El tercer viaje a Italia de Rodrigo de Mendoza, I marqués del Cenete
Abstract
Proyecto de investigación I+D: “Memoria, imagen y conflicto en el arte y la arquitectura del Renacimiento: la revuelta de las Germanías de Valencia” (HAR2017- 88707-P), del subprograma de Generación del conocimiento, Programa Estatal de Fomento de la Investigación Científica y Técnica de Excelencia, financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, y la Agencia Estatal de Investigación
Full text
http://doi.org/10.30827/cnova.v0i46.7532 - Chronica Nova, 46, 2020, 263-279 EL TERCER VIAJE A ITALIA DE RODRIGO DE MENDOZA, I MARQUÉS DEL CENETE* The third trip to Italy of Rodrigo de Mendoza, I marquis of the Cenete ESTEFANIA FERRER DEL RÍO** ALBERT FERRER ORTS*** Recibido: 13-06-2018 Aprobado: 03-11-2020 RESUMEN A Rodrigo de Mendoza, I marqués del Cenete, se le considera uno de los primeros introductores del Renacimiento en España, pues fue el propietario del conocido Codex Escurialensis 28-II-12, algunos de cuyos modelos se plasmaron en su fortaleza-palacio de La Calahorra, cerca de Granada. Hasta el momento se sabía que el noble había visitado Italia hasta en dos ocasiones, sin embargo, realizó un tercer viaje a tierras italianas anterior a los conocidos como soldado del Gran Capitán (1494-1495). Asimismo, acotamos a quién pudo pertenecer dicho álbum de dibujos y proponemos al aristócrata como valedor de los Hernandos en Valencia. Palabras clave: Rodrigo de Mendoza; Italia; Codex Escurialensis 28-II-12; siglos XV-XVI; Filippino Lippi; los Hernandos; Valencia. ABSTRACT Rodrigo de Mendoza, I marquis of Cenete, is considered one of the first introducers of the Renaissance in Spain, as he was the owner of the well-known Codex Escurialensis 28-II-12, some of whose models were embodied in his fortress-palace of La Calahorra, near Granada. So far it was known that the nobleman had visited Italy on two occasions, nevertheless he made a third trip to Italian lands prior to those known as soldier of the Gran Capitán (1494-1495). Likewise, we have to whom the album of drawings may have belonged and we propose to the aristocrat as valider of the Hernandos in Valencia. Keywords: Rodrigo de Mendoza; Italy; Codex Escurialensis 28-II-12; the XVth-XVIth centuries; Filippino Lippi; the Hernandos; Valencia. * Este artículo se inscribe en el proyecto de investigación I+D: “Memoria, imagen y conflicto en el arte y la arquitectura del Renacimiento: la revuelta de las Germanías de Valencia” (HAR201788707-P), del subprograma de Generación del conocimiento, Programa Estatal de Fomento de la Investigación Científica y Técnica de Excelencia, financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, y la Agencia Estatal de Investigación.n. Abreviaturas utilizadas: AGS = Archivo General de Simancas; AHN = Archivo Histórico Nacional; c. = caja; carp. = carpeta; céd. = cédula; CC = Cámara de Castilla; doc. = documento; docs. = documentos; leg. = legajo; RGS = Cancillería. Registro del Sello de Corte. ** Universitat de València. [email protected] *** Universitat de València. [email protected]
264 ESTEFANIA FERRER DEL RÍO y ALBERT FERRER ORTS Chronica Nova, 46, 2020, 263-279 - http://doi.org/10.30827/cnova.v0i46.7532 INTRODUCCIÓN Desde hace aproximadamente un siglo, la historiografía del arte dedicada a los pormenores de la introducción del Renacimiento en España ha visto en los Mendoza a la familia nobiliaria que mayor empeño puso en que su léxico arraigara en las obras que sus diversos miembros patrocinaron entre finales del siglo XV y los primeros lustros del siglo XVI 1. Tal vez, este apego a lo italiano haya que rastrearlo, en particular, en Íñigo López de Mendoza (1398-1458), I marqués de Santillana, en la vertiente filológica y literaria, pero especialmente en su hijo Pedro González de Mendoza (1428-1495), arzobispo de Toledo y cardenal —el único de los mencionados que no viajó a Italia—, y sus nietos Íñigo López de Mendoza (1440-1515), II conde de Tendilla, y —sobre todo— Rodrigo de Mendoza (1468-1523), I marqués del Cenete 2. 