Los días de Lucindo : égloga / [J. F. G.]
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L O S I A §
DE LUCINDO.
A c a d io .
Da l m i o .
EGLOGA.
Sil ia .
Po e a ,
; ,
P O E T J.
c/on mages ad he mosa
el es ellado man o
la noche hacia el ocaso ecogía j
y la bico ne diosa
á los ma es en an o
con luz amo iguada descendía.
La es e a se cub ía
de un naca ado elo;
el alba delei able
con son isa ine able
de aljó a es llenaba el bajo suelo
y el Vele a ulgen e
po e la alzaba su ne ada en e.
;:ca ' ’3 s!
— 24 SE.T1. 3 '■
El esco y manso io
su cu so desa aba
po la ega endida y anchu osa:
en el alle somb ío
el a oyo sal aba
la g a a ma gen de ama an o y osaj
y en la a boleda hojosa
los pin ados giJgue os
can aban dulcemen e,
mien as aleg emen e
el ganado iscaba en los o e os^
y en el humilde-chozo-
e a odo place , odo albo ozo.
£1 cé i o libiano
sus besos epa ía
en e lo es', y uen es , y pas o as:
y desde el e de llano
el concie o se oía c
de abeles y . lau as mil sono as.
Danzas encan ado as
acá y allá ensayaban :
los apues os zagales;
y á sus mansos leales ,
á compe encia:luego engalanaban
con cin age is oso
y con esquilas de me al p ecioso.
(2)
Un jó én pas e a lio
que ex año pa ecie a
del Singilo en la má gen pe eg ina,
con ademan sencillo
el ha o conduge a
á una uen e apacible y c is alina.
Cuando ya se a eciné,
con empla embelesado
la límpida co ien e;
y con gozo inocen e, •'
al son aco de del laúd emplado,
la oz asi sol a a
al ien o que á escucha le se pa a a.
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ARCA DIO.
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¡Cual sal an á po ía*
las isas y el con en o
en es os • p ados- de e é nal eidu a!
¡Y cual el alma mia
que se dila a sien o
co m o 4a osa al- au a dulce y pu a
La niebla ho ible, escu a,
que empañó el o izón e
y que en cui a pusie a
á oda es a ibe a,
no hay i ud que en su pecho no cul i e
y cuando el c udo in ie no
ae el pena consigo,
po los in o unados se des i e.
La cabaña dó i e
jamas se io ce ad^
du an e aquella ho a
en que su iel pas o a
le si e la.comida sazonada;
y á odos con exceso
b inda sus icas u as, leche y queso.
Pe o ¿no es Sil ia bella,
Sil ia, con quien Lucindo
mas señalo su pa e nal e nu a,
la que hácia allí descuella,
suel o el cabello lindo,
y el abel añe con sin pa dulzu a?
Ay! amos con p esu a
á dó escucha log emos
su can a melodioso.
Jun o á aquel sauce umjb oso
sin sg is os al dicha goza emos.
Mas ya enmudece el io:
oye la oz de Sil ia , A cadlo mío.
SILVIA.
¡ Cual la he mosa mañana
po los opues os alles,
aleg e como nunca
hoy pa a mí se a b e !
¡ Cual en azules nubes
su seno en uel o ae,
y como la ¡co onan
mil osados celages!
E l uni e so nada
en gozos- celes iales,
y abso o en an a dicha ?
publica la no sabe.
E l i az (ce i illo
sus escas alas ba e,
y en e la- lo se . queja
con suspi os siia es.
E l colo in pin ado
de la mimb e a al sauce
e uela aleg emen e
haciendo de sí ala de.
La osa se despliega,
la osa q&e en su cali2
os en a de Cki .es
(I!)
(is)
la en ogecida sang e.
Los pececillos de o o
en el se eno es anque
sus naca adas colas
las bullen y eba en.
M i pecho ebozando
con en o inexplicable,
emb iagado enmudece
y con e nu a la e.
Todo po i, Lucindo»
se egocija y nace.
Lucindo, dicha m ía,
¿quien no iene u imágeu
esculpida en el pecho
con ci as e e nales ?
¿ Quien al m i a us ojos.,
u apacible semblan e,
no sien e allá en el alma
el gozo palpi a le?
M i adle como asoma
á escucha mis can a es
po aquella a boleda
que esca somb a hace.
M i ad al au a le e
como uela á empapa se
en el di ino alien o
(1 3 )
que de sus labios pa e.
Obse ad de sus ojos
las mi adas i aces
cual salen y las cub e
el espe o mas g a e.
M i ad como se ace ca...
Mas yo co o á ab aza le
y á o ece le anhelosa
mis a ec os iliales.
POETA.
Y cual ie na a ecilla
del milano acosada
as su mad e se lanza al ca o nidoy
asi la pas o cilla
se a ojó desalada
en el seno del pad e mas que ido;
el cual en e necido
halagos mil le hicie a
en p emio á su e nu a,
y con igual dulzu a
á Dalmi o y á A cadio ecibie a*
Y en an o la onda ía
i a, i a lucindo epe ía.
J. F. G.