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Recensiones

Barriga, Silverio

Abstract

Tomás IBÁÑEZ, Poder y libertad. Anotaciones sobre poder y libertad.

Full text

chel Plon, Jean-Pie e Poi ou en F ancia o Joachim Is ael en Suecia, po ci a algunos de es os in es igado es, hubie an comple a- do sin duda, de o ma p o echosa, la amplia y suges i a pano ámica o ecida po F ede- ic Munné. Tomás Ibáñez G acia Ano aciones sob e pode y libe ad Tomás Ibáñez Pode y libe ad Ed. Ho a, 1983 Vo a el cambio en España sugie e la posi- bilidad de in oduci un gi o en el ac ua de las ins ancias que egulan la ida sociopolí i- ca. C eemos en «el p íncipe», en los p inci- pes capaces, en adecuado oque de imón, de o ien a la na e hacia de o e os más hu- manos, más au ónomos, más lib es. ¿Y si el p íncipe se mos a a o almen e incapaz de usa el imón? ¿Y si la na e es u ie a p opul- sada según un p og ama au ogene ado so- b e el que no cabe la in e ención del p ínci- pe? (Es aún posible eje ce un pode ex e io -coe ci i o o no- hecho de se ena e le- xión o de in e eses c eados? <Cabe soña con el pode eje cido, coo dinando el juego au ónomo de los indi iduos? ¿Y si los indi i- duos ya sólo son suje os, suje ados lib emen- e pa a deja de se au ónomos? {Y si el po- de ya no pudie a eje ce se, po que es cons- i u i o de oda elación social? El pode déspo a eje cido con a la libe - ad del indi iduo puede se sus i uido po un ' pode más sibilino, más manipulado , que in ade los en esijos del suje o. No ya sólo po la ía de la con o mación ideológica, cuan o po medio del con ol ecológico de los elemen os ísico-químicos y ambien ales que condicionan ma e ialmen e el eje cicio de la libe ad. El con ol ecológico del con ol climá ico (BRZEZINSKI. 1979)*, la elemá ica en su a - monización del o denado , el elé ono y la TV., la ingenie ía gené ica y la consiguien e indus ia del gene, la psico ecnología del ce- eb o y la psico a macología, e c. son algu- nos de los disposi i os ecnológicos que ma- e ialmen e con olan el eje cicio de la libe - ad, con un pode incisi o, i e e sible, sis e- má ico, que ein oduce el es ado de Na u- aleza en el seno del es ado de Cul u a. En es e con ex o, la Sociobiología de Wil- son (1978) sólo apa ece como la p e ensión que cien i iza la lógica de un sis ema colec i- amen e a opado desde las más di e sas a alayas (BARRIGA. 1982). Den o de es e nue o o den social la p e i- sión de u u o no puede se más desco azo- nado a al desca a la posibilidad de que la decisión humana sea capaz de eo ien a el umbo de la sociedad. Pues los «e ec os del sis eman y «la ecnología au ónoma)) son los au én icos di igen es. La in es igación de Tomás Ibáñez «Pode y libe ad* (1983) expone y esponde a los in- e ogan es an es señalados. Los abajos de Foucaul sob e las elaciones de pode , como cons i u i as de lo social, los p esupues os eó icos de Clas e sob e el pode no coe ci i- o y los plan eamien os del pensamien o li- be a io po los que el pode iende a c ece has a donde se le impongan lími es, son las uen es de su inspi ación. Pe o eamos algu- nos de sus plan eamien os, así como las apos illas que los mismos me sugie en: 1) El ema del pode adicionalmen e ha sido p e endo has a mediados del siglo XX. pese a las apo aciones o iginales de au o es como Maquia elo, Hobbes, Rousseau, P oudhon, Ma x, Bakunin, Nie sche ... We- be . * Pa a las e e encias bibliog á icas nos emi imos a la bibliog a ía ci ada en la ob a. Pe o se á sob e odo en la úl ima década cuando el es udio de las elaciones de pode ha ecibido un impulso conside able, an o desde las ciencias polí icas como desde la an- opología polí ica y la psicología social (BACHRACH. 