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Ressenya

Pobeda, Anna

Abstract

Pierre KARLI, L'homme agressif.

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Pierre Karli, L'homme agressif, Editions Odile Jacob. Pierre Karli es profesor de Neurofisiología en la Universidad de Estrasburgo y destacado miembro de la Academia de Ciencias. Desde siempre, se ha sentido atraído por el estudio de la agresividad humana, como así lo demuestra su libro Neurobiologie des comportements d'agression y los numerosos artículos que ha escrito en revistas tan importantes como La Recherche, C. R. soc. biol., Behaviour, etc. Su última obra, L 'homme agressif, es una recopilación del trabajo realizado durante varios años en torno a este tema, pero al mismo tiempo constituye una profunda reflexión sobre la libertad del hombre. La agresividad, como fenómeno palpable dentro de nuestra sociedad, ha Ilevado a muchos autores a cuestionarse sobre su origen. Entre las explicaciones que se han dado, podemos distinguir dos tendencias claramente diferenciadas. Por una parte, la de aquellos que afirman la existencia de un ((instinto agresor)) inscrito en la naturaleza humana que se proyecta hacia el exterior en forma de violencia, y por otra parte, la tendencia de aquellos que optan por una postura menos determinista, haciendo referencia a la importancia que adquiere la sociedad como moldeadora de la personalidad del individuo. A partir de aquí, el autor se pregunta hasta qué punto el cerebro humano fundamenta las bases de una libertad real, o si, por el contrario, es la fuente generadora de nuestros comportamientos agresivos. El cerebro es el órgano de gestión que asegura las relaciones entre las representexto. Y es gracias a esta mediación que se establece un diálogo entre el sujeto y su entorno. De este modo, el cerebro evalúa e interpreta las diferentes situaciones utilizando en cada caso el comportamiento que juzga más adecuado. Así, pues, los comportamientos no son fruto de una simple expresión del funcionamiento cerebral, sino que son el lugar donde convergen la experiencia del individuo y su medio sociocultural. Según Karli, los actos agresivos no se pueden considerar como una respuesta aislada a un determinado aspecto del ambiente, sino como el reflejo de una manera individual, e históricamente constituida, de interpretar las circunstancias. Por ello, el análisis de estas conductas es infinitamente complejo y requiere un estudio interdisciplinario. El hecho de que la agresión sea utilizada como medio de acción y de expresión frente a un estímulo dado no viene determinado únicamente por la herencia biológica, sino que depende de multitud de factores. Y es precisamente en la complejidad de estas interacciones donde reside nuestra libertad. Ya que damos por sentada la enorme influencia que ejerce la sociedad sobre el individuo así como la dificultad de disociar actitudes o comportamientos propios del sujeto y expresiones de orden social, el autor propone la educación y la prevención como medios para modificar estas conductas, rechazando métodos como la castración o las intervenciones cerebrales. Tanto educación como prevención han de ir encaminadas a forjar conductas prosociales, las cuales a su vez desarrollarán en el individuo un juicio moral autónomo que sentará las bases de la libertad humana. taciones internas de la persona y su conAnna Pobeda