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Algunos aspectos de la interacción entre factores semiológicos y factores ecotécnicos en la determinación de la conducta

Ibáñez Gracia, Tomás

Abstract

La tradicional oposición entre aquellos que sitúan los factores semiológicos como determinantes en última instancia de las conductas y los que asignan esta característica a los factores ecotécnicos, es analizada desde el conflicto más fundamental entre las orientaciones "realistas" y las orientaciones "idealistas". Se pone el énfasis sobre la necesidad de elaborar una semiologia de las conductas y de desembocar sobre una teorización psicosocial que sea a la vez una teoría de la significación. Se intenta una interpretación de la espiral entre lo semiótico y lo material, a partir del "constructo teórico" presentado por Foucault bajo el nombre de "dispositivo disciplinario". Tras analizar el papel que las representaciones eidéticas desempeñan en la determinación de los resultados producidos por las investigaciones psicosociales, se concluye sugiriendo una investigación que permita contrastar la hipótesis según la cual variaciones en la relación material que une los sujetos a una misma situación producirán lecturas diferenciadas de dicha situación aunque se "utilice" un mismo sistema de lectura.

Full text

Quade ns de Psicologia, 1982. 11, 5-22 Tomás IBÁÑEZ GRACIA* RESUMEN La adicional oposición en e aquellos que si úan los ac o es semiológicos como de e minan es en úl ima ins ancia de las conduc as y los que asignan es a ca ac e ís ica a los ac o es eco écnicos, es analizada desde el con lic o más undamen al en e las o ien aciones « ealis as» y las o ien aciones a'dea- lis asu. Se pone el én asis sob e la necesidad de elabo a una semiologia de las con- duc as y de desemboca sob e una eo ización psicosocial que sea a la ez una eo ía de la signi icación. Se in en a una in e p e ación de la espi al en e lo semió ico y lo ma e ial, a pa i del ~cons uc o eó ico» p esen ado po Fou- caul bajo el nomb e de disposi i o disciplina io*. T as analiza el papel que las ep esen aciones eidé icas desempeñan en la de e minación de los esul ados p oducidos po las in es igaciones psicoso- ciales, se concluye sugi iendo una in es igación que pe mi a con as a la hi- pó esis según la cual a iaciones en la elación ma e ial que une los suje os a una misma si uación p oduci án lec u as di e enciadas de dicha si uación aunque se *u ilice» un mismo sis ema de lec u a. * Psicología Social. Depa amen o de Psicología. Facul ad de Filoso ía y Le as. Uni e sidad Au ónoma de Ba celona. QUADERNS DE PSICOLOGIA ABSTRA CT The adi ional opposi ion be ween hose who belieue ha semiological ac o s a e he p incipal de e minan s o beha io and hose who a ibu e hzS cha ac e is ic o eco echnical ac o s, is examined om he poin o iew o a deepe con lic be ween .Zdealis » and . ealis » o ien a ions. The accen is placed on ¿he necessi y o a semiological accoun o behauio and o a socio~sychological heo y which would be a he same ime a heo y o signi icance. Simul aneowly, he au ho poin s o he impossibili y o ne- glec ing ma e ial s uc u es when cons uc ing explica o y models o beha- io . A en a iue in e í?we a ion o he s$i al be ween semio ic and ma e ial elemen s is p ol>osed in e ms o Foucaul S heo e ical cons uc called «dis- ciplina y disl>osi iue». A e analyszi g he e ec s o «eide ical ep esen a ions* on he esul s ea- ched by socio~sychological esea ch, he au ho concludes by sugges zizg a e- sea ch design aimed a con as ing he hypo hesis ha a ua ia ion ziz he ma- e ial ela ion which links subjec s o a simila si ua ion will p oduce di e- en weadings» o his si ua ion, euen i he .c eading sys em is he same o al1 subjec s. La lógica bi alen e imp egna con al ue za nues o modo de pensa ha- bi ual en el campo de lo co idiano, que ambién deja sen i sus e ec os en el ámbi o del pensamien o cien í ico y, muy especialmen e, en el ma co de las ciencias humanas y sociales. En e ec o, nadie