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Crítica de traduccions

Tost, Manuel A. (Manuel Antonio)

Abstract

J. Derrida, Marges de la philosophie.

Full text

C í ica de aduccions J. DERRIDA, Ma ges de la philosophie, Cá ed a, Mad id, 1989. Hay que eco da lo de en ada: aduci no es -ni nunca ue- ácil. Menos oda ía, po azones ob ias, cuando se a a del discu so ilosó ico. Pe o, po consabido que sea, aque- lio de la aición que sigue e i icándose a cada pasc- no debe ía cons i ui , como a me- nudo pa ece, una sue e de coa ada. Viene al caso el asun o a p opósi o de la ecopilación de a ículos y con e encias de Jacques De ida, publicada inicialmen e po Edi ions de Minui , en 1971, con el í- ulo de Ma ges de la philosophie, y aho a aducida po Cá ed a, Colección Teo ema, Mad id 1989, 372 pp. Ob a, po más señas (dícese en p. 6), ((publicada con la ayuda del Minis e io ancés de la Cul u a y de la Comunicación». Has a aquí, odos los da os de es a e - sión cas ellana, ya que el aduc o del li- b o pe manece en el anonima o, si bien se mani ies a, de ez en cuando, en alguna no a, a pie de página, con la anodina indi- cación de N. del T. ¿Qué signi icado con- c e o ha de a ibui se a es a ausencia de iden i icación? Uno no se a e e demasia- do a opina . En cualquie caso lo cie o es que, en es a ocasión, sólo en pa e sucede lo que Jean René Ladmi al eco daba no ha mucho e i iéndose a ilóso os y a cie os aduc o es anceses: 11 semble ai qu'on oulu oublie que, es sou en , on ne li pas Hegel, mais J. Hyppoli e, qu'on ne li pas Kan , mais A. T emesaygnes e B. Pacaud ou J. Ba ni, J. Gibelin ou A. Philonenko, qu'on ne li pas Pla on mais L. Robin ou E. Chamb y ou an d'au es, e c., e meme qu'on ne li pas an1 Desca es que le duc de Luynes (ou Cle selie ). Es o es: que sabemos, en muchas pá- ginas, que no leemos a Jacques De ida, sin sabe a ciencia cie a a quien desci- amos ... Comp obemos, si no, la ase e ación en unas cuan as calas ealizadas en los in oi- os de los ex os ecopilados. Pasemos ápidamen e po lo que ep e- sen a el pó ico de la ob a, aunque ya aquí se e idencian, a nues o en ende , asgos ca ac e ís icos de es a aducción. T as el í ulo, «Tímpano» (p. 15), leemos en la pá- gina 17, a modo de in oducción: ((C i ica * -la iloso ía», con un as e isco que emi e a la siguien e no a, a pie de pá- gina: "*T~~ npanise " iene una doble signi- icación: "c i ica ", "anuncia a bombo y pla illo", que aquí se auna con el ecue do "sono o" de " ímpano", como elemen o audi i o. (N. del T.) D. Cabía p obablemen- e aquí el habe explicado que el aduc o p opone como equi alen e a la palab a ancesa «Tympanise », hoy p ác icamen e en desuso, la o ma «C i ica », lo cual, sin se del odo inexac o, cons i uye una e i- den e in e p e ación endenciosa. Y ¿po qué no: «Anuncia * -la iloso ía»?, más neu o y que no p ejuzgaba nada en el ini- cio de la ob a ... Del ex o «la di é ance~ -que$ po cie - o, empieza con una e a a-, es de supone que el aduc o de Mú genes no se haya en e ado que exis e una e sión cas ellana an e io , publicada en Teo ía de Conjiin o (Ba celona, Seix Ba al, 1971, col. Ensayo, pp. 49-79), donde, po cie o. se ci an los au o es. En e ec o, de habe leído la ci ada e sión, po lo menos no hubiese incu ido en el g a e con asen ido que no podemos po menos de ci a a con inuación, en el que se con unden un p onomb e y un ge- undio con un a ículo y un nomb e: FR.- ... Pa ce manquemen a l'o hodo- xie églan une éc i u e, a la loi eglan l'éc i e le con enan en sa bienséance. ESP.