Aportaciones de la etnoarqueologia al estudio de las civilizaciones orientales
Abstract
Aurenche, Olivier
Full text
A queología P ehis ó ica del P óximo O ien e
U.A.B.,
1989, 1990, 1991
T eballs d'A queologia,
2,1992
APORTACIONES DE LA ETNOARQUEOLOGIA
AL ESTUDIO DE LAS CIVILIZACIONES
ORIENTALES
Oli ie AURENCHE
Maison de
l'O ien
Medi e aneen
Lyon
Hoy quie o p esen a algunos ejemplos
e nológicos analizados desde una pe spec-
i a a queológica, o sea, p oba de de-
mos a el in e és, no de una nue a cien-
cia, pe o sí de un nue o en oque de la a -
queología: la e noa queología.
El p incipio sob e el cual eposa la
his o ia es que el pasado nos pe mi e co-
noce el p esen e. La e noa queología
consis e en in e i es a noción y
mos a como el es udio del p esen e
puede con ibui a explica el
pasado.
Así
pues,
obse a emos desde el pun o de
is a de la a queología una ealidad
p esen e. Pa a que es e paso sea álido
hab án de cumpli se un cie o núme o de
condiciones. La p ime a es geog á ica.
Pa a que la alidación se acep e es
necesa io que el es udio del p esen e se
haga en el mismo con ex o geog á ico
que la ci ilización pasada que que emos
explica . Es a condición es bas an e ácil
de cumpli en el caso que p esen amos,
ya que la egión que amos a u iliza
como ejemplo, el P óximo O ien e,
o ece ac ualmen e las mismas condicio-
nes geog á icas y en pa icula climá icas
que las del pe iodo en el cual se
desa olla el Neolí ico.
La segunda condición es más di ícil de
cumpli , ya que idealmen e se ia necesa-
ia la exis encia de una con inuidad his ó-
ica, es deci , que no hubie a up u a en-
e la ci ilización an igua que es udiamos
y la ci ilización ac ual.
En el P óximo O ien e y con una
pe spec i a de a ios milenios, es di ícil
demos a la con inuidad his ó ica. Sin
emba go conocemos, en pa e, las ci ili-
zaciones que se han sucedido sob e es e
e i o io a pa i del Neolí ico: la ci ili-
zación del B once, la g iega, la omana y
la á abe. La exis encia de es as cul u as
ha compo ado cambios y modi icacio-
nes,
aunque en las zonas apa adas de las
g andes ciudades, la con inuidad his ó ica
es mayo de lo que solemos admi i .
De odas o mas, aún podemos jus i i-
ca la e noa qucología si las condiciones
ecnológicas y las sociológicas son com-
pa ables. Es e iden e que has a la llegada
del enómeno que conocemos con el
nomb e de Re olución Indus ial, las
condiciones ecnológicas han sido las
mismas y los ma e iales y las écnicas de
cons ucción han cambiado poco en el
P óximo O ien e. En consecuencia, con-
enimos que es as condiciones son simi-
la es y que po lo an o la compa ación
se
puede ealiza .
Las condiciones sociológicas son e i-
den emen e más di íciles de obse a ,
pe o la compa ación aún puede jus i i-
ca se ya que la población neolí ica que
si e como base de e e encia, es una po-
blación de ag icul o es y pas o es que
p ac ican el cul i o de ce eales y el
pas o eo de o ejas y cab as. La
población ac ual iene exac amen e la
misma o ma de ida, son ag icul o es y
pas o es que ambién cul i an ce eales y
c ían ganado pequeño.
Podemos pues, a pesa de odos los in-
con enien es que hemos ci ado, aco da
que las dos condiciones, la ecnológica y
la sociológica, se cumplen y conside a
como hipó esis que la compa ación es
posible.
Una ez admi ido es e pos ulado, in-
en a emos con as a lo con un ejemplo
conc e o, el del yacimien o neolí ico de
Ça e Hòyük si uado en la egión del al o
alle del Eu a es u co.y exca ado po J.
