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Valores de intensificación y atenuación del marcador discursivo bueno en corpus orales

Castañeda González, Ángela,Ruiz González, Milagros Natalia

Abstract

(Ref. B-HUM-268-UGR18) Junta de Andalucía-FEDER

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1 MONOGRÁFICO CLAC 92 2022: 1-12 Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación ISSN-e: 1576-4737 https://dx.doi.org/10.5209/clac.83912 Valores de intensificación y atenuación del marcador discursivo bueno en corpus orales Ángela Castañeda González1; Natalia Ruiz-González2 Recibido: 18 de enero de 2022 / Aceptado: 6 de abril de 2022 Resumen. Este trabajo estudia el comportamiento sociopragmático del marcador discursivo bueno, esto es, el empleo del signo atendiendo particularmente a los valores de intensificación y atenuación pragmática que adopta en el español hablado, en relación con factores sociales. El análisis se basa en los datos de dos corpus orales combinados: uno de hablantes vernáculos granadinos y otro de hablantes inmigrantes ecuatorianos. A través de esta investigación se determina la incidencia de factores sociales como el nivel de instrucción, la edad o la procedencia del hablante en los usos (des)corteses del marcador discursivo objeto de estudio. A la luz de los resultados obtenidos, podemos afirmar que en la mitad de los casos en los que los hablantes emplean bueno le atribuyen una función (des)cortés, mayoritariamente, de atenuación; que el empleo (des)cortés de este marcador está asociado a los hablantes vernáculos así como a un mayor grado de instrucción; y que su uso como intensificador es propio de los hablantes del grupo de más edad. Palabras clave: Sociolingüística; marcador discursivo; intensificación; atenuación. [en] Intensification and attenuation values of the Spanish discourse marker bueno in oral corpora Abstract. In this work a sociopragmatic study of the discourse marker bueno as an intensifier or de-intensifier in spoken Spanish is carried out based on two oral corpora: one of vernacular speakers from Granada (Spain) and one of Ecuadorians inmigrants in the same city. This research establishes the influence of social variables such as speaker’s level of education, age or origin on the face-related uses of the discourse marker object of study. The results show that half of the occurrences of bueno in the corpora have a face-related function, mostly, of attenuation; that these uses are associated to further educated and vernacular speakers; and that the discourse marker as an intensifier is characteristic of the oldest group. Keywords: Sociolinguistics; discourse marker; intensification; mitigation. Cómo citar: Castañeda González, Á.; Ruiz-González, N. (2022). Valores de intensificación y atenuación del marcador discursivo bueno en corpus orales, Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación 92, 1-12. https://dx.doi.org/10.5209/clac.83912 Índice. 1.Introducción. 1.1. Marco teórico. 1.2. Hipótesis y objetivos 2. Estado de la cuestión. 3. Metodología. 4. Resultados y discusión. 5. Conclusiones. Agradecimientos. Contribución de autoría CREdiT. Referencias bibliográficas. 1. Introducción 1.1. Marco teórico Este trabajo aborda, de forma combinada, dos campos de estudio muy productivos en el área de la pragmática hispánica: por un lado, el de los marcadores discursivos, y, por otro, el de las categorías pragmáticas de atenuación e intensificación. El interés por los marcadores del discurso ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, sobre todo con análisis que indagan en su definición y clasificación, pero aún hoy es insuficiente el volumen de trabajos que se ocupan de su distribución social en el discurso oral. De ahí que sea necesario aumentar las descripciones de estas unidades en comunidades de habla concretas, para percibir su variación diatópica y diastrática. Asimismo, si bien desde los primeros modelos de la teoría de la cortesía (Lakoff, 1973, Leech, 1983 y, eminentemente, Brown y Levinson, 1987) la atenuación ha sido objeto de interés de los estudios de pragmática como estrategia relacionada con la salvaguarda de la imagen social, la 1 Universidad de Granada (España). Correo electrónico: [email protected] ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4314-0797 2 Universidad de Granada (España). Correo electrónico: [email protected]. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3496-6933 TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 1TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 1 24/10/22 13:0624/10/22 13:06 2 Castañeda González, Á.; Ruiz-González, N. CLAC 92 2022: 1-12 intensificación pragmática, en cambio, constituye una parcela de conocimiento aún por desarrollar y que en las últimas décadas ha venido recibiendo una creciente atención en el marco de los estudios de (des)cortesía, en una tendencia que aboga por la revisión de los modelos clásicos y que apunta hacia nuevos paradigmas para su análisis sistemático. Así, en este estudio proponemos estudiar el empleo del marcador bueno en dos corpus recogidos en la ciudad de Granada, atendiendo particularmente a sus valores como atenuador y/o intensificador pragmático. El término marcador discursivo procede de la tradición anglosajona y aparece por primera vez en el trabajo de Deborah