Poder académico versus autoridad femenina: la Facultad de Medicina de París contra Jacoba Félicié (1 322)
Abstract
Este artículo analiza el juicio que la Facultad de Medicina de París incoó contra Jacoba Félicié en 1322. Partiendo de las narrativas de sus pacientes, intenta interpretar la práctica médica de Jacoba y la naturaleza específica de la relación establecida con sus pacientes. Para identificar y describir esta relación, utilizamos una distinción básica entre poder y autoridad.
Full text
Poder académico versus autoridad femenina: la Facultad de Medicina de París contra Jacoba Félicié (1 322) SUMARIO 1.-Introducción. 2.-Poder y autoridad: una propuesta interpretativa. 3.-La práctica médica de Jacoba Félicié. 4.-Jacoba Félicié y la relación de autoridad. 5.-Conclusión. RESUMEN Este artículo analiza el juicio que la Facultad de Medicina de París incoó contra Jacoba Félicié en 1322. Partiendo de las narrativas de sus pacientes, intenta interpretar la práctica médica de Jacoba y la naturaleza específica de la relación establecida con sus pacientes. Para identificar y describir esta relación, utilizamos una distinción básica entre poder y autoridad. BIBLID [0211-9536(1999) 19; 55-78] Fecha de aceptación: 30 de noviembre de 1998 (*) Doctora en historia, vinculada a Duoda. Centre de Recerca de Dones, Universidad de Barcelona, y Departamento de Historia de la Ciencia. Institución Milá y Fontanals. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Egipciacas, 15. 08001 Barcelona (España). E-mail: [email protected] (* Profesor Titular de Historia de la Ciencia. Unidad de Historia de la Medicina. Facultad de Medicina. Universidad de Cantabria. C/ Cardenal Herrera Oria, s/n. 3901 1 Santander (España). E-mail: [email protected] DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus. 1999, 19, 55-78.
El juicio que en 1322 el decano y los maestros regentes de la Facultad de Medicina de París promovieron contra Jacoba Félicié, acusándola de practicar ilegalmente la medicina, se ha convertido desde su publicación en el Cartulario de la Universidad de París en 1891 (l), en un lugar común en la historiografia medieval (2). Las distintas lecturas que se han llevado a cabo sobre la colección de documentos que conforman este juicio, se han realizado desde dos acercamientos distintos. Por un lado, desde aquel que analiza la monopolización del mercado sanitario y su control por parte de la medicina universitaria, sobre la base del peligro que representaría la actividad sanitaria no regulada (3). Y, por el otro, desde un acercamiento interesado en estudiar la práctica sanitaria de las mujeres y las estrategias de exclusión diseñadas para vetarla (4). La lectura que de estos documentos hizo Pearl Kibre en 1953, ha influido en gran medida en los análisis posteriores; no tanto en la interpretación, que en algunos casos es antagónica a la suya, ( 1 ) DENIFLE, Henricus; CHATELAIN, Aemilio (eds.) . Chartularium Universitatis Parisiasis, Paris, 1891, t. 11, pp. 255-267 [En adelante, CUP]. Una traducción inglesa parcial de este documento en The Portable Medieval Reader. Trans. and ed. by James Bruce Ross and Mary Martin McLaughlin, New York, Penguin Books, 1977, pp. 635-640 (1-dición The Viking Press, 1949). (2) ANDERSON, Bonnie; ZINSSER, Judith. Historia de las mujeres: una historia propia, [Traducción de Teresa Camprodón], Barcelona, Critica, 1991, vol. 1, pp. 443-444 [ed.or.ingl., 1988, pp. 418-4191; LABARGE, Margaret W. La mujer en la Edad Media, [Traducción de Nazaret de Terán], Madrid, Nerea, 1989, p. 229 [ed.or.ingl., 1986, pp. 175-1771. (3) KIBRE, Pearl. The Faculty of Medicine at Paris, Charlatanism and Unlicensed Medical Practice in the Later Middle Ages. Bulletin of the History of Medicine 1953, 27, 1-20, reeditado en BURNS, Chester R. Legacies in Law and Medicine, New York, Science History Publications, 1977, pp. 52-71, y UBRE, Pearl. Studies in Medieval Science: Alchemy, Astrology, Mathematics and Medicine, London, Hambledon, 1984, art. XIII. (4) POWER, Eileen. Some Women Practitioners of Medicine in the Middle Ages. Proceedings of the Roya1 Society of Medicine, 1922, 15 (6), 20-23; HUGHES, Muriel Joy. Women Healers in Medieval Life and Literature, New York, King's Crown Press, 1943, pp. 89-93; GREEN, Monica. Women's Medical Practice and Health Care in Medieval Europe. Signs: Journal of Women in Culture and Society, 1989, 14 (2), 434-473. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus. 1999, 19, 55-78.
