Teano de Crotona
Abstract
Gutiérrez, Mercedes; Jufresa, Montserrat; Mier, Cristina; Pardo, Félix
Full text
Teano de Crotonal Mercedes Guriérrez, Montserrat Jufresa, Cristina Mier y Félix Pardo Sumaria I. Semblanza biogrdfica 3. lntroducción a 10s fragmcntas y carlas 2. Escritor 4. Teano. Carrar, fragrncntos y scntencias La tradidón mtigua2 nos da noticia de la existencia histórica de Teano, a la que se considera como la primera mujer fildsofa, si bien su celebridad parece atribuirse a su vinculo matrimonial y discipular con Pitagoras. En relación a su genealogia, sin embargo, 10s testimonios de 10s doxógrafos anriguos son contradictori~~. Dió enes Laercio3 nos dice que la mujer de Pitágora era Teano, .P ., hija de Brontino , de llnaje crotoniata, pero tarnbien nos indica que para utros doxógrafos era mujer de Brontino y discípula de Pitágoras5. De su unión con Pitágoras tuvo como hijo a Telauges, que sucedió a su padre en la dirección I. El siguienre articulo es parte del trabajo que viene realizando, desde el curso acadirnico 1991-1992, el seminario Fjlorofia i G¿nerc, de la Universitat de Barcelona, con el propósi- to de recuperar la producción hlosófica de las mujcres. Las partcs primera y regunda, que nos describen la vida y obra de nuestra aurora, han sido realizadas por Fék Pardo, licenciado en Filosofia; la tercera, que prttcnde dar algumr notar sobre la mujer y el pitagorisma, par Cristina Mier, licenciada en Pilosofía, y la cuarta, que conrirne las rraducciones, por Mcrci Gutiérrer, licenciada en Filologia Griega y Montserrat Jufresa, proferora titular de Filologia Griega de la Universitat de Barcelona y coordinadora del grup dcdicado ai mundo antiguo. 2. En particular, 10s escriros de: Diodoro de Sicilra (s. I aC), Plutarco (s. 1-11 dC), Clcmente dc Alejandria (150-215 dC), Diógenes 1.aercia (s. 11-111 dC), Porfiri0 (233-305 dC), Jhblico (S. N dC) [éstos tres úitimos autores de una Wdn de Pitágornrl, Tcodorcro (393-466 dC), Estobeo (s, v dC), el léxico Suda (s. x dC) y el Florilegi0 Monarenre (. . ). 3. KA de lm filósofor mús iluwei. VIIII 42. 1. , , . .. 4. Apenas se tienen referencias de este personaje, y las qur enistm, son contradicrorias. Sin embargo, parccc haber coincidencia en considerarle miembro de la escuela pitagórica. 5. Sobre este tema en oarricular, ver kmand DELAITE. La llre k Pvthavore k Diousne La>rrt. ,- Brurelar: ~amertin: 1922 u
96 Enrahonar 26, 1996 Mcrccdo Guciirrez; MonrscrrarJufresa; Cnsnna Micr: Filix Pardo de la escuela, y según algunos, fue maesrro de Empkdocles; y como hija a Damo, a quien, según cuenta isi is^, Pitágoras legó sus Memoriaccon la confiama de que pardaria con absolut0 secreto sus doctrinas. Diógenes afirma que 10s hijos no escribieron nada, mientras que Teano escribib aigunas obras, de las que ofrece como testimonio dos máximas morales, una de las cuales también se encuentra en Estobeo (Florilexio LXXIV, 53) y Clemente de Alejandría - (SnomateisIV, 19.44.2. 1). Porfiri07 nos dice que Tcano era hija de Pitonacte', de linaje cretense, y rnujer de Pirágoras. Corno hijo suyo cita a Arimnesto, que habría sido maek tro de Demócrito, noticia esta que no se encuentra en ningún otro autor. Cuenta rambién que otros doxógrafos dan como hijo a Telauges y como hija a Mía; y otros aun dan como hija a Arignote. Porfirio afirma que de todos estos hijos se conservan esrritos piragóricos, por 10 que cabe suponer que fucron tambikn discipulos de Pitigoras, lo mismo que su madre. En su opinión9, Teano fue la discipuia de mayor fama de las mujeres crotoniatas, fama que se hizo extensiva [ambien a su hija Mía, según refiere Timeo de tau ro meni^'^ en el testimonio