Fundamentos antropológicos de la comunicación: una aproximación al pensamiento de X. Zubiri
Abstract
El tema del hombre es, en Zubiri, tema de investigación y estudio durante más de medio siglo. Su respuesta aguda y original, lo convierten en el referente obligado de la reflexión antropológica actual. El hombres no es, para Zubiri, ni "comunidad" ni "comunicación", aunque el hombre tiene, desde su raiz psicobiológica, la posibilidad de comunicarse y vivir en sociedad. Porque el hombre es para Zubiri, fundamentalmenre, apertura. Al estar "vertido" a los demás el hombre "convive", con ellos, es conformado por ellos, se educa y aprende.
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Enrahonar 22, 1994 143-149 Fundamentos antropológicos de la comunicación: una aproximación al pensamiento de X. Zubiri Petra Ma Pérez Alonso-Geta Resumen El tema del hombre es, en Zubiri, tema de investigación y estudio durante más de medio siglo. Su respuesta aguda y original, lo convierten en el refrrrente obligado de la reflexión antropológica actual. El hombre no es, para Zubiri, ni «comunidad» ni «comunicación», aunque el hombre tiene, desde su raíz psicobiológica, la posibilidad de comuniurse y vivir en sociedad. Porque el hombre es para Zubiri, fundamentalmente, apertura. Al estar ((vertido), «a los demás» el hombre (convive)) con ellos, es conformado por ellos, se educa y aprende. Abstract. Anthropologicalfoundations of communication: on approach to the thought of X Zubiri Xabier Zubiri's conception of man was central in his research and study during more than half a century in his life. His acute and original response remains as an obligatory referente in the recent antropological thinking. According to Zubiri's work, the man is ncither ((communityx nor ~~comunication». In spite of this the man is considered as being able to communicate and live in society because of his psychological characteristics. According to Zubiri, he man is «openness» in essence. As the man is ((involvedn in others, he «coexists» with rhem. In other words, the man is [(shaped)) by them by means of education and learning. Sumario Introducción. 3. La comunicación como posibilidad 1. El hombre, realidad abierta. humana. 2. La necesaria configuración por 10s ((otros,). Bibliografía. Introducción La palabra comunicación deriva etimológicamente del vocablo latino ((comunicatio)), que significa intercambio, participación, hacer común, entrar en relación; hace referencia -en la tarea que nos ocupa-- a algo que se hace en una comunidad de hombres.
144 Enrahonar 22, 1994 Perra Ma Pérez illonso-Geta El tema del hombre ha sido y es uno de los grandes retos de la reflexión filosófica actual. Enfrentarse a él como lo hace Zubiri, intentando horadar en los múltiples problemas que acosan al hombre, dando una respuesta tan aguda y original, no es tarea fácil, y lo convierte en el referente obligado de la reflexión antropológica actual. El hombre en Zubiri es tema de investigación y estudio durante más de medio siglo. Fruto de ello fueron los numerosos trabajos publicados a lo largo de su vida, además de los miles de folios todavía hoy inéditos y de las recopilaciones que como Sobre el hombre se publicaron después de su muerte. El hombre no es ni ((comunidadj) ni ~ccomunicación», aunque el hombre tiene, desde su raíz psicobiológica, la posibilidad de comunicarse y vivir en comunidad; porque el hombre 4irá Zubiries fundamentalmente apertura. Esta apertura, que posibilita la comunicación, permite la configuración perfectiva de ese hombre por medio de la Educación. El hombre es una realidad de tipo abierto, porque su estructura psicoorgánica constituye su apertura. Sus acciones son abiertas a algo ((otro)) que el si mismo, están abiertas a la realidad, a los otros. Al estar vertido «a los demás)) el hombre ((convive)) con ellos, es conformado por ellos, ... se educa. Pero, ¿cuáles son las notas de la realidad humana?, ;cuál es la estructura de su apertura, de su realidad social?, ;cuáles son sus posibilidades de comunicación?, jen qué y por qué necesita de la Educación? Acercándonos al pensamiento de Zubiri trataremos de responder a estos interrogantes. Trataremos así de conocer al hombre, su carácter de estructura abierta, su posibilidad de comunicación, y su necesidad de educación. 1. El hombre, realidad abierta A medida que se avanza en la escala zoológica, gracias a la formalización -dice Zubiriel animal va sintiendo sus estímulos, como algo cada vez más independiente de sí mismo, tan alejado de él que acaba despegado totalmente del aprehensor. La formalización se ha convertido en hiper-formalización: Tenemos al hombre. El hombre es el animal del distanciamiento, de la independencia. Para él, el estímulo ya no se le presenta como nota signo, sino como nota real. La diferencia no es sólo gradual sino esencial, porque si el hombre ha de ser viable, necesita aprehender los estímulos, no como signos sino como realidades. Ya que, para dar la respuesta adecuada, que permita su continuidad vital, el hombre no puede limitarse a «seleccionar» biológicamente (a través del instinto) sus respuestas, sino que ha de elegirlas, escogerlas, determinar finalmente esa respuesta en función de la realidad. Realidad que puede y tiene que aprehender, ya que la aprehensión, estimúlica en sí, deja al hombre en la imposibilidad de asegurar la respuesta adecuada . El hombre elige intelectivamente su respuesta, y esto es posible porque el hombre posee frente al animal una nueva facultad: la inteligencia sentiente.
