Estudio constructivo y formal de las puertas monumentales de la medina de Tetuán
Abstract
Junta de Andalucía HUM-1056
Full text
ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 Madrid / Vitoria ISSN-L: 1695-2731 https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ESTUDIOS / STUDIES Estudio constructivo y formal de las puertas monumentales de la medina de Tetuán* Constructive and formal study of the monumental gates of the medina of Tetouan Miguel Martínez-Monedero1, Jaime Vergara-Muñoz2 ETS de Arquitectura, Universidad de Granada RESUMEN La medina de Tetuán (Marruecos, Patrimonio de la humanidad de la UNESCO, 1997) mantiene en pie aproximadamente las dos terceras partes de sus murallas. Levantadas en origen en el s. XVI, fue en el s. XVIII cuando se dio forma definitiva a la estructura que, con ligeras modificaciones, ha llegado a nuestros días. En ella destacan, por su carácter monumental y defensivo, las siete puertas de acceso a la medina. Este artículo aporta un estudio constructivo y formal de estas últimas, desarrollado mediante el trabajo in situ con métodos habituales para el levantamiento gráfico y toma de datos arquitectónica. El objetivo es dar a conocer este valioso patrimonio, además de generar un material nuevo que pueda servir de base documental para futuras campañas de conservación. Se aportan los levantamientos en altura y las secciones de las siete puertas. Palabras clave: patrimonio arquitectónico; muralla; arquitectura defensiva; Marruecos. ABSTRACT The medina of Tetouan (Morocco, UNESCO World Heritage Site, 1997) still preserves almost two-thirds of its walls. Originally erected in the 16th century, it was in the 18th century that this structure was given a definitive shape, which has survived to the present day with very few modifications. Due to their monumental and defensive character, it stands out the seven access gates to the medina. This work provides a constructive and formal study of the latter, and it has been developed in situ, by using common graphic surveying and architectural data collection methods. The objective is thus to make this valuable heritage known, and to generate besides new material that might be used as documentary base for future conservation campaigns. The elevations and sections of the seven doors are provided. Key words: architectural heritage; wall; defensive architecture; Morocco. Recibido: 19-05-2022. Aceptado: 15-07-2022. Publicado: 12-12-2022 Cómo citar este artículo / Citation Martínez-Monedero, M. y Vergara-Muñoz, J. 2022: “Estudio constructivo y formal de las puertas monumentales de la medina de Tetuán”, Arqueología de la Arquitectura, 19: e132. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 Copyright: © CSIC, 2022. © UPV/EHU Press, 2022. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0). * Este trabajo se inscribe dentro de los resultados del Grupo de Investigación HUM-1056: Proyecto arquitectónico y patrimonio cultural (PAPC), de la Universidad de Granada. En concreto, dentro de la Línea de investigación: La conservación del patrimonio arquitectónico del norte de Marruecos. 1 Dr. Arquitecto. PTU Proyectos Arquitectónicos. Departamento de Expresión Gráfica Arquitectónica y en la Ingeniería. Grupo de Investigación HUM-1056, [email protected].es / ORCID iD: https://orcid.org/0000-0003-2843-1403 2 Dr. Arquitecto. Grupo de Investigación HUM-1056 / ORCID iD: https://orcid.org/0000-0002-6215-6604
ESTUDIO CONSTRUCTIVO Y FORMAL DE LAS PUERTAS MONUMENTALES DE LA MEDINA DE TETUÁN Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 2 1. INTRODUCCIÓN Tetuán posee una de las medinas islámicas más interesantes del norte de Marruecos en la que destacan sus murallas, bastiones, puertas y alcazaba, además de su caserío. Estos elementos, junto con su arquitectura popular religiosa, constituyen su patrimonio arquitectónico más valioso, al cual se le concedió el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en diciembre de 1997. El Protectorado español (1912-1956) supuso un importante avance en su estudio y catalogación. Lo cual no evitó que se produjera, con motivo de su ensanche urbanístico (1917), la demolición de una parte de su muralla para facilitar el tránsito rodado. No obstante, gracias a ese mismo ensanche moderno se mantuvo a salvo el carácter de su medina (Malo y Domínguez 1994: 30-35). Durante este periodo, las aportaciones de los arquitectos Alfonso de Sierra Ochoa y Jose A. Llonch Gurrea ayudaron significativamente a su reconocimiento, pero tampoco se promovieron, en esos años de dominación española, amplios programas de restauración (Llonch 2015: 23-30). La administración marroquí recogió el testigo de su tutela en 1956, siendo igualmente, desde entonces, muy escasas las actuaciones efectivas de restauración. Todo ello ha posibilitado la llegada de esta arquitectura hasta nuestros días en un estado de conservación precario, pero con una autenticidad histórica y material casi intacta. El presente estudio da cuenta de la situación constructiva y formal actual de las 7 puertas de la muralla tetuaní. Se aporta un levantamiento gráfico a escala, cuyos datos han sido tomados in situ desde 2006, cuando se comenzó a estudiar este patrimonio por los autores de este artículo, hasta septiembre de 2022, con motivo de la última visita previa a la publicación. Se ha utilizado como material de consulta y referencia los planos de la Cartoteca del Servicio Geográfico del Ejército (Madrid). Son los primeros levantamientos que se realizaron a escala 1:100 de las puertas de la medina (en concreto de la Bab Nuader, Bab Oqla y Bab Tut). Son planos dibujados a plumilla, en tinta negra y carmín iluminado a la acuarela en siena, y fueron firmados en 1888 por Francisco Gómez-Jordana, Alejo Corso y Eduardo Álvarez. También han sido de gran interés para el estudio otras aportaciones, como son: 1, los dibujos realizados por Pavón Maldonado (1970; 1996) sobre algunas de las puertas, aunque su trabajo aporta representaciones de las plantas en un modo muy esquemático, sin escala gráfica; 2, el estudio de los recintos fortificados en el norte de Marruecos de Patrice Cressier (1995; 2006); 3, los antecedentes de la arquitectura militar almohade en los trabajos de Samuel Márquez y Pedro Gurriarán (2008); y finalmente 4, los estudios sobre la muralla de Tetuán de Enrique Gozalbes (2012), entre otros. Queda concluir, en esta breve introducción, que el objetivo de este trabajo ha sido desde el principio dar conocimiento de un patrimonio arquitectónico de gran valor, además de servir de base documental para futuras campañas de restauración y conservación. 