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Dos inscripciones inéditas conservadas en el Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena: los epitafios de Rusticus, marmorarius y Rutilia Corneliana

Ortiz Córdoba, José

Abstract

Programa de Perfeccionamiento de Doctores en el Extranjero del Plan Propio de Investigación de la Universidad de Granada

Full text

137 Data de recepció 08-03-2022. Data d’acceptació: 23-11-2022 PYRENAE, vol. 54 núm. 2 (juliol 2023) ISSN: 0079-8215 EISSN: 2339-9171 (p. 137-149) © José Ortiz Córdoba, 2023 – CC-BY-ND REVISTA DE PREHISTÒRIA I ANTIGUITAT DE LA MEDITERRÀNIA OCCIDENTAL JOURNAL OF WESTERN MEDITERRANEAN PREHISTORY AND ANTIQUITY DOI: 10.1344/Pyrenae2023.vol54num2.6 En este trabajo presentamos la edición de dos inscripciones inéditas de época romana que se encuentran expuestas actualmente en el Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena (Córdoba). La primera de ellas conforma una estela de cabecera semicircular datada en el siglo i d. C. donde se grabó el epitafio del marmorarius Rusticus, que fue enterrado junto a su esposa y su hijo en un espacio funerario delimitado con la clásica fórmula de la pedatura; la segunda, una placa rectangular de mármol, recoge la inscripción funeraria de Rutilia Corneliana, fallecida en la primera mitad del siglo iii d. C. con solo dos años de edad. PALABRAS CLAVE EPIGRAFÍA, HISPANIA, BAETICA, LUCENA, MARMORARIUS, RUTILII, ALTO IMPERIO En aquest treball presentem l’edició de dues inscripcions inèdites d’època romana exposades actualment al Museu Arqueològic i Etnològic de Lucena (Còrdova). La primera conforma una estela de testera semicircular datada del segle i d. C., en la qual es troba gravat l’epitafi del marmorarius Rusticus, que fou enterrat amb la seva muller i el seu fill en un espai funerari delimitat amb la fórmula clàssica de la pedatura; la segona, una placa rectangular de marbre, recull la inscripció funerària de Rutilia Corneliana, morta a la primera meitat del segle iii d. C. amb tan sols dos anys d’edat. PARAULES CLAU EPIGRAFIA, HISPANIA, BAETICA, LUCENA, MARMORARIUS, RUTILII, ALT IMPERI Dos inscripciones inéditas conservadas en el Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena: los epitafios de Rusticus, marmorarius y Rutilia Corneliana Two unpublished inscriptions preserved in the Archaeological and Ethnological Museum of Lucena: the epitaphs of Rusticus, marmorarius, and Rutilia Corneliana José ortiz Córdoba Universidad de Granada. Facultad de Filosofía y Letras. Departamento de Historia Antigua Campus de Cartuja, s/n, E-18071 Granada [email protected] ORCiD: https://orcid.org/0000-0003-3737-1115 José ortiz Córdoba Inscripciones inéditas conservadas en el Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena 138 PYRENAE, vol. 54 núm. 2 (juliol 2023) ISSN: 0079-8215 EISSN: 2339-9171 (p. 137-149) This paper presents the edition of two unpublished inscriptions of the Roman period, which are currently on display at the Archaeological and Ethnological Museum in Lucena (Córdoba). The first of them is a stela with a semicircular header, datfrom the 2nd century AD, which bears the epitaph of the marmorarius Rusticus. He was buried with his wife and son in a funerary space delimited by the classical formula of the pedatura; the second, a rectangular marble plaque displays the funerary inscription Rutilia Corneliana, who died in the first half of the 3rd century, AD when she was only two years. KEYWORDS EPIGRAPHY, HISPANIA, BAETICA, LUCENA, MARMORARIUS, RUTILII, EARLY EMPIRE Presentamos en este trabajo el estudio de dos epígrafes funerarios que fueron hallados en yacimientos arqueológicos cercanos a Lucena a comienzos del año 2000. El primero de ellos conforma el epitafio del marmorarius Rusticus, que fue enterrado junto a su familia en una tumba delimitada con la clásica fórmula de