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Una revisión del concepto de exclusión social y su aplicación a la sociedad española tras la crisis económica mundial. Una visión de proceso

Contreras Montero, Bárbara

Abstract

Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales; Facultad de Trabajo Social

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Recibido: 07-02-2020 Revisado: 22-10-2020 Aceptado: 10-11-2020 Publicado: 21-12-2020 Cómo citar / How to cite: Contreras-Montero, B. (2020). Una revisión del concepto de exclusión social y su aplicación a la sociedad española tras la crisis económica mundial. Una visión de proceso. Trabajo Social Global – Global Social Work, 10(19), 3-24. doi: 10.30827/tsg-gsw.v10i19.13582 ISSN: 2013-6757 UNA REVISIÓN DEL CONCEPTO DE EXCLUSIÓN SOCIAL Y SU APLICACIÓN A LA SOCIEDAD ESPAÑOLA TRAS LA CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL. UNA VISIÓN DE PROCESO REVIEWING THE CONCEPT OF SOCIAL EXCLUSION AND ITS APPLICATION TO SPANISH SOCIETY AFTER THE GLOBAL ECONOMIC CRISIS. A VISION OF PROCESS Bárbara Contreras-Montero 1 TRABAJO SOCIAL GLOBAL – GLOBAL SOCIAL WORK, Vol. 10, nº 19, julio-diciembre 2020 https://dx.doi.org/10.30827/tsg-gsw.v10i19.13582 1 Universidad de Granada (España) https://orcid.org/0000-0001-7967-4574 Correspondencia: Facultad de Ciencias Políticas y Sociología. Departamento de Sociología. C/Rector López Argüeta s/n. 18071 Granada, España. [email protected] 4 Trabajo Social Global – Global Social Work Trabajo Social Global – Global Social Work, Vol 10, nº 19, julio-diciembre 2020, 3-24 Resumen En este texto se realiza una revisión general de las aportaciones de las ciencias sociales en relación al concepto de exclusión desde sus orígenes hasta su utilización contemporánea, prestando especial atención a sus principales paradigmas: el paradigma de la solidaridad, el de la especialización y el del monopolio. Para definir la exclusión social tal y como la conocemos en la actualidad, en primer lugar, se hace necesario apuntar cuáles son sus características principales y analizar el fenómeno como proceso. A partir de este análisis se realiza una propuesta teórica sobre cuáles serían las posibles trayectorias generalizadas de la exclusión social que parten de diferentes orígenes o momentos vitales. La curva de la exclusión-inclusión social va desde escenarios de plena integración hasta la exclusión más extrema. A continuación, se examinan los efectos de la crisis económica del año 2008 y los tipos de exclusión social en la sociedad española actual, apuntando brevemente cuál es el punto de partida ante lo que ya se ha vaticinado como una nueva crisis: la pandemia del Covid19. Se concluye evidenciando el cambio de paradigma en cuanto a la comprensión de la exclusión social en los últimos años de la época democrática en España. Abstract This text reviews the contributions of the social sciences about the concept of exclusion from its origins to its contemporary use, paying special attention to its main paradigms: the solidarity paradigm, the specialization paradigm and the monopoly paradigm. To define social exclusion as we know it today, first of all, it is necessary to point out what its main characteristics are and analyze the phenomenon as a process. From this analysis, we launched a theoretical proposal about the possible trajectories of social exclusion that start from different origins or vital moments. The social exclusioninclusion curve ranges from full integration scenarios to the most extreme exclusion. Next, we examine the effects of the economic crisis of 2008 and the types of social exclusion in current Spanish society, briefly pointing out the beginnings of what has been predicted as a new crisis: the Covid19 pandemic. It concludes by showing the paradigm shift regarding the understanding of social exclusion in the last years of the democratic era in Spain. PC: Exclusión social; paradigmas de la exclusión; pobreza; crisis económica. KW: Social exclusion; paradigms of exclusion; poverty; economic crisis. Contreras-Montero / Una revisión del concepto de exclusión social y su aplicación a la sociedad