Esteban Pinilla de las Heras
Abstract
Giner, Salvador
Full text
Papers 43, 1994 169-171 Obituario Esteban Pinilla de las Heras Salvador Giner El 4 de junio, a 10s setenta dos de edad, murió en Barcelona Esteban Pinilla de las Heras. Esteban Pinilla nació y vivió en Barcelona, ciudad a cuya vida intelectual contribuyó de manera sefialada. Era de origen familiar soriano y siempre retuvo un talante de castellano viejo. Autodidacta de formación, perteneció de lleno a la generación entre cuyos nombres se hallan 10s de Josep Maria Castellet, Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral y Manuel Sacristán. Miembro con ellos del grupo y revista Laye, publicaria más tarde un libro sobre su época y entorno: En menos de la libertad (1989). Es éste un texto clave para comprender sus vicisitudes y aportación crucial a la cultura espafiola durante el decenio de 10s afios cincuenta. Fue entonces cuando la generación barcelonesa siguiente trabó conocimiento con Pinilla y con el resto del grupo, a través de 10s buenos oficios de Castellet. Esta nueva generación iniciaria su proceso de emancipación intelectual contra la dictadura en buena medida bajo el ejemplo e inspiración del grupo Laye. Esteban Pinilla pad por aquel entonces del estudio espontáneo de la historia ai de las relaciones internacionales y de Cste a la sociologia. Esta la descubrió, curiosamente, despuds de que lo hicieran algunos de sus mis jóvenes cultivadores en Cataluna. Su práctica entusiasta le estimularia a dejar su empleo en un gremio empresarial barcelonés, para dedicarse de lleno a la vida de investigación y también a la académica, si bien ésta última la conoceria de un modo aigo heterodoxo. Junto a Lluís Carrefio y a quien esto escribe hdó en 1963, con varios colegas madrilefios, la Revista Espafiola de Sociologia, de la que la autoridad competente permitió que saliera el numero O (sic, una argucia contra la censura) y al afio siguiente, el 1. Otros miembros del peligroso cccolectivoa, como empezaba a decirse, que la lanzó, eran Aifonso Orti, Elias Diaz, Ramón Tamames, Alfonso Sastre y Eloy Terrón. En el primer y último número legal apareció su notable papel ((Sobre ciertos problemas que plantea la noción de estructura social)). Tai vez convendria reimprimirlo, puesto que no se encuentra. Sin poder encajar en la universidad es afiola Pinilla se incorporó al Laboratori0 de Sociologia Industrial de la 2' cole des Hautes Etudes de Paris y desde allí realizó notables trabajos de campo -varios de ellos en el equipo de
170 Pa~ers 43.1994 Salvador Giner Alain Touraine- en la Argentina, Turquia y 10 que era a la sazón Yugoslavia. Mientras esto escribo todavia su Ióbrega y libresca casa contiene la pared del pasillo cubierta con mapas de villorrios anatolios, dibujados a lápiz por Pinilla para entender su estructura espacial y de propiedad familiar. Fue ésta su fase científica más fructífera. Y también docente. En España, cuando me incorporé a una universidad inglesa, me sustituyó en unos cursos introductorios que daba en un centro privado, aunque ciertamente carente de todo afán lucrativo. Impartimos juntos curso otro mis tarde, igualmente marginal, en unas aulas (Dios nos 10 haya perdonado) que 10s reverendos padres escolapios pusieron a nuestra aviesa disposición. Eran 10s afios 1964 a 1966, y con las consabidas excepciones, ensefiar sociologia era también para muchos -no para todoshacer una critica inmisericorde de la dictadura. Algo después época regresó a España Francisco Marsal, desde Buenos Aires, y se incorporó a la nueva Universidad Autónoma en Bellaterra. Desde allí encontró pronto un lugar docente para Esteban Pinilla. Su integración en la universidad espafiola se empezó a hacer realidad por fin gracias, sobre todo, a Pancho Marsal. Sus pesquisas sociológicas habian comenzado a salir a la luz. En 1965, Edicions 62 publicaba L'empresari catah cuya versión revisada castellana, de 1968, Los empresarios y el desarrollo capitalista constituye un hito singular en el desarrollo de la sociologia empírica española. Pinilla comenzó entonces a trabajar con el apoyo de la Fundación Jaume Bofill, merced a un encargo que esta le hiciera en 1969. Tras é1 realizó una amplia encuesta y estudio que la misma Fundación publicó en cinco volúmenes-fasciculo bajo el titulo genérico de Immigració i mobilitat social a Catalunya, un trabajo cuyo eco en la prensa no he poc0 y que encontró una respuesta notable entre 10s sociólogos. El CIS publicaria su versión castellana en 1979 bajo el titulo de Estudios sobre cambio socialy estructura sociales en Cataluña. El invariable apoyo de la Fundación