Uso y abuso de los libros en un mundo libresco : algunos ejemplos griegos de la época imperial
Abstract
La élite de pepaideumenoi del Imperio romano, tanto de lengua griega como latina, viven sumergidos en un mundo libresco: el libro, como objeto material y como concepto intelectual, ha pasado a formar parte de su vida más cotidiana. Este trabajo pretende mostrar cómo esta realidad universal adquiere, sin embargo, rasgos bien particulares según los individuos, con lo cual se conforma un panorama sociológico y cultural que, a través del libro, define bien a las mencionadas élites.
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Resumen
La éli e de pepaideumenoi del Impe io omano, an o de lengua g iega como la ina, i en sume -
gidos en un mundo lib esco: el lib o, como obje o ma e ial y como concep o in elec ual, ha pasa-
do a o ma pa e de su ida más co idiana. Es e abajo p e ende mos a cómo es a ealidad uni-
e sal adquie e, sin emba go, asgos bien pa icula es según los indi iduos, con lo cual se con o ma
un pano ama sociológico y cul u al que, a a és del lib o, de ine bien a las mencionadas éli es.
Palab as cla e: Luciano, A eneo, Plu a co, Galeno, Impe io omano, lib o, biblio eca.
Abs ac . Use and Abuse o Books in a Bookish Wo ld: Some G eek Examples om he Impe ial
Pe iod
Roman Empi e éli es o pepaideumenoi, bo h G eek and La in w i e s, li e imme sed in a bookish
wo ld: books, as ma e ial objec s o as in ellec ual concep , ha e become an impo an issue o he
daily li e. The aim o his pape is o show how his uni e sal s a emen u ns ou in o pa icula
ea u es depending on he indi iduals, and o ou line a sociological and cul u al pano ama which,
h ough books and lib a ies, cha ac e izes he men ioned eli es.
Key wo ds: Lucian, A henaeus, Plu a ch, Galen, Roman Empi e, book, lib a y.
…Nφες δj τ? βιβλ&α καa μνα ργζου τ? σαυτο1…
…ol ída e de los lib os y ocúpa e sólo de us asun os…1
En un en o no comple amen e lib esco, como es el de las éli es de pepaideumenoi
del Impe io omano, Luciano de Samosa a, un miemb o de esas éli es, en la dia-
iba in ec i a que di ige a, apa en emen e, una pe sona eal —un si io pa a más
* Es e abajo ha sido ealizado en el ma co del SGR «G aecia Cap a», y del p oyec o HUM2006-
06980/FILO.
1. Lucianus, Ind. 28. Todas las aducciones, sal o si se indica lo con a io, son mías.
Fa en ia 30/1-2, 2008 297-313
Uso y abuso de los lib os en un mundo lib esco:
algunos ejemplos g iegos de la época impe ial*
F ancesca Mes e
Uni e si a de Ba celona. Depa amen de Filologia G ega
mes [email protected]
Recepción: 3/7/2009
señas—, le aconseja, con malicia, que deje los lib os y se dedique a sus asun os.
Y no sólo eso, sino que, en un cla o ac o de disc iminación, es ablece una on e-
a en e aquellos a quienes los lib os pueden se les ú iles y los que, po mucho que
comp en g andes can idades de ellos y se paseen siemp e con uno en la mano,
jamás les saca án ningún pa ido:
Τ& ο^ν; φ<ς καa ταLτ? μ< μα*ν pμν εKδναι; π*εν, εK μ ποτε παρ? τν
Μουσν κλνα δφνης κα*περ b ποιμ<ν κενος λαβ,ν; λικνα μjν γρ, Yνα
διατρ&βειν α. *εαa λγονται, οLδj 5κκοας οJμα& ποτε, οLδj τ?ς αLτ?ς διατριβ?ς
pμν ν παισaν ποιο1; σοa καa μεμν3σ*αι Μουσν 5νσιον. (3)
¿Qué, pues? ¿Sigues a i mando que, sin habe ecibido ins ucción, sabes lo mismo
que noso os? ¿Cómo?, si no es que has ecibido de las Musas una ama de lau el,
como el pas o aquel; pues del Helicón, donde se dice que esas diosas se p odigan,
c eo que ni has oído habla nunca, ni has ecuen ado los mismos luga es que noso-
os de niños.
