La teoría sociológica y sus enemigos : elementos para una hipótesis
Abstract
Silva Castro, Alberto
Full text
LA TEORfA SOCIOLOGICA Y SUS <(ENEMIGOSs: ELEMENTOS PARA UNA HIPOTESIS Alberto Silva Castro (Uniuersidad Autónoma de Barcelona) Este artículo intenta desarrolíar prob1e:máticas bastante amplias en un espacio sumamente breve. Su correcta comprensión aconseja, en consecuencia, comenzar precisando algunos puntos. 1. Se trata de una hipótesis, asignándole al término el sentido popperiano de <tconjetura>> y entendiendo ésta en una doble dirección: como juicio previo sobre la explicación global de un fenómeno (en nuestro caso: la historia de la teoria sociológica); y como criterio para encontrar una argumentación que fundamente racionalmente dicha explicación (en nuestro caso: la historia de la teoria sociológica en sius relaciones con la historia del conocimiento cientifico)? Cabe entonces considerar este articulo como la propuesta de un simple criterio de lectura (entre otros posibles) y no como una verificación apodíctica. 2. Se trata de un trabajo en curso. El texto del articulo no es otra cosa que la presentación sintéiica de las do!; prirneras partes de dicha hipótesis. La cual, en ciertos aspectos, tiene en su haber investigaciones que le otorgan <(verosimilitud>>, pero que, en otros casos, plantean futuras exploraciones para ver en qué medida 10s hechos <(la corroboran>> o <(la falseans. 1. Karl Popper 10 explica en La lógica de la investigación científica, Tecnos, Madrid, 1967. Véase también la aplicación que hace Salvador Giner de este punto de vista en Sociologia, Península, Barcelona, 1983, 17." ed., pp. 11-82, etc.; y en El progreso de la conciencia sociológica, Península, Barclelona, 1974, cap. 1. 99 Papers 31 (1989) (99-131)
ctPapers)): Revista de Sociologia No se tome entonces como conclusivo 10 que est6 planteado únicamente como un primer paso. 3. Se trata de una reflexión sobre el colirocimiento sociológico. El articulo no se interesa tanto por las ideas itsobre la sociedad)> sustentadas por 10s diferentes sociólogos mencionados, sino por su lógica (o tip0 de argumentación).2 Y en ese punto partimos de la constatación de una estrecha relación de la disciplina sociológica, desde sus inicios, con las teorias y metodologías de la ciencia natural (especialmente la física y la biologia). Nuestra reflexión no invalida la afirmación corriente de que la sociologia <tnace)> como consecuencia de la revolución francesa o de la revolución industrial. Unicamente intentamos argumentar que, en tanto que disciplina moderna del conocimiento de 10 social, la sociologia nació <<mirando de reojo), las ciencias naturales y que esa tendencia sigue siendo perceptible en cada una de sus etapas posteriores. 4. Se trata de una aproximación critica. Básicamente porque plantea que la sociologia encuentra y construye su lugar teórico a base de cuestionar (simultáneamente) dos grandes modos de discurso que, a la larga y a la corta, pretenden llegar a ser verdaderas explicaciones de la vida social: ciertos discursos que hoy calificariamos de avulgaresn, <{prenocionales)>, ccespontáneos)>, y ciertos otros discursos que, a su vez, cabria llamar <{cientificistas)>. Este cuestionamiento constituye una verdadera batalla. Y por eso se utiliza en muchos momentos aquel lenguaje de la epistemologia geneticista francesa (y especialmente de Bachelard) que vincula el esfuerzo teórico al ejercicio de una <trazÓn polémicas, la cua1 <tlucha)> contra 10s <tenemigos)> que intentan desviarla de su camino, considerando que la elaboración teórica consiste, entre otras cosas, en una <testrategia)> de superación de una serie de <tobstáculos~> epistem~lógicos.~ 5. Se trata de un instrumento de reflexión. Si bien estimamos que nuestro planteamiento se apoya en fundamentos que se pueden considerar vilidos, 10 que más deseariamos es que suscitara respuesta y cornentario. La critica, la objeción, la sugerencia o la pregunta aclaratoria constituyen valiosas aportaciones al trabajo de cualquiera que estudia una temitica. Nosotros creemos en el aprendizaje y deseamos aprender en el intercambio, tanto es cierto que <tel educador debe ser educadon? 2. Hacemos inicialmente nuestro (aunque acabemos reformulándolo) el criteri0 planteado por Pierre Bourdieu en varias de sus obras: El oficio de sociólogo, Siglo XXI, Madrid, 1976, pp. 16 y SS., y La distinción, Taurus, Madrid, 1988, cap. 1. 3. Ver, especialmente, Gaston Bachelard, La formación del espiritu cientifico, Siglo XXI, Madrid, 1985, cap. 1, 2, 5 y 6. 4. Tal vez no en el sentido de que alguien posea un saber absolut0 y deíinitivo, sino más bien en aquel sentido foucaultiano de la reflexi6n como constante aprendizaje, 100
La teoria sociológica y sus <tenemigos>>: elementos para una hipótesis I. LA TEORIA SOCIOLOGICA <<CLA,'ICA)> Y LA IDENTIFICACION DEL PRIMER <<ENEMIGOn: LA SOCIOLOGIA ESPONTÁNEA 1.1. Si queremos esclarecer las condiciones epistemológicas que hicieron posible el nacimiento de esa peculiar disciplina de conocimiento a la que llamamos <tsociologían, hemos de centrarnos rápidamente en un horizonte discursiva dominado por las ciencias dichas <<exactas)>. Dicho de otra manera: afirmar que, desde la antigiiedad griega, el discurso de las ciencias físico-naturales ha predominado sobre cualquier otro, significa plantear que 10s dados teóricos ya estaban echados cuando surgió la sociología. Vayamos paso por paso. a) Lo que diversos autores contemporáneos5 han vuelto a llamar ctrealismo gnoseológico~> no es sino una forma cómoda de identificar 10 que ha constituido una afirmación fundamental del pensamiento occidental: la superioridad del conocimiento cientííico (es decir, de la ciencia <<natural)> o <<exacta)>) sobre cualquier otra modalidad de conocimiento (cientííico o no). Como se sabe, las ciencias naturales (y, desde Newton, específicamente la física) se consideran a sí rnismas como un modo de conocimiento superior: - Su método pareciera ser el Único aindependiente>> de tiempos, lugares y personas. - Sus aíirmaciones poseen, más que las provenientes de otras metodologia~ de conocimiento, <tvalidez general:>. - Los resultados de su aplicación (ala. técnica)>) han permitido transformaciones evidentes y espectaculares por todos conocidas. - Sus practicantes constituyen desde hace varios siglos una de las comunidades intelectuales más influyentes en las naciones mis poderosas del planeta. - Las afirmaciones de la ciencia han pasado cada vez más a constituir o como incesante crítica de 10s propios supuestos verdadero <(des-saber*. Ver Michel Foucault, Las patabras y las cosas, Siglo XXI, Mésico, 1968. 5. Después de un largo período de latencia, la concepción del conocimiento científic~ como <(realista)> vuelve a la terminologia y a la mentabdad de múitiples e irnportantes filósofos de la ciencia. Para citar algunos ejemplos especialmente significativos, véase W. H. Newton-Smith, La racionalidaci de la ciencia, Paidós, Barcelona, 1981, especialmente pp. 51-55; Karl Popper o.c.; C. G1 Hepel, La explicación cientifica, Paidós, Barcelona, 1979; Mario Bunge, Racionalidad y realismo, Alianza, Madrid, 1985, cap. 3.
