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Aportaciones de la etnoarqueologia al estudio de las civilizaciones orientales

Aurenche, Olivier

Abstract

Aurenche, Olivier

Full text

A queología P ehis ó ica del P óximo O ien e U.A.B., 1989, 1990, 1991 T eballs d'A queologia, 2,1992 APORTACIONES DE LA ETNOARQUEOLOGIA AL ESTUDIO DE LAS CIVILIZACIONES ORIENTALES Oli ie AURENCHE Maison de l'O ien Medi e aneen Lyon Hoy quie o p esen a algunos ejemplos e nológicos analizados desde una pe spec- i a a queológica, o sea, p oba de de- mos a el in e és, no de una nue a cien- cia, pe o sí de un nue o en oque de la a - queología: la e noa queología. El p incipio sob e el cual eposa la his o ia es que el pasado nos pe mi e co- noce el p esen e. La e noa queología consis e en in e i es a noción y mos a como el es udio del p esen e puede con ibui a explica el pasado. Así pues, obse a emos desde el pun o de is a de la a queología una ealidad p esen e. Pa a que es e paso sea álido hab án de cumpli se un cie o núme o de condiciones. La p ime a es geog á ica. Pa a que la alidación se acep e es necesa io que el es udio del p esen e se haga en el mismo con ex o geog á ico que la ci ilización pasada que que emos explica . Es a condición es bas an e ácil de cumpli en el caso que p esen amos, ya que la egión que amos a u iliza como ejemplo, el P óximo O ien e, o ece ac ualmen e las mismas condicio- nes geog á icas y en pa icula climá icas que las del pe iodo en el cual se desa olla el Neolí ico. La segunda condición es más di ícil de cumpli , ya que idealmen e se ia necesa- ia la exis encia de una con inuidad his ó- ica, es deci , que no hubie a up u a en- e la ci ilización an igua que es udiamos y la ci ilización ac ual. En el P óximo O ien e y con una pe spec i a de a ios milenios, es di ícil demos a la con inuidad his ó ica. Sin emba go conocemos, en pa e, las ci ili- zaciones que se han sucedido sob e es e e i o io a pa i del Neolí ico: la ci ili- zación del B once, la g iega, la omana y la á abe. La exis encia de es as cul u as ha compo ado cambios y modi icacio- nes, aunque en las zonas apa adas de las g andes ciudades, la con inuidad his ó ica es mayo de lo que solemos admi i . De odas o mas, aún podemos jus i i- ca la e noa qucología si las condiciones ecnológicas y las sociológicas son com- pa ables. Es e iden e que has a la llegada del enómeno que conocemos con el nomb e de Re olución Indus ial, las condiciones ecnológicas han sido las mismas y los ma e iales y las écnicas de cons ucción han cambiado poco en el P óximo O ien e. En consecuencia, con- enimos que es as condiciones son simi- la es y que po lo an o la compa ación se puede ealiza . Las condiciones sociológicas son e i- den emen e más di íciles de obse a , pe o la compa ación aún puede jus i i- ca se ya que la población neolí ica que si e como base de e e encia, es una po- blación de ag icul o es y pas o es que p ac ican el cul i o de ce eales y el pas o eo de o ejas y cab as. La población ac ual iene exac amen e la misma o ma de ida, son ag icul o es y pas o es que ambién cul i an ce eales y c ían ganado pequeño. Podemos pues, a pesa de odos los in- con enien es que hemos ci ado, aco da que las dos condiciones, la ecnológica y la sociológica, se cumplen y conside a como hipó esis que la compa ación es posible. Una ez admi ido es e pos ulado, in- en a emos con as a lo con un ejemplo conc e o, el del yacimien o neolí ico de Ça e Hòyük si uado en la egión del al o alle del Eu a es u co.y exca ado po J. Cau in y O. Au enche a lo la go de cua- o campañas en e 1979 y 19831 , con una c onología del VIP milenio a.C. Los yacimien os conocidos más ce canos a és e son con empo áneos, lo que demues- a que