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Proceso de neolitización en el próximo Oriente

Cauvin, Jacques

Abstract

Cauvin, Jacques

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TREBALLS D ARQUEOLOGIA, 2 Jü, ' Uni e si a Au ònoma de Ba celona Se ei de Biblio eques IllIWIllIlIll 1500492506 DEL F* XIMO Uni e si a Au ònoma de Ba celona Depa amen d'His ò ia de les Socie a s P e-capi alis es i d'An opologia Social Amb el supo de: DGICYT, Minis e i d'Educació i Ciència CIRIT, Depa amen d'Ensenyamen . Gene ali a de Ca alunya Se ei d'A queologia. Depa amen de Cul u a. Gene ali a de Ca alunya Ins i u d'A queologia i P ehis ò ia. Uni e si a de Ba celona Ins i u de Ciències de l'Educació. Uni e si a Au ònoma de Ba celona Col·lec iu de Rece ques A queològiques de Ce danyola. (CRAC) A queología P ehis ó ica del P óximo O ien e U.A.B., 1989, 1990, 1991 T eballs d'A queologia, 2,1992 PROCESO DE NEOLITIZACION EN EL PRÓXIMO ORIENTE Jacques CAUVIN Ins i u de P éhis oi e O ién ale Lyon An es que nada me gus a ía ag adece a los o ganizado es de es e semina io que me hayan in i ado a pa icipa en el mismo, el cual, po o a pa e, espe o que enga con inuidad en el u u o. El P óximo O ien e iene una impo - ancia pa icula en lo que se e ie e a las ans o maciones gene ales de la cul u a humana que conocemos como p oceso de neoli ización dado que, en es a zona, el p oceso se inició an es que en cualquie o a pa e. Ya en los años 30, cuando Go don Childe hablaba de "Re olución Neolí ica" si uaba su o igen en el P óximo O ien e. ¿Po qué? Po que aquí encon amos, con una c onología an e io a la egis ada en cualquie o a zona, los inicios de la ag icul u a y la ganade ía. La explicación de es e hecho. eside en que los an eceso es sil es es de las plan- as y de los animales que más a de se án domes icados se encuen an, odos, en el P óximo O ien e y de o ma pa icula en la zona que conocemos como el C e- cien e Fé il. Así, po ejemplo, encon- amos igo y cen eno sil es es, o mas ege ales que no exis en en Occiden e. Es es a ealidad la que nos pe mi e pensa a p io i, que el Neolí ico, o como mínimo la ag icul u a ce ealís ica y la domes icación de la o eja y de la cab a p o ienen del P óximo O ien e. Pa a Go don Childe, el elemen o más impo - an e es, jus amen e, el de la p oducción de la subsis encia, siendo la ag icul u a y la ganade ía los nue os enómenos que u ie on una mayo impo ancia y los que hicie on posible el es o de modi ica- ciones. No enemos que ol ida que lo que se p odujo ue una ans o mación global de la Humanidad, que no se es- inge an sólo al campo de la p oduc- ción, sino que compo ó cambios en el ámbi o de la sociología (es aho a cuando apa ecen los poblados: ya no se a a de mic o-bandas, de pequeños g upos ami- lia es que ocupan una cue a o un espacio educido, sino que a pa i del Neolí ico los g upos se án más impo an es), ans- o maciones écnicas como el pulimen- ado de la pied a y la apa ición de la ce- ámica, así como cambios en el e eno de la ideología, ya que es en es e mo- men o cuando pa ece que empiezan a p ac ica se nue os cul os que ienen como pe sonaje cen al una di inidad e- menina que pe du a á en odo el Medi e- áneo O ien al has a iempos his ó icos. Sin emba go pa a Go don Childe, e in- cluso pa a las eo ías más ac uales de la "New A chaeology" anglosajona, el cambio más impo an e es el de la p o- ducción o, dicho de o a mane a, es a se á la a iable independien e del p oceso que o igina á el es o de modi icaciones. Y es es a la p oblemá ica que discu i emos aquí. Ve emos cómo se o iginó odo el p oceso en el P óximo O ien e, exac a- men e donde y en qué o den u ie on lu- ga las ans o maciones, llegando a p e- gun a nos cómo y espec o a qué es uc- u a in e na u o luga el p oceso de Neo- li ización y cual ue el elemen o de e mi- nan e. P ime amen e amos a e