Cau in y O. Au enche a lo la go de cua-
o campañas en e 1979 y 19831 , con
una c onología del VIP milenio a.C. Los
yacimien os conocidos más ce canos a
és e son con empo áneos, lo que demues-
a que en es a época y egión exis ía un
conjun o cul u al bas an e ex enso, pe -
enecien e al PPNB del Tau us. El yaci-
mien o que nos in e esa se encuen a so-
b e una colina poco ele ada, un
ell,
que
p ác icamen e sólo ha es ado ocupado en
época Neolí ica. El poblado es á si uado
sob e una e aza que domina el alle del
Eu a es, que aunque bas an e es echo en
es e amo, o ece una á ea despejada de
algunos cen ena es de me os de ancho,
enma cada po
dos
cadenas mon añosas.
El o o pun o de la compa ación es la
pequeña aldea de Ça e Hòyük que se ins-
aló,
hace un cen ena de años, p ác ica-
men e sob e el yacimien o neolí ico.
Se á el es udio e noa queológico de es a
aldea ac ual lo que nos pe mi i á llega a
comp ende la o ganización, y en pa i-
cula la a qui ec u a, del poblado neolí-
ico.
Pa a el es udio del luga exis en
unas condiciones a o ables p opo ciona-
das a la ez po el emplazamien o geo-
g á ico y po las condiciones económi-
cas.
En e ec o, es a zona es á si uada en
el á ea de inundación de un lago causado
po la p esa que los u cos enían que
cons ui sob e el ío Eu a es. El p o-
yec o ue anunciado pe o no ealizado an-
es de la elec i icación de es a egión en
los años 65-70, po lo que el poblado no
ue elec i icado, es deci que ecnológi-
camen e ha pe manecido en un es adio
1 CAUVIN y AURENCHE, 1982;
AURENCHE, 1982; AURENCHE e al.,
1985.
86
p eeléc ico. En gene al, la ci ilización
occiden al con empo ánea no ha enido
demasiada in luencia sob e es e poblado,
lo que le con ie e un sesgo más adicio-
nal y po an o nos pe mi i á hace la
compa ación de o ma más cla a.
La o ma ac ual del yacimien o neolí-
ico,
muy ala gada, es en pa e conse-
cuencia de la emodelación su ida po
los abajos ag ícolas que se han
ealizado con empo áneamen e. Noso os
exca amos en dos sec o es: en uno se
hizo un sondeo en p o undidad que
pe mi ió alcanza los ni eles más an i-
guos,
mien as que en el o o se exca ó
en ex ensión, lo que pe mi ió e como
se cons uían las casas añadiéndolas unas
a o as. Así pues en el p ime sec o a-
bajamos sob e ecnología a qui ec ónica
mien as que en el segundo lo hicimos
sob e la o ganización espacial del po-
blado.
Dos ue on po an o los obje i os que
nos plan eamos: el p ime o de ellos con-
ce nía a la ecnología de la cons ucción
y a las posibilidades o ecidas po el em-
pleo de los ma e iales, esencialmen e
pied a, ie a y made a, mien as que el
segundo obje i o se cen aba en el es u-
dio de la es uc u ación del espacio a qui-
ec ónico y de la posición ela i a, espa-
cial y c onológica de un conjun o de hà-
bi a s.
LA TECNOLOGIA DE
CONSTRUCCIÓN.
El es ado de conse ación de las cons-
ucciones del Ça e neolí ico no pe mi-
en una inmedia a y global compa ación
con las casas de la aldea ecina. Los des-
cub imien os a queológicos a menudo se
educen a elemen os a qui ec ónicos pun-
uales y discon inuos que limi an la ob-
se ación a los p ocedimien os ecnoló-
gicos.
Es la compa ación é mino a é -
mino en e es os p ocesos y aquellos que
encon amos en la a qui ec u a ac ual lo
que nos pe mi i á p opone una econs i-
ución hipo é ica de los hàbi a s neolí i-
cos.
La aldea ac ual de Ça e o ece la posi-
bilidad de obse a odas las e apas del
p oceso de demolición, desde la casa que
acaba de se abandonada has a el mo-
men o en que los mu os es án o almen e
a asados. Es es e es adio
inal
el que p e-
sen a el aspec o más pa ecido al que en-
con amos al exca a el poblado neolí-
ico.
Tan o en la aldea como en el yaci-
mien o, las casas en uinas quedan edu-
cidas a es os de mu os de los cuales ape-
nas se conse an algunos cen íme os de
al u a. El mu o no es más que un mon-
ón de ie a, di ícil de dis ingui del
suelo de su al ededo y cuyos lími es
ienen dados ya sea po el alineamien o
de pied as de la base ya, en el mejo de
los casos, po la p ime a hile a de lad i-
llos o po el pa imen o que eposa sob e
es a undamen ación de pied as.
