Estudios sobre patrimonio, Cultura y Ciencia Medievales, IX-X
Abstract
librosEPCCM y "Manuel Espinar Moreno". Centro Documental del Marquesado del Cenete
Full text
1 La Revista: ESTUDIOS SOBRE PATRIMONIO, CULTURA Y CIENCIA MEDIEVALES Hace exactamente veintiún años el Grupo de Investigación HUM-165: Patrimonio, Cultura y Ciencia medievales, bajo mi dirección, decidió editar una revista que llevara el nombre del Grupo denominándose, por tanto: Estudios sobre Patrimonio, Cultura y Ciencia Medievales. Así pues, en 1999 vio la luz el número 1 de esta revista coordinada por el profesor Juan Abellán Pérez, de la Universidad de Cádiz, y por mí de la Universidad de Granada. Aquella publicación financiada por el Grupo de Investigación fue editada en la Imprenta: Agrija Editores, de Cádiz. La revista contaba con su correspondiente Consejo de Redacción, al que pertenecían los miembros investigadores del Grupo, tenía sus coordinadores que recogían los trabajos y los preparaban para enviarlos a la imprenta, lugar de correspondencia y sobre todo tenía su correspondiente ISSN: 1575-3840 y su Depósito Legal: CA-312/99, imprimiendo el trabajo JIMENEZ-MENA (Cádiz). Era por tanto un gran paso en aquellos momentos en que las publicaciones todavía no requerían la cantidad de exigencias que poco a poco se han ido imponiendo, a veces sin justificación adecuada, pues hay autores de reconocidísimo prestigio que han publicado en revistas normales, aunque hoy tiraríamos sus trabajos a la papelera ya que no están en la lista de revistas denominadas tipo A o B. Hoy cuando ha pasado tiempo suficiente desde aquellas investigaciones queremos volver a recuperarlas pues la revista ha tenido dos etapas muy diferenciadas, una editada en imprenta y otra editada on-line. La primera a veces es casi imposible de consultar pues los escasos miles de números se fueron agotando y es a veces difícil encontrarla. Las publicadas on-line se pueden consultar en www.epccm.es de donde se pueden descargar ya que se editan en pdf, igual que los números editados en papel. A pesar de todo ello nuestra intención es colgarlas todas ellas en Digibud de la Universidad de Granada para que los investigadores puedan consultar todos los números de la Revista, así se puede uno hacer una idea global de lo que se ha logrado en el amplio espacio de tiempo de algo más de veinte años. Por todo ello hoy editamos los números 7-8 y 9-10, pronto continuaremos haciéndolo con los otros números siguientes hasta completar todos los ejemplares editados, unas veces son números simples que coinciden con el año y otras veces
2 son números dobles pues recogen dos años como máximo. Además, se han editado numerosos trabajos como son libros que constituyen un anejo de esta revista que se pueden consultar como librosEPCCM tanto en Digibug como en otros lugares. Sin otro particular, esperamos que los investigadores tengan a su alcance esta colección de trabajos de los investigadores del Grupo y de otros autores nacionales y extranjeros, en este caso muchos artículos se encuentran en la lengua original en que fueron confeccionados entre ellos francés, inglés, alemán. Espero que con esto hayamos cumplido con uno de los retos que nos propusimos cuando formamos aquel grupo destinado a investigar y dar a conocer nuestros avances en este tipo de ciencia como es la Historia medieval y algunos de sus caracteres sociales, patrimoniales, arqueológicos y de otro tipo. Ahora volvemos a editar los números 7-8 y 9-10, en que ya aparecen los directores desde el número 2, la Secretaria y junto a ellos el Comité de Redacción y el Consejo Asesor, formado por especialistas de varias universidades españolas y extranjeras. Ahora seguimos ofreciendo estos materiales fruto de investigaciones individuales y en grupo. Manuel Espinar Moreno. Director del Grupo HUM-165: Patrimonio, Cultura y Ciencia Medievales. Junta de Andalucía-Universidad de Granada (1999-2020…)
JEREZ Y GRANADA EN LAS TREGUAS DE 1467 JEREZ AND GRANADA IN THE TRUCES GIVES 1467 Juan Abellán Pérez Universidad de Cádiz HUM-165 Biblid: [1575-3840] 9-10 (2007-08), 7-20 Resumen: En este trabajo se analiza la problemática surgida en el sector fronterizo gaditanogranadino en el año 1467, y muy especialmente las treguas otorgadas por don Juan de Guzmán, duque de Medina Sidonia, en nombre del príncipe don Alfonso, los concejos de la cabecera de Ronda por parte del sultán granadino. Palabras clave: Treguas. Granada. Jerez de la Frontera. Duque de Medina Sidonia. Conde de Arcos de la Frontera. 1467. Abstract: In this work the problematic one arisen in the gaditano-granadino frontier sector in 1467 is analyzed, and very specially the truces granted by Don Juan de Guzmán, Duke of Medina Sidonia, in name of the prince Don Alfonso, with the councils of the head of Ronda on the part of sultan of Grenade. Key Word: Truces. Granada. Jerez of the Frontier. Duke of Medina Sidonia. Count of Arcos of the Frontier. 1467. En la sesión que celebró el concejo jerezano el jueves 12 de febrero de 1467 se debatió sobre las paces que este sector fronterizo tenía asentadas con la cabecera de Ronda y la necesidad de llegar a un acuerdo que permitiera alcanzar una prórroga1. No se especifica en ningún momento el tiempo de vigencia de la tregua en vigor ni la fecha de su finalización. No obstante, debía de estar a punto de concluir, según la problemática que el veinticuatro Íñigo López expuso al resto de los miembros de la asamblea local. Les recordó, como era habitual, que pese a la carta enviada a los moros de la Sierra para que devolvieran los dos pastores y el ganado que habían 1 Véase TORRES FONTES, J.: “Las treguas de Granada de 1469 y 1472”, en La frontera murcianogranadina, Murcia, 2003, pp. 376-382.
JUAN ABELLÁN PÉREZ 8 robado, aquéllos se negaban a la restitución del daño. Íñigo López, como buen conocedor los procesos de negociación con los musulmanes, en los que ambas partes trataban de solucionar los problemas a través de un denso epistolario que no hacía más que alargas a los litigios, sabía que este sistema era factible, cuando el tiempo de la paz estaba en sus comienzos, pero no tanto cuando el plazo de aquella se agotaba. Las consecuencias que se podían derivar de este estado de cosas las expresó Íñigo López en estos términos: “y que se oviese de andar de carta en carta, quel tienpo de paz se pasaria, e verrna la guerra sobre los dichos omes y se perderian”2. El regidor jerezano, consciente de que no se podían dilatar las negociaciones con los moros, solicitó al cabildo que le dieran orden para hablar con el alcaide de Jimena, Pedro de Vera, para que éste interviniera en la restitución de lo robado. Efectivamente, se le concedió el permiso, pero a la vez los miembros de la asamblea local le otorgaron facultad para: “asentar con los moros algund mas tienpo de paz adelante, pues que se cunplia breve la en que estamos”3. La sesión concejil mencionada pone de manifiesto que Jerez, siendo como era “madre de la tierra”, no coordina las negociaciones de treguas para la totalidad de este sector fronterizo. Por su parte, los alcaides de Jimena de la Frontera y de Alcalá de los Gazules ya la habían asentado “por un año adelante”. Esta circunstancia, quizá, podamos interpretarla como una consecuencia derivada de la rebelión nobiliaria que llevó a la proclamación del príncipe don Alfonso como rey de Castilla4, y, como es sabido, el alcaide de Jimena de la Frontera fue uno de los que se mantuvieron fieles a Enrique IV, lo que fue causa de que el Duque de Medina Sidonia embargara las pagas y mantenimientos que la mencionada villa tenía asentadas en las rentas de Jerez de la Frontera. Así pues, las presiones que sufrió Pedro de Vera para que acatara al nuevo soberano, más la inestabilidad de la frontera, le habían aconsejado firmar las de paces con los musulmanes. Sin embargo, la facultad otorgada a Íñigo López no obedecía a una iniciativa de Jerez, ya que en la citada sesión del jueves 12 de febrero también se expuso, aunque no se especifica la fecha, que: “los moros le avia pedido [la paz] a Juan Riquel, veynte e quatro, estando en Ximena veniendose el allcaide della con los moros, pues que esto era cosa que mucho cunplia al bien desta çibdad y de las comarcas”5. 2 AMJF. AC. 1467, fol. 35r. 3 AMJF. AC. 1467, fol. 35v. 4 Véase TORRES FONTES, J., El príncipe don Alfonso y su itinerario. La contratación de Guisando. 1465-1468, Cádiz, 1985. 5 Ibídem nota 2.
LA FRONTERA GADITANO-GRANADINA. LAS TREGUAS DE 1467 9 La conclusión a esta demanda de paz se resume en las actas de esta manera: “e fablandose en el caso de la dicha paz y como era muy convenible e provechosa para esta çibdad y estas comarcas los dichos alcaldes mayores e veynte e quatros acordaron y mandaron que pues el dicho Yñigo Lopez, veynte e quatro, yva a la dicha Ximena que con los moros asentase por esta çibdad paz por el tienpo e como el entendiese que cunplia al bien desta çibdad”6. Estos acuerdos de paces evidencian que, mientras los concejos y villas del lado cristiano de la frontera negocian individualmente con los de la cabecera de Ronda, con un alcance territorial concreto7, también se producen otras a un nivel superior. Así consta en la sesión concejil del viernes 13 de febrero, en la que los oficiales jerezanos acordaron escribir al duque de Medina Sidonia y a don Juan Ponce de León, conde de Arcos, para que éstos les hicieran saber “en que estado esta la paz con los moros porque esta çibdad sepa lo que tiene qua fazer e sobre ello se fagan las cartas que cunpla e para el señor Adelantado”.8 La respuesta vino a través de una carta del conde de Arcos fechada el 22 de febrero, y ese mismo día se le dio lectura en el cabildo. En el encabezamiento de la misma, el conde hacía referencia a otra carta que había enviado a Jerez el día anterior notificando lo que le habían escrito Pedro de Heredia, alcaide de Torre Alháquime y “el alcayde e cabeçera e alguaziles de la çibdad de Ronda”. Sabemos lo que el cabildo jerezano contestó al conde, aunque no se conserva la carta que le enviaron. En ella manifestaban su inquietud y su temor de ser excluidos de las negociaciones: “Dezis que bos paresçe que esta paz se asyenta por las villas e logares de los señores el duque, mi primo, e don Alfonso Tellez Giron e el adelantado e mias e que bos paresçe que en aquello no entra esta çibdad”9. Es más, el malestar de los jerezanos se fundamentaba en que su ciudad había sido primeramente requerida por los musulmanes para asentar la paz, pero ellos la 6 Ibídem nota anterior. 7 Durante las negociaciones de la paz se procura que no se realizaran cabalgadas. En la sesión concejil del 13 de febrero se expuso que algunas personas querían entrar en tierras de moros sin mandamiento de la ciudad de Jerez lo que sin duda podía tener una repercusión negativa en el asiento de la paz. Por ello se ordenó: “que fuese pregonada que ningunas ni algunas presonas, vecinos desta çibdad ni moradores della, no sean osados de entrar en tierra de moros ni yr a ella a fazer mal ni daño alguno syn mandamiento desta çibdad so pena de muerte”. AMJF. AC. 1467, fols., 38r-v. 8 AMJF. AC. 1467, fols., 38r-v., y TORRES FONTES, J.: “Las treguas de Granada de 1469 y 1472”, en La frontera murciano-granadina, Murcia, 2003, p. 380. 9 Véase apéndice documental núm. 1.
JUAN ABELLÁN PÉREZ 16 duque me avia escripto creya quel dicho alcayde asy lo avia de asentar e aun asi creo que esta asentado e por lo que yo prometi a lo que le avia escripto el señor duque creya quel dicho alcayde Pedro Deredia le escrevia a el largo e a mi asy breve como bistes e por tanto vos notifique lo que a mi se escrevia pensando que aviades avido alguna razon del señor duque çerca desta paz porque çierto creo quel dicho alcayde Pedro Deredia largo le abra escripto e qiera como el señor duque, mi primo, esta en su condado no ha avido logar de vos aver escripto çerca dello, pero no vos escrevi yo que daria yo mi seguro a los moros syn saber sy la cosa estava asy asentada con los señores e con esta çibdad ni lo dare fasta saber lo que bos plase que yo faga o teneys fecho, que yo de todo lo que esta çibdad fiziere que sea vuestro pro abre grand plaser e lo que en esto vos escrivo es por dar vos cuenta e razon de todo lo fecho e de lo por fazer e a mayor abondamiento porque beays lo quel señor duque me escrivio al comienço desto e la voluntad suya e mia en mirad por esta çibdad vos enbio aqi una carta del dicho señor duque, mi primo, de cómo elenbiava a fazer la dicha paz de su parte e mia con los moros por un año por el arçobispado de Sevilla con el obispado de Cadiz en que estrava esa çibdad, e sy algo se eçidio en ello sea a cargo del dicho alcayde Pedro Deredia. Nuestro Señor vos tenga en su santa encomienda. A veynte e dos de febrero de LXVII. Muy presto a vuestra ordenança. El conde. 2 1467-VIII-27.- Sevilla.- Carta del duque de Medina para el capitán y gobernador de Ceuta el conde de Villarreal sobre los moros que habían tomado en la Serranía (A.C. 1467, fol. 93r-v). Señor, primo, el duque de Medina, conde de Niebla, señor de la çibdad de Gibraltar me encomiendo en vuestra graçia e merçed con presta voluntad de fazer las cosas que las ordenardes e mandardes. Sabed que mis parientes señores los alcaldes mayores e alguazil mayor e veynte e quatro cavalleros de la muy noble e muy leal çibdad de Xerez de la Frontera me escrevieron oy de la fecha de aquesta con un cavallero del regimiento della en como por razon que çiertos adalides e otros onbres del vezinos estantes en ess çibdad de Çebta pasaron pocos dias ha e levaron çiertos moros de estas partes de la serrania del reyno de Granada que comarcan e abezindad con los terminos de la dicha çibdad de Xerez e de la mi çibdad de Gibraltar e con la mi otra tierra a ella comarcava son fechas por los moros del reyno de Granada çiertas represarias e daños en bezinos de la dicha çibdad de xerez en las otras villas de sus comarcas, espeçialmente moros de la dicha serrania llevaron ocho dias ha a Françisco Gil, jurado de la villa de Alcala de los Gazules que es un cavallero bueno, lo qual dis que los dichos moros han razon de lo fazer por quel restro de los vezinos desa çibdad de Çebta que aca pasaron se echo a estas partes de la frontera y ello es fecho en quebrantamiento de las pazes quel rey, mi señor, e estos sus reynos de Castilla
LA FRONTERA GADITANO-GRANADINA. LAS TREGUAS DE 1467 17 tienen asentadas e juradas e otorgadas, e yo en nonbre de su altesa con el rey e reyno de Granada, pidiendome que vos yo escriviese sobre ello porque la cosa no troxese mayor daño, e porque señor primo ya vos veys quanto contrario fazen e justiçia es lo que los bezinos desa dicha çibdad que aca pasaron han fecho y como no es cosa a que lugar se de. Por ende yo vos pido de graçia e merçed que usando de lo que la justiçia vos obliga mandeys restituyr y entregar a la dicha çibdad de Xerez o a sus mensajeros los moros e otras cosas que destas partes se furtaron e levaron a esa çibdad porque con ellos el dicho jurado Françisco Gil e los otros onbres que por ello son llevados e estan en tierra de moros se destrueque e la dicha paz se guarde, en lo qual allende de fazer justiçia e lo que deveys yo resçibire de vos mucha graçia e merçed casy de otra manera pasase yo entiendo que no se podrian escusar por este caso dese fazer grandes represarias e tomas e daños por la dicha çibdad de Xerez en naturales e bezinos del reyno de Portugal e espeçialmente desa çibdad de Çebta que cada dia por alli pasan, de lo qual por çierto no me plaseria. Nuestro Señor guarde vuestra vertuosa su persona e estado. De Sevilla a beynte e ocho de agosto de senta e syete. A lo que mandaredes, el duque. 3 1467-X-14.- Jerez de la Frontera.- El concejo de Jerez de la Frontera ordenando al alcaide Pedro de Vargas que no haga cabalgada sobre Marbella y si la había realizado que no la reparta ni venda (A.C. 1467, fol. 127r). PUB.- SANCHO DE SOPRANIS, H.: “D. Pedro de Vera, alcaide de Ximena…”, p. 224. Alcayde, espeçial pariente. Oy de la fecha presente fue çerteficada esta çibdad que vos con los cavalleros desa queriades correr la villa de Marbella, y sy esto es asy dello somos maravillados, y por çierto no podemos al dezir salvo ser dello aças pesantes veyendo las cosas y daños que se pueden seguir, y estando las faziendas de todos los desta tierra tanto çercana a ellos y a su mano, y porque dello no se syga aquello y se de horden que en ello cunple al serviçio del rey, nuestro señor, y del noble señor duque y el bien de toda esta tierra a bos plega sy aquello se fizo y cavalgada alguna fue sacada aquella toda este junta e guardada y no se venda ni reparta fasta tanto quel dicho señor duque con esta çibdad y esa vean en ello lo que cunple que se debe fazer y sy no abeys entrado çesedes la entrada fasta tanto quel dicho señor duque sea consultado porque su señoria en ello de la orden que a la paz y sosyego y bien de toda esta tierra cunple.
JUAN ABELLÁN PÉREZ 18 La qual en espeçial graçia ternemos, sobre lo qual mas largo fablamos al jurado Pedro de Carmona. Plega bos sobre ello darle fe. 4 1467-X-14.- Jerez de la Frontera.- El concejo de Jerez de la Frontera al alcaide de Jimena de la Frontera, Pedro de Vera, notificándole la intención del alcaide de Gibraltar de hacer una cabalgada en término de Marbella (A.C. 1467, fol. 127r). PUB.- SANCHO DE SOPRANIS, H.: “D. Pedro de Vera, alcaide de Ximena…”, p. 224. Alcayde, espeçial pariente. Oy desta fuemos çerteficados que nuestro pariente el alcayde de Gibraltar queria correr la billa de Marbella y de lo qual por çierto no podemos dezir al salvo ser dello pesantes por lo que dello se puede seguir, y luego acordamos de le escrevir sobre ello con nuestro pariente el jurado Pedro de Carmona rogandole le plega sy aquello es fecho y cavalgada alguna saco aquella este toda junta y se no derrame ni reparta fasta tanto quel señor duque con esta çibdad en ello entienda y provea lo que cunple al bien de toda esta tierra, por tanto espeçial pariente vos deveys dar orden en quanto a bos sea posible en como por los moros no se faga daño a ninguna parte porque quanto a nos posible sea trabajaremos en que todo venga en bien y los daños çesen. Lo qual en espeçial graçia bos ternemos, y sobre esto vos plega dar toda fe al dicho Pedro de Carmona. 5 1467-XII-1.- Gibraltar.- El alcaide de Gibraltar notifica al concejo de Jerez que había tomado prendas a los moros (A.C. 156, fols., 134v-135r). PUB.- SANCHO DE SOPRANIS, H.: “D. Pedro de Vera, alcaide de Ximena…”, p. 224. Señores conçejo, alcalldes, alguazil mayor, veynte e quatros cavalleros e los jurados de la noble çibdad de Xerez de la Frontera, este otro dia resçebi una carta vuestra, el sobre escripto de la qual dezia a mi y fue yerro que la carta era para Pedro de Vera, alcayde de la villa de Ximena, por la qual le escreviades çerca de las prendas que yo avia fecho despues de las quales señores vos fago saber que enbie çiertos cavalleros desta çibdad a fazer unas prendas a tierra de Marbella porque segund los chriptianos que los moros avian llevado de los terminos desta çibdad, era delgada prenda, çinco moros que yo avia tomado, los quales cavalleros que enbie como dize tomaron diez e nueve moros. Fago vos lo saber señores porque seays ynformados dello como es razon y beays que cunple fazer sobre esto, asy mismo lo he fecho saber a los conosçedores e vaqueros que traen ganados en los terminos desta çibdad porque bean que les cunple fazer. Creo por Dios que por
LA FRONTERA GADITANO-GRANADINA. LAS TREGUAS DE 1467 19 estas prendas ser fechas por la grand nesçedidad que a los dichos moros verna dese estorvar la labor del pan ellos querran dar forma de destrocar los chriptianos que alla tienen para cobrar sus moros y la cosa verna a la paz que asentada estava. Conserve Dios las vidas y estados de bosotros señores como deseays. De la çibdad de Gibraltar a primero dia de dezienbre de sesenta e syete años. Presto a buestros mandamientos, Pedro de Vargas.
LA PLATERÍA DE LA CATEDRAL DE CÁDIZ A FINES DEL MEDIOEVO Y COMIENZOS DE LA MODERNIDAD HE SILVERWORK (SILVER) OF THE CATHEDRAL OF CADIZ AT THE END OF THE MEDIOEVO AND BEGINNING OF THE MODERNITY Gumersindo Bravo González HUM-165 Biblid: [1575-3840] 9-10 [2007-2008], 21-40 Resumen: En este trabajo nos planteamos la importancia que tuvo la orfebrería al servicio litúrgico de la Catedral de Cádiz a finales de la Edad Media y comienzos de la Modernidad. A través del análisis de los descargos de Fábrica, hemos podido acceder a nuevas informaciones que atestiguan el interesante valor de los objetos litúrgicos destinados al culto. Palabras claves: Plata, plateado, platero, oro, orfebre, orfebrería, vaso sagrado, bruñir, cruz, crismeras, Cádiz, custodia, Córdoba, Sevilla, cáliz, Siglo XVI. Abstract: In this work we considered the importante that had the orfebrera to the service of the liturgy of the Catedral of Cadiz at the Average and beginnings of the Modernity. To travs of the analisis of the loadings of Fabrica we have been able to accede to new information that testify the interesting value of the liturgicos objects destined to the cult. Key words: Silver, silver-plated, silversmith, gold, goldsmith, gold work, liturgical vessel, to polish, cross, chrism, Cádiz, monstrance, Cordova, Seville, chalice, Century XVI. 1. INTRODUCCIÓN El reconocimiento de la platería como Arte Mayor dentro de las Bellas Artes, ha logrado incentivar el campo investigativo a partir de las últimas décadas. El trabajo que presentamos es fiel reflejo de lo apasionante del tema. Un tema difícil, que en nuestro caso, está motivado por el silencio generalizado de las fuentes
GUMERSINDO BRAVO GONZÁLEZ 22 documentales tanto de índole civil como eclesiásticas. Y como elemento añadido, nos encontramos con el desconocimiento importante de un sector de la población gaditana. La documentación conservada en el Archivo Catedralicio ha permitido conocer la importancia del gremio de plateros de nuestra ciudad. Ellos fueron los artífices de un hermoso y variado ajuar de vasos sagrados y demás útiles litúrgicos puestos al servicio del culto. Las facturas más complejas fueron realizadas en otros talleres asentados en las ciudades de Córdoba y Sevilla, donde las labores de orfebrería contaban con un mayor arraigo y perfección en sus trabajos. 2. LOS PLATEROS Y LA EVOLUCIÓN DE ESTILOS DESDE EL SIGLO XIII AL XVI El platero es ‹‹el artífice que labra la plata››1 como puede ser ‹‹el que vende objetos labrados de plata u oro, o joyas con pedrería››2. La voz platero procede del latín vulgar PLATTUS, y su primera documentación aparece a fines de la primera mitad del siglo XIII. Por esta época, el platero labraba indistintamente oro y plata. Sin embargo, las autoridades concejiles actuaron con rapidez para evitar cualquier tipo de fraude contra la ley del metal argénteo, obligando a cada artífice la colocación de una señal o marca con fines identificativos, y así poder descubrir a los infractores que utilizaban en sus trabajos plata de menor calidad.3 En este periodo todavía no existía la figura del veedor, por lo que sus funciones recayeron en la persona del concejo que ostentaba el cargo de alamín del oro.4 El platero también podía ser denominado argentero, dicha voz procede del latín ARGENTARIUS, y deriva de argentum ‹‹argent››. Desde su aparición en el léxico medieval castellano adoptó el mismo significado que platero, pero dicho término fue desmarcándose hasta desaparecer definitivamente a finales de la Edad Media.5 Antes de desarrollar nuestra aportación, es necesario conocer a grandes rasgos la evolución de la platería española en los distintos Reinos durante los siglos XIII al XVI. La Corona de Aragón comienza el arte de la platería desde fines del siglo XIII. Esto sucede a raíz de la constitución de los plateros como cuerpo corporativo, dando paso a la aparición de las primeras disposiciones reguladoras de la ley de la plata y del marcaje. La intervención de la monarquía no se hizo esperar, porque los agrupó en cofradías gremiales de marcado carácter religioso-benéfico, les dictó rígidas disposiciones reales sobre la plata cuyo sería tomado de Montpellier (916 1 REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la Lengua Española, (DRAE), Vigésima Primera Edición, Madrid, 1992, p.1621, b. 2 IBÍDEM: p. 1621, b-2. 3 M.C. MARTÍNEZ MELÉNDEZ, Estudio de los nombres de los oficios artesanales en castellano medieval, Universidad de Granada, Granada, 1995, pp. 777-779. 4 IBÍDEM: Op. Cit., p. 779. 5 IBÍDEM: Op. Cit., pp. 715-718.
LA PLATERÍA DE LA CATEDRAL DE CÁDIZ A FINES DE LA EDAD MEDIA Y COMIENZOS DE LA MODERNIDAD 23 milésima), y la obligatoriedad de superar un examen para la obtención del título de maestro platero.6 Es justamente en este periodo, el momento adecuado para el comienzo del marcaje de las piezas de plata. Dicho proceso consistía en el grabado del nombre abreviado de la ciudad o villa en lengua latina, omitiéndose el nombre del platero y de los cónsules.7 Los plateros supieron rodearse de los principales clientes de las ciudades. Los más importantes fueron los reyes, quienes los tenían asignados al servicio real otorgándoles el título de plateros de la Real Casa. Su misión consistiría en el labrado de los sellos regios, la elaboración de ricas vajillas, y en ocasiones realizarían objetos religiosos, que posteriormente serían donados a catedrales, colegiatas, etc. Al margen de la realiza supieron ganarse la confianza de los cabildos municipales o concejos, pero su principal objetivo era el adentrarse plenamente en el estamento eclesiástico donde engrosarían las nóminas de los artífices de la plata.8 Las principales piezas de orfebrería de este periodo fueron muy variadas. Comenzaremos por las cruces procesionales de tipo latino, de brazos rectos con terminaciones flordelisadas, precedidas de medallas cuadrilobuladas. Las custodias por esta época no solían ser expositorias, sino de templete abierto ajustadas a modelos de estructura arquitectónica. Los relicarios son de diseños muy variados. Los cálices presentan una gran diversidad, distinguiéndose por sus copas cónicas muy abiertas, ástil hexagonal, nudo con la misma planta y lisonjas salientes en cada cara; el pie plano o levemente elevado hacia el centro, de planta estrellada, con preferencia por la de lóbulos y puntas alternándose entre sí. En época de Reyes Católicos la estilística de la platería responde a la corriente goticista. Las estructuras cada vez más se van complicando y tienden a manifestar su carácter arquitectónico la proliferación de estatuillas y altorrelieves.9 En el Reino de Navarra se transmiten las influencias ocasionadas por las circunstancias políticas y de relación territorial con Francia. Sin embargo, a pesar de su influjo el carácter estilístico también se encuentra guiado por el gótico, al igual que, el plantel de los objetos sacros. Finalmente, en el Reino de Castilla, la platería a pesar de ser mucho más rica y abundante, resulta más difícil proceder a su identificación. Todo se inicia con la publicación de la normativa profesional dada por Alfonso XI a la ciudad de Sevilla en 1344. Dichas normas, posteriormente, fueron ampliadas por Enrique II y es cuando se adquiere formalmente la constitución del gremio de plateros bajo la 6 J. M. CRUZ VALDOVINOS, ‹‹Platería››, en Summa Artis, las artes decorativas, Historia General del Arte, Vol. XLV, Tomo II, Espasa-Calpe, Madrid, 1999, pp. 513-514. 7 IBÍDEM: Op. Cit., p. 514. El anonimato de los plateros y de los cónsules supone una gran inconveniente al momento de procederse a la clasificación de las piezas de este periodo. 8 IBÍDEM: Op. Cit., p. 516. 9 IBÍDEM: Op. Cit., pp. 516-517.