Poder académico versus autoridad femenina sino en la propia descripción del juicio que, a veces de modo erróneo, presentó Kibre (5). La riqueza intrínseca de estos documentos justifica nuestra revisión y una propuesta de interpretación desde planteamientos hi~toriogr~cos nuevos (6). 2. PODER Y AUTORIDAD: UNA PROPUESTA INTERPRETATWA El análisis que pretendemos ofrecer del juicio de Jacoba Félicié parte de una distinción importante entre poder y autoridad y entre las relaciones sociales que uno y otra generan. En este sentido, nuestro marco teórico se sustenta en los trabajos que, la comunidad filosófica Diotima y la Librería de Mujeres de Milán, han elaborado con el objetivo de interpretar y reevaluar, política y filosóficamente, la autoridad (7). Releyendo los análisis de Hannah Arendt sobre la pérdida de (5) VARELA, Julia. Las universidades cristiano-escolásticas y la exclusión de las mujeres 'burguesas' del campo del saber legítimo. Zn: Rita M.%adl Philipp (ed.), Mujeres e institución universitaria en Occidente, Santiago de Compostela, Universidad de Santiago de Compostela, 1996, pp. 113-134; GAMELIN, Adrian. Jacoba Félicié: power and privilege in fourteenth century medicine. Zn: Peter Cruse (ed.), The Proceedings of the 7th Annual Histo~y of Medicine Days, Calgary, [The University of Calgary?], 1998, pp. 69-73. (6) La necesidad de no reducir la interpretación a un problema de estrategias de control del mercado sanitario, en SALMÓN, Fernando. La historia de las mujeres en la práctica de la historia de la medicina. Zn: Cristina Segura Graiño (ed.), La historia de las mujeres en el nuevo paradigma de la historia, Madrid, Al-Mudayna, 1997, pp. 37-53. (7) DIOTIMA. Oltre l'uguaglianza. Le radici femminili dell'autoriti, 2Qd., Napoli, Liguori Editore, 1995; LIBRERÍA DE MUJERES DE MILÁN. Elfinal del patriarcado (ha sucedido y no por casualidad). Sottosopra rosso, enero 1996, [Traducción castellana de María-Milagros Rivera], Barcelona, Llibreria Prbleg, 1996, pp. 25-28; CIGARINI, Lia. La política del deseo. La diferencia femenina se hace historia, [Traducción de María-Milagros Rivera], Barcelona, Icaria, 1996, pp. 123-178; RIVERA, MaríaMilagros. Nombrar el mundo en femenino. Pensamiento de las mujeres y teon'a feminista, Barcelona, Icaria, 1994, pp. 202-210; ASÍS, Xiruca P. et al. Viure l'autoritat femenina. Duoda. Revista dEstudis Feministes, 1997, 13, 116-133; SANZ COLL, Teresa et al. Pensar l'autoritat femenina. Duoda. Revista dEstudis Feministes, 1997, 13, 135-153; RIVERA, María-Milagros. Escribir y enseñar la historia al final del patriarcado. Duoda. Revista dEstudis Ferninistes, 1998, 15, 13-26. DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Zllus. 1999, 19, 55-78.
5 8 MONTSERRAT CABRÉ 1 PAIRET y FERNANDO SALMÓN MUÑIZ sentido de la idea de autoridad en las sociedades occidentales, ellas consideran que la relación de autoridad no es, a diferencia de la relación de poder, una relación necesariamente coercitiva, sino una relación que puede estructurar y estructura ciertas relaciones de disparidad entre las personas, sin que ello implique el dominio de unas sobre otras. La relación de autoridad reconoce que la diversidad de competencias, deseos y necesidades de las personas no es siempre, ni necesariamente, fruto de la desigualdad entre ellas; reconoce, asimismo, que la disparidad no es siempre cancelable, pero que puede, sin embargo, mediarse sin que intervenga el abuso de unas sobre otras. Así, mientras que la relación de poder genera y se nutre de la desigualdad, la relación de autoridad describe los vínculos que las personas pueden establecer y establecen entre ellas para satisfacer deseos y necesidades en el transcurrir de la vida humana. La matriz social y simbólica de la autoridad estaría en la relación materno-filial, al ser ésta la relación de disparidad originaria (8). Esta propuesta que distingue nítidamente entre poder y autoridad nos permite acercarnos a la relación sanadora/ paciente desde unos presupuestos distintos a los que tradicionalmente han sido ofrecidos por el funcionalismo, el marxismo y el postestructuralismo para dar explicación a la relación jerárquica que se establece en el encuentro clínico (9). Luisa Muraro ha identificado en la primera mitad del siglo XIII, un punto de inflexión histórico en la confusión secular entre poder y autoridad (10). A pesar de que Muraro no explica con detalle la especificidad de esta cronología, creemos que la significación histórica de este fenómeno no estaría tanto en la estricta novedad de esta confusión, (8) MURARO, Luisa. El orden simbólico de la madre, [Traducción castellana de Beatriz Albertini, Mireia Bofill y María-Milagros Rivera], Madrid, horas y Horas, 1994 [ed. or. ital., 19911. (9) Para un análisis de estos tres modelos interpretativos de la relación médico/capaciente, ver LUPTON, Deborah Medicine as-culture. Illness, disease and the body in Western societies, London, Sage, 1994, pp. 105-130. Sobre la relación de autoridad en el contexto terapéutico y el análisis de diversas experiencias actuales por parte de médicas, enfermeras y pacientes, ver IPAZIA (a cura di). Due per supere, due per guarire, Milán, Librería delle donne di Milano, 1997. (10) MURARO, Luisa. Autoridad sin monumentos. Duoda. Revista dEstudis Feministes, 1994, 7, 86-100. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1999, 19, 55-78.
