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La intervención de occidente en las guerras actuales: justificación política y respuesta de la sociedad civil

Bueno Gómez, Noelia

Abstract

Mientras que en los países occidentales parece existir un consenso público a favor de la defensa de los valores asociados a los Derechos Humanos, sus gobiernos ponen en marcha o intervienen en conflictos armados fuera de sus territorios que implican acciones contrarias a dichos valores. Este artículo busca desentrañar esta aparente contradicción: revisa brevemente el contexto globalizado internacional en el que tienen lugar los conflictos actuales y acude a la tradición de la guerra justa para analizar la posición de la Carta de Naciones Unidas y las justificaciones dadas por los gobiernos occidentales. Como ejemplo, se estudian algunos de los argumentos utilizados por los gobiernos estadounidenses y españoles para justificar su presencia en las guerras de Afganistán (2001) e Irak (2008), así como las respuestas de la sociedad civil.

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© PENSAMIENTO, ISSN 0031-4749 PENSAMIENTO, ol. 72 (2016), núm. 272, pp.675-689 DOI: pen. 72.i272.y2016.011 LA INTERVENCIÓN DE OCCIDENTE EN LAS GUERRAS ACTUALES: JUSTIFICACIÓN POLÍTICA Y RESPUESTA DE LA SOCIEDAD CIVIL NOELIA BUENO GÓMEZ Uni e sidad de Innsb uck RESUMEN: Mien as que en los países occiden ales pa ece exis i un consenso público a a o de la de ensa de los alo es asociados a los De echos Humanos, sus gobie nos ponen en ma cha o in e ienen en conflic os a mados ue a de sus e i o ios que implican acciones con a ias a dichos alo es. Es e a ículo busca desen aña es a apa en e con adicción: e isa b e emen e el con ex o globalizado in e nacional en el que ienen luga los conflic os ac uales y acude a la adición de la gue a jus a pa a analiza la posición de la Ca a de Naciones Unidas y las jus- ificaciones dadas po los gobie nos occiden ales. Como ejemplo, se es udian algunos de los a gumen os u ilizados po los gobie nos es adounidenses y españoles pa a jus ifica su p esencia en las gue as de A ganis án (2001) e I ak (2008), así como las espues as de la sociedad ci il. PALABRAS CLAVE: gue a jus a, elaciones in e nacionales, gue a de I ak, gue a de A ganis án. Wes e n In e en ions in Cu en Wa s: Poli ical Jus ifica ion and Ci il Socie y´s Response ABSTRACT: On he one hand, i seems o be an ag eemen in Wes e n coun ies in a o o alues included in he Uni e sal Decla a ion o Human Righ s. On he o he hand, Wes e n coun ies ini ia e o in e ene in a med conflic s ou side hei e i o ies, which implies ac ions con a y o such alues. This a icle examines his appa en con adic ion: i desc ibes b iefly he in e na ional con ex o con empo a y conflic s and i e e s o he jus -wa adi ion in o de o analyze bo h he posi ion o he Cha e o he Uni ed Na ions and he jus ifica ions gi en by Wes e n coun ies. Mo eo e , he a gumen s used by he US and he Spanish Go e nmen s o jus i y hei in e en ions in he A ghanis an (2001) and I aq (2008) wa s, and he esponses o ci il socie y a e conside ed. KEY WORDS: jus wa , in e na ional ela ions, I aq wa , A ghanis an wa . 1. INTRODUCCIÓN Di e sos au o es han pues o al descubie o una con adicción en e los alo es públicos p edominan es en las democ acias occiden ales, po un lado, y de e mi- nadas acciones emp endidas po los gobie nos de es os países, incohe en es con esos alo es, po o o1. Se a a de los alo es asociados a los De echos Humanos, 1 Po «occiden e» o «países occiden ales» me efie o en es e a ículo a las naciones eu opeas y EEUU, y a su adición cul u al. En cie o modo «occiden e» es un cons uc o eó ico, como señalan Ama ya Sen y o os au o es pos colonialis as, y muchas de las idas asociadas a la adi- ción cul u al occiden al habían sido o muladas y desa olladas con an e io idad o pa alelamen e en o os ámbi os (SEN, 2006, 121). Lejos de p e ende con ibui a la «fijación con occiden e» de 676 N. BUENO, LA INTERVENCIÓN DE OCCIDENTE EN LAS GUERRAS ACTUALES PENSAMIENTO, ol. 72 (2016), núm. 272 pp. 675-689 pa icula men e el de