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Apoderarse del Aura: Selfies, Okupas y Vampiros de la imagen

Fernández Paradas, Antonio Rafael,Sánchez López, Juan Antonio

Abstract

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5497514

Full text

DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) LA HISTORIA Y LA HISTORIA DEL ARTE FRENTE A LAS SALIDAS PROFESIONALES DEL MUNDO LABORAL, EN EL CONTEXTO EDUCATIVO Y LA GESTIÓN DE LA INFORMACIÓN EXLIBRIC ANTEQUERA 2015 VARIOS AUTORES Juan Antonio Sánchez López | Antonio Rafael Fernández Paradas COORDINADORES DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 41 } 2. APODERARSE DEL AURA: SELFIES, “OKUPAS” Y VAMPIROS DE LA IMAGEN. UNA EXPERIENCIA/ PROPUESTA PARA LA DIDÁCTICA UNIVERSITARIA DE LA HISTORIA DEL ARTE, LAS CIENCIAS SOCIALES Y LA EDUCACIÓN PATRIMONIAL Juan Antonio Sánchez López Antonio Rafael Fernández Paradas “En un momento o en otro hemos sentido la tentación de hacernos esa foto cutre y exhibicionista en el baño sacando morritos y el rollo de papel higiénico por allí al fondo” (Selfies educativos) DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 43 } 2. “okupas” y vampiros de la imagen. Una experiencia/ propuesta para la didáctica universitaria de la historia del arte, las ciencias sociales y la educación patrimonial 2.1. Mirarse a sí mismo. Autorretrato versus selfie A nadie escapa cómo, a lo largo de la Historia del Arte, el acto de mirarse a sí mismo que, por lo demás, también implica el deseo de ser mirado ha generado un sinfín de imágenes fascinantes. Especialmente, a partir del momento en el que el Humanismo renacentista puso en valor la identidad singular, “personal” y, consecuentemente, intransferible del individuo-artista. Aunque todavía restaba mucho para que éste lograse superar la “servidumbre” que, secularmente, le imponía el contexto histórico-sociológico (sobre todo, en cuanto a la dependencia institucional/clientelar), no es menos cierto que los hacedores de imágenes (especialmente, los pintores a partir del Renacimiento) siempre supieron ingeniárselas para proyectar sobre sí mismos, y por medio del autorretrato, inteligentes reivindicaciones subliminales de sus legítimas aspiraciones de prestigio y reconocimiento social, no siempre bien comprendidas, aceptadas, asumidas ni, VARIOS AUTORES { 44 } mucho menos, compartidas por la estructura jerárquica y las categorizaciones profesionales del Antiguo Régimen. De esta manera, desde Alberto Durero a Rembrandt, pasando por Van Dyck, Rubens o Diego Velázquez no es absurdo descubrir, ni mucho menos en sus autorretratos, un flagrante apropiacionismo, en cuanto a aplicación a la imagen propia de cuantas estrategias y mecanismos representativos en pro de la exaltación del poder, la majestad o la dignidad aristocrática/ autocrática ellos mismos empleaban cotidianamente al escrutar la fisonomía, el aspecto, el rango y, ¿por qué no decirlo?, también las “miserias” latentes de reyes, nobles, emperadores, dignatarios, potentados, militares y papas. Si esto sucedía en los autorretratos más “solemnes” y conocidos de los artistas, al mismo tiempo, detectamos otra tendencia de la mano de creadores como Parmigianino, Francisco de Goya o Gustave Courbet, por ejemplo, que podría definirse como más “experimental” y, presuntamente, más “espontánea” respecto a la línea antedicha. En estos casos, la mirada del artista hacia la imagen de sí mismo se antoja como más preocupada por la frescura expresiva y emocional y la captación de la acción concreta y “congelada” atemporalmente de su mano que por la pose envarada que conlleva el referido prurito reivindicativo de sus delirios de grandeza. Y, lo más importante de todo, estos últimos autorretratos buscan ya también la complicidad del espectador y, en última instancia, un feedback conducente a demandar del mismo su aprobación/indiferencia/reprobación por semejantes “juegos” iconográficos que, dicho sea de paso, también podríamos calificar de protoselfies, por el indisimulado cariz testimonial y situacional en el devenir cotidiano de quien los crea. La tendencia iría consolidándose conforme el avance hacia la modernidad se tornaba cada vez más incisivo. Y ¿qué decir cuando la fotografía terminó siendo el mejor aliado para satisfacer los egos creativos de quienes, durante milenios, asistieron –seguramente no sin envidia, impotencia y/o frustracióncomo meros espectadores pasivos a la creación de imágenes por parte de quienes solamente sabían hacerlas y además muy bien? Pues que, a partir de ese momento, no sólo se democratizó el acceso y el consumo a la imagen, sino que el culto a lo único y original cedería el testigo a lo seriado y lo múltiple, viéndose destronada el “aura” de toda creación/objeto artístico por el imperio de la “copia” inherente a la generalización y globalización impuesta en un mundo donde todos, absolutamente todos sus habitantes, tenemos la posibilidad de convertirnos en “artistas” y, además, de poder “ir” de tales sin reparo ni rubor alguno. DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 45 } Es, a partir de este preciso instante, donde el fascinante y seductor Dorian Gray que imaginase Oscar Wilde resucita, por cuanto por encima de cualquier pintura, ninguna imagen resulta más ilustradora y asazmente demostrativa de que los seres humanos poseemos un alma y una conciencia que un selfie, en cuanto reflejo de la ascendencia/decadencia misma del individuo en la vorágine massmediática, internauta y 2.0 del siglo XXI. Y de eso trataremos, con su proyección y optimización en el contexto educativo, a lo largo de las páginas que prosiguen. Más antes, déjennos los lectores partir de un mito... 2.1.1. A modo de introducción. Narciso: Mientras más me miro… más me quiero Era el más bello entre los hombres, y vivió en una época lejana. Narciso, no lo hacía a mal… pero ni damas ni ninfas eran de su interés. Eco, la ninfa, también sufrió su rechazo, dándose la circunstancia de que ella no llevase precisamente una racha de lo más afortunada, ya que arrastraba un encontronazo con Hera, a quien había disgustado, y quien le había condenado a repetir las últimas palabras de todo aquello que quisiera decir, lo que suponía un problema a la hora de declararle sus intenciones a Narciso. Así estábamos, cuando un día, él quedó rezagado de sus amigos. En algún momento preguntó, “¿Hay alguien aquí?”, a lo que la desdichada sólo pudo responderle, “aquí, aquí”. Asustado, e incapaz de verla entre los árboles, Narciso le respondió, “ven”, a lo que ella respondía, “ven”, y salió de su escondrijo con los brazos abiertos. Narciso no estaba por la labor, y la rechazó. Fue demasiado para ella y no pudo soportarlo, se retiró de la vida pública, se recluyó en una cueva, y allí se consumió. Némesis, la diosa de la venganza, a quién que no le gustaba que los mortales jugaran a ser dioses, decidió castigar a Narciso por su engreimiento, condenándolo a que se enamorara de su propio reflejo. Él, incapaz de apartarse de su Yo reflejado, finalmente se arrojó al agua. En el lugar donde se había producido la tragedia, afloró una flor que recibió por nombre Narciso… Si los protagonistas de nuestro mito -Eco, Narciso y Némesis-, hubiesen vivido en el siglo XXI, Eco escribiría por Whatssap a su amado, Narciso la rechazaría públicamente por Facebook, y Némesis lo habría condenado a hacerse mil VARIOS AUTORES { 46 } y un selfies, con el añadido de tener que comprobar cuántos “me gusta” recibía. Imaginaros, mujeres, varones y ninfas, compartiendo las fotos de Narciso en sus muros… y él cada vez más desquiciado por tener que responder a todos y cada uno de los comentarios de sus amigos 2.0, y ojo… sin dejarse ni uno atrás. Dejando de lado el mundo de los dioses y de los pobres mortales, el presente trabajo tiene su principio, donde comienza la tragedia de Narciso: en una imagen reflejada de sí mismo, de nosotros mismos, en su caso en el agua, y en el nuestro en un selfie. La suya, fue una imagen para el consumo propio, un retrato en toda regla, pero la nuestra fue pensada, posada, y ejecutada para ser compartida en la red social. De todas estas cuestiones: imágenes, retratos, autorretratos, selfies, autotematización, valoración del “yo”, prosumidores y de cómo podemos utilizar todas esas cosas por la mejora docente, versan las siguientes líneas. 