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La situación financiera de las ciudades en período de recesión económica (1975-1985): un análisis comparativo de diez países

Nevers, Jean-Yves; Ylonen, Ari

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Nevers, Jean-Yves; Ylonen, Ari

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LA SITUACION FINANCIERA DE LAS CIUDADES EN PERfODO DE RECESION ECONOMICA (1975-1985): UN ANALISIS COMPARATIVO DE DIEZ PAISES Jean-Yves Nevers (Universidad de Toulouse le Mirail, France) Ari Ylonen (Universidad de Tampere, Finlandza) Con el tiempo, es probable que en la historia de 10s municipios de la mayor parte de 10s paises desarrollados 10s años comprendidos entre 19751985 serán considerados como unos años de transición, en 10s cuales las múltiples consecuencias de la crisis económica han propiciado las condiciones necesarias para la aparición de una profunda mutación, a veces espectacular, pero, las más, subterránea y silenciosa, de 10s modelos de gestión y de las políticas locales que habían prevalecido a 10 largo de 10s tres decenios anteriores. La desaceleración del crecimiento demográfico y las nuevas tendencias de la urbanización, la recesión y la reorganización territorial de las actividades económicas, asi como de las relaciones entre poderes centrales y poderes locales y la emergencia de nuevas culturas políticas, constituyen algunos de 10s factores principales determinantes de 10s cambios institucionales, financieros y políticos que han afectado, y siguen haciéndolo -en grados muy variados-, a los gobiernos de los distintos paises desarrollados. Papers 33 (1990) (131-150) <(Papers)>: Revista de Sociologia LOS NUEVOS DATOS DEL JUEGO EN EL GOBIERNO LOCAL Los cambios acaecidos en 10s años 1975-1985 se manifestaron en primer lugar con la aparición de situaciones de tensión financiera más o menos agudizadas. Éstas presentaban un desequilibri0 duradero entre un proceso de crecimiento de 10s gastos locales, dificilmente dominable a corto plazo, y que prolongaba o ampliaba las tendencias pasadas, y un proceso de rarefacción de 10s recursos cuya movilización resultaba mucho más difícil en la coyuntura de recesión económica. La gestión de esta situación de crisis financiera por las autoridades locales, a partir de la mitad de 10s aiios setenta, ha líegado a constituir un objetivo primordial del gobierno local y de la política urbana. Frente a un entorno económico que se habia vuelto menos previsible, caracterizado por un estrechamiento de las obligaciones financieras, las administraciones locales de las ciudades, como organizaciones complejas y heterogéneas que son en todos 10s paises industrializados, han tenido que adaptarse e innovarse. La importancia adquirida en la literatura especializada por 10s temas del management y de la innovación señala claramente que los antiguos métodos de gestión y 10s modelos tradicionales de decisión presupuestaria se han vuelto inadecuados (Wolman H., 1986). El crecimiento casi automático del presupuesto de un año para el otro, según una lógica <tincrernentalista)> como modo principal de elaboración de la política presupuestaria en una situación de recursos relativamente abundantes, no puede funcionar en el sentido contrario (Wildavsk~ A., 1964). No existe un mecanisrno <tdecrementalista>> de ajuste de 10s gastos con unos recursos estancados o en decrecimiento. Para mantener 10s equilibrios presupuestarios, 10s responsables locales deben tomar decisiones políticas, definir estrategias voluntaristas, enfocar la gestión local en su conjunto y no como un agregado de servicios o administraciones y, sobre todo, plantearse el problema del mejoramiento de la productividad: hacer tanto, o más y mejor, con menos, ha llegado a ser una consigna prioritaria para 10s responsables locales en la mayoría de 10s pafses. Pero 10 que está en juego rebasa con mucho el mero marco de 10s problemas de equilibri0 financiero y de management. Lo que en realidad está en tela de juicio, mis all6 de la ca~acidad de adaptación e innovación de las burocracias locales frente a una coyuntura de rarefacción de 10s recursos, es el conjunto de 10s procesos sociales y políticos que en 10s aiios de crecimiento desempeñaban un papel determinante en la continua ampliación del intervencionismo estatal. En primer lugar, 10 que se cuestiona no es s610 la administración local en tanto