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Divagaciones en torno a las lesiones tuberculosas y su importancia en la bromatologia

Vidal Munné, José

Abstract

Vidal Munné, José

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I TRABAJOS DOCTRINALES DIVAGACIONES EN TORNO A LAS LESIONES TUBERCULOSAS Y ^^= SU IMPORTANCIA EN LA BROMATOLOGIA ^^EEE Po ). VIDAL MUNNE Hoy nadie pone en duda que los ba- cilos ube culosos de aza bo ina, son ealmen e pa ógenos pa a el homb e. P obablemen e, azones de adap ación mul isecula han hecho que la a iedad hominis p esen e una i ulencia espe- cial pa a el hdmb e, mien as que la a- iedad bo is es á especializada pa a los bo inos p e e en emen e. Pe o es a especi idad no p esupone que se mues en ino ensi os pa a o os ani- males. El bacilo ube culoso bo ino in- ec a al homb e y el bacilo ube culoso humano, in ec a asimismo al buey. Na- u almen e que el homb e iene más po- sibilidades de con amina se de sus seme- jan es, ya que un ube culoso con lesio- nes, abie as en su apa a o espi a o io expulsa dia iamen e millones de gé me- nes con pe ec a capacidad pa ógena. Es os gé menes, ya sea inmedia amen e, ya sea después de conye i se en inísi- mo pol o pululando po la a mós e a, pueden o igina una in ección. Es a es la azón lógica po la cual se • ha podido cons a a que la mayo ía de in ecciones humanas son de o igen hu- mano. Sin emba go, es o no quie e deci que es é desp o is a de in e és sani a io la posibilidad del con agio de o igen bo- ino. Pa a nues o país no poseemos es a- dís icas de alladas de po cen ajes de i- pos de bacilo de Koch aislados en le- siones humanas. BAUMANN, que ha abajado in ensa- men e en el es udio de es os p oblemas, ci a ci as, a iables según las edades, de ube culosis de o igen bo ino. Así, encuen a un 33 po 100 pa a las ube - culosis in an iles, pa a no llega a un 10 po 100 en ios adul os. Es os núme os no pueden da mo i o a la meno so p esa. El con agio del homb e po el ipo bo ino, se ealiza p e e en emen e a a és de la leche, y es ob io insis i en la ealidad de una p edominan e alimen ación lác ica en los p ime os meses de nues a ida. Po lo an o, no es a iesgado supone que la mayo pa e de los con agios humanos po bacilos de Koch ipo bo ino se ea- lizan po la leche. El mismo BAUMANN, en un abajo ecien e sob e la ube - culosis en Suiza, admi e la ci a del 10 po 100 de gé menes bo inos en las u- be culosis humanas. Si u ié amos es adís icas p opias po- d íamos hace un es udio c í ico de es- os con agios basados en núme os, que, a pesa de p es a se a malaba ismo, siemp e o ecen mayo ga an ía que las di agaciones más o menos hipo é icas. 196BOLETÍN DE INFORMACIÓN Pe o an e la ca encia de ci as nos se á o zoso discu i po o os caminos. Si analizamos la ci a dada po J3AU- MANN, y e e ida a Suiza, nues a p ime- a imp esión ha de se un poco de pe - plejidad, ya que sabemos que aquel país iene un índice sani a io en idiable y el se icio de con ol leche o es casi pe - ec o. Todo ello hace supone que las acas con mas i is ube culosas deben se escasísimas y en consecuencia las le- ches capaces de con agia de un olu- men insigni ican e. En cambio, noso os, ,con una ganade ía menos cuidada y con un con ol sani a io de las leches in- exis en e, debe i a pa a al consumo una can idad ala man e de leches en dis- posición de con amina . An e es as azones, lo lógico se ía pen- sa que el po cen aje de ube culosis de ipo bo ino que pod íamos encon a en e nues a in ancia dobla ía la ci a es ablecida en Suiza. Sin emba go, c eemos que la lógica no debe con o ma se de los da os enume a- dos. Queda o o aspec o, que pod íamos llama de ipo compensado , y que mo- .di ica esencialmen e el c i e io que se desp ende de nues as p ime as consi- de aciones. En Suiza, a consecuencia de la segu i- dad que ienen los ciudadanos en ía i- gilancia de sus o ganizaciones sani a ias, el uso de leche sin he i o es e iliza ,es segu amen e no mal. En