2. ANTEDECENTES Tetuán se sitúa en el trapecio norte de Marruecos, en el territorio de Anyera, sobre unas terrazas del río Martin en la falda del monte Dersa y a pocos kilómetros de la costa mediterránea y el estrecho de Gibraltar. Consta de una antigua medina, rodeada por aproximadamente cinco kilómetros de murallas, de las que se conservan alrededor de sus dos terceras partes. Extramuros la rodean una serie de barrios (Blad) periféricos a la medina, entre los que destaca, al suroeste, su ensanche urbanístico moderno (1917-1956), construido durante el Protectorado español con un desarrollo urbano a la manera europea, muy diferente al resto. El estudio de su medina y su valioso patrimonio arquitectónico ha sido siempre complejo. Al deterioro por el paso del tiempo se le han añadido los distintos avatares históricos por los que ha transitado, en los que no han faltado invasiones, demoliciones, reconstrucciones, ocupaciones y reconquistas (Cressier 1995). El recinto amurallado, con sus siete puertas de acceso, es el resultado de un proceso histórico de ampliaciones y reconstrucciones que se extiende desde finales del siglo XV hasta el XVIII. En 1484-1485 el gobernador de Chauen, Mulay Ali ben Rachid reconstruyó modestamente la ciudad de Tetuán (Azzuz 1973: 37) después de la destrucción a manos de los lusitanos, mandados por don Duarte de Meneses en 1437 (Eannes 1463: 620). Estos primeros trabajos fueron principalmente de consolidación de la ciudad y asentamiento de la población que venía del otro lado del Mediterráneo, ya con trazas específicas de ciudad islámica fortificada. En 1485 llegó a Tetuán proveniente de la península Sidi al-Mandari, capitán de los ejércitos nazaríes leales a Boabdil y alcaide de la fortaleza de Píñar (Granada). Tras la caída de toda la comarca de los Montes Orientales, por no aceptar
Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 Miguel Martínez-Monedero, JaiMe Vergara-Muñoz3 la sumisión al vasallaje de los cristianos, al-Mandari se trasladó al norte de Marruecos con sus tropas, numerosas familias y otros refugiados. Su asentamiento en Tetuán y la protección cercana de su amigo, el Emir de Chauen Mulay Ali Ibn Rachid, le ofrecieron una oportunidad habitable a corto plazo, y un compromiso de reconstrucción de la ciudad que se realizaría hasta 1492, con la llegada de una segunda oleada de inmigrantes, a la que también se incorporan los judíos de Granada. En el año 1538, siendo Sitta al-Hurra gobernadora de Tetuán, su hermano Muley Ibrahim le ordenó, desde Mequinez, fortificar la ciudad (Vergara y Martínez 2016: 278) trazando un nuevo perímetro de muralla (Joly 1905). A comienzos del s. XVII la medina vio incrementada rápidamente su población al recibir sucesivas oleadas de moriscos expulsados de la península. Esta inmigración obligó a modificar el trazado de la primitiva muralla, ensanchando su perímetro, y de las puertas, aumentando su número hasta 7. El proceso duró hasta bien entrado el s. XVIII, cuando se produjeron las últimas modificaciones de la muralla y se dio forma definitiva a lo que hoy en día contemplamos. Los historiadores locales (Azzuz 1973; Daud 1955; R’honi 1953) coinciden en señalar a Hach Omar Lucas como el promotor de la mayoría de las obras civiles de Tetuán en este periodo. Posteriormente, en una segunda fase comenzada a mitad de siglo bajo el gobierno de Mohammed Ibn Omar Lucas, se completó el recinto murado al norte de la medina, integrando el barrio alto de Taláa (Torres 2002: 66). Iniciado este siglo, la llegada del Protectorado español (1912-1956) supuso un nuevo planteamiento en su reconocimiento y tutela, pero no se dieron, salvo excepciones, actuaciones de modificación importantes; más bien al contrario, pues el patrimonio arquitectónico que se descubrió entonces, por sus valores y por el momento histórico en el que se inserta, fue bien considerado por la nueva administración (Bravo 2001: 71-80). La primera datación histórica y específica de las murallas de Tetuán aparece en los trabajos de Joly (1905). Este autor fecha las primitivas murallas de Tetuán en el siglo XVI y admite diversas restauraciones realizadas en los siglos XVII y XVIII. Teodoro Ruiz de Cuevas (Ruiz de Cuevas 1951: 45) señala 1895 como al año cuando se levantaron los límites de la ciudad primitiva fundada por al-Mandari. Coincide esta delimitación con el barrio llamado Huama del Blad, siendo por tanto el más antiguo de Tetuán. Daban acceso a esta primitiva medina cinco puertas: 1. Bab Soc el Jutz, Suq el-Hot o del Mercado de Pescado (سوق القديم باب); 2. Cáus de Seieyiin, Kaus es-Sfanyin o Arco de los Buñoleros (قوس الدونات); 3. Bad el Caiseria o de los Plateros (صائغ الفضة باب); 4. Bab el Soloquia3 o del Torreón (البرج باب); 5. Bab el Fondak el Neyyar del Parador de los Carpinteros (فندق النجار باب). Ninguna de ellas se conserva, pues todas fueron reformadas en las décadas siguientes. Algunos autores (Torres 2002: 65) incluyen entre las puertas del barrio Huama del Blad la que se conserva actualmente en la zona norte (Bab Mqabar). Otros (Pavón 1970: 98) también incluyen la actual Bab Oqla, delimitando así ese trozo de muralla noreste entre las dos puertas (Fig. 3). En la parte oriental del mismo barrio (Huama del Blad) se encuentra el Palacio del Mexuar de Tetuán, hoy muy reformado. Muy cerca del palacio existe una puerta en recodo muy parecida a las medievales españolas. Su nombre es Bab Mexuar lo cual es debido a la proximidad con el Mechuar o palacio del siglo XVI. Se encuentra situada en la plaza Suq el-Hot o Zoco del Pescado y es junto con Bab Mqabar, las únicas puertas en recodo de toda la medina. La muralla ha sido desde su primera construcción un elemento protector de su población y su arquitectura, además de delimitador de su crecimiento urbano. Esta delimitación, como en otras tantas medinas islámicas, liberó su interior de los excesos urbanísticos que en la periferia se fueron produciendo, sobre todo en el s. XX. Se da buena cuenta de ello en la literatura sobre la geografía de la ciudad y en su iconografía cartográfica (Sierra 1960; Vergara 2012; Vilar 1992). Con relación a la muralla, conforme a su aproximación histórica, se puede resumir que esta se extendía a lo largo de algo más de 5.000 m mediado el s. XVIII (Gozalbes 2012), de los que hoy en día quedan aún en pie 3.405 m. Una muralla que presenta un espesor relativamente uniforme y que abarca aproximadamente desde el 1,20 m en la base hasta el 0,60 m en la parte alta. Con una altura que oscila entre los 4-5 m de los paños más bajos hasta los 6-7 m de los más altos y una coronación que se presenta almenada en prácticamente todo su perímetro. Como se ha dicho, actualmente la muralla sigue jalonada por sus 7 puertas (Babs) de entrada, que controlan el acceso a la medina y a sus cinco grandes barrios (Trankat, Al-Aiun, Suika, Al-Blad y Mellah). Estas puer3 Del árabe saluqiya hace referencia a un lugar central de la muralla o del castillo, habitualmente en el punto más alto, donde estaban las dependencias más nobles. Cuando tiene forma de torreón se denomina torre celoquia.