en qué zona se localizan los ce eales sil es es, lo que B aidwood denomina "zona nuclea " ya que piensa que ue aquí donde debió em- peza el cul i o del igo y de o os ce ea- les. Así, po ejemplo, el igo almido- nado y la escanda meno , en sus o mas sil es es, se ex ienden en una á ea que a desde el Sinaí has a la mese a i aní. Es es a la zona que B aidwood conside a como "zona nuclea " y po an o, donde hab ía enido luga el inicio de la Neoli- ización po se p ecisamen e aquí donde se hab ía iniciado la ag icul u a. Es a es la azón po la que, cuando los a queólo- gos empeza on a busca los p ime os po- blados ag ícolas, di igie on sus in es i- gaciones hacia ese luga . El mismo B aidwood in es igó en ella, en los años 50-60, siendo Ja mo (Ku dis án i aquí') el poblado más an iguo que encon ó, con una c onología de inales del VII i mile- nio a.C. (c onología C-14 no calib ada). Es e hallazgo p o ocó una in ensi ica- ción de las in es igaciones en I án, sob e odo en el caso de Hole y Flanne y, quie- nes inalmen e halla on un impo an e poblado neolí ico, Alí Kosh, da ado en el VIIa milenio a.C. Más a de, la misión canadiense di igida po Smi h cen ó sus in es igaciones en la pa e i aní de las mon añas de los Zag os, donde localiza- on el asen amien o de Ganj Da eh que, si bien en un p incipio ue a ibuido al VIIIa milenio a.C, más a de se com- p obó que no podía emon a se más allá del VII milenio. Como podemos ap e- cia , ninguno de los yacimien os locali- zados en las egiones del Es e se podía si- ua en los inicios del VIIIa milenio a.C. o lo que es lo mismo, en la "zona nu- clea " no exis en asen amien os que pue- dan si ua se en e los p ime os yacimien- os ag ícolas. Se á an sólo al oes e de es a zona, en una egión que a desde el medio Eu a es al Valle del Jo dán donde se pod án localiza los es imonios del p oceso de Neoli ización del P óximo O ien e. ¿Po qué ocu ió aquí y no en o o luga ? Es e es, jus amen e, nues o ema: los o ígenes del p oceso pe o no en el P óximo O ien e, en gene al, sino conc e amen e en el Le an e, en la zona si io-pales ina. Si consul amos un mapa de las ins a- laciones p ehis ó icas en el P óximo O ien e, pod emos ap ecia que no exis- en demasiados es os de lo que pod ía- 2 mos denomina los p ime os poblados, siendo pa icula men e ema cable la inexis encia de los mismos en aquellas zonas en que los análisis bo ánicos nos indican que end ían las mayo es posibili- dades pa a que se p oduje a la apa ición de la ag icul u a. Noso os cen a emos la discusión en o no a los hallazgos eali- zados en es zonas conc e as: 1) La egión del Bajo Valle del Jo dán, en el cen o de Pales ina, donde des aca el yacimien o de Je icó, exca ado po Ga s- ang an es de la II Gue a Mundial y po K. Kenyon con pos e io idad. Muy e- cien emen e, en es a misma zona, O. Ba -Yose ha descubie o un nue o yaci- mien o que p esen a un g an in e és pa a nues a discusión: Na i Hagdud. 2) El oasis de Damasco, en Si ia, donde se localiza el yacimien o de Tell Aswad. 3) El Valle Medio del Eu a es, donde encon amos el yacimien o de Mu eybe . Es segu o que exis en o os luga es in- e esan es pa a el ema que nos ocupa, pe o noso os nos cen a emos en los es yacimien os que hemos ci ado, dado que en ellos los análisis ealizados pe mi en su u ilización en la e lexión en omo a la apa ición de la ag icul u a en el P óximo O ien e. Son luga es ideales pa a el es udio de la na u aleza de es e p oceso, ya que se a a de asen amien os an iguos, conside ados au ónomos debido a la cla a e olución in e na egis ada en ellos, que nos pe mi e es udia el desa o- llo de los di e en es ac o es que hay que ene en cuen a sabiendo que no exis ie- on in luencias ex emas. Cuando se es u- dia el Neolí ico en Occiden e, en F ancia, en España, en I alia... e incluso en mu- chas zonas del P óximo O ien e, se plan- ea