echo a la ida, la libe ad y la segu idad incluidos en el A - ículo 3 de es a Decla ación Uni e sal, y el de echo a no se some ido/a a « a os c ueles, inhumanos y deg adan es» (A ículo 5). Si ealmen e exis e un consenso en occiden e en o no a es e ipo de alo es, si ealmen e es amos de acue do en que nos ho o izan, como señala Zygmun Bauman, «la c ueldad, la gue a, la masac e, la iolación y el saqueo», en onces, ¿cómo jus ifican nues os es ados su pa icipa- ción en dichas acciones? Bauman señala uno de los casos de es a con adicción, o eciendo la p ime a de las explicaciones que nos pe mi e comp ende su lógica in e na: la p oducción y en a de a mas en occiden e a los países en conflic o es «p omo ida po los polí icos y apoyada po sus o an es en nomb e del balance de pagos nacional y la de ensa de los pues os de abajo» (Bauman, 1997, 64). Una p ime a explicación de po qué « unciona» la apa en e con adicción en e alo es y p ác ica polí ica puede se que no exis e con adicción, po que ales alo es se de- fienden en el plano de lo que se conside a «polí icamen e co ec o», pe o no ope an como la base eal de la oma de decisiones de los ciudadanos ni de los ep esen an- es polí icos. A la ho a de o a o a la ho a de p omulga una ley de con ol de la en a de a mas, los ciudadanos y los gobie nos an eponen o os alo es di e en es como el c ecimien o de la economía o el bienes a ma e ial asociado a los pues os de abajo. En o as palab as, alen más nues a p ospe idad y bienes a ma e ial que la segu idad o la ida de las íc imas de las a mas que p oducimos y ende- mos a g upos o es ados iolen os2. Es a doble a a de medi , que Bauman echaza a acando la hipoc esía que inco po a, iene espaldada po el hecho p obado de que nos esul a mucho más ácil de acep a la maldad de nues as acciones si las consecuencias de és as se encuen an lejos de noso os. Y, más aún, po el hecho de que cuan o más lejos es é nues a íc ima, menos esc úpulos mo ales pa ecemos encon a en hace le más daño3. la que habla Sen, es e a ículo busca eflexiona sob e una de las con adicciones subyacen es a la eo ía y la p ác ica polí icas occiden ales. No quisie a, con ello, a o ece una lógica de pensa- mien o en la que el mundo se p esen e como di idido en un bloque occiden al y o o que no lo es. P ime o, po que eso supond ía e ec i amen e con ibui a una fijación con occiden e hija de la ló- gica colonialis a; y segundo, po que pienso que, como han mos ado dis in os sociólogos (BAUMAN, 1997; CASTELLS, 1998), la me á o a de la ed global que conec a a los ganado es de la globalización, jun o con los flujos locales y/o el aislamien o de los excluidos, es una imagen más ep esen a i a de la sociedad mundial que la idea de los bloques. 2 En es a disyun i a se han is o ecien emen e los di igen es polí icos españoles que han enido que decidi sob e el con a o de ab icación de cinco co be as a madas en los as ille os de Cádiz y Fe ol pa a ende al gobie no dic a o ial de A abia Saudí, que incumple cla amen e la De- cla ación Uni e sal de los De echos Humanos y es á implicada en la ep esión y el a aque a mado a o os países. Izquie da Unida y Podemos han apoyado la fi ma de es e con a o, a pesa de habe se mani es ado públicamen e en con a de man ene elaciones con países que no espe an de echos undamen ales. Véase sob e es e ema la no icia ecogida en el pe iódico lama ea.com (MAESTRE, 2016) h p://www.lama ea.com/2016/02/23/pan-o-ideologia-podemos-e-iu- ambien-apoyan-la- en- a-de-ba cos-de-gue a-a-a abia-saudi/. Consul ado el 4.10.2016. 