Recensions
Abstract
Obra ressenyada: Montserrat JOFRESA (ed.), Saviesa i perversitat : les dones a la Grècia Antiga. Barcelona: Destino, 1994.
Full text
Recensions Enrzhonar 26, 1996 161 JUFRTSA, Montserrat (ed.) Sauifia iperveriitat: les doner u Iu Gricia Ant+ Rarcelona: Destino, 1994, 146 p. Bajo esrc rírulo ran sugerenre se agrupan 4n mcelenrc traduuihn catalai~acua, tro conferencia que fueron dictadas hace ooco mis de un ah. en lnarzo de 1993. ;n la Faculrad de~~~ilosofía de la [Jniversidad de Barcclona. Dichas rnnferencias formaban un ciclo que llevaba pur titulo ~,Aspcctes $una saviesa ferner~ir~a a la Grtcia Anrigas. No cs mi propósitu aquí indagar 10s morivos que han llevado A rcscntar csras cuarro conrribuciones ran J ~fercnrcs enrre sí baio un tírulo quc cn bucna iey se ajus- &a wlsólo a la primcra de ellas - si bicr~ a nadie sc lc escapa que las mujercs venden más cuanto más pelversas acul-. En mi opinión, esra perversidad no seria sino un aspecro más de aquella rauierafimenina a la que inttncaba accrcarse el ciclo al represenradas pnr acrorcs varones antc un ptíblico igr~almenre masculino. Aun a ricsgo de simplificar, podria decirsc que, desde que el rnundo cs mundo, 10s hombres, ~uando SC quedan solos, rienen un ttnr~ favarito dc conversaci6n: las ~nujeres. Gracias sobre rodo al rearro 110 nos son ajcnos las nombrca de Medea, Ancígona, Cliremesrra, Cassndra, Fcdra ... Sin duda se rrata dt. tnujcrcs exccpcionaler, mujeres que de un modo u orro cscapan a la norma, mujcrcs quc poseen algo que cl coniún dc las mujcres griep de la (poca no poxe: voz ES por ello por lo q-ue nucsrras auroras inrenrarin aproximarsc a la mujcr como sujero dc as~hiduria* a rravCs del universu de rcyrcsenracioncs quc noc nfrece el rnitu y, muy cn concrcto, la rraxedia. que acabmms de aludir. La vinculacibn dc lo femenino con el El libro se abre con un ~rhlnzo de em~l.. la caractcrizacihn de la curidición A L. Murirserrar Jufresa. En él se rrazan las lírlrfcmcnina como insrrumcntu del mal cs as tnacstras quc articulan las cuatru capíalgo gcnerali7ado en buerva partc de las tulos v ouc confieren a earc libro una miroloeías v relieiunes. Ello conllcva la u , .. unidah q'ue podria parar des~percibida exch~sihn de la tnujeres dcl dominio de ln prccisamenre por 10s muy divcrsos cnforacional y Is aproxirnación dc la femineioues oue aolican nuestras auroras. 1.a dad al reino dcl caos v de la nscuridad, .L. sociedad griega dc C oca clásica conside- P raba a la rnujer un e emcnro impnrrantc, si lrieti procuraba mantenerla en la csCcra privada, o, dicho de nrro modo, cn 10s misgenes dc la sociedad. De dú que resuire prácricamenre irnpusilrlc accedcr a 10s individuales reaies. Ahora bicn, cn la quc sin dnda constiruye la rnanifesración lireraria más imporcantc dc esta Cpoca, la rragedia, lus pcrsonajcs femcninos aparecen ampliainenrc rcprescncados, a las heroírras trigicas sc Is permite exprecarse librrrtlente, sin crcesivas corrapisas. Curiusanlenrc, cn una sociedad que conderra a $us mujeres ai silencin, la escena del rearro se llena dc mujeres que prestan su nombre a unas obra compuestas por hombrcs, que son pur cualiro cl mal cn general va asuciado al desordcn y a las rinieblas, pur oposición ai bicn, que se identifia con el orden y la luz. Resulra intercsanre observar quc csra vinrulación cntre el mal y la condición femenina es anlbivalentc: cs cierro que suscira una reacción dc temnr hacia la propia naruralcza fcrnenina, pero cllu nu rxcluye la cxistcncia de una fascinación por el amala cn tanrn que irnbito de una libcrrad prohibida, comu u11 cspacio cn cl quc algunas mujeres han hallado un paraiso esrigmarizado, pero un paraiso al fin y al cabo. Estas mujcrcs parcccn rener unas facultades intrínsecas para el en@- fio y la intriga. Y por mcdio de ellas rrasrocan 10s papcles quc tradicionalrncr~tr