- ... Po esa al a de o odoxia que ige una esc i u a, una al a con a la ley que ige lo esc i o y el con inen e en su decencia. Es sumamen e cu ioso comp oba , a es e espec o, que las dos e siones cas e- llanas del mismo ex o ienen muy poco que e en e ellas, mos ando, po lo de- más, un g ado di e en e de p oximidad al ex o de e e encia. O a obse ación que ha de hace se a p opósi o de es a aducción es el escaso espe o a las ma cas ipog á icas del o igi- nal: pun uación, cu si as, e c. Y ello es casi siemp e g a e, po que a menudo se des i - úa de es e modo la in ención del au o . En o o inicio del capí ulo ambién -p. 195, «La o ma y el que e -deci »-, el aduc o a ma que la enomenología «le ha dicho su hecho» a la me a ísica. En cas- ellano, es o, p ecisamen e, dice muy poco. En ancés, en cambio, «di e son ai ?í quel- qu'unn es la mejo o ma de «deci le las e dades a alguien),, o más ulga men e, de «can a le las cua en a». Y no endna mal, acaso, hace lo p opio con el aduc o , po - que, en la línea siguien e, eincidiendo, con unde «dessein» (designio, en cas ella- no), con «diseño» (dessin, en ancés), lo cual no deja de se un g an dispa a e. Una ase como «Mais c'é ai oujou s pou y econs i ue , l'occasion con e les p enzie s, con e Pla on e A is o e, un sens o iginai e qui a commencé pa C e pe e - i, des son insc ip ion dans la adi ion», e ida al cas ellano de la siguien e mane a (en la que espe amos o og a ía y ipos de le a): «Pe o es o e a oda ía pa a ecoins- i ui con a los p ime os, con a Pla ón y A is ó eles, un sen ido o igina io que ha comenzado po se pe e ido, desde su insc ipción en la adición», pie de asimis- mo bas an e de su signi icado o igina io, po deci lo de algún modo, y plan ea ade- más insis en emen e. la cues ión del se o es a pe e ida. O o comienzo de capí ulo, el in i ulado «La my hologie blanchen (la mi ología blanca). Rehusamos en la ci cuns ancia en- a en análisis « inos» ace ca de las con- no aciones del adje i o, aunque es e iden e que son dis in as en ancés y en cas ella- no. Nos quedamos en algún modismo nás; «se ai e jou n, po ejemplo, que signi ica «hace se paso», «ab i se camino)), y no, como se esc ibe en página 248, «hace se de día», aducción li e al, y also amigo, en la je ga de la aducción. Ocu encia semejan e es la de una pa- lab a u ilizada e óneamen e no menos de sie e eces en la misma plana. En e ec o, zisage en ancés se opone a usil e, como i~so se opone en español a desgas- e. Pe o no po ello usu a, ocablo ina- chaconamen e epe ido en la página 249 y en las siguien es, se asemeja a desgas e en ninguna de las acepciones consigna- das en el DRAE. Así, cuando en la e sión cas ellana de Ma ges de la plzilosophie se hace deci a De ida que «Nos con en a emos, pues, con un capí ulo y, sus i ui emos el uso -bajo í ulo- po la usu a. Nos in e esamos inicialmen e po una cie a usu a de la ue za me a ó ica en el in e cambio ilosó- ico. La usu a no sob e iene a una ene gía ópica des inada a pe manece , de o a mane a in ac a; cons i ui á po el con a io la his o ia misma y la es uc u a de la me- á o a ilosó ica», el su ido lec o co e el iesgo de encalla se de ini i amen e en el negocio me a ó ico o ilosó ico. Como no sea, cla o es á, que se pe ca e de que la cla- e del asun o no eside sino en el buen uso o el simple uso del dicciona io. La pos e a obse ación que que emos hace concie ne el í ulo del penúl imo ex- o, una con e encia dic ada en la uni e si- dad John Hopkins, «sob e las uen es de Valé y», que De ida, con disc e as eso- nancias « ale ianas» (si se nos penni e el adje i o), i ulaba «Qual Quelle» en el o i- ginal. En la e sión cas ellana de iMú ge- nes, el í ulo ó nase «Qual, cual» (con acen o incluido en el índice), no sabemos muy bien po qué mo i os. Pe o po poco que se enga la cu iosidad de consul a las no as a pie de página (po ejemplo la de la página 338 en ancés, o la del la página 