la pedatura. Tanto el empleo de este recurso como la tipología de la inscripción, una estela de cabecera semicircular, permitirían datar este epígrafe en el siglo i d. C., convirtiendo a Rusticus en el más antiguo de todos los marmorarii conocidos hasta el momento en la península ibérica. La segunda inscripción, que alude a Rutilia Corneliana, fallecida a inicios del siglo iii d. C. con apenas dos años de edad, ofrece un nuevo testimonio de la gens Rutilia en la Bética. Ambas piezas se encuentran expuestas actualmente en la sala dedicada a la Antigüedad romana del Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena, con sede en el céntrico Castillo del Moral. Inscripción n.º 1: epitafio de Rusticus y su familia (n.º de inventario, 5933; n.º de registro, 80) El epitafio de Rusticus fue encontrado en la necrópolis del yacimiento ibero-romano de Morana, ubicada en la zona este del cerro homónimo, a once kilómetros al suroeste de Lucena (Córdoba), junto a la antigua vía romana que unía Corduba con Anticaria (Corzo Sánchez y Toscano San Gil, 1992: 129) (fig. 1). Los orígenes de este asentamiento se remontan al Bronce final orientalizante (siglos vii-vi a. C.), manteniéndose ocupado de forma ininterrumpida hasta el siglo ii d. C. Entre los elementos conservados destacan una doble línea de muralla del periodo ibérico y hasta siete cisternas rectangulares de época romana (Botella Ortega y Morena López, 2000: 79-85). Asimismo, las prospecciones realizadas en el yacimiento y su entorno han constatado la presencia en superficie de una gran cantidad de material cerámico, así como la existencia en el sector este del Cerro de Morana de una zona de necrópolis donde fue hallada la inscripción que presentamos (Lara Fuillerat, 1990a: 14-27, 1990b: 41). Se trata de una estela funeraria con cabecera semicircular realizada en mármol gris veteado. Pertenece a la donación con número de expediente 139 José ortiz CórdobaInscripciones inéditas conservadas en el Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena PYRENAE, vol. 54 núm. 2 (juliol 2023) ISSN: 0079-8215 EISSN: 2339-9171 (p. 137-149) 2001/D/05, realizada ese mismo año, aunque formalizada con el Ayuntamiento de Lucena el 15 de enero de 2002. Sus medidas son: 47 cm de alto, 21 cm de ancho y 7 cm de espesor. Se conserva completa, aunque presenta pequeñas roturas en la cabecera, en el borde inferior y también en el lateral derecho, donde se ha visto afectado el final de la segunda línea, habiéndose perdido la parte inferior del numeral V. La fractura de este sector ha generado una pequeña grieta ascendente que alcanza la primera línea, aunque no impide la lectura del texto. La inscripción presenta concreciones calcáreas puntuales en algunas letras de las líneas 1, 2 y 8, así como algunos daños en el tercio inferior, donde se observa un pequeño desprendimiento que afecta al comienzo de la séptima línea. El texto epigráfico se encuentra dispuesto en ocho líneas. En él se observan dos partes claramente diferenciadas. La primera (líneas 1-6) presenta una ordinatio cuidada y con justificación centrada donde las letras tienen un módulo rectangular, característico de la capital Figura 1. Estela funeraria del marmorarius Rusticus y su familia (Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena, n.