en es a época y egión exis ía un conjun o cul u al bas an e ex enso, pe - enecien e al PPNB del Tau us. El yaci- mien o que nos in e esa se encuen a so- b e una colina poco ele ada, un ell, que p ác icamen e sólo ha es ado ocupado en época Neolí ica. El poblado es á si uado sob e una e aza que domina el alle del Eu a es, que aunque bas an e es echo en es e amo, o ece una á ea despejada de algunos cen ena es de me os de ancho, enma cada po dos cadenas mon añosas. El o o pun o de la compa ación es la pequeña aldea de Ça e Hòyük que se ins- aló, hace un cen ena de años, p ác ica- men e sob e el yacimien o neolí ico. Se á el es udio e noa queológico de es a aldea ac ual lo que nos pe mi i á llega a comp ende la o ganización, y en pa i- cula la a qui ec u a, del poblado neolí- ico. Pa a el es udio del luga exis en unas condiciones a o ables p opo ciona- das a la ez po el emplazamien o geo- g á ico y po las condiciones económi- cas. En e ec o, es a zona es á si uada en el á ea de inundación de un lago causado po la p esa que los u cos enían que cons ui sob e el ío Eu a es. El p o- yec o ue anunciado pe o no ealizado an- es de la elec i icación de es a egión en los años 65-70, po lo que el poblado no ue elec i icado, es deci que ecnológi- camen e ha pe manecido en un es adio 1 CAUVIN y AURENCHE, 1982; AURENCHE, 1982; AURENCHE e al., 1985. 86 p eeléc ico. En gene al, la ci ilización occiden al con empo ánea no ha enido demasiada in luencia sob e es e poblado, lo que le con ie e un sesgo más adicio- nal y po an o nos pe mi i á hace la compa ación de o ma más cla a. La o ma ac ual del yacimien o neolí- ico, muy ala gada, es en pa e conse- cuencia de la emodelación su ida po los abajos ag ícolas que se han ealizado con empo áneamen e. Noso os exca amos en dos sec o es: en uno se hizo un sondeo en p o undidad que pe mi ió alcanza los ni eles más an i- guos, mien as que en el o o se exca ó en ex ensión, lo que pe mi ió e como se cons uían las casas añadiéndolas unas a o as. Así pues en el p ime sec o a- bajamos sob e ecnología a qui ec ónica mien as que en el segundo lo hicimos sob e la o ganización espacial del po- blado. Dos ue on po an o los obje i os que nos plan eamos: el p ime o de ellos con- ce nía a la ecnología de la cons ucción y a las posibilidades o ecidas po el em- pleo de los ma e iales, esencialmen e pied a, ie a y made a, mien as que el segundo obje i o se cen aba en el es u- dio de la es uc u ación del espacio a qui- ec ónico y de la posición ela i a, espa- cial y c onológica de un conjun o de hà- bi a s. LA TECNOLOGIA DE CONSTRUCCIÓN. El es ado de conse ación de las cons- ucciones del Ça e neolí ico no pe mi- en una inmedia a y global compa ación con las casas de la aldea ecina. Los des- cub imien os a queológicos a menudo se educen a elemen os a qui ec ónicos pun- uales y discon inuos que limi an la ob- se ación a los p ocedimien os ecnoló- gicos. Es la compa ación é mino a é - mino en e es os p ocesos y aquellos que encon amos en la a qui ec u a ac ual lo que nos pe mi i á p opone una econs i- ución hipo é ica de los hàbi a s neolí i- cos. La aldea ac ual de Ça e o ece la posi- bilidad de obse a odas las e apas del p oceso de demolición, desde la casa que acaba de se abandonada has a el mo- men o en que los mu os es án o almen e a asados. Es es e es adio inal el que p e- sen a el aspec o más pa ecido al que en- con amos al exca a el poblado neolí- ico. Tan o en la aldea como en el yaci- mien o, las casas en uinas quedan edu- cidas a es os de mu os de los cuales ape- nas se conse an algunos cen íme os de al u a. El mu o no es más que un mon- ón de ie a, di ícil de dis ingui del suelo de su al ededo y cuyos lími es ienen dados ya sea po el