La cla a dis inción en e oso os y noso os iene, además, es e o o ing e-
dien e:
SΩς εw γε τH κεκτ3σ*αι τ? βιβλ&α καa πεπαιδευμνον 5πφαινε τHν χοντα, πολλο1
zν Cς 5λη*ς τH κτ3μα !ν Nξιον καa μνων Gμν τν πλουσ&ων, εK σπερ ξ
5γορ#ς !ν πρ&ασ*αι τοUς πνητας pμ#ς Gπερβλλοντας. (4)
Si el hecho de posee los lib os con i ie a ambién al poseedo en ins uido, eal-
men e se ía una posesión muy p eciada y sólo al alcance de oso os los icos, dado
que se ía posible, como en el ágo a, comp a pujando más que noso os los pob es.
Es deci , y simpli icando: ú / oso os sois icos e incul os, y yo / noso os
somos pob es y cul os.
No amos a en a aho a a de ini quiénes son unos y quiénes los o os; lo que
aquí aho a nos in e esa es que la adquisición, posesión y os en ación de lib os es,
además de muchas o as cosas, un ba óme o social como lo es ambién la cul u a
en gene al. Luciano es el esc i o de la época que más incide —y pa a ello u iliza
la sá i a, la in ec i a y la pa odia— en los aspec os sociales de su en o no, que es,
como ya se ha dicho, el de las éli es del impe io; y uno de los ac o es pa a él de e -
minan es es la alsa ecuación iqueza = cul u a. De ahí el esca nio con a oda una
se ie de pe sonajes que, pa a accede a la iqueza y a una posición social2, apa-
en an ene una as a educación, o bien, como en el ex o aquí ci ado de Con a
un incul o que comp aba muchos lib os, la idiculización de aquellos que u ilizan
los aspec os más isibles y supe iciales de la paideia —pasea se siemp e con un
lib o, deci palab as an iguas y ebuscadas, e c.— como mues a de su al o ni el
social. En es a ob a, pues, Luciano pone en e idencia a su des ina a io, po que aca-
pa a lib os sin on ni son, po que los u iliza como signo de iqueza y de es a us
298 Fa en ia 30/1-2, 2008 F ancesca Mes e
2. Son pa adigmá icos de ello ob as como el Pseudologis a, el Maes o de o ado es, Lexí anes, e c.
C . MESTRE y GÓMEZ (2007).
social, po que sólo los comp a y no los lee, o, si llega a lee los, no en iende nada
de lo que dicen y, po ende, se los queda pa a él solo y no los deja a quienes pod ían
saca de ellos un p o echo3. De ahí que acabe diciéndole:
σU γ?ρ νση καa χρση εKς οLδjν καa καταγελασ*ση πρHς τν πεπαιδευμνων,
ο¥ς 5πχρη φελεσ*αι οLκ κ το1 κλλους τν βιβλ&ων οLδ κ τ3ς πολυτελε&ας
αLτν, 5λλ κ τ3ς φων3ς καa τ3ς γν,μης τν γεγραφτων. (28)
Tú sigue comp ando lib os, sigue sin saca les ningún p o echo, y sigue siendo obje-
o de bu la pa a los ins uidos, aquellos pa a quienes cuen an, no la belleza ni el
p ecio de los lib os, sino la oz y el pensamien o de quienes los han esc i o.
Cie amen e, Luciano es inmise ico de: odo lo elacionado con la cul u a ha
de se de al os uelos, no admi e, al pa ece , ni la más mínima i olidad en es e
campo, o odo o nada. Pe o, ¿qué p e alecía en es a ac i ud? ¿Debemos conside a
a nues o si io helenizado y ciudadano omano como una especie de campeón de
la cul u a, o bien, simplemen e, lo que le i i aba e an los bene icios ma e iales que
hace se el e udi o aca eaba a unos pe sonajes más i ido es que cul os4?
El en o no social en el que debía de mo e se nues o au o , sin emba go, con
independencia de los i ido es econocidos, desplegaba, segu amen e, un amplio
abanico de posibilidades de se ins uido o cul o, y un amplio abanico de uso y
manejo de los lib os: desde un uso es é ico, social y de en e enimien o5, como el
del si io de la in ec i a de Luciano, has a un uso ealmen e in elec ual y e udi o6,
signi ique es o lo que signi ique: no queda más emedio que deja lo a la subje i-
idad de quien se p onuncia al espec o.