inmedia amen e un p oblema: ¿se a a de algo o iginado en o a pa e y que se in oduce como algo nue o en un subs a o más an iguo?. Es e es un in e- ogan e que iene una cla a espues a en Je icó, Tell Aswad y Mu eybe : ue el subs a o an iguo el que e olucionó, ans o mándose y neoli izándose. No hay que ol ida que la Neoli ización es un p oceso de la ga du ación en el iempo. Cuando en Eu opa encon amos odos los asgos que hemos de inido (la ce ámica, la pied a pulimen ada, los po- blados, la ag icul u a, la ganade ía) e- mos que odos ellos apa ecen a la ez, mien as que en el P óximo O ien e su apa ición egis a un cie o o den que se inicia con la ins alación de los p ime os poblados ag ícolas a p incipios del VIIIS milenio a.C. y se p olonga has a ce ca del 5.000 a.C, después de la apa ición de la ce ámica, de al o ma que nos encon- amos an e un conjun o de hechos no simul áneos. De es a mane a, al plan ea el p oblema de la causalidad, de qué ac o ha sido el que ha lle ado hacia los o os en el P óximo O ien e, podemos e que no se a a de una cues ión ideológica, sino que p imo dialmen e se a a de una cues ión es a ig á ica. ¿Qué encon amos con an e io idad al Neolí ico? Los p ime os poblados se es- ablecie on en una á ea cul u al en la que, p ecediendo al Neolí ico, se dio una ci i- lización que conocemos como Na u- iense. La zona donde encon amos el Na- u iense a desde el alle del Nilo has a el Valle Medio del Eu a es. Se a a de una cul u a de cazado es- ecolec o es, y a eces pescado es, con una indus ia de mic oli os geomé icos, como po ejem- plo los segmen os de cí culo y o os ú i- 3 les de los que no da emos aquí de alles, aunque sí enemos que menciona la p e- sencia de algunas láminas con lus e po habe sido u ilizadas en la ecolección de ege ales, si bien no podemos es a segu- os de que lo ecolec ado uesen ce eales. Los na u ienses ambién p oduje on un a e muy in e esan e, especialmen e el que ealiza on sob e hueso, como los mangos esculpidos de los cuchillos, o las es a uillas de pied a que ep esen an gace- las o gamos, es deci , pequeños umian- es que ue on obje o de una caza ín en- si a.El es udio de su economía, lle ó a Flanne y a habla de una "economía de amplio espec o", es deci , de una eco- nomía que se ca ac e iza ía po su g an di e si icación de ecu sos. El asgo más sob esalien e es, sin emba go, el de la apa ición de las p ime as ins alaciones seden a ias cons uidas o, lo que es lo mismo, de los p ime os poblados, que po an o son an e io es a la apa ición de la ag icul u a. Se a a de asen amien os que eunían de 4 a 5 casas semiexca adas de plan a ci cula . El ejemplo más cono- cido es sin duda el de Mallaha, aunque ambién hay que menciona el de Mu ey- be . En es os poblados, las casas de plan a ci cula es án exca adas en el suelo, ealizándose con una écnica a qui- ec ónica que ya no es lige a, sino que se cons uyen mu os consolidados de pied a o de ie a, ce ándose oda la es uc u a con una cubie a (conocemos la exis en- cia de aguje os de palo en Mallaha, cuya inalidad se ía el sos enimien o de una e- chumb e sólida). Es a gen e, cuando ins- ala un poblado, no lo hace en cualquie pa e, sino que buscan luga es si uados, de o ma p e e en e, en las ce canías de ecu sos acuá icos, bien sean lagos o ce ca del ma , al y como emos en los asen amien os del Mon e Ca melo o en los si uados ce ca del Eu a es. Buscan, po an o, si ua se en luga es desde los cuales pode dispone de ecu sos muy di- e sos como e leja el hecho de que en sus yacimien os encon amos es os de pescado, de gacelas de la es epa, de caza p opia del bosque, e c. Explo an una g an di e sidad de ecu sos lo cual les pe mi e ins ala se de o ma ija du an e odo el año, sin necesidad de ene que desa olla una écnica de p oducción de alimen os p opiamen e dicha. Es po es a azón que ce ca de los poblados se han