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Aproximación a las principales corrientes actuales del judaísmo religioso y laico en occidente y España

Berthelot, Martine

Abstract

Este texto, completado, prolonga la comunicación que presentamos en el marco del último simposio de la Asociación Española de Estudios Hebraicos y Judíos (AEEHJ) celebrado en la Universidad de Granada (31 de mayo-1 de julio de 2007), con el título Pluralismo del judaísmo religioso e identitario hoy en España.

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MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 APROXIMACIÓN A LAS PRINCIPALES CORRIENTES ACTUALES DEL JUDAÍSMO RELIGIOSO Y LAICO EN OCCIDENTE Y ESPAÑA∗ Main current trends in Religious and Secular Judaism in the Western World and in Spain MARTINE BERTHELOT Université de Perpignan BIBLID [0544-408X (2008) 57; 79-108] Resumen: El judaísmo no es una entidad unificada; se divide en múltiples corrientes organizadas poniendo de manifiesto las diferencias en cuanto a creencia, valores, filosofía, observancia y prácticas religiosas, así como en conductas sociales u opciones ideológicas. En las siguientes páginas, empezaremos aclarando y situando las principales tendencias actuales en Occidente respecto a la que se suele o solía llamar ‘ortodoxia’, y continuaremos observando la manera en que se ha ampliado y diversificado el judaísmo español en los últimos quince años. Nos situamos desde la sociología de las religiones y en ningún caso desde una perspectiva meramente religiosa o historicista. Summary: Judaism is not an unifying body. Main differences are over: beliefs, philosophical values, religious observance and practices, social trends or ideological options. In this article, two matters will be tackled: how did Spanish Judaism grow and alter in the last fifteen years all over the Peninsula (point 2). Prior to that, the main Judaic trends in the Western world will have been focused on with regard to what is known as ‘orthodoxy’ (point 1). The whole subject will be approached according to the sociology of the religions standards and not in terms of any religious or historical point of view. Palabras-clave: corrientes del judaísmo occidental y español: judaísmo ultraortodoxo, ortodoxo, reformado, conservador, liberal, tradicionalista, reconstruccionista, laico, secular o humanista. Masorti, Jaredí, Jasid, Mitnagdí, Sephardic. Key-words: Western and Spanish Judaism movements: Ultra-orthodox, Orthodox, Reform, Progressive Conservative, Liberal, Secular or Humanistic judaism. Masorti, Jaredí, Jasid, Mitnagdí, Sephardic. ∗ Este texto, completado, prolonga la comunicación que presentamos en el marco del último simposio de la Asociación Española de Estudios Hebraicos y Judíos (AEEHJ) celebrado en la Universidad de Granada (31 de mayo-1 de julio de 2007), con el título Pluralismo del judaísmo religioso e identitario hoy en España. MARTINE BERTHELOT MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 80 La palabra ‘judaísmo’, que suele remitir a la religión judía y que durante muchos siglos designó a la denominada ‘nación judía’, hoy en día ha dejado de referirse exclusivamente a una entidad etnicorreligiosa llegando a abarcar una realidad identitaria, cultural y sociológica mucho más amplia, rica e imbricada que la creencia monoteísta heredada del patriarca Abraham o la unicidad del antiguo pueblo semítico. En los países occidentales (Europa, América, Sudáfrica y en una proporción menor Israel), el judaísmo se divide en varias tendencias (llámense corrientes o ramas) y denominaciones surgidas de tres grandes familias: ortodoxa, reformada y secular. Éstas, casi todas nacidas en la órbita de las comunidades asquenasíes (entonces las más numerosas), aparecieron a partir del siglo XVIII, y sobre todo a lo largo del XIX, es decir, en paralelo con –o a consecuencia del– famoso proceso de emancipación1 de los judíos europeos y su inclusión en la modernidad que plasmaron la desintegración de la antigua vida comunitaria autárquica. En el siglo XX continuaron apareciendo nuevas tendencias, aunque de menor trascendencia y a menudo incluso marginales. Con todo, la emergencia de unas cinco o seis tendencias en menos de un siglo no es casual, ya que en aquella época de secularización y reestructuración sociorreligiosa o cultural, aunque también traumática, los judíos se enfrentaban a unos retos cuya meta era conciliar los valores intrínsecos e intemporales del judaísmo con las exigencias de la modernidad y su integración en las sociedades globales. Finalidad bastante difícil, ya que cada nueva corriente religiosa que fue apareciendo, siempre en oposición doctrinal con la(s) anterior(es), pretendía aportar nuevas respuestas y a ser posible, también unas mejoras. Esta fragmentación continua del judaísmo, consecutiva primero a cambios socioculturales (integración en la sociedades globales, emigraciones y reenculturaciones), pero también a grandes traumas (Shoah) ha ido determinando su recomposición. Hoy, desde un punto de vista sociológico, cabe hablar de judaísmos, pluralidad que evidentemente conlleva una gran complejidad. Sin embargo, dicha complejidad no radica solamente en la diversidad de las corrientes y en sus diferencias, a veces muy sutiles ya que las 1. La Emancipación es el reconocimiento de los derechos civiles, cívicos y jurídicos de los judíos, y el principio de su integración individual en la sociedades globales (proceso corrientemente designado también como ‘salida de los guetos’). CORRIENTES DEL JUDAISMO ACTUAL MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 81 fronteras entre ellas llegan a ser muy finas y porosas. Un estudio comparativo específico –aunque bastante general, corto y forzosamente reductor, como el presente– muestra que dichas corrientes2, nacidas primero en Europa y exportadas a los Estados Unidos, o bien nacidas en los Estados Unidos y luego importadas a Europa, no revisten exactamente las mismas características en los diferentes países en los que actualmente evolucionan. Según se ubique en los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia o Israel, es decir en los países de gran concentración judía, una misma corriente puede ser y vivirse de maneras muy distintas. Maneras que incluso pueden considerarse como antágonicas. Si a ello, añadimos la diversidad de denominaciones de una misma corriente según los países de implantación, podremos entender la dificultad de una mirada global y comparativa de este panorama de ‘los judaísmos’. Finalmente hay que añadir una precisión conceptual importante: las llamadas corrientes, tendencias, ramas (o denominaciones) del judaísmo no son las clásicas subdivisiones étnicas judías tales como: antiguos asquenasim, sefardim, misrajim3, o los muy marginales falashas, samaritanos, caraítas, saduceos, judíos de India, judíos de las montañas,4 etc.. Aquellas últimas, son emanaciones del judaísmo antiguo de Palestina y no tienen representación en la diáspora occidental; aunque conservaron o siguen conservando unas prácticas religiosas y culturales específicas (basadas en algunos casos en prácticas endogámicas), nada que ver tienen con aquella permanente búsquedad de conciliación y armonía entre, por un lado, la evolución-adaptación sociocultural a las sociedades globales y, paralelamente, su fidelidad a ciertas formas de judaísmo5 que caracterizan las grandes corrientes contemporáneas del judaísmo, o mejor dicho, de ‘los judaísmos’ occidentales actuales. 2. Corrientes o también: ramas, tendencias, denominaciones, movimientos. 3. No se debe confudir los misrajim (denominación geoétnica genérica de los judíos orientales, por oposición a los sefardíes y a los asquenasíes) con el partido político israelí Mizrahi (fundado en Vilnius a finales del s. XIX, y que es una de las ramas del sionismo religioso, basado en el judaísmo ortodoxo). 4. Para una consulta rápida de estos términos, consúltese en la Wikipedia la entrada ‘Judaísmo’. 5. Al contrario, en algunos casos, como los caraítas o los Falashas, que mantienen ‘puras’ las creencias y formas de vida antiguas, por supuesto en total desfase con la vida actual. MARTINE BERTHELOT MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 82 En las siguientes páginas abordaremos dos aspectos, empezando por aclarar y situar estas distintas tendencias religiosas judaicas respecto a la que se suele o se solía llamar ‘ortodoxia’; así, se podrá vislumbrar cuáles fueron entonces la génesis y su cronología, y cuáles son hoy los principales rasgos (filosofía, valores y proyección social) de estas corrientes (Punto 1). A continuación, se intentará ver de qué manera se ha ampliado y diversificado el judaísmo español en los últimos quince-veinte años, y cómo se refleja esta pluralidad judaica occidental (Punto 2). Todo lo dicho, cabe precisarlo, se hará desde la perspectiva de la sociología de las religiones y en nada desde una perspectiva meramente religiosa o historicista.6 1. LAS PRINCIPALES CORRIENTES JUDAICAS MODERNAS Y ACTUALES7 Cronología, génesis, definición y geografía Antes de la emancipación y del movimiento intelectual y filosófico que la sustentó y acompañó (la Haskalá o Ilustración judía, finales de ss. XVIII-XIX), sólo se hablaba de judaísmo, de forma escueta y sin calificativos añadidos: se trataba del judaísmo rabínico. Emanación del judaísmo fariseo, el rabínico aparece en la diáspora después de la destrucción del Segundo Templo (año 70 d.C.). Fue estructurado por los rabinos y talmudistas entre los ss. II y VII de la era cristiana y desde entonces fue –y sigue siendo– reconocido como la norma del judaísmo. Mucho más tarde, en Europa Central y del Este donde se desarrolló, adoptaría el nombre de judaísmo ortodoxo o judaísmo normativo, vocablo este aparecido en 1795 para designar el conjunto de las prácticas y de las creencias judías tradicionales (o sea: de inspiración divina, que acepta la totalidad de la Ley Oral y de la Ley Escrita, y observa estrictamente las enseñanzas, reglas y tradiciones de la Halajá)8 en oposición a las innovaciones introducidas por las corrientes posteriores, derivadas sobre 6. Tampoco entraremos en el sinfin de denominaciones oficiales de dichas corrientes y subcorrientes que, además, varian según los países. 7. Datos parcialmente sacados de los diccionarios de Attias y Benbassa, 1997, y Goldberg, 1996. 8. Halajá: corpus de reglas establecidas por la tradición oral judía, desde el Talmud hasta hoy [entre otras: el Mishné Torah de Maimonides (s. XII), el Shulján Aruj fijado por Joseph Caro (s. XVI), etc.]. CORRIENTES DEL JUDAISMO ACTUAL MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 83 todo del judaísmo reformado. A finales del siglo XVIII y principos del XIX, tras la aparición del movimiento jasídico (véase párrafo siguiente), la ortodoxia judía conoce une primera división en dos corrientes que afectan a dos grandes zonas geográficas de Europa. Al este (Ucrania, Polonia), una corriente reagrupa a los jasidim9 o pietistas y místicos que siguen viviendo en autarquía, mientras que al oeste (Alemania), evoluciona la corriente del judaísmo rabínico oficial estudioso, la ‘de siempre’ que se plasmará bajo el doble nombre de mitnagdí o bien de litaim: el vocablo hebreo mitnagdim significa ‘opositores’, sobrentendido a los jassidim; mientras que la palabra litai o litaim, deriva de ‘lituanos’ en memoria del rabino Gaon de Vilna (Lituania). A mediados del siglo XIX, aparece una segunda división dentro del judaísmo rabínico propugnada por los defensores de la apertura a la sociedad circundante; adopta, entre otros nombres, el de judaísmo ‘neoortodoxo’ (véase, más abajo) en oposición a lo que en adelante pasaría a ser llamado (pese a muchas críticas) como el judaísmo ultraortodoxo jaredí de jasidim y mitnagdim.10 Hoy en día, la expresión ‘judaísmo ortodoxo’ es un término genérico que se emplea como diferenciador del judaísmo reformado-liberal y del tradicionalista masorti (veáse puntos siguientes); y sobre todo, es una entidad muy heterogénea que abarca todas las corrientes y variantes aparecidas a partir del siglo XVIII: las ultra-ortodoxias de los jaredíes (ya sean jasidim –y entre ellos los