Intervención psicológica con deportistas en crisis : análisis y reflexión desde un caso
Abstract
Utilizamos varios aspectos de la exposición de un caso único para ilustrar y reflexionar sobre cuestiones relevantes de la intervención psicológica con deportistas (evaluaciones de seguimiento, interacción de variables psicológicas, adecuación de técnicas, etc.). Más que la minuciosidad en la exposición del caso en concreto nos centramos en llamar la atención sobre aspectos frecuentemente descuidados de la intervención, y en seguir pautas para mejorar en lo sucesivo el trabajo práctico del psicólogo deportivo y la comunicación entre profesionales.
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INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON DEPORTISTAS EN CRISIS: ANÁLISIS Y REFLEXIÓN DESDE UN CASO Gines Nieto García * y Pedro Jara Vera PALABRAS CLAVE: Técnicas de intervención, habilidades psicológicas, seguimiento. RESUMEN: Utilizamos varios aspectos de la exposición de un caso único para ilustrar y reflexionar sobre cuestiones relevantes de la intervención psicológica con deportistas (evaluaciones de seguimiento, interacción de variables psicológicas, adecuación de técnicas, etc.). Más que la minuciosidad en la exposición del caso en concreto nos centramos en llamar la atención sobre aspectos frecuentemente descuidados de la intervención, y en seguir pautas para mejorar en lo sucesivo el trabajo práctico del psicólogo deportivo y la comunicación entre profesionales. KEY WORDS: Intervention techniques, psychological skills, follow-up. ABSTRACT: Some aspects of the exposition of one single case will be used in order to illustrate and reflect on relevant questions about psychological intervention on sportsmen (follow-up evaluations, interaction of psychological variables, adequacy of techniques). The main focus of the assay will not fall on a meticulous exposition of this concrete case but, on the contrary, special attention will be paid to those aspects of the REVISTA DE PSICOLOGÍA DEL DEPORTE Nieto, G., et alter (1998) Intervención psicológica con deportistas en crisis: ... Correspondencia: Pedro Jara Vera. Departamento de Psicología Básica y Metodología. Facultad de Psicología. Universidad de Murcia. Campus Universitario de Espinardo. Apartado 4021. 30080 Murcia. España. Tel.: 968 36 41 27 Fax: 968 36 41 15. E-mail: [email protected]
INTERVENCION PSICOLOGICA CON DEPORTISTAS EN CRISIS: ANALISIS ... / NIETO, G., ET ALTER siempre valoraremos aspectos como la viabilidad, los recursos disponibles y los posibles efectos secundarios tanto negativos como positivos que podríamos provocar con nuestra intervención (Buceta, 1996a). Sin duda, que estos asuntos no se podrán obviar en la primera fase de la intervención (iniciación). Por otro lado, compartimos la opinión de Cruz (1995) en cuanto a las características de la labor investigadora del psicólogo del deporte que deben primar en la actualidad, sobre todo, en lo que respecta a utilizar más una metodología basada en diseños de caso único, dedicando más atención a la historia del sujeto y al seguimiento del mismo, analizando los efectos inmediatos de la intervención pero también los de medio y largo plazo. En este sentido, aprovecharemos para reflexionar sobre ciertos interrogantes como: — ¿debemos intervenir siempre que el deportista lo demande? — ¿debemos reconvertir sus demandas? — ¿estamos seguros de que los deportistas interpretan correctamente todos los items que contestan de los cuestionarios utilizados? — ¿en qué debemos entrenar cuando hay bastantes variables que necesitan de intervención? — ¿atendemos a las variables que queremos modificar con nuestra intervención? — ¿dónde empieza y acaba la reestructuración cognitiva? — ¿cómo entrenaremos práctica en imaginación en un ritmo de trabajo donde estamos muy limitados de intervention which are frequently neglected, and which will give rise to the proposal of suitable models for henceforth improving not only the practical work of sports psychologists but also the communication among professionals. Introducción A menudo encontramos en la literatura científica intervenciones que incluyen la planificación o programación de entrenamiento psicológico dentro