Mercado de trabajo juvenil y políticas de empleo
Abstract
El paro juvenil es una de las características distintivas de la nueva situación que conocen muchas economías industrializadas desde 1973. En este articulo se reflexiona sobre las causas y consecuencias de la peor situación que soporta el colectivo juvenil en el mercado de trabajo. Las causas ha que buscarlar más en las condiciones generales de la economía del mercado de trabajo que en las características individuales de los jóvenes. Las consecuencias repercuten sobre el concepto mismo de juventud y sobre los procesos de inserción de las nuevas generaciones en la sociedad. Finalmente, se reflexiona también sobre la filosofía que sustenta la política de empleo juvenil.
Full text
MERCADO DE TRABAJO JUVENIL Y POL~TICAS DE EMPLEO Enric Sanchis Universitat de VaRncia Elparo juvenil es una de las características distintiuas de la nueva situación que conocen muchas economías industridlizadas desde 1973. En este articulo se reflexiona sobre b causas y consecuencias de la peor situación que soporta el colectivo juvenil en el mercado de trabajo. Las causas ha que buscarlar más en las condzciones enerab de k economia del mercado Jtrabajo que en L característica~ injividuah de h jóvenes. Las consecuencias repercuten sobre el concepto mismo de juventudy sobre los procesos de inserción de las nuevas generaciones en la sociedaá. Finalmente, se reflexiona también sobre la flosofia que sustenta la política de empleo juvenil. Resum L 'atur juvenil és una de les característiques distintives de la nova situacio' que coneixen moltes economies industrialitzades des de 1973. En aquest article es re exiona sobre les causes i conse iitncies de la pitjor situació que suporta el col r ectiu juvenil en el mercat de trefa~ Les causes, cal buscar-les més en les con-, dicions enerals de l'economia i del mercat de treballque en les característiques indiviAals dels joves. Les conseqiitncies repercuteixen sobre el concepte de joventut i sobre els processos d'inserció de les noves generacions en la societat. Finalment ,es refixzona també sobre la Jilosofa que sustenta la política dbcupació juvenil. Summa y The youth unemployment rate is one of the most distinctive characteristics o the new situation that most industrialized economies have known since 1973. f n the present article we will discuss the causes and consequences of the worst situation theyouth is enduring on the work market. The causes are to be ound f in the eneral economc situatzon as well as in the work market rather t an in the inividual characteristics of the oun . The consequences influence the conce t of outh itseifar well as the iJa ofzntegration o thk youth into sociev. d $r wi2)ialso discuss thephihophy on which theyout politics are baseá. Papers 39 (1992) (59-75)
((Papers)): Revista de Sociologia JUVENTUD Y TRABAJO El concepto de juventud es impreciso. Hace referencia a un colectivo que se define más fácilmente por 10 que no es que por 10 que es1. Se habla de jóvenes con respecto a aquellos individuos que han dejado de ser nifios pero que todavia no son adultos, que ya no viven en la situación de dependencia absoluta típica de la infancia, pero que todavia no han alcanzado la situación de independencia propia de la madurez o de la vida adulta. Los jóvenes pueden definirse, por tanto, como aquellas personas que, no siendo nifios, no tienen todavia la autonomia personal que les permite constituir unidades familiares con independencia de sus familias de origen. La autonomia personal es una realidad pluridimensional que implica la asunción de responsabilidades en diversos dominios de la vida social. Ahora bien, estas responsabilidades no sueIen adquirirse todas a un tiempo, ni tampoc0 son adquiridas necesariamente por todos 10s sujetos a la misma edad. Esta imprecisión hace que algunos nifios abandonen el status de la infancia antes que la mayoria de sus coetáneos y que algunos ((jóvenesa 10 sigan siendo cuando la mayoria de sus coetáneos son ya adultos. En consecuencia, la juventud es, mis que una situación social precisa, un proceso de tránsito entre dos posiciones sociales bien definidas: el status de nifio y el status de adulto. Si definimos a 10s jóvenes como el conjunt0 de individuos integrados en un determinado tramo de edad, a continuación habrá que matizar que ni están todos 10s que son ni son todos 10s que están. Si estudiamos las caracteristicas distintivas del colectivo juvenil con respecto al colectivo adulto, enseguida habrá que reconocer que las diferencias no son tantas como las que podemos encontrar dentro de cada uno de estos colectivos, y que algunos grupos de jóvenes y adultos están ~aracterioló~icamente más próximos entre si de 10 que pueden estar10 a otros grupos de sus respectivos colectivos. Los jóvenes no son una clase social. Hay jóvenes y jóvenes. Y esto es particularmente cierto cuando se estudia a 10s jóvenes desde la perspectiva del mercado de trabajo. iDónde empieza y acaba la juventud? Desde el punto de vista del análisis laboral, el limite inferior viene dado de manera inequívoca por la legislación: se comienza a ser joven cuando se alcanza la edad mínima legal para trabajar. En estos momentos se es joven desde 10s 16 aííos, pero hace muy poc0 tiempo se era joven ya a 10s 14 afios. Este limite operativo permite diferenciar netamente entre jóvenes y nifios, pero no debe hacer olvidar que el trabajo no es una realidad ajena a la infancia. Hay nifios ocupados en el trabajo negro de la economia sumergida, en el trabajo gris de las unidades productivas de carácter familiar y -fuera ya del dominio estricto de la producciónen el tra1. Galland, O. Lesjeunes, La Decouverte, Paris, 1984.