lubavitch– o ya sean mitnagdim/litaim), el judaísmo neoortodoxo u ortodoxo moderno, el sefardí, el sionismo religioso, etc. Las diferencias no son tan religiosas (ya que todas estas corrientes emanan de una misma doctrina y se derivan unas de otras) como socioculturales y geo-étnicas, dado que la práctica y la ideología son bastante más poliformes y dispares de un país a otro, en especial en asuntos como por ejemplo la importancia del estudio, la vida comunitaria, los estudios profanos o el estado de Israel. Dicho esto, sigue existiendo cierta 9. Aunque la consonante hebrea ח (h) se transcribe normalmente en castellano con j, en el caso de hasid puede encontrarse con con h o incluso ch. 10. Jaredíes o jaredim significa en hebreo ‘Los que temen a Dios’. Es el término con el que los laicos en Israel denominan a todos los ultraortodoxos. Ahora bien, Jasidim y Mitnagdim ni se consideran ni se autodefinen como ultraortodoxos, sino como ‘ortodoxos piadosos’. En nuestra perspectiva sociológica, puesto que ultraortodoxos y ortodoxos representan dos modos de vida muy distintos, nosotros mantendremos la dicotomía. MARTINE BERTHELOT MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 84 confusión mantenida por quienes consideran la ortodoxia en su globalidad como el único modelo religioso para los judíos. En efecto, los ortodoxos (y por supuesto los ultraortodoxos) consideran sus concepciones religiosas y su modo de vida como realmente judíos, y las decisiones tomadas por las otras corrientes –las reformadas– como no válidas (por ejemplo, la autoridad de los rabinos o las conversiones al judaísmo), incluso heréticas (los judíos mesiánicos, por ejemplo). Se consideran depositarios de la Tradición judía y trabajan para asegurar la conservación de las antiguas formas de autarquía social y cultural. Históricamente, el primer movimiento colectivo y popular ‘disidente’11 respecto al judaísmo rabínico/ortodoxo es el judaísmo jasídico (de jasid o ‘piadoso’). Apareció en Ucrania en torno a la figura del rabino Israel Ben Eliezer, más conocido como el Ba‘al Shem Tov, a principios de s. XVIII. El objetivo era reactivar y renovar el judaísmo de la época, considerado como demasiado austero, mediante la espontaneidad religiosa, la alegría y la emoción, en detrimento eventualmente del estudio que caracterizaba al judaísmo rabínico. Fue reactivado después de la IIª Guerra mundial para atraer a judíos distantes o dispersos. Hoy en día, no presenta grandes diferencias doctrinales y teológicas (a parte de la extrema importancia y carisma del ‘rev’o ‘rebbe’, el rabino, y de la organización en dinastías y escuelas rivales) respecto al judaísmo ortodoxo rabínico ; sin embargo, la práctica es distinta: devoción extrema, uso de la lengua yiddish, modo de vida centrado en sí mismo e incluso en las orientaciones políticas. Además, son reacios a cualquier tipo de modernismo y totalmente indiferentes a las ciencias, evitan al máximo los contactos con la sociedad y los estudios profanos, adoptan una distinción en la indumentaria como forma de autosegregación, y mantienen a la mujer en un papel de sumisión al varón y de reproducción (prole de cinco a diez hijos). Dentro del jasidismo y de las múltiples dinastías de rebbes, el grupo más conocido es el de los Lubavitch (o Jabad).12 Cuentan con una gran 11. En este estudio sociológico y moderno-contemporáneo, por supuesto no se toman en cuenta otras disidencias como, por ejemplo, la de los frankistas (de Jacobo Frank) o de los sabateistas (de Sabbatay Zvi), consideradas además como experiencias más personales que colectivas. 12. La voz jabad es un acrónimo compuesto por tres palabras hebreas que significan: Inteligencia, Conciencia y Conocimiento. Este nombre suele estar asociado al de Lubavitch. CORRIENTES DEL JUDAISMO ACTUAL MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 85 representación en metrópolis tan importantes como Nueva York, Londres, Amberes, París, además de Israel. Salvo una pequeña fracción, en general mantienen una relación muy crítica e incluso hostil en lo que se refiere a Israel y al sionismo. Este grupo, en cambio, hace un amplio uso de los soportes y redes informáticas de comunicación. Hoy, los lubavitch forman una minoría muy activa que practica el proselitismo con los otros judíos, en particular con los sefarditas cuyos orígenes geográficos y tradiciones culturales y lingüísticas distan sin embargo mucho de los suyos (Podselver, 1999 y 2004). Junto con sus opositores, los mitnagdim, los jasidim son considerados como fundamentalistas-integristas. El judaísmo reformado emerge en el clima de progreso y reforma fomentado por la Haskalá o Ilustración judía; fue promovido en Alemania bajo el nombre de judaísmo progresivo o evolutivo13 en la primera mitad del s. XIX por el rabino Abraham Geiger, si bien se consolidó en la segunda, llegando a alcanzar rápidamente al resto de Europa occidental y a los Estados Unidos. Esta corriente niega el origen divino de la Torah oral, la inmutabilidad de la Ley Escrita, además de adaptar tanto el pensamiento como la práctica judía a las exigencias y el espíritu de la época y, por aquel entonces, a las ideas de la Ilustración y de la Ciencia del Judaísmo14 aparecida en el siglo XIX. Influenciado por el protestantismo (de ahí el calificativo de ‘reformado’), al querer modernizar la religión, significó muchos y profundos cambios en el culto, en la práctica o en las ceremonias (introducción del órgano, uso de la lengua vernacular, abandono de oraciones consideradas como arcaicas,…); también reconoce la autonomía de sus rabinos en torno a las congregaciones individuales (y no en torno a una jerarquía nacional), así como la igualdad de los sexos (mujeres rabinas). Hoy en día, el judaísmo reformado es muy flexible con la judeidad y la transmisión matrilinear. Engendró el judaísmo liberal y el progresista, ambos muy abiertos a los cambios ideológicos y sociales. El judaísmo reformado no es muy sionista aunque defiende el proceso de paz en Oriente Medio. Está muy implantado en los Estados Unidos, ya que representa el 60% de los judíos 13. Ya que para los promotores y seguidores, según la ley judía, la tradición es evolutiva y la revelación progresiva. 