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El hebreo y las lenguas semíticas en la obra de Hervás y Panduro

Sáenz Badillos, Ángel

Abstract

Analysis of the attitude of the ex-Jesuit Lorenzo Hervás y Panduro (18th century), regarding Hebrew and other Semitic languages. Although we have to recognize him the merit of trying to classify more than three hundred languages, using printed grammars and testimonies of missionaries and travelers, his lack of preparation as a linguist, his scarce familiarity with the Semitic languages and his way of interpreting in a literal way the biblical text had the consequence that his work didn't have in this field true scientific quality. The mixture of erroneous data and faulty interpretations is an example of the inadequacy of his knowledge on the Semitic languages.

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MEAH, sección Hebreo 53 (2004) 341-359 EL HEBREO Y LAS LENGUAS SEMÍTICAS EN LA OBRA DE HERVÁS Y PANDURO Hebrew and the Semitic Languages in the work of Hervás y Panduro ÁNGEL SÁENZ-BADILLOS Universidad Complutense, Madrid BIBLID [0544-408X (2004) 53; 341-359] Resumen: Análisis de la actitud del jesuita expulso Lorenzo Hervás y Panduro (siglo XVIII), respecto al Hebreo y las restantes lenguas semíticas. Aunque hay que reconocerle el mérito de tratar de clasificar más de trescientas lenguas a partir de gramáticas impresas y testimonios de misioneros y viajeros, su falta de preparación como lingüista, su poca familiaridad con las lenguas semíticas y su apego a la interpretación literal del texto bíblico hicieron que su trabajo no tuviera en este campo verdadera calidad científica. La mezcla de datos erróneos y deficientes interpretaciones son muestra de la insuficiencia de sus conocimientos sobre las lenguas semíticas. Abstract: Analysis of the attitude of the ex-Jesuit Lorenzo Hervás y Panduro (18th century), regarding Hebrew and other Semitic languages. Although we have to recognize him the merit of trying to classify more than three hundred languages, using printed grammars and testimonies of missionaries and travelers, his lack of preparation as a linguist, his scarce familiarity with the Semitic languages and his way of interpreting in a literal way the biblical text had the consequence that his work didn't have in this field true scientific quality. The mixture of erroneous data and faulty interpretations is an example of the inadequacy of his knowledge on the Semitic languages. Palabras clave: Hebreo, Lenguas semíticas, hebraístas, comparatismo lingüístico, origen del lenguaje, hebraísmo cristiano. Key words: Hebrew, Semitic languages, Hebraists, Linguistic comparatism, origin of the language, Christian Hebraism. Lorenzo Hervás y Panduro (Horcajos de Santiago 1735-Roma 1809), jesuita que tuvo que sufrir los rigores de la expulsión de 1767 y pasó largos años en Italia, fue sin duda una de las figuras más interesantes de la ciencia y la lingüística española de la segunda mitad del siglo XVIII. Las facetas de su obra enciclopédica son innumerables, y la bibliografía escrita ÁNGEL SÁENZ-BADILLOS MEAH, sección Hebreo 53 (2004) 341-359 342 sobre él es realmente abundante.1 Sin embargo, no siempre se ha presentado una perspectiva objetiva sobre el alcance y valor de su obra. En las últimas décadas, gracias sobre todo a los serios estudios de Antonio Tovar, se han hecho precisiones importantes sobre el verdadero mérito y las limitaciones de su aportación, especialmente en relación con sus ideas sobre las lenguas indoeuropeas y americanas. En las páginas que siguen quiero fijarme con especial atención en su actitud respecto al hebreo y las lenguas semíticas. Una actitud sin duda interesante, y en cierto sentido innovadora, aunque excesivamente lastrada todavía por el peso de las limitaciones de su tiempo y de su formación. Me gustaría tratar el tema huyendo a la vez de ese triunfalismo casi inevitable de no pocos autores que pecan de excesivo y mal entendido nacionalismo, y del pesimismo con el que ven otros historiadores la vida intelectual de nuestro Siglo de las Luces. Buscaré, simplemente, una valoración objetiva. Las opiniones de Hervás sobre la lengua y su descripción, así como sobre la