<<Papers)>: Revista de Sociologia el discurso oficial más asimilado por la conciencia individual moderna y, a la vez, el más generalizado en las sociedades occidentales. 6) Según mú1tipIes y coincidentes aseveraciones provenientes del camp de <(la ciencia)>, el conocimiento cientifico seria <(superior)> a cualquier otro en virtud de sus mismas caracteristicas constitutivas: - Existe un <torden)> objetivo y exterior en la realidad. - Este orden se puede <tconocern. - - El conocimiento del orden natural es (o puede llegar a ser) ~exacto>>. - El orden del mundo se puede <(legislar)>, ya que 10s fenómenos de la naturaleza se producen uniformemente. - El orden del mundo se puede <{medir>>, ya que dichos fenómenos responden habitualmente a características constantes. - El orden <{natural)> del mundo se puede transformar, via método cientifico, en un orden <{legal)>. Su autonomia - Entendida en primer lugar como <tcapacidad interna)> para generar un método capaz de llegar hasta el fondo de las realidades que estudia. - Entendida, consecuentemente, como aapacidad externa)> para luchar contra la heteronomia (o la dependencia) de 10s otros métodos de conocimiento. ~ C) Si este discurso científico de tip <<realista)> ha tenido tantisima influencia en el modelado tanto de la conciencia moderna como de las nuevas disciplinas de conocimiento, sin duda ha sido porque a su eficiencia teórica (vale decir: su capacidad de contribuir al diseño de una cosmovisión, de un horizonte mental, de una interpretación razonada de la realidad global), <(la ciencia)> ha unido una innegable eficiencia práctica (en la investigación empírica, en la planificación y hasta en la previsión). Expresado en otros términos: la <tverdad)> de la cosmologia cientificista
La teoria socioXógica y sus ctenernigosn: elementos para una hipótesis acabó siendo la aplicación consistente de un mktodo regido por 10 que se ha llamado el <(paradigma de la sinzplificacriónn: - Una cierta <tobjetividads basada en el aislamiento del objeto respecto de su entorno. - Una cierta <tuniversalidadn basada c:n la búsqueda de principios de orden y de leyes máximamente invariables. - Una cierta <tautonornia)> basada en la búsqueda de las unidades elementales de 10s procesos est~diados.~ 1.2. La sociologia constituyó, al nacer) una pieza más en una taxonomz'a del conocimiento dominada por la ,~~eVZisa de la superimidad del mfiocimz'ento cientifico. a) La dualidad del conocimiento ya estaba inscrita desde antiguo en la más rancia tradición occidental: desde 10s griegos hasta Leibniz, e inclusa luego hasta la tradición filosófica alemana del siglo XIX, las clasificaciones del conocimiento siguieron apoyándose en la famosa dicotomia platónica entre una <tepisteme)> (conocimiento riguroso y metódico de las cosas en si, ejemplificado por la lógica y la mai:emática, aptas para la formalización) y una <(doxa)> (opini611 imprecisa :y fácilmente mudable, inmediatamente asimilada a 10 que actualmente llama~nos el <cconocimiento vulgar n).? b) Wíndelband actualizó dicho planteamiento, distinguiendo entre un <(conocimiento históricon (no apoyado en lla aplicación de leyes naturales, sino en el descubrimiento o constatación de <cnormas ideales a tenor de las cuales se enjuicia el valor de Xo que acaecen, o sea, procediendo por interpretaciones sujetas a criterios valorativos:~ y un <(conocimiento natural)> (producto de la aplicación de 10s criterios anteriormente expuestos). La diferencia entre ambos vendria dada por tratarse el primer0 de un conocimiento de 10 particular, 10 especial y 10 transitorio, fundado en valores más o menos compartidos, y por constituir el rsegundo un conocimiento de 10 general y 10 permanente, basado en constancias observables. El conocimiento natural se llamó, desde entonces, <tnomu~tético)> (capaz de leyes, legisla6. dtiles precisiones sobre dicho <<paradigma tk la simp~caciÓn~> en Edgar Morin, Ciencia con conciencia, Anthropos, Barcelona, 1984, pp. 46 y SS., 357 y ss. 7. La mención de Platón para nada es ajena a las preocupaciones de la sociologia contemporánea, tal como 10 explica Alvin Gouldner en La crisis de la sociologia occidental, Arnorrortu, Buenos Aires, 1979, p. 9; y t:mbién en Enter Plato, Basic Books, New York, 1967.
<<Papers>): Revista de Sociologia dor, legislativo), y el histórico <tidiográ/ico)> (descriptivo, original, particular) ? C) Lo interesante de esta problemática, a efectos de nuestro estudio sobre la teoria sociológica, es la <tvuelta de merca)> que la tradición cientifica realista operó sobre esta dicotomia tradicional (al mismo tiempo platónica, leibniziana y rickertiana). Lo que había sido diferencia y complementariedad entre métodos autónomos se acabará transformando en superioridad del conocimiento nomotético sobre el idiográfico. El dualismo será, antes que nada, una diferencia de objeto (s610 habria un método digno de ese nombre: el de la ciencia natural) que distinguirá a la ciencia de 10 general invariable de toda una serie de disciplinas (más o menos inconsistentes) de 10 particular contingente. La ley primari sobre el valor, 10 general sobre 10 particular, la formalización sobre la interpretación. Dicho en lenguaje contemporáneo, las ciencias <tblandas)> dependerán de las <(duras>>: las ciencias naturales han de guiar a las humanas? Al ha1 se terminó imponiendo una taxonomia del conocimiento, según la cua1 10 nomotético no solamente designaba el conocimiento de 10 general invariable, sino que se identificaba con el patrón o modelo de conocimiento <tsustancial)>, <{esencial)>. Por su parte, lo idiográfico incluía no solamente aquel conocimiento de 10 particular transitorio, ya que constituia, además, la expresibn de un conocimiento considerado <taleatoriob>. Esto significó otro retorno al más puro esquema platónico: la cepistemes, conocimiento de 10 indiscutible, opuesta a la <(doxa)>, conocimiento de 10 opinable. En vez de ser considerada una síntesis entre leyes y valores, la <trazón)> pad a ser entendida como desarrollo de una lógica legislativa, cuantitativa, formalizadora, como un esfuerzo por subsumir 10 particular en 10 general. Lo idiográfico pas6 a designar aquellas secuelas de las carencias y debilidades de las ctciencias del espiritu)>, sefia de identidad de cierto infantilismo epistemológico o de una acusada dificultad para emanciparse.1° 8. W. Windelband, Preludios filosóficos, Rueda, Buenos Aires, s/f, pp. 311 y SS.; cf. también la excelente síntesis de Victor Abreu, Nomotético Idiográfico, en ctTerminología Cientifico-social)), Anthropos, Barcelona, 1988, pp. 683-691. 9. Karl Popper, <(La ciencia es una de las pocas actividades humanas -qui28 la únicaeh la cua1 10s errores se critican sistemiticamente y, rnuy a menudo, se corrigen con el tiempo ... En otros terrenos hay cambio, pero raramente progreso,) (Conjeturas y refutaciones, Paidós, Barcelona, 1982). Citado por Newton-Smith, o.c., p. 13. 10. La reflexión de Jurgen Habermas es decisiva para la comprensión de esta lenta y progresiva hegemonia histórica. Ver Teoria de la acción comunicativa, Taurus, Madrid, 1988, tomo I: 1." parte (cap. 1 y 2); 2." parte (cap. 1).
