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Estudios sobre patrimonio, Cultura y Ciencia Medievales 25

Espinar Moreno, Manuel

Abstract

Grupo Investigación HUM-165: Patrimonio, Cultura y Ciencia Medievales y centro: Manuel Espinar Moreno. Centro Documental del Marquesado del Cenete

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ESTUDIOS S OB RE PATRIMONIO, CULTURA Y CIENCIAS MEDIEVALES 2 5 C ÁDIZ-GRANADA, 202 3 ESTUDIOS SOBRE PATRIMONIO, CULTURA Y CIENCIAS MEDIEVALES 25 Grupo de In vestigación PAI HUM -165 : Patri mo nio, Cultura y Ciencias Medieva - les y Manuel Esp in a r Moreno Centro Do- cume nt al del Marquesado d el Ce n ete . C ÁDIZ -GRANADA (E SPAÑA ) R EVIS TA SO BRE P A TRIMO NIO , C ULT URA Y C I ENCIAS M EDI EVA LES I S SN e: 2341 -3549 A ño 2022, Volumen 24 D I RECTORES : Ma nuel E spinar Moreno (Departamento d e His toria M e- dieva l y C iencias y Técnicas Historiográficas , Univ ersidad d e Granada . C. e. me spinar @ug r.e s) y Juan Abellá n Pérez (Depar tamento d e Histo- ria , Geogra f ía y Fi losof ía., Un iver sid ad de Cádiz. C. e . juan . abe- lla n@ uc a. es ). S E CR ETARIA : M aría del Mar Gar cía Gu zmán (Departamento d e Histo- ria , Geogra f ía y Fi losof ía, Univ e rsi dad d e Cádiz. C. e. mar.g ar- cía @u ca .e s ). C ONSEJO DE R EDACC I Ó N : Dr. Eric Calderwoor (Unive r sidad de Mic hi- ga n, Ann Arbo r, USA ), Dr. Bernard Vincent (La Sorbona, París V II), Dr. A ntonio Luis Ga rcía Ru iz, (Un iversidad d e Gran ada ), Dr. Rafael Marí n L ó pez, (Universidad d e Granada) , Dra . Inma Ollich C astanyer , (Uni v er s idad d e Barce lona), Dr. Fern a ndo N. Veláz qu ez Basanta (Uni- ve r sidad de Cádiz), Dr. Fran cisco Vidal Cast r o (Univ ersidad d e J aén ), Dr Fr a ncisc o J avier Pérez -Embid Wamba, (Universi dad de Huelva), Dr. A nt o nio T orr emocha Silva, (UNE D, A lgeciras , Cádiz), Dr. Juan An tonio Chavaría V argas (Universidad Co mplu tense de Madrid), Dra. Marí a M artínez Mar tínez, (Universidad d e Murcia). Dr. Ángel Luis Molina Mo lina (Universidad de Murc i a). C ONSEJO ASE SOR : Dra. Isa b el Fernández Ga rcía (Universidad d e Gra- na d a) , Dr An tonio, G ómez Ortíz (Univ e rsi d ad de Barc elona), Dr. Jaafar Ben el Haj Soulami (Universidad A bd el mal ek E sS aadi, Tetuán, Ma - rruec os), D r. Fr ancisco Franco Sá nchez (Universi dad de Al icante), D r. Emilio Cabrera Muño z (Universidad de C órdoba), Dr. M´ hammad Be- na b oud (Universidad Abd el malek Es Saadi, Te tuá n, Mar ru e cos), D r. Mohamed Cher if (Uni versidad Abdelma lek EsSaadi, Tetuán, Marrue - cos), Dr. K aj Ö hr nberg (U niversidad d el Hels i nk i ), Dra. Chris t ine Maz- zoli Guintard (Universidad de Nantes) , D ra . María J esús Viguera Mo- lín s (Universidad C omp lu tense de Ma drid), Dr J ea n -Charles Du cène (Uni v er s idad L ibre de Bru sel a s), Dra. Si l via Pér e z Gonzál e z (Un iversi- dad P abl o Olavide, Sevilla), Dr. José E nr ique Lóp ez d e C oca C as tañer (Uni v er s idad de Málag a ). R EVI SO R DE T E XTO S EN I N GLÉ S : Dr. José L ui s Martínez -Dueñas Espejo (Universidad de G rana da). R EVI SO RA DE T E XT OS EN F RANCÉS : Dra. E strel la de la Torre J i- méne z (Universidad de Cádiz). La R EVISTA ESTUD I OS SOBRE PAT R IMON I O , C ULT URA Y CI EN CIAS MEDIEVALES se h alla indexad a en : MED I E VO LA- TI NO, LATINDEX, DIALNET, REG EST A I MP ERII, D I CE , C I RC, IS OC , RESH, E RI H, PIO, DOAJ, S HERPA/ROME O, I NDE X I SLA- MI CUS. La s No rmas e ditoriales, organizac i n de l a Re vista, revisores y o tros da- tos pueden con sultarse en en la Web de la Revista: ht tp:/ /epcc m.e s/ ne t/ or g/. Esta edición puede consultarse además de www.epccm.es en Digibug. http://hdl.handle.net/1048 1/ . Edición del G ru p o d e Invest i gación HU M -165: P at rimonio, Cultura y Ciencia M edieval e s y “ M A NU EL ESP I NA R MORENO. Centr o Documen t al del Marqu es ado del Cene t e” . La s op in iones y hechos q ue se cons i gnan en c ada ar tículo o reseña son de la exclusiva res po nsabilidad d e su s a utores. E l Co ns ejo d e Redacc ión de la re vista n o se h a ce responsable , e n ningún caso, de la cre dibilidad, ve r ac idad, au t enticidad y original idad d e los trabajos. Revista de Estu dios sobre Patrimon io, Cultura y Ciencia Medieva les , núm ero 25, Granada-Cádiz, 2023. Va a hacer casi un cu arto de siglo que emp r endimo s una aventura investigadora y publicitaria que entonces no pensá bamos que llegaría a alcanzar ni el núm ero de publicaciones, ni el de artículos que nos han ido a compañando a lo largo de los años que han transcurrido desde 1999, entonces decidimos publicar una re vista que tomó el nombre de nuestro Grupo de Investigación HUM - 165: Patrimonio, Cultura y Ciencia Medieval es . La revista se llamó Estudios sobre Patrimonio, Cultura y Ciencia Medievales, hoy ha cumpli do su número 25 y está a punto de iniciar un nuevo camino, pues nosotros ya hemos dejado de constituir personaj es de primera fila, somos sencillam ente jubilados y profesores colaborado res extraordinarios d e nuestras universidades respectivas, tanto el Prof Dr. D. Juan Abellán Pérez, de la Universidad de Cádiz, com o yo, de l a de Granada. Ya en los nú mer os últim os de esta etapa recog imos todos los a uto res, artículo s y demá s materiales que han formado estas publicaciones, en estas páginas podem os hacernos una idea del inm enso trabajo desarr ol lado por los que han for mado parte del G rupo de Investigación , de los que nos han acompañado sin ser miembros del mismo pero interesados en este tipo de estudios. Por ello a m odo no de despedida definitiva sino como recordatorio y manera de dar las gr acias a todos los que nos han ayud ado en nue s tro trabajo desi nteresado peo a la vez tan trayente y sugestivo. Acompañ ó a nuestra revista la edición de libros de nom inados EPCCM que fueron muy bien acogidos por los lectores, pero que dejaron de estar al alcance por problemas informáticos de la p á gina donde estaban albergados. La Revista por ahora si si gue form ando parte de e ste tip o de ediciones on- line . Nuestra intención es continuar editando esta r evista , pero ya no dependi ente del Gru po de Investigación, sino que estará relacionada con el Centro de Investigación denominado: “Manuel Espinar Mo reno. Centro Docum ental del Marquesado del Cenete ” con sede en Aldeire (Granada). Esp ero que esta nueva idea tenga la co ntinuidad que merece un proyecto como el que nos propusim o s en 1999 cuando iniciam os aquella antigua aventura sobre la que se ha visto q ue merecía la pena. Como decimos nuestra jubilación y la de la mayor parte de los miembros del antiguo G rupo de Investigación ya no tiene sentido pues no podemos permanecer com o investigadores re s ponsabl es sino c omo m i e mbros investigadores. Por aho r a mantenemos nuest ra intención de continuar editándola, pero bajo el patrocinio de un nuevo promotor que es el centro documental que l leva mi nombre, de lo cual estoy muy agradecido a l os que han hecho posible este hecho. Por ahora la incorporamos a Digibug como todas las anteriores, así se pueden segui r consultando por cuantos estén inte resados en este tipo de estud ios. Manuel espinar Moreno Granada, Febrero 2023. E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp.7- 82 ISSN e: 2341-3549 C ÓMO V ESTÍA N LO S GA DITA NOS EN EL SIG LO XVI  Ho w the people of Cadiz dre ssed in the sixteenth century J UAN A B ELLÁN P ÉREZ  C ARL OS R ODRÍG U EZ A BELLÁN  R ESUMEN : En est a o casi ó n, y s i gu iendo l a lí ne a de inv est i gac i ó n que vengo rea l iz a ndo so b re l o s a j u ares de la s viviendas gad i t a n a s en el s i g l o XVI, h e e n - t reagd o para su publi cac i ó n en la Revis t a de E studi o s sobre P atrim o ni o , Cu l - t ura y Ciencias Med i e vales, est e t ra baj o en el que a b o rdo el t e m a d l as d i versas v e sti dura s que con l a que cu b r ían su cue rpo l o s gadi t a nos y gad i t a n a s de l sigl o XVI. P ALABRAS C LAVES : Cádi z, S i g l o XVI, ve st i dura s m asculinas y f e m e ni na s, com p lemen t o s del v est i r , ca l zado , to cados. A BSTRACT : On t hi s occasi o n, an d f o ll o w ing t he line o f research that I h a v e b ee n do in g o n the tro uss eau o f c ad i z ho me s i n t he s i xtee n t h ce n t ury , I have deli vered f o r publicat i o n i n t he Re - view o f St udi e s o n Her i t age, Cu l t ur e an d Mediev a l Sc i e nces , t his wo rk in which I st udy t he subj ect o f t h e vari o us gar - m e n t s w i t h which t h e Cad i z a nd C ad i z o f t he s i xteen t h c e ntury co v ered t heir b o d y . K EYWORDS : Cadi z, XVI centur y , m a l e a nd fe m a l e st y mies, cl o t hi ng access o - r i es, f o ot wear, h eaddresses.  Fe ch a de r ece p ci ó n del artí culo: 1 0 -5-2022. Comunic a ción d e evaluación al autor : 18 - 08 -2022. Fe cha d e la publicación:ene r o d e 20 23 .  Doc tor e n G e ografía e Hi s toria. Catedrático de Hi s toria Medieval jubil a do, e n la ac t ualid a d Pr of e sor Co laborador Honorario, Departamento de Historia, G eografía y F i- lo s ofía, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad d e Cádiz, A vd a . Do ctor G ómez Ulla, s/n, 1 1003 Cádiz, España. C. e. ju a n . abe ll an@ uc a .e s. O RCID: 0 00 0 - 0002 -7021- 65 23.  Licenci a do en G eografía e Historia por la Unive rs idad de M urcia. Prof eso r del I E S Aly a nub, Vera (Almería). E.mail: c ar los.rodrigue z @ie s aly a nu b .es. 8 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 I N TRO DUCC IÓN Los p rotoco l os nota rial e s -test am en tos, cartas de dote, inv entar ios po st mortem y otras d ocume ntos relacionados con determinadas activi- dades m er cantiles- nos p er mit en conocer las prendas d e vestir q ue uti- liz a ron los ga d itanos en el siglo XVI, aunque en ni ngún caso se especi- fica su número ni e l o rden en q ue aqu ellas se d is p onía n sob re el cuerpo, es decir, to das aquellas piezas que permit í an a hombres y mujer es p ro- teger s e de las incl em en c ias de tie mp o y salvaguardar su pudor 1 ; así mismo, el v estido fue un d ist intivo del grupo soci al a l qu e p er tenecía un i ndiv iduo 2 , y como tal símbolo estuvo e x puestos a conti nu a s f luc- tuaci o nes 3 d ebido a las influencias peninsulares -Rei no d e Grana da 4 - como exteriores -Francia, P aíses Bajos e Ita l ia- q ue des d e la Ed ad Me- dia, s us interrelaciones , dier on lugar al nacimi en to de la mo da española en el siglo XV 5 y que en el siglo X VI se exte n dería al resto d e Europ a ; sin emb argo, la finalidad de este trabajo no es la d e estudiar l a evoluci ó n 1 L AURA V EGAS S O BRINO : “ Indumentaria m as culin a e n la c ort e de Cast illa a media- do s d el si glo XV: pendas d e ir desnudo en la Cá m ara Real de Juan II el último año d e su rein a do ”, en Anal es de Historia del Arte , 2 3 (2 013), pág s. 95 -103 . 2 M. A. M O R CI LL O P A RÉ S : “A pr o xi m aci ón al e stu d io an tr o pol óg ic o de l a i nd um en ta ri a ”, e n Con fe re nc ia I nte rn ac i on al de C ole cc io ne s y M u se os de I nd um e nt ar ia , Ma d r i d , 1993 , pá g s. 18 4- 18 6, d e sta c a qu e l a i nd um e n ta r i a pr o voc a en l os in d iv id uo s d i st i n ta s s i tu ac io ne s, d e u n l ad o, le a pa rta d e l re sto de lo s i n di vi du o s y de o tr o , le i nc lu y e e n u n g r u po soc i al m ás c om ple j o. 3 J O S É L. M A RT ÍN , P re se n ta ci ón a l a o br a de P. I RA D IE L M U RU GA RR E N , E v olu ci ó n d e l a in d us tr ia te x ti l c as te l la na e n l os s ig lo s X II I- X V I. F ac tor e s de de sa r ro ll o, or ga ni zac ió n y co s- te s de la p ro duc c ió n m an uf ac t ure ra e n C ue nc a , Sa l am anc a, 197 4, pá g . 9. 4 R. A RI E : “A c e rc a de l tra je m us ul m án en Es pa ña , de sde l a c aí d a de Gra n ad a h ast a l a e xpu l si ón d e lo s m o ri sc o s” , en Re vis ta del I ns ti tu to E gi pc io de E s tu di os I s lá m ic os , 1 3 ( 19 65) , pá g s. 103- 11 7, J. B E R M ÚD EZ P A RE JA : “V e sti do s m usu lm an e s e n l a c o rte d e C as ti ll a ” e n C rón ic a de la A lh am b ra . C uad e rn os d e l a A lha m b ra , 3 ( 196 7) , pá g s. 19 1- 19 2, C. B E RN IS M AD RA ZA : “ Mo d as m o ri sc a s e n l a soc ied ad c ri sti an a e spa ñ ol a de l sig lo XV y pr in c ip io s de l X VI ”, en B ol et ín d e la R e a l A ca de m i a de la H is to ri a , C X L I V ( 195 9) , pá gs . 1 99- 22 8, y E l tr a je y lo s t i po s s oc ia le s e n e l Q ui jo te , M ad ri d, 200 1, J U A N M A RT ÍN EZ R U IZ : “L a i nd um en - ta r i a d e lo s m o r o s s eg ún Pé re z de H i ta y l o s d oc um e n to s de l a Al h am br a , e n C ua de rn os de la A lh am br a , 3 (1 96 7) , pá gs . 55- 12 4, J O A QU I NA A L BA R RAC ÍN N A VAR R O : “E l v e sti d o y e l a d o rn o h i spa no ár abe s e n e l L i bro del Bue n Amo r ”, e n A ctas del Co ng re so Int e rn ac io n a l so b re el A rc ip re s te de H it a , Ba rc e lo na 197 3. 5 M ARÍ A M ARTÍNEZ : “ La creación de una mod a propia en la E s pañ a de los Reye s Cató li co s”, e n Ara gó n en la Edad Media . Homena je a la p rofesor a Mar ía Is abel F al - cón , 1 9 (2006), págs. 343-380. C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 15 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 C AMI SOLA El D RAE , en t re las definiciones q ue o frece define este término c om o un a c amisa de lienz o delgado q ue se ponía sobr e la interior, y solía es t ar gu a rnec ida de p un tillas o en cajes en la abertura d el p ec ho y en los p u- ño s; sin emb argo, la info rmac ión qu e o frece n los protocolos notaria les de Cádiz, no co inc iden con d icha definici ó n. Se trata de una prenda confecc ionada con o tros tipos d e t eji do s como f us tán, chamel o te , grana , paño verde, carise a, anascote, tafetán, terciop elo o b aye ta; creo q ue , como ta mb ién s e r ecoge e n el DRAE , d ebió de t rat a rse de u na e specie d e jubón. Genera lme nte estaban guarnecidas de t eji do s ricos como ter cio - pelo de color negr o, an aranjado , amari llo o ca rmesí y seda. De ac uerdo al te jido, su g uarnición y e stado de c o ns ervación el pre - cio d e esta pre nda variaba mucho; las camis olas c o nfecciona d as con 16 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 an a sc o te 35 , p año 36 , fustá n 37 , ca risea 38 o baye ta 39 no super aban lo s 3 du - ca d os, mient r as q ue las elaboradas con cha m elo te 40 , terciopelo, gra na 41 o ta f etá n 42 lleg aban a alcanzar los 20 ducados. Debió de tra tarse de una prenda de m ujer, p ues e n nin guno de los regis t ros de hace men ci ón a que fuese utilizad a por lo s h o m b re s. 35 En l a c ar ta de do te de Be a tr i z L ópe z , Cá di z, 30 d e m ar zo de 15 65, se re c o ge u n a c am is ol a de e se te ji do , si n e spe c i fi c ar e l e st ad o de co n s e rv a ci ón , v al o rad a en 24 re al e s ( A H P CA . PN . 435 1, I , 353- 35 9) y en l a de M ag d a le n a Gal ín de z (C ádi z , 16 de oc tu br e de 15 7 0) , o tr a d e e sta te j id o , r aí d a , v al o r ad a en 15 re ale s (A H PC A . PN . 2 93 , I , 633 y ss. ). 36 En la c art a de do t e de I nés, fechada en Cádiz,16 de julio de 15 56, se re g istra una c a mi so la de pañ o de color v e rde, usada qu e fue apr eci a da en 2 ducados A HPCA . P N. 29 97, I, 350 y ss.) y en la de Do ña Marí a Ponce otra camisola del m is m o p año q ue la ante rior, p e ro e n estaba ocasión, g uar necida c on s e da de color ve r d e , cu yo pr ec io se inc lu yen junto a otras prend as de ve st ir de mujer (AHPCA. P N. 293, I , 416 y s s.). 37 En l a c arta de d ote de L u cia Díaz, (Cádiz, 24 de julio de 1558), m e me n ciona otra c a mi so la de fu st án blanco, apreci a da en 1 ducado (AHPCA. PN. 4346 , I , 10 50 y ss .) 38 En la carta d e dote de Marí a de Larr e a, Cádiz, 22 de j ulio de 1 556 , Sin especi f icar si era nueva o usada, s e me nciona una camisol a de e se tej i do, valorada en 3 duc a dos (AH PC A. P N. 2 99 7, I, 406 y ss); en la r el a ción de bi ene s q ue aportó al matrimonio Juana García, Cád iz, 10 d e m a yo de 15 68, se menciona otra camisola de colo r b lan c o , usada, que va lo r s e estipul ó en 3 ducados (A HPCA. PN . 54 66, I, 32 5 y s s.) y otra d el mismo color y pr ecio mismo pr ecio s e menciona en la c art a d e dote d e Jua na Gar cía, otorg ada en Cá di z , el 10 de mayo de 157 5 (AHPCA . PN. 5466 , I , 325 y ss .) 39 En l a rel ac i ón de bie ne s do ta le s que ap o r tó a l m at ri m o ni o Ca ta l in a Sim ón el 13 de f e bre ro de 1571 , se re c o ge un a c am i sol a de e se te j id o gu arn ec i d a de ta fe tán , c uy o im po rt e , j un to a u n a s ay a de l m i s m o pa ño , fu e de 9 duc a do s (A H P CA . PN . 293 , I , 8 74 y ss. ). 40 En l a c a rt a de do te de I n é s, fe c h ad a e n Cá d i z, 16 d e j ul io de 1 556 , se re g i str a u n a c am is ol a n ue va de ch ame lo te c on u n a fa j a de te rc i o pe lo n ar an j a do , v al o rad a en 6 d uc ad o s ( A H P CA . PN . 299 7, I , 350 y ss. ); e n l a c ar ta de do te de I n és Fe rn ánd e z, Cá di z , 24 de fe bre r o d e 15 57. Se reg i st ra o tra c ami so la de c h am el o te c a rme sí g ua rn ec i da c on t e rc io pe lo qu e fue a pr e ci ad a e n 20 duc a do s (A H P CA . PN . 43 45, I , 398 y ss. ); o tr a de c ham el o te am ari ll o gu ar - n e ci d a c on t e rci o pe l o d e l m i s m o c ol o r se m e nci on a e n l o s bi ene s que re c i bi ó I n és de Mo ra - l e s, Cá di z, 2 3 de a br i l d 1 570 , a pr e ci ad a e n 6 duc ad o s ( AHP CA . PN . 293 , I , 535 y ss. ). 41 En la mi s ma carta d e dote ant e rior s e me n ciona otra camisola n uev a de Granada gu arn ecid a c on terciopelo carmesí., v a lorada en 18 ducados. 42 Una c a misola d e tafetán n e gro con rib e t e s d e terciopelo del mismo color, valorada e n 1 0 duc ados, se ci ta en la c arta de dot e de María Aguirre , f echad a en Cá di z el 18 d e dic iembr e de 1 570 (AH PCA. P N, 293, I, 750 y ss .). C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 17 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 C AMI S ÓN Desde mediados del si glo xv la docume ntació n escr ita comienza a uti l izar se término camisón como un a prenda empleada p ar a do rmir. Fr a y Hernan do d e Talaver a, en s u Trata do sobre la d emasía en el ves tir, calzar y comer, exponer ya a f in ales del sig lo XV que “ los varones ya usan cam isones basti llos, ya m uy delgados contra la inuençion de la camisa, qu e fue hallada para dormir con ella o por más guardar la ho nest a d o po rque ento nçe n o se usauan saua na ss. Y a los usan cortos ya muy largos, ya r a ndados ya plegados. Y a los cabeçones c omo c ami- sas de mugere s cost o samente labrad os ” 43 . Fig . 1. De t alle d e l Naci miento de la Virg e n de P edro B errug uet e (M useo de Santa Ma- ría, Bece rr il de Ca m p os, Palenci a). F ig. 2. Detalle d e l N a cimiento de la Virgen de Fer- nan d o Gal lego (Iglesia de San ta María la Mayor de Trujillo). Di e g o de Gu a di x e n s u R ec opi l ac ió n de al gu nos n om br e s ar áb i g os , en l a e n t ra da c a mis a , e xp l ic a q u e en e l s ig l o XV I , al g un as p e r s ona s ll a ma ban c a m is ón a la c a mis a de h om br e pa r a di fe r e n c ia rl a de l a de mu je r, pe r o c on - si de ra q u e e l t ér mi no e s t á m a l e xpr e sa do, po r qu e “ as si l a d e ho mb r e c om o l a de l a mu j e r s e l la ma c ami s a ” ; p or t a nt o, l os t é r mi n os c am is a y c a mis ón n o ma rc a un a di fe re nc ia c ió n de gé n e r o, s in o que ca da un a de es as pi e z as 43 “ Tratado s obre el ve s tir, ca lzar y co mer d el arzobispo Hernando de Talav era”, e d ici ón de T eresa de Cas tro, en Espa cio, Tiempo y F o rman , Se ri e III. H istorial Med ie- val , 1 4 (2001), págs. 11-92. 18 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 t e n ía n un a fu nc io na li da d di s t in ta 44 . No o bs t a n te , la in for ma c ió n qu e ofr e - c e n l os pr ot oc ol os g ad it a n os de l s ig l o XV I , n o a l u de n e n n in g ún m om e n t o a qu e se tr a t ar an de ca mi so n es de mu je r , sa lv o qu e en a qu e l lo s r e gi s tr os en qu e n o a lu de n a l gé ne ro , pu di e r a n tr a ta rs e d e c ami s on es d e m u je r . La s ref erenc i as a e sta prenda son escasas , y s a lvo en una o casión en que se menciona el tipo de lien zo en que estaban confecciona do 45 , e n el res to se o mite, limitándo se a mencionar su est ad o de con servación. Una exce p ci ó n la constituye e l inventario que realizó P edro Díaz, zu r ra d o r, en 15 54, an te de la cele b ración d e su seg u ndo matri mo ni o con Isa b el Hern á ndez en el q u e se registran “ Do s camison es de homb re nu ev o s, un o l a brado con seda negra y el otro con h ilo blanco e un puñito con un a labor e fran ja de hilo de o ro ” 46 A L M ILLA D RAE d efine e ste vocablo como una especie de jubón, con mangas o sin ella s, ajustado al cue rpo y como un jubón cerrado, escotado y de manga corta que se po nía d ebajo d e la armadura 47 ; sin embargo, tam- bién se utilizó este voca blo para designar un ti po de ca misola o camisa corta más o m en os lujo so usa da po r hombres y mu jeres . Esta p ren da de ves tir fue confeccionada d e palmilla v e in t icuatreña y de tafetán de diferentes colore s, aunque en C ádiz solo hemos po dido do cu mental do s color: blan co 48 y morado 49 . 44 Diego de G uadix, Recop il c ión d e algunos n ombres arábigos q ue los árab e s pu - si eron a algunas ciudades y a otras muchas co sas, edición, introducción, n otas e índices de Elen a Bajo Pér ez y Felipe Maíllo Sal gado, Gi jón, 20 05 , pág. 485b . 45 Se trat a d e 2 c a m iso nes de crea nue vos que s e regi st ran en la carta de dot e de María de l os Reye s, Cá diz, 2 4 d e agost o de 1 57 9, valo rado cada u no en 1 duca do (AH PC A. PN. 2 93, I, 563 y ss .). 46 Fueron tas ado s en 8 ducados (AHPCA. PN. 4342 , I , 76 6 y ss.). 47 Se ba st i án de Co v a rr u bi a s, e n su Te soro de la l e ng ua c as te ll a na o e s pa ño la . , e dic i ón d e Fe li pe C . R. Mal do n ad o , M ad ri d, 19 95, pá g . 72, a di fe ren ci a de l D RA E , se lim i ta a de s c ri - bi r e sta pr e nd a c om o un a ve sti d u ra mi li ta r c o rt a y ce rr a d a po r to d as pa rte s, e sc o ta da y c on so l o m ed i a s m a ng as . 48 Inven t ario post m ortem del m ar ido de Doña Marí a Illane s s e r ecoge u na a lmill a de tafe tán vieja ( AHPCA. PN, 5 464 , I , 685y s s.). 49 Bienes que r ecibió Melchor de Verg ara, gu ar da de l os almoj ar ifes d e Cád iz (AH PC A. PN. 4 335 , I , 1290 y s s.) C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 19 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 C AL Z AS Estas pre nd a us ada p or hombres y muje r es se colocaba n d ire c ta- ment e sob re la piel y cubrían l as piernas hasta la ci ntura ; e n los homb res esta piez a interior se unían al jubón mediante agujetas m ientras q ue las muje r es se ataban a l a cintura mediante cintas; sin embargo, estas últi- mas, aunque sabemos qu e f uer o n utilizadas p or las m ujeres , no se do - cu me ntan en los p rotocolos notari ales que hemos ana lizado de Jere z de la F ron tera ni e n los de E l Puer to d e S anta María y solo en una o casión en los d e Cádiz, e n con creto en la c ar t a d e d ote de Ana Marqués, f e- ch ada el 3 0 d e julio de 1554, en la que s e registran u nas m edias c alza s va loradas en 8 reales 50 . 1. -D etalle de la F l agel ación de Cr isto , por Fern a ndo G alle go (M useo d e Santa Cruz , Toled o) . 2.- F ra gmento Crucifixión d e Cristo , por fray Alon so de Zamo ra, el maestro de O ña (Museo Burgos). 3 .- Jesú s e n casa de S imón , de l Ma e st ro Bartolo m é (Mus e o de Arte, Univ e rsidad de Ar izona). 4. - Acacio y los 10.0 00 mártires e n el mo nt e Ar araf , de Francisco Gallego (Mus eo M e a dow s, Univ e rsi dad M etodi st a del Sur, Dallas). La s cal zas podían ser ente r as o media s, aun q ue s obre las pri meras ofr e cen may or in for maci ó n los p r otoc ol os nota r iale s; sin em barg o, e l a punta mien to q ue rea liz o el Dr. Don Pe d r o Gir ón s obre las forma que de b ía n tene r l os ves ti dos , d e acu er do a la s cort es de Val la doli d d e 15 37, 50 AH PC A, P N.4342 , fo ls. 545 r -547r. 20 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 y con la fin ali d a d de deja r me mor ia d e los vest id os que se usa ban en a quel la f ech a , al re f er irse a las c a lza s la s descr ibe de la s igu ient e mane ra: “ Las c al ç a s her an abier t as por l o s l ados , qua nto un je me d e la m an o, l a s br aguet as a l t as que se atav an j un t a me nte c on l a s c alç as, y el pri n çi pi o un p oc o anc has y arr i ba t an ang ost a s c omo d os d e des o poco mas ”. Desde final e s del si glo XV y p rin cipios de XVI, algunos indiv iduos que no d ese aban i r a la mod a sigu i er o n u sa ndo las calzas e nt e ras -tipo leota rdo s-, p ero desde lo s a ñ os f in ales d el p rime r tercio del sig lo XV I comenz ó a generalizarse l as calz as unidas a la s brag a s -c a lzas-bragas- . Haci a la mit ad del sig lo, las b rag as p as aron a denomina rse muslos, es decir una espec i e d e p an talones que llegaban hasta las rod ill a s, au nque con el p as o del tie mp o se fueron a cortando. Esta p re nda se confecci on aba en p año d e d i feren t es calidades -cari- sea , Perpiñá n, grana, f ris eta - y seda - terciopelo-. Gene r al me nte forra- das. P redomina n las calzas de p año de color n egro 51 y blanc o 52 , y e n menor medida, el pre sado 53 y de colores 54 . 51 Juan d e Santurce, v izcaíno, v ec ino de Portugalet e , r econoce q ue r ecibi ó de Antón de Frí as el Vi e jo, v ec i no d e Cádiz, el 7 d e a go s to d e 1 54 5, un as cal zas de pañ o n egro (AH PC A. PN. 4 334 , I , 649); e n e s e m is mo año, e l 24 de septiembre, P ed r o Antonio de Atarja y Julio Cortaria, reconoce qu e habían reci b ido de Franci s co Sa lsonanir, catalán, un a s e rie d e prendas de vestir, y entre ellas, se r ec o gen un par de c alzas n e gras ( AHPCA. PN. 433 4, I , 7 85 y ss .); en e l t estamento d e F e r nán Jiménez, otor gado el 30 de m arz o de 15 52 , reconoce una d e uda de un du c ado, y h abí a dado e n em p eño u nas calzas negras (AH PC A, PN 4340 , I 502); en las cuentas de lo s h e r e d e r os de A nd r e a P eri, fa llecido en e l 155 3) s e mencion a n el pago de 528 marave dí e s por unas c a lzas d e c aris e a negra c on su forro y h echu ra para Luis Peri (AHPCA. PN . 4 35 2, I, 58 ); e n J uan d e Ord iale s, na- tural de castro Ur di a les, r econoce q ue el 24 de agosto de 15 70 , recibió c omo dot e con su e s posa, María d e los R eye s , una seri e de bienes, entre l os cuale s s e r egistran un j ubón nu e v o y dos p are s d e c a lzas de pañ o negro , valorado en 6 du cados (A HPCA . P N. 2 93, I , 563 y ss .). 52 Pas c ua l de Urnieta d ec lara en su t e st amento, otorg a do el 1 6 de mayo de 15 47, que t en ía en p oder en casa d e P ed r o d e T orres, ci e rtas armas y vestidos, y entre e stos últimos unas cal zas de p año bla nco (A HPCA. PN. 43 34 6, I, 82 7 y ss ); Diego de S evill a , veci n o de Medi na Sidoni a, se compromete a d ar un a c i e r ta can ti dad de maravedíe s por un a s erie de calzas de t e r ciopelo blanco ( AHPCA. P N. 43 41 , I , 1.0 64 y ss ); 53 Diego d e Sevill a , v ecino de M edina Sidonia s e c ompromete a p agar 1 0.00 0 m a- raved í e s por una s erie d e prendas d e v e st ir, entre las que s e mencionan unas calzas presada (AHPCA . PN. 4 341 , I , 1.064 y ss .). 54 En rique, vecino de Cád iz, reconoce que debía a Francisc o T e rrín,40 d u c ados por c alzas de fri s eta de colores (A HP CA. PN. 434 0, I , 756 ). C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 21 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 Esta v e st im enta interior en ciertas o ca siones va asociada a l o s ju bo - ne s, como así consta en al g un os p rotocolos notar i ales como en el reco- nocimi e nto de la d eu d a contraí d a po r Pedro An tonio Atarja y J ulio Co r- tar i a con e l catalán F r ancisco de Sa lsonanir, por la compra de una s erie de pre ndas de v est i r, entre l as q ue se me nci o nan “ u na s calz as n egras e un jubon d e tornasol ” 55 ; o, entre otros, en la deud a contraí d a po r Dieg o de Se v illa, vecin o d e Med ina S ido ni a, con Pe dro Sán c hez, se r eg i stran va r ias entra d as d e c alzas asociadas a j ubones : “ un as calzas presadas con do s varas y media d e r aso pa ra un j ubon ” y “ una s calzas d e ter çio- pelo blanco y dos varas y media de raso bla nco para u n jub o n ” 56 . F ALD R ILLAS O FALDILLAS EL D RAE d efine este vocablo, como la p art e q ue cuelgan de la cin- tura abaj o en ci er tos t rajes; sin em bargo, en la do cu mentación gaditana del sig lo XVI, con este té rmin o no se d es igna a una f alda interior, sino a un a saya como se r egistra en e l testa me nto de la morisc a María, otor- ga d o en Cádiz e l 27 de f ebrero de 15 46, en el se r ecoge qu e s e l e dé “ una saya faldrilla colo rada ” 57 , así como en otros do cu mentos en los que se especifica que disponían d e mangas : “ Yt en u nas faldrill a s negras con sus mangas en çinco ducados ” 58 o “ Y ten una faldrilla con sus man- ga s a ze itunadas con tira s d e raso ne gro , en qu atro ducados ” 59 o q ue ca r ec í a de cuerpo: “ U nas fald ri llas sin cuerpo usada, lla n as ” 60 . Por ell o , trata remos más ampliamente sobre esta prenda cuan do ana- lic emos l as p ren da s de vestir a cuerpo 61 . 55 Cádi z 24 d e s eptiem br e de 154 5 (AH PCA. PN. 4334 , I , 78 5 y ss.). 56 Cádi z, 6 de junio de 155 3 (AH PCA. PN. 43 41 , I , 1.06 4 y ss. 57 AH PC A. P N. 4 335 , fo ls. 12 8r - v. 58 Carta de dote d e Catalin a Alon s o, otorgada en Cádi z el 1 5de noviembre de 1 538 (AH PC A. PN. 5 464 , I , 905 y ss.). 59 Cart a d e d ote d e María de Hurquiza, otorgada en Cá diz el 12 d e s e pt iembre d e 15 39 (A HPCA. P N. 5464 , I , 1.500 y ss .) 60 T e s tamen to d e Mar i Martí nez, vizcaína, e s tante e n Cádiz, otorgado en Cá diz el 12 d e oc tubr e de 1538 (AN PCA. P N. 5464 , I , 81 3 y ss.). 61 Est a p renda se asemeja a las sa y as ente ras . C A RM EN B E RNIS , E l t raj e y l os tipos so c iales en El Q u ijote , Madri d, 20 01 , pág. 221, 22 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 F i g . 1. De ta l le de l N ac im ie nt o de la V irg e n d e Ju an de B o rgo ña (S al a c a pi tu l a r de l a C ate d ral d e To led o ) . Fi g . 2. D e tal le de C ris to y l a Sa m a ri ta na d e Fe rn a n do Gal le go (C ate d ra l de Ci u - d a d Rod ri go ). F ig . 3. De tal le de l Na ci m ie nt o de Sa n Ju an B au ti st a (M u se o Me tr a po l it a n , N ue va Yo rk ) F ALDELLÍN O M AN TEO Sobre el primer té rmino el D RA E dice que se trata de una f al d a corta y con vue lo que la s mujeres s e ponían sob re las enaguas, mientras que el segun d o lo d efine como una rop a d e b ay eta o paño que lleva ba n las muje r es , de la c i ntura abajo, ajustada y sol apada por dela nte. Ambos tér minos se do cume ntan en los proto c o los notar iales d e Cá- diz del siglo XVI, aunque mu y e sc ue t ame n te , ya que solo en una o ca- sión se m enciona un f aldellín , en el codicil o de Cata lina P érez , oto rgado en Cádiz, el 31 de diciembre de 1546, como man da pía a f av o r de Ter esa Garc í a 62 ; sin embargo, respecto a segun do vocablo, dis p onemos de dos regis t ros, un o en el testament o d e Marí a Mart ín e z, vi z ca í na , m oradora en C ádiz , del que no tenemos dudas de que se tra t a de una prenda inte- rior femen i na , mientras q ue e l otro, se incluye en un conjunto de v es t i- duras masculinas: “ e un man teo d e perpiñan gris, guarneçido con 62 AH PC A. P N. 4 335 , I , 68 y ss. C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 23 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 terçi o pelo ” 63 , lo que n o s h acen pensar q ue d ebió de tr atarse d e un a tipo de capa. C OSETE O CORPIÑ OS El tér mi no cosete f ue tom ado d el catalán coss et , y esta a su vez, de cos , ‘ cu erp o´ . Se documenta por primera vez en la Crónica d e l os R ey es Cató lic os : “ E a sí mesmo m andó qu e las mu jer es d e q u a lquie r est a do, preheminencia y d inidad que f uesen , pudiesen traer y traxesen colet e s y cosetes y faxas de seda, y ves t ir y mud arlos quando quisies en y p or bien tu vie sen, q uier que fuese m ongil o fald ill a o hábito, o otra cualqier ropa ” 64 . Y año s má s tarde en la Crón ica del em- perado r Carlos V , se vu elve e recoger est a prenda de ve stir femenina : “ Su Majestad manda se g uardar y eje cutar las pragmá- tic as qu e proh ibían que n o se trajesen d o- rado s ni plateados, ni bordados ni broca- do s, n i te las de oro n i d e plata, ni tir d os ni lab ra d os, y q ue los ofiçiale s ni sus mu - jeres no p udies en traer seda alguna, ex - ce p ro jub on es ó caperuzas ó gorras y sus muejre s cos et e s o g olete s ” 65 El cosete era una prenda f emen ina que se colo ca ba sobre la camisa, c ubriendo la parte superi or del cuer po h asta la cintura y venía a re p resentar l o que el jubón a los homb re s; sin embarg o, este voc ablo convi ve con el d e cor- piño , ‘ cue rpe cit o ´, en la docum en t ación gaditana d el siglo X VI, con el signi f ica do de un vestido f emen ino interi or si n mangas, es cota d o y ce- ñido a la cintura y generalmente abrochado c on cin t as o cordones, q ue cu b re e l cuerpo has t a la c intura . 63 R o p a qu e P e d ro A n to n i o A ta rj a y J u l i o Co r t ar i a re c i bi e ro n d e F r a n c i sc o S al so na ni r , c a - t a l á n , e s ta n te e n Cá d i z, e l 24 d e se pti e m br e d e 15 4 5 (A H PC A . P N . 4 3 3 4 , I , 7 8 5 y s s . ). 64 A LONSO DE S A NTA C RUZ , Cró nica de l os Reyes Cat ólico s , Edi c ión y e s tudios p or J UA N D E M A T A C ARRIAZO , Sevilla, 195 1, tom o II: 500 5 -1516, pág. 30 5 . 65 A LONSO DE S A NT A C RU Z , Cr ón ica del Emperador Carl os V , p ubli cada por D. A NT O NIO B LÁ Z QUEZ Y D ELG ADO -A GUILERA Y D. R I C ARDO B EL TRÁN Y R ÓZPIDE , Ma- dri d , 1928 , pág.351. De tall e de Jael y Si sara, atribuid o a Antonio de P e - re da , G alería Nacional de Du b lín, I r landa . 24 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 Ambas vestiduras s e confeccionar o n con los mismo s tipos d e teji d os: f us t án, cha- melote, te r ci o pelo, ras o, tafetá n, damasco y tel i lla de d ive r sos colores: negro, ne gro aza - bach ado , car me sí, morado, torna sol, ama ri- llo, colorado y blanc o, y en algun os cas os gu a rnec ido s con terciopelo labra do o c on espigue t as. El pre cio de cada una de est a s vestimen- tas va r í a en f unción de l tipo d e tejido y d e la g ua r nición q ue soportaba y e l esta d o de cons e rv a ción: Cosetes : Un cose te de f us t án , en 15 54, 2 rea les 66 Un cosete d e chamel o te negro gu arnecido c on terciopelo, en 1554, 12 d uc ados 67 . Un cose te de tercio pelo neg ro, 1 556, 1 duc ado 68 . Un cose te de raso carmesí y una cuera d e fustán , 1557, 1 duca d o 69 . Un sa yuelo de ras o ne gro gu arnecido con terciopelo y un cosete d e torna sol, e n 1557, 3 d uc ado s 70 . Un cose te de terciop elo morado gu arnecido con espigueta amarilla, en 1 56 3, 14 ducados 71 . Cuat ro cosetes, 3 blan cos y un o de tafetán , en 1589 , 5 d uc ados 72 . Un cose te de telilla, en 159 9, 12 re ales 73 . 66 En la carta de dote de A na Marq ués, 1554 (AHPCA . P N. 43 42, fo ls. 54 5r -547r.). 67 I bí dem n ota an t e rior. 68 Entr e los bienes dotales d e Francisca B e nítez, muje r de Manuel Jorge, m ari nero portugu és (A HPCA . PN. 434 4, I , 515 y ss .788 y ss .). 69 Carta de dote d e Jua na Pérez (AHPCA. P N. 4345 , I , 788 y ss.). 70 Carta de dote d e María d e Le ó n ( AHPCA. PN. 4345 , I , 1.335 y ss .) 71 Carta de dote d e María A guil ar (AHPCA. PN. 1 439 , I , 86 7 y ss .) 72 Carta de dote d e Ana Gutiérr ez ( AHPCA. PN. 20 77 , I , 80 3 y s s.). 