Oración que pronunció el Licenciado D. Juan de Dios Cruz en la festividad que celebró el Excmo. Ayuntamiento Constitucional de esta capital en 28 de agosto de 1843 en acción de gracias por el feliz resultado que tuvo el glorioso alzamiento de 25 y 26 de mayo del mismo año
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O K A O Z O M que pronunció EL LICENCIADO DON J U A N DE DIOS CRUZ, SB2S Z *Jk STES^IVI®^© «!jti<L> ccíeGto cL Cócvna. clWtj uw í a míe 11 to CouAtitucioaaL DE ESTA CAPITAL £"« .2^ c /e c /e -f é - 4 3 , 31T A3CEOH DE GRACIAS POP. Eli 7BU S P.ESTJK? ASO que tuvo fl glorioso alHamícnto ¡ir 23 j 26 ¡» JHo¡>o l u ' s t ' í w rJ 2 ¡a < D / a r i ) . Imprenta de M oreno t K r iz .
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O R A O I O M que pronunció EL LICENCIADO DON J U A N DE DIOS CRUZ, 33» &A rE5?2VJD^2> ¿jttt» ccfeGto cL Cócttte. oflsnjuutaiuict i fo ComtituciowaC. DE ESTA CAPITAL e n s é c /e ¿- -Á to d /o c/c -fS 4 3 , 3 » A33I01T SE GRACIAS POR EL P3LI5 J.ESTJÍ2A3C que tuvo t! glortaaa alzamiento i)r 25 g 26 i t ittaj>o u > a st¡ , W 2 2 & 1 ® s is r D > ©&&2r&2>&. Im p ren ta de M o ren o y SSíiz.
e salve augusta Emperatriz del ciede la tierra, hermosura i gozo de lo criado puesta en medio de las jentes para templo i habitación del Altísimo, Dios te salve! ¡ Cuán digna de loor eterno apareces de lante de los hombres, i cuán pura ante la majestad del Ser-supremo! Tus miradas son tranquilas, mo desta i pacífica tu sonrisa; la belleza del dolor que padeciste sobre la tierra se conserva todavía en tus facciones, como para moderar los regoci jos eternos; llevada en alas de querubines ardien tes por do quiera que pasas los mundos se estre mecen de amor ■ i los mortales todos se felicitan á tu solo nombre. Madre de la intelijencia su prema i coorredentora del universo, el orgullo hu-
_ — 4 — mano dobla la cerviz en tu presencia, i hasta ¡a jeneracion última preconizaran tus hijos que á ti es debida la gloria ^ el honor, i la corona imarcesible, per que velas incesantemente por su ven tura i prosperidad, i especial patrona i protecto ra de la deliciosa IIiberia eres su escudo en la desgracia, su anjel tutelaren la aflicción, su am paro en la adversidad, i su libertadora en los pe ligros. Himnos de gratitud i bendición resuenan por todas partes, i todos rinden omenaje , tribu tan obsequio, prodigan alabanza á tu misericor dia i consolacion, por que intercesora con el Om nipotente alcanzaste la tranquilidad para este pue blo i por tu mediación se asienta en la hermo sura de la paz, i en tabernáculos de confianza i en un reposo opulento, por que sus hijos fueron solícitos de guardar la unidad del espíritu en vín culo de paz. Sí Escmo. é Illmo. Señores; valientes i pia dosos Granadinos; mi corazon se llena de entu siasmo al contemplaros. Reunidos en el templo santo de Jehova dirijiendole las mas sensibles prue bas de vuestra gratitud, i fijas vuestras magné ticas miradas ora en la Reina de los Angeles, ora en aquel glorioso estandarte, depósito sagrado que nos recuerda el valor de nuestros projenitores ilus tres, presentáis el cuadro mas patético i sublime; ofreceis á las jeneraciones futuras el ejemplo mas admirable de relijiosidad i patriotismo, i á la his toria el asunto mas noble i grandioso para lle nar la cincelada plancha que ha de conservar vues tra memoria.