3 Tal como se puede conclui de los expe imen os psicológicos lle ados a cabo po S anley Milg am en los 60. Bajo la exigencia de obediencia —pe o sin más p esión o amenaza que las que pueden i unidas al espe o po la au o idad— los indi iduos ienden a mos a menos esc úpulos mo ales a la ho a de hace daño a o os a medida que sus íc imas es án más alejadas de ellos (MILGRAM, 1965, 62). El esc i o as u iano Alejand o Casona explo a la cues ión de la acción dañina a dis ancia desde un pun o de is a li e a io en su ob a La ba ca sin pescado (CASONA, 1983). PENSAMIENTO, ol. 72 (2016), núm. 272 pp. 675-689 N. BUENO, LA INTERVENCIÓN DE OCCIDENTE EN LAS GUERRAS ACTUALES 677 Así, una p ime a espues a a la cues ión de po qué los países occiden ales in e - ienen en conflic os a mados ue a de sus e i o ios es que ob ienen un beneficio económico de ello, como en el caso de la en a de a mas. Quizás la opinión pública no incula las en ajas de dispone de un núme o de pues os de abajo con las imá- genes de la iolencia lejana que nos mues a la ele isión y exis e una desconexión en e los alo es que afi mamos de ende y nues as p io idades eales. Aho a bien, ni el come cio de a mas es la única o ma de in e ención de occiden e en las gue- as ac uales ni los beneficios económicos son las únicas jus ificaciones u ilizadas. Po o a pa e, los in e eses, alo es y a gumen os de los gobie nos a menudo no coinciden con los de la sociedad ci il. El con ex o de las elaciones in e nacionales en el que ienen luga las gue as ac uales ha dado un uelco de 180 g ados desde el final de la polí ica de bloques de la gue a ía. Los sociólogos de la e apa pos -indus ial o pos -mode na coinciden en des aca an o la in e conexión mundial de p ocesos económicos, sociales y de odo ipo, como la nue a coyun u a en que se encuen an los Es ados nacionales en el con ex o de la globalización. La in e conexión es la base ma e ial de la glo- balización: los medios ecnológicos que a o ecen el anspo e, la comunicación y elación de p ocesos, me cancías y pe sonas son los que p opician que se desa olle el mundo globalizado en el que i imos hoy, con odas sus consecuencias posi i as y nega i as, con sus eli es y sus excluidos. La in e conexión global a o ece a de- e minadas eli es que a su ez suelen desconec a se a ni el local (las elaciones a dis ancia p iman sob e las elaciones ce canas, comuni a ias, que son con sue e el único e ugio de los excluidos, como señala Bauman, 1997) y pe judica a o os sec o es de población (a las íc imas de las mafias y del áfico de pe sonas, po ejemplo). Pe o además, el p o agonismo de los es ados nacionales no esul a an cla o como en el pasado en el con ex o de la globalización. Manuel Cas ells define muy bien la pa adoja a la que se en abocados los Es a- dos nacionales en ales ci cuns ancias: po un lado, deben cen a se en la acción es a égica in e nacional conducen e a un o den geopolí ico mundial, y es o ocu e al ma gen de sus ciudadanos. Po o o lado, sin emba go, necesi an man ene y afianza sus ideales nacionalis as, e i o iales e his ó icos, po que en ellos se basa su iden idad an e la p edominancia gene alizada de los flujos globales4. ¿Cómo some e se a las demandas de un «sis ema global in e ac i o» en el que se delega necesa iamen e sobe anía, y a la ez man ene de pue as pa a aden o la idea de iden idad nacional? (Cas ells, 1998, 338) La p ime a de las cla es que hemos de ene en cuen a es, po an o, el con ex o in e nacional de in e dependencia de los es ados inculada al p oceso de globaliza- ción. Como eacción a es e con ex o encon amos las endencias, a eces adicales, del nacionalismo (en su ex emo, el in en o de cons ui comunidades basadas en la 4 También HABERMAS (1999, 99) piensa que aunque el capi alismo, que desde el p incipio adop ó dimensiones plane a ias, con ibuyó en un p ime momen o a la consolidación de los es- ados nacionales, es os han pe dido (al desnacionaliza se la economía polí ica nacional) an o el dominio sob e las condiciones de p oducción que les p opo cionaban en ajas ibu a ias, como el con ol sob e las emp esas. Pa a Habe mas, el p oceso de globalización amenaza la iden idad del Es ado nacional, que como eacción se a e a a és a. An e es e pano ama, Habe mas conside a imp escindible la c eación de au o idades sup anacionales. 