73 Se gún la carta de dote de Estebani a Rodríguez ( AHPCA. PN. 2077 , I , 61 2 y ss.). C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 31 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 de vest ir f eme nina, q ue se gún se recoge en DHECR 109 se colo ca b a deba j o de la falda. Sa l vo conta das excepciones l a mayorí a de est as pren das eran d e c o - lor blanc o y su valoración o sc ila e ntre 1 y 2 du cados. Solo en un a oca- sión, en c arta de dote de María Gonzá l ez , Cádiz, 6 de mayo d e 1563, s e menc ionan d os fusta nes, un o vareta do y el otro lla no, valora do s en 4 duca d os 110 . J USTI LLO El DRAE d efine el términ o como una prenda in ter ior s in mangas, q ue ciñe el cuerpo y no baja d e la cintura; s in emb argo, no po demos d ete r- mina r po r la e sc a sa informaci ó n q ue of re cen los p rotocolos notari a le s de Cádiz si se trata d e un a vestidura uti l iza da i ndistint am en t e po r hom- bres y mujeres. No obstan te, creemos que esta vestidu ra debió de ser muy seme jante al jubón masculino, mien tras q ue en el cas o d e las muje r es debió ser muy par e cido al corpi ño. Lo s justi l los se c o nfeccionaban en tejidos d e al ta calidad como ra so y tafetán , d e colores carmesí y negro y algu n os inc luso con franjas d e oro como se tes timonio en l a relaci ón de b ie n es q ue rec ibió Juan B ar b er , merc ade r inglés, con su es po sa , f ec hada el 17 de ag o st o d e 1562: “ Unos justil los d e tafe tan con franjitas de oro ”, valora d os en 1 5 reale s. 111 V ERD UGADO El DRA E def in e este vocablo com o un a vestidura que las mujeres us aba n debajo de las b asqu iña s para a h uecarlas. Se trata d e u n a f alda int e rior con verdugos , a unque también entre las muje r es d e clase baja y media er a uti l iza da esta p ren da con falda exter ior. El v e r du ga do t i e n e po c a r e pr es en ta c i ón en l os doc u me n t os g ad i ta no s de l s ig l o XV I , y a q u e s ol a m e nt e s e m e nc io na e n t r e s o c a si on e s , en l a ca r t a de d ot e d e d o ña Be r n a l di na N úñe z , Cá di z, 8 d e o c t u br e d e 1 54 6: “ Un ve r- 109 Diccionario histórico de l español de Costa Rica. 110 AH PC A. P N. 4 350 , I , 500 y ss . 111 AH PC A, P N. 1 439 , I , 867 y ss . 32 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 du g ad o de c ham e lo te l e on ad o c on v er dug os d e t e rc io pe lo v er de ” , a pre - c i a do e n 4 du c a dos 112 , e n l a de A na de Rí os , Cá di z , 13 de en e r o de 15 55 : “ Un v e r dug a do d e pa ño l e on a do ” , v a l or ad o e n 1 d u c a do 113 y e n l a d e I né s de la s Do bl a s , Cá di z , 16 de j u l i o de 15 56: “ U n v e r du gad o de pa ño az ul ” qu e fu e v a l ora do en 5 d u c a dos 114 . Muje r es con v e r dugado (BNE. Có dice de trajes del sigl o XVI ) Z A R AGÜEL Se t ra t a de una p renda i nt e rior de origen mo risco u tiliza da po r la muje r es , equivale nt e l as ca l zas m as c ulinas, a un q ue los hombres tam- bién los u tiliza ba n 115 ; sin e mb ar go, en los do cu m entos g adit an os del s i- glo XVI solo s e r egistra en u na o casión en el inventari o p ost mo rte m d e 112 AH PC A. P N. 4 335 , fo l. 725 t y s s. 113 AH PC A. P N. 4 343 , I , 190 y ss . 114 AH PC A. P N. 2 997 , I , 350 y ss . 115 M A RÍ A M ARTÍNEZ : “ I nfluen c ia isl á mi c a e n la indumen taria me di e va l española”, en Estu dios sobre P at rimonio, Cultura y Cienc i as Me di ev a les , 1 3-14 (2011-2012), págs. 187-222 . C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 33 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 Fr a ncisc o Fernán de z el Duque , r ealiza do po r su mujer el 22 de abril de 15 49: “ Unos saraguel es de tafet a n ” 116 . R OPA DE VESTI R A ACUERPO B ASQUIÑ A El D R A E de fi n e es te té r mi no co mo un a s ay a qu e u s a ban la s mu j e re s s o- br e la r opa pa r a s al ir a la c al le ; C. Be r n i s de st aca qu e ot r o no mb r e qu e s e l e da ba a la s sa y as e ra e l de fa ld e ta o fa l di l l a s , pe ro qu e lo s t e xt os di s t in g ue n e n tre fa l de ta y ba s qu i ña c om o d os de p r e n da s d if e r e n te s 117 . E s a di s ti n c i ón t a mb i é n se doc u me n ta e n la s ca rt a s de dot e g a di t a na s de l s ig l o XV I c om o c on s ta e n l a r e la ci ón de lo s bi en e s dot a l e s qu e I s a be l de Va rg a s a por t ó a l ma t r i mo n i o e l 1 4 de m ar z o d e 1 55 7: “ … u n a s ay a d e gr an a c on u na gu ar - ni c ió n de t e r ç i ope ño c ar me s i y una b as qui ña a de pa ño gr is c on dos ti r as 116 AH PC A. PN. 4 337 , I , 1.360 y ss . 117 C ARMEN B E RNIS , Tra jes y modas en la Es paña d e l os Reyes Católicos. II. Los ho mbres , Madrid , 1 97 9, p ágs. 133, y In du mentaria española en t iempos de Carlos V , Madri d , 1962 , pág. 107 Zarag ü eles. Fig. 1. Mor is ca hilando (Có di e de traj e s de Weiditz d e 152 9). Fig . 2 . So ldado nazarí con zaragüeles de la fa milia Ve rgés (R e tab lo de Sa n Esteban, Gra- nolle rs, Mus e o N a cional de Artes de Catalu ñ a). 34 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 de t e r ç i op e lo co n d os pe s pu nt e s e n c ad a una ” 118 . M i en t r as qu e l a p ri me ra e ra i n - t e r i or , l a s eg un da e ra e xt er io r y c e r ra da qu e l as mu je re s so l í an ve s ti r co n e l s a- y u el o 119 , pe ro qu e p or s u c ar á ct e r d e pr e n da e xt e ri or pod í a c on t a r c on u na ri c a gu ar ni c i ón de te rc io pe lo de di ve r - s os c ol or es y s e da , a s í c om o de c i e r t os c om pl em en t os c om o fa ja s 120 . Según la in fo rmac ión que o frecen los pro tocolos notari a les de Cádiz este tipo d e vest ido se confecci on aba en do s tipo s d e tejido s y colores : p año - morado, blanc o, amar illo, verde y az u l - y ta f etán -naranjado, azul-. El prec io de las b asquiñas d epen- diendo del tipo d e tej ido , comp le men- tos y estado de cons ervación oscilaba en tre 3 y 1 2 duc ados. C AL Z ÓN Se trata de una prenda mascu l ina con dos per neras que cubría d esde la cint ur a hasta difer en t e al tura d e los mu slos, p udien do llegar h as t a l a rodilla e incl uso más a b ajo. Ju n t o c on lo s za r ag üe l es s e t ra ta de u na pr e n da de v e st ir po c o d oc um en - t a do e n lo s te xt os ga di t an os , pu e s so l o s e me n ci on a en dos oc a s io n es , e n l a c a r ta de dot e de An a G ut i ér re z , fe c ha da e n Cádi z e l 9 de s e pt ie mb r e de 15 8 9: “ Un os c al z one s de pa ñ o y un s ay o ”, v al or a do s e n 12 re a le s 121 y en 118 AH PC A. P N 4345 , I , 512 y ss. 119 La as ociación de las basq ui ñ as c on los sayuelos se r ec oge e n la carta de d ote de Juana Ruiz, hija d e A nd rés , mori s c o, vecino d e Ch icl a na, otorgada el 2 4 de m a yo de 15 63: “ Una basquiña de paño b lanco y otras va squiña de p año amarillo y dos s ayu elo s de paño negro ” (AHPCA , PN. 4350 , I , 567 y ss. 120 En la carta de dote d e B e atriz de J erez, otorgada en Cádiz el 3 de agosto de 1 56 7, se e s peci f ica: “ Una va squila de t afetan naranjado con tres faxas d e t e r çiopelo ” val o- rada en 12 d ucados. (AHPCA , PN. 3 000 , I , 4 88 y ss ) 121 AH PC A, P N. 2 077 , I , 808 y ss . I s abel Cl ara Eugenia de Pourbus (Muse o G roeninge de Bru jas) C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 35 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 l a de Ma rí a de l os r e y e s , ot or g ad a en Cá di z el 24 de a g os t o de 1 57 0: “ U no s c al z one s m or ad os ”, a pr ec i a dos e n u n d u ca do 122 F i g . 1. De ta lle de l a F lag el ac ió n de C ri st o d e A le j o Fe rná n de z ( Mu se o de l P ra do ) . F ig . 2. D e ta ll e de F la ge lac ió n d e C ri st o d e Ju an de Ju ane s ( C ay ru s, M a d ri d ). F ig . 3. De ta l le de un f re sco de l pa l ac i o de d on äl v ar o de Ba zán , en e l Vi so de l Mar qu é s ( Ci u d ad R e al ). J AQUE TA Se t rata de una prenda masculina corta, acolch ada y ceñida a la cin- tura q ue d ej aba los musl o s al descubier to. La s ha bía si n mangas y con mangas cortas o la rg a s. En la documentació n gaditana d el siglo XV I solo se menci ona esta prenda de vestir en el i nventario post morte m d el mari d o de Doña María Illanes, real i za d o en el mes d e septie mb re de 15 39: “ e una jaqu et a col orada vi eja ” 123 122 AH PC A, P N. 2 93, I, 563 y ss . 123 AH PC A. P N. 5 464 , I , 685 y ss . 36 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 Fig . 1 . D e t alle d el fro ntal fun e rari o de la c ap illa de Aya la, Inst. d e Art e Chi cago. F ig . 2 . Marq ués d e Santilla , del Ma estro S opetrán, Mus e o del Prad o. F ig. 3. Detalle de El m arq ués de Santill a na en e l retablo de los Goz os de Santa María , d e Jorge Inglés, Mu- seo del Pra do. SAYA . La saya era un v es t ido d e m uj er p ara llevar a cuerpo que se vestía sobre la camis a o sob re las f aldril las y los corpiños inte riores; se trata de una espec i e de túnic a de mang as estrechas y ajusta das, abierta sobre el cuello para p er mit ir s u colo ca ción p or la cabeza , ligeramente ceñida a la ci ntura lo q ue permite mar car el talle, falda con p lie gues -gandu- jada- y longitu d que sobrepasa las rod illas llegan d o al su e lo. Las sayas po dían es tar forradas como se te stimoni o s en la car t a de dote de I nés de las Do blas, o torga da el 16 de jul io d e 1556: “ Un a sa ya de p año negro forrada ” 124 . 124 AH PC A. P N. 2 997 , I , 350 y ss . C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 37 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 A partir d e la segunda mita d d el siglo X VI , comien z a a d ifere n - ci arse lo s cuer p os de las f al d as , y en los p rimeros se es pe cifica, si con- taban 125 o no con man gas 126 . Fig . 1 . Vi si ón de San ta An a de Pedro Berrug ue te, Pare de s de Nav as , Pal en ci a. Fig. 2 . C ris to y la Sam ar ita na , de J uan de Fland e s, Mu seo de L ou v re . Fig . 3 . B ai le d e Sa lomé , Di eg o Ro sale s y Bal tasar Gr ande , Re t a blo d e Car b on ero e l May or, Seg ovi a. La s sa yas se confeccionar on d e d iverso s tipos de tejido s: paño de lana, fustán, chamelote, fust eda, g rana, ra so, to rn asol, rua n, tafetán, da- masc o, car mesí, sargueta, b ay eta, raje t a y h o landa, au nque predomina n 125 Asi c o nsta en la c art a de dote d e L e o no r Fran c a , muje r d el doc tor D iego d e Cuél lar , otorgada en Cád iz el 6 d e o c tubre de 156 1: “ Una s aya de tafetan… c o n s u cuerpo y mangas ” (AHPCA . PN. 43 48 , I, 1 .116 y ss .); e n la d e S i m ona de la Sao, Cád iz, 24 de m arz o d e 15 62: “ Una saya de chamelote azul co n su s cuerpos y mang as ” (AH PC A. P N. 4 33 9, I, 3 19 y s s.); E n l a c arta d e d ote de Marí a González: “ Una saya de pa ño amarilla … con s us cuerpos y m angas ” (A HPCA. PN. 4 350 , I , 50 0 y s s.); en la de Be at riz de J erez, expe d id a e n Cá diz el 3 de a gosto d e 15 67: “ Una saya de raso n egro con sus mangas guarneçidas de terçiopelo negro ”, valorada e n 20 ducados (A HPCA. PN. 30 00 , I , 48 8 y ss.). 126 En la carta d e dote de Cat alina López, e x pedid a en Cádiz e l 1 0 de m arz o d e 15 61 se regi s tra un a sa ya: “con cuerpo syn mangas ” (AH PCA. PN . 434 8, I , 427 y ss .). 38 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 las sayas de pañ o y d e d ivers o s colores: s ayas amarillas, verdes, blan- ca s, colorida, colo ra d a, leona da, aceituna da, m ora da, negra, azul, grana, ca rme sí y naran j ado. La s sayas solían contar con alguno tipo d e gu arnic ión, como trepas , fajas , ribetes, tiras, labores de s eda y pasamanos, ge n er a lmente d e te r- ciopelo de div ersos c o lores: negr o, car me sí, verde, az u l, morado, etc … El valor d e est a p ren da est aba en f unción del tej ido , gu arnici ón y estado de cons erv a ción; así una saya que c arec í a d e cual q uier t ipo de adorno s olía oscilan entre 1 y 6 d uc ados, mientr as qu e las que c ontaban con alg ún tip o de gua rnición su preci o era algo superi o r, rondando entre los 6 y 22 d uc ados S AYO L as fu e n te s do c u m e n t a l e s de s de m e di a d os e l s i g l o X V c o mi e n z a n a r e - g i s t r a r l os s a y os c om o u n a p r e n da ne t a me n t e ma sc u l i n a , di f e r e n c i á n d ol a de l a s a y a qu e e r a u t i l iz a da e x c lu s i v a me n t e p or la s m u j e r e s ; g e n er a l m e n t e l o s p r ot oc o l os n ot ar i a le s d e Cá d i z su e l e n h a c e r m en c i ón a e st a p r e n da b i e n c on c a r a c te r e s i n d i v i du al o f o r m a n do pa r t e de u n l ot e d e v e s t i d os má s a m pl i o; e l p r i me r c a s o l o h a l l a m os e n e l t e s ta me n t o de F ra n c i s c o de T ar i f a , ve c i n o de C á di z , ot or g a do el 2 1 de ma y o de 1 5 4 6: “ Y t e n m an d o qu e se c o br e de Se g o- b i a , s as t r e , u n s ay o d e f us te d a mi o ” 127 , e n tr e l os bi e n e s qu e r e c i bi ó M e l c h or d e Ve r g a r a e l 1 de se pt i e m br e de 15 4 6: M as u n s ay o ne gr o de ho n br e ” 128 , e n e l te s t a me n t o d e Á l v a r o M on t a l v o , e s ta n t e , fe c h a d o e l 23 de fe br er o de 1 5 47 : “ U n s ay o ne gr o, r ay o y v i e j o ” 129 y e n t r e l os bi e n e s d ot a l e s qu e re c i bi ó L ui s de M ol í n , a l c as a r c on su pr i me r a mu je r s e c i t a “ U n s ay o de d a m as c o n e gr o g ua r n e ç i d o c o n t e r ç i o pe l o n e gr o ” 130 ; si n e m b a r g o , m ay or in f o r ma - c i ón e s la q u e d i s p on e m os s o br e s a y os vi n c u l a d os a ot r a s p r e n da s de v e s t i r , i n t e r i or e s y e xt e r i or es , es de c i r de v e s t i r a c ue r po o t r a j e s de e n c i ma .; s i n e m ba r g o, e l ma y or n úm er o de r e g i s t r o s d e l os s a y os s u e l e n e s t a r r e la c i on a - d o s c on l as c a lz a s c o m o as í c on s t a en e l c od i c i l o d e J a c qu e s Pe r pe r s a qu e , m e r c a de r f l a me n c o , en qu e m a n da qu e s e dé a F ra n c i s c o H e r n á n de z , p or e l s e r v i c i o qu e h a b í a h e c h o e n su e n fe rm e da d . “ u n s ay o de p a ño a z ul vi e j o , e 127 AH PC A. P N. 4 335 , fo ls. 38 2v-3 74r. 128 AH PC A. P N 433 5, I , 1.29 0 y ss. 129 AH PC A. P N, 4 337 , I , 280 y ss . 130 Fue val orado en 8 r e a l e s. AHPCA. PN. 43 50, I . 50 0 y s s. C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 39 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 u n a c am is e t a c ol or a da e d os c a mi s as mi as ” 131 , e n la c ue n t a de l os he r e de r os d e A n d r e a P e r i , f a l l e c i d o e n e l 1 5 5 3 , s e r e g i s t r a e l 1 0 d e a br i l de 1 5 7 0 , u n a o r de n de pa g o de 1 . 5 7 0 ma ra v e dí e s p or 2 v a r a s d e c ar i s e a pa r a “ un s ay o y c al ç as , af or r o y he c hu r a y p or u n j u b o n ” 132 y e n t r e l os bi e n e s d ot a le s qu e r e c i bi ó e l 2 4 de a g os t o de 1 5 7 0 , Ju a n Or d i a le s , m o ra d or e n Cá di z , c on s u e s p os a Ma r í a de l os Re y e s : “ U n s ay o n ue v o e d os p ar es de c al ç as de pa ñ o n e gr o ” 133 . O t r o ti p o de vi n c u l a c i ón c on pr e n da s in t e r i o r e s s e r e g i s t r a e n l a c a r t a de d ot e de A n a Gu t i é r r e z , mu j e r de Ba r t ol om é Ga r c í a , ot o r g a da e n Cá - d i z e l 9 de s e pt i em br e de 15 8 9: “ U no s c al ç on e s de p a ñ o y un s ay o ” 134 y c on p r e n da s d e e n c i ma en e l t e s ta me n t o d e Á l v a r o Mo n t a l v o, f e c h a d o e n C á di z e l 2 3 de fe br e r o de 1 5 4 7: “ U n s ay o e u n c a po t e de pa ñ o ne gr o ” 135 . Fig . 1. Vid a d e San Ju lián , Maestro de Ororbia, I gl esi a d e San Ju li á n, O rorbia (Na varra). Fig . 2 . S an Miguel en el monte Gargano , Migue l J iméne z , Mus eo del Prado. F ig. 3. Exorci mo s ante la tumba de San Vicente , J aim e Hugu et, Museo Naci o nal de Art e de Cataluña, Barcel o na. 131 AH PC A. P N, 4 335 , fo ls. 30 8r -309r. 132 AH PC A. P N. 4 352 , I , 58 y ss. 133 El lo t e fue v a lorado e n 6 ducados. AHPCA. PN. 293, I , 563 y s s. 134 AH PC A. P N. 207 7, I , 808 y ss . 135 AH PC A. P N. 4 337 , I , 280 y ss . 40 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 P e se a l a s nu m e r o s as re f e re nc ia s a lo s s a yo s, n o d i sp o ne m o s d e ni n gu na d es cr i p ci ó n , a l o s um o se h a c e m e nc ió n a l te j i d o c o m o s e te st i m o ni a en t re lo s b ie ne s q ue P ed ro A nt o n io At ar j a r ec ib ió . el 2 4 d e sep ti e m b r e d e 1 5 4 5 , d e l m e rc ad er c a t a lá n Fr an c i s c o Sa l so n a ni r: “… e u n m a t eo d e P er p i ñ á n g ri s gu a r n eç i d o co n te rç i o p l eo e u n s a y o d e lo mi sm o ”, s e tr at a d e un p a ñ o p r o ce d e nt e d e l a m en ci o n ad a l o c a- li d a d f ra nc es a, p er o t am b i én se d o cu m en ta n o tr o s ti p o s d e t ej id o s co m o d am a sc o , f us t ed a o ca ri s e a au nq u e s i n i nd ic ar su p r o c ed en c i a ; as í m is m o , l o s t ex t o s r ec o ge n e l co lo r d e l o s p a ñ o s q u e a ex ce p c ió n d e u n c as o e n e l q ue m e n ci o n a e l c o l o r az ul , l o s re st an t e s f u er o n co nf ec ci o n a d o s co n p añ o s d e co lo r n eg ro . En n in gu no de l os re gi s tr os qu e co n t i en en la s c a r ta s de dot e a c la ra n c óm o e ra lo s s a y os; si n e mb a r g o, por l a do c u me n t ac i ón je r ez an a de l si g lo XV y pr in c i pi os de X VI , s a be mos de la e xi st e nc ia de s a y o ab i e r t os y c e r r a - do s , co n ma n g a s y s in ma ng as , c on fe c ci on a dos e n te l a de un s ol o co l or o de do s c ol or , e n e st e úl t i mo c a so se de n om in a n sa y os de mi ta de s , pe ro es a t r av é s del ap u nt am ie n t o qu e r e al i z ó el Dr . Don Pe dr o Gi r ón so br e l a s for ma y ma ne ra qu e l os h om br es h a bía n de te n e r en los ve st id os y g ua rn i ci on e s s e g ún la l ey c on te n i da en la s Co r te s de Va ll a do l id c el e bra da s e n el a ño 15 3 7 y c on e l pr op ós i t o de de ja r me mor ia de l as ve s ti du r as qu e h as t a es a fe c h a se u sa ba n d i c e: “Lo s s ayos lo m as a ntiguos de que ay memori a e n Esp aña, agora es qu e se usavan todos enter os de q uatr o quartos sin nin guna tie nçad ur a po r medio, y porque e ran angostos de l a çintura abaxo los abrian y le s metian unos peda zos de paño qu e llamaba n girones, començavan po r encima de la cintura y alli h er a n a ngostos y p un tiagudos, y abaxo yban ensanchandose, y d est os g irones a vi a en el sayo tre s o q uatro. Los sa- yos eran largos, las mangas muy angostas, el cuerpo del sayo lle ga va qu e c u brian el collar, salvo do s dedos o tres q ue qu ed ava de fuera po r detrás y p or d el a nte quai todo e l collar” C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 47 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 de terciopelo ve rde 173 y ese mismo tejido se do cu menta un sayuelo c ar - mesí e n l a carta de do te de J uana Forniel f echa da e l 2 3 d e o ctu bre de 15 63 174 . Los sayue los d e ras o tambié n s e registran en la s car t as de dote como en la d e Ana Marques, 3 0 de julio de 1554, en la que se cita “ Un sayuelo de raso ”, valora do en 8 re a les 175 , en l a d e María P ér ez, 30 de jun io de 15 61, se vuelve a mencionar un sayuelo de raso carmesí 176 y entre lo s bienes do ta les que recibió el merca d er inglés, J ua n Barber, 17 de agosto de 15 62, const a un sayuelo de ras o carmesí guarnecido con terci o pelo del mismo color, valora do en 8 ducados 177 D e p año so lo hemo s po dido lo c ali za r un sayue lo de paño n eg ro en la ca rta de d ot e d e J ua na R u iz , f e ch ad a e l 24 d e m a yo d e 15 63 178 . S A ÍTO Esta p renda p osibleme n te pertene z ca a l a f amilia de los say o s usa d a po r hom bres y mu jere s. En Jerez d e la F rontera se documenta e ste ves- tido d es de comienz os d el siglo XVI 179 y p or la m isma f ec h a en Tene- rife 180 y en Sevilla 181 . En Cádiz y en S anta Cruz de la P alma 182 se m e n - ciona a lo largo d el s iglo XVI . El s aíto se ase meja a l s ayuel o y como est e podía te n er man gas c omo se testimonia en la carta de do te d e Leonor M artín: “ Un saito de paño 173 A H PCA , PN . 4 33 8 y ss . 174 A H PCA , PN . 4 35 0, I , 1. 02 8 y ss . 175 A H P CA , PN . 43 4 2 , f o l s . 5 4 5 r - 5 4 7 r . 176 A H P CA , PN . 29 1 , I , 56 2 y s s . 177 A H P CA , PN . 43 3 9 , I , 86 7 y s s. 178 AH PC A, P N. 4 350 , I , 567 y ss . 179 Véase J UA N A BELL A N P ÉREZ , Cómo vest ían los jer e z an os en la Baj a Edad Me- dia , Cád iz, 2018, pág. 72-74. 180 M AR Í A DEL C RISTO G ONZ Á LEZ M ARRERO : “ El vestido , s u tipología y su s ignifi- c ad o so ci al y eco nó mico. El c aso de T e nerif e tras su in corporaci ó n a la C orona de Cas- till a”, en XI Coloquio d e h i storia canario - a mericana , 1994, Tom o I, pág. 298 . 181 Natali a Palen z u e la D omínguez , Los mercad eres burgale ses en S evilla a f in e s de la E d ad M ed ia , Se villa, 2003 , pág. 2 57. 182 L O U RDES A RVELO G IL y L UIS H E RN ÁN DEZ M A RTÍN : “D otes, arras y litigio s ma- trim onial es en la docu me nta ci ón d e l e s cribano pú blico de la Palma, D omingo Pérez 48 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 ama ril lo con unas mangas d e tafet an ” 183 . Esta p ren da d e vestir suel e ir ac o mpañada d e un m anto y s e confe cc iono en d iferen tes t ipos de tejido s como se menc iona en la carta de d ote de Elvira Lorenzo otorgada el 2 0 de septie mbre de 1 551 : “ Un saito d e tornasol e un m anto d e sarga ” 184 , en la de Juana Pérez, f ech ada el 2 de mayo d e 1557: “… un saito de terçi o pelo y manto de tafetan ” 185 y en la de Juan a García, f echa d a el 1 0 de mayo de 1568. “ Y un saito d e tafe tan naranjado, usado ” 186 . Z AHONE S El DRAE def ine esta prenda como una especie d e m an dil, p rin cipal- ment e de c uero, atado a la cintura , con pe rneras abiertas po r detr ás que se ataba a l a p ierna , usado po r cazado re s, va queros y gente de camp o para resguardar el traje ; s in embargo, Carmen Ber nis reco g e un texto de 15 35 en el que Pedro Girón, del Co ns ejo R ea l d e Casti lla, exp lic aba q ue la generaci ó n a nterior a la suya utilizaban e n verano zah on es , q ue eran como calz a s confec ci o na da s con cuero de g amo o vena do , que cu brí a desde la cin t ura a las p ie r nas, simil a r a un cal zón pero desta cando que los zahon e s siempre era d e cuero 187 ; no obsta nte, la información que of rec e la d ocumen tación gaditana del siglo X VI contradice , en parte dicha afirm ac ión, p uesto que en el testamento de Álvar o Montalvo, es- tan te en C ádiz, fechado el 23 de febrero de 1547, menci ona entre l as prendas que tení a en la p osada “ un os saho ne s de raso n egro ” 188 ; creo como afirma C. B er nis que s e trata de un tipo d e calz ó n pero que s e confecc ionaban con diferentes tipo s d e tejidos que p od ría n se r corto ha s ta l a s rodillas o lar gos. (1546 - 1 567), e n XI V Coloq uio de historia canario -amer i cano , Las Palma de G ran Ca- nari as , 2000 , pág. 1.7 04. 183 Cádi z, 14 de agosto de 15 61 (A HPCA, P N. 29 1, I, 670 y ss. 184 Fue val orado en 5 duc a dos (AHPCA. PN. 4339 , I , 1620 y s s). 185 AH PC A. P N. 4 345 , I , 512 y ss . 186 Fue apreciad o en 3 ducados /AH PCA. PN.5 466 , I , 325 y ss .). 187 Véase la V oz Zahone s, C ARME N B E RNIS , Tra jes y modas e n la España de los Reyes Cat ólicos. II. Los Hombres , pág. 14 3, In dumentaria esp añola en tiempos de Ca r- los V , pág. 1 08 y El tr aje y los tipos sociales e n E l Q u ijote , Mad rid, 200 1, pág. 403. 188 AH PC A. P N. 4 337 , I , 280 y ss . C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 49 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 T RA J ES D E E NC IM A Y SOBRETODOS C HA MARR A El DRAE de riva este t érmino de zamarra, y lo d efine como un a ves- tidur a d e jerga o p año burdo p ar ecido a la z amar r a, mientras q ue C . Bern i s d ist ingue do s tipos de za marras, una que denomina pas toril he- ch a de p iel d e cordero y otra más rica ; s o bre e sta ú lti ma informa q ue e n la Edad Media fue el n om bre que se daba un traje r ico femenino 189 . En la documen t ac ión gaditana d el sigl o X VI, au nque no descr ibe como era est e tra je, da cumplida inf o rmac i ón por el tipo de tejido en que esta ba confecciona q ue se trataba de una ves t idura rica pero si n espec ificar si se trataba de una prendas ma s culin a o f emen i na . L os t e ji dos qu e s e me nc i on an en lo s re g i st ro s son e l r a s o, da ma s c o y pa ño. En el t e s ta me nt o de Ál v a r o M on ta lv o, fe ch a do e n Cá di z , 23 de fe - br e r o de 15 4 7, s e r e c og e qu e te n ía e n l a pos a da u n a s er i e de v es t i dur a s y e n tre e l la s “ Un a c h am ar a de ra s o ca r me s i c o n un a f r a nj a de pe lo c ar - me s i ” 190 , e n e l in v en t ar i o po s t mo r te m de F r a n c isc o F e r n án de z el Du qu e, ot or g a do e n Cá di z , 22 de ab r i l de 1 54 9, “ U na ch am ar ra de da m as c o ne - gr o ” 191 y e n la c ar t a de dot e de Ca t a li na Ló pe z “Una c h am ar r a de pa ñ o pr e s ado gu ar ne ç i da co n t e r ç i ope l o c ar me si ” v alo r a da e n 4 du c a do s 192 . C HA MARR ETA El D RAE d efine es t e tér mi no c omo u na casaquilla que n o se aj u sta al cu e rpo, larga hasta poco más d ebaj o de la c intura, abierta po r d elant e, redonda y c o n man gas lar ga s. En el test am en to de P asc ual d e Urni eta recono ce que le debía Mosé n Rabas, estante en Mallorca , c i erta cuantía d e ducados y pre ndas de ves - tir , entre las cuales s e menciona “ una ch am ar reta de damasco negro gu ar neçida con ter çiopelo ”, además de o tra si mila r q ue t enía en casa d e Pedro d e Torr es 193 . 189 C. B ER NÍS , Ind umentaria española en t iempos de Ca rlos V , Madrid, 196 2, pág. 10 8 y Tr aj es y modas d e la España d e l os Reyes Cat ól i cos II. Lo s ho mb r es , Madrid, 19 79, pág. 134. 190 AH PC A. P N. 4 337 , I , 280 y ss . 191 AH PC A. P N. 4 337 , I , 1.360 y ss . 192 AH PC A. P N. 4 338 , I , 427 y ss . 193 AH PC A. P N. 4 336 , I , 827 y ss . 50 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 LOBA Esta p ren da fue usa da p or hombres y mujeres. Se trata b a d e u n t r aje talar y despegado del cu e rpo con maneras , e s decir, con aberturas late- ral e s p ara po der sa c ar los brazos. En Cádiz en el gran número d e carta s de d ote, inve ntarios po st mortem y tes tamentos, su pe rior a 1 00, sol o se menc iona e n el testamento de Ana Lóp ez , mujer de Juan de Ho jeda, d ifunt o , fecha da en el 15 38, en la que establece una manda, en la que o rden a que se den a B ea t riz Gutiérrez, s u cuñada, u na loba de chamel o te 194 . MONJIL Esta vestidura s e trata d e un t raje de encim a femeni no d es p eg ado d el cuerpo y con mang as que la s mujeres vestían sob re la saya o so b re l o s otros vest ido s usaban cu an do iban a cue rp o. A diferen cia de los mo nj iles del siglo XV confec- ciona do s en ricas t elas y cortos, los del sig lo si- gui entes mantuvieron las mismas carac t erí sticas, pero f ue ron más largos llegando ha sta el suelo . En la documen tación ga di tana del si g lo XVI, apen a s si se me nc ion a es te tipo de ve stidura, ya que solo se cita en tres o ca siones; e n l a carta d e do te d e Ana G utiérrez mu je r de Di ego G arcía Nava rro , fec hada en Cádiz el 9 de se ptiem bre de 15 89, e n l a q ue se r egistra un monji l v alo ra d o en un d ucado y medio, sin nin gún tipo de mención al tipo de te jido s, y sus características 195 , en la de Ana Gutiérrez, mujer de Bartolomé Garcí a, fecha da en Cádiz el mismo d ía que la anterior, 194 AH PC A. P N. 546 4, I , 558 y ss . 195 AH PC A, P N. 2 077 , I , 803 y ss . Santa cosie n do . De - talle del r etablo de la Vi rg en y el niño (Muse o Dioce s ano de Borj a). De tall e del r e tab lo de lo s santos A b dón y S enén de Jaime Hugu e t (Iglesia de Sa nta María de T a- rras a) C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 51 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 pero en e ste caso se es p ecifica q ue el mo njil esta ba confeccionado en an a sc o te , su val oración fue de 2 duca d os 196 y e n la de E le na Rod rígue z, muje r d el abogado Gonzal o C abal lero, vecino de Ronda y es t ante en Cádiz, fecha da el 6 d e mar zo d e 1598, en la q ue se relacionan entre los bienes d otale s que apo rtó al matrimonio un m o nj il y mantellina de ba- ye t a y anascote, apre c ia d as ambas prenda e n 3 d uc ados 197 . R OPA Es t a v es t i dur a er a us ad a por h omb r e s y mu je r es , y c om o l a s a n te ri or es pr e n da s: c ha ma rr a , ch a ma rr e ta , l ob a y m on j i l p e rt en ec í an a g ru po de lo s de n om i n a da s t ra je s d e e n ci ma . C. B e r n ís de s ta ca q u e e s te t é r min o f u e e m- pl e a do c on e l mis mo s en ti do qu e t ie ne en la ac t ua l id a d pe r o ta mbi én se u t i li z ó p a r a de si gn a r u n t r aj e e n c onc re to, a un so br et odo c on ma n ga s q u e n o pe rt en ec í an a l a f a mil i a de l as c a pa s 198 ; a sí c on st a e n la d oc u men t ac ió n g a di t an a de l si g l o XV I c om o l o po de mo s c o mpr oba r , e n t r e ot r os e je mp l os , e n e l te s t a me n t o de Ju a n de Z u e ta , ot or ga do e l 28 de ju l i o de 15 45 : “ un a c ax a de ro pa de m i v e s t i r en que e s ta u na c ap a d e p añ o n e gr o e u n b or ri - qu e l de pa ño ne gr o, e dos pa r e s de ca l z as v ie ja s r ay das ” 199 y en e l t e st a - me n t o de F r a n ci sc o de T a r i fa , e xp e did o e n Cá di z e l 21 de m a y o de 1 54 6, e n l a qu e e l te st ad or or de n a qu e se le pag u e a l sa s t re Se g obi a lo qu e s e le de be d e “ ç i e r t a he c hur a d e r op a de d os ni ños ” 200 . L a se gu nd a opc ió n , e s de c i r la de s ig na c ió n de u n t i po de t r a j e co nc re t o, a u nq ue en l os te xt os c on su lt a dos n o s e me nc io na n su s ca ra ct e r ís t ic as for - ma l e s; s in em ba r g o, l a in for ma c i ón qu e of re c e n s obr e l os t e j i dos u t i l i za dos e n l a c on fe cc ió n de e st a ve s t i dur a y su s a do r n os so n a bu n da nt e , as í c omo l a s r e fe r en c ia s a l c ol or y a s u v al or ac ió n : “ Una ro pa de c a riz ea b lanca con p asam anos ” , 4 duc ados 201 “ Otr a ropa de t elill a de algodón y se da ”, 4 du cados 202 . 196 I bí dem n ota an t e rior, I, 80 8 y ss. 197 AH PC A, P N. 5 042 , I , 410 y ss . 198 C. B E RN I S , Ind uentaria española en tiempos de Carlos V , pág. 1 01. 199 AH PC A. P N. 4 343 , I , 606 y ss . 200 AH PC A. P N. 4 335 , fo ls. 38 2v-3 84r. 201 AH PC A. P N. 4 351 , I , 903 y ss . 202 I bí dem n ota an t e rior. 52 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 “ Una ropa d e ta fe tan negro con tr es ribetes de tafet a n ne g ro ”, 1 4 duca d os 203 . “ Una ro pa de tafe tan gu a re çida d e lo mis mo ”, 10 duc ado s 204 . “… un a ro pa de ta fe tan n egro g ua rneçi da c on terçiopelo negro ” 205 . “… y ropa de tafetan negro llano picado ” 206 . “… e ropa de tafetan negro lis tad o ” 207 . “… e ropa de rajuela de mezcl a ” 208 . F i g . 1. De ta l le de l N ac im ie nto de S an J ua n B au ti st a , d e l Ma e str o de Mi r af l o re s. Fi g. 2 . F e - li p e II , po r Ti z i an o , Pa l ac i o Pi ti , Fl o re nc i a. Fi g . 3. D e tal le de l a E pi fan ía , po r Vi c en te Mac ip ( Mu se o Ca te d ra lic io de Se go r be , C as te ll on . S OBRETOD OS A L QU I C EL Del ár. his p . A lki sá o alkis í, y este del ár . cl ás. kisā'. El DRAE y DA coinc ide n e n q ue con e ste té rmi no hace r eferencia a una vestidura mo- ris c a a modo de capa, comúnmente blanca y de lana y a un cierto tejido 203 AH PC A. P N. 3 000 , I . 488 y ss . 204 AH PC A. P N. 5 466 , I , 325 y ss . 205 AH PC A. P N. 4 362 , I , 545 y ss . 206 AH PC A. P N. 5 471 I , 788 y ss . 207 I bí dem n ota an t e rior. 208 I bí dem n ota an t e rior. C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 53 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 que servía p ara cubiertas d e banc os, mese s u o tras cosas . Dieg o d e Gua- dix rec o ge la fo rma alq uiçe r sobre la q ue di ce que a sí se llamaba e n algunas partes de España a una suerte de capa o mant o 209 , pero d es co- noce m os como er a esta ca pa o mant o . E n l a d o c um e nt a c ió n ga d i t a n a d e l si gl o X V I se r e c o g e la d o b l e ac ep ci ó n q u e o f re ce e l DR AE ; co m o te ji d o b l an co ut il i za d o p ar a cub r i r se me n c io na en e l t e s ta m en to d e An a Ló p e z, f e ch a d o e n el a ñ o 1 5 3 8, en e l q u e la t e s t ad o ra es t ab le ci ó un a m an d a p ía a f a vo r d e An to na M a r - tí n, hu ér f a na , f o r m a d a p o r a lg un o s te x t il e s d e ho g a r y p o r un al q u ic e r b l an co 210 , en el te st a m en to d e A n a d e P i ñ a , m o r is ca , o to rg ad o en C á d i z el 7 d e m ay o d e 1 5 4 5 , s e r ec o g e n l a re la ci ó n d e b i en es q u e t en ía h a st a es e m o m e nt o y, e nt re e ll o s , se r e g is - tr a n “ D o s co lc h o n es e u n a ma n t a e un alqui se l ” 211 , en la ca r ta d e d o te d e Isa b e l C a t ac o c h i n o , o t o r ga d a el 2 3 d e may o d e 1 5 6 7 : “ D o s c o l - ch o n e s co n lan a , u na fre sa d a y u n a lq u i se l ”, v al o r ad o el co n ju nt o en 1 6 d uc ad o s 212 . Con el sig nif ic ado de mant o as o ci ado a un so mbrero se d ocume nta en la carta de d ote de J ua na García , f echada en Cádiz el 1 0 d e mayo de 15 68. “ Un m a nt o alquice l gu arneçido con sus fran jas de se d a n egra y un so n brer o nuev o ” valora do en 12 d uc ado s 213 . 209 D IEGO DE G UADI X , Recop il ación d e algunos n ombres arábigos qu e l os árabes pu sieron a algunas ci udades y a ot ras much a s co s as , Edición, i ntroducci ón , no t as e índice s d e Elena Bajo Pér e z y Felip e Maíl lo Sa lg a do, Gijón, 200 5, pág. 30 9 210 AH PC A. P N. 5 464 , I , 558 y ss . 211 AH PC A. P N. 4 33 4, I , 36 6 y s s. 212 AH PC A. P N. 4 353 , I , 618 y ss . 213 AH PC A. P N. 5 466 , I , 325 y ss . Santone s con al qu icel. Códice de traje s (BN E). 54 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 B ERNI A Este término, s egún el DRAE , h ace referencia a un tejido basto d e lana, seme j an t e al de l a s mantas que se solía fabrica r de un o o de va rios colores , del q ue se hac í an capas de abrig o. En Cádiz, est a vestidura ape- na s si tiene representación, dado que solo s e men ciona en u na ocasión en el inventario p ost morte m d el marido de Doña María Ill a nes, f ec hado el septi embre d e 1 538. “ Un jubon d e f u stan vie jo, u na b ernia vie ja e po drid a e una tovajuela vie ja ” 214 . C A P A Se trata d e una prenda d e abrigo de us o mascu lino, aun q ue parece ser q ue f ue utilizada po r mujeres de bajo condi ción social 215 . Se trata d e un sob re tod o holgado, abierto por la parte dela ntera y sin mangas que disponía d e un ca p uchón. No dispone mo s d e i nformaci ó n q ue nos per- mita conocer q ué tipo de capa son l as que se m encionan en la d ocumen- tac ión gaditana; sin embargo, ofrec en info rmación sob re el tej ido uti li- za d o en su confec ción y algun o s tipo s d e adorn os, así nos const a en el tes t ame n to de Juan de Zu eta, vecino de Sa n Sebastián, fec hado el 28 de jul io d e 154 en el q ue testimonia que t enía en casa de Isa bel López una “ c a xa de ro pa d e mi vest ir e n que es ta u na c a pa de paño n egro e un bo rr iqu el d e pa ño negro e dos pares de cal zas viejas rayda s 216 ”. Capas de p año ne gro se me ncio na n entre los b ienes q ue recibió Antón de Frí as el Viejo d e Juan de Sa turce, vec i no d e Po rtu galete el 7 d e agosto d e 15 45 : “ Un a capa de paño negra con una fax a d e razo picado p or de dentro e u na faxa terç iop elo p or fuer a ” 217 y la q ue rec ibieron Pedro Antoni o Atarja y J uan Cortaria d e Francisco S als on amir, catalá n, el 24 de septiembre del mismo año: “ Un a ca pa d e paño n egro gua rneçi da con razo e ter ç iopelo ” 218 . J a q ue s P er p e r s aq ue , f la m e n co , o r d en ó e n s u c o d i c il o , f e cha d o el 4 d e m a yo d e 1 54 6, q ue se l e d i e ra a M e l cho r, f l am e nc o , p o r l o s 214 AH PC A. P N. 5 464 , I , 685 y ss . 