ESTUDIO CONSTRUCTIVO Y FORMAL DE LAS PUERTAS MONUMENTALES DE LA MEDINA DE TETUÁN Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 4 Figura 1. Situación de la Medina de Tetuán, muralla (en negrita, perímetro actual), caserío intramuros actual (en color) y localización de las 7 puertas. Plano dibujado por los autores. tas reciben las siguientes denominaciones (comenzando por el oeste y numeradas en sentido inverso a las agujas del reloj): B01, Bab Nuader (النوادر باب); B02, Bab Tut (الصعيدة باب); B03, Bab Remuz (الرموز باب); B04. Bab Oqla (العقلة باب); B05, Bab Saida (التوت باب); B06, Bab Jiaf (الجياف باب); y B07, Bab Mqabar (المقابر باب) (Figs. 1 y 2). Las puertas fueron siempre elementos arquitectónicos de carácter defensivo, levantadas en momentos de beligerancia. Se situaban en diferentes lugares estratégicos, preferentemente para comunicar sitios vecinos de importancia. Servían además para cobrar un tributo a las mercancías y personas. Al mismo tiempo, al romper la continuidad del recinto, eran los puntos más débiles en caso de ataque; de ahí su cuidada fortificación, además de reducirse al mínimo número posible. El hecho de ser tan numerosas habla de la importancia de esta medina en el momento de su levantamiento (Gallego 1994: 15-38). 3. ESTUDIO CONSTRUCTIVO Y FORMAL Las 7 puertas actuales de la muralla de Tetuán han sufrido distintas modificaciones desde su primer levantamiento hasta la actualidad. No obstante, desde el s. XVIII en adelante se puede afirmar que, en líneas generales, han mantenido una misma solución constructiva, por no haber introducido materiales ni procedimientos modernos, y también formal, pues no ha habido sustanciales alteraciones de su configuración original. En la muralla donde se insertan las puertas no sucede lo mismo, pues ha sufrido ciertas modificaciones y ofrecen, como resultado, soluciones constructivas y formales más heterogéneas. Presenta distintas fábricas en todo su recorrido, siendo la dominante la mampostería mixta: de canto rodado de caliza proveniente de las riberas del río Martin y argamasa de cal como aglomerante; y fábrica de ladrillo macizo aplantillado, que por lo general se reserva
Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 Miguel Martínez-Monedero, JaiMe Vergara-Muñoz5 Figura 2. Las puertas de la Medina (fotografías de los autores, septiembre 2022). De izquierda a derecha y de arriba abajo: B01, Bab Nuader; B02, Bab Tut; B03, Bab Remuz; B04. Bab Oqla; B05, Bab Saida; B06, Bab Jiaf; y B07, Bab Mqabar. Extramuros, imagen de la izquierda; e intramuros, derecha.
ESTUDIO CONSTRUCTIVO Y FORMAL DE LAS PUERTAS MONUMENTALES DE LA MEDINA DE TETUÁN Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 6 Figura 3: Puerta de la Reina (Bab Oqla B04, 1912). Panorámica exterior con el bastión de muralla y lienzo meridional (s. XVIII). Imagen de postal, alrededor de 1912. para machones y pilastras, verdugadas, esquinones, huecos y coronación. Esta mampostería es muy habitual en los elementos murarios del arco norteafricano y en Tetuán se ve generalizada al resto de elementos defensivos, como son los baluartes, barbacanas, torres, puertas y alcazaba. Sin embargo, hay algunos lienzos de la muralla que se construyen, a partir del basamento, en ladrillo macizo, sin mampostería. Y también se dan, en algunas zonas dispersas en los lienzos norte, la fábrica de tapial. Una fábrica que, por su endeblez, más parece deberse a reconstrucciones posteriores que no tuvieron en cuenta la necesidad defensiva. Es común en Tetuán que las partes basamentales de la muralla se dispongan en talud, a la manera de las fortalezas portuguesas. Aparejadas con un canto rodado de grandes dimensiones, sin enfoscado, siendo la excepción el frente suroeste, que arranca a plomo. A partir de la zona basamental, que eleva unos 1,50 m, el muro está en todos los lienzos bien aplomado y suele presentarse enfoscado, con un mortero basto de cal y arena, que en algunos partes del lienzo sur se encuentra encalado, pero por lo general se ofrece desnudo, lo que le otorga una coloración próxima al ocre. Según zonas, este mortero más parece una costra, que pudiera sugerir una fábrica calicastrada, pero se ve muy deteriorada y claramente enfoscada con posterioridad (Gozalbes 2012). La parte superior de la muralla aún está recorrida, en muchas zonas, por un camino de ronda que permitía la circulación y comunicación directa entre los diferentes bastiones y puertas. Este camino desaparece cuando las construcciones de la medina se han adosado. Era volado en algunos tramos, según los distintos mechinales que aún se pueden observarse, como en las zonas próximas a Bab Mqabar. Así, aumentaba su anchura mediante una estructura de madera acodalada en la cara interna de la muralla. Por último, la coronación de la muralla es de fábrica ladrillo. Está jalonada de almenas y merlones, en su mayor parte resueltos en ladrillo, con el típico acabado tetuaní de doble pezón y cubierta a cuatro aguas, con hueco saetero en medio. Pero también son profusos los merlones piramidales y escalonados, de influencia andalusí. La muralla está flanqueada, además de por sus puertas, por una serie de baluartes generalmente asociados a cada puerta, contiguos o cercanos. Algunos de ellos son de planta cuadrada, mientras que otros son de traza poligonal, en los que abunda la planta pentagonal, siendo en
Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 Miguel Martínez-Monedero, JaiMe Vergara-Muñoz7 algunos casos hexagonal. Se construyen de igual modo a la muralla en la que se insertan. En su parte superior suelen disponer de amplias cañoneras, una por cada lado del polígono que forme el baluarte, como en Bab Oqla o en la Alcazaba del monte Dersa; y huecos saeteros, en los casos de no disponer de cañoneras (Marçais 1956: 125). El presente estudio no introduce un análisis estratigráfico murario, a la manera que pudiera ser habitual en un estudio constructivo. Tampoco aborda un análisis arqueológico minucioso de sus fábricas, ni estudios físico-químicos que dieran conocimiento de su composición. El estudio se fundamenta en el levantamiento de las puertas, con herramientas de medición habituales en la práctica arquitectónica, y un estudio visual detenido de sus fábricas y elementos formales y compositivos. Todo ello realizado in situ. Con relación a esto, y a tenor de los aproximadamente 15 años en los que se han visitado estas puertas (20062022), se denota que a lo largo de este tiempo han sido elementos asiduamente enmascarados y adulterados por actuaciones de acondicionamiento. Al ser zonas de tránsito peatonal y a veces también rodado se ven sometidas a un intenso trasiego que afecta a sus paramentos, sobre todo en las zonas bajas. En los últimos años han sido numerosas las aplicaciones de un mortero tradicional de cal y arena, de tonalidad ocre, al que incluso, en ocasiones, se le añade cemento, adquiriendo así una tonalidad más grisácea. A veces este mortero ha sido más fino, siendo un revoco, y a veces ha sido más basto, pero siempre con la intención de acondicionar estos elementos de paso y enjugar el desgaste. Como se aprecia en las recientes imágenes de las puertas (septiembre 2022), el encalado y pintura blanca se reserva para las zonas de decoración en escayola, que siempre se sitúan al exterior y se limitan a muy escasos elementos decorativos (Fig. 2). Esto ha ocasionado que las puertas adquieran en conjunto una coloración tendente al ocre, entonadas con la muralla en la que se insertan, cuya lectura constructiva es similar, como se ha comentado, pero que se alejan de la blancura del caserío intramuros. Pudiera entenderse que la muralla y sus puertas encintan y enmarcan la blancura interior. Una blancura que ha motivado la tradicional denominación de Tetuán, “la blanca paloma”. 