encon ado en supe icie pequeñas es aciones ansi- o ias, u ilizadas cuando se alejaban en exceso del poblado en busca de alimen- os, al que e omaban una ez consegui- dos es os. El habi a se ía seden a io mien as que la búsqueda de ecu sos se ía mó il, nómada. Has a hace pocos años aún se de inía a los na u ienses como cazado es y ecolec- o es especializados en gacelas y ege a- les, lo cual los si uaba, e iden emen e, en la zona nuclea , aunque oda ía no se hubie an ealizado demasiados es udios bo ánicos. Debemos esal a la impo an- cia de es e ipo de in es igaciones que a o unadamen e se es án ealizando en la ac ualidad. Apenas iniciado su es udio se a i mó, "a p io i", que los na u ienses e an ecolec o es de ce eales, aunque más a de se pudo comp oba , y es amos e i- iéndonos de o ma pa icula a Mu ey- be , que si bien podían se ecolec o es de ce eales, no es a ían inculados especi i- camen e a ningún medio ambien e de e - minado, ya que encon amos yacimien os na u ienses desde el desie o has a la cos a, donde no exis en ce eales sil es- es. Po el con a io, se encon a on mu- chos es os de gacela, animal que se en- cuen a muy ex endido, aunque en 4 Beidha, po ejemplo, se encon ó sob e odo cab a sal aje en las cue as del Mon e Ca melo, o Hayonim, donde se halla on muchos es os de pája- os. Vemos, po an o, que los cazado es- ecolec o es son bas an e pasi os es- pec o a su medio: oman los ecu sos que encuen an en su en o no inmedia o de al o ma que no son, como se ha a i mado du an e mucho iempo y es o es impo - an e cuando que emos a a el po qué de la ag icul u a, gen es que desde el p in- cipio e ec ua an una ecolección in ensi a de ce eales y que ans o ma an poco a poco es a ecolección in ensi a en ag i- cul u a. El enómeno ag ícola, el cul i o de ege ales, es algo muy dis in o, como pod emos e más adelan e. Los na u- ienses son po an o y como odos los cazado es- ecolec o es, incluidos los pa- leolí icos, gen es con unos ecu sos muy a iados: lo que encon amos en las ex- ca aciones es an solo el e lejo del me- dio en que se ins ala on. Po el con a io, el hecho más impo an e, la au én ica no edad de los na uñenses es un enó- meno sociológico: los poblados. Con los na uñenses se iene la imp esión de que, po ez p ime a, la gen e se eag upa en núme o impo an e en poblados ijos, en el in e io de los cuales ealiza ían sus en e amien os, lo cual nos sugie e que se án sus descendien es biológicos y cul- u ales quienes, algo más a de, inicia án la ag icul u a p opiamen e dicha. Si bien no se puede deci que el enómeno de los poblados p e-ag ícolas cons i uya la p i- me a ase de la neoli ización sí que cons- i uyó la base sob e la que se apoyó el p oceso pos e io . Los na uñenses cons- uye on sus poblados en e el 10.000 y el 8.200 a.C, mien as que los p ime os es igios de la ag icul u a ienen una c onología del VIII8 milenio a.C. A con inuación de es a ase na u iense nos encon amos con una ase de ansi- ción que aba ca ía del 8.200 al 8.000 a.C, conocida como ase de El Khiam, po habe se de inido a pa i de los ha- llazgos ealizados po J. González Eche- ga ay en el yacimien o homónimo, si- uado ce ca del Ma Mue o. La ase del El Khiam no ep esen a en p incipio más que un p og eso ecnológico. Los dimi- nu os mic oli os no desapa ecen pe o se in oduce un ipo pa icula de pun a de lecha, las llamadas pun as del Khiam, de base uncada y muescas la e ales. Tam- bién se p oduce una cie a mejo a en las cons ucciones, que ya no son an sólo en osa sino que empiezan a ealiza se ca- sas de plan a ci cula en supe icie. De odas mane as, la zona de ex ensión de la cul u a de El Khiam sigue siendo la misma: desde el Sinaí has a Mu eybe . No se egis a ningún cambio en la sub- sis encia, man eniéndose con un ipo de economía de amplio espec o, como se ap ecia pe ec amen e en Mu eybe , donde se pesca, ya