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Notes de lectura

Satué Sillué, Manuel

Abstract

Satué Sillué, Manuel

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No es de lec u a Manuel Sa ué Sillué E. FORMENT e al., Enseñanza de la Filoso ia en la Educación Secunda ia. Ma- d id: Ediciones Rialp, 1991. La ob a cons a de 9 pa es, 2 apéndices y un apa ado de bibliog a ía. En la e- censión da emos el í ulo y el au o de cada una de ellas. 1. E. Fo men : «Fundamen os ilosó icos de la enseñanza de la iloso ía». C ee Fo men que la misión educa i a es: « o ma homb es po el homb e y pa a el homb e»; dos i udes es ablece pa a su egulación: ((hones idad in elec- ual y se iedad académica». La iloso ía puede ayuda a globaliza los sabe es que de o ma ina iculada le han sido dados a in de ob ene : «la sabidu ía que se en- cuen a en la iloso ía he edada del pensamien o g iego, y p o undizada a la luz de las e dades c is ianas» (j e dades o dogmas?). Pide que se explique a pa i de la pe sona. De iende la clase magis al y el uso del lib o de ex o: «El lib o ija el con enido de la lección y acili a (su) o al ap endizaje». Recomienda los exáme- nes de desa ollo de emas, más que obje i os, así como las en e is as de o ien- ación con los alumnos. 2. A. López Quin ás: ((Expe iencia c eado a y enseñanza de la iloso ía». Empieza p egun ándose si es posible enseña iloso ía, ema di ícil y decisi o, que eclama soluciones u gen es. Aduce como ejemplo de docencia ilosó ica las p ime as páginas de la Doc- ina de la ciencia de Fi che donde se pide al lec o que expe imen e lo que se ex- pone. El lenguaje ilosó ico debe se i o y exp esi o sin más ecnicismos que los necesa ios. La enseñanza de es a asigna u a debe á se : expe iencial, c eado a y dialógica. Enseña es el a e de suge i . El obje i o es hace que el alumno: «Ap enda a pen- sa con igo y a i i de o ma c eado a». Puede ayuda la lec u a comen ada de ob as como Espe ando a Godo o La náusea. Una de las disciplinas a enseña bá- sicamen e es la E ica, pa a ello se puede lee de Kie kegaa d: Temo y Temblo y La en e medad mo al o de la desespe ación y el pecado, de ambas adjun a sendos es udios. Pasa a habla luego de la ida pe sonal: «el se humano no es un obje o, es un campo de ealidad, un ámbi o (. . .) au ónomo y he e ónomo a la ez», y ci- ando a Bube añade: «la ida del homb e es encuen o o no es nada». «Se debe ayuda al alumno de secunda ia a ealiza se como pe sona. Las asigna u as hu- manís icas pueden se le ú iles pa a es e in. Dado que no odos los alumnos an 116 1 En ahona 21, 1993 Manuel Sa u Sillué a es udia iloso ía en la uni e sidad, la p epa ación en emas demasiado écnicos es á aquí ue a de luga ». «El educado ha de p esen a los con enidos ilosó icos como algo i o que cada uno debe descub i (. . .) como una cues ión que le a ec a en su se y debe asumi como un impulso de su ida y luz de su ob a». «El p o- eso de Filoso ía debe eco da la sen encia la ina: Non scholae sed i ae disci- mus». Te mina abogando po el cambio de ema io y de mé odo de enseñanza. 