alineamien o de pied as de la base ya, en el mejo de los casos, po la p ime a hile a de lad i- llos o po el pa imen o que eposa sob e es a undamen ación de pied as. Las hipó esis de econs i ución de la a qui ec u a neolí ica se basa án, pues, en el p oceso de demolición obse ado en el poblado ac ual. Es e paso es posible en la medida en que los ma e iales u ilizados son los mismos y la ecnología compa- able. La a qui ec u a más an igua del yaci- mien o es de plan a ec angula , con es habi aciones comunicadas en el in e io . Las casas es án cons uidas esencialmen e con es ipos de ma e iales que, po o den de impo ancia, son ie a, pied a y made a. Vamos a e 87 que la e nologia es ex emadamen e ú il, ya que pe mi e llega a es ablece es e e ce ma e ial, que los a queólogos ienen endencia a ob ia a causa de la es- casa conse ación de és e en los yacimien os a queológicos2 TIERRA Los mu os de las casas de Ça e es án cons uidos con adobe. En el poblado ne- olí ico se emplea ambién ie a en o ma de lad illo o de pa imen o. Es e úl imo eposa di ec amen e sob e la undamen a- ción de pied a, o mando una especie de capa de ni elación del e eno an es de la disposición de los p ime os lad illos. Se- gún el es ado de conse ación, encon a- mos sólo el pa imen o o bien el pa i- men o y los lad illos. La anchu a de los mu os es compa able en los dos casos: a de 0'50 m a 1 m En el poblado ac ual, es os mu os de adobe pe mi en edi ica casas de uno o dos ni eles (plan a baja y piso). Vemos pues que una anchu a al pa a un mu o cons uido con adobe y pied a, no cons i uye ningún obs áculo écnico pa a la cons ucción en al u a. Es a posi- bilidad, po an o, no puede exclui se a p io i pa a una a qui ec u a neolí ica. La ie a si e ambién como e es i- mien o del suelo o del mu o. El e oque ex e io es indispensable pa a p o ege el adobe de la in empe ie^ . En la aldea de Ça e , has a la ecien e in oducción del cemen o, odos los suelos in e io es e an 2 AURENCHE, 1981:73-77. 3AURENCHE, 1977. de ie a ba ida. En las casas del yaci- mien o neolí ico, los suelos de ie a ba- ida e an ehechos una y o a ez. El as- pec o caó ico de cie os suelos in e io es de ie a que encon amos en alguna de las casas ac uales, nos demues a que zo- nas análogas exca adas en el yacimien o pueden se pe ec amen e in e p e adas como e dade os suelos de ocupación. PIEDRA En la aldea ac ual es e ma e ial es u i- lizado sis emá icamen e como undamen- ación de los mu os. Se cons a a el mismo uso en época neolí ica: los mu os eposan sob e las hile as ex e io es de un adio de g uesos guija os que ambién se ex iende bajo odo el suelo de la casa. En o os casos, los guija os apa ecen solamen e en el luga del mu o. En un caso pa icula , después de la econs ucción de una casa, los guija os ue on dispues os en una especie de inche a de undación exca ada en los es os de un mu o an e- io . Los ángulos de los mu os son e o za- dos habi ualmen e con pied as de g andes dimensiones dispues as en nume osas hi- le as. Así pues, an o en el poblado neo- lí ico como en el ac ual, la pied a si e como undamen ación de mu os en los que la pa e supe io es á hecha de ie a. MADERA En el poblado neolí ico de Ça e en- con amos es igios del uso de la made a en un sólo caso. Apa ecie on una se ie de huellas pa alelas de 2 m de longi ud, e- llenas con una ma e ia blanquecina pol- o ien a, que se pudo in e p e a como la descomposición de elemen os ege ales. 8S Es as huellas ue on encon adas planas y si uadas pa alelamen e a la ca a ex e io del mu o su de la cons ucción 2, a un dis ancia de 50 cm (Fig.l). Si juzgamos po el empleo de made a en las cons ucciones ac uales, se nos p esen an a ias hipó esis. La p ime a in e p e ación, co obo ada po la p