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© PENSAMIENTO, ISSN 0031-4749 PENSAMIENTO, ol. 72 (2016), núm. 272, pp.675-689
DOI: pen. 72.i272.y2016.011
LA INTERVENCIÓN DE OCCIDENTE EN LAS GUERRAS
ACTUALES: JUSTIFICACIÓN POLÍTICA Y RESPUESTA
DE LA SOCIEDAD CIVIL
NOELIA BUENO GÓMEZ
Uni e sidad de Innsb uck
RESUMEN: Mien as que en los países occiden ales pa ece exis i un consenso público a a o
de la de ensa de los alo es asociados a los De echos Humanos, sus gobie nos ponen en ma cha
o in e ienen en conflic os a mados ue a de sus e i o ios que implican acciones con a ias a
dichos alo es. Es e a ículo busca desen aña es a apa en e con adicción: e isa b e emen e
el con ex o globalizado in e nacional en el que ienen luga los conflic os ac uales y acude a la
adición de la gue a jus a pa a analiza la posición de la Ca a de Naciones Unidas y las jus-
ificaciones dadas po los gobie nos occiden ales. Como ejemplo, se es udian algunos de los
a gumen os u ilizados po los gobie nos es adounidenses y españoles pa a jus ifica su p esencia
en las gue as de A ganis án (2001) e I ak (2008), así como las espues as de la sociedad ci il.
PALABRAS CLAVE: gue a jus a, elaciones in e nacionales, gue a de I ak, gue a de A ganis án.
Wes e n In e en ions in Cu en Wa s:
Poli ical Jus ifica ion and Ci il Socie y´s Response
ABSTRACT: On he one hand, i seems o be an ag eemen in Wes e n coun ies in a o o
alues included in he Uni e sal Decla a ion o Human Righ s. On he o he hand, Wes e n
coun ies ini ia e o in e ene in a med conflic s ou side hei e i o ies, which implies ac ions
con a y o such alues. This a icle examines his appa en con adic ion: i desc ibes b iefly
he in e na ional con ex o con empo a y conflic s and i e e s o he jus -wa adi ion in o de
o analyze bo h he posi ion o he Cha e o he Uni ed Na ions and he jus ifica ions gi en by
Wes e n coun ies. Mo eo e , he a gumen s used by he US and he Spanish Go e nmen s o
jus i y hei in e en ions in he A ghanis an (2001) and I aq (2008) wa s, and he esponses o
ci il socie y a e conside ed.
KEY WORDS: jus wa , in e na ional ela ions, I aq wa , A ghanis an wa .
1. INTRODUCCIÓN
Di e sos au o es han pues o al descubie o una con adicción en e los alo es
públicos p edominan es en las democ acias occiden ales, po un lado, y de e mi-
nadas acciones emp endidas po los gobie nos de es os países, incohe en es con
esos alo es, po o o1. Se a a de los alo es asociados a los De echos Humanos,
1 Po «occiden e» o «países occiden ales» me efie o en es e a ículo a las naciones eu opeas
y EEUU, y a su adición cul u al. En cie o modo «occiden e» es un cons uc o eó ico, como
señalan Ama ya Sen y o os au o es pos colonialis as, y muchas de las idas asociadas a la adi-
ción cul u al occiden al habían sido o muladas y desa olladas con an e io idad o pa alelamen e
en o os ámbi os (SEN, 2006, 121). Lejos de p e ende con ibui a la «fijación con occiden e» de
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pa icula men e el de echo a la ida, la libe ad y la segu idad incluidos en el A -
ículo 3 de es a Decla ación Uni e sal, y el de echo a no se some ido/a a « a os
c ueles, inhumanos y deg adan es» (A ículo 5). Si ealmen e exis e un consenso en
occiden e en o no a es e ipo de alo es, si ealmen e es amos de acue do en que
nos ho o izan, como señala Zygmun Bauman, «la c ueldad, la gue a, la masac e,
la iolación y el saqueo», en onces, ¿cómo jus ifican nues os es ados su pa icipa-
ción en dichas acciones? Bauman señala uno de los casos de es a con adicción,
o eciendo la p ime a de las explicaciones que nos pe mi e comp ende su lógica
in e na: la p oducción y en a de a mas en occiden e a los países en conflic o es
«p omo ida po los polí icos y apoyada po sus o an es en nomb e del balance de
pagos nacional y la de ensa de los pues os de abajo» (Bauman, 1997, 64). Una
p ime a explicación de po qué « unciona» la apa en e con adicción en e alo es