puede nega que las dico o- mías ajan es, las oposiciones bipola es, las disyun i as, las al e na i as mu- uamen e excluyen es b o an como lo es en p ima e a en el mismísimo co- azón del discu so psicológico: inneísmo en e a ambien alismo, men alis- mo con a conduc ismo, pe sonalismo e sus si uacionismo, en oque clínico con apues o al en oque expe imen al, comp ensión en e a explicación, e c.. . Aquí enemos un bo ón de mues a su icien emen e ilus a i o al es- pec o. Buena pa e de la e lexión que ha ido cons i uyendo paula inamen e a las ciencia.s humanas y sociales ha gi ado p ecisamen e en o no a una de esas dico omías: la que opone, po una pa e, las de e minaciones de la con- duc a (o, más gene almen e, las de e minaciones de las ca ac e ís icas del se ) que p o ienen de las es uc u as «ma e iales» ( isico-químicas, socio- écnicas.. .), es deci la ealidad ísico-social, y po o a pa e las de e mina- ciones que p o ienen de la es e a «semió ica», es deci de la ep esen ación cognosci i a de la ealidad. Algunos au o es p e enden que es en úl ima ins ancia el signi icado a i- buido po un suje o a una si uación (su elabo ación cognosci i a de esa si- uación) lo que de e mina á el ipo de conduc a esul an e. Bien cie o es, en e ec o, que si un suje o « e)> como dis in as dos si uaciones ama e ialmen- e» idén icas, p obablemen e esponde á con compo amien os di e en es y ecíp ocamen e. O os au o es p e enden, po lo con a io, que es, en úl i- ma ins ancia, el en amado ísico-social en el que es á a apado el suje o lo que de e mina á su ipo de conduc a. También en es e caso p oli e an las e idencias a a o de es e pun o de is a; odos sabemos, po ejemplo, lo á- cil que esul a consegui que la gen e beba más e escos o se qui e la cha- que a manipulando la empe a u a del local en el que se encuen an. En un b illan e a ículo de ulga ización i ulado «La Psicología social: una si uación, una ama y una esceni icación en busca de ealidad», Ph.G. Zimba dol pa ecía que e escapa a es a dico omía ecu iendo a un en o- que iádico. Pe o al inal las uen es de de e minación de la conduc a so- cial quedan educidas a la «si uación» y a la « ama», ya que el ac o e bal ag egado po el au o se limi a a in e eni como mediado en la elabo a- ción de las signi icaciones. Es a oposición en e los e ec os del signi icado o de la « ep esen ación de la ealidad)) y los e ec os del en o no social o ma e ial es mucho menos «ino- cen e~ de lo que puede pa ece en un p ime momen o. En e ec o, c eo po- de a i ma que hunde sus aíces en una oposición mucho más gene al que eco e oda la his o ia del «pensamien o ace ca del pensamien o» desde el iempo de los g iegos. El en en amien o básico en e «idealismo» y ~ ealis- mo» o en e dos al e na i as menos undamen ales como son el (~ enomenis- mo empi icis an y el «ma e ialismo,, subyace sin duda en la polémica que opone los pa ida ios de una explicación de las conduc as en é minos de ' ZIMBARDO, PH. C., .La psychologie sociale: une si ua ion, une in igue e un scena io en que e de la eali é», en MOSCOVICI. S., In oduc ion a la psychologie sociale, Pa is, La ousse, 1972. ol. 1, pp. 85-102. e en os men ales (la signi icación) y los pa ida ios de una explicación en é minos de e en os ísicos (el en o no). Es p obablemen e es e en onque con la epis emología lo que ha susci ado mi in e és po la cues ión que aquí in en o discu i . EL PROBLEMA DEL SIGNIFICADO No se puede abo da el ema del signi icado en psicología social sin men- ciona en luga des acado las apo aciones que se han hecho desde el «in e- accionismo simbólico)>. Es a o ien ación eó ica es p obablemen e la que ha pues o mayo én asis sob e los p ocesos he menéu icos y sob e los p oce- sos de a ibución de signi icado conside ados como condiciones de p oduc- ción de las conduc as sociales. No es inú il eco da a es e espec o es de las p emisas que ca ac e izan a es a o ien ación según una o mulación que omamos lib emen e del que ue a uno de sus p incipales exponen es, H. Blume 2: 1 P Los se es humanos ac úan hacia las cosas en unción del signi i- cado que e is en pa a ellos. 