clasificación y comparación de las lenguas, se encuentran diseminadas en sus numerosas obras impresas y manuscritas. Las ideas concretas que vamos a estudiar aquí se contienen en el primer y segundo volumen de su obra en castellano Catálogo de las lenguas de las naciones conocidas, y numeración, división y clases de éstas según la diversidad de sus idiomas y dialectos, que apareció entre 1800 y 1805.2 Se trata de una traducción, desarrollada por el propio autor, del volumen XVII de los 21 que había publicado en Italia entre los años 1778 y 1787 con el título de Idea dell’ Universo che contiene la storia della vita dell’ uomo, elemento cosmografici, viaggio estatico al mondo planetario, e storia della terra. En realidad, no son los únicos estudios dedicados a la lingüística por este notable enciclopedista. En varias de sus obras pedagógicas, como las dedicadas a la enseñanza a los sordomudos, y en volúmenes tan curiosos como su Vocabulario poliglotto, o su Saggio prattico delle lingue (vol. XX y XXI de su Idea dell’ Universo), aparecen también de nuevo algunos de los temas lingüísticos que más le preocupaban, incluyendo cuestiones 1. Véase González Montero de Espinosa 1994: 85-88. 2. 6 vol. Madrid: Imprenta Admnistr. Real Arbitrio de Beneficencia, 1800-1805; reprod. facsímil, Madrid 1979, con introd. de A. Hevia Ballina. EL HEBREO EN LA OBRA DE HERVÁS Y PANDURO MEAH, sección Hebreo 53 (2004) 341-359 343 sobre el origen de las lenguas y la comparación de vocablos en los idiomas más diversos. ¿En qué consiste la aportación original de Hervás y hasta qué punto es algo realmente valioso? Sin duda, clasificar más de trescientas lenguas era algo llamativo en su tiempo, mucho más que todo lo hasta entonces logrado, como ha puesto claramente de relieve M. Batllorí.3 Se ha señalado que esas ideas se inspiraron en último término en la obra de Leibniz, que apareció a fines del siglo XVII4 y sirvió también de estímulo para empresas similares en otros lugares de Europa,5 y que la Europa del siglo XVIII conoció varios estudios parecidos de comparatismo entre las diversas lenguas. Sin duda eso no quita mérito alguno a la curiosidad científica, al esfuerzo por reunir la información y clasificarla, de los que hizo gala Hervás. Pero es posible que se exagere cuando se le llega a llamar “políglota insigne,” “padre de la moderna Filología comparada.”6 Como en otros casos, Menéndez y Pelayo extremó un tanto sus alabanzas al decir que en filología “nos pusimos a la cabeza del mundo con Hervás y Panduro,” “de cuyo cerebro, como Minerva de Júpiter, brotó armada y pujante la filología comparada”;7 lo mismo hizo C. Viñas cuando le llegaba a atribuir el mérito de que España sea “patria de la ciencia comparada del lenguaje.” El propio J. L. Abellán sostiene que gracias a su Catálogo Hervás “merece fama imperecedera.”8 Seguramente el jesuita conquense se habría extrañado de ser objeto de tales encomios hiperbólicos, pues no creo que nunca se considerara personalmente como un gran filólogo: si es verdad que trató de informarse de la mejor manera sobre las distintas lenguas, nunca pretendió dominarlas, ni que su comparación fuera seriamente filológica. Conviene no perder de vista el hecho de que el interés primordial de su obra es más sociológico y etnológico que lingüístico, como lo indica de manera adecuada el título del segundo artículo de su primer tomo, “Las lenguas, distintivo claro de las naciones, son el mejor medio para clasificarlas,” lo mismo que el del tercer artículo: 3. Cf. Batllorí 1966. 4. Véase Schulenburg 1973: 24 ss. 5. Tovar 1986: 25. 6. Moreno 1988: 7. 7. La ciencia española. Ed. E. Sánchez Reyes, Santander: Aldus, vol. II, 24; vol. I, 45. 