215 M. M AR TÍNEZ , La i ndustria del vestido e n Murcia (ss. XIII - XV) , Mur c ia, 19 88, pág. 373. 216 AH PC A. P N. 4 334 , I , 606 y ss . 217 AH PC A. P N. 4 334 , I , 64 0 y ss. 218 AH PC A. P N. 4 334 , I , 785 y ss . C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 55 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 b ue no s s er v i ci o s q u e l e h ab ía he c ho e n s u e n f e rm e d a d “ u n a ca p a e u n j u b o n q u e y o t en g o d e m i ves t ir ” 219 y un a ca p a f r is ad a, e s d e ci r , q ue l o s p e li l lo s d el t ej id o e n e st a b a co n f e c c i o na d a er a n l e va nt ad o s y ri za d o s s e r e g i st r a e n el i n v e n t ar io p o st m or te m d e F ra nc is co F er - ná nd e z e l D u q ue , f e c h ad o en C ád iz , e l 2 2 d e a b r il d e 1 5 4 9 : “ U na ca p a f r is a d a nu ev a ” 220 . Fig . 1. D e t alle del Mil agro d e l Monte Saint Mic h el de J aume H uguet (Mu seo Nacional de Art e d e Cat aluña). Fig. 2 D e tal le d e lo s Mil agros p óstumos d e San Vicente de J aume Hu g uet (Mu s eo Nacional de Arte de Cataluña). Fig. 3. C ap a c o n capilla abotonada de Chri s toph Weiditz. C APOTE El DRAE d efine est a pren d a como una c apa d e abrig o hecha con man- ga s y con men or v ue lo que la capa común. C. Bern i s cons idera q ue d u- rante el s iglo XV se trataba de un a pre nda rústica, compuesta p or dos paño s a modo de esca pulario y de un a capilla o ca puchón que s e rvía para proteger s e de las incle m encias de tiempo 221 ; sin embargo, d ura nte 219 AH PC A. P N. 4 335 , fo l. 308 r y ss . 220 AH PC A. P N. 4 337 , I , 1.360 y ss . 221 Véas e la voz CAPOTE. C. B ERNIS , Tra jes y modas en la Esp aña de los Reyes Cat ólicos. II. Los Homb res , págs. 72- 73 56 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 el s ig lo XV I , los t extos no o frece n ning ún tipo de noticia sobre su fo rma. . En Cádiz a penas s i t iene representación, ya q ue s olo se menc iona en en el testamento de Álvaro Montal vo, f ec hado el 2 3 de f ebrero de 1547: “ Un sayo e un capote de paño negro ” 222 . H ERRE RUELO o FERRERUELO El DRAE define e ste término como u n a capa corta con cuello y sin ca p illa, mien t ra s que DA d ifiere al afirmar que se trataba d e u na capa alg o larga con solo cue llo, sin c apilla 223 . Esta pren d a solo se r egis tra en la carta d e dote de An a Gutiérr e z, fech ada en Cádiz el 9 de septie mb re de 1589: “ Un herr er uelo de pañ o ve intedo ze no en 6 du cados ” y “ Un herreruel o de lan ill a en 12 reales ” 224 . M AN T ELLINA Di m i n u ti vo de ma nt o. El D R A E co mo de fi n e e st a pr e n da c om o u n a ma n - t i l la de c a be za . L a doc u men t ac ió n ga di t an a de l s i g l o XV I ofr e ce e sc as a 222 AH PC A. P N. 4 337 , I ,280 y ss . 223 Diccionario de autoridades , tom o III (1732 ). 224 AH PC A. P N. 2 077 , I , 808 y ss . De tall e de El so - corro de Br isach , Jusepe Leonardo (Muse o d el P rad o) Capote. Ci citatis Orbis Te- rra rum . C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 63 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 CAPILLE JO El DR A E de fi n e la v oz ca pi lle j o c omo u n a e s pe ci e de c ofi a u s a da an t ig ua - me n t e p or l a s m uj e r es . E s te t oc a do se c on fe c c i on ab a c on s e da y s ol í a e s ta r g u ar ne ci do c on h i l o y c on fr a n j a s de or o y pe r l a s . E n l a c ar ta de do t e de I n és de l a s Dob l a s , fe c ha da e l 16 de j u l i o de 15 56, s e r e gi s tr an 3 c ap i l l e j os de sed a y u n o de e l l os g ua rn ec i do c on h il o de or o v a l or ad os en 5 du c a dos 246 , e n la de Ma r í a de La r r ea , ot or g a da el 2 2 de ju l i o de 155 6 , se r e c oge u n c a pi lle j o de s e da c a r - me s í c on u n a fr an ja de or o y pe r l a s a pre ci a do e n 3 du c a dos 247 y e n l a C a ta l in a S uá re z , e xp e di da e l 25 de ma r z o de 15 61, u n o de s ed a 248 . C APIL LO El DRA E d efine este térmi no como una ve stidura de ca b ez a, como un a especie de cofia y el DA como la cubie rta d e lien zo q ue se pone en la ca bez a. Debió de tr ata r se d e un tipo de bo ne te usa do por l o s hombres y que a pe nas tiene representación en la docu m en t aci ón gaditana del si- glo XVI, dado que s olo se mencio na en una ocasi ón, en la carta d e do te d e Beatr iz de Me sa, f ec hada en Cádiz el 24 de noviembre d e 15 69: “ Un go rg al y d os capil los ”, todo aprec iado en 6 reales 249 . C OFIA S Ciert o género de cobertura p ara l a c abeza hec ha d e r ed o de lie nzo, de que se sirven los homb re s y muje res par a recoger el cabello. Las c o- fias gener a lmente van asociadas o tra s p ie z as d e ves t ir. Es muy f rec uente que en la s relacio ne s de bienes d otales se haga referenc i a a cof re s que conti e nen cofia, gorgueras y toca como se testimo ni a en la c arta de d ote de C ata lina Alons o, f echada el 15 d e novie m b re de 1 538 250 , en la de Marí a de Hu rquiça, o torga d a12 de septie mb re de 1 539: “ Y t en un cofre 246 AH PC A. P N. 2 997 , I , 350 y ss . 247 AH PC A. P N. 2 997 , I , 406 y ss . 248 AH PC A. P N. 2 90, I, 319 y ss . 249 AH PC A. P N. 2 93, I, 412 y ss . 250 AH PC A. P N. 5 464 , I , 905 y ss . Capillej o de Fernando de La Cerda (Museo de Burgos 64 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 con çie rtas joyas d e g orgu er as e c o fias e jorjales e ot ras cosas, tod o ap re çiado en tre s mil m arau edis ” 251 y en l a de Leo nor Martí n, expedid a en Cá diz, el 1 4 de agosto d e 1561: “ Un cofre con unos tocados de mujer e cofias e capillejos e una cruz d e plata sobredo rada e un de d al d e plata ”, todo valora d o en 6 d uc ados 252 y e nt r e l os biene s qu e recibió Fr a ncisc o Delgado , sa stre , con su mu jer el 12 d e f ebre ro de 1565, se rec og en 3 cofi as y d os esc of iones valo ra d os en 3 duca d os 253 . Ningun o de l os ca sos me ncionados s e c ita si p ert e necían al grupo de las cof ias confeccionadas con al gún tipo de tejido: lino, seda, etc., o si lo eran de red. E SCOFIÓ N Co fi a de red confecci onada con hi los d e se d a q ue se ce ñí an a la ca- beza median t e una ci nta pasado por la ja reta y emplea d a po r las muje res para rec og er el ca b ello. La informaci ó n que of rec e la documen t ac ión ga d itana e s esca s a, ya q ue solo disponemos de 5 reg istr o s, p ero son su - ficien tes p ara po der afirmar que c o mo los capillej o s es t aban confec cio- na d o en seda y como aquell o s estaba g uarnecidos con hil os de oro y alj ó far como se puede comprobar , entre otros eje mp los, en la ca rta d e do te d e I sabel Catacochino, fechada e l 23 de mayo de 16 57: “ U n esco- fion con aljofar ” valora d o en 3 ducados , y en la d e J uan a García, otor- ga d a el 1 0 d e may o de 1568: “ e u n e scofion or o e carmes i ” 254 . G ARV ÍN Se trata de una cof ia hecha de red con hi los de s eda. E n prin cipio se tra tó d e una prenda ma s culina, p er o duran te el sig lo XV I fue usada por las mujeres. A sí con sta e n la ca r ta d e d ote de Ana Marques, f ech ada el 30 de ju lio 1554, en l a qu e r egistran 4 g arvines de seda con oro, va lora- do s en 3 duca do s 255 , en la d e Fr ancisca Benítez, 2 4 de fe brero de 1556, se recoge un g arvín de seda d e gr a na con u na f ran ja de hil o de oro 256 y 251 AH PC A, P N. 5 464 , I , 1.500 y ss . 252 AH PC A. P N. 2 91, I, 670 y ss . 253 AH PC A. P N. 4 351 , I , 226 y ss . 254 AH PC A. P N. 5 466 , I , 325 y ss . 255 AH PC A. P N. 4 342 , fo ls. 54 5r y ss. 256 AH PC A. P N. 4 344 , Im 515 y ss . C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 65 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 en la de Juan a R uiz, hija de Andrés, m orisc o, vecino d e Chiclana , se cit a n 2 garvi n es d e se da, v alora d os en 6 reales 257 . G ORRA El D RAE d efine este t o ca do c om o u na prenda p ara cubrir la c abeza y DA com o cierto género de cob er tura d e la cabe za , hecha de seda o p año, lle na de plie gues de arriba aba jo para ajustarla a l a c abeza . C. Bernis dice q ue se trata de una v ariante del bo nete, e n la f o rma de tocado re- do ndo y aplasta do 258 . Fig . 1 . D e tal le de la Leyend a de Sa nta Ursula , anónim o . Fig.2. D etalle del R e tab lo de la iglesia de San Fé lix, Gerona). Fig. 3. R e t ablo de la igle s ia parroquial de Ororbia, Nav arra). En lo s pr o to c ol os de n ot a r ia l es de l si g l o XV I n o s e r ec og e e s te t i po de c ob e r t u ra en la s c a rt a s de dot e, te st am en t os ni i n ve nt a ri os po s t mo r t e m , s i n o e n c ie r ta s ac t iv i da de s co me rc i al es . A s í n o s co n s ta e n l as r opa s qu e r e c i bie r on Pe dr o A nt on io A ta rja y Ju li o Co r t a r ia , e l 24 de se pt ie mb r e de 15 4 5, de F r a n ci s c o Sa ls ona ni r, ca t a lá n : “ d os g or ra s pr i e ta s e un bo ne te c ol or i do e una ca x a de gor r as ” 259 , el 26 de j u l i o de 15 5 2, Ju a n de A s pe tr a , g u ip uz c oan o, v e c in o de C á di z , re c on oc i ó qu e de bí a a F ra n ci sc o Na z e l o, g e no vé s 8.5 6 8 m a r a v e díe s por 7 doc e n a s de g or r a s , al pr e c i o de 3 6 r e a l es c a da doc e n a 260 , e l 22 de oc tu br e de 155 5, Ni c u l a o A n t on io , ma es t r e de l a n a o L a P i e da d r ec i bi ó d e A g us tí n S a l om ón un a s e r ie d e p i ez as t e xt il es y 2 257 AH PC A. P N. 4 350 , I , 567 y ss . 258 V é as e l a v o z Go rr a . C. B E R NI S , In dum e nt ar ia es pa ño la en ti em pos de Ca r lo s V , pá g s. 92 - 93. 259 AH PC A. P N. 4 334 , I , 785 y ss . 260 AH PC A. P N. 4 340 , I , 892 y ss . 66 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 do c e n a s de go r r as va l or a da s en 12 du c ad os 261 y e l 31 de ma r z o de 15 59 , l os h e re de r os de A n dre a Pe r i , mu er to e n el a ño 1 55 3 , pa g a r on a Ju an Di en t e po r u n a g or r a p a ra Lu i s P e ri , 17 0 m a ra v e dí es 262 . En nin guna de est a s entradas se hace menció n al tipo de tej ido ni a la forma, solo algunas noti c ias sobre su precio. P AÑ O D E RO STRO En las cartas de d ote, in ventarios p ost m orte m y en alg unos testa - ment os es fre cuen t e e nc o ntrar menciones a los p años de rostro. S obre este atuendo f eme nino C. Bernis comenta q ue e ra m uy usua l la costum- bre an t igua de que l as mujeres s e ta pasen el rostro par a viaj ar , y má s rec ientemente, a p artir d el siglo XV, para salir a la c alle 263 para p rote - ge r se d e l a inclemencias del ti empo y p ar a oc ult a r s u identidad . Según los protocolo s n o ta riales de Je re z de la Fr ont era d el siglo X V, lo s d e la vil l a d e V ejer de la Frontera y los d e la ciu d ad de Cádiz d el si glo si- gu i en t e, los paño s de rostro ha b rí a que cons id erarlos como un a especie de m an tilla q ue cubri ría la ca b eza y p ar te d e los hombro s, y ell o , en funci ón de la cantidad de tejid o que er a e mple ado e n su confec ción. En la relación de los bienes q ue aportó al matrimonio doña María , vecina de Jere z de la Fron tera, el miérc o les 2 0 de juni o d e 1492, se re gistra: “ Y t en u n paño d e rostro de o landa d e u na var a e media con sus cabos de g rana e negros ” 264 , es decir, se tra ta d e una p ie za q ue ten dr ía una longi t ud aproximada d e 125 cm s., mien tras q ue la an c hura est aría en funci ón de tipo de tej ido y en Las cuentas d e G onzalo de Ba ez a se re- gis t ra : “ A Beatriz de Cu ell o tres varas de bre taña pa ra paños de ros- tro ” 265 ; si consider amos que la var a utilizada en Jerez d e la Fr o nt era es la misma, la can t idad de lie nzo q ue se le dio a Beatr iz d e Cuell o se confecc ionarían 2 p años de rostro. Es t e t oc ad o es e l qu e má s se doc u me nt a en l os pr ot oc ol os de Cá di z, pu e s t o qu e e st án pr e s en te s en t oda s l a s ca rt a s de do t e . Ge n e r a l me n t e s e 261 AH PC A. P N. 4 343 , I , 1.977 y ss . 262 AH PC A. P N. 4 352 , I , 58 y ss. 263 C. B ERNIS , El traj e y los tipos sociales en el Q ui jote , Madri d, 20 01 , p ágs. 54 - 55. 264 AMJF. PN . 1492 , fo ls.72 r-73r. 265 Cuencas de G onzalo de B aeza tesorero de Isabel l a C atól ica , e d. de Antonio de la Torre y E . A, d e la To rr es, Madrid, 1955 , I , pág. 56. C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 67 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 c on fe c ci ona ba e n l i en zo s d e c ol or bl a n c os de di f e r en te s c a li da des y pr oc e - de n c ia : ca se r o, de l g a do , de h ol an da , c a mb r a y , gr an a, ru an y c re a. En tr e e l l os ha y qu e di s t i ng ui r lo s de no mi n a dos or di na r i os qu e n o s ol ía n c on ta r c on n in g ún t i po de a do r n o y cu y o pr ec i o os c i l a ban en t re 1 y 3 r ea le s , mi en - t r a s q ue l os qu e e s ta ba n g u ar ne c i dos c on d i s t in tos t ip os de a d or no s s u p r e - c i o e ra a lg o s u pe r i or , e nt r e 1 y 1,5 du c a do s ; es tos úl t i mo s podí a n e s t ar la - br a dos c on s e da de di fe r en te s c ol or es - ve rd e , a ma r i ll a , az u l , c a r me s í , ne gr o o co l or ad a - , de r e de c i l la e i nc l us o c on t a r c on fl e c os , c on re de c il l a y c on fr an j as . R O D E TE Es t e t oc a do c on s i s te n t e en un a ro s c a de te l a qu e co n la s t r en z as de l pe lo qu e s e h ac í a l as mu j er es pa ra t e ne rl o r ec ogi do y pa ra a dor n ar l a ca be z a. Es te a dor n o s ol o s e r eg i st ra e n u n a oca s i ón e n c a r ta de do t e de I né s d e la s do bl a s e n l a qu e s e me n ci on an 2 ro de te s de t a fe tá n c on fr a nj a s de or o v a- l or ad o e n 5 d u c a do s 266 SOBRETOCA Este tocado consi stía e n una e specie d e p añue lo d e enc aje o d e t ela fina labrado q ue se prendía con b roches o alfileres al ma n to o m an tilla que cubría la cabeza d e las m uj e res . Solo nos consta u n re gistr o sobre este tocado, f ech ado en Cádiz el 23 d e enero de 1554; en esa f ec ha Dieg o López, veci no de Cádiz vendió a su hermano, Hernando López, un a serie d e t ej ido s, textiles d e hogar y vestidura s, y entre ellas 20 0 sobretoca s a real y medio ca da una 267 . S OMBRERO Pren d a p ara c ubrir la c abeza , que cons ta de co p a y ala. En Cádiz se do cu menta esta cobertura de cabeza e n nu me r osos p rotocolos, que acla- ran que se trataban d e un sombrero de muje r, confecci o nado en fielt ro, ter c iop el o o burato, fo rra d os en tafetán y guarnecidos. 266 AH PC A. P N. 2 997 , I , 350 y ss . 267 AH PC A. P N. 4 343 , I , 194 y s s. 68 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 Esta pieza suele ir relacionada con u n manto de anas cote o burat o u otra pren da de vestir 268 o c o n al gún tipo d e ca lza do 269 Gene ralmente u n sombrero solía costar un maravedí, excepto aque- llos q ue estaban confecci o nados en te rc iop elo y guarneci do s con p la t a como el que se re gistra en los b ie n es do tal es q ue re cibió Alons o de Var- ga s Barreda, f iel ejec uto r y v ecino de Jere z de l a frontera con su muj er, que es t uv o valorado en 3 ducados 270 . Fig . 1 . Detalle d e E l Banque te d e Maestro de Pa lanqui no s. Fig. 2. Ador ación de los Reyes , por Fe r nando G allego (Museo de Arte de Catal uña). Fig. 3 . Mu jer c o n s ombre r o (Códice de Trajes, BNE) 268 Un som b re r o y un a saya de pañ o colo ra do guarnecid a con do s tiras d e terciop elo c ar mesí, valorado t odo en 6 d ucados s e r egistra e n la c art a de dot e de I s abel de Ca mpos, fec ha da el 9 de octubre de 1 552 (AHPCA . P N. 4340 , Fol. 4 92 y s s.); u n man to de a nas- c ot e y u n s ombr e ro fo rra do e n tafe tán, apreciados en 4 duc a do s se mencion a en l a carta de d ote de Marí a B e ltrán, expedida en Cá diz e l 20 de enero de 1 561 (AHPCA . PN. 29 1 I , 1 32 y ss.); un m anto d e anas co t e con s u so m br ero, va lo rad os en 4 ducado se ci ta en e ntr e l os bi e n e s qu e aportó al matrimonio María G on zále z , el 6 d e mayo d e 1 563 (AH PC A. P N. 4 35 0, I, 50 0 y ss.); u n m a nto de burato y un s ombr e ro ap reciados en 3.000 mrs., se contien e en e ntr e b iene s dotales que r ecibió el proc ura do r de Cá diz, Ro- dri g o Barra con su m uj e r, B eatriz de J erez ( AHPCA. PN . 3000, I, 48 8 y ss .); en la c arta de d ot e de Juan a García, f ec hada en Cá diz el 10 d e m a yo d e 15 68, s e r egistra u n m anto alquice l g uarnecido c o n s us franjas de s eda neg ra y un s o mbre ro nu e v o va lo ra do e n 12 duc ad os (AHPCA . PN. 546 6, I , 325 y ss .) 269 En tr e los bienes de dotal e s de Leonor Martín, fechados e l 1 4 de agosto d e 156 1 se c o ntiene un so m brero de mujer y unos chapine s, valorado t odo en 6 reales (A HPCA . PN. 29 1, I , 670 y s s.). 270 Fechado e l 2 4 de agosto de 1 56 5 (AHPCA . PN. 4351 , I , 9 03 y ss .). C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 69 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 T R A NZ AD O O T R EZ A DO C. B e r n i s e l t é r min o co mo u n a c ofi a a mo do d e u n a la rg a fu n da qu e c a ía s obr e la e sp a l da , e n la cu a l s e m et í a l a tr en za de pe lo 271 , cu ya fu nd a se a do r n a ba n co n c i n ta s o fr a nj a s de or o y s e da . E n Cá di z s ol o s e m e n c i on a e n u na oc a s i ón e n la c a r ta de d ot e de Ma r ía de L a r r ea , fe c h a da e l 22 de j u l i o de 15 56. Es t e t r a n za do e s t a ba a do r n a do co n fr a n j a s de or o y s e da pr e - s a da y c on u n g or ja l l la n o. 272 F ig. 1 . D et a l l e d e L a v i d a d e S an Il d ef o n so d el M a e s t r o de O s ma ( S o r i a ) . F i g. 2 . N a c i m i en t o de Sa n Ju a n B a u t is t a de Do mi n g o Ra m ( M us eo M et r a p oli t a n o d e Ar t e , Nu eva Y o r k) . F i g . 3 . C ó d i c e d e T r a j e s ( B NE) . T O C A El D RA E de sc r ib e e l t é r min o t oc a c om o u n a pr en da de t el a c on qu e se c u br í a l a ca be za y c om o u n a te la , e s pe ci e de be a ti l l a , de qu e or di na ri a me nt e s e h a ce n l as t oc as ; por ot r a pa r t e , DA lo de fi n e c on u n a do r n o pa ra c u br ir l a c ab e za , q u e s e fo r ma de v e ll i do, ú ot r a t e la de lg a da en v a ri as fi g u r as , s e g ún l os t e r re n os , ó fi n e s pa r a qu e s e u s a . La s tocas que se regis t ran en las c artas d e d ot e y en los test am en tos ha c en referencia a los tipos de tejidos en q ue fue ron confeccionada: d e 271 C. B E RN I S , Ind umentaria española en tiempos de Carlos V , pag.107 272 Fue apreciad o en 1,5 d u c a dos (AHPCA. PN. 2 997 , I , 406 y ss.). 70 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 lin o; toca s d e este t eji d o consta en el t estamento de An a de Piña, mo - ris c a, quién t e st ó en Cádi z el 7 de mayo de 1 54 5 273 y e n la carta d e do t e de Magdal e na Galíndez, otorgado el 6 d e o ctu bre de 1570 274 ; de alg o- dó n se citan toca s en la carta de d ote de María Bel trán, v ecina de C ádia, otorgada el 2 0 de e ner o d e 1561 275 ; tocas d e seda ra jada guarnecida con oro se citan en la carta de dote de Ber naldin a N úñez , f ec hada el 8 de octubre d e 1564 276 ; tambié n se d ocume ntan toca s de seda en tre los bie - ne s do tal es d e Ana Río s 277 , l o s d e I n és de las Do bl as, f ech ada la carta en Cádiz el 16 d e juli de 1556 278 , y l o s de María de L arr e a, Cádiz, 2 2 de jului d e 1556 279 . F i g . 1. De ta ll e de l Mi lag ro de l M on t S ai nt M ic he l , po r Ja i m e H ug ue t (M u se o de A rte s de C at al u ña ). F ig . 2. Re tab l o d e Sa n V ic ent e , po r J ai m e H ug ue t ( Mu se o de A r t e de Ca tal u ña ). F i g . 3. N aci m ie n to de la V ir ge n , p o r Pe dr o Be rr ug ue te ( Mu se o D ioc e sa n o de P ale nc i a) . Ta mb i é n ti en en r e pr es en t ac ió n en l a doc u me nt ac i ón g ad i ta na l as to c a s de re d qu e s ol í a n e st a r a do r na da s c on fr an j as de or o y pe r l a s c om o s e r e - c og e en la c ar t a de dot e de I n és Fe rn án de z , fe c h a da e l 24 de fe br e r o de 15 5 7 280 o l a br a da s c om o se t e s t im on ia e n l os bi en e s dot a l es qu e re c i bi ó 273 AH PC A. P N. 4 33, I, 366 y ss . 274 AH PC A. P N. 2 93, I, 633 y 275 AH PC A. P N. 2 91, I, 132 y ss . 276 AH PC A: PN . 433 5, fol . 72 5r. 277 AH PC A. P N. 4 343 , I , 190 y ss . 278 AH PC A. P N. 2 997 , I , 350 y ss . 279 AH PC A. P N. 2 997 , I , 406 y ss . 280 Esta toc a f ue ap recid a en 4 ducados (AHPCA . PN. 4345, I , 398 y ss .). C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 71 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 Pe dr o Gu ri e s o el 24 de ma r z o de 156 2 281 y l os qu e r ec i bi ó Ju an Ba rb e r e l 17 de a go s t o de 1 56 2 282 . En ot r a s oc a si on e s , n o se e s pec i fi c a de qu e te ji do es ta ba n c on fe ci on a da s l a s t oc as s i n o e l l ug ar de pr oc e de n c ia c om o se t e s t im on ia e nt r e lo s bi e n es de l m e r c a de r in g lé s , Ju a n B a r be r, e nt re l os c u a les s e h ac e r e fe re nc ia a d os t oc a s de Le v an te 283 o bi e n al g un os de su s us os , c omo to c a qu e se u til iz a ban pa r a l os v ia j es , es de c i r, la s de n om i na da s t oc as de ca mi n o qu e g en er a l- me n t e e r an de l ie nz o bl a n c o 284 y e n un a oc as i ón se m en c i ona un a to ca mo - r i s ca c on s u s c a bos d e o ro v a l or ad a e n 3 0 r e a l e s 285 . O TROS CO MPLEMENTOS DE VESTI R : GORGUERAS , GORJALES , FA- JAS , CINTOS Y APR ET ADORES . La G ORGUERA s e define n como un ado rn o de pecho y cuello d e la muje r. En la d ocumentación ga d itana suel en menc ion arse met idas en un cof re junt o a toca s, cof ias, gorjales , camisas y escofio ne s 286 . Este tipo d e ado rno se confecci o na ban en lin o de color b la nco 287 o seda 288 y solía esta guarnecido con seda, oro, sed a y oro y oro y plat a . 281 Se t ratab a d e 2 toc as labra da qu e f uero n va lo ra das en 2 duc a dos (A HPCA. PN. 43 49, I , 31 9 y ss.). 282 Juan Barb e r una seri e de t oca: Una de r ed v al orad a e n 1 duc ad o, otra to ca de r ed de hilo y seda y u na m ás d e r ed labrada, todas ellas p rec ia das en 5 ducados ( AHPCA. PN. 43 39 , I , 86 7 y ss.). 283 AH PC A. P N. 4 339 , I , 867 y ss . 284 Se c itan 2 toc as de cam ino en la c arta d e do t e de Ma rga rita Bla s, fe c hada e l 22 d e a bril de 154 9: “ U na toc a ca ser a de cam in o ” y “ U na t oc a d e Cam bray de cam in o c ase ra ” ( AHPCA . PN. 4 337 , I , 1. 260 y ss.) y e ntre los bie nes do tal es que rec ibió Alo n so Varg as B arre da, fie l ej e cu tor de Je rez d e la F ron t e ra, el 24 de agos to de 1 565: “ U na to c a b lan ca de c am ino ” v alo rad a e n 12 real e s (A H PCA . PN . 435 1, I , 90 3 y ss. ). 285 Carta de d ote de Marí a de los R eye s , fech a da el 24 de a gosto de 15 70 (AH PC A. PN. 29 3, I , 563 y s s.). 286 Carta de dot e d e Catalina Al fonso, fechad a el 15 de novi em bre de 15 38 (AH PC A. PN. 5 464 , I , 905 y ss .), en la de María de Hur quiça, expe d id a en Cád iz e l 12 de s e p tiembre de 153 9 (AHPCA . PN. 54 64 , I, 1 .500 y ss.) y en l a de A na Ríos, f echada e l 13 de ene r o de 155 5 (AH PCA. PN. 4343 , I , 1 90 y ss .). 287 So l o s e me nc io na e n la c ar ta d e do te d e Ma ría Be l tr án , fe c had a e l 20 d e e ne ro de 15 6 1: “ Cu at ro g or gue ra s de bl a nc o ” v a l o ra d as en 1 du c ado ( A H PCA . PN . 29 1, I, 132 y ss. ). 288 Gorgue ras de s eda s e registran en la carta de do t e de Ana Rí os, d atada en Cádiz e l 13 de ene r o de 155 5 (AH PCA. PN. 4343 , I , 19 0 y ss.) . 72 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 Fig . 1. D etal l e de la em p e ratriz I sab e l de Portugal por T iziano (Museo d e l Prado). F ig. 2. Dtalle d e La r esurrecci ó n de Lázaro, d e J uan d e Fla nde s (Mus eo d el Pra do) . Fi g. 3. I s abel l a Cató lic a , de Juan de Fland e s (P alacio Real, Madrid ) . Ot r o ti po de a dor no qu e se do c u me n ta e n Cá diz s on l os GOR JA L E S , qu e e l DA de fi ne c om o l a pa rt e de l a v e st id u ra qu e ci r cu n da y ro de a el c ue ll o; e l DR AE lo de fi n e c on e l mi s mo si g n i fi c a , pe r o ap l i c a do a l a s v e st id ur as de l s a ce r dot e . L a de fi ni c i ón de l té r min o g or ja l , es de c ir , l a ti r a de te la que r ode a e l c u el lo de l a mu j e r c u mp l e la mi sm a mi s i ón q ue e l ca be z ón qu e r ode a ba e l c ue ll o de la c a mi s a o c on la g or gu e ra . De e s te a dor no de c ue l l o s ol o se me n c i on a en la doc u me n t ac ió n de C á di z , en 2 oc as i one s , en la ca rt a de do t e de Ma rí a de L a r re a: “ U n c abe zo n y un a p unt a d e un u n gor z al l a br ad o de hi lo de or o s o br e un a ç i nt a de gr an a ” 289 y e n tr e los bi e n es dot a le s de la mu j e r de l me rc a de r Ju a n Ba rb e r: “ Un g or ja l de r e de c i l la c on s u c a be z ón de o r o ” , v al or a do e n 2 ,5 du c a do s 290 . Los ejemplos que se citan de gorjales e n la do cu me ntación qu e ma- ne j amos p ermit e n conocer la confección d e gorja l es de rede ci l la 291 o re d y de lienzo, general me nte de hol an da 292 . Po día n estar labr ados o no, e n este último cas o los texto gaditanos los denomina “llanos” 293 . 289 AH PC A. P N. 2 997 , I , 406 y ss . 290 AH PC A. P N. 4 339 , I , 867 y ss . 291 En tr e los bienes dotal e s que r ec ibió el mercader inglés, Juan Barbe r c on su mu - je r , se mencionan do s gorjales, uno de e l lo s d e r e decilla del ga da c o n s u cab e zón de o r o que f ue valorado en 2,5 d ucad os y el otro de r e d con su s franj as d e or o e n u n duc a do (AH PC A. PN. 4 339 , I , 867 y ss.). 292 E n la carta d e d ote d e J uana García, f ec ha da en Cá diz, el 1 0 de mayo de 14 68, se registra un gorjal de lienzo de holanda q ue jun t o a un es c of ión de or o y carme sí fue r on v a lorados en 3 duc a do s (AHPCA. PN. 5466 , I , 3 25 y ss .). 293 Así s e documen ta en la carta de dote de María d e Larr ea, f echado e n Cá diz, el 22 d e ju l io de 15 56 : “ e un jorgal ll a no ” (AH PCA. PN. 29 97 , I , 40 6 y ss.) C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 79 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 oro y un ju b ón con tejuel o d e jame te y con p asamn o s de o ro se reg istran en la carta d e dote de Elena R odríguez 334 . F RANJAS La s fla njas eran tiras alargadas, estrechas y de lga da s de tej ido uti li- za d as como ado rno en cie r ta s r op as de hogar y d e ves t idur a s. Esta guar- nic ión la enc o ntramos en ciert o s vestidos, to ca s, cinturones, etc., como los paños d e rostro, apreta do res , to ca s, t renz a d o, gorja les , so brer o pa y alqui c el e s. Esta gu a rn i ción po día ser de lie nzo 335 f ino como la holanda 336 , e l ruan 337 y casero 338 , seda 339 y de ta f etá n 340 con franj a s blan ca s 341 , de 334 AH PC A. P N. 5 042 , I , 410 y ss . 335 En la c art a de dote de Jua na D o m ín gue z , f echad a e l 8 de se pt iembre de 1546 , se hace mención de un paño de rostro d e lienzo nuevo bl a n c o con s us franjas valorado en 4 reale s (AHPCA. PN. 43 35 I, 1.3 12 y ss .). 336 En la carta de dote de L e o no r Franca, fechado el 6 de o c tubre d e 156 1, se men- c i on a un pañ o d e lienzo de holanda labrado con s e da v erde, con s us franjas ( AH PC A. PN. 43 48 , I, 1.116 y s s.), ta mbién se d ocumenta un pañ o de r ostro de lien z o de holanda ll an o con fran jas, valorad o en un du c ad o en la carta d e dote de Marí a de Larr e a , f echad a e l 22 de julio de 1 556 (AH PCA. P N. 2997 , I , 406 y ss .) 337 Ibíd em no ta a nterior. S e mencion a dos pañ os d e ostro de rua n con s us fran jas, val ora do en 15 reale s . 338 I bí dem nota anterior. S e r egist ra un paño de lienzo case r o labrado con s eda azu l y n ara nj a da… con sus franjas (AHPCA . PN. 434 8, I , 1.11 6 y s s.). 339 Toc as de s ed a con franjas de oro s e documentan en tr e los biene s dotales de Marí a de L arr e a ( AHPCA. P N. 2997 , I , 40 6 y ss.) 340 Se documentan 2 rod e tes de taf etán con fran jas de or o en la c art a de d ot e de In és de l as Doblas (A HPCA . PN . 299 7, I , 350 y s s.). 341 En tr e bienes do tal e s d e Jua na Fo r ne, f echado el 8 de sep tie mbre d e 15 49 s e cita un pañ o de ro st ro con fra njas blanc as , apreciado en 2 reale s. 80 J UAN A BELLÁN P ÉREZ - C ARLOS R ODRÍGUEZ A BELLÁN E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 oro 342 , de oro y seda 343 , de oro y p erl as 344 , de seda ne g ra 345 , de s e da ca rme sí y b lanca 346 y en caje de bo lill o 347 . C ALZA DO Un aspect o b ás ico de indumen taria medie va l y modern a es el cal- za d o q ue es t uv o sujeto a influencias euro peas y peninsulare s. Los pro- tocolos nota riales de C ádiz apenas si ha cen refere ncias al calzado, pues to q ue solo en do s oc asi o nes, en una o bligación f ec h ada el 6 d e junio d e 1553, s e menci onan que p ara la c o nf ección de u nos zapatos se ne c es i taba una cuarta d e tejido y en este caso se r egistra la uti l izaci o n de terc iopelo. 348 Mayor es el número de refer enc i as a los ch ap ines, es d eci r, uno de los tipos de calza do que carecía d e talon y pu ntas, aunque tampoco es muy f re c uente; se m encionan unos chapines d e p año negr o en l a carta de dote d e Juan a de Forn e, val o rado s en 5 real es 349 , con esa misma va - lorac ió se registran c ha pi nes en l a rel ac ion es de b ien es que aportó al 342 Un pa ño de ro str o nue vo de l ie n z o g u ar ne ci do co n f ra nj as d e o ro v al o r ad o e n 2 du - c ad o s, s e d oc um e n ta e n l a c a rt a d e d o te d e I sa bel Go n zál e z, fe ch ad a e n C ád i z e l 22 de ju ni o d e 15 54 ( A H P CA . P N. 434 2, f s. 4 55 r- 46 0r ); f ra n j as d e oro tam bi é n s e do c um en ta n en l a c ar ta de d o te de I né s de l a s Do bl as , f ec ha da e l 16 d e j ul io d e 15 56, e n e sta o c as i ón se tra ta d e 2 a pr e tad o re s, 2 ro de te y 2 t oc as de se d a (A H PC A. P N. 299 7, I , 35 0 y ss . ). Un go rj al d e r e d c on s u s fr an j a s de o ro , ap rec iad o e n u n d uc ad o se m e nc io na en tr e l o s bi en e s d o ta le s que r ec ib i ó Ju an B ar be r, m e rc a de r i ng l és (A H PCA . PN . 433 9, I , 8 67 y ss. ). 343 En la carta de d ot e de Marí a de Larre a , f echad a en Cá di z , e l 2 2 de julio de 1 55 6, se registra un tr en za do con fra nj as d e oro y seda p resad a (AH PC A. PN. 29 97, I, 40 6 y ss .), e ntr e los bienes dotales d e S imona de la Sa o, se mencion a un pañ o con franjas de oro y seda valorado e n 6 duc a do s (AHPCA. PN. 4349 , I , 31 9 y ss .) 344 Una to c a de r e d c o n s us fra nj as de oro y perlas, valorado e n 4 ducados s e r egistra e n la carta de dote de Inés Fernánd e z, f ech a da el 24 d e f e b re r o de 1 557 (AH PCA. PN. 43 45, I , 39 8 y ss.). 345 Con franjas de sed a negra s e r egistra un m anto al q uicel e n l a c art a de d ot e J uana García (AH PC A. P N. 5 466 , I , 325 y ss.) 346 Un pañ o d e rost ro d e holanda con fr an jas d e s ed a carmesí y blanca v a lorado 57 8 m arav edíe s se menciona e ntr e los bie n e s dotal e s q ue r eci bió e l mercad e r inglés, J uan Barber el 17 d e a go st o de 156 2 (AH PCA. PN. 4339 , I , 8 6 7 y ss.). 347 Un paño d e rost ro guarnecido con franjas de encaje s de bo lillo, v al orado e n 3 duc ad os se menciona entre lo s bienes dotales d e Catalina d e Val e nzu e la, otorgada en Cádi z el 11 de ab ril de 15 90 (A HPCA. PN. 462 , I , 545 y ss.) 348 AH PC A. P N. 4 341 , I , 1.064 . 349 F e chada e n Cádiz, e l 8 de s eptiem bre d e 15 49 (AHPCA. PN. 433 7). C ÓMO VE ST ÍAN LOS GADITANOS EN EL S IGLO XVI 81 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E DIEV ALES , 25 (2023), pp. 7-82 ISSN e: 2341-3549 matr imonio Juana Ruiz, hija de A ndrés Moreno, mo ris co de Chi- clana 350 . A parte de los c ha pi nes d e color n egro que hemos do cu men- tado ante riorment e, también se do cu me nt a chap ine s d orados en la carta de do te de María Pérez, fechada en Cádiz el 30 de juni o de 15 61 351 y en t re b ie n es d otales q ue recibió Francisco Delg ado d e su suegro, Bar- tolomé Lquin a de An a sdo, el 12 de febrero d e 15 65, o tros cha pines do - rados que fuer on valorado s en 6 re ales 352 . Este tipo de calza do de suela de colc ho, s e hicie ron de paño de dife- rente s colores como azu les 353 . En algunas c arta de dote se menci o nan junto a los cha pi nes , las ser- vil l as , es decir, zapatos ligeros y d e suela muy delga da, así nos consta en l a m enciona ca rta de do te d e Ma ría P érez: “Dos p ares de chapines, un os do ra d os y o tros az ules , y do s pares de Servil l as”, apreciado el con- junto en 1 2 reale s 354 y en la de E sta bania R odríguez: “Un par de se rvi - lla s y chapin e s” , valorado tod o en 8, r re ales 355 . 350 Fechad a el 2 4 de m a yo de 1563 (AH PCA. P N. 43 50 , I , 56 7 y ss.). 351 AH PC A. P N. 2 91, I, 562 . 352 AH PC A. P N. 4 351 . I . 226 y ss . 353 I bi dem n ota 351. 354 I bi dem n ota an t e rior. 355 AH PC A. P N. 2 077 , I , 612 . E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV ALE S , 25 (2023), pp. 83-94 ISSN e: 2341-3549 EI CORRAL DEL C ARBON (A LHO NDIGA NUEVA) GI- DIDA  The Coal Corral (new alhondiga) Gidida Muhammad A ss af Abdehadi  R ESUMEN : Co n est e b reve t rabaj o se pret en de anali zar un m o numento m u y importante en l a histo ri a de E spa ña, y espe c ialm e nt e del Re i no Nazar i de Gra- n ada, co m o es el caso del Co rral de l Car bón: el mo num ento m á s an t i guo que n o s de j aro n l o s árabes y la alh ó n d iga m ej o r co ns e rvada de l a Pe ní nsu l a. Para en t en der m e j o r sus caracterís t i cas y funci o namiento , ech are m o s un vis t azo ge - n era l a ot ras al hóndigas his pa n o m u su lm a n as, m á s o m e nos contem po rán eas, siem pr e que sea n ecesar i o , pa ra después entrar a anali zar e ste m aravill o so edi - fici o . A de m á s, n ue str a i nvest i gaci ó n apo rtará nuevos datos y co n c l us i o nes a l o s pro y ect o s de i nvest i gaci ó n de n ue stro di r ector y su Grupo . P ALABRAS CLAVE : Monum ent o, Re i no Nazar í , Cor ral , Carb ó n , Alh ó ndiga, Pení nsu l a, Invest i gaci ó n , A po rtac i ó n. A BSTRACT : Wi t h t his concis e i nve sti g at i o n w e tr y to an alyze a n important m o numen t i n t he Histo ry of Spain a n d especi a lly Naza r i kingdo m . The Cor ral o f Carb o n i s the o l dest m o nument l e f t us by Arabs a nd t he sin g le caravans era i preserv ed o f t he I b er i an Peni ns ula. In o rder to unde rst an t t h e i r ch aracterist i cs an d per f o r m a nce, we t ake a general ga n der f o r oth er conte m po rary caravan - seraies in S pain if i t was requ i red. Then , we are analy z ing t his wo n der f u l b u ilding. Mo reove r, o u r research will co n t rib ut e to t he research pro j ect s o f o ur d i rect or an d his gro up. K EYWORDS : Monum ent, Nazar i k i ngdom , Co rral , Carbon, carav anserai , Pe- ni nsu l a, Invest i gat i o n , research.  El pres e nt e trab ajo e s un e x tracto del capít ul o que dedicamo s a Las p rinc ipales c o nstruccione s e n nuestra Tesis Doctoral d iri g id a por el Dr. D. M. Espinar Moreno. Fec ha de r ecepción d e l artí culo: 10 - 10 -2022. Com u nic a ció n de evalua c ión al a utor:. 