La teoria sociológica y sus ttenemigos)): elementos para una hipótesis. 1.3. En tales condiciones, y como no podia ser menos, la sociologia nació <tmirando de reojo)> a las ciencias natzwales. a) Adoptó las grandes orientaciones cosmológicas de la ciencia clásica. De la física newtoniana adoptó la metáfora de la sociedad como <(mecanismo)>, como <tmáquina)> (la sociedad he vista desde entonces como, sistema, estructura, edificio, mecánica, física.. .). De la biologia aristotélica conservó el símil de la sociedad como ctorgamismoa, como <tcuerpo)> (veremos la importancia de la noción -biologistade <tconsenso)> para la caracterización comtiana de <tlo social)>). De !la psicologia fenomenológica o humanista tom6 la intuición de la sociedad como agrupación voluntaria o consciente." Por via de consecuencia, Pa sociología se inici6 adoptando también las grandes opciones metodológicas de las ciencias naturales: El intento de separar tajantemente (al rnenos en 10s papeles) el sujeta observador del objeto observado, como fundarnento de la propia objetividad. El esfuerzo por transformar el orden social en un orden legal, como& prenda de la universalidad de sus observacicsnes sobre la sociedad. Aquel modelo de la simplificación antes aludido, como punto de arranque de una mayor eficiencia metodológica. b) En cierta forma, aunque la joven sociología europea se mostraba ufana portadora de cierta <(superioridaci ktica~, no deja de ser verdad que nació con un decidido <tcomplejo de inferioridad teórica)>. Porque es bien cierto que la sociologia pretendia contribuir a una resolución futura de 10s problemas del presente, ya consistiera su proyecto en un revolucionario cambio de Órbita de las relaciones sociales o en el restablecimiento de un orden antiguo conmocionado por la asonada del 89 y por la mecanización de la industria. Pero, por otra parte, si se aceptaba que la <tobjetividad)> consistia en la fractura deíinitiva entre sujeto y objeto, (cómo manejar la inevitable inclusión del sujeto observador en el objeto observado, propia de la sociologia? Y si se postulaba que no habia otra <tuniversalidad)> fuera de la legiti11. Sobre el contenido metafórico de 10s ctdis~cursos vulgares,, ver George Lakoff y Mark Johnson, Metáforas de la vida cotidiana, Cátedra, Madrid, 1986. Sobre la uti-- lización de la argumentación metafórica en el discurso sociológico, ver Giiíes Deleuze y Félix Guattari, Rhizome. Introduction, Minuit, I'aris, 1976; Richard Brown, A poetic for sociology. Toward a logic of discovery for the hurnan sciences, Cambridge U. Press, Londres, 1977.
<(Papers)>: Revista de Sociologia mación de observaciones repetibles y con rasgos constantes, (que pensar del carácter habitualmente no generalizable de sus observaciones? Si, por Último, la salvación metodológica s610 podia proceder de la aplicación de un modelo simplificador, ¿que hacer con la tendencia fatalmente complejizadora del conocimiento sociológico? C) A la sociologia se le planteaban así dos posibilidades diuergentes: - O bien luchar (agónicamente) por elaborar una epistemologia punto por punto inversa a la de las ciencias duras, erigiéndose en alternativa de sentido común. - O bien luchar (no menos agónicamente) por controlar (ya que la completa superación a muchos podia parecerles irrealizable) 10s diferentes .ctobstáculos~ recién apuntados, por la via de la imitación de 10s principios lógicos y metodológicos de las ciencias naturales y formales. Una estrategia de la mimesis, que referia la teoría sociológica sistemáticamente a la teoria científica, llegando a trasladar mecánicamente a la sociologia diversos formalismos y rituales de las ciencias duras. Una estrategia de la alternativa, que consideraba la teoria sociológica .sistemáticamente como un esfuerzo por elaborar un modo de conocimiento diferente (y hasta ajeno) al de la teoria científica, como una especie de verbalización docta del sentido común. 1.4. Lo propi0 de la situación epistemológica de finales del siglo XVIII y principios del XIX era que, todo y existiendo un sector que planteaba guerra epistemológica al realismo gnoseolÓgico, la estrategia qzlie finalmente predomind (a juzgar por la cantidad y calidad de sus producciones teóricas) fue la que propugnaba una máxima adaptacidn lógica y metodoldgicd de la sociologia a la ciencia natural de ese entonces y, muy especialmente, a la biologia. Si el caso, de Auguste Comte parece sumamente significativo es, básicamente, a la luz del triunfo &al de la que hemos considerado una <cestrategia mimética)>. Antes de ser una doctrina con limites precisos, el positivismo ha constituido, en la historia del pensamiento occidental, un estilo o talante intelectual que acentúa la importancia de 10s Órganos de 10s sentidos en el conocimiento de lo cierto, de lo efectivo, de lo verdadero. En tal sentido, mudchos pensadores eran <{positivistasn antes de que se inventara el término, así como otros 10 han sido de forma diferente o independiente de 10s planteamientos de Comte. Centrarse en la figura de Comte no se debe tanto a su <cinvenciónl> de 10s términos <csociologian o <cpositivismo)> sino, sobre todo,
La teoria sociológica y sus ctenemigos~: elementos para una hip6tesis al hecho de que algunas de sus propuestas teóricas influyeran de forma decisiva en la sociologia del siglo XIX e incluso en la del siglo xx, como 10 prueba, entre otras, la obra de Emile Durkheim. Comte acunó la sociologia en el positivzsmo. Afirmación ésta que vale la pena desarrollar en 10s diversos planos en que el mismo Comte situó su reflexión. a) En tanto que teoria de la ciencia, el proyecto comtiano resulta ficilmente homologable a 10s más estrictos po.rtulados del qui llamado <(realismo gnoseológico a. Las posiciones de Comte constituyen una versión aplicada de ciertas tesis empiristas clásicas. Para Comte, el conocimiento objetivo de la sociedad encuentra su garantia de verdad en la observación empírica de sus particulares manifestaciones objetivas: las instituciones o, empleando su lenguaje, la <(estática s~cial~>.'