Bofill, y en especial el de su director, Jordi Porta, no le fallaria ya nunca. Varios sociólogos catalanes -hgels Pascual, Marina Subiratsse beneficiaron de trabajar con él en aquella época. Otros -el ya mentado Lluís Carreño, Francesc Mercadémantuvieron con 61, en el forzoso aislamiento al que pronto le obligaria una larga dolencia, un diálogo permanente y fructifero. En efecto, a principios de 10s afios sesenta Pinilla sufrió un accidente y, poc0 más tarde, contrajo una leucemia, que 10 confinaron a su casa. El10 no le impidió seguir trabajando. En 1970 habia aparecido en Buenos Aires su Reaccidn y revoluci6n en una sociedzd indwtrialy más tarde, en Barcelona, su Cnii i anticrisi de la sociologia, publicado por la Fundación Bofill en 1987 y en castellano al año siguiente por Barcanova. Si el primer texto refleja su experiencia directa de 10s acontecimientos parisinos del 68, el segundo, algo desigual, representa una notable aportación al tema -tan popular en su diade la supuesta crisis de la disciplina sociológica. Pero antes de que aparecieran estos textos Pinilla habia publicado ya varios estudios y ensayos, algunos de ellos, a mi juicio, muy perspicaces. Descuella entre ellos el al parecer nunca leido ni citado c(Espaiia: sociedad de diacronias)), publicado en la revista democrática Mañana, que desde su exilio en París dirigia Francesc Farreras. De ella salieron s610 diez
- Esteban Pinilla de las Heras Papers 43, 1994 171 números, pero fueron muy leidos entre la oposición democrática, hasta que, tras ella, empezaron a aparecer 10s Cuadernos de ruedo ibérico. La relación de Pinilla con Cataluña fue en algún caso algo complicada. Arropado sin ambages ni reservas por su sociedad cívica (que es sólo una parte de la civil), Pinilla se adhirió -según él por teléfono y sin conocer a fondo el textoal Manifesto de los 2.300 (marzo de 1981) que sus firmantes presentaron como un alegato en defensa de la lengua castellana, que consideraban amenazada por la política lingüística del gobierno catalán. El Manifesto tenia entre sus firmantes a al@ rniembro de la Junta de la Asociación Catalana de Sociologia (entusiasta cofindadora de la Federación Espaiíola, como es sabido), y contra cuya actitud tuvo que pronunciarse el pleno de su I Congreso de Sociologia, que se celebró un mes después. En todo caso, es falsa la noción de que Piniila he postergado o marginado en su tierra tras la aparición del Manifesto. Durante un tiempo, Esteban Pinilla representó a 10s socialistas de Enrique Tierno en Cataluña, pero mantenia muy cordiales relaciones con socialistas catalanes, como el mismo Joan Reventós. De la integración de Pinilla dentro de la sociedad catalana de la que formaba parte no cabe duda alguna. Hubo, en cambio, un cierto aislamiento personal, quizk debido mk que a otra cosa a 10 huraiío de nuestro hombre, capaz de extemporáneas e inexplicables salidas hasta contra sus propios fieles. Esto podrá juzgarse como secundari0 y hasta como harina de otro costal, pero ha sido un buen pretexto para afirmar que ha habido olvido intencional y que Esteban Pinilla fue sometido a la soledad en sus últimos aiíos: de esta noción se ha hecho eco por 10 menos algún periodista. Me temo, pues, que a su relativo aislamiento se le han atribuido causas extrapersonales --de carácter ideológico o politico, por ejemploabsolutamente inexistentes. Asi, un puñado de amigos, ante la esfimación absoluta de su familia, estuvo a su lado sin interrupción a 10 largo de sus muy dificiles últimos tiempos. Esteban Pinilla de las Heras ha dejado un considerable número de escritos indditos y una correspondencia interesante, que por voluntad suya pasarán a engrosar 10s fondos de la biblioteca de la Universidad Fabra. Forman algo asi como una autobiografia intelectual y vital que retrata y analiza a la vez el mundo en que vivió con una fuerte mezcla de pasión y deseo de objetividad. Pocas semanas antes de su muerte, la Revista Internacional de Sociologia publicaba en su número 5 un sobrecogedor relato suyo. (Recibió el ejemplar con la infantil alegria de un autor novel.) Tras describir la violencia privada y el fanatismo públic0 de las bandas armadas durante 10s primeros dias de la guerra civil, que él presenció atónito de muchacho. Esteban Pinilla reflexiona en él con una serenidad que no siempre solia acompañarle sobre el terrible significado de aquella inútil barbarie. Y como todo buen sociólogo, generaliza. Lo hace con singular lucidez: proyecta aquella historia vivida sobre la miseria de todas las demk barbaries inútiles que hoy asolan al mundo y que empequeñecen y avergiienzan a la raza humana.