GUMERSINDO BRAVO GONZÁLEZ 24 advocación de San Eloy. Así, desde el año 1376 hasta 1423 no tendremos más noticias sobre la creación de otros gremios de artífices de la plata en Toledo, Salamanca y Valladolid, cuya fundación queda centrada hacia 1450.10 El marcaje castellano era triple y consistía en la marca del artífice y las dos que estampa el marcador: la de la localidad, representado por un símbolo heráldico, y a veces venía acompañado del nombre, el cual podría aparecer completo y la marca propia del artífice. Este sistema ha estado vigente hasta el siglo XX, aunque siempre no se utilizaría. Según el Profesor Cruz Valdovinos, nada se sabe con anterioridad al reinado de los Reyes Católicos. No cree que existiese el título de platero real, sin embargo, serían los principales templos de las diócesis -catedrales, colegiatas y monasterioscomenzaron a nombrar a sus propios plateros, tal y como ocurre en la Metropolitana de Sevilla, cuando nombró maestro platero a Juan de Oñate en la segunda mitad del siglo XV tal como si se tratase de la oposición a una canonjía.. Los objetos religiosos encargados por las instituciones eclesiásticas a los plateros continúan siendo los mismos, con la incorporación de un nuevo elemento, el Portapaz, el cual adopta la forma o estructura de caja de retablo. Las tendencias estilísticas de este periodo es el gótico evolucionando hacia un gótico-plateresco, sin olvidarnos de la presencia del estilo islámico.11 El siglo XVI supuso para la platería hispánica un periodo de esplendor por la alternancia de tres estilos artísticos: Renacimiento, Manierismo y Clasicismo. Las corporaciones de plateros se consolidan adquiriendo un funcionamiento mucho más completo y de mayor competencia sobre asuntos profesionales. Esta época enmarcada por los reinados de los Austrias Mayores se vio inmersa en la recepción de la plata americana, el crecimiento de la población y la riqueza, la mejora del sistema corporativo y la dignidad alcanzada en el arte de la platería, que extendió su radio de acción hacia otros lugares de nuestra geografía. Los concejos comenzaron a nombrar marcadores y el marcaje por triplicado. Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XVI tendremos que tener en cuenta la oscilación del valor del marco de plata. Las oscilaciones estuvieron entre los 65 y 66 reales. Dicha oscilación también repercutió en los salarios de los orfebres o plateros, y se plasmaría en función de la dificultad y dedicación más que del prestigio y categoría del artista. Así, durante el reinado de Felipe II fue común cobrar cien reales por cada marco de plata labrado. En lo que respecta al arte religioso, nos encontramos de pleno en la época de gran esplendor de las custodias de asiento. Es el momento cumbre de la dotación de ornamentos, vasos sagrados y demás objetos de culto destinados al ajuar de los 10 IBÍDEM: Op. Cit., pp. 525-526. 11 IBÍDEM: Op. Cit., p. 527-529.
LA PLATERÍA DE LA CATEDRAL DE CÁDIZ A FINES DE LA EDAD MEDIA Y COMIENZOS DE LA MODERNIDAD 25 templos parroquiales, destacando grandes maestros en la materia como Juan de Arfe (1535-1603)12. 3. LOS MAESTROS PLATEROS EN LAS CATEDRALES ANDALUZAS Los historiadores de la política económica y financiera de los Austria Mayores reconocen que las excesivas cantidades de plata y oro procedente de las minas de las Indias Occidentales destinadas por la Corona para la realización de piezas de índole religiosa, fueron las causas de la copiosa y sistemática evasión de los metales preciosos, que, descargados en Sevilla salían de inmediato rumbo a Europa para engrosar las arcas de los banqueros italianos y alemanes, con la finalidad de amortizar débitos y empréstitos imperiales. De esta manera, el Cabildo de la Catedral de Sevilla supo aprovecharse de esta situación privilegiada de la ciudad, permitiendo la obtención de beneficios que redundarían en la existencia de una numerosa nómina de plateros ansiosos de estar al servicio de esta importante institución eclesiástica.13 En nuestra ciudad, esta situación de saneamiento económico no llegaría hasta el siglo XVIII, y sobre todo, a partir del traslado de la Casa de la Contratación a Cádiz. Por tanto, los plateros asentados en nuestra ciudad pertenecían jurídicamente al estamento sevillano, ya que la extensión geográfica civil se correspondía con la de la Archidiócesis de Sevilla. Esto suponía que para abrir un taller de platería en la ciudad, el platero habría tenido que examinarse en Sevilla. Sin embargo, esta norma perduró hasta la obtención de la Real Cédula de Felipe V de 1720, donde se hace un pormenorizado estudio de cada una de las Ordenanzas que regularían la incipiente vida del gremio de plateros gaditanos con identidad propia.14 Por este motivo, en la época que trata el presente estudio dedicado a nuestra Catedral, carecemos de cualquier tipo de información que nos ayude a conocer la existencia de un maestro platero al servicio íntegro de su Cabildo. La respuesta es obvia, la Catedral de Cádiz nunca contó con unos elevados ingresos en sus arcas procedentes de las rentas y negocios mantenidos en la ciudad. Además, la ciudad tuvo que recuperarse del daño ocasionado con la invasión de las tropas enemigas 12 Juan de Arfe (1535-1603) fue hijo de Antonio, leonés de nacimiento aunque ejerció siempre su actividad en otros lugares de España. Fue el primero que torneó la plata, dotó de la importancia requerida el relieve sin abandonar el cincelado, para ello utilizó la fundición. A través de varias publicaciones extendería por todo el país sus teorías artísticas y sus modelos estructurales y ornamentales. Fue autor de las custodias de Ávila (1564-1571) y la de Sevilla (1580-1587). IBÍDEM: Op. Cit., pp. 542-549. 13 JESÚS M. PALOMERO PÁRAMO, ‹‹La platería en la Catedral de Sevilla››, en La Catedral de Sevilla, Ediciones Guadalquivir, Sevilla, 1991, p. 575. 14 MANUEL MORENO PUPPO, La Orfebrería religiosa del siglo XVIII en la Diócesis de Cádiz, Tomo I, Excma. Diputación Provincial de Cádiz, Cádiz, 1986, pp. 37-38.
GUMERSINDO BRAVO GONZÁLEZ 32 una tracería calada y convexa, que además incorpora la presencia de un reptil que se desliza. La bóveda de este primer cuerpo es de crucería sexpartita, con clave calada, mientras que el suelo del templete queda decorado mediante un amplio rosetón de cardinas superpuestos a una estrella. El segundo cuerpo de la custodia repite la misma estructura, aunque los arcos son rebajados y se apoyan sobre tracerías caladas. Al igual, que en el primer cuerpo, se desarrollan unos tallos calados con penachos de cardina, que se unen formando un afilado ángulo rematado en chapitel. Estos junto con los de los pilares, suman doce agujas que alcanzan casi la cima de la cúpula. La cubierta del templete se compone de una bovedilla calada, y se estructura en aristas de las que brotan penachos de acantos, rematándose en un doble florón de sentido decreciente, colocado entre dos molduras hexagonales acordes con el basamento de la custodia. Desde tiempo inmemorial, el remate primitivo de un gran pináculo fue sustituido por la cruz de oro con amatistas. Finalmente, en cuanto al contenido de los templetes, el primero alberga el riquísimo viril de oro, brillantes, perlas y esmeraldas de la custodia denominada Del Millón, de factura claramente dieciochesca.29 Esta espléndida pieza era utilizada por el Cabildo en las procesiones eucarísticas habidas durante el siglo XVI, no se trataba solamente de la solemne procesión del Corpus Christi, sino que se utilizaba también para la procesión claustral desarrollada por las naves del templo catedralicio en la primera dominica de cada mes. Su uso de forma continua provocó una serie de desperfectos que exigieron una reparación e incluso aconsejaba la sustitución del ostensorio por una custodia de mano en las procesiones del Sacramento y el Rosario, que se celebraban mensualmente en la catedral. Así, el Cabildo el 16 de enero de 1584 llegó a exponer lo siguiente: ‹‹ Luego en este Cabildo se trato que por causa de sacarse cada primero domingo del mes la custodia de plata; le faltan algunos bultitos de los que tiene y viene a menos. Mandaron que se aderesçe de los que tuviere nesçesidad y se guarde y no se saque si no fuere los días de Corpus Xripti, y en su octavo se haga otra custodia para donde se ponga el Santísimo Sacramento en los primeros domingos de mes.››30 29 Mª. JESÚS SANZ, La Custodia de la Catedral de Cádiz, Excmo. Ayuntamiento de Cádiz y Fundación Vipren, Cádiz, 2000, pp. 21-23. Este espléndido estudio fue llevado a cabo con motivo del proceso de restauración de la Custodia y carro procesional de plata a lo largo de los años 1995-1996. Según la Profesora Sanz la custodia procesional de Cádiz es una de las más importantes piezas de la orfebrería española, por reunir las características básicas de una obra artística, y sobre todo, por representar claramente el auge de la custodia procesional española. En nuestra custodia se pueden comprobar tres estilos o etapas de esplendor de la platería como: el gótico, el manierismo, el barroco y el barroco tardío. 30 A.C.C.: SECC.: I, Ser. I, Secretaría, Libros de Actas Capitulares, 1584, fº. 128vº.
LA PLATERÍA DE LA CATEDRAL DE CÁDIZ A FINES DE LA EDAD MEDIA Y COMIENZOS DE LA MODERNIDAD 33 Pero la situación económica del Cabildo, impidió la hechura de la custodia manual, así que no sería hasta el momento en que la disposición testamentaria del Canónigo Sebastián González, cumplida fielmente por sus albaceas, dotase a la sacristía catedralicia del ostensorio manual que fue presentada al Cabildo el 16 de abril de 1588.31 Lo anteriormente expuesto queda ratificado en los descargos de Fábrica de los años 1581 hasta 1585. En 1581, se pagaron al platero Bartolomé de Cardenas, la cantidad de 2.346 maravedíes por proceder al plateado de la peana de la custodia y el aderezo del viril.32 Las últimas noticias sobre la custodia del Cogollo se manifiesta durante los años 1595-1597, cuando tras el asalto de 1596, la pieza quedó maltrecha y fue necesario su reparación por parte del platero Pedro Calderón, quien procedió a su limpieza, al dorado de su campanilla y la sustitución de los cristales del viril. La intervención supuso un desembolso para la Fábrica de algo más de 8.000 maravedíes.33 Los invasores se apoderaron antes del Tesoro de la Iglesia, pero la custodia hubiese desaparecido, como tantas otras joyas, si la precaución de algún capitular o servidor del templo no la hubiese puesto a salvo, metiéndola con otras piezas y algunos documentos en uno de los carneros que por rara ventura escapó a las pesquisas de los invasores. Solamente conocemos el nombre de la persona, un tal Luis de Rojas que se encargó de guardar la plata el día del Ynglés, recibiendo del Cabildo una gratificación de cien reales.34 La tercera pieza destacable por su valor es el conocido Cáliz Gótico. Dicha pieza de estilo tardogótico, se le denomina también, como el Cáliz del Monumento de Semana Santa. Presenta una base octogonal donde aparecen representados Jesucristo, la Virgen María y San Juan Bautista. El resto de la decoración 31 ‹‹Traxose a este Cabildo una custodia y relicario manual que los testamentarios del doctor Sebastián Gonçales, canónigo que fue desta Iglesia, hicieron por orden del dicho Canónigo conforme a su testamento (…) la dicha custodia es para escusar que no se maltrate la custodia grande.›› (A.C.C.: SECC.I., Ser. I, Secretaría, Libros de Actas Capitulares, 1584, fº. 38rº.). 32 ‹‹Yten sesenta y nueue reales que pago a Bartolome de Cardenas, platero el año de ochenta y uno los cinco ducados de platear la peana de la custodia y los catorze ducados de aderezar un viril de plata.›› (A.C.C. L.F.I., 1581-1583, fº. 7vº.). 33 ‹‹Yten, ocho mill y ochocientos y quarenta marauedis que se dieron a Pedro Calderon, platero por limpiar la custodia, los 160 reales y los 65 reales de la plata de la cruz y relicario y 11 reales de oro de la canpanilla y 8 reales de cristales para el relicario.›› (A.C.C.: L.F.I., 1595-1597, fº. 4vº). 34 ‹‹Yten, cient reales a Luis de Rojas por guardar la plata el dia del yngles››. (A.C.C.: L.F.I., 1595-1597, fº. 4vº.).
GUMERSINDO BRAVO GONZÁLEZ 34 escultórica queda completado con los atributos de la pasión y un escudo episcopal, posiblemente sea el del Obispo Pedro Fernández de Solís, quien estuvo en la Diócesis de Cádiz desde el año 1472 hasta 1495. El ástil del cáliz es de filigrana con el nudo de flores, así como el arranque de la propia copa. En definitiva se trata de una bella labor de la orfebrería del momento. Actualmente, esta pieza sirve en las misas pontificales. En relación con este cáliz tenemos noticias de la necesidad de un nuevo dorado en 1578, cuando el Mayordomo de la Fábrica mandó arreglar toda la plata de la Iglesia al platero Pedro Janelo incluyendo el dorado del calix rico.35 V.- OTRAS PIEZAS SECUNDARIAS AL SERVICIO DEL CULTO CATEDRALICIO Comenzaremos por los vasos sagrados secundarios, éstos son los conocidos como vinajeras. Se trata de ‹‹cada uno de los dos jarrillos con que se sirve en la misa el vino y el agua››36. Dicho utensilio debió imponerse al servicio litúrgico desde un principio, según se constata en la Historia de la Iglesia. En la Catedral habría tantos juegos de vinajeras como capillas tuviese el templo, a parte de las vinajeras del pontifical; es decir, el juego reservado exclusivamente al Obispo, o a las celebraciones litúrgicas de primera clase. Las primeras noticias aparecen en el año 1543, cuando el platero de la ciudad Juan Fernández realizó un juego nuevo por valor de 12.243 maravedíes. Nada podemos saber de su descripción debido al deterioro del documento.37 Resulta un poco extraño, que a lo largo de la centuria el Cabildo no encargase la hechura de nuevos juegos de vinajeras hasta el año 1598 a un platero sevillano la realización de cuatro pares por valor de 680 maravedíes. Ciertamente, a juzgar por el costo se trataría de una obra de trazos sencillos.38 Otra pieza característica fueron las crismeras. Se tratan de ‹‹vasos o ampollas de plata, en que se guarda el crisma››.39 En un principio, se trataban de vasos metálicos en forma de paloma que contenían el santo crisma, y estaban colgados en los baptisterios para proceder a las unciones que debían hacerse con motivo del 35 ‹‹Yten dose mill y ochocientos y dies y ocho marauedis que a pagado a Janelo, platero de adereçar toda la plata de la dicha iglesia el año de setenta y ocho y de dorar el calix rico que se adereço el año de setenta y nueue como pareçe todo por un memorial en las tasaciones.››. (A.C.C.: L.F.I., 1579, fº. 4vº.). 36 DRAE: p. 2092, a. 37 A.C.C.: L.F.I., 1543, fº. 17rº. 38 ‹‹Yten, seyscientos y ochenta marauedis por el costo de quatro pares de vinajeras para el seruicio de la dicha iglesia››. (A.C.C.: L.F.I., 1598, fº. 2rº). 39 DRAE: p. 597, a.
LA PLATERÍA DE LA CATEDRAL DE CÁDIZ A FINES DE LA EDAD MEDIA Y COMIENZOS DE LA MODERNIDAD 35 bautismo y de la confirmación. Sería a comienzos de la Edad Media, cuando comenzó a emplearse la plata como materia ideal para albergar el crisma, aunque también se realizaron ejemplares en estaño. El diseño sería muy variado, partiendo desde cuernos de animales sujetos a una base, o vasos de cristal montados sobre un pie a manera de cáliz o copón. Los santos óleos se conservaban en la sacristía o en la iglesia dentro de un pequeño armario o alacena abierta en la pared. Pero esta exposición pública sería suprimida a partir del siglo XI cuando comenzó el traslado de la Sagrada Eucaristía al altar, entonces, los sagrarios murales del Santo Crisma, vinieron a convertirse en el sitio propicio para albergar la reserva eucarística.40 Las informaciones sobre este característico vaso son abundantes en nuestra Catedral. En primer lugar, hay que especificar, que en el léxico de la época, el vocablo exacto era ampolleta, lo que nos puede llevar a la confusión al atribuirlo como uno de los dos jarrillos de las vinajeras. Dicha abundancia viene determinada por ser la Catedral la única Pila bautismal existente en la ciudad y ser el único lugar donde podían ser administrados los sacramentos de la Confirmación, de la Extremaunción y del Orden Sacerdotal, Sacramentos éstos donde la materia sacramental está basada en el Crisma. Los descargos están relacionados con la realización de nuevos juegos y aderezos de las piezas consistentes en soldaduras y quitar abolladuras entre las más frecuentes. ‹‹Mas IIIIUDCCCCLI son los pago al [roto] por março y medio y dos reales de plata [roto] para ampollas nuebas que se fizo de la [roto].››41 ‹‹Mas IIIIUCCCLXXXIX marauedis que costaron plata e fechura de unas ampolletas de plata que se fizieron para traer el olio de Seuylla.››42 ‹‹Mas 340 que costaron seys ampollas para seruyçio de la yglesia.››43 ‹‹Mas VU marauedis que pago a Juan Perez, platero por fechura e plata que echo mas en las XX en que se trae el olio y crisma y de adobyo de un calix y las crismeras de plata.››44 ‹‹Mas CCLXXII marauedis por tantos dio a Medrano, platero por reparar las ampolletas de plata y çinco reales de plata que les puso.››45 40 MARIO RIGHETTI, Historia de la Liturgia, Vol. I, Biblioteca de Autores Cristianos (B.A.C.), Madrid, 1955, pp. 528-529. 41 A.C.C.: L.F.I., 1544, fº. 20vº. Fue realizado por el platero Juan Fernández. 42 A.C.C.: L.F.I., 1549, fº. 12vº. Fue realizado por el platero Juan Pérez. 43 A.C.C.: L.F.I., 1550, fº. 15rº. 44 A.C.C.: L.F.I., 1553, fº. 10vº. 45 A.C.C.: L.F.I., 1563, fº. 4vº.
GUMERSINDO BRAVO GONZÁLEZ 36 ‹‹Yten, dies mill y ochocientos y ochenta marauedis que montaron las crismeras de plata que se hizieron en Seuilla que pesaron 188 reales y lo demas de echura.››46 Un atributo imprescindible en las sacristías son los ciriales. Estos candeleros altos que llevan los acólitos en las principales funciones de la Iglesia son un elemento característico de la Iglesia de España. Su misión es acompañar a la Cruz en las procesiones a celebrar, o bien situarse en las barandillas de los presbiterios, y que en los principales templos se sustituyeron por los conocidos blandones, que en definitiva son candeleros de gran tamaño. El culto catedralicio obligaba al uso constante de estos enseres, lo que requería una profunda labor de limpieza incluyendo la reparación de los pequeños desperfectos que presentase la obra. Otras veces, cuando estos se encontraban en situaciones poco decorosas y seguras para su uso, el Cabildo optaba por el encargo de un juego de ciriales de nueva factura. Esto sucedió en el año 1542, cuando se mandaron hacer en plata unos nuevos, cuyo presupuesto ascendió a más de 67.000 maravedíes. El regesto proporciona datos interesantes a tener en cuenta como la cantidad de plata utilizada, que fueron 18 marcos y 2 onzas del noble metal, estando el precio de trabajo de cada marco a 2.210 maravedíes.47 Dichos ciriales se harían al unísono con la espléndida Cruz catedralicia, porque ambos elementos deben estar en consonancia de estilos. Pues bien, hacia 1569 no fueron sometidos a una profunda labor de restauración a cargo del platero Marcos Ruis, el cual tuvo que añadir la cantidad de nueve reales de plata en su compostura ‹‹ Yten, veinte y dos reales que dio a Marcos Ruis, platero del reparo de los ciriales con nueue reales que puso de plata.››48 La misma operación se realizaría en 1572, por Nicolás Caraballo, cuando ajustó los candeleros del altar mayor.49 Sin embargo, el estado de conservación de los mismos no sería el adecuado, cuando años más tarde, el Cabildo emprende la hechura de otro juego en plata, y se lo encargan al platero Pedro Janelo. En su ejecución se emplearon 37 marcos, 1 onza y 5 reales de plata, y su coste final fue de algo más de 36.000 maravedíes. Si comparamos el coste del primer juego realizado en 1542 con el actual, observamos un descenso considerable en el precio en relación con la cantidad de plata empleada en su hechura. Esta situación también refleja la situación económica por la que estaba atravesando el Cabildo catedralicio. 46 A.C.C.: L.F.I., 1595-1597, fº. 5vº. 47 ‹‹Mas 18 marços y 2 onças de plata que touieron los çiriales nueuos a 2210 el março y a tres ducados y quarto de fechura LXVIIUCCLXIX marauedis.››.(A.C.C.: L.F.I., 1542, fº. 14vº.). 48 A.C.C.: L.F.I., 1569, fº. 13vº. 49 ‹‹Yten, quatro mil y setenta y un marauedis que pago a Niculas Caraballo, platero por el adobio y plata que puso en los candeleros y ciriales que se adereçaron y mostro carta de pago del dicho platero.››. (A.C.C.: L.F.I., 1572, fº. 10rº.).
LA PLATERÍA DE LA CATEDRAL DE CÁDIZ A FINES DE LA EDAD MEDIA Y COMIENZOS DE LA MODERNIDAD 37 ‹Yten a dado al dicho Pedro Janelo, platero dies y siete marcos y dos onças y tres ochauas de plata para haser los çiriales para la dicha iglesia, los dies e sesenta [roto] a sesenta y dos y los demas a sesenta y quatro [roto], seis mill y quatroçientos y catorçe marauedis [roto] marcos y siete onças y dos reales que [roto] aunque pesados veinte y un marcos y una [roto] que se gasto un marco y dos onças en los reparos [roto] antes desta de manera que estan a cargo de dicho platero, treinta y siete marcos y una onça y çinco reales para los dichos çiriales.››50 ‹‹Yten veinte ducados que dio al dicho Pedro Janelo platero a quenta de la hechura de los dichos çiriales.››51 ‹‹Yten treinta y cinco mil y quinientos y cinquenta y tres marauedis que pago a Juan Ochoa de Lorriaga por Pero Janelo, platero de resto de los ciriales de plata que hizo para la dicha Santa Yglesia lo qual le pago hasta los veinte ducados y plata que auia recebido del Licenciado Juan Muñoz como parece por la quenta y cartas de pago del dicho.››52 En la liturgia católica, el incienso es un elemento simbólico de comunicación de los fieles con Dios. Al incensario también se le conoce con la voz turíbulo, que procede del latín TURIBULUM, (de TUS, TURI incienso). El incensario es un pequeño braserillo con cadenillas y tapa que sirve para la incensación, pudiendo ser de metal o de metales nobles (plata y oro). El incienso se conserva durante el transcurso de las ceremonias en una especie de vaso o cajita, que generalmente tiene forma de navecilla, y que el acólito presenta al ministro principal en los momentos previos de la incensación. Esta cajita recibe el nombre de naveta. Ciertamente el incensario es un instrumento muy frágil debido a las altas temperaturas que adquiere cuando en su interior se le echan las brazas que duren hasta el final de las largas ceremonias eclesiásticas. Esta situación provoca que los incensarios al menor golpe se deformen, con el consiguiente riesgo que la tapa no encaje perfectamente. Otra anomalía es las fracturas de las arandelas donde estaban soldadas las cadenillas de plata. Y lo más común es su blanqueo constante, ocasionado por las grasas producidas por la combustión del incienso que ennegrecían la plata. Algunos orfebres añadían al braserillo de plata, otro de hierro para que éste fuese el que soportase la elevada temperatura, a la vez que servía de cuerpo a la maleable plancha de plata labrada que constituía la copa del incensario. 50 A.C.C.: L.F.I., 1579, f.º. 4vº. 51 A.C.C.: L.F.I., 1579, fº. 5rº. 52 A.C.C.: L.F.I., 1580, fº. 5vº.
GUMERSINDO BRAVO GONZÁLEZ 38 En nuestra Catedral habría seguramente varios incensarios a juego con sus navetas. Los más usados se emplearían en las ceremonias de diario, mientras que los más ricos, se reservarían para las grandes solemnidades y funciones presididas por el obispo. Las noticias existentes son muy variadas, desde encargos, limpiezas y reparaciones. Referente a su precio, el coste máximo en plata rondaría los 4.000 o 5.000 maravedíes. ‹‹Mas DCCL son que se pago a Juan Perez [roto] todo auio de un ynçensario.››53 ‹‹Mas IUDCCCXCIX que se echo de mas plata en los ynçensarios que se adobaron que fueron 6 onças y syete reales.››54 ‹‹Mas IUDCCCLXXV que costaron faserlo por los de los dichos inçensarios y repararlos.››55 ‹‹Mas CCIIII que se compraron de cobre para los dichos ynçenssarios que fueron menesti.››56 ‹‹Mas IIUCCLXXVIII marauedis por un marco y veinte ochavas de plata que se compro para adobar un inssensario y un caliçe e unas anpollas.››57 ‹‹Mas IIUDCCCCXCII de adobar un ynsenssario y ampollas y caliçe y otras cossas.››58 ‹‹Yten ocho reales de dos casquillos de hierro para los incensarios de plata.››59 ‹‹Yten, çiento y setenta reales que se dieron a Juan Villet, flamenco, platero por adereçar la plata y otras cosas de la yglesia hasta dos de Octubre del dicho año de nouenta en esta manera: […] diez y ocho reales de limpiar los dos ynçensarios […].››60 El Ritual Romano ordena la aspersión con agua bendita todos los domingos y principales fiestas de la Iglesia antes de comenzar la misa mayor. En este acto tiene especial protagonismo el acetre y el hisopo. El acetre es un pequeño caldero en que 53 A.C.C.: L.F.I., 1544, fº. 10vº. 54 A.C.C.: L.F.I., 1554, fº. 14vº. 55 A.C.C.: L.F.I., 1554, fº. 14vº. 56 A.C.C.: L.F.I., 1554, fº. 14vº. 57 A.C.C.: L.F.I., 1564, fº. 10vº. 58 A.C.C.: L.F.I., 1564, fº. 10vº. 59 A.C.C.: L.F.I., 1584-1585, fº. 9rº. 60 A.C.C.: L.F.I., 1590, fº. 20rº.
LA PLATERÍA DE LA CATEDRAL DE CÁDIZ A FINES DE LA EDAD MEDIA Y COMIENZOS DE LA MODERNIDAD 39 se lleva el agua bendita. La Catedral contaba en su sacristía con varios acetres e hisopos, podían ser de metal, de cobre, y los más ricos de plata. El tiempo, también, hacía mella en este recipiente, provocando su rotura o fisura por la base, por lo que era necesario proceder a su compostura. La documentación nos proporciona información a partir de la segunda mitad del siglo XVI. Así, en 1563, se le pagaron al platero Medrano la cantidad de 204 maravedíes por el arreglo de un acetre quebrado. Pero el estado de conservación no sería el más adecuado, cuando meses más tarde, el Cabildo le encomendó la hechura de uno nuevo por valor de 272 maravedíes.61 Cuando las reparaciones eran de forma continuada, resultaba más económico la hechura de una nueva pieza, entregando el acetre viejo para que el platero aprovechase la plata en la nueva fundición. Esta situación ocurrió en 1569, en ella, el Cabildo entregó la pieza antigua junto a ocho reales de plata para la fundición del nuevo. Su precio fue de 1.700 maravedíes.62 El oficio del pertiguero estaba proveído por el obispo, y tenía la facultad de señalarle el salario o de disminuirlo. No obstante, el Cabildo tenía que conocer al sujeto que aspiraba al oficio. Sus deberes quedan establecidos en el Ceremonial, destacando los siguientes: tenía la obligación de asistir a la iglesia con sus vestimentas y pértiga para ir delante de los Seises en las funciones religiosas en que actuaba el Cabildo en pleno. En el Coro tenía asignada su silla, que se corresponde con la primera baja que está en el coro del deán, y además asistía a los maitines solemnes acompañando al obispo63. Las pértigas eran un objeto protocolario en las catedrales y colegiatas. Se trataba de una vara larga de plata o cubierta de ella, utilizada por los pertigueros en las funciones catedralicias. Los asientos de Fábrica aportan informaciones dispersas, y cuando se tiene noticia de encargos o reparaciones de pértigas es a partir de 1563 apareciendo conjuntamente con las intervenciones llevadas a cabo en los cetros. Del mismo modo, sabemos que tanto las pértigas como los cetros estaban realizados en plata, y muchas veces, los plateros tenían que añadirle más para poder sustituir de forma completa las piezas aplastadas debido a los golpes que contra el suelo daba el pertiguero y los cetreros. 61 ‹‹Mas CCIIII marauedis a Medrano, platero por adobar el asetre de plata que estava quebrado.››. ‹‹Mas CCLXXII por el costo de un acetre.›› (A.C.C.: L.F.I., 1563, fº. 4vº y 5vº.). 62 ‹‹Yten, cinquenta reales que pago a el dicho por hechura de un acetre de plata que hizo sobre ocho reales que peso mas el acetre viejo.›› (A.C.C.: L.F.I., 1569, fº. 13vº.). 63 G. BRAVO GONZÁLEZ: Vestiduras y Ornamentos Litúrgicos de la Catedral de Cádiz (del Medioevo a la Modernidad), Tesis Doctoral inédita, Universidad de Cádiz, Cádiz, 2005, p. 100.
GUMERSINDO BRAVO GONZÁLEZ 40 ‹‹Mas DX marauedis por adobar los cetros de plata con dies reales que le puso de plata.››64 ‹‹Yten, onze reales que pago del reparo del setro de la pertiga.››65 ‹‹Yten, 28 reales que pagaron a Francisco Sanchez, platero por tanta plata que se puso en los çetros de plata y en la pertiga y en una ampolla de plata y de hechura dello.››66 VI.- CONCLUSIÓN Para finalizar nuestro trabajo de investigación a modo de conclusión, podemos llegar a la existencia de dos hipótesis. La primera demuestra que, nuestra Catedral desde el momento de su fundación fue dotada del ajuar necesario para la celebración de sus solemnes cultos. En la segunda, gracias a la conservación de las piezas más antiguas constatamos la intención del Cabildo de adecuarse a las distintas corrientes estilísticas del momento, a pesar de su estrechez económica. El silencio de las fuentes no es óbice para recrearnos, en la medida de lo posible, en un mundo tan fascinante como el campo de la orfebrería, sector no muy arraigado en nuestra ciudad, pues aseguramos, que la realización de las grandes obras serían encargadas en los dos principales núcleos: Sevilla y Córdoba. 64 A.C.C.: L.F.I., 1563, fº. 4vº. 65 A.C.C.: L.F.I., 1569, fº. 14rº. 66 A.C.C.: L.F.I., 1571, fº. 4rº.