Adheridos de corazon á la madre patria } de cididos á morir jenerosamente por su libertad é independencia, i ansiosos de restablecer las leyes sobre las ruinas de la usurpación , determinasteis por medio de un alzamiento heróico romper las cadenas que nos oprimían , i dar principio á la verdadera regeneración política sepultando en lo profundo el ominoso yugo que nos supeditaba, ale jando de este suelo privilejiado la consternación i la pena ■ haciéndole recobrar su esplendor i po derío ; i afianzando sobre bases sólidas i estables la libertad con el esterminio de los que preten dían hundir en el abismo la magnificencia i bri llantez de la nación Española , i mancillar i aun estinguir el nombre Ibero. Al mismo tiempo pe netrados del amor mas puro á la relijion de vues tros mayores como cristianos fieles adoradores del verdadero Dios, ofreceis humildemente á la Rei na de los Angeles nuestra patrona bajo la advo cación de las Angustias , los trabajos i padeci mientos que para ello habéis esperimentado } i la singular victoria conseguida contra la tiranía. El 26 de Mayo de 1843 será objeto de las deliciosas pajinas de la historia; él inmortaliza á los Granadinos i los coloca en la línea de los primeros i mas ardientes defensores de la inde pendencia. El 26 de Mayo fuisteis invitados des de esta misma cátedra á salir del grado de aba timiento i estúpido quietismo en que yacíais ^ i sin esperar un momento corristeis á defender vues tros intereses contra el egoismo de un gobierno injusto, de un gobierno destructor i tiránico en-
— 1 2 — cursos que su valor; sin mas muralla que el pe cho de sus hijos, que erguida la cabeza, descu bierto el cuerpo i el corazon en la mano, i sin detenerse á considerar el número i disciplina de los sitiadores, esperan en todas direcciones la ho ra del combate resueltos á no admitir jénero al guno de capitulación, i á que el primero que tu viese la gloria de pisar el suelo Iliberitano fuese pasando por encima del cadáver del último Gra nadino. Hubo un momento en que la traición con siguió introducir aquel desaliento, junto á el cual trascurren las horas tristes como los movimien tos de la fúnebre cuna do se adormece á un ni ño moribundo; i creyó paralizada la obra del gran dioso edificio que se alzaba contra la tiranía; mas engañóse. El glorioso estandarte á cuya presen cia se estremecieron las coortes Sarracenas; ese depósito venerando que nos legara el valor de los hijos de Castilla; esa bandera espanto i terror del musulmán orgullo , sale de la oscuridad en que la tenia envuelta el respeto trescientos cincuenta i un años, i llevada en brazos del Sin dico primero representante del pueblo, fíjanse en ella con una atención sublime las miradas de to dos, i todos bañan en lágrimas sus rostros; los pechos respiran oprimidos; un tropel de senti mientos jenerosos acuden á el alma; los pensa mientos de honor i de virtud la aj¡tan como la llama de una fiebre abrasadora, en tanto que el májico sonido de la Vela anuncia que la enseña gloriosa ondea segunda vez sobre su elevada cus-
pide. Eí recuerdo del venturoso dia en que fué tremolada por la victoria de la primera Isabel, desarrolla en su irresistible fuerza ese espíritu de nacionalidad que cual fuego insinuante pasa de corazon á corazon, i á todos reanima; i un grito enérjico resuena por todas partes, grito de salva ción para la segunda Isabel i la libertad, que ins pira á todos el deseo de que la ambición i la venganza que se hallan á las puertas de la Ciu dad den un solo paso, para enseñar á los tira nos que Granada antes de sucumbir perece mil veces, i entre sus escombros quedarán sepultados sus leales habitantes. Cual golpea con la frente el ataúd, i lleno de espanto hace oir un suspiro en las entrañas de la tierra luego que vuelve de su letargo el hombre á quien han enterrado vivo en el campo de los sepulcros, así espresa el satélite del poder su odio al nombre de Granada; i ya débil, ya fuerte, ora transijidor, ora inhumano, intima de vez en cuando la rendición; amenaza con la efu sión de sangre, i anuncia la desolación i el esterminio; mas todo combate por la causa de la justicia. El que sentado en la cuna de todos los rios dirije su corriente; hincha o disminuye sus olas; rechaza la noche de los polos i sostiene con cadenas de hielo los nublados i tempestades; que con una sola ojeada ve las tristes rejiones del norte i los brillantes climas de los trópicos; i le vantando cada dia dos veces las esclusas del Occeano i restableciendo el equilibrio del globo en cada equinoccio vuelve á poner la tierra bajo los