mencionado por Porfirio. Jámblieo nos ha legado la biografia más completa sobre Pirágoras, pero en su obra son escasas las referencias a Teano o a su descendencia. DC manera escueta nos dice que Teano se cas6 con Pitágorasl' y que tuvieron una hija, Darno, cuyo hermano he Telaugeslz. Cita asimismo algunas sentencias sobre la virtud de la mujer con respecto a su marido, pero las considera pronunciadas tanto por Teano como por Deino, esposa de Brontino13. De Damo nos dice, al igual que Diógenes Laercio, que he la enwgada de guardar las rnemorias de su padre, y atribuye a Telauges la recopilaci6n de 10s textos que constituyen el Discurso Sagrado. a) Obrar conserv&: Cuerpo acefalo de siete cartas dirigidas a sus amigas y amigos. De Cstas la I, 11,111, VI y VI1 están escritas en prosa drica koin6, y la IV y Ven prosa ltica clhica. La I (a Eubule), la IV (a Calisto) y la V (a Nicóstrata) fueron editadas 6. Se trata de un pitag6rico tarentino que consiyid escapar del incendio y la descrucci6n de la casa cn la que c~aban reunidos los principales liderer pitag6ricos, a mediados del s. V aC. 7. nak dc Pitd ora 3-4. 8. ia linica ref!ren;ia que tcncmos de icerrc personaje nm la proporciona el IMca de Sud4, que 10 menciona como padre de Teano. 9. Op. ck., 17. 10. Historiador siciliana cuya vi& tmscurre aproximdmente entre los ahos 356 y 260 aC. 11. Vi& dt Pizd ora, )(XXVI, 265. 12. Ibíd., XXVI~. 146. 13. De ¿S dia que a piagbrico, pern no que ruview ninguna reldn de pvenresco con Tuno. Ibíd., xl, 155.
en griego por I-Ienri Esticnne, bajo el titulo aLctrres de 'Sheano Fille de la Sagesse Pithagoricienne, al final de su edición de Diog2ne Lairce. De Etis. . . LibriX Geneva 1570. Las cartas I1 (a Euclides), I11 (a Euridice), VI (a Ródopc) y VI1 (a Timónidcs) fueron encontradas cn un manuscrita de la Rihlic~tcca Apostólica Vaticana y editada en griego por Luw Holscein, en forma dc noms a su edición de la fie de Pythagore, de Porfirio, 1630. Todas estas cartas suc- Ien presentarsc scgún el orden alfabitica griego de las nomhres de sus destinatarios: 1. A Eubule, suma 45 líneas. Pequeiio tratado sobre la cducación de 10s niños. 11. Al mtdico Eudides, suma 10 líneas. Consideraci6n snhre la enferrnedad. 111. A la admirable Euridice, suma 15 líneas. Breve reflcxión sobre los celos de las esposas en relacihn a lar heteras. IY A Calisto, suma 50 líncas. Pequefio rratado sohre el trato justo que las sehoras deben dar a las sirvicntas. V. A Nicóstrara, suma 75 lineas. Pequefio tratado sobrc la conducta apropiada de las esposas cn el matrimonio, con especial atmción a sus celos de las heteras. VI. A la fil6sofa Rbdope, suma 10 líneas. Dreve reflexión a propósira del intcres suscitada por cl Parminides de Piat6n. VII. A Timónides, suma 5 lineas. Consideración sobre la calumnia. Un fragmenro, de 1 5 lineas, de Acercd de irr piedad (Per2 eurebeías), que trata sobrc el número pitagórico; conservada por Estohen (EcloKae 4. El texto griego de este fragnlento ha sido cditado por A. Mullach, cn sus Fragmenraphilo- 1 sophorrtm qaecorum, Paris 1869. ! I c) Apotegma - Apote~pitugóricos (Apothégmata Pythagorefon), mencionado en el léxico S& (S. v. Teano 1). - Evhortacionesfemeninar (Parainéseis gynaikeiai), mencionado en el Suda (S, v. Tcano 1). - Acerca de la virtud (Perí aretés), mencionada en el Suda (S. v. Teano 1). - Aeerca de Pi&goras (Perf Pythagdrnu), mencionado en el S& (S, v. Teano 1). - Comenturiorfilordf;cos (Ypomnémataphildsopha), mencionado en el Suáa (S. v. Teano L). - Poemas, mencionado en el Suda (S. v. Teano 1) y en Stromatri$ I por Clementc dc Alcjandría. - Carta a Tirnateta, mencionada por P6lux (Onomústico U.