nues o país, ¡como es amos con encidos del pelig o pe manen e de las leches, y los pedía- as y los sani a ios insis en en los ies- gos de la ube culosis y de la b ucelosis p e e en emen e, en odas las amilias ha p endido el dogma insobo nable de la necesidad de he i la leche an es de su consumo. Los écnicos saben que es p e e ible pe de un poco de sus ancias nu i i as, si con ello asegu an la es e i- lización. De aquí, pues, que segu amen e nues- a es adís ica u u a, cuando se pe ile la e iología ube culosa, no da á ci as muy al as de con agio bo ino. Pe o es o no puede signi ica que con. side emos de una mane a despec i a, como un p oblema de segundo o den, ia cues ión de la ube culosis bo ina en sus elaciones con el con agio humano. Dejando apa e las segu as esponsa- bilidades en las ube culosis in an iles, impo a g andemen e posee un c i e- io cien í ico an e las lesiones ube culo- sas que se p esen an odos los días a la decisión del e e ina io en los ma a- de os, pues es ácilmen e comp ensi o que no es azonable deja se lle a de un c i e io i ial an e una es ube - culosa. Si po una pa o impo a de una ma- ne a undamen al-elimina del consumo odo p oduc o posi i amen e pelig oso, es imp escindible ene en cuen a los in e eses ganade os, que, a la pos e, signi ican una pa e in eg an e de la eco- nomía nacional. EL ASPECTO LEGAL O REGLAMEN- TARIO A nadie puede so p ende que la mi- sión de decidi del des ino de las ca - nes, no se puede deja de una mane a libé ima al a bi io del écnico. Con es e c i e io han su gido en odos los países que se p eocupan de la Sani- dad, no mas más o menos ígidas y p e- cisas pa a ma ca el camino a segui en e a las más di e sas en e medades, y pa a nues o caso, en e a las lesio- nes ube culosas. Pe o ambién es na u al acep a que es as no mas eglamen a ias, no pueden se pe manen es, ya que basadas en co- nocimien os de ciencia biológica, es p e- ciso que e olucionen paula inamen e, de una mane a pa alela a los descub imien- os que an dando p ecisión a la pa o- genia de la e iología de las en e meda- des in ec o-con agiosas y pa asi a ias. Nues a legislación a es e espec o es á e iden emen e a asada. Nues o SUPLEMENTO CIENTÍFICO197 jlanien o de Ma ade os de 1918 es ya i ícuado. Es más, cuando nació ya e a poco pasado de moda. El legislado , u o muy p esen e al pa ece el e- íen o ancés, en el capí ulo de la j culosis, ep oduce pa e de lo es- >lecido en el ex o de 1909 y o a pa - del de 1896. En conc e o: pa a el jmiso pa cial se a u ie on a lo le- slado en 1909 y pa a el decomiso o al .que es ablecía el más an iguo. Es de pensa que los écnicos an- 2S al emoza su eglamen o, lo ha- mo idos po los nue os conocimien- que la in es igación había descu- o. I pa a noso os sigue pues igiendo un i e io que da a de más de medio siglo, e pe íodo ela i amen e co o pa a os aspec os de la ida humana, es lasiado la go pa a una ciencia oda- en o mación, pa a , c ee que sus ías debemos conside a las en plena icia. Pa a no p o undiza en de alles nimios, s á su icien e que conside emos los mo- i os de decomiso o al en la ube cu- s. En e ellos se dice que la p esen- de lesiones ube culosas en las dos i idades, pulmona y abdominal, se á ío i o de decomiso o al. Na u almen e que hoy, los Inspec o es' inscien es de su esponsabilidad se ol- in de la le a del Reglamen o, y ac- m según un c i e io más acional y ien í ico. La lesión ube culosa no se puede en- juicia po su ex ensión, sino más bien su ac i idad. •Veamos dos casos ecuen es: Una con ubé culos en el pulmón y en el hígado, pe o ya en ase de o ganiza- Sn, sin in luencia pelig osa pa a el i- ismo, ya que no puede en aquel momen o lanza gé menes a la ci cula- ción gene al, es una canal pe ec amen- e comes ible, p e io el espu go de los ó ganos a ec ados. > Las espec acula es ube culosis pe la- das, se ha demos ado .ue no siemp e son pelig osas. Pa ece se que las se-> osas eaccionan de una mane a exube- an e, dando