1- 11 -2022. Fec ha de la publi c a ci ón : e n e r o de 202 3  Estudi ant e d e doctorado del Departamento d e H istoria Medieval d e la Unive rsi- dad de Granad a . E-mail: [email protected] 84 M U HAMM AD A SS AF A BDEHADI E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV ALE S , 25 (2023), pp. 83-94 ISSN e: 2341-3549 U NA P ERS PECT I VA G E NERAL SOBRE LAS A LHÓN DI GAS : Sólo los princ ipa les centr os urbanos del Rein o Nazar í tenía n espa- cios esta bl es d es ti na do s al comerc io, como en Málaga, Almería y Vé- lez -M álaga o la pro pia G ra nada. E stos cen tro s se situaban e n los alre - dedo re s de la Me zquita Mayor (emplazada en e l l u ga r q ue h o y ocupa la Cate d ra l de Grana da, com o es este caso). Mientras q ue los artícul os d e luj o eran vendido s en l a Alc aicería, e l resto de mercancías s e of re cían al consumidor en tiendas, agrupadas normal mente en calles según el gé n er o , o bien en m ercadillos ambulantes. Los ven dedo res , bien fue s en merc ade re s, p roductore s o p ropietar ios, al llegar a la ciudad podían d e- pos i tar s us prod uc tos en la alhóndiga . Est as alh óndig as eran edificios pú blicos d es tina do s a albergar a los com er c iantes y s us p roduct o s, así como a gu ardar cereales p rovenientes d el c amp o p ar a ser subastados. Poco ha llegado hast a nues t ros días, p or lo q ue e ste edificio, la Alh ón - diga Nueva o Corral d el Carbón, como fue llama d a p or los crist i an os ( al -fund uq e n la Grana da nazarí ), tiene un gran valor histórico, ej emplo único que se cons erva e n la Península. E ste ti po de inmu ebles eran co- munes en Oriente, conoci én do se como caravasare s, si se ubica b an en el c amin o d e ru tas comerciales p or reg iones d es habitadas y servían igual me nte de albergues a intervalos fijos, o j a n s o al -f un duq , si estaba n en núcleos urbanos. En la Medina d e Grana da ha b ía al menos tres al final del per íod o naza r í: La Alhóndiga Nueva (en la o rilla izquierda d el río Darro), para al- macena miento de cer e al e s. La Alhóndiga de l o s Genove ses ( cerca de la Puer t a del Perdón d e la Cat edral, en la Calle de la Cárce l Baja) a tra vés de la cua l las po ten c ia s extran j eras, y en especial Génova, suministra - ban los productos importados de los q ue el re i no carec í a o era def ici t a- rio. Y, por último, la A lhóndiga Z aida o Zayda de las frutas (en el Z aca- tín , d etrás d e la Madraza), d onde se ven d ía aceite, miel, q ue so, h i g os, pasas , castañas , bellotas, paja, leña y o tros much o s prod uc tos de us o cotidian o. En es tos esta ble cimien tos h abía un enca rg ado que en ca stellano ha- bía rec ibido el n o mbre de alhondig uero, q ue s e ocupaban de abri r y ce - rra r las puertas de l as alhóndigas, p ropo rc ionaba a sus huéspedes can- diles , acetres o p equeños ca lderos para sacar a gua de la fuente, m antas y esteras para d ormir. En las alhóndigas d e Fez del sig lo X VI , normal- ment e las mujeres viu da s e ra n las que se o cupa ban de la limpieza y el la s E L C ORRA L DEL C A RBÓN (A LHON DIGA NUEV A ) G IDIDA 85 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV ALE S , 25 (2023), pp. 83-94 ISSN e: 2341-3549 mismas cocinaban los alimentos q ue p reviament e los clientes habían comprado, pues la s alhóndigas no of re cían comida. La s alh óndig as pod ía n per tenecer al e stado por lo que su ges tió n de- pendía n ormalm en t e del tesoro pú blico, o de l o s w akf (arrendamiento), o de parti c ulares . E n el caso de la Alhóndiga Nueva, pertenecía a las esposas de los reyes n azaríes y posteriormente a lo s Reyes Católic os, quienes m antuvieron el cobro de lo s mismos d erechos sobre los prod uc - tos contrata d os e n el la. Tal vez a este origen regi o se debe su excepcio- na l tamaño y riqueza decorativa de la po rta da, que consti t uye lo más monumen t al d el e d ificio 1 . El Co rr a l del C a rbon La u nica Alh o ndiga á rabe con serva da en E spaña , su nomb re o rig i - na r io era al – fundaq a l – yadida d e G ran ada, que se d est i na b a e n los últimos tie mp os de la d ominac ión islá mi ca a la g uarda y contratación del tri go 2 . El no mbre El n omb re del Corra l del Car b ón, fue dad o a e sta antigua Alhóndiga tra s la Co nquista Cr is t iana, p or haber sido est e el l ugar destinado al 1 http://le gadonazari.blogspot.com.es/,Leg a do Nazar i: C uadernos y r ec ort es , sá- bado, 27 de ab ril d e 20 13; TORRES BAL BÁS, L. «L as alhóndig as h ispano - m usul ma- nas y e l Corra l d el Carb ón de Grana da», Al Anda lus , XI (1946 ), pp. 4 47-460; GÓMEZ MORENO, M.: G uía de Grana da , G ranada, 1892, p p. 1 96-199 , 314; http ://www .nueva-a cropoli s .es/ , C.G.Mis c elánea de Granada; SECO D E LUCENA PAREDE S, L.: Don Quijote, P lano de G ranada árabe , Granada, 1 98 2; GALL EGO BURÍN , A .: G u ía a rtística e histórica de la c iudad , Gran ada, 1982 ; LÓPE Z NEV O T, J.: La o rganización institu c ional del municipio de Granada d urante e l siglo XVI , Gra- nad a, 1 99 4; HEN RÍQU EZ D E JO RQUERA , F.: «Descripc ión del R eino y ciud a d d e Granada» , en Anal es de Granada . Crónica de la Reconqu ista 1482 -1492 , s uce sos de lo s años 1588 a 1 646, Gr anada, 1 987; http://www . gran a da.o r g.es/ , A utor: Elaboración Propia , C orral del carbón; htt p://www.gran a dadi r ect.com / , Corral d e l Carbón; http ://www .inspain.org/ , Corra l d e l Carbó n; htt p:// ww w.losveranosdelcorral . e s / , E l Corral del Carbon G ranadino, Monumen t o E m bl em at ico; http://es.wi kipedia.org/ , Co- rral del Carb ón. 2 TORRES BALBÁS, L. «Las al hóndigas hisp anom usu lman as y el Corral d e l Car- bó n d e Granada», Al And alus , XI (194 6), p. 452 ; GÓ MEZ MORE NO, M . : Guía d e G ranada , G ranada, 18 92 , p p. 198 -199. 86 M UHA MMA D A SSA F A BDEHA DI E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV ALE S , 25 (2023), pp. 83-94 ISSN e: 2341-3549 aloja miento de los comerciantes d el carbón , p or es t ar cerca el Peso del Carbón 3 . La localiz a ción El Co rra l del Carbón es t á si tuado en la Cal le Mariana P ineda, en el ce n tro d e G ran ada, a p oca d ist anc i a d el solar d e la Mezqui ta Ma y or – ocupado hoy por el Sa grario de la Cate dral – , la Al c ai c ería y el Zacat í n. En la orilla izquierda d el D ar ro , un puente q ue se ll amó a l – qan t ara al - yad ida (puen te nuev o) - hasta 1 501, y más ta rde Puen t e d el C ar b ón, lo po nía en comunicación con e sos otros l ugares, situa d os en la o rilla op ue sta . Concretamente, el p uente lo comunica ba justamente con la puert a p rinci p al de la Alcai c ería, aun qu e actual me nte no se conse r va po rque f ue des trui do en el siglo X I X, d ur ante las o bras de ca nalización del Rio D arr o 4 . Histori a El Co rra l del Carbón fue const r ui d o en el s iglo X I V po r Yusu f I , en plena época naza r í, y servía de almacén de me rcancías para venderlas all í mismo , además de albergar a lo s m ercaderes que p asaban po r la ciu dad. Más t arde, e n el si gl o XVI , los cr i sti a nos lo adaptar on p ara re - present a cion e s teatrales 5 . Como n o s descr ibe L eopo ldo Torre s Balbás (Crónic a s de A rqueolo- gía de l a España Musulmana, X I X. Tomo 2, pp 235), este edificio res- po nde a un mod elo o rie ntal , pero la d ecoración y los detal l es so n né- tame nte granadinos. Su ascendencia puede s eg u irse desde las á goras grieg as, a través lue go de los horre os roma nos, hasta lo s t iempos islá- micos. La p ortada monumental proce d e del iw an orient al, cuyos oríge- 3 ww w.nuev a-a cropolis. e s , C. G . Misceláne a de G ranada; www .i nspain.o r g , e l Co- rral del Carb ón. 4 GOMEZ , M . p. 196 ; TORRES, L . pp. 459 -460. 5 ww w.g ra nadadirect.co m , C orral d el Carbo n; G ÓMEZ MOREN O , M .: G u ía d e G ranada , Granad a, 1 892, pp. 196 -199,314; HU RTADO, O .: Don José y Do n Manuel , Gran ada y s us mon umentos Ára bes, Málaga, 1875 . pp. 37 9-380; T ORRES BALBÁS, L. «L as a lhóndigas hi sp anomusulm a nas y el Co rra l d e l Carb ón d e Granada», Al Anda- lus , X I (1946 ), p p. 449 -454. E L C ORRA L DEL C A RBÓN (A LHON DIGA NUEV A ) G IDIDA 87 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV ALE S , 25 (2023), pp. 83-94 ISSN e: 2341-3549 ne s han sido muy discutidos, y que se en c ue ntra ya e n lo s p ala cios s a- sánidas . La transmisión a Occidente se haría p or in terme dio d el Egipto, en donde el pó rti co de e nt r ada abierto por u n gran a r co, a bo ve d ado c o n mocára bes, y en cuyo fondo est á la p ue rta adi nte l ada d e acce so al edi- ficio, y un a ven tana geme la encima, es disposición arquitectónica muy difundida. Se encuentra po r ejemplo en el Cairo, en la Me zquita al - Zah ir de Bayba rs I (665 -1309) o en Gran ada, c on la p ue r ta d e l a Justicia en la Alha mb ra ( 7 49 -1348 ) 6 . En 1494, los Reye s Católicos lo conc edier o n a Sanch o d e Arana. A su muerte (153 1), sal ió a subasta, usándose co mo hospedaj e de car bo - ne ros, más tarde como corral d e comedias (hasta 1 593 ) y lueg o, como ca s a d e ve cin o s. Fue d ec larado Mo nume nto His tórico - Artístic o N ac io- na l en 19 18, p er o estu vo a me na z ado de derribo h asta que f ue adq uir ido po r el Estado en 1 933, q ue enc argó su resta u ración a Leopo ldo Torr es Balbás. En 19 92 volvi ó a ser restaurado p or el arquite ct o Rafael Solér Már- quez , aunque se mantuvieron algunos d esper fectos que no fueron corre- gidos ha sta otr a restauración p osterior. La po rtada fue intervenida con tra t amient o s de limpieza y consolidación po r l a em presa SIGL OS CON- SER VACIÓ N Y R ESTAURACION S.L bajo la direc c ión de las restaura- do ra s Lola Bla nca López y L o ur des Blanca López. La in tervenc ión f ue finan ciada po r la Del ega ción de Cultura d e la J un ta de An dal uc í a, fina- liz ada en noviembre de 20 06 7 . Desc r ipción An t es d e p asar a describir e sta gran Alhondiga, sería interesante ha b la r br evemente sobre el s istema a rqui t ectónic o d e las Alhóndigas his pa nomusulmanas e n líneas generale s 8 . Estas Alh óndi gas respondían 6 ww w.wikip e dia.org , Corral del Carbó n ; DON JUAN, : de lo s de la Rad a y Del- ga do Museo Español d e Ant igüedades, Madrid, to mo V, 18 75 , p. 451 ; HURTADO, O.: Don Jo sé y Don Manuel , Granada y s us monu men tos Ára bes, Málaga, 1 87 5, p. 3 79 ; BERMUDEZ DE PEDRA, F. : Hist oria eclesiástica de Gran ada , tomo I, Granada, 16 38, pp. 145-146 ; HE NRIQUEZ D E JORQUERA, F. : Antonio M ar tín O cete, An a les de Granada, Granad a, 1934, pp . 8 1; AL MAGRO CARDE NAS, A . : Museo granadino de antigü e dades árabes , Granad a, 189 3, pp. 109. 7 www.wi kipedia.or g , C orral del Carbón . M irar tam bi en las fuen t es ant eriores. 8 Mi o pinion personal , ABDEL HADI, M .(el a utor). 88 M UHA MMA D A SSA F A BDEHA DI E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV ALE S , 25 (2023), pp. 83-94 ISSN e: 2341-3549 a un tipo de edif ic io importado d e O riente , r e petido con ca racter í sticas muy s em ejant e s desde Persia y Sir i a hasta España: En torno a un p ati o , cuadrado o rec tangular, disponíanse galerías so- bre p ilar es, en los q ue descansaban arcos o d int eles. A ellas abrían las puert as de las habitaciones , e n las que q ue d aban d ivi did as las c ua t ro na v es q ue cerraban el p ati o . La p lan ta b aja se d es tina ba a almacenes y cu adr as , las altas , a al oj amiento 9 . Su planta es cua dr ada con un p ati o central ro d ea d o p or tre s nivel e s de galer í as, destacando en su construc ción u n pó rtic o avanzado que sirve d e portada, que es la p ar te más b el la y monume ntal del edifici o y un a d e las me jores m uestras del a r te n a za r í. Es tá fo rmada po r do s cue r- po s enmar cados p or pilarone s d e ladrillo, sie ndo el princ ipal el más bajo, f ormado po r un gra n arco de herra du ra de diez metros d e altura que cen tra t od o el conj unt o . Est e arco tien e un in tradó s lobulado, hec ho con lacería y una b ell ísima labor de atau rique s en su s enjutas , sobre el que desca nsa un friso con una in s cr ipción e n ca racteres c úf icos que pro- cla ma el mo noteí smo d el isla m, en la que p uede lee rse: « Dios es solo . No en gend ró ni ha sid o enge n drado, ni tie n e compañero a lguno ». A su v e z, sobre el d in t el repo sa el segundo cu e rpo, en el q ue ha y tres hu e cos: lo s laterales, con a rcos d ecor ativos co n y es e ría de labor en rom- bo s, y el central , ajimezado. Remata tod a la portada un te jado con u n ale ro d e cane cillos l isos. El i nterior del pórtic o tiene un vestíbulo c ubierto con una b óveda de mocára bes y se ndos as ientos a c ada lado. Tras cruzar la p uerta de e n- tra da, puede ver s e un ventanal que conserva restos de la celosía orig i nal, que da muestr a, aún m ás si ca be, de la majest uo sidad d ec o ra tiva d el art e na z ar í. A continuación, se pasa al z aguán, con bel lísimas zapat a s y ta b leros de lazo delic adame nte trabajados y en e l que existen en s us costados inscr ipciones ára be s d e alabanza a A l á. Po ste rio rmen te se abre el pa tio, del q ue hemos hablado, d e grandes dimensio nes , circundado po r tres nivel e s d e galerías sop ortadas sob re toscos pilar e s d e p iedra , l o s d e la plant a baja, y d e la drillo los de las r esta nt e s. 9 TORRES BAL BÁS, L. «L as alhóndig as h ispanomu su lman as y el Co rra l del Car- bó n de Grana da», Al And alus , X I, (19 46 ), pp . 4 5 8 - 459. E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 EL COMP LEJO TROGLODITA M EDIEV AL DE HAFAS DE LA MO RALEDA (BENAMA UREL): ANÁLISIS E IN- TERPRETAC IÓN HISTÓRIC A.  The Medieval Troglodyte Complex of Hafas de la Moraleda (Benamaur el): historical analysis and interpr etation Juan C. Azn ar Pérez (Az ue la Eco f o rmaci ó n y Tur is m o S. L.) Carl o s Go n zález Martín ( Do ctor en Arqueol o gía e H i st o ri a Medieva l ) Jes ú s Sarabia Padill a ( Az ue la Eco f o r m aci ó n y T ur ism o S. L.) Eva J. Garc í a P i quera s ( A zuela Eco f o r m ac i ó n y T ur i s m o S. L.) Juan Luis Ga llardo Pi ñar ( Toposur S.L.) FUENTES DE FINA NCI A CIÓN El presente t rab a j o h a co ntad o c o n la subv enc i ón d e l Gr upo de Desarroll o Ru- ra l Al t iplan o de Gran ada y l a e j ecu ci ó n co m o prom o t or del Ayunta mi ento de Benama ure l . Los auto res f or m a n part e del equ i po técni co de la e m pr esa ad j u- d i cat ar i a del con t rato del Pro y ect o Gen era l , si e ndo es t e ar t í cu l o uno de l o s e l e- m e n t o s a desarroll ar de dicho P roy ect o. RESUMEN :Se r eal i za u n an ális is y des cr i pc i ó n desde d if erent es perspec t iv as m et o d o l ó g i cas de un co m p lej o t ro gl o d i t a art ifi c ial de Benam aure l en re la c i ó n al contexto de l a urb aníst ica m ed i e val y del e n t o rno geoarque o l ó g i co para pr o- po n er un m o de l o evol ut i vo, hi st ó ri c o y antro pol ó gi co desde l a perspect iv a de gén ero . Se i dent if ica un co nj u nto de hábi t at ocasi o na l e n a cant il ado de grupos de l inaje que se pro rr o ga entre final es de l S .XI a m ed i do s de l S. XII c o n e l abandono coacc i o na do p o r l a i rrupc i ó n mil i t ar a lm o hade de 1. 165. El co m p l e j o en aca n - t i lado se reo cupa puntualm ente duran t e época n azar i t a, i nst al á n do se po ster i o r- m e n t e dur an t e el S. XVI un conj u n t o de g randes c uev a s cr i st i a na s e n la cim a para uso de gran des establ o s ga na dero s.  Fe ch a de recepción del artí culo: 10 -8-2022. Comu n ic a ci ó n de evaluación al a utor:. 15 - 10 -2022. Fe cha d e la public a ción:ene r o de 2023 96 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J UA N L. G A LLA RDO E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 PAL AB RAS CLAVE : Tro gl o di t a, Lin ajes, Ganader í a, Cr i s i s. ABSTRACT : An analysis and des cr ipt i o n is made f ro m d iff ere n t m ethodo - l o g ic a l perspe ct iv e s o f a n art i ficial t rogl o d y t e compl e x o f B e n a m aure l in rela- t i o n to t h e co n t ext o f m ed i e val ur b a n p l anning a nd t he geo archa eo l o g i ca l en- vi ro nment to propose an ev o l ut i o nar y , histo ri cal an d a n t hropol o gi cal m o de l f r o m a gender perspective. An o ccasi o n a l set of ha bi t at s on cli ffs o f l inea g e gr oups i s iden t if ie d t h at ex- t en ds b et ween t he end o f t h e 11t h cen t ury and t he midd l e o f t he 12t h century w i t h the ab a ndonmen t co erced by t he Alm o h ad mili t ar y i rr upt i o n in 1165. The com plex o n t he cliff wa s o ccasi o nally reo ccupied dur i ng t h e Nasr i d pe- r i o d, i nst a l ling su b sequient ly dur i ng t h e 16t h cen t ur y a set o f l arge C hrist i a n caves o n t h e to p f o r the use of l arge catt l e st abl es. K EY WORDS: Tr o gl o d i t e, Line ages, Cat t l e, Cr i sis . 1. Co ntexto ter ritori a l y locali zac ión Bena ma ur e l se localiza en uno de los c o rredores n aturales de ma yor int e racc ión h istóric a de la A lta Andal uc í a. El r ío G ua rdal es el p rinci p al ele me nt o articula do r d e la d ist ribución d e l hábitat, d e la vincul ac ión prod uc tiva al suelo y a gua además de actuar como paso histórico d e primer o rden en la distr ibució n de la mo vil idad y acce sibilidad regional del Al t iplan o de Gran ada. El Valle d el Gu ardal es un nudo es tratégico de las comunicaciones his tór icas tr ansrregionales y a q ue confl uy e n d ivers o s f luj o s, un eje oc- ciden tal q ue parte desde el área del río Guadia na Me nor -Campiña Alta de J aén , el acceso a la D epre sión de Baza y el Al to Valle d el Al ma nz o ra , el control ha ci a la altiplanicie de Huéscar -Orce median te e l alt o Guar - dal-rí o Gal era y la entrada p rin cipal a las tier ra s de Los V éle z -Campo de Lorca a través del río Cúllar y el Pasillo d e Chi rivel. La p re s encia de una vega con suelos cuaterna rios aluviales de gran prod uc tivi d ad y la constante presencia de agua procedent e de las cum- bres de Sie rra d e Huésc ar condicionó un int er é s estratégico d esde la Preh i storia R eciente h asta l a a ctualidad d ete r mina do po r e l cont rol d e E L COMPLEJO TROGLODIT AM EDIEVA L DE H A FA S DE LA M ORA LEDA (B ENA MAU REL ) 97 E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 las vías naturales y una explotación ef iciente d e los abu ndan t es r ecursos ag r ícolas, sil vop astoriles o miner o s d el e ntorno . 2. La etap a mediev al en Benamaure l: estado de la cues tión Los anteceden t es del p ob la miento mediev a l d e Bena maurel d eben rel a ci o narse con el periodo pre ceden t e, la An t igüedad T ardía. El p ob la- mien to d e lo s sig los VI -V II ne de sustra to cult ural tardorromano se o r- ga n izaba en unidades d isper sas o peque ñ os cas e ríos d e p ocas f amili as cone c tadas po r laz os de sangre , h as t a la irrupción de comunidades b e- reber es y en muy m enor medid a árabigo-yem en itas du rante el S. V III ne . Las fuentes esc ritas son p ar cas p ara este p er iod o inmedia tamente an t eri or a la irr upción externa . Ú nicame nte l a Crónica de B icl aro in d ic a que tras la do mina ción bizantina de Baza (525 -570), Leovig ildo con- quist a la comarca p asan do és t a a d ominio q ui z ás más políti co que mil i - tar . La informaci ó n a rque o lógica in d ica que el S. V f ue tra um ático, aban d onán do se n umer o sos asentamient o s a causa de la i rru pc ión de po - blaci one s alanas que d esde Cartagena y p asando por Baza a sol aron l a comarc a de Baz a ( Sa l va d or 2 011 ), si bien a pa rtir de finales del S . V I y sobre to do el S. VII se d et e cta una imp ortan t e reactivación del p ob la - mien to y la circu l ac ión d e materia l es como las ce r ámic a s norteafric a nas que tras arribar a la cost a llegan a t ra v és d el V al le del Almanzora. En Bena ma ur e l aparece un conju nt o d e as e nta mi entos de peque ñ as dimen - siones a lo l argo del valle del Guardal y mu y p róximo s a ést e, conse - cu e ncia d e u na clar a vocación agrícola sobre t errenos d e alta p roduct i- vidad como lo s fo ndos de veg a. Dura nte la conquista islámica de la Pen í nsula I bé rica existen nume- rosas referencias de fuen tes do cu me ntale s q ue indican la masiva p re - senci a en l as t ropas islámicas de contingentes mercenarios de origen bereber. L a p ob la ción b ere ber calculada e n 150 .000 person as, casi tri- plica ba los contingentes á rabes y s in embargo, obtu vo tierra s de peor ca lidad lo que o rig inó una masiva re be lión c on tra el pod er emi ral a me- diados del siglo VIII . Los yund sir ios a ca bar ían con e sta r evue l ta sién- do le s concedidos varios t erritori o s y el cobro de imp ue stos como el caso de Elvira (Granada). En este p eri o do emir al i ni c ial ( siglo VIII) la única referencia textual en el área de Be namaurel e s l a instalación en B az a, Cú lla r y Tíjola d e 98 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J UA N L. G A LLA RDO E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 la trib u yemenita T ayy ( ref . Ibn Ha zm , trad. Ter é s S ádaba 1957) . Este dato f orma p art e de cierta m íti ca en e l i ntent o de rec l amar de rechos hi s - tóric o s sobre la t ierra, más allá de una realidad arque o lógic a, ya que en ter r itori o s como el Bajo An d ar ax alm eriense s e cons t ata l a cont i nuidad de las p obla ciones au tóctonas y su coexistencia con intrusiones p obla- ciona les bere b eres que po rta n un a nue v a cult ur a mat e rial (Cara y Ro- dríguez 19 92 ). E l análisis d e f uen t es i ndica que l a o cupación d e B az a tuv o lugar en f echa temprana p or su indudable interés es tratégico y pro - ducti vo ya qu e la expedición de 7 13 ne d e A b d Al Aziz atraviesa B aza en s u ca mi no a la ocu p ación del L e vante . La arqueología y l a top onimia do cu menta n el peri od o E mira l (s igl os VIII-I X) en Benamaurel. El prop io topónimo indica u na f un d ación b e- reber de la loca l idad cu ya ascen de ncia latini za d a es prob abl e, ya que Maurel puede proven ir de un nombre latino . Asen tamientos como Cueva de Las Ventana s en B az a (Bertrand, 1 98 7) o R ab o te s, en clavado s en la c abec e ra alta d el Arroyo Belberiz, p re s en t an ce r ámica a ma no, grose ra, de g r an d es r e ci p ientes para a lma cena j e que puede re l ac ion arse co n paralelos norteafrican os d el área de N akur en el Rif costero c entra l . La colonización bere ber en la cuenca del A rro yo Belber iz y en zon as periféri c as subáridas tiene sig nos d e real idad hist ór ica . E n el caso del Valle del G ua rdal la colo ni z ac ión b ereber cho ca con un territorio de po blac ión aut ó ct o na ya insta l ado por lo q ue se d iri gió a tierra s margi- na l es su b áridas del gl ac i s oriental de l a D epre sión d e Baza do nde la práct i ca ganadera era s u p rincipal medio de vida , similar al de su área de orige n. El conjun to material de est o s po blados int rus o s de orige n b ere ber tie ne d iferencias fo rmales r especto a l as t ra d iciones tecn o fo rmal es d e po blac iones autóctonas , a un qu e ciert as similitudes té cnic a s p or el do- mini o ca s i to ta l de la cerámica de torneta y a man o . En el caso d e lo s asent amiento s b er ebe res ex no vo se asientan en huecos territo riales de secan o o m ontaña no o cu pado s po r l os pequeñ os h ábitats pree xistentes. El alto porcentaj e d e grandes recipientes de almacena j e su g iere una ev i - dente preocupación por el alma cenaje alime ntari o an t e lo s b ajos rendi- mien tos de s u e nt o rn o subárido y sobre todo an t e la incertidumb re d el int e rcambio c o n po blac iones de sustrato c ultural d iferent e asentadas en las mejor es ti erras d el Valle del G uardal. E L COMPLEJO TROGLODIT AM EDIEVA L DE H A FA S DE LA M ORA LEDA (B ENA MAU REL ) 99 E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 Los nuevos p ob lados d e orig en b ereber es ta r ían f ormado s por gru - po s domést icos amplios, unidos po r sólido s lazos c l án i cos que se insta- lan en d ominios agrest e s o subár ido s de p ote ncial ganadero y llamat i- va me nte d istanciados d e las mejores t ierra s prod uc tivas, p osiblemente aún o cu p adas p or las comunidades l atina s co n las q ue coexiste n hasta la guerra c i vil d e finales del sig lo I X ne. Esta dua lidad del po blamie nto se obser v a en Be na ma urel. En el asentamiento a l aire lib re de los sigl o s V III-I X n e de Ha fas de Puente A rr iba o Rambla d el Salar, se d ete ctan lo s cara c terís t icos cam- po s de si los y seg uramente c abañas semiexcavadas e n mate riales blan- do s como se ident ificó en l a excavación de u n área de la a ldea emiral de Ce rro Redondo en Baz a (R amos Millán, Aznar et a l ii 1998) . La pre- senci a d e Terra Sigillata Hispánica Tardía y cerámic as d e tornet a de factu r a tosca (Caballero 2011 ) indic aría u na fu ndac ión d el po b lado pró- xima al s iglo VII ne que p od ría al c anzar la f ase pa leoan da lusí- emiral (siglo VIII-inicios siglo X ne ), an t e la inexistencia d e ce r ámica vidriada o a torno d e fact o ría s especializadas , i ndicado res f recuentes d e contex- tos cronológi cos ya plenamente califales (siglo X-in icios siglo XI). Este p ob lad o se fundar ía e n el s i gl o VIII a par t ir de l a concentrac ión de l a p oblación d ispers a de sustrato a utócto no que o cu paba e l Valle del Guar dal antes de la ir rupción islámica, un fenómeno frecu ente en p o- blados coetán eos como La Torr e de C úllar (Aznar 201 7). Tras el aban- do no forzoso p or coac ción mil i tar a ini ci o s del siglo X, e l acant i lado s e reocu paría d ur a nte el X II en u n nuevo conte xto d e ine sta b ili d ad p olíti ca. La coexistencia territ o rial d e estos d os gru pos cu lturales con est r a- teg ias pro duct i vas bien d iferentes se rompe d rás ticamente a f ina l es d el sig lo IX. Sob re la primera fitna ent re 88 9 -9 13 ne exist en muy po cos datos textuales r especto a la com ar c a de B aza. Simonet (Simonet, 18 67 ) confirma a partir de una f uen te muy f iable como es Ibn a l Jatib que el ter r itori o de Baza e stuv o en manos del re belde Omar I bn Hafsun en los ini c ios d el levanta m iento lle gando in cluso a apod er arse d el cas t illo del Marxen , po sible me nte e n Cú lla r. P or ta nto , B aza, Benamaurel, Cú llar y el r es to d el Altiplano p udie ron ser favorables en sus in ic ios a l a causa ha f suní; d e ahí que tras la conquista califal algunos pob la d os colabora- cioni s ta s de Hafsun en emplazamie ntos peligro sos para el califato fue- sen desal o ja d os por la fuerz a, caso de Hafas d e Puen t e Arriba y s egura- ment e otros coetáneos. 100 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J U AN L. G ALLA RD O E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 Pero en general es t e apoyo a los herederos de l a aristocracia tardoan - tigua f ue efímera y mu y p un t ual de p ocos asent amientos, ya que en la ca mp aña de 9 13 d iri gida personalmente por Abd err aman II I se somet en sin r es i stencia a lgun a los castillos de Baza , Tíjola, Mo rbit (sic ), Alpu- jar r as y Senedes e incluso Guadix (Simone t, p ág . 5 80, a parti r de la fuent e d e I bn Hayyan ) o torgando el joven sultá n cordo bés el aman o perdó n . Tr a s la pacificaci ó n d e la comarca de Baza , e l imp ac to terr itorial m ás notable en el inicio d el C al ifato es un a ra d ica l ordenac ión ter r itorial d e ca minos y p ob la mient o y la construcción de un a red m ili tar de castillos - alcaz aba c uy o centro po líti co en el ca so norteg ranadino estará en Ma- dina Basta (Ba za) . La consecuencia m ás sig nif ic ativa de la f ase q ue se ini c ia e n e l siglo X es la aparición de una r ed de castill o s o alcazabas emplaz ada s en lu ga r es e stratégi cos de interc o nexión es t ratég i ca d e ca- minos y un po blamien to con centrado en incip ien t es urbes, reactiva d as tra s la ru r al i zación d e vari o s s igl os. Ibn Al j atib cita la r ea l ización e n Baza de const rucciones seguramente militares a fin ales del siglo I X por Sawa r b . Hamd um aparec iendo po r primera ve z como m adin a (Sarr 20 15), un d at o que reav a la este proceso. En est e marco cronológic o de m edia d os del sig lo X puede situa rse la fundación de tres emplazamien tos (Benamaurel, Ben z al em a y Zúja r) deter minantes p ara asegurar la defensa d e un gr a n eje de comun i cacio- ne s entre el Alto Guadal q uivir y la Tierra de Lorc a, la antigua Via Au- gu s ta rom ana. Es sig nificativo q ue inc l uso en f uen tes do cu mentales de la conquista c as t ellana de 14 88, Z újar y Benamaurel s ean citadas c om o alcaz aba s, un término árabe a socia do a instalaciones con guarniciones milit a re s perm an e ntes c uy o f in e s la vig ilanc i a y contr o l d e lo s p rin ci- pales c amin os e ntre madin a s. Aunque los restos m ateriales d el Ca sti l lo d e Bena maurel son esca- sos, un lienzo d e t apial en C asa d el Murallón o e x tre mo orien t al y un arr anque de ar co en el extremo occiden t al ( Mart í n et a l ii 19 99) no es desca rtable un primer enc a stilla mi ento en C as a del Mura llón. La capa- cidad estratégica d el emp la z amiento, un lugar d e excepcion al con trol visua l, c r uc e d e caminos y con alto acceso prod uct ivo a l agua y los s ue- los de ve ga serían f act o res favorable s a d icha hipótesis . El incr emento de la p roducci ó n y la cir culac ión d e mercancías f ue co ns tant e en los sig los X-X I a pe sar d e los a vatares p olític os, como confirma l a mone- E L COM PLEJO TROGLOD IT AM EDIEVA L DE H A FA S DE L A M ORA LEDA (B ENA MAU REL ) 101 E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 tar i zación y la riqueza te cn o lógica y circu l aci ón a gran e s cala d e la ce- rámi c a d e alfares e spe ciali z ados o la s c ontinua s fuentes que alu d en a la prosperidad y riqu eza de al -Andalus durante e l p eri o do califal. E n este conte xto de reorden ación y estabilizac ión no es desc artable que u n em- plaza miento tan exce pcion al f ue s e ignora do . El Cast illo de Benz alema es otro hito si gni f icativ o y p osibleme nte coetáne o al e sta bl eci mi ent o h ipotétic o de una pequeña al quería defen- dida p or un a alcazaba d e segundo orden en Be na ma urel . Aunque al guna fuent e historic i sta (Magaña 192 7) r elata una fundación castellana h acia el año 1.330 , más b ie n se tra taría d e la reocupación d e una fo rta leza previ a, en el marco d el inte rés por el control territorial d e la tie rra de Baza del Arz ob ispado d e Toledo; aunqu e B aza no f ue conquistada hasta 1. 489, los asedios cris tianos a las p oblacione s d e la com ar c a f ue ron cons t an t es e incluso a parece una c aptu r a inter mitente de varias d e ellas, ca so d e Bena ma urel en 1433. En Benz alema, al i gual q ue e n Torre d e Luna (Benamaurel) o en el lie nzo Este d e Casa del Murall ón (Benamaurel) se constata u na tecno- logía con struc t iva típica d e la po liorcé t ic a militar ca lifal to talmen t e idént i ca : los tapia l es hormi gona d os y /o ca lica nt ados de abundan te cal y ári do sin t i erra o arc illa aditivada. E ste tipo tec nológic o tiene abundan- tes paralelos en torr es o alca z abas del su dest e y sue l e asociarse a una fase cali f al avanzada o tai f a inic ial. D e ahí que d eba d isc utirse la fun- dación almoha d e d el Castillo de Benama ure l (G. B arber á 2 012). En Benz alema hay evidencias de un primer r ecin to d e tapial y p lan ta c ua- drangu lar al go ala rgada que se construye en la cima, prob ableme nte de cronologí a tardocalifal-taifa, sobre el que se reasienta una ob ra de mam- po st ería poster ior, según in dic a la d ocumenta c ión gr áfica d e v arios tra- bajos (Carr ión 2006; Bader y Mart ín 201 1). Tr a s la organizac ión mil itar califal de Abderra man III, v ital p ara la defensa y el cobro de impuestos, B az a comienza a articular e sta nueva configu ración t er r itorial. La zona estaba incorp orada a la Kura d e J aén ha s ta e l 9 30 . En es ta fecha contó efí me rament e con gober na do r y k ura prop ia. En 931 es taba gobernada por I bn Ya hya qui en controla b a Ba za y sus a lfoce s (Sarr 2 01 5). De ahí q ue p ue de deducir s e q ue e l alfo z d e Bena ma ur e l ya estaba constituido al menos e n términos administrativ os y f isca les en la se g un da mitad del siglo X. La ause n cia d e con flict o s y el incre m ento d e alquerías o la creación de un a madi na en Baza son cons e cuen c ia del control po lít ico -militar en un conte x to d e inte nso 102 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J U AN L. G ALLA RD O E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 desar rollo p roductivo . La seguridad jurídico -fiscal y las garantías de co- merc io y mo vi lidad será n el contexto f avora ble a la intensi f icación de las riquezas agríc o las y g anader a s en entornos es p ec i almente f r uc tífe ros po r sus cond iciones n aturales y abun da nc i a de a gua, c aso de la v ega del Guar dal. En 1 . 05 7 la zona d e Ba za es nuevamen t e c itada. En esta f echa se prod uc e la conquista de Gu adix por el re ino zirí de Grana d a que solic i ta el apo yo de la taifa to le d ana, exigiendo ésta l a poses ión de Baza ( Sarr 20 15), un hecho que r eafirma e l i nterés eco nómico y estratégico de Baza y sus alfoces. En tod o cas o la po ses ión toledana fue má s in p ec tore que real y a que en t iempos del reyezuelo grana di no Abdala (1 . 073 - 1. 090), Baza y su s al f oces vue l ven al control d el emi rato z irí. Pero la aparent e e stabilid ad vue l ve a f rac turarse con l a rebel ión del gobern ador de Baza, I bn Malhan quien decide a liarse con la taifa almeriense de la dinas t ía Sumadih y captu r a un castillo en Charches , posiblemen te entr e 1.073 -1.082 Tr as este he c ho el reino zirí gra nadin o p ac t a el ca nje d e este castil lo p or el de Laroles que p as a a manos granadinas. Nuev a - ment e se observa l a d eci s iva capacidad po líti ca y es t ratég i ca de Baza que adquie re desde la organización territ ori al y militar del califat o . La disolución de l a t aifa granadina y e l con trol de Baza y sus a lfoces fue consecuenc i a de l a c onquist a almorávide de Gra nada durante e l a ño 1. 090. El ap o yo d e n umerosos ulema s y la población, muy d escontent a con las exac cione s tri b ut a rias de l as taifas fue el el emento dete rminante para una nueva u nific a ción qu e i ntentaba frenar l a expansión c ristiana ha c ia el sur y sus exac e rbadas p arias o tributo s a cambio de la n o agre- sión que al final eran s op ortadas por la pob lac ión a ndalu sí ru ral y de las clase s populares. De a hí el apoyo masi vo que existió a l a causa al mo rá- vide q uie n conquista Granada sin a penas resistencia y exp uls a a s u élite gobern a nte zirí. Autént i cos faná ticos y ortodoxos del I slam , las f uen tes no relac ion an B aza como una prioridad e stratégica sin o m ás bien G ra- na d a o Al mería , es decir las c iudades d e mayor peso es tratégico y co- merc i al p ar a el cob ro de tribut o s. En 1. 091 una exp edic ión almorávide conquis ta Murcia, p as ando p or Baza sin q ue las f uen tes reseñen o posi- ción alguna. Los pactos d e lo s gob ernantes es ta tales fu er on p ues con s- tan tes con las élites bastetanas. La c ampaña de 1 .025 de A lfo ns o I El Bata llador a tra viesa Baz a pro- ve n iente del Alma n zora y marca un nuevo punto de infl exión. L as bue - na s defen sas d e la ciu dad d e Baza disuaden l a conqui sta aragonesa, no E L COM PLEJO TROGLOD IT AM EDIEVA L DE H A FA S DE L A M ORA LEDA (B ENA MAU REL ) 103 E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 do cu mentándose un a sedio sobre la misma. E st a expedición m ás b ien ten ía interés po r la s tier ras acc i tanas d onde la comuni da d mo zá rabe er a nu me rosa, estando so meti da a continuas ame na zas de convers ión islá- mica y a t ributos cada vez más abusivos. De ah í que pasando d e larg o po r B az a se dirigieran d irect ament e hacia Gu adix y Gran ada de donde ob tie nen imp ortan t es b otines d el saqueo. La colaborac ión mo zárabe grana dina f ue el pretexto p ara la exp uls ión po r el po der al mo rávide de un amplio contingente a tierras nort ea f ricana s, además d e c asi 10. 