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Consecuencias de la regulación de trabajadores extranjeros: 1991-1992

Izquierdo Escribano, Antonio

Abstract

La regularización de trabajadores extranjeros de 1991 ha modificado profundamente la composición demográfica y social de los inmigrantes en España, pero este cambio sustancial aún no se ha reflejado con claridad en la política del gobierno ni en las actitudes de los españoles.

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Paners 43, 1994 125-131 Consecuencias de la regularización de trabajadores extranjeros: 199 1-1 992 A. Izquierdo Escribano Universidad Complutense. Departamento de Sociologia I1 Campus de Somosaguas. 28023 Madrid. Spain Resumen La regularización de trabajadores extranjeros de 1991 ha modificado profundamente la composición demogrifica y social de 10s inmigrantes en España, pero este cambio sustancia1 aún no se ha reflejado con claridad en la política del gobierno ni en las actitudes de 10s espaiioles. Palabras clave: demografia de la inmigración, política de integracibn, actitudes hacia 10s inmigrantes, regularización de trabajadores extranjeros. Abstract. Consequences of the.foreipers' replarization: I991 -1992 The process of regularization of foreign workers in 199 1 has changed the demographic and social composition of immigrants in Spain. More over this important change has not been reflected neither in a government policy of migration nor in Spanish people attitudes. Key words: immigrants' demography, integration policy, attitudes towards immigrants, foreigners' regularization. Sumario 1. Primera consecuencia: fin del predomini0 3. Tercera consecuencia: ¿una política acticomunitari0 y de una inmigración atíva o una declaración política! pica 4. Cuarta consecuencia: capacidad de aco- 2. Segunda consecuencia: credmiento especgida y política de inregración tacuiar de 10s trabajadores no comunita- 5. Bibliografia rios . y .. aproximación a la inmigración proba ble 126 Papers 43, 1994 A. Izquierdo Escribano La inmigración de trabajadores y familiares procedentes de ((paises terceros)) es, desde el punto de vista sociológico, el fenómeno sociodemográfico que revela con mis claridad las contradicciones internas e internacionales de la sociedad española en 10s últimos años del siglo XX. La transición de España como país de emigración hasta convertirse en uno receptor de inmigrantes se ha cubierto en menos de una década, y el núcleo de esa transformación hay que situar10 entre 1985 y 199 1. En esas dos fechas ven la luz respectivamente la aLey orgánica sobre derechos y libertades de 10s extranjeros en España)) y la comunicación del gobierno al Congreso de 10s Diputados titulada ((Líneas básicas de la política espafiola de extranjería)). De la primera, conocida como Ley de Extranjería, se desprendió una regularización colectiva de 10s extranjeros insuficientemente documentados. La segunda dio lugar a la aprobación el 13 de marzo de 199 l de una proposición no de ley del Congreso de 10s Diputados. En esa proposición se solicitaba al Gobierno, entre otras medidas, la alegalización de 10s colectivos extranjeros que trabajan en situaci6n irregular)). En resumen, dos procesos de regularización que, en mi opinión, han tenido una influencia sustancial en la configuraci6n de Espafia como país de inmigración. Es necesario definir con claridad esa caracterización de sociedad que recibe inmigrantes, toda vez que aún, en 1993, salen espaííoles a trabajar temporalmente a otros paises y en un goteo rnás callado algunos también marchan para instalarse de forma duradera, a veces definitiva. Esa conjunción cual es la de ser a un tiempo país de emigración y de inmigración, es una realidad en varios paises europeos y, aún más, un rasgo importante e insuficientemente destacado de nuestra época. Sin embargo, desde mediados de la década de 10s setenta, son más numerosos 10s extranjeros que entran con el propósito de establecerse en Espaíía que 10s espafioles que salen con igual objetivo. El saldo migratori0 ha cambiado su signo y, ahora, es positivo. Este seria, desde el lado puramente demogrfico, el indicador del cambio. Pero hay otros datos que, sociológicamente, tienen rnás relevancia. En primer lugar esta el flujo de trabajadores no comunitarios que llegan con la intención manifiesta de quedarse definitivamente. En segundo lugar, la corriente de familiares que, con ligero retraso, sigue a 10s primeros. En tercer lugar, la declarada, aunque titubeante, política activa del Gobierno espaiiol. Y, por úítimo, la progresiva aunque contradictoria asimilación por parte de la opinión pública espafiola de que nos hemos convertido en un país de inmigración. Sin duda, hay otros hechos significativos, que llevan a la misma conclu- si6n, pero me voy a limitar a 10s anteriores porque ellos son, principalmente, una consecuencia directa de la regularizaci6n de 199 1. 