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Consideraciones psicofisiológicas sobre la fatiga sexual

Flórez-Lozano, J. A.; Menéndez-Patterson, A.; Fernández-Fernández, S.; Marín, B.

Abstract

Flórez-Lozano, J. A.; Menéndez-Patterson, A.; Fernández-Fernández, S.; Marín, B.

Full text

CONSIDERACIONES PSICOFISIOL~GICAS SOBRE LA FATIGA SEXUAL J.A. FLOREZ-LOZANO A. MENENDEZ-PATTERSON s. FERNÁNDEZ-FERNÁNDEZ, y B. MARÍN* Es muy conocida la elación exis en e en e el s ess o iginado po ac o es psíquicos o ísicos ( ensiones emocionales su gidas de inadap aciones, p oble- , mas labo ales, amilia es, sociales, e c.), y la apa ición de los más se e os sín omas de la a iga c ónica, apa eciendo g a es pe u baciones del me abo- lismo y del equilib io neu oendoc ino ( asa me abólica basal, sec eción de 17- hid oxico icos e oides, po encial de acción muscula , empe a u a co po al, espues a de mogal ánica, e c.) (MCFARLAND, 1953; ROSS y col., 1954; FOR- TUIN, 1958, e c.). Desde hace iempo, ambién es muy conocida la in luencia de es os es a- dos de a iga en las di e en es unciones neu o ege a i as y endoc inas, pa i- cula men e al ni el de la es e a geni al y compo amen al sexual, p opiamen- e dicha. E iden emen e, en la sociedad ac ual, el homb e inme so en la sociedad indus ial, se halla some ido a un igu oso con ol bu oc á ico que le obliga a segui unos compo amien os u ina ios; en su compo amien o, pa ece islumb a se un cieno «cansancio», el «cansancio de la ida»; las ans o ma- ciones sociales con inuas, exigen al homb e de hoy un es ue zo con inuo de Depa amen o In e acul a i o de Fisiología, Facul ad de Medicina, Uni e sidad de O iedo. adap ación, lo cual p oduce una si uación gene alizada de «cansancio» en e a la ida. Recien emen e, PINILLOS (1975), se ha e e ido al p oblema de la ju en ud cansada; según él, cuando es la ida misma lo que a uno le a iga, el único emedio apa en emen e e icaz consis e en deja de i i ; de ahí que la au olisis cons i uya la espues a más e ec i a al cansancio de la ida. Según Pinillos (ibídem), o as espues as menos ue es consis en en di e sas o mas de apa ía y dep esión, y acaso en la desespe ada búsqueda de expe iencias in- ensas que le hagan a uno sen i se bien. Po su pa e YELA (1975), ambién señala que el cansancio de la ida pa- ece cons i ui un ing edien e básico de la ida del homb e ac ual, a osigado po el cambio de odas las cosas a un i mo e iginoso. Según Yela, sólo en la medida en que el homb e pueda y sepa asumi pe sonalmen e el abajo, conquis a con él un iempo lib e y elabo a con él una ac i ud de ocio, pod á el cansancio limi a se a unciona en la ida del homb e como a iga que ha- ga gozoso el descanso. Desde el ángulo psicoanalí ico BUGARD (1975) ha señalado que la a iga cons i uye uno de los mecanismos de la pe sonalidad más a caicos. La a iga pod ía cons i ui una de ensa, un modo de eg esión, simple y e icaz y el más p óximo al o igen del se . Se ía el e o no al obje o, a la mad e buena y g a i- ican e, al seno que da calo , que le alimen a y que le ali ia. Desde la pe s- pec i a clínica, la as enia neu ó ica, la dep esión y, sob e odo, ((es a a iga de la ida» que a ec a a la sociedad ac ual, a a in e e i en el modelo de es- pues a sexual no mal. Pa a de ini mejo el cansancio de la ida, RODRÍGUEZ-DELGADO (1975), apun a que la a iga ísica y el s ess son de e minados po una ac i idad ex- cesi a o po un asal o senso ial del medio ambien e, sin pe íodos adecuados de descanso. Se p oducen asimismo al e aciones de la unciones ce eb ales, cognosci i as, in e p e a i as y de conduc a. Los con lic os in ole ables que comp enden su imien os ísicos y espi i uales, el de umbamien o de los sis- emas de alo es, de c eencias, de espe anzas, o la apa ición de conduc as inadap adas al medio po p oblemas emocionales, económicos, sociales, ideo- lógicos o polí icos, cons i uyen la base de una ac i ud abie a de echazo a la sociedad ma e ialis a, alienada, inhumana, e c. y, en odo caso, ambién an a con ibui a la apa ición de ese sínd ome gene alizado del «cansancio de la ida». De o o lado, el abajo, an o en el homb e como en la muje , puede se causa de s ess, de cansancio y de a iga. A ello podemos añadi las ci cuns- ancias psicosociales y económicas de la pa eja, de