3.1. Bab Nuader (B01) Bab Nuader (también Bab an-Nwadir, en-Nuader o Nouaded) es conocida popularmente como Puerta de Fez, por ubicarse en el antiguo camino a esta ciudad, pero también se la conoce como Puerta de las Eras o de la Molienda, pues allí se encontraban molinos de cereales. Durante el Protectorado se la llamó Puerta de Regulares, por su proximidad a este cuartel. Está situada al oeste de la medina y es la única puerta de acceso al barrio de Al-Aiun (Ayum). Extramuros se situaba el barrio Ras Al-Karauar (de las viviendas humildes), en el que se instaló posteriormente el cementerio cristiano y la popular Akba del Merra. El lienzo de muralla donde se inserta es del s. XVIII (probablemente anterior a 1721). Es de suponer que su primera construcción fuese de esa época. La puerta fue reformada por los españoles hacia 1920, sin conocerse el alcance de la modificación introducida entonces. Es una puerta del tipo de acceso directo. Se encuentra cobijada por un bastión de forma paralelepípeda, de planta rectangular con su lado largo en la misma dirección de la muralla, y dos alturas, la planta baja de acceso y la mesryna, desde donde se organizaba la defensa de la puerta. En el centro de ambas fachadas se abre el hueco de la puerta, mediante dos vanos alineados, interior y exterior. Entre ambos umbrales se dispone un zaguán, de transición, con un banco de obra para la guardia en el lateral (Fig. 4). La puerta está construida en su conjunto con fábrica mixta de cal y canto, con ladrillo macizo aplantillado para las esquinas, jambas, arcos, coronación y algunos elementos decorativos. La fachada extramuros recibe los mayores esfuerzos constructivos y decorativos, lo cual es una constante en el resto de las puertas de Tetuán. El arco de embocadura exterior, de ladrillo visto, es de herradura apuntado con arranques tradicionales (de esgucio y resalto). Este arco está circunvalado por otros tres concéntricos, a manera de arquivoltas. Los dos principales son de ladrillo y angrelados, y el tercero y último es un fino filete de escayola con apenas resalto. El arco se enmarca lateralmente con dos pilastrillas de esquinas achaflanadas y un ancho entablamento que remata superiormente todo el frente de la puerta. El arquitrabe presenta una moldura de esgucio y filete, que se acodala sobre las pilastras. El friso tiene dos partes superpuestas: un rectángulo oblongo y rehundido que enmarca un espacio ahora liso y vacío, pero que posiblemente estuviese epigrafiado; más una serie de cartelas de escayola, en doble esgucio, acodaladas sobre un delgado filete y media caña. Termina el conjunto una cornisa formada por un filete coronado por otro esgucio que da apoyo a la bocateja del tejaroz. Sobre la cornisa remata finalmente un parapeto almenado con merlones escalonados y dentados, habituales en el resto de las puertas tetuaníes. Toda la portada estaba enjalbegada de bermejón, pero recientemente se ha enfoscado con un mortero basto de cal y
ESTUDIO CONSTRUCTIVO Y FORMAL DE LAS PUERTAS MONUMENTALES DE LA MEDINA DE TETUÁN Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 8 Figura 4. Bab Nuader (B01); izquierda, alzados interior y exterior, y planta; derecha arriba, sección transversal con descripción material y constructiva; derecha debajo, leyenda y líneas de corte de las secciones y planta. Plano dibujado por los autores. arena, que ofrece una coloración ocre. Este enfoscado ha enmascarado la decoración blanca que hace muy poco se reservaba para los elementos decorativos del exterior. Al interior la fachada es mucho más sencilla, como sucede en el resto de las puertas de la medina. El arco de embocadura, de ladrillo aplantillado, es de herradura ligeramente apuntado, cuyas bases de impostas están constituidas por un filete y nacela. Lo enmarca un alfiz, que llega hasta el suelo y que está limitado por un esgucio. Las albanegas esbozan un resalte triangular en ambas esquinas, en sus centros se dibuja un rosetón cerámico con una estrella inscrita. Recientemente (2020), este trabajo decorativo ha sido enmascarado por el mismo enfoscado que domina el conjunto. Por encima del forjado de la planta primera sobresale una cornisa compuesta por un esgucio, dos regletas y un grueso filete
Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 Miguel Martínez-Monedero, JaiMe Vergara-Muñoz9 achaflanado de plaqueta de ladrillo. Encima se levanta el mismo parapeto almenado del exterior. A este lado, para evacuar las aguas de cubierta, se abren tres huecos pequeños, sobre la cornisa antes mencionada. El forjado de techo está formado, según se puede apreciar desde el interior del zaguán, por 26 viguetas de madera, separadas entre sí 30 cm, de pequeña escuadría (10 × 15 cm), apoyadas transversalmente al eje de la puerta sobre el muro (no se observa durmiente). Sobre el mismo hay colocado un entablado de madera. La cubierta es cerámica, de baldosa de pequeño formato, con pendiente hacia los huecos aliviaderos de la fachada interior. Hay una escalera a la izquierda de la portada interior que, a este lado, da acceso al baluarte contiguo, donde se podía defender fácilmente la puerta. Desde este punto elevado se aprecia tapiado el acceso a la terraza de la puerta (quizás nunca lo hubo). Esta Figura 5. Bab Tut (B02); izquierda, alzados interior y exterior, y planta; derecha arriba, sección transversal con descripción material y constructiva; derecha debajo, leyenda y líneas de corte de las secciones y planta. Plano dibujado por los autores.
ESTUDIO CONSTRUCTIVO Y FORMAL DE LAS PUERTAS MONUMENTALES DE LA MEDINA DE TETUÁN Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 16 La fachada interior es totalmente lisa. El arco de paso, de idéntica altura que el exterior, es de herradura apuntado, con el ladrillo visto en todo su recorrido, desde la base apilastrada hasta la clave. Los arranques son la habitual moldura de esgucio y filete. Para subir a la mesryna, por este lado, a la derecha, hay una estrecha escalera exterior (60 cm) de fuerte pendiente y un tramo. En su inicio, justo en su paso desde la calle, dos pilarejos de ladrillo sustentan un estrecho dintel de madera, creando un umbral que posiblemente en el pasado dispusiese de un elemento de cierre, hoy desaparecido. La baranda es de fábrica de ladrillo y las huellas van terminadas en baldosa cerámica. El techo de la planta de acceso está cubierto con una singular bóveda de espejo de ladrillo visto, parecida a las típicas granadinas. Todo el interior de esta planta va revocado con el mismo acabado que el conjunto de la Figura 9. Bab Saida (B05); izquierda, alzados interior y exterior, y planta; derecha arriba, sección transversal con descripción material y constructiva; derecha debajo, leyenda y líneas de corte de las secciones y planta. Plano dibujado por los autores.
Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 Miguel Martínez-Monedero, JaiMe Vergara-Muñoz17 puerta. La planta superior resuelve su forjado con viguería de madera y tablazón que forman una cubierta plana. 3.6. Bab Jiaf (B06) Bab Jiaf (también al-Yiaf, aj-Jiyaf, al-Hiyaf o Al-Safli) es conocida popularmente como la Puerta de los Cadáveres, del Escarnio o del Mal Olor por ser la salida de la medina al antiguo cementerio israelita, aunque la cercanía de las tenerías podría ser la causante del olor que se le atribuye. También era conocida como Puerta de los Judíos, pues en sus inmediaciones se encontraba el antiguo Mella (barrio judío). En 1860 los españoles la llamaron de Puerta de Alfonso XII. Situada al noreste de la muralla, es una de las tres puertas del barrio de Al-Balad (junto con las de Ceuta y Figura 10. Bab Jiaf (B06); izquierda, alzados interior y exterior, y planta; derecha arriba, sección transversal con descripción material y constructiva; derecha debajo, leyenda y líneas de corte de las secciones y planta. Plano dibujado por los autores.
ESTUDIO CONSTRUCTIVO Y FORMAL DE LAS PUERTAS MONUMENTALES DE LA MEDINA DE TETUÁN Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 18 la de Sa’ida). La puerta actual podría ser una reconstrucción del siglo XVII, después de la diáspora morisca y motivada por la ampliación del cementerio. Fue asimismo reformada por los españoles hacia 1938. La puerta, de acceso directo, es un prisma de base rectangular cuya altura de 5,50 m es la menor de todas las puertas de la medina. Es debido a que no posee mesryna, pues la defensa se hacía desde el adarve de la muralla, contiguo a la puerta. Presenta dos vanos de paso enfrentados, siendo el exterior de grosor doble aproximadamente que el interior, 80 cm y 40 cm respectivamente. Entre ambos se desarrolla un pequeño recinto rectangular, en cuyo lado izquierdo (desde el exterior) hay un banco para el centinela (Fig. 10). Al igual que el resto de las puertas todo el conjunto se construye con fábrica mixta de cal y canto, reservando el ladrillo para las esquinas, los arcos, huecos y decoración. Todo el conjunto se revoca con mortero de cal y arena, a excepción de ambos arcos, interior y exterior, que denotan su construcción en ladrillo macizo aplantillado. El conjunto presenta el clásico diseño de Tetuán, donde la decoración se concentra en la portada exterior y la interior aparece liso, sencillamente enfoscado. El arco de la fachada exterior, de herradura apuntado, se separa de las albanegas por un sencillo filete sobresaliente (5 cm) de plaqueta cerámica, que encinta su perfil. Su altura es ligeramente menor que la del interior (3,55 × 3,85 m) y ambos ejes están algo desviados por motivos de encuadre de ambas fachadas. Sus arranques son de esgucio, regleta y quiebro radial. Dos antas de sección recta soportan un entablamento compuesto por un arquitrabe de cuatro fajas; un friso de cartelas de doble esgucio con regletas unidas por arquitos de medio punto e idéntico a otros ejemplos tetuanís; y una cornisa de dos estrechas fajas. Remata la portada un tejaroz de canales unidas sin cobija. Encima sobresale el mismo remate que mantiene la muralla en este paño, de merlones coronados por un tronco piramidal. Al interior la fachada es muy sencilla, como es habitual en Tetuán. El arco de paso es de herradura apuntado con arranques típicos de nacela, regleta y quiebro horizontal. El muro de esta fachada termina en un delgado filete horizontal de plaqueta cerámica (5 cm), que arroja una nítida línea de sombra y lo separa del antepecho del adarve. A la derecha una extraña pilastra de sección recta alcanza hasta el mencionado filete. Parece no sujetar nada, lo que hace pensar en reformas no del todo identificadas. El zaguán de paso se techa con viguetas de madera apoyadas en su lado corto separadas entre sí sobre 40 cm, con tablazón de madera encima. La cubierta superior se termina con baldosa cerámica de pequeño formato, al igual que otros ejemplos tetuanís. 3.7. Bab Mqabar (B07) Bab Mqabar (también al-Mqabar, al-Maqabir o al-Mkabar) es llamada popularmente Puerta del Cementerio o de los Muertos, por ser la salida al cementerio musulmán situado inmediatamente extramuros. Este cementerio es el más antiguo de Tetuán y en él se encuentra la tumba de Al Mandari y la del resto de exiliados andalusíes (por ello a veces se la nombra como Puerta de Sidi Al Mandri). Es también conocida como Bab Sebta (Puerta de Ceuta) pues desde allí partía el primitivo camino hacia esta ciudad. Al entrar por ella las tropas españolas, en 1860, la denominaron Puerta de la Victoria. Situada al norte del recinto murado es la puerta conservada más antigua de Tetuán, ya que formó parte de la primera fortificación de la ciudad de los siglos XIV y XV (Pavón 1999: 408). No obstante, su imagen actual es debida a diversas modificaciones: en el s. XVIII una primera restauración afectó a techos y fachadas; entre 1916 y 1920, el arquitecto Carlo Óvilo Castelo, al consolidar las murallas, la recompuso sin dejar datos sobre el alcance de su modificación; y finalmente, hace pocos años ha vuelto a sufrir cambios en sus dos fachadas. La puerta da acceso a la parte central de la medina, en la que se encuentran los comerciantes de especias, drogas y perfumes; y al barrio Al-Balad. Extramuros se encuentran los barrios de Al-Suani, Busafu, Uad Al-Xayara, Buyarrah, Garrabu y Dar Mursia. Puerta atípica en comparación con las del resto de Tetuán. Desde el interior de la medina se observan dos huecos de paso, pero solo uno de ellos, el de la izquierda, es directo con el hueco exterior. Esto es consecuencia a que, originalmente, la puerta era en recodo, pero durante las obras de restauración del s. XVIII se practicó este segundo arco de paso, alineado con el exterior, posiblemente para permitir un tránsito directo de los carruajes. Dado su primitivo carácter de puerta en recodo, presenta un gran volumen en forma de L, cuya planta se divide en 3 espacios contiguos y encadenados (Fig. 11). Desde el interior de la medina, por el arco de la derecha (de herradura apuntado, con 4,00 m de altura libre) se accede al primer zaguán, de planta cuadrada. En su interior los 3 frentes quedan cubiertos por arcos de herradura apuntados de idéntica altura (2 son ciegos, el de frente y derecha, y el izquierdo comunica con el siguiente espacio).
Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 Miguel Martínez-Monedero, JaiMe Vergara-Muñoz19 El segundo zaguán tiene planta rectangular alargada hacia la puerta de salida. En él se abrió recientemente, como se ha dicho, el arco de herradura que permite la comunicación directa de la puerta, de altura un poco más elevada que su contiguo (20 cm más). Al tercer zaguán, y último, se accede por otro arco de herradura apuntado, más bajo que los anteriores (3,00 m). Este último espacio es sensiblemente apaisado y de menor superficie que los otros dos. Su estrecha longitud, poco superior a los 3,00 m, permite justo el abatimiento de la puerta que cierra al exterior y que aún se conserva. Es el único de los 3 espacios que tiene mesryna, lo que indica que era la zona de vigía y defensa de la puerta. Además, la muralla se adosa contigua en sus laterales, con un grosor similar, lo que refuerza su carácter defensivo. Figura 11. Bab Mqabar (B07); izquierda, alzados interior y exterior, y planta; derecha arriba, sección transversal con descripción material y constructiva; derecha debajo, leyenda y líneas de corte de las secciones y planta. Plano dibujado por los autores.
