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Psicología del desarrollo y Psicología del ciclo vital : un intento de integración a debate

Perinat, Adolfo

Abstract

En la década de 1970 ha surgido con ímpetu el nuevo dominio de la psicología del ciclo vital (lqe-span developmental psychology). Uno de sus postulados básicos es que el hombre continúa desarrollándose y cambiando en el decurso de la vida. En este artículo se discute, en primer lugar, hasta qué punto es lícito extrapolar el concepto de desarrollo a todo el ciclo vital humano. En segundo lugar se valora la crítica que la psicología del ciclo vital hace de la idea de cambio asociado a la edad, así como de su proposición en favor de una conceptualización del desarrollo que tenga en cuenta la multiplicidad y la variabilidad de sistem.as que inciden en la evolución psicológica del hombre, ya desde las primeras fases de su existencia. Finalmente se plantean las posibilidades reales de unificar en un solo marco teórico comprensivo la psicología del desarrollo, propiamente dicha, con la psicología del desarrollo a todo lo largo del ciclo de vida humana.

Full text

cuade nos de Psicologia, 1198, 11, 107-123 Adol o PERINAT Hace ap oximadamen e unos 15 años ha nacido en No eamé ica una co- ien e psicológica que se ha plan eado como a ea es udia la e olución psi- cológica de la pe sona humana a lo la go del ciclo i al: es la di e-span de- elopmen al psychology~. Sus po a oces y simpa izan es han enido la oca- sión incompa able de celeb a , a lo la go de la década de los 70, sucesi os simposios -las Wes Vi ginia Con e ences on Li e-span De elopmen al Psychology- y comienzan a eme ge las líneas básicas que cons i uyen su a mazón. Nos p oponemos expone las en lo que sigue si bien ad e imos que, po a a se de una disciplina en plena ges ación, no esul a ácil a i- cula la ni ampoco es nues a misión impone una es uc u a lógica a lo que no es has a aho a más que un manojo de pun os de is a p opios de una es- cuela psicológica que a a de encon a su p opia ía. An es de en a di ec amen e en ma e ia quisie a esboza lo que pod ía- mos llama la econyun u a his ó ica» en que nace es a emp esa y po qué se in en a si ua la como una expansión «na u al» de la adicional psicología del desa ollo in an il. Po p ime a ez en la his o iá de la humanidad, al p olonga se la espe anza de ida en los países indus iales, los adul os han p o agonizado un «boom» de población. En los países socialmen e a anza- 63 dos ha habido que c ea una polí ica de asis encia a los ancianos y ambién a los adul os, aunque los p oblemas de unos y o os no sean los mismos. Una polí ica de asis encia en es os países iene a se un social engenee ing que, como se sabe, lle a apa ejada la in es igación de los p oblemas humanos cuya solución se busca. De aquí ha nacido la ge on ología. A medida que se han ido desenma añando los p oblemas biológicos, psicológicos y sociales de la e ce a edad, se ha ido iendo la necesidad de conec a los con los de la adul ez, pues muchos de ellos ienen aquí sus an eceden es más inmedia os. La epe cusión de odo es o es que el mundo de la ancianidad y el de la adul ez han pasado a ocupa un p ime plano en la in es igación, y po el me o hecho la isión cien í ica de es as e hpas ha su ido una e olución. Los cien í icos sociales en es a esi u a podían habe op ado po c ea un á ea de in es igación au ónoma pa a la adul ez y ejez aunque e an campos que es aban o u ados iempo ha. Sin emba go han p e e ido enma ca su p oyec o en una psicología del ciclo i al, lo cual es mucho más ambicioso. T a an así de «ce a el a co. que se inicia con la psicología del desa ollo in an il y con la de la adolescencia. Tengo la imp esión de que hay aquí un cie o p opósi o es é ico de uni icación de eo ías psicológicas disg egadas que in es