que es án muy ce ca del ío, y se ecogen ce eales, aunque no en una p opo ción mayo con espec o a o os ecu sos: ecolec an lo que hay en can i- dad su icien e en el medio ambien e en que se encuen an. Desde el pun o de is a de la es a egia alimen a ia no hay, po an o, ningún cambio. Sí que se p o- duce uno muy impo an e en el e eno de lo ideológico que queda e lejado en el a e. No hace mucho iempo, Ba -Yose encon ó en la zona del Jo dán di e sas igu illas emeninas ealizadas sob e pie- d a calcá ea. Es o es algo que no se docu- men a en e los na u ienses. En el pe- iodo na u iense se da un a e animalizado en el que se incluye alguna ep esen a- ción humana, en núme o muy escaso y que se ca ac e izan po se asexuadas. 5 Se á jus amen e la apa ición de igu illas emeninas ealizadas en pied a calcá ea, como las de Mu eybe , lo que nos anun- cia las ans o maciones que se p oduci- án con pos e io idad. Debemos plan ea , po an o, es e cambio psíquico que lle ó a un cambio cul u al y de men alidad en es as gen es, que se p odujo len amen e, como e emos con mayo de alle al ha- bla de Mu eybe , y que nos lle a á has a el momen o del su gimien o de la ag i- cul u a. Pa a pode ene una mayo i- sión de conjun o, eamos qué es lo que se ha encon ado en los es yacimien os que han apo ado los es imonios más i- cos y al ededo de los cuales se han loca- lizado odo un conjun o de es aciones, oda ía sin exca a , pe o que sin duda pe enecen a la misma ci ilización. El p ime o de es os yacimien os es Je- icó, en el Valle del Jo dán. Desde las ex- ca aciones ealizadas po K. Kenyon en los años 50 sabemos que, sin ningún gé- ne o de dudas, en Je ic ó se p ac icaba la ag icul u a. Aunque se a ó de una exca- ación an e io al uso de las nue as éc- nicas de lo ación que pe mi en ecupe a odo ipo de es os ege ales, es a a queó- loga pudo ecupe a di ec amen e, de o ma manual, g anos de igo almido- nado domés ico (T i icum dicoccum), así como algún g ano de cebada. Es pues una e idencia un an o ex aña a causa de la écnica de ecupe ación de la mues a, pe o que nos pe mi e pensa que en el PPNA de Je icó, a inicios del VIII9 mile- nio a.C, ya exis ía la ag icul u a.Es e da o pudo se ecien emen e con i mado g acias al descub imien o ealizado po a queólogos is aelís en o o yacimien o de es a misma zona, Na i Hagdud. Es e asen amien o pe enece a una cul u a muy ce cana a la Na u iense y la Khia- miense, conocida como Sul aniense. Aunque no en a emos de o ma de allada en la misma, sí que señala emos dada su impo ancia, el da o de que en es e yaci- mien o se encon ó cen eno, un 10% del cual pe enecía a un ipo mo ológica- men e domes icado. Como se sabe, la p incipal di e encia en e un ce eal sil es- e y uno domes icado es á en su aquis: mien as que en el caso del sil es e el g ano al madu a se sepa a espon ánea- men e del aquis, ya que es e es débil, en las especies domes icadas el aquis, que es ue e, y el g ano siguen unidos y es necesa io que el ag icul o ille pa a po- de llega a sepa a el g ano de la paja. El es udio mic oscópico de los aquis pe - mi e que los especialis as puedan di e en- cia si el g ano se sepa ó de o ma na u al po el p oceso de madu ación del ege al o bien ue o o de o ma iolen a. En el caso de Na i Hagdud se io que el 10% de los aquis co espondían a ce eal do- mes icado. Es e da o nos pe mi e a i ma que se es á p oduciendo una ans o ma- ción mo ológica, que, po el momen o, an sólo se encuen a en sus ini- cios.Es amos e dade amen e en un luga en el que la ag icul u a, si bien de o ma incipien e, ya ha empezado. La ocupa- ción del asen amien o de Na i Hagdud se inicia en el Sul aniense, no exis iendo c onológicamen e ninguna ocupación an- e io en es e luga . Ba -Yose ha ema - cado el hecho de que los asen amien os Na u ienses y Khiamienses de la egión se si úan en las colinas, mien as que