2.1.2. ¿Selfie? Erase una vez, hace no tanto tiempo, solíamos tomarnos fotos con motivos de ocasiones especiales: bodas, bautizos, comuniones, las vacaciones familiares en Torremolinos, o el cumpleaños de los niños. Esos retratos pertenecían al espacio doméstico, a la intimidad de las personas en suma, y con ellos se recreaban Fig. 1. Navegar por la red nos permite “redescubrir” que Narciso sigue enamorado de sí mismo al reflejarse en el “espejo” de su teléfono móvil. DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 47 } aquellos que una vez había habían estado delante de la cámara con el objetivo de rememorar buenas y viejas tardes. No en balde, y especialmente desde la década de 1890, fueron muchas las personas, en su mayoría de buena posición, que encontraron en la fotografía un novedoso y creativo hobby, desarrollando su curiosidad y más que incipiente creatividad a través de fotografías “especiales” –“auto-fotos”- sin mayores pretensiones artísticas o triunfalismos egotistas. Esa referida intimidad de aquellas fotografías nada tenía que ver con las autoimágenes que de sí mismas hacían las estrellas de la música, el deporte, el arte y el cine, donde en sus fotos siempre había un aire de sofisticación y despertaba la atención entre todos. Es más, como se ha apuntado acertadamente: “Además de los excéntricos artistas del siglo XX, las estrellas del rock también se sacaban fotos a sí mismos, a pesar de la cantidad de flashes que casi a diario caían sobre sus rostros por parte de fans y periodistas. Pero es que las selfies tienen algo que las fotos tomadas por otros no tienen: son personales, íntimas, reflejo de un Fig. 2. La “prehistoria” del selfie o la primera vez que alguien alargó el brazo para tirarse una auto-foto. Joe Byron, Pirie MacDonald, Colonel Marceau, Pop Core y Ben Falk posando en la azotea del neoyorkino estudio fotográfico Marceau en 1920. VARIOS AUTORES { 48 } estado de ánimo”35 Y ahí están para demostrarlo los testimonios dejados por Andy Warhol o los Beatles John Lennon, Paul McCartney y George Harrison. Nuestras fotos, en cambio, eran pequeños espacios de la realidad congelados, no había nada de glamour, ni arte… para eso estaban los fotógrafos profesionales: “!Qué guapo sacó fulanito de tal al niño en su primera comunión¡” eran expresiones de lo más común en “aquellos” tiempos. Pero, parafraseando el título de aquella canción: “¡cómo hemos cambiado!... Ahora mismo estos pequeños espacios de intimidad han ido cobrando una nueva dimensión. Es más, quizás se han “sobredimensionado”. Los niños se hicieron grandes y, con ellos, llegó el primer ordenador a casa, todo un artefacto, por no decir un “mamotreto”… y luego llegaron los discman, y cada uno comenzó a tener su propia cámara de fotos. La cuestión de los dispositivos es importante. El archivo fotográfico familiar fue creciendo y creciendo, pero aunque a nivel tecnológico la familia estaba de lo más “avanzada”, todos esos testimonios, seguían permaneciendo vinculados a la serenidad y al hortus conclusus de los hogares. Retratos y autorretratos, claro, como todo el mundo ¿A quién no le gustaba coger una cámara y fotografiarse? El chico o la chica no paraban. Otra cuestión luego sería el “resultado” de las fotos cuando íbamos a revelarlas. ¿En qué momento alguien se hizo su primer selfie? Eso es ya más complicado de recordar, supongo que previamente nuestro/a protagonista tuvo que tener un ordenador mejor que el primero que manejase, una cuenta de correo electrónico, un móvil inteligente (suponemos que también), que en algún momento se tuviesen que hacer un perfil en Facebook, en Tuenti y en Istagram. Así cambió la historia de nuestra vida: de consumir fotografías en el espacio más estrictamente familiar, en la intimidad del hogar, a colgarlas y compartirlas en las redes sociales, amén de chequear cuantos “me gusta” había recibido, porque claro, no era lo mismo que me diese a “Me gusta”, el mejor amigo, o quién le “gusta” a nuestro/a usuario/a. Este abismal paso producido entre las fotografías consumidas en el espacio domestico, destinadas a un público muy restrictivo en entornos endogámicos, y aquellas otras que son pensadas exprofeso, posadas, disparadas y compartidas en los espacios sociales 2.0, han supuesto unos de los cambios más trascendentales DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 55 } 2. “Los selfies preparados y rectificados, diseñados para conseguir una imagen determinada del autor, el cual tendría ya plena conciencia de la puesta en escena y el valor de la pose (…) Hallamos aquí resumidas todas operaciones habituales de la representación artística: composición de lugar, uso del encuadre, enfoques, iluminación, expresividad, etc. El tratamiento demuestra que este tipo de fotos tienen la pretensión de adornar la realidad y embellecer a la figura retratada, de engañar o ilusionar al observador, dependiendo de dónde queramos poner el acento (…). Buena parte de este tipo de auto-fotografías se realizan en entornos domésticos, espacios reservados para la intimidad que, de pronto, se vuelven públicos y accesibles, lugares con espejos que facilitan la toma calculada de la foto”54. 3. “Tendencia a fotografiar fragmentos del cuerpo que no están sometidos a la impostura de lo imaginario y reproducen zonas marcadas, tatuajes, cicatrices y rasgos individuales, las huellas del tiempo sobre la piel (…) Es habitual en estos casos la tendencia a recortar la mirada con los bordes del encuadre (el significamente) para jugar con el anonimato y la sugestión”55 Selfie ¿Sólo en o en compañía?56 El mundo de la blogosfera que, a la postre, se convierte para nosotros en una fuente básica de información, nos ha dado interesantes reflexiones en torno al selfie y sus conceptualizaciones. En este sentido, Agirregabiria aboga por categorizar como selfie aquellos testimonios fotográficos que recogen a una multitud de personas, y que por lo tanto el mismo, debería ser grupal, porque lo “relevante no es dónde está el fotógrafo sino quien 54 55 VARIOS AUTORES { 56 } le acompaña”. Terminológicamente estos tipos del selfie, reciben el nombre de usie57 o ussie58, que deriva del us; esto es, del “nosotros” en ingles. De lo expuesto hasta el momento, podemos extraer unas primeras conclusiones en relación a la teoría social del selfie. En esencia, uno de los grandes propósitos de los selfies es crear un “Yo poético” ideal que mostrar al mundo, que, a su vez, no permite ser percibido como nos gustaría ser visto. La necesidad de crear un “Yo” ficticio, parte del descontento con nuestro “yo” real así como de la necesidad de pertenecer a un grupo que nos acepte e incluya entre sus miembros, aunque ello implique “maquillar”/”camuflar”/”enmascarar”/”suplantar”/”traicion ar” nuestro “yo”, bajo la conciencia grupal. De esta manera, el selfie, más que un mero “retrato” es la necesidad de narrar algo de sí mismo. 2.1.3. Yo y toda la eternidad. Autorretrato versus selfie La fenomenología de los retratos y autorretratos es algo tan sumamente complejo y amplio que difícilmente podría ser condensado en unas páginas. Aunque algo apuntábamos al principio del presente trabajo, nos interesan aquí las características esenciales de estas formas de expresión, sus modos e intenciones, así como el público destinatario de los mismos59. Si no comprendemos, clasificamos y analizamos las motivaciones y funciones del autorretrato, difícilmente podremos establecer una línea divisoria consistente entre los mismos y los selfies. usie photo of a couple, usually looking all loved up and very happy; taken by one half of the couple in the photo. It is then posted to Facebook/Instagram/Twitter to show everyone how happy the couple are together, and to make their single friends feel depressed about being single and worry about impending spinsterhood. Also known as a smugie taker. The number of participants in an “ussie” is not limited, but typically does not exceed 3 due to the close nature of the photo. Though not always, the background in an “Ussie” is often the focal point and subject matter of the picture.. Exit: imagen y cultura DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 57 } Esta cuestión de los límites fronterizos