El conocimiento científico
Abstract
Meyerstein, F. Walter
Full text
El
conocimien o cien í ico
F.
Wal e Meye s ein
Apoyándonos en algunos desa ollos ecien es de la Teona de la In o ma-
ción, p e endemos en es e ensayo e ec ua un b e e examen a la e e na
y
enojosa
p egun a:
¿qué
podemos conoce
?
Segu amen e deben exis i nume osos y di e sos mé odos pa a accede al
conocimien o o, lo que iene a se lo mismo. podemos de ini «el» conocimien o
de muy di e sas mane as. Aquí nos e e i emos exclusi amen e a un de e mina-
do ipo de conocimien o: aquel que se conoce con el nomb e de «cien í ico»
y
que, en nues os iempos, ha ocupado algo así como la úl ima ins ancia del sabe ,
aquel cuyos dic ados acaban con cualquie discusión. En e ec o, si alguien nun-
almen e nos espe a: <<¡Es o es á cien í icamen e p obado!» ha decidido la dispu-
a a su a o . Pe o ¿qué es e dade amen e ese sabe , esa apodíc ica p ueba
«cien í ica»?
En p ime luga , des aquemos un aspec o cla o: el sabe cien í ico se e ie e
al mundo ma e ial, al que accedemos median e la pe cepción sensible, o sea, a
aquello que podemos e , oí , oca . e c.
Y
el p ime paso del
mé odo
cien í ico
consis e en ans o ma es as sensaciones en alo es cuan i a i os, en
medidas.
<<¡Qué calo !», es eemplazado po «hace
35
g ados Celsius a la somb a»; en ez
de deci «¡cuán o abajo cues a es o!», decimos «se equie en an os Kilowa n,
e c. Es e p oceso de c ecien es abs acciones e mina en que los cien í icos lo-
g an exp esa el mundo sensible de una mane a pu amen e
simbólica,
eempla-
zando los nomb es y los concep os con que el lenguaje hablado designa y ela-
ciona lógicamen e los obje os del mundo ísico, po
símbolos abs ac os.
La
única unción de ales signos es exclusi amen e la de signi ica , y en dichos o -
mulismos ya no es posible disce ni elación alguna con los obje os ísicos que,
po o a pa e, cons i uyen jus amen e la inalidad del es udio cien í ico. Piénsese
como ejemplo en el ca ác e pu amen e abs ac o de la en opía, de un g upo de
sime na que desc ibe cie as in a iancias, e c.
La g an u ilidad de es a ans o mación de la ealidad sensible en símbolos
abs ac os es iba en el hecho de que es os símbolos pueden se manipulados ma-
emá icamen e.
Y
es a manipulación ma emá ica de los símbolos que
e-p esen-
an
la ealidad -los símbolos son algo así como un mapa, un plano de la ealidad,
y la e-p esen an del mismo modo como un abs ac o mapa de calles e-p esen a
la in ini a complejidad de una ciudad- pe mi e a su ez encon a y especi ica
de modo p eciso las
elacio zes Iógzcas
que en cie os casos se pueden de e mi-
na en e es os símbolos. Así, unas líneas más o menos pa alelas del mapa de ca-
lles e-p esen a una a enida, lo que nos puede pe mi i calcula el iempo que
a da emos en i de un luga a o o.
0,
omando o o ejemplo, la Tie a y la Luna
se e-p esen an ma emá icamen e como pun os sin dimensión p o is os de algo
que
llama nos
masa y se mide en g amos.
Y
New on encon ó una
elación
que
dice, exp esada e balmen e, que es os «pun os masa» se «a aen» mu uamen e
como una « ue za» in e samen e p opo cional al cuad ado de su dis ancia. Dado
que o a elación new oniana de ine « ue za» como algo p opo cional a la segun-
da de i ada espec o al iempo de p ecisamen e esa dis ancia, encon amos pues
que en e es os símbolos e-p esen a i os hay una elación o mulada ma emá i-
camen e como una ecuación di e encial.
Lo que hemos desc i o has a aquí es una ciencia que no pasa de se una pu a
especulació i in elec ual. Fal a aho a es ablece su indispensable
conexión
con la
ealidad que se desea es udia , al a ol e , de los símbolos e-p esen a i os, a
los obje os ísicos. Es o sólo se log a si se encuen an
soluciones
a la ecuación
di e encial. Soluciones que pe mi an hace
p ediccio~zes
del siguien e ipo: «Si
se obse a una si uación ísica (di ec amen e en la na u aleza o en el labo a o io)
y se mide un cie o pa áme o, la solución de la ecuación di e encial de e mina
que el alo numé ico de ese pa áme o se á de
x
más/menos un e o expe imen-
al co~iside ado acep able».