que organizacidn (o empresa de La situación financiera de las ciudades en período de recesión económica servicios públicos), sino el mismo sistema de gobierno local o, mis concretamente, las modalidades de funcionamiento de la democracia local y, en segundo lugar, el contenido de las politicas y el papel de 10s gobiernos locales en el desarrollo del Welfare State. Como escribe G. M. Hellstern: <(El debate surge a mediados de 10s años setenta cuando unas crisis hancieras sacuden las grandes ciudades, alarman a 10s responsables locales y les hacen tomar conciencia de la fragilidad de las bases sobre las cuales habían ediíicado unas politicas locales de redistribución para una mayor igualdad y justicia>> (Clark T., Hellstern G. M., Martinotti G., 1985). De hecho, tras varios decenios durante 10s cuales el desarrollo del intervencionismo municipal era objeto de un consenso política, la defensa o el cuestionamiento del <tMunicipio-Providencia)> han llegado a ser uno de 10s motivos centrales de las pugnas políticas locales. Las ideas neoconservadoras enfocadas a reducir el papel del Estado, en especial mediante la privatización, han sido presentadas, y a menudo con Cxito, como la solución más eficaz para hacer frente a la crisis financiera local. Sin embargo, probablemente este motivo de pugna esté ya desfasado. En efecto, al despuntar 10s años noventa, 10s gabiernos locales, lanzados a una competición que rebasa 10s limites de las fronteras nacionales, se convierten cada vez más en actores decisivos de su propio desarrollo económico. Las ciudades deben pugnar y movilizar recursos de toda clase para asegurarse un puesto en la nueva división internacional del trabajo. Este objetivo tiende a suplantar la mera preservación del municipi0 proveedor de servicios públicos y representa el objetivo principal de la política local. LOS SINDROMES AMERlCANOS En Estados Unidos, donde el concepto de: fiscal stress ha llegado a ocupar una posición privilegiada en numerosos estudios dedicados al poder local, dos acontecimientos han adquirido muy rápidamente el aspecto de símbolos y referencias obligadas en la literatura: en 1975, la situación de casi bancarrota de la ciudad de Nueva York, tras la negativa de 10s bancos en la renovación de sus créditos, y tres años más tarde, en 1978, la votación en el estado de California de la Propuesta 13, que imponia a 10s ayuntamientos una limitación de su presión fiscal (O'Connor J., 1973; Alcaly R. y Mermelstein (eds.), 1975, Rubin I'., 1982; Clarlr y Ferg~son L., (1983); Gottdiener M. (ed.), 1986). Ambos acontecimientos ilustraban cada uno por separado una dimensión fundamental de la situación finan- <(Papersa: Revista de Sociologia ciera de las ciudades norteamericanas y más generalmente de la nueva coyuntura que se abria hacia 1975. En efecto, el síndrome neoyorquino atestiguaba el brutal derrumbamiento del modelo de gestión, ejemplar si no representativo, que se había instalado progresivamente a favor de una coyuntura de recursos abundantes, y que se caracterizaba por un crecimiento casi automático e incontrolable de 10s gastos públicos locales bajo el efecto combinado del juego complejo de las demandas rivales por parte de 10s grupos de presión y de las estrategias corporativistas de las burocracias municipales. En cinco años, de 1970 a 1975, la ciudad de Nueva York había perdido 500.000 empleos (O sea, la sexta parte del total de 10s empleos) y cerca de un millón de habitantes, sin que por el10 el ayuntamiento modificara su sistema de gobierno, ni tampoc0 las orientaciones de su política (Brecher C. y Horton R., 1984). Otras ciudades tales como Cleveland, Baltimore o Boston se encontraron en una situación parecida a la de Nueva York, 10 que demostraba que no se trataba de un fenómeno especifico, ligado a las características excepcionales del municipi0 de Nueva York, donde trabajan más de 300.000 empleados. La votación de la propuesta 13, obtenida tras la mobilización de 10s electores señalaba, por otra parte, la emergencia de un movimiento social de nuevo tipo, la arevuelta fiscaln (tax revolt) de las capas medias que exigían para compensar el estancamiento de su nivel de vida una reducción de la fiscalidad. Más adelante aparecieron movimientos sociales del mismo tipo, así como otras formas de movilización que impusieron la votación de diversas medidas legislativas que limitaban el crecimiento de 