y p ác ica polí ica puede se que no exis e con adicción, po que ales alo es se de-
fienden en el plano de lo que se conside a «polí icamen e co ec o», pe o no ope an
como la base eal de la oma de decisiones de los ciudadanos ni de los ep esen an-
es polí icos. A la ho a de o a o a la ho a de p omulga una ley de con ol de la
en a de a mas, los ciudadanos y los gobie nos an eponen o os alo es di e en es
como el c ecimien o de la economía o el bienes a ma e ial asociado a los pues os
de abajo. En o as palab as, alen más nues a p ospe idad y bienes a ma e ial
que la segu idad o la ida de las íc imas de las a mas que p oducimos y ende-
mos a g upos o es ados iolen os2. Es a doble a a de medi , que Bauman echaza
a acando la hipoc esía que inco po a, iene espaldada po el hecho p obado de
que nos esul a mucho más ácil de acep a la maldad de nues as acciones si las
consecuencias de és as se encuen an lejos de noso os. Y, más aún, po el hecho de
que cuan o más lejos es é nues a íc ima, menos esc úpulos mo ales pa ecemos
encon a en hace le más daño3.
la que habla Sen, es e a ículo busca eflexiona sob e una de las con adicciones subyacen es a
la eo ía y la p ác ica polí icas occiden ales. No quisie a, con ello, a o ece una lógica de pensa-
mien o en la que el mundo se p esen e como di idido en un bloque occiden al y o o que no lo es.
P ime o, po que eso supond ía e ec i amen e con ibui a una fijación con occiden e hija de la ló-
gica colonialis a; y segundo, po que pienso que, como han mos ado dis in os sociólogos (BAUMAN,
1997; CASTELLS, 1998), la me á o a de la ed global que conec a a los ganado es de la globalización,
jun o con los flujos locales y/o el aislamien o de los excluidos, es una imagen más ep esen a i a de
la sociedad mundial que la idea de los bloques.
2 En es a disyun i a se han is o ecien emen e los di igen es polí icos españoles que han
enido que decidi sob e el con a o de ab icación de cinco co be as a madas en los as ille os de
Cádiz y Fe ol pa a ende al gobie no dic a o ial de A abia Saudí, que incumple cla amen e la De-
cla ación Uni e sal de los De echos Humanos y es á implicada en la ep esión y el a aque a mado a
o os países. Izquie da Unida y Podemos han apoyado la fi ma de es e con a o, a pesa de habe se
mani es ado públicamen e en con a de man ene elaciones con países que no espe an de echos
undamen ales. Véase sob e es e ema la no icia ecogida en el pe iódico lama ea.com (MAESTRE,
2016) h p://www.lama ea.com/2016/02/23/pan-o-ideologia-podemos-e-iu- ambien-apoyan-la- en-
a-de-ba cos-de-gue a-a-a abia-saudi/. Consul ado el 4.10.2016.
3 Tal como se puede conclui de los expe imen os psicológicos lle ados a cabo po S anley
Milg am en los 60. Bajo la exigencia de obediencia —pe o sin más p esión o amenaza que las que
pueden i unidas al espe o po la au o idad— los indi iduos ienden a mos a menos esc úpulos
mo ales a la ho a de hace daño a o os a medida que sus íc imas es án más alejadas de ellos
(MILGRAM, 1965, 62). El esc i o as u iano Alejand o Casona explo a la cues ión de la acción dañina
a dis ancia desde un pun o de is a li e a io en su ob a La ba ca sin pescado (CASONA, 1983).
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Así, una p ime a espues a a la cues ión de po qué los países occiden ales in e -
ienen en conflic os a mados ue a de sus e i o ios es que ob ienen un beneficio
económico de ello, como en el caso de la en a de a mas. Quizás la opinión pública
no incula las en ajas de dispone de un núme o de pues os de abajo con las imá-
genes de la iolencia lejana que nos mues a la ele isión y exis e una desconexión
en e los alo es que afi mamos de ende y nues as p io idades eales. Aho a bien,
ni el come cio de a mas es la única o ma de in e ención de occiden e en las gue-
as ac uales ni los beneficios económicos son las únicas jus ificaciones u ilizadas.