— i í — fuegos oblicuos del sol, manda su Arcánjel escojido que vele por los hijos de los defensores del cristianismo. El habitante del celeste imperio de pie sobre su trono de cristal., cubre sus espaldas con su cabellera de oro_, i con una banda azul sus formas divinas, i presenta su robusto brazo dispuesto á lanzar flecha de fuego sobre los que atenten á la libertad de los protejidos de la Reina de los Serafines. Con tan sublime esperanza to dos se preparan á defender sus hogares,, sus in tereses i familias; cada edificio es un fuerte que ha de rechazar á los invasores; el secso débil i tímido por naturaleza contribuye con sus esfuer zos, la esposa anima a su consorte, la madre al hijo, ninguna se opone á que combatan por la independencia; i hasta las vírjenes encerradas en el claustro anuncian por medio de las campanas que es preciso sacrificarlo todo ó muriendo con las armas en la mano, ó destruyendo á los usur padores de nuestros derechos, por lo cual ruegan desde el interior de sus retiros á la madre de la misericordia, a la Reina de los Anjeles nuestra Patrona. Resolución tan heroica aterra i confunde al imbécil i cobarde que habia creido en su delirio, en sus dorados sueños de gloria i de ambición, tener en esta Ciudad otra victima cual la infortunada Barcelona, i le obliga a emprender una vergonzosa retirada cubierto con la ignominia de su impo tencia, i con el dolor de haber perdido multitud de soldados que virtuosos acudieron esponiendo su vida á los brazos de sus hermanos que Ies es-
Il-J o — peraban para darles el ósculo do [taz , estrechar los vinculos de amor, de fraternidad i patriotis mo, i cantar con júbilo el triunfo del valor de los hijos de lliberia. Basta mis amados conciudadanos: otra será la mano elegante que reuniendo tantos fracmentos esparcidos al modo que se unen diversas flores para formar un precioso ramillete, enriquecerá al público con la coleccion de las pruebas que ha béis dado de todas las virtudes. Yo solo puedo deciros, que jamás vió el pueblo de Granada una época mas lamentable; empero tampoco cuenta un dia de mas gloria que el 26 de Mayo de 1843 en que lleno de magnanimidad i de heroís mo dió el primer grito para sacudir el yugo del mas feroz despotismo. Que sabrá repetirlo cuan tas veces atenten á su soberanía sea quien fuere el que pretenda desfraudarle don tan sublime i estimable, como también sabrá mostrar su reco nocimiento i gratitud á la madre de Dios su Patrona bajo la advocación de las Angustias, por la victoria. 1 hombre es naturalmente relijioso; la relijion nace con él, le acompaña en su cuna, le guia en su juventud i le sos tiene en la ancianidad. Esta relijion que ha pre cedido, obrado i seguido el orijen progreso i úl timo estado de la sociedad perfeccionada; esta re lijion tan inherente á la naturaleza del hombre,
- l O - lan necesaria para la conservación sociai, tan su blime en su onjcn, admirable en sus mácsimas, útil i provechosa en sus efectos^ ordena la unión i la conlormidad en todas nuestras acciones. Ami ga de la paz i respirando en todos i en cada uno de sus preceptos la dulce i consoladora bri sa de la fraternidad, hace amables i pacíficos á los principes; prescribe que todo hombre sea pre cioso á los ojos de los grandes i poderosos de la tieria; ordena que los bienes sean comunes para aliviarnos mutuamente en las necesidades; manda que se olviden los agravios., cesen las murmura ciones, se sofoquen ¡as calumnias, adormezca el odio, repriman los eccesos i los escándalos se castiguen. Quiere que la subordinación se con serve en los estados; que la justicia tenga acti vidad , la innocencia apoyo, la pobreza socorro, la virtud aplausos, el celo admiradores, i discí pulos la piedad. Quiere que la dulzura reine en la sociedad; que la amistad una santamente los corazones; que se aborrezca la mentira i siem pre triunfe la verdad. Repele lejos de sí la hi pocresía como á una impostura verdadera, i la traición que siempre supone una cobardía i de pravación detestables; prohíbe la tiranía, i con dena á sus satélites á sufrir todo el horror de sus conciudadanos. Conforme á este espíritu de la relijion, la división i los rencores son abominables. La des unión prepara el carro a! esterminio, i al son de su escudo destemplado acuden la fuerza, el terror i la osadía, la crueldad, la venganza i la muerte;