678 N. BUENO, LA INTERVENCIÓN DE OCCIDENTE EN LAS GUERRAS ACTUALES PENSAMIENTO, ol. 72 (2016), núm. 272 pp. 675-689 idea de una iden idad colec i a excluyen e, ce ada) y el undamen alismo eligio- so (c is iano y musulmán), mencionando sólo dos de la lis a o ecida po Cas ells (1998, 34). Es os dos mo imien os cons i uyen eacciones en e a la endencia glo- balizado a que pa ece amenaza las iden idades colec i as adicionales. En ellos encon amos el o igen de algunos de los conflic os a mados de nues o iempo. En el hecho de o ma pa e de un mundo globalizado, donde los es ados-nación son más bien agen es es a égicos que agen es sobe anos, y en la p edominancia de in e eses económicos en un en o no capi alis a encon amos el o igen de muchos o os. Además, las elaciones in e nacionales son ya algo más que elaciones «en e las naciones» po que se han inco po ado o os agen es. Si sumamos es o al hecho de la in e dependencia in e nacional, u o de la in e conexión (que gene a am- bién una globalización de los iesgos, como señala Beck, 1988) encon amos que un conflic o que es alla en un pun o del plane a puede habe sido p opiciado po in e eses económicos o de o o ipo p oceden es del o o lado del globo, o inca di- nados en una ed que lo ci cunda. Más aún, dicho conflic o puede e se ac ecen a- do po la inclusión de alo es e i o iales o nacionalis as, como los mencionados an e io men e, y po la adquisición de a mas p oducidas en países lejanos. Pe o po más que se dis ibuyan las esponsabilidades, és as no se disuel en. En es a ed de in e conexiones, occiden e iene que e con el o igen, el man enimien o o la incen i ación de las gue as ac uales en a ios ni eles y de di e sas mane as, que no siemp e coinciden con la acción de los es ados nacionales como agen es. La segunda de las cla es pa a en ende la jus ificación de la pa icipación o ausencia de los países occiden ales en los conflic os de e ce os países iene que e con la calidad de los a gumen os u ilizados y con el ipo de alo es in ocados. La Decla ación Uni e sal de los De echos Humanos es pa ida ia de la educación pa a la paz, pe o no echaza oda iolencia. De hecho, es posible in oca la pa a jus ifica una in e ención a mada, siemp e y cuando és a se encamine a la p o ección de los alo es de endidos po la Decla ación. Es a cues ión nos conduce a la p egun a po la posibilidad de una gue a jus a. 2. LA TEORÍA DE LA GUERRA JUSTA Aunque exis en p eceden es en la an igüedad clásica y co ien es de pensamien- o sob e la gue a jus a p oceden es de o as adiciones, la eo ía de la gue a jus a p ocede, en la adición de pensamien o occiden al, de los filóso os y eólogos ca ólicos Agus ín de Hipona (s. V) y Tomás de Aquino (s XIII). Pos e io men e ue comple ada po los españoles F ancisco de Vi o ia y F ancisco Suá ez (XVI) y po la escuela de pensamien o o iginada en o no a Hugo G ocio (s. XVIII). El p oble- ma mo al al que se en en a on, p ime o San Agus ín, conside ado el úl imo de los filóso os an iguos y el p ime o de los medie ales, y ocho siglos después, San o Tomás, ue el siguien e: ¿puede la gue a jus ifica se mo almen e? Aunque pa a Agus ín de Hipona la jus icia e a una especie de ideal egula i o que po su pe - ección podía alcanza se po comple o en la ciudad de Dios pe o no en la ciudad empo al, las o mas de gobie no podían egula se de acue do con de e minados p incipios mo ales que se encaminasen hacia esa jus icia como si uese alcanzable. PENSAMIENTO, ol. 72 (2016), núm. 272 pp. 675-689 N. BUENO, LA INTERVENCIÓN DE OCCIDENTE EN LAS GUERRAS ACTUALES 679 En defini i a, la cues ión e a cómo jus ifica desde el c is ianismo unas acciones basadas en la iolencia cuando el mensaje del Nue o Tes amen o iba asociado a alo es con a ios, como el pacifismo y el pe dón. Agus ín p opuso una se ie de c i e ios pa a delimi a las condiciones de la gue a jus a ela i os a la au o idad de los iniciado es de la gue a, las causas y los obje i os de la in e ención. Tomás de Aquino efinó es os c i e ios, que queda on o mulados de la siguien e mane a: una gue a, pa a pode se calificada de jus a, debe ía p ocede de una au o idad legí ima; debe ía eni o iginada po una causa jus a y debe ía es a guiada po una in ención ec a (Bu le , 2012, 24). Ambos au o es asumie on, sin emba go, que el ecu so a la gue a incluye consecuencias indeseables y con a ias a la jus icia, po lo que la gue a nunca puede cons i ui un medio comple o o pe ec o de alcanza la jus