española tras la crisis económica mundial. Una visión de proceso 5 Trabajo Social Global – Global Social Work, Vol 10, nº 19, julio-diciembre 2020, 3-24 Introducción La pobreza, la exclusión y la desigualdad social, han estado presentes en todas las sociedades desde la aparición de la propiedad privada. Las desigualdades provenían de los sistemas de herencia y propiedad. Ante esta cuestión, se plantea que la exclusión, la pobreza o la desigualdad, son hechos estructurales que tienen relación directa con la forma en la que una sociedad se organiza y se construye a sí misma. De esta forma, se deduce que existen determinadas características generales presentes en toda sociedad que por sí solas van a crear desigualdad. Desde los inicios de la sociedad industrial se fueron instaurando nuevos valores derivados del moderno sistema de producción, acompañados de una creciente división del trabajo (Tezanos, 2001). En este tipo de sociedades va a primar “el valor de cambio” de las cosas sobre el “valor de uso” (“tanto cuesta, tanto vale”), y en este contexto, los individuos que no logren adaptarse o/y que no acepten las nuevas condiciones del sistema quedarán poco a poco relegados a una posición social inferior. Es decir, la exclusión social estaría estrechamente ligada a la posición en el sistema productivo y a la capacidad de consumo: si no se produce, si no se consume, se estará fuera del sistema. 1. El concepto contemporáneo de exclusión Tradicionalmente, desde la sociología, con las polaridades “dentro-fuera” o con ideas como las de “marginación”, “segregación”, “aislamiento” o “desviación” (Tezanos, 2001), se ha estado haciendo referencia a lo que hoy se entiende por exclusión. En la actualidad, ya no se entiende desde la dicotomía “exclusión-inclusión”, sino que se conceptualiza como un proceso, es decir, como un continuo a lo largo del cual las personas se situarían según sus circunstancias. Con la utilización de este término (mucho más amplio que el de pobreza o el de desigualdad) se hace referencia a “todas aquellas personas que, de alguna manera, se encuentran fuera de las oportunidades vitales que definen una ciudadanía plena en las sociedades de nuestros días” (Tezanos, 1998, p. 11). Así, el concepto de exclusión es utilizado para remarcar las formas actuales de desventaja social. Según Cédric Frétigné (1999) la terminología que se ha ido imponiendo hasta llegar a la exclusión social a lo largo del siglo XX, ha dependido del criterio utilizado y de la caracterización de los sectores de población más desfavorecidos (Cuadro 1). 6 Trabajo Social Global – Global Social Work Trabajo Social Global – Global Social Work, Vol 10, nº 19, julio-diciembre 2020, 3-24 Cuadro 1. Variación terminológica de la exclusión social Período (siglo XX) Criterio Características Económicamente débiles 45/55 Amoralidad Dificultades de acceso a alojamiento Inadaptados al progreso 55/68 Anormalidad Dificultades de acceso a alojamiento normalizado Marginados 68/75 Asocial Rechazo del “sistema” Discapacitados sociales 75/82 Inadecuación al empleo/formación Dificultades de acceso al empleo Nuevos pobres 82/90 Paro estructural Precariedad profesional y financiera Excluidos 90Acumulación de rupturas - Ausencia de participación profesional - Aislamiento relacional Fuente: Frétigné (1999, p. 70). A partir de la década de los años ochenta del siglo XX, la exclusión social comienza a estar presente en el discurso internacional de corte académico, y en los años noventa ya queda institucionalizado. En este momento es cuando los distintos autores comienzan a teorizar sobre el tema. En la literatura académica destaca la propuesta por Hilary Silver, que en la década de los años noventa estudió la evolución del concepto de exclusión social y propuso tres paradigmas que han tenido una gran repercusión: el paradigma francés de la solidaridad, el paradigma anglosajón de la especialización o diferenciación, y paradigma del monopolio de los países escandinavos (Silver, 1994). Detrás de cada paradigma se encuentra una filosofía política manteniendo distintas visiones del orden social, así como la atribución de la exclusión social a causas