1. Bibliografía recogida, analizada y actualizada en Fernando Marías, El largo siglo XVI. Los usos artísticos del Renacimiento español (Madrid: Taurus, 1989), y Víctor Nieto, Alfredo J. Morales y Fernando Checa, Arquitectura del Renacimiento en España, 1488-1599 (Madrid: Cátedra, 1997), 13-96. Con posterioridad, véase también Fernando Marías, “Los Mendoza y la introducción del Renacimiento en España”, en Nobleza, coleccionismo y mecenazgo (Sevilla: Real Maestranza de Caballería, 1998), 29-44; “La familia Mendoza y la introducción del Renacimiento entre Italia y España”, Quaderni dell’Istituto di Storia dell’Architettura, 60-62 (2013-2014): 50-60. 2. Para las últimas tres décadas en cuestiones artísticas referidas al marqués: Margarita Fernández, “Una nueva lectura del Palacio de La Calahorra (Granada)”, Traza y Baza, 9 (1985): 103-119; Los grutescos en la arquitectura española del protorrenacimiento (Valencia: Generalitat Valenciana, 1987), 129-210; “El autor del Codex Escurialensis 28-II-12”, Academia, 74 (1992): 123-162; “Reflexiones cronológicas sobre el Palacio de La Calahorra”. Ars Longa. Cuadernos de Arte, 3 (1992): 47-53; Codex Escurialensis 28-II-12. Libro de dibujos o antigüedades (Murcia: Editora Regional de Murcia, 2000), 30-43; Fernando Marías, El largo siglo XVI. Los usos artísticos del Renacimiento español (Madrid: Taurus, 1989); “Sobre el Castillo de la Calahorra y el Codex Escurialensis”, Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte (UAM), 2 (1990): 117-129; “La arquitectura de la ciudad de Valencia en la encrucijada del siglo XV: lo moderno, lo antiguo y lo romano”, Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte, 12 (2000): 25 y ss.; “El Codex Escurialensis: Problemas e incertidumbres de un libro de dibujos de antigüedades del último quattrocento”, Reales Sitios: Revista del Patrimonio Nacional, 163 (2005): 14-35; Miguel Ángel Zalama, El Palacio de La Calahorra (Granada: “La General”, 1990); Miguel Falomir, “Sobre el Marqués del Cenete y la participación valenciana en el Castillo de La Calahorra”, Archivo Español de Arte, LXV, 250 (1990): 263-269; Arte en Valencia, 1472-1522 (Valencia: Generalitat Valenciana, 1996); Miguel Falomir y Fernando Marías, “El primer viaje a Italia del Marqués del Zenete”, Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte (UAM), 6 (1994): 101-108; Nieto, Morales y Checa, Arquitectura del Renacimiento, 44-51; Gustina Scaglia, “El Codex Escurialensis llevado por el artista a la Calahorra en el otoño de 1509”, Archivo Español de Arte, LXXVII, 308 (2004): 375-383; Mercedes GómezFerrer, “El Marqués de Zenete y sus posesiones valencianas. Mentalidad arquitectónica y artística de un noble del Renacimiento” Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte (UAM), 22 (2010): 27-46; Roger Boase, “María de Fonseca (c. 1486-1521) and the Marquis of Zenete (14731523): Aristocratic Rebels and Patrons of Renaissance Culture”, Magnificat Cultura i Literatura Medievals, 3 (2016): 37 y ss.
EL TERCER VIAJE A ITALIA DE RODRIGO DE MENDOZA 265 http://doi.org/10.30827/cnova.v0i46.7532 - Chronica Nova, 46, 2020, 263-279 Nuestro trabajo se centra en la compleja personalidad de este último, quien era hijo del Gran Cardenal Mendoza y de la dama Mencía de Lemos, educado en la corte de los Reyes Católicos en el entorno de su heredero Juan (1478-1497), como príncipe de Asturias, y legitimado entre 1487 y 1489 —como sus otros dos hermanos— para poder recibir en herencia el mayorazgo dispuesto por su influyente progenitor 3. Es cierto que no tenemos muchas noticias de la infancia y juventud de Rodrigo, el mayor de los tres hijos del primado de España (además de nuestro protagonista, Diego Hurtado de Mendoza y Juan de Mendoza), fruto de sus relaciones con las damas Mencía de Lemos e Inés de Tovar respectivamente; sin embargo, sabemos que recibe unas casas en Guadalajara por parte paterna (1484) 4, se le otorga dispensa papal para poder obtener beneficios eclesiásticos (1486) 5, se le nombra canciller mayor de la Poridad (1489) 6, siendo I conde del Cid, y obtiene de su padre el mayorazgo del marquesado del Cenete (1491) 7 mientras participa en la última fase de la Guerra de Granada (1484-1492) 8. Período en el que simultáneamente se negocian en Zaragoza las capitulaciones para su 3. Estefania Ferrer del Rio, “El primer enterramiento del I Marqués del Cenete, Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, en el convento de la Santísima Trinidad de Valencia”, Chronica Nova, 42 (2016): 246; “Successio ab intestato: a propósito de la muerte de Rodrigo de Mendoza, I marqués del Cenete”, Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante, 35 (2017): 469-471. 