Si i emba go, una ecyción no es un en e aislado. Una ecuació i o ma pa e
de una
eo ía cien lj%'ca.
Es a a su ez se p esen a en gene al como un
sis enza
o nal axiomu izado.
Un sis ema o mal axioma izado cons a de un g upo de
p oposiciones que se acep an -en dicho sis ema- sin p uebas o demos aciones
de
ipo alguno; son las llamadas suposiciones p e ias o
axiomas.
Además, el sis-
ema o mal cuen a con un g upo p eciso de eglas que pe mi en deduci
eo e-
las
a pa i de esos axiomas,
y
con los algo i mos necesa ios pa a p oba en
cada caso si un eo ema es e dade o o also. La ecuación de IVew on es así un
eo ema del sis ema o mal axioma izado del que o ma pa e: la ísica clásica.
Como es e iden e a simple is a, oda la eo ía depende de los axiomas que a bi-
a iamen e se eligen como sus p oposiciones undamen ales. Si los esul ados de
las medidas e ec uadas en un labo a o io o como consecuencia de obse aciones
di ec as de la na u aleza (con un elescopio po ejemplo), concue dan azo iable-
men e con los eo emas deducidos, es o es, con las soluciones de las ecuaciones
di e enciales que e11 gene al cons i uyen esos eo emas, decimos que
los axiomas
dc la eo ía no ha?? sido (aiín)~ alsados.
En caso con a io, p ocede modi ica di-
chos axiomas, ee nplazándolos po o os o, más ecuen emen e, añadiéndoles
o o g upo de axiomas adicional, e in en a lo de nue o, ia e si es a ez hay más
sue e!
Kó ese que una eo ía, en endida como los axiomas más las eglas de in e-
encia, con iene en po encia -como decía A is ó eles-
odos
los eo emas que de
esa eo ía son deducibles. Así, po ejemplo, las de iniciones («axiomas»)
y
las
eglas del juego de ajed ez con ienen en po encia absolu amen e odas las pa i-
das de ajed ez que es posible juga de o ma co ec a (sin ampas). En e ec o, si
a un o denado le damos como p og ama de en ada es as de iniciones y eglas,
nlás unas pocas ins ucciones adicionales, que depende án del ipo de o denado ,
e cé e a, dicha máquina imp imi á en una eno me hoja, y du an e un inmenso
plazo de iempo, odas las pa idas que son posibles de se jugadas.
De exac amen e la misma mane a podemos conside a una eo ía cien í ica
-digamos la mecánica quán ica- como un p og ama de o denado ,
y
espe a que
el ou pu gene ado po ese o denado nos dé odos los eo emas -y en conse-
cuencia odas las p edicciones ísicas- que son deducibles del g upo de axiomas,
y
las eglas de in e encia -que cons i uyen dicha in e encia- que componen
dicha eo ía. Pa a oma un ejemplo, la mecánica quáii ica en an o sis e~ila
o mal axioma izado segu amen e es a á con enida en su o alidad en unos
-digamos- 5.000 lib os de ex o. Nada nos impide codi ica es os ex os en un
lenguaje bina io de Os (ce os)
y
1s (unos); la salida (ou pil ) del o denado
se á a su ez una inmensa secuencia de Os
y
1s que cons i uyen absolu amen e
odo lo que la mecánica quán ica puede demos a
y
p edeci .
Ningún o denado , incluso los más po en es que se conocen en la ac ualidad,
iene la capacidad y la apidez su icien es pa a una a ea de es e ipo. Pe o una
máquina imagina ia, llamada o denado uni e sal de Tu ing -en hono al ma e-
má ico inglés Alan Tu ing, que en los años ein a ue uno de sus p incipales i i-
es igado es-, es en p incipio capaz de ealiza cualquie cálculo que pueda se
desc i o. Po lo an o, es pe ec amen e capaz de ealiza es a aena. Lo que hace
«imagina io» al o denado uni e sal de Tu ing -1laméinosle
OC'T-
es el hecho
de que el OUT ha de posee una capacidad de memo ia in ini a.
¿Qué es en onces «conoce cien í icamen e))? Si pa a hace ciencia esul a
indispensable e-p esen a la ealidad de mane a simbólica, podemos pa i de
es a p emisa y plan eamos el p oblema del conocimien o cien í ico al e és.
