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Encuentros interpersonales y comunicación vital : reflexiones antropológico-pedagógicas sobre el protagonismo de la corporeidad

Jordán, Josep Antoni

Abstract

Jordán, Josep Antoni

Full text

Enrahonar 15, 1989, 107-115 Encuentros interpersonales y comunicación vital Reflexiones antropológico-pedagógicas sobre el protagonismo de la corporeidad José Antonio Jordán Sierra Profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona En este artículo pretendo únicamente mostrar la originalidad e interés que presenta para la filosofía educativa actual el pensamiento de Rosmini *, abordando un punto vital para la antropología y pedagogía contemporáneas, la recuperación del valor «corporeidad» en los procesos de comunicación intersubjetiva. Rosmini sostiene reiteradamente la tesis de que en el encuentro interpersonal, donde se dan contactos o acciones reales y se suscitan sentimientos subjetivos, «la vida se comunica» '; y se entretiene en ejemplificarla, ante todo, en aquellas relaciones humanas más exquisitamente personalistas: en el modo «como un amigo actúa sobre el amigo y el esposo sobre la esposa» '. El tema de la amistad se configura como uno de los ejes centrales. no sólo del pensamiento del autor, sino de su misma vida práctica. A lo largo de su Epistolario se pueden hallar numerosas confidencias '; Este filósofo y pedagogo italiano, mínimamente estudiado en España, cuenta con unas ochenta obras, producción sorprendente si se tiene en cuenta su corta vida (1797-1855): ocho volúmenes antropológicos y dos pedagógicos. ' I.V.G., p. 225. Ibidem. cn este sentido. En una de estas cartas dice de sí mismo que ((siempre fue sensible a la amistad» 3, y en otra -por citar un ejemplo máscomenta refiriéndose a un tercero: ((habíamos llegado a ser una sola vida» 4. Esta sensibilidad y experiencia de amistad crean en la mente de Rosmini un clima favorable para tratar este fenómeno humano que -de algún modoabraza un amplio abanico de encuentros inter personales. Lo más sustancioso de la relación amistosa se encuentra en la misma unión de las personas j, no ya en la utilidad o beneficios que naturalmente suelen suceder a ésta. El deseo más vehemente del hombre es la amistad. en cuanto que aspira a «unirse lo más estrechamente con otros semejantes hasta devenir casi una sola cosa con ellos»" Y la razón de esta inclinación se encuentra en la necesidad profunda de «poseer» otras personas y participar, así, de sus vidas '. Desea, por expresarlo de otro modo, tener plenitud de vida mediante la experiencia y el goce de un sentimiento adecuado a su capacidad el hombre, que se resuelve en un ((sentimiento sustancial)) ', es al principio un germen de vida que solamente puede desarrollarse al máximo si logra tener sentimiento de realidades de gran valor lo, esto es, de personas. Rosmini señala -en el orden naturalla unión matrimonial como el modo de comunicación amistosa más plena y satisfactoria en el sentido apuntado 'l. Cada uno de los cónyuges «goza de la personalidad misma del otro» '* en exclusividad y en la mayor integralidad posible. Se trata de «una posesión diversa a cualquier otra» porque, siendo «la propia persona humana [. . .] el objeto que se posee», es preciso que «cada una ' E.C., Vol. 11, p. 778; Cfr. también lb., Vol. 1, pp. 62 y 349; Vol. XII, pp. 7.911, 7.913, 7.929, 7.940. ' Ibidem, Vol. 111, p. 1.023. Cfr. Del Matrimonio, p. 343. I.V.G., p. 175. ' El appagarnento, la satisfacción vital plena, sólo es posible mediante la fruicion de «personas» (cfr. F.D., IV, n." 1.097). Esa es la aspiración más hondamente grabada en el ser del hombre (cfr. Del matrimonio, p. 258). El goce de todas las cosas deja todavía insatisfecho al hombre; éste busca como termino adecuado de su sentimiento otra persona, aquietándose cuando, gratuitamente, alcanza ese don (cfr. Ib., p. 341). Es con esa presencia libre que puede vivir y gozar