esencia de aguje os de pos e alineados pa alelamen e al mu o, consis e en la posibilidad de que se a e de es os del ejado de un cobe izo, simila a los de hoy en día La made a ambién se u iliza en los mu os como elemen o encadenan e4 : juega el ol de hile a de ajus e en e la undamen ación en pied a y la supe es uc u a de adobe, lo cual pe mi e es abiliza el conjun o en una egión a ec ada po mo imien os sísmi- cos. Es pues una espues a ecnológica de una a qui ec u a sin a qui ec os a es a ca ac e ís ica pa icula de la zona. También se u iliza en el encuad e de abe u as, mon an es, din eles y um- b ales de pue as o en anas. Así mismo se encuen a como elemen o de sus en a- ción. El empleo de pos es de made a in e io es pa a sos ene el ejado en las casas ac uales, iene ma cado po la p esencia sob e el suelo de bases en pied a. Se puede pensa en el mismo uso pa a una pied a plana encon ada sob e uno de los suelos de la cons ucción 2 del yacimien o. La made a ambién es un ma e ial impo an e en la cons ucción de los a mazones que sos ienen los ejados en e aza. 4 Conocemos su uso en yacimien os pos e io es al de Ca e , como Can Hassan I (FRENCH, 1962: 30; AURENCHE, 1981:88. Al analiza una casa en e a de la aldea ac ual aún en ac i idad, pudimos ap ecia cual es el ma e ial que se le ag egó. En- con amos una g an can idad de made a que si e pa a la echumb e del ejado plano. Pe o sob e odo la made a si ió pa a cons ui un balcón que co e a lo la go de los mu os de la casa, cons u- yendo ambién una escale a que pe mi e el acceso a és e. El ejado no es un espa- cio ol idado, sino que es á ocupado y do- bla la supe icie del habi a , al cual se puede llega an o po la escale a ex e io , como en algunos casos po una de in e io . Así pues obse ando las casas ac uales, nos damos cuen a de la g an can idad de made a u ilizada y po lo an o pensamos que es di ícil hace unciona un habi a neolí ico sin ene en cuen a es e e ce ma e ial de cons ucción. LA ORGANIZACIÓN ESPA- CIAL DEL HABITAT O o elemen o a ene en cuen a es como se o ganiza el espacio ex e io al habi a . No malmen e, el a queólogo se limi a al espacio comp endido en e los cua o mu os del habi a , ol idando el espacio domés ico adyacen e que o ma pa e del mismo conjun o. A queológi- camen e es di ícil de demos a , pe o e - nológicamen e se puede p oba . Un de a- lle que es p ác icamen e imposible de demos a a a és de una exca ación y que hemos obse ado en o a aldea, es lo que yo llamo "supe icie de ba ido", es deci el espacio domés ico no es á de he- cho limi ado po un mu o, po un ce - cado, sino po el espacio que el ama de casa ba e cada mañana. Todo el mundo comp ende que se en a en la casa cuando se anquea es e lími e. 89 La combinación de ma e iales encon- ados sob e el yacimien o pe mi en, compa ándola con su empleo en las casas ac uales, p opone una econs i ución g á ica, que aún siendo hipo é ica, es plausible. El dibujo (Fig.2) ep esen a la casa 2 del sec o oes e5. Su aspec o ex e- io iene sólo en cuen a, pa a la pa e in- e io , los elemen os encon ados en la exca ación. Nos hemos limi ado a la e- cons i ución de supe es uc u as, igu- ando los mu os casi cegados y un ejado plano, e i ando oma pa ido sob e el núme o y emplazamien o de las abe u as ya que no ha subsis ido ningún es igio a queológico de ellas. El esul ado es muy p óximo al aspec o ex e io de las casas ac uales de Ça e . La zona de ac i idades ex e io es, e- cons i uida espe ando los da os opog á- icos de la exca ación, es a ía ins alada sob e los es os de cons ucciones más an iguas, ya que los habi an es de la casa lo habían enido en cuen a, pa a implan- a sus hoga es y alle es de alla La coexis encia de cons ucciones en dis in os es ados de conse ación in i a a es ablece , de mane a más gene al, la e- lación c onológica y espacial de es as cons ucciones en e ellas. ESTRUCTURACIÓN DEL ESPACIO ARQUITECTÓ- NICO. La exca ación del yacimien o neolí ico ha sacado a la luz di e sas cons ucciones en el sec o oes e6 , aunque no odas un- ciona on al mismo iempo. Se ha podido 5 AURENCHE e al., 1985. 