8. Abellán 1981: III, 717. ÁNGEL SÁENZ-BADILLOS MEAH, sección Hebreo 53 (2004) 341-359 344 “Práctica aplicación de la observación de las lenguas para clasificar las naciones.” Al comienzo del Vol. 1, dedicado a las lenguas y naciones americanas, en la Presentación al Supremo Real Consejo de Indias (escrita en Roma en 1798), dice Hervás: La presente obra, en que trato de todas las naciones del mundo hasta ahora conocidas, valiéndome de la observacion y exámen de sus respectivos idiomas y dialectos para distinguirlas, numerarlas y clasificarlas… (III s.) La introducción propiamente dicha de ese primer volumen la forman 106 páginas sobre cuestiones metodológicas y división general de las lenguas: Esta obra… es histórico-genealógica de las naciones del mundo hasta ahora conocidas. (1) Critica Hervás los medios habitualmente empleados para clasificar las naciones y lenguas del mundo: son escasos, poco exactos, expuestos a error. Son medios más seguros y eficaces los naturales: “se distinguen y diversifican en costumbres, en la figura corporal y en las lenguas…” (5). Sus distintivos característicos son: las palabras, el artificio gramatical y la pronunciación. Las naciones que conservan esos tres elementos “se deben considerar como primitivas, o como naciones que se han conservado inconquistables, puras y aisladas…” Como prueba de que las alabanzas apasionadas de su obra no son fruto de una “pasión nacionalista” se suele aducir con frecuencia el testimonio de Max Mueller, quien en sus Lectures on the Science of Language de 18619 atribuía a Hervás el mérito de haber sido el primero en mostrar que la verdadera afinidad entre las lenguas debe ser determinada sobre todo por los hechos gramaticales, y no por un simple parecido de palabras. Si esto puede ser un principio en el que Hervás acertó plenamente, su aplicación a los distintos grupos de lenguas no fue tan consecuente como 9. Lectures on the science of language, delivered at the Royal institution of Great Britain in 1861 [and 1863]. London: Longman, Green, Longman, and Roberts, 1861-64. EL HEBREO EN LA OBRA DE HERVÁS Y PANDURO MEAH, sección Hebreo 53 (2004) 341-359 345 habría sido de desear, probablemente porque es imposible que una sola persona abarque toda esa enorme diversidad de lenguas, y porque él era un enciclopedista y no un lingüista. Antonio Tovar, que para mí acierta en su visión de conjunto sobre la obra de Hervás, dice de manera muy objetiva: “Hervás, que no tenía formación de lingüista, emprendió una verdadera encuesta oral, aprovechando la concentración en los Estados Pontificios, en los que residió hasta su muerte …de muchísimos jesuitas procedentes de los países más diversos…”, a lo que se añadían consultas personales a informantes cualificados y estudios en las bibliotecas. Sin duda, su gran capacidad para recoger y organizar los datos y su gran curiosidad le llevaron a conseguir una perspectiva general que abruma por su amplitud y su sana ambición. Pero este juicio debe completarse con otra observación del mismo Antonio Tovar: “el fuerte de Hervás no estaba en sus ideas científicas, sino en la eruditísima y diligentísima recolección de datos, a menudo utilizada con ingenio y agudeza. En sus teorías no era Hervás sino hijo de su tiempo…”10 Desde el punto de vista del tema al que me limito, esto es, su visión del hebreo y de las lenguas semíticas, habría que corregir a la baja esta última valoración: en su interpretación de la historia antigua y de la incardinación de cada una de las lenguas semíticas en su entorno socio-geográfico, Hervás es totalmente conservador, casi diría medieval en su visión acrítica de los datos, y está muy lejos de acertar en sus intuiciones. Probablemente, el propio Menéndez y Pelayo, poco sospechoso en este punto, entreveía algo de esto al comentar sobre él que era “un tanto tradicionalista.”11 Tovar lo reconoce también al examinar sus aportaciones en el campo de las lenguas europeas, pero da un juicio en mi opinión demasiado positivo: “Sus conocimientos de la realidad lingüística de todas las partes del mundo le permitía rebasar las limitaciones de su formación y de su apego a ideas obsoletas.”12 En el caso concreto que aquí estudiamos, lo mismo que en otros varios señalados por el mismo Tovar,13 las 10. Tovar 1986: 14 s. 11. La Ciencia española, III, 79. 12. Tovar 1986: 27. 