NOTAS BÁSICAS PARA UNA CLASIFICACION DE LAS FORMAS CERÁMICAS, I. BASIC NOTES FOR A CLASSIFICATION OF THE CERAMIC FORMS, I. Antonio Caro Universidad de Cádiz “I si en algun lugar tropeçamos, i no satisfaze a la opinion que muchos de mi tienen; a de considerar el lector amigo la dificultad de las cosas…” Antonio de Lebrija, Diccionario español-latino, Salamanca 1492. Biblid [1575-3840] 9-10 [2007-2008], 41-54 Resumen. El estudio de la cerámica constituye uno de los pilares básicos de la arqueología, desde el Neolítico hasta momentos históricos recientes.El presente artículo, primera parte de un trabajo más amplio, supone una propuesta de clasificación morfológica sencilla y general con base a la geometría. Palabras clave. Tipología. Cerámica. Formas geométricas. Abstract. The study of pottery is one of the basic pillars of archeology, from Neolithic until recent historical times. This article, the first part of a more detailed work, means a personal of simple and general morphological classification with respect to geometry. Key words. Typology. Pottery. Geometrical shapes.
ANTONIO CARO BELLIDO 48 -El icosaedro, con veinte caras (triángulos equiláteros). Además de los poliedros, entre los cuerpos no redondos, estarían las pirámides y los troncos de pirámide, así como los prismas. Pirámide es un poliedro limitado por un polígono cualquiera, que a su base, y por caras laterales que son triángulos, con un punto común llamado vértice. Con relación a su base, las pirámides se denominan triangulares, cuadrangulares, pentagonales… la pirámide triangular recibe el nombre de tetraedro. Una pirámide es regular si tiene por base un polígono regular cuyo centro coincide con el pie de la altura. Tronco de pirámide es la porción de pirámide comprendida entre la base y una sección plana que corta las aristas laterales; esta sección puede ser paralela o no a la base. Prisma es el poliedro limitado por dos caras, llamadas bases, que con polígonos iguales y paralelos, y caras laterales que son paralelogramos; el número de caras laterales de un prisma es igual al número de los lados que tienen las bases. Los prismas principales son los que tienen bases: triangulares, cuadradas, rectangulares, trapeciales, pentagonales, hexagonales… el cubo es un prisma particular, por tener las bases y las caras cuadradas e iguales11. Los sólidos de rotación o de revolución son los cuerpos engendrados por una superficie plana que gira alrededor de un eje situado en su plano. La figura que gira se llama figura generatriz. El giro de un círculo, o de un semicírculo, alrededor de su diámetro engendra una esfera, que es un cuerpo terminado por una superficie curva convexa, superficie esférica, cuyos puntos equidistan de uno interior llamado centro. El círculo máximo es el que tiene su centro en el centro de esfera, y la divide en dos mitades iguales denominadas hemisferios, hemiesferas o semiesferas. La parte de la esfera separada del resto por un plano que la corte se llama casquete esférico, siempre menor que la semiesfera. Se trata de formas extraordinariamente comunes en la cerámica, desde el Neolítico en adelante; a veces, a los recipientes en forma de casquete esférico se les llama vasos semiesféricos rebajados; cuando es el caso contrario, o sea, cuando rebasa levemente la semiesfera, se le llama semiesféricos peraltados. El giro de un triangulo rectángulo alrededor de uno de sus catetos, esto es, de su lado menor o de su lado mayor y en ningún caso de la hipotenusa, genera un cono de revolución; el cateto sobre el que ha girado el triángulo es, a la vez, eje y altura del cono; la hipotenusa o generatriz dará lugar a la superficie lateral del sólido. El 11 Los ladrillos, azulejos, olambrillas, dados y otros responderían a cuerpos prismáticos o, en algunos casos, a troncos de pirámide.
NOTAS BÁSICAS PARA UNA CLASIFICACIÓN DE LAS FORMAS CERÁMICAS, I. 49 tronco de cono de revolución resulta de seccionar un cono mediante un plano paralelo o no a la base; la parte superior sería el cono deficiente y la inferior el tronco de cono propiamente dicho, que tiene bases circulares y paralelas o no. Dicho sólido de revolución puede considerarse como engendrado por un trapecio rectángulo que gira sobre el lado perpendicular a las dos bases. La rotación de un rectángulo alrededor de uno de sus lados engendra un cilindro de revolución; el lado alrededor del cual el rectángulo generador es a la vez eje y la altura del cilindro, mientras que el lado opuesto al que hace de eje es la generatriz del cilindro y da lugar a la superficie lateral del sólido de rotación que tratamos. Algunas pesas de telar y fusayolas tienen forma cilíndrica, aunque se trate de piezas macizas, y también es frecuente en vasos desde el Neolítico, al igual que las formas cónicas y troncocónicas. Llamamos paraboloide de revolución al cuerpo redondo generado por el giro de una parábola en torno a su eje, mientras que si lo que rota es una hipérbola se engendra una hiperboloide de revolución; es la forma típica de los llamados soportes carretes, pedestales abocinados, soportes bitroncocónicos, aunque no lo sean geométricamente hablando, y también diábolos (del it. diavolo); en cambio, en los vasos no resulta corriente. Estos soportes que en el valle del Guadalquivir se documentan a partir del Neolítico final o del tránsito del Neolítico al Cobre (horizonte de los platos, tazas y fuentes carenadas; también, horizonte de Papa Uvas, Campo Real, Marismilla, Parede…) y han perdurado en Andalucía, aunque fabricados en metal dorado, hasta casi nuestros días; corrientemente reciben el nombre de apartadores. Un círculo que gira en torno a un eje exterior al mismo genera un toro, sólido al que en ocasiones se le llama anillo de sección circular; se trata de la forma más extendida en los denominados soportes anulares, soportes de anillo o aros de soportes, que, corrientemente son macizos y, por tanto de sección circular, mientras que si son huecos su sección es una corona circular. Estos soportes, al igual que los anteriores servían para dar estabilidad a los vasos de base convexa, dotándolos de una base plana ocasional. La rotación de una elipse o de una semielipse en torno a uno de sus dos ejes de simetría genera una elipsoide de revolución, mientras que si hacemos girar una figura ovoide en torno a su único eje de simetría se genera un cuerpo en forma de huevo llamado ovoide de revolución, siendo ambos sólidos comunes en la tipología de los vasos cerámicos. También las lentes ópticas son cuerpos de revolución (Schneider, 1972: 112). Algunos especialistas en geometría o en dibujo técnico incluyen el tonel entre los cuerpos de rotación (Schneider, 1972: 112). Podríamos prescindir del término ya que el tonel responde a una elipse truncada en sus dos extremos o a una doble parábola igualmente truncada en sus extremos.
ANTONIO CARO BELLIDO 50 BIBLIOGRAFÍA CITADA: AGUIRRE, A. et alii (2004): Dibujo técnico. Barcelona. BACHMANN, A. y FORBERG, R. (1966): Dibujo técnico. Barcelona. BALFET, H. (1976): “Terminología de la cerámica”, en Leroi – Gourhan, A. et alii, La Prehistoria. Barcelona: 186 – 191. BALFET, H. et alii (1983): Pour la normalisation de la description des poteries. Paris. CARO, A. (2002): Ensayo sobre cerámica en arqueología. Sevilla. COROMINAS, J. (1967): Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Madrid. REFREW, C. y BAHN, P. (1993): Arqueología. Teorías, métodos y práctica. Madrid. SCHNEIDER, W. (1972): Manual práctico de dibujo técnico. Barcelona.
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CERÁMICAS MUSULMANAS PROCEDENTES DE LA POSADA DEL MESÓN: APROXIMACIÓN A LA CERÁMICA DE ÉPOCA TAIFA DE CÁDIZ MOSLEM CERAMICS PROCEEDING FROM THE PUT ONE OF THE INN: APPROXIMATION TO THE CERAMICS OF EPOCH TAIFA OF CADIZ Francisco Cavilla Sánchez-Molero HUM-165 Biblid: [1575-3840] 9-10 [2007-2008], 55-84 Resumen: Las excavaciones realizadas en la Posada del Mesón, en el Barrio del Pópulo de Cádiz, han proporcionado información sobre el asentamiento musulmán anterior a la época de dominación almorávide-almohade, y han permitido recuperar un significativo conjunto cerámico de época taifa, estudiándose en este artículo sus formas, tipos y técnicas decorativas. Palabras clave: Cerámica taifa. Cádiz. Abstract: The excavations carried out in La Posada del Mesón, in the district of Pópulo in Cádiz, have provided us information about the Muslim settling, previous to the period of AlmoravidAlmohad domination, and have made possible the recovery of an important ceramic collection of the taifal period. Their shape, types and decorative techniques are studied in this article. Key words: Taifal pottery. Cádiz. 1. INTRODUCCIÓN Los descubrimientos arqueológicos realizados en los últimos años en el barrio del Pópulo(1) —el núcleo de la madīna musulmana— están proporcionando los (1) CAVILLA SÁNCHEZ-MOLERO, F. La cerámica almohade de la isla de Cádiz (Ŷazīrat Qādis). Cádiz, 2005, pp. 39-50; CAVILLA SÁNCHEZ-MOLERO, F. “El Cádiz medieval”, en Cádiz al fin del milenio. Cinco años de Arqueología en la ciudad (1995-2000). Catálogo de la Exposición, Museo de Cádiz, 2002, pp. 59-68; CAVILLA SÁNCHEZ-MOLERO, F. “La ciudad musulmana de Cádiz”, en Ateneo. Revista Cultural del Ateneo de Cádiz, 3, 2003, pp. 102-110.
FRANCISCO CAVILLA-SÁNCHEZ MOLERO 56 primeros datos sobre el entramado urbano del Cádiz musulmán y la ubicación de sus edificios públicos y privados. Las diversas campañas de excavación emprendidas en el teatro romano de Cádiz han permitido la localización de restos de viviendas musulmanas. Así, durante la campaña de 1992-1994 se detectaron unas edificaciones abandonadas en el periodo de dominación almohade y asentadas sobre el graderío del teatro a la altura de la praecinctio de separación entre la summa y la media cauea y sobre un potente relleno de color pardo grisáceo, que tuvo como finalidad cubrir la hondonada creada por la cauea del teatro y allanar el terreno para el desarrollo de este sector de la ciudad en el siglo XIII(2). En la campaña de excavación de 2000, en una de las antiguas caballerizas de la Posada del Mesón, situada en el área del teatro romano, han aparecido restos de otras viviendas, éstas datadas en el siglo XI, que se encuentran frente a la entrada occidental a la galería anular anteriormente mencionada(3). La ubicación de todas estas casas junto a los accesos a la galería anular de la summa cauea, permitiría su aprovechamiento como área de almacén y vertedero. La excavación de estas últimas viviendas ha proporcionado un significativo conjunto cerámico de época taifa, que es el objeto de este estudio. Frente a los primeros estudios basados preferentemente en una clasificación de la cerámica musulmana según sus atributos formales o decorativos, nuevos trabajos intentar aunar los criterios morfológicos con los de uso, estableciéndose de esta manera series funcionales y formas específicas dentro de dichas series. Con estos criterios, presentamos la siguiente sistematización tipológica de la cerámica musulmana recuperada en la Posada del Mesón: vajilla de cocina para colocar sobre el fuego en la preparación de alimentos (cazuelas y ollas), vajilla para el almacenamiento, transporte y conservación de productos sólidos y líquidos (cántaros), vajilla de mesa para la presentación y el consumo de los alimentos (ataifores, jarritas/jarritos, jarros y redomas), contenedores de fuego (candiles), objetos de uso múltiple (alcadafes), objetos de uso complementario (tapaderas) y objetos de uso lúdico (fichas de juego). 2. VAJILLA DE COCINA PARA COLOCAR SOBRE EL FUEGO EN LA PREPARACIÓN DE ALIMENTOS CAZUELAS TIPO I Recipiente de base plana, cuerpo de paredes curvas y borde exvasado que termina en un labio de perfil redondeado (fig. 1:A-B). (2) CAVILLA SÁNCHEZ-MOLERO, F. La cerámica almohade…, pp. 42-43. (3) Ibídem, p. 78.
APROXIMACIÓN A LA CERÁMICA DE ÉPOCA TAIFA DE CÁDIZ 57 Estas cazuelas están fabricadas con barros amarillentos y un desgrasante mineral de tamaño pequeño. Sus superficies aparecen completamente ennegrecidas, por haber sido colocadas directamente sobre el fuego. TIPO II Recipiente de base plana, cuerpo de perfil ligeramente troncocónico invertido y con una carena en la parte inferior, borde recto o ligeramente exvasado y con un labio de sección semicircular, y dos asas, de sección plana, que arrancan de la superficie del borde y terminan en la parte inferior del cuerpo, junto a la carena (fig. 1:C-D). Son cazuelas que presentan unas pastas castañas, un desgrasante de tamaño medio y un alisamiento de sus superficies internas. OLLAS TIPO I Recipiente de pequeño o mediano tamaño y con cuerpo globular, cuello troncocónico invertido y de paredes bajas, borde recto o con un ligero engrosamiento de sección semicircular y dos asas, de sección oval, que arrancan de la boca y terminan en la parte central del cuerpo (fig. 2:A-B). Estas ollas cuentan con unos barros anaranjados o rojizos y un desgrasante mineral de grano fino o mediano. Las ollas de tamaño medio muestran una decoración pintada en blanco de tres trazos digitales, dispuestos de manera oblicua en la parte superior del cuerpo (fig. 2:B). TIPO II El tipo de olla más abundante en el yacimiento es un recipiente de gran tamaño con base plana o ligeramente convexa, cuerpo globular, cuello escasamente diferenciado de las paredes del cuerpo y un borde exvasado con labio redondeado o cuadrangular (figs. 2:C-D, 3, 4:A-B). Son ollas elaboradas con pastas castañas o, en menor medida, rojizas y un desgrasante mineral de tamaño pequeño o mediano. Se trata de una cerámica de cocina que ha sido concebida para colocarla directamente sobre el fuego, por lo que sus superficies aparecen completamente ennegrecidas, especialmente en la base y parte inferior del cuerpo. TIPO III Este último tipo se puede reconstruir como un recipiente de base convexa, cuerpo globular achatado, cuello con escotadura, borde recto con engrosamiento externo de sección triangular y dos asas (fig. 4:C). Estos recipientes se caracterizan por tener una “escotadura” en la parte superior del cuerpo, justo antes del arranque del borde, por lo que son conocidos como ollas con cuello en “escotadura”.
FRANCISCO CAVILLA-SÁNCHEZ MOLERO 64 alisada, ollas del tipo II, cazuelas del tipo I, ataifores en “verde y morado” o con una decoración pintada en negro de manganeso de semicírculos secantes bajo cubierta vítrea, jarritos del tipo I, pequeñas jarritas con decoración de cuerda seca parcial y candiles con piquera de paredes curvas y cazoleta bitroncocónica con reborde y gollete troncocónico invertido(7). En un conjunto de fosas o silos excavados en la calle Subida a la Iglesia de Villamartín (Cádiz) se recuperaron, como materiales de desecho, formas y tipos cerámicos mencionados más arriba(8). Con una cronología del siglo XI, tenemos los materiales procedentes del nivel IIIB del sondeo II realizado en la Mesa de Setefilla (Lora del Río, Sevilla). Los ataifores, especialmente los del tipo II, presentan una decoración en “verde y morado” con unos motivos y unas composiciones idénticos a los documentados en Cádiz; igualmente se registran cántaros y jarritos del tipo I con decoración pintada de óxido de hierro o manganeso, ollas del tipo II, grandes alcadafes de cuerpo troncocónico invertido y borde exvasado y los candiles de cazoleta bitroncocónica con el característico reborde(9). En el V Congreso de Arqueología Medieval Española, celebrado en Valladolid en 1999, Rosario Huarte y Pilar Lafuente presentaron una sistematización de la cerámica sevillana de los siglos X y XI(10) a partir de los hallazgos realizados en la Casa-Palacio Miguel de Mañara, el Monasterio de San Clemente, el Convento de Santa María de los Reyes, el Real Alcázar, la Acera de Levante y el Pabellón de Oficinas de la Catedral y distintos solares de las calles Imperial, Conde de Ibarra y San Leandro. Así, dentro de la cerámica de cocina se documentan cazuelas del tipo I(11), elaboradas sobre todo a torneta y con su cara interna espatulada o alisada, y ollas tanto del tipo II, fabricadas a torno o a torneta, algunas con una decoración de pintura blanca, como del tipo III, pudiendo presentar los ejemplares de este último tipo una decoración pintada en blanco y una cubierta vítrea interna que gotea al (7) CAVILLA SÁNCHEZ-MOLERO, F. y ARANDA LINARES, C. “Estudio preliminar de la cerámica islámica de Casinas (Arcos de la Frontera, Cádiz). Campaña de 1988”, en Anuario Arqueológico de Andalucía, 1988, 1990, tomo III, pp. 55-60; figs. 1-15. (8) GUTIÉRREZ LÓPEZ, J. M. y REINOSO DEL RÍO, M. C. “Intervención arqueológica de urgencia en C/ Subida a la Iglesia, 55-57 (Villamartín. Cádiz). 2000”, en Anuario Arqueológico de Andalucía, 2000, 2003, tomo III, vol. 1, pp. 208-209; figs. 3-4. En las fosas, aparecieron ollas del tipo II con decoración pintada con engalba blanca o incisa, cántaros y jarritos del tipo I con decoración pintada y candiles con cazoleta bitroncocónica con reborde. (9) KIRCHNER, H. Etude des céramiques islamiques de Shadhfīlah (Setefilla, Lora del Río, Séville). Lyon, 1990, pp. 59-61, 63-67, 83, 85-86, 88, 92, 97, 101, 103, 107; núms. 2, 5, 8, 10, 17, 20-25, 28-32, 97, 104-105, 107, 116, 132, 155, 172, 180, 198; láms. 1-6, 8, 17-18, 20, 25, 27, 29, 33. (10) HUARTE CAMBRA, R. y LAFUENTE IBÁNEZ, P. “Los siglos X y XI en Isbiliya. Su caracterización cultural a través del registro cerámico”, en Actas del V Congreso de Arqueología Medieval Española (Valladolid, 1999), 2000, tomo II, pp. 547-557. (11) Ibídem, p. 549; LAFUENTE IBÁÑEZ, P. “La cerámica islámica de la Casa de Mañara”, en Restauración Casa-palacio de Miguel Mañara, 1993, p. 152; fig. 1:1.
APROXIMACIÓN A LA CERÁMICA DE ÉPOCA TAIFA DE CÁDIZ 65 exterior(12). Muy frecuentes en los niveles del siglo XI son los cántaros con borde envasado, engrosado o acanalado, cuello largo de forma cilíndrica o troncocónica, cuerpo piriforme y base con umbo central, al igual que los jarros con pitorro vertedor y los jarritos/as del tipo I, que disponen de una base plana o convexa, cuerpo de tendencia globular con acanaladuras y hombro no desarrollado, con o sin acanaladuras, borde con labio redondeado, apuntado o moldurado, y una o dos asas. Tanto los cántaros como los jarritos/as muestran la típica decoración de tres trazos digitales de óxido de hierro o manganeso(13). Otras jarritas disponen, por el contrario, de una decoración de cuerda seca parcial(14). Los ataifores correspondientes a nuestro tipo II presentan un pie anular bajo de sección cuadrangular, un cuerpo de tendencia hemiesférica y un borde exvasado con labio redondeado. Una variante, algo más tardía, se caracteriza por tener un resalte o moldura de sección cuadrangular en la parte inferior del cuerpo(15). Los candiles (12) HUARTE CAMBRA, R. y LAFUENTE IBÁÑEZ, P. “Los siglos X y XI en Isbiliya…”, p. 549; fig. 2:1-5; HUARTE CAMBRA, R. “Estudio general de materiales”, en El Alcázar de Sevilla. Primeros estudios sobre estratigrafía y evolución constructiva, Sevilla, 2002, p. 269; fig. 86; LAFUENTE IBÁÑEZ, P. “La cerámica islámica…”, pp. 152-153; fig. 2:6, 8; HUARTE CAMBRA, R. y TABALES RODRÍGUEZ, M. A. “Intervención arqueológica en C/ Imperial 4145 (Sevilla). Estratigrafía del sector D”, en Anuario Arqueológico de Andalucía, 1996, 2001, p. 436; SOMÉ MUÑOZ, P. et alii. “Secuencia estratigráfica evolutiva del edificio sito en c/ Conde de Ibarra n.º 18, Sevilla”, en Anuario Arqueológico de Andalucía, 1995, 1999, tomo III, p. 487; fig. 8:10; TABALES RODRÍGUEZ, M. A. et alii. “Análisis estratigráfico del sondeo 3-A. Convento de Santa María de los Reyes. Sevilla”, en Anuario Arqueológico de Andalucía, 1992, 1995, tomo III, figs. 10:1765, 11:2030. Las ollas del tipo II presentan una base plana o levemente convexa, cuerpo globular u ovoide, un cuello de perfil cóncavo y un borde exvasado con labio redondeado o apuntado, conociéndose ejemplares con o sin asas. Las ollas del tipo III tienen una base plana o ligeramente convexa, un cuerpo de tendencia globular o troncocónica, el característico resalte o carena que marca el inicio del hombro, un cuello indicado con borde ligeramente vuelto y dos asas. (13) HUARTE CAMBRA, R. y LAFUENTE IBÁÑEZ, P. “Los siglos X y XI en Isbiliya…”, p. 549550; figs. 2:10, 12-13, 4:6; HUARTE CAMBRA, R. “Estudio general de…”, pp. 268-269; fig. 88; LAFUENTE IBÁÑEZ, P. “La cerámica islámica…”, pp. 154-155; fig. 5:7. ROMO SALAS, A. S. et alii. “Excavación de urgencia en el solar plaza de San Francisco 12, Álvarez Quintero 34-36 (Sevilla)”, en Anuario Arqueológico de Andalucía, 1989, 1991, tomo III, pp. 469-470; fig. 2; TABALES RODRÍGUEZ, M. A. et alii. “Análisis estratigráfico del sondeo 3-A…”, figs. 10:1716, 1728, 11:1934. En los yacimientos sevillanos, abundan los cántaros de cuello recto cilíndrico con una o dos aristas y borde engrosado de sección triangular. (14) HUARTE CAMBRA, R. y TABALES RODRÍGUEZ, M. A. “Intervención arqueológica en…”, p. 436; fig. 5:7-8; HUARTE CAMBRA, R. “Estudio general de…”, p. 268; MORENO ALONSO, E. y CÁCERES MISA, P. “Informe de la actividad arqueológica de urgencia en la calle Imperial, 37 de Sevilla”, en Anuario Arqueológico de Andalucía, 1996, 2001, p. 447; fig. 4; ROMO SALAS, A. S. et alii. “Excavación de urgencia en el solar…”, pp. 470-472; lám. III; SOMÉ MUÑOZ, P. et alii. “Secuencia estratigráfica evolutiva…”, p. 487; fig. 8:6-7; TABALES RODRÍGUEZ, M. A. et alii. “Análisis estratigráfico del sondeo 3-A…”, figs. 11:2313, 12:23052306. (15) HUARTE CAMBRA, R. y LAFUENTE IBÁÑEZ, P. “Los siglos X y XI en Isbiliya…”, p. 550; fig. 3:3, 7-8, 10-11; HUARTE CAMBRA, R. “Estudio general de…”, p. 263; fig. 85; LAFUENTE IBÁÑEZ, P. “La cerámica islámica…”, p. 156; fig. 3:1-4; MORENO ALONSO, E. y CÁCERES MISA, P. “Informe de la actividad arqueológica de urgencia…”, p 447; ROMO
FRANCISCO CAVILLA-SÁNCHEZ MOLERO 66 tienen una cazoleta con resalte en su parte superior, gollete acampanado y una piquera fusiforme horizontal o levantada(16). En la intervención realizada en 1984 en un solar ubicado en la plaza de Puerta Cerrada de Écija se documentaron jarritos del tipo I, jarros con pitorro vertedor y cántaros con base que dispone de umbo central, cuerpo ovoide, cuello cilíndrico y moldurado y borde engrosado de sección triangular(17). Diversos sondeos realizados en el cerro del Castillo de Morón de la Frontera han detectado niveles de ocupación de época taifa y han proporcionado determinados tipos cerámicos como las cazuelas del tipo I, ollas del tipo II, ataifores de los tipos I y II con una decoración en “verde y morado”, con motivos parecidos a los de las piezas gaditanas, y jarritas/os del tipo I(18). Del castillo de Cote (Montellano, Sevilla) y procedentes de la campaña de excavación efectuada en 1998, tenemos ollas de los tipos II y III, cántaros, ataifores del tipo II con decoración en “verde y morado”, algunos con la característica moldura en la parte inferior de las paredes del cuerpo, jarritos del tipo I y candiles con decoración de cuerda seca parcial(19). Las campañas de excavación realizadas entre 1978 y 1982 en el interior del recinto amurallado de Niebla, junto a la Puerta de Sevilla, han proporcionado un material cerámico, fechado entre finales del siglo X y mediados del siglo XI, en el que destacan ollas del tipo I, cántaros de base rehundida, cuerpo pirifome y cuello de paredes rectas terminado en un borde con inflexión interna, jarritos del tipo I, ataifores en “verde y morado”, candiles de cazoleta lenticular con reborde, alcadafes de cuerpo troncocónico invertido y borde exvasado, y candiles y jarritas con decoración de cuerda seca parcial, unos materiales que presentan una morfología y unos motivos decorativos similares a los localizados en Cádiz(20). En un catálogo de materiales procedentes de las intervenciones realizadas por la SALAS, A. S. et alii. “Excavación de urgencia en el solar…”, pp. 469-470; fig. 2; TABALES RODRÍGUEZ, M. A. et alii. “Análisis estratigráfico del sondeo 3-A…”, figs. 10:1714, 11:19141915, 1917. (16) HUARTE CAMBRA, R. y LAFUENTE IBÁÑEZ, P. “Los siglos X y XI en Isbiliya…”, p. 551; fig. 4:12. (17) RODRÍGUEZ TEMIÑO, I. y NUÑEZ PARIENTE DE LEÓN, E. Excavaciones arqueológicas en Écija. Diciembre 1984. Sevilla, 1987, p. 17; figs. 19, 24:2-3, 26:1. (18) VERA REINA, M. Mawrur/Morón. Análisis arqueológico de una ciudad medieval. Morón de la Frontera, 2000, pp. 73-75, 89-99, 127-128, 137; figs. 7:IIa-c, 12:III, 17:IIa, 18:III, 26. (19) VALOR PIECHOTTA, M. et alii. “La intervención arqueológica en el Castillo de Cote (Montellano, Sevilla). Campaña 1998”, en Anuario Arqueológico de Andalucía, 1998, 2001, tomo II, pp. 77-78; figs. 7, 9. (20) BELÉN, M. y ESCACENA, J. L. “Niebla (Huelva). Excavaciones junto a la puerta de Sevilla (1978-1982). La cata 8”, en Huelva Arqueológica, XII, 1990, p. 215; fig. 13; láms. I:2, II:1, III:4, IV:4, V:2-3, 5; FERNÁNDEZ GABALDÓN, S. et alii. “Cerámicas hispanomusulmanas de Niebla (Huelva): resultados de los análisis químico-mineralógicos”, en Boletín de Arqueología Medieval, 4, 1990, p. 240; figs. 1:37, 2:12-16.
APROXIMACIÓN A LA CERÁMICA DE ÉPOCA TAIFA DE CÁDIZ 67 Escuela Anglo-Americana de Prehistoria en distintos puntos de la ciudad y de la actuación arqueológica de apoyo a la restauración de las murallas hispanomusulmanas de Niebla, se presenta una cazuela del tipo II, que es fechada en los siglos XI-XII, y numerosos ataifores de los tipos I y II, datados en el siglo XI, que muestran una decoración en “verde y morado”(21). En la herrería de época califal-taifa, localizada en el Cabezo de la Mina (Lucena del Puerto, Huelva), se han documentado ataifores del tipo II con decoración en “verde y morado”, jarritos del tipo I y ollas del tipo II(22). En la excavación de los silos 4 y 5 de la Alcazaba de Mértola se descubrió un conjunto cerámico que fue fechado en los siglos XI-XII y en el que aparecen algunos de los tipos y técnicas decorativas documentados en la Posada del Mesón, como las ollas de los tipos II y III, ataifores del tipo II con decoración en “verde y morado” y jarritas y candiles con decoración de cuerda seca parcial(23). Procedentes de la segunda fase de ocupación del Castelo Velho de Alcoutim, datada desde mediados del siglo X al periodo de taifas, tenemos ataifores del tipo II, que muestran la carena o moldura antes mencionada, con decoración en “verde y morado”, jarritos del tipo I, candiles con decoración de cuerda seca parcial y alcadafes con bordes exvasados y engrosados y con la superficie interior alisada y con almagra(24). La cerámica de época taifa presenta numerosos tipos de tradición emiral y califal, especialmente formas de cocina. Es el caso de las ollas del tipo I, unos recipientes de tradición tardorromana y visigoda que ya aparecen en los niveles emirales del yacimiento de Cercadilla (Córdoba) y perduran, sin apenas cambios formales, desde esta época hasta el periodo de dominación almohade, adquiriendo un carácter residual a medida que va avanzando el siglo XIII. Estas ollas son muy frecuentes en los yacimientos del suroeste peninsular y del norte de África. Fabricadas a torno o torneta se caracterizan por carecer de cuello o ser éste muy bajo y escasamente diferenciado de las paredes del cuerpo, y por su borde vuelto al (21) PÉREZ MACÍAS, J. A. y BEDIA, J. “Un lote de cerámica islámica de Niebla”, en Arqueologia Medieval, 2, 1993, pp. 57, 59-60; figs. 5, 12-17. (22) PÉREZ MACÍAS, J. A. “La herrería califal-taifa del Cabezo de la Mina (Lucena del Puerto, Huelva)”, en SPAL (Revista de Prehistoria y Arqueología), 11, 2002, pp. 421-422; figs. 2:1-3, 3:4-5, 4:9-11, 5. (23) MACÍAS, S. “Um conjunto cerâmico de Mértola - silos 4 e 5”, en Actas do IV Congresso Internacional A cerâmica medieval no Mediterrâneo Ocidental (Lisboa, 1987), 1991, pp. 408, 410, 418-419, 423-424; núms. 1, 8, 41-45, 59-62, 64; MACÍAS, S. “Silos 4 e 5 de Mértola. Uma proposta de datação do espólio cerâmico”, en Arquelogia Medieval, 1, 1992, pp. 31-32; figs. 3, 5, 12. (24) CATARINO, H. “Cerâmicas omíadas do Garb Al-andalus: Resultados arqueológicos no Castelo Velho de Alcoutim e no Castelo das Relíquias (Alcoutim)”, en Arqueología y Territorio Medieval, 6. Actas del Coloquio La cerámica andalusí. 20 años de investigación arqueológica (Jaén, 1997), 1998, pp. 115-117, 119-120; est. II:3, 9, 11-12, 14.