las cuales se puede desp ende una de e minada a ección psicosomá ica que alcanza la es e a ge- ni al y sexual.. . Po é mino medio, una muje (ama de casa), eco e dia iamen e al ededo de 13 a 15 Km.; no es so p enden e, pues, que al inal del día se encuen e con lige os sín omas de cansancio y de a iga. Jun o a esa a iga ísica, puede da se la a iga men al, o iginada po excesi as p eocupa- ciones socioeconómicas o de o o ipo. En de ini i a, el s ess a a p oduci al- e aciones de la espues a sexual no mal, que depende án de la in ensidad, de la c onicidad, de la pe sonalidad y del equilib io amilia . En el psiquismo humano, es an a la in luencia de la sexualidad en la ida del homb e, que la imposibilidad de man ene unas elaciones sexuales consi- de adas como no males, le es igma iza social e ín imamen e. La impo encia en nues a sociedad es conside ada más como una e güenza que ocul a que como una en e medad que a a . En la ac ualidad, la impo encia sexual es bas an e común en el homb e. Puede p esen a se de dis in as o mas o g ados: 1) Eyaculación p ecoz que hace di icil y has a imposible el coi o; 2) e ección dé- bil e insu icien e; 3) incapacidad pa a man ene la e ección es able, e c. El e ec o del s ess, an común en el homb e mode no, de e mina en muchas ocasiones la impo encia sexual secunda ia. Los sen imien os de cul- pabilidad, de ansiedad, p eocupaciones económicas, insegu idad labo al, pa- o, medicamen os, d ogas, alcohol, abaco, a iga, e c. y an os o os agen es s essan es pueden es a p esen es en es a psicopa ología sexual. El s ess y la a iga, ac o es de e minan es de la impo encia sexual, an ocasionando al e- aciones en los mecanismos de e ección, emisión y eyaculación. Desde el pun o de is a psicológico, la impo encia sexual se insc ibe en un con ex o de di icul ades psicológicas que han ido haciendo huella en el indi i- ' duo. La imidez, la emo i idad, la a iga, el cansancio y an os o os ac o es in eg an es del s ess, ac ecien an igo osamen e el núme o de acasos se- xuales. El «yo no puedo», exp esión de una incapacidad sen ida en el plano de la ac i idad sexual, se asocia ecuen emen e al acaso en la ida p o e- sional y social. No malmen e, es os pacien es a ec os además de a iga, se quejan de al a de in e eses, de obje i os, de olun ad, de mo i ación, de amigos, de inicia i a, de c ea i idad, e c. A ni el expe imen al y/o clínico, se ha comp obado que cie as si uaciones e ocado as de a iga, p o ocan a la la ga un desequilib io uncional en el eje ahipo álamo-hipó iso-gonadal)) (KLINEFELTER, 1943). REIFENSTEIN (1 946), po ejemplo, acuñó el é mino de ameno ea hipo alámican pa a e e i se a es as dis unciones inducidas po un s ess psíquico in enso. O os au o es, po ejemplo Rich e , desc iben el «cas igo mu uo. que puede in lingi se una pa e- ja: el ma ido cansado di ige cada ez menos la palab a a su muje ; és a, o en- dida, pie de su sensibilidad e ó ica y es ablece el «silencio» con su cue po. La dismeno ea habi ual suele se la consecuencia de con lic os in e nos p o undos. En la mayo ía de los casos a ec a a muje es neu ó icas, ígidas y de di ícil adap ación, que emen conscien emen e el ac o sexual. O as se han quedado, en su compo amien o a ec i o, en el es adio pasi o de lac an e; buscan una p o ección ma e na y se asus an an e los debe es que, como mu- je , deben a on a . La ansiedad, la i i abilidad, la dep esión, la a iga «in ex emisu, p oducen una au én ica es i ilidad uncional. Las al e aciones se- xuales de i adas de la a iga y el s ess (disminución de la p oducción de es- pe ma ozoides, educción de la sec eción es icula de es os e ona, sup esión del ciclo es al, e c.), son debidas undamen almen e a la in e ención de me- canismos neu o isiológicos, que de e minan una disminución de las ho mo- nas gonado ó icas de la adenohipó isis. El sis ema límbico, desc i o ma- gis almen e po MCLEAN (1952), u iliza la in o mación ex e io y de ec a los es ados in ao ganísmicos, isiológicos y me abólicos ocasionados po la a iga incidiendo inalmen e sob e la sexualidad. Pe o no sólo a a és de la ías que enlazan el hipo álamo con el «ce eb o límbico)) o «ce eb o in e no)) ( inencé alo) el s ess a ec a a la sexualidad, sino ambién po ci cui os de au o egulación. En es e sen ido, in e