno social cotidiano (Ayuso, 2000). Por tanto, es una actividad fundamental en las últimas etapas de reinserción, siendo denominada como fase de reincorporación sociolaboral que desarrolla y prepara a la persona penada para vivir en sociedad de manera adecuada, autónoma, estable y alejada de toda actividad delictiva (Gallizo, 2007). De acuerdo a estos modelos de políticas penitenciarias, la Institución Penitenciaria española muestra la inserción laboral como una herramienta de apoyo básica en el tratamiento penitenciario, ofertando diferentes programas, acciones e iniciativas profesionales durante toda la fase de cumplimiento de condena para la mejor integración de la población penada en el mundo laboral (Secretaría General de Instituciones Penitenciarias [SGIP], 2021a). En concreto, en régimen ordinario de cumplimiento de condena se cuenta con dos tipologías fundamentales de programas de reinserción laboral (SGIP, 2021a, 2021b): ● Formación Para el empleo: Los establecimientos penitenciarios ofrecen todo tipo de actividad laborales formativas para tratar de cubrir las carencias formativas y conseguir un perfil activo, cualificado competente en el mercado laboral. Para ello, se ofertan cursos de formación profesional, becas de formación y ciclos formativos de Grado Medio, mediante diferentes convenios profesionales, gestiones y financiaciones estatales. ● Trabajo ocupacional y/o remunerado: Itinerarios y proyectos de formación remunerados, que dota al interno de la posibilidad de participar activamente en el mercado laboral para desarrollar su cualificación y habilidades laborales. Estas iniciativas son reguladas siendo por la Entidad Estatal Trabajo Penitenciario y Formación para el Empleo, dependiente de la SGIP, para el mejor diseño y desarrollo profesional (SGIP 2021a). Por otro lado, en régimen abierto de condena, es decir, semilibertad, se ofrecen diferentes actividades e iniciativas profesionales para la reincorporación sociolaboral de la persona penada, ya que se trata de una fase de la condena próxima a la vida en libertad y destinada a fomentar la integración con el medio social, facilitar las redes de apoyo sociofamiliares y la búsqueda de trabajo (Sánchez, en prensa). Dadas estas características, la SGIP (2021b) oferta becas de formación en el exterior, posibilitando la interacción de las personas penadas con empresas y entidades colaboradoras mediante la coordinación con los Centros de Inserción Social. Esta modalidad alternativa de condena también está destinada a facilitar la práctica profesional penitenciaria mediante la orientación sociolaboral, la búsqueda de trabajo e incluso proponiendo entrevistas de trabajo y estableciendo un vínculo cercano con las propias empresas y entidades de trabajo (Sánchez, en prensa; SGIP, 2021a). Asimismo, se cuenta con la Instrucción 2/2019, de 7 de febrero de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias “Intervención de Organizaciones No Gubernamentales, Asociaciones y Entidades Colaboradoras en el Ámbito Penitenciario” (SGIP, 2019), que regula la coordinación en la intervención de la Institución Penitenciaria, especialmente la modalidad de medio abierto, con las entidades colaboradoras
– 99 – Factor Laboral y Económico extrapenitenciarias. En este sentido, entre todas las iniciativas y programas recogidos en dicha instrucción, se destaca los programas de inserción laboral, que cuentan con las siguientes iniciativas profesionales sociolaborales: ● Formación ocupacional para el empleo ● Talleres ocupacionales ● Orientación laboral ● Técnicas de búsqueda de empleo ● Acompañamiento y seguimiento para la Inserción Laboral Sin embargo, a pesar de todo esto, se encuentra una limitación en el acceso a los puestos de trabajo ofertados dentro de los establecimientos penitenciarios, o, incluso se trata de una actividad no profesionalizante. Además, se encuentran todo tipo de dificultades postpenitenciarias, ya que las personas que experimentan un periodo de condena inactivo o con esa formación socioeducativa presentan precariedad educativa y formativa, lo que dificulta la probabilidad de obtener un empleo cualificado (Brunton-Smith y Hopkins, 2014; Eckert, 2016; Añaños et al., 2020; Molina et al., 2020) o condicionará la incorporación al mercado de trabajo, ampliando las desventajas iniciales y/o exclusiones (Añaños, 2012, 2013; Esteban et al., 2014; Fortin et al., 2005). También se deben añadir otros factores, como el efecto generado por la propia condena, que provoca deterioro físico, psicológico o la perdida de vinculación familiar, y puede influir de manera directa e indirecta ese proceso de inserción laboral (Cruells e Igareda, 2005). Por otra parte, a las dificultades para encontrar un puesto laboral cuando una pena privativa de libertad ha estado presente, debemos incidir en otras realidades íntimamente relacionadas con los prejuicios y el estigma social, donde estudios de mercado han destacado como los/as empleadores/as presentan preferencias en contra de contratar a personas que han estado encarceladas (Lopoo y Western, 2005), a pesar de que diversas investigaciones destacan como las posibilidades de cometer un delito cuando se desempeña una actividad laboral, decrece de manera significativa, reduciendo determinados estresores de carácter psicosocial derivados del excesivo tiempo libre, la ausencia de ocupación o el cambio de situación económica (Duwe, 2018; García-Jarillo et al., 2016) que actúan como elementos desencadenantes de los procesos reincidentes. Cabe mencionar la situación de las mujeres penadas en este proceso de inserción laboral, ya que parten de una situación previa a su ingreso caracterizada por carencias educativas y formativas, precariedad económica y situaciones laborales ligadas a trabajos poco cualificados y con poca remuneración o inactividad laboral por la asunción de roles y cargos familiares ligados a crianza, cuidado, tareas domésticas y del hogar (Añaños, 2013; Añaños y García-Vita, 2017; García-Vita, 2016; Yagüe, 2007). A todo esto, se le añade una situación de minoría poblacional en la Institución Penitenciaria, que puede conllevar a distintos tipos de exclusión y discriminación (Añaños, 2013), especialmente en el acceso a ofertas de trabajo intrapenitenciario, que suele estar ligado labores de costura, estética y peluquería, siendo indicadores de género penitenciarios (Cervelló, 2006).
– 100 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Por tanto, se dificulta más su reincorporación laboral en las últimas etapas de la condena, experimentando un proceso de estigmatización y rechazo social en la búsqueda de trabajo mayor que en los hombres (Juliano, 2009) y posibles desventajas tratamentales en régimen ordinario (Burgos et al, 2021) que limitan su cualificación, requiriendo una mayor intervención profesional dirigida a la orientación sociolaboral y su inclusión en el mercado laboral en régimen abierto de cumplimiento de condena, así como una asistencia continuada postpenitenciaria. 2. RESULTADOS La mayoría tenía trabajo antes de entrar en prisión (62,7%), frente al 37,3% (N=114) que no lo tenía. Los principales trabajos se encuentran dentro del sector servicios (Hostelería 28,7%; 23,9% Limpieza; 10.1% Cuidado de personas; 8% Dependienta; 6,9% Venta ambulante), Agricultura 5,9%, Trabajos administrativos-técnicos 4,8%; y 11,7% Otros trabajos. Las mujeres que NO tenían trabajo eran en su mayoría Ama de casa (42,3%), Parada desempleada (38,7%) y, Pensionista (13,5%). TABLA 1. Situación laboral y tipo de trabajo antes de entrar en prisión ¿Has trabajado en el último año antes de entrar a prisión? Frecuencia % válido N No 114 37,3 306 Sí 192 62,7 ¿Has trabajado en el último año antes de entrar a prisión? Sí Primer trabajo donde ha estado más tiempo Frecuencia % válido N Hostelería/Restauración 54 28,7 188 Limpieza empresa 45 23,9 Venta ambulante 13 6,9 Cuidado de personas 19 10,1 Dependienta/Comercial 15 8 Agricultura 11 5,9 Administrativo/Auxiliar/Técnico 94,8 Otros 22 11,7 Fuente: Elaboración propia En cuanto a los ingresos los rangos más comunes son: Menos de 500 euros 29,5%, de 500 a menos de 1500 euros 53,7%, y de más de 1501 euros un 16,8%. El 63% indicó que no era suficiente el dinero. El 37% dijo que sí era suficiente.
– 101 – Factor Laboral y Económico TABLA 2. Ingresos económicos antes de entrar en prisión ¿Cuánto dinero entraba al mes en casa en el último año antes de entrar en prisión? ¿Era suficiente el dinero que ganabas al mes para vivir antes de entrar en prisión? Frecuencia % válido N Frecuencia % válido N <500 88 29,5 298 No 194 63 308 501-1500 160 53,7 Sí 114 37 >1.501 50 16,8 Fuente: Elaboración propia En relación con la percepción de su situación económica un 59,8% describió su situación económica como “muy mala” y el 9,6% como “mala” en el último año antes de entrar en prisión, un 17,5% indicó que media/suficiente. Llama la atención que no se describen condiciones de buena o muy buena. TABLA 3. Situación económica Explica tu situación económica Frecuencia % válido N Mala 28 9,6 253 Media/Suficiente 51 17,5 Muy mala 174 59,8 Fuente: Elaboración propia En cuanto a si han recibido cursos o formación profesional destinados a encontrar un trabajo, un 63,4% indicó que “sí”, frente al 36,6% que indicó que “no”. En cuanto al momento en el que recibieron la formación; en medio cerrado la recibió un 59,2% y en medio abierto un 21,4%. Aclarar que algunas de las mujeres podrían haber recibido la formación tanto en medio abierto como cerrado. Los cursos de formación profesional a los que más han asistido las mujeres, tanto dentro de prisión como en medio abierto son: búsqueda de empleo y orientación laboral (15,2% y 6,1%), informática (17,8% y 5,9%), manipulación de alimentos (25,2% y 5,2%) y cocina (15,5% y 4,9%). A los que menos han asistido son: albañilería, electricidad y fontanería. En relación con lo anterior, se les preguntó qué cursos recomendaría y cuales les hacen falta. Los más recomendados son: con un 24,2% cocina y hostelería, con el 12,1 % cursos de orientación laboral y un 10,8% recomienda informática. Los que más necesitan: con un 19,1% cocina y hostelería, con el 9% estética y peluquería y con un 8% cursos de búsqueda y orientación laboral. Es importante destacar, en referencia a este último aspecto que un 24,6% señaló no necesitar ningún curso para formarse y encontrar un trabajo.
– 102 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón TABLA 4. Cursos o formación profesional recibidos destinados a encontrar trabajo ¿Has recibido cursos o formación profesional destinados a encontrar un trabajo? Frecuencia % válido N No 113 36,6 309 Sí 196 63,4 63. ¿Has recibido cursos o formación profesional destinados a encontrar un trabajo? Dentro de prisión 63. ¿Has recibido cursos o formación profesional destinados a encontrar un trabajo? Ahora Frecuencia % válido N Frecuencia % válido N No 126 40,8 309 No 243 78,6 309 Sí 183 59,2 Sí 66 21,4 Fuente: Elaboración propia A nivel general, un 61,1% indicó no tener trabajo (Ahora) para conseguir dinero frente al 38,9% que dijo si tenerlo (N=119). Aquellas que concretaron la ubicación del trabajo (N=105), un 40% era dentro centro y un 60% fuera centro o externo. De los trabajos fuera del centro que desempeñan 33,3% Hostelería/Restauración, 15,9% Limpieza (empresa y particular), 11,1% Dependienta/comercial, 9,5% Autónoma/empresa. Dentro del centro: 21,4% Auxiliar economato, 11,9% Auxiliar cocina, 33,3% Auxiliar limpieza, 21,4% Auxiliar lavandería. Con contrato supone un 82,4%, sin contrato un 11,1% y por cuenta propia solamente un 6,5%. En cuanto al tipo de contrato, el 53,8% es temporal, el 24,2% indefinido y el 22% indica otro tipo de contrato. En relación al tiempo de dedicación al trabajo, el 58,2 % señala una dedicación parcial y el 41,8% completa. TABLA 5. Situación laboral actual Ahora, ¿tienes trabajo para conseguir dinero? Frecuencia % válido N No 187 61,1 306 Sí 119 38,9 Fuente: Elaboración propia TABLA 6. Tipo de trabajo según su ubicación (dentro o fuera del centro) Trabajo FUERA DEL CENTRO Trabajo DENTRO DEL CENTRO Frecuencia % válido N Frecuencia % válido N Hostelería Restauración 21 33,3 63 Economato 921,4 42 Limpieza 10 15,9 Cocina 5 11,9 Dependienta Comercial 7 11,1 Limpieza 14 33,3 Autónoma Empresa 6 9,5 Lavandería 921,4 Otros 19 30,2 Otros 5 11,9 Fuente: Elaboración propia
– 103 – Factor Laboral y Económico En relación a los cuestionarios realizados a profesionales. El 46,4% de los/as encuestados/as indican que el programa, en el que se centraba a la hora de la cumplimentación del cuestionario, era centrado en la reinserción laboral: formación profesional, formación laboral o para el empleo. Siguiendo esta línea, los/as profesionales indican con un 93,2% la actitud laboral que más poseían las mujeres era respetar horarios del trabajo (entrada, descansos, salida), seguida de “asumen responsabilidades” (88,7%), “manejan dispositivos móviles” (81,5%) “aceptan órdenes en el trabajo” (78,8%). En cambio, las actitudes que menos señalan los profesionales son manejar el ordenador y saber hacer o adaptar su currículum a un trabajo concreto (22,2% respectivamente) y manejar internet (28,8%). Otras de las actitudes que indican los profesionales que poseían las mujeres son: con un 33,3% capacidad, esfuerzo y compromiso personal, motivación e interés y capacidad de adaptación (26,7% respectivamente). TABLA 7. Aptitudes y actitudes laborales que poseen las mujeres actualmente Actitudes Total N=66 SÍ % NO % 1. Saben hacer o adaptar su currículum a un trabajo concreto 54 12 22,2 42 77,8 2. Saben enfrentarse a una entrevista de trabajo 52 20 38,5 32 61,5 3. Están preparadas y formadas para iniciar un trabajo 53 21 39,6 32 60,4 4. Aceptan las órdenes en el trabajo 56 52 78,8 46,1 5. Respetan horarios del trabajo (entrada, descansos, salida) 59 55 93,2 4 6,8 6. Asumen responsabilidades 53 47 88,7 6 11,3 7. Saben trabajar coordinadamente y cooperar en equipo 55 38 57,6 17 25,8 8. Manejan el ordenador 54 12 22,2 42 77,8 9. Manejan internet 52 15 28,8 37 71,2 10. Manejan dispositivos móviles 54 44 81,5 10 18,5 Fuente: Elaboración propia En las entrevistas semiestructuradas realizadas a las mujeres, también se les realizaron algunas cuestiones relacionadas con el ámbito laboral. Cuando se les preguntó por la importancia que el trabajo tenía en su proceso de reinserción, un 67,8% señaló que era muy importante y un 22,6% importante, por ejemplo, la mujer 88EPMM indicó: “Hombre, es importantísimo. Es importantísimo, no solamente, es que aparte de que da un poder económico, una claro, una ayuda económica, a parte te ocupa un tiempo y aparte es gratificante, porque lo estás consiguiendo tú, ¿me entiendes? No sé si me explico, ¿no?”. Otras relacionaban su importancia con no volver a delinquir y con estar en sociedad, en esta línea señalaron: 82EEX: “Uf, es importantísimo, más para mí y los demás, pero más para mí. Como estoy sola, no tengo nadie, si no tengo trabajo no tengo dinero, ¿qué voy a hacer? A mendigar, me muero de vergüenza, ¿a robar? Yo no soy persona de robar. Yo qué sé…” o 102ENA: “Bastante, influye bastante, porque esa es la forma de tu… de tú estar en la sociedad”.
– 104 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Solamente un 8,5% apuntó que era poco importante, en este sentido, la mujer 83ENA dijo: “Yo creo que, y es importante, pero que tampoco como ellos creen porque normalmente las mujeres tenemos familia. La que no tiene que atender a los nenes, tienen que atender… entonces yo creo que deberían de mirar un poco más la situación de cada una. A mí por ejemplo me obligan a trabajar, cuando yo lo que necesitaba era atender a… a los de mi casa. Y ellos solo veían “En cuanto tengas un trabajo, cuando tengas un trabajo, cuando tengas un trabajo…” y para mí eso ya era un trabajo. El que me dejaran salir a atender a mi padre y a mi abuela, para mí ya era un trabajo, creo que eso, que ye importante, porque nosotros… al ver que salimos con un trabajo, nos sentimos valoradas, nos sentimos…. Pero creo, que no es de lo más importante”. TABLA 8. Importancia trabajo en su proceso de reinserción N=59 % Poco importante 5 8,5 Importante 14 22,6 Muy importante 40 67,8 Fuente: Elaboración propia También relacionadas con el trabajo eran las respuestas que las mujeres señalaron cuando se les preguntaba sobre qué iban a llevar a cabo para conseguir la reinserción. En base a esto, un 11,3% señaló estar con la familia, un 6,5% trabajar y estar con la familia y el 43,5% indicó que trabajar. Algunas de sus respuestas concernientes a este aspecto fueron por ejemplo la de la mujer 5ENA que dijo: “Pues seguir trabajando, seguir pagando lo que me queda que pagar y una vez que termine mi total y me rinda mis cuentas pues pagar lo que queda y ya está y… buscar trabajo y tirar para adelante”. O la 58ENA: “Primero y lo más importante es coger encontrar un trabajo. Ya cuando termine esto, y todo eso y optar a la condicional, ponerme a trabajar, ponerme a trabajar y estudiar. Y de ahí, bueno, ir tirando para adelante. Y la 101ENA: “Pues quiero… Quisiera buscar un trabajo, que es lo principal. Quisiera buscar un trabajo, y ya luego ya de ahí pues según venga… tirar para adelante y…”. TABLA 9. Que va a llevar a cabo para conseguir la reinserción N=62 % Trabajar 27 43,5 Estar con la familia 711,3 Trabajar y estar con la familia 46,5 Otros 24 38,7 Fuente: Elaboración propia 3. DISCUSIÓN A través de estos resultados, se observa que antes de ingresar en prisión la mayoría de las mujeres se encontraban trabajando, un 62,7%, siendo puestos de trabajo en hostelería/restauración, limpieza y cuidado de personas, mientras que las mujeres
– 105 – Factor Laboral y Económico que no trabajaban eran generalmente amas de casa. Además, estas mujeres indican que en su hogar se recibía una cantidad económica que oscilaba entre 500-1500€ al mes, siendo considerado como insuficiente para poder vivir por el 63%. Estos datos concuerdan con los resultados obtenidos por Añaños y García-Vita, (2017) en la población femenina penada en régimen ordinario, que registraban un 60,4% de mujeres que trabajaban antes de su ingreso, aunque en ocupaciones inestables y/o precarias y un 16,7% que eran amas de casa. De modo que, la población femenina penitenciaria cuenta con un periodo previo a su ingreso en prisión caracterizado por situaciones de precariedad económica y puestos de trabajo poco cualificados y vinculados a estereotipos de género tradicionales que limitan su formación profesional y la incorporación a un puesto de trabajo estable y con buena solvencia económica (Añaños, 2013; Añaños y García-Vita, 2017; Esteban et al., 2014; Fortin et al., 2005; García-Vita, 2016; Yagüe, 2007). Además, los/as profesionales encuestados expresan que se tratan de perfiles poco cualificados y poco formados laboralmente, con carencias en sus actitudes y competencias laborales, por tanto, requieren un proceso de apoyo, acompañamiento y formación continuo. En concreto, los/as profesionales describen que este tipo de perfiles no saben afrontar una entrevista de trabajo o elaborar su currículum vitae, ni cuentan con competencias tecnológicas básicas, a pesar de ser capacidades fundamentales exigidas en el mercado laboral. Por tanto, la intervención socioeducativa y la ocupación durante su periodo de reclusión en prisión es fundamental para la reinserción (Ayuso, 2000; Burgos et al, 2021; SGIO, 2021c; Yagüe, 2007), especialmente las estrategias dirigidas a facilitar la búsqueda de trabajo en el exterior (Martín Artiles et al., 2009), reconocido nacionalmente (Constitución Española, 1978) e internacionalmente (UNODC, 2015, 2019). Por ello, el 53% de las mujeres entrevistadas valoran como un aspecto muy positivo para su reinserción el conseguir trabajo y el primer motivo para no delinquir, tal y como apoyan Martín Artiles et al (2009) y Galán (2015). En este sentido, el 63,4% de las mujeres encuestadas expresan que durante su condena han recibido cursos de formación destinados a encontrar trabajo, estableciéndose el periodo de reclusión como una etapa ideal para la formación profesional y concordando con las actitudes de motivación y compromiso que expresan los/as profesionales encuestados. Esta misma situación se contempla en el informe sobre “La situación de la mujer privada de libertad en la Institución Penitenciaria” (SGIP, 2021c), ya que registraban que el 35,9% de las mujeres penadas habían participado en programas laborales. Concretamente, el régimen ordinario de cumplimiento de condena se muestra como la etapa donde las mujeres más recibieron intervenciones profesionales dirigidas a la orientación laboral, un 59,2%. Sin embargo, en régimen abierto, a pesar de ser una estrategia penal dirigida a facilitar la reincorporación laboral (Sánchez, en prensa), solo un 21,4% han recibido formación laboral profesional. A pesar de contar con iniciativas profesionales dirigidas a la orientación sociolaboral mediante la colaboración con entidades extrapenitenciarias (SGIP, 2019, 2021a, 2021b), existen dificultades en aplicar intervenciones profesionales en mujeres penadas en medio abierto, resaltando la asunción de grandes cargas familiares y personales al volver a su entorno social, así como los efectos psicológicos y emocionales generados un largo periodo de reclusión (Cruells e Igareda, 2005; García-Vita, 2016).