FRANCISCO CAVILLA-SÁNCHEZ MOLERO 68 exterior, con numerosas variantes determinadas por la forma del labio, que puede estar engrosado, apuntado o biselado al interior y al exterior, ser redondo, plano o bífido. La mayor parte de estas piezas son bizcochadas, pudiendo presentar sus superficies alisadas y unos motivos decorativos, incisos o pintados, de una gran simplicidad(25). Igualmente ocurre con las ollas del tipo III, que se caracterizan por tener una “escotadura” en la parte superior del cuerpo, justo antes del arranque del borde, por lo que son conocidas como ollas con cuello en “escotadura”. Con precedentes en el mundo visigodo, se empiezan a fabricar en época emiral, especialmente en el área de la Meseta, difundiéndose durante este mismo periodo en la zona levantina y penibética. Con modelos que cuentan con un vedrío interno de impermeabilización, el tipo se extenderá, durante la fase de los imperios norteafricanos, a otras zonas, como las regiones cercanas al río Guadiana, el Algarve, el Bajo y el Alto Guadalquivir y determinados puntos del valle del Ebro(26). Otro tipo cerámico que presenta una gran perduración cronológica son las jarritas o jarritos del tipo I. Se trata de una de las formas más extendidas por todo el territorio andalusí(27), existiendo numerosas variantes regionales, condicionadas por características morfológicas y la utilización de determinados acabados y diseños decorativos. Su cronología es muy amplia, apareciendo ya en el siglo VIII, siendo muy frecuentes en los yacimientos de los siglos X y XI y perdurando en las dos centurias siguientes en algunas áreas del suroeste peninsular y la costa levantina(28). En el estudio del conjunto cerámico en “verde y morado” de Mértola se observa cómo los ataifores fechados en el siglo X suelen disponer mayoritariamente de una cubierta vítrea exterior melada con diversidad de matices, mientras que en los ejemplares de la centuria siguiente también aparecen cubiertas de color blanco o verde en la superficie exterior(29), al igual que ocurre con las producciones procedentes del Castro da Cola (Ourique)(30). También, en el siglo XI, los ataifores de fondo plano son ya minoritarios con respecto a los que cuentan con un pie anular(31). Otra de las características frecuentes en los ataifores del siglo XI con este (25) Para la difusión de este tipo de ollas en el suroeste peninsular y el norte de África, vide CAVILLA SÁNCHEZ-MOLERO, F. La cerámica almohade…, pp. 133-135. (26) Para un estudio de las distintas variantes, acabados y motivos decorativos de estas ollas y su dispersión geográfica, vide RETUERCE VELASCO, M. La cerámica andalusí de la Meseta. Madrid, 1998, tomo I, pp. 272-283. (27) Para un estudio de la difusión de este tipo cerámico, con sus variantes morfológicas, técnicas y decorativas, vide RETUERCE VELASCO, M. La cerámica andalusí…, pp. 191-194. (28) Ibídem, p. 193. (29) GÓMEZ MARTÍNEZ, S. “La cerámica «verde y morado» de Mértola (Portugal)”, en Arqueologia Medieval, 3, 1993, pp. 127-128. (30) GÓMEZ MARTÍNEZ, S. “A cerâmica de verde e manganés do Castro da Cola (Ourique)”, en Actas das 2.as Jornadas de Cerâmica Medieval e Pós-Medieval. Métodos e resultados para o seu estudo (Tondela, 1995), 1988, p. 59. (31) GÓMEZ MARTÍNEZ, S. “La cerámica «verde y morado»…”, pp. 127-128.
APROXIMACIÓN A LA CERÁMICA DE ÉPOCA TAIFA DE CÁDIZ 69 tipo de decoración es la existencia de una carena o, preferentemente, una moldura de sección cuadrangular en la parte inferior del cuerpo, junto a la carena, un característica morfológica señalada por numerosos investigadores(32) y que aparece en cerámicas procedentes de Casinas, Sevilla, Setefilla, Morón de la Frontera, castillo de Cote, el Cabezo de la Mina, Mértola, Castelo Velho de Alcoutim o el Castro da Cola, como se ha indicado más arriba. Igualmente, podemos comprobar que las cerámicas en “verde y morado” de la Posada del Mesón deben situarse cronológicamente en el siglo XI por la aparición de motivos propios de esta centuria, como las bandas concéntricas con puntos en negro sobre blanco o vedrío verde y los festones o simples puntos verdes o negros que recorren los bordes. Estos motivos, junto con el “Cordón de la Eternidad” y el tema de la flor de loto, con la representación del capullo en su forma estilizada, almendrada, que se abre y desarrolla hasta completar el diseño de la palmeta, son los más representativos de la cerámica en “verde y morado” del siglo XI, como se observa en los lugares anteriormente mencionados o en las producciones recuperadas en la zona de Arrochela de Silves(33). (32) HUARTE CAMBRA, R. y LAFUENTE IBÁÑEZ, P. “Los siglos X y XI en Isbiliya…”, p. 550; KIRCHNER i GRANELL, H. “Les safes dels estrats II i III de Shadhfīlah”, en Actas del I Congreso de Arqueología Medieval Española (Huesca, 1985), 1986, tomo IV, pp. 153-154; PÉREZ MACÍAS, J. A. “La herrería califal-taifa…”, p. 421. (33) GOMES, R. “Contributo para o estudo das cerâmicas con decoração a «verde o castaño» de Silves”, en Actas das 2.as Jornadas de Cerâmica Medieval e Pós-Medieval. Métodos e resultados para o seu estudo (Tondela, 1995), 1988, pp. 46-47; figs. 2-3.
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LAS MEZQUITAS DE MADĪNA BALLIŠ (VÉLEZ-MÁLAGA) THE MOSQUES OF MADĪNA BALLIŠ (VÉLEZ-MÁLAGA) Juan Antonio Chavarria Vargas Universidad Complutense (Madrid) HUM-165 Biblid: [1575-3840] 9-10 [2007-2008], 85-98 Resumen: En este artículo se aborda el estudio de las mezquitas existentes en la ciudad de VélezMálaga (madina Ballis) al tiempo de la conquista castellana (1487). Con este fin se han utilizado tanto fuentes árabes como cristiano-castellanas pertenecientes aL periodo de la conquista. Se añaden además datos relevantes de carácter artístico y arqueológico. Entre las fuentes cristianas destaca principalmente la información contenida en el llamado Primer Repartimiento (1487-1495) de VélezMálaga, editado recientemente por Mª Teresa Martín Palma. Se distingue entre las mezquitas radicadas en la antigua medina o recinto amurallado y las localizadas en el extenso arrabal de la villa. Finalmente se apuntan una serie de conclusiones. Palabras clave: Espacios religiosos de al-Andalus. Mezquitas de las medinas andalusíes. Espacios religiosos de la Vélez-Málaga islámica. Religión y urbanismo hispanomusulmán. Primer Repartimiento (1487-1495) de Vélez-Málaga (Málaga). Abstract: This article deals with the study of the existing mosques in the town of Vélez-Málaga (madina Ballis) at the time of the Castillian conquest (1487).To his purpose, both Arabic and Christian sources belonging to the conquest period have beeen used. Some relevant data of artistic and archeological character have been added. Among the Christian sources outstands the information held in the so-called Primer Repartimiento (1487-1495) de Vélez-Málaga, recently published by Mª Teresa Martín Palma. In it there is a distinction between the mosques built inside the wall in the old medina (city) and the mosques located in the broad outskirts of the city. Finally a series of conclusions are pointed out. Key words: Religious spaces in al-Andalus. Mosques of the andalusian towns. Religious spaces in the islamic Vélez-Málaga. Religion and andalusian urban development. Primer Repartimiento (14871495) of Vélez-Málaga (Málaga).
JUAN ANTONIO CHAVARRIA VARGAS 86 I. PRESENTACIÓN En un trabajo anterior titulado “Vélez-Málaga, ciudad andalusí. Notas sobre su estructura urbana”, incorporado posteriomente a nuestro libro De la Algarbía a la Axarquía. Estudios malagueños de toponimia, historia y urbanismo, publicado en el año 2002, abordábamos ya el tema de las mezquitas existentes en la VélezMálaga islámica, aunque enmarcado exclusivamente como un elemento central del entramado urbano de la villa malagueña1. En dicho trabajo, además de fuentes históricas árabes y cristianas y del análisis de los escasos vestigios conservados, manejamos un extenso extracto del Repartimiento cristiano de la villa2. Ahora, sin embargo, con la reciente transcripción y edición crítica del texto castellano del Primer Repartimiento (1487-1495) por parte de María Teresa Martín Palma, disponemos de una fuente de primer orden, rigurosamente presentada y editada3, que puede servirnos para ampliar y desarrollar de forma más precisa el tema que nos ocupa. Y éste es precisamente el objetivo de nuestra ponencia, a la vez que incorporar los nuevos datos que se vienen conociendo desde 2002 al respecto. La antigua madīna Balliš (Vélez-Málaga) reunía todas las características para ser considerada una pequeña ciudad de al-Andalus. Era cabeza o capital de su distrito geográfico y político-administrativo (iqlīm); poseía fortaleza o alcazaba (sede delegada del poder central), cadiazgo, mezquita mayor o aljama, recinto defensivo amurallado, arrabales y, en suma, todos los componentes propios de una entidad urbana de mediano tamaño. Sobre su reiterada presencia en las fuentes árabes andalusíes, así como sobre los elementos más representativos de su estructura urbana, pueden consultarse nuestras publicaciones y otras obras especializadas sobre el poblamiento islámico de la región malagueña como las del profesor Virgilio Martínez Enamorado4. Distinguiremos en un principio entre las mezquitas radicadas en la antigua medina o recinto amurallado y las localizadas en el poblado y extenso arrabal, para finalmente apuntar una serie de conclusiones. II. LAS MEZQUITAS DE LA ANTIGUA MEDINA O BARRIO DE LA VILLA En la antigua medina veleña, esto es, en la actual Barrio de la Villa, se hallaba el espacio religioso central de la ciudad, la mezquita mayor o mezquita aljama. La mezquita aljama o congregacional, donde se realiza la oración principal del viernes acompañada de la jut,ba o sermón, es un componente indispensable de la urbe islámica. Ningún núcleo urbano que careciera de dicha institución religiosa podía 1 Chavarría Vargas (2002), pp. 39-67. 2 Moreno de Guerra (1932), pp. 351-425. 3 Los Repartimientos de Vélez-Málaga. Primer Repartimiento, edición y transcripción de Mª Teresa Martín Palma, Universidad de Granada, Granada, 2005. Vid., bajo las siglas RVM, en V. Bibliografía. 4 Chavarría Vargas (1997), pp. 186-189; Chavarría Vargas (2002), pp. 39-67; Martínez Enamorado (2003), pp. 38 y ss. (vid. índice toponímico)
LAS MEZQUITAS DE MADĪNA BALLIŠ (VÉLEZ MÁLAGA) 87 alcanzar la consideración de madīna. Constituía, pues, con el zoco, el verdadero polo de atracción urbano, el corazón espiritual de la ciudad, un punto neurálgico de concentración y encuentro, tanto ágora o foro como templo o casa de Dios en palabras de Pavón Maldonado5. La ciudad se articulaba, en cierta forma, en torno a este edificio principal, que constaba fundamentalmente de los siguientes elementos: alminar o torre, patio porticado y oratorio cubierto que albergaba el muro litúrgico o qibla con el nicho del mihrāb.6 Existían además en el interior el recinto murado otras mezquitas de segundo orden, llamadas también menores o de barrio. Ibn Bat,t,ūt,a, el famoso viajero tangerino del siglo XIV que visitó la ciudad en el trayecto entre Málaga y Granada, calificará de ‘portentosa/maravillosa’ la mezquita mayor de Vélez-Málaga7. En otras fuentes árabes la nombran al-Masŷid al-A’zam (mezquita mayor o gran mezquita), ŷāmi’ B.l.š (mezquita aljama de Vélez) y ŷāmi’ al-jut,ba (aljama del sermón, esto es, mezquita congregacional de los viernes). Precisamente en estas fetuas o dictámenes religiosos del siglo XV, recogidas por el jurista magrebí al-Wanšarīsī, hay alusiones circunstanciales al muro de la qibla (necesitado de reparación a la sazón), a sus predicadores (aljat,ibān), al distribuidor de fascículos coránicos y al almuédano o muecín que convocaba a la oración. En su patio (s+ahn), los campesinos de la localidad cercana de al-T&ā´ia (La Atalaya de Vélez)8, que solían traer a la ciudad sal y esparto a cambio de fruta, ponían a secar los higos y allí mismo los empaquetaban. Por esta razón, así como por conversar y comer mientras los fieles oraban, fueron expulsados de la mezquita, según nos consta en un dictamen anónimo granadino del siglo XV9. Frente a ella se encontraba la llamada Rah&bat al-Masŷid al-A’zam o plaza de la mezquita mayor10. Debe identificarse, sin duda, con el pequeño rellano o plazoleta que se abre frente a la iglesia de Santa María. El texto del Primer Repartimiento (1487-1495) la mencionará en alguna ocasión como la Algima (< ár. ŷāmi’) de Vélez11. Nada sabemos, en cambio, de su extensión primitiva ni de sus características arquitectónicas originales. 5 Pavón Maldonado (1992), p. 137. 6 Souto Lasala (2004), pp. 103-109. Las mezquitas mayores de los núcleos más impotantes poseían además almimbar o púlpito; una plataforma elevada y alineada con el mih&rāb (dikka); la maqs&ūra o recinto reservado para autoridades civiles y religiosas; y también la fuente para las abluciones rituales. 7 Ibn Bat,t,ūt,a, p. 763. 8 Sobre la identificación y descripción de esta Atalaya de Vélez: Chavarría Vargas/Martínez Enamorado (2000), pp. 228-231. 9 Al-Wanšarīsī, I, pp. 276-278, VII, pp. 143, 157, XI, p. 97; Lagardère (1995), pp. 61-62, 266, 285, 483. Sobre la reglamentación de los vendedores de higos y sobre la prohibición de comer, dormir y conversar ruidosamente en la mezquita mayor, vid. el famoso tratado de hisba del sevillano Ibn ‘Abdñn, pp. 85, 133, 182. 10 Al-Wanšarīsī, XI, p. 97; Lagardère (1995), p. 483. 11 RVM, p. 280.
JUAN ANTONIO CHAVARRIA VARGAS 88 Esta mezquita, según una tradición legendaria que parte del falso cronicón de Flavio Dextro y que difundió el Padre Vedmar, fue levantada sobre la primitiva iglesia que levantara el mismísimo San Pedro en el año 50. Se dice que en ella dejó el apóstol por primer obispo a su discípulo San Epeneto. Supuestamente la sede episcopal perduraría hasta el año 300 de nuestra Era, momento en que es trasladada a Málaga tras el martirio de su último obispo San Irineo12. Todo ello parece indicar, más que una realidad histórica, la necesidad de generar una tradición ficticia y legendaria capaz de justificar la presencia de una comunidad cristiana en tiempos preislámicos. Una vez conquistada la ciudad por los Reyes Católicos (mayo de 1487) e incorporada al reino de Castilla, los monarcas ordenaron erigir sobre ella la iglesia de Santa María de la Encarnación o Santa María la Mayor. Las crónicas de la conquista reflejan con unanimidad la transformación religiosa del principal oratorio islámico de la capital veleña. Pulgar nos dice que se fundaron sobre las mezquitas de aquella ciudad cinco iglesias, una de ellas a la advocación de Santa María de la Encarnación. El cronista Diego de Valera, desgranando con mayor detalle este simbólico y relevante acto institucional, afirma que el rey enbió a mandar a los perlados que allí estaban que la mezquita mayor se consagrase, e mandó al provisor de Villafranca que la fiziese alinpiar e ornar en la forma que convenía, e mandó que se llamase sancta María de la Encarnaçión; lo qual todo se hizo muy conplidamente. Completa la narración de este hecho trascendental la crónica de Andres Bernáldez asegurando que, cuando los nobles y cortesanos recibieron al rey Fernando en la fortaleza, fueron en procesión a la mezquita mayor e más honrrada, e bendixéronla e ficiéronla iglesia, e púsole el rey, con muy gran devoción, Santa María de la Encarnación, por vocación13. Los primeros actos de culto cristiano tuvieron lugar en la mezquita recientemente consagrada. El día 3 de mayo de 1487 celebró en ella la primera misa el cardenal Mendoza, arzobispo de Toledo, erigiéndose en parroquia en 1489, con sucesivas confirmaciones en 1505 y 1510. La bella iglesia gótico-mudéjar de Santa María que hoy admiramos se alza sobre el solar y los cimientos de la antigua mezquita mayor, habiéndose reaprovechado, sin duda, en su construcción algunos elementos arquitectónicos basales del edificio precedente. Su artístico claustro, adosado al templo y desde el que se divisan las más hermosas vistas panorámicas de Vélez y su entorno, pudo seguir en parte el trazado del patio (s&ah&n) que precedía a las naves. En el primer cuerpo de la torre (una sala cuadrada cubierta con bóveda octogonal sobre trompas, a la que se accede por una puerta en el extremo derecho del claustro) pudo aprovecharse asimismo la base del alminar. La estructura claustro-torre recuerda inevitablemente la clásica del patio con el alminar a los pies de los oratorios islámicos. Además, en la estancia (con la antigua cripta) que existe debajo del altar mayor y la sacristía, se conservan el aljibe que solía utilizarse para las abluciones 12 Madoz (1847-1850), vol. XV, p. 646; Moreno y Rodríguez (1865), p. 64; Pino/Montoro (1979), p. 27. 13 Pulgar, vol. II, p. 279; Valera, p. 236; Bernáldez, p. 176.
LAS MEZQUITAS DE MADĪNA BALLIŠ (VÉLEZ MÁLAGA) 89 preceptivas y algunos arcos con alfices de factura más árabe que mudéjar. Todo ello, su intenso mudejarismo, unido también a otros elementos como un arco cegado con hornacina que sobresale en la fachada oeste, refleja con nitidez su originaria inspiración musulmana14. El Primer Repartimiento cristiano de la villa (1487-1495) cita también en la antigua medina o recinto interior amurallado otras mezquitas menores y algunas pequeñas mezquitillas. Las primeras suman un total de cuatro. Son las siguientes: la que estaba junto a la casa del veedor Alonso de Sanmartín (RVM, p. 114) y la llamada “mezquita del bastimento” (la mezquita en que está el bastimento de la çebada: RVM, p. 147), edificio sin continuidad religiosa, destinado al aprovisionamiento de cebada para la ciudad, situado junto a la tienda del judío maestre Muysén, en las inmediaciones de la plaza pública (la actual Plaza Roja del Barrio de la Villa)15. A estas deben añadirse además la mezquita que se menciona en la calle que viene de la puerta del arrabal fazia la plaça (RVM, pp. 99, 146), esto es, en la calle Real de la Villa, entre la Puerta Real de la Villa (antigua puerta del Arrabal)16 y la referida Plaza Roja, y la mezquita sobre la que se levantó la iglesia de San Juan Evangelista17, que es dentro en la çibdad, iglesia que desapareció a los pocos años de la conquista cristiana. En cuanto a las mezquityllas citadas, dos de ellas aparecen bien localizadas (RVM, pp. 150, 156), una junto al horno del hospital y otra, cerca de la fortaleza, en la calle que sube al horno de las peñas, mientras que otras dos, sin embargo, carecen de datos suficientes para poder ser identificadas. Con uno de estos pequeños oratorios radicados en torno al recinto amurallado debe relacionarse, con toda probabilidad, la rābit,a, adosada a la muralla, que contaba con una era y varios pies de olivos entres sus bienes habices y donde no se rezaba más que en Ramadán, a la que alude un dictamen del siglo XV emitido por el cadí malagueño Ibn Manzūr18. Con las rentas de los habices se pretendía costear la reparación que necesitaba y se pagaba además el sueldo del imán que dirigía la oración en el mes de Ramadán. Ello eleva a 9 o 10 el número total de mezquitas existentes en la antigua medina andalusí de Balliš, el actual Barrio de la Villa de la capital de la Axarquía malagueña. 14 Recogen abundante información sobre la iglesia de Santa María de la Encarnación: Madoz (18471850), vol. XV, p. 646; Moreno y Rodríguez (1865), pp. 60-62; Fernández Ramos (1990), pp. 228229; Pino/Montoro (1979), pp. 27-34; Aguilar García (1980), pp. 72-75, 145-146; VV. AA. (1997), pp. 59-62. 15 Sobre las calles y plazas de la medina veleña o Barrio de la Villa: Chavarría Vargas (2002), pp. 51-52. 16 Sobre la posible identificación entre la puerta del arrabal y la denominada posteriormente Puerta de la Villa o Puerta Real de la Villa, única conservada hasta hoy: Chavarría Vargas (2002), p. 48. Vid. asimismo Vazquez Rengifo (1998), cap. 4, p. 28. 17 RVM, pp. 96, 99, 112, 167-169. 18 Al-Wanšarīsī, VII, p. 145; Lagardère (1995), p. 284; García Sanjuán (2004), pp. 84-85; Calero Secall/Martínez Enamorado (2004), pp. 245-246.
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EVIDENCIAS DEL PASADO ALMOHADE EN GRANADA: LA CASA DE LAS GALLINAS (*) EVIDENCES OF THE PAST ALMOHADE IN GRENADE: THE HOUSE OF THE HENS María Chávet Lozoya, Rubén Sánchez Gallego, Manuel Espinar Moreno y Jorge Padial Pérez Biblid: [1575-3840] 9-10 (2007-08), 99-124 Resumen: En este trabajo damos a conocer uno de los edificios más interesantes sobre el período almohade y más tarde utilizado por los monarcas nazaríes. Se trata de la Casa de las Gallinas o Dar alWadi, Daralgüid, Daralhuet, Huss al-Dayay, para unos Casa del Río y para otros Alquería del Huerto de las Gallinas. Se han documentado restos de construcciones de viviendas, configuración de las mismas, pavimentos, tramos de calles empedradas, muros, estructuras hidráulicas como acequias, albercas, norias y acueductos, así como restos de murallas, molino y otros restos interesantes para el estudio de la ocupación musulmana de la Baja Edad Media en Granada. Se ha profundizado en el urbanismo y la organización espacial del complejo comenzando con el sistema defensivo, muros de atrerrazamiento, las calles, las viviendas, almazara o molino, abastecimiento de agua, ajardinamiento y tierras de labor para finalizar con unas conclusiones sobre lo estudiado. Palabras claves: Arqueología Medieval. Civilización musulmana. Construcciones almohades y nazaríes. Sistemas hidráulicos. Agricultura. Minería. Abstract: In this work we give to know one of the most interesting buildings on the period almohade and later used by the kings nazaríes. It is the House of the Hens or to Give al-Wadi, Daralgüid, Daralhuet, Huss al-Dayay, for some he/she Marries of the River and for other Alquería of the Orchard of the Hens. Remains of constructions of housings have been documented, configuration of the same ones, pavements, tracts of paved streets, walls, hydraulic structures as canals, reservoirs, treadmills and aqueducts, as well as remains of walls, mill and other interesting remains for the study of the Muslim occupation of the Drop Half Age in Granada. It has been deepened in the urbanism and the space organization of the complex beginning with the defensive system, atrerrazamiento walls, the streets, the housings, almazara or mill, supply of water,
CHÁVET LOZOYA, Mª., SÁNCHEZ GALLEGO, R., ESPINAR MORENO, M. Y PADIAL PÉREZ, J. 100 ajardinamiento and agricultural lands to conclude with some summations on that studied. Key words: Medieval archaeology. Muslim civilization. Constructions almohades and nazaríes. Hydraulic Systems. Agriculture. Mining. I. INTRODUCCIÓN Los restos del yacimiento arqueológico conocido como Casa de las Gallinas, se localizan en la Ribera de los Molinos, en el Pago del Pedregal del Genil, en la Hacienda llamada Casa de las Gallinas, término municipal de Granada. Los límites de dicha hacienda lindan al Norte con terrenos de la Dehesa de la Alhambra, por el Este con el Barranco del Corralón, por el Sur, con la Acequia del Candil, y por el Oeste con el Barranco de Casa Gallinas. La topografía del terreno está caracterizada por ser una superficie en ladera, sobre conglomerados de formación alhambra, presentando un gran desnivel, desde la parte norte más elevada descendiendo gradualmente en dirección sur (hacia el valle del río Genil), por lo que se forman cuestas pendientes y desniveles acusados. El paisaje lo conformarían en la parte más elevada terrenos de monte mediterráneo con pinares, matorrales y espartales, y en la zona intermedia, desde el monte hasta el cauce del río Genil, con aterrazamientos escalonados para el cultivo de regadío, formando parcelas, para aprovechar la infraestructura de riego, con diversos ramales de agua procedentes de la acequia del Cadí y de la acequia Gorda. La ocupación antrópica en esta área de estudio, esta documentada desde época romana hasta época contemporánea, y estaría relacionada con la explotación minera, agrícola e hidráulica, contribuyendo con estas actividades a las alteraciones del medio que se aprecian en el paisaje existente en la actualidad. En relación con esta ocupación del territorio y aprovechamiento del medio al que hemos hecho referencia, las evidencias arqueológicas que más se corresponden con las trasformaciones antrópicas del medio, pertenecen a época medieval. De este período se han documentado una serie de estructuras en relación con la trama urbana que conforma el complejo denominado Casa de las Gallinas, perteneciente a un espacio residencial y de explotación en manos de una familia importante emparentada con el poder real. Este complejo, se encuentra en la misma vía de comunicación que la relaciona con espacios tan característicos como la Alhambra, el palacio de los Alijares y las zonas de producción del barranco Bermejo, ejerciendo un control sobre los dos ejes del agua de la zona, la acequia del Cadí y la acequia Gorda, así como de los molinos, principal eje de producción desde el siglo XII, momento en el que se consolida la trama urbana es este sector.