2P El signi icado de las cosas nace de las in e- acciones que se aguan en e el indi iduo y sus semejan es. 3P Los suje os (o mejo dicho los «ac o es») seleccionan, comp ueban, suspenden, eag u- pan y ans o man los signi icados en unción de la si uación en la cual se encuen an y en unción de la o ien ación que ienen sus acciones. Pa a da un á amien o sa is ac o io al p oblema del signi icado no bas- a, sin emba go, con econoce su impo ancia, ni ampoco es su icien e con cons ui ipologías de signi ican es. Es indispensable adop a , además, una pe spec i a gené ica. En e ec o, el aspec o más in e esan e que encie a el en oque semiológico adica p ecisamen e en los p ocesos y en los mecanis- mos «gene ado es de sen ido.. (Cómo se cons uyen, li e almen e, los signi- icados de los ac os que uno pe cibe y que uno emi e? ¿Cuáles son los p oce- dimien os a a és de los cuales se a ibuye un signi icado a las in e acciones sociales? ¿Cuáles son los ac o es que in e ienen en la descodi icación o en la he menéu ica de las si uaciones sociales? ¿Cuál es la na u aleza del en e- jado que el suje o p oyec a sob e su en o no y cuál la na u aleza del amiz de lec u a que aplica a los dis in os obje os que se p esen an an e su mi ada? El p esen e abajo no p e ende esponde , ni siquie a pa cialmen e, a es- as p egun as que cons i uyen ma e ia pa a años de in es igación; sólo p e- z BLUMER, H., Symbolic in e ac ionism: Pe spec i e and me hod. Englewood Cli s, N. J., P en ice Hall, 1969. ende con ibui a plan ea el p oblema de una semiología de las conduc as3 y a desb oza el e eno pa a que se ayan es ableciendo paula inamen e las condiciones de posibilidad de un a amien o semiológico del quehace so- cial y del en amado social en el que és e se desa olla. Fe dinand de Saussu e sugi ió en su iempo que la ((ciencia de los signos» debía ubica se de lleno en el seno de la psicología social. No pa ece que la psicología social haya sacado las consecuencias úl imas de es a in uición saussu iana que la hacía deposi a ia del sec e o del signi icado. Sin emba - . go, no cabe la meno duda de que oda signi icación nace e ec i amen e de una in e acción que la ins i uye como al, y de que, en es a medida, el signo es una en idad psicosocial de pa en pa . Pe o la inculación de la psicología social con la semiología es aún más p o unda. En e ec o, no bas a con consi- de a que el signo es jus iciable de una ap oximación psicosocial; con iene e- conoce , además, que es el p opio obje o de la psicología social el que con- lle a en su p opio ejido una dimensión i enunciablemen e semiológica. En cie a medida se puede a i ma que no puede elabo a se una eo ía psicosociológica acep able que no sea a la ez una (( eo ía de la signi ica- ción)), o po lo menos que no es é ue emen e conec ada con una eo ía de la signi icación. Es a eo ía no puede se , po supues o, una eo ía semán i- ca, aunque sí pueda nu i se abundan emen e de una eo ía de ese ipo. El abismo que sepa a el discu so e bal y las acciones de ipo no lingüís ico es pa en e y su icien emen e elocuen e. La di e encia no adica únicamen e en el hecho de que el lenguaje es á incompa ablemen e más es uc u ado que las dimensiones pu amen e cona i as de las in e acciones sociales, ni ampoco es iba exclusi amen e en el hecho de que las unidades que con o - man el Co pus lingüis ico son mucho más ácilmen e de inibles que las e en- uales unidades en las que pod ía descompone se la in e acción social. La di e encia adica básicamen e en que el lenguaje, conside ado en su dimen- sión p incipal, es deci comunica i a, iene po unción explíci a ehicula unos signi icados in encionales y uní ocos, mien as que los signi icados ansmi idos po la ac uación no lingüís ica no cons i uyen usualmen e su obje i o explíci o y p incipal. El éxi o del in e cambio lingüis ico es á p eci- samen e e'n la coincidencia de los signi ican es y de los signi icados pa a los in e locu