del programa general de entrenamiento que siguen los deportistas. Sin embargo, no es tan frecuente el analizar la problemática específica de un caso en concreto que nos acerque a una visión más pragmática de esta disciplina y que nos permita descubrir aquellos entresijos tan relevantes a la hora de plantearnos una intervención. En principio, el objetivo básico que pretendemos con la exposición de este estudio (n=1) es el de “utilizarlo” para ilustrar problemas sobre los que habitualmente tenemos que decidir o valorar, intentando que el planteamiento a adoptar sobre ciertos aspectos básicos sea consensuado. No nos interesa ahora tanto hacer una minuciosa especificación de todos los pasos y técnicas llevadas a cabo, como apoyarnos en algunos aspectos relevantes para la reflexión y la sugerencia de pautas de trabajo que puedan ser más tenidas en cuenta en lo sucesivo. Y es que no debemos descuidar, en estos casos, los aspectos que más frecuentemente mediatizan muchas de nuestras intervenciones en el ámbito de la psicología del deporte: la premura temporal, la escasez de medios o la cercanía de la competición. Para ello
tiempo? — ¿qué pasa, una vez terminada la intervención, con el rendimiento psicológico del deportista a medio plazo? — ¿conseguir resultados óptimos nos indica que ya ha finalizado nuestra tarea? Descripción del caso Se trata de una deportista de 26 años de edad, que llega a un Centro de Medicina del Deporte aquejada de un problema de sobrecarga en la espalda. Después de la observación médica se le plantea la posibilidad de utilizar el servicio de atención psicológica. Actualmente se encuentra preparando una prueba física, por lo tanto, entrena asiduamente en los deportes de musculación, atletismo y natación, durante 6 días a la semana a razón de 3 horas y media aproximadamente cada uno. Ya la han eliminado en una primera convocatoria, hace menos de un mes, según ella: “por miedo a suspender” y le gustaría presentarse a la segunda convocatoria. Por lo que sólo dispondremos de un mes y tres semanas antes de la prueba, no disponiendo de ensayos o “competiciones” intermedias que nos sirvan como puesta a punto hasta que llegue ésta. Presenta como principal problemademanda: baja autoconfianza, apuntando además que desde hace un tiempo a esta parte (aproximadamente tres meses) la calidad de los entrenamientos ha bajado, no siendo la misma sobre todo en lo que se refiere a intensidad y disfrute. Queremos destacar el conocimiento que la deportista pone de manifiesto en lo que respecta a entrenamiento físico, sensaciones propias corporales y a la técnica de cada aparato en musculación. Otros aspectos a tener muy en cuenta son que habitualmente entrenaba en el estadio de atletismo donde luego realizaría la prueba, así que estaba muy familiarizada con la situación (facilitando la práctica en imaginación posterior) y que su rendimiento físico en ese momento se encontraba bastante objetivado, ya que el preparador físico que la entrenaba realizaba evaluaciones periódicas de todos los atletas posibilitando que en todo momento supieran cual era su estado físico (gráficos, tablas). Sin duda que esto último ayudó mucho en cuanto a establecer criterios realistas de rendimiento y a la hora de potenciar consecuentemente su autoconfianza. Evaluación Después de una primera toma de contacto, el objetivo que perseguía la evaluación inicial era decidir sobre qué variables determinantes se debía actuar para mejorar las conductas de rendimiento. Para esto se realizó una entrevista semi-estructurada con la deportista y un cuestionario específico del deporte que se aplica con una triple intención: es un cuestionario de carácter general que nos da amplia información de las necesidades y de los recursos en las distintas variables que afectan al rendimiento psicológico REVISTA DE PSICOLOGIA DEL DEPORTE - 13
