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Una versión cinematográfica de "La Eneida"

Cano, Pedro Luis

Abstract

Cano, Pedro Luis

Full text

Ped o Luis Cano El abundan e ma e ial ilmog á ico inspi ado en las cul u as g iega y o- mana, o simplemen e inspi ado po ellas, no suele llama la a ención de 10s in es igado es, aunque la in luencia de las li e a u as e his o ias mo- de nas suele se asumida hoy dia po 10s co espondien es especialis as con ecuencia algo mayo . Po o a pa e, con as a la elección de Vi gi- lio pa a la única p opues a de es udio cinema og %~co' al es ilo de un au o con la excepcional escasez de ilmog a ia de su ob a, sob e odo en compa ación con las e siones sob e Home o, agedia, anécdo as his ó ico-legenda ias, e c.. . Los p oduc o es han espe ado, emido al ez, a Vi gilio du an e ce - ca ya de un siglo. El bimilena io de su nacimien o nos ha eco dado una exó ica ansg esión a es a no ma en una e sión come cial de La Eneida, con escaso p esupues o económico y no menos escasos p esupues os in e- lec uales, que ue odada en el decae del neomi ologismo cinema og á- ico po un equipo de a esanos, some idos, olun a ia nen e quizás, a du os impe a i os de p oducción. Pese a la p emedi ada medioc idad del p oduc o, la ob a p esen a in e esan es indicios de esis encia a 10 que pod íamos llama ccsaqueo de una ob a li e a ia~* . He aquí un so- me o análisis de esos indicios. P. LEGLISSE. Une oeu e dep e-cinema, L 'Eneide. Les nou elles edi ions Deb esse, Pa ís, 1957. ' P. BA~ELLI, El cine y la ob a li e a is, Gale na, Buenos Ai es 1970, (passim). La Eneida La ealización de La leggenda di Enea (1962), de Gio gio Ri al a, iene su azón segu amen e en que el año an e io se había es enado con acep able éxi o popula Lague a di T oial de Gio gio Fe oni. És a cen- aba su a ención, c eemos que po p ime a ez, en el pe sonaje de Eneas como p o agonis a absolu o. Las elacionamos, pues, y su con i- nuidad no la conside amos casual. Es cie o que la p oducción y di ec- ción no coinciden en ambas, pe o sí su p incipal ac o , S e e Ree es, y es 5 comp obado que el público iden i ica pe sonaje e in é p e e, anu- lando una de las dos ace as, según que el éxi o se deba a las ca ac e ís i- cas de uno u o o. En el caso que nos ocupa es bas an e lógico pensa que, si se supuso que el éxi o de La Gue a di T oia se debía en pa e a Enas, se pod ia e- pe i ba ajando de nue o 10s ing edien es al ededo del mismo pe sona- je enca nado po el mismo ac o . Compliquemos aún nás 10s da os. S e- e Ree es se había hecho amoso con el papel de Hé cules en dos pelícu- las muy acep ables sob e el hé oe2. 2Iden i ica ía el público, pues, a Hé cules y Eneas en la mezcladísima mi ologia clásica-cinema og á ka?3 Nos inclinamos a supone que sí, po más que -y habla emos con ma- yo a ención de el10 al comen a el ilm- La leggenda di Enea in en a e i a 10 cuidadosamen e. Nada más lejos de ella que iden i ica a Eneas con el mi o del supe homb e. Po que es a película es exó icamen e hon- ada y cu iosísi na nen e paci is a. No se engañe nadie con 10 dicho en lí- neas an e io es: sin e ac a nos de nada de 10 a i mado, debemos an ici- pa que La leggenda di Enea, con un pa de acie os in e esan es a su a- o , es una película allida. Dado que se a a de un ilm Único, -no o igina se ie, ni la sigue-, pasamos a na a 10 escue amen e pa a que puedan obse a se mejo las compa aciones necesa ias con la uen e o iginal. 1 G. RNALTA. LU eggenda di Enea. P oducción Me cu y Films-Socie é des Films Si ius. I alia-F ancia 1952; G. FERRONI. LU Gue a di T oia P oducción Films Bo de i. I alia- F ancia. 1961. 