º inv.: 5933) (Fotografía del autor). José ortiz Córdoba Inscripciones inéditas conservadas en el Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena 140 PYRENAE, vol. 54 núm. 2 (juliol 2023) ISSN: 0079-8215 EISSN: 2339-9171 (p. 137-149) libraria, de altura bastante uniforme, puesto que su tamaño oscila entre los 2,6 y los 2,8 cm. A esta regularidad contribuyeron las líneas guía del pautado horizontal, cuyo trazado se observa todavía en la parte inferior de las líneas 1, 2, 3 y 5, donde no fueron borradas tras la finalización del texto, como era habitual. Entre la quinta línea, que incluye la edad de uno de los difuntos, y la sexta, donde figura la fórmula funeraria final, existe un espacio de 3,8 cm. Tras él se disponen las dos últimas líneas de la inscripción, cuyas letras son de mayor tamaño. En concreto, el módulo de la séptima línea oscila entre los 3,2 y los 4,2 cm, mientras que las letras de la octava línea tienen una altura comprendida entre los 3,6 y los 3,9 cm. Presentan, además, un trazado más tosco e irregular que el resto del texto, dando la impresión de haber sido escritas por una mano diferente, probablemente más inexperta, tal y como indicaría el escaso respeto mostrado hacia las líneas guía y la ordinatio. La lectura y desarrollo del texto que proponemos es la siguiente: Rusticus · marmo/rarius annor(um) LV / Fuscus f(ilius) · ann(orum) · XIII / Salvia · coniunx / annor(um) · LX / h(ic) · s(iti) · s(unt) · sit · vobis · t(erra) l(evis) / l(ocus) s(epulturae) p(edes) · l(atum) · XXIIII / l(ongum) p(edes) XII. Nos encontramos ante una inscripción funeraria de carácter familiar en la que figuran tres personas: el marmorarius Rusticus, muerto a los 55 años; su hijo Fuscus, fallecido con tan solo trece años; y su esposa Salvia, que encontró la muerte a los 60 años. Todos ellos fueron enterrados en un recinto funerario delimitado con la clásica fórmula de la pedatura, un hábito de origen itálico que se extendió muy pronto a la Gallia Narbonensis y la Baetica, los territorios más romanizados de occidente. En el sur hispano, destaca la concentración de este tipo de inscripciones en el valle del Guadalquivir y en las campiñas de Jaén, Córdoba y Sevilla, territorios que en el pasado se correspondieron con la mitad septentrional del conventus Astigitanus y la parte meridional del conventus Cordubensis (Vaquerizo Gil y Sánchez Madrid, 2008: 103 y 104, fig. 1). Con la indicación de estas medidas se marcaba el límite perimetral del terreno que debía acoger la sepultura, que de esta forma quedaba acotado y convertido en un espacio privado y sagrado. Con ello se buscaba garantizar la inviolabilidad del lugar de enterramiento, que tras su delimitación pasaba a estar protegido tanto por el derecho civil como por el derecho sacro (Vaquerizo Gil y Sánchez Madrid, 2008: 111-112). El locus sepulturae que acogió los restos de Rusticus y su familia tenía unas dimensiones de XXIIII por XII pies, lo que implica que el recinto delimitado ocuparía 288 pies cuadrados. Estas dimensiones encajan con el tamaño medio de los acotados sepulcrales documentados en Hispania, donde la gran mayoría de loca sepulturae se situaron entre los 0 y los 300 pies cuadrados (Vaquerizo Gil y Sánchez Madrid, 2008: 115). La documentación epigráfica constata igualmente que las medidas in fronte solían superar a las in agro, un hecho que indicaría la importancia otorgada a las fachadas, que daban visibilidad al monumento funerario. Este esquema se reproduce también en el epitafio de Rusticus, donde las medidas del recinto en fachada son mayores que en profundidad. Asimismo, las dimensiones 141 José ortiz CórdobaInscripciones inéditas conservadas en el Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena PYRENAE, vol. 54 núm. 2 (juliol 2023) ISSN: 0079-8215 EISSN: 2339-9171 (p. 137-149) empleadas en esta inscripción se adecúan a los patrones que podemos observar en el sur hispano, sobre todo en lo que se refiere a los doce pies de fondo, una medida bien conocida en los conventus Cordubensis y Astigitanus; por el contrario, resultan más curiosos los veinticuatro pies de ancho otorgados al espacio funerario, una extensión poco habitual que hasta el momento solo se había documentado en una inscripción de Augusta Gemella Tucci (CIL II2/5, 94) (sobre las dimensiones de los loca sepulturae hispanos, Vaquerizo Gil y Sánchez Madrid, 2008: 113-117 y 2009: 311-313). En Hispania la indicación de