lesiones ana ómicamen e mons uosas que muchas eces son com- pa ibles con un es ado gene al inmejo- able. En cambio, un solo oco exuda i o, en plena ac i idad, puede se al amen e i- ulen o. En es e caso, el es ado gene al de la es, puede p opo ciona elemen os de juicio más cla os que la p opia le- sión gene ado a de los g a es as o - nos gene ales. A o unadamen e cuando es o ocu e, el p opio Reglamen o que es amos c i i- cando, p opo ciona al écnico azones legales pa a apoya su c i e io de deco- miso. Las ca nes eb iles y p oceden es de animales caquéc icos, siemp e pueden se decomisables. Es indiscu ible que el écnico bien p e- pa ado en his opa ología y ana omía pa- ológica, y con buena base de ^en e me» dades in ec o-con agiosas, en gene al no necesi a de código esc i o pa a o ien a sus ac uaciones, pues és as son una de- i ación lógica y elemen al de sus co- nocimien os de pa ología an e un pano- ama de lesiones. Sin emba go, es necesa io econoce que muchas eces, sea po p epa ación insu icien e, sea po al a de decisión i - me, es con enien e que exis a un egla- men o sencillo, p eciso y apoyado en los hechos expe imen ales ampliamen e com- p obados. Po los mismos mo i os que de una mane a pe iódica se modi ica (y na u al- men e se mejo a) el Reglamen o de epi- zoo ias, así debie a hace se con el de ma- ade os. Además, una de las bases que posiblemen e in luye on en las opinio- nes de hace un cua o de siglo, han su- ido una quieb a lamen able. Que e- mos e e i nos a la disc e a abundancia de ca ne que ci culaba po nues os me cados, y que en consecuencia no exis- ía un impe a i o ca egó ico que exi- gie a sal a al máximo la ca ne aue p u- 198BOLETÍN DE INFORMACIÓN den emen e no ha de ep esen a el me- no iesgo pa a el consumido humano. Hoy, el c i e io de Sanz Egaña. «no es mejo e e ina io de ma ade o aquel que decomisa más ca ne, sino aquel que acionalmen e sal a más», debe se la consigna que no puede ol ida se. C eemos que ha llegado la ho a de de- cidi nos a emoza nues o Reglamen o a base de las de ini i as inco po aciones de los nue os descub imien os en la pa- ogenia de las di e sas en e medades con agiosas, opinión que comenzamos a sos ene hace ein e años. Pe o, al mismo iempo, es indispensa- ble cuida la o mación cien í ica de nues os écnicos, con abundan es cono- cimien os de his o-pa ología, ana omía pa ológica y acional pa ogenia de las en e medades mic obianas y pa asi a ias. En de ini i a, la inspección de ma ade- os es una delicada a ea de in e p e a- ción de au opsias de la cual depende la salud de nues os semejan es y los in- e eses no desdeñables de la economía ganade a. EL ASPECTO CIENTÍFICO La pa ogenia de la ube culosis es di- ícil de es ablece de una o ma p ecisa, po la sencilla azón de que no conoce- mos de una mane a exac a el mecanis- mo de su ac i idad ag esi a. Así como en o as en e medades mi- c obianas podemos es ablece su ma cha de una o ma cla a, u ilizando un p o- duc o del me abolismo mic obiano, po ejemplo la oxina e ánica, y ep oduci expe imen almen e el cuad o clínico, en el caso de la ube culosis, a pesa de lo mucho que se ha es udiado, oda ía nos deba imos en e hipó esis de undamen- os más o menos endebles. Se c eyó en un iempo que el es udio químico-biológico de los cons i uyen es del cue po del bacilo de Koch da ía in- ensa luz en es as inieblas, pe o los he- chos se han cuidado de hace acasa nues as espe anzas. Una pléyade de in es igado es, en e los cuales des acan ANCLAIR y ANDERSON, han desmenuzado has a el in ini o la composición química de las masas mi- c obianas de es a e ible mycobac e ia, y han hallado di e sas acciones de p o- eínas, una g an a iedad de complejos lípidos, polisacá idos, ácidos g asos, ce- as y alcoholes. Y sin emba go, ninguno de es os p o- duc os, aislados o sumados, son capaces de p o oca , en el animal sano, las le- siones ca ac e ís icas del ge men i o. En o os é minos, sólo el mic obio i o ep oduce la