6AURENCHEe al.,1985. de e mina es a ig á icamen e, po ejem- plo, que la casa 6 (Fig.l) ue an e io a la casa 2, y que las dos p ecedie on en el iempo a la 5; las casas 2 y 3 pudie on se con empo áneas. Pe o como ya he- mos is o, el es ado de conse ación de los mu os no pe mi e hace una ep esen- ación de la imagen eal de es e g upo de casas en las di e en es e apas de su un- cionamien o. La obse ación de la aldea ac ual, donde coexis en casas en di e en- es es adios de demolición, a eces con mu os aún in ac os, inci a a un eplan e- amien o de la idea que se puede ene del poblado neolí ico. En e ec o, en a queo- logía se es ablece, demasiado a menudo, como un hecho sabido que un habi a demolido ya no se insc ibe en el paisaje a qui ec ónico. De hecho, los es os de una cons ucción ue a de uso juegan un papel más impo an e de lo que se piensa, den o de la es uc u ación espa- cial de la ocupación. Es os es os adquie- en a ias unciones: pueden in e eni no solamen e en la cons ucción del nue o habi a , sino ambién en la o ga- nización de su espacio ex e io . La compa ación de los planos del sec- o es e de la aldea ac ual (Fig.3) con el plano del sec o oes e del poblado neolí- ico p esen a si uaciones simila es. Los hàbi a s ac i os son el 8, 9, 10B, 11 y 12B, que suceden en el iempo a los hà- bi a s 10A, 10A" y 12A. El habi a 12B se insc ibe en e dos casas en uinas, 10A y 12A. Su mu o se apoya con a el mu o oes e, conse ado en alzado, de la casa 10A. Es e espacio (10A) si e ac ualmen e de ce cado a la casa 10B. El ángulo sudoes e de la casa 12B ha co ado el mu o no e de la casa 12A. Es e mu o no e es el único en alzado,ya que los demás es án a asados has a la undamen ación. Es e espacio, después de 90 habe se u ilizado como hue o, es ac- ualmen e un e eno baldío. Una si uación análoga ha podido p o- duci se en el poblado neolí ico: el mu o es e de la casa 2 ha enido a apoya se, después de un pequeño co imien o, sob e el mu o oes e de la casa 6. Más a de y en las mismas condiciones, el mu o no e de la casa 5 se ha apoyado sob e el mu o su de la casa 6. Es e de a- lle de cons ucción implica que los mu os de la casa 6 e an aún isibles en el momen o de la ope ación. El espacio delimi ado po los mu os de la casa 6 ha sido u ilizado como zona de ac i idades ex e io es po los habi an es de la casa 2: se ha dispues o un hoga al ab igo del mu o no e. La obse ación de la aldea ac ual in i a ambién a plan ea pa a el poblado neolí- ico, el p oblema de la elación espacial en e las casas en ac i idad. En el caso de los hàbi a s 2 y 3, los mu os ecinos son pa alelos y es án sepa ados po un callejón de 1 m de ancho. No hay pues, lazos de o den ecnológico que pe mi an elaciona las en e sí c onológicamen e. De odas mane as, las conside amos como con empo áneas en la medida en que, sin p ejuzga el o den eal de cons- ucción, la segunda ha espe ado con una cie a dis ancia, el alineamien o de los mu os de la p ime a. En el poblado ac ual exis en ambién es e ipo de callejones, po ejemplo en e las casas 8 y 9, las dos en ac i idad. Aunque pueden se i de pasaje, no han sido concebidas, a p io i, pa a desempe- ña es a unción. Po o a pa e no exis e una ed o ganizada y p ees ablecida de ci - culación, que imponga un ap emio en la implan ación de las casas. Los desplaza- mien os se hacen en unción de la p e- sencia de casas en ac i idad y