~ Si la significación de la vida social está integramente contenida en la verificación de e:jas expresiones particulares, se entenderá mejor la tenaz oposición comtiana no s610 a cualquier óptica metafísica, sino también a cualquier explicación de la vida social que, con vistas a lograr la totalidad, se apoyara en suposiciones meramente <<filosóficasa como, en su opinión, era el caso del enciclopedisrno o del racionalismo dieciochescos. Por otra parte, el Único conocimiento de la realidad social que, a ojos de Comte, merece llamarse ciencia es aqud capaz de descubrir las leyes de su funcionamiento (leyes generales subyaciendo a las normas), cosa que Comte no se privará de hacer al caracterizar la evolución de la humanidad (O, al menos, de la sociedad francesa que tenia ante sus ojos) como un lento traslado desde un <testadio>> <t teolÓgico)> a c~tro <tcientífico)>, atravesando el largo corredor <tmetafísico)> o <tfiIosóficon. Ida teoria sociológica vendria asi a constituir el desarrollo de una serie de leyes que describen el funcionamiento sincrónico y diacrónico de la sociedad: a la estática social se agrega una adinámica>> correlativa. Pero que no surjan confusiones: en la Óptica comtiana, <(la)> sociedad (toda sociedad) se puede definir como un sistema ordenado y complernentario de elementos de <{orden)> y de elementos de <tprogreso)), 10s segundos en estrecha dependencia respecto de 10s primeros: el progreso no es mis que el desarroíío del, mismo orden, 10 que, expresado en términos comtianos, equivale a afirmar que <(la naturaleza humana evoluciona sin transformarsen.13 Planteados asf 10s términos del problema, la sociologia es (o ha de pro12. A. Comte, Catéchisme positiviste, Garnicer, París, 1966; y Raymond Aron, Les étapes de la pensée sociologlque, Gallimard, I'arís, 1967, pp. 105 y SS. 13. R. Aron, o.c., pp. 82 y SS.
<(Papers)>: Revista de Sociologia ción es el mundo al revés. Y el conocimiento de esa realidad social también está <cpatas arriba>>: <tideologia)> no es sino una manera de llamarle a todo un proceso de <tinuersión)> de 10s datos exteriores para lograr que la versión <(interior)> se adecúe a la exterior y ambas piensen sus contradicciones como objetivas. La lectura de diversos textos, 10s relativos a la ruptura con Feuerbach hasta llegar a El Capital, muestra la presencia del doble nivel de crítica a las falsas objetivaciones: - Una critica de ciertas dimensiones claves del conocimiento vulgar o espontáneo de su tiempo (ya planteada con agudeza en las llamadas <(Tesis sobre Feuerbach)>, cuyo tema es, precisamente, sobre qué bases entender la objetividad del conocimiento humano), y muy especialmente del la religión, pasando al tamiz de la propia reflexión estudios materialistas anteriores 23 - Una crítica de la epistemologia tradicional tal como podia haberla planteado el idealismo hegeliano por una parte, y diversas teorías cientificas materialistas por otra. Todas partian de la conciencia en lugar de partir de la realidad material (en un caso porque afirmaban la primacia del sujeto como fuente ÚItima del conocimiento de 10 exterior; en el otro caso porque consideraban que la realidad exterior <(se ofrecían sin resisten~ia)?~ La ideologia seria desde entonces esa visión (invertida) de la <(forma nuclear interior)> de 10s hechos, destinada a permitir una explicación (igualmente invertida) de la propia realidad, de forma que esta deje de mostrar una serie de contradicciones que de momento, parecieran insoluble^.^ Si la verdad de la alienación reside en esta <(doble inversiónn, la teoria sociológica permitirá, inversamente, la restitución de la realidad a sus fundamentos objetivos. El análisis sociológico desnudará 10s mecanismos estructurales y Mgicos que han permitido esa des-objetivación y logrará sentar las bases de un conocimiento tanto más objetivo cuanto más ligado a las condiciones que, según la postura marxista, permiten la objetivación: las ciologia del conocimiento)> sino que, en su esfuerzo por explicar la vida social, Karl Marx comenzó planteándose las condiciones de posibilidad de una lectura objetiva de 10s hechos sociales. Seguimos en este punto el planteamiento de Thomas Bottomore, Diccionari0 del pensamiento marxista, Tecnos, Madrid, 1984, pp. 159 y SS., 380 y SS., 400 y SS., etc. 23. Tesis sobre Feuerbach. 24. La ideologia alemana. 25. El Capital, libro I, cap. 6; libro 111, cap. 12
La teoria socioMgica y sus ctenemigos)>: elementos para una hipótesis condiciones de la <cpráctica)>, a cuyo nivi-1 el hombre puede probar la <cverdad)>, la <crealidad)> y la ((fuerzau de su pensamiento (tal como 10 especifica la 2." tesis sobre Fe~erbach).'~ b2) Emile Durkheim El esfuerzo durkheimiano por sentar 1:s bases de una objetividad sociológica parte de bases diferentes y nunca perderá cierta ambigiiedad constitutiva? - Por una parte, Durkheim constituye un fiel sucesor del positivismo comtiano, al punto de haberse convertidct en blanco de muchos de 10s ataques de la epistemologia geneticista en 10 que va de siglo. Las <(reglas>> durkheimianas, al intentar estudiar 10s hechos sociales <(como cosas)> y al buscar establecer una epistemologia apoyada en la inducción y en las regularidades estadisticas (cf. Suicidio), buscall establecer un cierto código de <tobjetividad)>. La sociologia será una ciencia cuando logre explicar la materialización histórica de las estructuras objetivas, que son, a su vez, las que explican y estructuran a 10s individuos ...B - Pero, por otra parte, en la línea de Las formas elenaentales de la 26. La noción de <<praxis)> emerge de 10s textos citados en las notas precedentes y se va constituyendo en argumento central para la doble crítica que desarrolla Marx. I3enri Lefebvre trata este tema en su Sociologie de Xarx, PUF, París, 1974, cap. 2. 27. Es 10 que plantea L. Rodríguez Ziíñiga em Para una lectura crítica de Durkheim, Akal, Madrid, 1978; cf., pp, 20-21. 28. La preocupación central de la sociología durkheimiana no dejará de ser el estudio de la relación entre 10s individuos y la colectividad. En De la division du travail social (1893), la lógica argumental consistir6 en apelar a un tip0 de <(solidaridad, basado en el doble juego de diferenciación y complementaridad entre individuos. Se servirá para ello de la supuesta analogia entre la interacción social y las relaciones que entre sí guardan 10s Órganos de un ser vivo. Pipareceri entonces la aplicación a la sociedad de una Óptica biologista: la sociedad constituye un sistema cuyas partes (10s individuos) están definidas y determinadas por el todo. En consecuencia, la división del trabajo propia de cada sociedad puede ser definida objetivamente y estudiada científicamente como un hecho social, dotado de vida propia y enteramente observable desde el exterior. En Le suicide (1897), continúa con su demostración acerca de la prioridad histórica y lógica de la sociedad sobre el individuo, explicitando hasta qué punto la fuerza que determina 10s suicidios no e:; de orden psicológico sino social: 10s suicidios son fenómenos individuales cuyas causas son sociales. Les r?gles de la métbode sociologiqcle (1895) constituye, por esos mismos años, un intento de sistematización de las reglas que permiten afirmar que la sociología es, verdaderamente, una ctciencia objetiva)): apoyándose en la posibilidad de una neta separación entre sujeto y objeto, puede desarrollar su conocida teoria del hecho social: <(considerar 10s hechos sociales como cosasa: exteriores, constantes, inevitables. O sea: dotados de las característica~ definitorias de la objetividad científica.