– 112 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón prioridades, las acciones para transformar cuestiones relacionadas con la vivienda (su acceso, sus características, entre otras con poblaciones vulnerables como son quienes salen de los centros penitenciarios) resultan minoritarias. Si bien es cierto que desde la institución penitenciaria se le otorga un reconocimiento como necesidad a cubrir, se hace un seguimiento en este sentido y se reivindica como tal. Este panorama tiene un reflejo en la escasa bibliografía y programas específicos sobre acceso, condiciones residenciales e implicaciones sociales de la vivienda. Como decíamos anteriormente, los problemas o dificultades relacionados con la vivienda suelen pervivir en el tiempo. En ese sentido, las personas que cumplen condena en prisión es posible que arrastren desde tiempo atrás una situación de exclusión residencial o de convivencia comunitaria o con lo familiares. Centrándonos en la intervención penitenciaria, debido a que ésta adolece de perspectiva longitudinal, y siendo la vivienda una realidad cuyas carencias perviven desde el momento antes de la comisión del delito hasta la salida de prisión, en ocasiones hay una falta de alcance temporal de la acción desde la institución penitenciaria. Esta limitación de la intervención penitenciaria ya ha sido puesta de manifiesto por esta y otras muchas cuestiones, enfatizando la necesidad de reforzar el acompañamiento que acompañe a la rehabilitación del tratamiento penitenciario, convirtiéndose en un acompañamiento a la comunidad que persiga la inclusión social (más allá de la comisión del delito y de la no reincidencia) generando oportunidades de inserción y participación social y comunitaria (Cabra, Heras y Fuertes, 2016; Amaro et al., 2021). Entre los factores que favorecen la reinserción social de los y las reclusos debe considerarse la preparación para la construcción y desarrollo de un proyecto de vida que tenga en cuenta no solo cuestiones como el empleo e incorpore otras como la búsqueda de vivienda (Rodríguez Kuri y Nute, 2013; Soyez y Broekaert, 2003; López y Pérez, 2005; Vega, 1991). La vivienda es un elemento relacionado estrechamente con los permisos de salida, especialmente los ordinarios, que se conciben como un mecanismo que promueve la reintegración social, posibilita mantener los vínculos familiares y sociales y regula los efectos negativos de la pena (Larrauri, 2019; Férez-Mangas y Andrés-Pueyo, 2016; Gómez y Rodríguez, 2015). Además, los permisos de salida también son importantes para la progresión de la condena y el tránsito a régimen abierto (Larrauri, 2019), entendiéndose como una herramienta fundamental en el tratamiento penitenciario a través de la cual se materializa la reeducación de las personas privadas de libertad en sociedad (Gómez y Rodríguez, 2015). La concesión de los permisos de salida se guía por decisiones de expertos sin la ayuda de herramientas o protocolos diseñados con esa finalidad, según valoran los autores Férez-Mangas y Andrés-Pueyo (2015). Esto es discutible, quizás sean mejorables, pero si podemos decir que existen herramientas que valoran una serie de criterios o factores para otorgarlos o denegarlos. Entre ellos, está valoración convivencial o el arraigo, así como la lejanía física. Es decir, si existen deficiencias en cuanto al apoyo o arraigo, o lejanía entre el centro de cumplimiento de condena y el lugar donde disfrute del permiso, puede ser motivo de denegación del permiso ordinario (Larrauri, 2019). Además, otra cuestión a tratar en este trabajo es el análisis de la situación desde el enfoque de género y la perspectiva de las mujeres. Asumimos que existe una
– 113 – Factor Vivienda cuestión de género implícita y relacionada con fenómenos como la feminización de la pobreza en relación a la vivienda. Para comprender las dinámicas del crimen femenino, y vincularlo a la pobreza, hay que buscar teorías explicativas relacionados con otros aspectos de la misma de tipo familiar, educativo, de necesidades primarias, de carencia de oportunidades o de dificultad de obtener un reconocimiento social. Atendiendo específicamente al trinomio pobreza-mujeres-delincuencia, centrándonos en la pobreza como fenómeno de especial atención al hablar de feminidad y delincuencia, ésta emerge como un factor ambiental de riesgo en los estudios sobre criminalidad (Beaver, 2012; West y Farrington, 1977; Farrington, Jolliffe, Loeber, Stouthamer y Kalb, 2001). La reclusión de mujeres que se ha producido en España tiene mucho que ver con el empobrecimiento de las mujeres o feminización de la pobreza (Juliano, 2010; Naredo, 2004), lo que las hace ser “objetivo” fácil para entrar en la marginación y la exclusión social (Blázquez y Ramos, 2009). Al vincular un fenómeno como el del empobrecimiento de las mujeres con la delincuencia, sale a relucir la idea de la maternidad como factor de riesgo en mujeres que se encuentren en un segmento social de escasos recursos económicos (Añaños, 2013). Eso afirman Ferraro y Moe (2003) en un estudio desde la perspectiva de que la maternidad se erige como una fuente de identidad y vector social innegable para ellas, produciendo opresiones de la femineidad, subordinándose ellas a las necesidades familiares. En su estudio en Estados Unidos las reclusas aluden a su situación económica, al hablar de su participación en actividades delictivas, como una alternativa a las carencias de tipo alimenticio y de vivienda cuando tienen hijos/as a su cargo. Retomando la idea anterior sobre tratamiento penitenciario, abordándolo específicamente sobre mujeres en prisión, autores ponen de manifiesto que los temas de vivienda, salud y familia deben ser gestionados y abordados antes de vincular a la mujer al empleo específico (Espinoza, 2016; McPherson, 2007), de manera integral ya que existen estudios en Reino Unido que señalan que las mujeres con problemas de empleo y vivienda tienen una tasa de reincidencia del 74%, comparado con el 43% de las mujeres que no poseen estos problemas (Espinoza, 2016). La vivienda se perfila en prisión como un elemento distintivo dentro la situación penitenciaria y la evolución tratamental de las personas recluidas ya que de tener una vivienda y núcleo residencial estable dependen cuestiones como los permisos de salida o la progresión de grado. Especialmente las mujeres reclusas muestran como una de las principales formas de apoyo sociofamiliar expresivo todos los relacionados con cuidado, vivienda y apoyo económico (Larroulet et al., 2017, García-Vita, 2016). Este hecho es reconocido por la propia institución penitenciaria quien considera que la residencia normalizada promueve la reinserción social de los reclusos. Fruto de ello, se concibieron las unidades dependientes concebidas como unidades arquitectónicamente ubicadas fuera del recinto de los centros penitenciarios, preferentemente en viviendas ordinarias del entorno comunitario, sin ningún signo de distinción externa relativo a su dedicación que ofrecen servicios y prestaciones de carácter formativo, laboral y tratamental para el cumplimiento de la condena (Reglamento Penitenciario, 1996). Dentro de estas experiencias destacan las Unidades Dependientes de Madres, aunque muchas de las que se crearon han dejado de estar en funcionamiento actualmente. Destacamos la Unidad de Madres de la Organización Nuevo Futuro en cuya vivienda intentan asimilar la estancia de las mujeres mientras cumplen condena en
– 114 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón una modalidad los más asimilada posible a la vida cotidiana de cualquier hogar desarrollando una labor de acompañamiento a las mujeres a la par que intervienen con los menores (Nuevo Futuro, s.f.). Vivienda y familia van de la mano. En muchas ocasiones son los familiares quienes proveen un hogar donde vivir, apoyo con el cuidado de los hijos o soporte emocional (García-Vita, 2016; Larroulet et al., 2017; Harding et al., 2019; Western, 2018), entre otras. Este apoyo recibido durante la condena se refleja en las altas expectativas que tienen las mujeres del apoyo que recibirán de su familia al salir que se relaciona con la vivienda. El trabajo de Larroulet et al. (2017) identificó que el 60% de las mujeres participantes en su investigación esperan llegar a vivir a la casa de algún familiar. El estudio en Colombia de Huertas et al. (2015) halló que sus participantes, cuando terminen de cumplir su condena, tienen los siguientes planes sobre la vivienda: el 34% lo harán a una residencia propia, el 33%, a una vivienda arrendada y el 31% a una vivienda familiar. Quizás, de sus resultados es relevante destacar que el 48% de los internos e internas afirman que esta vivienda a la que se dirijan apenas salgan de la cárcel tiene un carácter temporal y el 94 % de los internos e internas dicen que asumirán sus gastos de mantenimiento y vivienda cuando salgan (Huertas et al., 2015). Esto debe entenderse como parte del dinamismo en las relaciones familiares tras la puesta en libertad puede acarrear cambios en la composición del hogar y de residencia (Harding y et al.,2019; Sirois, 2019). En este sentido, sólo un estudio analizó dichos cambios en una muestra de reclusos, existiendo un promedio de 2.5 hogares distintos en el primer año luego de salir de la cárcel (Harding et al., 2019). La inestabilidad residencial está directamente asociada con el nivel de apoyo y cercanía con la familia, y tendría consecuencias en una inserción exitosa (Villagra, 2008) así como con la reincidencia y el proceso de reinserción (Larroulet et al., 2017; Hipp y Yates, 2009). Tras esta delimitación del tema y el estado de la cuestión, nos proponemos presentar los resultados de la investigación relativos a la vivienda en varios momentos: antes de entrar en prisión, durante los permisos de salida y las expectativas tras la puesta en libertad. 2. RESULTADOS A las mujeres participantes se les ha hecho la pregunta de con quién vivían el mes anterior de entrar en prisión. Las respuestas son sumativas, es decir, pueden referenciar varias figuras con las conviven antes de la condena. Como observamos en la Tabla 1, principalmente las participantes vivían con sus hijos/as (61%) y/o parejas (48,9%). Un 15,9% lo hacían con sus padres, un 8,4% con otros familiares y un 2,3% con amigos/as. Solo un 11% vivía sola. Existen tres casos que mencionan otro tipo de residencia, 2 de ellas en casas de acogida o tuteladas y otra vive interna en una vivienda por trabajo.
– 115 – Factor Vivienda TABLA 1. Con quién vivían las mujeres el último mes antes de entrar en prisión Figura N % Pareja 149 48,9% Hijos/as 158 61% Padres 49 15,9% Otros familiares 26 8,4% Sola 34 11% Amigos 72,3% Otros 3 2,3% Fuente: Elaboración propia Otra cuestión que se aborda en el cuestionario a mujeres, clave para valorar la situación de acceso a la vivienda es la propiedad o situación en que viven en dicha vivienda. Por ello se les ha preguntado sobre de quién era esa vivienda y en calidad de qué vivían allí. Sale a relucir en los resultados que vivían en su vivienda un 63,1% de ellas y un 27,2% en la vivienda de algún familiar. Significativo el dato de que un 4,5% se encontraba de okupa en una vivienda ajena y un 1,6% en situación de calle. Existen 6 casos que vivían en otras modalidades residenciales como comunidades terapéuticas o centros de protección. TABLA 2. Dónde vivían las mujeres el último mes antes de entrar en prisión Lugar N % En mi vivienda 195 63,1% En vivienda familiar 84 27,2% Vivienda compartida con otras personas 51,6% En la calle 51,6% De okupa 14 4,5% En un centro de protección 10,3% En una comunidad terapéutica 10,3% Otros 41.3% Fuente: Elaboración propia Por tanto, como vemos en la tabla 2, los valores prevalentes se encuentran en la vivienda de ellas mismas y las de los familiares. Dentro de ellos se ha indagado sobre en qué situación habitaban esa vivienda. En el caso de la propia vivienda de las mujeres, un 42,9% menciona que es de su propiedad, un 48,4% dice que es alquilada mientras que un 8,8% refiere que se trata de un alquiler social.
– 116 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón TABLA 3. Calidad en que habitan la vivienda las mujeres el último mes antes de entrar en prisión Lugar Propia Alquilada Alquiler social N%N%N% En mi vivienda 78 42,9% 88 48,4% 16 8,8% En vivienda familiar 42 57,5% 27 37% 41,3% Fuente: Elaboración propia Posteriormente se le realizan las mismas preguntas, pero aludiendo al momento de cumplimiento de la condena, sobre dónde viven cuando disfrutan de sus permisos de salida de los centros penitenciarios. En este caso, partimos del hecho de que un 95,8% de las participantes disfruta de permisos ordinarios, casi la totalidad. Los datos sobre con quién viven cuando disfrutan los permisos son: un 47,1% con los hijos/as, un 36,2% con la pareja, un 25,2% con los padres y un 17,1% con otros familiares. En otro orden, un 5,5% dicen estar solas durante sus permisos, un 8,2% con amigos y un 6,5% en asociaciones o casas de acogida. TABLA 4. Con quién viven las mujeres cuando salen de permiso Figura N % Pareja 106 36,2% Hijos/as 138 47,1% Padres 74 25,2% Otros familiares 50 17,1% Sola 16 5,5% Amigos 24 8,2% Asociación o casa de acogida 19 6,5% Fuente: Elaboración propia En la tabla 5 podemos observar que un 85% durante los permisos habitan en vivienda de algún familiar, un 7,3% en pisos o casas de acogida, un 4,9% en viviendas de personas que no son familiares y un 2,8% en otro tipo de vivienda. TABLA 5. Dónde viven las mujeres cuando salen de permiso Lugar N % En vivienda familiar 244 85% Vivienda de otras personas no familiares 14 4,9% Piso o casa de acogida 21 7,3% Otros 8 2,8% Fuente: Elaboración propia De las viviendas de familiares, un 53,9% con viviendas en propiedad, un 40,7% son de alquiler y un 5,4% son de alquiler social.
– 117 – Factor Vivienda TABLA 6. Calidad en que habitan la vivienda las mujeres cuando salen de permiso Lugar Propia Alquilada Alquiler social N%N%N% En vivienda familiar 110 53,9% 83 40,7% 11 5,4% Fuente: Elaboración propia Al preguntarles por qué acuden a esa vivienda al salir de permiso gran parte de ellas la mencionan como su vivienda (un 30,8%) o la de un familiar (23,3%), es decir, como la vivienda de referencia a la que pueden acudir. Un 21,8% menciona que no tiene otro lugar al que ir y un 12% que esa persona en cuya vivienda se alojan es su avala para poder salir de permiso. En la tabla 7 se presentan los datos sobre sus expectativas y planes para su vuelta a la vida en libertad. En concreto, se les pregunta con quién vivirán cuando cumplan condena y de las participantes un 11,4% aún no lo sabe. El resto, un 47,7% vivirá con familiares, un 30,8% con su pareja, un 2,6% con amigos y un 2,3% presenta otro tipo de expectativas sobre la vivienda (principalmente casas de acogida y programas similares). Un 52% de las participantes manifiestan que vivirían solas. TABLA 7. Con quién vivirán cuando cumplan condena Figura N % Aún no lo sé 35 11,4% Pareja 95 30,8% Familia 147 47,7% Sola 16 5,2% Amigos 82,6% Otros 72,3% Fuente: Elaboración propia En las respuestas de familiares que son 147 mujeres, un 64,8% son familia adquirida, un 17,6% son familia de origen y un 2,1% familia extensa. Un 7,1% de las respuestas son combinaciones de familiares de distinta categoría (de los ya mencionados). TABLA 8. Dónde vivirán cuando cumplan condena Lugar N % Aún no lo sé 46 15% En mi vivienda 168 54,9% En vivienda familiar 74 24,2% Vivienda compartida con otras personas no familiares 31% Vivienda tutelada/reinserción 2 0,7% De okupa 72,3% Otros 62% Fuente: Elaboración propia
– 118 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón En cuanto a dónde piensan vivir cuando cumplan condena, los datos principales muestran que un 54,9% refieren su vivienda y un 24,2% la vivienda familiar. Importante es el dato de que un 15% aún no sabe dónde irá. Además, un 2,3% dice que piensa estar de okupa, un 0,7% en vivienda tutelada. Importante es resaltar que se les ha preguntado sobre las necesidades o principales dificultades que tienen y que le afectarán a su salida de prisión. En esa pregunta 100 mujeres, que representa un 32,3% de las participantes, refieren necesidades relativas a la vivienda. 3. DISCUSIÓN Los datos de nuestro estudio revelan la trayectoria de las mujeres reclusas que cumplen condena en semilibertad relativas a la vivienda. En ellos se aprecian variaciones en cada uno de los momentos estudiados (antes, durante y después de la condena) si bien es cierto que los estudios previos se centran especialmente en el estudio del momento de retorno a la vida en libertad y las expectativas en cuanto a la vivienda en la que alojarán (Huertas et al., 2015; Larroulet et al., 2017). En nuestro estudio, principalmente antes de entrar en prisión vivían con pareja y/o hijos/as. Pero cuando se les pregunta que con quién viven cuando salen de permiso la cifras sobre mujeres que vivirán con sus parejas bajan. Esto puede deberse a la inestabilidad de las parejas, algo que ya ha sido expuesto en investigaciones previas con mujeres reclusas como García-Vita et al. (2021), García-Vita (2017) o Leverentz (2006). Además, siendo la familia la principal proveedora de la vivienda, se deben tener en consideración antecedentes como los trabajos de Harding et al. (2019), Sirois (2019) o García-Vita (2016, 2017) que destacan la inestabilidad y dinamismo en las relaciones familiares que impactan en los cambios de vivienda por parte de quienes han salido de prisión. Un resultado a interpretar es el de los permisos de salida ordinarios que son disfrutados por casi la totalidad de nuestras participantes y que disfrutan mayoritariamente en compañía de sus hijos/as, padres y, en menor medida, parejas, en la casa familiar o la suya propia, entendiendo que es el lugar de referencia al que deben volver. Esto es importan de cara al objetivo de los permisos como una herramienta para la reinserción y la reeducación (Larrauri, 2019; Gómez y Rodríguez, 2015), ya que asumen ese lugar y esos convivientes como un lugar al que volver. Por otro lado, resaltar que, a pesar de tener aparentemente cubierta la necesidad de la vivienda y poseer un proyecto a futuro para su residencia, paralelamente manifiestan tener necesidades de vivienda. Sería necesario ahondar sobre las características de los hogares, así como tratar la exclusión residencial de cara a promover sólidas oportunidades de inclusión social (Subirats, Carmona y Torruella, 2005; Trilla, 2004). De todo lo anterior, hemos detectado en la revisión de antecedentes la necesidad de incluir el tema de la vivienda y la convivencia en el hogar. Solo conocemos alguna referencia breve en algunos programas de instituciones penitenciarias como, por ejemplo, el Taller Convivir (Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, 2019), sobre
– 119 – Factor Vivienda la búsqueda de recursos sociales de ayuda para temas económicos y de vivienda. Sin embargo, no se trabaja de manera directa ni explícita en sus contenidos. En el análisis que hemos realizado aparecen pocos casos de alquiler social y de mujeres que hayan acudido o piensen acceder algún programa de vivienda tutelada, de acogida, terapéutica o similar. Esto puede deberse a la dificultad para acceder a esas ayudas, el desconocimiento de los procedimientos a seguir o la escasez de recursos de este tipo. Entendemos dichos recursos como propuestas que alivian una carencia estructural como es la vivienda a la par de ofrecen un acompañamiento social de las población reclusa, especialmente las mujeres, a su vuelta a la libertad de manera exitosa interviniendo en la generación de proyectos de vida que vayan más allá de la búsqueda de empleo (Rodríguez Kuri y Nute, 2013: Amaro et al., 2021 y Cabra et al., 2016) y rompan determinados círculos de exclusión en los que puedan retornar en sus lugares de origen (Larroulet et al., 2017; Hipp y Yates, 2009). Solo conocemos escasos convenios entre instituciones penitenciarias y entidades colaboradoras para permitir que éstas pongan a disposición de los reclusos y reclusas casas de acogida para el disfrute de sus permisos de salida. Por ejemplo, Cáritas Diocesana de León (s.f.) tiene una casa con esta finalidad, aunque no se visibilizan resultados ni datos públicos al respecto. Lo mismo sucede con las Unidades Dependientes de Madres, a pesar de haber sido un baluarte como programa de reinserción de las mujeres y atención a los menores, ni las entidades colaboradoras ni Instituciones Penitenciarias en su más reciente informe sobre mujeres privadas de libertad (Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, 2021) menciona datos ni valora la experiencia del cumplimiento de pena en Unidades Dependientes de madres, al menos de manera que pueda ser consultada. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Amaro, A., Bersoza, C., Alcázar-Campos, A. y García-Vita, M. (2021). Acompañamiento profesional para la reinserción e inclusión social de mujeres en semilibertad. Psychology, Society & Education, 13(2), 77-86. http://dx.doi.org/10.25115/psye. v13i2.3471. Añaños, F. (2013). Formación educativa previa ante las discriminaciones: las mujeres reclusas en España. Revista de Educación, 360, 91-118. http://dx.doi. org/10.4438/1988-592X-RE-2013-360-222. Beaver, K. M. (2013). The familial concentration and transmission of crime. Criminal Justice and Behavior, 40(2), 139-155. https://doi.org/10.1177/0093854812449405. Blázquez, B. y Ramos, I. (2009). Historia jurídica de la mujer en la cárcel y políticas penitenciarias en España: pasado, presente y futuro de una realidad marginal desde una perspectiva de género. En M.E. Jaime de Pablos (Ed.) Identidades femeninas en un mundo plural, (pp. 91-100). Arcibel. Espinoza, O. (2016). Mujeres privadas de libertad: ¿es posible su reinserción? Cuaderno CHR, Salvador, 29(3), 93-106. http://dx.doi.org/10.1590/S0103- 49792016000400007. Fabra, N., Heras, P. y Fuertes, S. (2016). La reinserción social postpenitenciaria. Un reto para la educación social. Revista de Educación Social, (22), 143-157.