igaban en ases de la exis encia humana sin conexión apenas. También pienso que hay una in ención legi imado a: la psicología del desa- ollo, s ic o sensu, iene ya una consis encia cien í ica indiscu ible y conse- gui un eliz inje o en ella es una emp esa en ado a desde el ángulo cien í- ico. En de ini i a, el impulso que e igo iza la psicología de la ejez y de la adul ez iene dos componen es an i é icas: una la que lle a ía a consag a la segmen ación del ciclo i al c eando las nue as especialidades que a an de es as e apas en pe spec i a e olu i a; o a la que, a consecuencia de una laudable p eocupación po log a una eo ía cohe en e sob e la e olución de la psique humana, in en a c ea una psicología del ciclo i al que es la que noso os llamamos psicología e olu i a. El es o de es a his o ia son los a a a es del en onque de és a con la psicología del desa ollo in an il, lo cual ha c eado una ez más lo que Kuhn llamó «una ensión esencial» ( he es- sen ial ension; Kuhn, 1977). Po que no ol idemos que la ciencia la hacen los homb es, se ges a en una comunidad cien í ica en que los in e eses, la in- aes uc u a de la in es igación, los dominios de moda que o ien an los es- ue zos y que canalizan la inanciación, las cosmo isiones y los p ejuicios ideológicos que alimen an sus miemb os se mezclan ín imamen e. LA PSICOLOGÍA EVOLUTIVA O DEL CICLO VITAL: SUS TEMAS MAYORES El concep o de desa ollo en la psicología del ciclo i al El mo i o undamen al que si e de elón de ondo a oda nues a exposi- ción es el de las elaciones en e la psicología e olu i a y la psicología del de- sa ollo in an il. Pa ece que, a p zo z; es a elación iene que se simple: de pa e a odo. Si acep amos que una psicología e olu i a a a, como su nomb e sugie e, de la e olución psíquica del se humano en el anscu so de su ciclo i al y que la psicología del desa ollo in an il a a de la e olución psíquica del se humano a lo la go de su desa ollo -es deci , has a que lle- ga a la adul ez-, la psicología del desa ollo in an il es a á incluida en la psicología e olu i a. Las cosas, sin emba go, son algo más complicadas. La psicología del desa ollo (in an il) se ha cen ado en el desa ollo p opia- men e dicho. Desde el pun o de is a biológico-e olucionis a se acep a que el desa ollo u on ogenia en el indi iduo de una especie animal es el pe íodo que aba ca desde su es adio de zigo o has a que alcanza su madu ez ep o- duc i a. A medida que a anzamos en la escala ilogené ica la on ogenia se ala ga y los o ganismos alcanzan g adualmen e es adios más complejos. En odo caso ha p e alecido la idea de que el desa ollo es un pe íodo singula de la ida de la especie, animal o humana, ca ac e izado po un despliegue de acul ades y una adquisición de capacidades a un i mo peculia y que es e pe íodo iene una en idad p opia. Luego, en el que le sigue -la adul ez o madu ez- el animal es á en su pleni ud de acul ades y apa en emen e el «p og eso» que ca ac e izaba el desa ollo se ha de enido o se hace a un i - mo impe cep ible. Más a de, al a anza en edad, iene el declina de las ue zas y la pé dida de acul ades: es la senec ud que p ecede a la mue e. Más allá de es a ca ac e ización ulga del ciclo i al de los animales (o de los mamí e os al menos) hay que da en ada a las peculia idades humanas. Aquí la adul ez desbo da con mucho las unciones es ic amen e ep oduc- i as que la biología asigna a es a ase. Lo que quie o sub aya es que, en el desa ollo p opiamen e dicho, la madu ación biológica es el hilo conduc o ", de la e olución psíquica, mien as que en la adul ez y ejez no lo es. (No quie o deci que en la adul ez y ejez no jueguen de e minan es biológicos pe o no son madu a i os y pienso que es o es c ucial). A la luz de es as ideas no deja de se llama i o el ecu so al é mino «desa ollo» que hace la psico- logía del