es de gran interés. De hecho, ya desde la Historia del Arte, se le ha dado al selfie un uso educativo y didáctico por todo lo cual se explican al alumnado las características del autorretrato, así como las funciones y competencias de los mismos. La casuística de los retratos es un campo de estudio sumamente complejo, condicionado además, por dos factores interrelacionados: por un lado la propia cosmovisión que se tuviese del mundo en un período histórico–artístico particular y, por otro, las visiones particulares del mundo desde la perspectiva de los artistas y creadores. En relación a la primera, para comprender un retrato del Renacimiento, del Barroco o adscrito a las tendencias de vanguardia, obligatoriamente tendremos que descodificar el código expresivo del periodo o momento en cuestión, situándonos en primera persona bajo aquel clima espiritual. Sólo de esta manera, como espectadores en primera persona, podremos asimilar la realidad profunda inscrita en cada testimonio. Sin comprender el pensamiento de una determinada época, es una tarea ardua hacer lo propio con una persona en particular, lo cual siempre se nos antoja un proceso enrevesado y problemático, ya que salvo que el implicado nos proporcione las claves hermenéuticas precisas, toda aproximación externa, por muy “científica” o “rigurosa” que pretendiese ser, no dejaría de ser una aproximación a las profundidades de la mente humana y sus motivaciones. Según la óptica que escojamos para aproximarnos al autorretrato, ya se trate de la de las mentalidades sociales de una época o la de las individualidades personales, los fines y definiciones de los mismos variarán en demasía, por cuanto, para las primeras, los retratos y autorretratos tienen/contienen una serie de competencias perfectamente codificadas bajo las miras del contexto, mientras que, para los segundos, entran en clave factores como el “yo”, la conciencia del tiempo y la pervivencia de la memoria a través de los tiempos. Con respecto a los primeros, un análisis iconológico del autorretrato, desde las perspectivas heurísticas de la Historia del Arte, en connivencia con la política y la sociología, implica la comprensión de estos testimonios profundamente identitarios y consustancialmente visuales en cada uno de los contextos en los que fueron producidos60. Así, bajo esta perspectiva, cabe recordar que los autorretratos y los retratos se han utilizado como regalos, con fines políticos, especialmente Arte, individuo y sociedad VARIOS AUTORES { 58 } en aquellas cuestiones que tienen que ver con la concertación de matrimonios y el cortejo amoroso. Por supuesto, que también con fines protocolarios, para identificar a personajes e, incluso, fueron usados como medios para reafirmarse socialmente, mostrando una determinada posición en la jerarquía social establecida, o el ascenso en la misma (los que descienden no se autorretratan). Desde la visión de la Historia del Arte, el autorretrato, ha sido una poderosa arma para luchar por la liberalidad de un arte, especialmente el de la pintura que hasta el siglo XVIII quedó sometido a las estrictas normas gremiales. En palabras de Barthes, el proceso también se asimilaría, en última instancia, a la consideración/consagración del autor como “un personaje moderno, producido indudablemente por nuestra sociedad, en la medida que ésta, al salir de la Edad Media y gracias al empirismo inglés, el racionalismo francés y la fe personal de la Reforma, descubre el prestigio del individuo o dicho de manera más noble, de la “persona humana”61. Sociológica, cultural y religiosamente hablando, lo retratos han permitido sacralizar a una persona y fijar su memoria con el paso de los tiempos, al tiempo de concederle la inmortalidad con la edad, aspecto, indumentaria y rol social pertinentemente elegidos por ella misma e instrumentalizando hábilmente las facultades del artista para conseguirlo. Todos y cada unos de estos retratos, tenían unos fines prediseñados destinados a cumplir unos determinados objetivos62. 62 do el 21 de agosto de 2015 DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 59 } Si el análisis iconológico de un retrato ofrece un campo de estudio amplio y multidisciplinar, las proyecciones del yo y los miedos de los propios artistas ofrecen una realidad no menos compleja. “El retrato en los comienzos del arte tenía una función moral, afectiva, religiosa que debía conmemorar a la persona convirtiéndola en un ídolo que perdurara después de la muerte. En el autorretrato el artista desarrollará estas funciones convirtiéndolas en una expresión de sí mismo: sus debilidades, sus inquietudes, su personalidad; que le hará perdurar en el tiempo. La evolución del autorretrato como elemento plástico para expresar la subjetividad del artista evolucionará en cada cultura con su tecnología y la función subjetiva que cada artista le da a su autorretrato se verá influenciada por el alcance de esa tecnología”63, de esta manera, el autorretrato se convierte en una vía por la cual el artista realiza un proceso de auto-exploración, que en Fig. 5. Hacerse un selfie en un museo puede deparar “sorpresas”. VARIOS AUTORES { 60 } función de la profundidad del mismo, la visión del mundo que este tenga y sus propios miedos, dará un resultado u otro. “En términos generales, el autorretrato es como una autobiografía, un acto de confesión donde el artista pretende mostrar la parte más intima de su mundo y de su ser”64, es una vía de por la cual un creador se expresa, se hace notar, y pone de manifiesto como él se siente con respecto a los demás. En este sentido, el período de la adolescencia es una etapa de reafirmación del “yo”, y de consolidación del ser como individuo y del concepto que se tiene de sí mismo. Con respecto a estos autorretratos, a diferencia de aquellos “sociales” que constituyen el primer grupo, y que pueden tener un público más o menos amplio, especialmente los que tienen valores de exaltación, éstos suelen tener un único destinatario, ya sean ellos mismos, o alguna persona en particular, por ejemplo un amor o personas cercanas. Casos diferentes serán aquellos artistas que se expresan continuamente por medio de la realización de autorretratos, y que viven de ellos, aquí las motivaciones serán totalmente diferentes. En cualquier caso, como apunta Canga Sosa, “la angustia de lo real, del paso inexorable del tiempo, se nos presenta así como lo que determina la necesidad de realizar imágenes, ya sean cuadros, estatuas o fotografías”65. En las reflexiones anteriores, hemos puesto de manifiesto las características de los autorretratos y retratos, y cómo estos tienen que ser comprendidos bajo unos estrictos parámetros culturales y sociales codificados. “El autorretrato, el retrato con cámara o la selfie, a pesar de la diferencia de forma y fondo de cada género, tienen como hilo conductor la autorreferencialidad plástica, un testimonio de la exploración de uno mismo”66. Este proceso de reafirmación del “yo”, que no sólo ha sido constante a lo largo del tiempo sino que además ha ido en aumento, ha visto cómo con el fenómeno de las redes sociales y la generalización del selfie 64 66 DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 61 } nos ha permitido disponer de nuevas herramientas para construir e inventar, concienzudamente, la imagen idealizada de nosotros mismos67 Llegados a este punto, y en función de las “pinceladas” que hemos ofrecido sobre la teoría del retrato y del autorretrato, cabría preguntarse cuáles son las diferencias que nos permitan situar una imagen bajo la acepción de “autorretrato” o categorizarlo como un selfie68. La primera, y punto de partida, son las motivaciones, ya que el selfie actúa como un instrumento por el cual adquirimos prestancia y reconocimiento social. Sólo en los retratos con fines de exaltación de una personalidad se daba esta circunstancia. La mayoría de los autorretratos estaban realizados para el espacio privado y doméstico, con un único destinatario o para un público reducido. En contraposición, el termino selfie se aplica a aquellos testimonios cuyos receptores se sitúan detrás de las plataformas sociales y la 67 BBC Four. Ego: The Strange and Wonderful World of Self-Portraits, : http:// Fig. 6. Como un visitante de museo que “topa” consigo