o es. Toda dispa idad en e el mensaje que se p e ende emi i (signi icado pa a el emiso ) y el mensaje e ec i amen e ecibido (signi icado pa a el des ina a io) es impu able a un dis uncionamien o ( uido, di e en- IBAÑEZ, T., «Fac o es sociales de la pe cepción: hacia una psicología social del signi ica- do», Quade ns de Psicologia, núm. 1, (segona epoca), pp. 71-81, 1979, Ba celona. cia de código, di e encia en los especi icado es con ex uales.. .). La si uación- ipo es aquella en la cual el signi icado es idén ico a la salida y a la llegada y donde las signi icaciones ansmi idas in olun a iamen e po el emiso pueden conside a se como i ele an es. En la in e acción no di ec a- men e cen ada en la comunicación, el alo de la signi icación ecogida po el suje o no se puede medi po su g ado de adecuación a la signi ica- ción conscien emen e emi ida po el ac o . La codi icación y la descodi ica- ción se e ec úan en ni eles dis in os y con pa áme os di e en es. El p oble- ma no es aquí el de las eglas de co espondencia en e signi icados y signi i- can es, como es el caso de la semán ica; el p oblema es mucho más comple- jo, pues o que nos en en a con la cons ucción de signi icados a pa i de la u ilización conjun a de dis in os códigos que pa a colmo son, además, de na u aleza dis in a. I EL ENTRAMADO MATERIAL El én asis sob e las de e minaciones conduc uales p o enien es del en o no4 ha co ido po cuen a de las o ien aciones de ipo conduc is a, aunque ambién los ges al is as apo a on su g ano de a ena insis iendo so- b e la p egnancia de las ((buenas o mas». Es, po supues o, lógico que las o ien aciones que más ahínco pusie on en la in es igación de los e ec os e- sul an es del medio ue an p ecisamen e aquellas que mayo impo ancia concedían a los p ocesos no cognosci i os en la con igu ación de las conduc- as. La psicología ambien al y la ecopsicología han capi alizado el es ue zo ealizado desde el conduc ismo, quedando sin duda ma cadas po es a he- encia pe o ealizando a la ez una aliosa ope ación de ape u a en di ec- ción a o as pla a o mas eó icas. De hecho la ecopsicología y la psicología ambien al han ido cons i uyendo y descub iendo paula inamen e un amplí- simo campo de in es igación que aba ca: - desde la de e minación casi au omá ica de las secuencias conduc uales y men ales; A nadie escapa á que exis e una e ce a g an uen e de de e minación que no se abo da en es e plan eamien o: las es uc u as inna as y las componen es biológicas de las conduc as. Es o no signi ica que no se econozca la impo ancia de es a dimensión; odo lo con a io. Conside a emos aquí lo biológico como la base sob e la cual se a iculan las es an es de e - minaciones, pe o sin de ene nos en su análisis. La impo ancia y la complejidad del subs a o biológico de la conduc a social son de al magni ud, que hemos op ado po «neu aliza » es a dimensión, aun con el iesgo de dis o siona nues o en oque. - has a los más enues e ec os de in lexión de las conduc as; - pasando po su iles pe o incisi os y du ade os moldeamien os de la ac- ción y del pensamien o de los suje os. La in e acción en e lo semió ica y lo ma e ial La con inua e e encia a las explicaciones o muladas en é minos de sig- ni icado y a las explicaciones o muladas en é minos de p esión del en o no no cons i uye ninguna eedición o ep oducción de la ieja polémica en e si uacionismo y pe sonalismo, aunque sin duda alguna se pueden no a al- gunas eminiscencias. La in ención que nos anima es p ecisamen e la de so- b epasa ese ipo de polémica y de plan eamien o. Las salidas más posi i as que han solido ene los en en amien os en e opciones ajan emen e dico- ómicas han consis ido en abandona la línea de uego y deja de busca ((elemen os de p ueba)) que es ableciesen la sup emacía de una de las dos pos u as en juego. El caso de la polémica «Na u e-Nu u e)) es ealmen e ejempla al espec o. T as años de busca in ensamen e cuál de los dos ac- o es es el más decisi o o de in en a medi el peso espec i o de cada uno de