del deportista, nos servirá para contrastar todo aquello que recojamos en la entrevista y siempre lo podremos utilizar para una evaluación postintervención. Este cuestionario es el “Cuestionario de Características Psicológicas Relacionadas con el Rendimiento Deportivo” (CPRD) elaborado por Buceta, Gimeno y Pérez-Llantada (1994) a partir del Psychological Skills Inventory for Sport (PSIS) de Mahoney (1989). La representación de los percentiles de cuatro de sus cinco escalas quedaría de la siguiente manera, teniendo en cuenta que las puntuaciones directas pueden oscilar entre 0 y 100 (suprimimos la escala “cohesión de equipo” ya que nuestra deportista practica deportes individuales): Un breve comentario de la puntuación de cada una de las escalas nos indicaría: La “motivación” (percentil 65) INTERVENCION PSICOLOGICA CON DEPORTISTAS EN CRISIS: ANALISIS ... / NIETO, G., ET ALTER aparece como un valor que, aunque parece considerable, es digno de un mejor análisis y de potenciación, sobre todo porque en lo que se refiere al trabajo diario en los entrenamientos es bastante deficitaria. Además, cuando hablamos de una deportista que debe mostrar un rendimiento óptimo, un percentil cercano a la media en esta variable no parece ser suficiente teniendo en cuenta, por ejemplo, que debe superar bastantes entrenamientos con ausencia total de “competición”. En lo que respecta a la baja autoestima, evaluamos que se hacía mal uso de las verbalizaciones (p. ej. “no puedo más”, “no lo voy a conseguir”, ...) y que contrasta con una historia negativa de expectativaslogros. Todo esto quedará además reflejado en la baja puntuación conseguida en el “control del estrés” (percentil 47), que pondrá de manifiesto el poco control que tiene sobre
sus niveles de activación física (p. ej. exceso de tensión muscular en el tren superior cuando se hallaba en carrera, sobre todo en la prueba de 2000 m.). Esta excesiva influencia del estrés se añadía a un deficiente uso de las “habilidades mentales” (percentil 55) (p. ej. no utilizaba la práctica imaginada con asiduidad ni de una forma óptima), además de contar con unas exigencias respecto al deporte desproporcionadas (manteniendo unas expectativas irreales respecto a qué rendimiento debería tener). Parece también que existe miedo a defraudar al entrenador, con un percentil de 70 en la escala “influencia de la evaluación del rendimiento”. Está también mediatizada por la preocupación sobre lo que pudiesen pensar de ella los compañeros de entrenamiento y la falta de habilidad suficiente para aceptar las críticas. Por último, decir que encontramos a la deportista altamente motivada hacia el entrenamiento psicológico que iba a iniciar y que lógicamente también esto era digno de tener en cuenta cuando nos planteáramos la planificación de la intervención a seguir. En cualquier caso, queremos llamar la atención sobre la posibilidad de que, tanto en este como en otros casos, el deportista puede tener una comprensión muy limitada y por tanto errónea de algunos ítems que le son formulados en los cuestionarios de evaluación. Especialmente en una evaluación inicial, el deportista no siempre llega a entender qué significan exactamente cosas como “visualizarse antes de la competición” o “elegir focos atencionales”, por lo que se requeriría alguna aclaración REVISTA DE PSICOLOGIA DEL DEPORTE - 13 complementaria por parte del psicólogo si queremos obtener puntuaciones válidas. Intervención Dentro de la dinámica de evaluación continua que englobaría toda intervención y que nos ayudará a cambiar o mantener nuestras decisiones, planteamos inicialmente la conveniencia de un trabajo de autoobservación en los entrenamientos por parte de la deportista, el cual nos debería ayudar a delimitar los objetivos de intervención teniendo siempre en cuenta la premura temporal con la que trabajábamos. En este caso, nos planteamos los siguientes objetivos generales: — Mejorar la autoconfianza. — Desarrollar unas metas de rendimiento objetivas y unas expectativas de respuesta positivas. — Reducir la atención a la evaluación social externa. Una vez delimitados éstos, convenimos entrenar específicamente en:1.— La mejora de la calidad de las auto-instrucciones, de manera que le ayudaran a orientar mejor su atención y a trabajar el autorrefuerzo (autoconfianza). 2.— Cambio o revisión de expectativas y estructuras rígidas cognitivas; favoreciendo, entre otros, el que no se establezcan objetivos inalcanzables. De este modo, se pretende ajustar de manera más realista las metas de rendimiento previniendo así el posible deterioro de su autoconfianza. 3.— Revisión de aspectos donde