no a la in- e sa. La ci culación u iliza, según las necesidades y ci cuns ancias, an o espa- cios baldíos, obs uidos po uinas, como los es echos callejones. Es e sis ema de es uc u ación, isible en el plano de la aldea ac ual y explici ado g acias a la obse ación en i o de su uncionamien o, se i á pa a in e p e a en el mismo sen ido el plano "mudo" del poblado neolí ico. El es udio compa ado de los dos paisa- jes, poblado ac ual y neolí ico, exami- nado en p incipio bajo el ángulo pu a- men e ecnológico, poco a poco pe mi e abo da una noción más gene al de o ga- nización espacial que an sólo con los es igios a queológicos se ía di ícil de adi ina . Llegamos así a dos concepcio- nes muy p óximas del habi a , en las que la es uc u ación del espacio e leja una o ma de ana quía donde se edi ica u ili- zando las cons ucciones en uina, espe- ando no una ed de ci culación sino los hàbi a s ac i os. Es a con on ación en e da os a queo- lógicos y da os ac uales es in e esan e en la medida que puede p opo ciona a los p ehis o iado es la posibilidad de explica enómenos que, únicamen e con los es- igios de una exca ación, no son com- p ensibles. De odas mane as, pa ece que las hipó esis elabo adas a pa i de hechos eales obse ados de una ealidad aún i a, no se án más absu das que las soluciones planeadas po la sola imaginación del a queólogo. La mul iplicación de encues as de es e géne o, ealizadas en un poblado, pe mi i án cons i ui , poco a poco, un ca álogo de hipó esis capaz de esol e 91 los p oblemas p opues os po las exca a- ciones. ETNOARQUEOLOGIA DEL MOBILIARIO Después del ejemplo a qui ec ónico habla emos de la a queología mobilià ia, es deci aquello que la e noa queología puede apo a a la in e p e ación de los obje os hallados en la exca ación. Vamos a ija nos en un obje o muy pa icula que si e pa a ab ica man e- quilla, o sea un obje o que o ma pa e de la cadena de p oducción de p oduc os lác- eos. Es os se incluyen en el égimen alimen icio de la población ac ual, pe o es di ícil aspone lo a la población an i- gua, ya que ni la cab a ni la aca es aban aún domes icadas. Una de las so p esas de la encues a7 ue cons a a la exis encia, en el "muh a lik" de Pi o -Kiyicak (que cons a de un pueblo g ande: Pi o Kóy-Tepe Kóy de 80 casas y 5 aldeas de 4 a 20 ca- sas epa idas ap oximadamen e en 6 Km. cuad ados: Haci Çe inkaya, Malkide , Nu iye, Ka an y Ça e ) de dos ipos de man eque as, muy di e en es el uno del o o. Las del p ime ipo son de hojala a, de o ma oblonga, con abe u a cen al y accionadas po ai én en posición ho izon al. El segundo ipo es á cons i uido po man eque as de made a compues as po un onel cilind ico dispues o e icalmen e, en el in e io del ' Conducida po la RCP 624 del CNRS y lle ada a cabo en sus dis in as e apas po O. Au enche, N. Balkan, M. Bazin, S. Calley, M.C. Nie lé, S. Sadle , M. Seze , P. Veysse e y B. Yigi . cual se acciona un pis ón, ambién de made a. La encues a ha mos ado una epa i- ción muy desigual de los dos ipos de man eque a. Las de made a se han encon- ado en el pueblo de Pi o así como en las aldeas más p óximas, Haci-Çe in- kaya, Malkide , Nu iye y Ka an. Las man eque as de hojala a solamen e se han encon ado en la aldea de Ça e . Se pod ía explica es a epa ición po la posición geog á ica de Ça e , excen ada en ela- ción a los dos "cen os de p oducción", Pi o y Nu iye. La di usión del obje o no hab ía llegado a la pe i e ia de la zona, ya que de hecho no hay ningún pueblo p óximo al Es e de Ça e , en el mismo ma gen del Eu a es. El p ime o es a a a ios kilóme os. Pe o el a gumen o apenas se man iene si se piensa que los a esanos de Pi o "expo an", según p e- enden ellos, has a Mala ya, a 40 Km al su oes e. Las azones más e