98 Enrahonar ZG, 1996 Mcr<.edcs GuriCrre~ Montserrat Jufma; Crinina Mlrr; Felix Pardo d) Ea'iciones de la obra Los textos y testimonios sobre Teano estan recogidos en 10s siguienrcs autores anriguos: CLEMENTE DE ~UEJANDR~, Obras, en i? C. MIGNE, t. VI11 y IX. Edición crítica a cargo de O. STNILIN, Dic Griechischen Christlichtn Schrtji~teller der Drei Ersten JahrhundPrte, Leipzig, Hinrichs. DI~GENES LERCIO, Vi&, opiniones y sentenciar dz hjldso@s más iiustres [en particular Libro VIII], Barcelona, Ediciones Teorcma, 1985. JAMHUCO, De vira Qthagorica, L. BEUBNER (ed.) Leipzig, Teubner, 1975. POWIRIO, Vida de Pitágoras, Madrid, Gredos, 1987. STOBAEUS, Iohannes, Anthologzum, 5 vol. C. WACHSMUTH y O. HENSE (ed.), Berlin, Weidrnann, 1958. Entre 10s autores modernos tenemos: HEKCHER, Rudolf, Epistologruphi Graeci, vol. XII, A. FIRMIN DIDOT (ed.), París, 1873. MENAGIO, Aegidio, Historia mulierum philosophamm [I 690, 16921. anexo a sus Commerrtarii in Diogenem Laertium, Lipsiae-Londini, 1830-1833. MEUNIER, Mario, Femmer Pythagoriciennes, Fragments et Letrres de Théano, Périctionh, Phyntis, Milissa zt Myin. Paris, Ed. de la Maisnie, 1980. TI IESLEFF, I Iolger, An Introductian to the Pythagorean writings of tht bellenistic period, en Acta Acarlemiae Aboensir. Humanaora, Series A, vol. m, I, 1961. W~L~ITHE, Mary (ed.), A Histoly of'women Phihophas, vol. 1: Ancient Women Philosophers (600 aC-500 dC), Uordr~cht, Martinus Nijhoff Publishers, 1987. WOLF, Johan Christian, Mulierum Graecarum quae ovatione prosa usae sunt fiagrr~enta et elogia Graece et 1.atine. . ., London, Ed. Vandenkoeck, 1739. 3. Introducción a 10s fragmentos y carcas En la anrigua Grecia podían distinguitse dos ámbitas vivetlcidcs quc se hicieton, a medida que fue sucediéndosc su historia, mis cvidentes y opuestos: el público y el privado'4, El imbito pública abarca aquello quc en la actualidad llarnamos vida política griega. Sus integrantcs eran ciudadanos varones y sus principios eran la acción y el discurso. Principios quc ya encontrarios en la base de las ensefianzas de Fénix" que harian de Aquiles un hombre 14. ARSNDT, Hnnnah. ,<La csfen pública y la privada.. En La condrcidn humanu Barcelona: Seix Barral, 1974, p. 39-84. 15. HOMERO, Ni&, IX, 443. Barcrlona: Planeta, 1991: *...re enw6 [tu padr el... c-do cras ni60 alin, e ~gnarabas entnncer la guerra y el Qgora, dondc todo varórr pucde algun dia brillar como ilustre; nlr rnand6 que re prrparara para ambas cnsas, para pronunciar palabrar y para realirar accioneru.