diferentes. El paradigma francés de la solidaridad estaría vinculado a la ideología republicana francesa. El Estado sería el responsable de preservar el vínculo entre las personas y la sociedad que se deriva del contrato social, por lo tanto, la exclusión se explicaría por la ruptura del vínculo social (le lien social). Aquí habría una conciencia colectiva y una voluntad de ayudar al otro, por lo que la solidaridad sería el vínculo más importante entre la sociedad y el individuo. Contreras-Montero / Una revisión del concepto de exclusión social y su aplicación a la sociedad española tras la crisis económica mundial. Una visión de proceso 7 Trabajo Social Global – Global Social Work, Vol 10, nº 19, julio-diciembre 2020, 3-24 Desde este punto de vista, la exclusión social consistiría en un proceso dinámico y en esta corriente de pensamiento se incluirían autores clásicos como Rousseau o Durkheim con el establecimiento y la ruptura del lazo social; y contemporáneos como Paugam con su teoría de la descalificación social, o Robert Castel con la desafiliación. La exclusión más extrema estaría representada por el aislamiento social y a la dificultad de identificarse con los valores predominantes de la sociedad (vinculado con el sentido de pertenencia). Así, la exclusión se entendería como la ruptura del vínculo social y la inserción sería el proceso por el cual se alcanzaría la inclusión. El paradigma anglosajón de la especialización (o de la diferenciación) se fundamentaría en el liberalismo económico. En este enfoque la sociedad estaría formada por un conjunto de personas individualizadas que entrarían en competencia directa en el mercado. Este modelo estaría basado en la meritocracia por lo que cada persona estaría situada en la posición social que “merece” gracias a su esfuerzo. Las estructuras sociales especializadas estarían compuestas de esferas separadas (separation of spheres) que, aunque compiten entre sí, entre ellas habría intercambios y relaciones de interdependencia. Así, la exclusión se produciría como consecuencia de la especialización, en términos de discriminación, por “una inadecuada separación de las esferas sociales, de las reglas mal aplicadas a una esfera determinada o a los distintos obstáculos que impiden el intercambio entre esferas" (Silver, 1994, pp. 542-543). En este paradigma se sostiene que, al existir distintas esferas sociales, una persona no tendría que estar excluida en la totalidad de los ámbitos en los que participa. En otras palabras, la exclusión se produciría como consecuencia de la discriminación derivada de los fracasos del mercado, ya sea por la falta de capacidades de la persona o bien por propia decisión. En este modelo la acción del Estado debería reducirse al mínimo ya que se concibe que el mercado es suficiente para regular la desigualdad social. La asistencia tendría una connotación negativa, así que en el caso de tener que ofrecerla tendría que ser puntual y circunstancial con el objetivo de restaurar las condiciones para volver al mercado laboral. Los partidarios de este paradigma, en la mayoría de las ocasiones, no utilizarían explícitamente el concepto de exclusión social, sino que utilizan en su lugar la noción de discriminación o de infraclase (underclass). El concepto de infraclase surgió en la década de los años sesenta del siglo XX para hacer referencia a los sectores de población supeditados a la asistencia social. En Estados Unidos se describen generalmente como las personas 8 Trabajo Social Global – Global Social Work Trabajo Social Global – Global Social Work, Vol 10, nº 19, julio-diciembre 2020, 3-24 subordinadas a la asistencialidad y que tienen una actitud pasiva, y aquellas que tienen los peores empleos (inseguros, mal remunerados, etc.). Así, las infraclase estarían conformadas por grupos en una posición social en los márgenes de las oportunidades vitales del sistema instaurado (Tezanos, 2001). Siguiendo a Wacquant (1996), en un principio la noción de infraclase resaltaba el origen estructural de los problemas sociales pero, a finales de la década de los años setenta, se incorporó al discurso conservador en el que se relacionaba