Una ez esbozada, a modo de p o ocación y de p e ex o, la pos u a de Luciano
de Samosa a espec o a los lib os y lo que pa a él signi ican, me p opongo, en es os
pocos pá a os que siguen, de ini , con algunos ejemplos, las pos u as de o os
au o es del momen o, con empo áneos de Luciano, con el obje o de ilus a la p e-
sencia del lib o como bien ma e ial, po ado , ansmiso y deposi a io del sabe ,
de los sabe es, y, po lo an o, como me onimia de es os sabe es.
Los au o es del siglo II dC i en en un mundo lib esco, donde la cen alidad
del lib o se sien e como algo co idiano, habi ual, uni e sal, has a el pun o de que
imp egna odos los aspec os de la ida de la sociedad omana que mejo conocemos,
es deci , la de las éli es ins uidas, cul as y socialmen e des acadas7. Sin emba go,
Uso y abuso de los lib os en un mundo lib esco Fa en ia 30/1-2, 2008 299
3. Es necesa io hace no a , además, que, en la an igüedad, sabe lee signi ica algo más que hoy en
día y, en gene al, desde la in ención de la imp en a: la sc ip io con inua, la al a de acen os y il-
des y una pun uación alea o ia con e ían el simple hecho de lee en una especie de desci amien o
pa a el cual e a imp escindible en ende lo leído.
4. Sob e la elación de Luciano con su público, c . CAMEROTTO (1998: 261-302).
5. C . Lucianus, Ind. 7, donde se alude a las lec u as que enían luga , en casa de los icos, después o
du an e la cena.
6. C . JOHNSON (2000: 606-624).
7. La bibliog a ía que, desde dis in os pun os de is a, a a el ema de la sociedad lib esca del impe-
io es muy abundan e; además del ya clásico CAVALLO, TURNER y KLEBERG (1975), sob e odo
p. 40-79; HARRIS (1989) especialmen e sob e el ca ác e eli is a de la cues ión lib esca; y CRIBIORE
(1996), que se basa undamen almen e en documen ación papi ácea.
es a cen alidad del lib o adquie e sen idos di e sos, se hace eco de ealidades
dis in as, según los casos, y se aplica a la ida y a la li e a u a de los indi iduos
de di e en es mane as. El concep o de lib o cub e un campo muy amplio que,
a su ez, desc ibe el mundo in elec ual de esa sociedad. Po un lado, el lib o e oca
la adición, el sabe acumulado po una ci ilización que se sabe y se pos ula como
inin e umpida desde las glo ias de la época clásica; el lib o es á ambién en la
base de la cul u a, de la educación, de la paideia de cada indi iduo o de un g upo;
pe o el lib o es ambién un bien ma e ial p i ado, un aspec o del pode económico
de alguien.
Cuando Luciano, en el ex o ci ado más a iba8, denos aba al si io comp ado
de lib os po sólo es a pendien e de la belleza de és os (κ το1 κλλους) o de su
al o p ecio (κ τ3ς πολυτελε&ας) pa a oma los en conside ación, y añadía, ejem-
pla men e, las cualidades que, en cambio, según su pa ece y el de los pepaideu-
menoi, e an impo an es en un lib o: κ τ3ς φων3ς καa τ3ς γν,μης τν
γεγραφτων, indica de una mane a bien sencilla cuál es la cues ión: los lib os pue-
den posee se como obje os (po su belleza y po su p ecio), obje os de coleccio-
nis a o de lujo incluso9, o bien son u ilizados pa a el es udio, el ap endizaje, el
sabe (en es e caso, lo que cuen a es la oz de quien esc ibe y la in eligencia o el pen-
samien o que ha pues o en su esc i o). En ambos casos, la o mulación es olun-
a iamen e esquemá ica y me a ó ica: no es cie o que quien los adquie e po su
belleza o su p ecio no los use, es deci , no los lea10; y ampoco es cie o que quien
los use pa a labo es in elec uales sólo enga en cuen a lo que con ienen o incluso las
ca ac e ís icas de quien los ha esc i o (su oz, su in eligencia)11. Lo que deja cla o
es a o mulación es que, según Luciano, pa a los p ime os, el lib o es algo es á i-
co, incluso en lo que con iene: los acaudalados omanos solían ene a un lec o
—escla o o si ien e — que leía a los comensales pa a delei a les una elada y,
pa a és os, lo leído e a escuchado y les p o ocaba un sen imien o de e inamien o
simila al de ene bellas es a uas en el ja dín12. Dejando a un lado, pues, cuán o
de lo leído e a comp endido y cómo —e iden emen e, los g ados debían a ia
según cada indi iduo—, se a a de un ac o social mucho más que de una impli-
cación in elec ual. Es e es el g upo al que Luciano desp ecia. En cambio, los que
no ienen en cuen a ni la belleza ni el p ecio, y pa a ellos la elación con los lib os