Schiffrin (1987). En español se ha usado en diversas monografías y estudios colectivos (Martín Zorraquino & Montolío Durán, 2008; Portolés Lázaro, 2014; Cortés Rodríguez & Camacho Adarve, 2005; Loureda Lamas & Acín Villa, 2010; Aschenberg & Loureda Lamas, 2011), así como en el capítulo de Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999) de la Gramática descriptiva de la lengua española. En el presente trabajo nos hemos decantado por este término, en lugar de otras etiquetas, por ser el más extendido en estudios de corte sociolingüístico. Seguimos la definición de Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999), que comprende los marcadores discursivos como unidades lingüísticas invariables, no ejercen una función sintáctica en el marco de la predicación oracional –son, pues, elementos marginales– y poseen un cometido coincidente en el discurso: el de guiar, de acuerdo con sus distintas propiedades morfosintácticas, semánticas y pragmáticas, las inferencias que se realizan en la comunicación (Martín Zorraquino & Portolés Lázaro, 1999, p. 4057). Asimismo, tomamos como referencia la Teoría de la Argumentación y la Teoría de la Relevancia, continuando una línea muy fructífera en la lingüística española (Briz Gómez, 2014; Portolés Lázaro, 2014). La primera considera que los marcadores le sirven al hablante para presentar las instrucciones que permiten construir el sentido de sus enunciados (Anscombre & Ducrot, 1983), mientras que la segunda percibe que ellos constituyen guías para las inferencias que se realizan en el proceso de interpretación por cada uno de los participantes del discurso (Sperber & Wilson, 1986; Blakemore, 1987). Es decir, los primeros ponen el foco en la tarea o actitud expuesta por el emisor, y los segundos en el papel del receptor, pero ambas concepciones creemos que no solo son compatibles, sino complementarias. Las categorías pragmáticas de atenuación e intensificación son introducidas por primera vez en la teoría de los actos de habla de Searle (1976) como gradaciones de la intensidad ilocutiva. Desde entonces, el estudio de estos fenómenos ha recibido una creciente atención por parte de la comunidad científica (especialmente, la atenuación) y se han propuesto diversas descripciones para estos conceptos. No obstante, su tipificación y delimitación han resultado y resultan aún dificultosas por cuanto se trata de valores pragmáticos asociados a formas polifuncionales cuyo significado retórico-pragmático está estrechamente ligado a criterios discursivos y contextuales (Albelda Marco & Briz Gómez, 2020; Albelda Marco & Estellés Arguedas, 2021). En este trabajo partimos de las definiciones elaboradas por Briz Gómez (1998, 2013, 2017) y Albelda Marco (2007, 2013), autores que han contribuido pródigamente al estudio de estos dos recursos en el español coloquial y que hacen hincapié en los siguientes rasgos para una y otra categoría. La atenuación es una estrategia pragmática de «minimización de la fuerza ilocutiva y del papel de los participantes en la enunciación» que consiste en «minorar, minimizar, mitigar, debilitar la acción e intención o el efecto que estas puedan tener o haber tenido en la interacción» (Albelda Marco & Briz Gómez, 2013, pp. 292-293). En el siguiente par de ejemplos, (1a, b), el hablante reprueba la conducta de su interlocutor: si bien el acto de reprochar es intrínsecamente descortés y amenazante para la imagen del tú, en el primer enunciado el reproche se presenta en grado neutro (aunque el juicio de valor esté implícito en el acto de reprochar, el contenido proposicional se presenta como un hecho objetivo); en el segundo enunciado se mitigan los efectos negativos sobre la imagen del tú disponiendo una serie de recursos lingüísticos de naturaleza sintáctica (el uso perifrástico del verbo) y léxica (en lugar de presentar el adjetivo en positivo, egoísta, se elige el adjetivo en negativo, desconsiderado) que gradúan el reproche para rebajarlo en el nivel del contenido proposicional, así como recursos lingüísticos en la modalidad (a lo mejor me equivoco, creo) para minimizar el daño que hacer un reproche tiene sobre la propia imagen: (1) a. Eres un egoísta. b. A lo mejor me equivoco, pero creo que estás siendo un poco desconsiderado. La intensificación es una estrategia pragmática de maximización de la fuerza ilocutiva y del papel de los participantes que consiste en el realce, refuerzo y reafirmación de lo dicho o de la imagen propia y/o ajena (Briz Gómez, 2017). Los ejemplos (2a-c) comparten el mismo contenido proposicional, pero presentan diferente grado de intensificación: el primer enunciado presenta un grado 0 de intensificación, expresa el hecho de forma neutra (dicho grado 0 o punto de referencia se concibe contextualmente); el segundo está intensificado respecto del primero mediante elementos fónicos suprasegmentales (el modo exclamativo) y elementos sintácticos que TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 2TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 2 24/10/22 13:0624/10/22 13:06 3Castañeda González, Á.; Ruiz-González, N. CLAC 92 2022: 1-12 introducen una gradación evaluativa sobre el primer enunciado; y el tercero está intensificado respecto de los dos anteriores por medio de elementos léxicos, semánticos y fónicos: (2) a. Hace mucho calor aquí. b. ¡Qué