Las hipó esis de econs i ución de la
a qui ec u a neolí ica se basa án, pues, en
el p oceso de demolición obse ado en el
poblado ac ual. Es e paso es posible en
la medida en que los ma e iales u ilizados
son los mismos y la ecnología compa-
able.
La a qui ec u a más an igua del yaci-
mien o es de plan a ec angula , con es
habi aciones comunicadas en el in e io .
Las casas es án cons uidas
esencialmen e con es ipos de
ma e iales que, po o den de impo ancia,
son ie a, pied a y made a. Vamos a e
87
que la e nologia es ex emadamen e ú il,
ya que pe mi e llega a es ablece es e
e ce ma e ial, que los a queólogos
ienen endencia a ob ia a causa de la es-
casa conse ación de és e en los
yacimien os a queológicos2
TIERRA
Los mu os de las casas de Ça e es án
cons uidos con adobe. En el poblado ne-
olí ico se emplea ambién ie a en o ma
de lad illo o de pa imen o. Es e úl imo
eposa di ec amen e sob e la undamen a-
ción de pied a, o mando una especie de
capa de ni elación del e eno an es de la
disposición de los p ime os lad illos. Se-
gún el es ado de conse ación, encon a-
mos sólo el pa imen o o bien el pa i-
men o y los lad illos. La anchu a de los
mu os es compa able en los dos casos:
a de 0'50
m
a
1
m En el poblado ac ual,
es os mu os de adobe pe mi en edi ica
casas de uno o dos ni eles (plan a baja y
piso).
Vemos pues que una anchu a al pa a
un mu o cons uido con adobe y pied a,
no cons i uye ningún obs áculo écnico
pa a la cons ucción en al u a. Es a posi-
bilidad, po an o, no puede exclui se a
p io i pa a una a qui ec u a neolí ica.
La ie a si e ambién como e es i-
mien o del suelo o del mu o. El e oque
ex e io es indispensable pa a p o ege el
adobe de la in empe ie^ . En la aldea de
Ça e , has a la ecien e in oducción del
cemen o, odos los suelos in e io es e an
2 AURENCHE, 1981:73-77.
3AURENCHE, 1977.
de ie a ba ida. En las casas del yaci-
mien o neolí ico, los suelos de ie a ba-
ida e an ehechos una y o a ez. El as-
pec o caó ico de cie os suelos in e io es
de ie a que encon amos en alguna de
las casas ac uales, nos demues a que zo-
nas análogas exca adas en el yacimien o
pueden se pe ec amen e in e p e adas
como e dade os suelos de ocupación.
PIEDRA
En la aldea ac ual es e ma e ial es u i-
lizado sis emá icamen e como undamen-
ación de los mu os. Se cons a a el
mismo uso en época neolí ica: los
mu os eposan sob e las hile as
ex e io es de un adio de g uesos
guija os que ambién se ex iende bajo
odo el suelo de la casa. En o os casos,
los guija os apa ecen solamen e en el
luga del mu o. En un caso pa icula ,
después de la econs ucción de una casa,
los guija os ue on dispues os en una
especie de inche a de undación
exca ada en los es os de un mu o an e-
io .
Los ángulos de los mu os son e o za-
dos habi ualmen e con pied as de g andes
dimensiones dispues as en nume osas hi-
le as.
Así pues, an o en el poblado neo-
lí ico como en el ac ual, la pied a si e
como undamen ación de mu os en los
que la pa e supe io es á hecha de ie a.
MADERA
En el poblado neolí ico de Ça e en-
con amos es igios del uso de la made a
en un sólo caso. Apa ecie on una se ie de
huellas pa alelas de 2 m de longi ud, e-
llenas con una ma e ia blanquecina pol-
o ien a, que se pudo in e p e a como la
descomposición de elemen os ege ales.
8S
Es as huellas ue on encon adas planas y
si uadas pa alelamen e a la ca a ex e io
del mu o su de la cons ucción 2, a un
dis ancia de 50 cm (Fig.l).