es menos ama eu , más p o esional, pues, son los que conside a simila es a él
mismo: oso os y noso os; los pepaideumenoi y los que, aunque ins uidos
300 Fa en ia 30/1-2, 2008 F ancesca Mes e
8. Lucianus, Ind. 28.
9. C . ELSNER (1998: 110): «o all he p i a e objec s which signalled hei owne ’s weal h and pai-
deia, pe haps he sup eme examples —a leas in he de ailed a en ion hey demanded om hei
iewe s, i no necessa ily in he cos o hei ma e ials and labou s— we e books».
10. C . Lucianus, Ind. 4: «po mucho que lle es un lib o en la mano y que siemp e es és leyendo, no
en iendes nada de lo leído, sino que, como un asno, escuchas la li a mo iendo las o ejas» (καa σU
το&νυν βιβλ&ον μjν χεις ν τ 3 χειρa καa 5ναγιγν,σκεις 5ε&, τν δj 5ναγιγνωσκομνων οJσ*α
οLδν, 5λλ =νος λρας 5κοεις κινν τ? τα).
11. También ellos, de alguna mane a, juegan con lo que leen, como e emos que hacen los deipnoso-
is as de A eneo.
12. C . JOHNSON (2000: 614).
—saben lee , sin duda, y algún place sacan de la lec u a—, no an más allá de la
supe icie, de una lige a pá ina que se con unde, a menudo, con lo pu amen e ma e-
ial y que, pa a Luciano, es mo i o de sá i a con a un buen núme o de nue os icos
que mues an su pode económico comp ando biblio ecas en e as o lib os muy
ca os y, g acias a ello, un p es igio social. No pueden, no obs an e, comp a lo que
no se comp a.
En e ec o, el pe íodo impe ial ha sido desc i o como uno de los momen os de
la his o ia de la humanidad en que cul u a y pode es án más ce canos. La segun-
da so ís ica es un mo imien o que, en e o os aspec os, se de ine po su ce canía
al pode . Los so is as de la segunda so ís ica eúnen al ededo de su pe sona y de
su ac i idad odo lo que de impo an e y signi ica i o hay en su época13. Son, no -
malmen e, homb es céleb es po su p oyección social, la cual les iene dada, en
g an medida, po las demos aciones públicas que hacen de su sabe , de su ins-
ucción, de su cul u a y, sob e odo, de su habilidad en el manejo de la palab a,
cualidad és a que, según algunos —Luciano mismo— enmasca a las o as. Los
espec áculos de la palab a de los que e an p o agonis as les con e ían ama y adep-
os, y, en ellos, sin duda, el lib o desempeñaba un papel implíci o14. Sin emba go,
y a pesa de es a g an p oyección social, que ha sido bien explicada po Filós a o
en sus Vidas de So is as, el homb e de la segunda so ís ica, en sen ido amplio,
puede se ambién aquél cuyo enomb e le iene po algo más p i ado o, al menos,
con menos olo de mul i udes, pe o siemp e elacionado con el uso de la palab a y
la cul u a: po un lado, un homb e de la éli e e a, debía se , po de inición, alguien
capaz de habla en público, aunque sólo ue a en banque es de boda, pa a de ende
sus p opiedades o en las discusiones con sus pa es en banque es y e mas15. Po
o o lado, podemos habla de un aspec o p i ado de la cul u a que se p oduce en
el ámbi o de la casa, donde la p esencia de lib os, de biblio ecas en e as, a eces,
ab e una dimensión dis in a del sabe , del acceso al sabe y de los p i ilegios que
és e conlle a.
Los homb es más pode osos del impe io deco an sus illae con obje os lujo-
sos, en e los cuales se encuen an ejempla es de lib os que adquie en a p ecios
al os16. Es as casas ab en sus pue as a los cenáculos de o os miemb os de la éli e,
a los so is as y a los pepaideumenoi en gene al. Las euniones en las casas p i a-
das oman la o ma del banque e adicional y, a su ez, es a ac i idad no able-
men e ca ac e ís ica de esa sociedad se con ie e en p e ex o pa a mos a odo lo
que uno iene: la iqueza en o ma de obje os a ios, en e los cuales, lib os y biblio-
Uso y abuso de los lib os en un mundo lib esco Fa en ia 30/1-2, 2008 301
13. C . sob e las elaciones en e segunda so ís ica y pode , la ob a ya clásica de BOWERSOCK (1969),
y el excelen e es udio, más ecien e, de SCHMITZ (1997); c . ambién WHITMARSH (2005).