la pobreza con la desviación. Este autor advierte de “las numerosas inconsistencias analíticas, graves defectos empíricos y peligros políticos del concepto demisavant de infraclase” (Wacquant, 2001, pp. 93-94). En este sentido, se estaría poniendo el acento en las personas excluidas como sinónimo de “clases peligrosas”, tratándolas como desviadas sociales al apoyar la idea de que la pobreza es la consecuencia de “los vicios personales y las patologías colectivas de los pobres" (Wacquant, 2001). De esta manera, la noción de infraclase habría adquirido con el paso del tiempo una carga negativa difícil de obviar, sobre todo, por su carácter estigmatizante. El paradigma del monopolio estaría fundado sobre la filosofía de la socialdemocracia. Este paradigma encontraría la inspiración en Max Weber, en menor medida en las aportaciones de Marx, y más recientemente en la idea de ciudadanía de T.H. Marshall. En este modelo la sociedad estaría compuesta por las personas que “están dentro” o “incluidos” (insiders), que tienen acceso y control sobre los recursos existentes, y los que “están fuera” o “excluidos” (outsiders). Se consideraría que los grupos que detentan el poder limitarían el acceso a los recursos a aquellos que no lo tienen con la finalidad de mantener su status-quo, generando así una sociedad jerárquica donde la exclusión sería una forma de dominación. Sin la intervención del Estado la cohesión social estaría en riesgo. Este paradigma se sustentaría en la idea de ciudadanía social de Thomas H. Marshall, lo que implica llevar la exclusión/inclusión social al terreno de los derechos sociales y las desigualdades inherentes del sistema. Para hacer frente a las formas de desigualdad social sería necesario no sólo “incluir a los de fuera”, sino asegurar una participación plena en la vida social a toda la ciudadanía. Al relacionar la exclusión social directamente con la idea de ciudadanía social, se estarían teniendo en cuenta los procesos por los cuales individuos y sectores sociales se ven excluidos o limitados en los intercambios, prácticas y derechos sociales que implican una plena integración (Muñoz, Vázquez y Vázquez, 2003). En este punto se partiría de un marco referencial (la ciudadanía) para conocer el estado de integración de las personas. Contreras-Montero / Una revisión del concepto de exclusión social y su aplicación a la sociedad española tras la crisis económica mundial. Una visión de proceso 9 Trabajo Social Global – Global Social Work, Vol 10, nº 19, julio-diciembre 2020, 3-24 El concepto de ciudadanía fue introducido por Marshall a finales de los años cuarenta del siglo pasado diferenciando tres etapas (que considerará que han sido conquistadas de forma gradual): la ciudadanía civil, política y social. Marshall y Bottomore (1998) hacían hincapié en la ciudadanía social como conquista social (que incluiría los derechos civiles y políticos), por lo tanto, aquello relacionado con “lo social” contendría “desde el derecho a la seguridad y a un mínimo de bienestar económico al del compartir plenamente la herencia social y vivir la vida de un ser civilizado conforme a los estándares predominantes en la sociedad" (p. 23). Para este autor, la ciudadanía social se adquiere de una forma concreta: a través de los derechos sociales y su regulación legal. De esta forma, la idea del ejercicio y de la conquista de una mayor libertad quedaría ligada a la noción de igualdad (Tezanos, 2001). El concepto de ciudadanía fue redefinido por Bottomore en los años noventa al tener en cuenta la emergencia de los nuevos grupos de excluidos y centrarse en las infraclase (Marshall y Bottomore, 1998). Con la expansión del mundo globalizado, se perseguía que la noción de ciudadanía fuese más “inclusiva, abierta y cosmopolita” (Solé y Parella, 2004). Recientemente, distintos autores han hecho el esfuerzo de reconceptualizar la noción de ciudadanía poniendo el énfasis en alguna de sus dimensiones, como por ejemplo las fronteras, la cultura, la identidad, los Estados, etc. En esta línea, el profesor José Félix Tezanos añade una etapa más a las tres propuestas por Marshall: la ciudadanía económica, entendiendo