la pedatura se realizó mediante un amplio y heterogéneo grupo de fórmulas, más o menos estereotipadas, que seguían los modelos itálicos (al respecto, Gregori, 2005: 77-126) y que han sido recopiladas y ordenadas recientemente (Vaquerizo Gil y Sánchez Madrid, 2008: 111, fig. 6 y 112-113). En el caso concreto de la inscripción de Rusticus, la fórmula p(edes) l(atum) - l(ongum) p(edes) con que se indican las dimensiones del locus sepulturae, compuesta de estos elementos y escrita con esta disposición, resulta única en Hispania según los datos incluidos en el catálogo de D. Vaquerizo y S. Sánchez (2009: 311-313) y en la base EDCS [última consulta realizada el 25 de febrero de 2022]. Los paralelos más próximos que hemos encontrado proceden de sendos epitafios hallados en Alcolea del Río (Sevilla) y Augusta Gemella Tucci (Martos, Jaén), donde figuran las fórmulas i(n) l(atum) p(edes) - i(n) l(ongum) p(edes) (CILA II, 250) e [in] fr(onte) l(atum) p(edes) - in agr(o) l(ongum) p(edes) (CIL II2/5, 142). Ambas son prácticamente idénticas a los términos empleados en el epitafio de Rusticus salvo por la posición de las abreviaturas de la primera medida, que en nuestra inscripción se encuentran invertidas, conformando una variante de expresiones más frecuentes como l(atum) p(edes) o in f(ronte) l(atum) p(edes), documentadas principalmente en el ager de Augusta Gemella Tucci (Martos, Jaén), donde han sido hallados nueve de los doce ejemplos conocidos en la Bética (CIL II2/5, 94, 103, 106, 133, 135 y 140-143). Los elementos que componen la pedatura del epitafio de Rusticus tampoco son muy frecuentes por separado, puesto que la locución p(edes) l(atum) solo aparece en una inscripción de Carmo (CILA III, 865) y en otra de Ibiza (HEp 2, 1990, 57), mientras que la fórmula l(ongum) p(edes) únicamente se documenta, además de en las ya mencionadas inscripciones de Alcolea y Tucci, en un epígrafe encontrado en Obulco (HEp 18, 2009: 170). La indicación de la pedatura fue una de las características de la epigrafía funeraria de la Ulterior Baetica durante el siglo i d. C., aunque el uso de estas fórmulas tuvo un corto recorrido histórico en la península ibérica. Según las fechas aportadas por A. U. Stylow (1995: 223), este hábito epigráfico fue empleado en Hispania durante el periodo comprendido entre el principado de Augusto y la transición del siglo i al ii d. C. Estas circunstancias permitirían fechar el epitafio del marmorarius Rusticus en el siglo i d. C., una datación que concordaría también con la tipología de la inscripción, puesto que las estelas, con sus distintas variantes, comenzaron a emplearse como soporte epigráfico en la península ibérica en época augustea. Esta, en concreto, debería incluirse en el subtipo I.A.1 definido por D. Vaquerizo y S. Sánchez (2008: 107), correspondiente a las «Estelas con coronamiento semicircular o redondeado y campo epigráfico liso», un subtipo bastante frecuente en el repertorio hispano al englobar casi el 40 % de los ejemplares conocidos. José ortiz Córdoba Inscripciones inéditas conservadas en el Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena 142 PYRENAE, vol. 54 núm. 2 (juliol 2023) ISSN: 0079-8215 EISSN: 2339-9171 (p. 137-149) La onomástica de los difuntos mencionados en esta inscripción es bastante simple, pues todos ellos presentan estructuras uninominales. En el caso de Rusticus nos encontramos ante un cognomen latino de carácter geográfico que alude al ámbito rural (Kajanto, 1982: 310; Solin y Salomies, 1988: 394) y que está ampliamente difundido en Hispania (Abascal Palazón, 1994: 490-491), mientras que el cognomen de su hijo, Fuscus, señala una particularidad física relacionada con el color oscuro del cabello, de los ojos o de la piel (Kajanto, 1982: 228). Su presencia en la península ibérica es igualmente abundante (Abascal Palazón, 1994: 375-376). Por su