Si juzgamos po el empleo de made a
en las cons ucciones ac uales, se nos
p esen an a ias hipó esis. La p ime a
in e p e ación, co obo ada po la
p esencia de aguje os de pos e alineados
pa alelamen e al mu o, consis e en la
posibilidad de que se a e de es os del
ejado de un cobe izo, simila a los de
hoy en día La made a ambién se u iliza
en los mu os como elemen o
encadenan e4 : juega el ol de hile a de
ajus e en e la undamen ación en pied a
y la supe es uc u a de adobe, lo cual
pe mi e es abiliza el conjun o en una
egión a ec ada po mo imien os sísmi-
cos.
Es pues una espues a ecnológica
de una a qui ec u a sin a qui ec os a es a
ca ac e ís ica pa icula de la zona.
También se u iliza en el encuad e de
abe u as, mon an es, din eles y um-
b ales de pue as o en anas. Así mismo
se encuen a como elemen o de sus en a-
ción. El empleo de pos es de made a
in e io es pa a sos ene el ejado en las
casas ac uales, iene ma cado po la
p esencia sob e el suelo de bases en
pied a. Se puede pensa en el mismo
uso pa a una pied a plana encon ada
sob e uno de los suelos de la
cons ucción 2 del yacimien o. La
made a ambién es un ma e ial
impo an e en la cons ucción de los
a mazones que sos ienen los ejados en
e aza.
4 Conocemos su uso en yacimien os
pos e io es al de Ca e , como Can
Hassan I (FRENCH, 1962: 30;
AURENCHE, 1981:88.
Al analiza una casa en e a de la aldea
ac ual aún en ac i idad, pudimos ap ecia
cual es el ma e ial que se le ag egó. En-
con amos una g an can idad de made a
que si e pa a la echumb e del ejado
plano. Pe o sob e odo la made a si ió
pa a cons ui un balcón que co e a lo
la go de los mu os de la casa, cons u-
yendo ambién una escale a que pe mi e
el acceso a és e. El ejado no es un espa-
cio ol idado, sino que es á ocupado y do-
bla la supe icie del habi a , al cual se
puede llega an o po la escale a
ex e io , como en algunos casos po una
de in e io . Así pues obse ando las
casas ac uales, nos damos cuen a de la
g an can idad de made a u ilizada y po lo
an o pensamos que es di ícil hace
unciona un habi a neolí ico sin ene
en cuen a es e e ce ma e ial de
cons ucción.
LA ORGANIZACIÓN ESPA-
CIAL
DEL
HABITAT
O o elemen o a ene en cuen a es
como se o ganiza el espacio ex e io al
habi a . No malmen e, el a queólogo se
limi a al espacio comp endido en e los
cua o mu os del habi a , ol idando el
espacio domés ico adyacen e que o ma
pa e del mismo conjun o. A queológi-
camen e es di ícil de demos a , pe o e -
nológicamen e se puede p oba . Un de a-
lle que es p ác icamen e imposible de
demos a a a és de una exca ación y
que hemos obse ado en o a aldea, es lo
que yo llamo "supe icie de ba ido", es
deci el espacio domés ico no es á de he-
cho limi ado po un mu o, po un ce -
cado,
sino po el espacio que el ama de
casa ba e cada mañana. Todo el mundo
comp ende que se en a en la casa cuando
se anquea es e lími e.
89
La combinación de ma e iales encon-
ados sob e el yacimien o pe mi en,
compa ándola con su empleo en las casas
ac uales, p opone una econs i ución
g á ica, que aún siendo hipo é ica, es
plausible. El dibujo (Fig.2) ep esen a la
casa 2 del sec o oes e5. Su aspec o ex e-
io iene sólo en cuen a, pa a la pa e in-
e io , los elemen os encon ados en la
exca ación. Nos hemos limi ado a la e-
cons i ución de supe es uc u as, igu-
ando los mu os casi cegados y un ejado
plano, e i ando oma pa ido sob e el
núme o y emplazamien o de las abe u as
ya que no ha subsis ido ningún es igio
a queológico de ellas. El esul ado es
muy p óximo al aspec o ex e io de las
casas ac uales de Ça e .
La zona de ac i idades ex e io es, e-
cons i uida espe ando los da os opog á-
icos de la exca ación, es a ía ins alada
sob e los es os de cons ucciones más
an iguas, ya que los habi an es de la casa
lo habían enido en cuen a, pa a implan-
a sus hoga es y alle es de alla
La coexis encia de cons ucciones en
dis in os es ados de conse ación in i a a
es ablece , de mane a más gene al, la e-
lación c onológica y espacial de es as
cons ucciones en e ellas.