EVIDENCIA DEL PASADO ALMOHADE EN GRANADA: LA CASA DE LAS GALLINAS 101 II. METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN A la hora de enfrentarnos a una intervención arqueológica en una zona poco conocida arqueológicamente y contando solamente con unas pocas referencias bibliográficas, tuvimos que plantear una estrategia de investigación para resolver unos problemas u objetivos para concretar algunos aspectos con mayor rigor histórico y científico. En primer lugar, la recopilación de todo tipo de documentación bibliográfica de diferentes períodos históricos, que pudiera aportar información sobre los restos exhumados y así cotejar los datos obtenidos en la intervención con los proporcionados por los textos. En segundo lugar nos planteamos aportar nuevos datos científicos para intentar resolver el problema sobre el momento inicial de ocupación y aprovechamiento de los recursos auríferos del denominado Cerro del Oro, siendo una zona o cuenca aurífera explotada desde época romana y en época medieval, que pervive hasta inicios del siglo XX, con las labores de extracción y lavado de materiales gracias a la disponibilidad del agua captada del río Genil. Y en tercer lugar, el objetivo planteado, fue relacionar la estructura muraria visible en superficie con algún tipo de poblamiento e insertarlo dentro de un contexto cronológico. Para ello se plantearon una serie de sondeos que nos diesen información con los datos obtenidos, sobre los momentos y motivos de su fundación, el sentido de su ubicación, las actividades económicas relacionadas con sus habitantes, las causas de su abandono y las diferentes épocas de ocupación. III. ALGUNAS REFERENCIAS HISTÓRICAS SOBRE EL COMPLEJO Las fuentes históricas documentales con las que contamos, situaban en la ladera derecha del Río Genil, un palacio o casa de recreo de la realeza nazarí, ubicado entre la acequia del Cadí y la acequia Gorda, que contaba con un recinto fortificado de grandes murallas, huertas, albercas, granjas, etc…, identificado como Dar al-Wadi o Casa del Río, Daralgüir o Daralhuet, Huss al-Dayay o Alquería del Huerto de las Gallinas, entre otros topónimos. Francisco de Paula Valladar, en su Guía hace referencia a este complejo y nos dice: “Apenas quedan rastros, en el camino de Cenes, del famoso palacio conocido por la Casa de las Gallinas (en árabe Dar Alwadi, casa del río), y según Mármol Darluet. Ignórase cual fuera su objeto, aunque Mármol dice que era sitio real y “servía para criar aves de toda suerte”. Ocupaba un extenso perímetro y tenía huerta y jardines regados con las aguas de Genil, cuyas acequias Gorda y del Candil discurren por el citado camino de Cenes. La Fuente (His.t.III), dice que “los vestigios de este palacio y sus norias y acueductos se descubren camino de Cenes en la casa que (aún) llaman de las Gallinas”. Las nuevas construcciones y la potente maquinaria, que para lavar las arenas auríferas del cerro del Sol,
CHÁVET LOZOYA, Mª., SÁNCHEZ GALLEGO, R., ESPINAR MORENO, M. Y PADIAL PÉREZ, J. 102 ocupa aquel sitio, han acabado de borrar los vestigios musulmanes. Se han hallado algunos fragmentos de decoración. En este mismo camino, en la huerta del Castaño, hay algunos restos árabes”1. (*) NOTA:Cuando este trabajo estaba en prensa conocimos el artículo de D. Luís José García Pulido, miembro de la Escuela de Estudios Árabes de Granada (C.S.I.C.), titulado: “Sobre el emplazamiento de los restos arqueológicos de la Casa de las Gallinas”, Al-Qantara, XXVIII, pp. 229-259. Queremos ahora hacer algunas matizaciones que aclaran y clarifican lo expuexto por este investigador al final de su trabajo. La información que sobre este complejo poseía la Escuela de Estudios Árabes, y dado el interés de los posibles restos arqueológicos, debía haber sido facilitada a la Delegación de Cultura de Granada, para que en esta zona se hubieran adoptado las medidas cautelares pertinentes en materia de patrimonio ante una previsible expansión urbanística sobre los terrenos en los que previsiblemente se podrían localizar los restos. De este modo, no se hubiera producido el descubrimiento “in extremis” de su emplazamiento debido a unas labores de desfonde mecánicas, como cita el autor del trabajo. Ante esta situación, posiblemente evitable, se actuó correctamente, poniéndose en conocimiento de las Administraciones Públicas, quienes determinaron los pasos a seguir, informando al promotor de las obras que se debían hacer una serie de sondeos arqueológicos para documentar los restos que no habían sido retirados durante el desfonde. La promotora de las obras siguiendo las directrices institucionales, accedió a que se realizaran los trabajos y estudios, y haciendo uso del libre mercado, se puso en contacto con nosotros para la dirección científica de dichos trabajos, siendo ellos y no Cultura o el Ayuntamiento, quienes eligen al equipo técnico, desestimando cualquier ofrecimiento, y menos de quienes les habían paralizado las obras. Llegando a un acuerdo con la promotora, se les ofreció un equipo multidisciplinar compuesto por: Dª. María Chávet Lozoya (Licenciada en Historia, Arqueóloga); D. Rubén Sánchez Gallego (Licenciado en Historia, Arqueólogo); D. Jorge Padial Pérez (Licenciado en Historia y Diplomado en Biblioteconomía y Documentación, Arqueólogo), D. Bienvenido Más Belén (Licenciado en Historia, Arqueólogo), D. Manuel Espinar Moreno (Profesor Titular de Historia Medieval Universal y de España de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, Asesor Científico); Dª. Sonia Ulloa Jerez (Arquitecta), D. Carlos Jiménez (Topógrafo) y D. Juan Manuel Iruela Sánchez (Espeleólogo). Una vez iniciados los trámites pertinentes para la obtención del permiso de intervención, se nos comunica por la promotora, que cierta persona, identificada como una de las que paralizaron las obras, se persona en el solar acompañada por fuerzas estatales (Policía del Subsuelo), y sin ningún tipo de licencia o permiso ni de la Delegación de Cultura ni de la Promotora de las obras, se introducen en la boca de mina localizada en uno de los perfiles del solar, substrayendo materiales arqueológicos, este acontecimiento no deseado, se pone en conocimiento de la Delegación de Cultura de Granada, por escrito y por registro, para que tomaran las acciones pertinentes. En definitiva, más adelante se estudiará en profundidad la Casa de las Gallinas pues nuestro artículo ofrece un avance de lo encontrado hasta ahora. También queremos dejar claro que cualquier profesional formado científicamente puede trabajar en arqueología, pertenezca o no a una entidad estatal, como creemos queda demostrado en los resultados de nuestra intervención. Los trabajos deben tener correlación entre título y contenido y aludir al lugar donde se encuentra este importante yacimiento para evitar equivocos y una correcta identificación del lugar evitando que se confunda con otros pues no se dice nada en el título sobre su emplazamiento en Granada.
EVIDENCIA DEL PASADO ALMOHADE EN GRANADA: LA CASA DE LAS GALLINAS 103 En la Guía de A. Gallego y Burín, también contamos con dos referencias sobre este palacio: “…palacios aislados, como síntoma de la disgregación (Daralgüit, ya destruído, Dar al-Horra, los Infantes, las Monjas, Zafra, torre de las Infantas, etc) y en todos ellos…”2. Continúa diciendo: “En el inmediato camino de Cenes, sobre una meseta que domina el Genil, tuvieron los reyes granadinos una casa de recreo (Daralgüir o Daralhuet, Casa del río), vulgarmente conocida con el nombre de Casa de las Gallinas, porque, al decir de Mármol, este sitio real servía para creas aves de toda suerte. De ella hasta hace años quedaban levísimos rastros, y los pocos fragmentos conocidos de su decoración corresponden a la época de Muley Hacén (fines del siglo XV)”3. Mármol Carvajal en su Libro Primero Capítulo VIII, “Que contiene la materia del pasado, y trata de las recreaciones que tenían los Reyes Moros en esta ciudad”, nos dice: “ …Yendo pues el cerro abaxo al rio Xenil, que cae de la otra parte hácia mediodia, estaba otro palacio, ó casa de recreación, para criar aves de toda suerte, con su guerta y jardines, que se regaba con el agua de Xenil, llamado Darluet, casa del rio, y hoy casa de las gallinas…”4. Y en su Libro Cuarto Capítulo V “De lo que los Cristianos hicieron, quando supieron la entrada de los monfis en el Albaycin”, nos dice: “…Y estándoles diciendo esto, llego á él un hombre, y le dió aviso, como los Moros iban con dos banderas tendidas por detras del cerro del Sol á dar á la casa de las gallinas, llamada Darluet, que está como media legua de la ciudad sobre el rio Xenil…”5. En varios capítulos de los Anales de Granada de Henríquez de Jorquera, también contamos con algunos datos históricos. En su Libro Primero Capítulo VIII: “Población de los cármenes, guertas y caserias que tiene la campana de Granada”, dice: “…No es menos poblada la famosa ribera de Genil desde su famoso puente a su Oriente, con muchas y viçarras guertas y grandiosos molinos, hasta la casa de las gallinas; feligreses de la parroquial de San Cecilio y de las Angustias...”6. En el Capítulo X: “De las fuentes saludables, manantiales y artificiales desta ciudad”, dice: pp.41-46: “…En las riberas del plateado Jenil, frontero de la real Casa de las Gallinas, y guerta del Cordero, en un 1 VALLADAR, F. Paula de.: Guía de Granada. Archivum, Granada, Universidad de GranadaComarex, 2000, pp.467-468. 2 GALLEGO Y BURÍN, A.: GRANADA. Guía artística e histórica de la ciudad. Comares. Granada, 1993, pág. 51. 3 Ibídem. Pág.167. 4 MÁRMOL CARVAJAL, LUIS DEL.: Historia del rebelion y castigo de los moriscos del Reyno de Granada. Delegación Provincial de la Consejería de Cultura en Granada.Granada, 1996, pp. 2729. 5 Ibídem. Pp.242-247. 6 HENRIQUEZ DE JORQUERA, F.: Anales de Granada, Universidad de Granada, Granada, 1987.Pág. 34.
CHÁVET LOZOYA, Mª., SÁNCHEZ GALLEGO, R., ESPINAR MORENO, M. Y PADIAL PÉREZ, J. 104 vistoso repecho al oriente de la hermita de San Anton, que llaman el viejo, está la famosa y nombrada fuente de la culebra...”7. También en el Capítulo XIV: “De las reales casa y huertas del Xeneralife y Casa de las Gallinas”, dice: “La casa Real de las gallinas, que está en la ribera del Rio Genil al mediodia, tenian los reyes moros para solo criar abes, gallinas y todo genero de caza para tenello en abundancia y en ella tenian palacio de recreación a quien llamaban Darluet, que significa la casa del rio y esta casa y los demás del cerro de Santa Elena está yncorporado con el Alcaydia y Juridición del Jeneralife, con mero mixto Imperio, de cuyos Alcaldes se tratará en su lugar”8. Y finalmente dentro de este Libro Primero, en el Capítulo XXIX: “De las demás villas del Reino de Granada, comenzando por Caparacena”, nos narra:. pp. 173-183: “Villa de Campotexar…….; es cabeza del Marquesado cuyo título dio nuestro gran Felipe cuarto á don Pedro de Granada y Venegas, Conde de Miravalles, Señor de estas villas, Caballero del orden de Alcantara, Bracero de la Reina nuestra señora doña Isabel de Borbón y su mayordomo y alcalde perpetuo de las casas de reales del Generalife y casa de las gallinas,…….”9. Otras referencias las encontramos dentro de su Libro Tercero: “Sucesos del año 1590”: pp. 527-533: “Al principio deste mes de mayo de mil quinientos y noventa se puso la encomienda en la horden de caballería del Señor Santiago el noble cavallero don Alonso Venegas y Granada, natural desta ciudad y veinte y quatro de Granada, señor de las villas de Jayena, Campotexar y otras villas, alcalde de las huertas y casas reales de Generalife y casa de las gallinas de su majestad y señor de la real casa de Granada,…”10. Y dentro de este Libro también, en: “Sucesos del año 1606”: “En este año falleció en esta ciudad de Granada don Alonso Venegas de Granada, cavallero del ábito de Santiago, señor de la casa fuerte y real de Granada y señor de las villas de Generalife y casa de las gallinas, Jayena y Campotejar, veinte y quatro desta ciudad; el cual sirvió en la guerra de Granada a su majestad con muy buenos cargos y oficios y fue parte para la reducción deste reino y sus rebeldes por la gran estimación que del se hacía. Sepultose su cuerpo en el Sagrario de la sancta iglesia desta ciudad en su grandiosa capilla de señor San Pedro, donde están sus armas y vanderas suyas y de sus padres y abuelos que sirvieron a el emperador Carlos quinto en la guerra y en la conquista de Orán, dexó por heredero y sucesor en su casa y mayorasgo a don Pedro de Granada y Venegas y Rengifo, su hijo mayor, cavallero del ábito de Alcantara,…”11. 7 Ibídem. Pág. 45. 8 Ibídem. Pág. 59. 9 Ibídem. Pág. 175. 10 Ibídem. Pág.531. 11 Ibídem. Pág. 547.
EVIDENCIA DEL PASADO ALMOHADE EN GRANADA: LA CASA DE LAS GALLINAS 105 Otro de los autores que nos hacen referencia a este complejo es Simonet, en su “Descripción del Reino de Granada”12. En el Capítulo VIII de la obra citada anteriormente, nos dice: “Bajando por aquella parte hacia el Mediodia, en un sitio muy solitario dentro del valle por donde atraviesa el Genil, estaba otro palacio y sitio de recreo no menos delicioso llamado en lo antiguo Dar Alwadi ó la Casa del Rio (que Mármol escribe Darluet) y después la Casa de las Gallinas. Según el mencionado escritor, servia este sitio para criar aves de toda suerte, regándose su huerta y jardines con el agua del vecino Genil”13. Una nueva descripción sobre el complejo, nos la aporta Andrés Navagero, en su “Viaje por España (1525-1526)” nos dice: “ Daralharoza estaba sobre el Generalife hacia donde corre el Darro, y lo Alisares a la derecha, saliendo desde la Alhambra hacia la parte del Genil, con una hermosa vista sobre la vega; más allá y más dentro del valle por donde corre el Genil hay otro palacio derruido, que también era de los reyes moros, situado en lugar apacible y más solitario que los otros, con el agua del río muy cercana, y llaman a este palacio la casa de las Gallinas”14 De entre otras muchas referencias15, contamos con la que sobre este complejo nos aporta Gómez Moreno en su Guía de Granada, y que se asemeja más a las estructuras documentadas: “Como á dos kilómetros hacia mediodía, se distinguen las ruinas de otra casa de recreación de los reyes moros, llamada Daralgüid ó casa del Río, la cual, por estar destinada á la cría de aves, tomó el nombre vulgar de casa de las Gallinas, con que todavía se la conoce. Hállase encima de una meseta no lejos del Jenil y ya solamente pueden reconocerse sus paredes de mampostería con 12 SIMONET Y BACA, F. J.: Descripción del Reino de Granada sacada de los autores arábigos (711-1492), con noticias cronológicas de los principales escritores en tiempo de la dominación árabe y apéndices con textos históricos. Granada, 1872. Reimpr. de Oriental Press. Ámsterdam, 1979. 13 Ibídem. Pp. 63-70. A este respecto, el autor nos indica en una nota que según D. Miguel Lafuente Alcántara en su Historia de Granada, III.162: “los vestigios de este palacio y sus norias y acueductos se descubren camino de Cenes, en la casa que (aun) llaman de las Gallinas”. En los Apéndices de esta obra, también contamos con referencias que el autor recoge de otras fuentes. En el apéndice Número VIII: Descripción de la ciudad de Granada. Por Francisco Bermúdez de Pedraza: “…el cual se continúa con los regalados edificios de los Alixares, que significan Granxas ó casas de placer, donde se ve en vestigios de su grandeza, cuya tierra se extiende hasta la Casa de las Gallinas, que fue castillo de los reyes moros, y es alcaydia accesoria á la del Alhambra...”, pág. 269; y en Número X: Relación de los lugares situados en los contornos de la capital, bajo la dominación de los nasaritas: “ Haxx Addachah, ó Huerto de las Gallinas”, pág. 278. 14 CASTILLO OREJA, M. A. (Ed.): Los alcázares reales. Encuentros sobre patrimonio. Fundación BBVA, Madrid, 2001, pp.213-215. 15 Algunas de estas obras son: JIMÉNEZ MATA, Mª.C.: La Granada Islámica. Contribución a su estudio geográfico-político-administrativo a través de la toponimia; LADERO QUESADA, M. A.: La guerra de Granada (1482-1491); NAVAGERO, A.: Viaje por España (1525-1526); BERTAUT, F.: Diario del viaje a España hecho en el año 1659, en la ocasión del tratado de paz; LÓPEZ Y VARGAS MACHUCA, T.: Diccionario geográfico de Andalucía: Granada; entre otros.
CHÁVET LOZOYA, Mª., SÁNCHEZ GALLEGO, R., ESPINAR MORENO, M. Y PADIAL PÉREZ, J. 112 El pavimento, al igual que los otros ejes viarios, es empedrado, con guijarros de pequeño tamaño dispuestos de forma irregular, trabados con mortero de cal y tierra, documentándose en el lateral Este, un pequeño canal de desagüe con guijarros de mediano tamaño, para la evacuación de aguas, de un recorrido similar al trazado de la calle. En la parte superior de la calle, sobre el empedrado y adosado a las estructuras registradas como muros de aterrazamiento y muros de las viviendas, se documenta una estructura que hemos interpretado como un banco. Los espacios de hábitat documentados, correspondientes a viviendas, se organizan entre los grandes muros de aterrazamiento, aprovechando el espacio existente entre ellos por lo que las construcciones se adaptan a ese espacio, y a los ejes viarios creados. En todas las viviendas, se han documentado diversas fases constructivas que permiten establecer una primera fundación en época almohade a tenor de los materiales constructivos empleados y al menos dos fases posteriores; una de finales del XIII y otra de momentos de la conquista. La Vivienda 1, se localizaría entre dos de los muros de aterrazamiento, adosándosele en su lateral Oeste un alzado de muro, en dirección Norte-Sur, que presenta fábrica de mampostería de guijarros trabados con mortero de cal y tierra, con unas dimensiones de 0´80 m de ancho, 3 m de longitud y 0´80 m de potencia. Dentro de estas tres estructuras murarias registradas, se documenta la vivienda, que presenta forma rectangular, y con orientación Este-Oeste. Se han podido identificar dos estancias de la casa, divididas por un tabique de ladrillos dispuestos a canto en dos hiladas de doble ladrillo (salvo en la parte central que solo se documenta un tramo de hilada de un solo ladrillo) que se adosa a las estructuras laterales. Esta vivienda contaría con dos habitaciones. La Habitación 1, se localiza en el lateral Oeste de la estructura, con un pavimento de cal, sobre el que se documentan reparaciones también con cal. Las paredes de esta estancia, estarían enlucidas con este mismo material, que se documenta en algunas zonas de la estancia. El acceso desde la estancia o Habitación 1 a la Habitación 2, se realizaría a través de un vano de acceso localizado en la mitad del tabique de ladrillos. Esta dependencia, también presenta un suelo de cal, sobre el que se localizan algunas reparaciones también con cal. Bajo una de estas reparaciones de cal, se ha documentado un hogar de fábrica de ladrillos, que presenta forma casi rectangular. En esta estancia no se han podido documentar los enlucidos interiores, pero posiblemente también eran de cal sobre el enlucido de tierra y cal de los muros de aterrazamiento.
EVIDENCIA DEL PASADO ALMOHADE EN GRANADA: LA CASA DE LAS GALLINAS 113 FOTO 4 La Vivienda 2, se localiza también entre dos de los muros de aterrazamiento y los alzados de muro que se le adosan para conformar el complejo de hábitat, un total de tres, en el lateral Oeste, en el lateral Este, y por el lateral Sur. Todas estas estructuras presentan la misma fábrica de mampostería de guijarros de mediano y gran tamaño y piedras, fajeados con lajillas y morrillos. Dentro de estas cinco estructuras murarias registradas, se documenta la Vivienda 2, que presenta forma rectangular, y con orientación Norte-Sur. Se han podido identificar dos estancias de la casa: una principal, de mayores dimensiones, que se puede identificar como la cocina, y otra estancia de menores dimensiones, con un uso indeterminado. En el lateral norte de la estancia o habitación principal, que identificamos como cocina de la vivienda, se documenta parte de un suelo de ladrillos dispuestos en spicatum en cuadrado, y que ocuparía todo este sector, sobre el que se documentan reparaciones del pavimento realizadas con cal. Estas reparaciones se han podido documentar sobre el mismo suelo de ladrillos en el lateral Norte, y sobre el nivel
CHÁVET LOZOYA, Mª., SÁNCHEZ GALLEGO, R., ESPINAR MORENO, M. Y PADIAL PÉREZ, J. 114 geológico en el sector central de la habitación. En el lateral Este del suelo de ladrillos, se documenta un hogar de fábrica de ladrillos. En cuanto a los materiales con los que estaban realizadas las paredes de la estancia, solo se ha podido documentar en el sector norte, paralelo al suelo de ladrillos, y adosado a uno de los muros de terraza, parte de una pared de ladrillos trabados con mortero de cal, de unas dimensiones de 38 x 18´5 x 7´5 cms, dispuestos a canto en dos hiladas superpuestas, alcanzando una potencia máxima de 0´48 m de alzado. En el sector central de la vivienda, no se documentan estructuras, solamente un nivel de reparación de cal, sobre el estrato geológico. En el sector suroeste de la vivienda, se documenta un suelo de ladrillos colocados en plano. Este suelo, pertenecería a una de las estancias de la casa, y estaría separado de la habitación principal, por un pequeño muro de fábrica de mampostería de guijarros y sillares trabados con mortero de cal y tierra que presenta orientación EsteOeste. El espacio creado entre las estructuras que lo forman y delimitan, sería una pequeña habitación de forma cuadrada, que podría ponerse en relación con una posible letrina de la vivienda. En el sector sureste de la vivienda, se documenta un agujero o fosa excavado sobre el nivel geológico con materiales de relleno en el interior. Esta fosa, no rompe el suelo de ladrillos ni las estructuras que la delimitan, se excavó hasta 1´80 m de profundidad pero por razones de seguridad no se pudo rebajar más. La entrada a la vivienda se realizaría por el lateral Este de la casa, desde la calle Central, a través de un vano de acceso localizado entre los muros de la casa. En los dos laterales de la entrada, se documentan dos sillares de conglomerado, que formarían parte de un posible alzado del arco de entrada a la vivienda, ya que también se han documentado más sillares de iguales características en el relleno que amortizaba el vano, originado por el derrumbe del posible arco. El acceso desde el exterior a la vivienda se realizaría por este vano, a través de un escalón de fábrica de losas de piedra y ladrillos trabados con mortero de cal. La entrada contaría con una puerta, posiblemente de doble hoja, localizándose una de las quicialeras en el lateral derecho de la entrada. En el exterior de la vivienda, a un lado y a otro de la entrada, las paredes de la fachada, estarían enlucidas de cal, documentándose parte de este enlucido sobre la cara Este del muro de cierre. En el lateral Oeste, localizado justo enfrente de esta entrada, y sobre uno de los muros de la estructura, se ubica otro posible vano de entrada. Solamente se documenta el suelo del posible vano, de fábrica de ladrillos de unas, trabados con mortero de cal y tierra. Este vano estaría a unos 0´80 m de altura sobre el pavimento de la habitación principal de la casa, no documentándose ningún tipo de estructura de acceso hasta el pavimento (como unas posibles escaleras).
EVIDENCIA DEL PASADO ALMOHADE EN GRANADA: LA CASA DE LAS GALLINAS 115 FOTO 5 La vivienda 3, se localiza en el sector sur del complejo, documentándose de ella dos niveles de pavimento, un primer nivel de pavimento de cal, delimitado en el lateral Este, por una hilada de ladrillos y un segundo nivel de pavimento compuesto también por un suelo de cal, que se adosa a uno de los muros de la casa. Debido a los límites del sondeo, no se pudo documentar mas trazado de la vivienda, aunque su orientación sería este-oeste. Y finalmente la vivienda 4, se localizaría en la parte baja del solar, en el sector suroeste, paralela a la calle que da acceso a las viviendas colindantes con la parcela. Esta vivienda tendría acceso desde la calle Oeste, a través de un murete con dos pilares en las esquinas. El conjunto presenta fábrica de ladrillos, trabados con mortero de cal y gravas. Todo el conjunto se documenta con unas medidas de 2 m de longitud a lo largo de todo el sondeo y con orientación de Este-Oeste. En la parte interior de la estructura que hemos descrito, se registra parte de un suelo de cal, que se extiende a lo largo de toda la parte interior del sondeo, estando adosado a la estructura documentada como vano de entrada. Bajo este suelo de cal, se documenta otro pavimento perteneciente a un suelo de ladrillos. Los ladrillos del pavimento están dispuestos en espiga, trabados con mortero de cal y tierra, y presentan unas medidas de 39 x 19 x 6 cm.
CHÁVET LOZOYA, Mª., SÁNCHEZ GALLEGO, R., ESPINAR MORENO, M. Y PADIAL PÉREZ, J. 116 Por la distribución de las viviendas a lo largo de todo el complejo y los espacios documentados en su distribución interna, podemos hablar que estas pertenecerían a espacios destinados al personal de servicio del complejo. La población asentada en este territorio, realizaría labores productivas que se pueden poner en relación como hemos comentado con actividades agrícolas, producción de cereales, horticultura, mineras (aunque los resultados de la excavación no han aportado suficiente información sobre el alcance de esta actividad), ganaderas, orientada a la producción de carnes y leches; pero el hallazgo en la excavación de otras estructuras, nos han aportado datos sobre otras actividades complementarias llevadas a cabo en el complejo. A este respecto, se documenta en la parte central del solar, dos piedras de molino superpuestas, con una ligera inclinación o caída hacia el suelo. Las piedras presentan las mismas medidas de circunferencia, y la que se ubica en la parte superior conserva más grosor que la inferior. Su tipología o forma es semicónica, no encontrando paralelos a otras piedras documentadas en excavaciones arqueológicas o en molinos que se conserven en la actualidad. De las conclusiones derivadas de los datos estratigráficos obtenidos en este sondeo, hemos interpretado que se trata de la parte productiva de un molino (o posiblemente una almazara), que presenta forma circular y está excavada en el nivel geológico al cual se le cubre con una capa de enlucido que ha sido documentado en una parte de ambos laterales, pero que posiblemente se extendiera a lo largo de toda la estructura. El hecho de que se documenten dos piedras de molino superpuestas y en el centro de la estructura, nos indica que se puede tratar de la piedra voladera y la solera, esta última quizás se situase sobre el nivel geológico ya que se conserva la impronta sobre el terreno de haber estado allí ubicada. Según estas conclusiones y al no contar con más estructuras que se puedan poner en relación con este complejo, pensamos que se trataría de una estructura hidráulica en la que la fuerza motriz sería el agua que movería el complejo sistema de producción por medio de una rampa o cubo por el que se controlaría el agua necesaria para mover todo el sistema.
EVIDENCIA DEL PASADO ALMOHADE EN GRANADA: LA CASA DE LAS GALLINAS 117 FOTO 6 Los molinos solían tener más de una finalidad, y se elaborarían o tratarían productos procedentes de los diferentes cultivos de las paratas del terreno. Los molinos fiscalizaban toda la tierra de cultivo de alrededor, y casi siempre estaban en manos del poder o de familias emparentadas con el poder, que organizaban la producción para obtener unas materias consideradas como imprescindibles para abastecer a la población. A la hora de construir el complejo, se tuvieron en cuenta las posibilidades de suministrar agua a la población y facilitar la agricultura de regadío, un tanto limitada dada las características topográficas del terreno. Para ello se estudiaron las posibilidades del abastecimiento de agua que ofrecía el entorno geográfico, siempre teniendo en cuenta la agreste topografía del terreno. Para el aprovisionamiento de agua del complejo, tanto con fines agrícolas, industriales, como de consumo humano, se utilizaron las infraestructuras que ya habían sido creadas en épocas anteriores y otras creadas en el mismo período cronológico, para el abastecimiento de la ciudad de Granada. El recorrido del agua partiría desde la presa Real de Cenes, hasta la derivación en dos acequias: la del Cadí y la acequia Gorda. La acequia Gorda regularía el abastecimiento de agua en la zona baja del complejo, mientras que la del Cadí, establecería una línea de rigidez por encima del complejo excavado.
CHÁVET LOZOYA, Mª., SÁNCHEZ GALLEGO, R., ESPINAR MORENO, M. Y PADIAL PÉREZ, J. 118 Dentro de la trama urbana del complejo, se han documentada estructuras que estarían relacionadas con el abastecimiento de agua. Bajo la calle Este, se localiza una atarjea, quizás la principal del complejo a la que iba a evacuar otra atarjea documentada en el centro del solar. Esta infra-estructura, esta realizada en fábrica de ladrillo trabada con mortero de cal y tierra, documentándose parte de este mortero en la zona en la que los ladrillos han desaparecido, mientras que también se documenta parte del alzado de ladrillos de la pared izquierda conservada en el perfil. La parte de la atarjea que se documenta en el perfil, presenta dirección de norte a sur con una ligera inclinación hacia el sur, en donde se documenta lo que podría ser una arqueta. En relación con la estructura hidráulica documentada como molino, se documenta en la parte central del complejo, los restos de una pequeña arqueta y parte del trazado de una atarjea. Presentan fábrica de ladrillos trabados con mortero de cal, cuya fosa de fundación está excavada en el nivel geológico. La cercanía de esta estructura con el complejo registrado como molino, nos hace pensar en una posible relación con la evacuación de aguas del molino. FOTO 7 Como otro cualquier núcleo urbano y rural de Al-Andalus, la Casa de las Gallinas estaba rodeada de huertos y jardines, que se crearon salvando los desniveles del terreno, con la construcción de paratas de cultivo. Posiblemente la mayoría de las paratas se destinasen al cultivo de regadío con una extensa variedad de cultivos, tanto de cereales (trigo, cebada, arroz), hortícolas (berenjenas, alcachofas) y frutales
EVIDENCIA DEL PASADO ALMOHADE EN GRANADA: LA CASA DE LAS GALLINAS 119 (higueras, viñas, olivos, etc…), sin olvidar el importante cultivo de la morera y la elaboración de la seda, como queda reflejado en el Libro de Apeo y Repartimiento de Cenes19. En la zona alta del complejo, se documentan varios muros de aterrazamiento sobre el nivel estéril, pertenecientes a paratas de cultivo o jardines20. En las estructuras exhumadas, se aprecian dos fases o momentos constructivos distintos, en base a la técnica utilizada en su construcción: un primer momento de cronología almohade, correspondiente al momento de conformación de la trama urbana, y un segundo momento de consolidación a finales del siglo XIII por la importancia en la zona de la agricultura. La parte baja de las estructuras, perteneciente al periodo almohade, se compone de mampuestos de guijarros de mediano tamaño, fajeados con lajillas y morrillos. En esta mampostería, las lajillas o morrillos están colocadas a modo de verdugadas, pudiéndose apreciar su disposición separando las fajas que se conservan, muy regularizadas, y con una altura que oscila entre los 0´30 m por lo general. Y una segunda fase constructiva, perteneciente al período nazarí, en la que se repara la estructura, nivelando la parte conservada con una serie de hiladas de ladrillos sobre la que se dispone la nueva fábrica de mampostería encintada en ladrillo con guijarros de mediano y gran tamaño y una doble línea de ladrillos alternando la soga y tizón, trabados con mortero de cal y tierra. En algunos sectores, conserva parte de enlucido de tierra y cal, a modo de vitola, es decir, dejando parte de la piedra con cara vista. Presenta unas medidas de unos 0´50 m de ancho (aunque en algún sector del muro es mayor), 13´90 m de largo y una altura variable entre 1´40 y 1´93 m. Se documenta con dirección Norte-Sur. En la parte Norte del muro, y en la Sur, se le adosan contrafuertes. El documentado en el lateral norte (que a su vez está adosado a una gran piedra del nivel geológico), presenta unas medidas de 1 m de alto, 1 m de longitud y 0´80 m de ancho, medida que también se aprecia en el contrafuerte del lateral Sur, peor conservado que el anterior. Ambos presentan fábrica de mampostería de piedra trabada con mortero, con dirección Este-Oeste. Adosado a este muro, en su lateral sur, se documenta otro muro, similar al anterior, creándose entre ambos la parata de cultivo. Este muro, al igual que el anterior, está realizado en fábrica de mampostería encintada en ladrillo con mampuestos de mediano y gran tamaño y una doble línea de ladrillos alternando la soga y tizón, trabados con mortero de cal y tierra. En algunos sectores, conserva 19 Cenes era una alquería de hábitat ocasional en relación con la producción de seda y de cultivos de regadío que se fiscalizarían hasta bien entrado el siglo XV por el complejo de las Gallinas. 20 Este tipo de construcciones, se documentan tanto en el sector del complejo que hemos excavado, como en toda la ladera del cerro, siendo visibles en superficie, diversas estructuras de similares características constructivas a las documentadas por nosotros. En intervenciones arqueológicas que se desarrollen en un futuro por la zona, se podrá ampliar el conocimiento sobre la extensión del área productiva del complejo de casa de las Gallinas.