10s impuestos locales en un mínimo de 29 estados (Appleton y Clark T., 1988). Primicias de la <~revolución conservadoran que aseguraría el triunfo del reaganismo, 10s movimientos antifiscales -ampliamente apoyados por la opinión públicaconsagraban la ruptura de las <(coaliciones de crecimiento* (progrowth coalitions) que en 10s años sesenta habían agregado en una síntesis política heredada del New Dea1 10s objetivos de emancipación cívica de las minorías, las reivindicaciones económicas de 10s sectores desfavorecidos y las aspiraciones progresistas de las jóvenes generaciones procedentes de las capas medias (Mallenkopf, 1983). No sin conflictos a veces violentos, como por ejemplo la revuelta de 10s negros en 10s años sesenta, aquellas coaliciones habían logrado imponer una ampliación de las intervenciones estatales, que se había concretado especialmente en un crecimiento considerable de las subvenciones concedidas por el gobierno federal a 10s municipios urbanos para la financiación de las políticas sociales. En definitiva, 10s ejemplos de Nueva York y de la propuesta 13 mostraban claramente que más allá de 10s problemas de equilibrios presupues- La situación financiera de las ciudades en periodo de recesión económica ~ tarios y de la presión fiscal, la crisis financiera era efectivamente una crisis 1 global de un modelo de gobierno local, de 10s procesos políticos constituI tivos de su funcionamiento, de las orientaciones de las políticas locales y de las coaliciones sociales que las apoyaban. ¿QUE CRISIS? La aparición de tensiones financieras en la coyuntura de 10s años 1975i985 no es, evidentemente, propia de Estados Unidos, tal como 10 atestiguan la actualidad política y la literatura especializada, en la cua1 se ha reflexionado acerca de la naturaleza, la novedad y el alcance de esta crisis, comparándola con las que aparecieron en el pasado. En efecto, el concepto de <(crisis financiera)> es difícil de manejar, pues se halla fuertemente sometido a las polémicas criticas que caracterizan 10s debates acerca de 10s recursos locales. Trazar un cuadro pesimista del estado de las finanzas locales es una de las estrategias más universalmente utilizadas por 10s elegidos locales antes y durante las negociaciones que llevan a cabo con 10s gobiernos centrales para obtener recursos suplementarios o una desgravación de sus cargas fiscales (Mouritzen P. O., 1989). Es obvio que podemos definir una situación de crisis o de estrés financiero como una situación de desequilibri0 -relativarnente duraderoentre 10s gastos y 10s recursos. Sin embargo, semejante situación representa un dato estructural permanente de la gestión local y, de manera general, de cualquier otra forma de gestión financiera pública. Si se descartan las situaciones de quiebra en el sentido riguroso del termino, excepcionales y muy a menudo imposibilitadas por las reglas legislativas impuestas por las autoridades de tutela, una situación de crisis financiera sólo puede ser una situación de icsobretensiónn relativa apreciada en función de una situación de tensi6n <{normal>> en el marco de un enfoque comparativo o histórico. Pueden distinguirse a priori dos modelos de crisis financiera, según que su lógica principal radique en una brusca e impetuosa expansión de las necesidades o, al contrario, en una fuerte reducción de 10s recursos, que esté ligada con una disminución de las transferencias estatales Y/O con la degradación de la riqueza local. Parece dificilmente discutible el hecho que el tip0 de crisis o de tensiones financieras que se manifiesta en la coyuntura de 10s años 1975-1985 cae dentro de la segunda lógica. Es en efecto más la consecuencia de una rarefacción de 10s recursos que de un crecimiento brutal de las demandas y necesidades, como fue el caso en 10s años sesenta, en particular en Francia. *Papers)>: Revista de Sociologia Es cierto que la crisis y el desempleo han creado nuevas condiciones favorables a un crecimiento de 10s gastos, especialmente en el terreno social, condiciones que se han añadido a los factores tradicionales o que han llegado a ser10 del período de prosperidad económica de 10s años sesenta. Los movimientos migratorios suelen ser evocados con mucha frecuencia como elementos de la desestabilización financiera de las ciudades-centros, ya que suelen afluir hacia ellas las poblaciones pobres deseosas de obtener mejores prestaciones