Po o a pa e, los in e eses, alo es y a gumen os de los gobie nos a menudo no
coinciden con los de la sociedad ci il.
El con ex o de las elaciones in e nacionales en el que ienen luga las gue as
ac uales ha dado un uelco de 180 g ados desde el final de la polí ica de bloques de
la gue a ía. Los sociólogos de la e apa pos -indus ial o pos -mode na coinciden
en des aca an o la in e conexión mundial de p ocesos económicos, sociales y de
odo ipo, como la nue a coyun u a en que se encuen an los Es ados nacionales
en el con ex o de la globalización. La in e conexión es la base ma e ial de la glo-
balización: los medios ecnológicos que a o ecen el anspo e, la comunicación y
elación de p ocesos, me cancías y pe sonas son los que p opician que se desa olle
el mundo globalizado en el que i imos hoy, con odas sus consecuencias posi i as
y nega i as, con sus eli es y sus excluidos. La in e conexión global a o ece a de-
e minadas eli es que a su ez suelen desconec a se a ni el local (las elaciones a
dis ancia p iman sob e las elaciones ce canas, comuni a ias, que son con sue e
el único e ugio de los excluidos, como señala Bauman, 1997) y pe judica a o os
sec o es de población (a las íc imas de las mafias y del áfico de pe sonas, po
ejemplo). Pe o además, el p o agonismo de los es ados nacionales no esul a an
cla o como en el pasado en el con ex o de la globalización.
Manuel Cas ells define muy bien la pa adoja a la que se en abocados los Es a-
dos nacionales en ales ci cuns ancias: po un lado, deben cen a se en la acción
es a égica in e nacional conducen e a un o den geopolí ico mundial, y es o ocu e
al ma gen de sus ciudadanos. Po o o lado, sin emba go, necesi an man ene y
afianza sus ideales nacionalis as, e i o iales e his ó icos, po que en ellos se basa
su iden idad an e la p edominancia gene alizada de los flujos globales4. ¿Cómo
some e se a las demandas de un «sis ema global in e ac i o» en el que se delega
necesa iamen e sobe anía, y a la ez man ene de pue as pa a aden o la idea de
iden idad nacional? (Cas ells, 1998, 338)
La p ime a de las cla es que hemos de ene en cuen a es, po an o, el con ex o
in e nacional de in e dependencia de los es ados inculada al p oceso de globaliza-
ción. Como eacción a es e con ex o encon amos las endencias, a eces adicales,
del nacionalismo (en su ex emo, el in en o de cons ui comunidades basadas en la
4 También HABERMAS (1999, 99) piensa que aunque el capi alismo, que desde el p incipio
adop ó dimensiones plane a ias, con ibuyó en un p ime momen o a la consolidación de los es-
ados nacionales, es os han pe dido (al desnacionaliza se la economía polí ica nacional) an o el
dominio sob e las condiciones de p oducción que les p opo cionaban en ajas ibu a ias, como
el con ol sob e las emp esas. Pa a Habe mas, el p oceso de globalización amenaza la iden idad
del Es ado nacional, que como eacción se a e a a és a. An e es e pano ama, Habe mas conside a
imp escindible la c eación de au o idades sup anacionales.
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idea de una iden idad colec i a excluyen e, ce ada) y el undamen alismo eligio-
so (c is iano y musulmán), mencionando sólo dos de la lis a o ecida po Cas ells
(1998, 34). Es os dos mo imien os cons i uyen eacciones en e a la endencia glo-
balizado a que pa ece amenaza las iden idades colec i as adicionales. En ellos
encon amos el o igen de algunos de los conflic os a mados de nues o iempo. En
el hecho de o ma pa e de un mundo globalizado, donde los es ados-nación son
más bien agen es es a égicos que agen es sobe anos, y en la p edominancia de
in e eses económicos en un en o no capi alis a encon amos el o igen de muchos
o os. Además, las elaciones in e nacionales son ya algo más que elaciones «en e
las naciones» po que se han inco po ado o os agen es. Si sumamos es o al hecho
de la in e dependencia in e nacional, u o de la in e conexión (que gene a am-
bién una globalización de los iesgos, como señala Beck, 1988) encon amos que
un conflic o que es alla en un pun o del plane a puede habe sido p opiciado po
in e eses económicos o de o o ipo p oceden es del o o lado del globo, o inca di-
nados en una ed que lo ci cunda. Más aún, dicho conflic o puede e se ac ecen a-
do po la inclusión de alo es e i o iales o nacionalis as, como los mencionados
an e io men e, y po la adquisición de a mas p oducidas en países lejanos. Pe o
po más que se dis ibuyan las esponsabilidades, és as no se disuel en. En es a
ed de in e conexiones, occiden e iene que e con el o igen, el man enimien o o
la incen i ación de las gue as ac uales en a ios ni eles y de di e sas mane as, que
no siemp e coinciden con la acción de los es ados nacionales como agen es.