es e p ime yacimien o que egis a una p ác ica ag ícola se si úa en una pa e más baja, de al o ma que po el mo- men o no podemos es udia en un mismo yacimien o, con una misma población, la p og esi a ans o mación que lle a á hacia la ag icul u a. 6 El segundo yacimien o en que nos ija- emos es Tell Aswad, que se encuen a en el oasis de Damasco. Desde el pun o de is a de los es udios de los mac o es os ege ales, es deci , de la de e minación bo ánica de los g anos y de los aquis, se a a de un yacimien o más a anzado, pues o que en él, encon amos igo al- midone o domés ico (T i icum dicoccum) que p ocede de una especie de igo almi- done o sil es e (T i icum diccoides). Jun o al igo domés ico ambién hay es igios de guisan es (Pisum sa i um), len ejas (Lens culina is), cebada y a eja, aunque es as dos úl imas especies sean oda ía mo ológicamen e sil es es y no se encuen en en el medio ambien e in- media o a Tell Aswad, ya que es e yaci- mien o se encuen a a unos 70 Km de la zona nuclea de los ce eales sil es es, es- ando po an o en la pe i e ia de la misma. Tampoco exis en ce eales sil es- es en el mismo oasis de Damasco, sino que hay que i has a las mon añas del An i-Líbano pa a encon a los. Todo es o, unido a la inexis encia de ni eles Na u ienses y Khiamienses, nos pe mi e deci que se ha p oducido una ans e en- cia de población, la cual ya dominaba la ag icul u a cuando se ins ala on en el oa- sis. ¿Po qué se ins ala on aquí? Po que se a a de un oasis seco donde no exis en zonas pan anosas y donde el agua co e po un cu so cla o. Las gen es que llega- on aje on con ellos los g anos de ce- eal, iniciando una ins alación ag ícola. Sin emba go pa a noso os el p oblema es que se a a de un asen amien o que, aunque de o ma muy p ecoz, ya es ple- namen e ag ícola, po lo que seguimos sin ene la p og esión desde el es adio de caza- ecolección. El único si io donde e dade amen e enemos la posibilidad de es udia la ans o mación de una población a a és del iempo es Mu eybe . Es e poblado, que ya se encuen a en una llanu a sedi- men a ia, no egis ó ningún cambio con el inicio de la ag icul u a. Se a a de un asen amien o con una ocupación con- inuada en e el 8.500 y el 5.800 a.C. Son es milenios que nos pe mi en se- gui la e olución de las écnicas de p o- ducción en un mismo medio ambien e y con la misma población. Mu eybe es á si uado en el Medio Eu- a es, en un luga donde hoy exis e un lago a i icial (un pan ano) a causa de la cons ucción de una p esa hid oeléc ica. Su cons ucción conlle ó la ealización de una exca ación de u gencia en es e ya- cimien o, que había sido descubie o en 1.964 en el anscu so de una p ospec- ción p e ia a la cons ucción de la p esa. Fue ealizada po el p o eso holandés Mau i s Van Loon, quien encabezaba una misión de Chicago. Yo pude ealiza es campañas de exca ación en es e yaci- mien o en e 1.971 y 1.974. Se a a de un luga ca ac e izado po el paso de a es mig a o ias, pa icula men e palmípedos, y po es a si uado en un es echo pasa- dizo que si bien cuando exca amos es aba cul i ado, en época p ehis ó ica e a una gale ía o es al que llegaba has a el bo de del agua y que es aba o mada básica- men e po un bosque de álamos en el que hab ía, sin duda, impo an es ecu sos aunís icos como el buey sal aje, peque- ños animales como pája os, e c. Al ondo, un paisaje es epa io con algunos á boles, p incipalmen e encinas y pis a- chos, que cons i ui ía un e i o io a o- able pa a los ce eales sil es es y pa a la caza de gacelas y asnos sal ajes. Aquí 7 desie o y en la cos a, po lo que ue on capaces de adap a se a medios muy di e- en es sin ene que ecu i a los ce eales a a és del desa ollo de la ag icul u a, po se és os an sólo uno más del con- jun o de ecu sos sil es es disponibles. Po o o lado hemos is o en Mu eybe , y es o es impo an e, un medio ico, con odo ipo de