sociales, mientras se incrementa el éxodo de las capas medias hacia 10s municipios suburbanos. Generalizando, la literatura que plantea una reflexión acerca de las causas de la crisis financiera, en particular cuando se refiere a la teoria del public choice, pone en tela de juicio la influencia de 10s modos de funcionamiento de la democracia local, el juego de 10s grupos de presión y 10s comportamientos electoralistas de 10s dirigentes locales, acusados de inducir una lógica ciega y perversa de crecimiento de 10s gastos locales. El corporativismo de las burocracias <ctragapresupuestoss, medios que se han transformado en su propio fin y van tragándose poco a poco 10s recursos de la sociedad civil para alimentar sus intereses particulares, ha pasado a ser un tema importante de la literatura neoconservadora sobre el fiscal stress (Robin y Robin, 1986; Derick y Gilbert, 1989). Notemos de paso que de una manera muy significativa la literatura bajo influencia neoconservadora analiza la crisis financiera cuestionando principalmente el crecimiento incontrolable de 10s gastos públicos como efecto petverso del proceso de ampliación del sector públic0 local, mientras 10s autores liberales y marxistas insisten más bien en el problema de la reducción de 10s recursos locales, analizada como una consecuencia directa e indirecta de la crisis del capitalismo. Es cierto que el estancamiento, el quebranto o la reducción brutal de las bases fiscales locales aparecen directamente ligadas con la coyuntura de crisis económica y con 10s procesos de reorganización tecnológica y espacial de las actividades económicas que la acompañan. La disminución de la riqueza fiscal local puede ser un fenómeno general cuando el descens0 del poder adquisitivo de las farnilias provoca una disminución de su capacidad de contribución. Es el caso en 10s paises donde 10s impuestos locales están directamente basados en la renta familiar. Pero aparece sobre todo como un fenómeno selectivo que golpea particularmente las ciudades situadas en las viejas regiones industriales, así como las ciudades-centros desertadas por las capas medias y ciertas actividades económicas. En casi todos 10s sitios se nota una agudización de la oposición entre las ciudades de las viejas regiones industriales, las frostbelt cities en Estados Unidos, azotadas de lleno por la crisis, y las sunbelt cities, donde se están desarrollando La situación íinanciera de las ciudades en periodo de recesión económica nuevos polos industriales, en base a la explotación de tecnologias punta. Esta oposición, que expresa aproximadamente la oposición geográfica y simbólica NorteISur, se vuelve a encontrar en muchos paises. En RFA, donde las dificultades financieras afectan sobre todo a las ciudades industriales del Norte, mientras deja casi completamente a salvo las ciudades en desarrollo del <tSonnengurtel)> (Baviera, Bade-Wurtemberg.. .) que se benefician de un aumento continuo de su riqueza fiscal (Hoffmann-Martinot V., 1987). La misma oposición, todavia más aguda, existe en Gran Bretaña, donde 10s conflictos sociales y la acción de 10s militants del ayuntamienta de Liverpool han ilustrado la profundidad de la crisis de las antiguas ciudades y regiones industriales. Además de la degradación del potencial fiscal, la resistencia de la población frente al crecimiento continuo de la presión fiscal ha llegado a ser un elemento decisivo de la limitación de 10s recursos locales. La intervención de 10s electores-c~ntribu~entes en la rebdación de 10s impuestos aparece bajo tres formas: el voto de castigo en las elecciones locales, el voto <<con 10s piesu y la mobilización de protesta. Por supuesto que las dos primeras formas no son nada nuevas, pero es probable que sus efectos se hayan acentuado desde 10s comienzos de la recesión económica, tal como 10 muestran en algunos paises la inestabilidad creciente de 10s equipos municipales, la emergencia de nuevos tipos de: liderazgo, la agudización de fenómenos de segregación social en 10s núcleos de varios municipios y la difusión de las estrategias proteccionistas a nivel local. Si bien no representa nada inédito en la historia, la mobilizaci6m contestataria de 10s contribuyentes -que puede expresarse por distintos medios, incluso la presión difusa de un movimiento de opiniónreviste un aspecto bastante nuevo en tanto que modo de regulación de las políticas locales. La