325 en cas ellano) el asun o queda zanjado. En ambos casos se ci a a Hegel: «... e ce e nega i i é, ce e subjec i i é, ce Je, la libe - é, son les p incipes du mal e du sou i . Jakob Boehme a saisi I'ipséi é come lapei- ne e le ozl ne z (Qual), e comme la sou - ce (Quelle) de la na u e e de l'esp i (Encyclopédie, . M. de Gandillac, p. 422. C . aussi n. 11)~. O sea que Tou men ( o - men o) = alemán: Qual, y sou ce ( uen e) =alemán: Quelle. ¿Se había en e ado el a- duc o ? o ¿en qué pensa ía? Que Quelle podía se el emenino de un quel (cual) e- mi iendo al céleb e Te1 quel ( al cual) de Vale y? Vayan us edes a sabe ... En esumen, una e sión cas ellana que, aunque sólo haya sido examinada en unas cuan as páginas, deja bas an e que desea . En algunas ocasiones, el anónimo aduc- o pa ece que haya que ido ceñi se muy de ce ca a la le a del ex o, u ilizando gi os que suenan a galicismos. Pe o sob e ese pun o, ya se sabe ... y lo había dicho Vol- ai e, con absolu a con undencia: ~Malheu aux aiseu s de aduc ions li é ales, qui en aduisan chaque pa ole éne en le sens! C'es bien la qu'on peu di e que la le e ue, e que I'espn i i ie ... » (Le esphilo- sophiques, XVIII). Manuel A. Tos Plane 1. KANT, La eligión den o de los línzi es de la sola azón, aducción de José Ma ía Quin ana Cabanas, PPU, Ba celona, 1989. La ca ac e ís ica más gene al de la p e- sen e aducción me pa ece se la de una aducción esencialmen e li e al en el p o- pósi o, lo cual no excluye el que, p ecisa- men e debido a esa in ención, en muchas ocasiones no lo sea, y en o as lo sea alsa- men e. El co ejo del ex o aducido con el o iginal me ha p oducido asimismo la im- p esión de que el aduc o , po lo gene al, ha en endido el ex o alemán mejo de lo que ha sabido ep oduci lo en cas ellano. En es a ap eciación globlal quedan exp e- sadas, a mi juicio, las i udes y los icios de la p esen e aducción. An e odo hay que con esa que el len- guaje de Kan no se des aca p ecisamen e po la anspa encia de dicción. Su pensa- mien o pa ece sin duda más cla o que sus o mulaciones, ecuen emen e eca gadas y p olijas. Po es o, una aducción li e al de Kan no puede menos de esul a a n- bién eca gada y oscu a. ¿Es posible. en- onces una aducción? Sin duda que sí, aunque ello equie e la debida pe icia en el aduc o . En es e aspec o, la p esen e a- ducción me pa ece de icien e. El empeño de ep oduci ielmen e el con enido -1egí- imo y necesa io en odo caso- hace aquí que la exp esión cas ellana discu a en mu- chas ocasiones o zada y osca, agobiada po las sob eca gas del ex o alemán. Todo aduc o debe p ocede con segu idad, an o cuando se a a de pe manece pega- do a la le a, como cuando es p eciso des- p ende se de ella. Es o úl imo es en ocasio- nes ine i able al aduci del alemán; de lo con a io, la edacción cas ellana esul a pesada y ex aña. De es e de ec o adolece g a emen e la aducción que eseñamos. En ocasiones, más que li e almen e se a- duce ma e ialmen e. Tambikn se echa de menos la concisión. El aduc o emplea el p ocedimien o habi ual de sus i ui los de- mos a i os, muy ecuen es en el o iginal, po el an eceden e a que se e ie en, epi- iéndolo, con lo cual el ex o se ala ga in- necesa iamen e. P escindiendo de ci a luga es y casos conc e os del ex o (lo cual ala ga ía ex- cesi amen e es a eseña), el ecuen e desacie o en la e sión se puede con em- pla acumulado en el índice, y po consi- guien e en los epíg a es de la ob a. Aquí, además de incohe encias en la elección de é minos, abundan las inexac i udes, po ejemplo en la aducción de palab as y exp esiones como és as: Ei~zwoh zzi zg, Rech sa zsp uch, Kamp . .. ni einande , G iindiing ( aducido una ez con acie o po «ins au ación» y luego con menos