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Lectures

Lizón Ramón, María Angeles

Abstract

Obra ressenyada: Raymond BOUDON, L'idéologie : ou l'origine des idées reçues. Paris: Fayard, 1986.

Full text

RAYMOND BOUDON, L'idéologie: ou l'origine des idées repes, ctId4es-forces)>, Fayard, París, 1986. Con L'idéologie estamos ante un ensayo bastante irregular en la calidad de sus aportaciones y que, en más de un sentido, representa un trabajo poc0 acabado o riguroso, como reconoce el propio autor? No obstante, el libro ofrece, en mi opinión, dos grandes contribuciones que vale la pena subrayar. La primera es que Boudon curiosamente se ha convertido en un interesante capitulo de la sociologia contern~poránea. A 10 largo de su obra de las dos últimas décadas, el autor sintetiza todos 10s intentos matemáticos serios de búsqueda de solución a 10s problemas de la Teoria de la acción social. Su biografia intelectual, internacionalizada a partir de su coedición con P. F. Lazarsfeld de Le vocabulaire des sciences sociales, que recoge gran parte de 10s articulos presentados por P. F. Lazarsfeld y M. Rosenberg, e incluye varios ensayos propios;l le asocia desde entonces a la tradición de la escuela sociológica de Columbia y al desarrollo del instrumento estadístic0 asociado al análisis multivariantc. y a la survey research. El creciente interds de la sociologia empírica inductiva por las caracteristicas sociales de la acción y por los procesos de decisión individual involucrados 1. aj'ai bien conscience que, dans ce que préc?de, je me suis contenté de paser des jalonss, p. 207. 2. La Haya, Mouton & Co., 1965, que recoge gran parte de 10s artículos compilados por P. F. Lazarsfeld y M. Rosenberg (1955;), The Language of Social Research, The Free Press of Glencoe, Inc. y que incluye ensayos propios: <toperaciones tip016 gicas y teorias de facetas, (1965), vol. I de la traducción de Editorial Laia, 1973. ctObsemaciones sobre la significación formal de 10s indices,, con P. F. Lazarsfeld, vol. I. upropiedades individuales y propiedades t:olectivas: un ansilisis del problema)> (1963), Revue Franpise de Sociologie, reproducido en vol. 11, Laia, 1974. <(Nota sobre la medida de rotaci6nw (1970), en vol. 111, Laia, 1975. ctMétodos de ansilisis de las encuestas por panel~ (1967), ponencia sobre mt!todos cuantitativos. En vol. I11 de Laia, 1975. <<Papers>>: Revista de Sociologia en fenómenos colectivos llevó, a partir de 10s años sesenta, a intentar el uso de procedimientos matemáticos alternativos que ofrecieran alguna solución a los problemas de correlación estadística una vez introducidas variables individuales y colectivas simultáneamente? Con dlida formación matemática, Boudon (1967) intenta un tratado más o menos acabado de modelizaciones matemáticas de 10s hechos sociales en el que ya se enfrenta a 10s limites del cálculo estadístico aplicado al sondeo por encuestas con variables contextuales e individuales con correlación equívoca. El articulo <tL'analyse des structures causales: le cas particulaire de I'analyse contextuelle)>, allí incluido, marca -no sin vacilacionessu punto de separación de la teoría inductiva de la acción social, una vez constatados 10s limites del cálculo estadístico utilizado. Convencido de que cualquiera que sea el refinamiento del plan de observación y la diversidad de 10s datos recogidos, el análisis contextual no puede resolverse por la única via de las encuestas y el análisis factorial, intenta buscar una modelización matemática alternativa. Como dato curioso puede señalarse que, en esta ocasión, Boudon descarta la teoria de la imitación y la teoria de juegos <{. . . dont les applications - a I'ancilyse sociologique indactiue sont, a ce jour, pvatiquement inexistentes)> (ibid., p. 16). No obstante, en su La logiqtce du social ya incorpora definitivamente la teoría de juegos iniciada por von Neuman y Morgenstern (1944) como instrumento de observación y análisis poderosa.' Es difícil, sin un seguimiento especifico a este propósito, determinar si la lectura (y la gran influencia) de Pareto, Weber y Simmel en la última década de su trabajo intelectual derivan de su afición por un nuevo instrumento que le permite, finalmente, consolidar matemáticamente el esquema de la acción social ordenada a fines, o si su utilización dels instrumento matemático deriva