<{Papers)>: Revista de Sociologia vida religiosa, que muchos consideran su obra más completa y madura, Durkheim desarrolla una concepción según la cua1 la objetividad del conocimiento sociológico consiste precisamente en la comprensión de formas sociales qzle, todo y siendo fundadoras de la vida colectiva, de ningzlna manera se rigen por las premisas de la objetividad de las ciencias naturales. Según Durkheim, la religión <tconstituye)> (proporciona forma y figura) a las sociedades, más que ninguna otra dimensión, ciñéndose a un tip0 de comportamiento que por nada se <(corresponde)> con el de 10s fenómenos del mundo fisico. En consecuencia, el conocimiento de esa lógica no resulta <{transparentes: ni para el observador científico que mira en la dirección equivocada si busca causalidades ajenas al valor y a la pasión, ni para el actor social, quien se limita a <cvivir)> la sociedad, pero a condición de no ser consciente de ella. El estudio de la sociedad (en y por el análisis de sus <{formas)> constitutivas <telementales)>) también parte, para Durkheim, de una crítica simultánea del sentido común y del discurso cientifi~ista.'~ b3) Max Weber Finalrnente, la reflexión weberiana sobre la <cobjetividadu está íntimamente relacionada, como sabemos, con su investigación sobre la modernidad y sobre 10s procesos de racionalización. Existe para 61 una racionalidad movida por valores, por pasiones, por convicciones, que nada tiene que ver con la' ciencia. Sirve para explicar determinados tipos de acciones. Pero, sobre todo, sirve para que a su vez la ciencia la explique como una forma particular y sesgada, contingente e inconstante, emotiva y acomodaticia, de establecer la finalidad de las acciones. A esta wertrationalitat se le opone otra, más completa y consciente diriamos, más <(moderna)> (o sea, más apta a 10s requerimientos de la acción y de la interacción en sociedades como las nuestras): la zweckrationalitat o búsqueda de 10s mejores medios para lograr determinados fines. 29. En Les formes Bkmentaires de la vie religieuse (1912), el problema que se plantea es el de la fundamentación normativa, axiológica, de la vida social. Una de las maneras de leer dicho libro es considerar10 como una fundamentación sociológica de las formas sirnb6licas que producen la cohesi6n social. Aquella crconciencia colectiva que ya aparecfa en De la division du travail social no constituye tan sólo un basarnento mitológico o mágico en la medida en que, igualmente, constituye el núcleo primitivo del que fue surgiendo el pensamiento cientifico. Negando por improcedente la explicación del conocimiento científico en puros términos de una superación de la subjetividad por la objetividad, Durkheim insistirá, al contrario, en las relaciones que se mantienen entre, p. e,, las formas científicas de clasfiación y de explicación y las imágenes religiosas del universo, indicando que es la vida colectiva la que permite explicar las relaciones que se establecen entre experiencias y categorizaciones, formando ambas parte de una misma concepción de la objetividad cientifica.
La teoria sociológica y sus ctenerrdgos)>: elementos para una hipótesis Es esta racionalidad en el uso de 10s niedios 10 que parece útil emparentar con nuestra problemática de la ~bjetj.vidad.~" Porque no s610 se opone a formas del entendimiento más ligadas a la espontaneidad del prejuicio y la evidencia, o a la sujeción de las creencias y las tradiciones, sino que también contradice la forma <trealiste~a, <(objetivista)>, <tcientificista)> de comprender la objetividad. Porque si 10s medios son homologables científicamente (se rigen por el cálculo y la previsión, por la economia de medios, por la separación de las motivaciones subjetivas respecto de 10s mecanismos objetivos. .. tal y como sucede con la empresa), 10s fines sociales a 10s que sirven de ninguna manera son cientificos: ni corresponden a la lógica de investigación propia del estudio de 10s fenómenos naturales, ni cabe ante ellos una tajante separación sujeto/objeto que contradeciria la concepción weberiana de la objetividad como una <ccomprensión~~/<~interpretaciÓn~/~~explicación de la actividad social, que arroje luz sobre su funcionamiento causal?' C) Si Marx, Weber y Durkheim pueden ser considerados entre 10s más relevantes teóricos de la sociologia moderna es, precisamente, por su forma (singular y complementaria) de haber replanteado 10s fundamentos de la objeh'uid~d, ajustándolos a 10s vequerimientos de un terreno propio, que no puede ser estudiado como se estudir~n las ciencias naturales. Los tres se oponen a 10 que, apoyándlose en Max Weber,32 Bourdieu llamará las <tevidencias del sentido comúns: por la via de postular el carácter <(exterior)> (ED), <(determinado)> (KM) y <csignificativo)> (MW) de 10s hechos sociales ?3 Los tres plantean igualmerite una serie de exigencias de objetividad independientes del cientificismo: 30. Tai nos parece la lííea argumental principal de la síntesis de Julien Freund, Sociologie de Max Weber, PUF, París, 1966, pp. 15-28. 31. La especificidad de la sociologia weberiar~a consistiria, entonces, en no haber separado las estructuras sociales de la actividad del hombre. Su objetividad es ctcomprensivan en cuanto que precisamente intenta reunir en la misma mirada 10s elementos exteriores mis cristaliiados y 10s interiores rnás proteiformes. Al no contentarse únicamente con una mirada exteriorista, la complementa con una ctinterpretaci6n~ de 10 que 10s datos objetivos ctsignifican, del punto de vista de la acción individual. La ctexplicaci6na sociol6gica objetiva no es, así, otra cosa que una síntesis entre la elaboración de leyes generales y la justa ubicación de la experiencia humana en dicho marco exterior. Para estos problemas, ver Max Weber, La acción social: ensayos metodológicos, Península, Barcelona, 1984, pp. 112-190; Econonzía y sociedad, FCE, México, 1964, pp. 5, 20, 328, etc. Cf. también Julien Freund, o.c., pp. 76-115. 32. Max Weber, El problema de la irracionalidad en las ciencias sociales, Tecnos, Madrid, 1985, pp. 80, 110, 152, etc. 33. P. Bourdieu, El oficio de sociólogo, o.c., pp. 30 y SS.