por tal el garantizar unos ingresos mínimos que pudieran equilibrar, entre todos los miembros de una sociedad, el acceso a determinados bienes y a unos mínimos aceptables de calidad de vida de forma que: Todos los ciudadanos puedan alcanzar un sentido equiparable de pertenencia a la comunidad y de dignidad en sus modos de vida […]. Es decir, la solución al actual curso social fragmentador no debe plantearse solamente en términos de intentar ofrecer unos “ingresos garantizados” (de manera pasivizadora), sino en términos de proporcionar una “actividad socialmente útil” (de manera activadora). (Tezanos, 2004, p. 790). Ya en el siglo XXI, el concepto de ciudanía estaría más ligado que nunca a la participación activa en las esferas económica, política y social, y a la dimensión espacial, ya que es desde la propia comunidad donde se producen escenarios de transformación social en los que se implica directamente a la población (Subirats, 2010). 10 Trabajo Social Global – Global Social Work Trabajo Social Global – Global Social Work, Vol 10, nº 19, julio-diciembre 2020, 3-24 Cuadro 2. Los tres paradigmas de la exclusión social Características Solidaridad Especialización Monopolio Concepción de la integración Solidaridad grupal/ Límites culturales Especialización/ esferas separadas/ interdependencia Monopolio/ “clausura social” Fuente de integración Integración moral Intercambio Derechos de ciudadanía Ideología Republicanismo Liberalismo. Socialdemocracia Discurso Exclusión - Discriminación - “Infraclase” - “Nueva pobreza” - Desigualdad - “Infraclase” Precursores del pensamiento contemporáneo Rousseau, Durkheim Locke, Madison, autores utilitaristas Marx, Weber, Marshall Expositores ejemplares De Foucault, Xiberras, Schnapper, Costa-Lascoux, Douglas, Mead Stoléru, Lenoir, Shklar, Allport, escuela pluralista de Chicago, escuela de Murray Room, Townsend, Balibar, Silverman, Golbot, Bourdieu Modelos de nueva economía política Producción flexible - Calificaciones - Desincentivos laborales - Redes sociales - Capital social Segmentación del mercado de trabajo Fuente: Silver (1994, p. 540). En el sentido descrito anteriormente, el concepto de ciudadanía estaría estrechamente ligado a la concepción universalista sobre la dignidad de las personas. Tal y como se recoge en el artículo 10 de la Constitución Española “La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social”, y para poder ser beneficiario de dichos derechos, como condición imprescindible, se ha de disfrutar del estatus de ciudadano/a. Contreras-Montero / Una revisión del concepto de exclusión social y su aplicación a la sociedad española tras la crisis económica mundial. Una visión de proceso 11 Trabajo Social Global – Global Social Work, Vol 10, nº 19, julio-diciembre 2020, 3-24 Cuando la población ve reducida su participación social y política se produce una doble condición de ciudadanía y, por lo tanto, la formación de infraclase (Tezanos, 2001). Estos grupos serían los más afectados por los procesos de exclusión ya que progresivamente irían perdiendo su condición de ciudadanos/as. Una de las características de las infraclase es la de no tener una conciencia específica de clase, ni haber desarrollado una traducción política, ni un espacio de encuentro que posibilite la acción colectiva para defender sus intereses. Estarían formadas por aquellos sectores sociales cuya posición está por debajo de las posibilidades y oportunidades económicas y culturales del sistema establecido. ¿Se podría decir entonces que un Estado es democrático cuando existen situaciones de desigualdad tan extremas y se mantiene la exclusión social? ¿Para quiénes existe la democracia en estas circunstancias? 