desaceleración, la estabilización o la reducción de las transferencias estatales constituyen un tercer factor posible de crisis o de tensiones financieras. En este aspecto cabe recalcar también la amplitud y el alcance histórico de la inversión de las tendencias que habían prevalecido en 10s años sesenta. En la mayor parte de 10s paises el crecimiento a veces espectacular de las ayudas y subvenciones fueron un medio privilegiado para incitar a 10s gobiernos locales a lanzarse a políticas urbanas ambiciosas al servicio de la expansión económica y/o de objetivos sociales y políticos. Las transferencias han sido también instrumentos de redistribución destinados a nivelar el acceso a 10s servicios y bienes públicos. Los dispositives de subvenciones, variables de un país a otro y a mcr:nudo muy complejos, han llegado a constituir uno de 10s mecanismos esenciales en las relaciones entre el poder central y 10s poderes locales. La reforma de estos dispositivoo, que se han vuelto a veces <tingobernables~> y estrechamente contro- .ctPapers>>: Revista de Sociologia lados por 10s lobbies de la <<topocracia)>, constituyen un objetivo po1itic.o importante en la mayoria de 10s paises (el new federalism de Reagan, el proceso de descentralización en Francia, la política de centralización de Thatcher, etc.). Pero si la evolución desfavorable de 10s ingresos y de 10s gastos ha creado las condiciones de una agudización de las tensiones financieras, la verdadera crisis s610 aparece en aquellos lugares donde 10s gobiernos locales se revelan incapaces de gestionar dichas tensiones, es decir, de adaptar su política a las nuevas obligaciones. Una vez mis, el caso de Nueva York resulta ejemplar: la recuperación progresiva de la situación financiera de la ciudad -al precio de una reducción selectiva de 10s gastosdemuestrs que una acción política voluntarista puede invertir unas tendencias que se consideraban fatales y romper unos procesos estimados <tincontrolables)> <(Brenet C. y Horton R., 1985). En este sentido, la ((crisis financiera* ha constituido un reto teórico para 10s enfoques y modelos de anáiisis basados en un determinismo demasiado mecanicista en cuanto a la diniimica de las finanzas y las politicas locales. UNA EVOLUCION COMPARATIVA EN 10 PAISES Muchos han sido 10s estudios empíricos que han matizado las primeras apreciaciones, a menudo exageradamente pesimistas, acerca de la situación hanciera y el porvenir de las colectividades locales. De hecho, las evaluadones realizadas en algunos paises muestran una gran diversidad de las situaciones existentes entre las ciudades, y 10s estudios comparativos internacionales ponen de manifiesto la existencia de contrastes bastante nítidos entre 10s distintos paises (Newton K. y al., 1980; Sharpe L. J. (ed.), 1981; Wolman H. y Goldsmith M., 1987). Estas observaciones se hdan confirmadas por 10s primeros resultados de la investigación comparativa internacional Fiscal Austerity and Urban innovation (Clark S., 1989; Mouritzen P. E., 1990). El proyecto Fiscal Austerity and Urban innovation, creado en 1982 y coordinado por Terry N. Clarell (Universidad de Chicago), agrupa a equipos de investigadores de una veintena de paises. El objetivo del proyecto consiste en analizar 10s cambios de 10s procesos politicos y de las politicas locales en una perspectiva comparativa. En 10s diez paises considerados aquí, 10s presupuestos locales han aumentado en término medio y en valores efectivos en un 14,9 % entre 1978 y 1985, estando este coeficiente muy aproximado al porcentaje medio de crecimiento de los PIB de dichos paises (15 %). Sin embargo, existen La situación financiera de las ciudades en periodo de recesión económica disparidades muy importantes entre tres grupos de naciones: en un caso, en Gran Bretaña, el nivel de gastos e ingresos totales es inferior en 1985 al nivel alcanzado en 1978; el crecimiento de 10s presupuestos ha sido bastante moderado en cinco paises más: EE.UIJ., RFA, Suecia, Dinamarca y Japón; por fin, en Holanda, Francia, Noruega y Finlandia, el aumento de 10s gastos e ingresos totales ha sido superior al 20 %. S610 10s municipios franceses, finlandeses y noruegos han conocido un crecimiento ininterrumpido y regular de sus presupuestos. En todos 10s demás paises 10s recursos y 10s gastos totales se han encontrado disminuidos o estancados durante por 10 menos un año, y, en la mayoria de 10s casos, durante dos años consecutivos. Evolución entre 1978 y 1985-1986 del gasto total en diez paises (1978 = indice 100, precios constantes) Paises 1978 1979 1980 1981 198% 1983 1984 1985 1986 .