iene el á ea hipo isó opa y, po an o, el sis ema endoc ino como mecanismos neu o i- siológicos y endoc inos subyacen es a las al e aciones sexuales inducidas po la a iga. Desde el pun o de is a expe imen al, noso os hemos es udiado la ac- ción dele é ea del s ess agudo sob e el eje «hipo álamo-hipó iso-gonadaln (MARÍN, MENÉNDEZ-PATTERSON Y FLÓREZ-LOZANO, 1977; FLÓREZ- LOZANO, 1978). De o o lado, a pesa de que nume osos in es igado es han mani es ado que la espues a sexual humana puede conduci a la a iga e incluso al in a o de mioca dio (WHELTON, 1969; MASSIE y col., 1969, 1970, e c.), en la ac ualidad, no pa ece admi i se al ase o, sob e odo a aíz de los úl imos hallazgos. A es e espec o, se sabe que las al e aciones ca dioci cula- o ias y espi a o ias subsecuen es al o gasmo, se es ablecen ápidamen e. En el homb e, a la ase o gásmica, que iene una du ación ap oximada de es segundos, se sucede un ápido pe íodo de ecupe ación de los pa áme os al e ados ( i mo espi a o io, i mo ca díaco, y p esión sanguínea). No en a- no, HELLERSTEIN y FRIEDMAN (1973), han mani es ado que el p omedio de abajo du an e la ac i idad sexual copula o ia es muy simila al habido en la subida de dos pisos de escale as, con lo cual asegu an es os cien í icos, que o- do ca diópa a que pueda ealiza el es de los dos pisos, puede lle a una i- da sexual no mal. La posibilidad de mue e in acoi al suge ida po algunos au o es (UENO, 1963), es sólo del 0,6/1 .O00 y el 80% de es as mue es, p o ienen undamen- almen e de ac os sexuales ealizados ue a del ma imonio. De acue do con SKELTON (1974), la pa eja sexualmen e cansada, a igada, necesi a de inme- dia o ayuda médica y psicológica, con el in de es au a la plena sexualidad y así ecupe a la ene gía y el igo de la conduc a ca ac e ís icas de las pe so- nas, ecupe ando de es a o ma el deseo pleno de i i en oda la ampli ud máxima de la palab a. Desde la pe spec i a expe imen al, y eniendo en cuen a la impo ancia de es e p oblema en la clínica ac ual, ecien emen e hemos in es igado los e ec os del s ess sob e la conduc a sexual (MENÉNDEZ-PATERSON, FLÓREZ- LOZANO, FERNÁNDEZ-FERNÁNDEZ y MAR~N, 1979). Nues os hallazgos, que e lejamos aquí, en es a eunión cien í ica, sugie en que el s ess inducido po inmo ilización psico isica du an e es y seis ho as en es días consecu i os, p oduce una acción inhibi o ia sob e la ac i idad copula o ia de nues as a- as machos. Es e e ec o dep esi o, se mani ies a cla amen e po el dec emen- o es adís icamen e signi ica i o habido en el núme o de eyaculaciones, an o en los animales es esados du an e es ho as como en los es esados du an e seis ho as. Asimismo, la ac i idad neu omo iz (ANM) desciende signi ica i- amen e en los animales es esados. Tales dis u bios sexuales, encon ados en la, a a macho, se co esponden cie amen e con las indicaciones clínicas en el sen ido de que, en dis in as psicopa ologías sexuales, p e e en emen e impo encia y igidez, in e ienen ac o es (con lic o, us ación, emoción, shock, a iga, angus ia, e c.) (SAWYER, 1957). C eemos, inalmen e que, en el momen o en que i imos, las si uaciones de s ess que p esionan cons an emen e al homb e y la muje , cualquie a que sea su condición social y económica, inciden di ec amen e sob e el impulso sexual inhibiéndole o de e io ándole. El «cas igo mu uo» que se in lige la pa- eja, su «silencio», que explica en muchos ocasiones la impo encia sexual del ma ido y la igidez de la esposa, deben de con e i se en la base de una in- . . media a acción e apéu ica. BUGARD, P., «Fa iga y medios de de ensa del Yo., en El cansancio de la da, Mad id, Edi . Ka pos, Ins i u o de Ciencias del Homb e, 1975. FLOREZ-LOZANO, J. A., MENÉNDEZ-PATTERSON, A., MAR~N, B., ac i idad psico isiológica de á eas ne iosas supe io es y ulce ogénesis en a as machos ad enalec omizadas y s es- sadas)), en Anua io de Psicología, 1977, 17 (2), pp. 41-53. - y MENÉNDEZ-PATTERSON, A, -Ulce ogénesis po s essn, en Doc o , 1977, 134, pp. 39-44. FORTUIN, G.J., ~Phisieke a beid en e moeiheid), (physical labo and a igue), en Mens Onde neming, 1958, 12, pp. 150-156. ~ELLERSTEIN, H.K. y FRIEDMAN, E.H., «Sexual ac i i y and pos -co ona y pa ien n, en A ch In em. Med., 1970, 125, p. 987. 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