2 P. FRANWSCI. Lejá icbe di Ede (1957158); E co¿e e /a kgina di Lidia (1959). 3 Ce ca de ma ocien as películas egis adas en In luencias del Mundo C¿ásico en ¿a His o ia de a cinema og a h, Tesis inédi a leída en la Uni e sidad de Ba celona en 1973. Un em ac o de la ilmog a ia mi ológica ue publicado en <Cine y mi ologías. Film-&# 1. Ba celona, 1974. La ilmog a ia de la his o ia de Roma se publicó en .Roma y el Cines. en el n? 3 de la misma e is a. A. Un nume oso g upo de pe sonas a anza po ie as desé icas. Una oz en o nos comunica que as la des mcción de T oya -una i nagen del caballo de made a an e 10s mu os de Ilión se ha o ecido du an e 10s í ulos de c édi o- el hé oe Eneas se ha hecho ca go de 10s supewi ien es y su la go e a du a sie e años. Algunos pe sonajes se an iden i icando en el diálogo, muy lojo, acío: Aca es, Niso, Eu ia- 10 ... Llegan, po ie a, a las uen es del Tíbe . Es una egión e de, a bolada, un paisaje eminen emen e medi e áneo. Los ex e io es se- án ace ados a 10 la go de oda la na ación, aunque no c eemos que hayan sido di íciles de escoge . Desde un p incipio -y ambién du a- á has a el inal- la ama se expone en cla e de epopeya. Pocos pe - sonajes son ealzados y es la comunidad, sob e odo, 10 que in e esa. Sob e iene un p ime inciden e con un g upo de ú ulos, al mando de Mecencio. El p opio Tu no isi a a 10s oyanos en su campamen o y les sugie e que se ayan. Eneas de iende su de echo a pedi hospi ali- dad al ey La ino y así 10 ha á. En la secuencia siguien e 10s ní ulos, siemp e al mando de Mecencio que se nomb a cons an emen e b azo de echo de Tu no, p o ocan una es ampida en e 10s animales del ey E and o de 10s a cades. Di igen el ganado al campamen o de 10s eu- c os, pe o el pelig o es echazado po Eneas y sus luga enien es. B. Apenas iene iempo el hé oe de euni a sus homb es y cambia sus es idu as pa a isi a al ey La ino a quien Aca es había pedido audiencia pa a 10s euc os y su je e. A la ci a acuden ambién A cades, ní ulos y olscos. Pallan e ep esen a a su pad e E and o, ey de 10s a - cades; Tu no es á al en e de 10s segundos; de 10s úl imos, Camila, que is e una anac ónica mezcla de opa masculina que ealza bien sus encan os emeninos. Todos es os espe an a Eneas en las escalina as de un adin elado palacio que ecue da la a qui ec u a micénica. También es án p esen es La inia y su mad e Ama a. Acep ada la hospi alidad de La ino, Eneas descub e en el palacio unos escos que ep esen an la calda de T oya con algunos de sus momen os culminan es. Al e - los, una se ie de lasbbac sob eponen a las pin u as las mue es de Héc o y Aquiles; el cadá e de Héc o a as ado po el ca o de Aqui- les; el caballo en ando po la mu alla abie a y el incendio de T oya. C. La inia ha so p endido a Eneas en sus pensa nien os e in e cam- bia con El algunas ases anas que p e enden i p epa ando el camino de a ec o en e ambos. Llega Ama a que p onuncia unas palab as de ío cinismo, no sab íamos si di igidas a Eneas o al público p esen e: <Has ecibido la acogida de 10s que c een en 10s mi oss. Tu no la acompaña. Una nue a secuencia p esen a a Tu no y Ama a cambian- do opiniones. Tu no pide la mano de La inia, po cuya concesión Ama a debe á in e cede an e La ino. Lo hace. Los diálogos, siemp e de una pésima calidad, nos pe mi en supone que la disco dia eina en e 10s eyes del Lacio. En un banque e, La ino, que se nos ha p esen ado como un pe so- naje indeciso y con adic o io, pe o de ins in i o a ec o a 10s oyanos, concede públicamen e a 10s euc os 10s e i o ios de la desembocadu a del Tíbe . Re uelo. Palian e se p onuncia enseguida en p o de la deci- sión. Tu no y Camila en con a. Unos juegos. En la plaza, en e al