mismo retratado en un cuadro/escultura, Pierre Gonnord “resucitó” los modelos y tipos humanos que prestaron su semblante a las obras maestras de Zurbarán, Ribera o Murillo. VARIOS AUTORES { 62 } web 2.0. Mientras que el autorretrato, tienen un papel social más pasivo, el selfie actúa como un vehículo de comunicación inmediata. Por la misma regla de tres, con el autorretrato proyectamos nuestro propio “yo”, pero con las posibilidades del selfie “creamos” un “Yo” para una audiencia real y potencial, es una reelaboración de nosotros mismos, algo así como un proyecto de dirección artística,, mediante el cual construimos un decorado que refleja una determinada realidad. Con el autorretrato el proceso termina en la elaboración manual o mecánica del mismo, pero el selfie, implica chequear cuál es la naturaleza de los “me gusta” recibidos. De cualquier manera, “el selfie no morirá como no morirá el autorretrato. Lo que sí deberíamos preguntarnos, sin embargo es si la selfie habla de una generación vanidosa o con miedo, que ama su cuerpo o tal vez le teme, que busca lidiar con el eros o más bien con el tanathos: la selfie será un testimonio lleno de hashtags de la que era nuestra generación”69. En cualquier caso, si asentimos con Barthes que “el lector [en nuestro caso, usuario] es un hombre sin historia, sin biografía, sin psicología; él es tan sólo ese alguien que mantiene reunidas en un mismo campo todas las huellas que constituyen el escrito”70, deberíamos preguntarnos si el selfie no ha sido realmente para aquel la fórmula “mágica” que, además de concederle la revancha frente a cualquier suerte de “autor”/artista, le ha prestado las armas necesarias para salir del anonimato y catapultarlo, por imperativo de la imagen, a las más altas cimas del “estrellato” en el cosmos virtual 2.0. 69 DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 63 } 2.2. Selfie. Técnica, motivación y razón de ser en la sociedad de la información y las redes sociales 2.2.1. La construcción del Yo social y sus problemáticas Hasta el momento ya tenemos claro qué es un selfie, las implicaciones sociales 2.0 que el mismo conlleva, y cómo por medio de los mismos construimos la versión de nosotros mismos que queremos mostrar. Ahora bien, alguien ha comentado, muy acertadamente, en algún blog que una persona sana, con un entorno familiar y personal propicio, no refleja la actitud egotista que parece hacerle “necesitar” un tanto adictivamente el acto compulsivo de hacerse selfies, creando de manera continua imágenes de sí mismo para ser aceptado por la comunidad. Parece evidente, que si todo está “correcto” y todo “funciona” en nuestra vida, realizaríamos fotografías y autorretratos a la antigua usanza destinados al consumo propio e íntimo por puro placer estético y/o por el simple hecho de sentirnos a gusto con nosotros mismos, y no tanto selfies destinados al público de las redes sociales, ni a la propia autoconfirmación de la identidad. Con respecto a esta cuestión, la página el El clip infinito71 sitúa la problemática del selfie en relación a tres aspectos. Por un lado, la cuestión de la autoestima, “lo que cuenta es no fallar. Ser perfecto. Y si no puedes alcanzar esa meta en materia intelectual, la “selfie”, te permite ser perfecto, o casi perfecto en lo que se refiere a la aceptación social del físico”72. En segundo lugar, sitúa parte de la cuestión, en la propia falta de la educación en valores actual, predominando la belleza y la cultura del cuerpo sobre los valores personales emocionales e espirituales. Y por último, achacan la esencia del problema, al uso indebido de las redes sociales por parte de la población, pero especialmente del alumnado incapaz, según algunos autores, de gestionar/autogestionar el inmenso potencial de la red en materia de crear, transmitir, proyectar y recibir información. VARIOS AUTORES { 64 } El problema de la autoestima, no radica en hacernos un selfie puntual y compartirlo, sino en supeditar nuestra autoestima al cuantos “me gusta” hemos recibido; eso sí, no sin cierto infantilismo/inmadurez por nuestra parte. La actitud sana sería, realizarse un selfie y disfrutar del impacto del mismo en las redes sociales más que hacernos un sinnúmero de selfies, para tener/recabar/”cosec har”/”coleccionar”/”¿mendigar?” muchos “me gusta”, lo que supone una actitud adictiva, inversamente proporcional sobre nuestra autoestima. “La clave está en que creemos erróneamente que lo que necesitamos para alcanzar un alto de grado de autoestima es la aceptación de los demás, cuando la única persona cuya aceptación necesitamos es uno mismo (…) y es aquí cuando entramos en la zona adictiva de los selfie”73. Como posible solución a esta casuística, en el mismo recurso web, se hace hincapié en la necesidad de una educación en valores que supla las carencias de la autoestima por medio de la aceptación de los defectos y virtudes de los individuos, estableciendo una convivencia armónica con ellos, potenciando otras de nuestras virtudes y características. 2.2.2. La autotematización. Prosumidores Al igual que el ser humano tiene la manifiesta necesidad de agruparse en comunidades por medio de las cuales establece lazos afectivos, es también intrínseco a la naturaleza de los mismos el propio hecho narrativo y el deseo de narrar al entorno sus vivencias e historias, presentes y pasadas. Esta capacidad narrativa es uno de los pilares básicos de la cultura humana. Como “Homo narrans” 74, definió en 2009 Albrech Lehman, esta capacidad individual y colectiva del ser humano, que además es propia de la cultura humana. La narratología humana es una condición atemporal e histórica que afecta a todas las culturas y civilizaciones. La gran aportación del siglo XXI ha sido la configuración de un público potencial global y la subjetivación de la narración por parte de los individuos, donde cada ser no sólo produce sus propias historias, Erzählkultur DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 71 } Como no podía ser menos, la polémica abre de nuevo el “sempiterno” debate entre lo original (lo “genuino”) versus la copia (la “reproducción”)90 o, lo que viene a ser lo mismo, entre el aura y lo kitsch91, si nos percatamos de que inherente a este último es el ansia de aparentar y el egotismo pretencioso que, no nos engañemos, viene a ser también cualidad consustancial a todo selfie que se precie92. A nosotros nos interesa la faceta más “amable” del selfie; esto es, aquella que, si se nos permite la metáfora, nos deja vislumbrar la mejor de sus sonrisas. Porque tenerla, sí que la tiene. De hecho, así han sabido percibirlo iniciativas pioneras que marcan la pauta y nos sugieren ideas, de cara a su “utilidad” en diferentes escenarios educativos donde la Historia del Arte, está claro, tiene pero que mucho que decir. Espectacular fue, en tal sentido, la iniciativa de la Galleria La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica [Urtex]. El aura y el objeto. (Des)orden visual del arte moderno. Fig. 11. #Selfiedautore. Antológica repercusión del uso didáctico del selfie. VARIOS AUTORES { 72 } Nazionale d’Arte Moderna di Roma, en complicidad con otros espacios expositivos de la urbe, cuales el Museo H.C. Andersen, Museo Boncompagni Ludovisi, la Casa-Museo “Mario Praz” y la Raccolta Manzù en Ardea. Así las cosas, y entre el 1 de octubre de 2014 y el 6 de enero de 2015, la Asociación Amici dell’Arte Moderna a Valle Giulia en sintonía con la Galleria Nazionale d’Arte Moderna e Contemporanea di Roma pusieron en práctica la experiencia formativa: #Selfiedautore93. Cabe entenderla como una nueva estrategia para la divulgación del arte en Italia94, amén de significar una apuesta de rabiosa actualidad para renovar la promoción de los centros museísticos y atraer a los jóvenes, precisamente a través del selfie95. Según la presidenta de la referida asociación, Maddalena Santeroni: “Las autofotos están muy de moda entre los jóvenes. Por eso hemos hecho esta asociación entre `selfie’ y juventud y `selfie’ y museo, y estamos muy contentos con el resultado […] La fantasía es muy importante, no consiste simplemente en hacer una foto, sino que es necesario exprimir las posibilidades que cada obra ofrece”. Sin renunciar al componente lúdico inherente y “consustancial” al