14. GLEASON (1995) explica muy bien el ca ác e pe o ma i o de la cul u a en e las éli es del impe-
io, muy elacionada con la paideia, así como el ca ác e compe i i o de la misma, y pone de mani-
ies o que, en ealidad, implica an o aspec os in elec uales como co po ales.
15. Ibidem, p. XXI.
16. C . Lucianus, Ind. 7: […] bπταν τH μjν βιβλ&ον ν τ 3 χειρa χ ης πγκαλον, πορφυρ#ν μjν χον
τ<ν διφ*ραν, χρυσο1ν δj τHν Dμφαλν […] «[…] po mucho que el lib o que lle as en u mano
sea de una g an belleza, con unda de piel colo pú pu a y cie e de o o […]»; c . JOHNSON (2000:
612-615) y ELSNER (1998: 106-112) (c . sup a n. 9).
ecas, el pode que emana de la ecuen ación de los pode osos, y la cul u a en
o ma de discusión e udi a. Y, de nue o aho a, hago no a que pa a odos es os
aspec os se ab e un amplio abanico de g ados: se puede mos a una iqueza que
es, en ealidad, algo p eca ia, unas elaciones con el pode algo magni icadas, una
cul u a más bien supe icial… En esumen, iqueza, pode y cul u a si en pa a
la os en ación, algunas eces eal y o as ingida17. Sin emba go, p ecisamen e
el ámbi o p i ado de la casa se con ie e en el luga donde la elación con los lib os
se hace más e iden e, ya que la ce canía con la ma e ialidad del lib o es el ele-
men o indispensable pa a el eje cicio de la e udición y pa a la cohesión del g upo,
de es a éli e que aspi a pe manen emen e al pode , al lide azgo, pa a man ene sus
p i ilegios y su in luencia. Podemos ácilmen e aza un esquema de la ida co i-
diana de la éli e del impe io — an o las éli es g iegas de o ien e como las de Roma—
a pa i de es a desc ipción que a de lo público a lo p i ado y, en lo p i ado, a a-
és de biblio ecas o colecciones de lib os p i adas y de las cenas o banque es.
En el seno de es as idas co idianas, sin emba go, y de su elación con los
lib os18, podemos e ac i udes pa alelas, pe o no siemp e idén icas.
Luciano nos da el pe il de un si io acaudalado —o al ez no an o—, pa a
quien los lib os son simplemen e ins umen os pa a apa en a lo que no es. En cam-
bio, pa a homb es como Plu a co, Galeno y A eneo los lib os son ins umen os
pa a o as cosas. Plu a co, A eneo y Galeno son pepaideumenoi; c eo que ni Luciano
es a ía en con a de es a a i mación. Son ambién homb es de un g an p es igio
social, ce canos al pode . No cabe duda —pues de ellos conse amos ob as y es-
imonios— de que los es son ejemplos que explican bien el enómeno de la socie-
dad lib esca, segu amen e en su aspec o más posi i o, mien as que el si io de
Luciano nos e a aba, ca ica u escamen e, su aspec o más nega i o.
Plu a co, Galeno y A eneo, aunque desde pun os de is a y modos de ida dis-
in os, se a en u an en una labo in elec ual y e udi a de e dad, pa a la cual an o
el concep o de lib o como su p opia ma e ialidad son esenciales. Dejando, pues,
de lado, pa a aza el pe il lib esco de es os pe sonajes, el aspec o es é ico y de sim-
ple apa iencia del lib o, emos que pa a ellos el lib o es, po un lado, uen e y, po
o o, ob a, c eación. Fuen e po que los lib os es án en la base de su ac i idad, se
si en de ellos, los leen, los comen an, los imi an; el lib o es la adición que pesa
sob e ellos, sob e su pensamien o y su esc i u a, y el lib o es ambién el conoci-
mien o de sus con empo áneos; se a a, pues, en una palab a, de los lib os de los
demás19. Es c eación desde el momen o en que debemos ene en cuen a cuál es
302 Fa en ia 30/1-2, 2008 F ancesca Mes e
17. En ealidad, sea e dad o no, Luciano desac edi a en odos es os campos al supues o acaudalado
si io, g an comp ado de lib os, po apa en a cul u a sin ene la (Ind. 4; 18; 27); po apa en a
iqueza sin se ico, sino po habe enido la sue e de he eda de un pob e iejo (Ind. 19); po apa-
en a ango y dis inción, siendo simplemen e una bu da imi ación (Ind. 21-22).