ecu sos (pescado, ca ne, e- ge ales,e c.) y donde en un momen o de- e minado, cuando se inicia la ag icul- u a, se p oduce un cambio en el sen ido de pasa a p e e i selecciona unas espe- cies de e minadas en e odas las disponi- bles. Es, po an o, una espues a no a una si uación de penu ia, a posibles ca- encias en unción del núme o de gen e del poblado, sino que se a a de una elec- ción, es deci , de una inicia i a humana. C eemos que en Mu eybe encon amos la p ueba es a ig á ica a es e plan ea- mien o ya que podemos e como, a me- dida que aumen an los indicios de la p ác- ica de la ag icul u a, disminuye la im- po ancia del es o de ecu sos. Hemos is o que el egis o ma e ial e leja una in e sión en ecnología. También se p oduce una in e sión en el ámbi o del abajo, has a el pun o que podemos deci que es e dade amen e en es e momen o cuando iene su o igen el abajo p opia- men e dicho. Cuando los ce eales e an simplemen e ecolec ados sin duda se en- con a ían en un e i o io alejado po lo que e a una ac i idad di usa. Con la ag i- cul u a nos encon amos an e una ac i i- dad conc e a donde odo el mundo eco- lec a a la ez y pa a la que se hace nece- sa ia una o ganización di e en e. Y uno se p egun a po qué aumen a el núme o de gen e en el poblado en es e p eciso momen o, como se e leja cla amen e en el ni el III de Mu eybe o el PPNA de Je icó. ¿Po qué hay más gen e?. Según Flanne y, lo que de hecho limi a el c e- cimien o demog á ico no son cues iones elacionadas con las uen es alimen icias, sino cues iones de o ganización social ya que si no exis e una cie a o ganización, una de e minada au o idad que ac úe sob e un g an núme o de pe sonas, se p oduci- án ensiones. En e los Na u ienses se puede ap ecia como cuando se llega a un cie o ni el en el núme o de pe sonas que o man el poblado se unda o o, no acumulándose indi iduos. De es a o ma el b usco aumen o de la población en Mu eybe III se ía una indicación en a- o de la exis encia de un nue o o den social. Nue o sis ema social, nue o a- bajo. Así la ag icul u a se ía una es- pues a a un p oblema social más que a un p oblema alimen a io: es a a és de la ag icul u a como se llegan a o ganiza las ac i idades alimen a ias de una o ma nue a. Al p incipio de es a exposición hemos demos ado que la causa de es e cambio no ue la p esión del medio sino una ini- cia i a cul u al. Lo que se p oduce es un cambio en la men alidad del homb e. Los cazado es- ecolec o es, al y como ha de- mos ado M. Sahlins, no ienen dema- siado abajo si se ins alan en un medio ico: pueden cha la , en e ene se, dis a- e se... De o ma un an o exage ada po- demos deci que i en en una si uación pa adisíaca. Y sin emba go, emos que en un momen o de e minado la gen e se pone a abaja , a desa olla cie os e- cu sos como el buey o los ce eales a pa - i de la aplicación de de e minadas écni- cas. Es deci , se p oducen de e minados cambios po inicia i a humana de al o ma que nos emos obligados a busca sus causas en la paleo-psicología, en la 14 cul u a y ya no an o en la e ien e ma- e ial. ¿Qué es lo que cambia?. Como ya hemos dicho el cambio p e io es el del sis ema ideológico. ¿Qué elación hay en e las ep esen aciones de la diosa y de los o os po un lado y la ag icul u a po o o?. A p io i pa ece que no mucha. Si compa amos el a e del Paleolí ico, como el que encon amos en las cue as de F ancia o de España, con es e nue o a e del neolí ico, emos que en el p ime caso en los escos se ep esen an mu- chos animales (bison es, mamu s, caba- llos, bueyes) sin que ningún dios-animal domine al es o. En Ruñgnac, en las e- p esen aciones de mamu s no hay ningún mamu más ue e que los o os, odos son ep esen ados de una o ma simila . Le oi- Gou han ha demos ado muy bien que se puede a a de san ua ios en los que exis e odo un conjun o de ep esen- aciones simbólicas que