Poder académico versus autoridad femenina 59 sino en el hecho de que se acompañó de la creación de instituciones de una gran fortuna histórica, que, como el Estudio General, tuvieron la capacidad de sancionar los saberes legítimos, la de transmitir esos conocimientos y la de punir a quienes consideraron incapacitadas e incapacitados para operar con y para él (11). 3. LA PRÁCTICA MÉDICA DE JACOBA FÉLICLÉ El 11 de agosto de 1322, el procurador del decano de la Facultad de Medicina de la universidad de París acusa ante la curia arzobispal a Jacoba Félicié, una mujer de Almania, de practicar ilegalmente la medicina en Paris y en sus alrededores (12). El juicio duró meses. Entre el 6 y el 23 de octubre del mismo año ocho testigas y testigos, presentados por la acusación, describen con detalle la práctica médica de Jacoba y las relaciones que ésta establece con sus pacientes. Finalmente, el 2 de noviembre de 1322, después de escuchados los argumentos de Jacoba Félicié contra el decano y los maestros de la Facultad de Medicina de Paris, así como la respuesta de estos, Jacoba es advertida de que si vuelve a realizar alguna práctica sanadora será excomulgada y condenada al pago de sesenta libras parisienses (13). En esta misma resolución, se advierte de la misma manera a otros cinco practicantes, tres mujeres (Juana la conversa, la cirujana Margarita de Ypra y la judía Belota) y dos hombres (el maestro Esteban Burgondo y el maestro Jacobo Lepelé) (14). (11) Sobre la difusión y aceptación social del modelo médico desarrollado en las universidades desde la segunda mitad del siglo XIII, ver GARCÍA BALLESTER, Luis. The construction of a new form of learning and practicing medicine in medieval Latin Europe. Science in context, 1995, 8, 75-102. (12) En el París bajomedieval no solo la Facultad de Medicina promovió juicios contra las prácticas sanitarias regulares de las mujeres; las corporaciones gremiales de cirujanos y barberos también actuaron judicialmente en contra de estas, DUMAS, Genevieve. Les femmes et les pratiques de la santé dans le «Registre des plaidories du Parlement de Paris, 1364-1427.. Canadian Bulletin of Medical History/Bulletin Canadien dlHistoire de la Médecine, 1996, 13, 3-27. (13) CUP, nota 1, p. 267. (14) Wickersheimer incluye a estos cinco practicantes en su Dictionnaire ... pero no da más datos que los del Cartulario de Paris. Ver, WICKERSHEIMER, Ernest. Dictionnaire DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. illus. 1999, 19, 55-78.
60 MONTSERRAT CABRÉ 1 PAIRET y FERNANDO SALM~N MUÑIZ 1 Si bien estos documentos constituyen una fuente valiosísima sobre la práctica sanitaria de Jacoba, sin embargo aportan escasos datos sobre otros aspectos de su biografía. En palabras de su defensor Juan Lorenzo, Jacoba era una mujer joven que por su aspecto tendría unos treinta años (15). Puesto que la acusación se refiere a ella con el tratamiento de domina, que no recibe ninguna de las otras mujeres que aparecen en el juicio, y en algun lugar de la defensa se alude a la nobilem mulierem dominam Jacobam, no es arriesgado asumir un origen noble para Jacoba (16). En cuanto a su formación, la acusación afirma que Jacoba no ha estudiado ni en París ni en ningún otro Studium y que tampoco tiene una licencia de práctica refrendada ni por el canciller ni por los maestros de la Facultad de Medicina (13). También, según la acusación, Jacoba no sabría ni leer ni escribir y sería ignorante en el arte de la medicina (18). Paradójicamente, esta imagen aparece contrarrestada por los y las pacientes de Jacoba llamados a testificar sobre su práctica por la acusación. Según uno de ellos, Jacoba tenía fama de ser «más sabia en el arte de la cirugía y de la medicina que [cualquier] maestro médico y cirujano que hubiera en París» (19). Aunque la defensa tampoco aclara la formación de Jacoba, los casos de éxito terapéutico presentados por la acusación le dan pie para definirla como «experta en el arte de la medicina e instruida en los preceptos de tal arte. (20). La respuesta de una testiga al ser preguntada si conocía a Jacoba ilustra la biographique des médicins en France au Moyen ige, Geneve, Droz, 1979 [ed. or. 19361, vol. 1, pp. 66, 137, 332; vol. 2, pp. 505, 537. S810 en 1322 aparece documentada en París la acusación de práctica ilegal contra 17 empíricas y empíricos; Danielle Jacquart ha computado 49 persecuciones a empíricas y empíricos en Francia entre 1200 y 1500, 29 de las cuales se producen en la ciudad de París, JACQUART, Danielle. Le milieu médica1 en France du XIIe au XVe siecle, Geneve, Droz, 1981, pp. 40-46(42). (15) «[ ... ] Jacoba non erat nec fuit in rerum natura, imo juvenis, utpote triginta annorum ve1 citra est, ut apparet per ejus aspectum*. CUP, nota 1, p. 263. (16) CUP, nota 1, pp. 255, 256, 257, 263, 266, 267. (17) CUP, nota 1, p. 255. (18) [...] que totaliter est ignara artis medicine et non litterata, nec approbata per eos, ad quos spectat, nec sciat causas seu rationes reddere dicte artis [...]». CUP, nota 1, p. 266. (19) «[ ...] quod audivit dici a pluribus quod ipsa est sapientior in arte cirurgica et medicine quam magister medicus et cirurgicus qui sit Parisius». CUP, nota 1, p. 260. (20) «[ ... 1 et in arte medicine experta et in preceptis dicte artis instructa». CUP, nota 1, p. 263. DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1999, 19, 55-78.
Poder académico versus autoridad femenina 61 percepción que de aquella tenían sus pacientes, amigos y familiares de estos: Jacoba «era una buena mujer* (21). Ocho testigos, vecinas y vecinos de París, fueron llamados a declarar ante la curia arzobispal: Juan de Santo Audomaro y su esposa Matilde, Juan Faber, Odón de Cormessiaco, Clemencia de Belvaco, Juana, esposa de Dionisio apelado Bilbaut, Juana de Monciaco e Yvo, apelado Tuelu. De éstos, siete habían sido tratados por Jacoba, y una, Matilde, era la esposa de uno de los pacientes. Recabando los testimonios de estas personas, la acusación intentaba sustentar, sobre una base de evidencia sólida, la acusación de práctica ilegal de la medicina que la Facultad sostenía contra Jacoba Félicié. La reducción de la actividad ilegal que se intentaba probar a unos puntos concretos, ilustra los limites que definían esa práctica a los ojos de los maestros de la Facultad de Medicina. Así, en primer lugar, era importante demostrar que Jacoba visitaba a muchos enfermos que padecían graves dolencias y que, cuando los visitaba, analizaba las orinas, tomaba el pulso y palpaba otras partes del cuerpo. Otro punto, sobre el que la acusación insistió en su interrogatorio, intentaba mostrar que, después de analizada la orina y tomado el pulso, Jacoba prometía la curación a sus pacientes utilizando la siguiente fórmula: «Yo os sanaré, Dios mediante, si creeis en mí». La Facultad de Medicina reconocía en esta fórmula que se establecía un pacto de curación (pactum de cura), concretado en la percepción de una paga (et recipiendo inde pecuniam). Por esta razón, la acusación preguntará a los distintos testigos si estuvieron presentes cuando Jacoba empleaba esta fórmula. Apoyando también este punto, algunas de las preguntas formuladas a los antiguos pacientes de Jacoba intentaron obtener información sobre la naturaleza de la relación económica establecida: si Jacoba perseguía la ganancia material o si la atención al enfermo se había realizado por amistad o de modo gratuito. Con estas preguntas, la acusación pretendía descartar unas prácticas de atención a los problemas de salud y enfermedad de ámbito doméstico, y centrarse en la práctica regular de la medicina por parte de Jacoba. (21) -[...] requisita si novit Jacobam de qua, etc., respondet quod sic, quia ipsa est bona mulien>. CUP, nota 1, p. 261. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1999, 19, 55-78.