Pa amos di ec amen e de la ealidad y e-p esen emos esa ealidad como una
(¿in ini a?) secuencia de Os y 1s. La posibilidad de al e-p esen ación es una
condición sine qua non del quehace cien í ico: si no nos es posible es a ope a-
ción nos es igualmen e imposible el análisis ma emá ico
y,
dado que la o mula-
ción
y
consiguien e manipulación ma emá ica se ha pos ulado como la ca ac e-
ís ica esencial del mé odo cien í ico, o acep amos la posibilidad de una al
simbolización de la ealidad o necesa iamen e hemos de enuncia a su conoci-
mien o cien ico.
Aho a bien, dada es a la guísima secuencia de Os y 1s que simbólicainen e
-en el sen ido expues o más a iba- e-p esen a la ealidad, se puede de i a de
o ma inmedia a la de inición del mé odo cien í ico: hace ciencia consis e en
a a de encon a una secuencia -igualmen e de Os
y
1s-
subs ancialmen e más
co a, al que, dada es a secuencia más co a como p og ama a un OUT, dicha
máquina gene e como esul ado la secuencia o iginal, den o de unos má genes
de ap oximación azonables. La secuencia más co a, el p og ama del OVT, no
es o a cosa que la eo ia cien í ica que p ecisamen e cons i uye la me a del in-
es igado ,
y
si el oil pil de al eo ía se co esponde azonablemen e con la se-
cuencia e-p esen a i a de la ealidad, da emos po «no alsi icada)) la eo ía. En
gene al, es e ou pu cub i á solamen e una sección inicial de la g an secuencia
« ealidad», de ahí que odas nues as eo ías cien í icas son inhe en emen e in-
comple as; ninguna -has a aho a- lo desc ibe « odo».
Bicho de o o modo, de lo que se a a al hace ciencia es simplemen e de
es o: el in es igado selecciona un segmen o de la inmensa secuencia « ealidad»
e in en a
co np inzi
ese segmen o en una secuencia mucho más co a, al que
es a úl ima, conside ada como p og ama de en ada a un OUT, p oduzca como
salida una ap oximación azonable de la secuencia suje o de in es igación. Que
quede bien cla o: has a el momen o, en es e ensayo no hemos hecho a i mación
alguna cuyo ca ác e pueda cali ica se de especula i o o conje u al; al con a io,
odo lo has a aquí expues o no es más que ei e a an iquísimos conocimien o
-ya Pla ó i en el
Tin~eo
lo decía hace 2400 años- si bien aquí hemos empleado un
lenguaje in o ná ico que nos ha pe mi ido in oduci la noción de un OUT.
El acen o del quehace cien í ico así de inido debemos si ua lo en el p edica-
do «mucho más co o» que se aplica a la secuencia « eo ía» que es a su ez el
obje i o buscado po el in es igado , pues o que es ob io que no nos sa is ace ía
una eona que en esencia no cons i uya o a cosa que una simple y llana desc ip-
ción del enómeno que se es udia. Al con a io, buscamos una eona simple (es o
es: co a) la cual, a pesa de su simplicidad, explique
muchos
enómenos di e en-
es, y si son enómenos de di e sa índole, an o mejo . Una eo ía cien í ica exi-
osa ha de se necesa iamen e co a, lo que quie e deci que la comp esión que ha
de pode log a ha de se impo an e. Recalcamos: una eo ía que sólo log e una
co np esión limi ada no es sa is ac o ia dado que su pode de p edicción es igual-
men e limi ado: a mayo comp esión, mayo núme o de eo emas/p edicciones
con iene la eo ía en po encia.
Pues bien, epe imos la p egun a: ¿qué podemos conoce cien í icamen e?
Pa a a aca es e p oblema imaginemos una secuencia cualquie a, cons i uida po
n
símbolos bina ios, po una sucesión de
n
Os y 1s. Es a secuencia e-p esen a al-
gún enómeno ísico pa a el cual buscamos una eo ía cien í ica explica o ia,
es o es, una secuencia más co a que si e de p og ama al OUT. Buscamos pues
ulgunu
secuencia más co a, y, una ez encon ada, e emos si el
ou pu
del
OUT se co esponde azonablemen e con el enómeno in es igado. Aho a p e-
gun amos: jes posible encon a algun c i e io, algún mé odo, que pe mi a de e -
mina de an emano, a la luz de cie a secuencia de
n
símbolos
dada, si -y cuan o-
la secuencia es «compnmible» en el sen ido aquí desc i o? Una ama ecien e de
la in o má ica, debida en g an pa e a los abajos de G. Chai in de la
IBM
y lla-
mada Teo ía Algo í nica de la In o mación, nos con es a:
i
Jamás! Nunca se pue-
de sabe si una secuencia es de al na u aleza, es an deso denada, an caó ica,
que esul a imposible su co np esión a un p og ama de un OUT más co o que la
secuencia (los
z
símbolos) misma.