000 cri s tianos de la tie rra de G ua dix que abandon an el territori o acompa- ñando al rey aragonés y q ue son emplea dos p ara la repoblación d el va l le del Ebro rec ién conquistado. El d ec live almorávide f ue continu o a partir de 1 .14 0. Co nti nua m ente hosti gado s p or sus en emi gos almoha d es , la d ebili dad polític a a causa de su f alta de apo yo popular, nuevamente d es c onten tos con los imp ue s - tos abusiv os que debían pagar para mantener las continu as campañ as milit a re s almorávides , debió refleja r se en un emp obre cimiento gene r al de terr itorios dependientes de ca rácter r ural y a grícola como B en amau - rel . La inestabilidad p olític a o lo s altos impuestos siempre es fue nt e de descens o d e la a ctividad comercia l y del int ercambio a la r ga d istancia, deriv ando en p roce sos de autarquía y r uralización. Tal era la d ebilidad milit a r alomo ráv ide que nuevame n te un miemb ro de la f amil ia baste- tana I bn Malhan se a ut o proclama como gob e rnador independiente en 1.144 si bien en 1 . 151 ya se ha bí an sometido al p od er almohade ( Sarr 20 15). Aprove cha ndo la d ebilidad almorá vide nuevas razzias , en este caso leonesa s, se p roducen en la com arca. Alfo ns o VII razzia la zon a de Gua- dix en 1.147 y conqui sta Almería durante 10 año s. En 1 .155 es conquis- tada la c iudad de G ra n ada por el nuev o imperio almohade si bien hasta 1. 165 la comarc a de Baza n o es ci ta d a de nuevo. Unido a est e caos que ame na zaba la más e lement a l vida do mést i ca de poblaci ones campesinas como Bena maurel, aparece en escena un nu e vo disputan te, I b n Mardanis rey d e Murcia quie n inten t a mantener bajo su pod er e l área de Ba za h asta 1 . 165 cuan do un e j ército almoha de conquis ta la comarca y aca ba con el dom in io mardana si . En ef ec to la cróni ca d e Ibn Sahib (Tra du cc . Hu ici 1969) r elata q ue un contingente almoha de irrumpe en la com arca y acampa en el río d e C astalla . E ste cu e rpo militar esperaba a o tro cu erpo p rove niente de Gran ada y m ien - tra s se d edic a n a r az z ia r y sa q uear tod o su ento rn o, en especial l a zona 104 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J U AN L. G ALLA RD O E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 de Galer a y Orce o Cú llar, posiblemen te al i adas o b ajo cont rol de l rey murc i ano Mardan is. B az a no fue as alta d a y a que esta b a b aj o su p oder desde 1051. El río Ca stall a es f ac tible identificarlo com o el actual río Guard al ya que C as tilléjar aparece en al guna s fuentes na zaritas c om o Qastalla , desde el q ue finalmente p ar t en hacia M urcia , si b ien previamente e n Cúllar o bligan a la p oblación “ temerosos de sus vidas y ha cie nd as ” a descender d el castillo para o cuparlo po r la f uerza . D e la fuent e deduc i - mos que desde Castil léjar las tropas almohad es realizaron saque os y ob lig aron al abandono forz o so de los enc laves más estratégic os, caso prob able del pr op io Ben amau r el. Este contexto d e la primera mita d d el S. XII co n continuos episodios de inestabili dad alteró la seguridad d e las poblaci o nes rurales, hecho que mo tiv a la construcci ó n de enclave s defensivos en a cantilados por medio d e cuevas par a re serv a y guarda de alimentos, g an ado s y pe rso- na s. La primera ci ta textual de Benamaurel apar ece a mediado s del S. XII . U n tal Abi Rozac menciona B en am au r el en un viaje re al izado de Baza a C alasparra. E ste documento tiene ci ert o s p roblemas ya q ue quien lo publica (Borbó n 1796) dice te n er en s u po der un do cu mento de un viaje de u n t al A bi Rozac cuy a biografía pu blicó Caysi r i a mediados del siglo XVIII . Com probada la fuente no aparece algu i en con el mismo nombre, aunque el m ás s imilar sería Malekus Ben Mop hdel Ben Ro za i Alna mari, u n jurista andalusí m uere e n 1. 169, si bie n tal v iaje tiene cier- tas d udas. El aná l isis top onímico del emp laz amiento te órico d el cas t ill o (El Fuer t e) y el top ónimo de las cuevas en ac ant ilado, hafa s (del ára be haf- fes o protect o r/guardián) i ndican un emp la z amie nto comp lej o con cierta preponderancia r eg ion al má s a llá d e una simp le alquería -f ortal e za d e- bido a su interés e stratég i co o la riquez a del territori o incluso reitera da en fuen t es tardías c o mo Jorquera e n el S. XVI ( “E s tie rra f értil de tr igo y cebad a y otras se millas, con b uena crí a d e se da , regaladas cazas y bizarras frutas y bu en a cría de ganados”) . El hall a zg o d e cerámica in sit u en u na d e las c ueva s d e las Ha f as d e Moraleda ( Br ao 2017) es con- secuenc i a de un episodio tra umático d e aban d ono p rec ip itado en u n mo- ment o datable en nuestra opinión a mediados del s iglo XII ya que cerá- mica s similares, en con c ret o los cántaros, son datadas en Lorca d urante la prime ra mitad d el siglo XII ( Zapata y Mu ñ oz 20 06). E L COM PLEJO TROGLOD IT AM EDIEVA L DE H A FA S DE L A M ORA LEDA (B ENA MAU REL ) 111 E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 3.2 . La el ección d el e mp lazamiento d e las Hafas de Moraleda y B en a maure l: c o ndicionantes geoa rqueol ó gi cos e h ist óricos y sis- tema de captación de los rec ursos na turale s 3.2 .1. Di n ámica evolutiv a del poblamiento medieva l en B e- na m a urel e n relaci ó n a l co njunto trog l od i ta El poblamien to medieval de Bena maurel e s co noci d o sólo po r p ros- pecc iones arqueológicas superficiales. Si exceptua mo s la inter v enci ó n de segui miento en C alle Fuerte (Brao 20 10) o de urg encia e n C alle Horno (Az nar 2022 ), ambas con ele mentos f un erarios d e cronología mudéja r, e l p ob la miento r ural o urbano m edie val no ha sido o bjeto de exca v ac ion es científicas. Tenemos cons tancia que en estos mo ment o s se está realizando la exca vac ión anexa de la Casa d el Mural lón do nde exist e un lienzo de tapial hormi gona d o d e c lara factu r a ca l ifal -t aifa (s i - glo XI ) aunque los resultados no están d isponibles. De las prospecci one s efect u adas p ue d e deducirse siguiendo un orden cronológi co q ue el po blamie nto rura l tiene u na notable c o nt i nu idad en- tre los siglos VI -I X e n los mis mo s emplaz amientos del Val le del Guar- dal si bien hacia el siglo V III d esaparecen tr e s p eque ñ os ase nta mi entos del valle o su ent o rno in mediato (T o rre de L un a, Cu evas de Luna y Las Lava der as ) re l acionados c on unidades habit ac ion ales dom és ticas d e baja complejidad y un sistema de explotaci ó n basado en sec a nos con muy b aja s posibili dades para el regadío ante la baja prese nci a de s uel o s aptos e irr e gularidad de los cau c es d e ra mb la. Aunque anexos a d os ase n tamient os t ardorromanos de vocación de secan o se f undan dos p eque ño s há bit ats emirales en Torre Luna y Ra- bo te s, el pob lami ento se concentr a durante los si g los V III -IX en el área más prod uc tiva del valle entre Benamaurel y Los Villa res , creciendo po blac ionalme n te enclaves como Los V illares con una mu y pro bable conti nuidad y con centr a ción de las poblaciones au tóc tonas y pre islámi- ca s del valle . Al s ur y e n Arroyo Belberi z el eje Rabo tes-Cueva de las Ve ntanas parec e n articular est a nueva estructura c oncentrada. E n esta fase emiral apare ce u n p oblado de nueva f un da ción y excepcional interés, Rambla del Salar. Aunque n o existe u n estudio d e su c ultur a m aterial, la presen- cia de silos es prop ia de un horizonte avanzado d e época emira l. Plan- tea mos q ue la poblaci ó n p re islámica de Los V illares y peque ñ as unida- des do mést icas de l a v ertiente opues ta, sit ua da e n un emplazamiento de 112 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J U AN L. G ALLA RD O E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 muy b aja c apaci d ad d efen s iva, se traslada a l e mplaza miento de Ramb la del Salar en mo ment os iniciales tras l a conqu ist a de l 713 . El temor al desabas tecimiento les induce a la con strucción de silos subter r áneos para a lmace na j e de granos y vian d as secas o sa ladas. En este contexto inestable ¿es p osible que p arte de las cuevas acan- tila da s de Hafas de Puente A rriba se construyeran a nte el temor de a t a- ques durante f inales del siglo IX ? Algunos d e los pequeños cova chos su p er ior es pod ría n t ener la f unción de g raner o s -a lm acén o pequeños re- fugios en u na zona de conflicto en t re los g ru p os p roha f su níes y el po der emir al, como indican las fuen tes. Tr a s el aban do no f orzoso del pobla do de Ram b la del Salar e l pob la- mien to rura l desaparece tota lm en t e en la Veg a del Guar d al a in i cios del sig lo X detec tándo se su total a u se nci a a par t ir de est e horiz o nte de ru p - tura como conf irma la in exi stencia d e cerámica vidriada d e factura c a- lifal que a p ar tir del s iglo X se d istr ibuye en Al A ndal u s. La orden ación po lít ica y militar d el Califato implica un nuevo modelo de ca stillos al- ca z aba y p ob lami ento concentrado y anexo a éste o i nmediatamente próx im o. Los hu su n o encastillamientos d e m ozár abes cristian o s y a no ser í a más o bjeto de revue l tas con tra el pod er c o rdobés . En es te contexto po líti co-territorial surgiría Bena m aurel ya q ue no es entendible en el horizonte expansivo tant o poblaciona l como p roduc- tiv o que acontece en los siglos X - XI , que no exist a p oblación en e l Valle del Gua rdal, más aún q ue un emplaza miento d e altís ima ca p acidad es- tra t ég i ca y control de rutas que represe nt a el casco d e Bena ma urel n o fo rmas e p ar te del s i ste ma mi litar califal. Má s aún Baza ya existe al me- nos po lít icamente como d istr ito con gob ern ad ores a partir d e 913 lo q ue implica una primera ordenación política y mi litar de su área de influen- cia . Dura nte esta fase de los sig los X- XI Bena ma urel no sólo art icula la distri bució n su bregion al d e ca minos en varios se n tid os , si no q ue f orma parte de la protección de u na ruta estratégica, la c o ne xió n entre Lorca y el Alto Guadal q uivir , esto es la recuper a ci ó n d e uno de los gra ndes ca - minos d e la anti güedad romana y gr an rama l de l a Vía August a. Esta deducc ión s e basa en la ex istencia de una idéntic a tecnología construc- tiv a d e t apial hormi gona do en emp lazami e ntos milita res a i nterval os ca s i homogéneos en el tramo Bácor, Benzale ma, Torre de Luna, Bena- maur el y Cú lla r. E L COM PLEJO TROGLOD IT AM EDIEVA L DE H A FA S DE L A M ORA LEDA (B ENA MAU REL ) 113 E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 Este sistema d e cast i llos d e itinera r io y al q ue r ía s anexas p ermanece ha s ta me d iados del s igl o X II . En el caso de Benzalema la segunda f ase apun t a a una reconstrucción mediante ma mp os tería de la t o rre central y del rec i nto antiguo en un momento tardo almohade. Aun qu e Bader y Ci- va n tos indican una cronología de la tecnología de tapial e n B enza l ema a p art ir del sig lo XII existen referencias de u na cronología a nterior en ca s til los alpujarreños como J ubile s cl ara me nte cons truidos en el sigl o X como confirman las f uente s escritas . Aún m ás en e l asentamiento d e La Torre d e C úllar ta nt o las cerámicas más t ardías del si glo X II en e l momento de abando no coacc ionado en 1 .1 65, como la Torre en su tra mo infer ior y de idéntica tecnologí a a Ben z ale ma conf irma la con s- trucc ión anterior al s iglo XII po sible mente a f inales del siglo X o ini cios del siglo XI. E l tr amo de lienzo emergente de l Castillo de Bena ma urel po r ta nto puede datarse en un horizonte simila r del sigl o XI . En p ar alelo a esta f ase (siglos X -XII) e l po blamie nto parece concen- tra r se tota lm ente en el Benamaurel actual, ya que por e l moment o no se detec t a u n p oblamien to rural d e p equeños as e nta mi ent os o maziles de los sig los, X -XI y p oste riores, aunque el topóni mo es abundan te en l as ca ñ adas q ue de oeste a e ste recorren e l ámbito orien tal s ubár i d o. E ste he c ho ¿es consecuenc ia de la parcialidad de las prospecciones o una rea lid ad arque ológi ca y con secuentemente h ist órica? A unque por el momento no es cont rastable, la conc e ntrac ión total de l poblamien to es un pro ce so que ha sido d ete ctado en ámb itos próx im os como Cúlla r do nde e l p ob lami ento tar do antiguo-emiral , m uy diseminado d e la v ega de Cúlla r, acaba concentrado en el extenso poblado d e La Torre hasta mediados del sigl o XII , d es ocupá ndose po r la fuerz a militar a lmohade en 1 16 5. Sólo en épo ca m udéjar y ca s tellana av a nzada resurgiría un po bla- mien to r ural y s atélite d el núcleo c entral, prefere n te me nte e n c ueva, ca so d e los núcleos d e Cuevas de San Mar co s, Los V ill ares, H uerta Real , Cuevas d el Negro, C ue vas de Luna, etc. 3.2 .2. Emplazamie nto y re cur sos natu rale s: el sist ema de ex- plotación d omé stic o -t ribal du ra nte la épo ca mediev al En tod a elección del emplazamiento aparecen f a ctores naturales e his tór icos, est os normalmente consecuencia d e coyunturas p o lít icas es- table s o inestables o en i nteracci ón con p rocesos económicos exp an si- vos o regr esi vos cons ecuencia determinados del grado d e desa rrollo de 114 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J U AN L. G ALLA RD O E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 las f ue r za s prod uc ti vas. La el ección de empla za mientos con al ta capa- cidad d efens iva po r motiv o s natu rales n orma lm en te i ndica la relación con episodios d e peligrosidad para la supervivencia de la comunidad ca mp esina . La ele cc ión d el emplazamiento d e Hafas de Morale d a y el prop io Bena ma ur e l estuv o deter mi nada por las condi ciones de defensa natural que p ropo rc iona un tip o d e unidad geomo rfológi ca d e espolón amese- tado. B ien def en dib le p or tajos y barrancos en todo s los f lan cos norte, oeste y este si b ien el flanco sur, el de más fácil acces o debió tener una espec ial atención en con struir defens as a rti f iciales como m ura llas, to- rre s, barb ac a nas y q uizás un f oso perimet r al a la m eseta superior d el espolón, mu y apta para la i nstalación h umana po r su a lta nivelación na- tural. En es t a el ec c ión era d et erm in a nte la po tenci a lidad d e ac ceso a do s ele me nt o s s ustanciale s para el há bitat, el a gua y un acceso rápido a las tie r ra s de c ul t ivo irrig ada s q ue se localizan al p ie de la u nidad, esto es la vega d el Guardal, sin obvia r la po sic ión f av orable al a cceso de ca mi - nos ra diales que convergían en dicha unidad. El s istema de caminos que a r ticula Benamaurel s e r elaciona con pa- sos natur a les d e fácil transita b ilidad e int e racción entre po blac iones que se convierten bien e n p asos p ec uarios o en la red actua l de comunica - ciones. Es s ign ificativo que l a dis tancia h asta po blaci ones como Cú llar, Casti l lé j ar o Baza sea ca si fina en torno a los 1 2 -13 km, est o es una le ngua ca s te l lana tradicional, hech o que implica una lectura de confi- gu r ac ión y ordena c ión p olític a de un territ o rio por una entidad q ue d i- rige la o rdenaci ó n, est o es el Estado . En efecto una legua era la dis ta n cia diari a mayor que po día recorr e r una c abaña ganadera o com erciant e s sin un desgaste excesivo. D e ahí q ue la vinc ul a ci ó n a una e structura organiz ada d e la mov ilidad tenga u na evidente justificación p olitica. No olvidar que l a actividad ga nadera f ue prepon dera nte en los altiplanos grana dinos y o bjeto de liti gio s d ura nte la época mudéjar (S. XVI) po r el u so d e past o s entr e los t ér mi nos de señorío y reale s. La s 4 7.0 00 has d e terrenos d e pastos compartido s po r Galer a, Cúllar, Casti l léjar y B en amaur el , en p le no glaci s o riental eran sin duda antigu o s ter r en os c o munales de u so c om parti d o a v eces por v arias alquerías, una práct i ca do cu me nt ada e n el ámbito nororiental (Trillo 2 006). E l paso de Cañada del Salar -Guardal t iene una alta capa cidad para uso d iario de E L COM PLEJO TROGLOD IT AM EDIEVA L DE H A FA S DE L A M ORA LEDA (B ENA MAU REL ) 115 E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 las pequ eñas cabañas d omésticas medievales d onde p ast os y agua de los qana ts ga rantizaban t ales desplazami e ntos d ia rios . La pervivencia de es te mo delo de pequeños ganados f amili ares se cons t ata i nc l uso hasta el S. XVI , cuando se p ro duce n diversos conflic- tos por la irru pción de g ana d os se ño ria l es cri sti a nos de gran volumen que in vadían y sesteab an en territorios comunales d e past o s ajen o s, in- cu mp liendo la tradici ó n y norma islámica de re speta r l as ti erras no apro- piadas ( mu ba ha ) en do nde estaba el h arim o es p acio comunal (T ri llo 20 06). E n otros ca sos en los términ o s de señorí o se impedía bajo ca p tu ra y sanción el acceso inmemoria l de vecinos y ganados d e las alquerías colin dantes. En Cañada del Salar se concentran la totalid ad de los qan at conoci- do s d e B en amau r el. E ra n galerías su b terráneas que p art ían d e un p ozo madre q ue alcanzaba el nivel f reá tico y contaban con po zos de mante - nimi e nto a intervalos con el f in de acc ede r a su mantenimiento y lim- pieza . A veces el reguer o alcanza ba u na a lberca donde el ga nado podía abrevar u n agu a rica en sales pero muy apetecible po r ca bañas como la ca p rina, p erfec t ame n te adapt ada al consumo de brotes d e arbustos es- pecia lmente valiosos p ara uso ganadero com o la ser ie d e vegetaci ó n su b halófila Atriplex-Hamma da . De origen or ien t al no existe un con- senso en su d atación, a un qu e e s po si b le que se iniciaran d ur a nte el S. XII , esto e s una tec nología impo rta da de las canalizaciones e n los oas is argel i no-tunecin os. Es lla mat iv o que d urante el conflicto de interesas ganaderos, Bena- maur el no apare zca en los litigios, indicador de m an tener e n un primer momento de la conquista castellana los usos a ntigu o s islámicos del es - pacio comunal. En e l contexto histórico y a mudéjar -c r ist i an o , Bena- maur el tiene una func ión r egional de p rimer orden en la artic ul a ción d el paso o bliga d o de cabañas ganaderas trastermitentes o tr ashumantes que se movilizan entre la alta montaña de Cast ril -Hué s ca r -Cazorla en ve- ran o y los rastrojos d e t ierras bajas en o toño -ini cios de invierno. Ade- más, lo s caminos mo vilizan re al a s de c om er cio con materiales de ci er to va lor añadido (seda, ce r ámica, cueros, e tc .) a media o larga d istancia. Este con te x to evolutivo de la ga nadería como recur so d e gran impacto en la ec o nomía local tiene u n reflejo ev idente en la cara c te r izaci ó n d e diver sas unid ades en cuev a del Co njunt o Hafas de Mora le d a y d e las cu e vas primig e nias del Bar ro d el Fue r te- Alhanda de su cima superior. 116 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J U AN L. G ALLA RD O E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 El emp laz amiento e stá determinad o po r un enclave de contacto y alt a accesibilidad a las extensas áreas ganaderas su bár idas al Este y las fértil e s vegas irriga d as d el v alle del Gu ardal inmediat o . E n el valle apa- rece un suelo fra nc olimoso en un valle a rtesa d e baja p en d iente , suelos que ti en e n unos ren dimi en tos agríc ol as m uy eleva do s respecto al en- torno do nde domina n ar c illas comp ac tas con abun d ante s yesos que li- mitan la p roducci ón a cul t iv o s d e secano her báceos o leñosos c on muy bajos rendimient o s ya que la infiltración d e agua es muy menor y la compo sic ión químic a de alto ph o la presencia de ele m entos q uímicos como el yes o no f avore ce la mayoría d e cu ltivo s de la tr iada mediter rá- ne a. De ah í que el cultivo hist órico preferente s e centrara en los f ondos aluvi a le s irri ga do s y con fluvi soles o en las c añadas o fo nd os de vall e de la red d e barrancos d el glacis do nde abun da n gravas, arenas y arcillas con rendimient o s mu y b ajos y largos b ar b echos. El val l e a una a ltura media d e 6 70 - 6 75 m. a la alt ura de la s Hafas de Morale da tiene unas condici ones climáticas mu y favorables ya q ue los bo rdes norte y sur con cotas en torno a 70 0 -720 m. c rea n un e f ecto bar rera d e vientos per - nic iosos de invierno o verano, f avore ciendo e l creci mi ento vegetativo de los cul tivos clave d e primav era -verano, Ademá s, el valle d el G uardal pres e nta d os factore s antróp icos q ue ha n i ncrementa d o su natural fertil idad a ca usa de la es tructura franca del su el o . Uno es el sistema de acequi a s -can ales q ue desde épo ca ro- mana habilita u n orden ado y re ntable cultivo d onde alt ernab an l egumi- nosa s y cereales con b ordes d e oliva r y fruta les como el manzano, gu i ndo y p era l en las p ar celas. Autore s c omo Colume la e vi dencian este paisa j e a grícola y recomiendan un buen abrigo d e los vientos y el d es- tin o d e tierras b lanquecinas de secano al cultivo de la vid. E n zonas como la cu enca del r ío Deifontes se ha evide nciado un sistema d e presas y canal e s organizado desde época ro man a en co ntr a d e la exte ndida teo- ría de un origen exclusivament e an dal us í, segu r amente primi geni o en la colonización alpu jarreña p er o no en valles do nde el sust rato romano es evide nte . En el caso del G uardal l a v ertiente derecha, más sólida y estable en té rmi nos geomorf ológ icos que la contr aria, está p oblada por va r ios asenta mi ent o s tardoantiguos (siglos V-VII) de pequeño o me- diano tamaño (Sal vador 20 11) y q ue en el ca s o d e Los Villa res parece art i cu l ar un p oblamien to menor de pequeñas granjas d ise mi na d as a lo largo del va lle. E L COM PLEJO TROGLOD IT AM EDIEVA L DE H A FA S DE L A M ORA LEDA (B ENA MAU REL ) 117 E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 El sis tema de acequias, los cana lis tardoant i guos de l os sigl os VI - VII , f ue perfeccionado d ur ante los siglos p osteri ore s en el mar co po lí- tic o de expansi ón de la ec o nomía c ampesi na, m odelan d o un p ais aje d e exce p ci o nal contraste fo rmal y tona l y c alidad o s ingula r idad e n el con- texto espac ial del Sudeste ib érico. El sistema de regadío similar a l ac- tua l debió as e nt a rse def ini tivamente a partir d el siglo X II o XIII sobre una estructura hídrica anterior y ma nten e rse durante e l per iod o na zarita ha s ta l a a ctuali dad fo rman do un s istema f osilizado d e exp lotac ión irri- ga d a del e spa cio. 3.3 . El con junt o de cuevas a rti f ici ales de Haf as d e la M o rale d a. Con texto re g io na l y aná lis is es p ecífico Vivir en cuevas fo rma parte de la historia hum an a como enclave de ha b itaci ó n, culto rel i gi o so o re f ug io y gu arda de ga nados y pers o na s . Cada momento his tórico puede te ner una o vari as funciones del há bit at trogl o dita si bien es a p artir d e lo s siglos IX -X cuando aparecen nume- rosos complejos en las Altiplanicies Norte de Grana d a. Los estudios de Bert rand (19 85 y ss.) esta ble ce n par a la regi ó n de Guadix-Baza una p eriodización de tres grandes fases constructivas d e un mod elo de hábitat que en p arte consi der a ex no vo e importa do a partir del siglo XI . Varios trabajos p oste riores c uestionan qu e e l mod elo se a importado e inc luso de una cronología califal t al como Bert rand plantea para los primeros ejemplos, ret rot rayen do un o rig e n d el horizonte ta r - do an tigu o (siglos VI -V II ne) en los comp le jos d e cu evas más antiguas de l á rea de Guadix, ca so de en c laves trogloditas interpretados c omo l u- ga r es d e culto o m onas teri os e n Lares-El M archa l (González et al ii 20 03; Herná nde z San J ose 2 019). Otros tra baj o s identi f ican similares complejos d e culto cristiano en San Tor cuato, A lmagruz o Cueva del Monje (Rey e s et al. 2 013, 2011 ), t odos local izado s en el área de Gu adix. Dete rmi na d os ele me nt o s eclesiales, i ns c ripciones de cruce s o as e nta- mien tos con cerámica tard oant i gua al p ie d e comp le jos como Lare s - Marcha l po drían indicar un importante núcleo cr istiano y autóctono en el área de Guadix q ue p er vive hasta 1. 125 cuan do nu merosa p ob la c ión mozára be es exp uls ada o llevada consig o a t ierras cristianas d uran t e la ca mp aña de Al f onso I El B atalla do r. Si g uien d o el m odelo d e Bertrand, los primero s co nj u nt os en c ueva se f un da n e ntre f inales del sigl o X e inicios d el X I t ras el colapso del Califato; su ca r ác t er y const r ucción con diversos eleme nto s d efens ivos 118 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J U AN L. G ALLA RD O E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 (pues tos de vigilancia, si stema d e at ra nqu e d e accesos) p er m ite su cla- sificaci ó n c o mo covarrone s -refugio. Se tr at a d e un hábitat even t ual, no perman ent e y que dur a tod o el siglo X I, háb ita t qu e coexiste con un conjunt o d e alquerías que se abandonan en el horiz on te almorávide a final e s d el XI o ini cios d el XI I . Los enclaves se est ructuran en d os o tre s niveles de cue v as , caso de Tía Micaela (C o rte s) o Cuev a del Búho (Ben a lúa). Tr a s estos primer o s encl a ves apar e ce d ur a nte e l periodo zirí diver sos complejos con estructuras internas más elaboradas. El niv e l inferior de este horizonte trogl o dita z irí (Bertrand 2 000) se ca r ac t eriza por un acceso estrech o, amatacanad o y d ef en dido por puer - tas atranca d as con p iv o te s excava d os. Tras esta b oca -ventana aparece un a pequeña nave rectangular q ue distribuye el acces o a 3 -4 esta ncias rec tangulares de tech o algo abo ve dado , forman d o una p la n ta p olilobu- lada bastante simple. Este n ivel i nferi or de n av es prof un das entre 10 -15 m. tie ne un uso e vidente de albacar o gu arda de ganados dur ante breves periodos ya que a p arec e n pese br es excavados y en algunos casos gran- des sil os. El se gu ndo nivel d e cu evas presenta un a s es t ancias re ducid as con p equeños hoga res excavados en el suelo y una b aja habitabilidad, lo q ue induce a un p lanteamiento de us o e ve ntu al y no p ermane n te (Ber- trand 1987b). El se gu ndo n ivel se comu ni c a con una escalera i nteri o r en túnel que a cce de a un t ercer nivel con dos su b niveles, u n covach o po si b leme nte g raner o y una es c alera o ch imen ea interior q ue a cce de al último niv el, un r educ ido puest o de vig i la n cia en un pequeño cova cho de altura. En e ste m odelo apare cen grandes silos acampanados (Tía Mi- ca e la) de 4-5 m . de p rofun did ad en el nivel i nferi or cuya excavación proporcionó un a cro nologí a absol uta C1 4 d e aban do no a ini cios del X I de lo q ue d educ imos q ue en d ich o com p le jo exis te una d ila tada ocupa- ción dur a nt e tod o el siglo XI . En todos lo s ca sos de l tip o I Covarr one s Refugio del área de Guadix, la cerámic a a torneta sin a p en a s vidriado s y de aban d ono en cont exto de rec hazo exteri o r-vertedero es técnica y funcionalmente homo gén ea y no va más allá d e f inales d el siglo X I , no existien do cerámica al- mohade o naz arita. P or tant o, Bertr and los encu adr a en el P er iod o Zir í (siglo XI ). Este hábitat troglod ita y ev e ntual coexist e con un conjunt o de 60 al querías al a ire li b re qu e s on abandonad as a inicios del siglo XII durante el period o almorávi d e (Ber trand 19 90 ). La segunda gran f ase troglodita del áre a de Guadix -Baz a pertenece a un hábitat en cueva de may or comp lej idad qu e se i nstala en u n medio E L COM PLEJO TROGLOD IT AM EDIEVA L DE H A FA S DE L A M ORA LEDA (B ENA MAU REL ) 119 E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 práct i ca me nte despo blado duran te e l periodo a lmohade (segunda mitad del sig lo X II ). Aparecen 3, 4 o 5 nive les d e cuevas mediante una ag r u- pación d e u nidades celulares. E n la p lanta baja aparece una nave de 9 - 10 m . a lo la rgo de f ac hada c o n una cocina anexa con pequeños hornos en fosa y esta nt e rías trapezoidales excavadas en l a par ed, anexán do se a ve c es una c ám ara de reserva y trabajo. Es ta plan t a baja nunca se com u- nica in teriormente con un nivel su pe rior. E l pr imer nive l corresponde a un a cámara monocelular con una o do s áre a s para uso d e tr abaj o y re- serva , d onde apare ce un b an co corrido d e madera evidenciado p or las hil e ras de ag u jer os empotrados en l a pared además de un pequeño horno y a ve ces pequeños si los y nich os de pared pa ra luz; el nivel superior tie ne f unciones d e d ormitorio en una o v arias habitaciones, a un qu e e n va r ios ca sos apa rece una gran nave de us o co mun it ar io. Entre ambo s niveles existen e scaleras inter ior es f ortifica d as o bien exter iores. La movilidad entre ni vel es se re aliza con p eque ñ as es caleras tal l adas e n l a cornisa o anclajes d e p equeños agujer os p erfo rados para asegura r cuer das y es c al e ras . Las agrupaciones d e cueva s e n f arallón pueden te ne r en t re 3-2 0 uni d ades y t ienen un neto mod elo de coloniz a- ción ipso fa cto en va ll es y barrancos a veces m argin a les, d ista nciándo se los gru po s en tor no a 1 km. entr e sí (Ber t ran d 1 990). En la región de Baza lo s conjuntos son de ori ge n postzirí y p erma - ne c en hasta la conqu ista almohade (1 . 165, seg ún I bn Sahib), núcl eos que son abandonado s d e finitiva me nte a finales d el sig lo X II (Bertrand 19 90), por lo que su periodo d e uso sería red uci do , en torno a 50 -60 años (1. 100- 1 .165). La exc lusiva p resencia de cerámica almohade en los p ies de los fa- ral lon es d e la zona de Baza según B ert r an d (19 87) indicar ía un f in de us o d e m edia d os o f ina les del S. X II ; hecho en principio conf irma do po r la úni ca excavación d e es t e tipo de comp lejos e n la región d e Ba za, est o es la aparición de d ete rmina do s element o s cer ámicos de res erva de ag u a (cántaros) y cocina e n una c ue v a del aca ntilado inferi o r de las Hafas de Moral eda de Benama urel (Br ao 2017). E st e c ontexto coin cide con la fu ente do cu mental de la ra zz i a almo ha d e que relata I b n Sa h ib e n 1. 065. La in existencia d e h ábita t al aire lib re d ur ante el siglo X II en el área de Guadix según B ert rand apun taría a q ue es t e hábit at s er í a el único emplea do en la región. De esta man e ra el hábitat troglodita e n ac ant i- lado del ár ea d e B az a se aban do na a mediado s d el sig lo XII mi en t ras que perv i ve e n Gua dix y entorno dura n te é po ca nazarita y mudé jar. 120 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J U AN L. G ALLA RD O E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 En el mo delo de Bertra nd, l as c uevas nazar í es y moriscas (Fase III , mediados sig lo XIII-XV I ) presentan una not able complejidad o rga ni- za d a en torno a gra ndes naves r e ctangular e s a la q ue se adosan d ifere n- te s unid ades d e p eque ña s habitaciones y d ifere ntes f unciones, prol o n- gá ndose este mod el o duran te é po ca m udéj a r y p oste riores. En una pr imer a conc lu s ión, l os complejos tr oglod ita s aparec en en diver sos mom en tos crític o s, al menos con cinco tipo s es tructurales que res po nden a sendas f ase s re la cionadas con epi sodios crít icos del i nter- va lo de l os sigl o s X- XVI y se l o ca liza n en cort ados vert i cales o far allo- ne s de materiales blando s y fáciles de excava r, caso de la ar c illa o la más estable j abaluna , ro ca sedimentaria qu e a veces con si s tía en e l te- ch o de la cueva p or su mayor d ureza. La def en sa estaba asegurada po r po zos inte rnos entre las c ueva s o p eque ñ os cami nos en cornisa y a c c e- sos median t e e stru ct u ras de madera tipo cordaje o andamia j e. Los acantilado s de cu e vas te nían p referencia po r p atr o ne s de espo - lones am eseta d os con d efen s as naturale s y sie mp re p róximas a vegas o cu r sos f lu viales. Era deter min ante un acces o f ác il y rápido a ríos, veg as y acequias donde realizaban la a ct i vidad diari a de cultivar cereal (trigo y cebada), hortalizas ( cole s, le chugas, cebollas, apios, etc. ) y legumino- sas (lentejas, gar b anzos y mijo) en tre hileras de olivos y viñas en los márg ene s de la s parc elas además d e fruta les c omo guin do s, peral es, hi- gu e ras, ciruelos y mo rer as p ara consu mo y prod ucc ión d e la renom- brada se d a g r anadina . En la s H afas de Moraleda aparecen do s g r andes grupo s de cuevas sit u ados en do s aca ntilado s. En el acan tilado inf eri or o A2 más próximo al río Guardal aparece en do s niveles un conjunto de pequeñas cuevas cons truida s a inic ios del siglo X I y aban do na das a finales del XII (1165?) se gún n uestra op ini ó n y que fue ob jeto de excavaci ó n y estudio en 20 17 (Brao 2 019). E l niv el i nferi or corresponde a establos y graneros mien t ra s que en el superior se lo ca lizan v iv i endas se mipermanentes de un a o do s d epen dencias r ec t angu l ares o cuadradas con ec t adas po r e s- tre c hos pasi l los y accesos vertica l es e n pozo. En el A cantilado Sup er ior o A1, objeto más es pecífico de este es- tudio apare cen varios grupos de cu evas con dive r sa tipolo gí a y f un cio - na lidad . Las unidades celulares se agru pa n en los siguientes g r upos: E L COM PLEJO TROGLOD IT AM EDIEVA L DE H A FA S DE L A M ORA LEDA (B ENA MAU REL ) 127 E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 sil o -al m acén l lamativamente situado en p leno centro del recinto caste- lla r y subterráneo a éste. S i nos atenemo s al co nt exto cultural d e estos sil o s se relacionan con una f as e crítica postcalifal como indica l a única datac ión absoluta de Tía Mi caela a i nicios del s ig lo X I ne (B ertran d 1. 