completo, irr~prirrliéridole ureti (excelencia). La condición de posibilidad de este ámbiro se hallaba, sin embargo, en el otro ámbito, el privadn, el de la ncccsidad. ámbito de producción y reproducción, es decir, el dc la cconotnia, el oikos. Oikos'q~a de enrenderse conlo un rodo que engloba varias partes, esto es: la casa, su cnntenido, las parcelas de tierra y el ganadn y, de alguna manera, también hemos de considerar dentro de estas riquczas la csposa y 10s hijos legítimos. Oikosera inicialmenre una hahitación de la casa, de techo mis alto, dondr se encontraba el hogar central. $te poseia un gran contcnido simbólico: representaba al hombre, las cenizas representaban a la esposa y el fuego rcnacido de las cenizas las hijos leglrirnos. Esrns illrimos shlo eran recont~cidos como tales e integrados en la genealogia patcrna una vcz rccibido de su padre, sobre el hogar, el nombre, cinco días desputs de su nacimicnto. F1 rnatrimnnio era el únicn modo recon~~cido de poder terlrt desceridericia legitima; y solia scr, adcmb, un modo de mantener y aumenrar la riqueza, pues se daba entre dos casas ricas. Estc modo de legado y disposición de la ley matrimonial y social conllevaha la nrgaciún de la poligarnia, con lo que se mantcnía la honorabilidad y cxcclcncia de las dos casas unidas y se limitaba el número de hijos herederos, conservando la importancia del legado. Las riquezas del oikor se dividian m dos grupos: rnóviles y fijas. Las bienes dc la casa y cl ganado formaban parte del primera y la casa, las rierras y la esposa del segundo. Este Último grupo dctcrminaba la condición social. la pertenencia a un gropo residencial y la posibilidad de construir utra jerarquia. Por cllo las riquczas fijas cransumamenre respetadas, pues representaban las ralces. No es, pues, de extrafiar, que enconthdosc dcntro de este estado de cosas. la rnrljeres tuvieran escasa rnnvilidad, qucdando confinadas al rsyacio de la casa, principalmcntc al ginccco. No participaban de la vida social y sus salidas se limitaban a las fiestas en honor a 10s dioscs. Sus funciones" principales eran la reProdnccihn, el hiladn de la lana, el tejido de telas, la direcciúrl del trabajo dc las csclava y cl control dc las comidas y 10s gastos'8. Considerando que la I .~. Llego ui1 momenro, como nw muescra la Illa&, en que la accidn del guerrcro ~vmrnraba a ser insuEleiente como muwtra dc nrft6(scña dc noblm) y sr him nrrmarin cl so de la palabn. $?a no cn cx~rtarr~rrltr el arrr del discurso rrl cuntraporicion a 11s hazañas, sina que cran ellas mismas acciones. En el ágora, en un principio, re rnantuvo el equilibrio de valor enrre ambas, icción-pdabm, aunque portcriormcntc el dircurro he tamando protagonirmo, como nus muescra la crecienre imporrancia de la ret6rica (sofistas). Sobrc la cvolución del conccpro dc nrtt!véase: JAEGER, Werner. Pnidein. Cap. I. Madrid: Fondo de Cultura Economica, 1990, p. 19-29. 16. I.imrt., Claudinc. ,iiC15mo darla en matrimnnio?a. En Dlrnv. C. y Pb.~tat'~~, M. (ed.). H~rroridde h mrriem. Vol. I: Lahneiiedad. Madrid. Taurus. 1992. u. 251-313. - . ~ .. ~ ~ 17. Ten~o. Carta a Caliro. 18. JENOFONTE. ElEcandmica. Madrid: Grcdos, 1987. Jdmblico: <cLa correcta adminiscración de la casa es la fuente de rodo buen orden de las eomunidader, porque cs a partir de la casa quc las ciodadrs surgrnn (09% liepythngor~urz Way ofLrfe. UILLON, Juhn y HERSHBELL, Jackson (ed.). Grorgia, Scholars Ptess, 1991, rap. 30).