La segunda de las cla es pa a en ende la jus ificación de la pa icipación o
ausencia de los países occiden ales en los conflic os de e ce os países iene que e
con la calidad de los a gumen os u ilizados y con el ipo de alo es in ocados. La
Decla ación Uni e sal de los De echos Humanos es pa ida ia de la educación pa a
la paz, pe o no echaza oda iolencia. De hecho, es posible in oca la pa a jus ifica
una in e ención a mada, siemp e y cuando és a se encamine a la p o ección de los
alo es de endidos po la Decla ación. Es a cues ión nos conduce a la p egun a po
la posibilidad de una gue a jus a.
2. LA TEORÍA DE LA GUERRA JUSTA
Aunque exis en p eceden es en la an igüedad clásica y co ien es de pensamien-
o sob e la gue a jus a p oceden es de o as adiciones, la eo ía de la gue a
jus a p ocede, en la adición de pensamien o occiden al, de los filóso os y eólogos
ca ólicos Agus ín de Hipona (s. V) y Tomás de Aquino (s XIII). Pos e io men e ue
comple ada po los españoles F ancisco de Vi o ia y F ancisco Suá ez (XVI) y po
la escuela de pensamien o o iginada en o no a Hugo G ocio (s. XVIII). El p oble-
ma mo al al que se en en a on, p ime o San Agus ín, conside ado el úl imo de
los filóso os an iguos y el p ime o de los medie ales, y ocho siglos después, San o
Tomás, ue el siguien e: ¿puede la gue a jus ifica se mo almen e? Aunque pa a
Agus ín de Hipona la jus icia e a una especie de ideal egula i o que po su pe -
ección podía alcanza se po comple o en la ciudad de Dios pe o no en la ciudad
empo al, las o mas de gobie no podían egula se de acue do con de e minados
p incipios mo ales que se encaminasen hacia esa jus icia como si uese alcanzable.
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En defini i a, la cues ión e a cómo jus ifica desde el c is ianismo unas acciones
basadas en la iolencia cuando el mensaje del Nue o Tes amen o iba asociado a
alo es con a ios, como el pacifismo y el pe dón. Agus ín p opuso una se ie de
c i e ios pa a delimi a las condiciones de la gue a jus a ela i os a la au o idad
de los iniciado es de la gue a, las causas y los obje i os de la in e ención. Tomás
de Aquino efinó es os c i e ios, que queda on o mulados de la siguien e mane a:
una gue a, pa a pode se calificada de jus a, debe ía p ocede de una au o idad
legí ima; debe ía eni o iginada po una causa jus a y debe ía es a guiada po una
in ención ec a (Bu le , 2012, 24). Ambos au o es asumie on, sin emba go, que el
ecu so a la gue a incluye consecuencias indeseables y con a ias a la jus icia, po
lo que la gue a nunca puede cons i ui un medio comple o o pe ec o de alcanza
la jus icia. P obablemen e, la apo ación más decisi a de Suá ez en lo sucesi o ue
la de añadi a lo an e io un de echo uni e sal de los pueblos y las naciones a su
legí ima de ensa. El de echo a la legí ima de ensa ya había sido conside ado po
Agus ín de Hipona, y después po Tomás de Aquino como una causa jus ificada
pa a la gue a. La no edad adica, en el caso de Suá ez, en a ibui es e de echo a
odos los pueblos (Bu le , 2012, 24).