13. Tovar 1986: 31 ss., 44 ss. ÁNGEL SÁENZ-BADILLOS MEAH, sección Hebreo 53 (2004) 341-359 346 limitaciones resultaron demasiado grandes, hasta el punto de oscurecer los aciertos. Desde una perspectiva general de tipo lingüístico, es indiscutible que muchas de las ideas de Hervás al relacionar las lenguas con las naciones históricas se basan en una interpretación literal y elemental del capítulo 10 del Génesis, de su manera de entender al pie de la letra la confusión de lenguas en la Torre de Babel.14 Ahí radica sin duda una de las limitaciones más serias y determinantes de su obra lingüística. Sin duda, los estudiosos del tema se han encontrado ante el dilema de reconocer cuanto había de positivo en la actitud del jesuita, valorando sus aciertos, y de clasificarle al mismo tiempo en la era “pre-científica”. En síntesis, se puede suscribir plenamente el juicio de Tovar: “lo que hace de Hervás un precursor, pero no un lingüista moderno, es su falta de método”;15 o bien: “no era aún un comparatista al moderno estilo, puesto que no tenía en cuenta las correspondencias fonéticas regulares…”16 A eso habría que añadir además que sus propios prejuicios seudo-científicos han viciado el punto de partida de su investigación. Una interpretación benévola podría atribuir todo esto al espíritu de su tiempo, pero eso significaría que Hervás no lo supo superar, que fue víctima de las ideas más conservadoras de su época. Una de las cuestiones que preocupa a Hervás a lo largo de sus obras es el origen del lenguaje y la diversidad de las lenguas humanas. Y su respuesta es clara: no puede haber sido invento del hombre, Dios ha tenido que infundirlo en la humanidad, igual que será Él quien deberá estar en el origen de la diferenciación de las lenguas:17 El examen de las lenguas me confirma cada día más y más de que seríamos aún mudos todos los hombres si Dios no hubiera infundido un idioma a nuestros primeros padres, y de que la diversidad de tantos idiomas entre los hombres demuestra la verdad de haber sucedido entre ellos la confusión de lenguas de Babel, 14. Tovar 1986: 45. 15. Tovar 1986: 49. 16. Tovar 1986: 55. 17. Véase Moreno 1988: 120 s. EL HEBREO EN LA OBRA DE HERVÁS Y PANDURO MEAH, sección Hebreo 53 (2004) 341-359 347 como lo refiere Moisés. Para confirmar estas verdades me valgo del análisis de las lenguas…18 Y en otro lugar: El primer idioma vocal fue invención sobrenatural de Adán… Todos los hombres hablarían dialectos de la lengua que habló Adán si no hubiera sucedido la infusión o confusión de lenguas en la Torre de Babel…19 La pregunta sobre el origen de la lengua es muy antigua: se la habían planteado ya tanto los autores grecolatinos desde Heráclito y Demócrito,20 como los Padres de la Iglesia, había preocupado en la Edad Media a los lingüistas árabes y hebreos,21 y había llegado igualmente, sin lograr una respuesta unánime, a los tiempos del Renacimiento. Las dos opiniones básicas contrapuestas eran que la lengua fuera infundida por Dios en el hombre (y por tanto “natural”), o que surgiera como resultado de la convención humana. Y puede decirse, en general, que los autores con ideas teológicas más conservadoras se habían definido siempre a favor de la teoría del origen divino de la lengua. El panorama histórico de esta idea y su problemática en la obra de los principales intelectuales del siglo XVIII español los ha descrito de manera muy adecuada Lázaro Carreter.22 Conviene notar que, fuera del caso de Feijoo, que defiende claramente la concepción aristotélica del origen de la lengua por convención humana, figuras tan significativas como Mayans o Sarmiento sostenían el origen 18. Escuela Española de Sordomudos, I, 130 s. citado por Rodríguez de Mora 1971: 36. 19. Historia del arte de escribir. Ms. B.N.M. 7808, I, 98. 20. Por ejemplo, en el Cratilo de Platón; cf. Rijlaarsdam, J. C, 1978. Plato über die Sprache. Ein Kommentar zum Kratylus. Utrecht: Bohn, Scheltema & Holkema. Sobre el problema entre los griegos, cf. Allen, W. S., 1948. “Ancient Ideas on the Origin and Development of Language.” Transactions of the Philological Society of London. London: Blackwell, 35-60. 21. Véase Sáenz-Badillos, A. “Philologians and Poets in Search of the Hebrew language”, Languages of Power. Cornell University, Department of Near Eastern Studies, Nov. 1994. Languages of Power in Islamic Spain, ed. R. Brann, Bethesda, Md, 1997, 4975. 