62 MONTSERRAT CABRÉ I PAIRET y FERNANDO SALMÓN MUÑIZ Alegoría de la autoridad femenina en la práctica médica. En la iconografía medieval, el frasco de orina simbolizó el arte de la medicina. Procedente de un manuscrito médico del sur de Alemania de mediados del siglo XV. Cortesía de la Pierpont Morgan Library, New York, Ms. M. 900, fol. 119r. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. illus. 1999, 19, 55-78.
Poder académico versus autoridad femenina 63 También hubo un interés claro en que, de las declaraciones de los testigos, se pudiera concluir que, tras el establecimiento del pacto de curación, Jacoba actuaba al lado de sus pacientes como los físicos y los médicos (ad modum phisicorum et medicorum). Las preguntas preparadas para el interrogatorio de los pacientes nos permiten ver con claridad de qué manera la Facultad entendía la acusación de obrar ad modum phisicorum et medicorum. Por un lado, se intentaba acusar a Jacoba de embaucadora por imitar una forma de actuación que, en el siglo XIV, era ya reconocida socialmente como la herramienta diagnóstica y pronóstica de un modelo de interpretación de la enfermedad basado en el galenismo: el examen de orina y la toma del pulso. Específicamente se preguntará si estas maniobras fueron realizadas por Jacoba en calidad de practicante del arte de la medicina y cirugía (tanquam practicatrix artis chirurgie aut medicine) y si Jacoba se presentaba a sí misma como médica o cirujana (utrum se ipsam nominaret chirurgicam aut medicam). En esta misma línea, se pregunta a los pacientes si sabían si Jacoba había sido aprobada en algún Estudio General o si tenía una licencia para practicar legalmente. El cargo de impostura aparece en el eje de la acusación presentada el 11 de agosto de 1322, cuando se afirma que Jacoba realizaba distintas maniobras sin saber porqué hacía lo que hacía -sin entender las causas de la enfermedad y sus síntomasy que los resultados positivos de su práctica eran fruto del azar y no de la aplicación de conocimientos médicos (non arte sed sorte). Sin embargo, del interrogatorio preparado para los testigos se deduce que la Facultad de Medicina no sólo temía la habilidad de Jacoba como imitadora de las maneras de los médicos, sino que, a través de estas operaciones, ella obtuviera conocimiento de la enfermedad. No se trata sólo, por lo tanto, de acusarla de embaucadora sino de intentar mantener vías alternativas de obtención de conocimiento fuera de la sanción de la academia. Literalmente, se preguntaba a los testigos si Jacoba tomaba el pulso para conocer las enfermedades y no por otra razón (causa experiendi infirmitates eorum et non aliter), y si examinaba las orinas para conocer las enfermedades (si eo animo hoc faciebat ut infirmitates cogrzosceret). Otro grupo de preguntas tendrán que ver con la naturaleza de los tratamientos recomendados. Este tema será importante para más tarde justificar la peligrosidad social de Jacoba -con posibilidad de cometer homicidio. Se intentará averiguar, por lo tanto, si, tras haber estableciDYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1999, 19, 55-78.
MONTSERRAT CABRÉ 1 PAIRET y FERNANDO SALM~N MUÑIZ ~ no y los maestros de medicina de París. Como ya comentamos, entre los puntos que la acusación pretendía confirmar con el testimonio de los , antiguos pacientes de Jacoba, estaba el de si en su práctica Jacoba pronunciaba la fórmula: «Yo os curaré, Dios mediante, si creéis en mí». En estas palabras, la acusación identificaba el establecimiento de un pacto de curación (44). En las narraciones de sus enfermas y enfermos, l esta fórmula aparecía como la explicitación oral, por parte de Jacoba, de la confianza que ella requería para realizar un acto médico. El tema de la confianza del paciente hacia su sanador/a fue un lugar común en la literatura médica escolástica. Recogiendo lo expuesto en las aulas universitarias, los escritos de Arnau de Vilanova, Henri de Mondeville o Mondino de Liuzzi, entre otros, reflejaron el tema en repetidas ocasiones, analizando el efecto de la confianza sobre el desequilibrio humoral y su valor terapéutico. Estos discursos teóricos se acompañaban de consejos prácticos sobre cómo lograr la confianza del enfermo y como mantenerla, algo que no sólo era importante para asegurar el pago del servicio, sino para potenciar un vínculo jerárquico de dependencia dirigido a promover la obediencia pasiva del paciente (45). En la relación que propone la medicina escolástica, la confianza se potencia como elemento que promueve una relación de poder que transforma la disparidad -por razones biográficas, por razones de conocimientoen una relación de desigualdad entre el médico y el/la paciente (46). (44) Gianna Pomata ha identificado y estudiado pactos de curación formales (registrados ante notario) establecidos entre pacientes y sanadores, que detallan las expectativas de los pacientes y las posibilidades terapéuticas ofrecidas, POMATA, Gianna. La promesa di guarigzone. Malati e curaton in antico regime, Roma, Laterza, 1994. (45) Sobre el tema de la confianza entre el médico y el paciente en la medicina escolástica, ver LAÍN ENTRALGO, Pedro. La relación médico-enfermo. Historia y teon'a. Madrid, Alianza, 1983, pp. 134-181. Para un análisis de los consejos de Arnau de Vilanova y Henri de Mondeville a sus estudiantes sobre como manejar la relación médico-paciente, ver GARCÍA BALLESTER, Luis. Medical ethics in transition in the Latin medicine of the thirteenth and fourteenth centuries: new perspectives on the physician-patient relationship and the doctor's fee. Zn: A. Wear; R. French (eds.), Medical ethics: Historical aspects, Amsterdam, 1993, pp. 3871 (42-52); y McVAUGH, Michael. Medicine before the plague. Practitioners and their patients in the Crown of Aragon, 1285-1345, Cambridge, Cambridge University Press, 1993, pp. 166-173. (46) A pesar de que la identidad de los médicos universitarios se construye desde l DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. nlus. 1999, 19, 55-78.