100 Enrahonar 26, 1996 Mercede Guci6rrez; Momser<$ Jufresl: Crisrina Mier: FUix Pardo casa era el origen del orden que posibilitaba el buen funcionamiento de toda la hacienda, el10 significa que sus actividades representaban la supervisión y conservación de todo aquell0 que su descendencia habria de heredar. Junto a ellas, en la misma casa, vivian dos categorías de mujeres: concubinas y sirvientas. Las primeras normalmente o pertenecían a ilustrcs familias y eran tomadas como trofeos tras una guerra, como es el caso de Casandra llevada a casa por Agamen6nI9 en calidad de segunda esposa, o eran regalo de algún igual. Las sirvientas realizaban las mismas tareay domesticas y podian también compartir el lecho del arno, pero su procedencia era más humilde: prisioneras de guerra o hijas de esclavos. La presencia de las concubinas en la casa di6 lugar a que en un determinado momento, a pesar de su estatus inicial diferenre, no estuvieran perfectamente delimitados sus papeleszo. &tas eran mujeres que, como ya hemos mencionado, permanecian recluídas en las casas y no teiían opción a participar en 10s asuntos de la vida pública. Sin crnbargo, s1 existia11 unas mujeres que tenían posibilidad de hacerlo: las heteras, la~~~rostituras. En 10s bal~quetcj bai1aban;canraban y tocaban la flauta. Además, cstas mujeres eral1 las únicas que poseían o podian llegar a poseer una cultura considerable. Conocemos 10s casos famosos de Neera, Aspasia (arnante de Pericles) y Teodota (amante de Alcibiades). Cenrrándonos en las figuras de la hetera y la esposa2' podemos establecer que re resentan una oposición básica: caos-orden, lo perjudicial-lo conveniente'. La esposa es la quc proporciona la b%qe de una vida duradera más ail.4 de la propia vida, mediante la procreaci6n de hijos legitimosZ3. Las heteras proporcionan, sin embargo, un placer pasajero, momentáneo, del que gustaria disfrutar siempre. El placer continuo no es más que una ilusión, algo sin raices, sin las que nada puede sostenerse, como las planta que la hetera siembra durante las fiestas de las AdoniasZ4, que duran 10 que la celebración: ocho dfas. Dias que pretenden ser la sustituci6n de 10s ocho meses que dura la verdadera maduración de la cosecha, la cual durante ese periodo ha sufrido las inclemencias del tiempo, haciéndose fuerte y vigorosa en su maduración natural. Como natural es la relaci6n familiar frente a la relación política de la vida pública. Los frutos de la hetera son frutos sin raices, rompen el equilibrio por su superabundancia. Los frutos de la esposa son 10s fruros cuirivados que le servirin para subsistir. Es una relaci6n que mantiene el equilibrio entre las nrcesidades, la siembra y la naturaleza. Distinci6n, hetera-esposa, que al fin y ai cabo no hace más quc reflejar el ncosmosn griego: la procreaci6n, la subsistencia de la especie, de la naturaleza. 19. ESQUILO. ,<La Orestja*. En Iragedia Complrt?. Madrid: Uredra, 1993. 20. MosSB, Claudc. Ln mujcr cm [a Grcrin Ckicn. Madrid: Nerea. 1990. 2 1. Tmo. Carn n Eirridicr y rsm o Nico~rr,zta. 22. Lo vemor en Tcano: Grra a Eubulc aplicado al ripo de educacibn apropiada. 23 De ah¡ la imporrancia que a la fidelidad, como virrud femenina, lc otorga 'i-o: xnrencils 5,6,7,8 y Gran Nicdsrrara, 24. DETIENNF, Marcel. Lorjnrdincs &AdonL Madrid: Akal, 1983.
Teano de Crorona Enrahonar 26. 1996 101 Rclación entre contrarios, que siguiendo a Her&cliro25, nas hace pensar en la guerra que tiene como rcsultado el surgimiento de la redidad. La coexistencia de contrarias que perrnitrn d cumplitrliento y mantenitniento de la ley natural. Para el pitagorismo la presencia de las heteras representaha el dejarse arrastat por las pasiones, las cuales imprimen agitación al alma, haciéndolc pcrder el equilibrio necesario para su verdadera actividad"" tanto que para ellos 10s .asuntos de Venus. quedaban bastanre relegados en irnportancia: DC la Vcnus se ha de usar en invierno. no en vcrano, v en orofio v en ~rirnavera, . , , . rn& ligcramcntc; pcro en todo tiempo es cosa gravosa y nada huena a la alud. Y aun siendo preguntada una vez cuhndo convenla usarla, dijo