Una aproximación al pensamiento de X. Zubiri Enrahonar 22, 1994 145 ((El hombre ha de optar por la respuesta real que ha de dar a lo real)) (Zubiri, 1963). Las acciones del hombre están formalmente: abiertas a lo real; el hombre es un animal de realidades. El hombre no es sólo una sustantividad de tipo abierto, sino que su constructo psico-orgánico constituye su apertura. Es más, el hombre es una sustantividad que sólo es viable por ser abierta. l. l. Niveles básicos de la apertura humaiza El hombre es apertura porque su actividad psico-orgánica se abre por su propia naturaleza a ((10 optativo)). Es una necesidad dererminada estructuralmente por esa realidad psico-orgánica en su totalidad. aunque la apertura sea el resultado de actualizar las llamadas facultades superiores; su inteligencia, sentimiento y voluntad. Su actividad psico-orgánica se va abriendo progresivamente, pero -para Zubiri (1983)- cada nivel no es algo añadido al nivel anterior, sino algo a lo que éste nos abre. La situación dinámica determina su apertura. El hombre es un ser determinado por la apertura de niveles. En su último nivel, la actividad psico-orgánica es intelectiva, y como tal, abierta a la realidad en cuanto tal. Estas diversas aperturas se realizan en distintas direcciones, y en este proceso se va deteminando el ser. El modo de ser propio del hombre es dinámico, no sólo en tanto que es siempre abierto, sino que también es dinámico dentro de sí mismo, dentro de su apertura. La personalidad no sólo se constituye y es modalmente abierta, sino que es una personalidad que se renueva en cada instan~e. La apertura de sus acciones es apertura a la realidad; su personalidad es individual por su específica actualización de lo natural y lo ((recibido,, en la apertura a los «otros)), a las otras realidades. 1.2. La apertura a los otros El hombre posee una personalidad específica, diversa, pero en su diversidad convive con los otros por ser del mismo phylum, de la misma especie. En cada hombre se afirma su diversidad frente a los demás, aunque es una diversidad en la que cada uno está positivamente «vertido» a los demás: conviviendo se constituyen no sólo en diversidad sino en versión mutila. Sólo hay sociedad -en sentido estricto para Zubiri (1986)- cuando el phylurn es humano, cuando se trata del animal de realidades, cuando el animal humano está vertido a los demás hombres. Y esto es así porque la misma convivencia social es el resultado consecuente de una actividad psico-orgánica abierta a la realidad. Los lazos que se establecen con los «otros» determinan dos formas de asociación para el hombre; ei hombre puede estar «vertidon a los demás en tanto que ((otros)), con un carácter «impersonal»: es la socieu en la que existen ins-
146 Enrahonar 22, 1994 Perra iMa Pérez Alonso-Geta tituciones, modos de conducta, organización, etc. Pero en la que la forma de convivencia de personas tiene un carácter constitutivamente impersonal. Pero al hombre se le oferta desde su propia naturaleza, además, la posibilidad de convivir «vertido» a los demás, no en tanto que ((otros)), sino en tanto que personas; es la versión de unas personas con otras. La asociación humana tiene aquí un carácter distinto, superior. Es lo que Zubiri llama Comunión Personal. «Sociedad» y ((comunión personal)) son las dcs formas de asociación del animal de realidades, del hombre en cuanto tal. 2. La necesaria configuración por los «otros» Para Zubiri, ya en el seno materno se configura de manera profunda y radical la realidad humana, pero después del nacimiento, otro factor va a conformar poderosamente la intimidad del hombre: los otros, las demás personas. Antes de tener la vivencia de los ((otros)), el hombre se encuentra con que los otros han intervenido de forma fundamental en su vida. Y esto es así porque el hombre está vertido a los demás. El niño se encuentra en primer lugar vertido a su madre (o quien haga las veces). Este fenómeno es puramente biológico, pero en él se inscribe ya el fenómeno radical del encuentro con los demás. Son los demás los que vienen al encuentro de las necesidades reales del nifio. Su propia realidad le lleva a buscarlos, pero el encontrarlos depende de que los demás acudan al encuentro, de que se introduzcan en su vida. El encuentro viene de los demás, de ahí que la articulación de sus sensaciones y respuestas estén ya configuradas, influidas por los demás. Los demás, de hecho, van imprimiendo la impronta de lo que ellos son. Los