18. JOHNSON (2000: 622) ealiza un esquema a pa i de Plinio el Jo en (Ep. 3.1) que desc ibe el égi-
men de ida de Ves icio Spu inna, pa icio omano, ya mayo , que i e e i ado en su casa de
campo.
19. Poco impo a aquí si las lec u as e an siemp e sob e ob as en e as o sob e an ologías, lo ilegios,
epe o ios de ci as o epí omes; en algunos casos, es cie amen e complejo sabe , pa a cada au o
y pa a cada ob a, cuál ha sido la uen e, es deci , si consul aban algún lib o, y qué ipo de lib o
el pun o de pa ida de su au o , su in ención, qué desea pone de elie e o explica
y, en de ini i a, cuál es la na u aleza de su esc i u a y qué espe a de ella. Se a a
aho a, pues, del lib o de uno, el lib o p opio.
Al escoge , de en e los au o es g iegos del Impe io, a Plu a co, A eneo y
Galeno, he enido en cuen a, de en ada, que ninguno de los es nos es conocido po
su ac i idad so ís ica, s ic o sensu, es deci , la de con e encian es i ine an es men-
cionados más a iba, ípicos de la segunda so ís ica. Ninguno de los es es inclui-
do en las Vidas de So is as de Filós a o20, aunque, po supues o, o man pa e del
ambien e cul u al ípico de la segunda so ís ica.
En cambio, con es os au o es, nos ace camos cla amen e a un aspec o p i ado
de sus idas: nos in oducen en el in e io de sus casas o de las casas pa icula es
que ecuen an.
A eneo es un homb e de biblio eca, al amen e ep esen a i o de un ámbi o de
lec o es y esc i o es ins uidos, acos umb ados a comp a lib os, a colecciona los,
a ecuen a lib e ías, e c. Tan a es la elación en e A eneo y la biblio eca que,
me a ó icamen e pe o con acie o, se ha llegado a deci que su p opia ob a, los
Deipnoso is as, es, ella misma, una biblio eca21: una especie de paseo igu ado po
la biblio eca de La ensio o po cualquie o a, como si, al hilo de una con e sación
du an e o después de la cena, el lec o ue a lle ado de la mano po las es an e ías
y ue a ab iendo un lib o y o o lib o pa a encon a en ellos la e e encia adecua-
da o eque ida. El lib o de A eneo si e pa a mos a o os lib os aun sin mos a -
los ma e ialmen e: los comensales de la casa de La ensio no lle an consigo lib os
ni los leen en ese momen o, sino que se han p epa ado p e iamen e y ci an de
memo ia. Así, los lib os de la adición g iega son agmen ados en pequeñas mues-
as de un ema p incipal: el banque e y odo lo que le concie ne. Un ema p inci-
pal que es, al mismo iempo, un lib o, el único lib o de A eneo, el suyo.
En Roma, en casa del acaudalado La ensio, p opie a io de una colección de
lib os o midable22, la eunión de so is as se o ganiza al ededo del banque e, pe o
el banque e es, al mismo iempo, el ema del banque e. Podemos imagina nos a
los in i ados asis iendo a ese banque e e udi o bien p epa ados: con su «male ín»
Uso y abuso de los lib os en un mundo lib esco Fa en ia 30/1-2, 2008 303
conc e amen e, pa a compone sus ob as. Sob e es e ipo de adición «po acumulación», y cómo
cada uso implica un nue o con ex o y una nue a in e p e ación, c . CANFORA (2001). Sob e es a ehi-
culación del conocimien o a base de agmen os, ci as b e es, palab as suel as, c . JACOB (2000: 104).
20. Es cie o que A eneo es llamado so is a po el au o de su p opio epí ome, y que los asis en es a su
banque e se llaman so is as los unos a los o os y que, incluso el í ulo de su ob a con iene es a pala-
b a, sin emba go, ninguna ac i idad pública es mencionada en oda la ob a; ambién es cie o que
Galeno se iden i ica con los so is as. Pa a Filós a o, no obs an e, el apela i o de so is a indica cla-
amen e un géne o de ida, un o icio y unas ac i udes y ac i idades a iadas pe o más o menos coin-
ciden es, que no se pueden as ea ni en Plu a co, ni en Galeno, ni en A eneo. Sob e la «p o esión»
de so is a, según Filós a o, c . MESTRE y GÓMEZ (1998); MESTRE (1997) y MESTRE (1999).