ellos, se impuso la conclusión que siemp e e mina po impone se en es os casos: a sabe , que la cues ión ealmen e impo an e apun a a la ((in e ac- ción» en e los ac o es y el análisis del modo de uncionamien o de cada cual en an o que se halla posibili ado, condicionado, po enciado, inhibido o anulado po el o o. En el caso que aquí nos p eocupa es á cla o, po ejemplo, que uno de los múl iples ac o es suscep ibles de de e mina el «signi icado pa a el suje o. es p ecisamen e el p opio con ex o ma e ial ((desde el cual» és e p ocede a la lec u a de las si uaciones. Asimismo, es á cla o que el con ex o ma e ial no eje ce los mismos e ec os de de e mina- ción según sea el ipo de signi icado que el suje o le a ibuye; bas e eco da los esul ados ob enidos desde la eo ía de la disonancia cognosci i a pa a ce cio a se de ello (especialmen e elocuen es son los es udios de J. B ehm so- b e la sed y los esul ados de Ph.G. Zimba do sob e el con ol del dolo ). La en a i a de sob epasa un plan eamien o dico ómico puede e se a- cili ada con la ayuda de cie as he amien as concep uales elabo adas en e- enos ajenos al in e accionismo simbólico, a la ecopsicología e incluso a la p opia psicología social. Es oy e i iéndome en conc e o al abajo eó ico desa ollado po Michel Foucaul y, más especialmen e, a su concep o de «disposi i o disciplina io* en endido como un ins umen o de de e mina- ción de las men es y de los cue pos. En e ec o, el concep o de disciplina, al y como lo ha elabo ado Foucaul , cons i uye un magní ico ejemplo de con- cep o in eg ado , de concep o «c isol» en el cual se unden los aspec os ma- e iales y los aspec os semiológicos y en donde el signi icado se insc ibe en la ma e ia a la ez que el juego de la ma e ia'engend a ideología. La espi al en e lo semió ico y lo ma e ial: los disposi i os disciplina ios Cuando una ameba se aleja ápidamen e de una go a de ácido, pa ece 1í- ci o decla a que la ameba ha p ocesado una in o mación y que ha emi ido la conduc a que es á conec ada en su pa imonio gené ico con ese ipo de in o mación. La cues ión es á en sabe si ambién es líci o a i ma que la go a de ácido iene un asigni icado» pa a la ameba. Me inclino po una es- pues a decididamen e nega i a, sal o en el caso de que conside emos una u ilización pu amen e analógica o me a ó ica del é mino «signi icado». En e ec o, habla de signi icado en es e caso nos conduce a no pode di e en- cia las ope aciones de a ibución de signi icado, po una pa e, y las sim- ples elaciones causa/e ec o, o es ímulo/ espues a, po o a pa e. A ni el ilogení ico (y p obablemen e ambién a ni el on ogené ico) pa- ece que el se i o comience po eacciona a las in o maciones p o enien- es del medio, o, mejo dicho, a las in o maciones p o enien es de su in e- acción cSn el medio, siguiendo unas pau as es echamen e p og amadas en/po su genoma. Más adelan e, en la cadena de la e olución (y p obable- men e de la ma u ación) el se i o se o na menos dependien e de una es- ic a de e minación gené ica e incluye cada ez más p ocesos de ipo he - menéu ico. El p oceso po medio del cual pasamos de un a amien o de la in o macibn en é minos de econocimien o/elabo ación de «señales» a un p ocesamien o de la in o mación en é minos de econocimien- o/elabo ación de «signi icados», cons i uye cie amen e una ope ación compleja, de di ícil análisis y comp ensión, pe o que ocupa un luga cen al en el p oceso de la hominización. Si echamos una ápida mi ada a la his o ia del homb e, y más conc e a- men e a la his o ia de sus in e acciones sociales, podemos e cómo a aumen ando, a medida que emon amos el iempo, la impo ancia de las inducciones ma e iales de ipo es ímulo/ espues a o, si se p e ie e, de ipo «p ocesamien o de señales- espues as gené icamen e p og amadas)). El caso de las elaciones de dominación es pa icula men e ilus a i o al espec o. Nues os emo os an epasados se p eocupaban p obablemen e bas an e po- co de consegui la obediencia de sus semejan es. La ue za, la as ucia o la habilidad les se