4. Archivo Histórico Nacional (en adelante AHN), Nobleza, Osuna, c. 1.765, doc. 9. Propiedades a las que el propio Rodrigo acepta renunciar 11 años después, según consta en AHN, Nobleza, Osuna, c. 1.878, doc. 2 (2). 5. AHN, Nobleza, Osuna, carp. 235, doc. 10 y AHN, Nobleza, Osuna, c. 1.966, doc. 15. 6. Fernando Marías, “Sobre el Castillo de la Calahorra y el Codex Escurialensis”, Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte (UAM), 2 (1990): 122, da como fecha del nombramiento el día 7 de mayo, sin embargo, Filemón Arribas, Sellos de placa de las cancillerías regias castellanas (Valladolid: Talleres tipográficos Cuesta, 1941), 211; Zalama, El Palacio de La Calahorra, 19; y Rosa María Montero y María José García, “La alta nobleza en la Cancillería real castellana del siglo XV”, Espacio, Tiempo y Forma. Serie III. Historia Medieval, 5 (1992): 182-185, lo retrasan al día 11 y, estos últimos, constatan que de Pedro González de Mendoza (que lo ostentó entre 1473 y 1483) pasó a su hermano Pedro Hurtado de Mendoza (entre 1483 y 1489) y de éste a Rodrigo de Mendoza. Asimismo, refieren que “Las funciones del Canciller de la Poridad, muy similares a la del Canciller Mayor, eran la custodia del sello secreto, la responsabilidad de su correcta utilización y el control del personal de su Cancillería. Su proximidad al monarca, característica esencial del cargo, que le convertía en colaborador inmediato de éste, se fue debilitando con el paso del tiempo, hasta el punto de que en el siglo XV se irá acentuando su carácter burocrático […]”, Montero y García, “La alta nobleza”: 177. 7. Ferrer del Río, “El primer enterramiento”: 247. 8. Marías, “Sobre el Castillo”: 122; y Montero y García, “La alta nobleza”: 184, refieren que Pedro Hurtado de Mendoza, caballero de la Orden de Santiago, adelantado de Cazorla y capitán de las tropas de la archidiócesis de Toledo, se llevó a la Guerra de Granada a sus sobrinos Antonio y Rodrigo de Mendoza. Protección que reforzó su también primo Íñigo López de Mendoza, II conde de Tendilla.
266 ESTEFANIA FERRER DEL RÍO y ALBERT FERRER ORTS Chronica Nova, 46, 2020, 263-279 - http://doi.org/10.30827/cnova.v0i46.7532 matrimonio con Leonor de la Cerda 9 entre el I duque de Medinaceli, como padre de la prometida, el mitrado, en representación de su hijo, y los Reyes Católicos (octubre de 1492). Enlace entre parientes que se lleva a cabo en el palacio de Medinaceli el 8 de abril de 1493 con la pompa y solemnidad requeridas 10. Del matrimonio pocas informaciones tenemos, excepto del nacimiento de su malogrado hijo Luis y de la muerte de Leonor entre 1497 y 1498, situación que provocó que la viudedad de Rodrigo enfrentara a este con su suegro por cuestiones de la herencia que le pudiera pertenecer según lo capitulado 11. LOS VIAJES A ITALIA DEL MARQUÉS Sabemos que a mediados de 1499 Rodrigo de Mendoza se halla en la ciudad partenopea (en el contexto de la II Guerra de Nápoles) 12, que el 7 de septiembre se encuentra en Roma (posiblemente como huésped del cardenal Bernardino López de Carvajal, sucesor de su padre en la iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén y embajador de los Reyes Católicos en la Ciudad Eterna), que entre el 1 y el 10 de enero de 1500 permanece en Milán, posiblemente con el arzobispo de Valencia y cardenal Juan de Borja Llançol de Romaní (legado de Alejandro VI ante el rey de Francia), en compañía de los cardenales de Amboise y Giulio della Rovere —futuro papa Julio II—, y que de allí pasó a Génova, desde donde regresó a la península ibérica para recalar en septiembre de ese mismo año en Valencia, ciudad en la que permaneció con intermitencias hasta 1503 13. 9. Con antelación, previniendo su padre un posible enlace consanguíneo en el futuro inmediato, se le autorizaba en 1488 desde la Santa Sede a poderse casar con familiares: AHN, Nobleza, Osuna, carp. 244, doc. 11. A este documento pontificio le siguió, un mes antes de la boda entre Rodrigo y Leonor, su confirmación: AHN, Nobleza, Osuna, c. 1.973, doc. 15. 