—17— acarrea continuos desvelos i zozobras, i espone á mil peligros: entonces no bastan los impuestos^ i cargados los pueblos de tributos injustos ^ nece sita el que manda acudir á la violencia: siguen las quejas i el aborrecimiento de los oprimidos,- falta el estado normal en cuyo seno se nutren i fortifican todos los elementos de prosperidad i ri queza pública; decaen las artes; se prostituye la educación; la desorganización es jeneral, i con cluye por aniquilar los pueblos la carestía, el ham bre i la miseria, enjendradoras de otros mil ma jes que devoran el cuerpo social. La unión al contrario es el mayor cimiento de . la dicha de los pueblos: con ella rebosan loS tesoros que sirven para aumentar la beneficencia •del gobierno, i la abundancia coronada de cose chas se levanta de la cultivada tierra para repar tir sus dones. En vez del llanto i la desolación, disfrútanse la riqueza i el contento; huyen la maldad i la injusticia i los desafueros, i reinan la seguridad i el placer. Practícase el amor fra ternal considerando por el ejercicio de esta vir tud á toda la especie humana como una familia, i cual criaturas de un mismo padre i moradores de un mismo planeta, bajo cuyo principio se unen los hombres de todos los países i opiniones., i se concilia la verdadera amistad entre los que cte otro modo habrían estado siempre divididos. Bus cad la paz llenos de unión, dice el Señor, i mar chad en pos de ella, por que derogué con mis decretos la lei de los preceptos, i evanjelizé la paz á los que estaban lejos i á los que estaban cerca. 2
— 18— Andad siempre en su busca i guardad mis manda mientos, i os daré lluvias en tiempo i la tierra pro ducirá su esquilmo. Comereis vuestro pan en hartu ra, i sin miedo habitareis en vuestra casa. Dormi réis, i no habrá quien os espante. Andad pues en to do solícitos de guardar la unidad del espíritu en vín culo de paz; i en su hermosura se asentara el pueblo, i en tabernáculos de confianza, i en un reposo opulento. Ejerced la caridad en el seno de la unión, i de uno para otro sed amables i condescendientes. Porque la caridad es benigna, no es envidiosa, no obra precipitadamente, ni se ensoberbece. No es ambiciosa ni busca su pro vecho, ni se mueve á ira, ni piensa mal, ni se goza de la iniquidad. Todo lo sobrelleva , todo lo espera, todo lo soporta, i solo ama la verdad: la verdad que nunca fenece, porque mi galardón va conmigo para recompensar á cada uno según sus obras. Porque soi Alpha i la Omega: el pri mero i el postrero; principio i fin de todas las cosas. Soi la raíz i el linaje de David • la es trella resplandeciente i de la mañana. Sed pues solícitos de guardar la unidad del espíritu en vín culo de paz. Esto es lo que manda la relijion, lo que previene el Evanjelio santo, lo que ecsijen la civilización i cultura, lo que el mismo Salvador recomendó al decir mi paz os dejo,, mi paz os doi, i la demostración mas esplícita que podemos hacer á la Reina de los Anjeles, de nuestra gratitud por sus beneficios. Ahora bien ¿Porqué no llevar á cabo esa unión tan decantada en los momentos del peli-
—19— gro? ¿Esa unión que salvó la Ciudad de incal culables desgracias, i contra quien se estrellara el poder de un sitiador orgulloso que habria da do la mitad de su sangre por someter á Grana da i sepultar en ella todo el entusiasmo que se desplegaba en la Península? ¿Porqué separarse un momento de ese principio salvador, de ese sistema de reconciliación i Españolismo? ¿Por qué en vez de seguirlo en su sentido verdadero, interpretarlo de una manera siniestra i querer sirva de apoyo para saciar miras de ambición i dar cima á maquiavélicos i descabellados planes? ¿No bastan los esfuerzos de los Españoles, su constancia i desicion para convencer á los ajen ies del poder estranjero que la nación Ibera no permite influencias de parte alguna, sinó que sa be., puede i quiere ser verdaderamente libre, i que acordándose de lo que fué i de lo que vale se colocará en el lugar que la corresponde en tre las naciones independientes i poderosas ? ¿Porqué ajar su dignidad i su decoro? Hombres sin patriotismo i sin virtudes. ¿No visteis al pueblo Español en otra época rechazar las influencias de un rei que tan luego como se apoderó del trono se olvidó del pueblo i de la revolución que le encumbraran, i solo procuró engrandecer su familia i conservar en ella la preciosa joya que hombres de buena fé pusieran en sus ma nos ? Pues aun le resiste todavía: por que tra bajando sin cesar por borrar el recuerdo de su orijen revolucionario, i resuelto á sacrificarlo to do con tal de ser admitido en la gran sociedad