INTERVENCION PSICOLOGICA CON DEPORTISTAS EN CRISIS: ANALISIS ... / NIETO, G., ET ALTER dirigir la atención (p. ej. en el momento de la prueba). 4.— Entrenamiento en relajación progresiva de Jacobson: Bajar tensión muscular, mejorar la percepción de control, etc. 5.— Entrenamiento en práctica en imaginación con la pretensión de anticipar situaciones potencialmente estresantes, mejorar destrezas físicas (técnica de carrera) y psicológicas (empleo de autoinstrucciones, control de atención ...). De una forma más detallada, exponemos algunos aspectos Objetivos prioritariosPlanes de enfoqueDificultades que pueden surgir Planes de re-enfoque TécnicaRealizar de manera correcta todos los movimientos (p. ej. press-banca) Centrada visualmente en el movimiento de una manera correcta (anticipándolo) Que me distraiga, que no focalice bien la atención Buscar un punto del aparato que me ayude a volver a centrarme de nuevo en la tarea TácticaNo atacar antes de tiempo en la prueba del 2000 m. Centrada en la sensación de bienestar (mucha fuerza) Que los demás se alejen demasiado de mí. Centrarme en la técnica de carrera y repetirme (“estoy en mis tiempos”) manteniendo el ritmo Otros Momentos previos: Acercarme a la prueba (examen) con activación óptima Cuando falten 5 minutos observar y regular el nivel de activación Que los jueces y demás participantes me observen descaradamente Estar tranquila. Seguir regulando y repetirme (“tengo la preparación prueba”) destables del trabajo teórico realizado: Reestructuración cognitiva Con el objetivo último de mejorar la calidad de las verbalizaciones de la deportista, así como de revisar las estructuras rígidas cognitivas que pudieran estar favoreciendo la aparición de éstas, sometimos a valoración mediante diálogo socrático aquellos supuestos cognitivos que tenía la deportista con la intención de enseñarle a cuestionar estos pensamientos (p. ej. “debo estar a la altura de lo que se espera de mí”; “me están ayudando mucho y tengo que responderles siendo la primera”; “no les puedo defraudar más”...) y a reemplazarlos por otros más adaptativos que no produjesen la cadena cíclica que, sobre todo en competición, impedía su óptimo rendimiento. (McKay y cols., 1995). También mediante un sistema de preguntas cuidadosamente elegidas sobre el transcurso de la comunicación, se iba forzando a la deportista a hacer una búsqueda reflexiva, que le ayudaba a crear una comprensión nueva y más amplia de la dinámica psicológica que estaba fabricando y a desarrollar nuevas opciones de respuesta y afrontamiento. Nos basamos para ello en el tipo de preguntas sugeridas por Bandler y Grinder (1975) en la exposición de su metamodelo, que fundamentan en la gramática transformacional de Chomsky. La rapidez con que se produjo esta
REVISTA DE PSICOLOGIA DEL DEPORTE - 13 revisión de creencias y expectativas inadecuadas, nos facilitó el que pudiésemos avanzar en la intervención, posibilitándonos la entrada en otros aspectos relevantes pero posteriores a éste. De todas maneras, esta revisión de creencias no se detuvo en ningún momento del entrenamiento, pues en la medida de lo posible se intentaba siempre que la deportista tuviese la opción de aclarar algún concepto que creyese oportuno con el psicólogo. De esta forma, se puede decir que la intervención cognitiva estuvo presente en casi la totalidad de las sesiones, aunque lógicamente no en la misma medida. Plan personal de actuación en la prueba De cara fundamentalmente a la mejora del control atencional, convenimos con la deportista utilizar programación como la que se describe en la Tabla 1. Se intentaba de este modo anticipar posibles dificultades que pudieran surgir, atendiendo no sólo al control de la atención sino también a favorecer la preparación de situaciones que pudiesen albergar algún tipo de duda en la deportista. Buscábamos que se percibiese la situación como desafiante y no como amenazante, provocando de esta manera que la atleta rindiese a su nivel más óptimo (Lazarus y Folkman, 1986). Así, logramos que una vez estaban presentes aquellas dificultades, la deportista tuviese clara la forma de proceder, aumentando de esta manera la probabilidad de acertar en la decisión y por lo tanto