987). De ahí q ue este ele m ent o estructural es deter mi nante para u na hipótes i s de c ons trucc ión de l c astillo durante l a primera mitad del si gl o XI que confirma l as valoraciones contextuales p revias. La Fas e I o gra n silo acupul ado E 1 puede d ata rse en un mo ment o de mediados d e l sigl o XI , lo ca lizándose al in t eri o r d el emplaza miento del ca s tillo. Las dimensi o nes de este silo perte ne c en m ás bie n a u n silo comuni t ar io de carácter no do mésti co, relac i onable con el emplaza- mien to d el c a stillo en su afán d e man t ener r eservas al imenta r ias secas . Tr a s el aban d ono del cas tillo a finale s del siglo XVI se cons tr uyen las N1 a-2a (F a s e II) p ara uso de grandes esta blos gan aderos , amplián- do se d ich as naves hacia el interior del c err o durante el siglo XV III ( N 1b -2b, Fas e III ). E sta f unci ó n gana d era se d educ e de la in existenci a de cá maras pe riférica s alrededor de la gran nave como su cede en las cue- va s vivienda accitanas del S. X VI (Bert rand 2 000) . Las estructuras d e na v es alarga d as y a bo ve d adas de la Fase II deb e en cuadrarse en u n mo - ment o d e rec ons trucción urbana de mediados y final e s del siglo XVI tra s el terremoto d e 1 533 ya q ue d e haber existido el com plejo, ha b ría sido catastr óf ica p ara el con junto y e x istirían r as gos como fisur as, des- plomes etc . La Fase II I puede datarse a f ina les d el sigl o XVIII en el contexto d e masi f icaci ó n de los cu ltivos de vides en la reg ión, hec ho q ue evidenció Si mó n de Rojas a in icios del sigl o XI X. Su po ne u n nuevo co nce pto del us o de ambas na ves N1 -2 y a que ambas s e am plí an hacia el interior d el ce rro evidenciable en los erro re s de o rientación que se aprec ian o en la plant a rect angu lar que presenta el área N2b con us o de bodega. En est a fase se construyen la s N3 a (cocin a 1), N 4 (do r mitorio) , median te cone - xiones d e pasill os y na ves nuevas entre las naves a ntigua s N1 -2. Se cons truye además un a primera e stancia anexa al silo E 01 (N5 a) para us o de segundo d ormitorio que es ampliado en la Fase IV (N5b). E ste repla nteo tiene un e v iden t e objetiv o d e do tar d e uni dades de habita c i ón y cocin a par a u na v i vienda permanen te de un nuevo propieta rio que ad- quier e ambas N1 -2, los ant iguos establos cristianos. Posteri o rmente y du rante inicios d el siglo XX (F ase IV) se abr e la N3b, una estanc i a de sala-chimenea coc ina que amplía l a anterior N3a. 128 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J U AN L. G ALLA RD O E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 Ademá s, se abr e u n nuevo ac ceso q ue cone cta la a ntigua N1 con l a nu e va N6 mediante un zaguán y pequeñas estancias de paso hacia la ca ll e F ue r te en el contexto d e un realineam iento urban o o re fo rma d e dicha calle . La N5b am plia hac i a el su r el antiguo dormit o rio p ara un nu e vo gran salón cocina q ue e ngloba ambas est a nc i as . Esta evolución e hipótesis de func ionalidad no c o rre sponde con el su p uesto uso d e h amman o baños andalu s íes ( Mart í nez 20 18 ) ya q ue no exist e una sola fase de con struc ció n, el t amañ o d e la s naves es notoria- ment e ma yor a los ejemplos conocidos , si emp re de e d ifica c iones emer- ge n tes del área de Gua d ix o la p ropia Baza y a demás n o siguen un mo- delo simét r ico d e 3 salas d e agua, estando a u se n te s deter mi nados e le- ment os que en Tio Tinajas no existen, caso d e pequeñas piscinas, l uc e r- na r ias e n tech os, conducci o nes de agua , e tc. El modelo de Cueva Tí o T inajas se repite en diversas cuevas que apare cen en la C alle Fuerte y Alhan d a y q ue hora d an el cerro d el a nti - gu o c a stillo, apareciendo varia s ventanas de éstas en el farallón d e Hafas d e la Moraleda. Su e x plicación e s q ue las Cuevas de Cal le Al- ha nda, e n su parte o cc ide ntal o norte o F ue r te en su ámbito sur se sitú an a una cota inf er ior al emp laz amiento castellar de la cima y e n un mo - ment o avanza do po stme dieval y ante la i ne xi stencia d e ti tularidad del ca s til lo alcanz a n el acantilado de la s Hafas tras ir a mp liando de su r a norte las c ue v as de los s i glos XVI - XV II . Este mo delo q ue aparec e en la periferia d el emplaza miento o rig inal de cas tillo tanto a norte como a su r a parti r de gran des naves re ct a ngu- lar e s y a larga da s d e 10 m. e incluso más lon gitud no puede retraerse an t es del siglo XVI ya q ue un emplazamiento milita r no permit iría la socavac ión e n su subsuelo por el eviden t e riesgo d e ase dio que com- po rta . Más bien dic h as cuevas se rea lizan tras la d es aparición fu nci on al del castillo, el vacío de titularidad del terreno y el arruinamiento genera l de la zona tras el terremo to d e 1.533. La presencia en C / Fu erte d e va rios mue r tos d e la ca tástrofe sobre un po te n te nivel de d errumbes y relle nos con mater i al cerámic o nazarita (Brao 2 012) es u na p rueba evidente del abando no del ca stillo e n la se- gunda mitad del siglo XVI y la re conv ersión a grandes establos gana- deros en cueva como ev idencia Tío Tinajas y numerosas cuevas del pe- ríme tro d el c astillo. Este conjunto se re aliza lógicamente extr am uros a l nu e vo enclave habitado po r viv i endas -cueva mixtas q ue surgen en la lader a media y baja de la antigua pob lac ión co mo su topónimo indic a E L COM PLEJO TROGLOD IT AM EDIEVA L DE H A FA S DE L A M ORA LEDA (B ENA MAU REL ) 129 E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 (Barr io Nuev o) o las advoca c ione s a santos ( San An ton io) d e barrios los nu e vos barr ios c as t ellan os d el s igl o XVII. La s grandes d imensiones de estas nuevas na v es castellanas contras- tan con el modelo nazarita d e pequeñas naves, de p la ntas o blongas-tra- pezoidale s y de a p enas 10 m2 con una peque ñ a n ave anexa en e l centro del late r al op ues to a la e ntrada (Bert r an d 2 000 ) e indican un cambio important e en e l mod elo d e hábitat e instalaciones anexas. La separa- ci ón de f unc iones do méstica s e n ámbitos de ac ceso indepen die nte es prop ia del modelo na zarita que contrasta con la incorpo rac ión en f as e cri s tiana del siglo XVI d e to das la s f unc iones do mést ica s a un solo es- pacio art i cu l ado por una g ra n nave rectangu l ar. En el cas o d e la gan adería se p as a d e una ac tiv idad do mést ica de ca b añas re du cidas de la unidad famili ar a un nue vo modelo c ristian o de grandes rebaños para la gene r ac ión de excede ntes y rentas d e se ñ orío, conv i rtiéndose en l a actividad princ ipal del territo rio d e Baza . A part i r de finales del siglo X VI s e generalizan las gran d es cabañas de ovino an te el impo rta nte crec imiento de la dema nda de lan a y ca r ne po r los nuev os señoríos castellano , la d es apa ric ión d e las restrictivas normas islámicas r especto al uso comunitario de amp lia zon as de p astos y las cont inua s dema ndas y conflict o s q ue rea lizan las e lites concejiles en su intento de anu lar los usos consuetudin a rios d e l o s ter renos comu- ne s i ncluso comp art ido s po r alquerías vecinas (Orc e y Vélez) ( Tr illo 20 06). Este c onf lic to, sí ntoma evidente del nu evo m odel o cas tellano se de- tec t a e n g randes ciu dade s (Almería) y peque ño s p ueblos (Alboloduy) cu yos vecinos y o rdenanzas reclamaban a f inales d el sigl o XVI , como defensa de los abusos d e los grandes ganados d el se ño río, r ecuperación o el mant enimiento d e la s ant iguas normas is l ámic as respecto al us o de pastos o el uso equit ativo d el reparto d el agua d e las acequias; incluso regidores c as t ellan os en Almería r eclamaban ante e l n uevo estado el regre so d e los últimos pob lado re s moriscos de Valencia o La Ma ncha an t e el continu o deter ioro y abuso de aut o ridad de los señores castel l a- nos o el aban do no de los fruc tíferos rega d íos andalusíes. El aná l is i s de este ele m ent o es det erminante para l a explicación d el origen trogl od ita como uso gan adero a finales del siglo XV I en el perí- metr o d e un cas tillo ya en d es uso. Estas cuevas ya cristianas son el eje mplo más an tiguo de un model o de hábita t en vivi e nda cu eva que se 130 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J U AN L. G ALLA RD O E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 extie nde e n mo men tos po ste riores , explicación que su p er a p lan t ea m i en- tos previ os d e cort e historicista y de es caso análisis contextual. 4. I nt er p retación histórico -arqueológ ica y a nt rop ológ ic a con pers p ectiv a de g éner o del Con junto Pa tri mo nial H afas de la Mora- leda y Ca sc o Urban o mediev al d e B enamaure l El aná l is i s urbanístico y geoarqueológico según dif er entes p ers pe c- tiv a s metodoló gi cas del empla za mi ent o y ele m entos constructivos d e la alque ría medi eval d e Benamaurel y las Haf as d e Mo ral eda permite es- table c er una h ipótesi s so bre l a evoluci ó n histó ric a y funcional d e las diferen tes áreas que h a n s ido identi f ic adas . L a p unt ualidad d e la s int er- ve n ci o nes a rqueológi c as pe ndiente s de excavaciones en el emplaza- mien to castellar o pró x imo, reduci das a la exc avaci ó n de uno de los 7 gru po s de c uevas d el ac a nti l ado de Hafas de M oraleda o e l s egu imiento de ob ra s de Calle Fuerte, no permite may o r d eta l le. Rec iente me nte u n estudio p un tual de do s en terramientos datados con C14 a m edia dos del S. XVI e n C/ Horno (Aznar 202 2) indican un uso de cementerio parro- quial en el e nt o rn o de l a Iglesia Mayor t r as el abandono del cas tillo y el en tor no. El h orizonte t ardoan ti gu o y emiral (siglos VI -V II I ne) no e stá docu- ment ado por el mom en to en el c asco urbano de Bena ma urel aun q ue no es d esc artable ante las condiciones estratég i cas del emplaza mient o . Este horiz ont e está representado p or p equeños pobla do s de un idades do més- tic a s y sustrato cultural probablemente autócto no y c ristiano que al aire libre ja lonan la Ve ga del G uardal y de sarrollan el prim er periodo d e organiz ación hidr áulica mediante p rimi t ivos can alis en la vega, d ife- rente a las gr an de s acequias q ue se establecen a p artir d el si glo XI en todo el valle del G uardal. Tras la conquista m usulmana d e l área d e Baza en 7 13 es p robable el abandono o langui dec imient o de es te siste ma de po blamien to a f av or d e la concentración po blacional e n e l po blado su- perior no trogl od ita de las Hafas d e Puente Arriba. Dura nte el p er iod o emiral hast a finales del siglo IX estos p ob la dos coexist e n con po blaci ones bereberes a sentadas con e stos nue vos po bla- do re s q ue irru mp en a mediados d el siglo VIII en toda al Andalus. Este sis t ema de p ob la mient o autóct ono es abandon ado por la fuerz a a i nicios del sig lo I X tr as el control militar de la re gi ó n p or Abderr aman III e n 913 y la eli minació n d efini tiva de los alza mi entos mozára b es tras la pri- mera f i tna o guer ra civil a f in ales del si glo IX . E L COM PLEJO TROGLOD IT AM EDIEVA L DE H A FA S DE L A M ORA LEDA (B ENA MAU REL ) 131 E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 Por el momen to no exist en datos ar queológicos o d ocume ntal e s que av a len u n asentamiento emirocalifal en Be namaurel. E l topó nimo es prop io d e grupos tri bales am az i gh-rifeño s que se establecen e n p obla - dos inte rsticiales de lo s márgenes s ubárido s y c abeceras de cuenca (A r royo Belberi z, nótes e nuevamente el topónimo) al borde d e ve gas- ca ñ ada con riegos esporádicos d e avenida , ev ita ndo o cu par las tierras de veg as d e alta p roduct ividad com o el Gua rdal y que es taban ya ocu- padas por gru po s mozára bes. Estos p obla d os ex no vo c omo Cue va de Las Ventana s y Rabo tes , induce a pla nt e ar a pa rtir d e su cultura ma terial d e grandes contenedores de c erá m ica a man o , idénticas a las norteafricanas d el ár ea de Na ku r en el siglo VII I (Alhucemas), u na c olo ni z ac ión exó gen a de n uevos c ontin- ge n tes norteafricanos a p artir del siglo VIII ne. L a vocación de estos nu e vos po bladore s era eminentemente ga n ader a d ebido a un entorn o su b ár ido con muy baja aptitu d para la a gr i cultu r a pero espac ialmente apto para pastos. La f abric ación d e cerá m ica a mano y el gén ero q ue art i cu l a la reproducción social y el ma ntenimien to d oméstic o es f eme- nin o como aún s ucede e n la s p oblaciones r ifeñas d e d onde procedía n est os contin gent e s. Esta c oexis tencia cultural se romp e a finale s d el si gl o I X. Las élites de orige n visigótico ase ntadas en las ci udades episcopales y coal igadas con la iglesia, deja n de percibir de los ant i gu o s colonos tardorromanos abundante s ren t as de coacción po r el uso d e la t ierra y l os past os y a que el e mir at o establece un pact o, la dimma, po r el que d ic h as r entas p asan a m an o s d el nuevo po der d el E mira to . A p ar t ir d e la p olítica d e e stata- liz a ci ó n d e A b derraman I son continuas las re vueltas p un t ua l es d e go- berna do re s reacios a p erder e l control de impuestos y territorios, aunque éstas son efímeras y sof ocadas rá pid ame nte. Pero la ag itación mo zá r abe se reactiva en l as últimas décadas d el sig lo IX, sobre todo en zonas rurales ai sla da s con ca s i nulo contr o l d el estado, si bie n en z on as urba na s existiría una re lativ a coexist e nc i a e i n- cluso la asimilaci ón de numerosos conti n gentes cristianos q ue se con- vierten a l Isla m. En este contexto se produce e l abandono pre cipitado d el poblado su p er ior d e H afas d e Pue nte Arriba a inic ios del siglo X cua ndo Abde- rra ma n III conquista el área de Ba za (93 0) y ob lig a a la e vacu a ci ó n de po blad o s mozá rabes hostigantes. El Califato de l siglo X gene ra un mo- delo estata l mi litarizado ac om pañado de un p roce so exp ansiv o a nivel 132 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J U AN L. G ALLA RD O E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 prod uc tivo que aseguraba impuestos y rentas p ar a mantener l a estruc- tura administrativa y militar de u n estado p ropia mente d ic ho. En la cap- tac ión coercitiva de impuest os y en el cont rol milit a r d e ca minos y no- do s d e c o mun icaciones, las q asab at ten ían un papel dete rminante p or lo que su d ist ribución en puntos e strat é gic os de la movili d ad abarc aba todo el te rrit o rio an dal us í. La localización p refer e nte e n espolón amese tad o es común en posi- ciones de alt a capaci d ad estratégica relac ion adas bien con mo ment o s crí t icos (Edad del Bronce) y/o de intensa or ganización política del te - rri torio. B en amaur el se a sienta en u na unidad geomorfo lógic a de es t e tipo con al tí sima ca p acidad es tratégica , apoyándose en la relaci ó n vi- su a l con el Cas tillo de Benza l ema o la T o rre Luna . El elemen to p rominen te en la ordenación ur b ana medieval es el Cas- till o d e Bena m aurel. E n el desarrollo m edie val de la es truct ur a urbana Bena ma ur e l, esta alcazaba ar ticula to da la o rg anización del hábitat ha s ta la r uptura caste l lana de f ina les d el siglo X VI tras la expuls ión m o- ris c a. La capacidad de control de la in te r acción y la mo vi lidad n atura l deter minó l a elección d e es te emplazamient o en o rden a una estrategia milit a rizada del territorio mediante una red de c astillo o a lcaza bas. T ras el e mp laz amiento militar y en el caso de Benama urel y ant e el vací o de po blamie nto rur al d el S. X en el valle d el Gu ardal d ebíó desar rolla rs e un a alque r ía extr am uros que se extendía ladera abajo hac i a el su r , a se n - tada en do s p eque ño s cerr os colin a q ue aparecen en los extremos d el rec into castellar y a nexos a éste. E n este senti do es f act ible el traslado fo rzoso de p obla ción del as en t amient o al a ire libre d e H afas d e P ue n te Ar r iba al actual Bena m aurel. E sta hi p ótesis se re f ren daría con la exca- va c ión de zona s aún int ac t as a l interi or d el castill o o en los bo rdes p ró- ximos. El emplazami e nto de B en amaurel conecta con el eje principal de en- clave s urban os en e l Guadal qu ivir hacia la ca pital d e al Andalus , C ór- do ba. E ste gran eje de interacción entre la Tierra de Lorca y el Alto Guadal qui vi r, áreas ambas d e gran emergencia po blaci o na l y urbana durante el periodo califal ( S. X) reutiliza e l antigu o c amino romano, fundan d o dive rsos e nc l aves de cont rol militar a lo lar go del mismo . Uno de ést o s fue sin duda Ben amaurel. Bena ma ur e l tiene una f un ción p re mi nente de ar ticulación regional de la distri b uc ión de ca minos secundarios h a cia la p er iferia, act u an do E L COM PLEJO TROGLOD IT AM EDIEVA L DE H A FA S DE L A M ORA LEDA (B ENA MAU REL ) 133 E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 como un nudo d e muy alta capacidad en la m ovilidad de personas, ga- na d os y product os. De ahí que a medi ados d el sigl o X pueda pla ntearse un primitivo núcleo pob lac ional asocia d o a un re cinto de pequeña alca- za b a o torre de control cuyo res to m aterial sería el l ienzo emergente d e tapia l hormigonado de la c ara norte de Casa del Murallón. No sólo Ben amaurel participa d e e sta ordena ción ya q ue el patrón de situar l as q asabat en los nodo s d e d ist ribuc ión su b regional e s cons - tan te en enclaves c om o e l a sentamiento T o rre de Cúlla r ( Aznar 201 7) o el Castillo d e Vélez Rubio (Olmos 2015). Ambos en claves presentan un a cultu r a material homo gé nea y muy similar es técn i cas constructivas de t apial hormig on ados e n la f as e má s ant i gua de s us estructuras def en - sivas (siglos X-XI ne ). La existencia de gob ernadores califales desde el 93 0 ne en Baz a confirma el i nicio al me nos político de la nueva orde- na c ión. L a f undaci ón y el emp lazami e nto del Casti l lo i ndica en un aná - lis i s cont ext ua l, más allá de los escasos restos emergente s o la n o m en- ción de fuen tes do cu mentales, a una instalaci ón p erma nente con f un- ciones d e alca zaba de defensa dentro un a ruta estratég i ca en la ordena- ción v iaria c o mo es la comunicación entre e l Pasillo de Cú lla r a oriente y el pa so natural del Gu adia n a Me nor a o ccide nte. E l gran c amin o ro- mano o Vía Au gusta e nt r e Lorca y el Al to Guadalquiv i r fue recupera do en un mom en to de organ ización ter r itorial e implantaci ó n militar del Estado Cal ifal andalusí, ya que er a la ví a más rápida y fácil para la mo- vil idad d e gana do s, persona s y prod uc tos. El sis tema constructi vo de tapia l hormigona do del Cast illo de Ben- za l ema, Torre de Lu n a, Torre de Cúllar o el lie nzo de C asa de Mura llón tie ne suficientes paralelos tecnológicos b ien co n un horiz onte tardoca- lifal en nuestra o pinión, ya q ue los tapiales c ali c antados d el amura l l a- mien to (segun da mitad del si gl o XI ) de la A lcaza b a de Guadix t endrían un a cronología po ste rior de fase zi r í o se gunda mit ad del s iglo XI (Rouco et al. 2 015) o probablemen te almorávi de en el ca so d e la Alca- za b a de Baza (primera mitad del sig lo X II ) (R eyes et al 20 15). De ahí q ue p lante emos que este conjunto c astellar e ntre Benzalema - Véle z Rubio debe re laci on arse con un a estrategia d e o rdena ción p olí- tic o -militar que se prod uce sincrónica m ente a f ina les d el siglo X o ini c ios d el siglo XI con el f in d e controla r el gran e je viario Alto Gua- dalquiv i r-Tie r ras de Lorc a, alta mente estratégic o para los inte reses d el estado cali f al . Poster iorme nte y durante el reinado zirí del siglo XI s e rea liz an imp ortantes o bras en las al ca z abas d e las medinas pri nc ipa les 134 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J U AN L. G ALLA RD O E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 de Guadix y Baza si bien manti enen, re con struy en o amplía n con nue- vos recintos d e tapial ca l icantado la s prece de ntes fo rtificaci o nes c alifa- les de c amin os, caso de Benamaurel o B en z alema. E n n ue s tra op ini ó n y b asá ndonos en e l tra bajo a na lí tic o d e Bader y Martín (20 11 ) sobre el ca s til lo de Benzalema, dur ante e l horiz on te zir í de l a s e gunda m ita d del sig lo X I, se construye el segundo rec into a nular a la primera fo rti f ica- ción original de origen tard ocal if al que a p arece e n la ci ma y p resenta un a p lanta r ecta n gula r, un a nexo abaluartado y u na torre central con técni c a de tapia l de hormi gón e n su p rime r a fase constructiva. Según este plantea mie nt o, ¿ po dría localizarse en Casa d e Murallón este primer tipo de cas tillejo califal d e planta cua drada o rectangular simil a r al de la Fase I de Benzalema, bien def en did o por un p erí metro de p ro f un d os b ar ran cos y p art e d el farallón ori en t al d e las H afas de Mo - ral eda en do nde se construyó una muralla p erimetral de tapia l de hor - migón? La excavación y el est udio q ue r ealiza un e q ui p o de l a UGR en est os momentos será una i nformaci ón sustancial para confirmar o no tal hipótes i s. Tr a s las fundaciones c al ifal es d e las p rimer a s qasabat y nuev os po - blados concen t ra d os y anexos, d ur ante e l siglo XI pervive en l as comar- ca s de Baza y Gu adix u na dens a red de alque rías rura l es q ue se d es p ue- blan a inic ios del s ig lo X I (Bertrand 20 00), a unque tal es a lqu erías no están documentadas en e l Valle d el G ua rda l, lo que reafirma la hipóte sis de la conc entración pob la cional f orzosa durante los siglos X-XI en Be- na ma urel. En el horizonte de tran sición zi r í-a lmo hade en el ca mb io de ce n tu r ia X I-XII d ebe si t uarse po r el mom en to la realización d e lo s p ri- meros comp lej o s trogloditas de la región de B az a ante la i nexistencia del p rimer sistema d e covarrones refugio que en G ua d ix sí qu e se de - tec t a durant e época califal avanzada (Bertrand 2000 ). La s características dis tri b ucionales o constructivas del conjunto tro- glodita en acantilado de las Hafas de Mo rale d a pla ntea un a f undación a final e s d el siglo XI o inic ios d el siglo X II con la construcción d e las cu e vas del Gr upo G3 , esto es la Fase II d el complejo. Si bien este G rupo 3 sería , en ba se a par al elos regionales, el o rig en má s evidente d el con- junto, e l G2 c on l o s prob a bles silos e n altura po dría res po nder a un mo - ment o a nterior de mediados del siglo XI ( Fase I ) cuan do exist i ría una pequeña alque ría supe rior y no troglodita, pendien t e de verificaci ón m e- diant e exca v ac ión arque oló gica . E L COM PLEJO TROGLOD IT AM EDIEVA L DE H A FA S DE L A M ORA LEDA (B ENA MAU REL ) 135 E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 Dent ro del G3 , e l subgrupo troglodita del acantilado infer ior q ue po- demos denomina r G3b tr as es tudiar todo el c onju nto y que f ue do cu- ment ado dura nte 20 17, tie ne u na d ist ribución de cavi dades art ific iales en tr es niveles, muy similar a d ivers o s e nc l aves estudiados en l a zona de Guadix (Bertrand 1 99 0; 2000) . P or su p osic ión e st e subgrupo debe rel a ci o narse con el con junto d el Grupo 3 del ac a nt i lado su per ior f or- mando una unidad b ien estruc turada que se f un daría a f in ales del siglo XI e n u n mom en to de i nesta b ilidad po lít ica t ras la i rrupción a lmoráv ide y la d es comp osici ó n del rein o zirí. El va cío de p od er polític o y el t emor a epis o dios de p ill aje f ue el motivo d e constru i r en el a cantilado el primer g rupo G3 . El mod elo res- po nde a la exist e ncia de dos subgru po s d e m odelo simila r con dos o 3 nivel e s, un nivel i nferior d e es ta b los en cueva con p lan t a en T y de es- tre c hos pasi llos que al o ja r ía u na p eque ñ a c abaña de ovi c áprido s en una na v e p erpendicular al pa sillo en el f ondo y u n nivel superior con dos su b nive l es, en el caso de G3b , d e pequeñas viv iendas d e planta rectan- gu l ar y es c as a prof undidad (4 x 2 m .) que p re sentan nich os sem icirc u - lar e s y anexos c on funcion e s de alacena de reserva d e agua y alimentos sec os. Dura nte l a p rime ra mitad del sigl o X II el com pl ejo troglodita va am- plián do se sin pausa con nuevos grupos (G1-2-4 -5- 6) ante el ini cio y sobre todo d esa rrollo d e con tinuos ataques cristianos en la comarca , est o es las exp edic iones d e 1 . 1 25 y 1 .145 ; an te este temor crecien t e se ocupa linea lme nte y en al t ur a tod o el ac antilado super ior . La repet i ción del mód ul o cons tructivo en cu a nto a la plan ta de los establos d el nivel inferior y las p eque ñ as viv ien da s refugio de l nivel su p er ior de p la nta rec t angular con ni c hos semi cir cul ar e s ane x ados p ar a funci ones d e rese r va d e agua indica una constru c ción rápida en u n p e- riodo corto d e tiempo . Un ele me nt o cerám ico de la alacena del G3 es muy significativo para el arco cronológic o q ue dataría el f in coa ctivo del complejo troglodita: la ca ntimplora; e st e t ipo esca sísimo en lo s re- pertorios cerámic os al mo ha des, ha sido id en tifica d o en una f osa d e des- po jos d el Cas tillo d e Ala r cos tras la conqu ista al mo ha de d e 1.19 5. Igual me nt e se detecta una s imilar estructura pro duct iva basada en la ga n ader í a m en or, c ie r ta homogene idad social y cult u ra l y una similar previ sió n de res ervas crí ticas. Esto es en to rn o a 5 -6 uni d ades familia r es extensa s, no exclusivamente nucleares , realizan el comp le jo d urant e el 136 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J U AN L. G ALLA RD O E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 arc o 1.0 90-1165 con e l o bjeti vo de r efugio o casiona l y guarda de r eser- va s de u n h ábit at q ue e staría al aire libr e en el Bena ma ur e l actu a l. T odo este conjunto se abandon a d e mo do ins tan t áneo con la irru p- ción almohade a partir de 1 .165 q uie n coac ci o na a los ha b itantes a que bajen de las alturas defensiva s como in d ic a el relato d e la conquis ta d e Cúllar. La noticia d e la acampada y pillaj e del ejér cit o almohade en Castalla en esta f echa, en nuestra op in ión la actua l C as t illéjar, o los ev ide ntes paralelos fo rmal e s de l a c er ámi ca in situ halla da e n l a a lacena del G3 b ( Brao 2017) son sufici entes evidencias para afirmar e ste a ban- do no ipso f acto d e t odo el conj unto trogl od ita . E s posible que en dich a cima e n es po lón tras este aban d ono ipso facto se cons truya un segun d o ca s til lo o amplíe un recinto an t eri o r, d ata bl e en momentos f ina l es del sig lo X II , tras la d efinitiva anexión a lmo ha de de B az a en 1 . 170 . Este castillo d e final es d el siglo XII i ntent a ser un t apón y d efens a de Baza tra s el inicio de cons tates corre rías crist i anas que p art en d esde el Adelantamiento d e Cazorla hacia el norte d e la fro nt era q ue co nstituía el eje Zújar-Co rte s - Ga l er a -Cúllar controlado p or alc aza b as andalusíes. Pero e ste eje se des e sta bi liza y pasa a do mini o cri s tiano d e algu nas pla - za s po siblement e e nt r e 1 .223-1 . 2 33 (Cúllar ) o Benz alema. Ya en un mo men to naza rita p robablemen te avanzado (sig lo X III - XI V) o F ase III de la s H afas de Mora le d a se re ocupa el conjunto. Se cons truyen los establos de nave po co p rofun da y secci ón abo vedada q ue apare cen en los G6 -3-2-1 . Esta periodif ic ación además se ba sa en el en s anche del pasil lo de la unidad A del G6 de fase anterior, impla ntán- do se un modelo d e gu arda de gana do s no o vic áp ridos sino d e más alt ura y anchura d e acce so , quizás las f amosa s acé m ilas o mula s que d eman - daba el mercado regi o nal y que se mant en drí an p ara e l labrado de las ve g as . Este hecho puede ev idenciar un ma yor interé s d e la poblaci ó n en la práct i ca agrícola por la existenci a de m ulas pa ra la br a, tras la d efini t iva implan tación en e l siglo X III del sis t ema actual de aceq uias d e Rasmal, Noguer ol y J aufí. En esta Fa s e III Nazarita se rec on viert e en el G5 una na v e vivi en d a d el n ivel superior de la f as e pr ev i a almohade p ara us o s de palomar , const ruyéndose un a escalera de a cc e so y sendas naves e s- tre c has en el lateral interior con f unción igua l men te de palomar . De todo el conj unto de g rupos trogloditas d e las F a ses II- III des ta c a po r su anomalía estructura l la unidad A del G5 . S u est r uc t ura de g alería E L COM PLEJO TROGLOD IT AM EDIEVA L DE H A FA S DE L A M ORA LEDA (B ENA MAU REL ) 143 E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 La estructura d istribuciona l d e las Haf as de M o ral eda p ue de r el acio- na r se con l a p re sencia de 5 -6 gru po s amplios d e lina j e q ue construyen comuni t ar i amente s endos ag r upamient o s troglo ditas. En est e program a de p rotec ción y alcance d oméstic o aparecen sencillas cuevas d e reserva, gu a rda de ga n ado y refug io tempo ral corto de h abitación, ante el i ncre- ment o de l a ines tabilidad polític a que s e g eneraliza en el inte r va lo entr e final e s d el sig lo XI -1 165. C ada gru po repres enta no a una f amil ia nu - clear si no a l a familia extensa. Este gran refu gi o -albacar troglodita co- exist ió con un hábitat al aire libre q ue se loca liz aba e n el actual casco urban o de B en amaurel y a ne xo a un pequeño e m plaza miento m ili tar del sig lo X-X I que es a mp lia do d ura nte épo ca almohade, convirtiéndose en un a qasabat de prote cc ión de Ba za . En este contexto troglodita y al aire libre d el si glo XII, la mujer tendría la f unción p rimordial d e organ izar técni c amente , a pesar d e las restricc iones jurídicas patriarcales malikíes como el men or derech o de herencia , la reproducción social me di ante el mant e ni mi ent o d e los tr e s p ila r es prod uct i vos de la economía d omés- tic a : tierra i rriga d a, ganado s y pequeños se can os. De ah í qu e pueda argüirse, en contra d e p ar adi gmas etnocentristas y po st modernos, un po der cotidian o p ropio de la mujer rural m editerrán e a en d onde apenas p od ía interven i r e n la pr áct i ca cotidia na la o rtodo xia jur ídi ca de o rden islámico p atriarca l y prop ia d e medios urbanos . Los micr o pod ere s fem eni nos que entrete j en u n si s tema de resi s tenc i a como indic a Foucault o la pre s encia indudable de és tos en la sociedad ma r ro- quí tra dicional , confirmado a mpliamen te por sociólo ga s feminis t as como Fátima Mernis si son e l epígono de la resis t encia f emenina en so- cie dades urbanas d onde exist e la in st a ur a ción coactiva d el p atr i ar c ado, au nque en e l medio b ere ber y rural más margi na l aún existen práct i cas de aut onom ía p roductiva femen ina. En est e proceso de p atr iarc alización d e las sociedades rurales an da- lus í es , n o es ca su a l q ue la m uj e r f ues e blanco prefer ido po r la ig lesia cri s tiana a p art i r de las primeras persecuciones antimoriscas a inicios del siglo XVI, para destruir la identidad cultural mo risca, p rohibiendo rasgos identitarios en e l vestido o el ve lo y p rác ticas alimentarias o de na c imiento. Lo que se p ret endía tras la conquista castellana era anular una cul- tura, morisc a, do nde la mu jer tenía una menor presi ón p atr i ar c al por su au tonomía en la r eproducc ión do méstica d e c ampos y gana d os. El úl- timo reduct o d e autonomía y vis ibil idad p úblic a d e la muje r mo ris ca era 144 J. C. A ZNA R , C ARLOS G ÓNZÁ LEZ , J ES US S ARA BIA , E VA J, G ARCÍA . J U AN L. G ALLA RD O E STU DIO S S OBRE P A T RIMON IO , C U LTURA Y C IENCIA S M E DIEV ALE S , 25 (2023), pp. 95-148 ISSN e: 2341-3549 el medio rural más aislado con argumentos ciertamente sorp renden t es res pecto a la ve stimenta , m uy similar a la cas tellana en cuanto al velo femeni no, com o b ie n indicó el anciano Nuñez Muley (15 68) en su i n- ten to de ev itar p rohibicione s que no res pet aban las capitulaci o nes. E l Sí nod o de Guadix (1.554) y O rden anzas concejiles como las d e C ast i- llé j ar- H uéscar ( López de la Pla za 1993) contien en el programa alevoso de carácter persecutorio c ontra l a s moriscas, n o p or sí misma s, sino por su pertenencia a una cultura de o rden social dif er e nte e n c uant o al papel deter minante de la mujer e n la vida cotidiana y la producci ón . Tr a s l a expulsión definitiva de 1 .57 1 otro mo d el o social res p ecto a la muje r, de total c oacción patr iarcal, se implan taría en l as tierras norg r an adi nas e n donde a las m ujeres se les a rrincona a peque ñ as h abi- tac iones y coci na s de las grandes cuevas crist ianas del siglo XVII , re - duciéndose al m ínimo s u visi bilidad púb lic a y f un ción preminente e n la prod uc ción p rimar ia m edia n te un nuevo modelo de gra ndes ganados y mediof un do s total mente tr abaj ado s por homb r es . 5. B ibliogra f ía AZ N AR PÉR EZ, J . C . ( 2 017): Estu d io Históric o, Geográ f ico y A n- tropoló gi co d el Proye cto Pla n de Desarrollo T ur í sti co d e Cúll ar . Ayun - tamiento d e C úllar . AZ N AR PÉR EZ, J. C. (2022): Memo ria d el E stu dio y Do cume nta- ción G ráfic a del Yac imiento A rqueológico “ Necr ó polis d e Calle Horno nº 10” (Bena maurel) . De p . D el ega ci ó n de C ultura d e Granada . Inédito, Ayunta mient o d e Bena m a urel. 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Av err oés, por el contrari o , con sus v a lien t es co m e n t ar i o s, r eprese ntó un e j e mpl o únic o en el t rato h ac i a la m u j er, en rebeldía m anif i est a contra l o s parám etr o s m a scu li nos do mi na ntes. El pre- sente tr ab aj o in t e nta resa l t ar est a act i t ud pos i t iv a hacia e l co m po nente f e m e- ni no, que e l pens ado r cordobés dest aca en su s co men t ar i o s, especi a lmen t e, a l a República de P l at ó n . P ALABRAS C LAVE : Repúbl ica, Pl ató n, A verr oés, Muj er, a l -Anda l u s, f e mi - ni s m o . A BSTRACT : Many p hil o so ph ers hav e expressed t h e i r preco n cept i o ns a bout wo m e n . Cen t uri e s of li t erat ure hav e l ef t us w ith su rpr i s i ng expressi o ns, whi c h r eflect a t erri bly negat iv e hi st o ri ca l t endency t o reco gn iz e t he ot her b a sic e lemen t o f humani t y. A general t rend t hat was de fi ned by t h e n a m e mis o g y ny. Yet , Av erro es― wi t h his brave co mm e n t s― de f iant ly repre sented a unique e xample i n t he t rea t m e nt o f wo m e n agains t t he d o mi na nt m ascu li ne para m et ers. The present wor k tri e s to hi g hlight this po si t iv e at t i t ude to ward t h e f emin i ne co m po n e nt, whi c h t he Co rdova n thin ker highlights in his co m - m e n t s, n ot abl y i n P l at o ’s T h e Republic. K EYWO RDS : Republic , Platón, Averro es, W o men , Al- Andal us, F e minism  Fecha d e r ece p ción d el art ículo: 10 -7 -2022 . Com unicaci ó n de evaluaci ó n a l au- tor:. 25 -8-2022 Fe cha de l a publicación:ene r o de 2023 .  Profesor-inve st ig a dor en la universid a d de Cádiz: jad. elkh a @uc a . e s  Inve st ig a dor en estudio s andalusíes: chari f. kh a lid1@g m ail. c o m 150 J AD E L K HA NNOUSS I - K HA LID C HARIF E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV ALE S , 25 (2023), pp. 149-166 ISSN e: 2341-3549 I nt roducción . El tema de la mujer y de su lucha p or la igualdad es , sin d uda, uno de los que m á s ríos de tin t a he ch o corr er a lo largo de la hist o ria d e la hu ma nidad. Multitud de po eta s han ca n tado las excelencias femen i nas. Esas mismas q ue continúan s iendo f uen te d e inspiraci ó n para l as a rtes y m an tienen viva la l lama d e la admira c ión p or ellas, alimentando a su ve z l as p olémic a s y reflexiones e n torno a su l abor y al ro l que p ue den desempeñar en la socie dad . Ya sea n po r la s sublimes exp res iones refe- ridas a su belleza o por las valientes d enuncia s re f eridas a su discrimi- na c ión , la condici ó n f emenina sigue aliment an d o debates, investiga- ciones aca démicas y bibliografía temá t ica. Lo ciert o es que, a día d e hoy, ya h an caído muchas barre ra s y tabúes para la s m uj e r es , cuya condici ón la d ict aba el ma chis mo más recalcitrante . U nos p re juicios que resultan cuanto men os extrañ os , s o bre tod o en pers o na s h abit ua l - ment e calificadas de sa b ias , po r su gran capacidad p ara an alizar y refle x ionar sob re el b ien de lo s sere s huma nos. Sig los de lite ratu ra han dado a luz expresi on es refer ida s a l a m ujer sorpren d entes: árbo l en ve- ne n ado, tra mp a tendida por la natu raleza, cr iatura defo rmada, no crea - da p ara el conocimient o , semejante a lo s animales , etc., etc . P al abras hir i ente s que , por enci m a d e tod o, re f le jan una tenden c ia his tór ic a ne g ada p ar a reconocer al otro ele mento fundamen tal d e la human idad . Un panorama yermo que muchos lo han definido con el nomb re de misoginia , es decir, de dis cri mi nación h acia el f act or f emenin o . B ien es I cierto que es t e fenómen o p ue d e o bedece r a una mo tivac ión con tra- ri a, es d ec ir, a l temor, nacido de la se cret a ad mira ción ma sculina hacia las mujeres 1 . La cuesti ó n no se limita a lo s es cri tos de tantos autores que, en contra de lo espera do , d isc riminaron a la m uj er, tanto en l a an tigüedad como en los albores d e la moderni d ad . La misma hi storia así lo atestigua. S i atendemos a sus innum er a bles episodios , co ns t ata- mos có mo c ente nares, si no miles, de págin as , a valan los calificativos despect i vos hacia el g éne ro femen ino. M ientras, todo lo contr ario, su c edió a la s p rotag on istas, pues c ada v ez se en c uent r an m ás i ndic ios de su not able presencia, d esde los inicios de l d eve nir humano. Porq ue ambas versiones, la po sit i va y l a nega tiva, i nic i aron a ndadura en l a misma épo ca . En este s en t ido, lo s nombres de Izar a o Theano no están muy lejos de lo q ue e stamos defendien do . 