Ics son atribui~los en la relación amorosa, cxcluída la rnujer. Su dmbiro es el de la es decir, pasan de scr cllas la presa a con casa, el dc las relaciones basadas no en vertirse en cazador: en esto prccisammtr la razón ainr, en la corporeidad, cn los consiste su ~crversidad. Ancela Sicrra laros dc salrere uuc sc estableccn en el L, '. L analizl cuatro figurar qur en el imaginaseno del genor. Y csra es precisamcnte la riu griego son sinónimo de la c.ondkión clave para enrcnder la figura de Antífslncrlina senrida corno una amenaza: gona, qoicn no harh rino reivindicar 10s Hclcna, Circe, Mcdca y Clivmcsrra. derechos de este espacio. Ana Iriarte centra su discursn en la La conrribución de Claudine Leduc figu~a de Casandra. I'ero no para insistir sirvc dr cnntrapunro a las trcs anteriores. de nucvo sobre esra princrna rruyana en Ella estudia la figura de la diosa Arenea, cuanto que simbolo de la falta dc recofirrne defcnsoradel orden patriarcal. Y es nocimicnto público del discurso femenique dificilmentr ~ucde defcndcr el prinno. Esta auinra llrva a cabo ur1 análisis Apio irlatrrno, pbr cuanto cl mrro .&liim~ecable de cómo aoarecc incrrlta ca uuc 11aci6 direcramente dc la cabaa de Casandra en el conrexto de la tragedia su padrc Zeus, rasa que la convierre en griega. Para Iriarte. Casandra cons~ituye una figura femenina desprovista de peliuna de 10s paradigma trágicos mcjor cuagro, de pervrrsirlad, en el sentido que se lificados para cxplicar el matizado razoha venido cstudiando hasta ahora. En la narniento quc 10s poetar trágicus prdctica, nucstra autora se centra en el dcs~iiecran a la hora de oresentar en csccrsrudio de las relaciones entre la diosa v . na la siempre polt?rrlica relación entre el principio femenino y el principio masculino. Y es por ella pur lo que se centra en la figura de Casandra en cuanto que prototipo de doncella, cspoca legítima y cxtrdnjrra en terrirorio griego. y, por Último, como potencia vengadora. En cierto senrido, rambién a Antígona podríamos caliicarla de poten: ciavengadora. Pero asi como Casandra vengaba patria y familia a un tirmpo, en el caso de Antígona el hecho dc decanrarse radicalmente por s11 genor comportat; el enfrenrarnicnta con su patria, la no acepración de las lryes de la polis. Adriana Cav~rcro nas ofrece en Figures de la corporeitat una lectura de la Antípona de Sófocles. En su opinión Antígona encarna lireralmence el princioio de consaneuineidad, ononiéndo- . L sr así a ~rcont; personificación de la polir. Polrr y lqor constituycn el dominio masculino por excelencia y de 61 se ve el &bol que lc cs prnpio, rl olivo. No cstamos muy seguras de compartir sua tcsis, pero, en cualquier carn, s11 arriculo resulta extremadamcntc sugerenrc: a caballo entre la fdología y la butánica, Leduc hacc un estudio co~nparado de la virginidad de Arenea y de la virginidad del olivo. Esre es, a grandes rasgos, el contenido dcl libro. Dificilmenrc una ohm de estas dirnmsiones puedc aspirar a dar una visión definitiva del vastísimo rema quc se pmpone. Sus autoras afronran el problema desdc ángulos muy diversos, de un modn mrty perianal, original, y precisarncntc es en este detallc cn rl que creemos que radica el arierto y la pcnitcncia de esra obra. El lector, especialista o no, encontrar5 aquí una scrie de suaerentes lectuas, así como una muestra de las principales lineas de invesrigación quc se slguen actualmentc en esre campo. Crz~tzna Sema