Recensions
Abstract
Obra ressenyada: Frank MANFRED, El dios venidero. Suhrkamp Verlag, 1982. Ediciones del Serbal, 1994.
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Enrahonar 25, 1996 159 Una vía que merece ser destacada como un preliminar de la estética moderna en su reflexión sobre la obra y su efec- to. Precisamente a este respecto la obra del escritor Italo Calvino nos ofrece un motivo de reflexión de última hora al intentar que el lector participe no sólo de la ulterior recepción del libro, sino incluso del acto mismo de escritura. Un intento de simbiosis entre el horizonte abierto de la producción y el mundo cerrado del lector con el que Ilegamos al final del libro. Un final que queda abierto por la pregunta acerca de la relación entre significación estética y valor moral. Una cuestión para la cual el lector de hecho ya ha encontrado respuesta a lo largo de su lectura. La propuesta de Jauss es la siguiente: si bien una estética moderna ha de dejar atrás el antiguo concepto de naturaleza, debe sin embargo conceptuar lo bello y lo moral como una naturaleza corregida y así sacrificar el acuerdo ingenuo del yo y la naturaleza en un acuerdo sentimental. María José Martinez MANFRED, Frank El dios venidero Suhrkamp Verlag, 1982. Ediciones del Serbal, 1994. A través de los textos románticos, Manfred Frank, nos prueba lo que la hora cero del vresente debía olvidar vara deiar I paso a la figura de Dioniso, llamada a poblar de nuevo el horizonte imaginativo del mundo moderno. Siguiendo una " ya larga tradición académica alemana, el autor nos presenta, a lo largo de once lecciones, el tema de la nueva mitología y el dios venidero sumer~iéndonos en un U variado elenco de textos que van desde voetas v filósofos del XVIII hasta autores 1 de nuestros días. Unas lecciones que constituyen la primera parte de un ciclo que bien pudiera entenderse como una trilogía dedicada a este tema y de la cual en nuestro país sólo se ha traducido hasta el momento la primera parte, y cuyos otros títulos son: Dios en el exilio. Lecciones sobre la nueva mitología. Parte 11 (1 988) y Corazón @o. Un viaje sin fin. Nueva mitología (1989). En El dios venidero el autor inicia un análisis que parte de la vuelta a la figura del mito por parte de los románticos, pero que alcanza la actualidad, puesto aue la tesis de Frank es Dresentar la visión romántica de un dios venidero como la primera reacción visible a la crisis que nació al final de la Ilustración, reacción que continúa hoy bajo el signo del mito en la crítica a la racionalidad y a la ciencia. Un recorrido que nos conduce a todos aquellos lugares en los que se pensó el mito del dios venidero. Desde un primer contacto con las fuerzas clásicas hasta una larga lista de referencias a obras de autores como Herder, Lessing, Novalis, Schlegel, Schelling, Nietzsche y Wagner, Mallarmé e incluso Sartre. Unas lecciones que se abren con el tratamiento romántico de la figura de Dioniso y que se clausura con una interpretación del poema «Pan y vino» de Horderlin en función de un paralelismo entre Cristo y Dioniso, entre las esperanzas de redención cristianas y las de la Antigüedad clásica. A la luz del mito, el autor intenta dar respuesta a la pregunta de si es posible vivir en un mundo en el que la actividad racional ha dejado de estar al servicio de la ética. La introducción de textos de autores tan contemporáneos como Blumenberg o Kolakowski en las lecciones que inician esta obra, no es por lo tanto fruto
160 Enrahonar 25, 1996 Seccions bibliografiques de la casualidad. Sino que, más bien, éstos constituyen una invitación a que establezcamos una relación entre la crítica romántica a la Ilustración y el discurso actual en torno a la <<pérdida de valores)). En una época en la que por primera vez se describe el distanciamiento entre Estado y sociedad, los románticos se pronuncian a favor de un organismo cuyo carácter vinculante intersubjetivo se basa en una conciliación sintética de la voluntad privada y la colectiva. Esto es lo que precisamente ofrece la necesidad mítica: la posibilidad de construir un mundo con sentido. Aquí se centra el nudo gordiano de la cuestión. A la hora de acercarnos a mito -señala Frank- ni la forma ni la estructura nos bastan. Lo que realmente importa es lo que él da en llamar lafinriónpragmática del mito. Esto es, la posibilidad sostenida ya en el Romanticismo de legitimar la existencia y la constitución de la sociedad por medio de un orden supremo. Según Manfred Frank en la raíz misma de nuestra lengua se hallan los actos simbólicos (míticos) cuyo origen hay que buscarlo en el nivel de la interacción social. Una cuestión que a autores como Schelling no pasó desapercibida. Sin embargo es Herder uno de los primeros en darse cuenta de que no podemos considerar al mito como una simple ficción, quién descubre la imaginación formadora de mitos como un don primario del hombre y quién la desvela como fuerza normativa. Pero precisamente por su carácter normativo la exigencia de una nueva mitología en el Romanticismo se erige como un programa político radicalmente opuesto a la concepción legal del Estado propuesta por la Ilustración. La figura de un dios venidero está al servicio de la crisis de legitimación de