ciclo i al ame icana. Ya desde sus comienzos, en el a iculo p o- g amá ico que ab e las ac as del p ime simposio sob e es a especialidad, BALTE~ y GOULET (1970, p. 12) esc iben: «La psicología del desa ollo humano en el ciclo i al a a de desc ibi y explica los cambios de compo amien o on ogené icos ( elacionados con la edad) desde el nacimien o has a la mue - e». Indudablemen e los au o es de es a de inición es án empleando el é - mino «desa ollo» den o de la conno ación ( ípica de la psicología posi i is- a de adición ame icana) de cambios de compo amien o en el anscu so del iempo. Su pos ulado es que no hay po qué limi a la acepción del é - mino «desa ollo» a la p ime a pa e del ciclo i al, sino que puede ex ende - se a odo él. El con ex o del a ículo en que se si úa es e ex ac o no deja lu- ga a dudas sob e su posición. Con ieso que, aunque no opongo la más mínima objeción a la idea de que el se humano cambia (en su mane a de se , de pensa , de ac ua ) a lo la go de su ida, me esis o a acep a que es o sea cali icado de «desa ollo.. Sin emba go, es a ex ensión del concep o de «desa ollo» es, a no duda lo, uno de los pila es del ma co eó ico en que se si úan los po a oces de la nue a psicología e olu i a: El en oque del desa ollo en el ciclo i al sos iene que la pe sona con inúa desa o- llándose y cambiando en el decu so de su ida (BALTES y WILLIS, 1979). Basada undalmen almen e en la in es igación sob e las capacidades in elec uales, la omnip esencia del cambio a odo lo la go del ciclo i al es algo empí icamen e es a- blecido. Aunque los da os que poseemos se es ingen a un solo dominio conduc ual, nos depa an un an ído o con a las eo ías ac uales que con emplan el desa ollo co- mo algo que inaliza emp anamen e en la ida y ambién con a las que ca ac e izan la segunda mi ad de és a en é minos de dec emen o y de e io o. Lo más impo an e pa a las in es igaciones que han de segui se es que es os abajos p elimina es nos inci- an a e ina nues os concep os sob e los ni eles que empleamos en la desc ipción de los cambios p opios del desa ollo (LERNER y RYFF, 1978). Son epe idas las c í icas que los ep esen an es de es a nue a co ien e de la psicología del ciclo i al hacen a un concep o de des'q ollo que sólo pue- da aplica se a la e apa que, g osso modo, acaba con el ope del c ecimien o ísico. Dicho en o o é minos, echazan un concep o de desa ollo es ingi- do al ma co del desa ollo biológico y que es é implíci a o explíci amen e inculado a las ideas de madu ación. Los lqe-span psychologis s han des- cubie o en sus in es igaciones que, pa icula men e en el dominio cogni i- o, la adul ez y la ejez no son lo que has a aho a se había c eído; que en es- as e apas de la ida se dan a ances, pe o que en luga de p ocede , como pos ula ía un modelo biologizan e (y ellos suelen aludi al piage iano), a lo la go de una especie de ayec o ia ideal y hacia una me a (in eligencia lógi- ca), sigue múl iples di ecciones; en luga de plega se a los condicionamien- os de la madu ación ne iosa, obedece a o as in luencias de ipo exógeno (LABOUVIE-VIEFF & CHANDLER, 1978). Es o es lo que se desp ende de una lec u a en e líneas de la úl ima ci a. Conc e amen e allí se dice que los psi- cólogos del di e-span» sólo han explo ado un dominio en el que puede de- mos a se que hay un cambio (un cambio p og esi o, además): el de las ca- pacidades in elec uales y que ello les ha abie o una pue a pa a pos ula «la omnip esencia del cambio a odo lo la go del ciclo i al)) ( he pe asi eness o change h oughou he lqe-span). De hecho, ni siquie a es o es an e i- den e como pa ecen suge i con an o aplomo Le ne y Ry . A lo la go de oda la década, Ho n po un lado y Schaie po o o, es án polemizando sob e si hay o no un declina de la in eligencia con los años. Es a con o e sia hunde sus aíces en dos de