icia. P obablemen e, la apo ación más decisi a de Suá ez en lo sucesi o ue la de añadi a lo an e io un de echo uni e sal de los pueblos y las naciones a su legí ima de ensa. El de echo a la legí ima de ensa ya había sido conside ado po Agus ín de Hipona, y después po Tomás de Aquino como una causa jus ificada pa a la gue a. La no edad adica, en el caso de Suá ez, en a ibui es e de echo a odos los pueblos (Bu le , 2012, 24). Po su pa e, la escuela de Hugo G ocio sen ó las bases del de echo in e na- cional, e omando la adición iniciada po la Escuela de Salamanca, desde una pe spec i a iusna u alis a. El deba e pasaba así del ámbi o mo al en el con ex o eológico al ámbi o del de echo y la legislación in e nacional. En cie o sen ido se puede deci que Hugo G ocio comenzó el p oceso de secula ización de la cues ión de la gue a jus a. Como sus p edeceso es, Hugo G ocio piensa que la gue a no es injus a bajo de e minadas ci cuns ancias como las ya ecogidas en la adición p e- ia a él (2001, 21). G ocio se de iene pa icula men e en lo que pueden conside a se «causas jus as» de la gue a, como la legí ima de ensa, la p o ección de la segu i- dad y la ida, y los ecu sos pa a man ene la (conside ados de echos na u ales). De iu e belli ac pacis (1625) es ambién un a ado donde se discu en y egulan las no mas que debe ían egi en caso de con ienda, como el de echo de conquis a o el a amien o de los p isione os de gue a, y se an icipan algunas cues iones que en la ac ualidad son obje o de es udio de la jus icia ansicional, como el de echo a las hon as úneb es de las íc imas. La eflexión y discusión sob e la eo ía de la gue a jus a no decayó en los siglos sucesi os, aunque a menudo ue u ilizada más como medio pa a jus ifica in e enciones a madas que pa a jus ifica las es icciones a dichas in e enciones. Es deci , las jus ificaciones que los eó icos del de echo y los mo alis as habían esg imido pa a apoya el uso in e nacional de la ue za han se - ido a menudo más como excusas pa a apoya dicho uso que como jus ificaciones, con consecuencias p ác icas, pa a limi a e ec i amen e la iolencia. Con odo, an o los discu sos pacifis as como los discu sos que limi an, al me- nos pa cialmen e, la jus ificación del uso de la iolencia han pe du ado y han c is alizado en la c eación de ins i uciones in e nacionales como la O ganización In e nacional de Naciones Unidas. Las ideas exp esadas po Inmanuel Kan en So- b e la paz pe pe ua (1795) inspi a on, jun o con la b u al expe iencia de dos gue as mundiales en el siglo XX, la fi ma de la Ca a de Naciones Unidas. Sob e la paz pe - pe ua es una exho ación a los Es ados del mundo pa a que asien en las bases de una paz du ade a en la que las elaciones in e nacionales se ajus en al de echo y no al impe io del más ue e basado en el uso de la iolencia. Kan insis e en que no se 680 N. BUENO, LA INTERVENCIÓN DE OCCIDENTE EN LAS GUERRAS ACTUALES PENSAMIENTO, ol. 72 (2016), núm. 272 pp. 675-689 a a de p opone un gobie no mundial, que acaba ía po some e a los di e en es pueblos, sino de un es ado de con i encia pacífica in e nacional basado en la «lib e ede ación de los pueblos» (Kan , 2011, 10). La o a idea cla e del influyen e a a- do kan iano es que la paz a la que apela no es un ipo de paz « ansi o ia», como la que media en e dos gue as, sino un es ado de con i encia deseado, espe ado, y diseñado po el filóso o pa a la humanidad. Po eso, es ablece las di ec i as po las que, an o en caso de gue a como en caso de habe se fi mado un a ado de paz, deben egi se las elaciones en e los Es ados. Así, defiende que un a ado de paz debe fi ma se sin ese a alguna que pueda deja ías abie as hacia una posible nue a gue a y du an e el anscu so de un conflic o a mado no deben u iliza se «hos ilidades» que amenacen una paz u u a. Es deci , la paz apa ece siemp e en el ho izon e de los fines que se desean consegui y además es un fin con p e ensiones de pe pe uidad, sin que dicha pe pe uidad se base, como sub aya con i onía el fi- lóso o, en la paz e e na de los cemen e ios. Kan se adelan a así a las posibilidades des uc i as de