otros vienen al hombre y el hombre va a los demás dentro del horizonte de lo humano, del sentido de lo humano que es lo primero que se transmite. Los «demás)) es lo humano que hay en la vida del nifio y que desborda y configura su propia realidad. El hombre se encuentra vertido a los demás por razones biológicas. Y vertido a los demás, el hombre vive con ellos, convive. La convivencia confiere al hombre los «modos de mentalidad». Mentalidad en un sentido amplio puede definirse como un modo de vivir, que conlleva y manifiesta un modo de ((entender la vida). La mentalidad es ((un haber)) con que se encuentra el hombre. Pero el hombre «vertido» a los demás no se encuentra sólo con un «haber» en forma de mentalidad; se encuentra también con un haber en forma de tradición. La tradición es un «haber» humano que se recibe en forma de realidad. La tradición envuelve y necesita una transmisión, pero la tradición no es simplemente transmisión. La tradición es un fenómeno complejo que abarca tres dimensiones fundamentales: constitutiva, continuativa y prospectiva. La tradición hace efectivamente referencia a venir de lejos, pero para Zubiri (1986), la tradición no es sólo continuación es, también, constitutivamente, prospección.
Una aproximación al pensamiento de X. Zubiri Enrahonar 22, 1994 147 La tradición ha de responder en su realidad física a la situación «nueva» en que el hombre se halla colocado. La tradición, por su propia realidad, ha de responder a lo que el hombre pide de ella; esto es el carácter prospectivo de la tradición. Toda tradición es prospectiva, rio por el coritenido, sino por la forma; porque aquél a quien se le da la tradición es constitutivamente distinto en sus situaciones: La tradición como prospectiva no afecta al contenido, sino que afecta formalmente, a las posibilidades que el contenido de la tradición otorga al hombre que se enfienta con ellos. La prospección no es, por tanto, un movimiento ni una conclusión, sino actualiza.ción histórica. El resultado no es forzosamente aumento del contenido de la tradición, sino la actualización plena de lo que como mera posibilidad había ya en la traclición. Pero además del haber humano, el hombre se ve afectado por los otros en tanto que otros: es lafincionalidad socidl. Esta func:ionalidad, cuando discurre por la forma como el hombre se ve afectado por los demás hombres en tanto que pluralmente distintos, nos introduce en 1:i. idea de comunidad. 2.1. La necesidad de Educación La configuración del hombre por «los otros», además de por la convivencia, la ayuda y la compañía, se lleva a cabo -para Zubiri-- en forma de educación. Por la educación se transmite al niño, ante todo, el sentido humano de la realidad, el mundo humano. El hombre como animal es domesticable como 11~1s demás, pero es el único animal a quien la domesticación potencia gigantescamente sus posibilidades de viabilidad. Para él la domesticación tiene un carácter especial; tiene carácter de educación. El hombre es el único mimal que tiene que ser domesticado para potenciar sus posibilidades, que tiene que ser educado. Desde el primer recurso a la madre hasta la construcción de la conducta, nos encontramos con que el hombre ha de iir conformarido las estructuras morfológicas y dinámicas de carácter psicofísico. El niño aprende, pero su aprendizaje es radicalmente diferente del aprendizaje animal. 131 animal en su aprendizaje aprende muchas cosas, pero su aprendizaje es el aprendizaje de la epec$ciddd. El hombre va aprendiendo, pero su aprendizaje es el de la inepecz5cidad. Pero en el aprendizaje, el hombre no opera sólo, necesita la cooperación de los demás; es la educación. 3. La comunicación como posibilidad humana El hombre, como animal de realidades, está vertido a la realidad del otro. Esta versión se realiza en comunidad. Y en esta comunidad cada hombre que forma parte de ella se ve afectado por los demás; el hombre es un animal social, este carácter de social le viene dado por ser una realidad psicoorgánica. Esta realidad determina que el yo y el tú no sólo se diversifiquen e individualicen, sino que se coodeterminen. Este yo en cuanto envuelve y toma parte en la determinación de un (<tú», ya no es sólo individual: Es un ser común. El yo y el tú no