pa- lacio. Compi en a caballo Tu no, Pallan e y Camila. Se a a de da una uel a al ecin o. Hay obs áculos que deben sal a y al inal i a al blanco. El blanco es un pos e a cuyo ex emo hay unas palomas a adas. Pueden ola , pe o no apa a se mucho de la pé iga. Camila es elimi- nada po alla su lecha. Pallan e cae del caballo, empujado po Tu - no, quien gana el p emio. Se a a de un cin u ón. La inia p o es a po la pe idia de Tu no. Eneas in e iene y da dos uel as al ci cui o comando con sus lechas las sogas que man ienen suje as a las palomas. A eba a, pues, el cin o a Tu no y le a en a obsequiándoselo a Pallan- e que asegu amen e 10 hab ía ganado*. En es e momen o i umpen en la plaza Mecencio y sus homb es que aen unos euc os p isione os. Han ma ado unos cie os sag ados y a dos sace do es que cus odiaban el no menos sag ado bosque. Exci a al pueblo que a anza dispues o a lincha a 10s ex anje os y a quien 10s p o eja. Escenas de lucha. Huida me ced a la ayuda de Pallan e. Eneas hace cons ui una empalizada al ededo del campamen o. Se o jan espadas y lanzas. Cien o cincuen a y cien espec i amen e. Se p e ende des aca la in e io idad de a mamen 0 que aqueja a 10s o- yanos. Tu no a aca. Hace mo i a Aca es an e la mu alla en e a o- dos. Concede la noche, que se ap oxima, como plazo pa a que 10s ccin- aso es, busquen o as ie as. An e 10 desespe ado de la si uación, Eneas decide pedi ayuda a 10s e uscos. Le acompañan Niso y Eu ialo. Es os mue en al oba 10s caballos necesa ios pa a la embajada, de en- diendo la e i ada de Eneas. La escena de su mue e p e ende e iden- cia su g an amis ad. Eneas consigue la ayuda de a cades y e uscos. Comienza la ba alla. Los ú ulos opugnan el ue e oyano. Pallan e a aca po un lanco pa a hace se pe segui y así debili a el asedio. Al di idi se las ue zas de 10s si iado es, Eneas con 10s e uscos pod án eli- mina les. An es de que es o pueda hace se, apa ece Camila con 10s olscos. Mue e he oicamen e y son de o ados sus homb es. Po in se a aca a 10s ú ulos y el si io acasa. O a escena nos mues a cómo si- mul áneamen e a es os hechos, Pallan e mue e a manos de Tu no, quien le a eba a el cin u ón, p emio de 10s juegos de Lau en e. Tu no se e i a al palacio del ey La ino a o ganiza la de ensa de la ciudad. Se o ece a nues a is a un campo plagado de cadá e es. El espec áculo es las imoso. Eneas se conmue e y se p esen a en Lau en- e. P opone que se celeb e un comba e singula en e El y Tu no. Es e in en a e i a 10 pe o se e obligado a acep a . Se á al día siguien e. Momen os an es del duelo inal, La inia se p esen a en la ienda de Eneas y le decla a su amo . In e cambian e usiones. Iu10 ayuda a su pad e a es i las a mas. Ambos comba ien es an sob e ca o de dos caballos, blancos 10s de Eneas, neg os 10s de Tu no, que po cie o se habia paseado has a aho- a en cuad iga. Cabalgadas. Fallan las p ime as lanzas. Tu no log a ompe las lanzas de Eneas, que a su ez des oza el eje del ca o a su Emulo. Te minan a espada jun o al Tíbe . El comba e se inclina desde un p incipio a a o del oyano. Al inal és e descub e que Tu no Ile- a el cin o de Pallan e. Le hunde la espada en el pecho y el ey de 10s ú ulos es a as ado po las aguas del ío con una espada oyana en su pecho. La inia se casa con Eneas. La película e mina con un discu so en o que augu a las glo ia u- u as de Roma. An e nues os ojos des ilan legiones omanas bien a - mada y en pe ec a o mación. O'íos habla del asenado y el pueblo omano* y se nos o ece una isión aé ea de la an igua ciudad de Roma (en maque a). a) La p ime a decepción la su e el espec ado cuando descub e al co- menza -Enes alcanza las ibe as del Tíbe - que