CHÁVET LOZOYA, Mª., SÁNCHEZ GALLEGO, R., ESPINAR MORENO, M. Y PADIAL PÉREZ, J. 120 parte de enlucido de tierra y cal, conservándose la vitola. Presenta unas medidas de unos 0´60 a 0´70 m de ancho, 10´20 m de largo y una altura máxima conservada de 1´63 m. Se documenta con dirección Este-Oeste. FOTO 8 V. CONCLUSIONES FINALES A raíz de los datos obtenidos durante este proceso de intervención y documentación, y que han sido expuestos a lo largo del desarrollo de este trabajo, hemos llegado a la hipótesis de que la zona intervenida se puede poner en relación con la zona industrial y de recreo, de un recinto bastante complejo, en el que la vivienda o residencia principal estaría ubicada en la parte superior del gran muro de mampostería (en la que actualmente se ubica una casa), edificada sobre una plataforma natural que contaría con defensas naturales por los laterales Este y Sur, mientras que por el Oeste el recinto contaba con el paramento documentado. Los trabajos científicos desarrollados en este yacimiento, nos han permitido documentar la secuencia estratigráfica y así determinar los momentos iniciales y finales de la actividad humana en este yacimiento. El primer aspecto a tener en cuenta estaría relacionado con la etapa cronológica y el motivo de la fundación del complejo urbanístico, relacionado con la fundación de la acequia Gorda en el S. XI por los ziríes y la acequia del Cadí, Candil o de las Tinajas a finales del S. XII, así como grandes albercas para el almacenamiento de agua.
EVIDENCIA DEL PASADO ALMOHADE EN GRANADA: LA CASA DE LAS GALLINAS 121 A la construcción de estas acequias, le siguió un proceso de ocupación y de puesta en explotación de nuevas tierras agrícolas en la periferia de la ciudad, como el Barrio de la Virgen de las Angustias, Barrio Fígares, y en el entorno de las calles San Antón y Alhamar, vinculadas a algún tipo de hábitat dentro de almunias como el Alcázar Genil o palacios como el Cuarto Real de Santo Domingo, y otros más alejados de la periferia como sería el caso de los restos documentados durante nuestra intervención. Un segundo aspecto a tener en cuenta, es la ubicación de este complejo, localizado en un eje viario que se conserva actualmente y que partiría desde las aguas potables (encima de la zona excavada), pasando por los Arquillos, el barranco Bermejo, los Alijares, la Alhambra y las grandes huertas del Realejo, donde en época nazarí se localizarían las élites de la ciudad. Las fuentes históricas documentales con las que contamos, sitúan en la ladera derecha del Río Genil, un palacio o casa de recreo de la realeza nazarí, ubicado entre la acequia del Cadí y la acequia Gorda, que contaba con un recinto fortificado de grandes murallas, huertas, albercas, granjas, etc…, identificado como Dar al-Wadi o Casa del Río, Daralgüir o Daralhuet, Huss al-Dayay o Alquería del Huerto de las Gallinas, entre otros topónimos. Los datos arqueológicos obtenidos durante nuestra investigación, confirman la existencia de un complejo de gran entidad que se puede poner en relación con la ubicación en esta parcela (y en las parcelas colindantes) del palacio o casa fuerte del que hablan las fuentes documentales. La bibliografía que hemos consultado, y las referencias documentales precisas sobre este yacimiento, coinciden en fechar cronológicamente la fundación de este recinto en el periodo nazarí (S. XIII-XV), pero con el desarrollo de esta intervención se han podido concretar con mayor rigor arqueológico, como se desprende del estudio de la estratigrafía muraria que hemos realizado, su similitud con otros paralelos murarios, por lo que su fundación debe remontarse a cronologías anteriores, hacia la segunda mitad del siglo XII, ya que la técnica edilicia de los paramentos o estructuras documentadas presentan gran similitud con las técnicas almohades utilizadas en el norte de África desde el siglo XI en adelante y en la Península Ibérica desde el S. XII21. De este modo, y según queda confirmado por los datos obtenidos, el complejo fue creado de nueva fundación por los almohades, en el S. XII, y estuvo en uso un amplio período de tiempo22. 21 PAVÓN MALDONADO, BASILIO: Tratado de Arquitectura Hispano-musulmana, II. Ciudades y Fortalezas. CSIC. Madrid, 1999. pp.601-710. 22 El material cerámico recuperado durante la intervención se compone de fragmentos cerámicos de cronologías almohade, nazarí, modernas y contemporáneas, también se recuperan una amplia variedad de fragmentos de elementos constructivos, con diversos tipos de ladrillos, aliceres y tejas curvas.
MANUEL ESPINAR MORENO & JUAN JOSÉ QUESADA GÓMEZ 128 La aparición en el siglo XIX de algunas de las figuras más importantes de la arqueología en la ciudad de Granada imprime un nuevo rumbo al estudio de la Historia. En primer lugar se sitúan las obras de Hidalgo Morales, Lafuente Alcántara, Francisco de Luque o los hermanos Oliver Hurtado, unas de carácter divulgativo y otras más propiamente histórico. Posteriormente la epigrafía sería incorporada plenamente a la historiografía con la monumental obra de Hübner que, para Granada en concreto, sería retornada poco después en los Monumentos romanos y visigóticos de Granada de Manuel Gómez-Moreno. Esta pequeña obra supondría un hito para el estudio de la epigrafía granadina que, a partir de entonces, se dedicó a estudiar los ejemplares nuevos que completaban aquellos que el gran arqueólogo reunió y estudió en su día. Esa fue más o menos la tónica de los estudios hasta que, en 1987, Pastor Muñoz y Mendoza Eguaras reunieron los hallazgos de toda la provincia de Granada e incluyeron las inscripciones de otras provincias hasta entonces conservadas en los museos granadinos. En la epigrafía mozárabe predominan las lápidas funerarias y los diferentes hallazgos nos permiten realizar una aproximación al fenómeno de las dedicaciones funerarias en piedra. Las fechas de estas manifestaciones abarcan un período de tiempo relativamente amplio. El cristianismo mozárabe introdujo variantes en la tradición de las inscripciones que procedían del pasado romano, y no sólo en las funerarias, sino también en las conmemorativas y fundacionales. Su lengua usual es la lengua latina, supervivencia de la pasada cultura romana y visigoda y nexo con los cristianos del norte, la cual era cultivada entre los mozárabes como lengua escrita, en tanto que la lengua hablada era el romance, incluso después de muchos años de convivencia con los musulmanes y de préstamos culturales mutuos7. En la comarca de Elvira se mantenía firme el cristianismo, donde ya en el siglo IX encontramos algunos mártires, como Leovigildo y Rogelio. En este tiempo se conservan todavía las sedes episcopales de Acci, Basti e Iliberri, aunque algunos cristianos prefirieron refugiase en los pequeños pueblos y en lugares perdidos de las sierras de esta provincia. "En apoyo de esta opinión podemos citar dos curiosos monumentos epigráficos que por su carácter parecen de este tiempo. El primero, lápida de media vara de ancho é incompleta, fué hallada en Trevélez, de las Alpujarras... El otro es un ladrillo que se halló en un antiguo cementerio cerca de la Zubia..."8. 7 "Varias inscripciones latinas que se han hallado en Córdoba, en Granada o en Málaga, pertenecientes a la segunda mitad del siglo X y a la primera del XI, nos atestiguan el uso del latín como lengua escrita en aquella sociedad cristiana regularmente organizada dentro de la musulmana... La lengua hablada era romance, y esto aún en Córdoba, donde naturalmente el poder de atracción de la lengua oficial árabe había de ser mayor"; vid. R. MENÉNDEZ PIDAL, Orígenes del español. Estado de la Península Ibérica hasta el siglo XI, Madrid 1950 (3a ed.), p. 421. Vid. étiam M. C. DIAZ Y DÍAZ, "El latín de la Península Ibérica. Rasgos lingüísticos", apud Enciclopedia Lingüística Hispánica 1, Madrid 1960. 8 F. J. SIMONET, Historia de los mozárabes, p. 541, donde recoge la inscripción de Floresindus tomada de Hübner.
UNA LÁPIDA CORDOBESA DEL AÑO 1007 129 Algunos autores han señalado las dificultades que se presentan al tratar de acercarse a la mentalidad religiosa de la época medieval, fundamentalmente por el hecho de que, en muchas ocasiones, no se recurría al testimonio escrito. De este modo nos encontramos con un serio obstáculo a la hora de calibrar la importancia real de una comunidad como la mozárabe en la civilización hispanomusulmana9. La epigrafía, estrechamente conectada con las creencias religiosas, nos sirve por tanto, no sólo para conocer las circunstancias de la muerte de algunas dignidades eclesiásticas, sino también para acercarnos a la vida de personas anónimas, de las que poco o nada sabríamos de no conservarse los epitafios de sus sepulturas. Las dignidades y autoridades son más conocidas porque sus nombres quedaban en los documentos, y de esta manera hemos conocido prelados, condes, jueces, etc., así como numerosos nombres de santos y mártires a través de los martirologios y las hagiografías. Sin embargo hay gran número de cristianos que no ocuparon cargos ni optaron por el martirio cuyos epitafios nos sirven para conocer sus nombres y algunas otras circunstancias, aunque sean escasas. En los fondos del Museo de Arte Hispanomusulmán se conservan tres lápidas mozárabes. Dos de ellas, la llamada de 'María' y la hallada en Trevélez, ya han sido estudiadas. En el Museo Arqueológico Provincial se encuentran el resto de las lápidas mozárabes halladas en la provincia de Granada. En el período de tiempo en que se produjeron estas manifestaciones podemos observar y estudiar una serie de rasgos y de datos sobre el mozarabismo que coinciden con los aportados desde otros campos de la historia, como la toponimia. La inscripción de Trevélez fue hallada en 1867 y vista in situ por Manuel de Góngora que le facilitó a Hübner un dibujo realizado por Berlanga10. También la estudiaron Simonet, Gómez-Moreno, Femández-Guerra y Navascués11. Después fue depositada en el Museo Arqueológico Nacional, de donde pasó al Museo de Arte Hispanomusulmán en 195412. 9 "Resulta hoy sumamente difícil adentrarnos en los problemas de las mentalidades colectivas. La masa cristiana dejó pocos testimonios escritos, salvo muy contados grupos o en momentos críticos. y no siempre estos momentos críticos son los más adecuados para valorar debidamente la importancia o influencia de los mozárabes en la sociedad islámica"; vid. M. RIU RIU, "Aportación de la Arqueología al estudio de los mozárabes de al-Andalus", p. 89. 10 Vid. AE. HÜBNER, Inscriptiones Hispaniae Christianae, Berolini 1871-1900, nº 292, p. 454. Este autor cita un artículo de Aureliano FERNÁNDEZ-GUERRA y ORBE, publicado en la Revista de Bellas Artes (1867) que no hemos podido consultar. 11 Vid. F. J. SIMONET, Historia de los mozárabes, p. 541; M. GÓMEZ-MORENO, Iglesias mozárabes, p. 365; & J. Mª. DE NAVASCUÉS, "Nueva inscripción mozárabe de la Alhambra", pp. 268-276. 12 Un estado de la cuestión sobre este epitafio aparece en la obra de M. PASTOR MUÑOZ & A. MENDOZA EGUARAS, Inscripciones latinas de la provincia de Granada, n° 160, pp. 312-313. El texto dice así: REG I HMMET RE I GEM SARRACENOR I FLORESINDVS D C NVS I FECIT HANC I SCRIBTA. Y su transcripción: REG[EM] I [MO]H(A)MMET RE I GEM SARRACENOR (UM) I FLORESINDUS D(IA)C(O)NUS I FECIT HANC I SCRIBTA(M). Traducción: "Durante el reinado de Mohamed, rey de los sarracenos, el Diácono Floresindo hizo esta inscripción".
MANUEL ESPINAR MORENO & JUAN JOSÉ QUESADA GÓMEZ 130 El epitafio de María procede de una casa árabe frente al Palacio de Carlos V, en donde formaba parte de la construcción. Se encontró primero la parte superior con la mayor parte de la inscripción y luego se encontró el resto. Manuel GómezMoreno le entregó el ejemplar para su publicación a Joaquín Navascués, quien lo hizo en 194113. Desde entonces se ha conservado en el Museo de Arte Hispanomusulmán de la Alhambra. 3. DESCRIPCIÓN DE LA LÁPIDA CORDOBESA El ejemplar epigráfico que aquí presentamos fue adquirido a un particular por el Museo de Arte Hispanomusulmán de la Alhambra en fecha desconocida para nosotros. La lápida había sido hallada algún tiempo antes en lugar de la provincia de Córdoba que no conocemos. Se trata de una inscripción funeraria de pequeño tamaño inscrita en una placa de mármol blanco y superficie pulimentada, de forma ligeramente trapezoidal y proporciones rectangulares: 24,5 x 21 cms son sus dimensiones máximas, con un grosor que oscila entre 2,5 y 3 cms. El campo epigráfico, también de forma trapezoidal, tiene 20,4 y 19,4 cms, en los lados mayores, y 16 y 15,4 cms en los lados menores. Se encuentra enmarcado por una orla de 2 cms de anchura en los cuatro lados, con cuatro motivos decorativos diferentes y sendas cruces en cada una de las esquinas. La orla superior nos proporciona unos salientes ondulados continuos que dejan entre sí pequeños vanos en los que aparecen resaltes circulares. La orla inferior consiste en pequeños motivos florales estilizados, de cuatro hojas, con un punto saliente en el centro, separados entre sí por pequeños triángulos enfrentados que rellenan los espacios libres entre las hojas. La orla izquierda es semejante a la superior, aunque con pequeñas variantes de proporción. La orla derecha presenta motivos curvos enfrentados, de factura muy tosca, a modo de dientes redondeados. En el reverso de la inscripción la superficie está trabajada pero sin pulimentar, lo que indica que la pieza ha estado adosada a un muro. La inscripción consta de cuatro líneas, las tres primeras de 3,2 cms de altura, y la última de 3,8 cms. El estado de conservación de la lápida es bueno y sólo presenta unas pequeñas roturas de la superficie en las líneas primera, tercera y cuarta que apenas entorpecen la lectura. Su texto es como sigue: 13 J. Mª DE NAVASCUÉS, "Nueva inscripción mozárabe de la Alhambra" , p. 269, nos ofrece la transcripción e interpretación: + I(N) N(O)M(IN)E D(OMIN)I N(O)S(TR)I IH(ES)U XP(IST)I. OBIIT FAMULA D(E)I MARIA IN ME(N)SE AGUSTUS IN ERA M(I)L(ESIM)A CLVIII. Que traduce así: "En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Murió la sierva de Dios María en el mes de Agosto en la era 1158 (año 1120)". M. PASTOR MUÑOZ & A. MENDOZA EGUARAS, Inscripciones latinas de la provincia de Granada, n° 150, pp. 290-291, repiten la transcripción y la traducción de Navascués y añaden la lectura de la inscripción: I NME DNI I NSI IHU XPI / OBIIT FAMULA DI I MARIA IN MESE I AGVSTVS IN ERA I MLA CLVIII.
UNA LÁPIDA CORDOBESA DEL AÑO 1007 131 HIC URNULA LATET MEBROQUE MARIE / PARVOLE D ETA AB HOC EVO ILLA ADSI / NUQUA GRAE ERAT ERA DQU QUAR DENA / QUI POSTQUE MILLESIME14 / y su transcripción: HIC URNULA LATET MEMBROQUE MARIE, PARVOLE D(IE) ETA(S), AB HOC EVO ILLA ADSI(T). NUMQUA(M) GRA(V)E ERAT. ERA (A)DQUE QUA(TTUO)R DENA QUI(NQUE) POSTQUE MILLESIME. Finalmente, esta es la traducción: «AQUÍ SE ESCONDE LA URNITA Y EL CUERPO DE MARÍA QUE, SIENDO DE POCOS DÍAS DE EDAD, SALIÓ DE ESTE SIGLO. NUNCA FUE UNA CARGA. ERA DE MIL Y CUATRO DIEZ VECES Y DESPUÉS CINCO». El ejemplar es claramente de época mozárabe, como se ve, no sólo por la fecha (1045 de la era hispánica, esto es, el año 1007 de la era cristiana), sino también por la forma de las letras y las características generales del grabado. Son muy significativos a este respecto los diferentes trazos de las letras y las vacilaciones en el uso de las variantes, tanto capitales como unciales. También es muy característico el horror vacui de la lapidaria mozárabe que se nos muestra en los apretados renglones, con la utilización de nexos, abreviaturas y letras superpuestas o de distinto tamaño, y en la mayor altura de las letras de la última línea, así como los dos motivos decorativos que aparecen al final del texto, con la función de rellenar y completar el espacio. No son muchos los trabajos publicados sobre las características paleográficas de las inscripciones mozárabes, aunque no carecemos del todo de estudios que nos orienten sobre estas cuestiones15. El abecedario que se utiliza en este epitafio cordobés no presenta muchas variantes en las letras (vid. las láminas) y en algunos casos aparecen tipos unciales (H) o se mezclan con otros tipos capitales (A). Las letras F, K y X, normalmente poco frecuentes, no aparecen. La A figura al menos en cinco formas diferentes, dos de ellas típicamente unciales. La B tiene un modelo 14 Al final de la última línea, y respondiendo al característico horror vacui de la epigrafia mozárabe, aparecen dos caracteres sobrepuestos semejantes a éstos: §§. 15 Vid. J. Mª DE NAVASCUÉS Y DE JUAN, "De Epigrafía extremeña. Novedades y rectificaciones", donde se hace un interesante repaso de los caracteres de diferentes inscripciones de Extremadura. Vid. étiam S. MARINER BIGORRA, "Epitafio versificado y acróstico del abad mozárabe Recosindo". Ma M. MASCORT COROMINAS defendió, en 1961, ante la Universidad de Granada, una Memoria de Licenciatura que lleva por título Evolución de los caracteres gráficos en las inscripciones mozárabes de la antigua Bética (s. IX-XII), pero no nos consta que sus materiales hayan sido publicados.
MANUEL ESPINAR MORENO & JUAN JOSÉ QUESADA GÓMEZ 132 bastante definido y sólo en la primera línea presenta una ligera variante consistente en reducir el arco superior a dos trazos rectos. La C tiene un sólo modelo, bastante frecuente en la época, de trazos rectilíneos. La M tiene dos variantes diferentes, una de ellas con un sólo ejemplo en la primera línea (MARIE), en forma de dos círculos tangentes en recta. La N no presenta variantes, pero su pertenencia a lo que Mariner llama "N coja" atestigua su carácter típicamente mozárabe16(16). La O presenta siempre un modelo de forma almendrada que también se aprecia con frecuencia en la Q. La P tiene dos variantes, una de ellas (PARVOLE, en la primera línea) con el arco superior sin llegar a tocar el trazo vertical. Dentro de un mismo esquema básico, la R presenta diferentes variantes en las que el arco superior está unido o no al trazo vertical y más o menos separado del trazo inferior, que unas veces es rectilíneo y otras curvo; en total presenta cinco variantes. La S no presenta variantes significativas, salvo las dos que aparecen en la última línea, que al ser de mayor tamaño se han permitido hacer con más adorno. La T en general sigue el modelo más corriente en la época, en el cual el trazo horizontal superior describe un arco en la parte izquierda que puede unirse o no con el trazo vertical; en la segunda línea, en cambio, aparece formada por dos simples trazos perpendiculares. Los tipos de D, E, G, H, 1, L, Q y V no presentan variantes significativas. Sólo aparecen dos nexos, TE y DE. El primero se cuenta en dos ocasiones (primera y tercera línea) sin variaciones y el segundo aparece sólo una vez (tercera línea). En el estudio del epitafio del mozárabe Recosindo, Mariner recuerda que la epigrafía mozárabe se distingue por ajustar el desarrollo de los caracteres epigráficos a la ocupación máxima del espacio del que se dispone, el llamado horror vacui, que se manifiesta, tanto en esta inscripción como en la que estudiamos, por el elevado módulo de las letras, los nexos e intercalaciones, el empleo de elementos gráficos accidentales y la ondulación lateral en el trazo de algunas consonantes17. Es muy frecuente la sustitución de V o U por una especie de vírgula sobre la letra que le precede; es el caso de URNULA y MEMBROQUE, en la primera línea, y en varias palabras de la tercera y cuarta línea, después de Q. En tres ocasiones aparecen trazos horizontales sobre las abreviaturas: En la primera línea (MEMBROQUE), en la segunda (DIE) y en la tercera (NUMQUAM), aunque en otros casos se producen apócopes que no se indican de esta manera (ADSIT, NUMQUAM, etc.). En la primera línea, MEMBRO resulta de una confusión por MEMBRA. Esta confusión en la terminación aparece también en GRAVE por ORA VIS, DENA por DENI, MILLESIME por MILLESIMA. Otros rasgos que hay que señalar son la aparición, en la segunda línea, de la forma verbal ADSI(T) en lugar de 16 S. MARINER BIGORRA, op. cit., p. 319, nos recuerda que el grupo de la 'N coja' se originó en grupos de letras subpuestas, típicas del horror vacui que los mozárabes mantuvieron del arte romano y visigodo, "de donde se contaminó incluso, y en abundancia, a casos exentos". 17 Vid. R. MENÉNDEZ PIDAL, Orígenes del español, p. 421.
UNA LÁPIDA CORDOBESA DEL AÑO 1007 133 ADIT o ADIIT, el uso de PARVOLE por PAUCE18, la presencia de la forma ADQUE en lugar de ATQUE y la disposición de la fecha de forma que sus miembros están al revés desde el punto de vista lógico (QUATTUOR DENA QUINQUE POSTQUE MILLESIME por MILLESIME QUATTUOR DENA POSTQUE QUINQUE). El trazado de las letras es profundo, pero no demasiado firme, con algunas irregularidades en los trazos y ligeros "despistes" en algunos remates. Con la ayuda de un calco o bien examinando la lápida con mucho cuidado pueden apreciarse las líneas que en su momento utilizó el cantero para guiarse en el trazado de las letras, tanto las líneas horizontales para los márgenes superior e inferior de cada letra, como las verticales para la situación y perfecto guiado de los trazos. La fluidez que se aprecia en los trazos, sobre todo en los curvos, nos permite situar esta inscripción dentro de lo que se ha venido considerando la "escuela cordobesa". 4. ALGUNAS NOTICIAS HISTÓRICAS La fecha de 1007 que aparece en el epitafio que comentamos, nos pone en contacto con una serie de sucesos muy importantes en la historia al-Andalus. Durante los años del gobierno de Almanzor, la política de las autoridades musulmanas para con la minoría mozárabe fue tolerante, pues este grupo había hecho suyas de tal manera las costumbres árabes que, salvo por la religión, no presentaban mayores diferencias con los musulmanes. Pero en 1002 muere Almanzor, dejando un vacío de poder que planteó graves disputas hasta que finalmente accedió al poder su hijo' Abd al-Malik, llamado alMuzaffar. Éste comenzó en los años sucesivos una serie de campañas contra los cristianos que en principio produjeron resultados positivos. Las expediciones de 1003, en la que llegaron hasta los alrededores de Barcelona, y de 1004, en la que se llegó hasta las ruinas de Zamora, fueron las últimas realmente significativas. A partir de 1005 se combinan expediciones poco brillantes con fracasos, hasta la muerte de ´Abd al-Malik en 1008 y el comienzo de nuevas disensiones internas y nuevos peligros para el califato cordobés que culminan cuando en 1009 el conde de Castilla Sancho García entró a saco en Córdoba apoyando las pretensiones de Sulayman al-Musta´in. Cagigas sitúa en este momento la práctica desaparición de la comunidad mozárabe cordobesa y su marcha primero a Toledo y luego hacia Levante, fruto del cambio de actitud de los musulmanes hacia la minoría cristiana. 5. BIBLIOGRAFÍA La bibliografía sobre la epigrafía visigoda y mozárabe, pues ambos períodos están íntimamente relacionados, es muy extensa. Por ello aquí vamos a destacar solamente aquellas obras que nos han permitido abordar el estudio de la lápida 18 J. VIVES, Inscripciones cristianas de la España romana y visigoda, p. 229. recoge el uso de esta forma en un epígrafe de Tarragona del siglo IV (?).
MANUEL ESPINAR MORENO & JUAN JOSÉ QUESADA GÓMEZ 134 cordobesa y algunas cuestiones sobre las costumbres funerarias y la mentalidad de la comunidad mozárabe. BARANDIARÁN, J. M. de: " Excavaciones delante de unas grutas artificiales de Izkiz (Álava) " , apud Actas de la Primera Reunión Nacional de Arqueología Paleocristiana. Vitoria, 1966, Vitoria 1967, pp. 173-184. BERMÚDEZ DE PEDRAZA, Francisco: Antigüedad y excelencias de Granada, Granada 1981, (Edición facsimilar de la de 1608). -- Historia Eclesiástica de Granada. Universidad de Granada 1989, (Edición facsimilar de la de 1638). CAGIGAS, Isidro de las: Minorías étnico-religiosas de la Edad Media española 1: Los mozárabes, 2 vv, C.S.I.C.,Madrid 1947-1948. CASTEJÓN, Rafael: "Monasterios de la Sierra de Córdoba. San Francisco del Monte", apud Boletín de la Real Academia de Córdoba 16 (1926), pp. 613-635. -- “Excavaciones en monasterios mozárabes de la Sierra de Córdoba", apud Boletín de la Real Academia de Córdoba 61 (1949), pp. 65-76. CASTILLO, Alberto del: "Cronología de las tumbas llamadas' olerdolanas' " ,apud IX Congreso Nacional de Arqueología (Mérida 1968), pp. 835-845. -- " Excavaciones altomedievales en las provincias de Soria, Logroño y Burgos. Excavaciones Arqueológicas en España 74. Madrid 1972. CUEV A, Luys de la: Diálogos de las cosas notables de Granada, y lengua Española y algunas cosas curiosas, Madrid 1977, (Edición facsimilar de la de 1603). DIEHL, Ernt: Inscriptiones latinoe christianae veteres, Berlín 1923. EGUARAS, Joaquina: "Adquisiciones del Museo de Granada", apud Memorias de los Museos Arqueológicos Provinciales (1952-1953). EGUÍLAZ YANGUAS, Leopoldo: Del lugar donde fue llíberis, Universidad de Granada 1987, (Edición facsimilar de la de Madrid 1881). Prólogo de M. Espinar Moreno. FITA, Fidel: "Indicaciones griegas en lápidas visigodas", apud BRAH XXI (1892), pp. 519. -- "Lápidas visigóticas de Guadix, Béjar, Bailén y Madrid", apud BRAH XXVIII (1896), pp. 405 & ss., & pp. 345-347. GIL, Juan / GONZÁLEZ, Julián: "Inscripción sepulcral de un noble visigodo de Egabrum", apud Habis 8 (1977), pp. 453-461. GÓMEZ-MORENO, Manuel: Medina Elvira, Madrid 1888. -- " Monumentos romanos y visigóticos de Granada, Granada 1889. -- Iglesias mozárabes. Arte español de los siglos IX a XI, Madrid 1919; Reimpresión Granada 1975. -- Guía de Granada. Universidad de Granada 1982, (Edición facsimilar de la de 1892 con un volumen de anotaciones).