148 Enrahonar 22, 1994 Perra Ma Pérez Alonso-Gera son sólo individuales sino congéneramente comunales: Es la comunalidaddel ser humano. Comunalidad, ser común, que se actualiza como realidad «siendo». Es el {(siendo)) mismo el que por su índole, es intrínseca y formalmente común. (Zubiri, 1984). En esta comunalidad del ser se sientan las bases de la posibilidad de comunicación. Como resultado de su «apertura», el hombre vive asociado, «con-vive)) con los demás, pero esta convivencia es posible y se actualiza por la ((expresión)). La expresión toma forma a través de movimientos musculares, es en este sentido una exteriorización que como forma comparte con el mundo animal; pero no es la mera exteriorización, sino la exteriorización de mi realidad (en tanto que realidad) y en forma de realidad lo que, al menos inicialmente, convierte la exteriorización en expresión. Y esto sólo es posible porque el hombre es capaz de enfrentarse con las cosas y con sus estados como realidad, porque tiene inteligencia sentiente. (Zubiri, 1983). La exteriorización del hombre es una expresión, y puede definirse al hombre como animal expresivo. La expresión es algo que está ahí, pero por la dimensión intelectiva, aquello que hay en la exteriorización humana es formalmente expresión. La expresión convierte el mero «con-vivir,) en algo real, positivo y esencialmente vivencial. Mediante la expresión, mi realidad queda puesta de manifiesto. Esta condición de ((manifiesto)) hace que esa realidad puede ser aprehensible, aprehendida por los demás, se abre asi lapuerta a la comunicación. Porque hay expresión hay manifiesto, y porque hay manifiesto hay posibilidad de comunicación. La comunicación, para Zubiri (1986), no es mera manifestación, no es lo manifestado por mí, sino la posible aprehensión por parte de los demás de lo que yo manifiesto. La aprehensión en una comunicación no tiene sólo el carácter de la mera información expresada, ya que no se reduce a la mera expresión de lo manifestado, sino que abarca la realidad misma que en ella se manifiesta; es también interpretación. Cuando vemos a una persona llorar captamos no sólo el llanto sino a la realidad triste que está en esa expresión. Cuando el hombre introduce en la expresión una intención, un hacia -sin perder su carácter-, la expresión cobra entonces, para Zubiri, el carácter de «ser lo intentado)), ese movimiento de intención es el signo.' Es lo que hace que la expresión se transforme en signo. La realidad expresada adquiere entonces el carácter de ((realidad signada)). El signo es una realidad expresiva; en ella se remite a la reducción que introduce la intención. 1. Zubiri ha tratado el tema del signo desde la vertiente del estímulo, se trata de dos conceptos distintos. Inteligencia sentiente (1983). Madrid, p. 49-53.
Una aproximación al pensamiento de X. Zubiri Enrahonar 22, 1994 149 Entre los movimientos expresivos con carácter signitivo hay uno fundamental en la tarea que nos ocupa, es el signo fonético. Aquí el signo adquiere el carácter de significación: es el lenguaje. El lenguaje como sistema de signos, está fundamentado constitutivamente en la reducción del lenguaje, entendiendo a éste como un sistema expresivo. Pero el lenguaje no tiene sólo entre sus dimensiones la expresiva y la signitiva, tiene una tercera dimensión: aquello que se quiere decir. Hay además, volviendo al signo, para el homb~e una función ((signitiva)) más compleja: el signar las cosas no por lo que son, sino por la con-signación de las personas que van a converger en esa cosa. El signo adquiere así el carácter de símbolo para una comunidad. El hablar es un fenómeno que hace referencia al otro; la función de ese otro, no solamente es la de interpretación, sino que además ha de entender «lo que se le dice)). Sólo así es posible el diálogo, la comunicación, la puesta en común. La comunicación hace referencia a algo nuevo, a que exista ese algo previo a la índole comunicable de lo comunicado. La vida en diálogo, la con-vivencia, es abso1utamí:nte necesaria para el hombre; de ella depende su propia viabilidad. La vida sería radicalmente imposible si cada hombre, para lograr su existencia, tuviese que partir de cero y elaborar por sí mismo sus modos de conducta: riecesita la ayuda de los demás (convivencia), lo que recibe de los demás (tradición); necesita el aprendizaje, necesita de la educación. Necesita a los otro:;. Necesita la comunicación. ZUBIRI, X. (1963). «El hombre realidad personal», N adrid: Revista de Occidente núm. 1, 2a etapa. ZUBIRI, X. (1983). Inteligencia sentiente, Madrid: Alianza. ZUBIRI, X. (1 984). El hombre y Dios, Madrid: Alianza. ZUBIRI, X. (1986). Sobre el hombre, Madrid: Alianza.