– 120 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Farrington, D. P., Jolliffe, D., Loeber, R., Stouthamer-Loeber, M., y Kalb, L. M. (2001). The concentration of offenders in families, and family criminality in the prediction of boys’ delinquency. Journal of adolescence, 24(5), 579-596. https://doi. org/10.1006/jado.2001.0424. Ferraro, K. J. y Moe, A. M. (2003). Mothering, crime, and incarceration. Journal of Contemporary Ethnography, 32(1), 9-40. https://psycnet.apa.org/ doi/10.1177/0891241602238937. Férez-Mangas, D. F. y Andrés-Pueyo, A. (2015). Predicción y prevención del quebrantamiento de los permisos penitenciarios. Revista Española de Investigación Criminológica, 13, 1-28. https://doi.org/10.46381/reic.v13i0.92. García-Vita, M. (2016). Redes de apoyo y entornos sociofamiliares en mujeres reclusas: análisis de las relaciones con las drogas, el acompañamiento en prisión y los procesos hacia la reinserción social. [Universidad de Granada]. TESEO. García-Vita, M. M. (2017). Análisis de los apoyos y conflictos sociofamiliares de las mujeres en prisiones españolas. Revista de Paz y Conflictos, 10(1), 189-211. https://doi.org/10.30827/revpaz.v10i1.5221. Gómez, M. y Rodríguez, L. (2015). Los permisos ordinarios de salida: antecedentes, regulación vigente y reflexiones críticas. Anuario da Facultade de Dereito da Universidade da Coruña, (19), 391-413. Harding, D. J., Morenoff, J. D. y Wyse, J. J. B. (2019). On the Outside: Prisoner Reentry and Reintegration. University of Chicago Press. Hipp, J. R. y Yates, D. K. (2009). Do Returning Parolees Affect Neighborhood Crime? A Case Study of Sacramento. Criminology: An Interdisciplinary Journal, 47(3), 619-656. https://doi.org/10.1111/j.1745-9125.2009.00166.x. Huertas, O., Bolívar, E, Sotelo, E., Camargo, A. y López, E. (2015). Percepciones, expectativas y temores frente al regreso a la libertad en una muestra de reclusos colombianos en el año 2011. Revista Criminalidad, 57(2), 221-233. Juliano, D. (2010). La criminalización de las mujeres. Estigmatización de las estrategias femeninas para no delinquir. En F. Añaños (Coord.), Las mujeres en las prisiones. La educación social en contextos de riesgo y conflicto, (pp. 25-44). Gedisa. Larrauri, E. (2019). «Se inventan sus leyes»: ¿Qué criterios se deben valorar en la concesión de permisos de salida? Jueces para la Democracia. Información y Debate, 43-58. Larroulet, P., Droppelmann, C., Daza, S., Del Villar, P. y Figueroa, A. (2017). Reinserción, desistimiento y reincidencia en mujeres privadas de libertad en Chile. [Informe final]. https://justiciaysociedad.uc.cl/wp-content/uploads/2021/04/Estudio- Reinserción-Desistimiento-en-Mujeres-WEB-2. Leverentz, A. M. (2006). The love of a good man? Romantic relationships as a source of support or hindrance for female ex-offenders. Journal of research in crime and delinquency, 43(4), 459-488. https://doi.org/10.1177%2F0022427806293323.
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– 128 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón embargo, se observa que el 8.3% (N24) habita con amistades y el 5,8% (N18) habita en asociaciones y casas de acogida. En estos bajos porcentajes son para personas que no tienen los vínculos familiares estables o en todo caso las extranjeras. Esto fue confirmado en las entrevistas donde algunas mujeres hablaron sobre ello, aquí algunos ejemplos: “Generalmente, la gente que está acá o la mayoría de las internas que hay en Madrid uno, son extranjeras. Al ser extranjeras, generalmente, no tenés familia. La tenéis fuera del país. Si estás hablando de América Latina, América Latina no tiene…O sea, el cambio de lo que es el peso al euro, es mucho dinero. Entonces, ayuda de tu familia no tenéis.” (179ENA); “(…) las salidas, que tengo más libertad de salir, pero no las aprovecho porque no me apetece. Yo no soy de aquí, yo no conozco a nadie, ¿me entiendes?, entonces pues…” (299ENA). 2.2. Apoyos de relaciones sociales no familiares Se les hicieron dos preguntas a las mujeres para explorar los apoyos que han recibido por parte de personas que no son sus familiares. La primera indagó quien las había apoyado cuando han tenido problemas/dificultades personales en la fase de semilibertad. GRÁFICO 1. Apoyos no familiares Fuente: Elaboración propia Fuera del entorno familiar, los Amigos/as (30,5%, N91) son la principal fuente de apoyo en fase de semilibertad, seguido de los Vecinos (11,8%, N35) y los Compañeros/as de trabajo (7,8%, N23) siendo estos últimos los menos mencionados como fuente de apoyo. Del entorno penitenciario, destacan como principal fuente de apoyo las Compañeras de internamiento (23,5%, N70), aunque también hubo mujeres que mencionaron a compañeros de internamiento (8.4%, N25). La segunda pregunta exploró los tipos y fuentes de apoyo confirmándose la pregunta anterior al encontrar un porcentaje mayor de mujeres que mencionaron haber recibido diferentes apoyos de las amistades (58,0%, N170), además de la referencia a las asociaciones (13,7%, N40). En cuanto a los tipos de apoyo, las amistades fueron tomando cierto protagonismo al ser mencionadas por las mujeres, incluso, en algunos casos, más que sus familiares,
– 129 – Factor Sociocomunitario lo cual deja ver su relevancia en los procesos de reinserción, pero también fue notable que pocas mujeres expresaron que reciben los diferentes apoyos de parte de las asociaciones, como se aprecia en la siguiente tabla: TABLA 2. Tipos de apoyo Tipos de Apoyo Familiares Amistades Asociaciones Visitas 41,9% (N80) 38,4% (N76) 2,5 (N5) Llamadas 38,7% (N77) 45,9% (N102) 3,6 (N8) Correo electrónico 36,4% (N20) 51,3% (N40) 3,8 (N3) Whatsapp/Redes sociales 42,2% (N81) 64,3% (N128) 3,5 (N7) Apoyo emocional 54,9% (N132) 48% (N123) 2,7 (N7) Cuidado de hijos/as 27,6% (N38) 12,2% (N18) 1,4 (N2) Acogida en permisos 22,6% (N34) 9,5% (N17) 6,0 (N11) Apoyo económico 32,1 (N60) 19,2 (N40) 3.3 (N7) Conseguir trabajo 18,9 (N20) 32,5 (N41) 20,5 (N26) Fuente: Elaboración propia Destaca que las amistades brindan mayores apoyos a las internas relacionados con la comunicación. También es notable que las amistades dan más apoyo que los familiares para conseguir trabajo. Por otro lado, es evidente que los apoyos brindados por las asociaciones son mínimos, no obstante, se observa que principalmente les han ayudado a conseguir trabajo. Esto pudo confirmarse en las entrevistas, donde se expresan favorablemente de las amistades, por ejemplo: “(…) tengo unos amigos que valen oro que están ahí siempre -¿qué necesitas?, no te dé vergüenza.” (115ENA). 2.3. Apoyos de instituciones/asociaciones Se indagó sobre el apoyo que han recibido las mujeres por parte de las instituciones/asociaciones. GRÁFICO 2. Apoyos no familiares Fuente: Elaboración propia
– 130 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Destaca que solo una tercera parte de las mujeres han pedido ayuda, en tanto que otra tercera parte dijeron que no han pedido apoyo/asesoría. GRÁFICO 3. Apoyos de instituciones/asociaciones Fuente: Elaboración propia Destaca que un 34,3% (N45) de internas percibe como fuente de apoyo a las Asociaciones, siendo la más presente por encima de las demás fuentes de apoyo. Las Asociaciones mencionadas por las mujeres fueron eclesiásticas como Capellanía, Cáritas, Hijas de la caridad, etc., o civiles como Proyecto Hombre, Caixa, Arcoiris, Prolibertas, etc. Los otros apoyos, según las mujeres, provienen de profesionales o funcionarios del personal de prisión, no obstante, a dichas personas no las consideran dentro de los Servicios sociales penitenciarios. De las mujeres que sí han recibido apoyo/asesoría de instituciones/asociaciones, el 62,2% (N97) lo siguen recibiendo durante la fase de semilibertad, mientras que el 37,8% (N59) dejaron de recibirlo. El apoyo consiste fundamentalmente en intervención del equipo técnico o terapias 43,3% (N39), ayuda económica 18,9% (N 17) y orientación formativa y laboral 12,2% (N11). Prácticamente todas las mujeres que lo reciben, el 97,4% (N76), consideran que les sirve dicho apoyo/asesoría. En las entrevistas se captaron algunas de sus expresiones al respecto, por ejemplo: “Horizonte la pastoral, me han hecho mucho ver la esperanza de que sí te tienen que ayudar a la hora de encontrar un trabajo, bueno, aquí me están apoyando totalmente a la hora de salir con mi hija y sacarla, ir y pasear…” (150EEX-E59); “He hablado con los servicios sociales de mi pueblo, donde estoy (…) y si me han atendido, me han derivado a la Cruz Roja. Pues sí, sí, los centros de fuera son más propensos a ayudarte.” (39EEX). 2.4. Nuevas relaciones Resultó relevante también que emergió el tema de que la entrada a prisión les permitió establecer nuevas relaciones de apoyo, principalmente con sus compañeras de internamiento. Aquí se muestran algunas las expresiones al respecto: “A ver, me arrepiento en un sentido, pero en otro he conocido a compañeras y a personas fabulosas que te ayudan, o sea, he ganado amigas, compañeros y eso es lo que he sacado, (…)” (61ENA); “(…) me he sentido como muy familiar. He tenido muy pocas amigas aquí, pero he tenido dos, que, como amigas, hermanas, mejor que en la calle.” (135EEX).
– 131 – Factor Sociocomunitario También han sido importantes para algunas de ellas las relaciones de apoyo con el personal de prisión, principalmente han recibido escucha, les dan opciones, consejos, les derivan a espacios terapéuticos, educativos, de formación laboral y en general tienen en cuenta sus necesidades. Aquí algunas voces al respecto: “En prisión he conocido yo funcionarias… buenísimas, que me han ayudado, me han apoyado… me han echado una mano en todo lo que yo he necesitado…” (166EEX); “(…) en los CIS nos dan mucha ayuda, nos dan mucha información. O sea, si no que pasa que nos dicen hay un curso de tal cosa (…)” (107ENA). Y finalmente, algunas de ellas dejaron ver que han conocido integrantes/voluntarios de las instituciones/asociaciones y el tipo de apoyo que les han dado, por ejemplo: “(…) un hijo que digo yo adoptivo, por decirlo de alguna forma, que la vida me lo puso delante quien es quien ha defendido y ha llevado a los tribunales todo este proceso de una forma altruista, que yo le quiero con locura, es un chaval de 26 años que en su día yo le conocimos en un proyecto que hicimos internacional” (124ENA). Fue posible captar que para algunas mujeres estos son los únicos apoyos que tienen: “Las casas de acogida, hijas de la caridad, es la única que me ha ayudado (…), ese es el único apoyo que yo tengo ahora mismo” (178EEX). 2.5. Percepción de los profesionales TABLA 4. Apoyos no familiares para la reinserción Figuras de apoyo Nivel Compañeros/as de internamiento 82% a medias y poco Amigos/as externos 87,2% a medias y poco Vecinos/as 74,3% ninguno y poco Compañeros/as de trabajo 66,7% ninguno y poco Programas centro o SGIP 68,2% a medias y bastante Otras instituciones o ONGs o asociaciones 69,2% a medias y bastante Fuente: Elaboración propia En cuanto al orden de importancia, de acuerdo con el 15% de los profesionales, las mujeres reciben en primer lugar apoyo de otras instituciones, ONGs o asociaciones, el 26,3% considera que lo reciben en segundo lugar de importancia junto con los programas del centro y el 36.9% percibe que lo recibe en tercer lugar de importancia. Y el tipo de apoyo ha sido profesional e institucional. 3. DISCUSIÓN En los resultados presentados sobre la cercanía comunitaria, fue posible observar que la mayoría de las mujeres en prisión son españolas (71,6%, N222), con lo cual durante la fase de semilibertad tendrían que estar ubicadas en CIS que se encuentran cerca de donde tienen sus redes de apoyo, sin embargo, como lo señala Pascual (2015), por ser un colectivo minoritario puede darse el riesgo de ser asignadas a donde haya lugar. En el caso de las extranjeras (23,5%, N73) no importa el CIS donde estén ubicadas, tendrán menos posibilidades de tener apoyos sociocomunitarios para la reinserción,
– 132 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón especialmente el 18,7% (N58) que son latinoamericanas y la distancia de sus redes de apoyo es mucho mayor. Esto confirma lo encontrado por Castillo y Ruiz (2010) quienes, además, sostienen que las mujeres extranjeras cumplen la última fase de la condena en CIS localizados en grandes ciudades para tener mayor posibilidad de establecer relaciones con grupos migrantes de sus países y tener apoyos; de no ser así pueden tener ayuda de las asociaciones para vivir sus procesos de reinserción. Otro indicador que permite visualizar las posibilidades de reinserción sociocomunitaria es conocer con quienes habitan durante los permisos, ya que, en medio abierto, tener permisos de salida es fundamental en los procesos de transición a la libertad y contar con personas en su red de apoyo con quienes habitar es necesario para poder disfrutar de ellos. De acuerdo con los resultados, se puede decir que el CIS donde cumplen la última fase de la condena se encuentra en la misma ciudad que el lugar donde habitan con familiares o amistades. Por lo tanto, la mayoría de ellas viven los procesos de reinserción en lugares donde residen integrantes de sus redes de apoyo. Con respecto a los apoyos no familiares, los hallazgos confirman que las mujeres internas reciben apoyo por parte de amigos, vecinos, compañeros/as de trabajo, compañeros/as de internamiento y asociaciones/instituciones, tal y como lo encontraron Bui y Morash (2010). Esto está relacionado con que en varios casos las mujeres se encuentran con que sus familiares continúan con actividades delictivas o adictivas por lo que no pueden contar con su apoyo (Coffey y Elizabeth-Willing, 2011). De estas fuentes de apoyo la que más destacó fueron las amistades (30,5%, N95) tal y como lo habían encontrado Leverentz (2006), O´Brien (2001), Petersilia (2003), Reisig et al. (2002) y Stone, et al. (2018). Los tipos de apoyo brindados por las amistades más mencionadas por las mujeres fueron en el ámbito de la comunicación (llamadas, correo electrónico y whatsapp/redes sociales) además del apoyo para conseguir trabajo, a diferencia de lo hallado por Reisig et al. (2002) quienes encontraron a las amistades como principales fuentes de apoyo emocional y de apoyo de compañía. Tanto en el presente estudio como en el realizado hace 20 años por Reisig et al. (2002) destacó que las amistades son proveedoras de poco apoyo material. Es importante señalar que en este estudio la segunda fuente de apoyo más mencionada fueron las compañeras de internamiento (23,5% N70) y en las entrevistas se mencionan como amigas o incluso se las llega a considerar familia, lo cual confirma lo hallado por Bui y Morash (2010), Severance (2005) y O´Brien (2001) quienes mostraron que las compañeras se pueden volver amistades que les brindan distintos tipos de apoyo: emocional, información, hospedaje temporal, contactos laborales, cuidado de hijos/as. Un hallazgo significativo fue el apoyo/asesoría que las mujeres dicen estar recibiendo por parte de las instituciones/asociaciones, ya que lo reciben desde distintas vías ya sea gubernamentales o civiles y eso les permite acceder a recursos que antes de prisión no tenían o no conocían. Esto confirma lo expuesto por Bui y Morash (2010) y O´Brien (2001) quienes encontraron que la mayoría de las mujeres había establecido relaciones con voluntarios o profesionales que les estaban brindando ayuda. Otros espacios donde encuentran la posibilidad de establecer lazos de apoyo son los grupos de autoayuda a los que acuden en las asociaciones, ya que de acuerdo con Codd (2008) y Leverentz (2006) se pueden fortalecer las relaciones al compartir la intimidad de sus experiencias
– 133 – Factor Sociocomunitario y aprenden un lenguaje común en su proceso de recuperación que las puede hacer sentir más unidas y aceptadas. Es importante, mencionar que no se encontraron más estudios que analicen las relaciones de las internas con las instituciones/asociaciones. En esta parte se incluye las relaciones de soporte que les brinda el personal de prisión que acompaña la semilibertad, ya que, de acuerdo con los resultados, las mujeres reconocen que reciben diferentes tipos de apoyo de parte de funcionarios/as y profesionales de los servicios sociales penitenciarios, tal y como lo encontraron antes Bui y Morash (2010); Leverentz (2010). Los resultados obtenidos en el presente estudio confirman lo que Morash, et al. (2018) y Stone et al. (2018) hallaron sobre la importancia que tiene para las mujeres el ser escuchadas, que se les motive verbalmente, que se les brinde información, así como seguimiento para a lograr una reinserción exitosa. Con respecto a las nuevas relaciones fue evidente que aparecieron nuevas fuentes de apoyo en las redes de las mujeres, además de las compañeras de internamiento, también hubo quienes mencionaron compañeros ya que en los CIS conviven con hombres; además, como ya se dijo, algunas de ellas establecieron lazos de apoyo con voluntarios o miembros de las instituciones/asociaciones y han recibido apoyo de parte del personal de prisión a cargo de la fase de semilibertad, tal y como lo evidenció Bui y Morash (2010). Es interesante contrastar el punto de vista de los profesionales con el de las mujeres, ya que de acuerdo con ellos/as, las mujeres son más apoyadas para la reinserción por parte de las instituciones/asociaciones y de los programas de los CIS o SGIP y menos por amistades externas y compañeras/os de internamiento, al respecto no se localizaron estudios que permitan contrastar estos resultados. Junto con los/as diferentes autores citados se reconoce la importancia de los vínculos fuera del entorno familiar que pueden crearse, mantenerse o recuperarse, por lo que tal y como lo afirma Berman (2005) es necesario hacer lo posible dentro de prisión y en semilibertad para que las mujeres logren integrarse en redes de apoyo y tengan mejores resultados en su reinserción. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Añaños, F. (2012). Violencias y exclusiones en el medio penitenciario. Enfoque socio-educativo y de la paz. Convergencia. Revista de Ciencias Sociales, 59, 13–41. http://www.scielo.org.mx/pdf/conver/v19n59/v19n59a1.pdf. Añaños, F. y García-Vita, M. M. (2017). ¿Desarrollo humano en contextos punitivos? Análisis socioeducativo desde las vulnerabilidades sociales y el género. Revista Criminalidad, 59(2), 109–124. file:///C:/Users/Fanny/Downloads/Dialnet-Desarro- lloHumanoEnContextosPunitivosAnalisisSocioe-6226255.pdf. Berman, J. (2005). Women Offender Transition and Reentry: Gender Responsive Approaches to Transitioning Women Offenders from Prison to the Community. National Institute for Corrections. https://journals.sagepub.com/doi/ pdf/10.1177/0093854813504406.