10. Tratado en detalle y acervo documental por Estefania Ferrer del Río, “De la bula de Julio II (1504) a las conclusiones de Fray Pedro de Álava (1594): el largo proceso de validación del segundo matrimonio de Rodrigo de Mendoza, I Marqués del Cenete”, Manuscrits: Revista d’Història Moderna, 34 (2016): 248. 11. Ferrer del Río, “De la bula de Julio II”: 17-20. Este conflictivo asunto se prolongó hasta 1581, según se desprende de AHN, Nobleza, Osuna, c. 1.782, doc. 8. Hemos encontrado a otro Rodrigo de Mendoza contemporáneo a nuestro protagonista en Laguardia (Álava), en el contexto del conflicto navarro; sin embargo, fue éste un pariente suyo según se desprende de Emilio Enciso, “Rodrigo de Mendoza, alcalde de Laguardia, 1461-¿1501?”, Boletín de la Institución Sancho el Sabio, 16 (1972): 113-166. 12. AGS, CC, céd. 5, 242, 4. Sobre la Guerra de Nápoles y las fronteras navarra y rosellonesa, véase Miguel Ángel Ladero, Ejércitos y armadas de los Reyes Católicos. Nápoles y el Rosellón (1494-1504) (Madrid: Real Academia de la Historia, 2010). 13. Falomir y Marías, “El primer viaje”: 101-108. Sobre la política y diplomacia de los Reyes Católicos en Italia, particularmente en Roma, Álvaro Fernández de Córdova, “Imagen de los Reyes
EL TERCER VIAJE A ITALIA DE RODRIGO DE MENDOZA 267 http://doi.org/10.30827/cnova.v0i46.7532 - Chronica Nova, 46, 2020, 263-279 Desde su llegada a la península, el marqués atiende muy diversos asuntos relativos a sus propiedades en Jadraque entre enero y abril de 1501, Guadix y Jerez del Marquesado en mayo, julio y septiembre de ese año, en Alcaudete en octubre-noviembre 14, o Écija en el mes de diciembre, quizás de regreso a la capital valenciana, en la que residió desde finales de año hasta agosto de 1502 bien que alternando asuntos relativos a La Calahorra con algunos viajes a Jadraque, Medina del Campo y Coca, lugar este último en el que se había desposado a finales de junio secretamente con María de Fonseca, hija del señor de Coca y Alaejos, sin autorización paterna ni el consiguiente parabién real 15. Una vez consumado dicho matrimonio clandestino, Rodrigo regresó a tierras valencianas (con toda probabilidad a Ayora) en julio de 1502 mientras que, al enterarse de la boda Alonso de Fonseca, el afrentado padre de la novia, creyendo en la invalidez de dicha unión, procedió a organizar los preparativos para casar legalmente a María con Pedro Ruiz de Alarcón, su sobrino y primo hermano de la novia, con el fin de garantizar que la transmisión de su mayorazgo quedara dentro de la familia. Acto que se celebró a finales de junio de 1504 en el castillo de Alaejos, aprovechando la reclusión del marqués del Cenete por orden real —tras la airada protesta del noble castellano— entre abril y noviembre de 1504 en las fortalezas de Cabezón y Simancas sucesivamente. Presidio que le fue levantado por el rey Fernando pocos días antes del fallecimiento de Isabel la Católica 16. Sin embargo, al no estar permitida la bigamia y mientras se resolvía tan enojoso asunto en Roma, María de Fonseca pasó de estar bajo la custodia paterna después de su segundo enlace nupcial a permanecer retenida en las fortalezas de Zamora, Arévalo y el monasterio de las Huelgas, siendo liberada por intercesión de Felipe el Hermoso (1506), a cuyo bando se había alineado oportunamente el marqués 17. Momentos estos en los que se encuadra el nuevo viaje de Rodrigo a Italia, muy posiblemente entre finales de 1504, ya libre de presidio, y la primavera de 1506, una vez conseguida la bula de Julio II en Roma ratificando la validez de su matrimonio con María, quizás con los auspicios de su gran amigo Antonio de Católicos en la Roma pontificia” En la España Medieval 28 (2005): 259-354; “Diplomáticos y letrados en Roma al servicio de los Reyes Católicos: Francisco Vitale di Noya, Juan Ruiz de Medina y Francisco de Rojas.” Dicenda. Cuadernos de Filología Hispánica 32 (2014): 113-154; “El ‘Rey Católico’ de las primeras guerras de Italia. Imagen de Fernando II de Aragón y V de Castilla entre la expectación profética y la tensión internacional (1493-1499)”, Medievalismo 25 (2015): 197-232. 14. AGS, CC, céd. 5, 301, 3. 15. Falomir y Marías, “El primer viaje”: 104-105; Ferrer del Río, “El primer enterramiento”: 248 y 250. 16. Marías, “Sobre el Castillo”: 122-123; Ferrer del Río, “El primer enterramiento”: 248-249. 17. Ferrer del Río, “De la bula de Julio II”: 26.