<(Papers)>: Revista de Sociologia - Penetrar en el mundo social como en un mundo desconocido, sin correspondencia (ni lógica ni metodológica) con el mundo natural.% - Desconfiar sistemáticamente de 10 que parece aan-histÓrico)> o <<extraterritorial)> (vale decir: de todo aquell0 que parece evidente, unánime, fruto de la experiencia inmediata, etc.)?' - Explicar el mundo social, no en función de versiones ya existentes (ni las de sus participantes, ni tampoc0 las de sesudos <cauditores)> de cientificidad), sino mediante un discurso que se acomode a la lógica especifica de la sit~ación.~ De acuerdo con sus teóricos modernos, la objetividad posible de la explicación sociológica no ser6 tanto positivista como <(interpretativa)>, no ser6 tanto individualista como <tholista)>, no será tanto axiomática como <texperimental)>, no ser6 tanto conductista cuanto <tnormativo-simbólica~>." Son diversas y complementarias maneras de afirmar que la sociologia ha buscado habitualmente una objetividad que no era de tip0 <(realista)> (pretendiendo que su investigación toca con 10s dedos 10s hechos objetivos, por el hecho de describirlos y nombrarlos). Ha perseguido antes que nada una objetividad que podríamos considerar <tconstructivista~>: 10s hechos que estos tres autores analizaron (desde el suicidio a la empresa) no eran hechos <creales)> (ni en el sentido de <tevidentes)>, ni en el sefitido de <texteriores)>) sino hechos <cconstruidosn. Sus operaciones explicativas iban fi34. Oponiéndose simultánearnente: - a la tendencia a considerar el mundo social como mera amplificación del mundo individuaI, de 10 que da cumplida cuenta, p. ej., El suicidio; - al prurito de extrapolar conclusiones parciales de unas sociedades, como en el caso de la definición ctoccidental y cristiana, del capitalismo propuesta en La ktica protestante.. .; - a la tentación de aplicar al presente teorizaciones referidas a una situacidn pasada, como lo ejemplifica la ctrevolución copernicana, producida por Mam al situar el proceso de trabajo como fundamento explicativa de toda la vida social y de las producciones de la conciencia. 35. Vale decir: desconfiar sistemáticarnente de 10 que parece cctransparente,, oponiéndose tanto a las conclusiones de una lectura directa de 10s datos de la realidad social (véase el uso de las estadísticas en los estudios sobre el suicidio y sobre la ética protestante), como a la fácil acomodación a 10 que cctodo el mundoa cree o piensa. 36. Procurar combatir toda clase de discursos previos (espiritualistas, psicologistas, artificialistas), insistiendo en que existe conocimiento de la sociedad si se logra elaborar una interpretación que d6 cuenta de 10s nuevos elementos en juego, superando 10s limites de las explicaciones de hechos tal vez parecidos, pero pertenecientes al pasado. 37. Es la forma como Tom Campbeli redefine la situación. Ver Siete teorias de la sociedad, Cátedra, Madrid, 1985, pp. 42-59.
La teoria sociológica y sus ctenem.igosn: elementos para una hipótesis nalmente, como diria Bachelard, <{de 10 racilonal a 10 real)>, buscando construir un modelo explicativo y aplicándolo a hechos más o menos <trapddicos)>, más o menos <tlÓgicos)>, con la intención de ver hasta qué punto podrían calzar con la realidad. 2.2. Sobre la <tuniversalidad)> del conocin;riento sociológico Como consecuencia de su etapa positivista, la sociología también padeció cierta nostalgia <tlegalista)>. A fuerza de acoplarse al discurso nomotetista dominante, terminó pensando que ell carácter idiográfico de sus observaciones constituia un verdadero ccobstdculo)>, y que únicamente seria capaz de removerlo aprendiendo a detectar la universalidad de 10s casos particulares y comprendiendo que s610 ha!{ ciencia de 10 general y constante, incluso en aquellos casos en que se tuvieran por delante fenómenos cambiantes e irrepetibles. a) La lección del positiuismo! caló, en íuno u otro aspecto, en 10s grandes teóricos <{fundadores)> de la sociologia moderna. Tanto Marx como Durkheim buscaron, desde Ópticas diferentes, las leyes constantes y permanentes de constitución de la ~ociedad.~~ Los tres concibieron la transformación de la sociedad de forma bastante <temanacionista), (el futuro conteniendo el presente), <{evolucionista)> (el futuro desarrollando el presente) y <cprogresistas (el futuro mejorando 10 pre~ente)!~ Eran formas tentativas de tomar partido positivo en aquel debate tradicional entre 10 <tnomotético)> y 10 <tidiográfico)>. Eran intentos de pasar de 10s principios éticos a las leyes científicas y, por esa via, de las impresiones particulares al enunciado de relaciones constantes, generales, uniformes, formalizables. Eran esfuerzos, en consecuencia, por hacer pasar la sociologia del dominio del saber privado al de la opinión pública. b) También en el tema de la capacidad legisladora de la eciencia sociala las clarificaciones más decisivas procedieron finalmente de la <cpráctica 38. En la huella del Comte de 10s cctres estados*, Durkheirn interpretará la evolución de las formas sociales en función del tip0 de solidaridad. Sin olvidar la bien conocida preocupación determinista de Marx, atent0 a explicitar una sucesión relativamente predeterminada de etapas históricas. 39. La taxonomia de 10s ctmodos de producci6na no ha dejado de mostrarse difícil de aplicar fuera del ámbito europeo ... Las etapas del <mecimiento econórnico~, de la ccmodernizacióna o de la ctracionalizaciÓn~> muchas veces no sugieren otro ctcambio~ que la sustitución de una teoria por otra, sin que sea posible descubrir empíricamente una graduación en etapas que se deduzca realmente de la presencia de factores endógenos.