conocemos mal, pe o donde hay sin duda una cie a sis e- ma ización. No se ep esen an animales en cualquie pa e sino en de e minados luga es de la cue a, lo cual e leja una sis ema ización, pe o en un plano ho i- zon al donde ningún pe sonaje sob esale con elación al es o. Po con a, cuando obse amos la diosa de Ça al-Hóyuk es á muy cla o que no se a a de una simple muje , sino de oda una diosa. Así el he- cho psíquico que se p odujo en la ela- ción con lo sag ado ue p ecisamen e la apa ición de es os pe sonajes dominan es que son la diosa po un lado y los o os po el o o. Si bien hay o o ipo de e- p esen aciones, es as se encuen an siem- p e subo dinadas a aquellas. La diosa la emos como algo eal, de cla o ca ác e ma e nal, lo que nos lle a a pensa en la diosa mad e medi e ánea. Nos encon a- mos pues, con un sis ema de pensa- mien o, un sis ema de lo imagina io cla- amen e di e en e. Se puede ap ecia en el homb e de es os momen os una ensión in e na con espec o a algo supe io , algo que le hace sen i se in e io y que hace que deba ele a sus pensamien os al cielo. En Mesopo amia encon amos la ep esen ación de la diosa dominado a y la del homb e en posición o an e. Yo he que ido e si en es a ensión in e na exis e algo que en el plano cul u al se pueda in e p e a como un cambio de ac- i ud en un sen ido más ac i o con es- pec o al medio. Pienso que es a e olu- ción in e na, con la apa ición de di inida- des en el imagina io humano es un ac- o , y además un ac o dinámico, que puede lle a al cambio cul u al. Vemos una gen e ins alada en un luga que iene una g an di e sidad de ecu sos, más que su icien es pa a asegu a les la subsis en- cia. ¿Po qué no se queda on donde es a- ban? ¿Qué es lo que les puso en el ca- mino del p og eso? Bien pudie a se que es e p og eso ue a el esul ado de una ac- i ud de males a exis encial, el inicio de una co ien e que empieza en el Neolí ico pe o que ha llegado has a noso os y que hace que nos conside emos p opie a ios de la na u aleza, como dice Desca es. Es una especie de conquis a del mundo, de ans o mación de los ciclos na u ales po la in e ención del homb e, que a cada ez más lejos y que nunca es á sa is e- cho. Si bien c eo que es o no ue odo c eo que ampoco enemos que subes i- ma el ac o cul u al y el ac o del mismo medio humano. Hemos is o cómo apa ecía la ag icul- u a en el con ex o del p oceso de Neoli- ización del Le an e, de al o ma que elemen os como los poblados o la eli- gión neolí ica que, aunque pa a au o es como Go don Childe ue on una conse- 15 cuencia, de hecho e an an e io es. Así hemos is o en p ime luga cómo se p oduce en el Na u íense un enómeno sociológico como es el eag upamien o en hàbi a s seden a ios. En segundo luga hemos is o que se p oducía la " e olución de los símbolos", un cambio en el psiquismo humano que pudo e se a o ecido po es e nue o medio social, más nume oso. El homb e limi ado po el homb e: aho a se mue e en un con- ex o más amplio, que ya no es á limi- ado an sólo po la amilia. En odo caso se cons a a que la apa ición de ígu íllas emeninas en el alle del Jo dán o de í- gu íllas emeninas y de o os en Mu ey- be es es a ig á icamen e an e io , algo que si e de in oducción a la apa ición de la ag icul u a. Es po es o que hay que conside a que, en gene al, el enómeno del inicio de la p oducción de la subsis- encia no puede se abo dado únicamen e po los na u alis as. Es os son indispen- sables pa a ealiza los análisis. Pe o un cambio an impo an e como es el de la neoli ización, que ha ans o mado com- ple amen e las elaciones del homb e con la na u aleza po que el mismo homb e se ha ans o mado, no puede se abo dado más que a pa i de una in es igación plu idisciplina y mul i ac o ial, donde las di e en es disciplinas especializadas colabo en ealmen e en e ellas y abo den de o ma conjun a es á p oblemá ica. 16