s610 se ilus an 10s can os VII-XII. No se han a e ido con el desa o unado pe eg ina de 10s euc os a la búsqueda de su ie a p ome ida. Más aún, han e i ado en su impo encia 10s bellísimos episodios de las elaciones en e Dido y Eneas. A aquella -la pe sonalidad nás pu a, nás o iginal del poema- no se la menciona 5 siquie a. Es una au en ica a en a, que e idencia la p agmá ica medioc idad de guionis a y ealizado . El ilm es á ya mu i- lado an es de ealiza se y sus p ime as escenas, apoyadas en las mule as de una oz en o que,no palia á el desaguisado, esul an ex añas, con- usas, pob es y, desde luego, absolu amen e inin eligibles pa a quien no haya leído el poema. No así pa a quien haya is o La gue a a'i T oia, en cuyo inal se hacía alusión a 10s in o unios que espe aban a 10s de o a- dos que habían podido escapa bajo la u ela de Eneas. He aquí una de las innume ables ocasiones en que el cine op a po bebe en sus p opias uen es. A pa i de aquí, no nos ex aña á ampoc0 la igno ancia abso- lu a del pe sonaje de Ascanio que mue e en el lib o e ce o4 del poema. Son la ausencias nás e iden es. T as las p ime as obse aciones se nos ocu e inmedia amen e que no in e esa nás anécdo a que el en en amien o Eneas-Tu no. Es o puede da luga a un peplum ulga que ilus e algunas emocionan es ba allas. No habla emos aquí de la gue a como espec áculo. Cons a e nos sin emba go que La leggenda a'i Enea puede inclui se en un cu ioso conjun- o de$¿ms que a an de episodios pseudohis ó icos an e io es a la epú- blica. A es e espec o la película que nos ocupa es una calamidad. Las es- cenas de comba e mencionada nás a iba son de una alsedad, inade- cuación y o peza anca nen e exec ables. Vemos a ú ulos, olscos, e uscos, la inos y a cade? mo iéndose o pemen e en el campo de ba a- lla, sin sabe muy bien a dónde di igi se o qué hace . Lamen able. Las masas se mue en con el mismo e o que si ue an a coge el me o en una es ación cén ica y 10s soldados se empujan unos a o os, igno an es de con a quién di igi las a mas que les han p es ado en el es ua io. 4 VIRGILIO. Aen. 111, 708 y SS. 6) Sin emba go, no sabemos muy bien po qué - al ez la a iga y desazón que p oduce el isionado de an os desba ajus es-, pe o nos hemos sen ido inclinados a una cie a simpa ia hacia es a película po un pa de acie os que nos so p endie on y de 10s que pasamos a habla . Nos complace una secuencia: aquella en que Eneas ememo a algunos de 10s hechos más des acados de la gue a de T oya -enseguida habla emos de ello- y dos ca ac e es: el p opio Eneas y el ey La ino, a que nos e e i e- mos más adelan e. Los escos que p oducen 10s is es ecue dos del hé- oe se asladan aquí al palacio del ey La ino en Lau en e. Vi gilio 10s si- uaba en un emplo a Juno que Dido hacía edi ica en las p oximidades de Ca ago'. Es e e oceso con espec o a la lhea que habia iniciado la película nos pa ece espe uoso hacia la belleza del agmen o y ambién cul u alizan e. A la isión de 10s escos, en el poema, se sob eponia la na ación i giliana6 y 10s e sos se sus i uyen en la pelicula po imágenes en lashbac ! que 10s ep esen an. El mé odo es álido po que el cine ha de exp esa se en imágenes. Pe o ampoc0 las ep esen aciones son exac- amen e las mismas. En e ec o, Vi gilio desc ibe a 10s á idas y P íamo; Aquiles7; ba allas en o no a la ciudadg; e e encias a o os hé oes, como Reso y T oilo9; el dolo de las muje es de T oyalo; el iun o de Aquiles y sus a en as al cadá e de Héc o l1; el su imien o de P íamo12; al p opio Eneas13; a Pen esilea y las amazonasl4. En el ela o ílmic0 Eneas e ep esen ados en 10s escos el comba e de Héc o y Aquiles; las a en as al cadá e de Héc o ; la mue