en/del otro, experimentando una dilatación vital (cfr. F.D., 11, n." 73; F.P., p. 152; Teodicea, n." 581). Passiin. Para Rosmini, la subjetividad humana es esencialmente vida, sentimiento sustancial o fundamental. Las sensaciones, pensamientos ... son despliegues de ese «sentimiento» básico. lo Cfr. A.S., 11, p. 191, e Ib., 1, p. 218. l1 Cfr. F.D., IV, n." 1.056. l2 Ibidem, n." 1.066. haga donación de sí a la otra, libre, gratuita e irrevocablemente)) 13. Cuando la comunicación conyugal es auténtica, todas sus manifestaciones respiran esta atmósfera personalista; el mismo vínculo sexual no se reduce entonces a una simple unión física, sino que hay que entenderlo, más bien, como un acto personal «que obra en los cuerpos y mediante los cuerpos)) 14. En este caso, el contacto corporal permite que ambos sujetos participen -aunque sólo sea instantáneamentede una única vida, al ocurrir una cierta fusión de los sentimientos fundamentales respectivos 15. El fenómeno más interesante que viene a subrayar Rosmini cuando habla de la amistad -y que es extensible a las demás formas de relación intersubjetivaes la comunicación de vida a partir del contacto corporal: «en el amor y en la amistad parece que, en el afecto y unión de los cuerpos, las dos almas mismas se sienten y se comunican)) 16. En el encuentro interpersonal no se da una simple yuxtaposición de individuos, ni siquiera una acción recíproca pobremente reducida a un suscitar meras sensacions corpóreas en el otro. Ante todo se sienten las subjetividades respectivas. Cada ser real produce en nosotros un sentimiento cualitativamente -y a veces categóricamentediverso 17. Las sensaciones provocadas por una cosa inanimada no son comparables a las causadas por otros entes animados, con sus diferentes gradaciones la. En este último caso se experimenta conjuntamente la simple «sensación corpórea y el sentimiento animástico)) 19. Y es aquí donde el autor introduce la «sensitividad pneumática)) que viene a consistir en la capacidad que tiene el hombre de sentir inmediatamente la subjetividad ajena y, en consecuencia, de participar de su vida subjetiva *O. Cuando contactamos con otra persona no aprehendemos sensiblemente el solo cuerpo de aquélla, pero tampoco nos es accesible como '' Cfr. Del Matrimonio, p. 258. l4 Cfr. F.D., IV, n."' 1.057 y 1.058. Cfr. Ib., n." 1.060. Es de gran interés para este tema el libro de L. PRENNA, Antropología della congugalitá, Citti-Nuova Edit., Roma, 1980. l6 Psic,, 11, n." 992. l7 Cfr. A.M., n." 803. l8 «Las sensaciones que tenemos de un cuerpo animado son específicamente diversas a aquéllas de un cuerpo inanimado, recibiendo nosotros en las primeras una cierta comunicación del alma misma, de la cual vive el cuerpo» (F.D., IV, n." 1.059; subrayado mío). Cfr. también Pr. Supr. Met., F." 129. Rosmini quiere explicar a partir de este hecho todos aquellos fenómenos psieológicos relacionados: animismo infantil, idolatría.. . (Cfr. Ib., n." 128, 133 nota 1). l9 Ib., n." 213, cfr. también n." 123, nota 1. «Así llamamos a aquillos [sentimientos] que se ocasionan las almas en su recíproca comunicación)) (Ib., n." 129, nota 2). 20 La ((sensitividad pneumática es aquélla que tiene por término.. . las almas de los otros por el vehículo de los cuerpos)) (Psic., 11, pp. 114-115); o también, «la facultad de sentir los espíritus ajenos» (Ib., n." 991). término inmediato de nuestro sentimiento su subjetividad pura; más bien hay que pensar, según se desprende del pensamiento del autor, que lo que aferramos es su «subjetividad-en-el-cuerpo» 2' Rosmini siempre que hace referencia a este tipo de comunicación utiliza expresiones como la siguiente: «un alma siente a otra. .. a través del cuerpo y en el cuerpo» U. Al decir «a través» parece pensar en la corporeidad más bien como un «signo» que nos vemos obligados a usar para alcanzar la personalidad ajena; con la preposición «en», por el contrario, viene a indicar que la