de sus lecturas de la literatura sociológica clásica (por 10 demás abundantemente utilizada en las ejemplificaciones de L'idéologie). En cualquier caso, y a su favor, Boudon hace una lectura inteligente y moderna de estos autores. Como en cierta forma reconoce (<t ... j'ai mis assez longtemps B réperer les faiblesses d'un modile dont jJavais d'abord admiré I'efficacité*, 3. El problema de la ccparadoja ecológica~ que trabajan Robinson, W., ccEcological correlations and behaviour of individuals,, American Sociological Review, 1950, pp. 351-357; y Arrow, K., Mathematical Models in the Social Sciences en Lerner & Lassweii (1951); y Social choice and Individual Values, N.Y., Wiley, 1963, 2.' ed. 4. L'Analyse Mathematique des Faits Sociaux, Paris, Librairie le Plo~, 1967, 2?, 1970. 5. La logigue du social. Introduction d l'analyse sociologique, Hachette, París, 1979. Traducción castellana, Rialp, 1981, p. 244. L'idéologie, 236), él mismo podría constituir un interesante ejemplo de 10s efectos de ucomunicaciÓn~> y <cepistémicos>> que avanza más adelante en 10s capítulos VI1 y VIII. L'ideologie, cuyo subtitulo es mis afortunado, se centra en las creencias recibidas (idkes recues) presentadas como un comportamiento colectivo al que se pretende analizar desde la versión moderna del individualismo metodológico. Una vez convencido de la eficacia clel método, Boudon se propone utilizar sus instrumentos conceptuales (ya generalizados entre matemáticos y economistas) en el análisis de este fenómeno de agregación social de comportamientos individuales,' ejecutados por individuos socialmente situados? Con ello, aunque la tesis de fondo no aporta mucho a la teoria sustantiva sobre las creencias colectivas o ideología, su intento metodológico es muy valorable. En el fondo, su trabajo se reduce a una revisión mis o menos minuciosa y acertada de las distintas contribuciones centrales al tema (cap. 11), intentando analizar la adhesión a las ideas recibidas (creencias colectivizadas) como cualquier otro tip0 de comportamiento. Este es su reto intelectual, y constituye la seguntla gran bondad atribuible a su esfuerzo. Ello le impone ciertas tareas. Ante todo, le impone la necesidad de delimitar su noción de racionalidad (cap. 111) en busca de la posibilidad de hallar una fórmula de comportamiento colnprensible (es decir, racional) del borno ideologicus. En primer lugar se distancia de la versión polémica de <tideologían (la ideología vista como <(las ideas del adversarion), evitando caer en una ccteoría ideológica de la icleología~> (20-21). Entonces, y s610 con una noción laxa de racionalidad (ebuenas razones,), puede afirmar que las ideologías son un ingrediente natural de la vida social, que no necesariamente surgen para bien del hombre racional, sino porque el hombre es racional (p. 22) y porque es un actor situado que no puede ver I naturalmente el mundo mis que a través de un punto de vista situado. En este sentido, las creencias colectivas en ideas falsas o dudosas, o en ideas I dotadas de excesiva credibilidad o indebida~mente fundamentadas, pueden analizarse y explicarse comprensivamente (es decir, racionalmente) partiendo de la evidencia de las ebuenas razonesa (efectos de <csituación)>) que han llevado a 10s actores sociales a adoptar tal comportamiento (actiI tudes o creencias). Estas buenas razones pueden ser, se& el autor, de tip0 utilitario, teleológico (la Zwerkrationalitat de Weber), axiológico (su Wertrationalit 6. Problema inicialmente tratado en Effets pervers et ordre social, París, PUF, 1979. Traducci6n castellana, México, Premiá Editora. 7. Cf. su L'inégalité des chances, Paris, Hacin:tte, 1985. <<Papers)>: Revista de Sociologia nota 14, p. 294), o de otros tipos (p. 25), pero siempre encuentran su fundamento en un principio de autoridad (idea reiteradamente afirmada en el libro) que Boudon remite, en la modernidad, a la autoridad de la ciencia y sus aplicaciones? De esta forma, su versión restringida de ideologia le conduce a una racionalidad de posición (cap. I), a buenas raones con fundamento en teorizaciones (más o menos científicas, ya 10 veremos más adelante) legitimadas e interesantes que llevan al actor situado a ahacerle creer 10 que cree creen> (p. 25). Las creencias en proposiciones prescriptivas o deicriptivas no revelan ningún criteri0 de verdad-falsedad