Mercado de trabajo juvenil y políticas de empleo bajo fantasma de las tareas domésticas, a través de las cuales muchos (es mejor decir, muchas) abandonan el status de la infancia. Por 10 que se refiere al limite superior -que marca el final de la juventud y el comienzo de la vida adultael problema es más complejo. Hace veinte años un grupo de expertos habria definido a 10s jóvenes como el colectivo entre 14 y 19 años, no sin advertir que algunas tendencias apuntaban hacia la c(juveni1izacion)) del colectivo de 20 a 24 años. Hoy esos mismos expertos acabarian definiendo a 10s jóvenes como el colectivo de 16 a 24 años tras un encendido debate sobre si 10s de 25 a 29 años son o no también jóvenes. El concepto de juventud aquí utilizado excluye el grupo de 25 a 29 años por las siguientes razones: 1) Las tasas de paro, actividad y escolarización experimentan una fractura importante al cruzar la barrera de 10s 25 años, se asemejan mis a las de 10s grupos adultos que a las del grupo de 20 a 24 años. Concretamente, la tasa de actividad se incrementa de manera notable mientras que las tasas de paro y escolarización se reducen de forma drástica. 2) La normativa laboral especificarnente dirigida a 10s jóvenes, 10s define igualmente utilizando 10s 25 Gos de edad como limite superior. Por 10 tanto, a nuestros efectos, son jóvenes las personas que tienen entre 16 y 24 aííos de edad. El interés particular y creciente por la problemática laboral de 10s jóvenes es consecuencia directa de la crisis económica que estalla en 1973. Es a partir de esta fecha cuando empiezan a proliferar 10s estudios especificos sobre la materia y cuando se populariza el término ccmercado de trabajo juvenil)). Una característica distintiva de la segunda gran crisis económica de este siglo es que -en relación con el empleo y el paroha incidido de forma particularmente dura sobre 10s jóvenes. Por el contrario, la crisis de 1929 afecta sobre todo a 10s obreros industriales, y sus efectos negativos sobre el empleo se repartieron de manera más homogénea entre 10s diferentes grupos de edad. Durante las tres décadas de fuerte crecimiento que experimentaron las economias industrializadas a partir del final de la segunda guerra mundial, la inserción de 10s jóvenes en la actividad económica tampoc0 planteó particulares dificultades2. Habia dos vias básicas de integración laboral, una que conducia al mercado de trabajo obrero y otra que conducia al mercado de trabajo no obrero. Al mercado de trabajo obrero se accedia una vez acabada la escolarización obligatoria y tras empezar un periodo de aprendizaje que normalmente se realizaba in situ. Este periodo de aprendizaje se caracterizaba -como hoy en diapor la precariedad, no estaba a salvo de 10s abusos y, en Espaíía, era muy frecuente que se desarrollara al margen de la legislación laboral. Pero era relativamente breve y, tras una temporada de tanteos, incluso de varios cambios de 2. Roberts, K. School Leavers and their Prospects. Youth and the Labour Market in the 1980 's, Open University Press, Milton Keynes, 1984.