e de Aquiles po lechazo en el alón; el caballo en ando en la ciudad y algu- nas escenas no pe sonalizadas del incendio de T oya; uego, ma anza, mue e y dolo . Mul i udes que co en en di ecciones con adic o ias, asus adas y de o ada. Todo el10 sob epues o a 10s escos y al os o de Eneas cuya exp esión - al ez po un e ec o de mon aje- alcanza a co- munica el dolo que Vi gilio a ibuye a a su hé oe. Vol amos a 10s e- cue dos pic ó icos. No nos ex añamos en absolu o, en es e caso, de la sup esión de algunos de 10s momen os plasmados en el poema. La leg- 5 Id. ibíd., I, 441 y ss. 6 Id. ibíd.. I, 456-493. 7 Id. ibíd., I, 458. 8 Id. ibíd., I. 465-470. 9 Id. ibíd., I, 470-478. 10 Id. ibíd., I, 478-482. 11 Id. ibíd., I, 483-484. 12 Id. ibíd.. I. 485-487. 13 Id. ibíd.. I. 489. Los oyanos o jan con u gencia sus p opias a mas, de las que ca ecen. Tu no ha a acado cuando Eneas huye, ompiendo el ce co, a busca la ayuda de a cades y e uscos. Tu no se e i a di ec amen e a o gani- za la de ensa de la ciudad. Tu no hie e a Eneas a aición du an e el duelo inal. Na u almen e no hay cu a milag osa. Venus en ega a Eneas las a ma que el p opio Vulcano le ha o jado24. Tu no a aca el campamen o en ausen- cia de Eneas po suge encia de Juno (comunicada po I is)25. En plena ba alla, Juno hace que Tu no se e i e a una na e26. Luego, al en e- a se de la de o a de su caballe ía, a a de ende la ciudad encole izado po la olun ad de Júpi e 27. Venus cu a a Eneas las he idas que Tu no le ha causado po so p esa28. C eemos que es a concisa con on ación en e adcdo as del poema y su e sión cinema og 31ca demues an plenamen e que el in e és en na- u ali a 10s hechos jus i ica muchas de las libe ades que se oman al plan ea la his o ia. No p e endemos que haya un especial espe o hacia La Eneida, s610 un in e és mucho mayo po su anécdo a que po su cali- dad o mal, y no nos podemos opone a que sea el ema -un agmen o de ellos- 10 que un ealizado conside a mS adecuado pa a con e i en imágenes. Acep ado po un momen o que no se busca poesia sino his o ia, es a na u ali ación a que nos e e imos se ia una aducción en p osa de Vic- gilio. Si el esul ado no ha sido bueno, es supe icial achaca lo a es a p o- si icación que conside amos álida. Es simplemen e inhabilidad del guionis a, del di ec o y de una buena pa e del es o del equipo, o sim- ple desin e és, u ina. Conside amos, po in, que es a simpli icación de mo i os sob ena u ales, o ecida a la co a ecep ibilidad p e is a en el público, se ex iende a cuan os de alles disquisi i os o e udi os -exceso de nomb es p opios, pueblos, genealogias, leyendas- pudie an exce- de la en alguna o ma. Los pe sonajes de La leggenda di Enea esponden a un muy elemen al esquema maniqueo. 24 Id. ibíd., VIII, 454; 608-614. 25 Id. ibíd., VIII, 1-22. 26 Id. ibíd., X, 636-660. 27 Id. ibíd., XI, 901 y ss. genda di Enea es 5 di igida al g an público -inclusa especialmen e al in an il- y aquél no suele alcanza la co a cul u al su icien e como pa a supone le conocedo p o undo de La Eneida. Los pe sonajes de P íamo, Reso, T oilo, Pen esilea o la p opia Palas A enea ca ecen de en idad po- pula su icien e como pa a a e e se a glosa los en simples imágenes. No asi Héc o y Aquiles. Se les econoced en su comba e; jun os, nunca in- di idualmen e. Se sab á que es Héc o al e le a as ado po el ca o de Aquiles y a és e se le iden i ica 5 de o ma ecíp oca y, pos e io men e, al mo i con una lecha a a esando su alón. Se ha is o an as eces que de iene iconema. Lo mismo podemos a i ma del caballo15, que a su ez suge i á que la ciudad incendiada que le acompaña es T oya y no cul- quie o a. Lo esumi emos de una o ma escue