<(Papers,: Revista de Sociologia teórica~ vinculada a 10s autores estudiados. Al hilo de una acerada critica al postulado de la <tnaturaleza humana, (considerado como el instrumento decisivo de <cuniversalización)> utilizado por las teorias sociales clásicas, desde 10s filósofos griegos hasta 10s enciclopedistas y Rousseau), algunos teóricos de la sociologia fueron poc0 a poc0 entreviendo que también las teorias cosmológicas y cientificas modernas se apoyaban en parecidos pesupuestos y que, aunque con ayuda de terminologias muy actualizadas y contando con el peso abrumador de la autoridad del discurso científim, no hacian mis que referirse, como en un eco amplificado, a las mismas grandes cosmogonías tradicionales (tildadas por ellas mismas de conocimiento vulgar). Fue por el canal de una crítica general a la <(falacia naturalistan que la sociologia moderna, paradójicamente, e incluso contrariando su discurso aparente, se fue transformando en un dispositivo epistemológico antipositivista. Veamos, en apretado resumen, cómo razonaba la teoria sociológica moderna. Lo que le permitia a cierta sociologia soñar con las categorías de universalidad y generalidad que las ciencias naturales le atribuian a sus propios principios rectores, a sus definiciones y a sus explicaciones, era constatar que disciplinas como la física y la biologia se apoyaban en una misma y básica creencia subyacente: la existencia de una <tnaturaleza humanas. El <torden)> que la <(ciencia)> estaba llamada a estudiar era aquella realidad exterior al individuo, independiente de él y representada antonomásticamente por la <tnaturaleza)> (la physis aristotélica). Esa naturaleza, según las ciencias naturales no se cansaban de constatar, se caracterizaba por una aparición fenoménica de tip0 uniforme, ordenado, repetitivo, observable hasta e1 cansancio, previsible hasta hacer posible cierto conocimiento del futuro, formalizable, medible, comparable. Por extensión de 10 que ocurría con 10s utres reines>> de la creación, terminaron siendo íntegramente asignadas por igual al <(reino humano~. También el hombre estaba dotado de una forma (eid6s platónico) constante y permanente. Y también, en consecuenaa, esa forma humana podia ser objeto del mismo conocimiento universalista capaz de medir, de formalizar; en suma, de <tlegislarn.@ Reivindicar (o presuporzer) una naturaleza humana fija y permanente suponia poder analizar la vida social, independientemente de las condiciones históricas y sociales que la constituian. Los marxistas pudieron hablar de leyes necesarias de la historia, eternizando en la naturaleza 10 que por otra parte se afirmaba ser producto de la historia. Durkheim legislaba sobre la evolución general de la sociedad, basando la especialización de la so40. Utiles precisiones en Leslie Stevenson, Siete teorias de la naturaleza humana, Cátedra, Madrid, 1984, pp. 15-22.
La teoria sociológica y sus aenemigosa: elementos para una hipótesis ciedad en un sistema de valores (cf. su División del trabajo social), y por 10 mismo, y en contra de 10 que plantearia posteriormente en las Reglas deC método sociológico, explicando de alguna nnanera 10 social por algo más que 10 puramente social: 10 demográfico y 10 biológico. C) Weber fue acaso el primer0 en lograr establecer, con alguna claridad y en la práctica, una sociologia sobre bases ajenas al postulado de 1% naturaleza humana, desechando tanto 10s pr'ejuicios naturalistas como ciertar síntesis a priori conducentes a probar la universalidad de algunas leyes históricas por el pur0 argumento de su fuerza o su contenido teleológicos. Valdria la pena releer a Weber escogiendo como hi10 conductor su voluntad de refundm la sociologia sobre bases ajenas al positiuismo universalista, determinista y teleológico. Enemigo encarnizado de cualquier espíritu de sistema, consideraba que, en el estado actual de la disciplina sociológica (hoy en dia podria, seguramente, afirmarse 10 mismo), resultaria imposible edificar sistemas teóricos minimamente generalizables y definitivos. Consideraba su propi0 sistema conceptual con sus definiciones, descripciones y explicaciones, como únicarriente un <<punto de vista,,, al' que seguramente cabria oponer otros enfoques, acaso tan justificados como el suyo pmpio!' La síntesis marxista de todcl el pasado, presente y porvenir de la humanidad, abrazando en una sola mirada el conocimiento y la práctica, no podia dejar de parecerle algo insensata y seguramente anticientifica, incluso en el sentido <(realista)> del carácter universal y concluyente de las observaciones aportadas." Sin dejar de. lado que las pretensiones durkheimianas de establecer una sociologia enteramente positiva y autónoma, independiente de toda hipótesis metafísica y lapidaria con 10s juicios de valor, no s510 no le parecian reflejadas en la obra investigativa del soci6 logo francés (según el alemán, Durkheim nunca alcand a distinguir entre juicio de realidad y juicio de valor), sino que se le antojaban imposibles de lograr y hasta innecesarias de cara a una correcta evaluación de la acción humana: consideraba errada una clasificación de las ciencias en base a una cuadriculación artificial de la realidad en feriómenos fisicos, biol6gicos, psiquicos, sociales, etc., 10s cuales serian considerados mutuamente (y equivocadamente) irreductible^.^^ El interés de la investigación weberiana radica en el hecho de situarse en las antípodas de una taxonomia epistemológica que transformaba 10s actos o etapas del conocimiento en <<niveles)> o <(pianos)> (un0 nomotéticob 41. Julien Freund, o.c., p. 9. 42. Max Weber, Essais sur la théorie de la scic:nce, Non, Paris, 1965, pp. 202-204. 43. Max Weber, o.c., p. 291.
<<Papers>>: Revista de Sociologia y el otro idiográfico) unidos por lazos de dependencia de 10 general sobre 10 particular. La construcción de una teoria siempre conlleva varias etapas: deíinición, descripción, e~plicación.~ La descripción constituye, como sabemos, un primer ordenamiento de la multiplicidad observada. La selección que durante ella se opera, Weber la dirigir6 alternativamente en dos direcciones complementarias: - En una dirección homogeneizadora, que insistir6 en 10 común, en 10 general, que podrá ser denominada nomotética (en la medida en que del conjunt0 de casos observados induzca a generalizaciones mis o menos consistentes) y que Weber considerad una etapa <cgeneralizadora>>. - Y una dirección diferenciadora, que subrayará 10 diferente, 10 especifico, 10 particular, que algunos podrán llamar idiográfica (en tanto produce taxonomías o clasificaciones o <ttipologías>>) y que Weber concebirá como una etapa <cindividualizante)>P5 Ambos momentos se reiterarán en la fase explicativa, 10 que le llevar6 a comprender que las <tleyes)> que a la sociologia le son posibles son de tip inductiuo, tipológico, interpretatiu0 y conjetural,46 ya que la realidad exterior es inagotable y de ninguna manera la particularidad de un solo enfoque seria capaz de agotar, apresar, las ricas y móviles manifestaciones de la realidad. d) A pesar de situarse en un contexto teórico de bastante indefinición, de todas maneras Marx y Durkheim desarrollaron (a menudo de forma menos explicita y desarrollada que Weber) algunas dimensiones d,e esta critica al esquema universalista de la sociologia positivista. De la división del trabajo social supone, de parte de Durkheim, una revisión bastante profunda del criteri0 comtiano (y luego spenceriano) sobre los factores del cambio social. Durkheim busca un sistema de causación más plausible que el expresado en la ley de 10s tres estados y cree encon44. Seguimos en esto a Tom Campbeli, o.~., pp. 20, 35, etc. 45. Método causal y método histórico constituyen, ambos, el fundamento de la legalidad sociológica. Cf. Max Weber, o.c., p. 321. 46. Tales son las catacterísticas que Max Weber desarrolla en 10s citados Essais ..., entroncando el problema de establecer leyes sociológicas con la determinación de las características del <(tip0 ideal,. <(Se obtiene un ideal tipo acentuando unilateralmente uno o varios puntos de vista y encadenando una multitud de fenómenos aislados, difusos o discretos, que a veces se encuentran en abundancia, otras veces de vez en cuando y a veces, finalrnente, nunca en absoluto: se 10s ordena se& puntos de vista ~escogidos previa y unilateralrnente a 6n de elaborar un pensamiento homogéneo~ (PP. 181 y SS.).