1. Primera consecuencia: fin del predomini0 comunitari0 y de una inmigración atípica No es 10 mismo inmigrante que extranjero. Aquí vamos a tratar siempre de 10s extranjeros (personas cuya nacionalidad no es la española), aunque por ali- Consecuencias de la reaularizaci6n de extranieros de 199 1 Papers 43,1994 127 gerar la lectura se utilizan, sin mayores precisiones, una y otra palabra. Tampoco es 10 mismo migración (movimiento) que migrante (persona), pero en este breve articulo voy a poner las ideas por encima de 10s conceptos controvertidos, todo hay que decirlo, en el ámbito de la investigación de las migraciones internacionales. Quiero destacar en este epigrafe el discurrir numérico, a tenor de 10s registros oficiales, de 10s extranjeros instalados legalmente en España (tabla 1). Tabla 1. Distribuci6n del stock de residencias en vigor al 31-XII de 10s afios 1989 a 1992. Año R. general % R. comunitari0 % Total 1989 123.902 49,7 125.657 50,3 249.559 1990 137.589 49,4 141.207 50,6 278.796 1991 216.770 60,l 143.885 39,9 360.655 1992 213.742 54,4 179.358 45,6 393.100 Fuente: D.G.P. Memorias anuales. Ministeri0 del Interior. En 10s últimos dos años se ha producido un aumento espectacular debido a la legalización de 109.000 trabajadores y 7.000 familiares. El primer dato (10s mis de cien mil trabajadores no comunitarios) se refleja en el aumento entre 1990 y 1991 de 10s permisos de residencia concedidos dentro del rdgimen general. El descens0 absoluto, y sobre todo en términos relativos en 1992, del stock de residencia en ese régimen, se debe a que no todos 10s regularizados han renovado su permiso. Aún no hay datos concluyentes del proceso de renovación, pero es probable que al menos una cuarta parte del total no 10 haga. Hipotéticamente unos habrán emprendido el retorno, otros se habrán marchado hacia paises distintos y probablemente, un grupo bien nutrido de 10s legalizados, haya recaido en la irregularidad. Hasta 199 1 España era, oficialmente, un país con una inmigración compuesta en su mayoría por extranjeros provenientes de 10s paises de la Comunidad Europea y en primer lugar de Gran Bretaña. Las caracteristicas más notorias del conjunt0 de la población foránea eran: su reducida tasa de actividad laboral, un bajo indice de masculinidad y un envejecimiento notable. Para coronar esa sorprendente ccinmigración)), la proporción de solteros apenas rebasaba un tercio del total. Lo diré en cifras de finales de 1990: un 58% de extranjeros estaban casados, el 51% del total eran mujeres, el 13% tenian mk de 60 años y mk del 60% procedian de la Europa comunitaria. Pues bien, a finales de 1992, tras el definitivo impacto de la regularización la distribución de la población extranjera según nacionalidad y áreas continentales ha experimentado una modificación profunda (tabla 2). Menos de la mitad de 10s extranjeros con permiso de residencia son de origen comunitario y el primer país por el número de inmigrantes es Marruecos. Los 116.000 regularizados de origen extracomunitario también han trastoca- - 128 Papers 43, 1994 A. Izquierdo Escribano Tabla 2. kea continental Núm. absolutos Yo Europa 196.972 50,l América del norte 15.237 3,9 América del sur y central 74.063 18,8 África 71.293 18,l ~ Asia 33.879 8,6 Oceania 747 02 Apátridas 909 02 Total 393.087 02 Fuente: D.G.P. Memoria 1992. do hondamente la composición demográfica de la inrnigración en Espaiia. En efecto se ha rebajado la proporci6n de casados, de personas en edad no activa y de mujeres. En suma, se trata de una población más joven y con más trabajadores extracomunitarios. 