una gue a a ómica, al jus ifica la no ma que p ohíbe la gue a o al dos siglos an es de que és a ue a écnicamen e posible. El «espí i u» de La paz pe pe ua de Kan es el mismo que anima la Ca a de las Naciones Unidas, ap obada en 1945. En su p ime a ículo afi ma que es obje i o de las Naciones Unidas: «Man ene la paz y la segu idad in e nacionales, y con al fin: oma medidas colec i as eficaces pa a p e eni y elimina amenazas a la paz, y pa a sup imi ac os de ag esión u o os queb an amien os de la paz; y log a po medios pacífi- cos, y de con o midad con los p incipios de la jus icia y del de echo in e nacional, el ajus e o a eglo de con o e sias o si uaciones in e nacionales suscep ibles de conduci a queb an amien os de la paz». De nue o, no obs an e, la Ca a de las Naciones Unidas deja abie a la pue a a in e enciones a madas de los es ados miemb os, siemp e que se o ien en al fin úl imo que, como en el a ado kan iano an e io men e ci ado, debe se explíci a- men e la paz: «Los Miemb os de la O ganización a egla án sus con o e sias in e naciona- les po medios pacíficos de al mane a que no se pongan en pelig o ni la paz y la segu idad in e nacionales ni la jus icia» (A ículo 3). Asimismo, la Ca a a a de que la única au o idad compe en e pa a legi ima una in e ención a mada sea la ONU misma: «Si el Consejo de Segu idad es ima e que las medidas de que a a el A ículo 41 pueden se inadecuadas o han demos ado se lo, pod á eje ce , po medio de ue zas aé eas, na ales o e es es, la acción que sea necesa ia pa a man ene o es ablece la paz y la segu idad in e nacionales. Tal acción pod á comp ende de- mos aciones, bloqueos y o as ope aciones ejecu adas po ue zas aé eas, na ales o e es es de Miemb os de las Naciones Unidas» (A ículo 42). Implíci amen e, la Ca a de las Naciones Unidas incluye un idea io de «gue a jus a», en la línea de la adición que he explicado. El iejo adagio «Si is pacem pa a bellum» ya no si e como p incipio egulado en el con ex o ac ual, al menos no en un plano mo al. La paz cons i uye un fin en sí misma, un fin que debe se pe - seguido po medios pacíficos. Más aún, se ha señalado cómo la Ca a de Naciones PENSAMIENTO, ol. 72 (2016), núm. 272 pp. 675-689 N. BUENO, LA INTERVENCIÓN DE OCCIDENTE EN LAS GUERRAS ACTUALES 681 Unidas es un in en o encaminado a la o mulación de la au o-de ensa como única causa jus a de gue a (Bu le , 40). En el p óximo epíg a e mos a é cómo las in e - enciones mili a es ecien es de Es ados occiden ales en e ce os países han enido jus ificándose po e e encia a es as no mas in e nacionales. No obs an e, es as jus- ificaciones se han asemejado, en algunos casos, más a excusas de ca a a encub i in e eses no inculados a los p ecep os de la gue a jus a que a jus ificaciones mo- al y legalmen e acep ables (con a eglo al de echo in e nacional) de acue do con dichos c i e ios. Algunos au o es des acan que és a ha sido la ónica gene al desde la Segunda Gue a Mundial, cuando las jus ificaciones p opias de la adición de la gue a jus a han se ido de mane a pa adigmá ica pa a espalda mo almen e la in e ención de los aliados (en especial el p incipio de la causa jus a y el de la ec a in ención), más que pa a e enda o limi a su uso de la iolencia (Bu le , 39). Re isemos, pa a conclui es e epíg a e, los c i e ios que, en la adición menciona- da, pe mi i ían jus ifica una gue a5: 1) Causa jus a. Se conside an causas jus as: la au ode ensa (que pod ía in- clui la au ode ensa an icipada, con a ac os iolen os p e is os de mane a inminen e); la de ensa de inocen es; la eclamación de bienes, pe sonas o e i o ios ilegalmen e sus aídos; el cas igo de ac os pe niciosos con a la humanidad. 2) Au o idad compe en e. T adicionalmen e, es la au o idad sobe ana, legí- ima. En el con ex o de un gobie no democ á ico, los ciudadanos eligen a sus gobe nan es y, median e di e sos mecanismos de pa icipación ( e e- éndum, consul as...) hacen ale su posición sob e las decisiones polí icas, incluyendo las decisiones encaminadas a inicia un conflic o a mado. Más a iba he mencionado cómo la Ca a de Naciones Unidas se inclina hacia una si uación en la que sea la p opia ONU la única au o idad legi imada pa a jus ifica cualquie in e ención a mada en un conflic o in e nacional. 