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Factor de acompañamiento a las situaciones prioritarias
– 144 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón TABLA 2. Asesoramiento en general mujeres ahora Tiene apoyo o asesoramiento en general ahora N % No 200 66% Sí 103 34% Total 303 100% Quién la ha apoyado o asesorado N % Nunca tuve problemas 89 29,6% Nunca pedí nada 109 36,2% Servicios sociales del barrio-pueblo, etc. 29 9,6% Servicios sociales penitenciarios 25 8,3% Capellanía 10,3% Otros 23 7,6% Asociaciones: Caritas 41,3% Asociaciones: Cruz Roja 5 1,7% Asociaciones: Proyecto Hombre 31% Asociaciones: Otra asociación 13 4,3% Total 301 100% Fuente: Elaboración propia En relación a lo anterior, cuando se les preguntó a las mujeres sobre su percepción sobre el apoyo y el acompañamiento profesional recibido en el medio penitenciario, un 54,9% consideraban que sí tenían profesionales, voluntarios u otros que la acompañasen o la apoyasen, frente al 45,1% que indicó que no. En concreto, al abordar el tipo de acompañamiento que recibían por parte de estos/ as profesionales, un 42,1% señaló que se trataba de apoyo psicológico personal, un 25,6% terapias profesionales, un 18,4% orientación laboral, un 9,3% ayuda familiar y amigos y un 4,6% otro tipo de acompañamiento.
– 145 – Factor de acompañamiento a las situaciones prioritarias TABLA 3. Percepción apoyo y acompañamiento profesional y tipo de acompañamiento Percepción de las mujeres del apoyo y acompañamiento profesional N % No considera que tenga profesionales, voluntarios u otros que la acompañen o apoyen 129 45,1% Sí considera que tenga profesionales, voluntarios u otros que la acompañen o apoyen 157 54,9% Total 286 100% ¿En qué consiste ese acompañamiento? N % Apoyo psicológico personal 64 42,1% Orientación laboral 28 18,4% Terapias profesionales 39 25,6% Ayuda familiar y amigos 14 9,3% Otros 7 4,6% Total 152 100% Fuente: Elaboración propia También se les preguntó sobre qué opinaban sobre la coordinación de los profesionales penitenciarios con las distintas entidades externas colaboradoras extrapenitenciarias. De modo que, en la Tabla 4 se puede observar que el 60,8% perciben una adecuada relación y colaboración intrapenitenciaria y extrapenitenciarias, frente al 17,4% que no considera que existe una adecuada coordinación. TABLA 4. Perspectiva de las mujeres sobre la coordinación de los profesionales con entidades externas Perspectiva de las mujeres sobre la coordinación de los profesionales con entidades externas N % Sí consideran que se coordinan entre ellos/ellas 42 60,8% No consideran que se coordinan entre ellos/ellas 12 17,4% No sabe/No responde 6 8,6% Otros 913% Total 69 100% Fuente: Elaboración propia En este sentido, en la entrevista realizada a las mujeres (N=75), se pregunta si creen que los profesionales tenían en cuenta sus necesidades para facilitar la reinserción. Un 20,8% indicó que no tenían las tenían en cuenta, por ejemplo, la entrevistada 54EEX señala que: “No… porque tú… no les puedes expresar realmente lo que piensas porque si lo expresas… lo pierdes todo. No puedes hablar la verdad”, mientras que 124ENA dijo: “Para nada, ni le interesa, para nada. Ninguno, ninguno”. También con un 20,8% de las mujeres, indicaron que las tenían en cuenta parcialmente, tal y como muestra la mujer 79EEX: “Sí, sí, sí. A su manera, hay cosas que
– 146 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón yo cambiaria, pero bueno, entiendo que llevan muchísimos años llevando este centro y que hay mucha gente que ha salido, y yo tengo que confiar. Que si ellos, lo hacen así será por algo y que cada uno tenemos un proceso diferente. Totalmente diferente, aunque sea parecido”. Sin embargo, la mayoría de las mujeres entrevistadas, un 52,7%, expresan opiniones positivas respecto la intervención de los/as profesionales de acuerdo a sus necesidades para facilitar la reinserción. Algunas de sus respuestas fueron, por ejemplo, el testimonio de la participante 48ENA: “No sí, me han ayudado mucho. En todo el sentido, si he necesitado un papel o consejo, pues lo han dado”, o 51ENA señaló: “Yo personalmente, conmigo sí. Yo… Para mí el funcionariado del CIS no tiene nada que ver con el de la cárcel y los diferencio, no tienen nada que ver. Y para mí, los de aquí, sí. Me han ayudado en todo momento, me han apoyado y, bueno, ya hubiera querido yo tenerlos dentro. Sí, por eso estoy encantada con ellos”. TABLA 5. Percepción de las mujeres sobre si los profesionales tienen en cuenta sus necesidades para facilitar la reinserción Percepción de las mujeres sobre si los profesionales tienen en cuenta sus necesidades N % No tienen en cuenta las necesidades 15 20,8% Tienen en cuenta las necesidades parcialmente 15 20,8% Tienen en cuenta necesidades 38 52,7% No responden a lo que se pregunta 45,7% Total 72 100% Fuente: Elaboración propia Por otro lado, se valora la percepción de los/las profesionales encargados de intervenir con mujeres en situación de privación de libertad respecto el proceso de apoyo y acompañamiento profesional que realizan en esta población. De modo que, a través de la entrevista dirigida a profesionales del medio penitenciario (N=66), se obtiene que un 77,4% de los/as profesionales consideran que realizan un proceso de acompañamiento en mujeres adecuado, seguido de un 22,6% que opinan que no lo es. En este sentido, un 31,3% resaltaba que se trataba de un apoyo individualizado, un 25% indicaba que facilitaban los recursos, orientación y apoyo sociolaboral, sin embargo, un 21,9% señaló que hacía falta más apoyo sociolaboral y/o recursos materiales para un correcto acompañamiento. En cuanto a la coordinación de estas entidades y asociaciones para facilitar el acompañamiento en mujeres, los profesionales, con un 80%, consideran que existe una adecuada coordinación, frente al 20% que consideraba que no. El 41,7% enfatiza en la coordinación entre ONGs e Instituciones Penitenciarias, el 38,9% en la comunicación entre profesionales. En contraposición, un 11,1% indicó una falta de coordinación entre la institución y entidades colaboradoras.
– 147 – Factor de acompañamiento a las situaciones prioritarias TABLA 6. Valoración profesionales coordinación y acompañamiento de las entidades y asociaciones colaboradoras Valoración de los profesionales sobre el acompañamiento a mujeres realizado por entidades y asociaciones colaboradoras N % Acompañamiento a mujeres no adecuado 12 22,6% Acompañamiento a mujeres adecuado 41 77,4% Total 53 100% ¿Por qué? N % Apoyo individualizado 10 31,3% Atención a las necesidades 5 15,6% Facilitan recursos y apoyos laborales 8 25% Falta de apoyo sociolaboral y/o recursos materiales 7 21,9% Otros 26,3% Total 32 100% Valoración de los profesionales respecto la coordinación entre entidades y asociaciones colaboradoras para facilitar el acompañamiento en mujeres N % No considera que existe una adecuada coordinación 11 20% Sí considera que existe una adecuada coordinación 44 80% Total 55 100% ¿Por qué? N % Falta de coordinación entre la institución y entidades externas. 411,1% Programas compartidos 38,3% Comunicación entre profesionales 14 38,9% Coordinación entre ONGs e Instituciones Penitenciarias 15 41,7% Total 36 100% Fuente: Elaboración propia Por último, al preguntar a estos profesionales sobre quien acompaña a estas mujeres en su proceso de reinserción, respecto el apoyo realizado por el propio centro de cumplimiento de condena o SGIP se obtiene un 34,1% de profesionales que indican bastante o mucho acompañamiento, frente a un 22,7% que señalan poco. Respecto el apoyo y acompañamiento con otras instituciones colaboradoras extrapenitenciarias, se obtiene un 40,4% que perciben bastante o mucho acompañamiento, un 28,8% a medias y un 19,2% que indican un nivel bajo de acompañamiento profesional en mujeres.
– 148 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón TABLA 7. Con qué apoyo cuentan las mujeres para su reinserción Con quién cuentan las mujeres como apoyo para su reinserción: Programas centro o SGIP N % Ninguno 24,5% Poco 10 22,7% A medias 15 34,1% Bastante 15 34,1% Mucho 24,5% Total 44 100% Con quién cuentan las mujeres como apoyo para su reinserción: Otras instituciones u ONGs o asociaciones N % Ninguno 00% Poco 10 19,2% A medias 15 28,8% Bastante 21 40,4% Mucho 6 11,5% Total 52 100% Fuente: Elaboración propia 3. DISCUSIÓN A pesar de que el acompañamiento profesional se presenta como un modelo de apoyo y seguimiento en la intervención socioeducativa penitenciaria para facilitar la reinserción, especialmente, en colectivos en situaciones de riesgo, discriminación o exclusión social (Amaro et al, 2021; Fabra, Heras y Fuertes, 2016; Martín-Álvarez, Martín-Blázquez y Otaño, 2018; Planella, 2003), reconocido como un derecho fundamental (Scarfó, 2003) en las políticas de actuación de la SGIP (2021a), en la Constitución Española (1978) e internacionalmente (UNODC, 2019), se observa que un 45,1% de las mujeres afirman que no reciben un adecuado asesoramiento y acompañamiento profesional penitenciario, a pesar de que la gran mayoría de los profesionales encuestados, un 77,4% valoran adecuadamente el acompañamiento realizado en mujeres. Se perciben limitaciones y dificultades en el desarrollo de las intervenciones femeninas, que muestra la necesidad de una correcta perspectiva de género en la asistencia y acompañamiento penitenciario (Burgos et al, 2021; Yagüe, 2007). Por otro lado, al centrarse en las mujeres que, sí valoran haber recibido un adecuado proceso de acompañamiento profesional, se observa solo un 8,3% de mujeres que han participado en los servicios sociales penitenciarios, aunque se presente como un amplio recurso asistencia institucional (SGIP, 2018) que desarrolla todo tipo de acciones profesionales individualizadas y adaptadas a las necesidades de la persona penada para facilitar la integración y reinserción (De Dios y Filardo, 2019). Esta mis-
– 149 – Factor de acompañamiento a las situaciones prioritarias ma situación se reproduce en los servicios sociales del barrio-pueblo, mostrando una falta de gestión en la población femenina en cuanto a los recursos sociales disponibles para su reintegración. Respecto a las actuaciones profesionales sociales que han recibido, se denotan especialmente intervenciones dirigidas a apoyo psicológico personal en el 42,1% de estas mujeres. Este tipo de intervenciones se deben a que, tal y como muestran Galan et al. (2021) un 73,2% de mujeres en situación de privación de libertad han percibido algún problema de salud mental, recibiendo, incluso, el 11,9% diagnósticos de salud mental, siendo fundamental la intervención psicológica debido a los efectos mentales que produce la reclusión en prisión (Añaños et al, 2017) y ofertando la SGIP (2019a, 2019b) actuaciones profesionales intrapenitenciarias y extrapenitenciarias para el tratamiento de la salud mental. Asimismo, se presenta un alto porcentaje de mujeres que reciben acompañamiento profesional dirigido a la orientación laboral, un 18,4%, siendo un enfoque adecuado dado el estilo de vida previo al ingreso en prisión que suelen presentarse en estos perfiles, con carencias formativas, educativas y situaciones de precariedad e inactividad laboral (Añaños, 2013; García-Vita, 2016; Moles-López y Añaños, 2021). Este tipo de iniciativas también son recogidas en los programas ofertados por la propia Institución Penitenciaria y la intervención extrapenitenciaria con entidades colaboradores (SGIP, 2019a, 2019b) destacando iniciativas tales como el programa EPYCO (Programa de Entrenamiento Personal y Competencial para el Empleo) en colaboración entre entidades, centro penitenciarios y centros de Inserción Social (SGIP, 2019b). Por su parte, el 31,3% de los profesionales indican realizar acciones de apoyo individualizado, correspondiéndose con los objetivos propios del acompañamiento profesional (Martín-Álvarez, Martín-Blázquez y Otaño, 2018; Planella, 2003), y potenciando la motivación hacia el cambio y reinserción, ante la fragilidad socioemocional que supone el aislamiento penitenciario femenino (Añaños, 2012; Burgos et al, 2021; Yagüe, 2007). Sin embargo, aunque cuenten con todo este tipo de apoyos profesionales, el 20,8% de las mujeres entrevistadas opinan que no tienen en cuenta sus necesidades para facilitar su proceso de reinserción. De modo que, existen ciertas dificultades por razones de género en la adaptación a las características femeninas de las estrategias profesionales de apoyo, acompañamiento e intervención intrapenitenciarias (Burgos et al, 2021) y en facilitar la oferta de recursos y medios disponibles para el acceso a estas mujeres. Como respuesta, la SGIP diseña el “Programa de Acciones para la igualdad entre mujeres y hombres en el ámbito penitenciario” (2009), que recoge todo tipo de acciones y orientaciones profesionales para disminuir la vulnerabilidad de las mujeres, ante un entorno generalmente masculinizado (Almeda, 2017; Juliano, 2009), así como cualquier situación de discriminación de género. Además, también se cuenta con el Programa de prevención de violencia de género para las mujeres en Centros Penitenciarios: Ser mujer.es (SGIP, 2011), dirigido a la intervención específica en mujeres, especialmente para identificar cualquier situación de violencia de género, empoderar, reducir vulnerabilidad y facilitar el proceso de reinserción.
– 150 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Respecto a la colaboración con distintas entidades, asociaciones y ONGs colaboradoras extrapenitenciarias para facilitar la asistencia y apoyo en el proceso de reinserción, tal y como recoge la Instrucción 2/2019 (SGIP, 2019a), se encuentran que, tanto las mujeres, como los/as profesionales, perciben una correcta relación y colaboración entre la Institución Penitenciaria y los medios extrapenitenciarios, siendo incluso valorado como un mejor apoyo profesional en las mujeres por parte de los/as trabajadores/as encuestados/as. Sin embargo, en las mujeres penadas se observan porcentajes muy bajos de intervenciones y asesoramientos recibidos por asociaciones, entidades, voluntariado y/o ONGs colaboradores, a pesar de que el Informe General de la SGIP (2019) registran un gran número de colaboraciones e intervenciones realizadas con este tipo de servicios, siendo incluso, los programas dirigidos a colectivos específicos y en riesgo de exclusión social la tercera iniciativa más desarrollada. Se evidencia limitaciones de género en la colaboración tratamental extrapenitenciaria, aunque Amaro et al (2021) resalte la función de las asociaciones, entidades colaboradoras y ONGs en las labores de acompañamiento penitenciario, acción socioeducativa e intervención sociocomunitaria en los procesos de reinserción de la población penada, especialmente, en el colectivo de mujeres ante las posibles situaciones de vulnerabilidad y discriminación poblacional. Asimismo, Salamanca (2016) muestra todo tipo de experiencias educativas desarrolladas por asociaciones y ONGs tales como Cáritas, Cruz Roja, Capellanía, Comité Antisida y Alcohólicos Rehabilitados, fomentando el desarrollo de habilidades sociales, comunicativas y para la vida cotidiana, la resolución de conflictos y orientaciones sociolaborales como necesidades fundamentales en la población penada, que resultan totalmente necesarias en los perfiles de mujeres privadas de libertad. Centrándose en la perspectiva de los/as profesionales, la buena comunicación y coordinación entre la Institución Penitenciaria y las asociaciones, entidades u ONGS, son los aspectos mejor valorados profesionalmente para facilitar la intervención multiprofesional, disposición entre recursos extrapenitenciarios e intrapenitenciarios y seguimiento en mujeres. Este tipo de relación positiva puede facilitar la oferta de todo tipo de acciones tratamentales especializadas y adaptadas a la situación de las mujeres (Cutiño, 2015; Montero, 2019). Por último, se menciona que 66% de las mujeres expresan no recibir ningún tipo de ayuda, apoyo o acompañamiento profesional en el momento actual de su condena (semilibertad), mostrando dificultades para desarrollar un acompañamiento profesional penitenciaria continuado más allá de su condena (Cutiño, 2015; Montero, 2019) a pesar de contar con iniciativas institucionales y servicios sociales dirigidos a ello (SGIP, 2019a; 2019b) como aspecto fundamental en los modelos de actuación reeducativos y reintegradores penitenciarios (SGIP 2021a). REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Almeda, E. (2017). Criminologías feministas, investigación y cárceles de mujeres en España. Papers: revista de sociología, 102(2), 151-181. http://dx.doi.org/10.5565/ rev/papers.2334.