calor hace aquí! c. ¡Por Dios, esto es un horno! La nómina de procedimientos lingüísticos que sirven a estas categorías pragmáticas es difícil de acotar. En aras de facilitar su categorización, Albelda Marco (2005) ofrece una propuesta de clasificación en la que se diferencian los procedimientos lingüísticos que intensifican o atenúan el enunciado –entre los que se contemplan recursos morfemáticos, léxicos, sintácticos, semánticos y fónicos que inciden en el contenido proposicional (en “lo que se dice”)– de los que afectan a la enunciación –entre los que figuran recursos léxicos, gramaticales y fonético-fonológicos que inciden en la modalidad (en “cómo se dice lo que se dice”)–. Dentro de estos últimos se encuentran los marcadores del discurso, incluidos en el nivel léxico (Albelda Marco, 2005). En el presente estudio, tomamos como punto de partida el marco teórico y metodológico de la sociolingüística variacionista (Labov, 1983), según la cual la lengua es inherentemente variable y heterogénea, no de manera aleatoria, sino atendiendo a patrones regulares (Silva-Corvalán & Enrique-Arias, 2017, p. 268). Esta corriente sostiene asimismo que la variación lingüística está determinada tanto por factores internos, como la combinación de unidades o la posición de estas en el discurso, como por factores externos al lenguaje como el sexo, la edad, la procedencia o el grado de instrucción de los hablantes (Moreno Fernández, 2015). Esta variación puede manifestarse en cualquier plano de la lengua. Aquí particularmente atenderemos al nivel pragmático-discursivo. 1.2. Hipótesis y objetivos El objetivo principal de este estudio es analizar sociopragmáticamente la unidad bueno cuando actúa como marca de atenuación o de intensificación. Además, nos proponemos, por un lado, evaluar la existencia de relación entre las características sociales de sexo, edad y nivel educativo de los informantes de nuestro corpus y el uso de esta unidad discursiva; y, por otro lado, comparar un grupo de hablantes vernáculos y un grupo de hablantes inmigrantes de origen ecuatoriano residentes en Granada. Nuestra hipótesis de partida determina que bueno tiene una alta rentabilidad como marcador atenuante e intensificador en la ciudad de Granada. Asimismo, consideramos que el nivel de estudios medio-alto será el que mayor uso haga de bueno atenuante, mientras que el nivel de instrucción bajo preferirá su valor intensificador. No obstante, entendemos que la edad no es un factor relevante para la aparición de la unidad con uno u otro valor. Este trabajo se estructura en cuatro partes. En primer lugar, haremos una revisión de los trabajos previos acerca de bueno. Seguidamente presentaremos el diseño de nuestra investigación, detallando, por un lado, las características de nuestro corpus de estudio y, por otro, el tratamiento estadístico que se ha aplicado a los datos. A continuación, se expondrán los resultados obtenidos, abordando su análisis desde un punto de vista tanto cuantitativo como cualitativo, a la luz de los cuales, por último, se dilucidarán las principales conclusiones a las que permite llegar la investigación. 2. Estado de la cuestión Bueno es, posiblemente, uno de los marcadores discursivos más polifuncionales de nuestro idioma (Fuentes Rodríguez, 1990, 1993; Cortés Rodríguez, 1991; Martín Zorraquino, 1994, 2008; Fernández Bernárdez & Vázquez-Veiga, 1994-1995; Martín Zorraquino & Portolés Lázaro, 1999; Travis, 2005; Briz Gómez & Hidalgo Navarro, 2008; Briz Gómez, 2014; Holgado Lage, 2017). Esto es debido a su alta frecuencia en el discurso oral, que lo lleva a presentar diferentes funciones en la conversación, así como a su elevado grado de gramaticalización frente a otras partículas. Su procedencia del adjetivo que indica que algo es positivo o tiene cualidades agradables (RAE, 2020) permite a bueno presentar valores como la aceptación total o parcial del argumento expuesto previamente por el interlocutor (Beinhauer, 1968; Martín Zorraquino, 1991, 1994; Fuentes Rodríguez, 1993; Martín Zorraquino & Portolés Lázaro, 1999; Ocampo, 2006; Briz Gómez, Pons Bordería & Portolés Lázaro, 2008; Briz Gómez, 2014). A veces el acuerdo viene seguido de una matización con respecto a lo expuesto (Briz Gómez, Pons Bordería & Portolés Lázaro, 2008) o un cambio hacia lo que el hablante considera más relevante (Fuentes Rodríguez, 1993, p. 218). Pero también puede emplearse para introducir un desacuerdo (Serrano Montesinos, 1999; Fuentes Rodríguez, 2009; Pons Bordería, 2008), y se suele recurrir a él porque mitiga la fuerza argumentativa del hecho TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 3TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 3 24/10/22 13:0624/10/22 13:06 4 Castañeda González, Á.; Ruiz-González, N. CLAC 92 2022: 1-12 señalado, al mismo tiempo que protege la imagen positiva del hablante y la imagen negativa del oyente (Martín Butragueño, 2006; Fuentes Rodríguez, 2009). Por eso se ha hablado de él como marca de atenuación (Briz Gómez, Pons Bordería & Portolés Lázaro, 2008; Albelda Marco, Briz Gómez, Cestero Mancera, Kotwica & Villalba Ibáñez, 2014). Aunque Bauhr (1994) no considera esta categoría pragmática cuando señala los usos de enmienda de bueno, sí habla de la expresión de impaciencia, vacilación y resignación, conceptos que podrían relacionarse con la