Po su pa e, la escuela de Hugo G ocio sen ó las bases del de echo in e na-
cional, e omando la adición iniciada po la Escuela de Salamanca, desde una
pe spec i a iusna u alis a. El deba e pasaba así del ámbi o mo al en el con ex o
eológico al ámbi o del de echo y la legislación in e nacional. En cie o sen ido se
puede deci que Hugo G ocio comenzó el p oceso de secula ización de la cues ión
de la gue a jus a. Como sus p edeceso es, Hugo G ocio piensa que la gue a no es
injus a bajo de e minadas ci cuns ancias como las ya ecogidas en la adición p e-
ia a él (2001, 21). G ocio se de iene pa icula men e en lo que pueden conside a se
«causas jus as» de la gue a, como la legí ima de ensa, la p o ección de la segu i-
dad y la ida, y los ecu sos pa a man ene la (conside ados de echos na u ales).
De iu e belli ac pacis (1625) es ambién un a ado donde se discu en y egulan las
no mas que debe ían egi en caso de con ienda, como el de echo de conquis a o el
a amien o de los p isione os de gue a, y se an icipan algunas cues iones que en
la ac ualidad son obje o de es udio de la jus icia ansicional, como el de echo a las
hon as úneb es de las íc imas. La eflexión y discusión sob e la eo ía de la gue a
jus a no decayó en los siglos sucesi os, aunque a menudo ue u ilizada más como
medio pa a jus ifica in e enciones a madas que pa a jus ifica las es icciones a
dichas in e enciones. Es deci , las jus ificaciones que los eó icos del de echo y los
mo alis as habían esg imido pa a apoya el uso in e nacional de la ue za han se -
ido a menudo más como excusas pa a apoya dicho uso que como jus ificaciones,
con consecuencias p ác icas, pa a limi a e ec i amen e la iolencia.
Con odo, an o los discu sos pacifis as como los discu sos que limi an, al me-
nos pa cialmen e, la jus ificación del uso de la iolencia han pe du ado y han
c is alizado en la c eación de ins i uciones in e nacionales como la O ganización
In e nacional de Naciones Unidas. Las ideas exp esadas po Inmanuel Kan en So-
b e la paz pe pe ua (1795) inspi a on, jun o con la b u al expe iencia de dos gue as
mundiales en el siglo XX, la fi ma de la Ca a de Naciones Unidas. Sob e la paz pe -
pe ua es una exho ación a los Es ados del mundo pa a que asien en las bases de
una paz du ade a en la que las elaciones in e nacionales se ajus en al de echo y no
al impe io del más ue e basado en el uso de la iolencia. Kan insis e en que no se
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a a de p opone un gobie no mundial, que acaba ía po some e a los di e en es
pueblos, sino de un es ado de con i encia pacífica in e nacional basado en la «lib e
ede ación de los pueblos» (Kan , 2011, 10). La o a idea cla e del influyen e a a-
do kan iano es que la paz a la que apela no es un ipo de paz « ansi o ia», como la
que media en e dos gue as, sino un es ado de con i encia deseado, espe ado, y
diseñado po el filóso o pa a la humanidad. Po eso, es ablece las di ec i as po las
que, an o en caso de gue a como en caso de habe se fi mado un a ado de paz,
deben egi se las elaciones en e los Es ados. Así, defiende que un a ado de paz
debe fi ma se sin ese a alguna que pueda deja ías abie as hacia una posible
nue a gue a y du an e el anscu so de un conflic o a mado no deben u iliza se
«hos ilidades» que amenacen una paz u u a. Es deci , la paz apa ece siemp e en el
ho izon e de los fines que se desean consegui y además es un fin con p e ensiones
de pe pe uidad, sin que dicha pe pe uidad se base, como sub aya con i onía el fi-
lóso o, en la paz e e na de los cemen e ios. Kan se adelan a así a las posibilidades
des uc i as de una gue a a ómica, al jus ifica la no ma que p ohíbe la gue a
o al dos siglos an es de que és a ue a écnicamen e posible.
El «espí i u» de La paz pe pe ua de Kan es el mismo que anima la Ca a de las
Naciones Unidas, ap obada en 1945. En su p ime a ículo afi ma que es obje i o
de las Naciones Unidas:
«Man ene la paz y la segu idad in e nacionales, y con al fin: oma medidas
colec i as eficaces pa a p e eni y elimina amenazas a la paz, y pa a sup imi
ac os de ag esión u o os queb an amien os de la paz; y log a po medios pacífi-
cos, y de con o midad con los p incipios de la jus icia y del de echo in e nacional,
el ajus e o a eglo de con o e sias o si uaciones in e nacionales suscep ibles de
conduci a queb an amien os de la paz».