Dicho de o o modo: las ma emá icas son esencialmen e incapaces de da
una espues a a la p egun a: jes «algo í micamen e comp imible» una secuencia
de
z
Os y ls? La p egun a es i educ iblemen e
indecidible,
po lo que se es ima
en gene al que es a limi ación undamen al del pode de las ma emá icas, que
aquí apa ece, no es o a cosa que una mani es ación de la «incomple i ud» de las
ma emá icas, al como po p ime a ez la descub ió Godel en 1931. Pues os a
analiza una secuencia de Os
y
1
S, que puede habe sido gene ada po lanzamien-
os epe idos de una moneda -ca a es un O, c uz un 1- pe o que ambién puede
se la ep esen ación simbólica de un enómeno ísico, nos en en amos a dos po-
sibilidades:
*
Po habilidad, o po pu o aza , encon amos una secuencia sus ancial-
men e más co a que pe mi e comp imi la secuencia de
z
símbolos bina ios
(«bi s») a
n-k.
*
Nues os es ue zos son anos.
En el p ime caso hab emos encon ado una « eo ía cien í ica que explica el
enómeno simbolizado po los
n
bi s». El p oblema se p esen a en el segundo
caso, cuando la comp esión algo í mica no ha enido éxi o. Ahí a su ez dis in-
guimos dos casos:
*
Aunque es imposible sabe lo, la secuencia puede se compnmible después
de odo; hay pues que con inua buscando.
*
La secuencia es algo í micamen e incomp esible. ¿Qué signi ica es o?
i
Signi ica que la secuencia en cues ión iene un al g ado de al a de odo o den,
de oda sime ía, que nos esul a imposible siquie a
habla
de ella! La secuencia
no es analizable, no es educible a elemen os más p ima ios. Sólo se puede «ha-
bla » de la secuencia si ella se epi e en su o alidad, ningún p og ama de OUT
más co o que la secuencia misma puede ep oduci la.
En el caso de que un enómeno ísico, un segmen o de la ealidad, esul e
se una al secuencia, en onces, con los medios de que disponemos en la ac uali-
dad -ma emá icas, lenguaje, lógica- nos es adicalmen e imposible accede a
cualquie o ma de conocimien o; es e ipo de secuencias ep esen an un abso-
lu o lími e al conocimien o cien í ico, al menos al como lo en endemos en la
ac ualidad.
Analicemos aún dos cues iones de g an in e és: po una pa e, que emos sa-
be qué es en de ini i a lo que sabemos de una secuencia -de un segmen o de la
ealidad- cuando hemos enido éxi o
y
hemos log ado o mula una eo ía expli-
ca i a, es o es, cuando hemos podido comp imi la secuencia. Po o a pa e e-
sul a de g an impo ancia ene un c i e io ap oximado de cuál es la p obabilidad
de que una cie a secuencia de n bi s pueda algon micamen e comp imi se en
n-k
bi s. Veamos cada uno de es os pun os.
Supongamos que hemos log ado encon a una secuencia de n-k bi s que,
in oducida como p og ama en un OUT, gene e como salida de ese o denado la
secuencia o iginal de
n
bi s. Decimos en onces que los n-k bi s ep esen an el
sis ema o mal axioma izado -la « eo ía»- que explica al enómeno ísico e-
p esen ado po los n bi s. Supongamos además que es a es la educción máxima
ac ible: los
n-k
bi s no pueden a su ez educi se a un p og ama que sea más
co o. (Si ello uese ac ible, eliginamos esa nue a eona de
n-k-k'
bi s como
«la» eo ía). En consecuencia, si acep amos que la secuencia de
n-k
bi s ya no
admi e una ul e io comp esión, ella es po de inición de un al g ado de deso -
den que escapa a cualquie o ma de conocimien o cien í ico. O sea: sob e nues-
as eo ías cien í icas no podemos siquie a habla ,
i
sólo podemos enuncia las!
A menos que encon emos eo ía cien í icas más sin é icas, más co as. Pe o en-
onces, a su ez,
de esas
no pod emos habla : la eona cien í ica que lo explica
odo es ine able.