intensificación y la atenuación. Asimismo, Bauhr (1994) contempla bueno, desde una perspectiva pragmática, como un recurso para expresar distintos grados de conformidad con el interlocutor, desde la concesión hasta la reafirmación. Si bien el autor no tiene en cuenta estos valores pragmáticos cuando habla de los distintos usos de este marcador discursivo, podemos entender que, con mayor grado de conformidad, bueno sirve a la intensificación (refuerza la conformidad) y, con menor grado de conformidad, sirve a la atenuación (mitiga la disconformidad). En este sentido, Fuentes Rodríguez (2009) apunta que bueno adopta valores de intensificación especialmente seguido de la conjunción que, como modo de recalcar parte del enunciado. En algunos casos el valor de la partícula es, simplemente, ayudar a la continuación del discurso para facilitar la conexión entre las partes que lo componen y dar espacio al hablante para pensar lo próximo que va a decir (Vigara Tauste, 1980; 1992; Cortés Rodríguez, 1991; Fuentes Rodríguez, 1993, 2009; Bauhr, 1994; Martín Zorraquino, 1994; Briz Gómez, Pons Bordería & Portolés Lázaro, 2008). Incluso, puede ocurrir que se emplee en secuencias narrativas para hacer avanzar la historia (Carranza, 2015; Holgado Lage, 2017). Cuando actúa en posición intermedia, de forma similar al uso continuativo, encontramos su valor como reformulador, que recupera un elemento previo –explícito o implícito– y lo sustituye por otro que resulta más adecuado para la intencionalidad del emisor (Fuentes Rodríguez, 1993, 2009; Bauhr, 1994; Fernández Bernárdez & Vázquez Veiga, 1994-1995; Calvi & Mapelli, 2004; Figueras Solanilla, 2000; Casado Velarde, 2002; Briz Gómez, Pons Bordería & Portolés Lázaro, 2008; Cortés Rodríguez, 2008). Con ello a menudo se invalida una inferencia extraída del discurso del interlocutor tratando de minimizar los daños hacia su imagen (Figueras Solanilla, 2000, p. 306). Puede, igualmente, actuar como marcador metadiscursivo, que señala la recepción del mensaje y en algún caso pretende recuperar el turno de palabra (Martín Zorraquino & Portolés Lázaro, 1999; Briz Gómez, 2014). En estos casos se manifiesta en posición inicial de intervención para formular un nuevo tópico (Pons Bordería, 1998a, 1998b; Travis, 2005; Portolés Lázaro, 2014). Finalmente, también podemos destacar su capacidad para reaccionar a lo expuesto por el otro, como deóntico (Martín Zorraquino & Portolés Lázaro, 1999), que expresa sorpresa, alegría, desagrado o malestar. Este empleo, sin embargo, parece poco frecuente en el tipo de entrevistas de nuestro corpus, ya que no se dan pares adyacentes en los que el interlocutor tenga que manifestar su actitud ante lo expresado por su interlocutor, sino que se intenta que la mayor carga conversacional recaiga en el informante (Perdomo Carmona, 2020, p. 232). En un estudio llevado a cabo por Hidalgo Navarro (2015) acerca de las funciones de intensificación y atenuación del marcador discursivo que nos ocupa, realizado sobre un corpus de conversaciones coloquiales, se adopta una perspectiva orientada a priorizar el concepto de cortesía como estrategia conversacional, asumiendo la existencia de actos inherentemente descorteses, para los que el hablante acude a recursos de cortesía mitigadora (con el objetivo de reparar el impacto en la imagen positiva del interlocutor) (Brown & Levinson, 1987), y actos inherentemente corteses, para los que el hablante dispone de recursos de cortesía valorizante (en aras de reforzar la imagen social de los hablantes) (Leech, 1983; Kerbrat-Orecchioni, 1996; Bravo, 2000; Hernández Flores, 2001). En este sentido, la atenuación sirve a la cortesía mitigadora y la intensificación, a la valorizante. Las principales conclusiones que se vierten del trabajo de Hidalgo Navarro (2015) son que (1) los usos no (des)corteses son predominantes sobre los (des)corteses (es decir, los usos sin función pragmática son más que los usos con función pragmática), (2) en los usos (des)corteses destacan los atenuantes sobre los intensificadores, y (3) la posición del marcador discursivo dentro del enunciado no determina su función como atenuador o intensificador. 3. Metodología El corpus que sirve de base a este estudio se nutre de los datos de los corpus PRESEEA-Granada y ECUGRA, que fueron concebidos en el seno de dos proyectos diferentes y, por tanto, fueron diseñados conforme a criterios que difieren en algunos aspectos (criterios sujetos, a su vez, a las particularidades de la población informante en cada caso). En primer lugar, la recogida de datos diverge en cada caso: el corpus PRESEEA (Proyecto para el estudio sociolingüístico del español de España y América) se elaboró atendiendo a una estratificación uniforme de la población mientras que para ECUGRA se empleó el método de bola de nieve, por el cual se acudió a las redes sociales de los informantes para conseguir otras entrevistas. PRESEEA lo conforman 54 entrevistas semidirigidas realizadas a hablantes vernáculos de la comunidad de habla de Granada; por su parte, el corpus ECUGRA (Corpus oral para el estudio social de emigrantes ecuatorianos en Granada) está compuesto por 30 TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 4TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 4 24/10/22 13:0624/10/22 13:06 5Castañeda González, Á.; Ruiz-González, N. CLAC 