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MANUEL ESPINAR MORENO Y FRANCISCA JIMÉNEZ BORDAJANDI 144 contienen en vocabulario y aspectos olvidados o no puestos de manifiesto suficientemente hasta hoy por los estudiosos en los diversos campos de la ciencia. El inventario de don Luís Pérez de Lugo fue confeccionado a petición de su esposa, trabajo que se alargó durante varios días, y en él hemos centrado el estudio de esta familia bastetana de finales de la Edad Media y principios del siglo XVI. Gracias al documento podemos entrar en la casa de estas personas y hacernos una idea de los recursos económicos con los que contaban para realizar su vida. Se nos describen las tierras, casas y censos al recoger los distintos bienes inmuebles. En cuanto a los denominados muebles se han agrupado en una serie de apartados de los que destacan los relacionados con telas, vestido, tapicería y ropas; continúan el mobiliario, útiles de cocina, objetos de plata y oro, pinturas e imágenes, biblioteca, animales, aparejos y objetos de los animales, armas y enseres de caballería, y, por último otros tipos de objetos que complementan todos los enseres de la vivienda. En cuanto al apartado dedicado a telas, vestido, tapicería y ropas encontramos multitud de enseres que aluden a su funcionalidad dentro de la vivienda como cortinas, antepuertas, alfombras, almohadas, almofrex de cama, sobremesas, manteles,.. mientras que otros cumplen una función primordial para sus dueños al utilizarlos como vestidos diarios o de lujo con ciertos adornos, se nos ofrece toda una panorámica sobre la vestimenta con las camisas de hombre y de mujer, capas, cofias, cintas, fajas, gorros, gonetes, jubones, sayas, sombreros,... indicándonos la denominación de tales telas, su posible origen y el número de ellas. Igual ocurre con el mobiliario donde destacan por su funcionalidad las arcas, mesas, bancos, cofres, camas, maletas, etc., que complementan buena parte de la casa y cumplen una función esencial dentro de aquel panorama íntimo de una familia. No se olvida la importancia del oro y de la plata en ciertos objetos de joyas, utensilios de decoración como candeleros, destinados a adorno del vestido, labores primorosas en las ropas. Sobre la cocina se nos ofrece una visión de los cacharros y se nos apunta su posible importancia para el estudio de los alimentos. Aparecen aspectos como las obras artísticas y los libros. Los animales con sus correspondientes aparejos, ajuares e indumentaria. Las armas utilizadas por los caballeros y las partes de las ropas, corazas y objetos artísticos. Finalmente ciertos objetos nos aluden a las aficiones musicales, caza, y, otros aspectos minuciosos que se dejan entrever a través del inventario. No en vano se refiere a una época de paso entre lo medieval y lo moderno, donde el Renacimiento constantemente traía innovaciones en el pensamiento y en las costumbres, don Luís no pudo escapar a su tiempo y ello se nota en la relación de bienes confeccionada por su esposa. 2. DOÑA LUISA DE VARGAS Y LA TUTELA DE SUS HIJOS El 22 de mayo de 1520 se produce un hecho importante y trascendental para una de las familias que vivían en la ciudad de Baza, concretamente en el matrimonio formado por don Luís Pérez de Lugo y doña Luisa de Vargas, del cual habían nacido 6 hijos. Ante la muerte del padre, la viuda pide al teniente de corregidor de la ciudad, Diego Delgadillo, que administraba la justicia en aquellos momentos en
ASPECTOS ARQUEOLÓGICOS Y DE CULTURA MATERIAL DE BAZA 145 delegaci6n del corregidor don Pedro de Acuña -con jurisdicción judicial sobre las ciudades de Baza, Guadix, Almería, Purchena, Vera, Mojácar y sus tierras respectivasque le conceda la tutela de sus hijos dado que se había producido el fallecimiento de su esposo. Don Luís Pérez de Lugo antes de su muerte había ocupado el cargo de regidor de Baza. Doña Luisa se presentó ante el teniente de corregidor con tal petición, allí se encontraba el escribano Diego de Ahedo y otras personas del lugar, gracias a sus testimonios conocemos los pormenores de tal entrevista. Esta señora expuso ante la justicia que "por quanto el dicho Luys Perez de Lugo, su marido, es fallecido e pasado de esta presente vida, e al tiempo de su fin e muerte dexo por sus hijos legitimos"7. No conocemos la fecha en que se celebró este matrimonio ni la edad de los cónyuges en aquellos momentos, sí se nos dicen los nombres de los hijos nacidos pero no la edad. Estos se llamaban Diego, Luís, Juan Bautista, Magdalena, Juan e Isabel, que al aparecer designados así por el documento creemos que se ordenan de mayor a menor. Don Luís Pérez de Lugo = Doña Luisa de Vargas Diego Pérez, Luís Pérez, Juan Bautista, Magdalena, Juan de Vargas, Isabel Ella pedía a la autoridad que se le reconocieran sus derechos como correspondían a una madre, de esta forma ejercería la tutela y administración de sus personas y de sus bienes. Actuaron como testigos de tales hechos Diego de Montoya, Juan de Baeza y Hernando Rodríguez de Quesada, vecinos de la ciudad de Baza. Los argumentos expuestos por doña Luisa fueron oídos por el licenciado Delgadillo, este tras cumplir algunos requisitos le reconocería la tutela pedida. Se tomó juramento a doña Luisa ante las autoridades según las costumbres de la época, se le pide que jure por "Dios e por Santa María e por las palabras de los santos evangelistas e por una señal de cruz en que corporalmente puso su mano derecha"8. La preocupación de la autoridad se manifiesta reiteradamente al encargar a doña Luisa que debería de usar la tutela de sus hijos con buen criterio y que administrara los bienes que les pertenecían por herencia, siempre actuaría pensando en el bien de sus personas y de sus recursos económicos. Para ello se confeccionaría un inventario detallado de todas las posesiones que pertenecían al matrimonio, y que por ley pasarían a los hijos como herederos de sus progenitores. La justicia en cualquier momento podía exigirle cuentas de como estaba actuando sobre todo en lo referente a los bienes raíces, muebles y semovientes. Se le expone también que si en alguna ocasión necesita para realizar lo recomendado 7 Archivo de Protocolos Notariales de Granada. Escribano Diego de Ahedo, libro 8, tomo 2º, fol. 758r-771r. En adelante citamos como Apéndice documental. 8 Apéndice documental, fol. 758r.
MANUEL ESPINAR MORENO Y FRANCISCA JIMÉNEZ BORDAJANDI 146 por el teniente de corregidor algunos consejos acudiría a un letrado, pues su actuación como madre y tutora debe estar encaminada siempre a salvaguardar los intereses de sus pupilos "e en todo hara como buena e leal madre tutriz deve hazer"9, ella juró cumplir todo esto antes de hacerse cargo de lo solicitado al licenciado Delgadillo y al escribano Diego de Ahedo. Para atenerse a lo estipulado en derecho ella misma escogió por su fiador a Juan de Araoz, secretario del Consejo de los reyes, regidor y vecino de Baza. Ambos expresaron su deseo de cumplir adecuadamente con la responsabilidad adquirida. En el caso de que sucedieran pérdidas de bienes por culpa de alguno de ellos, o por negligencia en sus actuaciones, se pagarían los daños con los bienes particulares del fiador y de la tutora. Según el formulario del escribano se redactó un documento donde ambas personas renunciaron a las leyes de la mancomunidad, y doña Luisa hizo lo mismo respecto a las leyes que amparaban a las mujeres una vez que fue informada de todas ellas por el escribano Diego de Ahedo. El teniente de corregidor ante las peticiones efectuadas por doña Luisa, el juramento realizado con la promesa de que se encargaría de custodiar y guardar los bienes de sus hijos, etc., le concedió la tutela de los mismos, y le exigió que entregara una fianza. Se redactó un documento donde se especifica lo que debería de hacer para cumplir adecuadamente con su nuevo cometido reconocido por la autoridad en tales momentos de infortunio y circunstancias familiares adversas: "dixo que la avia e ovo por tutora de los dichos sus hijos, e de sus vienes, e les disçernia e desçernio la dicha tutela, e la dava e le dio poder conplido para la administraçion de sus personas e vienes, e para la cobrança de ellos ,e para todos sus pleitos e cavsas, e sobre ello e qualquier cosa, e parte de ello enjuyziar con poder de jurar, e sostituir, e todo lo que la dicha doña Luysa, e sus sostitutos hizieren e cobraren, e actuaren, e procuraren, e administraren, sea valido en juyzio e fuera del"10. Antes de confeccionar el inventario de los bienes doña Luisa expuso los hechos acaecidos anteriormente a ella y a su marido. Dijo que estando ambos en la ciudad de Granada "en çiertos negoçios que les conplian en ella", se puso enfermo don Luís Pérez de Lugo, aunque se le atendió bien por los cirujanos la consecuencia de tal enfermedad fue que falleció. Aquí en Granada ella no pudo realizar ningún inventario al no tener un conocimiento de todos los bienes, ni los documentos necesarios. También recuerda que no se encontraba en condiciones para hacerlo bien en aquellos momentos, ni en disposición de efectuar tramites ante la justicia para que tales bienes se recogieran por escrito. Ahora cuando había vuelto a su casa de Baza, hacia aproximadamente 8 días, es decir, sobre el 14 de mayo, se encontraba en mejores condiciones "e donde tiene su casa e asiento e la mayor parte de sus bienes"11, pedía a las justicias que designaran un escribano para que 9 Ibidem, fol. 785r-v. 10 Ibidem, fol. 759r. 11 Ibidem, fol. 759v.
ASPECTOS ARQUEOLÓGICOS Y DE CULTURA MATERIAL DE BAZA 147 tomara nota de la relación de bienes y hacienda para confeccionar el inventario de los bienes del matrimonio, en tal relación de bienes se describirían éstos para evitar dudas o fraudes. La relación o inventario se haría según el testimonio de doña Luisa ya que era la que sabía que bienes pertenecieron a ella y a su marido antes de la muerte de este en Granada. El licenciado Delgadillo nombró para este trabajo al escribano Diego de Ahedo. El mismo día 22 de mayo en que se concedió la tutela de los hijos, se comenzó a realizar el inventario, el escribano va recogiendo las pertenencias según se lo iba exponiendo doña Luisa. Esta señora antes de comenzar el trabajo hizo la señal de la cruz para que todo se efectuara sin problemas, este hecho fue recogido por el escribano que nos lo cuenta en el documento. En sus folios se nos presenta un estado de como estaban cada uno de los bienes, categoría de los mismos, peso, valor, calidad, utilidad, uso personal, ventas, compras, deudas, prestamos, joyas de oro y plata, obras de arte, etc., es decir, se nos ofrece la posibilidad de conocer las bases económicas de uno de los matrimonios bastetanos de finales del siglo XV y principios del XVI. Por el cargo que ocupó don Luís Pérez de Lugo creemos que en la escala de aquella sociedad ocupaban un puesto algo elevado que los situaba en una clase media alta. 3. EL INVENTARIO En la redacción del mismo se invirtieron varios días, en él se recogen tanto los bienes raíces como los muebles, semovientes y de otro tipo. Se describen las casas y tierras que pertenecían a don Luís Pérez de Lugo y doña Luisa de Vargas en la ciudad de Baza y en otros lugares del reino, los censos, y rentas que obtenían de un buen número de vasallos en las Alpujarras. En cuanto a los bienes urbanos se constatan algunos que pasamos a detallar a continuación. 4. CASAS Y TIERRAS. LOS CENSOS. Dentro de las posesiones bastetanas se recogen en el inventario varias casas. No se nos indica el número de inmuebles que formaban el patrimonio. Las casas donde vivían don Luís y su esposa se encontraban en la denominada Almedina de la ciudad. Presentaban como linderos las viviendas de otra viuda y de sus hijos, que antes aparecían bajo el dominio de Antón de Grimaldo, por otro lado se describe el anden de la acequia, la calle, y en último lugar una subida que comunicaba la calle con la acequia. Estas eran las casas más importantes dentro de los bienes de Luís Pérez de Lugo. A su lado se describen otras más pequeñas, con un huerto como expansión de la vivienda, eran estas casas para las necesidades del servicio de la casa principal del matrimonio, no sabemos que número de personas actuaban en ayuda de doña Luisa para las tareas de la casa ni los que lo hacen para don Luís. Estas casas secundarias se ubicaban junto a las moradas y tiendas que pertenecían al hospital de Santiago, casas de la mujer y herederos del bachiller Diego de Baena, morada del abad mayor, viviendas del regidor Cristóbal López, y una de las calles de este barrio bastetano. En el inventario no se hacen alusiones al número de habitaciones que formaban cada una de los inmuebles, ni a la distribución de las
MANUEL ESPINAR MORENO Y FRANCISCA JIMÉNEZ BORDAJANDI 148 mismas, ni a medidas, materiales de construcción, etc., lo que seria de gran utilidad para la historia del urbanismo. Respecto a las tierras dentro del término de Baza se nos describen varias posesiones. La primera era una hacienda que en aquellos momentos estaba plantada de viñedo. Esta tierra la había comprado don Luís Pérez a los herederos de Hernán Cano, y se encontraba dentro del Pago de Çalema, sin que sepamos que linderos presentaba. En cuanto a otros tipos de tierras como las dedicadas a labores y cultivo de cereales sin olvidar el regadío se nos especifica que había tres bancales en el camino de Benamaurel, sin darnos la extensión de los mismos, que se regaban con el agua de la denominada Fuente de Alcrebite. Además, se nos describen otras parcelas que alcanzaban una superficie de 30 fanegas, extensión importante que se ubicaba en el río Guadalquiton. Doña Luisa expresó que no poseían más bienes raices dentro del término de Baza además de los descritos. De esta manera se acabó este día 22 de mayo, y todo se hizo ante varios testigos como el canónigo Francisco de Madrid y el licenciado Pedro Hernández, vecinos de la ciudad. Pocos días después, el 31 de mayo, continuaron el inventario comenzado para saber los bienes que pertenecían a los herederos de don Luís Pérez de Lugo. En é1 siguen apareciendo otros bienes raices, muebles y semovientes, sin olvidar ciertos censos, ingresos, casas, joyas, obras de arte, etc., que describimos a continuación. En primer lugar conocemos otros bienes de este matrimonio interesantes para el estudio de los señoríos, les pertenecían dos lugares pequeños en las Alpujarras, en la llamada taha de Paterna12, dato que es una transposición de nombres ya que estos núcleos de población pertenecían a la taha de Andarax. Paterna era una de las alquerías más importantes de este distrito nazarí. Los núcleos que dependían de este matrimonio se llamaban Albolot y Harata Benimeci. Eran barrios de la población principal. En cada uno de ellos se encontraban un buen número de vasallos que rentaban unos ingresos importantes, en total eran 51 vasallos que daban una renta anual de 41.000 maravedíes, 2 libras de seda teñida y cada uno de los vasallos entregaba a don Luís una gallina. No sabemos en que fecha se habían concedido estos censos ni vasallos, aunque el documento sí que alude a que fue una merced real. Aparecen en el inventario otras mercedes reales como un juro que les proporcionaba 44.081 maravedíes anuales sobre los diezmos y alcabalas pagados 12 El lugar de Paterna se encontraba dentro de la taha de Andarax, Cf. GÓMEZ MORENO, M.: “De la Alpujarra”, Al-Andalus, XVI (1951), pp. 17-36, y ESPINAR MORENO, M.: Estructura económica de las iglesias alpujarreñas a través de los libros de Habices. Tesis Doctoral, Granada, 1980. De ser cierto el dato proporcionado porel documento de 1520 contaríamos con otro nuevo distrito administrativo musulmán no conocido por este nombre hasta el momento. Indudablemente el escribano ha tomado el nombre de la población por el de la taha. El lugar de Albolot y Harata Benimeci eran otros dos núcleos de población de la taha, así el primero es Harat al-Bullut o Barrio de la Encina y el otro Harat Bani Musi.
ASPECTOS ARQUEOLÓGICOS Y DE CULTURA MATERIAL DE BAZA 149 por los habitantes de las alquerías alpujarreñas de A1cudia y Haratalguacil13, que pertenecían a la misma división administrativa de la taha de Andarax, y el documento especifica mucho más al indicarnos "que son en la misma Paterna". Tanto los vasallos anteriores como el juro de heredad los tienen en virtud de un privilegio de los reyes, encuadernado el documento y formando un volumen o pequeño libro. Siguen anotándose bienes como unas casas en Granada, eran viviendas importantes en la colación de San Pedro y San Pablo. Los linderos que presentan eran las calles en tres de sus partes y en la restante las viviendas del comendador Francisco Pérez de Barradas, y otras del licenciado Pisa y de Lucía Pérez. Tampoco se nos indica nada respecto a las medidas ni distribución interior de tales inmuebles urbanos de este barrio granadino. Igualmente informó doña Luisa que tenían ella y su marido otro censo de 110 ducados, aproximadamente 41.250 maravedíes, cargados sobre los herederos de los condes de Santisteban, en aquellos momentos ya "fallescidos", este dinero se cargó sobre los vasallos con la condición de pagarlo en un cierto tiempo puesto que si no se convertía este en perpetuo según se especificaba en las escrituras realizadas al respecto. Por último dijo que ella no tenía conocimiento de otros bienes raíces que pertenecieran a sus propiedades en Baza o fuera de la ciudad. Seguidamente se pasó a inventariar otros bienes que se encontraban dentro de la vivienda. A continuación ofrecemos un cuadro de las posesiones raíces donde se pueden apreciar parte de los bienes con que esta familia solía vivir diariamente dentro de la ciudad bastetana. Bienes urbanos y rústicos Bienes Ubicación Lugar Casas Almedina Baza Casas y huerto Santiago Baza Viña Çalema Baza Tierras (30 fanegas) Río Guadalquiton Baza Bancales (3 pedazos) Camino Benamaure1 Baza 41.000 maravedis Albolot y Harata Benimeci Paterna (Taha de 51 vasallos, 2 libras de seda Andarax). y 1 gallina por vasallo. 44.081 maravedis Alcudia y Haratalguacil Paterna (Taha A.) Casas S.Pedro y S.Pablo Granada 110 ducados censo sobre herederos de los condes de Santisteban. 13 Alcudia era uno de los cuatro barrios principales de Paterna, además estaba el Çoco, el Hiçan, donde estaba la iglesia, Ayburuxmud con fuente y la rábita de la Piedra, y Haratalguazir. Alcudia en árabe al-kudiya o el Cerro u Otero y Harat al-wazir o barrio del alguacil.
MANUEL ESPINAR MORENO Y FRANCISCA JIMÉNEZ BORDAJANDI 150 En conjunto formaba una propiedad urbana y territorial importante para una familia de clase media, con ello podían cubrir las necesidades diarias en un ambiente como el que ofrecía Baza a principios del XVI, encontramos muchos repobladores y herederos de estos, entre ellos destacaban personajes con cargos en la ciudad como es el caso de don Luís Pérez, regidor, hijo de un comendador de la Orden de Santiago, y un hacendado mediano dadas las propiedades inventariadas. 5. BIENES MUEBLES La mayoría de los objetos, herramientas y útiles recogidos en el inventario realizado por doña Luisa de Vargas se refieren a aspectos del vestido, telas, tapicería, mobiliario, cocina, joyas, pinturas e imágenes, fondos de biblioteca, animales, indumentaria de los animales, aspectos relacionados con la caballería y otros objetos. A continuación exponemos un estado de cada uno de los apartados en los que hemos dividido dicho inventario para su mejor comprensión y estudio. 6. TELAS, VESTIDO, TAPICERÍA Y ROPAS Buena parte del inventario queda englobada en este apartado, amplio y diverso en sus componentes. Formaba la parte esencial de la casa y del vestido diario utilizado por los dueños de tales bienes; en él encontramos desde un cobertor de cama, una cortina, capas, almohadas, gorras, etc., hasta un simple sombrero apolillado con muy poco valor. Es decir, nos ofrece la posibilidad real de conocer como se desenvolvía la vida cotidiana de una de las familias bastetanas, sus gustos en el vestir, tapicería en las habitaciones, productos comerciales adquiridos, técnicas y colores más usuales, clases de tejidos,... todo ello muy interesante para el estudio de las estructuras socioeconómicas y culturales de algunos de los habitantes de Baza en los comienzos del siglo XVI como fue el caso de don Luís Pérez de Lugo y su esposa doña Luisa de Vargas. En la relación de ropas y telas encontramos un cobertor de cama de paño de grana colorada, un paño adornado con figuras de Tornay, y, un tercero "de arboleda con rotos en el", más viejo que los anteriores. En tapicería conocemos una antepuerta y tres goteras adornando, siguen las colchas entre las que se contabilizaron 4 de Holanda y otra más buena "que llaman colcha real". En las alfombras destacaba una "rica, de ruedas" entre las 6 que se inventariaron, unas se destinaban al suelo de las habitaciones y otras servían para las mesas. El guadamecil de cuero, trabajado con figuras o dibujos y las diferentes almohadas también adornadas con figuras de seda, algunas llamadas "de estrado real" se sumaban al conjunto de estos bienes. Se contabilizaron y anotaron gran cantidad de piezas que formaban parte del atuendo personal. Es el caso de las capas lombardas, de las que una estaba forrada de tafetán negro, y otra de terciopelo negro. Los sayones presentan algunas variedades entre las que se constata el terciopelo, damasco y zetuní carmesí con mangas de tafetán, otro de ellos más viejo "quarteado" se había confeccionado también con terciopelo y damasco, este se mantenía en peores condiciones que los
ASPECTOS ARQUEOLÓGICOS Y DE CULTURA MATERIAL DE BAZA 151 anteriores. Se alude a un papahigo, dos gorras, unos jubones, dos pares de calzas, una marlota de paño con su guarnición de terciopelo, un sombrero de seda amarilla "apolillado por dentro", una cinta pequeña de cuero trabajado con hilos de oro y plata, etc. Sin olvidar que en toda aquella relación de ropas no faltaba un atico de niño, confeccionado con lana. El terciopelo constituía la materia prima de muchos de los vestidos como las sayas de las mujeres y faldillas, entre las cuales aparece una con la particularidad de estar adornada "con unos fuegos amarillos de raso"14, un coleto o vestidura de piel, una loba con su capirote, los monjiles muy utilizados en las épocas de luto, mantos, almohadas, almohadillas, gonetes con sus respectivos forros, algunos de ellos de calidad excelente al utilizar el armiño en su confección, diferentes mangas de vestidos, fajas, un balandrán o capote largo y ancho, mantos algunos de luto, chapines entre los que destacan los denominados valencianos, algunas telas sin confeccionar que nos aportan noticias sobre las dimensiones y medidas de las piezas, manteles de mesa, toallas, pañales de mesa, sábanas de holanda y las llamadas de naval con sus correspondientes medidas, entre las que aparecen unas con 12 varas que supondrían unos 10 metros distribuidos en toda su superficie, varios tipos de camisas, de las cuales algunas presentaban adornos muy bien confeccionados como una "con su cabeçon y gayas, labrado todo de oro y con sus faldas de holanda"'15, colchones de lana, tapicería llena de plumas, mantas, paños de la cabeza, cofias y zarzahanes moriscos, confeccionados de colores para las colchas y cenefas de todas aquellas ropas. En conjunto todas estas propiedades formaban un lote importante dentro del conjunto del inventario. No por eso se olvidan otros aspectos de aquel panorama y se nos alude a las gorras, pantufos, sayones de luto, almofrex de cama, cofias a veces labradas con oro, etc., es decir, todo un panorama decorativo de una casa de finales del siglo XV y principios del XVI dentro de la estructura urbana bastetana. 7. MOBILIARIO Entre los bienes muebles inventariados por doña Luisa se encontraban varias camas. La primera era un mueble importante dentro del conjunto de posesiones del matrimonio. Al describirla el escribano nos dice que tal ajuar era "de tapiçeria rica de figuras con seda en la qual ay tres paños y una antepuerta y tres goteras"16, además en ella se encontraban dos cortinas de seda moriscas, cada una de las cortinas se componía de cuatro telas de seda. El mueble presentaba una buena fabricación y adornos, era en definitiva un buen trabajo de carpintería. Sabemos que llegó a sus propietarios por herencia entre otros bienes que recibió don Luís de su padre "Esta es la que le cupo al señor Luys Perez, que aya gloria, en la partiçion de los vienes del señor comendador, que aya gloria"17. 14 Apéndice documental, fol. 762r. 15 Ibidem, fol. 763r. 16 Ibidem, fol. 761r. 17 Ibidem, fol. 761r.
MANUEL ESPINAR MORENO Y FRANCISCA JIMÉNEZ BORDAJANDI 152 La segunda, mucho más pobre en cuanto al trabajo de carpintería, sí que tenía buena tapicería adornándola, telas de seda, figuras, etc., además de tres paños, dos antepuertas pero sin goteras o cenefas que colgaban normalmente del dosel o del cielo de la cama. La descripción minuciosa de este tipo de muebles o enseres familiares nos ayudan a conocer las costumbres y modos de vida de los hombres que los poseen, en este caso era un caballero mitad medieval y mitad moderno por la época que le había tocado vivir, era un hombre bifronte entre lo viejo y lo nuevo según los esquemas historiográficos modernos. Creemos que muchas de las técnicas empleadas en la fabricación de aquellos objetos tenían una larga tradición medieval pero ya gozaban de ciertos aires de cambio impuestos por las nuevas modas que llegaban constantemente desde Italia y otras tierras a consecuencia del llamado Renacimiento. Tras aquella parte del inventario este quedó interrumpido durante varios días. El 16 de junio de nuevo volvían a tomarse relación de cada uno de los objetos y muebles que se encontraban en la casa de doña Luisa de Vargas. Por todo ello seguimos conociendo como era el mobiliario que había, tanto el importante como el de segunda fila. Se describe otra de las camas con ropas de sarga de Flandes amarilla, verde y colorada, en total eran cinco piezas. Finalmente aparece en la relación otra cama llamada de campo, de madera, con su ropa correspondiente, y este mueble llevaba aneja otra parte o mueble adosado como correspondía a una persona dedicada a la caballería "con su aparejo para armarse"18. Gracias a este tipo de documentos conocemos que existían varios tipos de camas, cada una estaba confeccionada con unas técnicas y materiales distintos, y aparecía adornada con sus correspondientes ropas buscando lo más adecuado para su presentación y utilidad dentro de las necesidades que tenían sus dueños. El siguiente elemento dentro del mobiliario eran las arcas, cofres y mesas, no por ser más pequeños menos importantes. En cuanto a las arcas conocemos 6 de ellas "encoradas" de las que 2 se encontraban guarnecidas y adornadas con hojas de plata. Otras de tamaño más mediano eran de noguera. Otras presentaban trabajos más significativos como el caso de una que estaba labrada con tallas y poseía ciertos elementos significativos y herraje, nos dice el escribano "con su çerradura y llave dorado y sus aldavicas para mudarla"19, y, otra se fabricó con la técnica de la taracea. En otras de madera de noguera y de pino se describen sus correspondientes cerraduras. Las arcas se convierten en muebles muy útiles para guardar todo tipo de ropas y otros objetos, en este sentido muchas de las armas de don Luís aparecen guardadas en dos de ellas, una pintada, y otra tenía el color de la madera de la que estaba fabricada. Los cofres también servían para guardar y conservar cosas, y sobre todo, muchas telas y ropas, presentan a veces tamaños diminutos y se destinaban a joyas y objetos pequeños de considerable valor. Conocemos tres tipos de este mueble, el primero se llamaba de Flandes y poseía dos cerraduras, el segundo de tamaño más 18 Ibidem, fol. 761r. 19 Ibidem, fol. 764r.
ASPECTOS ARQUEOLÓGICOS Y DE CULTURA MATERIAL DE BAZA 153 mediano era denominado de Medina, muy útil para almacenar tocas, y, por último el tercero más grande sin denominación de origen. No podían faltar entre los muebles las mesas y sillas por su utilidad en la mayoría de las actividades de la casa. Una de ellas llamada mesa de bisagra aparece con su correspondiente banco, presentaba un tamaño grande frente a otras mas pequeñas, acompañadas también de sus correspondientes bancos de madera. En cuanto a las sillas se nos describen 4 de caderas y 6 más pequeñas, todas ellas fabricadas con cuero de Granada, lo que nos indica la larga tradición industrial de la capital nazarí. Además, conocemos otros muebles como las tarimas de madera para las camas, o para subir a un estrado, de las cuales se contabilizaron en total 6 de ellas. Aparecen de la misma manera varios tipos de braseros, un sillón con su guarnición de paño, una caja de madera para guardar los cuchillos y tenedores, maletas pequeñas, un repostero, candelabros de latón y de plata, esteras entre ellas algunas de juncos, cunas de niño de diferentes tamaños, etc., toda una gama de muebles que se distribuían por las habitaciones de la casa ocupada por doña Luisa y sus hijos. 8. ÚTILES DE COCINA De la misma manera que hasta aquel momento se van describiendo los diferentes objetos en días consecutivos, así el 18 de junio, se nos ofrece la posibilidad de acercarnos a conocer el instrumental y utillaje de la cocina de la casa. No se nos hace nunca mención al número de habitaciones de la vivienda, pero parece que el inventario realizado responde en parte a las habitaciones de las que estaba formada aquella mansión. En la cocina y dependencias de ella como la despensa aparecen objetos muy diversos, cada uno cumplía su cometido en las diferentes necesidades de sus dueños, como preparación de comidas, conservación y almacenamiento de productos y alimentos, etc. Los primeros objetos o útiles son las artesas, esenciales y necesarias para preparar la masa del pan, de ellas conocemos dos medianas y una más pequeña. Sigue un mortero de piedra, tres calderas de cobre, dos pailas de latón, una bacia o vasija grande de cobre para enjabonar y otra mas pequeña de latón, tres ollas de cobre, varias sartenes entre ellas dos de hierro y una de metal o de acero, un cazo de cobre y una cazuela del mismo metal. Todos estos útiles servían para preparar las comidas al fuego y para servirla más tarde en la mesa. Pero dentro de todos aquellos objetos son muy importantes otros por las necesidades que cumplían, como ocurre con un asador de hierro y unas trébedes. Otros como el rallo, que creemos que es un rallador para el pan, limones, etc., y, por último, se alude a los braseros que además de utilizarse en la calefacción de la casa en ocasiones podían cumplir la misión de mantener la temperatura de las comidas, se describen uno de ellos grande de hierro y otro pequeño de cobre. Entre los bienes descritos el 22 de junio se nos indica que poseía doña Luisa una caja con tres cuchillos y un tenedor, de los llamados de Flandes, eran objetos
ANTONIO TORREMOCHA SILVA 256 Fig. 4.- Casa nº 7 de Siyāsa con el sistema de saneamiento, según J. Navarro y P. Jiménez Fig. 5.- Casas de Siyāsa con el sistema de saneamiento, según J. Navarro y P. Jiménez.
ABASTECIMIENTO Y DESALOJO DE AGUAS RESIDUALES EN LAS CIUDADES ANDALUSÍES 257 Fig. 6.- Casa nº 4 de Baŷŷāna (Pechina - Almería) con el sistema de saneamiento, según F. Castillo y R. Martínez. Fig. 7.- Casa nº 2 de Baŷŷāna (Pechina - Almería) con el sistema de saneamiento, según F. Castillo y R. Martínez.