22. Lázaro Carreter 1985: 46 ss. ÁNGEL SÁENZ-BADILLOS MEAH, sección Hebreo 53 (2004) 341-359 348 divino del lenguaje. No es de extrañar por tanto que Hervás adoptara esa misma línea, que en su opinión representaba la respuesta tradicional y cristiana sobre el problema. La otra cuestión, estrechamente unida con ésta, y planteada igualmente desde antiguo, es cuál es esa lengua infundida o revelada por Dios, cuál es la lengua primitiva de la humanidad, que se supone madre de todas las demás lenguas. Los maestros judíos de los primeros siglos de nuestra era, interpretando los primeros capítulos del Génesis, sostenían ya que el hebreo era la lengua de la creación y la hablada por los primeros hombres, si bien se difundió también entre diversos autores judíos y cristianos la teoría de que en realidad esa primera lengua había sido el arameo, mientras que el hebreo fue enseñado a Moisés en el Sinaí.23 El hebreo como lengua primaeva fue un principio aceptado a la vez por la mayoría de los Padres de la Iglesia y por los escritores judíos del Medievo. Nada extraño por tanto que ese punto de vista llegara también a los hombres del Renacimiento, y de una u otra forma, hasta el mismo siglo XVIII.24 Y lo mismo puede decirse del significado atribuido a la torre de Babel en la historia de la formación de la diversidad lingüística, y en el número de 72 lenguas relacionadas con los descendientes de Noé. Viejas tradiciones judías recogidas y mantenidas por los pensadores cristianos. Ya J. J. Scaligero (1540-1609) había hablado, doscientos años antes, de lenguas matrices y lenguas hijas, y esa misma distinción la habían usado intelectuales hispanos del siglo XVIII como Gregorio Mayans.25 Sin inventar nada totalmente nuevo, tomando de las teorías ya anteriormente defendidas las que más corresponden con su propia observación, Hervás elabora su propia reconstrucción. En el vol. I del Catálogo aborda esta problemática. Según él, los antiguos dieron muchas noticias confusas sobre las primeras lenguas, y lo que él llama la “observación filosófica” de las lenguas ha empezado hace apenas algo más de dos siglos. Hervás hace gala de buen conocimiento de sus antecesores. Según él, lingüistas del siglo XVII como Teseo Ambrosio, Guillermo Postel, Teodoro Claude Duret, Bibliandro, siguen defendiendo 23. Véanse algunos pasajes en Sáenz-Badillos, A. 1996. A History of the Hebrew Language. Cambridge: Cambridge University Press, 2. 24. Lázaro Carreter 1985: 109 ss. 25. Lázaro Carreter 1985: 114. EL HEBREO EN LA OBRA DE HERVÁS Y PANDURO MEAH, sección Hebreo 53 (2004) 341-359 349 muchos errores; este último, por ejemplo, dice que la lengua de los persas tiene afinidad con la siriaca y la hebrea (38 s.). Y así ha seguido casi hasta sus días: C. de Gebelin, que escribe casi a la vez que él,26 hace a las lenguas persa, armenia, malaya y egipcia dialectos del hebreo (69 s.). Volviendo al tema de cuál fue la lengua originaria, Hervás comenta que Estienne Guichart intentó probar en 161827 que todas las lenguas vienen del hebreo: recorriendo alfabéticamente las palabras hebreas dice que en éstas se hallan “las simientes de todas las lenguas” (43). En la misma línea, Esteban Morino,28 y Lud. Thomassino29 afirmaban que todas las lenguas provienen de la hebrea. Pero no todos coincidían en su preferencia por el hebreo: J. Goropio Becano prefería la lengua címbrica a la hebrea. Bochart30 encontraba la etimología de todas las lenguas en el fenicio, que para Hervás no es sino un dialecto del hebreo (55). La base de todo era la semejanza “casual de casi todas las lenguas en el sonido de poquísimas palabras” (47), de la que deducían una lengua primitiva, que para la mayoría era, como hemos dicho, la hebrea. Otro lingüista del XVIII, M. Guarnacci (1701-1785), defendía que la lengua etrusca proviene de la hebrea y es matriz de la griega y otras lenguas, pero si se hubieran fijado bien los literatos, dice Hervás, “hubieran conocido evidentemente, y establecido por dogma filosófico, ser imposible que todos los idiomas del mundo sean dialectos de una misma lengua matriz, como debían serlo en caso de provenir todos ellos de la lengua hebrea.” (35) En el vol. II del Catálogo Hervás precisa más su pensamiento respecto al tema que aquí nos ocupa. Parte para ello de lo que llama “dos verdades”: La primera es que todo el género humano, ó no proviene de una misma familia, ó si proviene debia hablar lenguages accidentalmente diferentes, y claramente provenientes de una 26. Monde primitif analysé et comparé avec le monde moderne, Paris 1773. 