92 2022: 1-12 entrevistas semidirigidas realizadas a inmigrantes ecuatorianos residentes en Granada. Asumimos que ambos corpus son difícilmente comparables y que los ajustes que planteamos a continuación pueden desvirtuar en cierto modo la significatividad de los resultados, pero son ineludibles para llevar a cabo el estudio. Así pues, para la consecución de este trabajo, ha sido necesaria la homogeneización de ambos corpus, requisito previo indispensable para garantizar una comparación lo más rigurosa posible entre los datos de uno y otro. Para ello, se han unificado los criterios de clasificación de la población informante, de modo que se ha asimilado el sistema de variables y variantes sociales empleado en el corpus ECUGRA (dos variantes por cada variable) a los datos del PRESEEA, a saber: • Variable sexo: variantes hombre y mujer. • Variable edad: variantes 40 años o menos y mayor de 40 años. • Variable nivel de estudios: variantes estudios primarios y estudios medios o superiores. • Variable origen: variantes Ecuador y Granada. Tras la homogeneización de los datos, la población de nuestro corpus presenta la siguiente distribución (v. tabla 1): ∑=84 Estudios primarios Estudios medios o superiores 40añosomenos >40años 40añosomenos >40años Origen M H M H M H M H Ecuador 2714 3 3 3 7 Granada 5 3 4 6 8 7 10 11 Tabla 1. Distribución del corpus por variables sociales Para la codificación de los hablantes, en este trabajo aplicamos un criterio unificado ex profeso por el que se especifica primero la procedencia del informante (GRAN para los vernáculos y ECUGRA para los inmigrantes ecuatorianos residentes en Granada), seguida de su sexo (H para hombre, M para mujer), el nivel de instrucción que posee (1 para formación básica, 2 para formación media o superior), el grupo de edad al que pertenece (1 para los más jóvenes, 2 para los mayores de 40 años) y, por último, el número de entrevista (del 1 al 54 en el caso de los vernáculos y del 1 al 30 en el de los ecuatorianos). De modo que, por ejemplo, un informante codificado tal que ECUGRA-M22-12 correspondería a una mujer de origen ecuatoriano, con estudios medios o superiores, de más de cuarenta años, con número de informante 12. Para el tratamiento estadístico de los datos hemos utilizado el programa SPSS, en la versión 20 para Windows 10. Tomamos en cuenta en el análisis dos hipótesis: una, la hipótesis nula o H0, según la cual no hay relación entre dos variables A y B, sino que los resultados son producto del azar, y la hipótesis alternativa o H1, por la cual sí existe relación. Para determinarlo, el grado de significación lo hemos definido en el 5 %, según lo cual, si p valor es menor de 0.05, será estadísticamente significativo. Puesto que la distribución puede venir condicionada por características de los hablantes externas a la lengua, como el número de palabras expresadas por cada hablante durante la entrevista, hemos ponderado los datos para reajustar el posible desequilibrio entre los casos emitidos por un hablante y por otro, con la finalidad de que los resultados obtenidos sean lo más fiables posible, ya que es evidente que en aquellas grabaciones donde el hablante emite un número de palabras mayor, la probabilidad de que haya mayor uso de bueno también incrementa. Una vez hecho esto, para saber qué prueba utilizar al medir la significación entre dos variables, calculamos la normalidad de los datos. Para ello hemos efectuado el test de Kolmogorov-Smirnov, que permite medir la concordancia existente entre la distribución de un conjunto de datos y una distribución teórica específica, siempre que la muestra sea mayor de 30 individuos, como ocurre en este análisis. Se considera la distribución normal si la mayoría de los valores se concentran cerca de la media y pocos en los extremos (Herrera Soler, Martínez Arias & Amengual Pizarro, 2011, p. 359). Los resultados arrojaron que todas las variables tomadas como dependientes mostraban una distribución normal, por lo cual podremos realizar la prueba paramétrica de análisis la varianza de ANOVA. La varianza de ANOVA (ANalysis Of VAriance) se basa en analizar las varianzas de una muestra para determinar si hay diferencias entre los grupos que queremos comparar y reducir el nivel de error en la significación que acepte o rechace nuestra hipótesis nula (Herrera Soler, Martínez Arias & Amengual Pizarro, 2011, p. 223). La ANOVA en SPSS nos da la posibilidad de establecer una o más variables dependientes y comparar sus medias con un factor que determinamos como independiente, que bien podría ser el sexo, la edad o la procedencia del hablante. Los resultados que arroja este test paramétrico dan cuenta de las medias de cada variante, la desviación típica y el error típico de su análisis, los límites entre los que se sitúa la media, los grados de libertad, la media cuadrática, el Chi cuadrado y la significación, entre otros datos estadísticos. Serán TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 5TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 5 24/10/22 13:0624/10/22 13:06 6 Castañeda González, Á.; Ruiz-González, N. CLAC 92 2022: 1-12 precisamente estos dos últimos valores los que nos indiquen el grado de dependencia o no existente entre la variable dependiente y las variables independientes estudiadas. Tras realizar dicha prueba y comprobar la relación que se establece entre las variables objeto de análisis, llevamos a cabo la prueba V de Cramer para conocer cuál de ellas tiene mayor relevancia en la manifestación de bueno, en general, y de su empleo como marca de atenuación o intensificación, en particular. Este test muestra un coeficiente de contingencia, esto es, una medida de asociación estadística que permite conocer el grado de relación existente entre dos variables de una tabla de contingencia. Sus valores se sitúan entre 0 y 1, siendo que cuando se acerca el coeficiente de Cramer a 0 no hay relación aparente, mientras que si es igual a 1 es perfecta. No obstante, a partir de 0.3 ya se puede considerar una correlación significativa (Herrera Soler, Martínez Arias & Amengual Pizarro, 2011, p. 184). 