– 151 – Factor de acompañamiento a las situaciones prioritarias Amaro, A., Bersoza, C., Alcázar-Campos, A. y García-Vita, M. (2021). Acompañamiento profesional para la reinserción e inclusión social de mujeres en semilibertad. Psychology, Society & Education, 13(2), 77-86. http://dx.doi.org/10.25115/psye. v13i2.3471. Añaños, F. (2012). Violencias y exclusiones en el medio penitenciario: Enfoque socio-educativo y de la paz. Convergencia, 19(59), 13-41. Añaños, F. (2013). Formación educativa previa ante las discriminaciones: las mujeres reclusas en España. Revista de Educación, 360, 91-118. http://dx.doi. org/10.4438/1988-592X-RE-2013-360-222. Añaños, F., Burgos, R., Rodríguez, A., Turbi. A. y Llopis, J. J. (2017). Salud mental en prisión. Las paradojas socioeducativas. EduPsykhé, 16(1), 98-116. Añaños, K.; Añaños, F. y Rodríguez, J. A. (2019). Exercising fundamental rights in punitive conditions: education in Spanish prisons. The International Journal of Human Rights, 23(7), 1.206-1.220. http://dx.doi.org/10.1080/13642987.2019.1601084 Añaños, F., y García-Vita, M. (2017). ¿Desarrollo humano en contextos punitivos? Análisis socioeducativo desde las vulnerabilidades sociales y el género. Criminalidad, 59(2), 109-124. file:///C:/Users/Fanny/Downloads/Dialnet-DesarrolloHuma- noEnContextosPunitivosAnalisisSocioe-6226255.pdf. Añaños, F., Yagüe, C. (2013). Educación social en prisiones: planteamientos iniciales y políticas encaminadas hacia la reinserción desde la perspectiva de género. Pedagogía social: revista interuniversitaria, (22), 7-12. https://doi.org/10.7179/ PSRI_2013.22.01. Burgos, R., Tardón, B., Martín-Solbes, V.M. y Pozuelo, F. (2021). El enfoque de género en la intervención socioeducativa con mujeres: un estudio en el medio penitenciario Español. Psychology, Society & Education, 13(1), 73-83. http://dx.doi. org/10.25115/psye.v1i1.3474. Constitución Española (1978). Publicada en BOE de 29 de diciembre de 1978. Cutiño, S. (2015). Algunos datos sobre la realidad del tratamiento en las prisiones españolas. Revista electrónica deficiencia penal y criminología, 17(11). 1-41. De Dios, M., y Filardo, C. (2019). El Trabajo Social Penitenciario: un acercamiento teórico a la praxis de l@s trabajador@s sociales en los centros penitenciarios españoles. Documentos de trabajo social: Revista de trabajo y acción social, (62), 157-172. Del Pozo, F. J., y Añaños, F. (2013). La Educación Social Penitenciaria ¿De dónde venimos? Y ¿hacia dónde vamos? Revista Complutense de Educación, 24(1), 47-68. http://dx.doi.org/10.5209/rev_RCED.2013.v24.n1.41191. Fabra, N., Heras, P., y Ledesma, S. (2016). La reinserción social postpenitenciaria: un reto para la educación social. RES: Revista de Educación Social, (22), 143-157. Galán, D., Ramos-Ábalos, E. M., Turbi, A. y Añaños, F. (2021). Salud mental y consumo de drogas en prisiones españolas. Una perspectiva socioeducativa y de género. Psychology, Society & Education, 13(1), 85-98. http://dx.doi.org/10.25115/ psye.v1i1.3478.
– 152 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya-Miranda, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón García-Vita, M. (2016). Redes de apoyo y entornos sociofamiliares en mujeres reclusas: análisis de las relaciones con las drogas, el acompañamiento en prisión y los procesos hacia la reinserción social. [Universidad de Granada]. TESEO. Juliano, D. (2009). Delito y pecado. La transgresión en femenino. Política y sociedad, 46(1), 79-95. Martín-Álvarez, F.; Martín-Blázquez, A. y Otaño, J. (2018). El proceso colaborativo entre profesionales de la educación social y del trabajo social. El acompañamiento técnico para la definición de un servicio de intervención socioeducativa de ámbito local. RES, Revista de Educación Social, 26, 112-129. Martín-Solbes, V. M., Añaños, F., Molina-Fernández, E. y Burgos, R. (2021). The Professional Dimension in Spanish Prison. Socio-Educational Action. Education Sciences, 11(10), 584. https://doi.org/10.3390/educsci11100585. Moles-López, E. y Añaños, F. (2021). Factors of Prison Recidivism in Women: A Socioeducational and Sustainable Development Analysis. Sustainability, 13(11), 5.822. https://doi.org/10.3390/su13115822. Montero, E. (2019). La reeducación y la reinserción social en prisión: El tratamiento en el medio penitenciario español. Revista de Estudios Socioeducativos. Re- Sed, (7), 227-249. http://dx.doi.org/10.25267/Rev_estud_socioeducativos.2019.i7.16. Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (2019). Manual introductorio sobre prevención de la reincidencia y reintegración social de los delincuentes. https://www.unodc.org/documents/dohadeclaration/Prisons/ HandbookPreventionRecidivism/18-02306_S_ebook.pdf. Planella, J. (2003). Fonaments per a una pedagogia de l’acompanyament en la praxi de l’educació social. Revista Catalana de Pedagogía, (2), 13-34. Ruiz-Galacho, S. y Martín-Solbes, V. M. (2021). Estudio exploratorio sobre las tendencias de la práctica profesional frente a la violencia en entornos de acción socioeducativa. Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria, 37, 129-142. Salamanca, L. (2016). Intervención educativa en prisión: memoria y deseo. RES: Revista de Educación Social, (22), 159-173. Scarfó, F. (2003). El derecho a la educación en las cárceles como garantía de la educación en derechos humanos (EDH). Revista iidh, 36, 291-324. Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. (2009). Programa de acciones para la Igualdad entre mujeres y hombres en el ámbito penitenciario. Ministerio del Interior. Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (2011). Programa de prevención de violencia de género para las mujeres en Centros Penitenciarios: Ser mujer.es. Ministerio del Interior. Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (2018). Manual de Procedimiento de Trabajo Social en Instituciones Penitenciarias. Ministerio del Interior.
– 153 – Factor de acompañamiento a las situaciones prioritarias Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. (2019a). Instrucción 2/2019, de 7 de febrero de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias “Intervención de Organizaciones No Gubernamentales, Asociaciones y Entidades Colaboradoras en el Ámbito Penitenciario”. https://www.iipp.es/documents/20126/0/I_2-2019_In- tervencixn_ONGs-Entidades-Anexos.pdf/3329655f-8a2a-1432-da51-650498df96ab. Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. (2019b). Informe General 2019. Madrid: Ministerio de Interior-Secretaría General Técnica. Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. (2021a). La Administración Penitenciaria: fin y principios. https://www.institucionpenitenciaria.es/es/web/home/ administracion-penitenciaria/fin-y-principios. Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. (2021b). La Administración Penitenciaria: Recursos humanos. Puestos de trabajo. https://www.iipp.es/es/web/ home/administracion-penitenciaria/recursos-humanos/puestos-de-trabajo. Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (2021c). Fondo Documental: Estadística penitenciaria. Distribución de la población reclusa por sexo. https://www.iipp.es/es/web/home/fondo-documental?p_p_id=statistics_INS- TANCE_vIQx7yVPfoze&p_p_state=normal&p_p_mode=view&_statistics_ INSTANCE_vIQx7yVPfoze_javax.portlet.action=searchActionMonthly&p_ auth=y7kWw9eT&p_p_lifecycle=0. Yagüe, C. (2007). Mujeres en prisión. Intervención basada en sus características, necesidades y demandas. Revista Española de Investigación Criminológica: REIC, (5), 1-24. https://doi.org/10.46381/reic.v5i0.29.
Número de encuesta: __________________ – 257 – ENCUESTA SOBRE MUJERES EN SEMILIBERTAD Y SU REINSERCIÓN SOCIAL I. Nombre de Centro: ........................................................................................... II. Tipo centro: 1. CP Sección Abierta 2. CIS 2.1. Dependiente 2.2. Independiente 3. Unidad Externa de Madres 4. Comunidad Terapéutica Extrapenitenciaria 5. Otros extrapenitenciarios II.5.1. ¿Cuál? .................................................... 6. Sin centro: II.6.1. ¿Cuál? 1. Medio telemático 2. Libertad condicional 3. Otro II.6.3.1. ¿Cuál? .......................................................... III. Modalidad de cumplimiento de condena: 1. Segundo grado especial (Art. 100.2) 2. Tercer grado Modalidad de tercer grado: (Marque una sola respuesta) 1. Tercer grado restringido (Art. 82) 2. Tercer grado abierto (Art. 83) 3. Tercer grado en Medios telemáticos (Art. 86.4) 4. Tercer grado en Unidades Dependientes (Art. 165) 5. Unidades Externas de Madres (Art. 180) 6. Tercer grado en Comunidades Terapéuticas Extrapenitenciarias (Art. 185) 7. Tercer grado en otros recursos III.7.1. ¿De qué tipo? ....................................................................................... 3. Libertad condicional IV. Tipo encuesta: 1. Guiada 2. Autocumplimentada 3. Mixta V. Encuestador/a ..................................................................................................... VI. Fecha: Día ____ Mes ____ Año ________ VII. Observaciones: ................................................................................................... ............................................................................................................................ ............................................................................................................................ Financia: Autorizado: MINISTERIO DE ECONOMÍA, INDUSTRIA Y COMPETITIVIDAD GOBIERNO DE ESPAÑA MINISTERIO DEL INTERIOR SECRETARÍA GENERAL DE INSTITUCIONES PENITENCIARIAS GOBIERNO DE ESPAÑA
– 259 – Anexo 1. Cuestionario de mujeres Presentación El presente trabajo pretende profundizar en la realidad de las mujeres que se encuentran cumpliendo pena y participando en los programas de la red de recursos que, en España, hay establecidos para el 2o grado especial y 3er grado y libertad condicional. Busca fundamentalmente conocer, desde tu propia voz, tus problemas, necesidades, inquietudes y motivaciones, historias, vivencias, potencialidades, opiniones sobre los programas, etc., con el fin de elaborar un programa socioeducativo, propuestas o materiales específicos que respondan a tu realidad y que favorezca y facilite tu reincorporación definitiva a la sociedad. Por ello es sumamente importante y valiosa tu participación y toda la información que nos proporciones, para tal fin te pedimos que seas lo más sincera posible. Esto permitirá que hagamos un mejor trabajo y repercutirá en tu beneficio y el de todas las mujeres. Esta investigación tiene el aval del Ministerio de Ciencia e Innovación y cuenta con la autorización de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, pero está bajo la responsabilidad de distintos/as estudiosos/as de universidades españolas y extranjeras, lideradas por la Universidad de Granada. En consecuencia, los datos que nos ofrezcas serán totalmente anónimos y serán protegidos. Ninguna persona del Centro tendrá acceso al contenido de los cuestionarios y fuera de él nadie vinculará las respuestas del cuestionario contigo; por tanto, puedes expresarte con total libertad. Finalmente, queremos agradecer muy sinceramente tu colaboración voluntaria en este trabajo, del que esperamos aportar mejoras de acuerdo a tu situación real.
– 261 – Anexo 1. Cuestionario de mujeres BLOQUE I 1. Edad ____ años cumplidos 2. País de nacimiento ................................................................................................ 2.1. Si has nacido en España, indica Provincia y Comunidad Autónoma ............................................................................................................................... En caso contrario Pasa a la pregunta 3 3. Nacionalidad actual: ............................................................................................. 4. Estado civil: 1. Casada 2. Pareja de hecho 3. Soltera 4. Separada/divorciada 5. Viuda 5. Ahora ¿tienes pareja estable? 1. Sí 2. No Pasa a la pregunta 6 5.1. ¿Cuánto tiempo lleváis juntos? _______________ 5.2. ¿Dónde os conocisteis? 1. Fuera de prisión 2. Dentro de prisión 3. En el CIS 6. Ahora: 6.1. ¿Estás embarazada? 1. Sí 2. No 6.2. ¿Tienes hijos/as? 1. Sí 6.2.1. ¿Cuántos? _____________ 2. No Pasa a la pregunta 8 7. Si tienes hijos/as ¿dónde se encuentran ahora? (Puedes marcar varias opciones) Indique ¿cuántos? 1. Conmigo dentro del centro 2. Padre 3. Abuelos/as 4. Otros familiares 5. Familia acogedora de protección 6. Familia adoptiva 7. Centro tutelado de protección (colegio, internado) 8. Centro de reforma-reeducación (reformatorio) 9. Emancipados/as 10. No sé dónde están 11. Otro 7.11.1. Indique dónde: ................................................................................
– 262 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 8. ¿Cuál era el nivel de estudios máximo alcanzado antes de entrar en prisión? Incompleta Completa 1. Sin estudios 2. Primaria (hasta 6º actual o hasta 8º EGB) 3. Secundaria (ESO/BUP) 4. Formación Profesional (FP) oficial no universitaria 5. Bachillerato, COU preuniversitario 6. Estudios superiores universitarios 8.6.1. Indique cuál: ........................................................................ 9. ¿Hasta qué edad has estudiado antes de entrar en prisión? _________ 10. ¿Cuál es tu opción religiosa actual? 1. No creyente Pasa a la pregunta 12 2. Católica 3. Musulmana 4. Evangélica 5. Ortodoxa 6. Testigo de Jehová 7. No contesta 8. Otra 10.8.1. ¿Cuál? .................................................................................. 11. ¿Es practicante de su religión? 1. Sí 2. No 12. Mi relación con la cultura gitana es: (Marca una sola respuesta) 1. No tengo relación con la cultura gitana 2. Es seguida por mi familia 3. Es seguida por mi familia y por mí 4. Es seguida por mí 5. Es seguida por mi pareja 13. ¿Con quién vivías el último mes antes de entrar en prisión? (Puedes marcar varias opciones) 1. Pareja/marido 2. Hijos/as 3. Padres 4. Sola 5. Otros familiares 6. Amigos/as 7. Otros 13.7.1. ¿Con quién/es? ................................................................
– 263 – Anexo 1. Cuestionario de mujeres 14. Principalmente, ¿dónde vivías el último mes antes de entrar en prisión? (Marca una sola respuesta) 1. En mi vivienda: 14.1.1.//1. Propia 2. Alquiler social 3. Alquilada 2. En vivienda familiar: 14.2.1.//1. Propia 2. Alquiler social 3. Alquilada 3. Vivienda tutelada/ reinserción 4. Vivienda compartida con otras personas 5. En un albergue 6. En la calle 7. De okupa 8. En un centro de protección 9. En una comunidad terapéutica 10. Unidad extra-penitenciaria 14.10.1. ¿Cuál? .......................................... 11. Otros 15. Ahora, ¿disfrutas de permisos ordinarios o salidas de fin de semana? 1. Sí 2. No Pasa a la pregunta 18 16. ¿Con quién/es vives cuando disfrutas los permisos? (Puedes marcar varias opciones) 1. Pareja/marido 2. Hijos/as 3. Padres 4. Sola 5. Otros familiares 6. Amigos/as 7. Otros 16.7.1. ¿Con quién/es? ............................................................... 17. Ahora, ¿dónde vives cuando sales de permiso? 1. En vivienda familiar 17.1.1.//1. Propia 2. Alquiler social 3. Alquilada 2. Piso/casa de acogida 3. Vivienda de otras personas no familiares 4. Otros 17.4.1. ¿Cuál? ............................................................................... 17.5. ¿Por qué vives ahí? ............................................................................... 18. Cuando termines tu condena, ¿con quién vivirás? (Marca una sola respuesta) 1. Aún no lo sé 2. Pareja/marido 3. Familia 18.3.1. ¿Quiénes? ...................................................................... 4. Amigos/as 5. Otros 18.5.1. ¿Quiénes? ........................................................................
– 264 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 19. Cuando termines tu condena ¿dónde vivirás? (Marca una sola respuesta) 1. Aún no lo sé 2. En mi vivienda: 19.2.1.//1. Propia 2. Alquiler social 3. Alquilada 3. En vivienda familiar 19.3.1.//1. Propia 2. Alquiler social 3. Alquilada 4. Vivienda tutelada/reinserción 5. Vivienda compartida con otras personas 6. En un albergue 7. En la calle 8. De okupa 9. En un centro de protección 10. En una comunidad terapéutica 11. Unidad extra-penitenciaria 12. Otros 19.12.1. ¿Dónde? ....................................................................... 20. ¿Has vivido en algún centro de protección de menores? 1. Sí 2. No Pasa a la pregunta 23 21. ¿Durante cuánto tiempo? __________ 22. ¿Consideras que la experiencia en el centro te ayudó en tu vida? Nada Poco Regular Bastante Mucho 22.1. ¿Por qué? ...................................................................................................... 23. ¿Has estado acogida legalmente por otra familia cuándo eras menor de edad? 1. Sí 2. No Pasa a la pregunta 26 24. ¿Durante cuánto tiempo? __________ 25. ¿Consideras que la experiencia de la acogida te ayudó en tu vida? Nada Poco Regular Bastante Mucho 25.1. ¿Por qué? ...................................................................................................... 26. ¿Has tenido medidas judiciales siendo menor de edad? 1. Sí 26.1.1. ¿Cuál? ...................................................................................... 2. No Pasa a la pregunta 29 27. ¿Durante cuánto tiempo? __________ 28. ¿Consideras que estas medidas judiciales te ayudaron en tu vida? Nada Poco Regular Bastante Mucho 28.1. ¿Por qué? ...................................................................................................... 29. ¿Tenías antecedentes penales antes de tu entrada a prisión? 1. Sí 2. No
– 265 – Anexo 1. Cuestionario de mujeres 30. ¿Tenías antecedentes penales antes de tu entrada a prisión? 1. Sí 2. No 30.2.1. ¿Cuántas condenas has tenido? ........................................ 31. ¿Qué edad tenías en tu primer ingreso? __________ 32. ¿Cuántos ingresos has tenido en prisión? __________ 33. En total, ¿cuánto tiempo has estado en prisión sumando todos tus ingresos?__________ 34. Ahora, ¿cuáles son los delitos por los que cumples condena? (Marca varias opciones en la columna A y en la columna B marca un solo delito principal) Tipo de delito Marcar varias Delito principal (marque uno) 1. Homicidio 2. Asesinato 3. Lesiones 4. Contra la libertad sexual 5. Hurtos y/ robos 6. Estafas 7. Contra la salud Pública 8. Contra la seguridad del tráfico 9. Quebrantamiento de condena 10. Contra la Administración de Justicia 11. Contra el orden público 12. Falsedades 13. Contra la libertad 14. Otro 34.14.1. ¿Cuál? ............................................ 35. ¿Cuál es el motivo que te llevó a cometer el último delito por el que entraste en prisión? ................................................................................................. 36. Ahora, ¿cuánto tiempo de condena estás cumpliendo? ___________________ 36.1. Y ¿cuánto tiempo te queda para terminar la condena? ____________ 37. Sobre el delito que cumples condena piensas: (en el caso de que cumplas más de un delito refiérete al que tiene mayor tiempo de condena y, puedes marcar varias opciones) 1. No he cometido el delito, soy inocente 2. No hice nada malo, no es un delito 3. No me importa, no me siento mal por ello 4. No tuve elección, no pude evitarlo 5. La condena fue excesiva para el daño causado 6. Acepto mi responsabilidad y la condena impuesta
– 272 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 57. Ahora, ¿qué necesidades o dificultades tienes? 57.1. Necesidades de... 1. Formación Sí No 2. Apoyo emocional Sí No 3. Necesito a mi pareja para todo Sí No 4. Trabajo Sí No 5. Vivienda Sí No 6. Alimentación Sí No 7. Dinero Sí No 8. Vestido Sí No 9. Atención a hijos/as Sí No 10. Otros 57.1.10.1.¿Cuál? ...................................... Sí No 57.2. Dificultades de/para... 1. Habilidades sociales y para la vida (saber hablar, escuchar, ponerme en el lugar del otro, etc.) Sí No 2. Para mantenerme sin cometer delitos Sí No 3. Para mantenerme sin consumir drogas Sí No 4. Para poder dejar de consumir drogas Sí No 5. Para buscar ayudas Sí No 6. Para resolver los problemas o enfrentamientos (conflictos) Sí No 7. Otras 57.2.7.1.¿Cuál? ........................................... Sí No
– 273 – Anexo 1. Cuestionario de mujeres BLOQUE III 58. Desde que entraste en el medio penitenciario hasta hoy ¿has recibido educación escolar? (Escuela) 1. Sí Rellena la tabla 2. No Pasa a la pregunta 59 Dentro de prisión Ahora Niveles educativos (marcar una solo opción) Iniciado sin acabar Terminado ¿Es útil? Iniciado sin acabar Terminado ¿Es útil? 1. Educación primaria * Básica 1 (Alfabetización) * Básica 2 (Neolectores) * Otro 58.1.1.1. ¿Cuál? ......................... Sí No Sí No 2. Educación secundaria (ESO) Sí No Sí No 3. Bachillerato Sí No Sí No 4. Educación superior: 58.1.4.1. ¿Cuál? ……….................… Sí No Sí No 5. Escuela oficial de idiomas Sí No Sí No 59. Ahora, ¿consideras que estos estudios ayudan a la vida en libertad? (reinserción) 1. Nada 2. Poco 3. Regular 4. Bastante 5. Mucho 59.1. ¿Por qué? ......................................................................................................