2. Las características de la exclusión La noción de exclusión social ha ido evolucionando desde la década de los años sesenta del siglo pasado hasta la actualidad, adquiriendo poco a poco un alto reconocimiento por su potencial descriptivo y por riqueza analítica (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 2001). Recientemente se está produciendo en la esfera académica cierto consenso sobre cuáles son sus características básicas. Estas serían: su carácter multidimensional (o multifactorial), estructural, relativo, dinámico y estratégico. El debate europeo que ha estado vigente durante varios años sobre si las causas de la exclusión dependían de factores estructurales o personales ya está zanjado. El carácter multidimensional (o multifactorial) hace referencia a que la exclusión social no se produce por una única causa, factor o dimensión, por lo que son diversos los factores que intervienen y no sólo se reduce a la carencia económico-laboral. Así, la exclusión implicaría la privación múltiple como la falta de cohesión social dentro de una sociedad, la crisis económica y de empleo, los términos en los que se plantean las políticas sociales o las características individuales. Además, en ocasiones, se producen una serie de acontecimientos adversos en la vida de las personas, frecuentemente interrelacionados, que hacen que la propensión de verse en una situación de exclusión sea mayor. Por su carácter multidimensional, la exclusión social no puede tratarse de forma parcelada, sino que necesita de un abordaje integral. Un segundo atributo sería que es relativa. Esta característica estaría estrechamente 18 Trabajo Social Global – Global Social Work Trabajo Social Global – Global Social Work, Vol 10, nº 19, julio-diciembre 2020, 3-24 mejoría de la situación, y aun así, más de la mitad siguen en una situación de vulnerabilidad y exclusión social, destacando que la exclusión severa apenas se ha reducido. Gráfico 1. Niveles de integración social de los hogares en España en 2007, 2009, 2013, 2018 % Fuente: FOESSA (2019) Según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE del año 2019 (Encuesta de Condiciones de Vida, 2020), los hogares de una persona por debajo de unos ingresos de 9.009 euros estarían en situación de pobreza. Esto significa que el porcentaje de la población española en riesgo de pobreza estaría en un 20,7%. Este dato, además, no sólo mide el riesgo de pobreza, sino que también es un indicador de desigualdad relativa, ya que tiene en cuenta los ingresos medios de una sociedad. No obstante, al ser un indicador exclusivamente económico, no se estaría observando la situación concreta de los hogares. En el contexto europeo, y con el fin de tener en cuenta otros indicadores aparte del económico, desde el año 2004 se aplica la llamada tasa “AROPE” (At Risk Of Poverty and/or Exclusion). Este indicador que se propone desde la Unión Europea tiene en cuenta 3 factores para la medición del riesgo de pobreza y exclusión social de los Estados miembros Integrado Integración precaria Exclusión moderada Exclusión severa 46,3 37,8 10,3 5,6 43,2 39,5 10,6 6,8 36,7 41,2 13,3 8,7 48,9 33,7 9,3 8,1 2007 2009 2013 2018 Contreras-Montero / Una revisión del concepto de exclusión social y su aplicación a la sociedad española tras la crisis económica mundial. Una visión de proceso 19 Trabajo Social Global – Global Social Work, Vol 10, nº 19, julio-diciembre 2020, 3-24 (registra el número de personas que se ven amenazas por la pobreza y/o viven en la pobreza material y/o viven en hogares con desempleo alto): la renta, la privación material y la intensidad del trabajo. En el caso de la población en España, la tasa AROPE ha experimentado un aumento significativo en tal sólo siete años, pasando de un 23,3% en el 2007 a un 29,2% en el año 2014 (Gráfico 2). Este aumento se debió, fundamentalmente, a la crudeza de la crisis, a su efecto sostenido en el tiempo y a la falta de mecanismos de compensación social. A partir del 2014 se observa un descenso, pero que aún está lejos de alcanzar los niveles previos a la crisis. Gráfico 2. Tasa AROPE: riesgo de exclusión social y de pobreza en España 2007-2019 (%) Fuente: Eurostat (2020) Posiblemente, las primeras evidencias estén indicando que es necesario seguir observando de cerca las consecuencias de la crisis, pero, sobre todo, el impacto que tenga la actual pandemia en los hogares españoles. A pesar de la leve recuperación de los últimos años, a principios del año 2020, la situación en cuanto al riesgo de pobreza y exclusión social distaba bastante de presentar los niveles anteriores a la crisis del