4.Resultadosydiscusión Tras el análisis del corpus, se ha recabado un total de 1617 casos de bueno. Los resultados ponen de manifiesto que, en términos generales, los usos (des)corteses del marcador (54.4 %) superan ligeramente a otros usos en el corpus (45.6 %). Más específicamente, la cantidad de ocurrencias de bueno como marca de atenuación, que suponen el 45 % del total, es equiparable a la cantidad dedicada a otras funciones, mientras que, empleado como intensificador, bueno solo alcanza el 9.4 % de las ocurrencias (v. gráfico 1). Gráfico 1. Usos (des)corteses de bueno en los corpus orales de la ciudad de Granada El nivel de instrucción de los hablantes se ha revelado como la variable más condicionante en el uso general de bueno en nuestro corpus de estudio. El que nos ocupa es un marcador discursivo esencialmente producido por los hablantes de mayor nivel de instrucción, quienes aportan el 72.2 % de las ocurrencias totales registradas. Es este grupo, asimismo, el que le atribuye en mayor medida funciones (des)corteses (74.7 %) al marcador discursivo, tanto de atenuación como de intensificación. La disparidad entre un grupo y otro, tanto en el empleo global del marcador discursivo como en la desigual atribución de funciones de intensificación (no así las de atenuación), constituyen todas ellas diferencias significativas, según las pruebas estadísticas realizadas (v. tabla 2). Valores de bueno χ2 de Pearson p valor Atenuador 3.631 0.060 Intensificador 15.041 0.000 Total de uso de bueno 5.941 0.017 Tabla 2. Resultados de la varianza de ANOVA sobre el uso de bueno según el nivel de estudios de los hablantes La variable sexo, por su parte, no ha revelado significación en cuanto al uso de esta partícula, ya que los resultados de las pruebas estadísticas ofrecieron unos datos de p valor superiores a 0.05, indicando que bueno con empleo (des)cortés se emplea indistintamente por hombres y mujeres (v. tabla 3). Sirvan, asimismo, de muestra las medias de empleo de bueno cuando actúa como marca de atenuación, que señalan un uso prácticamente idéntico por parte de los hablantes del corpus, con independencia de su sexo (v. gráfico 2). TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 6TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 6 24/10/22 13:0624/10/22 13:06 7Castañeda González, Á.; Ruiz-González, N. CLAC 92 2022: 1-12 Valores de bueno χ2 de Pearson p valor Atenuador 0.016 0.901 Intensificador 0.12 0.729 Total de uso de bueno 0.044 0.835 Tabla 3. Datos de la varianza de ANOVA con relación al uso de bueno según el sexo Gráfico 2. Medias estimadas del empleo de bueno atenuador según el sexo En lo que se refiere a la procedencia de los hablantes, los granadinos vernáculos atribuyen en mayor proporción funciones pragmáticas al marcador discursivo bueno –específicamente, de intensificación y de atenuación, que son a las que hemos atendido en este trabajo– respecto de los ecuatorianos, que emplean este marcador discursivo a modo de continuativo, fundamentalmente. Concretamente, los hablantes vernáculos confieren funciones (des)corteses a bueno en un 61.1 % de los casos, mientras que los ecuatorianos, solo en un 31.8 %. Atendiendo a los resultados, la procedencia de los hablantes produce un efecto significativo en la distribución de los datos (p < 0.05) (v. tabla 4): FRECUENCIA OBSERVADA Usos totales de bueno Usos (des)corteses de bueno Granada 1249 763 Ecuador 368 117 χ2 de Pearson χ232.00 p valor 1.539733 x 10-8 Tabla 4. Tabla de contingencia y χ2 de Pearson según la procedencia En cuanto a la distribución entre funciones atenuadoras y funciones intensificadoras atribuidas al marcador discursivo, encontramos que en ambos grupos predomina la atenuación: en el caso de los hablantes vernáculos, un 50.2 % del total de ocurrencias de bueno desempeña una función atenuadora y solo un 10.9 %, función intensificadora; en cuanto a los ecuatorianos, el 27.4 % del total de casos se emplea con función atenuadora y un escaso 4.35 %, con función intensificadora. Estas proporciones, observadas dentro de los casos donde el marcador desempeña una función (des)cortés, suponen, respectivamente, un 82.2 % de atenuadores frente a un 17.8 % de intensificadores en los granadinos, y un 86.3 % de atenuadores frente a un 13.7 % de intensificadores en los ecuatorianos. Es decir, ambos grupos de hablantes dedican una proporción similar de marcadores discursivos a cada una de las funciones pragmáticas consideradas siempre que bueno cumple una función (des) cortés en su discurso. En otras