ESTRUCTURACIÓN DEL
ESPACIO ARQUITECTÓ-
NICO.
La exca ación del yacimien o neolí ico
ha sacado a la luz di e sas cons ucciones
en el sec o oes e6 , aunque no odas un-
ciona on al mismo iempo. Se ha podido
5 AURENCHE e
al.,
1985.
6AURENCHEe al.,1985.
de e mina es a ig á icamen e, po ejem-
plo,
que la casa 6 (Fig.l) ue an e io a
la casa 2, y que las dos p ecedie on en el
iempo a la 5; las casas 2 y 3 pudie on
se con empo áneas. Pe o como ya he-
mos is o, el es ado de conse ación de
los mu os no pe mi e hace una ep esen-
ación de la imagen eal de es e g upo de
casas en las di e en es e apas de su un-
cionamien o. La obse ación de la aldea
ac ual, donde coexis en casas en di e en-
es es adios de demolición, a eces con
mu os aún in ac os, inci a a un eplan e-
amien o de la idea que se puede ene del
poblado neolí ico. En e ec o, en a queo-
logía se es ablece, demasiado a menudo,
como un hecho sabido que un habi a
demolido ya no se insc ibe en el paisaje
a qui ec ónico. De hecho, los es os de
una cons ucción ue a de uso juegan un
papel más impo an e de lo que se
piensa, den o de la es uc u ación espa-
cial de la ocupación. Es os es os adquie-
en a ias unciones: pueden in e eni
no solamen e en la cons ucción del
nue o habi a , sino ambién en la o ga-
nización de su espacio ex e io .
La compa ación de los planos del sec-
o es e de la aldea ac ual (Fig.3) con el
plano del sec o oes e del poblado neolí-
ico p esen a si uaciones simila es. Los
hàbi a s ac i os son el 8, 9, 10B, 11 y
12B,
que suceden en el iempo a los hà-
bi a s 10A, 10A" y 12A. El habi a 12B
se insc ibe en e dos casas en uinas,
10A y 12A. Su mu o se apoya con a el
mu o oes e, conse ado en alzado, de la
casa 10A. Es e espacio (10A) si e
ac ualmen e de ce cado a la casa 10B. El
ángulo sudoes e de la casa 12B ha
co ado el mu o no e de la casa 12A.
Es e mu o no e es el único en alzado,ya
que los demás es án a asados has a la
undamen ación. Es e espacio, después de
90
habe se u ilizado como hue o, es ac-
ualmen e un e eno baldío.
Una si uación análoga ha podido p o-
duci se en el poblado neolí ico: el mu o
es e de la casa 2 ha enido a apoya se,
después de un pequeño co imien o,
sob e el mu o oes e de la casa 6. Más
a de y en las mismas condiciones, el
mu o no e de la casa 5 se ha apoyado
sob e el mu o su de la casa 6. Es e de a-
lle de cons ucción implica que los
mu os de la casa 6 e an aún isibles en
el momen o de la ope ación. El espacio
delimi ado po los mu os de la casa 6 ha
sido u ilizado como zona de ac i idades
ex e io es po los habi an es de la casa 2:
se ha dispues o un hoga al ab igo del
mu o no e.
La obse ación de la aldea ac ual in i a
ambién a plan ea pa a el poblado neolí-
ico,
el p oblema de la elación espacial
en e las casas en ac i idad. En el caso de
los hàbi a s 2 y 3, los mu os ecinos
son pa alelos y es án sepa ados po un
callejón de 1 m de ancho. No hay pues,
lazos de o den ecnológico que pe mi an
elaciona las en e sí c onológicamen e.
De odas mane as, las conside amos
como con empo áneas en la medida en
que,
sin p ejuzga el o den eal de cons-
ucción, la segunda ha espe ado con una
cie a dis ancia, el alineamien o de los
mu os de la p ime a.
En el poblado ac ual exis en ambién
es e ipo de callejones, po ejemplo en e
las casas 8 y 9, las dos en ac i idad.
Aunque pueden se i de pasaje, no han
sido concebidas, a p io i, pa a desempe-
ña es a unción. Po o a pa e no exis e
una ed o ganizada y p ees ablecida de ci -
culación, que imponga un ap emio en la
implan ación de las casas. Los desplaza-
mien os se hacen en unción de la p e-
sencia de casas en ac i idad y no a la in-
e sa. La ci culación u iliza, según las
necesidades y ci cuns ancias, an o espa-
cios baldíos, obs uidos po uinas,
como los es echos callejones. Es e
sis ema de es uc u ación, isible en el
plano de la aldea ac ual y explici ado
g acias a la obse ación en i o de su
uncionamien o, se i á pa a in e p e a
en el mismo sen ido el plano "mudo" del
poblado neolí ico.