sino que son interpretadas como racionales, es decir, como comprensibles a partir de la situación de 10s actores y de sus disposiciones, a partir de 10 que Boudon llama la ctracionalidad situada)> (p. 128). Se plantea entonces el problema sociológico central: Si la ideologia tiene un fundamento en la autoridad de las ideas cientificas, tes razonable ver como comprensible (es decir, como racional) un comportamiento que se adhiere a ideas falsas, dudosas o deformadas? (p. 18), y, en tanto tal, ¿por qué se difunden tales ideas? (p. 45). Porque se puede constatar que, en tanto interpretaciones inmediatistas sobre constructos abstractivos, ellas mismas distantes de 10 real (<(tipos idealess o <(modelos de la ciencias, como 10s caracteriza el autor): las ideologias producen fenómenos de credibilidad excesiva sustentados particularmente sobre 10s que denomina efectos de <tsituación)> y de <ccomunicación~>?O Partiendo, pues, de una noción amplia de racionalidad (buenas razones) (cap. 111), de una noción bastante indeterminada de autoridad científica (tanto las teorías propiamente cientííicas, cuanto las exegéticas, e interpretaciones <(con garran, h la Foucault, pueden según Boudon convertirse en principios de interés y funcionan como <(caja negra)> que origina creencias importantes: cap. VI1 y VIII) y de una noción restringida de ideologia (cap. V), pasa a señalar cómo las ideas recibidas componen ideologfas. Su supuesto básico: 10s actores sociales están son'almente situados, y esta situación produce efectos diferenciados que caracteriza como efectos de situación, de comunicación y epistémicos. 8. Desarrollado particularmente en el cap. IV. Lo que entiende por <<ciencia)> queda muy confuso a 10 largo del libro. En general, hace mis bien referencia a argumentaciones cientificas, aunque no descarta otro tipo de argumentaciones convincentes (cf., por ejemplo, p. 275). 9. Los modelos de la ciencia que trabaja -no muy afortunadamente en mi opiniónen su capitulo VIII, ya fueron esbozados en su La place du désordre. Critique des théories du changement social, Patis, PUF, 1984. 10. Distingue ucreenciasa de <cmodas)>, puesto que las idkes repes constituyen una categoria de efectos de comunicación y no de imitación. Lectures; En el capitulo VI trabaja detallada e ilustrativamente 10s efectos de situación distinguiendo: 1) 10s efectos de posición (social) que conllevan efectos de perspectiva (mayor o menor inforrnación social, diferencialrnente distribuida); efectos de inmediatez (o mediatez), dada la disponibilidad combinada de inforrnación y posibilidad y que orienta a estrategias individuales o colectivas, respectivamente; efectos de alejamiento de óptica (por falta de inforrnación, por inforrnación inapropiada, o por 10 esotérico de 10s fenómenos observados); y, finalmente, efectlos de rol social (informaciones que 10 agilizan). 2) Para 10s efectos de disposición parte del tratamiento 1ógico-epistémico de Hintikka (1962) sobre el interrogante clásico de si saber que <cyo sés debe ser tomado por el equivalente de <cyo sé que sé)>." Introduciendo la negación en las dos partes de la proposición y jugando con variables más complejas forma un esquema de figuras de cognición en las que entran las creencias. Dichas figuras describen casos corrientes de la vida social, casos en 10s que un actor social, en presencia de un problema, y según la naturaleza del mismo y de sus propios recursos de información, puede utilizar las teorias como cajas negras, generan~do creencias falsas, sin que ell08 suponga ni irracionalidad de la acción ni de:terminismo ciego. Reseño brevemente 10s casos, abundantemente ilustraclos en el texto (pp. 151-169): i) El caso clásico: saber que se sabe (p. 151). ii) El actor sabe que no sabe y que se trata de cosas difíciles. Con frecuencia se apoyará en el método de traspolación: las <tlecciones del pasado, (Ilustra con E. Míay y con F. Ferkiss).'