27. L’harmonie étymologique des langues. Paris. 28. Exercitationes de lengua primaeva, Ultrajecti 1694. 29. Glossarium universale hebraicum, París 1697. 30. Geographia sacra, Lyon 1707. ÁNGEL SÁENZ-BADILLOS MEAH, sección Hebreo 53 (2004) 341-359 356 obras sobre estas lenguas semíticas, Hervás no encuentra autores españoles de los siglos XVII o XVIII en los que poder apoyarse. ¿Simple desconocimiento o ausencia de hebraístas y semitistas hispanos durante esos dos siglos? Sabemos que varios semitistas de cierta altura enseñaron en centros de estudios de Cataluña,43 pero lamentablemente no se difundieron suficientemente sus obras (que en su gran mayoría no llegaron a la imprenta) o no llegó a utilizarlas el jesuita expulso. Si hemos de reconocer su acierto al romper con una idea tan poco “científica” como la de que el hebreo era la lengua madre de todas las lenguas, poco más podemos apuntar en su haber en este terreno. Para rechazar la idea de que todas las lenguas descienden del hebreo, Hervás acude a la observación: las lenguas existentes son tan distintas que no pueden haber tenido una única lengua madre. Las noticias que ha obtenido de sus compañeros ex-jesuitas, misioneros en muy diversas partes del mundo, le han ayudado a entender mejor la situación geográfica e histórica de las naciones del mundo con sus diversas lenguas. Pero al mismo tiempo decepcionan sus métodos “seudo-científicos”: junto a la observación, el hecho de interpretar literalmente los datos de la Biblia, el querer armonizar las noticias de los libros bíblicos y los autores antiguos con la realidad geográfica e histórica, dan una base endeble a sus teorías. Y la clasificación de lenguas que propone en el ámbito de las lenguas semíticas, el único en el que aquí nos fijamos, no tiene base lingüística propiamente dicha, no es más que pura especulación, admitiendo sin espíritu crítico los datos de escritores antiguos como si fueran incuestionables y científicos. El único análisis propiamente lingüístico que ofrece, una tabla final, no es suyo, está tomado de autores anteriores. Sus conocimientos en este campo son realmente limitados. No llegó nunca a dar el paso decisivo de entrada en la modernidad, se quedó a medio camino y el resultado no fue demasiado positivo. Hay en él más erudición que ciencia real o filología. Desde otro punto de vista, y por lo que al campo de la semitística comparada se refiere, tampoco creo que pueda defenderse sin más la afirmación de Lázaro Carreter de que “son los filólogos cristianos, a pesar de sus errores de partida y de método, los que harían posible la llegada a 43. Olmo Lete, G. del. 1988. Semitistas catalanes del siglo XVIII. Sabadell: AUSA. EL HEBREO EN LA OBRA DE HERVÁS Y PANDURO MEAH, sección Hebreo 53 (2004) 341-359 357 buen puerto de la ciencia comparatista” (109). En el campo del verdadero comparatismo filológico, aunque sea en un ámbito tan reducido como el de algunas lenguas semíticas, fueron los filólogos judíos medievales los que establecieron de verdad un comparatismo lingüístico serio, muchísimo más fundado que estas hipótesis sin fundamento de los intelectuales cristianos del XVIII. ÁNGEL SÁENZ-BADILLOS MEAH, sección Hebreo 53 (2004) 341-359 358 Lengua HEBREA primitiva matriz de los dialectos siguientes Hebreo israelítico Caldeo Siriaco asirio Arábigo Samaritano lengua egipcia Cananeo Etiópico SiroCaldeo Púnico maltés Púnico africano Canario Arabo africano Arabo indostano Arabo asiático Arabo egipcio Galileo EL HEBREO EN LA OBRA DE HERVÁS Y PANDURO MEAH, sección Hebreo 53 (2004) 341-359 359 BIBLIOGRAFÍA ABELLÁN, J. L., 1981. Historia crítica del pensamiento español. Vol. III, Del Barroco a la Ilustración. Madrid: Espasa-Calpe. BATLLORÍ, M., 1966. La cultura hispano-italiana de los jesuitas expulsos. Madrid: Gredos. BERNABÉ, A., 1983. “El descubrimiento del sánscrito: tradición y novedad en la lingüística europea.” Revista Española de Lingüística 13, 41-62. GONZÁLEZ MONTERO DE ESPINOSA, M., 1994. Lorenzo Hervás y Panduro, el gran olvidado de la Ilustración española. Madrid: Iberediciones. LÁZARO CARRETER, F., 1985. 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