palabras, no se aprecian diferencias condicionadas por el origen de los hablantes en la función, atenuadora o intensificadora, atribuida al marcador discursivo bueno cuando este se emplea con fines (des)corteses: la atenuación predomina en ambos casos sobre la intensificación. Por último, podemos decir que la variable independiente edad incide en el uso del marcador discursivo objeto de estudio en tanto que el grupo de más edad otorga funciones intensificadoras a bueno en una proporción significativamente superior al grupo de menos edad: de los 152 usos intensificadores de bueno, 103 (67.8 %) TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 7TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 7 24/10/22 13:0624/10/22 13:06 8 Castañeda González, Á.; Ruiz-González, N. CLAC 92 2022: 1-12 corresponden al grupo de hablantes mayores de 40 años, y solo 49 (32.2 %) son emitidos por el grupo de 40 años o menos (v. gráfico 3). Las ocurrencias de bueno atenuador, en cambio, se reparten en similar proporción entre ambos grupos de edad, siendo ligeramente superior el uso atenuador que, nuevamente, el grupo de más edad atribuye al marcador discursivo: de los 728, 380 de los casos corresponden a los hablantes mayores (52.2 %) y 348, a los más jóvenes (47.8 %). En este caso, no comporta una diferencia significativa. Gráfico 3. Medias de uso de bueno con valor intensificador según la edad de los informantes Los contextos prototípicos en los que hemos encontrado el marcador discursivo bueno en función de atenuador en nuestro corpus abarcan, esencialmente, la emisión de una opinión personal generalmente opuesta a una comunicación oficial (3) o a una opinión generalizada (4) (es decir, allí donde la opinión personal puede resultar polémica), la expresión de resignación (a veces, precediendo a la contraposición de un argumento positivo en un contexto negativo) (ejemplos 5, 6 y 7) y la rectificación (ejemplos 8 y 9). En los siguientes ejemplos se indica también, mediante el uso de la cursiva y de la negrita, respectivamente, otras expresiones de (des)cortesía, adicionalmente al marcador discursivo objeto de estudio (resaltado también en un sentido u otro), dispuestas al servicio de la atenuación y de la intensificación, como prueba de la solidaridad entre los términos (Villalba Ibáñez 2018, p. 313): (3) pasa igual con el tema del top manta o sea también/ hay medidas que se podían haber toma(d)o y no se tomaron y bueno pues entonces pienso que se les ha ido// también de la mano// pasa como todo [GRAN-H32-08] (4) creo que es una fiesta eminentemente pagana y a la vista está que viene gente bueno a la vista está de que es una fiesta pagana y que alfinyalcabo lo único que es es un/ fiesta para beber y/ y poco más [GRAN-H32-09] (5) y además// el aparcamiento es terrible/// el aparcamiento es muy malo y// y muchas veces pues para entrar al barrio fu/ tardamos lo más grande en el coche/ pero bueno [GRAN-M22-28] (6) y mi mujer dice que soy el abuelo Porretas (risas = E, I) pero bueno me encanta [GRAN-H32-08] (7) corro el riesgo que me pueda echar también porque si mi jefa no tiene trabajo pues tiene que echarme por cojones ¿no? pero bueno / gracias a Dios hasta el momento se ve que mi jefe tiene algo y mantiene a la gente antigua [ECUGRA-H21-01] (8) entre que te pintan te peinan te// y nada/ recuerdo que llegué a la casa// y tuve tiempo de/ nada de comer un poco/ bueno tomar un poco sopa porque no me entraba otra cosa [GRAN-M22-28] (9) hacían siempre la comilona los viernes/ por la noche/ bueno comilona que se reunían allí como pretexto [GRAN-H31-01] Por su parte, como intensificador, bueno se usa con una función eminentemente expresiva, en el sentido de Bühler (1934) (v. ejemplos 10 a 14): (10) hay que contratar// mm personal de limpieza// extra// pero bueno/ ¿en qué/ en qué mundo vivimos?// ¿dónde se ha visto eso? [GRAN-H22-27] (11) ¡madre mía!// tú que te quedas// ¿cómo se dice?// ¿cómo se?// pero bueno/ cómo se nos olvidan las cosas// me veo comprándome el Brain// ese (risas) [GRAN-M22-29] (12) la verdad es que Granada me/ me encanta/// ¡hombre! todo es bonito// salvo los barrios/ nuevos que/ con lo// con la novedad mm no tienen ningún aliciente// pero lo que es/ en sí/ lo que es Granada de toda la vida// a mí/ me gusta mucho/// bueno para qué vamos a decir los/ monumentos pues/ encantados// [GRAN-H32-32] TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 8TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 8 24/10/22 13:0624/10/22 13:06 9Castañeda González, Á.; Ruiz-González, N. CLAC 92 2022: 1-12 (13) sí la peor / la peor y / bueno la peor <silencio/> las peores de la peor sería / las peores de / de la peor / sí habido otras / habido otras experiencias [ECUGRA-M32-10] (14) “¡ah! que no/ no nos comprendemos/ que me voy/ que// que se ha/ que se ha acabado el amor” pero bueno// ¿qué amor?