Poder académico versus autoridad femenina 7 1 I La petición por parte de Jacoba de reconocimiento de autoridad -si michi credideritisestá inserta en una relación de distinta naturaleza. Jacoba no se presenta como agente ella misma de curación sino como mediadora de un deseo, involucrando activamente al paciente en esta relación. Después de examinarles y después de hacer una valoración pronóstica que, en alguno de los casos relatados, se hace explícita, Jacoba pedía a sus potenciales pacientes que expresaran su deseo de sanar y su confianza en ella como mediadora de ese deseo. Juana de Monciaco rememora muy gráficamente este encuentro: «Y cuando vino Uacoba] la observó, le tomó el pulso e inspeccionó su orina. E inmediatamente después de hacer esto, esta misma Uacoba] le dijo a esta declarante que esta misma Uacoba], por la gracia de Dios, le podría devolver la salud a esta declarante. Y Uuana] respondió que así lo deseaban (47). Un testimonio que recoge igualmente la importancia que Jacoba otorgaba al deseo del paciente en el establecimiento de la relación terapéutica, viene relatado por Matilde, la mujer del tabernero. Tras haber sido visitado muchas veces por diversos médicos y haber fracasado en los tratamientos propuestos, Juan de Santo Audomaro requiere la atención de Jacoba. .El diálogo que establecen es recogido de esta manera: «Y tras hacer ésto [la exploración y la palpación del pulso], Uacobal le dijo a este mismo Juan y a esta misma declarante que le sanaría de textos que promueven la relación de desigualdad como forma básica de relación con el paciente, la realidad de la práctica sanitaria cotidiana probablemente dejó espacios para el establecimiento de vínculos no necesariamente sustentados en el ejercicio del poder. Sin duda, el trabajo en curso de Luis García Ballester y Michael McVaugh sobre la Repetitio super canone vita brevis de Arnau de Vilanova aclarará estos aspectos. GARCÍA BALLESTER, Luis; McVAUGH, Michael. Arnaldi de Vilanova Repetitio super Canone Vita Brevis, AVOMO (en preparación). (47) *Que cum venisset, eam vidit et palpavit pulsum suum et vidit eius urinam. Et statim cum hoc fecisset ipsa Jacoba dixit ipsi loquenti Ifohanna], quod per Dei gratiam ipsa uacoba] poneret zpsam loquentem uohanna] in bono statu. Que respondit que ita volebatn. CUP, nota 1, p. 261. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. illus. 1999, 19, 55-78.
72 MONTSERRAT CABRÉ 1 PAIRET y FERNANDO SALM~N MUÑIZ dicha enfermedad con el auxilio de Dios si ellos lo deseaban. Los cónyugues consintieron en esto expresamente [...] (48). La centralidad de la palabra en nombrar el deseo, la confianza y el compromiso de curación, aparece reflejada en imagen especular en el caso de Clemencia de Belvaco. Este es, de los siete casos presentados ante la curia arzobispal, el único en el que la paciente reconoce haber sido visitada por Jacoba Félicié y haber rechazado el tratamiento propuesto. De la visita de Jacoba, Clemencia destaca el hecho de que no le dijera nada (nichil ei dicendo) al inspeccionar las orinas y tomar el pulso, limitándose Jacoba a preparar un brevaje. El rechazo del tratamiento por parte de Clemencia reflejaría un conflicto de autoridad. Debemos de recordar que es el esposo de Clemencia quien oye hablar de Jacoba y la hace llamar mientras estaba siendo tratada por otros médicos (in manibus phisicorum) (49). En el resto de los casos, el requerimiento se produce en primera persona, lo que es repetidamente recogido en expresiones como «él mismo se hizo transportar a la casa de dicha Jacoba», .dicha Jacoba vino a requerimiento de esta misma», «e inmediatamente la hizo venir., «dicha Jacoba, a requerimiento del mencionado Juan, fue a casa de éste», «él mismo pidió que viniera la mencionada Jacoba~ (50). Estos testimonios reflejan una condición básica para que pueda establecerse una relación de autoridad: la de que las partes la contraten libremente y en primera persona. (48) « [...] et eum plures medici dicto tempore durante visitassent, qui plurima remedia circa dictam infimitatem adhiberant, dicta Jacoba ad requisitionem dicti Johannis et mandatum ad domum ipsius accessit et eum vidit ipsumque et pulsum suum tetigit et palpavit. Et cum hoc fecisset, ipsi Johanni et ipsi loquenti dixit, quod Dei auxilio mediante de dicta infimitate <eum> sanaret si vellent. Qui conjugues consenserunt in hoc expresse et ei promiserunt satisfacere convenientem. CUP, nota 1, pp. 261-262. (49) CUP, nota 1, p. 260. (50) «[ ... ] et ipse se defem'fecit in domum dicte Jacobe [...]S, CUP, nota 1, p. 259; a[ ...] dicta Jacoba superuenisset ad requestam ipsius ad eam», CUP, nota 1, p. 260; e[...] et statim fecit eam venire ad eam*, CUP, nota 1, p. 261; e[ ...] dicta Jacoba ad requisitionem dicti Johannis et mandatum ad domum ipsius accessit [...l., CUP, nota 1, p. 261; u[ ...] ipse mandavit <quod> predicta Jacoba <venirel>., CUP, nota 1, p. 262. DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Zllus. 1999, 19, 55-78.