(<Papers)): Revista de Sociologia puesto de trabajo, parece que permitia al joven estabilizarse en un empleo con ciertas perspectivas económicas y profesionales; al menos con la perspectiva de alcanzar una posición social mejor que la de la familia de origen. El mercado de trabajo no obrero estaba reservado para 10s jóvenes cuyas familias podian permitirse mantenerlos en el sistema educativo una vez superada la etapa obligatoria, desde 10s bachilleres hasta 10s universitarios. En consonancia con la expansión de la escolarización -que dard lugar finalmente a la escuela de masasesta via resulta cada vez mis frecuentada y permite a 10s jóvenes acceder a una cuota de empleos también en expansión y, en principio, más satisfactorios. La expansión del mercado de trabajo no obrero está directamente relacionada con el crecimiento del sector públic0 (particularmente educación y sanidad) y -mis en generalcon la modernización y burocratización de las unidades productivas. Dicho en otras paIabras, con el cambio tecnológico (que incorpora un número creciente de cuadros técnicos al proceso productivo) y con la terciarización de la economia, tanto desde el punto de vista de 10s sectores productivos como desde el punto de vista de las profesiones. Cuando se alcanza el punto álgido de 10s cctreinta afios gloriosos de crecimiento)) incluso algunos itinerarios obreros cualificados se inician fuera de las unidades productivas, en el sistema educativo. Son 10s afios en que educación y empleo mantienen una relación casi idilica, que augura un matrimoni0 duradero. Poco tiempo después, la crisis económica se encargará de revelar que aquella sincronia fue excepcional y estaba condenada al divorcio. La crisis económica significa la desaparición de millones de empleos en todo el mundo industrializado y el bloqueo de las dos vias de acceso al trabajo para las nuevas generaciones. Este hecho coincide con el asentamiento de la escuela de masas en las sociedades avanzadas: virtualmente toda la población en la edad correspondiente est5 encuadrada en la escuela obligatoria, pasa al menos diez afios de su vida en el sistema educativo, y al menos la mitad continua estudiando durante varios aiíos una vez superado el nivel obligatorio. Están pues servidos todos 10s elementos para que comience a cuestionarse el funcionamiento del sistema educativo. El proceso semiautomático de absorción de las nuevas generaciones (ahora egresadas del sistema educativo) por parte del mercado de trabajo, se darga y dramatiza, el periodo inicial de tanteos ya no est5 claro que conduzca a alguna parte. El paro juvenil se multiplica. Entre otras iniciativas de distinro origen, mediada la década de 10s setenta la Comunidad Europea pone en marcha 10s programas de transición a la vida activa. Ha nacido el mercado de trabajo juvenil3. 3. Planas, J. aLa inserció professional i social dels joves. Introducció als programes Transició de la CEE)), en Papers, 25, 1985.
Mercado de trabajo juvenil y políticas de empleo Puede hablarse de la existencia de un mercado de trabajo juvenil dentro del mercado de trabajo en su conjunt0 en la medida en que el paro y el empleo precari0 se encuentran aquí mucho mis acentuados. Según 10s paises, la tasa de paro juvenil duplica o triplica a la adulta con facilidad, y el porcentaje de jóvenes que trabaja en condiciones equiparables a las de 10s adultos se reduce a valores cada vez mis bajos. El método mis fructífer0 de acercarse a la pro-- blemitica del trabajo juvenil es la teoria de las segmentaciones. La crisis eco-- nómica abre un periodo de incertidumbre que fuerza a las unidades produc-. tivas a flexibilizar sus estructuras, incluido el uso del factor trabajo. La demanda de trabajo se articula en dos segmentos, uno estable y otro inestable, que movilizan respectivamente a 10s sectores fuertes y débiles de la fuerza de trabajo. Entre 10s primeros se encuentra la mayoria de 10s hombres adultos; entre 10s segundos, un porcentaje abrumador de jóvenes de ambos sexos. Desde la perspectiva de la demanda, hay razones muy dlidas que permiten aceptar la existencia de fuerzas que tienden a consolidar un mercado de trabajo juvenil caracterizado por la precariedad. Piénsese, por poner s610 un ejemplo, en el distinto grado de incertidumbre que soportan las unidades productivas según trabajen en rtgimen de competencia o de oligopolio; según utilicen tecnologia~ avanzadas