mismo, vemos cómo en principio los organizadores presentan la iniciativa a modo de una forma divertida y fresca de unir la imagen del individuo a aquella obra y/o artista de su especial significación, primando de entrada el triunfo de su “yo” más subjetivo. Semejante estrategia “obliga” al usuario a elegir un cuadro, disfrutar de su contemplación y de sus “circunstancias”, situarse junto al mismo y reivindicar mediante la auto-foto el componente de divertimento del selfie, en comunión con sus aptitudes didácticas como herramienta para redescubrir y reinventar el concepto mismo de museo: DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 73 } “Scegli l’opera del tuo artista preferito, mettiti in posa e fatti un selfie originale con il tuo smartphone o tablet. Dopo “ #Saluti da…” promosso dal Mibact, sarà #Selfiedautore a fotografare in maniera creativa i capolavori artistici. Quello che viene immortalato è il piacere di stare di fronte ad un quadro: il selfie, rappresenta il fenomeno attuale di volersi riprendere e testimoniare quella emozione. In un periodo di forte crisi e tagli per musei ed istituzioni culturali, l’hashtag significa un modo per diffondere il patrimonio culturale, ma soprattutto la possibilità di riscoprire il museo, visitandolo e divertendosi.”96 Las imágenes enviadas por los participantes aparecieron en el perfil de Facebook de la propia Galleria Nazionale d’Arte Moderna e Contemporanea, donde los usuarios de esa red social podían elegir su fotografía favorita a través de la opción “Me gusta” 97. Entre las imágenes con más “Me gusta”, un jurado de expertos en arte seleccionó las cinco más originales, invitando al público a perseverar en el afán de querer “auto-inmortalizarse” frente a las obras de la colección: “Se sei maggiorenne scegli l’opera preferita nella collezione della Galleria o dei musei satelliti, scegli la posa, un’espressione e colori originali e fatti un autoscatto corredato da una breve didascalia (titolo opera, data, nome e cognome dell’autore della fotografia e indirizzo email). Il selfie può essere anche la composizione di più fotografie.”98 En nuestro contexto más cercano, no nos pasa desapercibido el concurso de selfies promovido por los Ayuntamientos de Lucena, Antequera y Alcalá la Real con la misma y univoca intención de difundir su patrimonio99. Dicho sea de paso, VARIOS AUTORES { 74 } las localidades referidas ocupan una posición de privilegio en el contexto de las ciudades monumentales de Andalucía. A instancias de la Fundación Red de Ciudades Medias del Centro de Andalucía, la iniciativa presenta grandes similitudes con la analizada anteriormente. Con el hasthag #tuhistoriamonumental, y desde sus cuentas personales en Facebook, Twitter e Instagram, se invita a los usuarios a subir sus selfies. No obstante, y a diferencia de la libertad de elección presente en los museos romanos, en este caso la selección del motivo aparece “dirigida” (condicionada) por el Proyecto Tu Historia, gestionado por la referida fundación y que permite a las localidades implicadas el conocimiento de experiencias más consolidadas en el sector turístico. En virtud de lo expuesto, los escenarios de los selfies se concentran en recursos monumentales predeterminados y “canonizados” en calidad de hitos referenciales e idiosincrásicos de los distintos enclaves por el Proyecto Tu Historia; a saber, la fortaleza de La Mota y el Palacio Abacial en Alcalá la Real (Jaén), la Alcazaba y la Real Colegiata de Santa María La Mayor, en Antequera (Málaga) y el Castillo del Moral y el Museo Etnológico, en Lucena. A medio camino entre los dos ejemplos anteriores se encuentra otra propuesta, muy “cercana” a nosotros por razones evidentes y en un doble sentido: por haber nacido en el seno de la Universidad de Málaga y por considerarla, en parte, como base inspiradora de la experiencia diseñada como estrategia de clase Fig. 12. #tuhistoriamonumental traslada a Andalucía las potencialidades del selfie al servicio de la puesta en valor y difusión del Patrimonio Histórico. DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 75 } personalizada, de la que se tratará más adelante. Nos referimos a La arquitectura y tú: 10 años de arquitectura en la UMA. Apelando nuevamente al formato de concurso, se enmarcaba en el conjunto de actividades desarrolladas con motivo del 10º aniversario de la creación de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura en la Universidad de Málaga. Entre febrero y mayo de 2015, la propuesta planteada por el certamen era poner de manifiesto la capacidad de la arquitectura para generar un entorno en el que desarrollar las diferentes relaciones sociales que enmarcan el ambiente de trabajo y estudio de los/las alumnos/as que conforman la institución educativa. Así, el motivo de la fotografía sería la realización de un selfie “original o divertida, individual o grupal, debiendo esta incluir algún motivo o elemento característico por su valor arquitectónico, patrimonial, urbano o paisajístico”100. Con vistas a no alterar la “naturalidad” que se le presupone, la organización vetaba la posibilidad de que el selfie pudiera complementarse con otras técnicas informáticas o artísticas, siendo únicamente admitidos aquellos retoques susceptibles de mejorar la calidad de la propia imagen a nivel de enfoque, brillo, contraste u otros parámetros similares. Asimismo, y a efectos de garantizar un fallo lo más democrático y ecuánime posible, las fotografías ganadoras serían aquellas que contasen con un mayor número de retwitteos en la red social Twitter, en la fecha (08-05-2015) y hora (14:00) de finalización del concurso, es decir, exclusivamente en función de su popularidad. Fig. 13. No es la primera vez que en la Universidad de Málaga se ensayan las posibilidades educativas del selfie. VARIOS AUTORES { 76 } Sin embargo, todavía es posible afinar más la “puntería” en los selfies “diseñados” en clave de educación patrimonial. Nos sorprende positivamente sobre el particular, la propuesta lanzada a los usuarios de un número cada vez mayor de museos del mundo de hacerse un selfie con obras concretas de sus colecciones, buscando y propiciando un criterio selectivo más allá de la típica y tópica consideración de la “obra favorita” de cada cual. Más bien, se insta al visitante a interactuar con la pieza, ya sea “integrándose” hasta sus últimas consecuencias en la composición misma por la vía de la pose, ya “rivalizando”/”desafiando” al propio objeto artístico al proponer/descubrir “parecidos” más que razonables entre los personajes pintados/esculpidos y sus sosias o alteri-ego de carne y hueso101. Decimos esto, sencillamente, porque lo que empezó siendo un ingenioso “guiño” propuesto por los museos a modo de divertimento, ha terminado haciendo realidad la clarividente idea de Johan Huizinga al sentenciar que “La cultura humana brota del juego y en él se desarrolla”102. En este punto, resulta tentador comparar estas experiencias canalizadas a través del selfie con proyectos de inequívoca ambición, vocación y excelencia artística en esa misma dirección. Valga como exponente palmario la exposición de fotografías de Pierre Gonnord que, entre octubre de 2006 y enero de 2007, “visitaban” las salas de la colección permanente del Museo de Bellas Artes de Sevilla, alternándose/confundiéndose premeditadamente con las piezas maestras de Pietro Torrigiano, José de Ribera, Francisco Pacheco, Francisco de Zurbarán o Bartolomé Esteban Murillo103. ¿Y por qué? Sencillamente, por la intención de mostrar/demostrar, mediante los diálogos que surgen ante la contemplación de obras separadas en el tiempo y en el espacio, y con condicionantes antropológicos y contextuales diferentes, cómo aquellos en el XVII y el fotógrafo francés en el XXI habían partido de la realidad como referente, a la hora de plasmar, representar e imaginar esa “verdad”, mediante la descarnada sinceridad de personajes anónimos que los artistas convierten en atemporales y que, consecuentemente, se Homo Ludens. REALIDADES. Fotografías de Pierre Gonnord en el Museo de Bellas Artes de Sevilla [catálogo DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 77 } antojan igualmente válidos, ayer y hoy, al encarnar las expresiones, sentimientos y singularidades de las personas. En otras palabras, contempladas desde el componente lúdico del selfie, descubrimos un sentido insólito en las fotografías de Pierre Gonnord. No en balde, y desde la perspectiva educativo-patrimonial, también ellas buscarían reflejar ese mismo capricho de la Naturaleza que, por designios del Destino, quiere “resucitar” y “desenmascarar” cientos de años después a la persona que, de manera asombrosa y de visita por el museo, se “redescubre” y reconoce a sí misma en el cuadro o escultura para el que habría servido “presuntamente” de modelo siglos atrás. 