— 2 0 — de los antiguos reyes, al paso que desvía altiva i despóticamente á sus súbditos, estrecha su amis tad con los que mas contrarios se han manifes tado á la libertad de la península. De aquí esa fatal oposicion que constantemente hace, no ya á los demócratas Españoles á qnienes odia profun damente; sinó á todos aquellos que no se hallen dispuestos á ofrecerle el objeto de su ambición, que son los verdaderos patriotas, los verdaderos amantes de la libertad, los hombres verdadera mente independientes. Hombres sin patriotismo i sin virtudes. ¿No acabais de ver al pueblo Español combatir de una manera inaudita, para sacudir el yugo de otra nación no menos interesada en su esclavitud? Es paña bajo el gobierno caido era casi una tribu taria de la orgullosa señora de los mares; i Es paña aprendió i sabe que solo aspiraba á la do minación completa para robustecer su amortiguada prosperidad, i recuperar su espirante poderío. Por que la estrella refuljente que iluminara largo tiempo su pais i la elevara á el apojeo de su gloria, empieza ya á eclipsarse. Porque ya no le es propicia la fortuna, i llegada es la época de su decadencia. Porque maldecida por los infelices que careciendo de lo indispensable para la vida, piden un pan que les niega la altiva aristocracia que allí impera, gran parte de sus súbditos es peran un momento favorable para romper los pactos que h ella le unen, i las cadenas cuyo peso le es insoportable. ¿I siendo estas verdades tan ostensibles, á
— 2 i — qué pensar sino en nuestra felicidad é indepen dencia? ¿Acaso España no tiene en su seno mas elementos que nación alguna, mas fuertes i robus tos, mas apreciables i sólidos, para que hombres inficionados con el crimen pretendan someterla á una dominación estraña ? ¿ Creen acaso está lejos el dia en que algún acontecimiento notable lla me la atención de las grandes potencias, i suene para los Españoles la hora del triunfo i de su engrandecimiento? No; el valor, la desicion, el entusiasmo i la santidad de la causa de la li bertad del pais, son la salvaguardia de los ver daderos amantes de su patria; i la victoria de los principios democráticos es indudable, porque la familia española ha crecido bajo el influjo benéfico de las leyes constitucionales, baluartes inespugnables de la ilustración, i los jóvenes son jigantes que patentizaran á la faz del mundo, son hijos de los vencedores de Roma. Vosotros aun ame nazados por los mandarines de los gobiernos que nos precedieran, 110 os habéis dejado supeditar por ninguna clase de sujestiones, i habéis soste nido con decoro i valentía vuestros principios po líticos, i de esperar es sigáis impávidos el ca mino de la rejeneracion, para llegar al término que os propusisteis á el lanzaros en la arena de la santa insurrección que hasta la consumación de los siglos eternizará vuestro nombre. He con cluido.
— n a dita sois entre todas las mujeres ; bendita os lla man todas las jeneraciones; os honran los reyes, reverencian los principes, alaban los justos, acom pañan las vírjenes, i todos os tienen por Seño ra; i el pueblo Granadino os aclama su especial i singular protectora, i á vos sola consagra las demostraciones de gratitud por las victorias al canzadas contra los enemigos de la patria. Diiijid pues una mirada de ternura á vues tros hijos : vedlos en vuestra presencia llenos de humildad haciendo ostensible su relijiosidad, i dan do un testimonio nada equivoco, de que esas mis mas armas con que han defendido su libertad é independencia están prontas para confundir á los enemigos de vuestro nombre santo ; á los hipó critas i mentidos cristianos cuya falsa virtud ha introducido tantos males en el seno de la reíijion , que como herencia nacional i paterna pro fesan á la faz del orbe. Llenos de veneración i santo respeto, os presentan el incienso del agra decimiento con puro corazon i alma sensible; i confian en vuestra singular protección para Ja completa pacificación del estado, para la prospe ridad del pais i la salud de su inocente Reina. Sed propicia i atended á sus ruegos; fieles pa triotas i buenos ciudadanos han vencido inimi tables los mas fuertes ostáculos para recuperar la libertad que vuestro hijo les concedió como hom bres; conservadles este don precioso, esta mar garita incomparable, i no permitáis se vierta de nuevo la sangre de los Españoles. Llenos de cons tancia heroica han sufrido los desastres que les
— 2 9 — proporcionara la mano incendiaria de un tirano, i han presentado el cuello con valor á su ame nazante cuchilla; aun hierve i humea la sangre de las victimas inmoladas á su desesperación i úl timo esfuerzo ; murieron, empero cumplieron sus deberes, i á vos os toca darles la recompensa. Haced que los Españoles todos conozcan los ma les que sus horrendas divisiones han causado, é infundid en todos el verdadero espíritu de unión, de caridad i de amor patrio, para que bendicien do constantemente vuestro nombre, seamos feli ces en el seno de la paz i dichosos en la eterna Bienaventuranza.
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