ANTONIO TORREMOCHA SILVA 258 Fig. 8.- Sistema de saneamiento de las Casas I y II de Mértola (Portugal), según S. Macías. Fig. 9.- Red de saneamiento de la conocida como Casa de Ya’far (Madīnat al-Zahrā’), según A. Vallejo et alii.
ABASTECIMIENTO Y DESALOJO DE AGUAS RESIDUALES EN LAS CIUDADES ANDALUSÍES 259 Fig. 10.- Acequias que recorrían el cauce del río de la Miel entre los siglos XVIII y XX para abastecer una decena de molinos harineros y regar espacios hortícolas, según un plano levantado a mediados del siglo XIX (A. J. Sáez y J. M. Serrano). Fig. 11.- Plano esquemático de Algeciras con el recinto amurallado. Señaladas en rojo algunas de las intervenciones arqueológicas en las que se documentaron elementos de saneamiento. También se ha incluido el trazado de las posibles cloacas o albellones principales que recorrían la ciudad en los siglos XIII y XIV.
ANTONIO TORREMOCHA SILVA 260 Fig. 12.- Plano esquemático de los restos de los baños excavados en la c/ Rocha de Algeciras. Véanse las canalizaciones que confluían en la atarjea principal y la que servía de desagüe a la letrina. Fig. 13.- Plano esquemático del ingreso adelantado conocido como Puerta de Gibraltar, en el flanco norte del recinto amurallado de Algeciras. Con la letra “S”, el sumidero de evacuación de pluviales hacia el foso.
ABASTECIMIENTO Y DESALOJO DE AGUAS RESIDUALES EN LAS CIUDADES ANDALUSÍES 261 Lám. 1.- Noria de sangre para extracción de agua de un pozo (La Mamola, Granada) (Archivo Fotográfico El Legado Andalusí). Lám. 2.- Noria de corriente (Córdoba) (Archivo Fotográfico El Legado Andalusí).
ANTONIO TORREMOCHA SILVA 262 Lám. 3.- Acequia que abastecía a varias casas Lám. 4.- Acequia de Aynadamar andalusíes excavadas en la calle Cánovas del (Granada). (Fotografía tomada del libro Castillo de Algeciras. Agua y paisaje en Granada, pág. 105). Lám. 5.- Restos del acueducto de época almohade conocido como los Caños de Carmona (Sevilla). (Fotografía tomada del libro Sevilla almohade, pág. 182).
ABASTECIMIENTO Y DESALOJO DE AGUAS RESIDUALES EN LAS CIUDADES ANDALUSÍES 263 Lám 6.- Aljibe de San Miguel (Granada). Siglo XIV. (Archivo Fotográfico El Legado Andalusí). Lám. 7.- Aljibe de fábrica almohade de Jimena de la Frontera (Cádiz).
ANTONIO TORREMOCHA SILVA 264 Lám. 8.- Aljibe de la ciudad de Vascos (Toledo) (Fotografía tomada del libro La ciudad hispanomusulmana de Vascos. Navalmoralejo, Toledo, pág. 32). Lám. 9.- Letrina doble hallada en la denominada Casa de Ya’far (Madīnat al-Zahrā’) (Fotografía tomada de “La vivienda de servicio y la llamada Casa de Ya’far”, en La casa hispano-musulmana, pág. 143).
ABASTECIMIENTO Y DESALOJO DE AGUAS RESIDUALES EN LAS CIUDADES ANDALUSÍES 265 Lám. 10.- Letrina de la Casa nº 7 excavada en Siyāsa (Murcia). (Fotografía tomada de Siyāsa. Estudio arqueológico del despoblado andalusí, pág. 179). Lám. 11.- Pozo negro de la Casa nº 5 excavada en Siyāsa (Murcia). (Fotografía tomada de Siyāsa. Estudio arqueológico del despoblado andalusí, pág. 189).
ANTONIO TORREMOCHA SILVA 272 Lám. 24.- Sumidero situado en el patio nº 2 del ingreso adelantado conocido como Puerta de Gibraltar que desaguaba en el foso defensivo.
LAS BEGUINAS EN LOS TESTAMENTOS ALEMANES DE FRANKFURT THE BEGUINAS IN FRANKFURT's GERMAN TESTAMENTS Germaine Velvet Hein HUM-165 Biblia: [1575-3840] 9-10 (2007), 273-288 Resumen: Estudiando los testamentos alemanes de Frankfurt observamos que en algunos documentos, los testadores legan a comunidades de beguinas. Las beguinas eran comunidades, béguinages, de semi-religiosas acusadas de herejía en el siglo XIV. La mayoría de las testadoras eran mujeres y es interesante constatar que aún legaban a estos grupos después de las persecuciones. Esta es una breve descripción basado en nuestros hallazgos en las donaciones en los testamentos alemanes. Palabras claves: Testamentos alemanes. Sociedad. Religion. Abstract: Studying the German Wills of Frankfurt, we can observe that in some of the documents, the testators donate to beguins communities. The beguines, a group of women who lived like nuns without taking the vows, were persecuted as heretics in the XIV century. The majority of the testators were women and it is interesting to see that they still donated to these groups after the persecutions. This is a brief description based on our findings in the donations to the beguines in the German testamentary practices. Key words: German testaments. Society. Religion. 1. INTRODUCCIÓN Estudiando los testamentos alemanes, ingleses y franceses se ha observado varias excepciones que no se encontraban incluidos en los otros. Una de ellas era las donaciones en los testamentos alemanes a ciertos grupos laicos. Este breve artículo se basa en un grupo semi-religioso llamadas las “béguines” (beguinas) aludidas en los testamentos alemanes del siglo XV. Los testamentos recogidos
GERMAINE VELVET HEIN 274 provienen de Frankfurt am Main, y todos corresponden al medio económico medio-alto/alto, deducido por las profesiones y las peticiones de lugares de enterramiento, donaciones, rentas, etc. Tenemos en total 33 pergaminos desde 1360 hasta 1557, pertenecientes a los archivos de las familias Glauburg y Holzhausen que fueron legados a los archivos de la ciudad. De los 33 pergaminos, solo seis mencionan a las “beginen”, una pareja, dos mujeres casadas y tres viudas. Solo hallamos cláusulas piadosas que mencionan este grupo desde 1460 hasta 1532. Una explicación podría ser de no encontramos mención anterior a estas fechas debido a las persecuciones que sufrieron en el siglo XIV. 2. LA CIUDAD DE FRANKFURT La primera vez que esta ciudad es nombrada es en un pergamino de 794 AD. La denominación de la ciudad proviene de Ford, pasaje o cruce de los francos. Desde 1356 se designó Frankfurt como sitio de elección de los reyes alemanes hasta el final del Sacro Imperio Romano Germánico (1801) (situado hacia la extremidad septentrional de la fosa del Rin medio convirtiéndola en una ruta fluvial importante). Era una ciudad de dimensiones modestas pero al mismo tiempo, importante y central por el status de lugar imperial, de dietas y de ferias internacionales como también por la intensa actividad diplomática. A partir de 1372 hasta 1806, Frankfurt am Main era una ciudad libre imperial. Fue sede de la dieta de la Confederación Germánica desde 1815-1866. A mediados del siglos XVI, Frankfurt poseía 10.000 habitantes1. Referente a nuestro caso, tenemos noticias que en esta ciudad, entre 1250 y 1350, se hallaban 57 beaterios2. No obstante, parece ser que se encontraba un beaterio de Beginas cerca del monasterio de los dominicos, fundada por Metza Gerliben en 1336, una rica burguesa de Frankfurt3. Según planos posteriores del monasterio (siglos XIVy XV), el beaterio se amplio en un complejo entero de edificios. Esta organización sobrevivió a las persecuciones y continuó existiendo hasta el siglo XVIII4. Hay referencias a un gran número de beaterios (beguinages) en el siglo XIII y XIV en Colonia (anterior a las persecuciones). En comparación a los Países Bajos, la cantidad de “beginenhaus” en Alemania era mucho más reducida. 1 Frankfurter Historische Kommission Frankurt am Main (1991) ; Monnet 1997: 10. 2 Lobrichon 1994: 94; ProvinzZeitung (2006): 10. 3 ProvinzZeitung (2006): 10; Schrupp: Beginen in Frankfurt. 4 Bei aller Nähe zu den Dominikanern nebenan - der Frauenkonvent am Ende der Nonnengasse legte sehr lange Wert auf seine Unabhängigkeit: Noch im Jahr 1685 schlossen die Frauen einen regelrechten Vertrag mit ihren Nachbarn, in dem festgelegt wurde, dass der Prior des Dominikanerklosters ihnen jeden Morgen eine Messe lesen musste, wofür sie den Mönchen die Kleider wuschen und bügelten und das Kirchengerät putzten“. En 1685 estas mujeres concluyeron un contrato con sus vecinos, los dominicos. A cambio de misas matinales, ellas les lavaban y planchaban la ropa de los monjes y la iglesia (ProvinzZeitung 2006:10).
LAS BEGUINAS EN LOS TESTAMENTOS ALEMANES DE FRANKFURT 275 3. ORIGEN Y DESARROLLO DE LAS BEGUINAS Las beguinas eran miembros de comunidades laicas fundadas al fin del siglo XII, que llevaban una vida contemplativa y activa en defensa de los pobres, enfermos, etc. Organizaban la ayuda a los pobres, a los enfermos en los hospitales, y a los leprosos. Una Beguine difícilmente era una monja, ya que no estaba sometida a ninguna regla monástica, podía volver al mundo y casarse, si así lo deseaba (también podían participar las casadas y las viudas), y no renunciaba a su propiedad. Si no tenía medios para mantenerse, no pedía ni aceptaba limosnas, sino que se mantenía a través de labores manuales o enseñando a los hijos de burgueses. Este movimiento se extendió sobre todo en el siglo XIV en las ciudades del norte de Europa a la iniciativa de burgueses (aunque hay mención de ellas en Francia, Italia y España)5. Las comunidades o beaterios (béguinages) se agrupaban cerca de una capilla o una iglesia 6. Muchas adoptaron las reglas de la Tercer Orden de San Francisco7. Tenían ciertas reglas que seguir dentro de la comunidad y estaban dirigidas por una “gran dama” junto con un consejo de damas. Cada beguinage era independiente de las otras comunidades. Aunque no eran reconocidas como una orden religiosa, gozaban de ciertos privilegios de la iglesia y de los nobles8. Sus miembros provenían de diferentes estamentos sociales; algunas de ellas admitían solamente mujeres de alto nivel, otras eran exclusivamente reservadas para personas de orígenes humildes; otras aceptaban a mujeres de cualquier condición, y estas últimas eran las más pobladas. Varias de estas comunidades, como el gran Beguinage de Ghent, contaban sus habitantes en miles. Este desarrollo religioso que originaron los “beguinages”, también surgió otras comunidades similares para los hombres, los Begardos. Los Begardos eran laicos, y como las Beguinas, seguían las mismas reglas pero, al contrario de las beguinas, los begardos no poseían propiedad privada, vivían y comían juntos y compartían sus ganancias. La mayoría de los miembros eran hombres de orígenes humildes – tejedores, tintoreros, limpiadores etc-. 5 “En el conde Lucanor, la tragedia ocasionada por las malas artes de una beguina que es capaz de conseguir lo que no pudo hacer el mismo diablo. No deben confundirse estas beguinas andariegas (beatas, alcahuetas, hipócritas) que aparecen en nuestra literatura moralizante, con las beguinas del Norte de Europa que vivía en beaterios dedicadas a una vida religiosa austera, de recogimiento, meditación y piedad sincera” (Santonja 2000: 355). 6 Le Goff 1982 : 79 ; Michel 1997: 106. 7 Esta tercera orden fue ideada por San Francisco como un tipo de estado intermedio entre el claustro y el mundo para aquellos que, deseando seguir los pasos del santo, estuvieran impedidos, por matrimonio u otros compromisos, de entrar ya sea a la primera o a la segunda orden. Sin embargo, se acepta en general que la regla aprobada por Nicolás IV, el 18 de agosto de 1289 no representa la regla original de la tercera orden, sino una revisión de la original (Michel 1997: 108109; Santonga 2000: 356). 8 La casa de beguinas en París fue fundada por Luis IX en 1266 (Ariés, Duby 1995 : 484) y muchas de las comunidades estaban asociadas con algunas de las ordenes mendicantes (McDonnell 1954: 187-204).
GERMAINE VELVET HEIN 276 “BeginenKonvent” fundada por Metza Gerliben en Frankfurt situado arriba a la derecha de “Ehe prediger”9 Según las autoridades eclesiásticas, las tendencias heréticas de los Begardos y de las Beguinas, requerían ciertas medidas disciplinarias. En 1239, el obispo de Eichstad amenaza a las beguinas de “mala fama” de su diócesis de penas más severas. En 1244, el arzobispo de Mayence ordena a las comunidades de no aceptar nuevos miembros menores de 40 años, para prevenir “el abuso que las mas jóvenes de las beguinas hacían de su libertad”10 El sínodo de Treves en 1277 las acusa de difundir los errores y herejías entre la gente. Se les acusa de practicar un nuevo estilo de vida bajo el pretexto de pobreza y de mendigar en vez de trabajar y de predicar públicamente sus doctrinas siendo laicas. Por esto y por otras razones fueron perseguidas como heréticas. Hanawalt declara que la iglesia no aprobaba que no tomaran los votos permanentes y de la libertad que esto acarreaba11. Otra razón eran las quejas de ciertas ordenes religiosas mendicantes en la disminución de sus ingresos (una de ellas en las donaciones testamentarias). 9 ProvinzZeitung 2006 No 4. 10 Michel 1997: 107. 11 Según Hanawalt (1998: 70-87) las mujeres medievales estaban limitadas a ciertas esferas físicas que marcaban su lugar (designados por los hombres). Mujeres como prostitutas y beguinas, que se movían fuera de esa esfera, eran declaradas marginales.
LAS BEGUINAS EN LOS TESTAMENTOS ALEMANES DE FRANKFURT 277 También la inquietud de los teólogos enfrentados ante el misticismo de ciertas beguinas. Una de ellas, Marguerite Porète (ejecutada como hereje del libre espíritu en Paris en 1310)12 proclamaba en su libro “Les mirroir des âmes simples et anéanties”13 siete etapas en el ascenso del alma para completar la unión con Dios. Además declaró que poseía conocimiento de la existencia de una iglesia ideal e invisible regida por almas simples y sencillas y que su función era de juzgar la “pequeña iglesia” establecida en la tierra. Beguinas y Begardos fueron condenados por el Consejo de Viena en 1311. El Papa Clemente V declarándose contra aquellos que quieren introducir en la iglesia un estilo de vida abominable que ellos denominan la libertad del espíritu, o sea la libertad de hacer lo que quieren, hace promulgar dos decretos “Ad nostrum” y “Cum de quibusdam mulieribus”, que juntos forman una recopilación llamada las “Clémentines”. Estas comunidades fueron asociadas con los creyentes o discípulos del Libre espíritu, y también con los cataros. Bernardo Gui en su manual: “Practica Inquisitonis” describe las creencias de las beguinas, como identificarlas y como examinarlas: « Beguinorum secta, qui fratres pauperes se apellant, et dicunt se tenere et profiteri tertiam regulani beati Francisca, modernos temporibus exsurrexit in provincia Provmcíeet in provincia Narbonensi. Ceperunt autern manifestari et detegi in suis opinionibus erroneis circa annurn Domini Mm. CCCm. XVrn., paulo plus minusve, quamvis prius suspecti communiter a pluribus haberentur; fueruntque postmodum successsvís amis in provincia Narbonensi, et Tholosana, et in Cathalonia, plures capti, et detentí, a depreheusi in erroribus, el plures utruisque sexus inventi sunt et judicati heretici et combusti, ab anno Domiui Mo. CCCo. XVIIo. citra, maxime Narbone, Biterris, el in dyocesi Agathensi, et iii Lidova, el apud Lunellum Magalonensis dyocesis, el in Carcassona, et Tholose tres alienigene...”14 Juan XXII en 1321, atenuó la decisión del Consejo y permitió que las Beguinas continuaran con su estilo de vida, ya que “habían enmendado sus formas”15. En cambio, con los Begardos fue diferente. Durante el siglo XIV fueron condenados repetidamente por la Santa Sede, los obispos (notablemente en Alemania), y la Inquisición. En 1421 el Papa Martin V ordenó al arzobispo de Colonia registrar y destruir todos los conventos con miembros viviendo bajo el manto de la religión sin 12 Lerner 1972: 208 “Marguerite was probably a heretic, but had she been submissive and content to enter a cloister, like Mechthild of Magdeburg, with whom she is compared, she probably would have attracted little notice. Her active life, her pertinacity, and the political situation surrounding her arrest [in which the Inquisitors wished to make an example of her] certainly contributed to her death”. El concepto de Libre o Nuevo espíritu era de la posibilidad de obtener la perfección espiritual en esta vida y cuando el individuo lo ha logrado, el o ella puede cometer cualquier pecado sin ser castigado por ello. 13 Ver Porete, Marguerite (1997) en la bibliografía. 14 Santonja 2000 : 356. 15 Lobrichon 1994 : 89-94.
GERMAINE VELVET HEIN 278 pertenecer a ninguna orden religiosa. McDonnell (1954: 573) dice que para ese entonces el Papa no tendría que haberse preocupado ya que para ese momento los beaterios se habían convertido en hospicios, y el misticismo anterior ya se había apagado. En el tiempo de la Reforma y durante las guerras napoleónicas muchos de estas comunidades se disolvieron. En 1969 existían once beaterias en Bélgica y dos en Holanda.16 Los testamentos que indican donaciones a las beguinas son de mediados del siglo XV y XVI. Sabemos que en Frankfurt sobrevivió la comunidad de beguinas cerca del monasterio de los dominicos por lo cual es probable que otras comunidades subsistieron a las persecuciones en esta ciudad. Es interesante constatar que una de las testadoras declara en una cláusula sobre la administración de la casa de las beguinas y es posible que ella la dirigiese17. “La cama grande de plumas "plümen bette" que se encuentra en la casa de su hermano y las alfombras o tapices? decoradas de animales "deppech mit den dieren", que le pertenece, una almohada "pulbe", dos almohadas y dos sabanas de lino, "lylachen" deben ser entregadas a Walther por 30 Gulden, y ese dinero debe ser entregado a Dios. Él debe administrar la Beckyn huß [Beginenhaus]5, de la testadora”18. Otro testamento de una viuda19 incluye: “Ordena ser enterrada en la iglesia de Liebfrauenstift en la tumba de su marido difunto, con séptimo y treintanario, con vigilia y misa de alma, pero sin "gegenge das leyt zu clagen ... vnd uber das grapp mit frauwen" (sin llantos de mujeres); solo una "Begine" que coloque una vela en mi tumba durante 30 días y luego cada sábado durante un año y que se le pague lo usual.” Los testamentos de una pareja y dos mujeres casada ( en que una de ellas esta solicitando el divorcio) solo legan cierta cantidad de dinero a estas casas. “A la casa de beneficencia (beginnen hous) llamada große eynunge, 5 Gulden. A la casa (beginnen hous) cleyne eynunge, 5 Gulden20.” “Lega a las Beginnen de Kleinen Einung, 2 Gulden21.” “A las hermanas de kleinen Einung (beginnen haus), 10 Achtel de trigo22” 16 Schimer 1984 : 90-91. 17 Tenemos noticias que en las « beguinages » adaptaron un sistema de « derecho de casa » en que ricas beguinas podían adquirir el derecho de ocupar una casa por la duración de su estadía y era posible transferir este derecho a través del testamento a otras beguinas (para una o dos “vidas) y luego la propiedad regresaba al ensemble del « beguinage » Simons (1989). 18 Documento I. Testamento de Grede von Holczhusen, viuda de Heinrich Wisse. 19 Documento II. Testamento de Konne, viuda de Jacob Brunhace. 20 Documento III.Testamento de Clas von Ruckingen y su esposa Kathrine 21 Documento IV. Testamento de Catherin Wisse, esposa de Dr. Johannes von Glauburg
LAS BEGUINAS EN LOS TESTAMENTOS ALEMANES DE FRANKFURT 279 En el testamento de otra viuda podemos observar que una de las cláusulas otorga muebles y ropa a esta persona (aunque no al establecimiento). “Grede, que vive en Gotshuß (beginnen haus), un abrigo viejo, un velo, un velo largo, una sabana, Sitzbett, que se encuentra en una habitación en Gotshuß; las camitas, que pertenecen a esta habitación, debe usar durante su vida y a su muerte que queden en Knoblaucher Gotshuß23” Estas cláusulas fueron redactadas en el siglo XV o sea que posterior a las persecuciones. Todos los testadores que incluyen las beguinas en sus testamentos son mujeres exceptuando una pareja. Una de ellas (documento 1), es posible que dirija uno de estas casas. Las otras las incluyen en sus mandas pías. Todas, a excepción de la primera que solo lega a su párroco, las otras incluyen además a otras ordenes religiosas. Este movimiento es observado como una manifestación religiosa feminista del Medioevo. En el caso de las beguinas, que nunca constituyó una orden unida o seguía una orden singular, complica su estudio (su origen confunde a los historiadores-unos mencionan en Flandes, otros en Liege y en Brabante) aunque podemos concluir que fue en los Países Bajos. Varias cuestiones como a su populación, la edad de sus miembros, etc; deben ser examinados. Tenemos conocimiento que las comunidades de beguinas continuaron funcionando en los Países Bajos hasta fechas recientes. Aunque se encuentra amplia información y documentación sobre estas mujeres, sin embargo por su complejidad, un estudio más profundo es necesario para obtener una perspectiva colectiva sobre estas mujeres que rompían el canon de la época. APENDICE DOCUMENTAL Documento 1 1454, Enero 16, Frankfurt (feria quarta post Octavam Epiphanie). Notariatsinstrument Testamento de Grede von Holczhusen, viuda de Heinrich Wisse. 1. Las condiciones anteriores de 1450 Feb. 21 (feria sexta ante Invocauit) y los documentos con estas condiciones de 1452 Juni 29 (in die S. Petri et Pauli), ambos deben seguir sellados y conservados. 2. Walther von Swarczenberg, el joven, recibe la cabeza bañada en oro "ubergulten kopp". 3. A su esposa "eyn holle mit flockenden enden" (?). 4. Kunnechin, la hija de Walthers, objeto de plata con 3 pies (?) "silbern kusseln mit dryen fußen". 22 Documento 5. Testamento de Anna Merckeli, esposa de Hainrich Pregler 23 Documento 6. Testamento de Vrsula, viuda de Hans Haynen
GERMAINE VELVET HEIN 280 5. Al hijo de Walther una taza y un "dreseney faß" (?). 6. Walther debe, como lo ha prometido, dar al niño niño una educación religiosa y para ello recibe de la renta 100 Gulden; este dinero no debe caer en manos de los padres del niño. 7. La cama grande de plumas "plümen bette" que se encuentra en la casa de su hermano y las alfombras o tapices? decoradas de animales "deppech mit den dieren", que le pertenece, una almohada "pulbe", dos almohadas y dos sabanas de lino, "lylachen" deben ser entregadas a Walther por 30 Gulden, y ese dinero debe ser entregado a Dios. 8. Él debe administrar la Beckyn huß [Beginenhaus]5, de la testadora. 9. Conrad Wysse recibe un plato y una taza. 10. Lega a su esposa Ennechin también un plato y una taza. 11. Jorge Wysse también un plato y una taza. 12. El mismo Jorge recibe además de 2 Gulden, 1 Ort de renta de Breidenbachs Haus, 13. 1/2 Mark de renta para la esposa de [...] y medio que recibe Jorge. 14. Henne Wysse de Lebenstein 2 tazas. 15. Lega a la dama Agnes, la esposa del maestro Diederichs, su cama y su nuevas sabanas verde "decklachen". 16. el anillo con el gran safiro. 17. Un (?) decorado con perlas "hollen mit perlin enden" y su mejor rosario de coral rojo. 18. Lega a la dama Gudechin zu Lyntheim uno de sus mejores ropas de color "fleckenden hullen." 19. Heinrich, hermano de la dama Agnes, recibe 50 Gulden. 20. El hermano Engel (de Agnes) recibe 30 Gulden. 21. Lega al abad Johann von Butzbach, parroco de Frankfurt zu St. Bartholomäus, 20 Gulden, una taza con tres pies, una de sus grandes almohadones y la mejor cesta de pan, que puede encontrar en la casa del hermano de la testadora. 22. Lega a la abadesa de St. Katharinen una renta "eyn schole" de por vida, y a su muerte que sea para el claustro. 23. Lega a su sobrina Kunczechin que se encuentra con las damas blancas una renta de por vida, y a su muerte que sea para el claustro. 24. A su cocinera Else 20 Gulden, 20 pequeños y una marmita grande de estaño, un barril pequeño de estaño, que se encuentran colgados en el sótano de la granja de su hermano, la pila que se encuentra debajo, sus abrigos negros, uno para usar los domingos, el abrigo negro de tela, con perlas decorado, una marmita de latón, una tina para bañarse, tres telas para el pan, tres telas para las manos (toallas), dos marmitas de latón de 4 und 1 Maß (medida de capacidad), dos telas de lino "pharlylachen", la rueca, una pequeña lámpara, acht Ellen (medida) de tela para camisas, dos telas para la cama (ni la mejor ni la peor), la nueva piel, dos almohadas, un abrigo rojo de piel, siete sartenes y siete cucharas de hierro, uno de madera y plata [falta parte del manuscrito], cuatro de sus buenos almohadones para las sillas, la nueva buena tela para las bancas de dos tonos de azules, la vieja tela para las bancas tipo textil, un almohadón, un cucharón, dos jarras de 4 Maß, tres botellas de 1, 4 und 8 Maß, una jarra de 1 Maß, una jarra de 1 1/2 8 Maß, una jarra de 1/2 8 Maß, una jarra de 8 Maß, un cubo de madera de 1 Maß, una cubo grande de madera, dos ganchos para colgar, unas sabanas nuevas, un mortero "Würzstein", un colador, un cubo para el agua, un candelabro, un armario que se encuentra en una pequeña habitación en la granja de su hermano, un almohadón para un "sitzbett" (una cama más chica), el libro de la pasión, "passion buch", el libro de "Sant Elsbethen", dos saleros, un sartén para gansos, dos telas bordadas, a la muerte de Else debe ir al "eynunge" (?). 25. La testadora desea que Walther von Swarczenberg, el joven, dé una de las casas a la mencionada Else, donde Conczchin habita, si Conczchin quiere quedarse en la casa grande que se le conceda la otra de por vida a Else; si Conczchin no desea quedarse, entonces que
LAS BEGUINAS EN LOS TESTAMENTOS ALEMANES DE FRANKFURT 281 Else elija cual de las dos casas desea vivir. Lega a Walther 10 Gulden para la manutención de la casa. Además lega a Else la nueva tela negra de Arras, "eyn hollen lade "(?), estas dos cosas se encuentran en el sotano de su hermano, y la caja de ropa. También una tela hecha a mano para un almohadón para la banqueta y un nuevo "pulle czieche" (tipo de textil) de una banca 26. Lega a su sirvienta Katherine el viejo abrigo, cuatro Gulden, un delantal nuevo, un "kruse holle", y una falda. 27. Lega al parroco de St. Bartholomäus 6 jarras grandes de 4 Maß, 10 ollas para la carne de estaño, 10 frascos para la mermelada, 10 potes de estaño para la mostaza, 15 platos de estaño, una tela para la banqueta de lana roja y dos tonos de verde. Signatura: Documento 477, Holzhausen Urkunden del Institut für Stadtgeschichte Frankfurt am Main. Documento 2 1454 Dec. 20 (in vigilia s. Thome ap.). Vidimiert 1458 Okt. 23, Frankfurt (mondag nehst vor sant Symon vnd Juden dag). Notariatsinstrument. Testamento de Konne, viuda de Jacob Brunhace. 1. Ordena ser enterrada en la iglesia de Liebfrauenstift en la tumba de su marido difunto, con séptimo y treintanario, con vigilia y misa de alma, pero sin "gegenge das leyt zu clagen ... vnd uber das grapp mit frauwen" (sin llantos de mujeres); solo una "Begine" que coloque una vela en mi tumba durante 30 días y luego cada sábado durante un año y que se le pague lo usual. 2. Lega a cada Padre, en el primer dia de misa de su funeral en Liebfrauenstift, a cada uno 6 Heller y una vela; su vestimentas no debe ser colgado en la iglesia. Lega 5 Gulden a todos los colegiados, fundaciones, conventos e iglesias de Frankfurt para una vigilia y misa de anima, con novena y treintanario, de la cual recibirá cada Padre por estas misas y para recordarla, 6 Heller. 3. En su treintanario deben alimentar todos los días 30 pobres, en los días de carne se les deben dar verduras y dos tipos de carnes frito, suficiente para todos y en los días de ayuno, dos tipos de verdura y uno de pescado, suficiente para todos y para cada uno, un "Eichmaß" (medida de capacidad) de vino y pan suficiente. Al final de los treinta días, a todos los que han participado en la comida, que se les entreguen 8 Ellen (alrededor de 2-2.5 m.) de tela gris para ropa. 4. Otras estipulaciones. Testigos: Johann Rorbach, Jurista, Johann Pruß und Clais Thomas, consejeros del ayuntamiento. Signatura: Documento 248, Glauburg Urkunden del Institut für Stadtgeschichte Frankfurt am Main Pergamino (con 6 hojas adjuntas) en buen estado con el pequeño sello de la ciudad. Documento 3 1460 April 7, Frankfurt (feria secunda post dom. Palmarum). Notariatsinstrument.