a a i mando que el pú- blico no conoce a 10s pe sonajes, sino 10s hechos que és os p o agonizan. En la secuencia de 10s escos de Lau en e -del emplo de Juno en el poema- hay ilus aciones que pueden se iden i icadas. En cuan o a las pin u as, el deco ado había leído sin duda algún ma- nual de a e an iguo, pe o sin p eocupa se demasiado del capi ulo esco- gido. Los mo i os o namen ales y las igu as se asemejaban a la pin u a g iega y el colo ido eco daba mucho más 10s es os de Pompeya, puede que au én ica inspi ado a. En odo caso cumplen bien su uncionalidad. Añadamos como úl ima obse ación a es a secuencia que la sala ca ece de o a en idad. No iene muebles en absolu 0 y oma aspec o de mu- seo. Cu ioso despis e de 10s a í ices del ilm, po el que in uimos que pa a aquéllos un esco an iguo es siemp e una mina o la pa ed de un museo; no la deco ación de una casa en que se i e. 6) La e sión del asen amien o de 10s oyanos en 10s nue os e i o ios y su consecución ambién di ie en. En la película se plasman 10s hechos del can o VI1 y un ex ac o de las escenas bélicas de odos 10s cinco si- guien es, con alguna e e encia -po ejemplo la comen ada líneas más a iba- a momen os de can os an e io es. En su conjun o, el mé odo de adap ación p esen a en líneas gene ales la dos siguien es ca ac e ís icas: na u alización de 10s hechos y simpli ica- ción maniquea de 10s pe sonajes y sus mo i aciones. La na u alización a que hacemos e e encia apa ece de o ma cla a o indiscu ible. Todos aquellos episodios en que pudie an apa ece 10s dio- ses han sido eliminados, empezando po la misma sup esión de 10s seis p ime os can os. Asimismo, se modi ica cualquie episodio de 10s can os VII-XII en que hubie a in e ención di ina. Veamos: 15 En ambos casos apa ecen en secuencias de odo el ciclo oyano cine na og á ko. Al espec o, c i. nnP 3. Llegan a las uen es del Tíbe po ie a. No hay más mo i o pa a queda se que la habi abilidad del e eno. La ino sien e simpa ia po 10s exuan- je os y La inia po Eneas. En una en- e is a, Ama a y Tu no, h y sob ino, acue dan que La inia se case con aquél y se expulse a 10s oyanos. La eina in- en a á in lui sob e su esposo. . Los oyanos de cace ía ma an unos cie os de un bosque sag ado y a sus dos sace do es po acciden e o zado po 10s soldados de Tu no. Poema Episodios de la a esía de Libia, Sici- lia, I alia, plagados de in e enciones di inas auno, Venus, Nep uno) y ba- jada de Eneas a 10s in ie noslb. Eneas deduce que han alcanzado su obje i o según la p o ecia de Ascaniol7. La inia y ie a es án des inada a Eneas po p o ecíasls que, además, man end án en odo momen o a La i- no inclinado a 10s oyanos. Ama a se opone a Eneas po que la u ia Alec o se ha apode ado de su ánimo a ins an- cia de Juno. Consag a su hija La inia a Bacol9. Po in e ención de Alec o (y Juno), Ascanio, de caza, ma a po acciden e un cie o. Se o ganiza una e iega. Mue en Almón y Galeso20. En el* se a a simplemen e de una La enemis ad de Tu no ambién es á dis ibución maniquea de papeles; exci ada po Alec o21. Tu no odia a Eneas y 10s oyanos po - que es an agonis a y ellos p o ago- nis a. La ino se niega a ab i las pue as y 10 La p opia Juno ab e las pue a del hace (no apa ece en escena) Ama a. emplo de Jano al nega se el ey La ino22. La amis ad de Eneas y Pallan e, hijo El p opio dios Tíbe sugie e a Eneas de E and o, es el mo i o de la alianza que busque alianza con 10s a cades23. de euc os y a cades. 16 VIRGILIO. Aen. VI. 17 Id. ibíd., VII, 102-127. 18 Id. ibíd., VII, 45-101. 19 Id. ibíd., VII, 323 y SS. 20 Id. ibíd., VII, 475-539. 21 Id. ibíd., VII, 413 y SS. 22 Id. ibíd., VII. 620-622. 23 Id. ibíd., VIII, 36-65.