osímiles son más que nada de o den his ó ico. La unión adminis a i a de Ça e al muh a - lik de Pi o es ela i amen e ecien e. Ça e en o o iempo enía una en idad independien e, como lo es i ica un mapa a escala 1/200.000 con eccionado hacia 1950. Se puede admi i pues, que es a- mos en p esencia de dos comunidades di- e en es, aún cuando el subs a o de la población, de lengua ku da, pa ezca ho- mogéneo8 . Pe o es a simple cons a ación no de- mues a aún la complejidad del p oblema. La encues a de allada e ec uada en Ka an y Ça e ha suminis ado algunos elemen os complemen a ios. El 8 Nos emi imos pa a es e aspec o del es udio al abajo de M. Bazin, en p epa ación. 92 ances o común a los dos ipos de man e- que as pa ece se la de piel de cab a, que ac ualmen e no se usa, pe o de las cuales hemos obse ado nume osos ejempla es en los as e os, an o en Ça e como en Ka an. Ac ualmen e la piel de cab a se usa, en cie as casas, pa a conse a queso blanco seco. Así pues la piel de cab a con inua jugando un ol en la ca- dena de p oducción de los p oduc os lác- eos. La di icul ad es sabe en qué o den se e ec uó el cambio. Tecnológica y mo ológicamen e, la man eque a de hojala a "de i a" de la de piel: o ece, en un ma e ial nue o, más esis en e y ácil de limpia , un ins umen o cuyo manejo no modi ica los hábi os del usua io (suspensión ho izon al). La man eque a de made a pe enece a o a " amilia", aún cuando se ha encon ado en una misma egión asociada a o os ipos de man e- que as. Exis e, sin emba go, una e sión en piel, u ilizada en posición e ical y accionada con la ayuda de un pis ón.9 ¿En qué sen ido ha podido hace se el paso de un ipo de man eque a al o o?. ¿La de made a cons i uye una mejo a éc- nica espec o a la de piel, o la de piel es una adap ación a una ida nómada o se- minómada de un ins umen o demasiado emba azoso pa a se cómodamen e ans- po ado. Nues o p opósi o es in en a com- p ende , an es de ex ae implicaciones pa a la a queología, las modalidades y las azones del paso de un ipo a o o de man eque as en el mic ocosmos de las dos aldeas de Ça e y Ka an. 9 HOURCADE e TUAL, 1979. REPARTICIÓN DE TIPOS Y PRACTICAS SOCIALES Has a donde podemos juzga , man e- que a de piel suspendida, y man eque a de made a pa ecen habe se sucedido en el pueblo de Pi o , así como en las aldeas de nue a cons ucción. La echa del cam- bio no es p ecisa y no es á excluido pen- sa en una ase de coexis encia. Tenemos pues que imagina nos que en Ça e , la man eque a de hojala a hab á sucedido di- ec amen e a la de piel, sin el paso in- e medio de la man eque a de made a. Pe o la explicación de una habi an e de Ça e apo a un elemen o in e esan e: o igina ia de Pi o , se casó y se ins aló en Ça e ; su mad e y ella misma en su ju en ud, habían u ilizado una man e- que a de made a. Después de 10 años y po azones de higiene, adop ó la man e- que a de hojala a, adies ando, según ella, a odas las o as usua ias de la aldea. La con ap ueba nos la p opo ciona la explicación de una habi an e de Ka an. En es a amilia, a la nue a, ecien emen e casada y o igina ia de o o pueblo, se le pide que se inicie en el manejo de la man eque a de made a. Tu ie on que e- nuncia a la idea ya que "ella de amaba la leche po odas pa es". Así pues, aunque la chica end ía que habe adop ado po mime ismo social la man eque a de made a, ue excepcionalmen e au o izada a conse a la de me al, ya que e a o almen e incapaz de u iliza el ins umen o adicional. O o "caso" en la misma al- dea es el de una amilia que an es de ins- ala se en Ka an había i ido en Ça e ; u ilizaban po an o una man eque a de me al pe o después de su llegada a Ka an u iliza on una de made a. De hecho, en el momen o de la encues a, una man eque a 93