- Finlandia 100 104 106 110 115 116 125 133 - Francia 100 105 107 110 117 124 130 132 136 Noruega 100 102 106 110 116 121 126 131 134 Holanda 100 102 103 110 119 126 127 129 129 Suecia 100 107 110 114 117 119 123 127 129 Jap6n 100 107 110 116 119 120 123 126 - Dinarnarca 100 107 113 117 121 119 117 122 122 RFA 100 104 108 110 112 112 114 118 122 USA 100 101 101 103 104 104 106 111 - GranBretaña 100 103 101 98 97 97 99 98 - - Fue~re: Pou1 Erik Mouritzen and Kurt Houlberg Nielsen, Handbook of Comparative Urban Fiscal Data, Dansk Data Arkiv, Odense Universitet, 1988. Globalmente, la crisis económica no ha provocado una reducción drástica de la riqueza fiscal de 10s gobiernos locales. En efecto, en todos 10s paises las bases fiscales locales han crecido en un coeficiente bastante aproximado (un 14 % en termino medio) al de 10s gastos totales. Si bien la recesión económica de 10s años 1981-1983, la segunda acrisis energCtica)>, ha provocado un estancamiento o una disminución coyunturales de la riqueza fiscal en todos 10s paises (excepto Finlandia), Csta ha descendido por debajo de su nivel de 1978 s610 en la RFA y en Gran Bretaña. En la mayoria de 10s demás paises ha evolucionado a 1111 ritmo bastante parecido al de su PIB. <<Papers*: Revista de Sociologia Crecimiento del PIB y de 10s gastos locales totales entre 1978 y 1985 (fndice 100: 1978) Crecimiento de 10s gastos locales Fuerte Mediano Débil 128 113 93 Fuerte ( > 120) Finlandia - Noruega Japón Crecimiento I :mi del PIB Mediano (1 10-120) Suecia Din. - RFA Canadá Débil (<llO) Francia - Holanda USA G. Bretaíía FUENTE: Handbook. La importancia del papel protagonizado por las administraciones locales en el conjunt0 del Estado podria ser otro elemento susceptible de explicar las diferencias entre las situaciones financieras de las ciudades en 10s diez países examinados aquí. Podria adelantarse la hipótesis según la cua1 cuanto mis importantes son las competencias de las administraciones locales, mis sensibles son éstas a 10s efectos de la recesión económica, tanto en 10 que se refiere al crecimiento de 10s gastos, particularmente sociales (melfare), como al problema de la reducción de 10s recursos. Además, mientras mayor es el papel de 10s gobiernos locales, más importante resulta para el gobierno central la necesidad política de controlar sus gastos y sus recursos si quiere dotarse de 10s medios para asegurar el éxito de su política económica y íinanciera global. De hecho, no parece existir una ligazón directa entre la extensión de las competencias y la situación financiera de las ciudades. Por ejemplo, en Suecia y Dinamarca 10s gastos locales representan un porcentaje elevado e idéntico del GDP (cerca del 29 %), mientras la situación financiera de 10s municipios es muy distinta. En definitiva, tal como 10 demuestra el efecto decisivo de las subvenciones y transferencias, el factor más determinante 10 constituye la política económica y financiera decidida por 10s gobiernos centrales. En 10s paises donde se han llevado a cabo unas políticas neoconservadoras <(durasw (EE.UU., Gran Bretaiia, Dinamarca) o más <tblandas)> (Alemania, Japón), enfocadas a limitar 10s impuestos públicos y a reorientar 10s gastos del Estado para favorecer la reestructuración de la economia mediante el mercado, ha sido donde 10s gobiernos locales han tenido que enfrentar crisis y tensiones financieras. Queda por analizar, evidentemente, por qui en tal o cua1 país 10s gobiernos han querido y podido imponer una política de La situación financiera de las ciudades en periodo de recesión económica austeridad neoconservadora. Todos 10s gobiernos han instaurado políticas de austeridad, pero algunos 10 han hecho sin poner verdaderamente en tela de juicio 10s compromisos sociopolíticos que caracterizaban el EstadoProvidencia de 10s años de prosperidad y, por consiguiente, han preservado la autonomia y las competencias de 10s gobiernos locales en este campo. Aquí se sitúa, tal vez, una de las principales diferencias entre una austeridad de derechas y una austeridad de izquierdas. Porcentaje de 10s gastos municipales y locales en el PIB en 1978 y 1985 .