en e medad. No ha podido encon a se sus ancia alguna p oceden e de sus cadá e es (que pod ía ep esen- a p oduc os de su me abolismo), con su icien e ac i idad pa ógena pa a una demos ación e iden e y o al de pa o- genia ube culosa. Y pa a complica más el p oblema, nos encon amos con un enigma con elación a los p ocesos inmuni a ios, que con a- dice odas las eo ías de los an icue - pos humo ales y celula es. Sabemos que la mayo ía de las en e - medades mic obianas y i osis, una ez encida la ase aguda, cuando en la lu- cha o ganismo-mic obio, es e úl imo ha pe dido la ba alla, se ealiza una e da- de a es e ilización del o ganismo in ec- ado, p oduciéndose una acción bac e i- cida que casi siemp e es o al. Exis en cie amen e a as excepciones cons i ui- das po los pelig osos po ado es de gé menes. Pues bien, en la ube culosis se da e- cuen emen e el caso de lesiones clínica- men e cu adas, con abundan e p esencia de an icue pos en la sang e, y a pesa de odo ello, el ge men sigue i o en la in imidad del ubé culo apa en emen e bloqueado y dispues o a c ea una dise- minación o gene alización si as o nos o gánicos, independien es de él, le p o- po cionan la opo unidad. Opo unidad que no siemp e es p opi- cia, ya que pa a ello es p eciso ence un escollo, cuya explicación eside oda- SUPLEMENTO CIENTÍFICO199 ía en las somb as del mis e io. Nos e- e imos al enigmá ico es ado de ale gia que pa ece ep esen a una o ma espe- cial de esis encia que o ecen los indi- iduos po ado es de una lesión ube - culosa. Un o ganismo con lesión o lesiones u- be culosas, gene almen e se in ec a con suma acilidad. Tan o expe imen al co- mo clínicamen e se ha is o ei e ada- men e que es os o ganismos no ole an la p esencia en sus ejidos de o os bacilos de Koch y los eliminan ápida- men e aun a iesgo de des ui una pa - e de su e i o io celula . Pa a que una ein ección enga luga , an o si es de o igen exógeno como en- dógeno, es p eciso que sea anulado es e es ado alé gico. Es a o ma peculia de esis encia puede es ima se po una ag a ación de lesiones p imi i as que ompen el equilib io es ablecido, o bien po o as causas múl iples que as o - nan la salud, con la pé dida consiguien- e de su ac i idad de ensi a, que en nues o caso ep esen a una o ma ca- ac e ís ica de inmunidad. Como puede e se, a pesa de lo mu- cho que se ha in es igado, la pa ogenia de la ube culosis sigue ocul ando g an pa e de sus sec e os. Con las ese as que supone la al a de conocimien os cla os y p ecisos, a- mos a in en a la desc ipción, en o ma casi esquemá ica, de la pa ogenia de la ube culosis. El ge men pene a en los o ganismos casi siemp e po las dos ías más ase- quibles: la diges i a y la aé ea. Una ez a a esadas las ba e as na u ales, los gé menes son ap esados po los leuco- ci os neu ó ilos, y ehiculados po és os se es ablecen en alguno de los ejidos más ap opiados pa a su desa ollo. Di- gamos de paso, que el ejido muscula pa ece se uno de los menos ap os. Es e hecho iene una impo ancia decisi a en el c i e io de con agiosidad de es e ejido. Una ez mo ilizado el leucoci o con su ca ga bac e iana, se inicia la p ime a e apa de la lesión ube culosa. Un oco modino de ipo conges i o gene al, base del olículo ube culoso. Los leucoci os neu ó ilos gene almen- e no pueden es e iliza su p esa y mue- en en la lucha. En onces apa ecen los g andes mononucleados ( agoci os, mono- ci os) y comienza a dibuja se la lesión ca ac e ís ica, que puede adop a dos modalidades. 1.a Lesión de ipo p oli e a i o o p o- duc i o, que es á cons i uida po es zonas: A. Zona cen al o de las células gigan es. B. Zona media de células epi- eloides colocadas de mane a adial, y C. Zona pe i é ica compues a de ib o- blas os, lin oci os, monoci os y células plasmá icas, con enidas den o de un e- ículo de nue a o mación. 