– 274 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 60. ¿Has realizado actividades sobre habilidades para la vida diaria? 1. Sí Rellena la tabla 2. No Pasa a la pregunta 62 Dentro de prisión Ahora Formación de habilidades para la vida (marca las que procedan) Realizado ¿Es útil? Realizado ¿Es útil? 1. Interculturalidad (español para extranjeros) Sí No Sí No 2. Educación vial / Carnet de conducir Sí No Sí No 3. Resolución de conflictos Sí No Sí No 4. Habilidades sociales Sí No Sí No 5. Preparación para la vida en libertad Sí No Sí No 6. Autoestima Sí No Sí No 7. Educación Sexual Sí No Sí No 8. Alimentación saludable Sí No Sí No 9. Programas de desprisionalización Sí No Sí No 10. Apoyo y Acompañamiento Sí No Sí No Otro indique 60.1.11.1. ¿Cuál? ...................... Sí No Sí No 61. Ahora, de estas actividades que te van a servir para tu vida en libertad, ¿cuál/es recomendarías a otras compañeras? 61.1. Nombre/tema de curso .............................................................................. 62. ¿Qué curso o actividad consideras que te hace falta para tener habilidades para la vida diaria? (De los que existen o propón uno nuevo) 62.1. Tema ..............................................................................................................
– 275 – Anexo 1. Cuestionario de mujeres 63. ¿Has recibido cursos o formación profesional destinados a encontrar un trabajo? 1. Sí Rellena la tabla 2. No Pasa a la pregunta 65 Dentro de prisión Ahora Cursos de formación profesional (marca las que procedan) Realizado ¿Fue útil? Realizado ¿Fue útil? 1. Informática Sí No Sí No 2. Electricidad Sí No Sí No 3. Peluquería Sí No Sí No 4. Fontanería Sí No Sí No 5. Jardinería Sí No Sí No 6. Costura Sí No Sí No 7. Cocina Sí No Sí No 8. Limpieza Sí No Sí No 9. Estética Sí No Sí No 10. Hostelería Sí No Sí No 11. Atención sociosanitaria Sí No Sí No 12. Manipulación de alimentos Sí No Sí No 13. Pintura (“de brocha gorda”) Sí No Sí No 14. Albañilería Sí No Sí No 15. Socorrismo Sí No Sí No 16. Lavandería y planchado Sí No Sí No 17. Formación en actividades agrícolas Sí No Sí No 18. Estrategias de emprendimiento Sí No Sí No 19. Cursos de búsqueda y orientación laboral Sí No Sí No 20. Curso multiprofesional 63.1.20.1. ¿Cuál? .................................................................. ...... Sí No Sí No 21. Otros 63.1.21.1. Indique ¿Cuál? ............ ....................................................................... Sí No Sí No 64. De los cursos para encontrar un trabajo ¿cuál/es recomendarías a otras compañeras? 64.1. Nombre/tema de curso .............................................................................
– 276 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 65. De los cursos para formarte y encontrar un trabajo, ¿cuál te hace falta? (De los que existen o propón uno nuevo) 65.1. Tema de curso ............................................................................................. 66 ¿Has participado o participas ahora en programas socioeducativos o de género? 1. Sí Rellena la tabla 2. No Pasa a la pregunta 68 Dentro de prisión Ahora Programas socioeducativos, de género y otros (Puede elegir varias respuestas y dar su valoración) Realizado ¿Fue útil? Realizado ¿Fue útil? 1. Programa “Ser mujer.es” Sí No Sí No 2. Programa de “Violencia de género” Sí No Sí No 3. Programas socioculturales: arte, pintura, teatro, manualidades, etc. 66.1.3.1 ¿Cuál? ………………............................................... Sí No Sí No 4. Programas deportivos Sí No Sí No 5. Programas de gestión del tiempo libre Sí No Sí No 6. Programas de tratamiento de drogas y prevención de las recaídas Sí No Sí No 7. Prevención de la reincidencia delictiva Sí No Sí No 8. Programas de intervención o participación familiar Sí No Sí No 9. Programas de personas mayores Sí No Sí No 10. Programas para personas con discapacidad Sí No Sí No 11. Programa de atención de salud mental, “PAIEM” Sí No Sí No 12. Otros 66.1.12.1. ¿Cuál? ………............. Sí No Sí No 67. De los cursos socioeducativos o de género ¿cuál/es recomendarías a otras compañeras? 67.1. Nombre de curso ........................................................................................ 68. ¿Qué curso o actividad socioeducativa o de género te hace falta? (De los que existen o propón uno nuevo) 68.1. Tema .............................................................................................................. 69. ¿Has practicado deporte en prisión? 1. Sí 69.1.1. ¿Cuál/es? ................................................................................. 2. No
– 277 – Anexo 1. Cuestionario de mujeres 70. ¿Practicas deportes ahora? 1. Sí 70.1.1. ¿Cuál/es? ................................................................................. 2. No Pasa a la pregunta 71 71. ¿Consideras que la actividad física y el deporte que realizas ahora te ayudan? 1. Sí 71.1. ¿Por qué? ..................................................................................... 2. No 72. Ahora, de las siguientes actitudes ¿cuál/les tienes? Indica tus valoraciones a continuación si la respuesta es positiva “Sí” Actitudes que poseo 72.1. De relación 1. Sé contener mis impulsos e ira Sí No 2. Escucho antes de hablar Sí No 3. Sé ponerme en el lugar de otra persona Sí No 4. Me siento cómoda hablando en público Sí No 5. Sé mantener una conversación fluida Sí No 6. Defiendo mis ideas o derechos sin discutir o “llegar a las manos” Sí No 7. Expreso mis ideas o intereses sin ofender o herir a otras personas Sí No 8. Sé decir “no” sin sentirme mal Sí No 9. Otra 72.1.9.1. Describe tu mayor habilidad personal: ............................ ………………………………………........................................................... 72.2. Laborales 1. Sé hacer o adaptar mi currículum a un trabajo concreto Sí No 2. Sé enfrentarme a una entrevista de trabajo Sí No 3. Me siento preparada y formada para iniciar un trabajo Sí No 4. Acepto las órdenes en el trabajo Sí No 5. Respetar horarios del trabajo (entrada, descansos, salida) Sí No 6. Asumo responsabilidades Sí No 7. Trabajo y coopero en equipo Sí No 8. Manejo el ordenador Sí No 9. Manejo internet Sí No 10. Manejo dispositivos móviles Sí No 11. Otra 72.2.11.1. Describe tu mayor habilidad laboral: .......................... ...............................................……………………………………….......... Continúa en la página siguiente
– 278 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Actitudes que poseo 72.3. Familiares 1. Sé asumir la atención de los/ hijos/as Sí No 2. Sé asumir la atención de personas mayores en casa Sí No 3. Sé realizar las tareas de limpieza y quehaceres del hogar Sí No 4. Exijo que las tareas sean compartidas por los distintos miembros del hogar Sí No 5. Cedo con facilidad a las peticiones de mi pareja y/o de mi familia Sí No 6. Soy capaz de gestionar mi dinero y el de mi familia Sí No 7. Soy capaz de estar pendiente de la educación escolar de los/as hijos/as Sí No 8. Otra 72.3.8.1. Describe tu mayor habilidad con tu familia: ……............ .............................................................................………………….....……
– 279 – Anexo 1. Cuestionario de mujeres BLOQUE IV 73. Entrar en prisión tuvo consecuencias en tu vida… 1. Muy malas 2. Malas 3. Regulares 4. Buenas 5. Muy buenas 73.1. ¿Por qué? ...................................................................................................... 74. Ahora, ¿cómo valoras las consecuencias en tu vida de estar aun cumpliendo condena? 1. Muy malas 2. Malas 3. Regulares 4. Buenas 5. Muy buenas 74.1. ¿Por qué? ...................................................................................................... 75. Cuando tienes problemas/dificultades personales, ¿quién te ha apoyado? (Marca de quién has tenido apoyo antes, durante el cumplimiento de condena en prisión y Ahora. Puedes señalar varias opciones) Personas Antes de prisión En prisión Ahora 1. Padre 2. Madre 3. Pareja 4. Hijo 5. Hija 6. Hermanos 7. Hermanas 8. Otros familiares 9. Compañeras de internamiento 10. Compañeros de internamiento 11. Amigos/as 12. Vecinos/as 13. Compañeros/as de trabajo 14. Institución o asociaciones que más te ayudó. 75.14.1. ¿Cuál? .................. 15. Otros 75.15.1. ¿Quién? ........... 75.15.2. ¿Quién? ........... 75.15.3. ¿Quién? ........... 16. De nadie Pasa a la 77 Pasa a la 77 17. Observaciones: ……………………………………………………………………………… ……………………………………………………………………………………....................... *Observación: puedes incluir información adicional o que puntualice el hecho, la persona, el tipo de ayuda u otra situación o cuestión de interés. –opcional–
– 280 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 76. Ahora, ¿cómo y quién te ha apoya? (Puedes marcar varias opciones) ¿De qué manera? *Sí Padre Madre Hermano Hermana Hijo Hija Pareja Amigos/as Asociaciones ¿Quién? Otros ¿Quién? 1. Me visitan con frecuencia ............... ............... 2. En mis salidas me llaman con frecuencia ............... ............... 3. Me escriben por correo electrónico con frecuencia ............... ............... 4. Se comunican o escriben por WhatsApp o redes sociales con frecuencia ............... ............... 5. Me apoyan emocionalmente y me muestran su cariño ............... ............... 6. Cuidan de mis hijos/as mientras dure mi condena ............... ............... 7. Me acogen para los permisos ............... ............... 8. Económicamente ............... ............... 9. Me ayudan a encontrar un trabajo ............... ............... 10. Otro apoyo 76.10.1. ¿Cuál? ................................................. ............... ............... 11. No procede (la figura/persona no existe o no tiene relación) ............... ...............
– 281 – Anexo 1. Cuestionario de mujeres 77. Responde según grado de acuerdo con las siguientes afirmaciones siendo: 1. Nunca 2. A veces 3. Siempre) 77.1. Rutinas penitenciarias 1. Nunca 2. A veces 3. Siempre 1. He sentido/siento que encajaba perfectamente en prisión o centro actual 2. Me he adaptado a las normas y estructuras de prisión o centro en el que estoy ahora 3. He sentido que tenía la vida resuelta en prisión o centro en el que estoy ahora 4. Me he sentido protegida y segura dentro de prisión o centro en el que estoy ahora 5. He usado con frecuencia la forma de hablar de prisión (chabolo, talego, irse de cunda, chapa, etc.) 6. Me gustaba/gusta la jerarquía de poder y organización que establecía el sistema penitenciario entre las compañeras (coordinadora de módulo, interna de referencias, destinos remunerados, etc.) 7. Me he sentido/siento bien con mi modalidad de cumplimiento (medida) 8. Otra: 77.1.8.1. ¿Cuál? ....................................... 77.2. Relaciones con compañeras y organización del dentro del centro 1. Nunca 2. A veces 3. Siempre 1. Me he adaptado a las normas no escritas que existen entre compañeras y sus estilos de vida 2. Me gusta la jerarquía de poder que existía entre compañeras/os de internamiento aparte del sistema penitenciario (*decisiones, tareas, liderazgos, formas de relación, etc.) 3. Me identifico con la organización y distribución de tareas (roles) entre las compañeras. 4. Sé a quién de mis compañeras/os acudir cuando tengo un problema 5. Me siento parte del grupo de mujeres que han sido mis compañeras (como si fuese mi familia) 6. Otra: 77.2.6.1. ¿Cuál? ....................................... 77.3. Relaciones personales 1. Nunca 2. A veces 3. Siempre 1. Tengo parejas hombres que eran internos de prisión o centro en el que estoy ahora 2. Tengo parejas mujeres que eran internas de prisión o centro en el que estoy ahora 3. Me siento mejor y más comprendida por mis parejas que han sido internos en prisión que con los demás 4. Tengo relaciones sexuales esporádicas con mujeres internas durante mi estancia en prisión
– 288 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Sustancia Sí Rellena No Pasa a la siguiente Edad de inicio Consumía antes de mi primer ingreso a prisión Consumí en prisión desde mi último ingreso Consumo actual (últimos 30 días) Frecuencia de consumo actual 5. Tranquilizantes NO recetados (para dormir, relajarme, nervios, etc.) Sí rellene No ............. 1. Probada alguna vez en la vida 2. Ocasionalmente 3. Mensualmente 4. Semanal/fines de semana 5. Diario 7. ¿Esta sustancia te enganchó?: 1. Sí 2. No Si la respuesta es Sí: 8. Sigo enganchada ahora 9. Estoy en programas de metadona (PMM) 10. Llevo sin consumir hace: * Menos de 6 meses * Entre 6 y 1 año * Más de 1 año 6. Heroína sola Sí rellene No ............. 1. Probada alguna vez en la vida 2. Ocasionalmente 3. Mensualmente 4. Semanal/fines de semana 5. Diario 7. ¿Esta sustancia te enganchó?: 1. Sí 2. No Si la respuesta es Sí: 8. Sigo enganchada ahora 9. Estoy en programas de metadona (PMM) 10. Llevo sin consumir hace: * Menos de 6 meses * Entre 6 y 1 año * Más de 1 año
– 289 – Anexo 1. Cuestionario de mujeres Sustancia Sí Rellena No Pasa a la siguiente Edad de inicio Consumía antes de mi primer ingreso a prisión Consumí en prisión desde mi último ingreso Consumo actual (últimos 30 días) Frecuencia de consumo actual 7. Heroína + Cocaína mezclado Sí rellene No ............. 1. Probada alguna vez en la vida 2. Ocasionalmente 3. Mensualmente 4. Semanal/fines de semana 5. Diario 7. ¿Esta sustancia te enganchó?: 1. Sí 2. No Si la respuesta es Sí: 8. Sigo enganchada ahora 9. Estoy en programas de metadona (PMM) 10. Llevo sin consumir hace: * Menos de 6 meses * Entre 6 y 1 año * Más de 1 año 8. Metadona en programa tratamiento (PMM) Sí rellene No ............. 1. Probada alguna vez en la vida 2. Ocasionalmente 3. Mensualmente 4. Semanal/fines de semana 5. Diario 7. ¿Esta sustancia te enganchó?: 1. Sí 2. No Si la respuesta es Sí: 8. Sigo enganchada ahora 9. Estoy en programas de metadona (PMM) 10. Llevo sin consumir hace: * Menos de 6 meses * Entre 6 y 1 año * Más de 1 año
– 290 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Sustancia Sí Rellena No Pasa a la siguiente Edad de inicio Consumía antes de mi primer ingreso a prisión Consumí en prisión desde mi último ingreso Consumo actual (últimos 30 días) Frecuencia de consumo actual 9. Metadona comprada /conseguida por tu cuenta Sí rellene No ............. 1. Probada alguna vez en la vida 2. Ocasionalmente 3. Mensualmente 4. Semanal/fines de semana 5. Diario 7. ¿Esta sustancia te enganchó?: 1. Sí 2. No Si la respuesta es Sí: 8. Sigo enganchada ahora 9. Estoy en programas de metadona (PMM) 10. Llevo sin consumir hace: * Menos de 6 meses * Entre 6 y 1 año * Más de 1 año 10. Cocaína en polvo Sí rellene No ............. 1. Probada alguna vez en la vida 2. Ocasionalmente 3. Mensualmente 4. Semanal/fines de semana 5. Diario 7. ¿Esta sustancia te enganchó?: 1. Sí 2. No Si la respuesta es Sí: 8. Sigo enganchada ahora 9. Estoy en programas de metadona (PMM) 10. Llevo sin consumir hace: * Menos de 6 meses * Entre 6 y 1 año * Más de 1 año
– 291 – Anexo 1. Cuestionario de mujeres Sustancia Sí Rellena No Pasa a la siguiente Edad de inicio Consumía antes de mi primer ingreso a prisión Consumí en prisión desde mi último ingreso Consumo actual (últimos 30 días) Frecuencia de consumo actual 11. Cocaína Base Sí rellene No ............. 1. Probada alguna vez en la vida 2. Ocasionalmente 3. Mensualmente 4. Semanal/fines de semana 5. Diario 7. ¿Esta sustancia te enganchó?: 1. Sí 2. No Si la respuesta es Sí: 8. Sigo enganchada ahora 9. Estoy en programas de metadona (PMM) 10. Llevo sin consumir hace: * Menos de 6 meses * Entre 6 y 1 año * Más de 1 año 12. Otras 83.12.1. ¿Cuál/es? ......................... .......................................... .......................................... .......................................... .......................................... .......................................... .......................................... Sí rellene No ............. 1. Probada alguna vez en la vida 2. Ocasionalmente 3. Mensualmente 4. Semanal/fines de semana 5. Diario 7. ¿Esta sustancia te enganchó?: 1. Sí 2. No Si la respuesta es Sí: 8. Sigo enganchada ahora 9. Estoy en programas de metadona (PMM) 10. Llevo sin consumir hace: * Menos de 6 meses * Entre 6 y 1 año * Más de 1 año
– 292 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 84. Si no has estado enganchada a las drogas o no has tenido consumos problemáticos Pasa a la pregunta 97 85. De todas las sustancias consumidas, 85.1. ¿Cuál consumías más? (Marca una) Sustancias 1. Alcohol 2. Tabaco 3. Cannabis (hachís, marihuana) 4. Tranquilizantes recetados (para dormir, relajarme, nervios, etc.) 5. Tranquilizantes NO recetados (para dormir, relajarme, nervios, etc.) 6. Heroína sola 7. Heroína + Cocaína mezclado 8. Metadona en programa tratamiento (PMM) 9. Metadona comprada /conseguida por tu cuenta 10. Cocaína polvo 11. Cocaína Base 12. Otras 85.1.12.1. ¿Cuál/es? ................................................ 85.2. ¿Cuál es la sustancia que más problemas te ha dado? Puedes marcar tres, siendo 1 la más problemática) Sustancias 1 2 3 1. Alcohol 2. Tabaco 3. Cannabis (hachís, marihuana) 4. Tranquilizantes recetados (para dormir, relajarme, nervios, etc.) 5. Tranquilizantes NO recetados (para dormir, relajarme, nervios, etc.) 6. Heroína sola 7. Heroína + Cocaína mezclado 8. Metadona en programa tratamiento (PMM) 9. Metadona comprada /conseguida por tu cuenta 10. Cocaína polvo 11. Cocaína Base
– 293 – Anexo 1. Cuestionario de mujeres 86. El consumir alcohol u otras drogas, ¿te ha llevado a cometer algún delito? 1. Sí 2. No 86.1. ¿Por qué? (Puede marcar varias opciones) 1. Por el efecto de la sustancia (agresividad, falta de control del cuerpo, alucinaciones, impulsividad, falta de lucidez mental, distorsión de la realidad, etc.) 2. Para conseguir dinero y poder comprar la sustancia (robar, trapichear, ajuste de cuentas y actividades ilegales) 3. Por las relaciones-compañías-familiares con los que me relacionaba y las actividades ilegales que se realizaban en este entorno (engaños, timos, estafas, trapichear, ajuste de cuentas, etc.) 4. Otro 86.1.4.1.¿Cuál? ............................................................................................ 87. El consumo de drogas me ha llevado alguna vez a: (Puedes marcar varias opciones) SITUACIONES Sí No 1. Cometer delitos 2. Ingresar en prisión 3. Discusiones y agresiones verbales con mi pareja 4. Ruptura de pareja 5. Discusiones y agresiones verbales con mi familia (padres, hermanos…) 6. Ruptura de relaciones familiares 7. Discusiones y agresiones verbales con otras personas 8. Dificultades en el desempeño como madre 9. Dificultades para encontrar trabajo 10. Conflictos en el desempeño del trabajo 11. Pérdida del puesto de trabajo 12. Problemas económicos 13. Ser víctima de agresiones físicas y/o verbales 14. Cometer agresiones físicas 15. Conflictos con personal penitenciario 16. Me quedé embazada sin buscarlo 17. Nació mi hijo/a con síndrome de abstinencia (“mono”) 18. Fracaso escolar 19. Abandono de los estudios 20. Dificultar mi reinserción
– 294 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón SITUACIONES Sí No 21. Otros 87.21.1. ¿Cuál/es? ........................................................ 88. Alguna vez, ¿has recibido tratamiento para dejar o controlar el consumo de drogas? 1. Sí 88.1.1. Cuándo fue: 1. Antes de entrar en prisión 2. En prisión 3. Ahora 88.1.2. ¿En qué consiste? (Si has tenido varios, responde sobre el último tratamiento) ............................................................................................. 2. No Pasa a la pregunta 93 88. Ahora, ¿qué tipo de tratamiento recibes y dónde lo estás realizando? (Marca con una X el programa principal) Tipo de tratamiento actual Sí Dentro del centro Fuera del centro 1. Desintoxicación 2. Tratamiento de deshabituación en Comunidad Terapéutica 3. Tratamiento de deshabituación en centro de día, ambulatorio 4. Tratamiento de deshabituación con metadona (PMM) 5. Prevención de recaídas 6. Intercambio de jeringuillas 7. Consulta privada (tratamiento individual) 8. Otros 89.8.1. Indica cuál .............................. 90. Ahora, ¿cuáles fueron los motivos por los que iniciaste el último tratamiento? (Señala dos motivos que considere más importantes) Motivos 1. Me ofrecieron tratamiento en el centro 2. Requisito para permanecer en el centro 3. Porque quise cambiar mi estilo de vida y reinsertarme 4. Por no causar daño/sufrimiento “a mi alrededor” 5. Porque me quedé embarazada 6. Otros 90.6.1. Indica cuál ..................................................... 91. ¿Qué valoración haces de este tratamiento por su utilidad en la vida