ían pa a consegui , o in en a consegui , los bienes que ape ecían. Se some ían y abandonaban un bien o desis ían de in en a con- segui lo, cuando es as mismas ca ac e ís icas se p esen aban, o pa ecían p esen a se, con mayo peso en el con incan e. Tu o que anscu i bas- an e iempo an es de que se desa olla a una « ecnología de la obediencia» y que se o ja an nue os p ocedimien os pa a doblega la olun ad ajena an e la olun ad p opia. Con la apa ición de es e nue o sabe se p odujo una e olución en la ecnología del pode y el homb e no cesó ya de pe ec- ciona la: juego de las amenazas y de las ecompensas, su ilmen e en emez- cladas, ecu so a lo sob ena u al, in ención de la legi imidad dé1 mando, subyugacio ies di e sas, e c.. . Las écnicas más udimen a ias empeza on ac uando sob e el cue po pa- a consegui del o o lo que se p e endía (suplicios, cas igos co po ales, ca i- cias e inadas.. .). El pe eccionamien o siguió una línea de c ecien e semio- logización. Los sis emas de c eencias, las ideologías, los códigos mo ales, pe mi ie on ac ua sob e la men e sin ene que oca los cue pos «...Cuan- do hayáis o mado así la cadena de las ideas en la cabeza de ues os ciuda- danos, pod éis en onces jac a os de conduci los y de se sus amos. Un déspo- a imbécil puede obliga a unos escla os con unas cadenas de hie o, pe o un e dade o polí ico a a mucho más ue emen e po la cadena de sus p o- pias ideas. Suje a el p i ne cabo al plano ijo de la azón; lazoj an o más ue e cuan o que igno amos su ex u a y lo c eemos ob a nues a; la deses- pe ación y el iempo des uyen los ínculos de hie o y de ace o, pe o nada pueden con a la unión habi ual de las ideas, no hacen sino es echa la más; y sob e las lojas ib as del ce eb o se asien a la base inqueb an able de los Impe ios más sol id os^^. Sin emba go, es a línea de «p og eson asen ada en la semiología se quie- b a en el siglo XVIII y Foucaul nos mues a cómo uel en a apa ece en- onces unas écnicas de «inducción ma e ial» que asegu an la sujeción de los homb es. Con el adyenimien o de los «disposi i os disciplina ios» las elacio- nes de pode p escinden de los «signos» y de las ideologías pasando a g aba sus e ec os di ec amen e sob e los cue pos de los suje os y consiguiendo, de es a o ma, moldea sus men es de o ma sub ep icia6. Ci ado po M. FOUCAULT en Vigila y cas iga , México, Siglo XXI, 1976, pp. 107. ~s e- ' agmen o p o iene del lib o de M. SERVAN, Discou s su l'udminis a ion de lajw ice c imi- nelle, cuyo año de publicación emon a a 1767. Pa a una magní ica exposición ace ca de los «disposi i os disciplina ios,,, e la ob a de M. FOUCAULT: Vigila y cas iga . También se puede encon a una exposición esumida en T. IBÁNEZ: Pode y Libe ad, Ba celona, Ed. Ho a, 1982, (en p ensa). 20 QUADERNS DE PSICOLOGIA en cuan o a su sis ema de lec u a, que es en es e caso de o den pu amen e pe cep i o- isual. Sean unos mismos obje os es ímulos que los suje os debe án descodi ica : dos se ies de 20 diaposi i as cada una. Cada diaposi i a p esen a con una disposición a iable el mismo núme o de pun os de colo , pe o en al cuan- ía que es imposible con a los en el iempo de la exposición. P ocedimien o: Una ez que el suje o es á ins alado en la si uación que le co esponde se le in o ma de que: 1) se a a de una a ea de ((e aluación pe cep i an; 2) debe e alua lo más exac amen e posible, el núhe o de pun os que hay en cada diaposi i a, sabiendo que és e es in a iable en odas ellas; 3) debe ansmi i su e aluación al expe imen ado después de cada diaposi i a, po medio de unas eclas nume adas; 4) ecibi á en espues a a su e aluación la señal + , - , o bien = , según que la e aluación emi ida po o o suje o p esen e en la sala con igua sea supe io , in e io o idén ica a la suya p opia; 5) conclui á la p esen ación de diaposi i as de una se ie cuan- do apa ezca el signo = . En ealidad, ocu e lo siguien e: Du an e la p ime a se ie, D1, el expe i- men ado comunica sis emá icamen e al suje o el signo + , indicándole así que su compañe o emi e