1970; BAECKLER. 1978; BRZE- ZINSKI. 1979; CASTORIADIS. 1978; CLARK, 1976; CLASTRES, 1978; CLAVAL, 1978; Fou- CAULT. 1975, 1978a, 1978b; FRANCLIN. 1975; GLUCKSMAN. 1977, HENRY-LEVY. 1978; KOWARSKI, 1978; LAPIERRE, 1977; LA- RUELLE. 1978; LEGENDRE, 1974, 1976; Lu- KES. 1974: MAFFESOLI. 1977; MCCLELLAND, 1975: MEMMI. 1979; MOREY, 1978; MOSCO- VICI. 1976; NAGEL, 1975; Ng, 1981; POU- LANTZAS. 1979; ROLLO. 1974; ROSE. 1973; TEDESCHI (Di .), 1974; THOMAS, 1978; TU. N~N DE LARA, 1975; VARELA y ALVAREZ- U~ía (Di .) 1978; WATKINS. 1975; WINTER, 1973, en e o os. El hecho de' es a ausencia de siglos en el es udio empí ico del pode quizá puede jus- i ica se dado que dicho es udio c ea po sí mismo una si uación de pode , apa e de que el pode ehúye su desenmasca amien o como ác ica de o alecimien o y pe pe ua- ción. 2) Pe o el análisis de las elaciones de po- de ha solido cen a se en el es udio de las elación mando-obediencia, basada en la sanción, den o de una concepción de in e - cambio, pe o descuidando las o mas de Po- de del con ol ecológico (median e la ade- cuada disposición ma e ial de la si uación que subyuga, pe o dejando la «ilusión de li- be ad.), del pode disciplina io (que in e- l io iza la no ma en el cue po del suje o me- dian e la disciplina), la na u alización de la no ma (conside ando la no ma social como na u al-biológica), o incluso in oduciendo modi icaciones en el es ado ma e ial in e no del suje o. Pe o pese a lo a ac i a que esul a al a- xonomía, bueno se á p egun a nos sob e si una ampliación an desmesu ada del con- cep o de pode no llega á a des anece lo. Pues cuando algo se encuen a en odo; deja de se algo dis in i o. Y un concep o an am- plio -ex apolando al au o - .deja ía de se ú il po aba ca indis in amen e dema- siadas cosas. (p. 119). 3) El pode es necesa iamen e expansi o y sólo se de iene allí donde encuen a lími es que se le imponen. De ahí que, en con a de la esis ins i ucionalis a (LAPASSADE. 1977; LOURAU, 1969) pa a Ibáñez, lo ins i uido es la p incipal uen e de ins i uyen e. A es e espec o, desde mi pun o de is a, sin que e nega la capacidad inno ado a del pode po es a egia de pe du ación y a aigo, conside o que las inno aciones del pode ienen solici adas e aimpues asn po el eclamo ma ginal de las mino ías ac i as, ue zas ins i uyen es. Lo que no in alida la capacidad de ecupe ación que el pode ins- i uido iene sob e las ue zas ins i uyen es. La dialéc ica en e pode e ins i uyen e no c eo que pueda escla ece se sin la co espon- dien e alidación del impulso inno ado de los elemen os ma ginales del cue po social (Mosco ~ci. 1976). 4) La nue a concepción del pode , ampa- ando su eje cicio en el uso de so is icadas y sibilinas ecnologías hace que la desobedien- cia sea imposible. Pues sólo se pe mi e o - mula la opción que es posible en cada mo- men o. El pode ya no incide sob e los c i e ios de decisión de al e na i as posibles, ni en la de- e minación de esas al e na i as, sino en la elección de la al e na i a p e e ida. Las eo ías de campo, al igual que las eo- ías del in e cambio y las eo ías de la deci- sión, son sólo a ian es de una eo ía u ili a- ia del pode , den o de un pa adigma con- ac ual que esal a el mecanismo ansac- cionis a de las elaciones humanas. Con ie- ne amplia esa o ien ación con una concep- ción ecológica en la que el pode , lejos de o za decisiones, con ola las condiciones y los c i e ios de la decisión dando ealidad al mismo deseo. 