De nue o, no obs an e, la Ca a de las Naciones Unidas deja abie a la pue a
a in e enciones a madas de los es ados miemb os, siemp e que se o ien en al fin
úl imo que, como en el a ado kan iano an e io men e ci ado, debe se explíci a-
men e la paz:
«Los Miemb os de la O ganización a egla án sus con o e sias in e naciona-
les po medios pacíficos de al mane a que no se pongan en pelig o ni la paz y la
segu idad in e nacionales ni la jus icia» (A ículo 3).
Asimismo, la Ca a a a de que la única au o idad compe en e pa a legi ima
una in e ención a mada sea la ONU misma:
«Si el Consejo de Segu idad es ima e que las medidas de que a a el A ículo
41 pueden se inadecuadas o han demos ado se lo, pod á eje ce , po medio de
ue zas aé eas, na ales o e es es, la acción que sea necesa ia pa a man ene o
es ablece la paz y la segu idad in e nacionales. Tal acción pod á comp ende de-
mos aciones, bloqueos y o as ope aciones ejecu adas po ue zas aé eas, na ales
o e es es de Miemb os de las Naciones Unidas» (A ículo 42).
Implíci amen e, la Ca a de las Naciones Unidas incluye un idea io de «gue a
jus a», en la línea de la adición que he explicado. El iejo adagio «Si is pacem
pa a bellum» ya no si e como p incipio egulado en el con ex o ac ual, al menos
no en un plano mo al. La paz cons i uye un fin en sí misma, un fin que debe se pe -
seguido po medios pacíficos. Más aún, se ha señalado cómo la Ca a de Naciones
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Unidas es un in en o encaminado a la o mulación de la au o-de ensa como única
causa jus a de gue a (Bu le , 40). En el p óximo epíg a e mos a é cómo las in e -
enciones mili a es ecien es de Es ados occiden ales en e ce os países han enido
jus ificándose po e e encia a es as no mas in e nacionales. No obs an e, es as jus-
ificaciones se han asemejado, en algunos casos, más a excusas de ca a a encub i
in e eses no inculados a los p ecep os de la gue a jus a que a jus ificaciones mo-
al y legalmen e acep ables (con a eglo al de echo in e nacional) de acue do con
dichos c i e ios. Algunos au o es des acan que és a ha sido la ónica gene al desde
la Segunda Gue a Mundial, cuando las jus ificaciones p opias de la adición de la
gue a jus a han se ido de mane a pa adigmá ica pa a espalda mo almen e la
in e ención de los aliados (en especial el p incipio de la causa jus a y el de la ec a
in ención), más que pa a e enda o limi a su uso de la iolencia (Bu le , 39).
Re isemos, pa a conclui es e epíg a e, los c i e ios que, en la adición menciona-
da, pe mi i ían jus ifica una gue a5:
1) Causa jus a. Se conside an causas jus as: la au ode ensa (que pod ía in-
clui la au ode ensa an icipada, con a ac os iolen os p e is os de mane a
inminen e); la de ensa de inocen es; la eclamación de bienes, pe sonas o
e i o ios ilegalmen e sus aídos; el cas igo de ac os pe niciosos con a la
humanidad.
2) Au o idad compe en e. T adicionalmen e, es la au o idad sobe ana, legí-
ima. En el con ex o de un gobie no democ á ico, los ciudadanos eligen a
sus gobe nan es y, median e di e sos mecanismos de pa icipación ( e e-
éndum, consul as...) hacen ale su posición sob e las decisiones polí icas,
incluyendo las decisiones encaminadas a inicia un conflic o a mado. Más
a iba he mencionado cómo la Ca a de Naciones Unidas se inclina hacia
una si uación en la que sea la p opia ONU la única au o idad legi imada
pa a jus ifica cualquie in e ención a mada en un conflic o in e nacional.
3) In ención ec a. La mo i ación que impulsa el inicio de las hos ilidades
debe se jus a.
4) Espe anza azonable de éxi o.
5) P opo cionalidad de los fines deseados y los medios empleados pa a con-
segui los.
A es a lis a se ha añadido ambién el p incipio de que la gue a debe se el úl i-
mo ecu so, después de habe a ado de esol e el conflic o en cues ión median e
ecu sos pacíficos y o as medidas de p esión como sanciones económicas (con-
empladas ambién en la Ca a de Naciones Unidas).