1 Cfr. PA GL IA, C. : Sexua l P erso ne. N ew York: Ventage, 1991. L A MU JER EN LA FILOSOF IA D E A V ERROÉS 151 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV ALE S , 25 (2023), pp. 149-166 ISSN e: 2341-3549 A pesar de lo exp ue sto , no resul ta justo generalizar una vi sió n tan despect i va d e la mujer. Hay q ue constatar n umerosas exc epciones que tra s cien d en el mo delo social imperante. Es evidente q ue l a filosof ía occiden tal si empre mani f estó sus rese rv a s acerca de las c apac idades ment a le s de la mujer, e in cluso, se l leg ó a d udar de su m isma hu ma ni- dad. I déntica actitu d de descrédito mantuvier o n al respecto o tra s cultu- ras y civilizaciones que n o p er tenecían a Occi d ente, la may o ría de ell a s, p ara dó jic amente, pionera s e n diversas ramas del conocimiento . Lo comprobamos en in telectuales mun dia lmente r ec o noci dos d esde tie mp os remotos, cu ya p ostur a antifeminista empezó a consolidarse tra s l a R ev olu ci ó n Fr ancesa , en mu chos de ello s, p or sim ple descono- cimient o o mera controve r sia do ctr i na l. En sen tido cont rari o d es taca e l filósofo cordobés Averroés, u n c as o insól ito en t re los f ilósofo s o cc i- denta les, y también o rie ntales, por su vis ión tan op timis ta res pecto a la muje r. A lo largo de su ob ra, ell a s o cu p an un lugar d estacado, cuando ev o ca de m anera cons t ante la igual d ad entre los dos componen tes de la naturaleza hum ana, abandonando por ello el discurs o dominan te de la hegemonía masculina. De este m odo , Ave r roés se diferencia clara- ment e de los f ilósofos clási cos y , en cierto mo do, se anticipa a todo s aque llos qu e hoy d ía r eivin d ican la plena i gual dad entre ambo s sexos . Unos ideal e s que aparecen muy marcados en su s textos, ta nto políticos como dogmátic os , aunque una p ar te importante d e esa visión igualita- ria , s e in scribe en sus comen tarios a La República d e P la tón. M uchos dirán q ue aquellas consideraciones ya ha n qued ad o o bsoleta s, a r aíz de los derechos que se celebran cada año el 8 de marzo, el día de l a mujer tra baj adora, pero el f ilóso f o cordobés (que tam bién abordó la dicoto- mía entre f e y ra zón) fue p ioner o e n esta rei vin dicac ión. A d emás , e n su f ilosof ía encont ramos un mensaje d e m oder nidad , q ue incluy e a l sector educativo, f ilosó fico y socia l, e ntre o tro s. En su p roye cto p olíti - co va aún más lejos, atribuyen do el atra so d e las civilizaciones a la exclusión d e la m ujer d e todo s eso s ámbitos, limitándola sólo al recin- to hogareño. Par a liberarla de la d ominació n masculina y la v isió n discr imi na tor ia que durante s i glos la ha n caracterizado, rec lama la ne c es idad d e hacer l as p artíci pe s en tod os lo s puest o s de la socie dad : qu e ellas d ese mp eñen un papel cr u cial, ne c esari o par a el pro gr eso, y no limitarlas sólo a la s tareas do mésti cas, un a actit ud que el cordo b és cons idera b ás i co en el retraso de l a sociedad. Examina mo s, p o r tan to, un a rec ome ndaci ó n de plena actualidad , muy adelant ada e n el tiempo , tal como analizare mo s en su s escritos. 152 J AD E L K HA NNOUSS I - K HA LID C HARIF E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV ALE S , 25 (2023), pp. 149-166 ISSN e: 2341-3549 El prese nte artículo i ntenta un acercamiento al f ilósofo cordobés , espec ialmente a la cuestión f emenin a, la cua l estudiaremos b asán do - nos en tres de sus o bras referidas a esta t em át ica, especialmente s u estudio de La República de P lat ó n. En nuestro trabaj o nos d etendre- mos aten tamente sob re cada p unto que Av err oés d es taca sobre la mu- jer . I . Av er roé s: filósof o de la humanidad . Aver roé s (112 6-1198) const ituye u no de los espíritus m ás r ebeldes del p ensamient o hu m ano. S us revolucionarias id ea s no só lo significa- ron un terremoto int e lectual en su épo ca , además tuvieron consecuen- cias nefastas sobre su pro pia vida y su trágico fina l. Co rdobés d e na- cimient o, perten ecía a una nob le f amilia andalusí , en la q ue la mayoría de sus m iembros se dedi caban a l a j ust ic i a, a l f iqh o a la pol ít i ca . V i- vió en p len o auge d e la dinastí a almo ha de, que desar rol lar on un eleva- do gra do de civ iliz a ción, hasta el p un to d e conv e rtirse e n el ú lti mo basti ó n de la cultura ára b e-musulmana, sob re todo después de q ue Oriente se vi er a inmerso en las C ruz adas. A ve r roés toma conci e nc i a del sufrimiento q ue padeció su p ue blo a raíz de la pers ecució n p olíti - co -re l ig ios a , q ue a él p ers o nalmente le acosaría hasta la muerte . Koert Deboeuf d es taca cómo d io un empuje deci s ivo a la filosof ía , plant ean- do también gran de s desafíos a los te ólo gos europe os 2 . Muchos p en s a- do re s lo califican como un simple com en tarist a de las ob ras d e A ristó- tel e s 3 , au nque e n r ea lidad , y h uyen do de po lémic as , é l emit í a sus j ui- cios e n la m ayoría de aqu ellos d iscutidos comentarios. E n esta lí nea , el pen s ador franc é s Gus t av e Le Bon se mu estra ca t egórico: 2 Vid. D EBOEU F, K.: “ Ave rroés y su p apel en la f ormaci ón d el p en s a m iento eu- rope o” . Al -Qant ara , 25/7/2018 . [Ext ra ído desde in t e r ne t: htt ps://ar.qantara.de / no- de /29 727] 3 Su contac t o c on la obra d e Ar istó tel es s e p rodujo gra cias al filósofo Ibn Tufa yl , tal co m o c u enta Abu a l- Wa lid: “ I b n Tufa yl me dijo: oí al c a lifa qu ejarse d e la a m b i- güe da d de lo s t e xt os d e Arist ótele s , incluso criti c a sus traduccione s . Y me c omentó - añade I bn T ufayl- q ue él está de s e oso q ue a lgui én le explique e sos textos para faci li- tarle su co m prensión. Yo veo q ue eres el ú ni c o capaz d e r e a lizar dicha tarea de b ido a tu i nteligencia, s abidu ría y, sobre t odo, l a fuerza d e tu voluntad . Enton ce s, em p ezad y a A verro és, pu e s la edad no me a yuda a llevar a cabo esto. P or eso -dice A verro és - de sde es e momento qu e I bn T ufayl me pidió re a lizar la tarea, em pecé a comen tar las obras de Ar istó tel e s ” (Vid. ABBAS AL -AQQAD: Ibn Rušd . Ale ja ndría: Hamd a wi, 20 13, pp. 8-9). E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV AL ES , 25 (2022), pp.255-342 ISSN e: 2341-3549 ¿DÓ N DE ESTÁ N LOS MATERI ALES D E L OS CEMENTERI OS Y SI NA G OGAS JU DÍAS DE T I ERRA S DE CASTILLA Y OTROS L UGARES?  Whe re are the materials of the jew ish cemeteries and synagogues of Castile and other places? Marí a ES PINA R JIMÉNEZ   Manuel ESP INAR MOR E NO  RESUMEN : Lo s cem e n t eri o s j ud í o s co ntenían s u fi c ientes mater i a l e s co ns - t ruc t iv o s: piedras , l adr ill o s y o t ro s m at er i ales . E stos m at er i a les f uero n do na do s po r l o s re y e s Fe r nando e Isab el a part i culares, i g lesias, m o nasteri o s, co nc e j o s, ó rden es re li g i o sas, et c. C o n e ll o s se edifi c aro n i g lesias , h o sp i t a l es, car nicerías que pert enecí a n a inst i t uc i o n e s o a persona s. Fue u n hecho e l que co n l o s bi e n es de l o s j ud í o s se hi c ie ra n aquell as o bras. Sem ejantes do na c i o nes hicie ro n años m á s t arde con l o s ce m e n t er i o s m usulmanes. PA LABRAS CL AVE : Ce m e n t eri o , o sari o , j ud í o s, i g lesias , m o nast eri o s, sin a- go gas, u rbani s m o , r el igi ó n, eco n o mí a. ABSTRCT: Jewi sh cemeter i es co n t a in ed sufficient b u il ding m ater i a l s: sto nes , b r icks a nd ot h er m at er i a l s. T h ese m at er i a l s were do n at ed by Ki n g Ferd i na n d an d Queen Isabella t o in d i v iduals , churches, m o nast eri e s, co un c i ls , re l igi o us o rde rs, e t c. Wi t h t h e m were buil t c hurches , h o spi t als, b ut che rs t hat b el o n ged to in st i t ut i o n s o r pe o pl e. It was a f act t h at wi t h the goo ds o f t he Jews t hose wo rks were done. Such do n at i o ns were made y ear s l at er wi t h Muslim ce me - t eri es.  Fec ha de recep c ión d el art ículo: 1 0 -9-2022. Com unicación de e valua c ión a l autor: 11 - 11 -2022. Fe cha d e la publicación: enero de 2023 .  Licenci a da en C iencia y Tecnología de los A li me ntos, D ipl omad a en Nutrición y Die tét ic a y Grad o Superior en Odontología. C. e . m ariaes jim @hotmail. c o m  Do c tor en G eografía, H istoria y Arte por la Universid a d de G ranada. Cat edrático de Historia Medieval de Esp aña: A l-Andalus. Docenci a e Inve s tigaci ón. D e part amen to de Hist ori a M e di e va l y Cien ci as y Técnicas Historiográficas. J ubil a do. Profesor col a- borado r extraordin ar io. C. e.: mespinar@ug r .es y maespin ar@ gmail.com 256 M ARÍA E S PINAR J IM ÉNEZ -M ANU EL ESPINA R MORENO E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV AL ES , 25 (2022), pp.255-342 ISSN e: 2341-3549 K EY WORDS : cem eter y , o ss uar y , Jews, ch urc hes, m o nas t er i e s, syna go gues, urban pl a nni ng, re li g i o n , economy . I nt roducción Los hallazgos ocurridos en la necrópo lis musulmana de Sahl ben Mali k o Saad ben Malik de Gr anada, junto a l as ponencias presentadas en el Congr e so o J ornadas c elebradas en G ranada e n el mes de may o de este año , nos ha n llevado a realizar dete rmi na do s es t udios sobre el mundo de la m ue rte. L a cue stión s uscitada fue que los Reye s C atólicos do na ron los materiales del cementerio musulm án a los con ventos e igle- sias p ara que pudiese n ut i lizar los mater i ales d e la s tumbas en aquellas cons truc ci o nes. Sin embargo, est o no fue nad a nove do so pues ya año s an t es había n hecho esto con los cement erios judíos. En este t rabaj o he- mos recogido alguna s n oticias sobre aquellos osarios o ce me nterios que se convierten en p ioner os de aquella p olítica d e d es truir la s t umbas d e los no c risti a nos po r l o que primero f uer on l o s lugar e s de e nte r ra mi ent o judíos los q ue se convierten en lugares do nde obtene r materiales d e cons truc ci ó n b aratos y f áciles d e sacar. Lueg o le s tocó a los m usulma- ne s. P ara que quede cons tancia de estos h echos hemos re cogido las no- tic i as q ue forman e s te trabaj o . La salid a d e los ju dío s Una de l as acciones p olíticas de los R eyes Católicos consistió en rea liz ar lo que se ha denominado un ificación rel igio sa . Los monarca s mediev a le s era n señores d e súb ditos de tre s reli gio nes: cristianos, m u- su lma nes y judíos. Fernando e Isabel eran en la pri m er a parte d e su reina do , reye s de súbd itos d e esta s tres religio ne s. Los musulmanes se lla maba n mudéjares, moros y m ás t arde t ras la con versi ó n moriscos. Vivían en l as c iudades d onde tra ba jaban en p ro fesione s variadas sobre todo en la cons t rucci ón y en el c ampo cu ltivab an tierras d e los señores sobre todo en los re inos de Aragón. Se siguió con ell os una po líti c a de toler a nc i a pues in t eresa ba que se s o metieran a los cri stianos en e special los gr a na di nos que todavía tenían s u p ropio re ino. Ocurrió q ue cuand o se hizo l a guerra se llevar on a ca bo c apitu l aciones por l as que continua - ban viviendo como m us ulmanes , pero bajo el dom in io de un os mo na r- ca s c at ó licos. En el cas o d e los judíos ya a lo la rgo d e los año s se habían i do a dop- tan do medidas restrictivas qu e regu l aban l as r elaci o nes d e cristianos y ¿D ÓNDE ESTÁN LOS MATERIA LES DE LOS CE MENT ERIOS Y SINAGOGAS JUDIA S 257 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IE NCIAS M E DIEV A LES , 25 (2022), pp. 255- 342 ISSN e: 2341-3549 judíos o is raelitas. Las Co rte s castellanas t ra t aron el a sunto de lo s ju- díos, p er o a medida que pasaba el tiempo se iban o lvi dando aquellas res t ricci o nes y se volvía al p unto de part ida. Por eso los rey es c atólicos tuvie ron qu e volver e n 148 1 y 1483 a trat ar el asunt o. Y a en las Cort es de Toledo de 1480 o rden aron poner e n p rác t ica una o rden a nz a antigua que consistía que los musulmanes y judíos llevasen señales ext er iore s po r las que s e les pudiera conocer, vivie s en ap arta do s e n las ciudades y pueblos en b ar rios lla mado s p or eso juderías y morería s. Los judíos no po dían poner oro y p lat a en la tora d e las sina gogas y ord en aron o tra s cosas qu e debía n de cumplirse p ues nomb ra r on p ers onas que p odían rea liz ar inquisiciones . No hay que ol vidar q ue los j ud ío s r eñían en sus manos gran p arte d e los ingres o s d e la corona. En 1484 Samu el N aci, ve c in o d e Soria, e ra recaudador y a rr endador may or de las r e nt a s de l a s alcabal a s y terc i as d el o bispad o de Osma y otros judíos lle vaban nego- cios impo rta n te s con los qu e s e e nri qu ecían . Los neg o ci o s judíos, los prést amos que rea lizaban y otros neg oc ios había lleva d o al p ue b lo sob re todo a verlos como enemigos y gentes exp lotadores p er j udicial e s p ara los inter e ses de los reinos donde estaban. Se l es a cusa de cometer atro- pellos gr ave s. A n te todo , aquell o los rey es ya comen zaron a tomar me- didas en Andalucía sobre todo en Sevilla d onde al parec e r en 1 483 se tomaron ciertas medidas igual q ue en A ragón. L a orden no llegó a cum- plirse pues d es conocemos el po rqué se dejo en sus p enso, se trataba de la con ve r sión o expulsión. El 3 1 d e m ar zo d e 1 492 en un edi cto se ex- po ne muy clar o q ue los ju dío s reside nte s en los rei nos de F e rn a ndo e Isa bel se bau t izaran o sa lieran de la s tierras de su s reinos p ara lo q ue tie nen el termino de c uatr o meses 1 . Sa b emos q ue la o rden se cumplió 1 Lorenzo GALÍNDEZ DE C ARVAJAL: Ana les breves d el reinado de los Reye s católicos D. Fern ando y Doña Is abel, d e g loriosa mem o ria, q ue dejó manuscritos el Dr. D. Lo ren zo Galíndez d e Carvajal , en Bibl ioteca de Auto res Españoles desde la fo rmaci ón d el lenguaje h asta n uestros dí as. Cró nicas de los Reyes d e Ca stilla desde Don Alfo nso el Sabio, hasta lo s católicos Don F ern an do y Doñ a Isa bel. Colección or- denada por Do n Caye tano Rosell . T om o Tercero, Ma drid, 1 95 3, pp . 534 -565. Di ce q ue ha to m ad o e st e d ocumento del t omo XVIII d e la Col ección de Docu mentos Inéditos pa ra l a Historia d e Esp aña , p or los s e ñores D. Miguel Salvá y D. P ed r o Sa inz de Ba- rand a, Ma drid, 1 851 . Public ó y a notó l os Annales e n 1787 D. Ra fa el F lo ra n e s, s e ñor de Tavane r os, y para m a yo r ilustración an t epuso esta adve r tenci a . En e l t e xt o de los annales dice: “ Año 1 492. este año m a ndaron los reye s d e s terrar de t odos sus rein os de c as tilla y león a l os judíos, p or t e r mino d e tres me s es, q ue f u e ron junio, julio y ag osto”, pág. 5 46 . En nota nú mero 6 dice esta pragm át ica 5º de la colec- c ión impresa, dada en Granada a 3 1 d e marzo de este añ o. En nota 7 dice No si no Ma yo, Junio y Julio, a los último s d e c uyo mes h ab ía de estar v e rifi c ada la e f ectiv a e x pulsión, 258 M ARÍA E SP INAR J IMÉNEZ -M ANU EL ESPINA R MORENO E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV AL ES , 25 (2022), pp.255-342 ISSN e: 2341-3549 escru pulos ame n te y con todo ri gor. Se expulsa a los ju díos no por su raza ni if ici o s si no po r relig ión pues los que hasta entonces se ha bí an conv e rti do y lo s qu e están d ispuest o s a hacerlo no salier o n de las tierras de e stos monarcas. Algun o s de ellos oc upar on c argos i mp ortante s en la Igles i a o cola b orac ión con los mona rca s. Sabemos que el pueblo des- confió siempre d e lo s q ue se ha b ían con vertido a la f ue rza evitando d e esta forma sali r hacia otras tierras. An drés Bernáldez nos in fo rma en su Historia de los R ey es C atóli - cos 2 sobre la cuestión de los judíos. Cuando nos está ha b lando de la muer t e de Juan I I d e Arag ón e n 1479 don Fer nan do se c o nv i er t e en r ey de Ar a gón, Valencia , condado de Catal uña con las i slas anejas. Re- monta su r e la to tratando de estas f echas de 148 0 al udienc o como la lla- mada heretica p ravidad mosaic a que reinaba esc o ndida, pero andan do po r los rinc on es, d isi m ulada p orque los pr elado s, arz ob ispo y obispos no les acusa ba n ni denunciaban a los reyes o a los pontífic es. La lla mada he r ejía mosaica s e f ormó aquí en 1390 cu ando esta ba r einan do en Cas- tilla Enr ique III , o cu rrió el rob o de la j udería p or la predica ción del do- mini co Sa n Vic en t e que trataba d e convertir a t odo s los judíos ac aban do con la Sinagoga. S e p redic ó a lo s judíos en las iglesias y s in a gogas, en los campos y en las c iudades . Los rabinos e xp eri menta do s no sabían bien que hacer ni que responder. Pero con la glosa d el talmud q ue hi- cie ron dos rabinos llam ado s Ravete y Ra vina m uy extensa la o bra en- viándola p or todo el m un do donde ha bía judío s para evitar q ue c ayese sin ll e var oro, plata, moneda a m on ed a da ni otra co sa d e las d e saca pro hi bi da. Lo cual se pu s o e n obra, di ce la p ragmátic a siguiente a e s ta de exp ul s io n d e 5 de septiembre de 14 99, q ue fu e p ara expele r nu e va me nt e otra p orción de judíos, i ntroduci dos de sp ues e n e l reino, que pret e ndían p ermanece r, diciendo que ellos no habían sido d e los expulsos y que no les co m prendía la prag m át ica; de cuya e x pul sión hizo mem or ia J uan Pi co e s c r ibiendo a la s azón e l libro 5 adve rs. Astrolog. Vid e salced a d L ucum p ra ct. Cri men, c an onic. . , cap. 23, num . 9. Estos reye s p rocedieron en tal e xp ulsi ó n con indi s c r eto celo y falta de políti c a, qu e riendo más r e inar a los desiertos que a los poblados, d e cu yo error se han c ompadecido los me jor e s pol ít icos. Vide Mar ium Culellum ad Leg . Si c ut., pág. 21 1 do nde l o lamen t a 2 Andrés BERNALDEZ: Historia de los Reyes Católicos Don F ern ando y Doña Isabel , escrita por el bachiller Andrés Bernaldez, cura qu e fue d e la vil l a de los P al a- cios y cap ellán de Don Dieg o Deza , arzobispo de S ev il la , e n Bibl ioteca de Autores Espa ñoles desde la formación del lenguaje hasta n uestr os días. Cróni c as de los Reyes de Castilla desde D on Al fonso el Sabio, h asta los católicos Don F ern ando y D oña Isa- bel . Co lección orde n ada p or D on Cayetano Rosell . Tomo Tercero, Madrid, 1953 . ¿D ÓNDE ESTÁN LOS MATERIA LES DE LOS CE MENT ERIOS Y SINAGOGAS JUDIA S 259 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IE NCIAS M E DIEV A LES , 25 (2022), pp. 255- 342 ISSN e: 2341-3549 la sinagoga. Res aque lla glo sa h abía muchas mentiras e i ntrincados ar- gu me ntos. Aquellos rabinos firmaro n aquel gran d esc omu lga do libro del Talmud ponie ndo que so pena de muerte espiritua l ningún ju dío sa- bio o simple f ue ra contra aquel los preceptos ni diese otra p redic ación ni otra d octrin a lo que d añaba a ell os mismos , nieg an la verdad, est án ign or an t es. P or ello no `pudo convertirlos fray Vicente si no a muy po - cos d e ellos. La ge n te con despecho los persi gu ió a es pada y mataron much os sob re todo en cas tilla. P ar a e vitar esto venían ellos a las i glesias a bautizarse evitando la mu er t e con lo que se hicieron cristianos. Otros bauti z ados pasa ron a Portug al y a otros rein o s do n de volvía n a ser ju- díos y otros volviero n a sus tierras pa ra continuar siendo ju d íos. P or ello a p oco había en C astilla j udíos con sus sinag ogas q ue contaba n con el amparo d e señores y de los m onar c as po r los gran d es prov echos q ue rec ibí an , otros converti do s se llamaron conversos q ue por e llos se to m ó este vocablo como conv ertido a la san ta f e que ell o s guardaban muy mal, eran la mayoría judís e n secreto pues otros ni eran judíos ni e ra n cri s tianos, eran bautizados y herejes, y sin ley. En esta situa c ión er an he r ejes y sin ley clara y definida, asi permanecieron muchos q ue a dq ui- rie ron grandes ri qu ezas y vanagloria e nt r e ell o s personas dedicadas a la Igles i a y a la po lít i ca. En los p rimer os año s d el rein ado d e lo s R ey es católicos es t aba ta n exten dida esta h erejía y manera de v i vir que lo s l etrados e staban p re pa - rados para predica r de nu evo la ley d e Moisés por l o q ue no s encu brían ser judíos. E stando el r ey y l a r eina en Sevilla con el ar zobispo don pedro Gonzá lez de Mendoza, cardenal d e España, había en S ev i lla u n santo fraile do minic o en Sa n pablo llamado f ray Alonso que predica ba contr a aquella h er e jía . Muchos cristian os hablaron a lo s reyes co ntra aque lla h erejía y m etieron en el as unto a l arzo bispo d e la c iudad para que los c astigasen o dejaran d e hacer sus predi ca c iones y o bras , se nom- braron p er sonas para controlarlo s, pero p as ado s mas de do s añ os no se ha b ía conseguido nada contra ellos y no se l ograba que mudasen s us costu mbre s. Evita ban b aut i za r a su s hijos y si lo ha cían los lava b an al volver a sus casas , se enc on tra ba n mu ch os viejos s in ba utizar hasta que los in q uisidores los hacían bautizar. I ncluso algunos no judíos los imi- taban a p esa r de que los inqui sidores estaban dedicados a evit a r estos male s, otros comía n y b ebían según l a cost umb re judaic a, “ a ns i eran tragone s y comilon es, que nunca p erdieron el co mer ácost umbre judáica de ma njarej o s, é olletas de adefina , manjarejos de cebollas é ajos, re f ri- tos con aceite, y la c arne g uisadan con ace i te, ca l o echaban an logar d e 260 M ARÍA E SP INAR J IMÉNEZ -M ANU EL ESPINA R MORENO E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV AL ES , 25 (2022), pp.255-342 ISSN e: 2341-3549 tocin o é d e grosu ra por esc usar el tocino; y el a ce it e con la carne es cosa que hace m uy m al oler el resuello; y ansi sus casas y p uertas he d ían muy ma l a aquellos manjarej o s; y ell o s ese mes mo ten ían el olor de los judíos p or causa d e lo s man jares y de no ser baptiz ados. Y puest o ca so que algun os fuer on baptiz ados, mo rti f ica do el c ará c ter del baptismo e n ell os p or la credulidad, épo r judaiz ar, h edían com o judíos; no co mían puerc o si no fues e en l ugar f orzoso; comían carne e n l as q uares m as y vigil i as é quatro tempo ras d e secreto; g ua rdab an las pasq uas y sábados como mejor p o dían , en via b an a ce i te á las sin a goga s para las lá mp ar a s; ten ían judío s que le s predica ba n en s us c asas en secre to, es p ecialmente a las mu geres mu y d e se cr e to; tenían judíos rabies q ue l es d eg oll aban las rese s é aves para su s neg ocios, c om ía n pan cence ñ o a l t iempo d elos judíos, carnes tajeles; hacían todas las ceremonias judáicas d e secre to en q ua nto p odía n; as i los homb res como las mugeres s iempre s e escu- saban de recibir lo s sacramentos d e la Sa n ta Iglesia de su gr ado, salv o po r fuerz a de las constituciones de la I glesia. Nunca confesa ba n la v e r- dad acae ció á confesor con p ersona d e esta generación cor t arle un po- quito de la ro pa, d ici endo: pues nunca pecastes, quie ro que m e q ue de vu e stra ropa por reliqui a para sanar los enfermo s” 3 Los judíos conver t idos r ecibieron de las gen t es e l nomb re d e marra- nos q ue d ic en q ue si gn ific aba lo que espera n al Mesías, no vi vían muy segu ros p ues y a no exist í an las juderías como hasta aquellos mom en tos. La I nqu isición les vigilaba de cerca para ev i tar que volvi e ran a judaizar , es d eci r, v olver a su s creencias viejas y evitar que las enseñaran a o tros . Con e stas vigilancias y sobre todo con e l méto do de la limp ie za de san- gre se p odía impedir que o cupar an o ficios públicos o su entrada en el cle ro p ues había q ue demostrar q ue no s e e ra descendiente d e judío o mahomet a no. Se iba h a ci e nda ca da d ía más dif ícil la vida d e los ll ama- do s conv ersos d e los cuales emigra ron d e España, se lla maron c ristianos vie jos a los c ristianos y cristianos n uevos de moros o de judíos a los conv e rti do s. La idea de separar a u nos de o tros fue admitida po r much o s y otros como fray Hernan do de Talavera la recha z a po r considerarla an tievangélica. Para e vi t ar e st o se pro hi b ió en Sevilla p esar c arne los sábados po r- que la comían to dos los confesos en sábado du rante la n o ch e, se pesa b a los do ming os po r la mañana. No d aban gracias a Dios p or vir ginidad o 3 Andrés BERNALDEZ: Hi st oria de lo s Ryes cat ólicos Don F er na ndo y D oñ a Isa- bel , esc rita p o r e l bachiller .. , pp. 599 -600. ¿D ÓNDE ESTÁN LOS MATERIA LES DE LOS CE MENT ERIOS Y SINAGOGAS JUDIA S 261 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IE NCIAS M E DIEV A LES , 25 (2022), pp. 255- 342 ISSN e: 2341-3549 ca s tidad, tod o era p rocre ar y cr e cer. Ocurrió q ue muchos monasterios fueron viola d os y las mo njas prof esa s adul teradas y escarnecidas po r dádivas , engaños de alcahuet a s sin t emor a se r excomulga d as s ino p or injur i ar a cristo y a su Iglesia. Eran g entes log r eras, con muc hos art es y en g años ya q ue vivian de of ici os holga do s, com praban y ven día n sin cocienc i a sob re todo contra los cris tianos. No tomaban o ficio de ara r y trana j ar la tierra c riando gana do s p ues enseñab an a sus hijos tener of i- cios que permitieran g anar de c omer c on poco trabajo. Mu c hos de e llos ob tu vier on en p oco tiemp o gran des f ortun a s median t e usura diciendo que Dios ordenó engañar a los egipcios pues s e ll e varon prestados mu- ch o s v as o s y platos d e oro y plata que p idieron p restados. E ra n sober- bios dicien do que no h abía e n el m un d o mejor gente qu e e llos, ni m as discr e ta y aguda, honra da po rque era n d e las tribus de4 I srael. Eran aficion ado s a lograr casamientos con gente pod erosa q ue dando ante la Inqu i sic ión como buenos cri s tianos. A s i pues an te los reyes Fernando e Isa bel quedaron a si en Sevil l a, aun qu e estos die ron car go de mirar t od o aque llo al p rovis or de Se villa, ob ispo d e C ad iz, don Pedr o Fer nandez de Solís y al asistente Die go de Merlo y fray Al o ns o, llamado segundo fray V ic e nte ma s o tros cléri gos y frailes q ue f ormaron una especie d e inqui sición que d enunci a ría a los monarcas lo s cas o s q ue viesen. Lle- ga ron a lo s re ye s qu e en C astilla t ambién hab ía casos y el mismo p ro- blema. Po r ello l o gr aron del p ontífic e Sixto I V bula para po der contr o la r la h er e jía p or medio incluso del f uego. Se con cedio Bula e Inquisición en 1 48 0. Con la b ul a papal llegaron los primer os inqui si d ores a Sevilla c o n los dom in icos fray Miguel y fray J uan m as el Do ctor Medina, clérigo de san P edro, co m enz aron su inquisición 4 en 14 8 1. Comen zaron a pren- der hom bres y mujeres de los cul pado s m etiéndolo en San P ablo en r e 4 M. P.: “ Estudio s históricos. Origen de l a I nquisi c ión”, Mus eo de las F a milias , 2 5 oc tubr e d e 184 9, tomo VII, p p. 22 4 -2 26. Biblio t eca Nacional de Españ a. En e st e p e- que ño art iculo n os e x plica co m o se e st ableció e st e Triubun al e n el L ngued o c c ontra l os albige ns es y a en el siglo XIII . Ten em os qu e se fu e ampliando a A lemania, I t alia, Ve ne- c ia , Francia y Españ a, se e st ableció primero e n T arragona e n 1 232 . L os judío s de Cas- till a e ra n numerosos y p ara evitar q ue no logrran r ealizar s us accion e s en 1 483 se per- mitio la I nqu isici ón por una b ula del Po ntífice Sixto IV, con f ir m ada despues p or el Pon tif icve Inocen c io V III , s e nom b ró i nqui si do r g eneral a Tomás d e T orquemada y que dar on to das las pro c v incias s uje tas a su a utoridad, cre án do s e el Consejo de la Su- prem a y a l año siguiente, 14 84 , la junta in q uisitorial de S evilla donde se dieron las in s trucciones. C on e llo s e lograba la u nidad religio sa ex pulsand o a los judíos y mus ul- m an e s qu e n o s e comnvie rt ieran, dice el a utor qu e con e l lo se s ometia a l os lut e ranos 262 M ARÍA E SP INAR J IMÉNEZ -M ANU EL ESPINA R MORENO E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV AL ES , 25 (2022), pp.255-342 ISSN e: 2341-3549 ell os alg un os honra do s y ricos, veinticuatro, jurado s, b ac hilleres, etc, an t e aquell os hechos mu chos huyeron de la c i udad. L os i nquisi d ores e n el cas t illo d e Triana pusieron las cárceles inq uis i toriales , al gunos eran en v ia d os a la h oguera como ocu rrio con se is hom bres y mujer es en Ta - blada. C omenz o la p este en la ciudad murie ndo quemados o tros tre s lla mado s Diego d e Sus an, gran rabin o , que pa recía que había m ue rto como cris tiano, Manuel S auli y B ar tolom é d e Torralba. Pre ndie ron a Pedro Fe rnandez V enedeva, p er son a de I glesia, y a o tros, otros huyeron a Po rtu gal o a t i erra de moros. Se dice que de la pest e y malas cose c has muri e ron e n S ev i lla un as 1 5.0 00 person as y o tra s ta ntas e n C órdo ba y Jerez , E ci j a do nde m ur ieron u nas 8 .000 o 9.000 persona s. Muchos sa- lie ron d el a c iudad con c edulas h acia Ma rchena, Mairena y ot ros luga- res . Muchos se ar re pentían d e ser judíos y se bauti z aban o pedían p er- dó n en pro ce siones los viernes y s i se e nteraban los in q uisidores que algun os m urier on s iendo judíos, au nque con el engaño de se r cristianos, sacaban los huesos d e las tumbas y los quemaban , d es d e 1 481 a 1488 quemar on ma s de 70 0 pers onas y r ec on ciliar o n mas de 5 . 00 0, entr e los conden ados a la hoguera había clérigos y f railes e ntre e llos al predica- do r Sav arieg o p orque el Viernes Sant o vi no a p redic ar y se hartó de ca r ne . Q ue maron muchos huesos de los C or rales d e la Tri nidad, san Agus t ín y S a n Bernardo de los confe sos allí en ter r ados “ cada un o sob re si al us o judío, e apre gonar o n e quemaron en es t atua a much os q ue ha- lla ron dañado s de los judíos hu idos”. 5 Hicie ron un que madero e n T ablada y c o n ell o se informaron de t odo lo que era judío, p us i eron c uatro p rofetas de ye so y lo s quem aban y dijer o n q ue has t a q ue hubie r a herejía quemar í an aquellas estatuas. Re- conc iliaron muchos y po r su s confesi o ne s se enteraron q ue abundaban los judíos en Sev illa , Co rdob a, Toledo, B ur gos, Vale ncia, Segovia y otros lugares en to da E spaña pues ellos creían q ue les iba a ocurrir como en Egipto “ y e sta ba n so aqu ella esperanza qu e el p ue b lo d e I srael estuvo en E gi p to; que a un q ue habían d e lo s E gipcian os much os majamientos, esper aban q ue Dio s los había de sacar d e entr e el los como después los para l og rar abatir el p ode r f eud al y establecer la m onarqu ía absol uta, d e st rui r e l pd e r d e las ciudades y a las ord e n e s de caballería. Mas t arde s e i m puso en P ortug a l a part ir de 15 26. 5 Andrés B ERNALDEZ: Hist oria de l os Ryes Cat ólicos Don F er na ndo y Doñ a Is a- bel , esc rita p o r e l bachiller .. , p. 601 . ¿D ÓNDE ESTÁN LOS MATERIA LES DE LOS CE MENT ERIOS Y SINAGOGAS JUDIA S 263 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IE NCIAS M E DIEV A LES , 25 (2022), pp. 255- 342 ISSN e: 2341-3549 sac ó, con mano f uer te, e b raz o est endido; y así ell os tenían que los chris- tia nos eran los Egipci anos, o p eore s, é creían que D ios mila grosa mente los sosten í a é d efendá; e tení a n que p or m an o d e Dios había n d e ser ac a udill ado s, visitados, e sac ados de entre los chris t ianos, y lleva do s a la san t a tierra de promisión. So estas locas e speranz as e staban y v iv i an en t re los christianos, com o po r ellos f ue ma nif es tado é confesado, d e mane ra que todo el loinage qedó infamado é tocado de esta e nfermedad. Ovo recon c iliación en Sevilla q ue salían e n la p roce sión de estas d is c i- plina s d e los Vi erne mas de q uin int as personas, hombres é mugeres, con las c aras descubie r tas po r las c alles” 6 . Fuer o n despues a Co rdob a do nde ha bía gran n ume ro de judíos y u na sinag og a impo rta nte sobre tod o de m al o s cri s tianos que en re al idad eran judíos. Se p usi eron inquisidores en Casrilla y Ar agón d onde conden a- ron y q ue maron a muc hos, en todo s los o bis pado s se p ren dieron mu- ch o s, otros se reconc iliaron. Berná lde z nos di ce que no va a se gui r tra- tan do est e asunto p ue s no acabar í a h asta que fueran ca st i ga d os y mue r- tos lo que había judai z ado. Pasa a deci r nos que llovió mucho y se habían prod uc ido daños. E n 1481 f uer on los re yes al rein o d e Ara gón, en la ciu dad d e Zar agoza recibieron un presente de los judíos, nos dice el croni sta: “En Zarag o za les presentaron los judío s é cabildo de ellos men nu me ro d e do ce p or m uy singular orden, lo cua l f ue doce ter neras, do ce ca r ne ros, tod os emparamentados, y e n pos d e estos una singul ar vajilla de plata q ue lle vaban do ce judíos po r sus p iezas d e p lat o s é escudillas; e uno de e llos ll evaba e nc im a de el p lato una ric a copa llena d e caste- lla ns; é otro llea ba encima d e o tro p la to un jar ro de plata ; el rey é la Reyna, pues tos do nde l o vier on todo, l o mandaron recibir é reci b ieron, é se lo tovi ron en m uy gra n servicio, é l e s dieron por ell o muhas gracias é se lo ag r adecier on mu ch o ” 7 . Nues t ro cronista dedic a e l ca p itulo CX p ara ex po ne rnos com o f ue - ron expulsa d os d e España los ju d íos en 1 492. Cuando lo s mona rcas vie- ron el e norme daño q ue había producido el qu e los judíos no se convir - tie r an y tod o lo o cur ridos en las dis tinta s ciudades y p ue b los d e sus reinos a cau sa d e la en durec ida op ini ó n y perpetu a ceguedad, d et ermi- na ron estando en el ce rco de la ci udad de Grana da en 14 91 , no como 6 Andrés BERNALDEZ: Historia de los Reyes Católicos Don F ern ando y Doña Isabel , esc rita p o r e l bachiller .. , p. 601 . 7 Andrés BERNALDEZ: Historia de los Reyes Católicos Don F ern ando y Doña Isabel , esc rita p o r e l bachiller . ., p -. 603 . 