subjetividad del otro la aprehendemos inmediatamente -de algún modoetz su mismo cuerpo, sin necesidad de «argumentación» alguna. Aunque el autor hace uso de ambas locuciones y adjudica al cuerpo las dos funciones mencionadas, puede descubrirse una cierta decantación y preferencia por la segunda, donde, a decir verdad, se encuentra lo más original del tema. Veamos algunos pasajes. «En la risa del otro el hombre percibe el alma jubilante; y, percibida ésta, aparece en nosotros dicho sentimiento [ . . . ] la alegría» " «Siempre como conjetura 24, me inclino a creer que [.. .] el sujeto, junto con las sensaciones que recibe de otra persona, experimenta un sentimiento que es efecto inmediato del alma de esta última, la cual obra en las sensaciones ocasionadas)) 25. «Cuando los gestos y conductas expresan afectos, al ver aquéllos se sienten éstos [. ..] por una operación animástica» m. Si se reflexiona en el nervio que recorre estas citas se advierte que el cuerpo ajeno se constituye, no ya en una barrera que hay que franquear para alcanzar la intimidad subjetiva del otro, sino -por el contrarioen un término adecuado de nuestro sentimiento que nos permite aprehender aquélla inmediatamente en él mismo ". Las sensaciones que suscita en nosotros transportan dos significados, el uno cosista y el otro anímico, antropológico; el primero se limita a ofrecernos el material gnoseológico con el cual conocemos un simple cuerpo entre otros, con unas cualidades físicas determinadas; el segundo se resuelve en patentizar directamente la interioridad de aquel hombre, en quien la Rosmini no emplea esa expresión «guionada», pero sus tesis al respecto pueden ser interpretadas así (cfr. Ib., n." 992). 22 Ibidem. " Pr. Supr. Met., n." 129, nota 3 (subrayado mío). '' El autor, cuando se refiere a este fenómeno comunicativo, siempre emplea expresiones del tipo: «conjeturo», «creo», «sospecho» ... pues considera que es algo «poco estudiado que parecerá casi nuevo)) (Psic., n." 992). Es para él mismo más una hipótesis que una tesis profundizada: «El tema es fecundo y merecería ser cuidadosamente estudiado)) (Ib., n." 993), pero «lo dejamos para la investigación de los filósofos que nos sucederán)) (Ib., n." 994). 2s Pr. Supr ~Met., n." 128 (subrayado mío). Ib., n." 223 (subrayado mío). '' Cfr. Psic., 11, n." 992. subjetividad y la corporeidad forman integral e indivisamente un único ser 28. En este sentido, Rosmini podría ser considerado un precursor de la moderna fenomenología del encuentro, esforzada en mantener la tesis de que la subjetividad del otro nos es accesible por vía de sentimiento inmediato, previamente a todo tipo de razonamiento analógico, por sutil que se piense 29. «La operación -dice el autorcon la cual el niño ve un ser vivo en el rostro de otra persona [...] no se hace mediante una argumentación [ . . . ] pues supondría mucho más desarrollo [intelectual] del que posee. Se trata de una percepción inmediata; en las sensaciones que tiene de los seres animados percibe algo enteramente diverso del efecto que provoca sobre él un ser inerte» 30. En todo caso la argumentación, el utilizar los gestos corporales como signos simplemente, es una operación psicológica que aparece posteriormente -temporal y lógicamentea la percepción inmediata 31. Este modo de proceder «analógico» supone el aprendizaje de una verdadera lengua, aquélla natural o expresiva 32, y, como es fácil adivinar, no todos son igualmente hábiles a la hora de concluir acertadamente en este tipo de razonamientos 33. También aquí conviene distinguir entre «sentir» y «advertir que se siente» podemos participar de la vida de otro, tener sentimientos de su subjetividad, experimentar el impacto de su personalidad, y no pensar en esa También el materialismo sostiene que «en» el cuerpo se aferra la persona ajena; pero a costa de un reduccionismo monista (cfr. A.M., n." 62, nota 1, y n." 63). El cuerpo «subjetivo» es elevado por