268 ESTEFANIA FERRER DEL RÍO y ALBERT FERRER ORTS Chronica Nova, 46, 2020, 263-279 - http://doi.org/10.30827/cnova.v0i46.7532 Acuña, arcediano de Valpuesta, agente y embajador de Felipe el Hermoso, y del propio cardenal López de Carvajal, entonces habitantes en la ciudad italiana 18. A su regreso, Rodrigo de Mendoza y María de Fonseca marcharon a Valladolid en el verano de 1506 y a Jadraque (a comienzos de 1507), donde el 1 de diciembre de 1508 nació su primogénita Mencía, para dirigirse con posterioridad a su feudo andaluz, donde prosiguieron —entre 1509 y 1512 aproximadamente— las obras de la fortaleza-palacio de La Calahorra según las trazas que poseía el noble y el álbum de dibujos conocido como Codex Escurialensis 28-II-12, con la sucesiva participación de Lorenzo Vázquez de Segovia y Michele Carlone junto a otros artífices italianos; uno de los primeros ejemplos arquitectónicos y ornamentales de la introducción del renacimiento italiano en España 19. El abierto enfrentamiento entre el marqués y su primo hermano, el II conde de Tendilla, a la sazón capitán general de Granada, por la ofensiva inscripción que para con la monarquía el primero mandó labrar en latín en su patio 20 entre otros graves motivos, causaron el definitivo abandono de su futura residencia granadina y su postrera domiciliación, entre 1512 y 1514, en el reino de Valencia, donde era señor de Ayora, Alberic, Alàsquer, Alcosser y Gavarda 21, en cuyos asuntos políticos se irá inmiscuyendo progresivamente hasta su muerte el 23 de febrero de 1523 22. Llegados a este punto, referimos que, anteriormente a las dos estancias italianas reseñadas y dadas a conocer por Fernando Marías y Miguel Falomir 18. Marías, “Sobre el Castillo”: 124. Sin embargo, Zalama, El Palacio de La Calahorra, 45, refiere, al contrario, su manifiesta enemistad apoyándose en afirmaciones del II conde de Tendilla. 19. Fernández, “Una nueva lectura”: 103-119; Los grutescos en la arquitectura, 129-210; “El autor del Codex”: 47-53; Codex Escurialensis 28-II-12, 30-43; Marías, El largo siglo XVI; “Sobre el Castillo”: 117-129; “El Codex Escurialensis”: 14-35; Zalama, El Palacio de La Calahorra; Falomir, “Sobre el Marqués del Cenete”: 263-269; Falomir y Marías, “El primer viaje”: 101-108; Nieto, Morales y Checa, Arquitectura del Renacimiento, 44-51; Scaglia, “El Codex Escurialensis”: 373-383; Gómez-Ferrer, “El Marqués de Zenete”: 27 y ss; Boase, “María de Fonseca”: 37 y ss. 20. Como recogen y/o transcriben Manuel Gómez-Moreno, “Sobre el Renacimiento en Castilla. Notas para un discurso preliminar. I. Hacia Lorenzo Vázquez”, Archivo Español de Arte y Arqueología, 1 (1925): 38; Marías, El largo siglo XVI, 261-262; “Sobre el Castillo”: 125; Zalama, El Palacio de La Calahorra, 84; Fernández, “Reflexiones cronológicas”: 47-53; Nieto, Morales y Checa, Arquitectura del Renacimiento, 51; Boase, “María de Fonseca”: 58. 21. Vicent Giménez, “Població a les baronies d’Alberic, Alcosser, Alasquer i Gavarda als segles XVII i XVIII”, en Anàlisi local i història comarcal: la ribera del Xúcar (segles XIV-XX) (València: Diputació de València, 1990), 143 y ss; Gómez-Ferrer, “El Marqués de Zenete”: 27-46. 22. Ferrer del Río, “El primer enterramiento”: 250-258; “Successio ab intestato”: 473-483. Como curiosidad, cuando fue saqueado el castillo de Ayora durante las Germanías, el marqués recibió de la Santa Sede dos bulas por los robos que había padecido: AHN, Nobleza, Osuna, carp. 237, docs. 18-19 y AHN, Nobleza, Osuna, c. 1.968, doc. 5. Lo que trae a colación que Rodrigo de Mendoza y su primera esposa, Leonor, tenían licencia para tener altar portátil donde celebrar oficios en privado: AHN, Nobleza, Osuna, carp. 242, docs. 1-2.