En los dos apa ados siguien es se o ecen dos ejemplos que ponen de manifies-
o el «uso» que los Es ados pa icipan es en los conflic os a mados de A ganis án
e I ak han hecho de la e e encia a la adición de la gue a jus a, así como la
espues a de la sociedad ci il. No se p e ende ealiza un es udio exhaus i o, sino
pone en uncionamien o una pau a de análisis que pod ía con inua aplicándose
pos e io men e de mane a más ex ensa.
5 Es a lis a de c i e ios es á elabo ada a pa i de BUTLER (2012, 81).
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PENSAMIENTO, ol. 72 (2016), núm. 272 pp. 675-689
3. JUSTIFICACIÓN POLÍTICA Y RESPUESTA DE LA SOCIEDAD CIVIL EN EE. UU. Y ESPAÑA A LA
GUERRA DE AFGANISTÁN
La gue a de A ganis án comenzó el 7 de oc ub e de 2001, cuando Es ados Uni-
dos y Reino Unido inicia on los bomba deos sob e el país. Los a aques ocu ían
menos de un mes después de los a en ados del 11 de sep iemb e, pe pe ados po
la ed de e o ismo in e nacional Al Qaeda. La denominada Ope ación Libe ad
Du ade a enía po obje i o de o a el égimen alibán y desman ela Al Qaeda. A
los a aques aé eos siguió una o ensi a mili a e es e (en la que pa icipa on o os
es ados aliados) que culminó en el de ocamien o del gobie no alibán. Se ha seña-
lado que la Ope ación Libe ad Du ade a no poseía plena legi imidad in e nacional
(Del Viso, 2010, 110), aunque es cie o que el Consejo de Segu idad de la ONU
había emi ido dos Resoluciones elacionadas con los a aques del 11-S en las que se
econocía el de echo a la legí ima de ensa (Resolución 1368 y 1373 de 2001), como
menciona Hinojosa (2008, 2). T as la caída del égimen alibán, se c eó la Fue za
In e nacional de Asis encia pa a la Segu idad, es a ez au o izada exp esamen e
po la ONU (Resolución 1386 de 2001), con el fin de afianza el nue o gobie no del
país, a ando de auna la lucha con a los g upos e o is as aún igen es con la
consolidación de la democ acia. Sin emba go, la c isis con inuó la gamen e: insu -
gencia, co upción del gobie no, na co áfico, descon en o social (Del Viso, 2010,
110). La Fue za In e nacional de Asis encia pa a la Segu idad ha p ocedido a la
e i ada de las opas in e nacionales, en e las que hubo opas españolas has a
sep iemb e de 2013, aunque la OTAN man iene e ec i os pa a e o za la segu idad
del país.
Como hemos is o, las dos p ime as esoluciones de la ONU que se e e ían a
la inminen e eacción de EE. UU. as los a en ados del 11 de sep iemb e de 2001
esg imían el a gumen o de la legí ima de ensa pa a espalda indi ec amen e dicha
in e ención, aunque se hicie on necesa ias a ias p ecisiones pa a adecua uno
de los an iguos p incipios de la gue a jus a a la nue a coyun u a in e nacional6.
Po ejemplo, el hecho de que la ag esión inicial hubie a sido come ida en e i o io
es adounidense, no po o o país, sino po un g upo adical p i ado. Así, hubo que
p oba que el gobie no a gano es aba e ec i amen e ampa ando a Al Qaeda (siendo
su cómplice) an es de emplea la jus ificación de que a aca A ganis án e a una
«de ensa legí ima». Sin emba go, la apelación a és a no ue el p incipal a gumen o
jus ifica i o empleado en los discu sos que el gobie no es adounidense de la época,
p esidido po Geo ge W. Bush, u ilizó pa a de ende y apoya mo almen e su deci-
sión de a aca A ganis án. Po el con a io, Bush basó su discu so jus ifica i o de
los a aques a A ganis án en la idea de que EEUU enía una esponsabilidad con el
comba e y cas igo del «mal» y, po o o lado, en la idea de que el égimen Talibán
e a de ipo au o i a io, y po eso me ecía se de ocado y sus i uido po un gobie -
no democ á ico, ambién po el bien de la sociedad ci il a gana (Bu le , 2012, 207-
209). En ambos casos, EEUU apa ece no como íc ima de un a aque en e al que
debe de ende se, sino como adalid de la democ acia, e incluso del «bien» y de la
6 Sob e los de alles de la legi imación in e nacional de dicha in e ención, éase HINOJOSA
(2008).