3. M. Be ciano: «Ve dad, igno ancia, alsedad, e o ». Be ciano ealiza un ecomdo his ó ico sob e el concep o de e dad desde He- ácli o pasando po A is ó eles y la adaequa io omis a has a pensado es más e- cien es como Ta ski y Resche . C i ica las úl imas eo ías pa iendo del concep o de adecuación, que implica al obje o como uno de los polos de la e dad, pa a e - mina : «Hay que segui hablando de adecuación cuando se habla de e dad». «La "his ó ica" iene que se una eunión p og esi a de e dades más o menos pa - ciales e incomple as; (. . .) el que la e dad de los hechos sea incomple a o ela i a, no signi ica que no sea obje i a». Pa a el au o e olución y desa ollo implica algo p oceden e además de una me a eleológica. Te mina con un excu sus sob e la e dad p ác ica, e e ida a la acción. A la e dad se opone la igno ancia, ausencia de un conocimien o y la alsedad, al a de adecuación. El e o consis e en oma un juicio also po e dade o. «La e dad absolu a se c ee, la e dad humana no es más que un camino». 4. J. A. Ibáñez: «El sen ido c í ico y la o mación de la pe sona». Hay dos ipos de p o eso es: los dogmá icos, que obligan a epe i sus ideas al alumnado, y los pe misi os, que exponen odas las eo ías en plano de igualdad, sin oma pa ido «mo idos po el deseo de alea oda en ación o ali a ia o de im- pedi cualquie acusación de adoc inamien o». El p o eso ideal se ía, según él, el que c ee que « oma cla amen e pa ido, no es bueno pa a nadie» ni calla ni im- pone «sino se i de mediación pa a el desa ollo de una au oconciencia» (¿la del alumno?). En Amé ica se obliga a los uni e si a ios a segui un cu so de «C i i- cal Thinking»; el a . 26 de la LOGSE señala como a ea docen e, capaci a pa a «analiza y alo a c í icamen e las ealidades del mundo con empo áneo y los an- eceden es y ac o es que in luyen en él». Re isa la discusión en e pa ida ios del «pensamien o débil» (Va imo) y los del sen ido c i ico ue e (R. Paul W.): el p ime o busca «limi a las p e ensiones de la azón»: Paul enseña como es udia los a gumen os pa a descub i p ejuicios y e o es subyacen es, basados en endencias egoís as y sociales. Re isadas a ias de iniciones de pensamien o c í ico, p opone la suya: «ex- p esión madu a de la especí ica cualidad del homb e de se p incipio de sus ac- ciones, lo que epe cu e an o en su ac i idad in elec ual, como en el eje cicio de su olun ad». Pa a omen a el desa ollo del sen ido c í ico, el p o eso debe da a la azón oda la impo ancia que me ece y señala las eglas lógicas que ga an izan la co- ección o mal del discu so cien í ico. La a ea del docen e no es la de deslumb a con sus lecciones sino mos a las e idencias, e lexiona «sob e el modo de ha- ce pa a que sus alumnos se in e esen en y en iendan lo que se les explica». No es de lec u a En ahona 21, 1993 11 17 5. J. Ga cía López: «El ema de Dios en la enseñanza de la Filoso ía». Pide Ga cía López que a la exposición de las ías omis as se le de un en o- que an opológico. En la explicación de los a ibu os di inos 4n i a i os y ope- a i os- se segui án las ías de a i mación, negación y eminencia. La doc ina de Dios ayuda á a conoce a la pe sona humana. Hay que conside a su esencia, un- ciones, unidad y ealidad; es udia el ema de la libe ad humana en sus es e - ien es: me a ísica, psicológica y mo al. Una b e e mención a la e dad del hom- b e y al bien humano pone in a la conside ación de la pe sona. Un apa ado sob e «Vene o de ene gías pa a la Educación pe sonalizada» si e de colo ón a es a quin a pa e. 6. Alejo J. G. Sisón: «El Bien Humano». Sob e el ema aconseja conside a : «La casualidad inal y la e icien e (. . .) los dos lími es en e los cuales ha basculado la noción de Bien». El Bien en Pla ón es en endido como uen e de se y ac i idad, en A is ó eles como «aquello que o- das las cosas desean», en S o. Tomás «Lo ape ecible o deseable (. . .) en cuan o pe ec o o pe ec i o de una endencia, inclinación o ape i o de e minado» que culmina en el sup emo Bien. El mal, su opues o, no es