14. Wissenschaft des Judentums: palabra alemana que significa ‘ciencia del judaísmo’, por oposición al judaísmo como religión. MARTINE BERTHELOT MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 86 religiosos; también es mayoritario en Gran Bretaña, pero minoritario en Francia, con tan sólo el 2%, y también en España aunque las comunidades van aumentando. El judaísmo neoortodoxo15 (ortodoxo moderno, moderado o centrista): fue también promovido en Alemania a mediados del s. XIX por el rabino Samson Hirsch en reacción a lo que consideraba como un extravío del judaísmo reformado;16 pretendía conciliar una observancia rigurosa de las leyes y de las tradiciones del judaísmo con las exigencias de la sociedad contemporánea: promoción de la cultura local y del patriotismo, adopción de la vestimenta occidental, mejora de la condición de la mujer. Si los judíos de la época le tuvieron entonces poca simpatía, hoy en día la ortodoxia moderna és la que más se corresponde con la imagen del judío a la vez universal y apegado a la piedad judía. Consideran a Israel como el referente neurálgico del judaísmo y de los judíos. Es la corriente dominante del judaísmo rabínico, se considera como guardián de la tradición religiosa. Predomina sobre todo en Europa: Francia (ortodoxia moderada llamada ‘institutionnelle’), España (donde sigue llamándose ortodoxia) y en las comunidades sefardíes. A pesar de la confusión inducida por su nombre, el judaísmo conservador (también llamado tradicionalista o masorti)17 se origina a partir del judaísmo reformado y ocupa una posición mediana entre el ortodoxo y el reformado. La denominación ‘conservador’ expresa la voluntad de ‘conservar’ los preceptos halájicos que han de gobernar la vida judía. Nació también en Alemania en el s. XIX, a iniciativas de Zacarías Frankel que consideraba el judaísmo ortodoxo obsoleto y el reformado demasiado radical. De ahí que se le considere como corriente intermedia. Para Frankel, la Halajá tenía que observarse, pero su interpretación debía ser flexible para que los judíos pudieran vivir acorde con su tiempo y la sociedad global. Su centro institucional está actualmente en los Estados Unidos donde agrupa a unas 800 15. En Francia, algunos sociólogos y antropólogos (entre ellos L. Podselver, 2004: 4351), utilizan el vocablo néo-orthodoxe en otro sentido, y en dicho caso para designar a los judíos que, haciendo la teshuva (es decir el retorno a la religión judía), ‘se convierten’ al jasidismo (la antropóloga francesa habla también de néo-hassidisme). 16. En el judaísmo reformado, algunos ideólogos incluso propusieron el abandono del kašrut, el shabat y la circuncisión. 17. De la palabra hebrea masoret ‘tradición’. CORRIENTES DEL JUDAISMO ACTUAL MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 87 congregaciones. Está bien implantado por todo el continente americano, Europa e Israel. Es el que más lucha por la igualdad de hombres y mujeres así como por la representación y responsabilidad femenina tanto en la vida religiosa como social (desde 1983, las mujeres pueden seguir una formación rabínica). Entre otras cosas, concilia las formas sinagogales tradicionales (de ahí su nombre), el respeto de las reglas talmúdicas (mitsvot) o el uso del hebreo en la liturgia, con exigencias más actuales (como la no separación entre mujeres y varones). Proselitista, incita la convivencia y la ayuda mutua con los no-judíos, aunque se opone a la asimilación. Sostiene el sionismo desde los principios, pero se abstiene de inmiscuirse en la política israelí. En los EEUU, el judaísmo conservador moderno, especialmente activo en cuestiones igualitarias, autorizó en diciembre de 2006 la ordenación de rabinos y rabinas homosexuales así como ceremonias de compromiso entre judíos lesbianas y gays aunque no su matrimonio. El judaísmo reconstruccionista: corriente del judaísmo norteamericano, surgida de la rama conservadora y afiliada a la Unión Mundial del Judaísmo Progresista. Tras pertenecer a sendas corrientes (reformada y conservadora), se independizó y hoy es considerada como la tercera rama del judaísmo reformado. Fue fundada por Mordejai Kaplan a principios del s. XX (año 1922) y reactivado a partir de 1967. El reconstruccionismo concibe el judaísmo como una civilización religiosa dinámica y evolutiva basada en una lengua, una historia, una cultura, un pueblo, una tierra, etc., todo envuelto en una dimensión divina. Sin embargo, considera que las otras corrientes no responden a las necesidades modernas de los judíos y de ahí el concepto de ‘reconstrucción’. Defiende la apertura de las sinagogas no sólo para el estudio y el rezo, sino también para el arte y la vida cultural; incita la observancia de la fiestas tradicionales, el uso del hebreo y una práctica religiosa y cultural de grupo; es igualitario y gran defensor de los derechos femeninos; no reconoce la elección ni la superioridad del pueblo judío pero sí una especial importancia del judaísmo, por lo cual está abierto a las conversiones y hasta cierto grado a la integración de los no-judíos; defiende y fomenta la justicia social y la paz; sionista, ayuda a edificar el estado de Israel, etc.. Es una corriente poco numerosa pero con gran influencia intelectual entre los judíos estadounidenses. El judaísmo laico y humanista (comunitario u organizado) –que no es arreligioso ni antirreligioso– aboga por una forma de solidaridad judía no religiosa. Apareció en Europa a finales del siglo XIX (sionismo y MARTINE BERTHELOT MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 94 numerosos. En el Estado de Israel, la corriente ortodoxa es la única oficial y legalmente reconocida. En lo que se refiere al término ‘tradicionalista’, es ambiguo ya que su empleo es genérico y cubre más que la corriente masorti oficial del Conservative Judaism. Por su parte, los sociólogos israelíes diferencian cuatro categorías: 1) los jaredim o ultraortodoxos (jasidim y mitnagdim) con su práctica muy estricta y su separatismo social; 2) los ortodoxos y los misrajim que también tienen una práctica estricta pero están inmersos en el mundo moderno. Ambas corrientes representan entre 15 y 20%. 