año 2008 que, por otra parte, ya eran elevados en ese momento. Antes de la crisis del Covid19, España ya estaba 23,3 24,5 24,7 26,1 26,7 27,2 27,3 29,2 28,6 27,9 26,6 26,1 25,3 20 22 24 26 28 30 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 20 Trabajo Social Global – Global Social Work Trabajo Social Global – Global Social Work, Vol 10, nº 19, julio-diciembre 2020, 3-24 marcada por una fuerte estacionalidad en los empleos, seguía teniendo una de las tasas de paro más elevadas de Europa (que afectaba de manera acusada a la juventud), una crisis importante en el sector de la vivienda y unos programas de protección social que no terminaban de llegar a quienes más lo necesitaban. Partiendo de esta situación, la crisis del Covid19 no ha hecho más que poner en evidencia estas circunstancias, que previsiblemente empeorarán si no se activan a corto y medio plazo los mecanismos correctores necesarios. A diferencia de la exclusión social más tradicional, en los términos anteriormente planteados, las nuevas formas de exclusión social tendrían un rasgo diferenciador destacable: los grupos minoritarios que tradicionalmente han estado en una situación de vulnerabilidad/exclusión de forma involuntaria, se quedarían enquistados en esta situación y se sumarían otros grupos pertenecientes a las clases medias para engrosar, de nuevo y tal y como ocurrió en los años posteriores a la crisis del 2008, las cifras de pobreza y exclusión social. En la década del 2010, la pérdida de derechos sociales y el empeoramiento generalizado de las condiciones de vida de una gran parte de la población, contribuyeron a la concienciación y a la movilización general. El fomento de la empatía y de la solidaridad se desarrollaron de forma fundamental de cara a la supervivencia y como respuesta a unos servicios sociales deficientes en una España empobrecida. Lo que ocurra a partir del 2020 todavía está por ver. Conclusiones El fenómeno de la exclusión social en España desde la etapa democrática hace cuarenta años ha experimentado cambios sustanciales en relación a su medición. En los inicios, el análisis estaba estrechamente relacionado con indicadores económicos y, por lo tanto, desde la perspectiva de la pobreza. En el año 2008 y con la aparición del VI Informe FOESSA se pasa a un análisis multidimensional donde se tienen en cuenta tres ejes principales: el económico, el político y el social. Atendiendo a estas dimensiones, la exclusión social en España habría sufrido un aumento considerable entre el año 2007 (antes de la crisis económica) y el año 2014 (donde se muestra con mayor crudeza). En este periodo se produce un descenso de la ciudadanía integrada, al tiempo que aumenta la exclusión moderada y severa. Si tenemos en cuenta la tasa AROPE para este mismo periodo se pone en evidencia este crecimiento del riesgo de exclusión social y pobreza en España, mostrando su punto más alto en el año 2014 cuando un 29,2% de la población española estaría en esta situación. Aquí es cuando las llamadas clases medias empiezan a Contreras-Montero / Una revisión del concepto de exclusión social y su aplicación a la sociedad española tras la crisis económica mundial. Una visión de proceso 21 Trabajo Social Global – Global Social Work, Vol 10, nº 19, julio-diciembre 2020, 3-24 engrosar las filas de los más excluidos y cuando las personas que ya estaban en una situación de exclusión social se quedan atrapadas en ella. Si analizamos las trayectorias generalizadas de inclusión/exclusión social en la última década con los datos relativos a los niveles de integración social de los hogares en España y a la tasa AROPE, observamos que en el primer lustro de los años 2010 una parte de la población española rompió la barrera de la integración social y atravesó rápidamente un periodo de fragilización que se concretó en poco más de 5 años en situaciones de exclusión moderada y severa. A pesar de la mejora de los años siguientes, muchas personas no llegaron a remontar la curva, por lo que ahora seguirían en esa situación de exclusión social experimentando el periodo de adaptación. El aumento de la exclusión social en los años posteriores a la crisis