EL TERCER VIAJE A ITALIA DE RODRIGO DE MENDOZA 269 http://doi.org/10.30827/cnova.v0i46.7532 - Chronica Nova, 46, 2020, 263-279 respectivamente (1499-1500 y 1504-1506), Rodrigo de Mendoza viajó por vez primera a Italia a finales de noviembre de 1494 a las órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, quien, por mandato de los Reyes Católicos, zarpó desde Cartagena hacia Sicilia para formar parte de las tropas que integraban la Liga de Venecia contra Francia en el marco de la I Guerra de Nápoles (1495-1498) 23. Estancia que, tal vez, se prolongó hasta el verano de 1495, porque en la primavera de 1498 lo hallamos en tierras castellanas según despachos expedidos en Toledo y Alcalá de Henares entre el 30 de abril y el 19 de mayo, precisamente cuando se iniciaban los preparativos para la II Guerra de Nápoles 24. Etapa en la que, como ya se ha visto, nació su malogrado hijo Luis y murió su primera esposa Leonor mientras se desempeñaba como capitán, haciéndose difícil que en esta ocasión coincidiera con Antonio de Acuña, quien también residió en Roma entre 1484 y 1494 25. MENDOZA Y LOS HERNANDOS En conclusión, fueron tres los viajes que el I marqués del Cenete realizó a Italia: el primero, motivado por cuestiones militares a las órdenes del Gran Capitán desde Sicilia (1494-1495), el segundo, como lógica consecuencia del primero, que lo llevó desde Nápoles hasta Génova en sucesivas etapas (14991500), y el tercero, motivado a buen seguro por la necesidad de disponer lo más rápidamente posible de la bula papal que validara su segundo matrimonio y por asuntos relativos a sus proyectos en La Calahorra (1504-1506), coincidiendo con el final de las campañas napolitanas y la incorporación de Nápoles como virreinato. Un periplo que, según vamos obteniendo nuevas informaciones documentales, se nos antoja verdaderamente apasionante, y no sólo por el hecho de que en su último viaje nuestro protagonista pudiera adquirir el ya mencionado Codex, de cuyos modelos se nutrió la obra italiana de su palacio granadino, sino por sus contactos con Bernabeo di Tadeo di Piero de Pone nada más llegar a Valencia procedente de Génova (28 de septiembre de 1500) 26, cuando en aquel 23. AGS, CC, céd. 1, 192, 2; céd. 1, 192, 3; céd. 1, 194, 1; céd. 1, 200, 3. AGS, RGS, leg. 149.411, 79. AGS, CC, céd. 2, 2-1, 67, 4; céd. 2, 2-2, 10, 2. 24. A la luz de las informaciones aportadas por la documentación, pensamos que tras la I batalla de Seminara (28 de junio de 1495) se licenciarían parte de las tropas al mando del Gran Capitán y, con ellas, las comandadas por el marqués del Cenete, enviadas de regreso a la península: AGS, CC, céd. 2, 2-2, 27, 1. Respecto a los preparativos militares con vistas a la segunda fase de la guerra italiana a mediados de 1498: AGS, RGS, leg. 149.804, 78; leg. 149.805, 342. 25. Marías, “Sobre el Castillo”: 124. 26. Falomir y Marías, “El primer viaje”: 104. Relación que se mantuvo al menos hasta el 26 de marzo de 1512 por distintos encargos a Bernabeu Tadeu, como se denominaba en Valencia al orfebre
270 ESTEFANIA FERRER DEL RÍO y ALBERT FERRER ORTS Chronica Nova, 46, 2020, 263-279 - http://doi.org/10.30827/cnova.v0i46.7532 segundo viaje había conocido a Andrea Mantegna y Leonardo da Vinci —según su contemporáneo y conocido Fernández de Oviedo 27—, y, como sugerente hipótesis, que en su última estancia italiana mientras aguardaba la expedición de bula pontificia por Julio II —a quien pudo conocer en su segunda estancia como cardenal— hubiera entablado relación, en Roma o Florencia, con los Hernandos. Recordemos que uno de ellos, se supone que Fernando Llanos, había colaborado en 1505 con Da Vinci en la ejecución fallida de la “Batalla de Anghiari” para la gran sala del Consiglio della Signoria en el Palazzo Vecchio florentino, cuyo cartón se realizaba —según Vasari— en el sala del Papa de la iglesia de Santa María Novella, antes del abandono del proyecto por Leonardo y su marcha a Milán el 30 de mayo de 1506 28. A pesar de la