Finalmen e, di ijamos nues a a ención al úl imo p oblema: dada una se-
cuencia de n bi s, ¿qué p obabilidad hay de educi la algo í micamen e a z-k
bi s? Cu iosamen e, la espues a es muy ácil. U ilizando un código binano de Os
y ls, es muy ácil demos a que de secuencias de
?
bi s solamen e hay
2".
Si de-
seamos educi algo í micamen e esa secuencia a n-10 bi s, podemos p egun a -
nos cuán as secuencias (p ogamas del
OUT)
posibles exis en que engan menos
de
11-10
bi s y que puedan gene a los
z
bi s como
ou pu .
Resul a que a lo más
hay
2'l.lO.
Pues o que
2"-1012n
=
1/1024, deducimos que jal ededo de
999%~
de
las secuencias de
IZ
bi s son incomp esibles a p og amas de apenas 10 bi s más
co os! Una secuencia que e-p esen e una pas e de la ealidad cuen a con una
enonne can idad de bi s, y la educción a una eo ía no es de
( i)
a (n-lo), sino de
(TI)
a
(n-k).
donde
k
es a su ez un núme o enosme. Es o signi ica que sólo hab á
una secuencia comp esible en
2k
secuencias, juna en millones!
Conclusión
U ilizando a gumen os ma emá icos elemen ales hemos llegado a es as con-
clusiones:
1. Supongamos que he ilos elegido un segmen o de la ealidad que se desea
some e a un análisis cien í ico con el obje o de encon as una eo ía que expli-
que cie os enómenos ísicos y penni a es ablece p edicciones expe imen al u
obse acionalmen e e i icables. Concluimos que es absolu amen e imposible
decidi si es ac ible encon a al eo ía, o si ella simplemen e exis e.
2. Si hemos enido éxi o, y la eo ía más sin é ica, más comp imida, ha sido
hallada, en onces concluimos que sob e al eo ía no es ac ible emi i un juicio
cien í ico. Sólo es a la posibilidad de enuncia la eo ía, podemos explicas un e-
nómeno
con
la eo ía, pe o no podemos explica la eo ía.
3.
De odos los segmen os de la ealidad posibles, e-p esen ados po las
2>'
secuencias, solamen e una ín ima pa e p esen a la p opiedad de se explicable
cien í ica neii e, po la simple azón de que no exis en su icien es secuencias/ eo-
ías sus ancialmen e más co as. Segu amen e e leja algo muy impo an e sob e
la es uc u a del incón del uni e so en que i imos el hecho de que hayamos
sido capaces de o mula un núme o no desp eciable de eo ías explica i as cuya
conco dancia con la obse ación expe imen al sea acep able. Pe o es lo más p o-
bable que la eno me can idad de aspec os de la ealidad pasa los cuales ca ece-
mos de eo ía -piensese solamen e en odos los enómenos de que a a la biolo-
gía- no pe mi an jamás una educción sus ancial a sis emas explica i os simples,
si los aciocinios aquí expues os son co ec os. Po el con a io, pod ía se el
caso que alguna en idad me a- ísica haya seleccionado el uni e so de al mane a
que la mayo ía de las secuencias a nues o alcance esul en algo í micamen e
coinpnmibles, pe o eso
ya
es
o a
his o ia.
Comen a i imp omp u sob e la no a de
W.
Meye s ein
La ciencia del segle
xx
s'ha adona de les se es p opies limi acions. Ku Godel a
p o a que hi ha p oposicions ma ema iques la alidesa de les quals no po se decidida
des de dins de la ma ema ica. Fa poc, G ego y
J.
Chai in ha dona una amíiia in ini a
d'equacions algeb aiques amb la p opie a que la in o mació con inguda en la solució de
qualse ol nomb e ini d'aques es equacions no se eix en absolu pe enuncia cap p o-
pie a sob e la solució de qualse ol de les al es. Di d'una al a mane a, no es po elabo a
cap eo ia ma ema ica sob e les solucions d'aques a amília d'equacions.
W.
Meye s ein, basan -se en la eo ia de la in o mació de Chai in, posa en e idencia,
en aques eball, les limi acions de la ciencia pe explica qualse ol «segmen de la eali-
a ». Quan hom ol anali za unes dades ex e es de la eali a , no sab i mai, a pno i, si
oba a o no una eo ia (més cu a que la ma eixa seqüencia de dades) que les expliqui. Els
possibles «segmen s de la eali a )) suscep ibles de se explica s pe una eo ia cien í ica
cons i ueixen, només, una ín ima pa de la eali a .