se sino al a de se y desde Leibniz se di ide en: me a ísico, ísico y mo al. Es e úl imo bajo la óp ica de pe- cado es «la lib e ansg esión po pa e del homb e (. . .) de las exigencias esen- ciales de su na u aleza c eada en o den a su in úl imo». Se puede menciona la é ica del bien y el concep o de elicidad de la E ica nicomáquea, esal ando sus dos cualidades: pe ección y au osu iciencia, a las que se puede añadi la ac i idad. Concluye es a pa e con una la ga exposición sob e la amis ad «el más necesa io de los bienes ex e nos». 7. A. Jiménez: «Pe sona, amo y libe ad. Una ap oximación ilosó ica desde la Educación Secunda ia». Expone un cu ículum expe imen ado po el au o . Como in oducción a la i- loso ía hace lee y comen a lib os como El P incipi o de Sain -Exúpe y, Momo de M. Ende, la Apología de Pla ón o Cinco panes de cebada de Baquedano. Así «la iloso ía puede apa ece no como una icción ex aña, sino como una ac i ud i al y g a i ican e». Pa e de las p egun as kan ianas co espondien es a la me a- ísica, la mo al, la eligión y la an opología. Empieza con una p ueba de diag- nós ico p e io. Aconseja ob ia «la amenaza del so is a» ya que en es e caso «la iloso ía e educido su impulso a un e balismo más o menos ingenioso, (. . .) una es a egia e ó ica ende ezada a log a de e minados p opósi os». Analizada la p ueba se es ablecen unos obje i os gene ales o endenciales y o os especí icos o conc e os que comp endan el ámbi o de conocimien os, el de ap i udes, alo es y ac i udes. No hay que pe de nunca de is a el obje i o úl imo de la educación según Ga cía Hoz: «el concep o de pe ección humana, en endida como ealiza- ción plena del homb e». El au o p esen a cua o bloques de con enidos: 1 Dos ma- ne as de e las cosas. 11 La libe ad. 111 La pe sona humana. IV El amo humano. 1. La p ime a es la óp ica del p agma ismo, es el baconiano «sabe es pode ». La azón busca sólo ap o echa se de la na u aleza, obse ando y cuan i icando in e- esadamen e. En es a ac i ud se co e pa a no llega a ningún si io. La segunda 118 1 En ahonai. 21, 1993 Manuel Sa ué Sillué consis e en una mi ada a en a al se , espe uosa, amo osa y abie a; busca la co- labo ación de la na u aleza. 11. El homb e es á suje o a de e minaciones. La li- be ad eside en la posibilidad de au ode e minación. Concebi la como esul ado de es uc u as socioeconómicas o mecanismos psicobiológicos -Ma x; F eud- no es su icien e. Al homb e siemp e «le queda un plus (. . .) una úl ima ase e ación (. . .) de la que depende (. . .) cualquie elección conscien e». Hay quienes de ienden la au ode e minación o la inde e minación absolu a, o bien una noción o malis a de libe ad consis en e en «pode ealiza odo ipo de acciones con al de no pe judica a e ce os». Se dan es dimensiones: libe ad undamen al, psicológica y mo al, pe o en de ini i a «nadie es más lib e que (el) que sabe hace de su libe ad un don». El e ce bloque se ocupa de la pe sona hu- mana, y un cua o se e ie e al amo humano. Señala el amo sensible y el amo pe sonal con sus ca ac e ís icas. La co espondencia den o del amo pe sonal o ma el de la amis ad, cuya cumb e es el amo conyugal. El úl imo «conduce a un exigen e comp omiso mu uo el cual o igina la comunidad de ida cons i uída en deuda de jus icia». Se añade un apa ado sob e «Ac i idades y p og amas de abajo», donde se es ablece como plan ea las explicaciones o ales pa a log a el obje i o p incipal que se debe consegui pa a con el alumno: ap ende a pensa . Es ablece como di igi el coloquio sob e ob as leídas y ealiza