e aluaciones más al as que las suyas. Al inal de la se ie D1 se comunica al suje o que ha sob ee aluado el núme o eal de un 10 O/o ap oximadamen e y en p omedio. Al inicio de la segunda se ie, D2, se comunica al suje o que es a se ie iene el mismo núme o de pun os que la an e io , pe o que su compañe o igno a es e da o. Con ello el suje o c ee sabe cuál es ap oximadamen e el núme o eal de pun os p esen ados en las diaposi i as. El suje o c ee, pues, dispone de la e dad. La se ie D2 se p esen a de la misma o ma que la an e io , es deci , se en- B ía sis emá icamen e el signo + . Una ez concluida la p esen ación de la segunda se ie se o mulan al suje- o las siguien es p egun as: - cuán as se ies es á dispues o a Segui isionando; - cuál es su opinión ace ca de la inalidad del expe imen o, dándole a elegi en e: a) medi la capacidad de concen ación isual de los suje os; b) e alua la esis encia de los suje os an e la in luencia, y c) analiza la mane a en que se es ablece un consenso. - Qué alo conceden al hecho de que una pe sona de ienda lo que es i- ma se la e dad. (Es a p egun a es á des inada a conoce de e ilón un as- pec o de la eo ía de la disonancia). INTERACCIÓN DE FACTORES EN LA DETERMINACIÓN DE LA CONDUCTA 21 ' Con es o se da po inalizado el expe imen o. El diseño y las hipó esis son los siguien es: Nues a a iable independien e es á cons i uida po el g ado de con o que p esen a la si uación en la que se coloca al suje o y iene dos alo es que de inen dos ipos de elación ma e- ial con la si uación: una posición en la cual el suje o desea acaba con la si- uación y, po o a pa e, una posición en la cual el suje o puede pe mi i se «espe a » y no ap esu a las cosas. Disponemos de cinco a iables dependien es: 1. Las e aluaciones emi idas du an e D, (búsqueda de una no ma co- mún, suscep ibilidad a la in luencia, si uación de- ipo She i .. .). 2. Las e aluaciones emi idas du an e D2 (g ado en que uno es á dispues o a aleja se de «la e dad))). 3. Núme o de se ies que el suje o se decla a dispues o a segui iendo. - . - -- - - - - - - - . - . - -. - - - - - -- - 4. Elección de una de las espues as a): b), e). 5. Ac i ud hacia la « idelidad a la e dad)). Nues as hipó esis son las siguien es: 1. En la se ie D, las e aluaciones ende án a aumen a en e el p incipio y el inal de la se ie y end án una pendien e signi ica i amen e más p o- nunciada pa a los suje os de ipo «B» que pa a los suje os de ipo «A». 1 20 Diaposi i as « D, )) 22 QUADERNS DE PSICOLOGIA 2. En la se ie D2 las e aluaciones, supues amen e «ace adas», a ia án escasamen e a lo la go de la se ie en lo que concie ne a los suje os de ipo «A)), mien as que las e aluaciones emi idas po los suje os «B», es ables du- an e una pa e de la se ie, expe imen a án un b usco despegue: 3. Los suje os «A» se decla a án dispues os a e un núme o de se ies sig- ni ica i amen e más al o que los suje os «B». 4. Los suje os del g upo «B» eligi án más espues as de ipo b que los suje- os del g upo «A», mien as que es os úl imos da án más espues as de ipo c que sus compañe os del g upo «B». 5. Los suje os del g upo «A» end án una ac i ud más a o able hacia la de- ensa de la « e dad» que sus compañe os del g upo «B». En el caso de que es as hipó esis no se ie an e u adas po el expe imen o pod íamos segui a i mando que no emos ninguna azón pa a no conside- a álida la hipó esis que hemos enunciado. Po supues o, el au én ico in e és de es a hipó esis no adica en la in e - p e ación de si uaciones an i iales como la que hemos desc i o, sino en la in e p e ación de si uaciones que conlle en un ma e ial de ipo ((ideológico)) y con una ca ga de elemen os «signi ica i os». Sin emba go, lo impo an e es comenza a dilucida los mecanismos po los cuales se elabo an las ep esen- aciones eidé icas, y sob e odo analiza la unción que desempeñan los as- pec os ma e iales de las si uaciones en ese p oceso de elabo ación.. . Como se e, el camino po eco e se anuncia la go. E aluaciones A B 1 lA se ie Diaposi i as (< D2)) 20