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N. BUENO, LA INTERVENCIÓN DE OCCIDENTE EN LAS GUERRAS ACTUALES 683
ci ilización7. A menudo, en sus discu sos Bush insis e en que el pueblo a gano no es
el obje i o de los a aques es adounidenses, como ampoco lo es el Islam (2001c). El
p esiden e insis e incluso en que el ejé ci o es á «alimen ando» al hamb ien o pue-
blo a gano, en alusión a los lanzamien os de alimen os que se p oduje on simul á-
neamen e a los bomba deos (Bush 2001d). La sociedad ci il eaccionó c í icamen e
an e la pa adoja que suponía lanza p ime o bombas y después alimen os.
La jus ificación de los sucesi os gobie nos españoles de la p esencia de las o-
pas del país en A ganis án se basó, du an e el gobie no de José Ma ía Azna , en
a gumen os que sin onizaban bien con los empleados po el p esiden e no eame-
icano de la época (Del Viso, 114). También el gobie no de Azna y el sucesi o de
José Luis Rod íguez Zapa e o u iliza on o o ipo de a gumen os: el de la esponsa-
bilidad del país pa a con sus socios in e nacionales, en el con ex o de unas acciones
que habían sido legi imadas po el apoyo de la ONU a la Fue za In e nacional pa a
la Asis encia de la Segu idad. El hecho de a ibui a es a misión de la ONU una
unción pacificado a gene ó la discusión lingüís ica sob e si debe ía o no denomi-
ná sele «gue a», a pesa del inc emen o de la iolencia as su implan ación. En
cualquie caso, los a gumen os empleados pa a decla a la jus a han sido, como
hemos is o, la de ensa de los inocen es (el pueblo a gano some ido a un gobie no
au o i a io), la legi imación de la au o idad (el ampa o de la ONU) y la in ención
ec a (en la que se pod ía inclui la lucha con a el e o ismo in e nacional y la
unción democ a izado a).
Sin emba go, la población ci il no siemp e acep ó es os a gumen os ni dejó de
conside a los, en ocasiones, como «excusas» pa a la iolencia en luga de limi a-
ciones mo ales al uso de la misma. Po un lado, la legi imidad in e nacional de la
Ope ación Libe ad Du ade a es dudosa, al no habe se p oducido una au o ización
explíci a de la ONU. Po o o lado, la opinión pública, como se puede alo a a
a és de los deba es en los medios de comunicación, se p egun aba po qué no se
p ocu ó una misión democ a izado a e impulso a del desa ollo del país an es de
que la si uación humani a ia en A ganis án ue a an g a e (si es que és e e a el
e dade o fin de la in e ención) y echazaba eu emismos como el incluido en la
exp esión «daños cola e ales», que ocul a el su imien o humano a oz in ínseco
a cualquie gue a. Po o a pa e, sin emba go, el en ío de opas de países occi-
den ales a A ganis án ha enido un conside able apoyo ciudadano (Del Viso, 130),
mayo en EE. UU. que en Eu opa, donde además dicho apoyo ha enido unido a la
idea de que la p esencia de las opas debe ía en oca se a la econs ucción del país
más que al comba e de los g upos alibanes. En EE. UU. el apoyo al comba e de los
alibanes e a el doble que en Eu opa.
Según di e sos es udios ecogidos po el Ba óme o del Real Ins i u o Elcano
(2004), el 75% de los españoles pensaban que las in enciones mani es adas po
EE. UU. en su lucha con a el e o ismo no e an since as, y el 67% que EE. UU.
sólo que ía con ola el pe óleo de O ien e P óximo (Del Viso, 130). Es as opi-
niones a ojan la sospecha de que la c edibilidad en los a gumen os jus ifica i os
de la in e ención mili a en A ganis án no e a muy al a, lo cual en el con ex o
7 Véanse, sob e odo, los discu sos de BUSH 2001a y 2001b. En el úl imo define la lucha con a
el e o ismo como la «lucha del mundo» y la ci ilización (no sólo de Amé ica) po la libe ad.