intensivas en capital o tradicionales intensivas en trabajo; o, dentro incluso de una misma unidad productiva, en las diferentes posibilidades de gestión de la mano de obra en función de la fase del proceso productivo a que se aplique. Sin embargo, desde la perspectiva de la oferta, la cuestión de si existe o no un mercado de trabajo juvenil -un lugar de paro y ocupaciones precarias sin perspectivas al que se ve abocada la mayoria de 10s jóveneses más discutible. El problema es el sistema de relaciones que se establece entre la precariedad laboral y 10s diferentes tipos de jóvenes; hasta qué punto la precariedad va a estar controlada por 10s jóvenes o va a ser una experiencia que marcará definitivamente el resto de su vida activa. Esta cuestión es fundamental y volveré sobre ella más adelante. En estos momentos, no puede afirmarse con propiedad que estemos todavia en época de crisis. Todos 10s indicadores económicos sefialan que nos encontramos de nuevo en una fase de crecimiento. S610 10s indicadores del mercado de trabajo persisten en recordar que algo no acaba de funcionar en la economia. Estamos en la ccpostcrisis)), una fase caracterizada, a efectos de mercado de trabajo, por el hecho de que la secuencia beneficios/inversión/crecimiento económico/generación de empleo es insuficiente para reducir el paro a su llamada cctasa natural)). Además, la casi totalidad de 10s empleos creados no tiene nada que ver con 10 que hasta hace muy pocos ahos se entendia que era un ccempleo)); desde luego no sirven para mantener una familia. Desde la perspectiva del mercado de trabajo juvenil, la época de postcrisis significa sobre todo un fuerte incremento 63
((Papers)): Revista de Sociologia de la tasa de rotación laboral de 10s jóvenes, la conversión de una parte importante del paro de inserción (el de 10s que buscan su primer empleo) en paro de movilidad4, y el incremento de la tasa de ocupación. Pero el paro continúa siendo un problema de primer orden. Tanto es asi que la variable ccsexon ha dejado de ser el discriminador por excelencia en el mercado de trabajo, ese Iugar es ocupado desde hace varios aiíos por la variable ccedad))5. La legislación especifica sobre empleo juvenil ha venido a reforzar todos estos procesos. LAS EXPLICACIONES DEL PAROJUVENIL El problema del paro masivo es en gran medida un problema de paro juvenil, pero éste no registra la misma intensidad en todos 10s paises. No s610 es cierto que en algunos paises hay más paro que en otros, también 10 es que en algunos paises el paro es en mayor medida que en otros paro juvenil6. Este hecho ha estimulado el análisis de las causas específicas del paro juvenil. Se apuntan muchas de divers0 significado7. En primer lugar, la estructura demográjca de la población, la circunstancia de que haya, relativamente, más jóvenes intentando entrar en el mercado de trabajo y menos adultos en edades próximas a la jubilación. El que unos paises dispongan de una cuota de inmigrantes suficiente para cubrir el segmento precari0 del mercado de trabajo mientras que otros deben hacerlo recurriendo a algunos sectores de la población autóctona, en particular a 10s jóvenes. La consolidación en muchas unidades productivas de mercados de trabajo internos (a la misma empresa o al sector) que cierran el acceso a quienes buscan su primer empleo o s610 les dejan escoger las ocupaciones devaluadas, que se concentran en 10s escalones más bajos de 10s distintos itinerarios laborales. Las prácticas discriminatorias de las empresas, que preferirian contratar a otro tip0 de trabajadores antes que vérselas con jóvenes. La justificación económica de estas prácticas seria la menorproductividad o el mayor coste de 10s trabajadores jóvenes con respecto a 10s adultos, un fenómeno que la evidencia empírica sigue sin poder confirmar o rebatir de manera concluyente8. Se habla igual4. Rose, J. En qutte d'emploi, Econornica, Paris, 1984. 5. Montoro, R. La inserción en la actividad económica: empleo yparo juvenil, Ministerio de Cultura, 1985. 6. Therborn, G. Por quk en algunospaises hay mbparo que en otros, Ediciones Alfons el Magnhnirn, IVEI, Valencia, 1989. 7. OCDE, Elparo juvenil. Cawas y consecuencias, Ministerio de Trabajo, 1984. 8. Brown, P. y Ashton, D.N. (eds.), Education, Unemployment and Labour Markets, The Falrner Press, Londres, 1987; Junankar, P.N. (ed.), From Schoolto Unemployment? The Labour Marketfor Young People, Macrnillan Press, Londres, 1987; Marsden, D. y Ryan, P., ((mere