21. C . JACOB (2000: 87): «…we could conside A henaeus as a lib a ian and his ex a lib a y, a s o a-
ge de ice o hund eds o books ha we e ead o b owsed». C ., asimismo, JACOB (2001: LVII-LXI).
22. Al menos así lo podemos lee en A h. I 3a-b. La iden idad, eal o ic icia, de La ensio ha sido
ampliamen e deba ida; más bien c eemos que, sea inspi ándose en alguien eal o no, A eneo
c ea el e a o pe ec o de un homb e ico, ins uido, biblió ilo y iloheleno. C . JACOB (2001) y
BRAUND (2000).
de banque es23, que con enía, a pa e de lo necesa io pa a el banque e —colchas,
man eles y se ille as— algún que o o ollo, no malmen e de la p opia ob a, pa a
obsequia así al an i ión, y quizás ambién algunas no as p e iamen e p epa adas
pa a se u ilizadas a medida que se ue an desg anando los dis in os asun os.
El an i ión, po su pa e, homb e admi able que sabe u iliza su pode al se icio
de la cul u a, se dis ingue po el hecho de habe adqui ido, y, po an o, posee ,
no sólo una g an can idad de lib os, sino, conc e amen e, de lib os g iegos an iguos
(!ν δ, φησ&, καa βιβλ&ων κτ3σις αLτ 5ρχα&ων SEλληνικν τοσατη Cς
Gπερβλλειν πντας τοUς πa συναγωγ 3 τε*αυμασμνους24), como ninguno
an es lo había hecho25, da o que si e al au o pa a menciona a englón seguido
odos aquellos que an e io men e habían sido conside ados como g andes biblió-
ilos, desde el i ano Políc a es de Samos has a A is ó eles, pasando po Eu ípides,
e c.
Los asis en es al banque e, pues, ins alados en esa casa llena de lib os, más que
deba i sob e cues iones e e idas al banque e, compi en aludiendo o ci ando a
au o es an iguos que se p onuncian sob e el banque e y odo lo elacionado con él,
que, como es sabido, a ándose de la adición g iega, aba ca una g an can idad
de ámbi os. Ello no obs an e, si la e e encia a lo que con ienen los lib os de los
an iguos es aducido siemp e como au o idad, puede so p ende el hecho de que no
siemp e la p ecisión, la li e alidad o la a ención al con ex o de la ob a ci ada sean
espe adas al máximo: segu amen e es o se debe a que las ci as o man pa e de
compilaciones ya descon ex ualizadas. Así, al lado de ci as que podemos conje-
u a que son li e ales, encon amos e e encias agas. En el lib o III26, po ejem-
plo, Cinulco oma la palab a pa a c i ica a aquellos que, como, Ulpiano, se han
dedicado a inno a y a e o ce has a al pun o la lengua que sus palab as acaban sien-
do incomp ensibles, como los o áculos o algunos p opósi os de ilóso os. Pa a ello,
ep oduce, ci ándolos, unos e sos del Cleó anes de An í anes: ci a que cons i uye
el agmen o 120 Kassel-Aus in de es e poe a de la comedia media. Pe o, siguien-
do la b oma, alude a un pasaje inde e minado de Simónides donde és e llama a
Zeus «A is a co», es deci , «sobe ano excelen e»27. Lo in e esan e aquí es la con-
i encia en e la ci a li e al y la e e encia imp ecisa, ma cada cla amen e en g ie-
go po la pa ícula που: οJδα δ `τι καa Σιμων&δης που b ποιητ<ς 5ρ&σταρχον εJπε
τHν Δ&α «sé que ambién el poe a Simónides, en algún luga , llamó ‘sobe ano exce-
len e’ a Zeus». Pa alelamen e a es e p ocedimien o de me e mano a lo que con-
ienen los lib os po donde bien le pa ece a cada uno, nos encon amos con el pe -
sonaje de Ulpiano, pa a quien nada exis e, ni siquie a la posibilidad de come en
304 Fa en ia 30/1-2, 2008 F ancesca Mes e
23. Se a a del στρωματδεσμος ‘saco o equipo de cama de iaje’, c . A h. I 4c. Luciano ambién
hace e e encia a la se ille a que los comensales lle aban consigo pa a los banque es (c .