- Gasfos municipales Conjunt~ gustos locales 1978 1981 1985 1978 1981 1985 Dinamarca (a) 16,l 18,8 16,8 27,7 31,5 28,l Noruega (6) 13,l 11,2 11,l 19,l 17,4 17 Suecia 20 21,l 19,9 29 30,7 29,3 Finlandia 21,3 21,7 22,3 RFA (c) 9 9,7 8,7 Gran Bretafia (d) 13,l 12,9 12,2 Holanda 17,9 18,8 19,5 Francia (e) 5,6 6,l 6,6 8 8,4 9,4 Japón 9,5 9,9 9,l 18,8 19,l 17,8 USA 3,8 3,8 3,9 10.5 10.3 10.8 (a) Las ciudades de Copenhague y Frederiksberg, que tienen el doble estatuto de municipios y county no figuran en la serie de datos municipales. (b) La ciudad de Oslo, que tiene el doble estatuto de municipi0 y de county esta incluida en la serie de datos municipales. (c) Se excluyen 10s gastos de 10s landers. (d) Inglaterra y Gales únicamcnte. (e) Serie municipal: comunas, Paris, comunidades urbanas y organismos de cooperación intercomunales; serie conjunt0 de gastos locales: APUL. Las políticas de reducción de 10s gastos locales han sido más o menos bien aceptadas por 10s gobiernos locales. A veces;, incluso éstos han anticipado la política de austeridad del gobierno central, como fue el caso en ciertas ciudades de Estados Unidos, donde bajo el impulso de las capas medias 10s ayuntamientos han empezado ya a reducir sus gastos desde 10s años 1973-74, antes incluso que el gobierno federal tomara las primeras medidas de reducción de las subvenciones. Generalmente, las características estructurales del sistema político local (en particular el grado de autonomia en las decisiones) y las tradiciones culturales constituyen unas variables importantes para evaluar 10s efectos políticos muy diversos de la crisis financiera local, a116 donde se ha manifestado con alguna gravedad. <(Papersa: Revista de Sociologia Si se comparan EE.UU. y Gran Bretaña, se observa que las políticas ccneoconservador as^ llevadas en ambos paises han tenido resultados muy diferentes: en Gran Bretaña, las medidas tomadas por Margaret Thatcher han suscitado fuertes tensiones políticas y provocado una crisis global y profunda del conjunt0 del sistema de gobiernos locales, mientras en Estados Unidos la disminución muy importante de las ayudas federales ha sido absorbida sin repercusiones demasiado graves, gracias a la parcelación, la diversidad, la flexibilidad y adaptabilidad del sistema polític0 local norteamericano. Observemos que en estos dos paises una política económica neoconservadora ha sido acompañada por dos tentativas muy distintas de reforma de las relaciones entre el poder central y 10s poderes locales: en efecto, la centralización autoritaria impuesta por Margaret Thatcher se opone al new fedevalism descentralizador de Ronald Reagan. En otros paises, como Francia y Dinamarca, la coyuntura de la recesión y la política estatal de austeridad han modificado la significación política de las reformas de descentralización lanzadas por 10s gobiernos centrales: la descentralizacidn ha sido una <tdescentralización~> de la austeridad. Una de las mayores consecuencias de la coyuntura recesiva sobre las polfticas locales es, como ya se ha aludido a propósito de Estados Unidos, la ruptura de las coaliciones sociales que habían dominado ampliamente 10s gobiernos locales en 10s Gos de la prosperidad y que estribaban en la convergencia de 10s intereses sociales de la clase obrera y de una amplia fracción de las capas medias de 10s asalariados. Aquellas coaliciones apoyaban unas políticas locales de redistribución y eran favorables a una ampliación de las intervenciones públicas en el campo de 10s equipos sociales. La crisis económica ha ~roducido una fractura decisiva entre 10s sectores populares que, con motivo del desempleo y del estancamiento de 10s salarios, han pasado a ser más dependientes de las politicas sociales del Estado y de 10s gobiemos locales, y las clases medias, las cuales para preservar su propio poder adquisitivo han rechazado el crecimiento de las contribuciones fiscales necesarias a la financiación de estas politicas sociales y han brindado su apoyo a las politicas de austeridad tanto de izquierda como de derecha. Los efectos políticos de esta ruptura han sido evidentemente distintos según 10s países. Pero una de sus manifestaciones más visibles la constituye la crisis ideológica que ha sacudido las fuerzas politicas de la izquierda y el cuestionamiento del modelo de ccMunicipio-Providencia,, (o del welfare local state) que habian desarrollado desde 10s finales del siglo XIX. 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