2. Segunda consecuencia: crecimiento espectacular de 10s trabajadores no comunitarios y aproximación a la inrnigración probable La regularización colectiva de 1991 no s610 ha legalizado la situacion de 10s trabajadores indocumentados, sino que también ha ccnormalizador, por asi decirlo, la inmigración. No eran ccnormalesn en un periodo de intens0 crecimiento económico (1 986-1 99 1) la escasez de trabajadores y muy particularmente de la mano de obra de origen no comunitari0 (tabla 3). Ciertamente, la regularización ha incrementado la proporción de trabajadores en el conjunt0 de la inrnigración desde un 28% en 1989 hasta un 47% en 1991 y alrededor de un 45% a finales de 1992 si tuviéramos en cuenta a 10s trabajadores que proceden de la CE. Junto al incremento del peso de 10s trabajadores extranjeros se ha intensificado la presencia de mano de obra procedente del Tercer Mundo. En cuatro afios el volumen de trabajadores de paises terceros se ha triplicado sobradamente. Tabla 3. (1) (2) Trabajadores (2):(1) Aiío Total trabajadores no comunitarios Yo 1989 69.034 40.233 58,3 1990 85.238 50.168 58,9 1991 171.033 124.554 72,8 1992* - 139.695 - Fuente: Permisos de trabajos a extranjeros Ministeri0 de Trabajo y Seguridad Social. * En el stock al 31-XII-1992 ya no se incluyen 10s comunitarios. Consecuencias de la regularizaci6n de extranjeros de 1991 Papers 43, 1994 129 Tambitn eran poc0 usuales 10s rasgos demográfkos y ocupacionales de 10s trabajadores extranjeros en Espafia antes de la regularización de 199 1. Una muy elevada feminización de la fuerza de trabajo (35%), endeble presencia de menores de 25 aiíos (13%) y ridícula participacion de 10s trabajadores en la agricultura y en la construcción. Por no hablar de la sobrerepresentación de ttcnicos y profesionales (23%) y en general de 10s trabajadores muy cualificados. Desputs de la regularización el perfil socio-laboral se ha visto rejuvenecido y masculinizado. A la par que la agricultura, la construcción y 10s servicios menos cualificados (en particular el servicio domtstico y de limpieza en cafeterías, hoteles y restaurantes) se constituyen en las actividades y ocupaciones con más población foránea. A esta notable modificación del stock de trabajadores le ha seguido la regularización de 7.000 familiares de 10s trabajadores legalizados. De modo que se ha iniciado el ciclo del reagrupamiento familiar que, previsiblemente, se dará con cierto retraso hasta que el trabajador consolide su estabilidad legal y laboral con un permiso de duraci6n superior a un ai50 y una experiencia de trabajo continuado dentro de la eventualidad. Más claramente el reagrupamiento familiar proseguirá con la renovación del primer permiso de trabajo y, aún mis, con el cambio a un tip0 de permiso de duración quinquenal. La estabilidad laboral no significa conseguir un contrato como trabajador fijo, sino trabajar con cierta continuidad aunque sea con frecuentes cambios de patrono y de sector de actividad. Estas consecuencias de la regularización suponen un giro sustancial en la dirección de la inmigración mbprobable, aunque no sea la preferida por la opi- ni6n pública. Pero esta via hacia el realismo en materia migratoria puede verse facilitada u obstaculizada por la política que se practique desde 10s poderes públicos. 3. Tercera consecuencia: juna política activa o una declaración política? El Gobierno del Partido Socialista ha fijado un contingente de trabajadores extranjeros para 1993. Esa medida era la primera que se destacaba en la ya citada proposición no de ley de marzo de 1991. Su propósito es el de canalizar y organizar 10s flujos de inmigración laboral en función de las necesidades de mano de obra de la economia espaiíola y de la capacidad de absorción de la sociedad. Eso significa que hay ofertas de empleo no cubiertas por 10s espaholes desempleados. El cup0 se ha cuantificado sobre las siguientes bases empíricas: ofertas de empleo pendientes (46.000 en 1991) y ocupaciones donde se ha producido un mayor número de trabajadores regularizados. El resultado de seguir estos dos caminos ha sido el de determinar un contingente de 20.600 trabajadores repartides entre las actividades agrícolas (lO.OOO), el servicio doméstico (9.500) y la construcción (1.100). No ha lugar aquí una crítica de 10s fundamentos ttcnicos seguidos para fijar esa cifra. Se trata de una medida política y como tal debe tomarse. 