3) Los tradicionalistas (masorti) y los reformistas, con una práctica religiosa parcial, abarcan un 30 a 35% de la población judía del país. 4) Y finalmente, los jilonim, es decir laicos y seculares, suman el 50%23, cifra que no ha de extrañar si se recuerda que la creación del Estado de Israel fue obra de los judíos laicos; dicho esto, en Israel, los laicos observan algunas prácticas tradicionales (iluminación de las velas, limitación de ciertas actividades en Shabat; o mantenimiento de ciertas modalidades de la kašrut).24 En Francia (unos 500.000 judíos), la organización del judaísmo se remonta primero a Napoleón Bonaparte (que, en 1808, creó el Consistorio Israelita de Francia) y luego a la separación del Estado y la Iglesia; por lo cual tenemos, por un lado, la organización religiosa (el Consistoire Israélite), y por el otro los asuntos seculares o sea políticos (CRIF), sociales, educativos y culturales (FSJU).25 Hay tres corrientes religiosas: 1) los orthodoxes (es decir los ultraortodoxos: Beth Loubavitch, Igoud Haheredim, etc); 2) los Institutionnels del consistorio central (o sea ortodoxos modernos ya sea sefardíes o asquenasíes); y 3) el judaísmo reformado con: por un lado, los libéraux que van de menos a más (Adath Shalom, Union Libérale Israélite de France, Mouvement Juif Libéral de France; así como la corriente femenista de la rabina Pauline Bebe); y por otro, los conservateurs (o sea tradicionalistas-masorti). Las corrientes más ‘extremistas’ (los Loubavitch y los más liberales como la corriente de P. Bebe) no son afiliadas al consistorio central. Finalmente, al margen de las 23. Cifras obtenidas en http://www.jewfap.org/toc.htm. 24. Contrariamente, por ejemplo, a los reformistas en los Estados Unidos. 25. CRIF: Conseil représentatif des institutions juives de France, creado en 1944. FSJU: Fonds social juif unifié, creado después de la IIª Guerra Mundial, federa las asociaciones culturales y las escuelas judías. CORRIENTES DEL JUDAISMO ACTUAL MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 95 organizaciones religiosas están las numerosas y diversas asociaciones del judaísmo laico y humanista francés. Nombres y calificativos con que se autodenominan las comunidades y asociaciones de las diversas corrientes del judaísmo, según los países.26 [Como puede apreciarse sigue habiendo confusión entre los diferentes países y corrientes] 26. Se trata tan sólo de algunas (en realidad las principales) de las denominaciones y corrientes. Por esto, se ha utilizado la letra cursiva de origen sin alterar la ortografía. Por otra parte, no se tiene en cuenta las subdivisiones geoétnicas (asquenasíes, sefardíes). Tampoco se incluye las orientaciones políticas de algunas de estas corrientes (como, por ej.: los Sionistas religiosos, o los Jaredíes anti-sionistas, etc.), ni por supuesto las innumerables organizaciones institucionales. Judaísmo reformado Judaísmo ortodoxo Judaísmo laico Reconstru c-cionista Liberal Conservador Ortodoxo Ultra-ortodoxo USA Humanistic Reconstruc -tionist Reform Progressive Progressiste Conservative [Modern Conservative] Havurah Orthodox Modern ortodox [Centrist orthodox] [Neo-Orthodox] Yeshiva Judaism Hasidic Haredi Chabad Lubavitch [Neo-Hasidic] UK Humanistic Liberal Reform Progressive Masorati Orthodox Sephardi Haredi Hasidic Lubavitch Israel Hiloni Reform Progressive Masorti Dati Haredi [Hasidim] [Mitnagdim] France Laïc o Humaniste Libéral Traditionnaliste Massorti Orthodoxe moderne Traditionnel Institutionnel Consistorial Orthodoxe Ultra-orthodoxe Loubavitch España Secular Liberal Javurá Masorti Igualitario Ortodoxo Jabad ( o Jabad Lubavich) Ultraortodoxo MARTINE BERTHELOT MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 96 A modo de conclusión Para resumir, y teniendo en cuenta las características no sólo religiosas, sino también sociológicas e ideológicas, así como los diversos matices ya expuestos, podemos considerar que las principales formas de vivir hoy acorde con el judaísmo o con la judeidad (identidad judía) se estructuran en cuatro grupos.27 En todos los países occidentales donde están presentes los judíos, destacan dichas tendencias, aunque desigualmente desde un punto de vista demográfico e institucional. Así, para los ultraortodoxos, la religión domina todos los aspectos de la vida cotidiana estando en total conformidad con la Halajá. Al caracterizarse su estilo de vida por una práctica religiosa total, muchas veces en detrimento de otras prácticas sociales (como un trabajo asalariado o, en Israel, el servicio militar), sólo una separación efectiva del mundo profano permite dicho objetivo, de ahí la voluntad de separatismo social y geográfico mediante un reagrupamiento en barrios específicos con infraestructuras sociales, culturales, educativas y económicas propias. Corriente minoritaria pero en expansión (gracias a la alta natalidad y al proselitismo). Los ortodoxos: por un lado, son herederos del judaísmo talmúdicorabínico, es decir, la Referencia en materia de judaísmo. Observan la Ley sin cambios ni adaptación, ya que para ellos el hombre es quien debe adaptarse a la Ley, y no lo contrario. Contrariamente a los ultra, viven inmersos en el mundo moderno y son la corriente mayoritaria en Europa. Por otro lado, es una corriente muy diversificada según los países, y muchas veces el mismo calificativo ‘ortodoxo’ no es representativo de una práctica religiosa asidua, y se adopta ‘por defecto’, es decir por ausencia de otras estructuras institucionales. Los reformados comprenden: 1) los progresistas-liberales28 y 2) los tradicionalistas-masorti. Aunque en grados diferentes (más liberal para los progresistas, y más conservadora para los masorti) ambas corrientes no reconocen un carácter imperativo a la Halajá y consideran que debe ser 27. Esta categorización no se corresponde, como es evidente, con una perspectiva meramente religiosa que opondría ortodoxos y reformados, dejando a los laicos aparte. Tampoco pueden tenerse en cuenta las grandes diferencias de tipología que existen según los países, como hemos visto anteriormente. 