2.a Lesiones de ipo exuda i o, en la cual la zona cen al ha pe dido oda es- uc u a o ganizada, y la media p esen- a las células en deso den, como si ue an a desp ende se. De engámonos un poco en el olículo p ima io. Es aún mo i o de discusiones en e los his ólogos, la génesis de las células gi- gan es, imágenes que o dina iamen e se encuen an en los olículos ube culosos. Pa a unos las células de LANGHANS, ca- ac e izadas po es e in es igado en 1868, se ían o madas po la usión de leucoci os monocelula es, que po diapé- desiá da ían la es uc u a pa icula . Teo ía plasmodial. Pa a o os, las células leucoci oepi e- liales, po di isión epe ida de su nú- cleo, o ma ían la es uc u a ca ac e ís- ica de las células gigan es. Teo ía sin- cicial. Y po úl imo, algunos in es igado es p e enden que iene luga un enómeno de ca ynobiosis. Es e consis e en la pe- ne ación de leucoci os en las células gigan es en o mación, desapa eciendo el p o oplasma como en idad independien- 200BOLETÍN DE INFORMACIÓN Imagen de célula gigan e en una lesión cu ánea de leishmaniosis (De X. Vilano a. 1945) íi R S3B ^"JIJJSJ i-' Imagen his ológica de lesión ube culosa p oduc i a. (De Pinne , M. 1945) Imagen his ológica de lesión exuda i a ube culosa (De Pinne , M. 1945) SUPLEMENTO OIENTIFIOO 201 y los núcleos a o ma pa e del com- lejo de la célula de LANGHANS. Desde luego la célula gigan e no es es ic amen e especí ica de la lesión u- be culosa. No solamen e pueden exis i o macio- nes au én icas de nodulo ube culoso sin !a p esencia de células gigan es, sino que " ambién se encuen an imágenes his o- lógicas idén icas en lesiones cuya e io- logía o agen e p o ocado es el mue mo, es ongilosis, ac inomicosis, sí ilis, espo- o icosis y aun leismaniosis. No obs an e es os dis ingos, las célu- las de LANGHANS con inúan siendo un p ecioso elemen o de diagnós ico, a pesa de que algunos in es igado es han c eído e di e encias e iden es en e las célu- las gigan es p o ocadas po dis in os agen es. Mas, sea cual sea su o igen, las célu- las de LANGHANS, en la inmensa mayo ía de los. casos, pa ecen se la imagen del es ue zo del o ganismo pa a limi a la in ección. En el in e io de las mismas casi siemp e se encuen an bacilos de Koch, que se pueden econoce ácil- men e po mé odos especiales de colo- ación. El olículo ube culoso es el cuad o de un in en o de bloqueo que no siemp e iene éxi o de ini i o. En la lucha inicial, cuando el g anulo- ma no es á pe ec amen e o ganizado, escapa algún agoci o con su ca ga pe- lig osa, y po la ci culación lin á ica a a pa a a un ganglio, donde es ap isio- nado en e el labe in o de sus abécu- las, c eándose allí un nue a lesión ini- cial, y es e conjun o cons i uye el clásico complejo p ima io. > Es e oco p ima io puede pe manece es acionado, la en e, c eando el es ado alé gico a que an es nos hemos e e ido. Si ci cuns ancias ad e sas no ompen es e equilib io, pe manece du an e oda •la ida en o ma de g adual inac i idad, pasando de una apa ib osa a su o al calci icación, sin ocasiona al o ganismo que le albe ga el meno as o no que pe u be su no mal isiologismo. . Pe o además es e es ado especial ga- an iza, de una mane a más o menos e- la i a, la imposibilidad de nue as con a- minaciones de o igen exógeno. Se ha .es- ablecido a expensas del complejo p ima- io, una o ma ca ac e ís ica de inmu- nidad. Mas no siemp e los hechos se desa o- llan de la mane a op imis a que hemos diseñado. Sea po de icien es de ensas, sea po i ulencia ex ao dina ia del ge - men, sea po en e medades i i e cu en- es, no sólo desapa ece el es ado alé - gico, sino que pueden sucede se ein ec- ciones endógenas a pa i del oco p i- ma io, que pueden se limi adas a las n oximidades de la lesión inicial, po u- sión de g anulomas con iguos o gene a- lizadas c eando la g anulia o ube culo- sis milia , cons i uida po in inidad de ue as lesiones diseminadas po las se- bosas, pulmones, hígado, bazo, íñones, sup a enales, e c. Es impo an e hace un pequeño pa- . én esis an es de segui en nues a e a- pa pa ogénica. La ube culosis es una in ección comúnmen e localizada. Si