264 M ARÍA E SP INAR J IMÉNEZ -M ANU EL ESPINA R MORENO E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV AL ES , 25 (2022), pp.255-342 ISSN e: 2341-3549 dice la crónica en 1 492, q ue los judíos sali era n d e sus rein os. P or ello mandar on y orde nar os la salida o s e bautiz a ran, se les predicó el Evan- ge lio y los pr ece ptos d e la f e católica mas la d octri n a necesaria para su conv e rs ión, tod o ello se hizo p ara los que quis ieron con verti r se y bau- tiz a rse. Si lo hacían asi p ermanecerían e n s us rein os y el que no debía de abandonar las t ierra s. Los conv ertidos segu í an si en do súb ditos y con- serva ban s us bines y haciendas . Los que no t ení a n en p rincipio seis me- ses pa ra salir, e n c as o con trario s e les impo ní a p ena d e muerte y no po der volver más a es tas tierras. Podían llevarse tod o l o suy o , podían ve nde rlo, pero se espec ifica q ue no podían sacar o ro ni plata ni cosas prohibidas y esp ec ific adas en las leyes. Cu and o sali ó el edicto s e mandó a tod as las sinagogas, plazas, igledias y o tros lugar e s para que tod os tuvie r an conoci mi ento de lo ord en ado , se enc a rgó a sabios homb re s q ue les informasen, le predic a sen e l Evangeli o y la doctrina d e la Iglesia, sobre todo lo q ue estaba p robado por sus mismas escrituras. El Mesías que ellos esperaban era nuestro redentor J esu cristo q ue vi no en el tie mp o conve n ido, al cual s us ante ps ados con malic i a habían i gn o ra d o, y todo s los otr o s judíos nun ca había n queri d o a d miti r l a venida d el Me- sías p ue s habían cerrado sus o ídos a la verdad. Enga ñado s por el falso Ta lm ud, ten i en do la verdad ant e su s o jos y ley éndo la en s u L ey cada día, ign oraban embriagados po r l os sabios su yos que segu ían las d ocy- rinas de Revase e de Ravina, que había n com p us to el Talmud. La fecha de est e descomulgado Ta lmud lo recoge Be rnáldez p onie ndo su t itulo que d ice que lo había saca do del Fa sciculum tempo ru m, nos ofrec e un texto lat i no que el mi smo res um e tr aduc ido diciendo lo siguiente : “El libro d e los judíos, llamado Tal mud, suena a cerca de ello s do ctr ina: f ue compuest o cerca d e aquel los tiempo s, en el año d el Naci miento de nu es- tro Redemp tor J esu chr i st o d e quatr ocientos años, de dos gra ndes rabies, lla mado s el uno R abas e, y el otro Rabina, y f ue cierta me nte un libro grande mayor que d iez Biblias, en el qual hay ment iras muy escuras, y abominable s cosas de loc ura, contra la le y d e Dio s, y contra la ley de na t ura , y contra la ley de escriptura. Viendo lo s ju dío s en aque l tiempo ya dich o amenguar se, y cr e cer la ley c h ristiana en todo el mundo, y aun con gloria de b ienes tempo rales , busca ron est o do s en gañadores , c o n- viene a saber , Rabina y Rabase, para q ue compusiese n este libro, y tan como a los libros de Mois és, y defendieron , so p en a d e muerte , que ningun o ne g ase cosa alguna de lo que en el e r a es c ripto, y fue as i com- pues to para su ceguedad y perpetua pen a, mal av e ntura da d e los suyos; y porque no hubiesen los simple s ocasión de apartarse d e su ceguedad, ¿D ÓNDE ESTÁN LOS MATERIA LES DE LOS CE MENT ERIOS Y SINAGOGAS JUDIA S 271 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IE NCIAS M E DIEV A LES , 25 (2022), pp. 255- 342 ISSN e: 2341-3549 En el c apitulo CXII trata de los ju d íos, aun que pone en el titul o mo- ros. Asi p ues dice el cronista volviendo a tr atar de los otros judíos que embarc a ron p or el P ue rto de San ta María de Cádiz y d e los judíos con fo rtu nas , dice b ernal d ez que estos j udíos d e C ast illa esta b an vivi e ndo en las mejor es ciudades villas y l ugares de los re i nos, po se ían las t ie r ras mejore s y m as gru esas , vivian e n tierras de señorio y much os de ellos eran mer caderes, vendedores , arrendadores de al cabalas y r entas, hace- do re s de seño re s, tu ndidores, s as t re s, zapateros, curtidores, zurra d ores , tej edore s, especier o s, buhoneros, sede ros, plateros y o fic ios semejantes. Ningun o romp ía la tie r ra ni era l abrador, ni carpimnter o, ni albañil, sino que tod os busc aba n o ficios holgado s d onde ga naban dinero con po co tra bnajo . Eran gentes listas que v ivían p or lo general logrando ganan- cias en lo s neg o cios, era n osc uros con los cristianos a quienes debían en g añar y en p oco tiempo muc hos p ob re s d e ellos se hacían ricos. Entr e ell os eran caritativos, paga ban sus tributo s a los señores y reyes d e las tie r ra s do nde vivían y las alj am as o conc ejos suplían a los necesita d o s. Eran seño res de lo suyo, ha b ía entre ellos ricos hombres con grandes rique zas y b ie n es qu e v alían varios c uentos d e mara v edíes . Algunos como A b ra han Señor arrendaba la masa de Ca sti l la y otros eran merca- deres que m anejaban grandes sumas de diner o. Pero ce gados p or su s creen cia s se metieron e n el camino, sal i er o n de sus tierra s do nde ha bía n na c ido y se marc haron junto a muc hos niños, h om bres y anc i an o s a pie y a caballo, en a sn os y e n otr as bestias, en carretas y continuaron su via je cada un o hacia los p uer tos por do nde debían de ir. I ban p or lo s ca mp os con m uc hos tra bajos, f ati gas y fo rtu n a d iv ersa, un o s cayendo, otros levan t án do se, o tros m uriendo, otros na ciendo, otros en f er mando, que no había cristiano que en el f onde no tuv iera p ie d ad de ell o s. Los co nv idaba n al ba ut i smo logrando que algunos llevados po r las f ati g as se convertían y se q uedaban. P er o o tros llevado s po r sus rabin os los iban esforzan do y cantando sob re t o do muje res y mancebos, teñían su s tambores, p an deros y aduf es p ar a ale grar la g en t e y el camin o . Así s a- lie ron d e castilla p ara ir a los p ue r tos do nde embarc aron y otros entraron en tierras de P ortugal y otros r ein os. Dice el c ro nis ta qu e os que llegaron al Puerto de santa María al ver el m ar daba n gritos y voces r ezando oraci ones deman da ndo a Dios miser i cordia, prensaban ver alguna s m a- ravil las de Dio s para que se le s abrieran los ca minos d el mar. Estuvier on all í muchos día s y no l es v i no dema siada fortuna pues algun o s ll o ra b an u ecían q ue no debería n de haber naci do . Embarc ados en 25 na víos y na o s. Iban siete naos con el ca pitán Pedro cabron que los lle vó hac ia orán d onde estaba e n su puerto el cors ar io f ra goso con su atmada. 272 M ARÍA E SP INAR J IMÉNEZ -M ANU EL ESPINA R MORENO E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV AL ES , 25 (2022), pp.255-342 ISSN e: 2341-3549 Vien do esto enviaron a hablar con el corsari o al rabi no Levi , p rometió en t regar l e 10 .000 d uca do s para que no les hiciesen daño y lo s d ej ase desembar c ar . E l corsario le d ijo que estaba de acuer d o. P er o Pedro ca- bron vien do lo que iba a ocurrir se m arch ó con e llos hacia Arcilla y mas tar de 17 naví o s l lega ron a Cartagena do nde sal i eron muchos d eman- dando comid a, se la dieron y se volvi eron a Cast i lla siendo bauti z ados. La f lota volvió a Málaga donde otros demand aron b au ti za r se . Los que no se c o nv irtieron fue ron llevado s a A rcil a do nde los ec har on a tierra y de allí se fueron a Fez. Los que h abí an e ntrado en Portua l t uvier on q ue paga r al rey u n c r u- za d o por cabeza por d ej arlos estar al lí d ur a nte seis meses y pasado el plazo embarc aron saliendo en el mes d e marzo de 1493 para Africa al reino de Fez. Quedaron en Portug a l 6 00 ca sas de los más ricos entr e - ga ndo al rey 10 0 cruzados po r casa y ot ra s 10 0 casas entregaron 8 cru - za d os po r cabez a. Co noci eron lo que esta ba o cu rriendo con los qu e lle- ga b an a otros lugar e s p ue s muchos ha b ía n caíd o en la esc l avitu d o ha- bían muert o. Los embarca d os en Gibra ltar f ueron primero a Q A rcila y despue s a F ez , pero en los vi a je s eran robados de disti ntas ma neras , le s tomaban las mo za s y mujeres, los d ine ros de las haciendas llegando a fo rza r a l a s muchachas y a las mujeres delant e de s us padres y marido s. En el p ropio rein o d e f ez y en la capital eran maltratados pues h abía moriscos ju díos. Muchos tr ataban de volvr s e o esca p ar d e F ez para irse a Arcila. Algunos pidieron b aut izarse, otros se volvieron a f ez y se d i- vidie ron en do s gr upo s. Unos determinaron q ue dar se en el r eino de f ez y o tros p idier o n a l conde de B orva que estaba en A rc i la q ue po r amor de Crist o los baut izas en y los h icieran volver a E spaña. Este hiz o que los baut izar an p or lo q ue los clé r igos los b autizaban e chan do agua con el hisopo p or enc ima ya que eran mu ch o s pue s durante el año 14 93 sa- lie ron de A rcila para volver a ca stilla lle ga ndo much os ha sta 1 496 do nde volvían siendo cristian os. E n el m ismo lug ar de lo s p alaci o s do nde B ern áldez e ra cu r a lle ga ron según r elata 1 00 judíos q ue él mismo bauti zó, en t re ellos algun os ra binos qu e t r aían por es cudo l o que había n leí do en Isaias , c apitu lo X “Abrire ríos en mon te s, en medio de los ca m- po s abrir é, r o m p er é fue ntes, y c onfundiré la tierra sedienta sin agua. He ah í mi ni ñ o s erá ensalzado e lev a nt ado será muy alto; s acareis a gu a con gozo de las f uen tes del Sa lvado r, y d iré is en aquel d ía confesaos al Se - ño r, invoca d su nomb re, d ad á conocer a los pueblos sus inve ncione s, rec ordadvos ca e nsalza do es su nom bre, ca nta d al Se ño r, ca marav illas ¿D ÓNDE ESTÁN LOS MATERIA LES DE LOS CE MENT ERIOS Y SINAGOGAS JUDIA S 273 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IE NCIAS M E DIEV A LES , 25 (2022), pp. 255- 342 ISSN e: 2341-3549 fizo, anun ciad esto en tod a la ti er r a” . Esto demostraba como las p rofe- cías d el adv enimiento, encarnación, n ac imi ento, p as ión y r esurrección de N ue stro señor Jesuc risto venían confesando en habra i co , d icie ndo que er a ve rdadero y que se había cumplido con la ven ida d e Jesucr i sto, confesa ban q ue era el verdadero Mesí a s del que dec ´´ i an q ue ha b ían estado igmnora ntes po r impedimen to d e su s antepasados q ue les impo- nían la excom un ión p ar a que n o ley esen no oyes e n las San t as es cr i turas de los cris tianos. En el cas o de los de Fe z nos relata B ernáldez como ls q ue volvía n de allí llegaban d esnudos, d esc alz o s, llenos de piojos, mue rtos de ham- bre y ma l aventurados y o cu r rió todo aque llo en p oco tiempo “po rque viendo el R ey , d espu e s d e h abellos r ec o jido aquel la gente en Fez, q ue era p erdición suya, y qu e era g ente robada y p ob re, de q ui en él no p od ía ha b er p rove c ho, dioles lic encia para q ue se v olvie s en ó fuese n d o q ui- siese n, é con esti hubo lug ar á que muchos d elos d e Fez, asi homb res como mujer es, se v o lv i eron en Cas tilla, y venían todo s como d ic ho es ”. Por l os ca minos d e fez a mazal quivir, p or Arcila y por donde salía n eran desn udado s y rob ados, sal ían los moros a los cami nos d ejándolos en cu e ros vi vos, to maban s us m ujeres p or fuerza, m ata ban a los homb re s y los abría n buscan do el dinero p ues buscaban el o ro en el vie n tre de much os ya que se decía que se lo traga ba n, los apartaban de los camin os tan to homb re s como muje res , l es abr ían las b ocas y los vient r es , para mete r las manos p or la ga r gant a buscando el oro, y o tra s muchas cosas po r lo que cu ando lle gaban a tierras d e cri stiano s daban infin it a s gracias a D ios al verse libr es d e tales bestias y es tando en tierra d e razón. Las muje r es confesaban cosa s f eas q ue habían tenid o q ue vivir a nt e aquellos an ima le s igua l qu e cont aban mu ch o s mu chachos jó vene s qu e no es tá permiti do expone r al croni sta. Co n todas aquel las desventuras y d es - honr a s que l es ha b ían venido a aquellos po r sus p eca do s de increduli d ad y po rfiada y van a creencia de nega r a l Mesías nuest ro salvado r, Nuest ro señor Jesucri s to, q ue si empre les tuv o los br azos abiert o s para los reci- bir, p ero nu nca d e g r ado q uis ieron hast a que por la fuer za y los aconte- cimient os tuvieron qu e venir y asi p arece qu e se cu mp lió l a p rofecía del rey Da vid en el Salmo Conve rtentur “Convertise h an e n la tarde, y ha- brán h ambre como perros, y a ndarñan c e rc a ndo la ci udad”. Así p ues, se conv i rti e ron más tarde por la fuerz a y p or las muchas p en a s . Visto que ve n ían m uchos, incluso d e f ue ra, ordenó el rey poner guard as que no dejas en ve nir más de los qu e ya eran ll egados y tenían q ue tener licencia para vol verse o d inero p ara liberarse. De l o s del r ein o de f ez se hi cieorn 274 M ARÍA E SP INAR J IMÉNEZ -M ANU EL ESPINA R MORENO E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV AL ES , 25 (2022), pp.255-342 ISSN e: 2341-3549 todo s crist ianos. D e los q ue q ue daron en Portug a l algunos se embarca- ron p ara Italia y otros marchar on a tierras turcas, pero o tros muchos se bauti z ar o n y volvieron a Castilla llegando alg un o s a viv i r en l as tierras do ne habían nacido. Muchos de ellos no eran d e los primiti vos qu e lle- ga ron t r as la d es trucción de Jerus alé n pues parece que ya había a lgunos en Toledo q ue habían llegado y a con lo s romanos. Se dic e q ue v iv í an en Castilla antes de la e xp ulsión unos 100. 000 ca sados. En la c iudad de Fe z hici e ron u na imp ortante Judería con casa s de p aja , p ero u n d ia s e prendió fueg o y se quema ron más de 2.000 cas as con tod as las alhajas y hacienda y m uc hos libros y mu rieron en aquel i ncendio 18 persona s y otros quemados murien do como conse cuencia m ás de 8 0 persona s, despué s la peste a cabó con aque lla ju der ía p ues muri eron más de 4.000 persona s y d e o tra s cosas otros 2.0 00. E n Fez había mu ch o s judíos, al- guno d e ell o s tuvo g ran poder como o cu rrió con Aaron , sabio, que tuvo con el rey mu ch o mando, pero los mo r os estaban d is gustados po r esto, alborotaron a la poblaci ón contra el rey y los judíos lle gando a mat ar al rey y al privado Aa ron, ent r aron en l as juderías, las d es truyeron, m at a- ron y rob aron , la s incen d iaron y p us iero n rey en f ez. A q ue l los torn adi- zos ju d íos no ten ían ley de Mahoma y se dijo al re y que m uc hos moros eran judíos por fuerz a y que tuvi es e cuidado con ellos. El rey o rden ó sal i r a los c ampo s a todos los judíos moros torn adizos y mando que los que q uis ie ran ser m oros lo f ue ran y los que q uis i eren s er judíos lo f ue - ran , p ero tenían q ue sujetarse a las leyes que l es impuso. Los ju dío s no po dían ca lzar z apatos sino alpargata s d e esparto , no cabal g ar en c aballo en s illado, no montar en ca bal lo en la ciudad sino a pie, no tra er armas, los hombres no ves tirían a lbornoces , ni touen to ca s, sal vo tod o negr o. La s mujeres judías n o llevaran za ragüelles, ni se taparían l a cara, ni l le - va r tocas moradas, ni ve stir al me jía . Se d ie ro n muc has ordena n za s en perju i ci o de los judíos. E n el campo tampo c o po dían vivir junto moros y judíos. Temi endo que apartados los podía n matar deter mi naron no conv e rtirse y quedaro n po r ello muy pocos ju d íos, los más q ue daron moros to rn adizos . Despué s otros volvi eron a ser judíos paga ndo al rey tri b ut o s y una p ieza de oro p orque tie nen licencia para ser judío. En realidad, nos dic en algun o s historiado res q ue no e stán s uficien - teme nte c la s as l as causas q ue d eterminar o n la expuls ión ni las que per- mitie r an que volv i eran los cas ti ga do s. Se alude a los aporte s económi- cos hechos po r los judíos en l a guer r a d e G ranada, p osibles p ré stamo s a la corona que no sabemos p o r ause ncia d e d ocumen tos, etc . Lo q ue, ¿D ÓNDE ESTÁN LOS MATERIA LES DE LOS CE MENT ERIOS Y SINAGOGAS JUDIA S 275 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IE NCIAS M E DIEV A LES , 25 (2022), pp. 255- 342 ISSN e: 2341-3549 si es cierto que el e d ic to de exp ul sión a lu d e a que los judíos no bau tiza- do s, sin excepci ón alguna sin te ner en c uenta el sexo, edad ni est ado ten ían q ue abandonar las tierras españolas a ntes de finaliza r julio de 14 92 pro hi b ie ndo volv er bajo nin gún pretexto a no con ve r tidos. P asa do el plazo es tipulado ni ngún mo ro ni cri stiano pod ía acoge r en su csa a ningún judío, D ur ante tod o el ti empo existe nte d es d e la sa lida d el edic to ha s ta la salida todos los b ien es quedaban bajo amparo y defendimie nto rea l. Po dían dispo ne r ell o s d e sus b ien es d e c ualqu i er especie q ue f ue - sen , se p od ía n lle var su valor en letras d e camb io o en merc ncías c uya expo rta ción no estuviera p rohibida p or las leyes ca stella na s o arag o ne- sas , no se pod ía saca r na d a d e o ro o plata . E l escas o marg en de tiempo que te ní a n los judíos ha c ía m uy d ifícil deshacerse de sus p ropiedades, tuvie ron que abar atarlos y o tros no lleg aron a ven derse pues se v e q ue a veces la corona t uv o que r ec l amar algunos de aquellos b ienes to mados po r alg unos cristianos. El es tado d el comerc io d e aquel los momentos no per mitía tener le t ra s de ca mb io p or c anti d ades alta s c om o e ran nece - sar i as . Ocurría este pro blema t anto en Castilla c om o e n A ragón y a ello se sumó otro p ro b le ma que c o ns istía en embargar sus b ien e s con el pre- texto de las deudas qu e e llos tenían contraídas en aquellos momentos, si las d eu das no estaban sald adas no se po día sacar d inero d eja ndo aque- llo sin resolv er . Por la s fue ntes y c rónicas sabemos q ue a l l l egar el t iempo del éxodo o salida unos f ue ron a Portugal d onde le rey J ua n II le s permitía p asar a su rino pagan do un cruzado p or ca b ez a y después marchar a Áf ric a , eran unos 8 0.000 . sabemos que no salie ron todos lo s que ent raron. Otros se emb ar c aortn en el Puerto de S anta María que l o s dirig ieron la s n aves ca s tel l anas a Arcila, luego d esde allí f ue ron a Fez y otras c iudades del int e rior d e Marruecos do nde ya vivían o tros j udíos. Much os como he- mos vist o ret rocedieron y se convirtieron para regresar a Esp aña. Otros lle garon a Gé nova , Nápo les , Turquía y otras tierras del Levante , po r último, alg u nos grupos se d irigieron a tierras d e Francia y de I nglaterra. Los cálculo s q ue se ha d ado sobre los judíos q ue salieron son muy di- ve r sos y distintos, Andrés Bernáldez da la cifra d e 35.000 o 36.00 0 ca- sas o famili a s, q ue s upone una cif ra alrededo r d e 1 60.000 almas. Ma- riana eleva la cifra a 5 00 .000, Lloren t e la sube hasta 80 0.000 . La ma- yoría d e los h istoriadores dice n que la cifra más f idedigna es la de Ber- ná lde z. S i es cierto que la p erdida d e esta po blaci ó n en c ierta medida espec ializada se dejó se ntir po r ha bilidad, recurs o s e in teligencia . Ellos lla maba n Sefarad o Se f ar at a es ta tierra de pro misi ó n y todavía hoy se 276 M ARÍA E SP INAR J IMÉNEZ -M ANU EL ESPINA R MORENO E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV AL ES , 25 (2022), pp.255-342 ISSN e: 2341-3549 lla ma n sefardíe s a los españoles y sus d es c endien t es que salieron d e aquí a otras tierras. Hay com un idades y judíos de Sa lónica, Co ns tan t i- nopla, Londre s que usan todavía el antiguo castellano qu ha blan entre ell os e n familia, lengua rom an c e q ue aprendieron d e s us antepasados. La exp uls ión ha sido muy debatida en t re los hist or iadores, un b uen gru po de ellos opina q ue f ue nec e sa r ia pues eran prác ticamente inasi- milable s sobre todo por motivos religiosos. No es cierto q ue desapare- cie ra la raza hebraica pues mu ch o s e spañoles somo s d esc endientes d e aque llos conversos qu e y a come nz a ron a aba ndonar su religión e n e l sig lo X I V y sobre tod o en el XV por las predic aci on es de Vi c ente Ferrer y otros p redic adores o para librarse de los po gr o mos popular es. Todavía dicen alg un os e studiosos que hay j udíos entr e nosotros pues acuden a la sinag og a de Gib ra ltar y prac ti can la circuncisión secretamente . El re y Fe r nando en 1 50 4 pensó aplic a r también l a ex pulsi ón de los judíos en el reino de Nápoles pues h abían a ument ado muc ho con la llega d a de los de E spaña y otros l ugares de I talia qu e eran ta mbién españo les . A veces lle gaban allí conversos por temor a la Inquisición. O rden ó al Gran C a- pitán q ue los exp ul sara , p ero és te le aconsejó que no lo hici era pues en pú blico era n mu y po cos y el rey francés Carlos VII I s i ocupaba el reino ser í a más c o ndescendiente con e l los. Si se exp ul s aba atemorizaría a l o s conv e rs o s po r lo que era m ejor introducir la Inq ui sición en Nápo les p ara contr ol. E ra mejor castigar a los q ue j udaizaban con lo que se evita b a ec h ar a otros que ya eran c ristianos o al menos lo disimu laban. E l rey an t e aquellos argumentos suspendió p or entonc es la o rden de exp ul sión. El Papa hiz o q ue la In qu isición persiguiera con rig o r los d el itos d e apos- tas í a. Cuan do todo esta ba preparado para extender a Nápo le s la jurisdic- ción de la I nquisición de Sicilia , c uy o tri b unal princ ipal estaba en P a- ler mo , junio de 15 04, murió la reina Isabel y todo qued ó en su spe ns o . Algunos d ice n que Fernando seguía e n es to a la reina. Otros l a po sible int e ligencia entre el rey f rancé s Luis X II y Fel ipe el Hermoso lograron ret r asar tod o aquell o. El rey Fernando estu vo en Nápo les d el 1 de no- vie mbre de 15 06 al 4 de juni o de 1507, excito el celo de la Inquisici ón an tigua o po nti f ica contra los conv e rs o s j udaizantes dictando ordene s contr a los judíos p úb lic os no conver sos. En 3 1 de ag osto d e 1509 deci- dió estable cer en Nápoles la In quisición e spañ ola d an d o inst r uc c iones al virrey Juan de Ar a gón, conde de Ribagorz a para que ayudara a los inqui sid ores designa do s po r el o bispo d e Vic h. E n Nápoles comenzó ¿D ÓNDE ESTÁN LOS MATERIA LES DE LOS CE MENT ERIOS Y SINAGOGAS JUDIA S 277 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IE NCIAS M E DIEV A LES , 25 (2022), pp. 255- 342 ISSN e: 2341-3549 un a gran excitación , nobles y pueblo se movil izan p ara imperdir el tri- buna l, a sí lo manifiestan al v irrey nuevo R amón d e C ardon a en e ne ro de 1510 y e nví a n embaja d or al r ey . El P apa Julio II no er a p artidario de imponer la Inquisic ión al lí. E l mo nar ca d io poderes al virrey p ar a que res t able c iera l a normalidad, au nque fuera con concesiones, se revoca- ron lo s trá mit es p ar a po ne r la Inquisición y se d es terr ó a lo s judíos pú- blico y a los d e conve rsión r eciente de Apulia y Calabria asi como los lle gado s d e España q ue muc hos esta b an conde na d os p or el san to Of ici o. Los cri s tianos viejos se sintieron alivi ados. Los judíos dete rminaron ha- cer d es ord enes p ar a lograr una negociación p ara lograr la anulación d e la orden de desti erro con f ech a 2 2 de noviembre de 1510 las tur bas o bli- ga ron a refugiarse en Castelnuevo a los p rego ne ros . Se lle gó a tratos con los judíos por lo que m uc hos se convirtie ron , pero p ronto comen- za ron a judaizar. Por el lo Fe rnando orden ó la exp uls ión e n 15 14 y p rin - cipios del 1515. El problema re surgi ó con Carlos V 12 A mod o de r esu m en po demos dec ir q ue la In q ui sición se est able ció como tribuna l es p ecial para c as t igar a los hereje s y enemigos d e la fe ca tóli ca , e n el siglo X III con los llamados albigense s. Ha sta en ton ces los ob ispos t ení a n bajo s u mando c o nt rolar y c astigar las her e jías. En el ca so de lo s albig enses com o no se conse guía práct i ca me nte nada el Papa Inocenc io III comisionó a d os frai les de l a orden d el Cister l lamado Pe- dro d e Caste lnau y a R aúl para que p redic ase n contra estos herejes, desempeñar on su misión con a rdor y ani mado s con lo rea liz ado llevaron al P ontífice a nombrar inquisidores in d ependien t es d e los o bispos para que pudiera n p erse g uir a los herejes . No mbró c omo lega d os apo stóli cos al abad d el Cis ter y a los dos frail es a nteriore s conc ediéndoles amplios po dere s para q ue redujesen a los her e jes a la f e ca tólica, e ntreg a ndo a los que no se som et ieran a l a s auto ridades sec ulares . Los o bispos veí a n como p erdía n d ere chos impo rta ntes, el rey de Franc i a y los b arone s asust ados p or las acciones de esta i nstitución que au m entaba sin c esar el p oder pontifici o se o pusie ron a lo re aliz ado por el Pontífice. Los le- ga d os lejos de des ale nt a rse añadie ron o tr o s doce frailes a s u mi sión en - tre e llos dos españoles, un o d e ell os Domin go de Guzmá n, que fun do la orden dominica. Los suce sos que mo tivar o n l a Inquisición en el Lan- gu edoc son de 1 208. La nu e va o rden creada po r Sa nto Domingo con la 12 F elipe R UIZ: ” La expulsión de los judíos d e l r e ino de Nápoles”, H ispan ia, IX (1949 ), pp. 2 8 - 76 . Nico l o FEROVELL I : Los j udíos en Italia mer i dional hasta el s iglo XV III . P ed r o AGUADO BLEYE: Man ua l de Hi storia de España. T o mo II. Reyes Ca- tó lic os . Casa de Au st ria , Esp as a Cal p e , S. A., Ma drid, 1 969 . 278 M ARÍA E SP INAR J IMÉNEZ -M ANU EL ESPINA R MORENO E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV AL ES , 25 (2022), pp.255-342 ISSN e: 2341-3549 regla de Sa n Agustín fue encargada po r el Pontífic e I nocencio III de predica r a los herejes y p or ú lti mo el P apa Gre gorio I X organiz ó el tri- buna l de la Inquisición confiando a los domi nicos y f ra nciscanos los derechos de in quisido res . La s herejías en vez d e ir a men o s iban a m as, así d es d e el mediodía de F rancia se exp andieron a Europa y la Inquisici ón tuv o q ue seguirles . Los Pontifice s quisier o n exp an d ir e l tribunal a tierra s alemanas y el re- su lt ado f ue ron gu e rras d e sace rdo ci o e imp er io, la vic toria p ar ecía que se inclinaba h acia el emperado r p ro al final el empera do r Fe deric o II y algun os s eñores h icieron que se estableciera l a I nqui sici´ p on en sus es- tados, h ubo re belión d elos pueblo s y al fina l l os i nquisidores renuncia- ron al p roye cto siendo tal renenuc i a admitida p or el Pontifice . Todo s los p eblos d el norte y e n especial los ingleses rechazaron sie mp re la Inqu i sic ión. En el ca so d e I ta lia e n 122 1 sobre todo en R oma sur gieron brotes de he rejía, el Papa Honorio esta bleció la Inquisic ión y d esde al lí se prop agó p or tod a la pinin s ul a. Los p apas hici e ron esfuerzos p r un ir las tierras italianas tr at a ndo d e evit ar e l po der de los ale manes y el ser parti d ar io d el emperado r era mo tiv o de ser p ersegui d o po r la I nqu isi- ción. Nápoles s e resistió a la I nquisición y lo gro q ue no se e stableciese en sus tierras este t ribunal . Sin embargo, V en ecia l uc ho con stante m ente pero n o logró evitar qu e s i se establecierse en estas tierras. Venecia po r su pod er p rac ticamente estaba emancipada del Pontifica do pèr o J ul io II tra bajo p ara esta bl ecer la u nidad ital i ana, com enz ó do man d o a Ven ecia con ay uda de Luis XII d e Francia. As i el sena do ve neciano había r e sis- tido a o nce p ontífic es, pero Nicolas I V ob tuv o d el dux Gra d en igo, en 12 89, que se establecieran los inquisidores. Este d ux t uv o u n gobierno despótico y e spera b a que la n o blez a y aristocracia veneciana se sirviera de la I nqu isici ó n como ins trumento po líti co que redundase e n pro vecho su yo. Como no logr ó l o que e speraba s e luchó much o tiempo , sena do e Inqu i sic ión, trata n d e d ominar y al f in a l g ano el senado . Cuando en e l sig lo XV I logró en t rar la Inquisicion o ficial m ente se f irmó la cosntit u- cu ion d elos 39 artícul o s donde se li mi tan los po dere s de los inquis ido - res y se r e serva l a autoridad a la San t a Sede, no se dismi nuy e la au tori - dad del p rín cipe pues como era lógic o Vene cia vivía del comercio y tuv o siempre claro q ue o s judíos y lo s gr iegos debían q uedar al abrigo de las p ersec ucion es i nquis i toriales. En el caso d e Fra ncia ya hemos visto su papel en el Languedoc o condado d e Tolosa, era independiente d elos re yes franceses. La zona de Provenza paso a carlos de Anjou, her m ano de Felipe el Atreiido . Se ¿D ÓNDE ESTÁN LOS MATERIA LES DE LOS CE MENT ERIOS Y SINAGOGAS JUDIA S 279 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IE NCIAS M E DIEV A LES , 25 (2022), pp. 255- 342 ISSN e: 2341-3549 tra t aba d e ampliar el po der i nquis i torial a l as tierras de l norte, pero la Univ e rs idad d e p arí s, el cl e ro franc é s y los mi smo s mo na rcas detuvie - ron a los in quisidores y la misma polític a francesa logró en el sig lo X V que la In quisición pr ctaca me nt e abandonara Francia , el Languedo c y la Proven z a. En e l s iglo XVI los pro gr esos del c alvinismo h icieron pensar a m uchos establecer l a Inquisición. El rey de España anima ba a su in- toducci ón igual que el Pontifice O au lo III. Tras la Co nj uración de A m- bo is e el car d en al de Loren a p ropuso a F rancisco II el es ta b lecimient o de la In qu isición, pero el ca nc i ller H ospital , p romulg a ndo el edic to d e Romoran ti n e n 1 560 atri buyen do a los o bispos el conoci mie nt o de los crí me nes d e h erejía logr ó destruir el p royecto d el o s p ar tidarios de la Inqu s ici ón. En cu a nt o a E spaña como hemos d ich o d esde 1 232 se esta b lece e n Ta r ragona y Cat aluña. Los d ominicos se es p arcen p ronto por España, los he r ej e s albnigenses y lo s b egar d os y o tros grupos fueron persegui- do s con ardor, se hici e ron m uc hos au tos de f e d ur ante el s ig lo X IV en Ar a gón. En Santo o ficio no eje rció en Castilla hasta el r einado de Is abe l I . En los sig lo s X I V y XV todos los rein os españoles tenía mu chas po- blaci ón judía y musul ma na . Vivian relaciona dos con extra njeros, g ra- na d in o s, m usul ma nes de Africa y otros gr ipo s q ue causan t emor a los cri s tianos, ocurrier on varias c onmociones que causar on la mu er t e a m i- llone s de judíos, p ara escapar de l a mu erte m uchos determinaron con- ve r tirse ado ptando e n aparie nc i a el c ri st i anismo . F uer on llama md os e s- tos nuevos cristian o s marranos p ues d emostra b an con f re c uenc i a su ver- dadera religión y po r e llo los Reyes Cató lic os tuvierob q ue impo ner la Inqu i sic ión con Tomás de Torque mada a la c abez a, como prior de los do mini cos de Sev illa, que ob tu vo p ermi so p ara esta bl ecerse en C as t illa y desde en ton ces los marranos fueron perseguidos por l o s inqui sidores. Algunos au tor es d ice que el estable c imiento del Tribunal de la Inquisi- cion en España sobre todo en cas tilla “vino a ser un instr um ent o, d el cu a l supiron s ervirse los reyes p ara e stablecer la unidad religiosa d e Es- paña, matan do o expuls ando a los judíos, a los morisc os y a los lu t er a- nos; para aba tir e l p od er f eudal , y esta blece r la monarquía absoluta, y para destruir los pri vi l eg ios de las ciudades, de las corporaciones y de las d istin t as ordenes de ca ballería ” 13 . Feli pe II e sta ble ci ó la Inquis i ción 13 M . P.: “Est ud ios histó rico s. Origen d e la Inquisición”, p . 22 6. La expulsión de lo s j ud íos en 1 492 , la de los mudejares en 15 02 y mori s cos en 1 60 9 di cen mucho s a u- tore s que hicieron p erder a Españ a m as de 4.000 .000 de individuos ricos e industriosos. Un o de los e st ud iosos de la In qu isici ó n, L lo r ente dice que desde 14 81 a 1808 fue ro n 280 M ARÍA E SP INAR J IMÉNEZ -M ANU EL ESPINA R MORENO E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IENCIA S M E D IEV AL ES , 25 (2022), pp.255-342 ISSN e: 2341-3549 en tod os los p aí ses que le pertenecía n, as í Sicilia en 1 51 2, Pais es Bajos en 1 566, C er d eña, Lima, Cart agena y Mejico en 1 570 d onde hubo in- su r recci o nes con tra el Santo Oficio. Oca s ionó la pérdida de Holan d a. En el siglo XV II I la C asa d e B orbó n d ej o ob rar l a In qu isición y e n el reina do de Carlos IV no se q ue mó a nadie, sin o q ue 4 2 indivi d uos f ue- ron condenados a p ris ión. En 1 80 8 Napole ón abolió el T ribu n al , f ue res t able c ido p or Fer nan do VII en 18 15 , de nue vo q ui tado en 182 0 p or la revolución, las c olo ni a s americanas se e ma nciparon del Santo Of i cio al mismo tiempo. En el c aso de Portugal e n 1 526 un mo nje d ominic o con u n b reve s upuest o del P ontifice P aulo IV se presentó al mo narca Juan III , se imp us o en este país la I nqusición. Se p er siguió a lo s judíos y se le s expuls ó. S e desc ubrió que era f als o el b rev e pontifici o por lo que se conde nó a galeras al f ra i le, p ero no se abolió la I nquisición. Cuan do Felipe II se hace r eya de Port ugal le d a nue vo vi gor y sirvió para con solidad s u reina do . T r as la revoluci ón de 1640 Juan IV de Por- tugal disminuyo la autoridad d el Tribunal, p er o el sa nt o Of icio supo recupar r ar s u po der y a la m uerte de este mo narca la Inquisición exco- mulg ó su cadáver. Pasod e Portug al a las India s, se e sta b leció en Goa en 1 536, p ers iguió a los p r otestant e s, judíos y mahomet anos converti- do s que eran sospechosos d e abandonar su f e. E n el siglo XVIII f ue abolida al ser oc upado Portug a l p or los franc eses y p ue de d ec i rse q ue ya no volvió a existir en ninga parte de este teino. Aljamas, S in agogas y ceme nterios. N otas so bre su uso p or los cr is- tianos El 30 de Mayo de 1492 l os rey es C atólicos o rdenan q ue lo s judíos pagu e n y reciban las d eu d as que tienen con cristian os y mudéjares, es decir , las j uticias d ebían de esta r inf ormadas de tod as aquell as d eudas para q ue dej asen d e exi stir respecto a los judí os, ya q ue e stos t enían la orden de exp uls ión. En este sentido un a cedula de los mo na rcas dada en Guadal upe a 2 5 de J un io de 1492 para que los j udíos p ue d an v e nder su s quem ad os vivos u nas 31 .658 personas, otros 18 .049 quem a dos en efigie, es w d ecir mue rtos e n prisión antes del auto d e f e, c ondenados des pue s d e su mue rt e y cu yo s ca- dáve r es fu e r on llevados al supl icio para ser qu em a dos), 28 8.214 co nd e na do s a gale ras y prisi ó n. En total unos 34 0.921 castigad os por l a I nqu isici ón. D e todos e l lo s el mismo Torquem ada en dieciséis años hizo quemar vivos a 10 .220 , 6 .8 4 0 e n efigi e , condeno a prisión a 97 .371. En total condenó este inquisidor a 1 14.2 31 ind ividuos, e s la t ercera part e de to das la victimas del Santo Oficio. ¿D ÓNDE ESTÁN LOS MATERIA LES DE LOS CE MENT ERIOS Y SINAGOGAS JUDIA S 287 E STU DIO S S OBRE P A TRIMON IO , C UL T URA Y C IE NCIAS M E DIEV A LES , 25 (2022), pp. 255- 342 ISSN e: 2341-3549 Plasenc i a en el monasterio d e San Vicente. P or el lo lo s reye s dicen en su carta: “Por qu anto po r la sali d a de los judíos d es tos nue stros Reynos e Señorios están a nuestra dispusyçion lo s onsaryos y enterramientos que los d ic hos j udíos t enía n. P or ende, nos como d e cosa nues tra propia ac a tan do la d ev o çi o n q ue ave mo s e tene mo s al monest erio d e Sa nt Biçe y nt e de la çibdad de P laz enç i a e po rquel padre prior e fl ayre s del conv e nt o d e dicha monesterio teng a n car go d e rogar a nuestro Señor po r nu estras v ida s y est ado Rea l e del p rinçipe e in f ante s, nuestros mu y ca ros e amados hi jos, e por nu estras a nimas quan do deste mundo p ar- tie r en . Por la pre s ente l es faz emos merçed, graçia e do naçion e limo sn a de la p ye dra e l adrillo q ue e n el onsaryo y enterramiento de los jidios de la d icha çibdad d e Plaz e nç i a es toviere p ara la ob ra de la yglesia d el dicho mones terio q ue a gora se faze.” 26 . Po r to do ello mandan al corre- gidor y dem ás justicias q ue pe rmitan tomar tod os aque llos materi a les del o sar io judío a lo s mo njes p ar a levantar c uanto an tes el edifico “E po r esta nuestra c arta m an damo s al corregido r e otras j us t içias quales- quier de la dicha çibdad que lueg o q ue c o n ello fueren re queridos fag an dar to das las p iedra s e ladrillo que en el dicho hons ario es tov iere a los dichos prior, f lay res e convento para q ue lo ellos teng a n p ara la d icha ob ra / syn q ue en e llo les s ea p uesto yn pedim ento al guno po r p ers ona ni p ers ona s algunas por quan to nues t ra merçed e volun t ad e s q ue a sy se faga e cunpla. E lo s un os ni los otros, etc.” 27 . Muy c uri oso es el caso murciano, el 4 de diciembre de 14 92 desde Barc e lona conceden l o s reyes l a m itad de lo s mat eriales d el cementerio judío al mo na ster io d e sante Clara d e Murcia p ue s la o tra mitad de los mate r ui a les había sido d onada a A lonso Faj ardo 28 . La razç on como en- ca sos anteriores e r a porque ha b ía n salido los judíos de las tierr a s de los reinos y ha bía n q ue dado abandonadas ciertas heredades y posesiones, en t re ellas los cementerios judíos: “ P or quanto p or la sali d a d e los ju- díos destos nuestros R eynos e seño rí o s está n a nuestra dispusi çion lo s onsa rios e e nterramient o s q ue ellos solian tener p or ew nde nos po r la mucha devoçion q ue avemos e rt enemos al m onesteri o de sa nt a Cl ara de la çibdad d e Murçia , e po rque la abadesa e mo nj as e con vent o que ag o ra son o fueren de aquí adelan te en el d ic ho monest e rio ten g an ca rg o de rogar a nuest ro Señor po r nu estr a s vidas e estado real e del prinç ipe 26 I bí dem. 27 I b ídem 28 Archivo Gen e ral de S imanc as , Patronato Real, 59 - 56. [Document text truncated for crawler view.]