ESTUDIO CONSTRUCTIVO Y FORMAL DE LAS PUERTAS MONUMENTALES DE LA MEDINA DE TETUÁN Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 20 Todo el conjunto de la puerta se construye en aparejo mixto al igual que el resto de ejemplos tetuaníes. Todos sus paramentos van enfoscados con un mortero de cal y arena. Llevaba (antes de 2018) un encalado en ambas fachadas, interior y exterior, que le otorgaba un color blanco, entonado con el blanco de las viviendas vecinas. Pero se enfoscó posteriormente con el mortero citado y, hoy en día, se presenta ocre. Los forjados de techo de los 3 espacios encadenados referidos son de trabazón de madera. Los dos zaguanes que abren al interior disponen de vigas de madera (35 × 20 cm de sección), como apoyo de una viguería de pequeña escuadría (10 × 15 cm, con 40 cm de entrevigado) que recibe una tablazón de madera como pavimento. El último zaguán, el más estrecho y que abre al exterior, forja solo con la viguería, de igual escuadría, apoyada en su lado menor. Este último zaguán dispone de mesryna, que forja igual y se cubre al exterior con baldosa cerámica. La puerta, en conjunto, tiene una importante profundidad (cercana a los 9,00 m), en comparación con los otros ejemplos. Al exterior hace frente común con el plano de muralla, insertándose transversal a su eje, lo cual es novedoso en la medina y un argumento lógico también para que se entienda, en este caso, su acceso en L, pues un acceso directo parece excesivamente expuesto. Intramuros, el volumen de la puerta se macla con las construcciones contiguas, perdiendo sus límites. La fachada interior es de gran simpleza, al igual que el resto de ejemplos tetuanís. El arco antiguo (derecha), de herradura apuntado, es de ladrillo a tabla y pilastras de piedra caliza que han sido recientemente enfoscadas. El nuevo arco, a su izquierda, es igual al contiguo, pero ligeramente más grande y con un apuntamiento algo más pronunciado. De igual revestimiento oculta su material base que se supone de ladrillo. Ambos huecos se enmarcan con sendos alfices que se igualan en altura y se presentan rehundidos en su encuentro con el resto del muro, a canto vivo. Ambos arrancan también a la misma altura, por debajo de la línea de imposta de los arcos, mediante esgucios con regleta y quiebro horizontal. Con su única planta, la coronación de esta fachada presenta el típico acabado de merlones dentados y piramidales que remata ambos arcos superiormente y, en cierto modo, dentro de la amalgama de construcciones adyacentes, unifica su imagen. La fachada exterior, como es costumbre en Tetuán, está mucho más elaborada. Su blanco encalado destaca sobre el enfoscado de la muralla (tosco, de mortero de cal y arena), en el que sobresale la portada. El arco del vano presenta un ligero apuntamiento y no marca su herradura, algo singular en comparación con el resto de puertas. En las zonas donde el encalado se ha desprendido se aprecia su fábrica de ladrillo. Queda cobijado por otro arco lobulado, de arquitos de medio punto, de escayola encalado, todos iguales y concéntricos. Todo el conjunto está enmarcado lateralmente por dos antas achaflanadas, hasta una altura igual a la clave del arco, continuando con sección recta, tras una pequeña pechina. Encima, una moldura terminada en esgucio, más un fino filete y un dado que hace las veces de capitel. Sobre esto se dispone el mismo entablamento encalado que poseen otras puertas vecinas. El arquitrabe se compone de dos fajas, la superior acabada en esgucio y un estrecho listel enrasado con el saliente de los dados. Encima, un friso, a la manera tetuaní, esto es, una serie de cartelas compuestas por dobles esgucios, con doble listeles y, entre unas y otras, un pequeño arquito de medio punto. Sobrepuesto al friso, otro delgado filete de ladrillo a tabla forma la cornisa y recibe las bocatejas. El tejadillo está formado por canales y cobijas. El resto del muro es liso hasta el almenado, que apoya, como en otros ejemplos, en el estrecho filete de plaqueta de ladrillo sobresaliente. Las almenas son iguales a las del otro lado, al interior, pero a una altura mucho mayor por la segunda planta que protegen (8,00 m hasta el almenado). La muralla, que corre en ambos lados en la misma dirección que esta portada, se iguala en altura por la derecha, con el conocido acabado de almenas de doble pezón. Por la izquierda baja una planta, pero mantiene el mismo acabado en su coronación. 4. CONCLUSIÓN La muralla de la medina de Tetuán, en la que se incluyen las puertas objeto del presente estudio, presenta tres periodos constructivos significativos. El primero es el medieval, del s. XV, en el que se produce el levantamiento de la Alcazaba antigua. Este periodo es hoy imposible de reconocer ya que sobre ella en los siglos siguientes se construyó la nueva Alcazaba. El segundo se identifica con los siglos XVI y XVII, con la llegada de al-Mandari, y destaca en él su acusada influencia española. De este periodo es gran parte de las murallas actuales de la medina, incluida la Alcazaba y algunas qubas del cementerio musulmán. Durante esta época, según se iban ampliando los límites de la medina, se demolieron los restos de la primitiva muralla y sus 5 puertas originales, de finales del s. XV. Dentro de este segundo periodo constructi-
Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 Miguel Martínez-Monedero, JaiMe Vergara-Muñoz21 vo, en el s. XVII la medina recibió sucesivas oleadas de moriscos expulsados de la Península, lo que obligó a ensanchar el perímetro de la muralla y se aumentó a 7 el número de puertas. El tercer periodo abarca el s. XVIII. En él se decoraron las fachadas de las puertas de acceso y se dio forma definitiva a la muralla que hoy en día contemplamos. La llegada del Protectorado español (1912-1956) supuso un nuevo planteamiento en su reconocimiento y tutela. No se dieron, salvo excepciones, actuaciones de modificación importantes; más bien al contrario, pues las murallas y sus elementos defensivos, como las puertas, alcazaba y bastiones, se reconocieron por vez primera como elementos artístico-patrimoniales. Sí que se produjeron, con la llegada de la modernidad a Tetuán, importantes modificaciones con el ensanche moderno que se localizó extramuros en los barrios surorientales. En su contacto con la muralla, se demolió una parte para facilitar el tráfico rodado, pero no afectó a las puertas de la muralla, que se mantuvieron. Tras el Protectorado, la nueva administración marroquí no ha desarrollado importantes campañas de restauración sobre las puertas que las hayan alterado de ningún modo en su realidad constructiva, lo que ha motivado que hayan llegado hasta nuestros días en un estado casi intacto. Las 7 puertas de la muralla mantienen ciertas semejanzas constructivo-formales que las hace constituirse como una tipología propia a la medina de Tetuán, por más que reciban diversas influencias, de las cuales, la más destacada, puede ser la andalusí. En la Puerta del Mexuar de la medina se encuentra un tipo de construcción con ladrillo de proporción almohade. Este mismo aparejo se halla también en la puerta antigua de ingreso a la Alcazaba de la Alhambra (Sola 2006: 290), que además coincide con el aparejo de las bóvedas baídas, en ambos casos. Estas coincidencias formales en la planta y las fábricas nos hablan de un cierto modo de construcción en esta medina, muy vinculado a las construcciones meriníes de Ceuta de los siglos XIII y XIV. Por otro lado, las torres poligonales que se dan en la muralla, ataludadas en su parte inferior, con anchas fajas de mampostería, almenillas prismáticas con doble tejadillo apiramidado, saetera en medio y listones lisos o curvos separando los distintos cuerpos de la estructura exterior nos recuerdan las fortalezas gótico-mudéjares