Mercado de trabajo juvenil y políticas de empleo mente del distinto grado deprotección sindical de que gozan jóvenes y adultos en el mercado de trabajo, porque el sindicato sirve sobre todo para defender a quien ya tiene un trabajo, no para procurarle uno a quien 10 busca, porque el ccúltimo que entra es el primer0 que sale)), porque las tasas de afiliación sindical alcanzan valores minimos entre 10s jóvenes, etc. No se olvida tampoc0 citar lafalta defirmación de 10s jóvenes, pero si se omite que tienen rnuchos más años de escolaridad que la mayoria de 10s adultos hoy en activo9. Se apunta tarnbién lafalta de experiencia, sin explicar por qué esta circunstancia (que por definición acompaña a quien busca su primer empleo) no impidió la integración laboral de 10s jóvenes durante el periodo anterior a la crisis; y sin explicar igualmente cómo puede adquirirse experiencia si no es ccexperimentandon, es decir trabajando. Finalmente, se sugiere la posibilidad de que sean 10s nuevos valores y actitudes de 10s jóvenes ante el trabajo, unos y otros contrarios a la ética y a la disciplina laborales, 10s causantes de su mala posición en el mercado; argumento que olvida el hecho de que las encuestas registran porcentajes minimos de jóvenes refractarios al trabajo y, sobre todo, el hecho de que la mayoria de 10s jóvenes que trabajan 10 hacen en las condiciones mis durasl0. Muchos de 10s estudios sobre las causas específicas del paro juvenil experimentan a 10 largo de su desarrollo un giro muy curioso: comienzan preguntándose por qui 10s jóvenes son las víctimas principales de la siruación del mercado de trabajo y acaban respondiéndose que las victimas son 10s culpables. Si hay tanto paro juvenil es porque hay muchos (demasiados) jóvenes, o porque no están preparados para desempefiar 10s empleos que se les ofrecen o, simplemente, porque nada de 10 que se les ofrece les parece 10 suficientemente bueno para ellos. Este tip0 de razonamiento debe evitarse de manera radical y no debe olvidarse que la cccausa determinantes del paro juvenil es la misma que la del paro en a saber, que no hay trabajopara todos". Dicho esto, cabe reconocer que debe existir algún tip0 de cccausas coadyuvantes)) que expliquen por qué el paro se ceba particularmente con 10s jóvenes. Ahora bien, mi impresión es que la: auténtica causa especifca delparo juvenil es la existencia (tácita) de un gran acuerdo social a todos los niveles para descargar sobre do Youn Workers Wor& Youth Employment by Industry in Various European Economies*, en ~ritisf~ournalo~~ndustrial~elations, vol. 24, 1, 1986; Toharia, L. y Muro. J. ((;Es elevado el salari0 de 10s j6venes?s, en Economia y Sociologid del trabajo, 112, 1988. 9. Windolf, P. al'expansion de I'enseignement et la s~r~ualification suc le marché du travailn, en Archives europknnes de Sociologie, 1, 1984. 10. Sanchis, E. ((Valores y actitudes de 10s jóvenes ante el trabajor, en Revista Espaiíola de Investigaciones Sociológicas, 4 1, 1988. 1 1. Touraine, A. y otros, ¿Qui empleo para los jóvenes? Hacia estrategias innovadoras, Tecnos-Unesco, Madrid, 1988. 65
((Papers)): Revista de Sociologia las generaciones jóvenes la mayorparte del coste social tanto de la crisis como de la actual reactivación económica. El sistema de valores sobre el que se basa esta especie de macroacuerdo social no está falto de lógica ni de coherencia, tiene su legitimidad y no resulta fácil (ni quizás oportuno) cuestionarlo. Pero el sentido que pueda tener el consenso social en torno a la existencia de un mercado de trabajo juvenil comienza a desvanecerse cuando ese mercado deja de ser un episodio temporal en el itinerari0 laboral y vital de un individuo y se convierte en un corredor sin retorno para un porcentaje creciente de jóvenes. Las posibles virtudes socializadoras que pueda tener la práctica de comenzar la vida laboral y adulta en condiciones adversas pierden su razón de ser cuando al final del camino no espera la recompensa de una posición laboral y social estable. En estas circunstancias, el mercado de trabajo juvenil puede acabar siendo una bomba de relojeria colocada en 10s cimientos mismos de la sociedad. El hecho de que 10s primeros contactos con el mundo del trabajo estén marcados por una experiencia de paro u ocupación precaria en empleos inestables, poc0 cualificados, infrapagados y sin