los su cos más p ís inos de la psicología ame ica- na (la psicome ía y la dico omía he encia/medio) y acaba á de segu o en ablas. Sin en a en de alles di é que en es a discusión se en ec uzan la no- ción de in eligencia como conjun o de capacidades que mide un es (in eli- gencia psicomé ica u ope acional) con la dis inción de sendos aspec os complemen a ios de la in eligencia que han es ablecido Ca e11 y Ho n: la in- eligenciaJuida (en cie o modo ligada a la do ación biológica del indi i- duo) e in eligencia c is alizada (ligada a la expe iencia y educación). O sea, ni más ni menos que el sempi e no deba e de na u aleza/cul u a o inna o/ap endido. Schaie es el paladin de la idea de que la in eligencia es p og esi a, incluso en la ejez. (Su posición es mucho más ma izada que lo que sugie e es a exposición. Véase su a ículo de 1979). Ho n, en cambio, a guye que el declina de la in eligencia con los años es ineluc able (Véase pa icula men e HORN & DONALDSON, 1976, 1977 y BALTES & SCHAIE, 1976; SCHAIE & BALTES, 1977 pa a de alles ace ca de la polémica). El au o de es as líneas (y p obablemen e el lec o ambién) no puede po menos de so p ende se que, sob e bases empí icas y epis emológicamen e an ágiles, se hable de cambios p og esi os, o sea, de desa ollo gene aliza- do a lo la go del ciclo i al. Ningún psicólogo, ni del desa ollo in an il ni de o o dominio, end ía g an cosa que obje a a la idea de que hay una e olu- ción psíquica a lo la go de la adul ez y de la ejez. Incluso que, en cie os aspec os, es a e olución es p og esi a (si es o úl imo se puede p edica de la ejez como ase o solo se cons a a en indi iduos o g upos socia- les aislados es algo a dilucida ). Una ealidad de nues a expe iencia hu- . - -. - -- . mana, pa a los adul os que es amos i iendo la segunda mi ad del siglo XX, es la acele ación del iempo his ó ico: la sucesión umul uosa de ideas nue- as, de escuelas y an iescuelas que se sus i uyen en escasos años, la di usión y ulga ización del conocimien o, son i encias que no necesi an comen a io. Todo ello unido a una mo ilidad geog á ica imp esionan e hace que lo que pensábamos que e a «se » enemos cada ez más la conciencia que es «de e- ni ~. ¿Qué hubiese dicho de nues a e a el ilóso o que declamaba, a la o i- lla del ío, el lui de las cosas? Ins alado, mal que le pese, en el cen o de la o ágine, el adul o de la sociedad indus ial (p ecisemos: de medio u bano y con una o mación media y supe io ) e oluciona o zosamen e. Es o no se daba cua en a o cincuen a años a ás y, po an o, e a uni e salmen e acep ada una idea es á ica del ciclo i al,~que es con a la que pa en en son de gue a los lqe-span psychologis s: la que es inge el cambio y la ans- o mación al pe íodo de despliegue de acul ades y adquisición de ap endi- zyes básicos pa a pos ula la es abilidad y el declina . Es a isión, ípica de una sociedad ag ícola o u bana p eindus ial, ya no puede man ene se. Aho a bien, de ahí a echa mano del concep o de desa ollo pa a ca ac e- iza la e olución psíquica del se humano desde el nacimien o has a su mue e, hay un sal o a e ido y discu ible. Tan o más cuan o que el é mino «desa ollo)) iene a se educible aquí al de cambio, concep o que casi in a- iablemen e apa ece como géne o p óximo en las de iniciones de desa ollo den o de la psicología ame icana. Es a mane a de de ini el desa ollo, í- pica de la línea de pensamien o que se ha enido en llama «mecanicis a» (REESE & OVERTON, 1970; OVERTON & REESE, 1973) es bas an e desa o u- nada no sólo po su aguedad sino po que, como sucede aho a con la psico- logía e olu i a, lle a a una ex ensión del concep o inap opiada. Pa a los que man enemos una concepción biologizan e del desa ollo en la línea de We ne o Piage , desde luego lo es. Fla ell lo dice sin con emplaciones: «Cuando decimos que algo es "de