Rosmini a la categoría de «consujeto» (N.S., n." 1.000 SS.), ((partícipe de la vidan subjetiva y también de la naturaleza propia de los demás cuerpos extrasubjetivos (cfr. Teodicea, n." 57); «es aquello que constituye la comunicación entre estos dos extremos [...] uniendo en sí la sustancia corpórea y la espiritual, gracias a una unión exquisita y recóndita)) (Ibídem). Cfr. también Psic., 111, n." 1.823; 1, p. 184. '' Habla M. Scheler: las vivencias subjetivas del otro «nos son dadas en los fenómenos de expresión -una vez másno por medio de un razonamiento, sino "inmediatamente", en el sentido de una "percepción" originaria. Percibimos la vergüenza en el rubor, y en el reír la alegría [...l. Podemos "percibir interiormente" también en los demás, aprehendiendo su cuerpo como campo de expresión de sus vivencias)) (E.F.S., p. 26. «La "expresión" es incluso lo primero de todo que el ser humano aprehende en una existencia que se halla fuera de él; y aprehende sólo fenómenos sensibles en el grado y medida en que logran "representarse" ellos unidades psíquicas de expresión)) (Ib., p. 313). 30 Pr. Supr. Met., n." 133, nota 1. 3' La presencia de un sujeto ejerce una acción sobre nosotros consistente en suscitar un esentimiento animástico)); y éste es real, no imaginado, y anterior a toda posibilidad de enjuiciar erróneamente dicha percepción (cfr. Ib., n." 213). 32 Cfr., Ib., n." 225. Nos hallamos aquí en el dominio de la actual «comunicación no-verbal)). Cfr. Teosofia, 111, n." 876. " Cfr. A.S., 1, p. 213, nota 3. influencia o juzgar equivocadamente la realidad anímica ajena al intentar imaginarla intelectivamente a partir de nuestra yoidad 35. Rosmini, en fin, a pesar del hincapié que parece hacer en el «razonamiento por analogía» como medio para penetrar en la psicología personal del otro %, parece conceder una importancia prevalente a la percepción inmediata, reservando a la «razón» el papel de añadir más luz y conciencia a los datos ya obtenidos 37. Lo importante de las consideraciones anteriores es que mediante tales ((sentimientos animásticos» un hombre participa de la vida de otro 38. Y aquí radica lo más interesante del tema que andamos tratando y de sus corolarios educativos. La vida, a pesar de ser lo más individual e incomunicable si se considera estrictamente, posee una fuerza expansiva, tendiendo a comunicarse a todos aquellos cuerpos que puede invadir, como se observa en los fenómenos de la nutrición, de la generación y, menos patentemente, en las relaciones interpersonales 39. El primer cuerpo que aparece impactado por ese impulso vital es el propio; el complejo caudal de vivencias subjetivas: pensamientos, voliciones, afecciones, sentimientos, etc., tiende a recorrer todo el hombre hasa desbordarse en el terreno de la corpoCfr. A.M., n."' 66 y 86. También Teosofia, 111, n." 874. " <«El hombre parte, pues, del sentimiento de sí mismo, y con este conocimiento positivo concibe otros sentimientos, otros espíritus, componiéndoselos con el razonamiento)) (Psic., 1, p. 23). Y refiriéndose a un hombre «dolorido» comenta: ((Conocemos que aquél sufre agudos dolores, no porque los hayamos percibido con nuestros sentidos, sino porque percibimos los efectos que tales dolores producen e imprimen en su cuerpo: las contracciones de la piel, los cambios de color, los chillidos y otras manifestaciones de este tipo; y es por un rapidísimo argumento de la razón como ascendemos de los signos a lo significado, de los efectos a la causa, coticluyendo que aquel hombre sufre un gran dolor)) (A.M., n." 57). Cfr. también lb., n." 58; Psic., 1, pp. 69-70; 121; 11, n." 1.576. Observemos, sin embargo, que cuando Rosmini menciona el ((razonamiento analógico)) se refiere a él como medio de conocer los estados anímicos del otro; no riñe pues, en principio, esta función cognoscitiva con la capacidad de sentir inmediatamente la vida subjetiva ajena. 