28. En los Estados Unidos se tiende a denominarlos reformados, en Gran Bretaña reformados o progresistas, y en Israel, Francia y resto de Europa liberales. CORRIENTES DEL JUDAISMO ACTUAL MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 97 adaptada a la modernidad, a los nuevos contextos sociohistóricos y a la ética del tiempo; ambas trabajan por el liberalismo, el progreso y sobre todo por el igualitarismo tanto en la doctrina como en la práctica religiosa. La praxis religiosa es parcial para los liberales, y más codificada para los masorti. Estas corrientes, mayoritarias en América del Norte, son muy minoritarias en Europa. En cuanto a los laicos o seculares, reconocen la centralidad del hombre y no la de Dios y, sin ser forzosamente antirreligiosos, sólo están interesados en la transmisión de la identidad judía, en la ética judía y en el humanismo en general. Muy activo y militante, el judaísmo laico organizado no es representativo númericamente del conjunto de los judíos laicos (creyentes o no creyentes, mínimamente practicantes o no practicantes); ellos representarían, en Europa, la mitad de la judaicidad, mientras que las organizaciones del judaísmo secular y humanista son poco numerosas pero, eso sí, muy diversas. Considerar las diversas corrientes del judaísmo actual en los países occidentales en la perspectiva sociológica permite establecer distinciones importantes respecto a la aproximación meramente religiosa. En efecto, globalmente, el judaísmo religioso se divide en dos esferas principales, ortodoxia y judaísmo reformado, cada una con sus propios matices y tendencias, sin embargo, una mirada a estos judaísmos contemplada desde la proyección social muestra a dichas corrientes de otra manera. En este caso, la importancia radica en la inclusión del judaísmo laico (pluriforme eso sí), pero que en algunos países (Francia, Israel, España) abarca casi la mitad de la población judía. En terminos sociodemográficos, la diferencia entre ambas concepciones (religiosa o sociológica) es considerable, máxime en la época actual en la que se están cuestionando la transmisión identitaria y el porvenir de los judíos en muchos países, y especialmente en Europa.29 29. Para esta cuestión, véase nuestro trabajo: “‘Ullada al judaisme europeu actual. Aproximació sociodemogràfica i sociològica”, Revista Catalana de Sociologia (en prensa). MARTINE BERTHELOT MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 98 2. LAS PRINCIPALES CORRIENTES DEL JUDAÍSMO ESPAÑOL Y SU UBICACIÓN Elementos contextuales En un espacio de 25-30 años, el judaísmo en España ha pasado de tener una presencia discretísima y monolítica a transformarse en una realidad pluralista, reivindicada y con una visibilidad cada vez mayor en el espacio público. Aunque relativamente restringido en cuanto a número de personas –entre 20.000 y 40.000 (Rozenberg, 2006, 214-216)– tiene un peso simbólico muy fuerte, debido al largo contencioso heredado del decreto de Expulsión por los Reyes Católicos en 1492 que fue superado – también simbólicamente– tan sólo 500 años más tarde, o sea en 1992. Pese a este reencuentro oficial bastante reciente con España, hace más de un siglo (casi siglo y medio) que los judíos han vuelto a pisar y organizarse en tierras ibéricas. El primer núcleo, procedente de Marruecos, fue el de Sevilla, informal y no oficial a finales del siglo XIX. Luego, en 1918, unos judíos en Barcelona depositaron los primeros estatutos de una comunidad ‘oficial’ en España, iniciativa seguida en Madrid un año más tarde. Durante todo el siglo XX, los judíos se reinstalaron en España, llegando en oleadas de procedencias muy diversas. Simplemente tolerados en las primeras décadas (menos en el período de la IIª República española en que oficialmente fueron reconocidos y acogidos), fue en los años setenta cuando empezaron a constituirse como asociaciones, ‘culturales’ muchas veces, evitando así el espinoso problema confesional ya que en el país no existía más religión que la católica (Lisbona, 1993, Berthelot, 2001, Rozenberg, 2006). En 1992, el reconocimiento oficial del judaísmo en la España democrática no sólo fue aquel acto emblemático de reparación de una realidad histórica (la legitimización oficial del retorno de los judíos), de reconocimiento de la presencia de comunidades modernas, etc.. 1992 significó también para los judíos una señal de apertura: apertura hacia fuera de sus comunidades (es decir hacia la sociedad española y hacia otras comunidades judías del mundo) y también apertura religiosa e ideológica dentro de las mismas. En efecto, las disidencias gestadas ya mucho antes de 1992 (por ejemplo en la Comunidad Israelita de Barcelona) y por aquel entonces más o menos fallidas, pudieron después concretarse y convertirse en nuevas tendencias judaicas dentro del judaísmo, como por ejemplo los reformistas. Desde entonces, otras CORRIENTES DEL JUDAISMO ACTUAL MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 99 tendencias se han dado a conocer en las grandes ciudades españolas –a veces de forma ostentosa–, acabando así con su tradicional discreción y con el inmovilismo doctrinal típico de la corriente ortodoxa. Para entender mejor la pluralidad del judaísmo hoy en España, cabe mencionar unas cuantas consideraciones previas. Así pues, una precisión histórica refiere a la/s época/s de constitución de las comunidades judías en España y a su oficialización por los poderes públicos. Como se ha dicho antes, los judíos empezaron relativamente temprano a constituirse en pequeñas ‘comunidades’ y a dotarse de los servicios religiosos y sociales básicos: lugar de culto, recinto propio en cementerios, estatutos internos (Sevilla 1860 y luego 1904, Barcelona y Madrid, principios del siglo XX). Sin embargo, las primeras comunidades oficializadas ante las entidades públicas del gobierno español (Ministerio de Justicia) son muy posteriores a la llegada de las primeras