elopmen al" enemos in men e la idea de que nos limi amos a aquellos cambios que acompañan la edad y que a ec an a ca ac e ís icas mo ogené icas p opias de la niñez; de ahí que la aplica- ción del é mino a los años de la adul ez esul a más bien una hipó esis que un hecho bien es ablecido. Consecuen emen e, denominaciones como "li e- span de elopmen al psychology", si se quie e que sean algo más que me á o- as necesi an una de ensa bien explíci a)) (1970, p. 249). Y Kohlbe g, en una dig esión que hace a p opósi o de la e olución de la mo alidad más allá de la p ime a ju en ud, apun a: «Di ícilmen e el sabe cómo unciona el adul o en el á ea de la in eligencia gene al puede da nos la cla e pa a en- ende el desa ollo adul o)) (KOHLBERG, 1969). En de ini i a, la acepción consag ada del é mino «desa ollo» (y ambién la ulga , la que consag a el uso, que es á bi o y legislado del lenguaje) no encaja en modo alguno con el sen ido que quie en da le los psicólogos del ciclo i al. Si de lo que se a a es de ca ac e iza la e olución psíquica del se humano, la exp esión «psicología e olu i a)) pa ece pe ec amen e ajus- ada. Al menos en el sen ido que le damos en ca ellano. Los psicólogos an- gloame icanos han dejado cae en desuso los é minos ae olu i e)), ((e olu io- naln admi idos en el English Ox o d Dic iona y y han ecu ido a denomi- na el nue o campo de in es igación «psicología del ciclo i al)). Pe o la in- se ción del adje i o ((de elopmen al~ (p obablemen e que iendo añadi el ma iz de .cambio» o <( ans o mación») c ea más p oblemas que los que a p ime a is a esuel e. Algunas p ecisiones sob e el signi icado de (ccambio» en psicología e olu i a Se íamos injus os si sólo ansmi iésemos la imp esión de que es e obje i o p imo dial de la psicología e olu i a, según la concepción ame icana, de ca ac e iza de o ma cohe en e los cambios o las ans o maciones de la psique humana a lo la go del ciclo i al eposa, en úl imo análisis, sob e un empleo ambiguo (o peo , en cí culo icioso) de los é minos cambio y desa- ollo. Los l e-span psychologzs s, al e o mula el concep o de desa ollo y amplia lo a odo el ciclo i al, se en egan a una c í ica a ondo de la no- ción de cambio en nues a disciplina adicional. En p ime luga , echazan una noción de desa ollo cen ada exclusi amen e en las ans o maciones asociadas al pa áme o ((edad c onológica~ (age- ela ed change). La in es i- gación con adul os y ancianos ha pues o de elie e que, en la segunda mi ad de la ida, muchos de los cambios no ienen ninguna elación con la edad; al con a io, se descub en es echos ínculos en e cambios psicológicos y acon ece es ex e nos, colec i os o pe sonales. De ahí que se abogue po una pe spec i a cen ada en la secuencia del cambio conduc ual (beha io - change p ocesses) con independencia de que és e pueda pone se o no en co- elación con la edad. La consecuencia de que los compo amien os ípicos de la edad pasen a segundo é mino y que, en su luga , se conside en p ime o los p ocesos de cambio compo a- men al es que los jalones habi uales del desa ollo (o sea, la in ancia, niñez, adoles- cencia, adul ez y ejez) se con ie an en uno de en e los muchos indicado es po en- ciales de la in es igación del desa ollo. Las expe iencias de la ida y los acon eci- mien os his ó icos son, en p incipio, a iables an impo an es como aquéllas. El c i- e io de selección que de e mina la u ilidad de unas y o as es que es én asociadas a e- gula idades en los p ocesos conduc uales, que adop en una o ma secuencial, que obedezcan a cie as no mas y que sean igu osamen e in e p e adas. Desde es a pe s- pec i a es impo an e p es a a ención a un amplio conjun o de a iables. Ello ab e la posibilidad de iden i ica nue os enómenos p opios del desa ollo que son ele an es pa a una pe spec i a del ciclo i al, pe o que pueden pasa desape