dotandola de un mayor sentimiento de seguridad. Además, el anticipar este abreviado “plan de competición” le permitió imaginar la situación antes de que ocurriese, y esto ayudó a que evaluase sus recursos como suficientes para conseguir el objetivo que se había planteado en la situación concreta (Pérez, 1995). Relajación muscular progresiva Utilizamos la técnica de relajación para reducir manifestaciones de estrés, consiguiendo el que perciba que dispone de una habilidad eficaz para controlarlas. Es necesario hacer hincapié en la importancia que tuvo el conseguir no sólo que la deportista se beneficiase de la relajación en sí, sino que percibiese que ésta le servía para combatir las situaciones amenazantes que más le preocupaban (p. ej. exceso de tensión en la espalda). Como consecuencia de lo anterior, se pretendía que, en última instancia la deportista mejorase su sensación de control. Nos parece fundamental el cuidar que las nuevas habilidades para relajarse favorezcan las expectativas de autoeficacia, referidas a la percepción sobre la propia capacidad para poner en marcha respuestas voluntarias que nos permiten acceder a metas o refuerzos (p. ej. “¿sabré aplicar la relajación en el momento oportuno?”); pero también cuidamos sobremanera las expectativas de respuesta, una variable psicológica de amplio impacto y, sin embargo, sorprendentemente descuidada en la historia de la teoría del aprendizaje social (Rotter, 1954; Bandura, 1977). Nuestro planteamiento es que hay que hacer un esfuerzo deliberado y
INTERVENCION PSICOLOGICA CON DEPORTISTAS EN CRISIS: ANALISIS ... / NIETO, G., ET ALTER sistemático para asegurarnos de que el deportista acompaña cualquier técnica de autorregulación practicada, con unas fuertes expectativas positivas acerca de que con esas técnicas tendrá efectivamente una experiencia física y emocional más positiva. La confianza en la técnica proporciona por tanto fuertes expectativas positivas de respuesta, y estas expectativas pueden ser la causa última, no mediada, de reacciones automáticas efectivamente mejores. Hay ya suficiente apoyo empírico para aceptar que las expectativas de respuesta, definidas como creencias acerca de la manifestación de respuestas experimentadas como de forma automática o no volitiva (Kirsch, 1985 y 1990) (p. ej. ¿qué grado de convicción tengo sobre el hecho de que tal o cual técnica me hará tener una mayor sensación de energía?), actúan como profecías autoconfirmadoras, las cuales pueden mediar de forma muy poderosa el efecto de cualquier técnica, de tal manera que sigue siendo muy difícil precisar hasta dónde llega el alcance “objetivo” de una técnica en sí y en qué medida se debe a la fuerza de las expectativas mismas que el sujeto posee sobre cómo la técnica le permitirá experimentar automatismos de tipo cognitivo, motor o fisiológico (concentración, sensación de energía,
REVISTA DE PSICOLOGIA DEL DEPORTE - 13 distensión muscular, etc.). Las expectativas de respuesta se verán favorecidas por el efecto beneficioso progresivo que el deportista percibe, a modo de espiral causal positiva, y también de forma muy importante por la “venta” y las estrategias sugestivas que el psicólogo pone en marcha en el momento de transmitir y enseñar las técnicas, creando un contexto placebo favorecedor. Se entrenó la técnica de relajación en su procedimiento intermedio, partiendo de 7 grupos musculares (Berstein y Borkovec, 1973), y para aumentar la adherencia al entrenamiento se le entregó además un material de apoyo fotocopiado sobre la forma correcta de realizar los ejercicios (Cautela y Groden, 1985), así como una cinta de audio que grabamos en la primera sesión. Con ésta, la deportista pudo continuar practicando en casa y dinamizar el proceso como pretendíamos. Por otra parte, conseguir controlar la activación y regular diferencialmente la tensión del tren superior nos permitiría un ahorro de energía (sobre todo en la carrera de 2000 m.); para conseguirlo se ideó la utilización de bolas de plastilina que la deportista llevaba en las manos durante los entrenamientos y que sirvieron de feedback favorecedor (ya que la tensión repercutía en lo apretadas que llevaba las manos).
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