El es udio compa ado de los dos paisa-
jes,
poblado ac ual y neolí ico, exami-
nado en p incipio bajo el ángulo pu a-
men e ecnológico, poco a poco pe mi e
abo da una noción más gene al de o ga-
nización espacial que an sólo con los
es igios a queológicos se ía di ícil de
adi ina . Llegamos así a dos concepcio-
nes muy p óximas del habi a , en las que
la es uc u ación del espacio e leja una
o ma de ana quía donde se edi ica u ili-
zando las cons ucciones en uina, espe-
ando no una ed de ci culación sino los
hàbi a s ac i os.
Es a con on ación en e da os a queo-
lógicos y da os ac uales es in e esan e en
la medida que puede p opo ciona a los
p ehis o iado es la posibilidad de explica
enómenos que, únicamen e con los es-
igios de una exca ación, no son com-
p ensibles. De odas mane as, pa ece que
las hipó esis elabo adas a pa i de
hechos eales obse ados de una ealidad
aún i a, no se án más absu das que las
soluciones planeadas po la sola
imaginación del a queólogo. La
mul iplicación de encues as de es e
géne o, ealizadas en un poblado,
pe mi i án cons i ui , poco a poco, un
ca álogo de hipó esis capaz de esol e
91
los p oblemas p opues os po las exca a-
ciones.
ETNOARQUEOLOGIA DEL
MOBILIARIO
Después del ejemplo a qui ec ónico
habla emos de la a queología mobilià ia,
es deci aquello que la e noa queología
puede apo a a la in e p e ación de los
obje os hallados en la exca ación.
Vamos a ija nos en un obje o muy
pa icula que si e pa a ab ica man e-
quilla, o sea un obje o que o ma pa e de
la cadena de p oducción de p oduc os lác-
eos.
Es os se incluyen en el égimen
alimen icio de la población ac ual, pe o
es di ícil aspone lo a la población an i-
gua, ya que ni la cab a ni la aca es aban
aún domes icadas.
Una de las so p esas de la encues a7
ue cons a a la exis encia, en el
"muh a lik"
de Pi o -Kiyicak (que cons a
de un pueblo g ande: Pi o Kóy-Tepe
Kóy de 80 casas y 5 aldeas de 4 a 20 ca-
sas epa idas ap oximadamen e en 6
Km. cuad ados: Haci Çe inkaya,
Malkide , Nu iye, Ka an y Ça e ) de dos
ipos de man eque as, muy di e en es el
uno del o o. Las del p ime ipo son de
hojala a, de o ma oblonga, con abe u a
cen al y accionadas po ai én en
posición ho izon al. El segundo ipo es á
cons i uido po man eque as de made a
compues as po un onel cilind ico
dispues o e icalmen e, en el in e io del
' Conducida po la RCP 624 del CNRS y
lle ada a cabo en sus dis in as e apas
po O. Au enche, N. Balkan, M. Bazin, S.
Calley, M.C. Nie lé, S. Sadle , M. Seze ,
P. Veysse e y B. Yigi .
cual se acciona un pis ón, ambién de
made a.
La encues a ha mos ado una epa i-
ción muy desigual de los dos ipos de
man eque a. Las de made a se han encon-
ado en el pueblo de Pi o así como en
las aldeas más p óximas, Haci-Çe in-
kaya, Malkide , Nu iye y Ka an. Las
man eque as de hojala a solamen e se han
encon ado en la aldea de Ça e . Se pod ía
explica es a epa ición po la posición
geog á ica de Ça e , excen ada en ela-
ción a los dos "cen os de p oducción",
Pi o y Nu iye. La di usión del obje o no
hab ía llegado a la pe i e ia de la zona, ya
que de hecho no hay ningún pueblo
p óximo al Es e de Ça e , en el mismo
ma gen del Eu a es. El p ime o es a a
a ios kilóme os. Pe o el a gumen o
apenas se man iene si se piensa que los
a esanos de Pi o "expo an", según p e-
enden ellos, has a Mala ya, a 40 Km al
su oes e. Las azones más e osímiles
son más que nada de o den his ó ico. La
unión adminis a i a de Ça e al muh a -
lik de Pi o es ela i amen e ecien e.