familias judías, ya que datan de los años 60 (Berthelot, 1995: 44-62).30 Entre 1968 y 1978, fueron oficializadas las primeras doce ‘comunidades israelitas’31 de la España contemporánea. Posteriormente habría otras. Además de todo esto, en el aspecto étnico-religioso de la correlación entre origen geográfico y doctrinas ha habido una evolución clara. Inicial y tradicionalmente, las corrientes religiosas del judaísmo español están muy vinculadas con los orígenes geográficos de sus miembros: ortodoxia de los sefarditas oriundos de Marruecos (llegados entre 1955 y 1975), de Levante o de Europa; progresismo de los sudamericanos (llegados entre 1975 y 1990), o de las nuevas corrientes procedentes de los Estados Unidos (desde 1992). Sin embargo, hoy en día la adhesión a las distintas (y sobre todo a las nuevas) corrientes ya no se puede desvincular de las profundas transformaciones sociales (culturales, familiares, ideológicas) experimentadas en todos los países occidentales, lo cual hace que determinadas coincidencias entre origen geográfico y opción religiosa 30. La primera, la de Madrid, fue oficialmente reconocida por el ministerio de Gobernación en febrero de 1965, y legalizada como ‘asociación confesional no católica’ en diciembre de 1968. Las otras lo fueron posteriormente, a lo largo de los 70. Muy curiosamente, la última legalizada (en 1994) fue la de Sevilla que sin embargo había sido pionera en cuanto a reagrupación colectiva en 1860, o sea en el s. XIX. 31. Madrid y Ceuta (dic. 1968); Málaga, Melilla, Barcelona (feb-marzo 1969); Valencia y Tenerife (marzo 1970); Palma de Mallorca (agosto 1971); Alicante (junio 1972); Marbella y Las Palmas de Gran Canaria (1978); Sevilla (1994). MARTINE BERTHELOT MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 100 antes muy marcadas, ahora ya no estén operativas: un judío sefardita no es forzosamente ortodoxo; un americano puede ser tradicionalista; incluso un lubavitch ultraortodoxo puede ser de origen sefardita. Finalmente, existe en el judaísmo español una doble influencia que combina, por un lado, el judaísmo ortodoxo o sea ortodoxo moderno (en este sentido, es una continuación de la doctrina enseñada y seguida en Europa, especialmente en Francia32 y en los países del Magreb). Se caracteriza por una organización bastante monolítica y no muy reactiva frente a la evolución de la vida moderna. Por otro lado, desde hace algo más de una década, las corrientes progresistas procedentes de los Estados Unidos están muy activas, y reactivas, frente a los nuevos retos ideológicos y avances científicos de la sociedad posmoderna y muy abiertas. Cada vez que surge un desacuerdo, estas corrientes tienen la particularidad de dividirse y formar otras nuevas, muchas veces en torno a su jefe espiritual –o sea el rabino– que suele atraer con él un pequeño núcleo de fieles que reconstruyen una nueva comunidad, igual que en los Estados Unidos o Francia, por ejemplo (Allouche-Benayoun, 2004: 3759). En España se ha podido comprobar dicho fenómeno (dos comunidades liberales en Barcelona o dos masorti en Valencia). Hechas estas consideraciones, veamos a continuación cómo se compone el judaísmo español actual. Las corrientes del judaísmo en España –El judaísmo ortodoxo / neoortodoxo y sefardí.33 Ubicada en sus orígenes (2ª mitad del s. XIX) en Madrid, Barcelona y Sevilla (además de Ceuta y Melilla), la presencia judía en España se fue consolidando y 32. En Francia, el Consistorio israelita fue organizado por Napoleón Bonaparte a principios del siglo XIX sobre el modelo del culto y del obispado católico. Mientras que los movimientos reformistas (nacidos casi todos en Alemania en el siglo XIX) tienen cierto parecido con el modelo protestante que también se divide en varias corrientes. 33. Sefardí (de Sefarad, España), por oposición a asquenasí (Askenaz, Alemania). Son las dos ramas del judaísmo ortodoxo-talmúdico que han evolucionado de forma algo diferente en los países de la Europa meridional (España y países de Levante) y norte de África (Marruecos, Argelia, y Túnez) por lo que se refiere a los sefardíes, y en la Europa septentrional (Norte de Francia, Alemania, Norte de Italia, Gran Bretaña) en lo que se refiere a los asquenasíes. Con todo, las diferencias son mínimas y formales: pronunciación del hebreo o cantos y rezos en la sinagoga. CORRIENTES DEL JUDAISMO ACTUAL MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 101 dispersando conforme fueron llegando pequeñas oleadas migratorias a lo largo del siglo XX. Si bien fue principalmente la aportación de los sefarditas de Marruecos (después de la Independencia de este país en 1956) la que impulsó decisivamente la reimplantación en España. Constituidas la mayoría bajo el franquismo por judíos de Turquía, Alemania o Europa central, y luego reactivadas o impulsadas por los judíos oriundos de Marruecos, siguen por aquel entonces el mismo modelo: la misma denominación de ‘Comunidad Israelita de…’; el mismo rito ‘ortodoxo’ dentro de lo cual algunas (las mayores, en Barcelona y Madrid) ofrecen la posibilidad de seguir los ritos sefardita y asquenasí; la misma discreción de cara al exterior, ya que en aquella época los poderes públicos españoles no ‘toleraban otras manifestaciones que las permitidas en el ejercicio del culto privado’, y también porque en aquella época reinvindicarse como judío todavía no estaba a la orden del día. Actualmente, hay unas diecisiete comunidades ortodoxas; algunas han conservado su nombre inicial (Comunidad Israelita de Barcelona, Comunidad Israelita de Málaga…), otras han cambiado el adjetivo israelita por el de judía (Comunidad Judía de Madrid), o le han dado un nombre en hebreo.34 Casi todas estas comunidades están afiliadas a la Federación de Comunidades Judías de España, el organismo representativo del judaísmo acerca de los poderes públicos españoles. Debido a su carácter de principales comunidades (además de primeras históricamente) estas comunidades en su mayoría centralizan, supervisan o proporcionan (además de los servicios religiosos) los principales servicios adoctrinales (por