2.4. Estudio de caso en innovación educativa aplicada a la asignatura “estudios culturales del humanismo y barroco español”. Experiencia creativa y estímulo formativo a través del selfie Un aspecto capital del éxito de toda experiencia de innovación educativa radica en la capacidad del profesorado para “conectar” con su “público” cotidiano, a la hora de proponer iniciativas que le resulten atractivas, en complicidad con unos contenidos cercanos y que resulten socialmente interesantes para el alumnado, por cuestiones culturales, territoriales, ambientales y/o antropológicas. Desde esta perspectiva, y teniendo en consideración que el alumnado universitario actual participa, segundo a segundo, a pleno rendimiento y con total intensidad de la “cultura del selfie”, el primero de nosotros llevó a cabo una iniciativa experimental que, apelando a la vertiente más positiva –en cuanto creativade estas imágenes subjetivas/subjetivizadas de uno mismo, pretendía conseguir un acercamiento más estrecho y personal de los/as alumnos/as que decidieron secundar la experiencia a los contenidos de la asignatura elegida para desarrollarla. La intención no era otra que lograr “engancharlos/as” por elección propia, de primera mano y en primera persona a cualquier aspecto contemplado por los diferentes bloques temáticos que configuran el programa de la materia. VARIOS AUTORES { 78 } 2.4.1. Descripción de la asignatura base de la experiencia La asignatura objeto de este ejercicio de innovación educativa universitaria en el área de conocimiento de Historia del Arte se denomina Estudios Culturales sobre el Humanismo y el Barroco español (cód. 412). Su impartición se adscribe al 4º curso del Grado en Historia del Arte (Plan 2009) ofertado dentro de sus Planes de Estudio por la Universidad de Málaga, siendo una materia de formación optativa e integrada en el bloque de Estudios sobre Teoría y Literatura artística y que cuenta con una carga lectiva de 6 créditos ECTS. Desde su implantación en el curso académico 2012-2013, el profesor responsable y coordinador de dicha asignatura viene siendo uno de nosotros104. La asignatura propone el estudio y análisis de la cultura artística española de los llamados “Siglos de Oro”, planteado desde el ejercicio de aproximación implícito por el análisis exhaustivo de aspectos monográficos, de honda trascendencia y repercusión en el contexto del Humanismo y Barroco español y europeo. Estas enseñanzas capacitan al alumnado para realizar un análisis integral y contextualizado de las principales manifestaciones artísticas de estos momentos, proporcionándole conocimientos objetivos y críticos para la comprensión integral e integradora de una serie de manifestaciones específicas surgidas en España a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, en conexión con los sistemas teóricos, sociológicos, literarios, religiosos, culturales y antropológicos del momento y con especial hincapié en la distinción entre “cultura de élite” y “cultura popular”. Asimismo, se le facilitan argumentos para analizar las principales aportaciones originales, idiosincrásicas, singulares y particulares en materia arquitectónica, plástica e iconográfica de la cultura artística española del Humanismo y el Barroco, dictadas por las transformaciones experimentadas por la sociedad española de la época y en consonancia con sus exigencias y demanda artística. Al mismo tiempo, se insta al alumnado a reconocer e identificar los valores singulares y ejercicios creativos en las diferentes tendencias estilísticas, alternativas y corrientes artísticas originadas en España durante el Humanismo y el Barroco. Igualmente, se persigue analizar y reconocer la incidencia del contexto cultural, literario, sociológico, teórico y religioso del momento sobre la función, (UMA). DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 79 } razón de ser y configuración formal e iconográfica de las creaciones artísticas. También se aspira a que el alumnado identifique y calibre la importancia de los artistas y círculos artísticos españoles en la gestación de un lenguaje artístico con personalidad y entidad específica, dentro de la perspectiva poliédrica inherente a la visión del Humanismo y el Barroco en Europa. La asignatura contribuye a desarrollar diversas competencias genéricas y específicas. Entre las primeras destacamos el desarrollo y la adquisición de las capacidades y habilidades necesarias para lograr un aprendizaje significativo y relevante: pensamiento crítico y autónomo; capacidad de análisis y síntesis; capacidad para conectar e interrelacionar los conocimientos nuevos con los ya adquiridos; capacidad para lograr un aprendizaje social y cooperativo; capacidad para trabajar en equipo; capacidad para exponer ideas en público y para escribir textos con coherencia discursiva. Asimismo contribuye esta asignatura a desarrollar las habilidades necesarias para emprender estudios posteriores de posgrado y doctorado con alto grado de autonomía y la capacidad para distinguir, comprender y analizar los diversos posicionamientos ideológicos relacionados con la multiculturalidad en lo que respecta al análisis, explicación y práctica del hecho artístico. Las competencias específicas que desarrolla son las siguientes: adquisición del conocimiento sistemático de los modos artísticos de los contextos culturales, interacción de las fuentes literarias y visuales con las creaciones artísticas, valores idiosincrásicos de los “productos culturales” generados y la incidencia en la importancia de la literatura artística y los tratados, sin olvidar la capacidad para realizar un análisis de las manifestaciones artísticas de los siglos XVI, XVII y XVIII en España. En consecuencia, y tras haberla cursado, el alumnado habrá adquirido un conocimiento sistemático de una serie de aspectos fundamentales de la España de los Siglos de Oro: modos artísticos del los diferentes contextos culturales, interacción de las fuentes literarias y visuales con las creaciones artísticas, valores idiosincrásicos de los “productos culturales” generados y la incidencia en la importancia de la literatura artística y los tratados, sin olvidar la capacidad para realizar un análisis de las manifestaciones artísticas de los siglos XVI, XVII y XVIII en España. De la misma manera, se espera la puesta en práctica por su parte de una serie de destrezas. En este sentido, el alumnado aplicará el conocimiento sistemático y suficiente de las correspondencias, relaciones y transferencias que se han establecido entre las VARIOS AUTORES { 80 } diferentes manifestaciones artístico-culturales a lo largo de un período concreto de la Historia; haciendo evidente su capacidad para rentabilizarlo, de manera especial en los aspectos tocantes a la consideración de los productos culturales y demás manifestaciones artísticas de los siglos XVI, XVII y XVIII en España. En el contexto de la dinámica de clase, las clases presenciales impartidas por el profesor (o conferenciante invitado) son participativas y están dedicadas a la exposición de los contenidos teóricos y de aplicación, o a la puesta en común de las actividades de seguimiento. Por su parte, las clases prácticas se orientan a la adquisición de destrezas instrumentales, así como la integración de los contenidos teóricos y prácticos, y su aplicación a través de lecturas y comentarios de texto, visualización/ audiciones de materiales específicos conforme a estrategias procedimentales ad hoc105. Por su parte, los contenidos de la asignatura se estructuran en función de los siguientes bloques temáticos: Bloque temático nº 1: Polémica, controversia y decoro. La imagen como “problema”. Aproximación al contexto del arte español contemporáneo