cantidad de religiosos, diplomáticos, nobles, militares, comerciantes, peregrinos o artistas castellanos y aragoneses que hubo por estas fechas en Italia y el trasiego de todo tipo de productos entre ambas penínsulas y áreas de influencia, no es descabellado pensar que alguien con la personalidad de Rodrigo de Mendoza, tan aguerrido como culto aristócrata a caballo entre Castilla y Aragón, hubiera contactado con los pintores manchegos y los hubiera traído consigo a Valencia por encargo del cabildo catedralicio cuando ostentaba la mitra Pedro Luis de Borja Llançol de Romaní, el último de los Borja en hacerlo durante casi una centuria ocupando su cátedra, y/o bajo su amparo y mecenazgo. La coincidencia de fechas en las que llega el marqués (abril de 1506) y las primeras noticias de los Hernandos (junio de dicho año), junto con los encargos que reciben del mencionado cabildo (1506-1507) mientras se acababa de ejecutar el retablo de plata por Bernabeo di Tadeo di Piero de Pone, Francesc Cetina, Jaume Castellnou y Agustí Nicós, nos hace pensar que su llegada no fuera tan fortuita como se ha pensado hasta ahora 29. Como italiano; José María March, “El primer marqués del Cenete. Su vida suntuosa”, Archivo Español de Arte, XXIV, 93 (1951): 63-64. 27. Falomir y Marías, “El primer viaje”: 108. 28. Fernando Benito, Los Hernandos, pintores hispanos del entorno de Leonardo (Valencia, Generalitat Valenciana, 1998), 28-29. 29. Mercedes Gómez-Ferrer, “Artistas viajeros entre Valencia e Italia, 1450-1550”, Saitabi, 50 (2000): 170, propone como posible pista la llegada a Valencia en mayo de 1506 como nuncio papal ante Fernando el Católico del obispo Juan Rufo de Theodoli. Mercedes Gómez-Ferrer, “El cardenal Guillem Ramón de Vich y las relaciones entre Roma y Valencia a comienzos del siglo XVI”, en Les Cardinaux de la Renaissance et la modernité artistique, dirs. F. Lemerle, Y. Pauwels, G. Toscano (Villeneuve d’Ascq, IRHiS-Institut de Recherches Historiques du Septentrion «Histoire et littérature de l’Europe du Nord-Ouest», 2009), 197-216, reflexiona también sobre los canónigos valencianos Guillem Ramon de Vich y Gaspar de Pertusa, además del embajador Jerónimo de Vich. Tal como hace Pedro M. Ibáñez Martínez, “Sobre algunas pinturas de los Hernandos y cierto contrato en colaboración de 1511”, Archivo de Arte Valenciano, LXXXVIII (2007): 5, refiriéndose al entorno de los Borja.
EL TERCER VIAJE A ITALIA DE RODRIGO DE MENDOZA 271 http://doi.org/10.30827/cnova.v0i46.7532 - Chronica Nova, 46, 2020, 263-279 tampoco lo es elucubrar que el desconocido noble que, discretamente, aparece en el extremo superior derecho de la “Presentación de Jesús en el Templo”, a cuyo extremo opuesto se dispone una grisalla que recuerda a algunos dibujos del Codex —una composición que se nos manifiesta, quizás, como un claro homenaje tanto a Lippi como al propio aristócrata—, en una de las puertas abatibles del retablo mayor catedralicio, como en la tabla del “Nacimiento con donante” (Colección particular, Madrid), obras de Llanos 30, no sea Jerónimo de Vich i Vallterra —como se ha llegado a proponer— sino más bien el propio marqués, probable artífice de la llegada de los Hernandos a la capital del reino. A la sazón de unos 38 años de edad, rezando el Rosario, vestido lujosamente a la italiana y tocado de turbante con camafeo, según moda introducida en Italia por los franceses hacia 1494, “[…] con gran collar engastado de pedrería con una perla al extremo y unos engastes con fajas rojas sobre fondo de oro 31” que también nos parecen semejantes a la heráldica mendocina, en la que aparece el lema AVE MARIA/GRATIA PLENA. Lo que vendría a reforzar nuestra hipótesis al conjugarse magistralmente sendos aspectos en esta última pintura que debió encargar él mismo. 30. Benito, Los Hernandos, pintores, 82-85 y 118-123. 31. Benito, Los Hernandos, pintores, 118. Imagen 1. Fernando Llanos, “Presentación de Jesús en el templo”, 1506-1507, retablo mayor de la catedral de Valencia (http://www.catedraldevalencia.es/retablo.php) Imagen 2. Fernando Llanos, “Nacimiento con donante”, ca. 1506-1507 (Colección particular, Madrid)