– 295 – Anexo 1. Cuestionario de mujeres para la libertad? (Reinserción) (del programa principal) 1. Muy mala 2. Mala 3. Regular 4. Buena 5. Muy buena 91.1. ¿Qué mejorarías? ........................................................................................ 92. El tratamiento para abandonar el consumo de alcohol u drogas te ha beneficiado: 1. Sí Completa la tabla 2. No Pasa a la pregunta 93 92.1. Beneficios del tratamiento Marque 1. En la búsqueda de trabajo Sí No 2. En mantener/perder el trabajo Sí No 3. En las relaciones sociales-amistades Sí No 4. En las relaciones familiares Sí No 5. En la relación con tu pareja Sí No 6. Me ayudó a NO cometer delitos Sí No 7. Me ayudó a recuperar mis responsabilidades como madre Sí No 8. Me ayudó a empezar o continuar los estudios Sí No 9. Otro 92.1.9.1. ¿Cuál? ..................................... Sí No 93. ¿Has tenido recaídas en el consumo de drogas alguna vez en tu vida? 1. Sí Completa la tabla 2. No Pasa a la pregunta 95 Sí No ¿Cuántas veces? 1. Antes de prisión 2. En prisión 3. Ahora 94. Si has tenido alguna recaída en el último año, marca con una X los motivos. (Puedes marcar varias opciones) Motivos Ahora (o última vez) 1. No pude controlar el deseo de consumir 2. Creí poder controlar el consumo de la sustancia. 3. Me sentía triste, frustrada, con rabia... 4. Por los problemas que me ha generado el ingreso en prisión 5. Al salir de prisión y volver a mi entorno anterior 6. Por tener problemas socioeconómicos (falta de trabajo, dinero, etc.) 7. Por problemas familiares 8. Por problemas con mi pareja
– 296 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 9. Por sentirme rechazada o excluida 10. Por no querer afrontar mi realidad del día a día 11. Otro 94.11.1. Indica cuál .................................................................... 95. Te han solicitado analítica para alcohol y otras drogas en el CIS? (test reactivo de orina, saliva, etc.) 1. Sí 2. No Pasa a la pregunta 97 95.1. ¿Son útiles estos controles para mantener la abstinencia? 1. Sí 2. No 95.1.2.1. ¿Por qué? .................................................................... 96. Donde te encuentras ahora, ¿hay programas específicos de drogas sólo para mujeres? 1. Sí 2. No 2. No sé 97. ¿Existe en tu familia alguna persona con problemas con el alcohol y/u otras drogas? 1. Sí 97.1.1. ¿Quién? (Puedes marcar varias opciones) 1. Padre 2. Madre 3. Hermanos/as 4. Hijos/as 5.Pareja actual 6. Ex pareja 7. Amigos/as 8. Otros 97.1.8.1. ¿Quién? ...................................................... 2. No 98. En tu opinión, ¿tienes profesionales, voluntarios u otros que te acompañen o apoyan para prepararte a la vida en libertad? 1. Sí 98.1.1. ¿Cómo? .................................................................................. 2. No
– 297 – Anexo 1. Cuestionario de mujeres 99. ¿ Cómo valoras ahora ese apoyo de los profesionales, voluntarios u otros para prepararte a la vida en libertad? 1. Muy mal 2. Mal 3. Regular 4. Bueno 5. Muy bueno 99.1. ¿Por qué? ..................................................................................................... 100. Indica si se cumplen los siguientes derechos de los/as internos/as en el contexto penitenciario. (Marque en cada alternativa una opción) Protección de Derechos Sí No No sé 1. Información sobre los derechos en prisión 2. Acceso al sistema educativo reglado en el centro 3. Asistencia médico-sanitaria equivalente a la del conjunto de la población 4. Acceso al trabajo en el centro 5. Acceso a los programas de tratamiento específico 6. Buenas prácticas y buen trato de los profesionales 7. Formación-cursos en derechos 8. Comunicaciones y encuentros con hijos y familiares 9. Comunicaciones y encuentros con la pareja 10. Programas formativos o socioeducativos 11. Programas laborales o de empleo: Atención en los procesos de acompañamiento y reinserción 12. Protección de la integridad física y seguridad: No agresión física o verbal por parte de compañeros/as 13. Cumplimiento de pena en la misma provincia o próxima a la del domicilio 14. Libertad de expresión 15. Ejercicio del voto electoral 16. Ejercicio de su identidad sexual y sexualidad 17. Respeto a las pautas culturales y religión 18. Celdas-habitaciones individuales y protección de la intimidad 19. Alimentación que responda a las exigencias de edad, salud, trabajo, clima y convicciones personales y religiosas. 20. Artículos y productos para la higiene personal, ropa de uso personal y de cama (compresas, jabón, pasta dental, papel higiénico, etc.) 21. Equipamiento del centro (aseos, patio, salas de trabajo-talleres, zonas de deporte, sala de ocio, etc.) 22. Accesos adaptados para personas con discapacidad física 23. Programas y acciones para personas con discapacidad: visión, audición, intelectual (síndrome de Down, X frágil, etc.) y físico 24. Programas y atención de salud mental (trastornos de sueño, depresión, ansiedad, bipolaridad, autismo, esquizofrenia, etc.) 25. Permisos y salidas
– 304 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón Puedes escribir aquí tus comentarios ………....…………………………………………………….....…………………… ………....…………………………………………………….....…………………… ………....…………………………………………………….....…………………… ………....…………………………………………………….....…………………… ………....…………………………………………………….....…………………… ………....…………………………………………………….....…………………… ………....…………………………………………………….....…………………… ………....…………………………………………………….....……………………
ANEXO 2. Cuestionario de profesionales “Procesos de reinserción y acompañamiento a mujeres en semilibertad”
– 307 – “PROCESOS DE REINSERCIÓN Y ACOMPAÑAMIENTO A MUJERES EN SEMILIBERTAD” CUESTIONARIO DE PROFESIONALES Financia: Autorizado: MINISTERIO DE ECONOMÍA, INDUSTRIA Y COMPETITIVIDAD GOBIERNO DE ESPAÑA MINISTERIO DEL INTERIOR SECRETARÍA GENERAL DE INSTITUCIONES PENITENCIARIAS GOBIERNO DE ESPAÑA
– 309 – Anexo 2. Cuestionario de profesionales Presentación Este cuestionario auto-rellenable está dirigido a profesionales de las Instituciones Penitenciarias que coordinan o que son responsables de la aplicación de los programas desarrollados en el ámbito penitenciario, por entidades colaboradoras u otras instancias. Es muy importante conocer la visión de los profesionales sobre los programas actuales en ejecución dirigidos a las mujeres reclusas en semilibertad –sean programas específicos o donde participen ellas–, con o sin consumo de drogas, para saber las áreas que se están trabajando, el logro de las metas, las dificultades, las necesidades y otras cuestiones relacionadas; asimismo las valoraciones sobre estas realidades desde la dimensión profesional, con el fin de elaborar propuestas socioeducativas y/o materiales específicos orientados a los procesos de acompañamiento, reinserción e incorporación social. La investigación está financiada por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (proyectos I+D+I), cuenta con la autorización de la Secretaría General de II.PP. y del Dpto. de Justicia de la Generalitat de Catalunya. Está bajo la responsabilidad de estudiosos/as de universidades españolas y extranjeras y otros colaboradores relacionados, lideradas por la Universidad de Granada. Se ruega que se seleccionen al menos dos programas por centro (cumplimentando para cada uno de ellos un cuestionario diferente), los que se consideren más importantes por su utilidad y/o resultados para las mujeres reclusas, siendo éstos pertenecientes al ámbito de la Administración penitenciaria y/o aprobadas por el Consejo Social Penitenciario local, enmarcándose preferentemente dentro nueve temas principales: ● Género (igualdad, empoderamiento, “ser mujer.es”, violencia de género, etc.). ● Habilidades para la vida (habilidades sociales, autoestima, resolución de conflictos, educación sexual, alimentación saludable, etc.) ● Reinserción social (familiar, preparación para la libertad, interculturalidad, socioculturales, deportivos, gestión del tiempo libre, etc.) ● Reinserción laboral (formación profesional y formación laboral o para el empleo).
– 310 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón ● Desprisionalización o desinstitucionalización. ● Acompañamiento (programas, recursos o medios públicos, privados o del tercer sector). ● Drogodependencias (prevención, tratamiento, prevención de recaídas). ● Prevención de la reincidencia delictiva. ● Socioeducativos (educación vial, discapacidad, personas mayores, etc.). Los cuestionarios se recogerán en su conjunto cuando el equipo de campo visite su centro. Los datos que se nos proporcionen serán utilizados únicamente en función de la presente investigación y se les aplicará el total anonimato y protección de datos que recoge la ley vigente y otras normas, por lo que le pedimos que se exprese con total libertad. En cuanto a los datos profesionales e institucionales descriptivos sólo se piden con fines de posibles aclaraciones y posibles estadísticas para el análisis cualitativo del Proyecto, pero nunca aparecerán ligados al nombre de la persona o el nombre de la institución-programa.
– 311 – Anexo 2. Cuestionario de profesionales BLOQUE I: DATOS DEL CENTRO 1. Fecha: Día ____ Mes ____ Año ________ 2. Nombre del Centro .............................................................................................. 3. Tipo de Centro: 1. CP Sección Abierta 2. CIS 3.2.1.CIS dependiente 3.2.2. CIS independiente 3. Unidad Externa de Madres 4. Recursos extra penitenciarios 3.4.1. ¿Cuál? ....................................... 5. Otro 3.5.1. ¿Cuál? ................................................................................. BLOQUE II: DATOS DEL PROFESIONAL QUE CONTESTA EL CUESTIONARIO 4. Estado civil: Sexo: 1. Hombre 2. Mujer 5. Edad: …………………… 6. Lugar de nacimiento: 6.1. País: ……………………… 6.2. Localidad/Provincia: ……….…………..… 7. Titulación profesional (Marque uno): 1. Sociólogo/a 5. Trabajador/a social 2. Educador/a social 6. Pedagogo/a 3. Psicólogo/a 7. Maestro/a 4. Jurista 8. Otros 7.8.1. Especificar ....................................................... Número de cuestionario: __________________ (A cumplimentarse por el equipo)
– 312 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 8. Situación laboral (Marque uno): 1. Funcionario/a de IIPP 2. Funcionario/a de otras Administraciones del Estado 8.2.1. Indique cuál ................................................................. 3. Contratado/a por la Administración penitenciaria 4. Contratado/a por la Entidad Colaboradora 5. Colaborador/a de Entidad colaboradora 6. Voluntario/a 7. Otros 8.7.1. Indique cuál ………………………… 9. Puesto de trabajo que ocupa en la Administración Penitenciaria o en la entidad colaboradora (Marque uno): 1. Director/a de programas 7. Trabajador/a Social 2. Subdirector/a de tratamiento 8. Monitor/a 3. Jurista 9. Maestro/a 4. Psicólogo/a 10. Médico/a 5. Educador/a 11. Enfermero/a 6. Coordinador/a de servicios 8. Otros 9.12.1 Especificar ...................................................... 10. Tiempo de trabajo en la Administración o con la entidad penitenciaria colaboradora 1. Hasta un año 10.1.1. ¿Número de meses? .......... 2. 1-3 años 3. 3-5 años 4. 5-10 años 5. Más de 10 años 10.5.1. ¿Cuántos? ..................
– 313 – Anexo 2. Cuestionario de profesionales BLOQUE III: DATOS GENERALES RELATIVOS A LA ENTIDAD PROMOTORA DEL PROGRAMA Por favor, conteste a las siguientes cuestiones relativas al programa que Ud. ha seleccionado entre los que se consideran más importantes para las mujeres reclusas en semilibertad. 11. Nombre o razón social de la institución (con sus siglas acrósticas si las usa) .................................................................................................................................................. 12. Domicilio*: ............................................................................................................................ .................................................................................................................................................. 13. C.P. Localidad*: ........................................ 14. Provincia*: ............................................... 15. Teléfonos*: ................................................ ................................................................... 16. Correo electrónico*: ................................ ................................................................... *Información que es sólo de manejo para los contactos 17. Tipo de entidad: (Marque una opción) Sí Indique cuál (nombre de entidad) 1. Institución Penitenciaria 17.1.1. 2. Otra Entidad o Administración pública 17.2.1. 3. Entidad sin ánimo de lucro (ONG, Asociaciones, etc.) 17.3.1. 4. Institución religiosa 17.4.1. 5. Entidad financiera 17.5.1. 6. Otros 17.6.1.
– 320 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 36. ¿Cómo califica la asistencia, la continuidad y la finalización de las mujeres en las actividades del programa? Ninguna Poca A medias Bastante Mucho 1. Asistencia 2. Continuidad 3. Finalización 36.1. De las tres opciones, explique el por qué de su calificación en el aspecto que considere más importante ................................................... ........................................................................................................................ 37. ¿Cómo considera Ud. el número de plazas que se ofertan en este programa? 1. Inadecuado 2. Poco adecuado 3. A medias /regular 4. Adecuado 5. Muy adecuado 37.1. ¿Por qué? ...................................................................................................... 38. Indique los criterios más importantes (obligatorios) que se exigen para incluir a las internas en este programa: 1. 2. 3. 39. Atendiendo a las necesidades de las mujeres, ¿cómo considera Ud. en general estos criterios? 1. Inadecuados 2. Poco adecuados. Escasamente adaptadas a sus necesidades y son difíciles de cumplir 3. A medias. Con limitaciones de adaptación a las necesidades de las mujeres 4. Adecuados. Se adaptan con ciertas limitaciones a las necesidades de ellas 5. Muy adecuados. Se adecuan plenamente a las necesidades de las mujeres 39.1. ¿Por qué? ...................................................................................................... 40. ¿Se tiene en cuenta en estos criterios de inclusión en los programas si han realizado programas orientados hacia la reinserción en el medio penitenciario ordinario? 1. Sí 2. No 3. No lo sé 40.1. ¿Por qué? ...................................................................................................... 41. ¿Cuál es la duración del programa? 1. Trimestral 2. Semestral 3. Anual 4. Otra 41.4.1. ¿Cuál? ......................................................................................................
– 321 – Anexo 2. Cuestionario de profesionales 42. ¿Cómo considera Ud. la duración del programa? 1. Inadecuada 2. Poco adecuada 3. A medias /regular 4. Adecuada 5. Muy adecuada 42.1. ¿Por qué? ...................................................................................................... 43. Cuántos y de qué tipo son los recursos humanos que intervienen en el programa? Recursos humanos Total Nº de hombres Nº de mujeres 1. Profesionales penitenciarios 2. Profesionales no penitenciarios 3. Personal voluntario 4. Otros 43.4.1. ¿Cuál? ........................... 5. De todo el personal participante en el programa ¿cuántos/as son educadores/as? 44. ¿Cómo considera el tipo de los recursos humanos para el desarrollo de las actividades del programa? 1. Inadecuado 2. Poco adecuado 3. A medias /regular 4. Adecuado 5. Muy adecuado 44.1. ¿Por qué? ...................................................................................................... 45. ¿Qué otros recursos se utilizan en este programa y qué valoración hace de ellos? (Describa y explique) 1. Materiales: 2. Equipamientos: 3. Infraestructuras (especifique lugar*): * (Especificar el lugar dónde se desarrolla el programa -instalaciones del CIS/Secciones Abiertas, instalaciones de la ONG o Entidad Colaboradora, instalaciones públicas…).
– 322 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 46. ¿De qué entidades recibe apoyo económico? Tipo entidad Nombre entidad Porcentaje aportado 1. Instituciones penitenciarias 2. Otros fondos públicos 3. Entidades colaboradoras 4. Otras entidades 5. No lo sé 6. Ningún apoyo financiero 47. ¿Cómo considera Ud. los recursos económicos para el desarrollo del programa? 1. Inadecuado 2. Poco adecuado 3. A medias /regular 4. Adecuado 5. Muy adecuado 47.1. ¿Por qué? ...................................................................................................... 48. ¿Se hace evaluación en el programa? 1. Sí 2. No 48.2.1: 1. No se hace ningún tipo de evaluación pase a la pregunta 51 2. No se hace evaluación formal o explícita 48.2.1.2.1. ¿En qué consiste la evaluación? ................................................ pase a la pregunta 51 49. En el caso de que se haga evaluación ¿qué tipo o tipos de evaluación contempla el programa? Puede marcar varias opciones 1. Evaluación Inicial de diagnóstico, antes de comenzar a desarrollar las actividades para valorar la motivación y las capacidades de las mujeres. 2. Evaluación durante el desarrollo de las actividades para valorar los logros y replantearse reajustes de cara a conseguir los objetivos. 3. Evaluación al terminar el programa para valorar lo que se ha conseguido. 4. Evaluación ex-post, tras la finalización, evaluación global posterior
– 323 – Anexo 2. Cuestionario de profesionales 50. En el caso de que se haga evaluación, ¿quiénes son los responsables de hacer la evaluación? Puede marcar varias opciones 1. No hay responsable definido, es a iniciativa personal 2. Los propios técnicos del programa 3. La Institución/entidad responsable del programa 4. Instituciones Penitenciarias 5. Las propias participantes 6. Otros 50.6.1. ¿Quiénes? .......................................................................................... 51. ¿El programa prevé alguna forma de seguimiento de los resultados? 1. Sí Cumplimente la tabla 2. No Pase a la pregunta 53 3. No lo sé Pase a la pregunta 53 51.1. ¿Qué tipo de seguimiento de resultados se realiza? Puede elegir varios apartados. En caso de que haya varias respuestas “Sí” en la columna contigua marque con una X un solo enfoque Seguimiento Sí Seguimiento preferente (Marque una opción) 1. De manera informal, sin registros formales 2. Mediante una ficha de observación 3. Mediante entrevistas personales 4. Mediante reuniones grupales cada cierto tiempo 5. Mediante órdenes o listados de I.I.P.P. para beneficios penitenciarios (registro de control y participación) 6. Otra 51.1.6.1. Mediante la siguiente forma: ……….…. .....………………….........................................................…. 52. Al finalizar el programa/proyecto ¿cómo valora los resultados de la evaluación y del seguimiento en relación a los objetivos? 1. Nada satisfecho/a 2. Poco satisfecho/a 3. Satisfacción a medias 4. Bastante satisfecho/a 5. Muy satisfecho/a 52.1. ¿Por qué? ...................................................................................................... 53. En su opinión, ¿cuáles son los 3 puntos fuertes de este programa? 1. .......................................................................................................................... 2. .......................................................................................................................... 3. ..........................................................................................................................