económica se debe en parte a las medidas políticas sociales y económicas desarrolladas por el Gobierno evidenciando así un cambio de paradigma. Siguiendo los modelos citados por Silver (1994), en términos generales se podría afirmar que el paradigma predominante desde el inicio del periodo democrático en España ha sido el del monopolio donde los esfuerzos estuvieron volcados, no sin dificultades, a construir un Estado del bienestar garantista basado en el concepto de ciudadanía. Sin embargo, a partir de la década del 2010 se produce un cambio y se adoptan medidas que reducen el gasto social público como la congelación de las pensiones (que aumentaban año tras año desde 1985) o la reducción del sueldo a los funcionarios. En este momento se adoptan fuertes medidas de austeridad y empezaron los recortes en temas tan centrales como dependencia, educación, pensiones, sanidad o servicios públicos. Ante esta situación, los servicios asistenciales de carácter privado o concertado experimentaron un aumento en la demanda y, aunque desde los medios de comunicación se transmitía la idea de que la crisis había afectado a un gran número de hogares españoles, también se contribuyó a una percepción negativa de las personas asistidas, dando así paso a un cambio de concepción de las situaciones de exclusión social más propias del paradigma de la especialización. A partir de la segunda mitad de la década del 2010 España comenzó a presentar una leve mejoría, pero sin haberse recuperado y estando todavía convaleciente del período anterior, entra en una nueva crisis de carácter global que predictiblemente causará graves estragos en las condiciones sociales y económicas de la población española. Desde que se inició la pandemia mundial a principios de 2020, el Gobierno de España reaccionó implementando una serie de medidas urgentes para minimizar los efectos devastadores de la paralización 22 Trabajo Social Global – Global Social Work Trabajo Social Global – Global Social Work, Vol 10, nº 19, julio-diciembre 2020, 3-24 del país. Estas medidas consistieron, entre otras, en la implantación del Ingreso Mínimo Vital, la intervención estatal en la protección de la vivienda y de los empleos a través de los ERTES, las ayudas a los autónomos, etc. Con un Estado intervencionista a marchas forzadas podríamos estar ante los inicios de una vuelta al paradigma del monopolio. No obstante, España se caracteriza por ser un país extremadamente burocrático, y muchas de las medidas aprobadas no acaban de llegar a quienes más lo necesitan, bien porque los procesos de solicitud se alargan en el tiempo o bien porque hay muchas personas que no llegan a poder demostrar que tienen toda la documentación “en regla”. Se podría decir que España se ha desarrollado a pasos agigantados en las últimas décadas, dando lugar a grandes desigualdades sociales entre sus habitantes. En los momentos de crecimiento económico no se prestó la atención suficiente a esta situación que, con la crisis económica y la gestión inadecuada de las políticas sociales, han hecho que una parte considerable de la población esté inmersa en procesos de exclusión social y pobreza. Por ello, en estos momentos, son necesarios de forma urgente, unos agentes sociales comprometidos en la confección de planes, programas y proyectos de intervención, orientados a restituir los derechos sociales anteriormente alcanzados, conseguir un reparto más equitativo de oportunidades y con ello, contribuir a la construcción de una mayor justicia social. Referencias Bibliográficas Casado Pérez, D. (2007). Sociología de la pobreza. En M. Pérez Yruela (Comp.) La sociología en España (pp. 617-643). Madrid: CIS. EAPN-ES (2020). El estado de la pobreza. Seguimiento del indicador de pobreza y exclusión social en España 2008-2019. Madrid: EAPN-ES. Eurostat (2019). People at risk of poverty or social exclusion (Europe 2020 strategy). Bruselas: Eurostat. FOESSA (2008). VI Informe sobre exclusión y desarrollo social 2008. Madrid: Fundación FOESSA y Cáritas Española Editores. _______ (2019). VIII Informe sobre exclusión y desarrollo social 2019. 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