130 Papers 43, 1994 A. Izquierdo Escribano La cuestión es cómo se organiza esa política interna e internacionalmente. Brevemente, cual es el papel de las organizaciones empresariales y sindicales (principalmente) a la hora de solicitar, transportar, acoger e instalar a esos trabajadores. En el otro cabo de la cuerda esta la decisión de con qut paises se ha de articular el contingente de mano de obra, cómo realizarlo y qui contrapartidas se esperan. Los asuntos que hay que tener previstos no son pocos. Tomemos la agricultura como ejemplo. Se trata, en su mayoría, de una demanda de trabajadores para faenas que no se prolongan mis allá de algunas semanas o meses. Una gran parte de las explotaciones agrícolas son de tamaño reducido y requieren pocos trabajadores. Estos pequeños empresarios, por 10 general, no están en condiciones de formular una petición concreta con la suficiente antelación y no aceptan correr con 10s gastos de viaje y el alojamiento de estos trabajadores eventuales. Los sindicatos no llegan a organizar a estos trabajadores temporeros y desconfian de la concurrencia respecto de 10s autóctonos. Asi, 10s empresarios se quejan porque 10s españoles no acuden a la oferta de empleo y 10s sindicatos se lamentan del escaso control que se tiene sobre la contratación irregular y, en su caso, de la competencia desleal de 10s trabajadores extranjeros. Como se ve no es fácil cumplir con el objetivo del contingente y no es seguro que no lleve aparejado un aurnento de la inmigración irregular. De modo que hay que evaluar su grado de cumplimiento y su eficacia a la hora de aminorar el flujo de indocumentados. Más aún, hay que explicar a la opinión pública esa política y en el futuro habrá que mantenerla o enmendarla con razones probadas. 4. Cuarta consecuencia: capacidad de acogida y política de integración iCómo medir la capacidad de acogida de una sociedad? La noción de umbra1 de tobrancia es pura ideologia, esto es, falsa consciencia de la realidad. El hecho es que la capacidad de acogida es un segundo eje de la política activa de inmigración. He adelantado que la opinión pública española va percibiendo, aunque sea de manera insuficiente y contradictoria, el escenari0 mas probable, a saber: que una proporción importante de 10s que llegan a Espafia tienen la intención de establecerse definitivamente. El Gobierno así 10 reconoce cuando segmenta el contingente, mitad por mitad, entre inmigrantes temporales y otros con carácter permanente. Sólo que no ha formulado una política explicita de integración. No hay criterios, ni medidas concretas. No se sabe si son 10s ayuntamientos 10s puntales de la política de integración, ni existe acuerdo, en la prbctica, sobre si son 10s servicios comunitarios o /os especializados 10s que van a llevar el peso de la tarea. Y así, unos apuestan por la atención especializada y por la práctica multiculturai, mientras que otros se decantan por la intervención de carkter comunitari0 en igualdad con 10s autóctonos o, para decirlo sin matices, están a favor de una acción que promueva la homogeneidad social y cultural. La carencia de un Consecuencias de la regularizaci6n de extranieros de 199 1 Papers 43, 1994 131 proyecto de integración se puede ver con claridad en la propuesta del cup0 a saber y, por poner un ejemplo: no hay ni una linea dedicada a pensar en el alojamiento provisional o definitivo de 10s veinte mil trabajadores temporales o permanentes. Dos datos, en el plano de las actitudes globales, pueden contribuir a situar la nebulosa cuestión de cuái sea, en 1993, la capacidad de acogida de 10s espafioles. Uno es que el 60% de 10s inmigrantes regularizados en 1991 declara que no tiene la intención de volver, algún dia, a vivir definitivamente a su país. Dos, el 46 por ciento de 10s espafioles cree que tienen la intención de permanecer aquí por un tiempo y luego regresar a su país de origen y, 10 que es más importante, prefieren que vengan una temporada, sin familiares y luego retornen. En pocas palabras, la mayoria de 10s inmigrantes piensa en instalarse definitivamente, mientras que poc0 mh de un tercio de 10s espaiíoles está dispuesto para afrontar esta nueva realidad. Habrá que insistir en este punto y adecuar 10s planes de 10s inmigrantes y las preferencias de 10s autóctonos para que la regularización no tenga como consecuencia no querida un aumento de la discriminación. 5. Bibliografia ARAG~N BOMB~N, R. Projet de programmation des% migratoires et systéme de quotas en Espagne. Documento presentado en la conferencia organizada por la OCDE, Canadá y España, en Madrid, 29-31 marzo de 1993. CIRES. Actitudes hacia los inmigrantes. Boletín de marzo de 1993. CIS. Estudio, 2051. Marzo 1993. IZQUIERDO ESCRIBANO, A. 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