perspectivas, constituye ya de por si un grave problema. Pero hay mis. Un sistema de relaciones industriales moderno no puede prescindir del pacto, del compromiso entre capital y trabajo. Ahora bien, con trabajadores resabiados por las primeras experiencias no es fácil entenderse, y sin entendimiento el objetivo de conseguir unidades productivas modernas, competitivas y ágiles para adaptarse a mercados cambiantes, queda seriamente en entredicho. Y esto no es todo. El aspecto más preocupante de la inestabilidad laboral de 10s jóvenes son sus repercusiones sobre losprocesos de integración social de las nuevas generaciones12. La integración de 10s jóvenes en la sociedad ha seguido tradicionalmente dos grandes vias. La primera (masculina) ha estado siempre centrada en torno al llamado trabajo productivo; la integración social no se concebia al margen de la integración laboral. La segunda (femenina) ha tenido tradicionalmente como eje la familia, la maternidad y las labores domésticas. Otras vias, digamos alternativas o ccpsicodélicass, de integración social han sido siempre absolutamente minoritarias, incluso durante 10s juveniles y floridos afios sesenta. Por razones que no vienen al caso, pero que no son exclusivamente de indole 12. Zárraga, J.L. Informe Juventud en Epaña 1988, Instituto de la Juventud, Ministeri0 de Asuntos Sociales, 1989.
Mercado de trabajo juvenil y políticas de empleo cultural, la via femenina ha entrado en franca decadencia, y durante 10s últimos afios resulta cada vez menos frecuentada, afios que coinciden casi puntualmente con la fase del paro masivo. En consecuencia, las dzJEcultades laborales de los jdvenes se convierten automáticamente -hoy rnás que nuncaen dificultades de insercidn social. La integración en el mercado de trabajo -desde la familia o desde el sistema educativonunca ha sido un camino de rosas y menos para todo el mundo. Pero antes la mayoria de 10s jóvenes conseguia superar las dificultades iniciales en un periodo relativamente breve. S610 una minoria quedaba atrapada en la trampa de la precariedad y el desempleo. Y en muchos de estos casos el problema podia explicarse por factores externos al mercado de trabajo. La inestabilidad laboral era fruto de otras inestabilidades psicosociales de orden individual. Hoy esa minoria inestable ha pasado a convertirse en rnás de la mitad de 10s jóvenes activos. Pero la inestabilidad juvenil no es s610 de orden laboral. Si antes definiamos la juventud como un periodo transitori0 entre dos status sociales seguros, estables y conocidos, ahora debemos reconocer que el status adulto es cada vez menos todo eso. La inestabilidad laboral no es ajena al univers0 adulto, muchos de cuyos habitantes saben que el empleo que ocupan ya no va a ser para toda la vida, al menos en su contenido. Se habla de la formaci6n permanente, de la obsolescencia de 10s conocimientos anteriormente adquirides y de la necesidad de estar preparados para el cambio, aunque la mayoria de 10s jóvenes sigue sin encontrar un trabajo digno de poner a prueba lo poc0 o mucho que pueden haber aprendido en el sistema educativo. Otras dimensiones de la vida social, como 10s modelos familiares o 10s referentes ideológicos, están igualmente en discusión, han dejado de ser puertos seguros hacia 10s que orientar la etapa de transición juvenil. Al final de la inestabilidad laboral y vital actual no se vislumbra rnás que una vida adulta marcada también por la inestabilidad13. Quizás sea esta situación la que explica la forma particularmente dramática como vive el paro y la precariedad la mayoria de 10s jóvenes. No es cuestión de comenzar a discutir qué tip0 de paro (juvenil o no) tiene consecuencias rnás perversas sobre 10s individuos y la sociedad en su conjunto. Pero si debe recordarse que diversos estudios de psicologia social han encontrado que el paro masivo actual ha tenido efectos tan demoledores sobre 10s individuos como 10s tuvo el que se produjo durante 10s afios de la gran depresión14. Sin embargo, como se apuntaba rnás arriba, hay que distinguir entre diferentes tipos de jóvenes. En función del grado de estructuración de 10s itinerarios educativos, del cccapital)) económico, social y cultural que puede poner en juego la familia de 13. Garelli, F. La generazione delh vita quotidiana, I1 Mulino, Bolonia, 1984. 14. Jahoda, M. Empleo y desempleo. Un análisis sociopsicoldgico, Morata, Madrid, 1987.