Poder académico versus autoridad femenina 73 La relación de autoridad es necesariamente una relación reciproca de intercambio, 10 cual, en este caso, viene vehiculado en términos materiales y simbólicos por la negociación de un pago. Que la relación se concretaba de esta manera, es uno de 10s puntos que intentaron probar el decano y 10s maestros de la Facultad de Medicina de Paris contra Jacoba Félicié (51). La peculiaridad de la contratación es gráficamente ilustrada por 10s pacientes quienes destacan el hecho de que, si bien la relación que establecieron era de tip0 económico, negando, por ejemplo, que esta fuera por amistad o gratuita, el pago quedaba condicionado a la curación del paciente y era recibido después de ésta (52). No parece que éste fuera el comportamiento habitual en la relación establecida con el medico universitario, donde el pago por acto de servicio o visita seria más habitual (53). El testimonio de 10s pacientes, sin embargo, nos permite ver un patrón flexible en la relación con Jacoba. En algunos casos, el paciente paga una cantidad dejada a su libre elección (54) y en otros, encontramos testimonios de una negociación fija previa. Este Gltimo es el caso, por ejemplo, del tabernero, Juan de Santo Audomaro, quien en presencia de testigos -su mujer y un Juan Fabroacuerda con Jacoba una cantidad de 40 sueldos (55). En el relato ofrecido por su mujer, se destaca asimismo (51) ezntendunt probare decanus et magistri facultatis medicine Parisius regentes contra dominam Jacobam Felicie ream [...I quod post hujusmodi visionem urinarum et tactum dicebat et dixit ipsis infirmis: 'Ego vos sanabo, Deo dante, si michi medidentis', pactum de cura cum eis faciendo et recipiendo inde pecuniarn.. CUP, nota 1, p. 257. (52) <<Interrogatus [Dominus Odo de Cormessiaco] si ipsa tractavit cum eo de visitando et sanando ipsum, dicit quod non, et ei satisfecit prout voluerit quando sanatus fuit ..a. CUP, nota 1, p. 260. (53) GARCÍA BALLESTER, nota 45, pp. 47-59; McVAUGH, nota 45, pp. 174-181. (54) <<Postquam Uohannes Faber] fuit sanatus, ipsam satisfecit prout voluitn. CUP, nota 1, p. 259. (55) a[ ...I ipsa Jacoba dixit ipsi quod curn ipsa loquente contrahere volebat et quod cum eo contraxit de ipso sanando de infinnitate, quam patiebatur, presentibus ad hoc uxore ipsius et Johanne Fabro commorante in parviso Beate Marie Parisiensis, et dicit, quod nisi ipsum sanaret de dicta infirmitate, quod de pecunia ipsius nichil habere volebat. Interrogatus ad quantum ascendit contractus de dicta infirmitate ipsius, respondit quod habere debuit quadraginta solidos parisiensb, CUP, nota 1, pp. 258-259. Sobre la problemática especifica de 10s salarios de las sanadoras, ver GREEN, Monica. Documenting medieval women's medica1 practice. In: Luis Garcia-Ballester et al. (eds.), Practica1 DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. ZZlus. 1999, 19, 55-78.
74 MONTSERRAT CABRÉ 1 PAIRET y FERNANDO SALMÓN MUÑIZ que Jacoba «no quería dinero a no ser que Uuan de Santo Audomaro] sanasen (56). Tanto en el testimonio de Juana, esposa de Dionisio, como en el de la viuda Juana de Monciaco, Jacoba rechaza recibir un pago. Estos testimonios apuntan, probablemente, a que Jacoba no quiso cobrarles en su primer encuentro y no necesariamente que no les cobrara tras conseguir la curación -que aquí logra en ambos casos (5'7). La percepción por parte de los pacientes de la calidad de la relación ofrecida por Jacoba se basa en el vínculo que esta misma promueve. Una relación donde la confianza, elemento básico en la relación de intercambio establecida, no se basa ni en el pago por acto de servicio, ni en el diagnóstico ni en la explicación causal de la enfermedad, sino en el reconocimiento de autoridad. La relación de disparidad entre enferma o enfermo y sanadora es descrita por Jacoba, en la voz de su abogado. Jacoba no basa principalmente su defensa en el hecho obvio de que consigue curar allí donde la medicina universitaria había fracasado, sino en su capacidad de establecer y gestionar la relación de autoridad femenina, y más concretamente, la relación de autoridad entre mujeres. A pesar de que Jacoba trataba a hombres y a mujeres, en su defensa argumenta el beneficio social de su práctica para las mujeres, quienes, según declaración del abogado de Jacoba, reconocerían solamente autoridad en el saber del cuerpo femenino a otras mujeres. Frente al ataque global a su práctica, Jacoba se defiende justamente destacando el hecho de que ella es una mujer, dotando por lo tanto de valor social y simbólico a la diferencia femenina, lo que aparece claramente en la declaración siguiente: «Además, es mejor, más honesto y apropiado que una mujer sagaz y experta en el arte visite a una mujer enferma, la explore e investigue medicine from Salerno to the Black Death, Cambridge, Cambridge University Press, 1994, pp. 322-352 (332-335). (56) S[ ...] et ei promiserunt satisfacere convenienter. Et tunc dicta Jacoba respondit quod non pecuniam volebat, nisi ipsum sanaretn. CUP, nota 1, p. 262. (57) ~Interrogata Uohanna uxor Dionisii] si eam visitavit causa habendi pecuniam ve1 gratis, respondet ipsa quod dicte Jacobe nunquam aliquid tradidit pro sanando eandem, sed bene ei obtulit dare pecuniam quam ipsa Jacoba recipere recusavit., CUP, nota 1, p. 261; ~Item si convenit cum ea de sanando eamdem Uohannam de Monciaco] et si pecuniam pro eo ab ea accepit, respondit quod non, et quod nichil habere voluit~, CUP, nota 1, p. 261. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1999, 19, 55-78.