ejemplo, cementerio, beneficiencia, escuela, agencia judía, alimentación casher). En casos como el de la Comunidad 34. Madrid (Comunidad Judía de Madrid Beth Yaacov-CJM); Barcelona (Comunidad Israelita de Barcelona-CIB); Valencia (Comunidad Israelita de Valencia Bet Lea-CIV); Alicante-Benidorm (Comunidad Israelita de Alicante-CIA); Elche (Comunidad Judía Beth Yisrael de Elche); Murcia (Comunidad Judía de la Región de Murcia; Asociación Cultural Sefardita Agudat Sefarad); Málaga (Comunidad Israelita de Málaga-CIM); Torremolinos (Beth Minzi Comunidad Israelita de Torremolinos); Marbella (Centro Comunitario Israelita de Marbella-CCIM); Sevilla (Comunidad Israelita de Sevilla); Palma de Mallorca (Comunidad Israelita de Mallorca-CIM); Tenerife (Comunidad Israelita de Tenerife); Las Palmas (Comunidad Israelita de Las Palmas de Gran Canaria); Ceuta (Beth-El); Melilla (Comunidad Israelita de Melilla); Oviedo (Comunidad Israelita del Principado de AsturiasCIPA, abierta a todas las corrientes). MARTINE BERTHELOT MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 102 Israelita de Barcelona, la comunidad está dotada de varios edificios de su propiedad (gran edificio comunitario, escuela y centro de ocios y vacaciones entre otros bienes y propiedades); igual pasa con la Comunidad Judía de Madrid. Si dichas asociaciones religiosas –o comunidades– se autodefinen como ‘ortodoxas’ y proveen servicios acordes con el judaísmo ortodoxo, en su práctica individual y familiar, pocos son los miembros y familias que llevan en lo cotidiano un judaísmo real o totalmente ortodoxo. Las condiciones históricas propias de España (clandestinidad, semi clandestinidad o tolerancia del culto israelita, ausencia de infraestructuras religiosas, sin hablar del contexto político, ideológico, religioso y cultural) impidieron desde los principios una vida conforme al respeto del calendario judío (descanso sabático, fiestas mayores) o de las leyes alimentarias. La praxis religiosa de los miembros (excepto algunas familias) se acerca más a la de los tradicionalistas (masorti) que a la de los ortodoxos propiamente dichos. –El judaísmo progresista: comunidades reformistas, liberales, igualitarias, y conservadoras masorti. Son de origen mucho más reciente en España ya que las liberales aparecieron a principios de los años noventa y las otras a finales de los años noventa y principios de siglo XXI. La primera asociación progresista-liberal (en Barcelona) la formó un grupo sefardita disidente de la CIB, bajo el impulso también de judíos argentinos asquenasíes después de varios años de discrepancias y luchas con los judíos sefarditas ortodoxos, en particular con los marroquíes (Berthelot, 1984: 328-340; Estanyol, 2002: 70-74; Rozenberg, 2006: 217220). Hay actualmente en España tres comunidades liberales35, una igualitaria36 (variación de la corriente liberal, no afiliada a la World Union for Progressive Judaism, pero sí orientada hacia la igualdad mujereshombres), y cuatro masorti37. 35. Progresistas-liberales-reformistas: Barcelona (Comunitat Jueva Atid de Catalunya, liberal; Nueva comunidad reformista Beth Shalom); Madrid (Comunidad liberal Oneg Shabat). En Sevilla se está gestando un grupo liberal. 36. Igualitarias: La Coruña (Comunidad Ner Tamid-Progressive Havurah de la Coruña). 37. Masorti: Valencia (La Javurá, 1997 [afiliada a la United Synagogue of Conservative Judaism]; Comunitat Jueva Aviv de Valencia, 2004); Alicante (Comunidad Judía Beth Shalom); Madrid (Congregación Bet-el, 2000). CORRIENTES DEL JUDAISMO ACTUAL MEAH, sección Hebreo 57 (2008), 79-108 103 ¿Cómo funcionan? Poco necesitadas de prestaciones del judaísmo tradicional como la mikva (recomiendan la purificación directa en el mar) o la kašrut, estas nuevas asociaciones o comunidades no siempre poseen una sede oficial permamente: muchas veces se ubican en un piso alquilado, o funcionan en el domicilio privado de su dirigente (La Javurá en Valencia). Tampoco disponen siempre de un clero permanente: bien pueden acoger de vez en cuando a un rabino titulado que eventualmente puede viajar desde los Estados Unidos, Argentina o Canadá (para las festividades mayores como Kipur, Rosh Hashana38), o bien cuentan con un jazán, o con fieles responsables del oficio, o con el/la propio/a dirigente. No todas tienen oficios regulares (uno por mes, o por semana si puede ser), organizan actividades culturales, o clases de religión y de hebreo. Suelen mantener una intensa actividad mediática por Internet. Por otra parte, aunque son independientes las unas de las otras, no están exentas de vínculos: los miembros se conocen y pueden juntarse para contratar a un rabino que oficie las festividades mayores. Tanto las liberales como las Masorti e incluso las Jabad (ultraortodoxas) tienen vínculos institucionales con comunidades en el extranjero (sobre todo con los EEUU de donde algunas sacan fondos económicos y recursos humamos). Los miembros bien pueden ser afiliados o simples simpatizantes, residentes en España o extranjeros que pasan varios meses o semanas (retirados, vacaciones…); también hay muchos casos de miembros afiliados en dos o tres comunidades a la vez. Las comunidades liberales aceptan candidatos para la conversión, o parejas mixtas, es decir con un conyuge no judío. En este sentido, hay cierta flexibilidad en la adhesión. Apertura esta que emana de las propias doctrinas profesadas, pero también condiciona la supervivencia de estas pequeñas comunidades, algunas de las cuales ni tan sólo alcanzan los diez miembros. (La Javurá en Valencia). Sin embargo, estas comunidades progresistas y muy abiertas tienen el mérito de recuperar a judíos alejados del judaísmo organizado, especialmente jóvenes, o muchas personas de origen judío (descendientes de chuetas39 de Mallorca por ejemplo, o de antiguos conversos), o bien 38. Respectivamente, el día del Perdón y el dia del Año Nuevo judío (en septiembreoctubre). 39. Chuetas (o xuetes, palabra catalana derivada de jueu o sea judío): judíos conversos de las islas Baleares que, pese a la Inquisición, siguieron practicando su fe mosaica hasta