// si/ es que no tenían ninguno/// si no/ no te cases// yo eso lo veo asín/ [GRAN-H32-32] En muchos de los casos en los que el marcador responde a esta estrategia discursiva, lo hace topicalizado al inicio de un enunciado y, en general, maximiza la expresión de asombro e introduce una proposición que se interpreta en sentido reactivo a lo dicho previamente (v. 10, 11 y 14). Resulta interesante en (11) observar cómo, sin renunciar al valor expresivo intensificado por el marcador, se introduce también un valor de resignación similar al comentado más arriba para los casos de atenuación, pero esta coaparición de ambas estrategias en un mismo enunciado no supone necesariamente una contradicción, como explica Sbisà (2001: 1811) a colación de un ejemplo real tomado del italiano: It may well happen that the overall physiognomy of a textual unit emerges from a heterogeneous structure. In our example (5), discussed above, there is at least one feature which cannot be traced back to mitigation: “certamente” (‘certainly’). Its collocation after the connective ma (‘but’) and before the formulation of the speaker’s main claim (“un suicidio con grandi responsabilità istituzionali”, ‘a suicide which the institutions are largely responsable for’) hints at a reinforcement of the speaker’s commitment to that specific claim, which might seem inconsistent with the mitigating devices that precede or follow. Still, we feel that the speaker is not inconsistent. It is no coincidence that soon after the (rash)reinforcing device certamente (‘certainly’) it becomes convenient, if not compulsory, for him to redefine his speech act as an expressive (“credo, ‘I think’). The mitigation devices used counterbalance the reinforcement of the speaker’s main claim without canceling it. En (13), bueno se inserta dentro de un enunciado en el que proliferan los mecanismos intensificadores (esencialmente, los de repetición y superlación), sumándose al efecto hiperbólico que la hablante pretende imprimir a su mensaje. La mayor parte de las veces, como intensificador, bueno se inserta en enunciados valorativos en los que se emite un juicio negativo, aunque en algunas ocasiones, como puede verse en (12), contribuye a la expresión de juicios positivos. En cualquier caso, todos ellos tienen en común la manifestación de incredulidad y asombro. En todos los ejemplos aquí expuestos, bueno no contribuye a la verdad del contenido proposicional, sino que manifiesta una determinada actitud del hablante respecto a lo dicho. El sentido en que se interpreta esa actitud varía en función del contexto en cada caso, de modo que en ocasiones implica un mayor compromiso con la verdad por parte del hablante, como veíamos en (10), (11) y (12) y, en otras, un menor compromiso o la voluntad de eludir responsabilidad sobre lo dicho, como en (3), donde se expresa una opinión, en (8) y (9), donde se establece una rectificación y por tanto se pretende renunciar al compromiso con lo dicho previamente, o en (4), donde el hablante recurre, además de al marcador discursivo, a la expresión a la vista está, por la que remite a una fuente de conocimiento externa, un hecho consabido, “a la vista de todo el mundo”, que minimiza, al colectivizarla, su responsabilidad sobre su aserción. Hay casos en los que el marcador no comporta un mecanismo para adquirir o eludir compromisos: el hablante de (6) emplea esta marca de atenuación para mitigar el posible impacto negativo que lo dicho previamente puede tener sobre la imagen de su mujer, que es a la que atribuye esa afirmación, y sobre su propia imagen, por ser él el objeto de dicha afirmación; con este marcador discursivo, de carácter atenuante en este caso, introduce un argumento valorativo positivo que contrarresta las connotaciones negativas que entraña el término Porretas. Lo mismo ocurre en (7), donde el hablante introduce con el marcador discursivo bueno en función de atenuador un argumento que rebaja el impacto negativo que lo dicho anteriormente puede tener sobre su imagen o sobre la imagen de su jefe. Frecuentemente (en el 16.4 % del total de los casos), bueno se combina con la conjunción pero. En los casos en los que desempeña una función atenuadora, encontramos dos tipos de uso de esta colocación, a saber: con valor concesivo, para introducir un argumento positivo que mitigue los efectos negativos de lo dicho previamente, como se ha comentado más arriba en los ejemplos (6) y (7), y con valor de resignación, como en (5). Los contextos en ambos casos son similares: se da una premisa de connotaciones negativas que puede resultar amenazadora para la imagen (del yo, del tú o de ambos) y seguidamente se recurre a la marca de atenuación, pero en un caso se atenúa mediante la contraposición de un argumento explícito que rebaja o desdice el daño sobre la imagen –(6) y (7)– y en el otro, se atenúa por medio de la manifestación de una actitud resignada (que se infiere por la no resolución de un contraargumento que se anuncia y no se especifica, que queda suspendido). Como puede observarse, los procedimientos de intensificación y atenuación (resaltados en los ejemplos, tal y como se ha especificado más arriba) a menudo concurren en un mismo enunciado. Esto no constituye un contrasentido: estas estrategias cooperan en el enunciado para conducir al interlocutor a la correcta interpretación del mensaje. En ocasiones, intensificación y atenuación pueden operar en diferentes planos: en (4), el contenido proposicional está intensificado, el hablante quiere representar la fiesta cultural de la que habla como una suerte de algazara descontrolada, pero, precisamente porque se trata de una representación que TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 9TERCERAS_CirculoDeLinguisticaAplicadaALaComunicacion92.indd 9 24/10/22 13:0624/10/22 13:06