cibidos si solo se man iene una isión ligada a la edad (LERNER & RYFF. 1978). Es o nos sugie e dos comen a ios. El p ime o es que los es ue zos po «des- ona * a la edad como a iable independien e del desa ollo son no sólo acep ables sino pe ec amen e legí imos. La edad, de un disc e o y necesa- io acompañan e del p ime desa ollo, se ha con e ido en un á bi o exi- gen e de las ealizaciones del niño que c ece y madu a. (Un ejemplo ípico es que el niño «debe» anda al año de edad y mejo aún an es). Den o de la psicología del desa ollo se han alzado oces en es a di ección. WOHLWILL (1970) ha p opues o, incluso, que la edad sea conside ada como a iable dependien e, un simple pa áme o que acompañe los cambios conduc ua- les. Dos eminen es lqe-span Psychologis s añaden a es e espec o: No podemos po menos de insis i en que el hecho de de e mina cuáles son las un- ciones inculadas a la edad c onológica es sólo una mane a de hace ope a i o el en o- que que liga la ayec o ia empo al con los cambios de compo amien o. La edad c onológica es un pa áme o o ganizado ú il sólo si los cambios que se dan en el indi- iduo, cambios de o ma y de ni el, son lo su icien emen e homogéneos como pa a a oja una al a co elación en e edad c onológica y cambio de compo amien o. No, hay nada sag ado que obligue a man ene la edad como una a iable sine qua non siemp e y cuando pueda de ec a se una egula idad en la sucesión de cambios de compo amien o. Po ejemplo, si den o de un conjun o de indi iduos las di e encias en los cambios elacionados con la edad son amplias, no se ía ú il cen a se en los mo- delos de cambio c onológico como ep esen a i os del pa ón de cambio pe sonal. Al con a io, es os cambios de compo amien o pueden se comp endidos mejo sin ecu- i al hilo c onológico de la edad. Cie as clases de p ocesos de cambio conduc ual puede que se den en di e en es edades y en dis in os pe íodos den o de ese conjun o de indi iduos; puede que dependan de su peculia his o ia de ida y del i mo con que se suceden los acon ecimien os c í icos a lo la go de su exis encia» (BALTES & WILLIS. 1977). El segundo comen a io es que, desde el momen o que se desplaza el cen- o de in e és a la sucesión in ínseca de ans o maciones con independen- cia del iempo (que iene a se ambién la p oposición que hace Wohlwill) es o lle a a que sen emos la noción de desa ollo como un a p io i (un axio- ma o pos ulado) y que la a ea del in es igado es en onces ca ac e iza sus mani es aciones, es o es, las ans o maciones in ínsecas al mismo po opo- sición a oda o a ans o mación. Al llega aquí y siemp e en elación con los cambios ca ac e ís icos del de- sa ollo, ya ha ido haciéndose pa en e que uno de los empeños mayo es de la psicología e olu i a es amplia la pe spec i a que enma caba el quehace de la psicología in an il. Pe o el c i ica a és a de « educcionis a» se ía un ges o me amen e e ó ico si no p opusiesen o as al e na i as iables pa a de ini los p ocesos de cambio a odos los ni eles que quie e aba ca . De aquí que haya un es ue zo de abs acción po a icula los g andes sis emas a que puede es a inculado cualquie cambio e olu i o. BALTE~ & WiLLiS (1979) analizan es. El p ime o es el sis ema on ogené ico, que es el que en- globa los aspec os madu a i os y que ambién es án en elación con los hi os mayo es de la socialización. Los jalones de es e sis ema apa ecen ípicamen- e o denados'en sucesión c onológica. El segundo sis ema que gene a cam- bios e olu i os es de na u aleza his ó ico-coyun u al. Son los acon eci- mien os colec i os, las in luencias educa i as o ideológicas, las p ác icas so- ciales que a ec an a coho es de pe sonas y que o ien an su e olución psico- lógica en un sen ido más bien que en o o. Den o de es e capí ulo puede ci- a se, po ejemplo, el p oceso de u banización-indus ialización que ha