al Concilio de Trento y su reconocimiento con respecto a la problemática artística, la teoría, la tratadística y la literatura artística y la realidad social. Bloque temático nº 2: La arquitectura española y el mito del templo de Salomón. Análisis de la interpretación del tema desde las construcciones cultas y populares, desde El Escorial a las Capillas Sacramentales. Bloque temático nº 3: El retablo: arte, máquina, escena y espectáculo. Estudio transversal de las innovaciones escenográficas y tipologías arquitectónicas surgidas en España, en relación con el retablo como ‘obra de arte total’ y con referencia a sus artífices, elementos formales y estructurales, discurso iconográfico, recursos, tramoyas y protagonistas. DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 87 } se ha visto reforzada, además, por una intensa carga subjetiva condicionada por factores personales, recuerdos familiares y experiencias/sensaciones propias asociadas al motivo desde la perspectiva intransferible de cada individuo. Este factor nos resulta especialmente significativo, a la hora de reafirmarnos en el acierto de haber escogido el formato selfie para diseñar la filosofía del experimento, habida cuenta de sus valores intrínsecos para la proyección del “yo”, según apuntábamos más atrás. Por otro lado, también detectamos el peso especifico e irreversible ejercido interiormente sobre las personas que están formándose por ese conocimiento gradualmente asimilado, en constante crecimiento e incipientemente especializado que los/las estudiantes comienzan a sentir como propio, haciendo “alarde” de su privilegiada posición de conocedores/as de excepción del patrimonio artístico y monumental y, de manera particular, del existente y abarcante en su ámbito más próximo. No menos fascinante nos ha parecido, asimismo, haber “redescubierto” la importancia de la educación patrimonial como base teórico-práctica de una educación en valores donde el individuo parte de la puesta en valor, la conciencia/ consciencia de lo idiosincrásico y la salvaguarda de lo vernáculo, para dirigir sus inquietudes a la estimación de lo universal que informa la visión globalizada de una herencia y un bagaje de todos y para todos. A modo de síntesis, y aun cuando muchas de las personas participantes de la experiencia se muestran coincidentes en sus apreciaciones, nos ha sido posible extraer, de todas y cada una, una motivación/reflexión/reivindicación particular para sus respectivos selfies. A saber: » Curiosidad despierta y surgida desde la explicación del temario. » Capacidad de la asignatura para enmarcar y conocer el Patrimonio » Conocimiento previo de monumentos emblemáticos (Catedral) » Descubrimiento de valores relevantes » Selección y ampliación de los contenidos aplicada a lo próximo. » “Romanticismo” evocador de momentos personales/familiares. » Subjetividad emotiva » Familiaridad y conocimiento asiduo de la zona/entorno/hito. » Reivindicación y puesta en valor de lo más desconocido. » Reivindicación raíces vernáculas. » Exploración en la pervivencia de lo barroco en el siglo XXI. VARIOS AUTORES { 88 } » Puesta en valor de hitos urbanísticos. » Elementos significativos, peculiares, singulares o llamativos. » Elemento de identificación del “alma barroca” de Andalucía. » Elemento de satisfacción de la curiosidad intelectual. » Elemento estimulante creación artística propia. » Elemento estimulante del conocimiento directo del motivo. » Elemento identificador en términos asociativos y/o grupales. » Elemento identificador en términos sociológicos y/o religiosos. » Elemento de conexión de lo universal con lo particular. » Elemento de relación de lo general con lo concreto. » Elemento de reflexión entre lo global y lo específico. 4.2.2. Motivos seleccionados Por la misma regla de tres, el análisis de los selfies presentados, también arroja referencias informativas de innegable interés para los docentes desde la perspectiva didáctico-educativa, por cuanto no sólo definen unas meras preferencias “estéticas”, sino que también delatan otras inquietudes de naturaleza formativa, antropológica y, como no podía ser menos, nuevamente subjetivas y marcadamente personales. Por temáticas representativas, este aspecto es susceptible de sintetizarse del siguiente modo: » Puerta de las Cadenas de la Catedral de Málaga (4) » Capilla Mayor de la Catedral de Málaga (1) » Capillas callejeras (3) » Iglesia del Carmen (5) » Otras iglesias barrocas (3) » Festividades/Semana Santa (3) » Pretexto para la creación propia (1) » Otros motivos (2) Así las cosas, y según se colige de lo anterior, son los bloques temáticos 2 (La arquitectura española y el mito del templo de Salomón) y 4 (Andalucía barroca. DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 89 } Arte y Antropología) los que marcan la pauta a la hora de “inspirar” la elección de nuestros/as participantes en la actividad. Qué duda cabe que las referencias iconográficas e iconológicas, de inspiración salomónica -conforme a la tendencia generalizada por el humanismo español del Quinientos-, que la arquitectura renacentista –exterior e interiorde la Catedral de Málaga incorpora en relación a las columnas del Templo de Jerusalén -Jakín y Boazy a los querubines guardianes del Arca de la Alianza y al Sancta Sanctorum vino a constituir todo un “descubrimiento” para los/las estudiantes de la asignatura, siendo determinante para convertirla en coprotagonista de la experiencia por parte de 5 de tales. Con todo, la reconocida importancia de la basílica como uno de los principales monumentos renacentistas españoles, no ha impedido a la iglesia del Carmen rivalizar e, incluso, equipararse a ella contabilizando otros tantos selfies y superando los 3 que lograron reunir de modo conjunto otros templos barrocos de la ciudad. Frente al carisma solemne y “oficial” de la seo malagueña, es evidente que ahora se alza el peso especifico de lo popular y lo “castizo”, por cuanto la referida parroquia no sólo se enclava en uno de los entornos poblacionales por excelencia de la Málaga tradicional –los cervantinos Perchelessino que, a efectos de la religiosidad latente en el colectivo local, este templo alberga la imagen de la Virgen del Carmen, todo un referente mariano de la ciudad que le lleva a contar con una proyección sociológica en el imaginario colectivo mayor incluso a la que pueda poseer la propia Patrona. Tal circunstancia se explica merced al calado de dicha advocación en los territorios costeros y, secularmente, en la propia ciudad de Málaga. En la misma línea argumental, el afán de subrayar la trascendencia de la religiosidad popular como fenomenología inherente al “ser” andaluz, que también lleva implícita la visibilización de la pujanza de los barrios, se hace presente en la predilección mostrada por 3 alumnos/as hacia las capillas callejeras, así como en la de otros tantos/as por otros aspectos relacionados con el papel de las imágenes procesionales, su imbricación en el perfil personal del individuo y las festividades que transforman las calles “reviviendo” así el espíritu barroco. En cambio, otras 2 personas justifican sus selfies apelando a un deseo de originalidad respecto a los compañeros/as en el proceso selectivo. Muy interesantes, en cuanto a propuesta conceptual y creativa respectivamente, nos han resultado los 2 selfies de dos alumnas en particular. Una de ellas selecciona un balcón engalanado con una colgadura para plantear una inteligente VARIOS AUTORES { 90 } reflexión desde el siglo XXI, a propósito del uso “protomediático” de las decoraciones efímeras y su instrumentalización en el discurso de la fiesta barroca. En cambio su compañera “personaliza” y “vampiriza”, en grado máximo -y diríase que fascinante artísticamente hablando-, las posibilidades creativas del selfie para componer una suerte de “retrato a lo divino” de ella misma, caracterizada con los atributos del Sumo Sacerdote israelita (tiara y pectoral del Juicio, dicho sea de paso “fabricados” por la propia protagonista) como parte indispensable del atrezzo del rol arquetípico asumido, no sin un sutil componente reivindicativo al respecto desde la perspectiva de género. 