ex- cep uamos la i o-bacilosis de Lauduzzi, que casi solamen e se encuen a desc i a en los lib os clásicos de ube culosis, el bacilo de Koch nunca c ea e dade as sep icemias. Solamen e exis en ugaces bac e emias que mode namen e se han que ido supe alo a a base de los a- bajos de LOEWENSTEIN y colabo ado es. Sin emba go, las escuelas alemanas de isiología, y de una mane a especial ACHOF, discu en las es adís icas de LOE- WESNTEIN y llegan a conside a no o ia- men e exage adas las ci as publicadas po el ci ado expe imen ado . Es indudable que con las ac uales éc- nicas de hemocul i os en ube culosis, se han acla ado algunos enigmas, pe o es indispensable que la pe sonalidad del ge men aislado debe se cons an emen e iden i icado po inoculación al cobayo, y es a comp obación de ini i a no siem- 202 BOLETÍN DE INFORMACIÓN p e se ha ealizado, y és a alla es la duda más impo an e que se opone a los esul ados ob enidos po el hemocul i o. Pe o a pesa de no se di ícil el hallazgo del bacilo de Koch en la sang e, an o po su p esencia espo ádica como po la pequeña can idad de elemen os cul i a- bles, induce a c ee que a amen e c ean es ados sep icémicos en el sen ido o o- doxo que hemos admi ido pa a es a pa- lab a. Se a a pues de ansi o ias bac- e iemas. El o ganismo in ec ado ,po el mic obio ube culoso, localiza es e ge - men y iende, en la medida de sus ue - zas, a bloquea los ocos, c eando un eji- do nue o a su al ededo con aspi aciones a con e i le en un cue po ex año inca- paz de in luencia des a o ablemen e los enómenos no males de la ida. No obs an e es jus o ad e i que es a localización no es siemp e de ini i a, en su aspec o pa ógeno. Pa ece indiscu ible que si eó icamen e el oco se nos mues- a acan onado, sus p oduc os de me a- bolismo mic obiano o de la lucha o ga- nismo-ge men, pueden in luencia des a- o ablemen e oda la economía, has a el ex emo de c ea es ados de consun- ción que acaban en ágica caquexia. Es as consecuencias se han podido de- mos a expe imen almen e con la ino- culación de los di e sos p oduc os ex- ac i os p oceden es d e cul i os d e bacilo de Koch. Todo pa ece indica que a pa i del oco ube culoso, con e ido en colonia de su mic obio, pueden pe - manece ap isionados los gé menes, pe o pueden pasa a a és de las pa edes c eadas po la lesión, p oduc os p oce- den es de es e cul i o in i o, cual si se a a a de una bujía po osa que e- iene los mic obios pe o pe mi e el paso de subs ancias óxicas elabo adas po és os. Es o se ía la imagen más o menos exp esi a de la lesión en e medad, p ác- icamen e localizada, o como se dice en clínica, una ube culosis ce ada. Después de es a disg esión ol amos a esc u a las posibles e oluciones del olículo ube culoso. Tan o la lesión p ima ia o complejo p ima io, como los ubé culos milia es, pueden segui dos cu sos comple amen e opues os pa a el se que los albe ga. Pueden su i un p oceso de inac i ación g acias a la in asión de células de ipo ib oso, p oceso que supone una e da- de a ci acización de los daños causados po el bacilo de Koch. O bien adop a un o ma e olu i a con la consiguien e g a edad que. aca ea. La zona cen al del olículo su e las consecuencias de la nec osis, p oceso no - mal en la mue e de las células, o mán- dose el caseum an ca ac e ís ico de las lesiones ube culosas. Va ios olículos que su en es e mismo p oceso se jun- an po des ucción de sus pa edes limi- an es y su gen los g andes ocos caseo- sos que emos en el hígado y más ecuen emen e en los pulmones. Apa- ecen ocos de pneumonía caseosa más o menos amplios, y po o u a de la pa ed del mismo se c ean la ca e na al acia se la masa caseosa a la luz de un b onquio o de un b onquíolo. Es as eno mes masas ube culosas pueden exis i en el pulmón y en el hígado, en medio de zonas no males del óigano a ec ado. Y es a pa i de es as lesiones abie as que puede inicia se una diseminación, c eándose la g anulia, que ep esen a la exis encia de nume osas o