la razón analítica, surge del descubrimien- to de un vacío que sólo podrá saldarse cuando se encuentre un simbolismo universal desde el que la nueva mitología podrá hablar al pueblo con una sola voz. El problema que tanto al autor como al lector de estas lecciones se le presenta es ver como se concreta de hecho esa exigencia de un dios venidero. Descifrar su contenido, puesto que éste a penas si pudo ser esbozado con coherencia por los autores que lo defendían. A este respecto, la figura de Dionisos, el proclamado por todos como dios venidero, acapara la atención de poetas y filósofos precisamente porque se distingue de los demás debido a su carácter adventicio. El culto a Dioniso en Holderlin, por ejemplo, se subraya como el de aquel que recoge a todos en una comunidad. A Dioniso se le atribuye el especial honor de heredar, en su calidad de dios venidero, la fuerza creadora de la comunidad así como la capacidad de poder transmitir esa fuerza. A lo largo de todas estas lecciones Frank intenta mostrar cómo esta luz mítica de la que venimos hablando, pervive en forma de promesa en los doscientos años de literatura que nos separan de los autores románticos. Percibimos como, tanto el filósofo como el poeta, tienen en común ese suelo mítico por el que la literatura ha venido clamando. Por eso mismo no debe extrañarnos que en la pluma de este autor, muy afín a la hermenéutica, uno y otro reciban tratamiento indistinto. Este ciclo de lecciones nos sitúa al final de un camino comenzando en la Ilustración y del cual los románticos fueron tan sólo un momento -y no su final como ellos pretendían-. Una evolución crítica que nos permite volver la vista atrás y preguntarnos si realmente hemos ganado lo prometido. Aquí no se nos está un elogio nostálgico de tiempos pasados sino una llamada de atención ante la pérdida de un espacio en el que el poder del Estado tiene el deber de legitimarse. La nueva mitología nos habla de un alejamiento de la naturaleza y de una búsqueda de plenitud que
Recensions Enrahotiar 25, 1996 161 ya no puede proyectarse hacia una vuelta sin más a ella, sino hacia un futuro abierto. De este modo la utopía no es ya fruto de un pensamiento inmaduro, sino la constatación de la necesidad de ese tiempo. Un proyecto al que puede tacharse de idealista pero que hace una apuesta consciente por la fuerza de lo posible frente al poder de lo fáctico'. Frank parece defender la actualidad del mito en cuanto postulado, en cuanto que éste implica la necesidad de construir un mundo con sentido cuya solución solo pueda esperarse de los destinos futuros, que si bien aparece como una fantasía, tiene la ventaja de ser un instante no sometido al desgaste de la historia. Hasta que esto suceda su propuesta es que debemos tomar las riendas para que ese momento sea cada vez más cercano. El mito representaría más bien una suerte de poder curativo ante una razón abandonada a sí misma. Un suelo desde el que poder iniciar la recuperación de un individuo capaz de fundar normas adecuadas para comprender el mundo en el que vive. Maria José Martinez 1. JAUSS, H. R. Las tranZformaciones de lo moderno. «La Balsa de la Medusa», p. 134. LAFONT HURTADO, Cristina La razón como lenguaje. Una revisión delgiro lingüístico en lajlosoja del Lenguaje akmana Madrid: Visor, 1993. El presente libro realiza una muy seria y sugestiva revisión del giro lingüístico en la tradición alemana del lenguaje, teniendo como hilo conductor la estrecha conexión entre razón y lenguaje y la crítica a la conceoción instrumentalista del lenguaje. En opinión de la autora, una vez suoerada esta visión instrumentalista v reconocido el papel constitutivo del lenguaje en nuestra relación con el mundo, puede hablarse de un cambio de paradigma de la filosofía de la conciencia a la filosofía del lenguaje. Desde esta perspectiva, Cristina Lafont intenta reconstruir las remisas básicas de la conceoción del lenguaje desarrollada en la tradición Hamann-Herder-Humboldt, radicalizada después por Heidegger, reabsorbida luego por Gadamer y finalmente mejorada sistemáticamente por Habermas. Harnann será el ~rimero en cuestionar el carácter meramente pasivo e instrumental del lenguaje. De la mano de una crítica a Kant, localiza en el lenguaje la raíz común de entendimiento y sensibilidad (en cuanto ahora el lenguaje encarna una magnitud tanto empírica como trascendental que de algún modo desplaza a la conciencia). En el marco de este proceso de destrascendentalización, Humboldt trata de recuperar la garantía de la objetividad de la experiencia ya no desde el yo trascendental y un mundo existente en sí, sino a partir de la función constitutiva de sentido y de apertura del mundo propia del lenguaje. Precisamente, será Heidegger quien lleve a cabo la radicalización de la función de apertura del mundo del lenguaje, afirmando que éste es la instancia última que prejuzga previamente todo aquello que puede salirnos al encuentro. Así, todo conocimiento intramundano descansa en esa previa e irrebasable apertura del lenguaje que, como un todo, deviene un acontecimiento del ser contingente y destinal, en la cual estamos ya siempre arrojados. Y en el caso de Gadamer, opina la autora, confluyen la dimensión comunicativa del lenguaje