37 El autor hace notar que, aunque la primera operación para aprehender la subjetividad del otro consiste en un sentimiento «animástico», «los gestos y conductas devienen más eficaces todavía en el niño cuando éste aprende a darles un significado, de modo que ejercen sobre él, además de los primeros efectos, aquéllos de una lengua)) (Pr. Supr. iMet., n." 225, nota 1). En este sentido, aconseja que se eduque al niño para razonar y tomar consciencia de los influjos silenciosos que recibe por vía de sentimientos pneumáticos (cfr. Ib., n." 373). Rosmini entiende en este punto que «la razón [...] no es la causa próxima)) de nuestra participación de la vida ajena, otorgándole, eso sí, la misión de potenciar, aquilatar e iluminar aquella primera aprehensión (cfr. A.M., n." 489). 38 Cfr. Pr. Supr. Met., n." 373. 39 Cfr. I.V.G., p. 223; y F.D., IV, n." 1.060; también Psic., 11, n." 992. reidad; así, cuando la persona acalla voluntariamente una manifestacióri concreta de su psiquismo, está reprimiendo esa tensión natural a la expresión corporal 40. Cuando «contactan dos cuerpos vivos acontece una comunicación de vida» 41, en el sentido de que cada uno de los sujetos que animan esos cuerpos siente la subjetividad del otro. El contacto corporal conduce a una «parcial identificación de los dos sentimientos» ", al gozar ambos sujetos de unos términos vitales casi comunes: los cuerpos respectivos 43. De lo dicho puede adivinarse que en los encuentros humanos difícilmente se puede hallar una atmósfera aséptica. La presencia sensible de un hombre a otro, el contacto de sus cuerpos, ejerce una influencia más o menos eficaz a nivel de personas. Por de procto, la comunicación pneumática no se limitaría a una participación de vida simplemente sensitiva -como ocurre en el plano de la simpatía animal-, sino que alcanzaría aquella otra vida más profunda y personal: la intelectual y mora1 Las sensaciones causadas por un cuerpo animado por una persona dejan de ser meramente naturales para asumir el importante protagonismo de transportar vida y eficacia personal 45. ES cierto, también, que la persona, en cuanto tal, es libre para dejar correr espontáneamente su vida más íntima hasta las expresiones corporales o para «acallarla», y que puede igualmente dejarse invadir por la corriente vital ajena o realizar un acto voluntario de «no aceptar» su influencia6. NO obstante, esta fundado Cfr. Psic., 11, n."' 1.575 SS.; especialmente 1.579 y 1.580; y también Comp. Etica, pp. 131 y 136. Otro asunto sería discernir en qué ocasiones una represión . de la «naturaleza» es adecuada y personalizante y viceversa. En cualquier caso, gran parte de la doctrina psicoanalítica y conductista arranca de esta tensión antropológica que se descubre en toda vivencia subjetiva de bañar integralmente todo el ser humano. " Cfr. F.D., IV, n." 1.060. De querer ver sólo el aspecto puramente físico del otro, habría de realizarse un verdadero esfuerzo de abstracción, al modo como lo intentan hacer médicos y científicos. I.V.G., p. 243. " Cfr. Ib., pp. 240, 243 y A.M., n." 58. En la unión conyugal se da la máxima comunión de los términos de los respectivos sentimientos subjetivos, en virtud del estrecho vínculo de los cuerpos (cfr. F.D., IV, n." 1.060). No obstante, en ningún caso de comunicación intersubjetiva se goza del término corpóreo del otro de forma total e idéntica a como él lo siente; y esto porque, de ocurrir así, ambos sujetos sentientes se unificarían absolutamente, lo que es un imposible metafísico (cfr. I.V.G., p. 241). " Es en base a la unidad del sujeto humano que Rosmini explica este hecho: la percepción sensible del otro encierra en sí la participación de sus estratos vitales más profundos (cfr. Ib., p. 243; y A.S., 111, p. 37 y notas 1 y 67). 