((Papers)): Revista de Sociologia Asi pues, existen muchas e incluso muy buenas razones para estar a favor de dar mis formación. En la situación actual y en relación con 10s jóvenes, esto significa defender la articulación de dispositivos de inserción que definan una franja intermedia entre 10s inactivos escolarizados y 10s activos ocupados en las posiciones más fuertes, de manera que la reducción de la tasa de actividad se vea acompafiada de la aparición de canales alternativos de integración social. Esta franja intermedia no puede convertirse en un nuevo almacén de fuerza de trabajo sobrante. Hay que dotarla de contenido para que pueda cumplir dos objetivos. En primer lugar, ocupar a la gente en actividades socialmente útiles, y que además sean formativas, al margen de lo que en Suecia se ha dado en llamar el ((mercado libre de trabajon. En segundo lugar, permitir a 10s jóvenes que puedan construirse su identidad social a pesar de no haber podido integrarse en ese mercado libre de trabajo. Recapitulemos explicitando cuáles son, a mi entender, las consecuencias derivada~ de este análisis en cuanto a la situación de 10s jóvenes en un mercado de trabajo como el espafiol y en cuanto a la política de empleo juvenil actualmente vigente. En primer lugar, resulta difícil encontrar razones que justifiquen las medidas encaminada a reducir el coste de la fuerza de trabajo juvenil. Desde luego, resulta difícil justificar la actual proliferación de modalidades de contratación no indefinida. Hay mis de una docena, 10 que nos ha convertido en el país mejor dotado en este sentido de la OCDE y, simultáneamente, en el que ha alcanzado la tasa de precarización del mercado de trabajo más elevada. Los dispositivos específicos de inserción s610 se justifican cuando hay de por medio un problema de formación. Este problema puede plantearse a tres niveles: educación básica, cualificaciones profesionales gentricas, y destrezas específicas de una unidad productiva concreta o de un puesto de trabajo especifico. En principio, 10s dos primeros niveles no tienen por qué afectar a las unidades productivas; hacen referencia a problemas que deben ser abordados por otras instancias sociales y cuyo tratamiento implicaria una reducción de la tasa de actividad. Ahora bien, existen razones incluso de orden pedagógico que aconsejan -al menos para algunos grupos de jóvenesuna terapia formativa desarrollada en estrecha conexión con las unidades productivas. En este caso parece Mgico aceptar la existencia de algún tip0 de compensación económica para las empresas. Por 10 que se refiere al tercer nivel, se trata de un tip0 de problemas que s610 pueden resolverse mediante un período de rodaje in situ. Dadas las circunstancias actuales, podria aceptarse la conveniencia de mantener salarios diferenciados (directamente o subvencionando una parte) mientras el joven recién contratado alcanza la productividad estándar. Mi conclusión es, por tanto, que hay que respetar algunos (pocos) dispositivos de inserción encaminados a despejar carencias en formación, primando a las empresas que se acojan a ellos. A condición, claro está, de que las empre-
Mercado de rrabajo juvenil y políticas de ernpleo sas ofrezcan empleos cualificados o al menos susceptibles de involucrar a 10s jóvenes en un itinerari0 laboral con perspectiva. La función de estos dispositivos seria la de trazar un camino critico que permita a una cuota relevante de jóvenes acceder al mercado de trabajo evitándoles caer en uno de estos dos extremos, a saber, la exclusión absoluta del mercado de trabajo o la superex- ~lotación en ocupaciones degradada, sin futuro y ni tan siquiera remunerada con un salari0 ((digno)). Lo cual implica que el uso de 10s dispositivos de inserción debe estar sometido a un control riguroso por parte de la inspección laboral o, en su defecto, de las instancias sindicales. Si en nuestro sistema de relaciones industriales hay alguna práctica irregular necesitada de urgente erradicación es, antes que cualquier otra, la de beneficiarse de sustanciosas bonificaciones por contratar a jóvenes en ((formación)) para luego tenerlos ocupados en actividades absolutamente banales, despedirlos antes de que se materialice la obligación de estabilizarlos y volver a iniciar el proceso con la generación siguiente.