ceCuando quieras dehilirarte a-rl misrnonZ7. Sin embargo, no hemos de pensar que las relaciones sexuales dentro dcl matirnonio estuvicran mal consideradas'', mk bien hemos de interpretar este texto como una de esas sentencias29 a traves de las cuaies Pidgoras se dirigia a sus discípulos para transmitirles sus enseñanzas. En este caso se [rataria dc un llamamirnto a la mesura, a la virtud, la cua1 puede ser considerada como un0 de 10s primeros principios a seguir denrro de 10 que seria el proyecto de la paideia pitag6rica. En el caso concreto femenino esta mesura era cspecialmcntc, aunque no únicamente, identificada con la virtud de la prudencia, la cual junto con el respeto y el amor hacia el marido y la eran igualrnente obtenidas a travL\ de la cducación, lo que les permitia tener autonomia de pensamienro y decisión. La paideia, la educaci6n, era de suma importancia para el pitagorismo, ya que constituia el medio para llegar a una meta superior. A travks de ella se conseguia el dominio suficiente del cuerpo, de sus pasiones, de sus nccesidades, de sus impurezas en fin, cosa que permitia, en última instancia, olvidarsc de el para presrar arenci6n al alma, la cua1 podia conducir a la sabiduría, al conocimicnto de las <<cosas que existen verdaderamenten3'. has eran la base de todo conocimiento potque estaban provistas de limite: se mantenían sicmprc en el mismo estado, eran inmareriales (no corruptibles), eternas (no gmetablcs) y cxclusivamcnte activas, es decir, incorp6reas. Su aprehensión era una 25. aIa guerra es el padre de radar las corasr (Frag. B 53 DK). 1vLo conrrapuesro convienc. y de lo difercntc umonía suorcrmmcntebelln~~ (Fran. B 8 D-K). Traducción de EGCFRS LAN, C y JULIA, V. E. ~ildr~~P~~~~~dti~~~~ ~adrid credos, 1986. 26. Ndrese la relacidn entre las rcfcrencias al amar en la srnrencia I0 y en la CQ~ o Euridice, de Teano. 27. ~ERCIO, Di-m. ~Pitagonsl. En V&&hsj%~~fi~múiilums. Madrid: Fsp Calp, 1951. 28. Ver TFANO. Apottgmar 67.8. 29. JAMBLICO, op. cir., cap. 29: Pirágam rransmirib a sus discl ulos sus ensehanzas mediante scnrcncias bm para darles inspiración. Mcdianrc sirnbots seneillos rransrnitia conocimienras complejos. 30. JAh4BUC0, op. ur., ap. 30: .La insolencia, la injuria, el dudin por Iu leyer a menudo mueve a la injwtisia Exon6 a sus oyenrca ara que asisrieran la lcy y combarricran cl ~.A~nl:rl,, Diógenca, op. cit., 14: ngue se ha de favarecer la ley y perseguir la 31. JAMBLIC~, op. cit.. up. 29.
consecuencia de la aprehensión de las cosas que nexisten equivocadamenten, es decir, las cosas corpóreas, materiales. Mas, como ya hemos dicho, este conocimiento era el fruto de una paideia. &ta tcnía dos vertientes, la dirigida al cuerpo y la dirigida al alma. La primera conllevaba el cstricto cumpli~riiento dc ciertas restricciones alimenticias, como el ahsrenerse de comcr carne animal, y dr ciertas pdcticas religiosas. 1.a segunda iba más bien unida a La percepción sensorial y a la intelectual, medianre, respectivamente, la visión de objetos bellos (Pitágoras aconsejaba pascar por lugares poen transitados y cercanos a los lugares sacros, pues eran 10s más hermosos) y la audición dr hellas canciones (la música estaba siempre presente en sus reuniones y era utilizada como rnedio para curar ciertas enfermedades); y el estudio de la matemática, no tanto la aplicada como la teórica. De hecho Pitágoras utilizaba las matembrias para facilitar a sus discipulos el conocimiento y la interprctación de la realidd: según Moderaco de Gades Al no poder rransmitir de paiabra con claridad las primcras formas y 10s primeros principios, a causa de la dificultad dr concebirlos y de expresarlos, se aplicaron a 10s números por la claridad de su ensehanza3'. La base de la paideia pitagórica se hallaba en la creencia de que existia cierta co~nunidad entre 10s dioses y 10s hombres, la cua1 se establecía a travCs del alma, de nanuaieza inmod. En ella residia la capacidad de raciocinio y por ella únicamente podia llegarse al conocimiento de las Mcosas que existen verdaderamente,). Su misma naturaleza inmortal le llevaba a formar pane de una cadena