se- guido la humanidad, la in luencia de la TV y, en gene al, de los mass- media, las p ác icas e apéu icas y a macológicas, e c. Po úl imo, hay un e ce sis ema de in luencias que son de na u aleza alea ok: a a a es de o- da índole que a ec an a pe sonas aisladas o a g upos y que inciden en su e o- lución psicológica. Es os son de dos ipos, según que en en en la ca ego ía de hechos his ó icos y a ec en a un con ingen e de pe sonas ela i amen e amplio (la gue a de España, el nazismo, el «c ak» del 29); o os son sucesos pun uales como en e medades, golpes de o una, jubilación, un cambio de empleo o esidencia que dan un gi o al des ino de una pe sona. Se obse a que es os sis emas suscep ibles de incidi en la e olución psico- lógica del indi iduo en di e sos momen os de su ciclo i al, se si úan en una plu alidad de ni eles que an desde el bioquímico al socioeconómico y sus e ec os sob e las pe sonas les impelen a e oluciona en múl iples di eccio- nes. Es os dos pun os son ambién básicos en el in en o que es á ealizando la psicología e olu i a po pe ila su ma co eó ico. A ello dedicamos el si- guien e pa ág a o. Plu alidad de dimensiones y plu alidad de di ecciones La lqe-span psychology a a de aba ca la mul iplicidad de elemen os que inciden en la e olución psicológica del homb e a medida que a anza en edad. En un p ime iempo ma ca sus dis ancias en e a una concepción del p ime desa ollo demasiado anclada en la madu ación biológica. Hay OVERTON, W. F., REESE. H. W., ((Models o de elopmen : me hodological implica ions~, en: J. R. Nessel oade, H. W. Reese (Eds.), Li e-span De elopmen al Psychology. Me hodolo- gical Issues Academic P ess, 1973. PORGES, S. W., «Coho e ec s and appa en secula ends in in an esea ch)), en: K. F. Riegel, J. A. Meacham (Eds.) The De eloping Indi idual in a Changing Wo ld. Vol. 2, Chicago. Aldine, 1976. REESE, H. W., OVERTON. W. F., «Models o de elopmen and heo ies o de elopmen ~, en: L. R. Goule , P. B. Bal es (Eds.), Li e-span De elopmen al Psychology. Academic P ess, 1970. RIEGEL, K. 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En es e a ículo se discu e, en p ime luga , has a qué pun o es líci o ex apola el concep o de desa ollo a odo el ciclo i al hu- mano. En segundo luga se alo a la c í ica que la psicología del ciclo i al hace de la idea de cambio asociado a la edad, así como de su p oposición en a o de una concep ualización del desa ollo que enga en cuen a la mul i- plicidad y la a iabilidad de sis em.as que inciden en la e olución psicológica del homb e, ya desde las p ime as ases de su exis encia. Finalmen e se plan ean las posibilidades eales de uni ica en un solo ma co eó ico com- p ensi o la psicología del desa ollo, p opiamen e dicha, con la psicología del desa ollo a odo lo la go del ciclo de ida humana. ABSTRACT Du ing he las decade a new ield o psychological inqui y has eme ged: li e-span de elopmen al psychology. One o i s main ene s is ha man's de elopmen does no s op a adul hood bu con inues h ough ou he li e-span. This a icle discusses, i s o all, whe he i is app op ia e o ex apola e he concep o de elopmen o he en i e li e cycle. Since i appea s ha de elopmen is equa ed o change h oughou li e, he concep- ual basis o his new way o looking a he de elopmen al amewo k is a - he weak epis emologically. Ne e heless, a qui e aluable he e o has been made by he li e-span psychologis s o disa owe he ch onological age as he main a iable (pe haps he independen a iable) ha guides he heo ies dealing wi h human de elopmen . Thei appeal o he se e al sys ems o a ia- bles ha con ibu e o explaining human de elopmen is also wo h no ing. The pape concludes wi h a discussion o he possibili ies o in eg a ing in one heo e ical amewo k adi ional de elopmen al psychology and he new a i ed li e-spam de elopmen al psychology.