Poder académico versus autoridad femenina 7 5 los secretos de la naturaleza y las partes recónditas de ésta, que esto lo haga un hombre, a quien no le está permitido ver las cosas mencionadas, investigar ni palpar las manos, mamas, vientre, pies, etcétera, de las mujeres; y, sobre todo, debe el hombre evitar y huir, en la medida en que pueda, de los secretos de las mujeres y de las sociedades secretas de éstas. Una mujer -continúa Jacobaantes se deja morir que revelar a un hombre los secretos de su enfermedad, a causa de la virtud del sexo de las mujeres y de la vergüenza que ellas padecerían revelándolo. Y por estas razones muchas mujeres, e incluso algunos hombres, han muerto a causa de sus enfermedades, no queriendo ser visitados por médicos para que estos no conocieran sus secretos. Y estas cosas son bien conocidas por todos, aunque las nieguen el decano y los maestros predichos* (58). Llama la atención en esta argumentación el recurso al tema del secreto. En el primer tercio del siglo XIV, era ya bien conocida una literatura misógina -que, escrita por hombres y para hombres, tuvo una gran difusión, tanto en latín como en diversas lenguas vernáculasrepleta de referencias que identifican los secretos de las mujeres con los genitales y la sexualidad femenina (59). Ejemplo característico de este tipo de literatura es el Secreta mulierum, que abría sus páginas con la promesa de revelar a los hombres los secretos de las mujeres, y advertía de la necesidad de excluir a las propias mujeres de ese conocimiento (60). (58) «Ztem melius est et honestius et par quod mulier sagax et experta in arte visitet mulierem infimam videatque et inquirat secreta nature et abscondita ejus, quam homo, qui non licet predicta videre, inquirere, nec palpare manus, mammas, ventrem et pedes, etc., mulierum; imo debet homo mulierum secreta et earum societates secretas evitare et jugere quantum potest. Et mulier antea pemitteret se mori quam secreta infimitatis sue homini revelan propter honestatem sexus muliebns et propter verecundiam, quam revelando pateretur. Et istis de causis multe mulieres et etiam homines perierunt in infimitatibus suis, nolentes medicos habere ne videant secreta. Et super hiis est et juit vox et fama publica, nec ista negabunt decanus et magistri predicti. Quare, eto,. CUP, nota 1, p. 264. (59) Sobre los orígenes de esta literatura y la apropiación por parte de la misma de una tradición ginecológica no misógina, ver GREEN, Monica H. «Traittié tout de mecongesn. The Secrés des dames, aTrotula>>, and Attitudes Towards Women's Medicine in Fourteenthand Early-Fifteenth-Century France. In: Marilynn Desmond (ed.) , Christine de Pizan and the Categories oj Dqjerence, Minneapolis, University of Minnesota Press, 1998, pp. 146-178. (60) SCHLEISSNER, Margare t R. Pseudo-Albertus Magnus 'Secreta mulierum cum commento : DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1999, 19, 55-78.
76 MONTSERRAT CAB& 1 PAIRET y FERNANDO SALMÓN MUÑIZ Esta identificación -secreto/genitales/sexualidades utilizada por Jacoba en su defensa, como así lo ha entendido la historiografia; sin embargo, creemos que Jacoba dota al secreto de una significación mucho más amplia. Porque Jacoba habla del secreto en dos espacios que, aunque relacionados entre sí, son distintos: por un lado, el cuerpo femenino, por el otro, los espacios de relación que establecen entre sí las mujeres. En el primer caso, la vergüenza femenina (verecundia) y la virtud del sexo femenino se convierten en una estrategia de resistencia a la accesibilidad del cuerpo de las mujeres por parte de los hombres (61); en el segundo, Jacoba defiende de modo enérgico el entremujeres, advirtiendo el peligro que representa su destrucción (62). El secreto no es sólo, en esta formulación, el saber del cuerpo femenino que debe de ser ocultado pudorosamente de la mirada de los hombres, sino las relaciones que establecen las mujeres entre sí (societates secretas) (63). Frente a esta defensa, basada en el valor de la diferencia femenina y en el entre-mujeres, la Facultad de Medicina responde crudamente con el discurso misógino sobre el que se organizaron los Studia europeos. Con el triunfo del aristotelismo como eje conductor del pensamiento escolástico, la universidad medieval articuló un discurso de la Deutsch: Critica1 text and commentary, Ph.D. Dissertation, Princeton University, 1987, pp. 35-41. (61) Monica Green entiende este recurso a la vergüenza femenina por parte de Jacoba Félicié como una estrategia para legitimar su práctica y acotar un mercado sanitario propio exclusivamente femenino. CREEN, nota 4, p. 469. (62) Un estudio del entre-mujeres, en la forma de redes de solidaridad entre las mujeres pobres del París del último tercio del siglo XIII, en FARMER, Sharon. Down and Out and Female in Thirteenth-Century Paris. American Histoncal Review, 1998, 103, 345-372. Un proyecto de investigación interdisciplinar sobre la significación socio-simbólica de la práctica de la relación entre mujeres se está realizando en Duoda. Centre de Recerca de Dones de la Universidad de Barcelona. (63) Karma Lochrie interpreta de una manera distinta la utilización del secreto por parte de Jacoba en su defensa. Para Lochrie, el secreto de las mujeres sería una construcción masculina sobre la que se apoyaría todo el armazón epistemológico de la tradición misógina bajomedieval; Jacoba explotaría en su favor la fantasía masculina que considera la naturaleza femenina como secreta y peligrosa. LOCHRIE, Karma. Don't ask, don't tell. Murderous plots and medieval secrets. GLQ. A Journal of Lesbian and Gay Studies, 1995, 1 (4), 405-417. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. nlus. 1999, 19, 55-78.