La teoria sociológica y sus ctenemigos)>: elementos para una hipótesis trarlo correlacionando las transformaciones de la división del trabajo humano con la aparición de nuevas necesidadea nacidas en/por la interacción social y que no son, como vimos más arriba, de orden utilitario, sino mis bien moraL4' El criteri0 explicativo de la cohesión social sigue siendo para Durkheim de orden interno (10 llamará <(conciencia colectiva)>); pero 10 que cambia es el modo de explicación: Durkheinn se atiene a la prueba de 10s hechos, establece comparaciones, acumula datos, intenta pasar de la ahmación metafísica (en la que frecuentemente sigui6 inmerso Comte) a la prueba obser~acional."~ Por parte de Marx ocurre una similar situación de fractura irremisible entre un discurso aparente considerablemente positivista, evolucionista y hasta cientista, y una investigación tendente a basar la explicación sociológica, no en la aplicación de leyes generales, sino en la significación histórica de hechos tratados rigurosamente a pesar de su concreción y singularidad. Afirmar desde un comienzo que la cuestión de la verdad obietiva no es teórica sino práctica, y combinar la investigación y la militancia política como dos instrumentos epistemológicos com.plementarios, significaba reconocer que la acción social (hubiera dicho Weber) era capaz de quebrar el determinismo de las tendencias objetivas de la hist0ria.4~ De forma similar, el concepto de ctrevoluciónn es rigurosamente antitético al de <(acumulatividada, explícita o implícitamente postulado por 10s defensores de un conocimiento científic0 universal.50 No existe un conocimiento universal, no se cansar6 de repetir Marx, sino tan s610 una representación de ideas afines a ciertos intereses. Marx se debatirá hasta su muerte en esta indecisión entre una sociologia legisladora y teleológica y otra hipotética y relativista. e) Es justamente este último aspecto el que podria hasta cierto punto unificar a 10s tres teóricos estudiados con~titu~endo, según nuestro enfoque, un logro fundamental de la teoria sociológica moderna: su relativisme. - Al deterrninismo extraterritorial y al~istórico de la <dey)> (sea ésta eexplicativa)> o tan s610 <tprobabilística)>), la teoria sociológica moderna 47. Es el punto de vista defendido por S. Giner, Hi.ftoria del pensamiento social, o.c., p. 610. 48. Emile Durkheim, De la division du trauail social, Paris, PUF, 1960, pp. 46 y SS. 49. Karl Matx, segunda <(Tesis sobre Feuerbach~, en Manuscritos económicofilosóficos. 50. La evolución de la sodedad no es lineal. :El cambio no es acumulativo o incremental. La transformación no se rige por un canon de continuidad. La vida social incluye el salto cualitativo, la sustitución de un molde por otro, el cambio de Órbita, en suma la ctrevolucióna. Es la problemática que Karl Matx desarrollará en el Manifiesto (1." parte), la Ideologia alemana y 10s Grundrisse (prefacio).
apapers,: Revista de Sociologia Segundo rasgo de autonomia: la azctonomia legislativa. La sociologia no se aleja tanto de la ciencia natural ni por la concepción de la hipótesis (el conocimiento sociológico también cornienza postulando propiedades latentes que permiten explicar correlaciones ya observada~), ni por el modo de argumentación (10 que aportó la teoria sociológica moderna fue justamente una serie de modelos explicativos de 10s mecanismos subyacentes al fenómeno observado). Su punto distintivo está, mis bien, en una forma peculiar de elaborar sus leyes. Si quiere demostrar que un mecanismo funciona efectivamente de la forma modelizada, la sociologia no puede lograrlo de forma directa. Sus vias han de ser más intrincadas y sutiles: las de la inducción, las de la comparación tipológica, las de la significatividad, las de la conjetura verosimil. Sus leyes no son la confirmación de postulados a priori: más bien son reglas que describen a posteriori el funcionamiento del fenómeno observado. El mecanismo legislador de la ciencia positivista era la <tdeducción)>; el argumento de las ciencias sociales será (igual, por cierto, que en la ciencia física contemporánea) el desarrollo del concepto cuantitativo de <(probabilidad)>, concepto bifronte que reconoce un grado de azar en el desarrollo de fenómenos en 10s que siempre está presente cierta afirmación subjetiva y que se presenta sin embargo como un intento de matematización de las chances objetivas que un fenómeno se produzca de cierta manera. Las leyes de la sociologia son <taproximativas)>, es decir, hipotéticas: en ese punto parecerian correr con desventaja en relación a las leyes matemáticas. Al mismo tiempo, las leyes de la sociologia son <~significativas~>, es decir, no apo~adas en algoritmos sino en conjeturas fundadas: posibilidad esta ajena a las matemática~.~ Tercer rasgo de autonomia: la redefinición de su criteri0 de utilidad. La tecnologia pareciera ser la prueba de la utilidad de la ciencia natural: las ciencias duras son capaces de diseñar métodos que hacen posible todo tip de productos; de esos métodos se alimentan buena parte de las otras ciencias (naturales o humanas); 10 que da autonomia a las ciencias duras seria entonces 10 que las hace útiles. La sociologia capta esta situación de partida y comprende que si está claro que no puede apoyar su carácter útil limitándose a ser una verbaliza60. Sobre el problema de la constitución de leyes en ciencias sodales, ver, p. ej., Jean Piaget, La situation des sciences de I'hornrne et le systirne des sciences, en Tendances principales de 1~ recherche dans les sciences.sociales et humaines, UNESCO, París, 1970-1978, vol. I, pp. 1-65.
. . .- La teotía sociológica y sus <(enen~igoss: elementos para una hipótesis ción docta de 10 que ya afirrnaba el sentido cotnún, comienza a ser igualmente nítido para ella que su utilidad tampoc0 depende del grado en que la investigación sociológica complazca la exigencia de responder a 10s interrogantes últimos de 10s poderes de turno sobre el porvenir de nuestra cultura? La <tutilidads de la teoria sociológica no se revela a niveles organizativos sino, antes que nada, a niveles gnoseológicos. A la sociologia decimonónica se le exigia reorganizar un futuro incierto en forma de reactivación del pasado dirimido: una parte mordió el anzuelo; otra parte se atuvo a la ingrata e <(inútil)> tarea criticaF2 Actualmente sigue sucediendo 10 mismo ... 61. La obra de Jurgen Habermas hace posible una útil reactualizaci6n de la crítica marxista y weberiana de la arazón instrumental,. Ver La technique et la science comme idéologie y Connaissance et intértt (ambos;: Gaíiimard, París, 1973); también Teoria de la acci6n comunicativa, o.c., tomo I, pp. 465-492. 62. Jesús Ibhiíez, Del algoritmo al sujeto, Siglo XXI, Madrid, 1985, pp. 93, 111.