5) La ap oximación del pode supone a i ma que el pode no es una cosa, sino una en idad elacional, algo que se p oduce en de e minadas in e acciones. La elación de pode implica, pues. no an o (o ni si- quie a) una elación causal, o el ecu i a la ue za o la me a capacidad de in luencia, cuan o la es icción de al e na i as. Más que con ola el compo amien o del o o, se con olan sus esul ados, se limi an sus op- ciones posibles (OPPHENHEIM. 1961 ; VAN DOOR. 1963). De hecho las di e en es ipologías que so- b e el pode .han elabo ado au o es como FRENCH y RAVEN (1959), CRESPIGNY (1968), LUKES (1974) y HAMILTON (1977) pueden educi se a cua o g andes ipos de pode : el pode ansaccional, el pode basado en el con ol ecológico, el pode basado en la au o idad, el pode basado en aspec os p ác- icos. 6) El eje cicio del pode cons i uye un pla- ce en sí mismo. De ahí que se busque el po- de po el pode , den o de su na u al ex- pansi idad. Ibáñez pa a asea a Lo d Ac on pa a quien *el pode co ompe, el pode absolu o co ompe absolu amen e», diciéndonos que «no es el pode quien co ompe, sino que quien alcanza el pode es po que ya es á co- ompido y que quien alcanza el pode abso- lu o es po que ya es á absolu amen e co- ompido. (p. 66). Mal se compagina á es a nega i a a i mación con la concepción de un pode que necesa iamen e empapa la ida social. De ec a co upción en la necesidad social, sólo ezuma a p io i pesimis a. O se á que nue amen e, quizás. se ha in oducido en exceso pode allí donde debie a habe o os di e en es ipos de in luencia. O el po- de es co up o, po que co ompe; o no lo es. Y mal sab emos po qué sólo hab ía de a ae a los co up os, cuando su eje cicio polí ico esul a imp escindible, de hecho, dada la densidad social de nues a sociedad y la complejidad de la es uc u a de pa en- esco (CLASTRES. 1978), así como los «e ec os del sis ema. y la « ecnología au ónoma. de nues a sociedad. 7) Siguiendo a Foucaul se con apone al pa adigma ju ídico del pode , el pa adigma es a égico. Pa a el pa adigma ju ídico: se dic a la ley, se enseña su obediencia y se cas iga la ans- g esión. El pode es una ins ancia que eco - a el campo de lo posible. La lucha polí ica p e ende á, pues, con- ola al Es ado -ins ancia máxima del pode - con sus apa a os y sus mecanismos egulado es. El pode , pues, apa ece como el lími e de la libe ad. En cambio en el pa adzgnza es a égico el pode es consus ancial con el cue po social; el pode es á en odas pa es. No es unda- men almen e descenden e, sino ascenden e. Cualquie ins i ución-o ganización ( ami- lia , escola . labo al, e c.) es p oduc o a en- dógena de elaciones de pode . De ahí que sean u ópicos los plan eamien os polí icos de los libe a ios que p e enden la ans o ma- ción social con la des ucción del Es ado, o que sueñan con una sociedad sin pode ni dominación. En es e pa adigma la ansg e- sión se limi a oponiéndola no a lo líci o, sino a lo <mo mal». A la ep esión le sucede la no ma, en e a la cual el suje o se au ocali- ica sin necesidad de censo es ex e nos. Po o a pa e, en las elaciones del pode y el sabe «no es posible que el pode se eje - za sin el sabe ; es imposible que el sabe no engend e pode . (FOUCAULT. 1978a). De ahí que el pode ya no se unde en la mo al. sino en la e dad (una e dad p oducida po la ins i ución cien í ica). Y así el pode en ez de usa de la exclusión y el encie o se se i á de la e apia y de la igilancia en campo abie o, en su in en o de ge encia la ida misma. 