3) In ención ec a. La mo i ación que impulsa el inicio de las hos ilidades debe se jus a. 4) Espe anza azonable de éxi o. 5) P opo cionalidad de los fines deseados y los medios empleados pa a con- segui los. A es a lis a se ha añadido ambién el p incipio de que la gue a debe se el úl i- mo ecu so, después de habe a ado de esol e el conflic o en cues ión median e ecu sos pacíficos y o as medidas de p esión como sanciones económicas (con- empladas ambién en la Ca a de Naciones Unidas). En los dos apa ados siguien es se o ecen dos ejemplos que ponen de manifies- o el «uso» que los Es ados pa icipan es en los conflic os a mados de A ganis án e I ak han hecho de la e e encia a la adición de la gue a jus a, así como la espues a de la sociedad ci il. No se p e ende ealiza un es udio exhaus i o, sino pone en uncionamien o una pau a de análisis que pod ía con inua aplicándose pos e io men e de mane a más ex ensa. 5 Es a lis a de c i e ios es á elabo ada a pa i de BUTLER (2012, 81). 682 N. BUENO, LA INTERVENCIÓN DE OCCIDENTE EN LAS GUERRAS ACTUALES PENSAMIENTO, ol. 72 (2016), núm. 272 pp. 675-689 3. JUSTIFICACIÓN POLÍTICA Y RESPUESTA DE LA SOCIEDAD CIVIL EN EE. UU. Y ESPAÑA A LA GUERRA DE AFGANISTÁN La gue a de A ganis án comenzó el 7 de oc ub e de 2001, cuando Es ados Uni- dos y Reino Unido inicia on los bomba deos sob e el país. Los a aques ocu ían menos de un mes después de los a en ados del 11 de sep iemb e, pe pe ados po la ed de e o ismo in e nacional Al Qaeda. La denominada Ope ación Libe ad Du ade a enía po obje i o de o a el égimen alibán y desman ela Al Qaeda. A los a aques aé eos siguió una o ensi a mili a e es e (en la que pa icipa on o os es ados aliados) que culminó en el de ocamien o del gobie no alibán. Se ha seña- lado que la Ope ación Libe ad Du ade a no poseía plena legi imidad in e nacional (Del Viso, 2010, 110), aunque es cie o que el Consejo de Segu idad de la ONU había emi ido dos Resoluciones elacionadas con los a aques del 11-S en las que se econocía el de echo a la legí ima de ensa (Resolución 1368 y 1373 de 2001), como menciona Hinojosa (2008, 2). T as la caída del égimen alibán, se c eó la Fue za In e nacional de Asis encia pa a la Segu idad, es a ez au o izada exp esamen e po la ONU (Resolución 1386 de 2001), con el fin de afianza el nue o gobie no del país, a ando de auna la lucha con a los g upos e o is as aún igen es con la consolidación de la democ acia. Sin emba go, la c isis con inuó la gamen e: insu - gencia, co upción del gobie no, na co áfico, descon en o social (Del Viso, 2010, 110). La Fue za In e nacional de Asis encia pa a la Segu idad ha p ocedido a la e i ada de las opas in e nacionales, en e las que hubo opas españolas has a sep iemb e de 2013, aunque la OTAN man iene e ec i os pa a e o za la segu idad del país. Como hemos is o, las dos p ime as esoluciones de la ONU que se e e ían a la inminen e eacción de EE. UU. as los a en ados del 11 de sep iemb e de 2001 esg imían el a gumen o de la legí ima de ensa pa a espalda indi ec amen e dicha in e ención, aunque se hicie on necesa ias a ias p ecisiones pa a adecua uno de los an iguos p incipios de la gue a jus a a la nue a coyun u a in e nacional6. Po ejemplo, el hecho de que la ag esión inicial hubie a sido come ida en e i o io es adounidense, no po o o país, sino po un g upo adical p i ado. Así, hubo que p oba que el gobie no a gano es aba e ec i amen e ampa ando a Al Qaeda (siendo su cómplice) an es de emplea la jus ificación de que a aca A ganis án e a una «de ensa legí ima». Sin emba go, la apelación a és a no ue el p incipal a gumen o jus ifica i o empleado en los discu sos que el gobie no es adounidense de la época, p esidido po Geo ge W. Bush, u ilizó pa a de ende y apoya mo almen e su deci- sión de a aca A ganis án. Po el con a io, Bush basó su discu so jus ifica i o de los a aques a A ganis án en la idea de que EEUU enía una esponsabilidad con el comba e y cas igo del «mal» y, po o o lado, en la idea de que el égimen Talibán e a de ipo au o i a io, y po eso me ecía se de ocado y sus i uido po un gobie - no democ á ico, ambién po el bien de la sociedad ci il a gana (Bu le , 2012, 207- 209). En ambos casos, EEUU apa ece no como íc ima de un a aque en e al que debe de ende se, sino como adalid de la democ acia, e incluso del «bien» y de la 6 Sob e los de alles de la legi imación in e nacional de dicha in e ención, éase HINOJOSA (2008). PENSAMIENTO, ol. 72 (2016), núm. 272 pp. 675-689 N. BUENO, LA INTERVENCIÓN DE OCCIDENTE EN LAS GUERRAS ACTUALES 683 ci ilización7. A menudo, en sus discu sos Bush insis e en que el pueblo a gano no es el obje i o de los a aques es adounidenses, como ampoco lo es el Islam (2001c). El p esiden e insis e incluso en que el ejé ci o es á «alimen ando» al hamb ien o pue- blo a gano, en alusión a los lanzamien os de alimen os que se p oduje on simul á- neamen e a los bomba deos (Bush 2001d). La sociedad ci il eaccionó c í icamen e an e la pa adoja que suponía lanza p ime o bombas y después alimen os. La jus ificación de los sucesi os gobie nos españoles de la p esencia de las o- pas del país en A ganis án se basó, du an e el gobie no de José Ma ía Azna , en a gumen os que sin onizaban bien con los empleados po el p esiden e no eame- icano de la época (Del Viso, 114). También el gobie no de Azna y el sucesi o de José Luis Rod íguez Zapa e o u iliza on o o ipo de a gumen os: el de la esponsa- bilidad del país pa a con sus socios in e nacionales, en el con ex o de unas acciones que habían sido legi imadas po el apoyo de la ONU a la Fue za In e nacional pa a la Asis encia de la Segu idad. El hecho de a ibui a es a misión de la ONU una unción pacificado a gene ó la discusión lingüís ica sob e si debe ía o no denomi- ná sele «gue a», a pesa del inc emen o de la iolencia as su implan ación. En cualquie caso, los a gumen os empleados pa a decla a la jus a han sido, como hemos is o, la de ensa de los inocen es (el pueblo a gano some ido a un gobie no au o i a io), la legi imación de la au o idad (el ampa o de la ONU) y la in ención ec a (en la que se pod ía inclui la lucha con a el e o ismo in e nacional y la unción democ a izado a). Sin emba go, la población ci il no siemp e acep ó es os a gumen os ni dejó de conside a los, en ocasiones, como «excusas» pa a la iolencia en luga de limi a- ciones mo ales al uso de la misma. Po un lado, la legi imidad in e nacional de la Ope ación Libe ad Du ade a es dudosa, al no habe se p oducido una au o ización explíci a de la ONU. Po o o lado, la opinión pública, como se puede alo a a a és de los deba es en los medios de comunicación, se p egun aba po qué no se p ocu ó una misión democ a izado a e impulso a del desa ollo del país an es de que la si uación humani a ia en A ganis án ue a an g a e (si es que és e e a el e dade o fin de la in e ención) y echazaba eu emismos como el incluido en la exp esión «daños cola e ales», que ocul a el su imien o humano a oz in ínseco a cualquie gue a. Po o a pa e, sin emba go, el en ío de opas de países occi- den ales a A ganis án ha enido un conside able apoyo ciudadano (Del Viso, 130), mayo en EE. UU. que en Eu opa, donde además dicho apoyo ha enido unido a la idea de que la p esencia de las opas debe ía en oca se a la econs ucción del país más que al comba e de los g upos alibanes. En EE. UU. el apoyo al comba e de los alibanes e a el doble que en Eu opa. Según di e sos es udios ecogidos po el Ba óme o del Real Ins i u o Elcano (2004), el 75% de los españoles pensaban que las in enciones mani es adas po EE. UU. en su lucha con a el e o ismo no e an since as, y el 67% que EE. UU. sólo que ía con ola el pe óleo de O ien e P óximo (Del Viso, 130). Es as opi- niones a ojan la sospecha de que la c edibilidad en los a gumen os jus ifica i os de la in e ención mili a en A ganis án no e a muy al a, lo cual en el con ex o 7 Véanse, sob e odo, los discu sos de BUSH 2001a y 2001b. En el úl imo define la lucha con a el e o ismo como la «lucha del mundo» y la ci ilización (no sólo de Amé ica) po la libe ad.