Ça e en o o iempo enía una en idad
independien e, como lo es i ica un mapa
a escala
1/200.000
con eccionado hacia
1950.
Se puede admi i pues, que es a-
mos en p esencia de dos comunidades di-
e en es, aún cuando el subs a o de la
población, de lengua ku da, pa ezca ho-
mogéneo8 .
Pe o es a simple cons a ación no de-
mues a aún la complejidad del
p oblema. La encues a de allada e ec uada
en Ka an y Ça e ha suminis ado
algunos elemen os complemen a ios. El
8 Nos emi imos pa a es e aspec o del
es udio al abajo de M. Bazin, en
p epa ación.
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ances o común a los dos ipos de man e-
que as pa ece se la de piel de cab a, que
ac ualmen e no se usa, pe o de las cuales
hemos obse ado nume osos ejempla es
en los as e os, an o en Ça e como en
Ka an. Ac ualmen e la piel de cab a se
usa, en cie as casas, pa a conse a
queso blanco seco. Así pues la piel de
cab a con inua jugando un ol en la ca-
dena de p oducción de los p oduc os lác-
eos.
La di icul ad es sabe en qué o den
se e ec uó el cambio. Tecnológica y
mo ológicamen e, la man eque a de
hojala a "de i a" de la de
piel:
o ece, en
un ma e ial nue o, más esis en e y ácil
de limpia , un ins umen o cuyo manejo
no modi ica los hábi os del usua io
(suspensión ho izon al). La man eque a
de made a pe enece a o a " amilia", aún
cuando se ha encon ado en una misma
egión asociada a o os ipos de man e-
que as. Exis e, sin emba go, una e sión
en piel, u ilizada en posición e ical y
accionada con la ayuda de un pis ón.9
¿En qué sen ido ha podido hace se el
paso de un ipo de man eque a al o o?.
¿La de made a cons i uye una mejo a éc-
nica espec o a la de piel, o la de piel es
una adap ación a una ida nómada o se-
minómada de un ins umen o demasiado
emba azoso pa a se cómodamen e ans-
po ado.
Nues o p opósi o es in en a com-
p ende , an es de ex ae implicaciones
pa a la a queología, las modalidades y las
azones del paso de un ipo a o o de
man eque as en el mic ocosmos de las
dos aldeas de Ça e
y
Ka an.
9 HOURCADE e
TUAL,
1979.
REPARTICIÓN DE TIPOS
Y PRACTICAS SOCIALES
Has a donde podemos juzga , man e-
que a de piel suspendida, y man eque a de
made a pa ecen habe se sucedido en el
pueblo de Pi o , así como en las aldeas
de nue a cons ucción. La echa del cam-
bio no es p ecisa y no es á excluido pen-
sa en una ase de coexis encia. Tenemos
pues que imagina nos que en Ça e , la
man eque a de hojala a hab á sucedido di-
ec amen e a la de piel, sin el paso in-
e medio de la man eque a de made a.
Pe o la explicación de una habi an e de
Ça e apo a un elemen o in e esan e:
o igina ia de Pi o , se casó y se ins aló
en Ça e ; su mad e y ella misma en su
ju en ud, habían u ilizado una man e-
que a de made a. Después de 10 años y
po azones de higiene, adop ó la man e-
que a de hojala a, adies ando, según ella,
a odas las o as usua ias de la aldea.
La con ap ueba nos la p opo ciona la
explicación de una habi an e de Ka an.
En es a amilia, a la nue a, ecien emen e
casada y o igina ia de o o pueblo, se le
pide que se inicie en el manejo de la
man eque a de made a. Tu ie on que e-
nuncia a la idea ya que "ella de amaba
la leche po odas pa es". Así pues,
aunque la chica end ía que habe
adop ado po mime ismo social la
man eque a de made a, ue
excepcionalmen e au o izada a conse a
la de me al, ya que e a o almen e
incapaz de u iliza el ins umen o
adicional. O o "caso" en la misma al-
dea es el de una amilia que an es de ins-
ala se en Ka an había i ido en Ça e ;
u ilizaban po an o una man eque a de
me al pe o después de su llegada a Ka an
u iliza on una de made a. De hecho, en el
momen o de la encues a, una man eque a
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