45 Cfr. Logica, n." 1.148 SS. 46 El autor concibe tales sensaciones no ya como «signos», sino como instrumentos eficaces sobre los que cabalga vida personal; en este sentido, no duda en llamarlas auténticas «concausas» de la influencia interpersonal (cfr. A.S., 111, pp. 33, 34). mental prerrogativa es también limitada; aparte de la dificultad de evitar -en cuanto «persona encarnada»- toda exteriorización de la propia subjetividad, el hombre no puede impedir el experimentar un sentimiento eficaz de la vida de otro que le es presente sensiblemente; previamente a toda reflexión acerca de la influencia recibida y a todo posible rechazo de la misma, sufre el impacto de la vida personal ajena 47. Según esto, la influencia de la presencia vital del maestro deviene inexcusablemente eficaz, siendo -al margen de su intencionalidad expresaeducativa o deseducativa. Para acabar estas breves reflexiones acerca del tema que andamos tratando aquí, conviene observar -con el autorcómo lo que busca el hombre en todo encuentro interpersonal es participar de la vida del otro. Ya en el niño se descubre una tendencia a «animar» todas las cosas, a insuflar una vida en los entes que no la poseen, debiendo hacer un notable esfuerzo para imaginar algo inanimado48. A Rosmini este hecho tan sencillo le confirma desde una perspectiva práctica un principio antropológico importante: el hombre busca como término adecuado de su sentimiento fundamental -en el que queda resuelta su subjetividadaquellos entes reales de gran riqueza vital 49; él, que es un germen de vida, quiere enriquecer su ser mediante la participación de otras vidas. El contacto con simple cuerpos-cosas le proporciona un crecimiento cuantitativo de vida «sensitiva» pero aquellas otras formas de vida: «intelectiva» y «moral» esto es, personales, de gran valor cualitativo, solamente puede potenciarlas en la participación-comunicación con otras personas Y de este modo retornamos a las consideraciones con que iniciamos este apartado: la amistad -considerada como prototipo de las relaciones interpersonalesse configura, ante todo, como un fenómeno en el que lo que se busca y se halla es el goce, la «posesión», el sentimiento de la vida personal del otro. " Cfr. I.V.G., p. 239; y A.S., 111, p. 305, nota 1. 48 Cfr. Pr. Supr. Met., n." 133, nota 1. 4q Cfr. Ibidein. Desde este ángulo se explica Rosmini la primera ((sonrisa social» del niño; éste, según aquel bello verso de Virgilio: «iizcipe, parve puer, risu cognoscere matrem» (Egl., IV, 50), se regocija porque conienza a sentir y, por ello, a conocer -si bien de modo «directo»- a una «persona» (cfr. Ib., 123 y nota 1). 'O Cfr. A.M., n." 803. '' Cfr. I.V.G., pp. 113-114. '2 Cfr. Ib., p. 175; I.F., p. 203; A.M., n.' 906. Bibliografía Epistolario Completo, 13 vols., Tipografía G. Pane, Casale Monferraro. 1887-1894. Del Matrimonio, Edizione Critica, Citth Nuova Editrice, Roma, 1977. Filosofia del Diritto, 6 vols., Edizione Nazionale, Cedam, Padova, 1967-1969. Filosofia della Politica, Marzorati Ed., Milano, 1972. L'lntroduzione del Vangelo secondo Giovanni comentatta, Edizione Nazionale, Padova, 1966. Teodicea, Edizione Critica, Citth Nuova Editrice, Roma, 1980. Antropologia in servizio della Scienza Morale, Edizione Nazionale, Fratelli Bocca Ed., Milano, 1954. Antropologia Soprannaturale, 3 vols., Casale Monferrato, 1884. Psicologia, 4 vols., Edizione Nazionale, Fratelli Bocca Ed., Milano, 1941-1951. Del principio supremo della metodica e di alcune sue aplicazioni in servigio dell'umana educazione, Societá Editrice di libri di filosofia, Torino, 1857. Logica, 2 vols., Edizione Nazionale, Ed. Fratelli Bocca, Milano, 1942. Nuovo Saggio sull'origine delle idee, 3 vols., Edizione Nazionale, Ed. Anonima Romana, 1934. Teosofia, 8 vols., Edizione Nazionale, Edizioni Roma e Fratelli Bocca, RomaMilano, 1938-1941. Compendio di Etica, Edizione Nazionale, Roma Ediz., Roma, 1937. Introduzione alla Filosofia, Edizione Critica, Citth Nuova Editrice, Roma. 1979. Esencia y formas de la simpatía (Scheler, M.), Ed. Losada, Buenos Aires, 1950 Antropologia della congiugalitú (Prenna, L.), Citth Nuova Editrice, Roma, 1980.