dc reencarnaciorics que la restableceria en el alma del mundo, que 10s pitagóricos concebian como un gran ser viviente. Pitágoras era especialmente conocido por su capacidad para recordar 10s aconrecimientos que le habian sucedido en vidas anteriores, por lo cua1 concedia verdadera imporcancia al ejercicio de la memoris"'. Inviraba a sus discipulos, con estr fin y también chmo un tnorlo de examen de conciencia, a hacer un rcpaso dt: 10s acotitecimientos, de las acciones y de las cosas aprendidas a 10 largo de la jornada. La ensehanza oral csraba mrly extendida entre elios, lo cual unida al hccho de quc se trataba de una comunidad cerrada puede explicar el que no nos haya llegado ningú11 documento escrito del maestro, Pitagoras. 32. POP.?INO, l4da rte Pitúgornr. Madrid: Gredos, 1987, p. 46-47. Filolao. ~Sin il (rin el ndrncro) rodo es ilirnltado, orcuro e inercrurnble. La naturdem del nillnero ha de ser el punto de rcfcrcncia, guia y orirntacdn de roda duda o dificulrad. Si no hera por el número y por su naturaleza, nada de cuanto exlstc &ria rcr comvrcndido DOI nadic. ni en si mismo. ni ~~~ can relación a orras cosas. . . I'odemas ohrrtuar el poder del número influyends . . . cn rodos lar acras y pensarnientos del lhon~bre, y cn rodos 10s oficios y en la música. Ni la armon(a ni la narürxleza del rnistno admiren bsedad aleuna. In falscdad es incornna~iblr con dl. La fhcdad y la envidia dlo son compa~iblcs con ldih~tado: lo ininteligible yio macionalt>. Citada por FARIIINGTON, R. Lu ciencia~iepa. Bsrcclona. Iraria, 1986, p. 41-42. -. T~o,fia~rnrnr.o <obre d ndmcro. 33. Sabre PI rema: el Miro de Theuth, PLAT~N. F&. Madlid: Grrdor, 1988.
Teano de Crocona Enrahonar 26. 1996 103 4. Teano. Carta~, fragmentos y sentencia~ 1. Del tratado de Teano Sobre lapiedad Me consta que muchos griegos creen que Pitágoras decía que todas las cosas nacen del número. Pero esta aserción comporta una dificultad: ¿Cóm0 concebir cosas que no existen y que pueden engendrar? EI no dijo que el número, sino que según el número nacen todas las cosas, porque en el número reside el orden primario, y es por participación en este orden, para quienes cuentan, que una cosa se coloca como primera, segunda y las resrantes sucesivamenre. (Esrobeo I, 10, 13) 2. Tamhién escribió Teano la Pitagórica: Pues la vida seria, en realidad, un festín para 10s malvados que cometieron iniquidades. Una vez muerros, si el alma no fuera inmortal, la muerte seria un hallazgo feliz. La vida seria, en realidad, un festín para 10s malvados que obraron mal. Pues, después de morir, si el alma no es inmortal, la muerre resulra una suerte feliz. (Clemente de Alejandría, Stromata IV, 7) 3. Teano dijo: De aquell0 sobre 10 que es hermoso hablar, es vergonzoro callarse; y de 10 que es vergonzoso hablar, es mucho mejor callarse. (Florilegio Monarense, 270) 4. Teano, al envolverse en su manco, dejó enrrever el brazo. Y como alguien dijera: qQué codo tan hermoso!., ella respondió <<Pero no es publico.. Conviene, en efecto, que de la mujer prudente no sea públic0 el codo, ni siquiera la palabra, y que, en cuanto a la voz, muesrre igual pudor y cuidado que en desnudarse ante extrafios. Pues en la voz se trasluce el sentimiento, el carácter y la disposición de la que habla. (Plutarco, Preceptor conyugales, 31) 5. Teano, la Pitagórica, al serle preguntado de qui modo se habia hecho celebre, respondió: eTrabajando en el relar y comparriendo mi lcchoa (Il. I, 31). (Esrobeo, Florilegio WV, 32) 6. Teano, al serle preguntado al cabo de cuantos días después de haberse unido a un hon~bre vuelve a ser pura una mujer, respondió: .Si se trata del suyo propio, enseguida; si es ajeno, jamás~,. (Esrobeo, Florzlegio LXXIV, 53) 7. 'lkano, la filosofa Pitagórica, al serle pregunrado qné seria mis apropiado para una mujer, respondio Agradar a su propio marido),. (htobeo, Florilegio LxxrV, 55) 8. Trano dijo: ccEs mejor confiat en un caballo sin freno que en una mujer irreflexiva,). (Flo~ilegio Monacense, 268) 9. Al serle preguntado qué es el amor, Teano respondió: .El senrimienro de un alma ociosa.. (Florilegio Monacense, 270)