– 324 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 54. Asimismo, ¿cuáles serían los 3 puntos más débiles de este programa? 1. .......................................................................................................................... 2. .......................................................................................................................... 3. .......................................................................................................................... 55. Si pudiera, ¿qué mejoraría o cambiaría el programa para un mejor funcionamiento o eficacia? 1. .......................................................................................................................... 2. .......................................................................................................................... 3. .......................................................................................................................... 56. ¿Desea añadir alguna observación más sobre el programa? ............................................................................................................................... ............................................................................................................................... ............................................................................................................................... BLOQUE V: PERSPECTIVA PROFESIONAL GENERAL 57. Según su conocimiento, en general, ¿cuál es su valoración sobre el estado de salud de las internas? 1. Muy mala 2. Mala 3. Regular 4. Buena 5. Muy buena 58. Según sus observaciones ¿cuáles son las enfermedades físicas más frecuentes? 58.1. En su caso, estas enfermedades físicas ¿condicionan la reinserción social? 1. Sí 58.1.1. ¿De qué forma? ...................................................................... 2. No 59. Según su conocimiento, en general, ¿cuál es su valoración sobre el estado de salud mental-psicológica de las mujeres internas? 1. Muy mala 2. Mala 3. Regular 4. Buena 5. Muy buena 60. Según sus observaciones ¿Cuáles son las enfermedades-trastornos mentales más frecuentes? 60.1. En su caso, estas enfermedades de salud mental ¿condicionan los procesos de reinserción social? 1. Sí 60.1.1. ¿De qué forma? ...................................................................... 2. No
– 325 – Anexo 2. Cuestionario de profesionales 61. ¿Existe en el centro o medida en semilibertad actuaciones en torno al consumo de drogas? 1. Sí 61.1.1. ¿En qué consisten? ................................................................ .............................................................................................................. 61.1.2. ¿Son eficaces? 1. Sí 2. No 3. No lo sé 2. No 3. No lo sé 62. En su mayor parte, marque el perfil de las mujeres actualmente en el centro o medida en semilibertad, y ¿cuál es el porcentaje aproximado en cada perfil? 1. Adictas activas (AA) 62.1.1. __________% 2. Adictas en programas de metadona (PMM) 62.2.1. __________% 3. Ex adictas (EX, al menos han dejado de consumir 6 meses antes) 62.3.1. __________% 4. No adictas (NA) 62.4.1.__________% 5. No lo sé 63. ¿Cuáles son las sustancias más consumidas por las reclusas, tanto de forma social como de adicción? (En el caso de que conteste que “sí” a varias opciones indique a continuación si alguna sigue generando problemas) Actualmente 63.1 Sustancia Sí Adicción (puede marcar varias) 1. Tabaco 2. Alcohol 3. Cannabis: hachís, marihuana 4. Tranquilizantes recetados 5. Tranquilizantes NO recetados 6. Heroína sola 7. Heroína + Cocaína mezclada 8. Metadona en programa tratamiento 9. Metadona comprada/conseguida por su cuenta 10. Cocaína en polvo 11. Cocaína Base 12. Otras 63.1.12.1. ¿Cuál/es? .....,,................
– 326 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 64. En su opinión, actualmente, ¿afecta el consumo de drogas de las internas en su proceso de reinserción? 1. Sí 2. No 3. No lo sé 64.1. ¿Por qué? ...................................................................................................... 65. Actualmente en el centro, indique el número aproximado de mujeres con problemas de adicción a las drogas: ......................................................... 65.1. Señale qué probabilidad hay de mantener la abstinencia (no recaer en el consumo de drogas) 1. Nula 2. Baja 3. Media 4. Alta 5. Muy alta 65.2. Explique el por qué .................................................................................. 66. Actualmente, en general sobre las mujeres en el centro o medida de semilibertad, en cuanto a sus actitudes ¿cuál/les considera que poseen Actitudes que poseen las mujeres actualmente 66.1. De relación 1. Saben contener los impulsos e ira Sí No 2. Escuchan antes de hablar Sí No 3. Saben ponerse en el lugar de otra persona Sí No 4. Se sienten cómodas hablando en público Sí No 5. Saben mantener una conversación fluida Sí No 6. Defienden sus ideas o derechos sin discutir o “llegar a las manos” Sí No 7. Expresan sus ideas o intereses sin ofender o herir a otras personas Sí No 8. Saben decir “no” sin sentirse mal Sí No 9. Otra 66.1.9.1. Describa una habilidad personal que observa: ……………..…………… …………................................................................................................................................. 66.2. Laborales 1. Saben hacer o adaptar su currículum a un trabajo concreto Sí No 2. Saben enfrentarse a una entrevista de trabajo Sí No 3. Están preparadas y formadas para iniciar un trabajo Sí No 4. Aceptan las órdenes en el trabajo Sí No 5. Respetan horarios del trabajo (entrada, descansos, salida) Sí No 6. Asumen responsabilidades Sí No 7. Saben trabajar coordinadamente y cooperar en equipo Sí No 8. Manejan el ordenador Sí No 9. Manejan internet Sí No 10. Manejan dispositivos móviles Sí No 11. Otra 66.2.11.1 Describa una habilidad laboral observada: ……..…....………...……… …………….............................................................…..............................................................
– 327 – Anexo 2. Cuestionario de profesionales Actitudes que poseen las mujeres actualmente 66.3. Familiares 1. Asumen la atención de los hijos/as Sí No 2. Asumen la atención de personas mayores en casa Sí No 3. Asumen las tareas de limpieza y quehaceres del hogar Sí No 4. Exigen que las tareas sean compartidas por los miembros del hogar Sí No 5. Ceden con facilidad a las peticiones de la pareja y/o familia Sí No 6. Son capaces de gestionar su dinero y el de su familia Sí No 7. Son capaces de estar pendientes de la educación escolar de sus hijos/as Sí No 8. Otra 66.3.8.1. Describa una habilidad familiar observada: …...…..………...…………… …………................................................................................................................................. 67. En su opinión ¿afecta el periodo de reclusión a la reinserción? 1. Sí 2. No 68. Actualmente, ¿en qué grado afecta este periodo de reclusión en la reinserción? 1. Nada 2. Poco 3. A medias /regular 4. Bastante 5. Mucho 68.1. ¿Explique ¿en qué consiste dicha influencia? ........................................ ..................................................................................................................... 69. Responde según grado de acuerdo con las siguientes afirmaciones siendo: 1. Nunca 2. A veces 3. Siempre) 77.1. Rutinas penitenciarias 1. Nunca 2. A veces 3. Siempre 1. Sienten que encajan perfectamente en el centro actual 2. Se han adaptado a las normas y estructuras del centro en el que están 3. Sienten que tienen la vida resuelta en el centro en el que están 4. Se sienten protegidas y seguras dentro del centro en el que están 5. Usan con frecuencia la forma de hablar de prisión (chabolo, talego, irse de cunda, chapa, etc.) 6. Les gusta la jerarquía de poder y organización que establecía el sistema penitenciario entre las compañeras (coordinadora de módulo, interna de referencias, destinos, etc.) 7. Se sienten bien con la modalidad de cumplimiento (medida) 8. Otra: 69.1.8.1. ¿Cuál? ....................................... Continúa en la página siguiente
– 328 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 69.2. Relaciones con compañeras y organización dentro de prisión y actualmente en el centro 1. Nunca 2. A veces 3. Siempre 1. Se adaptan a las normas no escritas que existen entre compañeras y sus estilos de vida 2. Les gusta la jerarquía de poder que existía entre compañeras/os de internamiento aparte del sistema penitenciario (*decisiones, tareas, liderazgos, formas de relación, etc.) 3. Se identifican con la organización y distribución de tareas (roles) entre las compañeras. 4. Saben a quién de sus compañeras/os acudir cuando tienen un problema 5. Sienten que sus compañeras son como su familia 6. Otra: 69.2.6.1. ¿Cuál? ....................................... 69.3. Relaciones personales 1. Nunca 2. A veces 3. Siempre 1. Tienen parejas hombres que eran internos de prisión o centro en el que están actualmente 2. Tienen parejas mujeres que eran internas de prisión o centro en el que están actualmente 3. Se sienten mejor y más comprendidas por sus parejas que han sido internos en prisión que con los demás 4. Tuvieron relaciones sexuales esporádicas con mujeres internas durante su estancia en prisión 5. Tuvieron tienen relaciones sexuales esporádicas con hombres internos durante su estancia en prisión 6. Otra: 69.3.6.1. ¿Cuál? ....................................... 69.4. Consecuencias del ingreso en prisión 1. Nunca 2. A veces 3. Siempre 1. La entrada en prisión ha generado rechazo de la gente que las rodeaba o las ven negativamente 2. Prefieren que les den recursos-ayudas y le solucionen los problemas a buscarlos ellas mismas 3. Los espacios abiertos les generan incomodidad 4. La aglomeración de personas les causa ansiedad 5. El sonido de las rejas o corredera (chapa) de puertas les pone nerviosas 6. El sonido de los altavoces les pone en alerta 7. Sienten que los demás les consideran y les considerarán siempre una presa-reclusa 8. Tienen miedo o vergüenza a contar que han estado en prisión o centro en el que están actualmente 9. Otra: 69.4.9.1. ¿Cuál? ....................................... Continúa en la página siguiente
– 329 – Anexo 2. Cuestionario de profesionales 69.5. Afrontamiento de la vida en libertad y expectativas de futuro 1. Nunca 2. A veces 3. Siempre 1. Les asusta lo que van a encontrar fuera cuando salgan definitivamente 2. Me cuesta gestionar los asuntos administrativos (pedir citas médicas, servicios sociales, servicios de empleo, etc.) 3. Salir a la calle y encontrarse cosas nuevas les produce inseguridad 4. Se sienten inseguras tomando decisiones 5. Necesitan ayuda y refuerzo de otra persona para tomar decisiones 6. Han aceptado que la familia/otros tomen las decisiones por ellas 7. Tienen dificultades en realizar las actividades básicas de la vida cotidiana (cocina, higiene, descanso adecuado). 8. No son capaces de realizar sus gestiones (lo siguen haciendo los profesionales u otra personas) 9. Resuelven sus problemas del día a día y les cuesta planificar el futuro 10. Les cuesta adaptarse a las rutinas del trabajo 11. Cuando están en libertad definitiva creen que todo va ir muy bien 12. Otra: 69.5.12.1. ¿Cuál? ...................................
– 336 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón 92. En el caso de los/as internos/as extranjeros/as, podrías indicar cuál es tu valoración sobre sus derechos en el contexto penitenciario. Marque en cada alternativa una opción. Sí No No sé 1. Información sobre los derechos en prisión 2. Derecho al intérprete y a la traducción 3. Protección y asistencia consular 4. Asistencia jurídica gratuita 93. ¿Considera si hay diferencias en los derechos entre los hombres y mujeres? 1. Sí 2. No 93.1. ¿Por qué? ...................................................................................................... 94. ¿Se pueden mejorar los derechos de las personas en el centro penitenciario? 1. Sí 94.1.1. ¿Cómo? .................................................................................. 2. No BLOQUE VI: PERSPECTIVA PROFESIONAL GENERAL 95. En su caso personal, ¿cuál es su nivel de satisfacción en el desempeño de su trabajo? 1. Nada satisfecho/a 2. Poco satisfecho/a 3. Satisfacción a medias 4. Bastante satisfecho/a 5. Muy satisfecho/a 95.1. ¿Por qué? ...................................................................................................... 96. ¿Cuáles son sus funciones y tareas en su rol actual? 1. .......................................................................................................................... 2. .......................................................................................................................... 3. .......................................................................................................................... 97. ¿Cuáles son sus principales dificultades profesionales? 1. .......................................................................................................................... 2. .......................................................................................................................... 3. ..........................................................................................................................
– 337 – Anexo 2. Cuestionario de profesionales 98. ¿Cuáles son sus mayores fortalezas profesionales? 1. .......................................................................................................................... 2. .......................................................................................................................... 3. .......................................................................................................................... 99. Indique alguna necesidad de formación o de otro tipo para mejorar el desempeño de su trabajo 1. .......................................................................................................................... 2. .......................................................................................................................... 3. .......................................................................................................................... 100. Si lo considera indique cualquier cuestión que estime necesario ............................................................................................................................... ............................................................................................................................... ............................................................................................................................... ¡LE AGRADECEMOS SU AMABLE COLABORACIÓN!
ANEXO 3. Guión de entrevista
– 341 – Número de encuesta: Fecha: Centro: Nombre encuestador/a: Modalidad de cumplimiento: GUIÓN DE ENTREVISTA SEMIESTRUCTURADA A MUJERES RECLUSAS INICIO DE LA ENTREVISTA INTRODUCCIÓN E 8. ¿Cómo te gusta que te llamen?: E 9. Edad: E 10. País de nacimiento: E 11. Provincia y comunidad: E 12. Estado civil: E 13. Actualmente ¿tienes pareja estable? E 14. ¿Tienes hijos/as? E 14.1.1. ¿Cuántos?: E 14.1.2. ¿Qué ha supuesto el ser madre para ti antes de entrar a prisión?: E 15. ¿Hasta qué edad has estudiado antes de entrar en prisión?: E 16. ¿Hasta qué curso llegaste?: E 17. Actualmente, tras tu ingreso en prisión ¿has estudiado o retomado los estudios?: E 18. Actualmente, ¿hasta qué curso has llegado?: E 19. ¿Tienes alguna vinculación con la cultura gitana? E 20. En caso que sí, ¿de qué forma?: II. INFANCIA, FAMILIA Y RELACIONES E 21. ¿Cómo fue tu infancia, adolescencia y juventud? E 22. ¿Quiénes te criaron? E 23. ¿Cómo te educaron? E 24. ¿Qué acontecimientos traumáticos marcaron tu vida? E 25. ¿Qué te ha llevado de tu vida a cometer el delito?
– 342 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón III. HISTORIAL ESCOLAR E 26. Cuéntame, ¿a cuántos colegios has ido? E 27. ¿Cómo era tu comportamiento en la escuela? E 28. ¿Cómo eran tus notas? E 29. ¿Por qué dejaste de estudiar? E 30 ¿Has retomado algún tipo de estudios en prisión y actualmente? E 30.1. ¿Cuál?: E 30.2. ¿Qué te han aportado estos estudios en tu vida?: IV. DROGAS Y RECAÍDAS E 31. ¿Has consumido o consumes sustancias? E 32. ¿Cómo fue tu inicio en el consumo de drogas? E 33. ¿Qué situaciones y personas te llevaron al consumo? E 33.1. ¿Existe en tu familia alguna persona con problemas de alcohol y/u otras drogas? E 33.1.1. ¿Esta situación que ha supuesto para ti? E 34. ¿Qué relación tiene en tu caso el consumo de drogas y los delitos que has cometido? E 35. ¿Qué propones para abandonar el consumo o no recaer en él? E 35.1. ¿Qué has hecho al respecto, en prisión y actualmente? V. INSTITUCIONALIZACIÓN Y PRISIONIZACIÓN E 36. ¿Cómo ha sido tu vida en prisión? E 37. ¿Y qué hiciste para adaptarte a la vida en prisión? E 38. Cuéntanos, ¿cómo era un día cualquiera? E 39. ¿Cómo ha cambiado tu vida para bien y para mal desde tu ingreso en prisión? E 40. ¿Qué talleres o programas has hecho en prisión? ¿Y cómo te han ayudado en tu vida? E 41. ¿Qué cambios has notado en tu vida desde que estás disfrutando la medida actual? E 41.1. Indica dos cosas positivas: E 41.2. Indica dos cosas negativas: E 42. ¿Qué propones incluir en la vida en prisión para que te ayude en la reinserción?
– 343 – Anexo 3. Guión de entrevista VI. ESTIGMA SOCIAL PERCIBIDO E 43. ¿Cómo crees que te percibe la gente por el hecho de haber estado en prisión? E 44. ¿Cómo te sientes? (sentimientos que provocan el rechazo de la gente) E 45. ¿Has sentido rechazo por parte de alguien? E 45.1. ¿De quién? E 46. ¿Esta percepción te afecta en la reinserción? E 46.1. ¿De qué manera? E 47. ¿Cómo crees que te percibe la gente por el hecho de haber sido consumidora de drogas? E 48. ¿Cómo te sientes? E 49. ¿Has sentido rechazo por parte de alguien? E 49.1. ¿De quién? E 50. ¿Esta percepción te afecta en la reinserción? E 50.1. ¿De qué manera? VII. REINSERCIÓN Y ACOMPAÑAMIENTO E 51. ¿Cómo consideras tener un trabajo en tu proceso de inserción? E 52. ¿Cómo influye tener un trabajo en volver o no a cometer delitos? E 53. ¿Cómo influye el trabajo en el consumo o la recaída en el consumo de drogas? E 54. Los profesionales del centro o tu medida actual, ¿tienen en cuenta tus necesidades para facilitar tu reinserción? E 55. ¿Crees que los profesionales se coordinan o hablan entre ellos y con instituciones de fuera para facilitar tu reinserción? E 55.1. ¿Cómo lo sabes? E 56. ¿Qué resaltarías de ellos?: E 57. ¿Y qué echas en falta de ellos? E 58 ¿Te has sentido sola o poco acompañada en esta etapa? E 59. ¿Cuáles son tus mayores apoyos en tu proceso de reinserción? E 60. Nombrar tres limitaciones, tuyas-personales, que dificultad tu reinserción. E 61. Nombra tres fortalezas, virtudes o capacidades que facilitan tu reinserción. E 62. ¿Propones algo que se pueda incorporar o mejorar en la institución penitenciaria o la administración para los procesos de reinserción? E 63. ¿Cómo te gustaría que fuese tu proceso ideal de tu vida ahora en el CIS o medida de cumplimiento
– 344 – Fanny T. Añaños, Elisabet Moles López, Rubén Burgos Jiménez, María del Mar García Vita, Víctor M. Martín Solbes, Diego Galán Casado, Karen Añaños Bedriñana, Rocío Raya Moreno, Maribel Rivera López y Bruno García Tardón VIII. EXPECTATIVAS E 64. ¿Cómo quieres estar cuando termine tu condena? E 65. ¿Cómo te ves realmente cuando inicie tu vida en libertad? E 66. ¿Qué vas a hacer para conseguirlo? E 67. ¿Te ves preparada para llevar a cabo lo que acabas de contar? E 68. Del paso por prisión, ¿has aprendido algo para tu vida futura? E 68.1. ¿Qué cosas?