tardías levantadas en Castilla (Segovia y Toledo) y Andalucía (Alcazaba de Almería) en los siglos XV y XVI. Con relación a la disposición en planta de las 7 puertas, se puede concluir que es muy similar. Se resuelven con un volumen paralelepípedo y una planta rectangular, con su lado largo paralelo al lienzo de la muralla, creando un acceso directo, sin el típico recodo, tan habitual en otras medinas del arco mediterráneo. Las puertas de acceso directo, excepcionalmente empleadas en las fortificaciones medievales, se utilizaron en Marruecos durante la Edad Moderna, aunque como se aprecia en Tetuán, dejaron de estar flanqueadas por dos torres (Pavón 1970: 100). Las excepciones son: B05, que ofrece su volumen solapado con dos lienzos de muralla paralelos; B07, que presenta un acceso en recodo; y B03, que se sitúan transversal a la muralla, en un talud de fuerte pendiente, acodada en el barranco y haciendo defensa con él. Todas se construyen con aparejo mixto, de cal y canto los entrepaños y de ladrillo el resto, destacando las esquinas, arcos, huecos y coronación. Por lo general, todas se presentan enfoscadas, con un mortero basto de cal y arena, que le otorga una coloración ocre. A excepción de B03, todas coinciden en que la portada exterior está decorada, siendo la interior lisa, sin decoración, en la que como mucho destaca el dovelaje del arco apuntado, de ladrillo a tabla, y el alfiz, generalmente rehundido sobre el mortero, a canto vivo. Así, la portada exterior presenta los mayores esfuerzos constructivos, añadiendo un fino trabajo de escayola y ladrillo en alfiz, antas, arcos (lobulados y angrelados), albanegas y friso decorativo. Un trabajo que solía aparecer encalado, creando un blanco intenso que destacaba sobre el ladrillo visto y el enfoscado ocre que cubría el resto de partes de la puerta y la muralla. No obstante, en las últimas actuaciones de conservación sobre ellas la decoración blanca se está enmascarando con ese mismo enfoscado ocre, a veces revoco. Hoy en día, solo mantienen restos de ese fino trabajo decorativo en su color blanco: B05, B06 y B07, solo en parte. El resto, ya sea enfoscado o revoco lo que las cubre por el exterior, su otrora blanco se ha perdido. Los arcos suelen tener un guarnecido decorativo sobre su dovelaje de ladrillo visto, como en B01, B02, B04, B06 y B07, donde presentan arquivoltas angreladas simples, dobles o triples. El alfiz llega hasta el suelo, a excepción de la portada interior de B07, que llega hasta el arranque del arco. Las antas son del tipo de pilastras adosadas y la mayoría tienen sus aristas achaflanadas u ochavadas. El espacio entre las dos antas lo ocupa una sucesión de modillones que pasa sobre ellas sobresaliendo tanto como el grueso de estas, formándose así una especie de cabeza, prolongación del capitel. El entablamento formado por modillones
ESTUDIO CONSTRUCTIVO Y FORMAL DE LAS PUERTAS MONUMENTALES DE LA MEDINA DE TETUÁN Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 22 de origen almohade se resuelve a la manera clásica (arquitrabe, friso y cornisa) y recoge un fino trabajo en escayola o ladrillo, de construcción sencilla, con modillones, arquitos, esgucios, filetes y nacelas encalados. Entre los siglos XI y XIII, los almorávides y posteriormente los almohades solucionaron estas cornisas por medio de modillones de ladrillo o piedra de construcción sencilla, muy de acuerdo con su ideario de austeridad (Márquez 2013). Los perfiles de modillones almohades más característicos son los de doble nacela, con canto vivo o quebranto con listel, como los usados en Bab al-Guissa de Fez, del s. XI; la puerta norte de la Mezquita de los Andalusíes de Fez, 1203-1207; la puerta sureste de la gran Mezquita de Taza, 1293; entre otros casos. Los modillones que encontramos en las puertas de Tetuán tienen diversas formas, pero casi siempre con la curva nacela como motivo principal de su perfil. Aunque en la mayoría de las ocasiones estas curvas se ven prolongadas por un tramo recto. Las curvaturas de las nacelas son variables, dependiendo del saliente del alero, siendo más o menos abiertas, según sean mayores, iguales o menores del cuarto de círculo y con unas características que nos hacen ver la semejanza que mantiene con los modillones de la época almohade, como por ejemplo: el perfil doble con dos curvas unidas; la terminación en canto vivo o con regleta y listel; la anchura variable y la sección recta; el hecho que estén unidas entre sí por medio de un arco de medio punto o pequeñas bóvedas de cañón; que sean todas son independientes sin aparecer ninguna del tipo pareado; que todas sus alturas sean diferentes y sus profundidades similares; que ninguna presente decoración siendo sus paños lisos; y por último que todas queden rematadas por una faja lisa. Las puertas B01, B05, B06 y B07 se disponen con un prominente entablamento y tejadillo que refuerza el carácter monumental. Pueden tener de uno a tres faldones acabado con tejas en canal sin cobijas. La estructura de las almenillas prismáticas con doble tejadillo apiramidado y saetera en medio, así como los listones lisos o curvos que separan los distintos cuerpos de la estructura, son las características principales de las fortalezas del reinado de los Reyes Católicos (Pavón 1970: 98). Todas las puertas presentan una altura similar, algo mayor a la altura de la muralla, y siempre se disponen asociadas a un baluarte, que les queda contiguo o muy cercano, evidenciando su función defensiva. La excepción a esta norma es B06, pues no dispone de mesryna y su altura es menor. Así, en general, la altura de las puertas se condiciona por la propia altura de la muralla y por su planta elevada o mesryna, desde la que se defendía la puerta. Esta mesryna a veces va cubierta con armadura de madera horizontal (B03, B04, B05 y B07) y otras sin techar. El forjado de la planta de acceso se resuelve también en armadura, de similar construcción, pero las B05, B04 y B03 presentan una bóveda de ladrillo bien aparejada. El vano de las puertas presenta una altura y anchura muy similar en los 7 casos, por cuestiones utilitarias de paso de carruajes. Finalmente, la coronación de las puertas suele resolverse con merlones piramidales y escalonados, a excepción de B03 y B06, el primero sin almenado y el segundo con merlones piramidales lisos, que se ven también en otras partes de la muralla. El almenado de doble pezón, típico de la muralla de Tetuán, solo se aprecia en los paños de muralla contiguos a las puertas, nunca en ellas. AGRADECIMIENTOS: A los miembros del Grupo de Investigación de la Junta de Andalucía HUM-1056_Proyecto arquitectónico y Patrimonio cultural. A los colaboradores que han participado del levantamiento y toma de datos de las 7 puertas y en concreto a los becarios del Grupo de investigación del Departamento de Expresión Gráfica Arquitectónica y en la Ingeniería de la UGR: Marta Alcántara y Roberto Bustos. FICHA TÉCNICA Todas las imágenes que aparecen en el artículo (a excepción de las indicadas) son de los autores, son inéditas y han sido realizadas mediante procedimientos digitales convencionales (programas CAD) y editores digitales para el tratamiento de imágenes (tipo PHOTOSHOP o similar), sin introducir falsedades ni modificaciones en su tratamiento más allá de la optimización de cada imagen. Los datos y mediciones han sido recogidos in situ mediante cinta métrica, medidor láser y fotografías. MATERIAL COMPLEMENTARIO Las imágenes de planos y levantamientos se han obtenido de un archivo CAD vectorizado. En el texto se incluyen a media resolución para facilitar su lectura y gestión. En el sitio web del artículo se adjunta material gráfico complementario en el que pueden descargarse los archivos vectoriales de las figuras 1, 4, 5, 7, 8, 9, 10 y 11.
Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2022.009 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 19, enero-diciembre 2022, e132 Miguel Martínez-Monedero, JaiMe Vergara-Muñoz23 BIBLIOGRAFÍA Azzuz Hakim, M. 1973: “Fuentes para la historia de Tetuán y notas sobre su fundación”, Cuadernos de la Biblioteca Española de Tetuán, 8, pp. 7-48. Bravo Nieto, A. 2001: Arquitectura y urbanismo español en el norte de Marruecos. Junta de Andalucía, Consejería de Obras Públicas y Transportes, Sevilla. Cressier, P. 1995: “La fortificación islamique au Maroc: élements de bibliographie”, Archéologie Islamique, 5, pp. 163-196. Cressier, P. 2006: Les portes monumentales urbaines almohades: symboles et fonctions. Los almohades: problemas y perspectivas, vol. 1. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid. Daud, M. 1955: Síntesis de la historia de Tetuán. Instituto Muley el Hasan, Rabat. Eannes De Zurara, G. 1463: Chronica do Conde Dom Pedro de Menezes. Coleção de livros inéditos de história portuguesa, II. Edición facsímil. Imprensa Nacional-Casa da Moeda, Lisboa. Gallego Roca, J. 1994: “Las murallas y la ciudad. Uso, conservación y restauración”, en J. Gallego Roca (ed.), La ciudad y sus murallas, pp. 15-38. Universidad de Granada, Granada. Gozalbes Cravioto, E. 2012: “Las murallas de Tetuán (Marruecos)”, Al-Andalus Magreb, 19, pp. 279-307. Joly, M. A. 1905: “Tetouan”, Archives marocaines: publication de la Mission Scientifique du Maroc, Tanger, 4, pp. 199-345. Llonch Gurrea, J. A. 2015: Arquitectura Popular Religiosa del Norte de Marruecos: Tetuán. UNED, Melilla. Malo De Molina, J. y Domínguez, F. 1994: Tetuán: El Ensanche: guía de arquitectura, 1913-1956. Junta de Andalucía, Consejería de Obras Públicas y Transportes, Sevilla. Marçais, G. 1956: El arte musulmán. Ediciones Cátedra, Madrid. Márquez Bueno, S. y Gurriarán Daza, P. 2008: “Recursos formales y constructivos en la arquitectura militar almohade de al-Andalus”, Arqueología de la Arquitectura, 5, pp. 115-134. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2008.92 Márquez Bueno, S. 2013: “Rasgos comunes en la arquitectura meriní y nazarí.Una visión a través de las portadas monumentales militares y civiles”, en F. Villadas Paredes y P. Gurriarán (coords.), AlMansura. La ciudad olvidada, pp. 91-109. Museo de Ceuta, Ceuta. Pavón Maldonado, B. 1970: “Arte hispano musulmán en Ceuta y Tetuán”, Cuadernos de la Alhambra, 6, pp. 69-107. Pavón Maldonado, B. 1996: “Planimetría de ciudades y fortalezas árabes del norte de África”, Cuadernos del Archivo Municipal de Ceuta, 9, pp. 17-162. Pavón Maldonado, B. 1999: Tratado de arquitectura hispanomusulmana, II (Ciudades y fortalezas). CSIC, Madrid. R’honi, S. A. 1953: Historia de Tetuán. Editora Marroquí, Tetuán. Ruiz de Cuevas, T. 1951: Apuntes para la historia de Tetuán. Imnasa, Tetuán. Sierra Ochoa, A. D. 1960: El plano de la ciudad de Tetuán. CSIC, Madrid. Sola Alonso, J. R. 2006: “Culturas superpuestas-arquitecturas superpuestas”, en Actas de los XVII Cursos Monográficos sobre el Patrimonio Histórico, pp. 285-300. Universidad de Cantabria, Santander. Torres López, R. 2002: La Medina de Tetuán: guía de arquitectura. Consejería de Obras Públicas y Transportes, Sevilla; Consejo Municipal de Tetuán Sidi Mandri, Tetuán. Valderrama Martínez, F. 1954: “Dos inscripciones árabes en Bab t-Tut de Tetuán”, Hesperis-Tamuda, 41, pp. 459-462. Valderrama Martínez, F. 1975: Inscripciones árabes de Tetuán. Instituto Hispano-Árabe de Cultura, Madrid. Vergara-Muñoz, J. 2012: Las puertas de la Medina de Tetuán. Estudio y datos para su conservación. Tesis doctoral. Universidad de Granada. Vergara-Muñoz, J. y Martínez-Monedero, M. 2016: “Precisiones cronológicas en la construcción de las murallas de la medina de Tetuán como antecedentes para su intervención restauradora”, en Emerge 2016. Jornadas de investigación emergente en conservación y restauración de Patrimonio, pp. 269-279. Universidad Politécnica de Valencia, Valencia. Vergara-Muñoz, J. y Martínez-Monedero, M. 2018: “Bab Oqlade Tetuán (Marruecos) a partir de unos planos de 1888”, en A. Marotta y R. Spallone (eds.), Defensive Architecture of the Mediterranean, Vol VIII, pp. 917-922. Politecnico di Torino, Turín. Vergara-Muñoz, J. y Martínez-Monedero, M. 2020: “Bab Tut de la medina de Tetuán (Marruecos): estudio y datos para su conservación”, en J. Navarro y J. García (eds.), Defensive Architecture of the Mediterranean, pp. 213-220. Universidad de Granada, Granada. https://doi.org/10.4995/ FORTMED2020.2020.11489 Vilar Ramírez, J. B. 1992: Mapas, planos y fortificaciones hispanomusulmanas de Marruecos (s. XVI-XX). Ministerio de Asuntos Exteriores, Madrid.