mas jó enes de ubé culos, o iginados po ocos más o menos c ónicos. De ello se desp ende lógicamen e que en un mismo indi iduo pueden coexis- i lesiones de ipo c ónico jun amen e con lesiones de g anulia en o ma di- e samen e a anzada. Po que la g anulia ambién iene sus e apas e olu i as. Comienza con un o- lículo mic oscópico de aspec o conges- i o, pa a pasa al ubé culo g is, p ime- a ase mac oscópicamen e isible, y e - mina en el ubé culo ama illo cuando SUPLEMENTO CIENTÍFICO203 la casei icación se ealiza o se llega a la calci icación. En iéndase bien que es a sucesión de enómenos que hemos desc i o a pa i de un complejo p ima io de ca ác e e olu i o, puede ealiza se ambién a pa i de una ube culosis milia inicial, al ab i se a la ci culación el con eñido de un ubé culo ama illo. Pa ece que Ja e en ualidad de es a ein ección es á ligada a la exis encia de ubé culos en la ín ima. Lesión és a abundan e en el homb e y ac ualmen e discu ida en el buey. A oda es a compleja e olución o e las lesiones ube culosas hay que añadi o- ía ía dos cuad os in e esan es: la u- be culosis gangliona y las a iadas u- be culosis óseas. La ube culosis gangliona puede des- a olla se po la ía lin ógena o po la ía hemá ica. Recien emen e MONTOVANI ha demos a- do con azones de igo ismo ana ómico, que los ganglios poplí eo y p eescapsula se ube culizan siemp e po ía hemá i- ca. Es e concep o no puede so p ende - nos si enemos en cuen a la isiología del sis ema lin á ico y el mecanismo uncional de los agoci os én cuyo p o- oplasma se albe gan los bacilos de Koch que e en ualmen e cons i uye on una ugaz bac e iemia. En o os casos es ácil comp ende que el con agio gangliona se ha ealizado po la ía lin á ica a pa i de un oco ube culoso exis en e en sus p oximida- des o zona de sus asos a e en es. Es po las azones que acabamos de expone , que no siemp e la p esencia de ganglios ube culosos signi ica que la e- gión ana ómica donde es án encla ados «xis e una lesión ube culosa en ase ac i a. Y aún se complica más el p oblema «i enemos en cuen a que ganglios apa- en emen e sanos, pe o en indi iduos «on lesión ube culosa, pueden con ene bacilos de Koch i os, que en ocasión <le las bac e iemías ugaces, allí se han de enido. En es e caso, sólo po inocu- lación de mace ados al cobayo, es de- mos ada su e idencia. Pe o si en es e caso ensomb ecen un diagnós ico b o- ma ológico, en o os, cual los ganglios medias ínicos, cuya hipe o ia es a e- ces eno me, pa ece signi ica un es ue - zo his ológico pa a de ene y localiza apo aciones bacilí e as de sus ó ganos egionales. Es e mismo azonamien o puede hace se con los ganglios del cue- llo, cuya ecuencia lesional en el ce - do es de odos conocida. En es os úl i- mos casos ep esen an la clásica imagen del complejo p ima io de RANKE. En cuan o a las ube culosis óseas, pueden se en con adas ocasiones, la le- sión inicial y más impo an e clínica- men e. Es a localización puede se es- ic amen e medula sin e lejo de le- sión en ganglio. Cuando la lesión medula ha sal ado los conduc os de Ha e s, cons i uye le- siones de ós eo-pe ios i is, y ya en es e caso exis e imagen gangliona . Las lesiones óseas ex e io es pueden exis i como pe u bación p imi i a, que du an e mucho iempo se a ibuye on a as o nos causados po sus ancias ó- xico-nec osan es p oceden es de lesio- nes muy alejadas de es os ó ganos. Ac- ualmen e, g acias a más comple os ele- men os de in es igación se ha is o que son colonizaciones mic obianas, pues la inoculación de po ciones de es os eji- dos ano males al cobayo han dado in- ecciones ípicas de ube culosis. En los úl imos años, los écnicos ale- manes y especialmen e NIEBERLE, han dado a es as lesiones una impo ancia ex ao dina ia pa a jus i ica el decomi- so del esquele o. DEDUCCIONES PARA UN CRITERIO BROMATOLOGICO Has a aquí hemos di agado con ela- i a anquilidad con odo y los enig- mas que se p esen an en la compleja pa ogenia de la ube culosis, pe o al