8) La dialéc ica en e pode y libe ad exi- ge no enuncia a ninguno de ambos con- cep os. El pode sólo puede pensa se en con- a de la libe ad. [(Se eje ce un pode sob e alguien en la medida en que se me ma su li- be ad; se es an o más lib e cuan o menos suje o se es á a e ec os de pode ; se es an o más lib e cuan o que se dispone de más po- de * (p. 122). Pe o un homb e es lib e si conside a que lo es. Pues «el suje o es la me- dida inapelable de oda ap eciación sob e el pa icula » (p. 123). Concebi el pode nue amen e desde una óp ica nega i a a la libe ad indi idual, su- pone desconoce las si uaciones de indigen- cia pe sonal en e a quien iene el pode del sabe . El suje o se á medida inapelable cuando pueda ealiza los mínimos de in o - mación y de expe iencia capaces de unda una opción lib emen e esponsable. 9) Que las condiciones de p oducción sean p oduc o del modo de o ganización social y que las elaciones de pode sean el *mo o de la his o ia» (CLASTRFS) no sólo quieb a las bases mismas del ma xismo y modi ica la a- lidez de cie os discu sos polí icos, sino que in ie e la di ección no mal de las elaciones sociales. Pues sabemos cómo las condiciones de p oducción gene an modos di e enciales de o ganización y cómo el cambio social no necesa iamen e p o iene de los agen es de pode , como ya esal a on no sólo los ins i u- cionalis as anceses sino, sob e odo, puso de mani ies o la mode na psicosociología empí ica eu opea (MOSCOVICI. 1976; MUGNY. 1981); apa e la in a alo ación que se es ablece del impac o que las elaciones económicas ienen en el cambio social. Las e lexiones an e io es no dejan de se un bo ón de mues a de la ob a Pode y li- be ad. Y, de odos modos. sea cual ue e el alcance de las ano aciones c í icas que se puedan hace al plan eamien o magis al- men e expues o po IbáAez, hemos de eco- noce su opo unidad de ca a a en oca posi- i amen e una ealidad que como el pode nos en uel e, nos cons i uye, nos posibili a en cuan o se es limi adamen e lib es y so- cialm n e esponsables de un nue o o den social que. po encima del con ol indi i- dual, es á ma cando las líneas p esen es y u u as de nues a con i encia. Pode y libe ad, a la ez que i adia ele- men os de e lexión. inquie a socialmen e y pe u ba la candidez de quienes lanzan la oalla an es de asumi la complejidad de una ida social au ónoma, pode osa y lib e. Pode y libe ad es un lib o de necesa ia lec u a pa a quien quie a calib a los lími es del pode y el alcance de su libe ad; o la po- sibilidad de su libe ad en un mundo de po- de . Sil e io Ba iga Sil e io Ba iga Psicologza del G upo y Cambio Social Ba celona, Ed. Ho a, 1982, 312 págs. La exis encia de nume osos abajos sob e el ema de las elaciones e implicaciones en- e psicología social y la dinámica de g upo, así como su p axis in ínseca, no in alida que se puedan da nue as expe iencias, nue- as apo aciones concep uales y, sob e odo en un campo como és e, nue as didác icas. El es ue zo del P o . Ba iga en es as es pe spec i as es indudable y iene muy co- ec amen e especi icado en es e nue o y subs ancioso lib o. La ob a cons a de es pa es muy in eligen emen e imb incadas y, a la ez, delimi adas: en la p ime a se o ien- a en el sen ido de la explicación psicológico- social del g upo y su es uc u a in e na; en la segunda se indica con cla idad qué ha si- do y qué es la dinámica del g upo y en la. e - ce a, más pe sonal, más incisi a y, como di- ce el au o en el p opio p ólogo, más com- p ome ida, se habla de las elaciones g upa- les y del ámbi o ins i ucional, pa e cie a- men e no edosa en cuan o implica una plu- idisciplina iedad en e socioanálisis, análi-