%l mé-- todo de respuesta por extrapolacibn, aunque ciertamente un instrumento de legitimación de creencias siempre se ve amenazado de refutación. iii) Caso al que confiere importancia para la teoria de las ideologias: el actor no conoce la solución del l~roblema pero tiene ideas acerca de soluciones posibles, aunque no puede, argumentativamente,. discernir entre ellas (caso que ilustra abundantemente A. Donws)?" Se recurre entonces al azar, a preferencias o creencias no sustentadas sobre experiencia acumulada, o pueden simplemente resol-. verse combinando efectos de posición y disposición (pp. 155-156)- iv) Uno no sabe que no sabe y cree saber. La familiaridad con la naturaleza del problema 10 hace accesible y lleva a conductas orien11. Hintikka, Knowledge and belief, Ithaca, Londres, Coneii Univ. Press, 1962, 5, 3, 106 y SS. 12. E. May, Lessons of the past, N.Y., Oxford Univ. Press, 1973; V. Ferkiss,. Futurology, Londres, Sage, 1977. 13. A. Downs, An economic theory of democracy, N.Y., Harper, 1957. apapers),: Revista de Sociologia tadas desde respuestas equivocadas. La complejidad del problema solo será puesta en evidencia al tener la respuesta. Lo ilustra con material de Tversky y ~ahneman.'~ v) El caso, al que da gran importancia, en el que el actor responde fácilmente: tiene correctamente identificada la naturaleza del problema, pero no percibe su complejidad. Más que creer saber, aquí se está convencido de saber (p. 165). Lo ilustra hísimamente con su propio trabajo sobre igualdad de oportunidades y educación. La teoda percibida como <(caja negra)>, es decir, como referencia autorizada cuya estructura argumentativa se es incapaz de recomponer, es un fenómeno pertinente a todos 10s ámbitos del conocimiento. Pero hay que reconocer que la familiaridad, la cotidianidad y la diversificación de intereses de uso de las <(teorías sociales)>, hacen de ellas un campo más propicio para el surgimiento de efectos de posición y disposición y para la generación de creencias falsas. Estas crencias, comprensibles por efectos de situación, se difunden. En el capítulo VII, <tldeologie et communication)>, presenta estos efectos de difusión o comunicación que permiten la agregación de preferencias individuales. Boudon trabaja particularmente en referencia a gmpos específicos, definidos por distintos criterios de agrupación, presentando, a través de la vieja idea de <tcolegios invisibles)>, el papel particular de 10s intelectuales en el reconocimiento y la difusión de las ideas. Como en el caso de 10s efectos de situación, aquí también distinguen diferentes mecanismos de difusión. Con detalle señala las distancias entre dichos mecanismos en las distintas ciencias (p. 188 y SS.) poniendo énfasis en 10s efectos combinatorios y de mediación que caracterizan 10s efectos de comunicación de las ciencias sociales, cuyos filtros de difusión resultan bastante inespecíficos. Cita varios casos de combinatorias de efectos que resultan paradójicos. En tales casos, teorizaciones inadmisibles científicamente alcanzan un gran grado de reconocimiento y difusión, confirmando, por efectos de situación, creencias falsas o dudosas (10 que 61 llama el efecto de comunicaci6n por c~cortocircuito~>: cita el caso de Lysenko Burdieu, Foucault y McLuhan sen las distintas ejemplificaciones). En el capítulo VIII, finalmente, trabaja con 10s efectos <tepistémicos)> que no muy afortunadamente condensa en casi su totalidad baio la tan manoseada noción kuhniana de <{paradigma)>. Estudia el caso del utilitarisme 14. A. Tversky & D. Kahneman, Judgement under uncertainty: Heuristics and &ases, Science, vol. 185, 1124-1 131. Lectures y el del funcionalisme, con no muy acertada~ diferenciación de 10s niveles y de 10s problemas, arrastrando quizás viejos vicios sociológicos que hacen trabajar a la Teoría de la Ciencia y a la Teoria del Método como simples acajas negraw. Por ello, como apuntaba al principio, resulta interesante. Boudon hace aquí mismo patentes 10s efectos de comunicación y epistémicos a 10s que están expuestos, no s610 10s grupos itespecificos)>, sino también 10s grupos aespecializados)>. Finalmente, las idées recues tienen un origen tan complejo o más que el que el propio Boudon ha esbozado. Su difusión (0 efecto de comunicación) viene además apoyado por poderosos intereses extracientíficos que gozan de perfecta <cautoridad)>, con 10 que su noci6n restringida de ideologia, ah referida no a su uso o utilización sino a su gestación (cf., pp. 279 y SS.), resulta demasiado estrecha. El libro, sin embargo, tiene las virtudes del paciente anatomista que se dedica a separar fibra por fibra la complicada red de una muestra de tejido muscular. Apsrte, naturalmente, del interés que suscita por 10 esbozado al comienzo de esta revisión.