2.4.3. Reflexiones sobre un ejemplo-tipo Para demostrar la idoneidad académica de la propuesta que describimos y analizamos, consideramos imprescindible aplicarla a un ejemplo-tipo, en connivencia con nuestras propias conclusiones. Cualquiera de los 22 selfies, sin distinción, hubiera sido ahora completamente válido para tales propósitos. La imposibilidad de reproducirlos en su totalidad no impide que seleccionemos uno de ellos, con vistas a ofrecer a la comunidad universitaria una de las múltiples maneras en las que un modelo teórico, “construido” ex profeso para estrategias de innovación educativa, puede/debe cristalizar y sistematizarse en la praxis docente cotidiana. En este sentido, nos ha parecido especialmente interesante la actividad-selfie presentada en su momento por el entonces alumno de la asignatura Estudios Culturales sobre el Humanismo y el Barroco español, hoy Graduado en Historia del Arte, Pablo Ocaña Soler, a quien solicitamos expresamente su autorización a la hora de reproducirla aquí en imagen y contenido y al que agradecemos su generosa disponibilidad. A nuestro entender, su ejercicio sintetiza de modo individual, y muy acertadamente representativo, los planteamientos pedagógicos y objetivos generales previstos/perseguidos/demandados en el diseño de la actividad desde el punto de vista del docente y que el alumno consigue compendiar en media página de texto. Asimismo, logra equilibrar en su justa medida, el grado de implicación personal y el componente de subjetividad “consustancialmente” inherentes al selfie, con la claridad de ideas, atinada construcción del discurso, sentido crítico y rigor expositivo deseables en todo trabajo académico. En otras palabras, el DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 91 } alumno ha sabido “interiorizar” y hacer “suya” la actividad. Por supuesto que esta estimación la hacemos extensiva a las aportaciones de sus compañeros/as, que hacen realidad aquel aforismo que afirma, nunca mejor dicho en este caso, que “cada persona es un mundo”. De la disección analítica del ejemplo-tipo referido se infieren los siguientes puntos para la reflexión: » El alumno parte de un conocimiento previo del motivo elegido (pinturas murales en la fachada de un inmueble del XVIII, con un escudo de la Orden del Císter sobre paramento de sillares, columnas y estructuras arquitectónicas fingidas) proporcionado por las explicaciones dadas en clase y las imágenes proyectadas por el profesor en la impartición de la asignatura, dentro del bloque temático 4: Andalucía barroca. Arte y Antropología, donde se contempla y analiza, entre otros aspectos, la idea y configuración estética, simbólica, ritual y urbanística de la Fig. 15. Trabajo-selfie presentado por Pablo Ocaña Soler. VARIOS AUTORES { 92 } ciudad barroca. En este caso, la información/formación continúas adquiridas por el estudiante, merced a su asistencia ininterrumpida a la totalidad de las sesiones presenciales del cuatrimestre, se añade al impacto provocado por la posibilidad de poder incorporar a su bagaje formativo lo aprendido en el aula y aplicarlo de inmediato a la comprensión del contexto que le rodea. Todo ello constituye el refuerzo motivador que cataliza y, a la postre, determina la elección/selección del elemento (pictórico, por más señas) que le acompaña en el selfie, al que oportunamente identifica, clasifica, localiza y ubica topográficamente en el viario malagueño: “Me decidí por usar esta casa de calle Carreterías como ejemplo de pintura mural barroca en Málaga…” » El alumno no oculta su impresión por un aspecto singular de la personalidad estética de la ciudad del XVIII, sin dejar tampoco de lado su intención de aportar un componente de originalidad a la elección realizada: “… por ser una manifestación artística barroca que no todas las personas conocen…” » El alumno formula una solícita “declaración de intenciones”, harto justificativa de su empeño en reivindicar/visibilizar lo que considera un elemento insólito y “diferente” frente a otros que, bajo su punto de vista, considera más convencionales/tópicos/repetitivos respecto al contexto genérico y las opiniones del público que permanece ajeno/indiferente al mismo. Acto seguido, se propone difundirlo contribuyendo, en toda regla, a su puesta en valor: “… cuando se habla de la Málaga Barroca la mayoría piensan en iglesias, cristos y vírgenes, sin saber que en el centro de Málaga tuvo que abundar este tipo de decoración.” DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 93 } » El alumno revela un punto de satisfacción y autoafirmación personal que le permite aplicar conocimientos y responder, así, al impulso de la curiosidad intelectual que le ha hecho ser consciente de la plenitud e importancia artística del “descubrimiento”: “… como también vemos en otras zonas cercanas a la Iglesia San Felipe de Neri, en las que prácticamente podemos tocar con los dedos las hendiduras que recrean una arquitectura ilusoria, típica del barroco malagueño.” » El alumno invoca, en apoyo a sus opiniones, el prestigio de la “cita de autoridad” que le brinda, en esta ocasión, la fundamental contribución de la Pfª. Dra. Rosario Camacho Martínez, Catedrática del Departamento de Historia del Arte (UMA), a la rehabilitación, estudio, catalogación, investigación, interpretación y difusión de las pinturas murales de Malaga: “En numerosos artículos Rosario Camacho* nos habla de por qué se olvidó esta Málaga coloreada…” » El alumno sabe rentabilizar la oportunidad brindada por el trabajo para demostrar su sentido crítico en el tratamiento del tema, convirtiendo en “herramienta” de conocimiento el bagaje personal construido por él mismo mediante lo leído en los libros, lo aprehendido por otras vías y lo estudiado/aprendido en la asignatura. Y todo ello, valiéndose de la “excusa” de un selfie: “… por motivos de salubridad debido a distintas epidemias muchas casas se encalaron, borrando numeras pinturas murales del Barroco en Málaga.” » El alumno domina los rudimentos de la investigación histórica aplicada a un trabajo académico, al incorporar una nota a pie de página a modo de mención específica al tema de las pinturas murales y referencia colateral al asunto puntual elegido para la actividad. Este detalle, en unión de las restantes afirmaciones vertidas en el ejercicio, deja intuir por parte VARIOS AUTORES { 94 } del alumno un excelente conocimiento de la producción científica, la bibliografía especializada, la problemática específica y las iniciativas capitalizadas en pro de la recuperación de la “Málaga pintada”: “*AA.VV. Viva la calle: las actuaciones de recuperación integral del centro histórico de Málaga desde 1994 a 2010. Ayuntamiento de Málaga, Málaga, 2010.” » El alumno une su imagen a la impronta del motivo seleccionado, con el que testimonia sentirse identificado como historiador del Arte en ciernes y del que ha terminado convirtiéndose, por obra y gracia del selfie, en “valedor”, “defensor” y “salvador” ante la comunidad universitaria y la sociedad malagueña en general. 2.5. Conclusión Ninguno de nosotros podría imaginar todo lo que daba de sí un selfie. De simple divertimento en honor y gloria de la autoestima, la vanagloria, la vanidad, el narcisismo y/o el egotismo más declarados a herramienta pedagógica para vencer miedos, saltar barreras, superar prejuicios, ampliar conocimientos…abrir la mente, en definitiva. Pero lo mejor de todo, y pese a su “lado oscuro”, es que puede ser también un medio óptimo de conocer/conocernos todos/as, porque quien se conoce a sí mismo acaba conociendo mejor a los demás y conocer a los demás, no lo olvidemos, implica y significa conocer el mundo y a quienes lo habitaron/habitamos. DEL INDIVIDUO AL APRENDIZAJE COLABORATIVO (II) { 95 } 2.6. Bibliografía ABAD MOLINA, Javier. “Experiencia estética y Arte de Participación: Juego, Símbolo y Celebración”. Disponible en: www.oei.es/artistica/experiencia_estetica_artistica.pdf. BASILE, Diego y LINNE, Joaquín. “Perfomances de autopresentación a través de fotografías digitales. El caso de los adolescentes de sectores populares en Facebook”. Cuadernos. Info., 35, 2014, pp. 219-228. CANGA SOSA, Manuel Ángel. “Introducción al fenómeno del Selfie: Valoración y perspectiva de análisis”. Fotocinema: revista científica de cine y fotografía, 10, 2015, pp. 383-405. 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