Me c.Cond. 15).
24. «E a al la can idad de lib os g iegos an iguos que poseía, dice, que supe aba a odos cuan os habían
sido admi ados po sus colecciones».
25. C . A h. I 3a.
26. C . A h. III 99a-b.
27. A is a co, u ilizado p esun amen e po Simónides como epí e o de Zeus, es un nomb e p opio que,
e imológicamen e, puede signi ica ‘sobe ano excelen e’ (Nρχειν y Nριστος).
el banque e, an es de a e igua si una palab a se encuen a o no en los lib os:
el apodo de Ulpiano es Κειτοκειτος28, pues o que pa a él odo depende de si la
palab a o la exp esión es á (κεται) o no es á (οL κεται) en los lib os.
Así pues, el lib o de A eneo comp ende odos los lib os y en su elección qui-
zás p e ende cumpli dos obje i os: un obje i o lib esco, biblió ilo, en el sen ido
de que p e ende con inua una adición an igua, la adición de la comedia
—especialmen e de la comedia media an mal conocida y la del banque e, desa o -
llada especialmen e en la li e a u a de banque es helenís ica de A is oxeno y
Dídimo; y un obje i o sociocul u al, en el sen ido de que desc ibe su p opia socie-
dad mien as ealiza dos de las ac i idades p incipales que la ca ac e izan, la dis-
cusión e udi a y la au o idad absolu a de los an iguos, po un lado, y, po o o, la
eunión, en el seno de las casas de los icos, en o ma de banque e de los in elec-
uales del momen o. Es di ícil, no obs an e —y así lo mani ies an los es udios de
los especialis as— sabe exac amen e cuál es su p opósi o: simple desc ipción,
ob a e udi a pa a un público e udi o, c í ica social con a el pa asi ismo de los
so is as29, pa odia de un ámbi o bien conocido po A eneo… En odo caso, es una
ob a que no se ía ni siquie a imaginable sin la e olución écnica, cul u al y social
que ep esen ó el lib o.
Plu a co pasó la mayo pa e de su ida en su Que onea na al, ciudad que no
e a, cie amen e, una g an u be ni disponía de g andes biblio ecas —ni públicas
ni p i adas—, ni había en ella pe sonajes impo an es con g andes colecciones de
lib os y cuyas casas si ie an de luga de encuen o de so is as e in elec uales.
No se puede deci que Plu a co no iaja a en absolu o; llegó incluso a pasa
una empo ada la ga en la ciudad de Roma y, allí, como odo el mundo de la éli e,
pa icipó en las euniones y en los banque es de los icos y pode osos de la capi al
del Impe io, pe o, como él mismo decía, le gus aba queda se en Que onea30, po -
que lo suyo no e an, sin duda, las g andes mul i udes ni el aus o que a menudo
acompañaba a los so is as de la segunda so ís ica. En odos sus esc i os hay ecos de
es os iajes y ambién de sus elaciones con Roma y con omanos ilus es, pe o
segu amen e el ex o que más ep esen a aquella es ancia suya en Roma son sus
Cha las de sob emesa (Συμποσιακν)31, es deci , unos diálogos que ec ean con-
e saciones de después de la cena, dedicadas a su amigo el magis ado omano
Cayo Socio Seneción. Apa en emen e, pues, nos encon amos con una ob a de
plan eamien o y desa ollo simila a la de A eneo. Sin emba go, como es e iden-
e pa a cualquie lec o , Deipnoso is as y Cha las de sob emesa son ob as diame-
almen e dis in as.
Las Cha las de sob emesa de Plu a co, en el p ólogo dedica o ia a Seneción,
se p esen an como con inuación de la la ga adición de cha las e udi as en los
Uso y abuso de los lib os en un mundo lib esco Fa en ia 30/1-2, 2008 305
28. A h. I 1e.
29. C . WHITMARSH (2000).
30. Dice: « i o en una ciudad pequeña y me gus a queda me en ella pa a que no se con ie a en más
pequeña […]» (pμες δj μικρ?ν μjν οKκο1ντες πλιν, καa Yνα μ< μικροτρα γνηται φιλοχωρο1ντες
[…]), c . Plu. Dem. 2.2. A p opósi o de algunos de alles de la ida de Plu a co, c . MESTRE (1994).
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