parte, el cognomen Salvia que lleva la esposa de nuestro marmorarius deriva de un praenomen obsoleto y parece documentarse con más frecuencia entre esclavos y libertos que entre hombres libres (Kajanto, 1982: 134 y 177). En la epigrafía hispana apenas conocemos una decena de ejemplos de este cognomen (Abascal Palazón, 1994: 494). Mucho más interesante resulta el oficio de marmorarius desempeñado por Rusticus. Este tipo de artesanos estaban especializados en tallar el mármol para obtener piezas de carácter arquitectónico/decorativo o monumentos epigráficos (Rodríguez Neila, 1999: 63) y eran, por lo general, trabajadores que contaban con un alto grado de cualificación (Gimeno Pascual, 1988: 22). La importancia de su trabajo radicó en la notable frecuencia con que los romanos emplearon el mármol para decorar sus edificios. Basta simplemente recordar la grandilocuente afirmación de Augusto, recogida por Suetonio, sobre las reformas edilicias acometidas en Roma durante su mandato: ut ire sit gloriatus marmoream se relinquere, quam latericiam acceptisset (Suet., Aug., 28, 3). Transformaciones similares se produjeron también en las provincias. En el caso concreto de la península ibérica, el sector de la piedra experimentó un importante desarrollo en época altoimperial gracias a la monumentalización emprendida por las ciudades de la región, donde el mármol fue utilizado en la construcción y reforma de todo tipo de edificios, tanto públicos como privados. El oficio de marmorarius está documentado en más de cincuenta epígrafes de todo el Imperio romano según la información recogida en la base de datos EDCS [última consulta realizada el 15 de marzo de 2022], donde también se observa el uso de este término como nombre propio en una cupa funeraria hallada en Pax Iulia (IRPC, 269). En la península ibérica se conocían, hasta el momento, cuatro marmorarii: Hermes en Vila Viçosa (IRPC, 497); P. Rutilius Syntrophus en Gades (CIL II, 1724); y P. Publicius Fortunatus y Val(erius) Fortunatu[s] en Corduba (CIL II2/7, 301, 348). Sus inscripciones han sido fechadas entre la primera mitad y mediados del siglo ii d. C., por lo que el epitafio de Rusticus sería anterior a todos ellos y se convertiría de esta forma en el testimonio más antiguo de un marmorarius en Hispania. La información recogida en las inscripciones de estos artesanos nos proporciona interesantes datos sobre su actividad laboral, indicándonos, por ejemplo, que dos ellos, P. Publicius Fortunatus y Val(erius) Fortunatu[s], estuvieron altamente especializados, puesto que el primero se presenta como marmorarius signuarius y el segundo como artifex et marmorarius. Asimismo, sabemos que algunos de estos marmorarii obtuvieron importantes ganancias con su trabajo. Así lo indicaría la donación que P. Rutilius Syntrophus realizó al templo de 143 José ortiz CórdobaInscripciones inéditas conservadas en el Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena PYRENAE, vol. 54 núm. 2 (juliol 2023) ISSN: 0079-8215 EISSN: 2339-9171 (p. 137-149) Minerva en Gades. Esta ofrenda tendría como objetivo la consecución de un cierto prestigio social que ayudase a Syntrophus a superar el origen servil que se desprende de su cognomen oriental (Gimeno Pascual, 1988: 24, n.º 25. Sobre su cognomen: Solin, 1982: 970-971). Esta condición jurídica es un rasgo común que comparten los cuatro marmorarii conocidos hasta ahora en Hispania. En los casos de P. Publicius Fortunatus y de Hermes no hay ninguna duda, puesto que el primero se define como provinc(iae) Baetic(ae) lib(ertus) y el segundo como ser(vus) de Aurelia Vibia Sabina, que habría sido propietaria de un taller o explotadora de una statio marmoraria vinculada con las canteras de Estremoz (Gimeno Pascual, 1998: 25, n.