el comen a io de ex o, así como hace análisis de spo s publici a ios y del isionado de ideos. T a a luego de los p og amas, me odología, dis ibución del iempo, e aluación global, y en un apéndice expone las cla es pa a una lec u a ilosó ica de El P ia- cipi o. 8. J. L. del Ba co: «La enseñanza de la His ona de la Filoso ía en la educación secunda ia». T as unas conside aciones gene ales se plan ea una se ie de in e ogan es so- b e «la inde e minación del obje o de la His o ia de la Filoso ía». Discu e si debe a a se como iloso ía o como his o ia, y concluye con Com e: «Ninguna ciencia pod ía se comp endida sin su p opia his o ia, siemp e insepa able de la his o ia de la humanidad». Sea cual ue e su s a us como disciplina «conoce (sus) hi os más impo an es esul a imp escindible pa a en ende la na u aleza de la His ona de la Filoso ía y el modo de enseña la». La e dad como ca egona his ó ica un- damen al: si bien ningún sis ema ilosó ico es la e dad, po se his ó ico odos alcanzan alguna, según Del Ba co, y en es o dejan de se lo. «La e dad es siem- p e u u a». El homb e se mue e en la e dad «mo e se en la e dad y es a cons i ucio- nalmen e en ella, son cualidades del homb e que impiden a la eo ia se una ac i- idad pu amen e his ó ica)). La enseñanza debe se pe sonalizada, el maes o puede conduci al alumno, pe o es él quien ha de hace su expe iencia. 9. D. Sac is án: «El comen a io de ex os ilosó icos. C i e ios pa a su selec- ción y o ien aciones pa a su elabo ación». Empieza acla ando que el comen a io es un mé odo pedagógico, no heu ís- ico, y según O ega: «un diálogo con los ilóso os mue os». Dos son sus mode- los p incipales: uno más lib e e in o mal, no es necesa io que e se sob e ex os No es de lec u a En ahona 21, 1993 / 119 de ilosó os; en cambio el o o sí, pa a pode aplica el u illaje concep ual ap en- dido. Su esquema: 1 a) Análisis de los é minos. b) Análisis del mé odo. c) Ubi- cación del ex o. 11 a) Idea o ideas undamen ales. b) Es udio c í ico. c) Conclu- siones. Las o ien aciones me odológicas: 1) Lec u a comp ensi a. 2) Tí ulo y esumen. 3) Análisis de la o ma ex e na del ex o. 4) Análisis de la o ma in e na. 5) Análisis del con- ex o. 6) Explicación del sen ido. 7) Ponde ación c i ica. Po úl imo esal a el al o alo educa i o del comen a io. La ob a e mina con dos apéndices: Las i ualidades educa i as de i adas del es udio de la Filoso ía. Algunas suge encias didác icas y un ocabula io ilosó ico undamen al, ambos de D. Sac is án. Al inal se ecoge una bibliog a ía amplia y especializada. Cali icamos la ob a de buen abajo en su conjun o; se lee con p o echo an o po pa e de los p o eso es no eles, como po los que busquen pe ecciona su di- dác ica. Quizá su ex ensión pod á espan a al p o eso ado, que busca ece as co - as pa a su aplicación inmedia a. Señala emos ambién a nues o juicio un exceso de e udición y doc ina jun o con una ma cada unila e alidad ideológica. El p o- eso de iloso ía, den o de un égimen democ á ico, y sob e odo en escuelas pú- blicas, no puede oma pa ido po ninguna de las doc inas enseñadas, odas ellas opinables. Su debe es ayuda al alumnado, no pa a que adop en «su doc ina», que no iene po qué se la del p opio p o eso , o la del idea io de cen o. Hemos enca- necido en las aulas enseñando iloso ía, p ocu ando segui el consejo kan iano de no enseña iloso ía sino a iloso a . Pensamos que nues a opinión, a pesa de ha- be dedicado oda una la ga ida al es udio y enseñanza de es a asigna u a puede se an álida como la de cualquie o o.