278 ESTEFANIA FERRER DEL RÍO y ALBERT FERRER ORTS Chronica Nova, 46, 2020, 263-279 - http://doi.org/10.30827/cnova.v0i46.7532 ribera del Xúcar (segles XIV-XX). Dirigido por DDAA, 143-155. València: Diputació de València, 1990. Gómez, José. “Fuentes icónicas en los Hernandos.” En Los Hernandos, pintores hispanos del entorno de Leonardo. Compilado por Fernando Benito. 43-58. Valencia: Generalitat Valenciana, 1998. Gómez-Ferrer, Mercedes. “Artistas viajeros entre Valencia e Italia, 1450-1550.” Saitabi 50 (2000): 151-170. ― “El cardenal Guillem Ramón de Vich y las relaciones entre Roma y Valencia a comienzos del siglo XVI.” En Les Cardinaux de la Renaissance et la modernité artistique. Dirigo por Fréderic Lemerle, Yves Pauwels y Gennaro Toscano. 40, 197-216. Villeneuve d’Ascq: IRHiS-Institut de Recherches Historiques du Septentrion «Histoire et littérature de l’Europe du Nord-Ouest», 2009. ― “El Marqués de Zenete y sus posesiones valencianas. Mentalidad arquitectónica y artística de un noble del Renacimiento.” Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte (UAM) 22 (2010): 27-46. ― “Las almonedas de los libros del Marqués de Zenete en 1529 y 1535 en Valencia.” Lemir 14 (2010): 231-246. Gómez-Moreno, Manuel. “Sobre el Renacimiento en Castilla. Notas para un discurso preliminar. I. Hacia Lorenzo Vázquez.” Archivo Español de Arte y Arqueología 1 (1925): 1-40. Ibáñez Martínez, Pedro M. “Sobre algunas pinturas de los Hernandos y cierto contrato en colaboración de 1511”, Archivo de Arte Valenciano LXXXVIII (2007): 5-14. Ladero Quesada, Miguel Ángel. Ejércitos y armadas de los Reyes Católicos. Nápoles y el Rosellón (1494-1504). Madrid: Real Academia de la Historia, 2010. López Torrijos, Rosa. “Los autores del sepulcro de los marqueses del Zenete.” Archivo Español de Arte LI, 203 (1978): 323-336. March, José María. “El primer marqués del Cenete. Su vida suntuosa.” Archivo Español de Arte XXIV, 93 (1951): 47-65. Marías, Fernando. El largo siglo XVI. Los usos artísticos del Renacimiento español. Madrid: Taurus, 1989. ― “Sobre el Castillo de la Calahorra y el Codex Escurialensis.” Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte (UAM) 2 (1990): 117-129. ― “Los Mendoza y la introducción del Renacimiento en España.” En Nobleza, coleccionismo y mecenazgo. Dirigido por DDAA. 29-44. Sevilla: Real Maestranza de Caballería, 1998. ― “La arquitectura de la ciudad de Valencia en la encrucijada del siglo XV: lo moderno, lo antiguo y lo romano”, Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte, 12 (2000): 25-38. ― “El Codex Escurialensis: Problemas e incertidumbres de un libro de dibujos de antigüedades del último quattrocento.” Reales Sitios: Revista del Patrimonio Nacional 163 (2005): 14-35.
EL TERCER VIAJE A ITALIA DE RODRIGO DE MENDOZA 279 http://doi.org/10.30827/cnova.v0i46.7532 - Chronica Nova, 46, 2020, 263-279 ― “La familia Mendoza y la introducción del Renacimiento entre Italia y España.” Quaderni dell’Istituto di Storia dell’Architettura 60-62 (2013-2014): 50-60. Montero Tejada, Rosa María y García Vera, María José. “La alta nobleza en la Cancillería real castellana del siglo XV.” Espacio, Tiempo y Forma. Serie III. Historia Medieval 5 (1992): 163-210. Nieto, Víctor, Morales, Alfredo J. y Checa, Fernando. Arquitectura del Renacimiento en España, 1488-1599. Madrid: Cátedra, 1997. Pérez García, Pablo. Las Germanías de Valencia, en miniatura y al fresco. Valencia: Tirant Humanidades, 2017. Sánchez Cantón, Francisco Javier. La biblioteca del marqués del Cenete iniciada por el Cardenal Mendoza (1470-1523). Madrid: CSIC Instituto “Nicolás Antonio”, 1942. Scaglia, Gustina. “El Codex Escurialensis llevado por el artista a la Calahorra en el otoño de 1509.” Archivo Español de Arte LXXVII, 308 (2004): 375-383. Zalama, Miguel Ángel. El Palacio de La Calahorra. Granada: “La General”, 1990.