º 27; Rodríguez Neila, 1999: 63). Este hecho permite suponer una posición social elevada para esta mujer, cuya onomástica indicaría la existencia de vínculos con importantes familias senatoriales hispanorromanas (Gallego Franco, 1993: 116), habiéndose propuesto incluso su identificación con la hija menor del emperador Marco Aurelio (Mayer, 2008: 407-414; en contra, J d’Encarnação en IRPC, 497), una hipótesis que, de ser cierta, convertiría a Hermes en un esclavo ligado a la familia imperial. Finalmente, las peculiaridades onomásticas permitirían proponer también un origen servil para Valerius Fortunatus, que ha sido considerado un probable liberto (Gimeno, 1988: 24, n.º 26). La inscripción de Rusticus no presenta ningún elemento concreto que aluda al origen social de este nuevo marmorarius. Pese a ello, la simpleza de su onomástica indicaría que nos encontramos ante un personaje de origen servil, estatus social que podríamos atribuir también a su esposa y a su hijo. Los marmorarii no son, en cualquier caso, los únicos trabajadores del mármol conocidos en Hispania. A este grupo pertenecerían también los compagani marmorarienses documentados en Almadén de la Plata (Sevilla) y los miembros de la statio serrariorum Augustorum de Italica. Los primeros figuran como dedicantes en el epitafio de L. Attius Lucanus (CIL II, 1043), encontrado en la mencionada localidad sevillana. Como en su momento anotó H. Gimeno Pascual (1988: 25-26), el topónimo de este pagus permite suponer que habría surgido en las cercanías de una cantera de mármol, cuya explotación sería la principal actividad económica de sus habitantes. Por su parte, la tabula de mármol donada por M. Caelius Alexander a comienzos del siglo iii d. C. permite conocer la existencia en Italica de una statio serrariorum Augustorum (CILA II, 390-391), compuesta quizás por esclavos públicos, cuya actividad ha sido relacionada con el corte y serrado de los bloques de mármol (Gimeno Pascual, 1988: 27; Rodríguez Neila, 1999: 62). Finalmente, podríamos incluir entre los trabajadores de este sector a [A. Castricius Phil]on (HEp 3, 1993, 478), identificado como un posible fabricante de bancadas de mármol en la ciudad de Ebora (sobre los trabajadores del mármol en la península ibérica, vid., por extenso, Gimeno Pascual, 1988: 22-28; Rodríguez Neila, 1999: 63-64; Crespo Ortiz de Zárate, 2009: 121-124). La mayoría de las inscripciones comentadas proceden de la Bética y han sido fechadas entre los siglos i y ii d. C. Esta cronología permite vincular la actividad de sus protagonistas con los procesos de urbanización y monumentalización experimentados por las ciudades de la provincia en este periodo, donde se encuadran dos momentos de gran trascendencia histórica que generaron notables cambios edilicios en las comunidades béticas: la coloni- José ortiz Córdoba Inscripciones inéditas conservadas en el Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena 144 PYRENAE, vol. 54 núm. 2 (juliol 2023) ISSN: 0079-8215 EISSN: 2339-9171 (p. 137-149) zación cesariana y augustea (Ortiz Córdoba, 2021) y la municipalización flavia (Morales Rodríguez, 2004). Estas transformaciones se vieron favorecidas también por la gran cantidad de materia prima disponible, pues el sur hispano contaba con importantes canteras de mármol en la zona de Almería y en la malagueña Sierra de Mijas, explotaciones a las que deben sumarse otras de menor importancia ubicadas en Coín y Antequera (Cisneros Cunchillos, 1998: 88-102; Rodríguez Neila, 1999: 61; Loza Azuaga y Beltrán Fortes, 2012: 277-297). Con estas últimas estarían relacionados los servi stationarii documentados en Nescania (CIL II, 2011), donde probablemente existió una statio marmorum propiedad de la poderosa familia de los Fabii Fabiani (Canto, 1978: 305-310). En lo que a este trabajo respecta, debemos reseñar la existencia en la subbética cordobesa de diversas canteras de cierta importancia. Entre ellas destacan las explotaciones de caliza blanco-rojiza —conocida popularmente como «mármol rojo»— localizadas en la Sierra de Cabra (Córdoba), a pocos kilómetros de Lucena, que se complementan con otros afloramientos documentados en municipios cercanos como Carcabuey, Luque, Iznájar o la propia Lucena (Cisneros Cunchillos, 1988: 73-74; 1989-1990, 132-135 y 137; Segura Arista, 1988: 112-130). Las piedras extraídas en estas canteras fueron empleadas para la realización de soportes epigráficos y esculturas de pequeño formato en diversas ciudades del entorno. En algunas de estas explotaciones, como las de «El Cortaero» y «Los Frailes», se han encontrado frentes extractivos de época romana (Segura Arista, 1988: 123-125), habiéndose fijado el inicio de la explotación del mármol de Cabra a finales del siglo i d. C., en época flavia, coincidiendo con la promoción municipal del oppidum indígena de Igabrum y las reformas urbanas que su nuevo estatus exigía (Segura Arista, 1988: 119 y 127-128). De esta manera, teniendo en cuenta la fecha que hemos propuesto para la inscripción de Rusticus —siglo i d. C.— y su lugar de hallazgo —cercanías de Lucena—, podría plantearse la hipótesis de que este marmorarius hubiese trabajado los materiales extraídos en algunas de las canteras de la zona. Por todo lo expuesto, la inscripción que ahora publicamos viene a incrementar el catálogo de trabajadores del mármol documentados en Hispania con la incorporación de un nuevo marmorarius, que sería, además, el más antiguo de todos los conocidos hasta el momento. Inscripción n.º 2: epitafio de Rutilia Corneliana (n.º de inventario, 5932; n.º de registro, 79) El texto epigráfico fue grabado sobre una placa rectangular de mármol blanco de grano grueso que se ha conservado prácticamente completa. La pieza tiene desconchones en ambos laterales y dos marcas en la esquina superior izquierda producidas por el arado en el momento de su hallazgo. La parte superior presenta un corte de trazado irregular, 145 José ortiz CórdobaInscripciones inéditas conservadas en el Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena PYRENAE, vol. 54 núm. 2 (juliol 2023) ISSN: 0079-8215 EISSN: 2339-9171 (p. 137-149) mientras que la parte inferior ha sido parcialmente reconstruida, ya que la pieza había perdido la esquina izquierda y la mitad inferior de la última línea. Estos pequeños daños no dificultan, en cualquier caso, la lectura del texto (fig. 2). La inscripción presenta las siguientes medidas: 21,5 cm de alto, 21 cm de ancho y 3 cm de grosor. Las letras son capitales actuarias o librarias con una altura similar en todas las líneas, que oscilan entre los 2,4 y los 2,7 cm. El texto epigráfico se dispone en seis líneas y se conservan restos de pintura roja en varias letras de las líneas 2, 4, 5 y 6. La ordinatio está aparentemente cuidada y muestra una justificación centrada, aunque se aprecia un ligero desplazamiento a la izquierda en la dedicatoria a los Manes (línea 1) y hacia la derecha en la fórmula funeraria que cierra la inscripción (línea 8). Apareció de forma fortuita en el año 2005 durante los trabajos agrícolas que se realizaban en el Cortijo del Palomar, un yacimiento situado a dos kilómetros de Laderas de Morana y a poco menos de trece kilómetros al sureste de Lucena. Los restos documentados, entre los que destacan cinco cisternas (Botella Ortega y Morena López, 2000: 86-89), han permitido plantear la existencia en esta zona de una villa romana de época altoimperial que habría tenido continuidad durante la Antigüedad tardía. La lectura y desarrollo del texto que proponemos es la siguiente: D(is) · M(anibus) · s(acrum) / Rutilia · Corneliana / filia / Rutili · Corneliani / annor(um) · II / h(ic) · s(ita) · e(st) · s(it) · t(ibi) · t(erra) · l(evis). Figura 2. Epitafio de Rutilia Corneliana (Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena, n.º inv.: 5932) (Fotografía del autor).