Poder académico versus autoridad femenina 77 diferencia sexual crecientemente misógino, que en términos prácticos excluía a las mujeres de la posibilidad del acceso a estas instituciones (64). Y elaboró, a su vez, un marco teórico que permitió naturalizar esa exclusión insistiendo en la peligrosidad de la naturaleza femenina (65). Este acercamiento elaborado y mantenido desde el poder no entró en diálogo con los saberes producidos y mantenidos mediante relaciones de autoridad. El reconocimiento de un interlocutor fuera de la lógica del poder destruiría la legitimidad simbólica del mismo. La cancelación de la autoridad femenina, aparece reflejada claramente en las respuestas que el decano y los maestros regentes de la Facultad de Medicina dan a los argumentos de la defensa presentados por Jacoba Félicié. El que sea más conveniente que una mujer experta en el arte de la medicina atienda a otra mujer o la afirmación de que muchas mujeres mueren antes de pedir ayuda a un médico, son desechados sin discusión como argumentos frívolos (cum responsione non sit digna C...]; cum sit frivola); de la misma manera, el hecho de que Jacoba haya recuperado a enfermos que no había conseguido curar la medicina universitaria es contestado sin necesidad de argumentación, ni teórica ni práctica, entendiendo que es más lógico creer (certius evenit quod) que un médico universitario podría curar mejor que Jacoba (66). Se hace evidente así, que nos encontramos ante dos regímenes de significación paralelos -el poder, la autoridadentre los cuales no hay posibilidad de mediación (67). (64) ALLEN, Prudence. The concept of woman: the Aristotelian revolution, 750 BC-AD 1250, Montreal, Eden Press, 1985 [reed. Grand Rapids, Mich., W.B. Eerdmans, 19971; CADDEN, Joan. Meanings of Sex Dz;fference in the Middle Ages. Medicine, Science and Culture, Cambridge, Cambridge University Press, 1993. (65) SALMÓN, Fernando; CABRÉ, Montserrat. Fascinating Women: The Evil Eye in Medical Scholasticism. Zn: Roger French e¿ al. (eds.), Medicinefrom the Black Death to the French Disease, Aldershot, Ashgate, 1998, pp.53-84. (66) .Non obstat alia ratio quod dicta rea sanavit multos infirmos quod dicti magistri sanare [non] potuemnt, etc., cum talis ratio sit [frivola, quia] certius euenit quod approbatus in dicta arte possit sanare injirmos [quam] talis mulier [...]s. CUP, nota 1, p. 267. (67) La imposibilidad de mediación entre estos dos regímenes fue así entendida, unos años antes también en París, por la mística Margarita Porete. Habiendo sido acusada de herejía en 1310, Margarita rehusó defenderse y fue condenada junto con su obra a la hoguera. Ver MURARO, Luisa. Lingua materna, scienza divina. DYNAMZS. Acta Hzsp. Med. Sci. Hist. Zllus. 1999, 19, 55-78.
78 MONTSERRAT CABRÉ I PAIRET y FERNANDO SALMÓN MLJÑIZ Nuestra propuesta de interpretación del juicio contra Jacoba Félicié I nos ha permitido identificar una práctica médica femenina que, funcionando al lado de la universitaria, se caracterizó por desarrollar formas específicas de relación entre la sanadora y las enfermas y enfermos. Si se trata de un ejemplo representativo o de un caso particular, es algo que podría únicamente mostrarse con la realización de análisis detallados sobre las actividades sanitarias de las empíricas y empíricos. Desgraciadamente, hoy día carecemos de esos trabajos. Acercamientos de estas características encontrarían sin duda serios problemas epistemológicos y heurísticos; de hecho, no abundan los documentos que, como en este caso, recojan con tanto detalle el eco de las voces de los pacientes al relatar su experiencia de la enfermedad. Ejemplo excepcional o no, el juicio contra Jacoba Félicié, en nuestro análisis, permite descubrir una realidad que, oculta en otras lecturas, ofrece la posibilidad de dotar de significación histórica a formas de relación que estructuran la disparidad original del encuentro sanadora/ paciente desde el reconocimiento de autoridad y no, como tradicionalmente se ha hecho, colocando al poder en el centro del análisis. AGRADECIMIENTOS Queremos agradecer a Jon Arrizabalaga, Teresa Huguet, Esther Rubio y Teresa Ortiz su ayuda y sugerencias en la realización de este trabajo. También queremos agradecer a Katharine Park su invitación para presentar una primera versión de este artículo en el seminario «Experience» del Departamento de Historia de la Ciencia de la Universidad de Harvard, y a los y las participantes por sus comentarios. Este trabajo ha sido financiado por la Dirección General de Enseñanza Superior (DGES PB95-0001-C03-02 y DGES PB95-001-C03-03) y por el Instituto de la Mujer (IM.75/97). ~cktti sulla teologza rnistica di Marghmita Porete, Nápoles, D'Auria, 1995; y el monográfico con artículos de Blanca Garí y Luisa Muraro: Margarita Porete: Saber i política en la experiencia mística. Duoda. Revista d'Estudis Feministes, 1995, 9, 49-117. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus. 1999, 19, 55-78.